28/02/2010


El Despertar


¿Podemos corregir el futuro?




José Agustín Ortiz Pinchetti

Un historiador bien entrenado y mejor pagado puede corregir el pasado. El futuro es un poco más difícil. El pesimismo se ha apoderado no sólo de los futurólogos, sino de los ciudadanos comunes y corrientes en México. El escenario previsible es que la decadencia se va a perpetuar. Regresará el PRI, la oligarquía lo apoyará, apretará clavijas y garantizará impunidades. Tendremos un lento derrumbe por los próximos 15 años.

¿Hay otra salida? No es imposible, aunque sería indeseable un estallido violento. Mejor imaginemos otra ruta que permita que México salga del hoyo y vuelva a crecer:

1) 2011. Las cosas han empeorado, acontecimientos graves, espectaculares nos sacuden. Los movimientos que impulsan el cambio maduran, los partidos, las elites, los que deciden, todos nos damos cuenta que estamos al borde del abismo. Si las elecciones presidenciales se dan en condiciones como las actuales, no resultarían creíbles, el quiebre sería seguro y se iniciaría un proceso desintegrador. 2) La clase política celebra un pacto para garantizar que las elecciones serán democráticas. 3) En julio de 2012 se cumple el pacto: hay elecciones libres y creíbles. El pueblo decide si va por el cambio o por más de lo mismo.

4) 1º de diciembre de 2012. Si gana el cambio, el nuevo presidente con el apoyo popular toma medidas fuertes. a) Reforma fiscal. Fin al paraíso para las grandes corporaciones. b) Se compacta el Estado, menos costoso, más fuerte y eficaz. c) Se abren a la libre competencia campos hoy controlados por los monopolios, empezando por los medios electrónicos. d) Se crea un estatuto de rendición de cuentas con guillotina desde el primer día. No hay venganzas respecto del pasado. e) Se eleva el salario mínimo y se anuncian medidas para restituir el poder de compra de la mayoría. 5) Mediados de 2015. Si el proyecto funciona empezaremos a crecer de nuevo muy módicamente. La transición a la democracia se habrá completado.

Se puede tachar de fantasioso este escenario. Pero lo que podemos imaginar lo podemos hacer. Reconozco que requeriría ciertas condiciones difíciles de cumplir: 1) Que el movimiento social no se disocie de los partidos reformistas. 2) Que las elites acepten el cambio y que la oligarquía afloje. 3) Que Estados Unidos no sabotee y no favorezca a los reaccionarios que prefieren la desintegración del país a que se toquen con un pétalo de rosa sus intereses.

jaorpin@yahoo.com.mx




La Presidencia fuerte y la reforma política



Arnaldo Córdova

Los derechistas de todos los signos, incluidos en primer término los panistas que nos gobiernan, están que trinan contra las acotaciones y limitaciones que el juego político que se originó en las reformas electorales ha impuesto a los poderes antes omnímodos de la Presidencia de la República. Felipe Calderón propuso su reforma política por esa exclusiva razón: según él, no puede gobernar, no por inepto, como cada vez resulta más claro, sino porque un Congreso, integrado por diferentes fuerzas políticas que tienen intereses encontrados y en disputa, no le aprueba sus iniciativas de ley y no lo apoya en todas sus tonterías y ocurrencias. Todos los voceros de la reacción más recalcitrante le hacen eco, acusándolo, por cierto, de ineptitud, pero señalando al Legislativo como una fuerza que está militando contra la gobernabilidad del país.

Todos los reaccionarios de este país se están aplicando en encontrar cómo volver a fortalecer la Presidencia de la República y han descubierto que no hay otro camino que el de reducir los poderes del Congreso, limitar la acción malsana de los partidos (no se bajan de la boca la expresión tan detestable para ellos de “partidocracia”) y dar al presidente todos los poderes que se pueda. De hecho, en la letra de la Constitución, ya sobra decirlo, los poderes del Ejecutivo siguen siendo los mismos de antes, o sea, los de una Presidencia fuerte y prevaleciente sobre los demás poderes. Pero sucede que los presidentes derechistas que hemos tenido desde Ernesto Zedillo no saben ya cómo usar de esos poderes en un contexto democrático ya tan limitado como el que tenemos.

Carlos Salinas y Zedillo supieron desempeñarse mejor en el ambiente creado por la reforma política. Cuando la Constitución les incomodaba, simplemente la cambiaban, pero con el consenso de todas las fuerzas que estaban incluidas en su alianza derechista y, en todo caso, siempre encontraron en los demás los apoyos que necesitaban. Los panistas se han acostumbrado a gobernar violando abiertamente los preceptos constitucionales, de modo que ya ni les interesa cambiar la Carta Magna. Mandan al Congreso una iniciativa de ley anticonstitucional y en él la aprueban siempre con la alcahuetería de los priístas o, sencillamente, se conducen sin ley ninguna y, siempre con la ayuda de aquéllos, hacen lo que su malentender les aconseja.

Los panistas en el poder no saben gobernar, jamás tuvieron una idea de cómo hacerlo; ni siquiera los nuevos panistas, que no son más que lacayos de los empresarios o empresarios ellos mismos. Para gobernar hay que saber hacer política. Ellos jamás lo aprendieron. Con los priístas en el poder se comportaron fieles a su alianza. Pero cuando los priístas pasaron a la oposición ya no fueron una fuerza unida, sino dividida en los poderes locales ahora a cargo de los gobernadores. A Vicente Fox no se le ocurrió otra cosa que dar a los gobernadores priístas todo lo que le exigieron; entre otras cosas, una tajada enorme de los ingresos petroleros. Y Calderón no sabe hacer sino lo mismo, con el resultado de que ya no sabe de dónde sacar dinero para tener fieles a esos pillos feudales que sólo son fieles a sí mismos.

Para los panistas reaccionarios, todo el mal del mundo viene de los partidos y del Congreso en el que no saben cómo llegar a acuerdos y, al mismo tiempo, poder gobernar. Por eso Calderón piensa en tonterías como la segunda vuelta en las elecciones o en las iniciativas de leyes preferentes o, también, en la relección. Cree que, así, se le puede allanar el camino para poder gobernar bien y a su gusto. Es difícil saber de dónde ha sacado esas ideas, en el entendido de que esos partidos a los que se ha dedicado a denostar (siempre con la misma indecencia de la “partidocracia”) y a un Congreso al que quiere convertir en una oficina subalterna de Los Pinos, nunca aceptarán quedar a su merced así nomás.

El eterno debate en el que nos desenvolvemos sigue siendo el de siempre desde que nos ensayamos en las lides democráticas: gobernabilidad contra democracia. En los países tradicionalmente democráticos, ese debate siempre se resolvió a favor de la democracia. Si se quiere gobernar bien, hay que seguir las reglas de la democracia; entre ellas, la esencial y principalísima, que es lograr consensos mayoritarios para poder hacer una buena conducción del país desde el gobierno. Eso es un misterio para los reaccionarios que nos gobiernan el día de hoy. No saben cómo hacerlo y no les apetece hacerlo para nada. Su estilo de gobierno, el único que conocen, es someter a los otros o destruirlos, cosa que no tiene nada que ver con la democracia.

¿Por qué será que la derecha cree que sólo con un Ejecutivo autoritario se puede gobernar? La respuesta es obvia: porque no es ni puede ser democrática. Su vocación es la dominación sin condiciones y el saqueo de la riqueza pública, la que, por haber llegado al poder, cree también que es de su incumbencia. “Para eso me eligieron los ciudadanos”, dijo ese energúmeno que gobierna Jalisco. La riqueza y el poder político, conjugados en el gobierno de la sociedad, siempre resultan catastróficos para las naciones. Si a ello se agrega la ignorancia y el fanatismo, tenemos entonces la franquicia segura del desastre. Debo decir que no hay en eso nada contra la riqueza. Todos desearíamos que nuestro país fuera muy rico. Sucede, empero, que la riqueza no sabe gobernar, sino sólo depredar.

El que esté de moda la idea de que en México no puede haber una Presidencia fuerte si no es a costillas de los partidos y de la democracia, es un signo del atraso político en el que nos movemos y que nos puede llevar al abismo. Está claro que la democracia no es enemiga de la gobernabilidad. Sólo hay que hacer una buena democracia, y eso quiere decir algo que está en las antípodas del modo de gobernar de los reaccionarios panistas y sus alcahuetes priístas. Resulta ya cansado repetir que para obtener un buen gobierno hay que poner a todos de acuerdo. ¿Cómo?, pues tomándolos a todos en cuenta. No se puede gobernar con base en exclusiones, como lo imaginó y diseñó Salinas. Un buen principio sería que hay que gobernar también con la izquierda y dar a ésta la oportunidad real de contender por el poder. Eso es, al parecer, pedir demasiado.

La democracia es siempre inclusiva, de todos, sean cualesquiera que sean. No dejar llegar al poder al contrario es profundamente antidemocrático. Cerrarle todos los caminos es autoritarismo, y el autoritarismo nunca ha sido garantía de buen gobierno. Con la democracia real, efectiva, se puede gobernar. De hecho, es el mejor camino para el buen gobierno de la sociedad. Pero la derecha, blanquiazul o tricolor que sea, piensa que eso es imposible. En esas condiciones, no queda otro camino que la violencia, y con la violencia no se juega: se muere y ella lo destruye todo.




27/02/2010


Desfiladero

Mi papá, que murió en 1998, volverá a pagar impuestos




Jaime Avilés

Alos 68 años y cinco meses de edad, el sábado 24 de enero de 1998, al cabo de una vida de trabajo, tormentas, naufragios y espectaculares victorias éticas y estéticas, murió de repente en su cama, leyendo un libro, Jaime Avilés Ortiz, mi papá. Hoy, una docena de años más tarde, gracias a Agustín Carstens y a las reformas aprobadas en diciembre por el PRI, el PAN, Convergencia, el Verde Ecologista, el Panal y los diputados del PRD leales a Jesús Ortega, a Manuel Camacho, a Carlos Salinas de Gortari y a Felipe Calderón, mi papá, al igual que cientos de miles de mexicanos que ya no están en el más acá, volverá a pagar impuestos... desde el más allá.

¿Terrorismo fiscal de ultratumba? Quién sabe, pero lo cierto es que ahora en México los muertos no sólo votan en las elecciones por los candidatos de la oligarquía, sino que además tienen obligaciones con Hacienda y las pensiones que legaron a sus viudas sufrirán un recorte impositivo de 30 por ciento. Para tratar de comprender este escalofriante asunto, Desfiladero entrevistó ayer a don Antonio Vital, dirigente de la Alianza de Trabajadores de la Salud y Empleados Públicos, ex líder de las bases sindicales del Hospital General y activo participante del Foro Mundial de la Salud.

Pero comencemos por el principio, aclarando de antemano que toda la información que ustedes leerán en seguida, salvo cuando se indique lo contrario, es fruto de la experiencia y la sabiduría del señor Vital. Este se pregunta en voz alta: ¿qué es una pensión? Le respondo (para disimular mi ignorancia): ¿un lugar donde guardan sus coches los que no tienen garaje? Don Antonio ignora mi pésimo chiste y explica: una pensión es un salario mensual para el retiro, que el trabajador recibe cuando pierde la capacidad de producir debido a la edad, una enfermedad, un accidente o la muerte (en cuyo caso, el dinero lo cobra su viuda).

A lo largo de su vida productiva, los trabajadores pagan varias clases de impuestos, entre ellos el de la renta, que ahora les descuenta la tercera parte de sus ingresos, y uno más pequeño (faltaba más) con el que se forma el salario (la pensión) que percibirán cuando se jubilen. Los trabajadores de base de las empresas privadas, o sea los que cuentan con la protección del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), aportan 3.5 por ciento de su salario al fondo de pensiones. Los que checan tarjeta en los relojes del gobierno federal, y están adscritos al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), cotizan 6.25 por ciento para su futura pensión.

Hace tres o cuatro años, el Congreso estableció que los jubilados (incluso los muertos) también pagarían impuestos, pero la medida no se llevó a la práctica hasta que el “catarrito” del año pasado (léase, la peor crisis económica de los últimos 77 años) obligó a la caricatura de “gobierno” que todavía encabeza Calderón a dictar medidas para sacarnos la mayor cantidad posible de dinero a los vivos y a los muertos, con la natural excepción de los vivales (los grandes empresarios) y los vividores (la alta burocracia). (Ojo: este desafortunado juego de palabras no es de la autoría de don Antonio.)

El costo aproximado de todas las pensiones que el “gobierno” paga actualmente asciende a unos 120 mil millones de pesos, cantidad que Desfiladero desglosa de la siguiente forma, de acuerdo con el artículo 7 del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2010: los 2.1 millones de jubilados del IMSS (dato de Antonio Vital) recibirán en conjunto 105 mil 361 millones 600 mil pesos, en tanto los 800 mil jubilados del ISSSTE, los 50 mil jubilados de los gobiernos estatales y los 20 mil jubilados del Gobierno del Distrito Federal (datos de Antonio Vital) se beneficiarán de los 15 mil millones de pesos restantes, pero una tajada muy abundante y generosa de esos recursos, puntualiza don Antonio, cubrirá las desmesuradas pensiones de los jubilados de lujo (ex presidentes de la República, ex magistrados, ex ministros y ex altos funcionarios del Poder Judicial, así como generales, almirantes y otros altos cargos de las fuerzas armadas en retiro) que, a diferencia de mi difunto papá, no pagan impuestos porque disponen de un sistema de fideicomisos que les permite evadirlos.

Esta es, pues, la nueva realidad de los jubilados mexicanos. Pero, ¿qué les espera a las próximas generaciones de adultos de la tercera edad? En definitiva, nada bueno. Pensando en cómo despojarlos de toda ilusión de descanso, recreo y tranquilidad económica en la vejez, los grandes empresarios y su testaferro, el titular de la Secretaría del Desempleo y la Desprotección Social, el guarura personal del magnate metalúrgico Germán Larrea, el privatizador de redes de fibra óptica chilangas, el tenebroso señor del coopelas o cuello, el porro calderonista de tiempo completo, Javier Lozano Alarcón, tiene lista una reforma laboral que en breve pasará de Los Pinos al Congreso.

Hoy por hoy, habemos alrededor de 15 millones de trabajadores activos que contamos con seguridad social (IMSS, ISSSTE y otros), en tanto 28 millones más, en su mayoría empleados de industrias tan importantes como la automotriz, la farmacéutica y la del turismo, cuyos oficios (vendedores de coches, distribuidores de muestras médicas, comisionistas de agencias de viajes, etcétera) no están regulados por contrato alguno, por tanto no acumulan antigüedad ni tendrán derecho a jubilarse y “disfrutar” (valga la ironía) de una pensión.

Para obtener la jubilación y la pensión correspondiente, un trabajador adscrito al IMSS debe cotizar mil 250 semanas y cumplir 60 años de edad. Quienes giran en la órbita del ISSSTE deben, si son mujeres, acumular 28 años de servicio, y si son hombres, 30. De un largo tiempo a la fecha, los modernos empresarios han inventado un perverso mecanismo para ahorrar dinero. El ejemplo clásico, afirma don Antonio, es el del muchachito que empieza a trabajar en una firma a los 18 años y cuando 30 después sopla el pastel de las 48 velitas, pues ya cubrió la mitad del requisito para jubilarse: ya pagó sus mil 250 cuotas semanales. Pero aquí viene lo malo (o lo monstruoso): cuatro años después, cuando el hombre llega a la edad de 52, su patrón lo despide para no tener que pagarle la jubilación.

La reforma laboral que pronto estará en el centro de la atención pública (tal vez cuando arranque el Mundial de Sudáfrica) pretende, dice don Antonio, “precarizar” los contratos de esos 15 millones de trabajadores que hoy cotizan al IMSS, al ISSSTE o a otros. ¿Qué significa precarizar? Que los empresarios podrán desconocer los contratos colectivos de trabajo (he allí los casos de Luz y Fuerza del Centro y de la mina de cobre de Cananea), para que obreros y empleados pierdan su antigüedad y con ella su derecho a la jubilación y a su pensionsotototota de 2 mil o 3 mil pesos mensuales, menos 30 por ciento de impuesto sobre la renta.

Finalizada la entrevista con don Antonio, Desfiladero supo en otros ámbitos que, en el lado más oscuro de la luna, las alianzas electorales que Jesús Ortega (PRD), Alberto Anaya (PT), Luis Walton (Convergencia) y Manuel Camacho Solís (Carlos Salinas de Gortari) están haciendo con el PAN (Felipe Calderón) y con el PRI (Televisa y Tv Azteca) tendrán que ser pagadas con una sola moneda: la aprobación de la reforma laboral de Lozano. El Mundial empieza el 1º de julio, los comicios estatales serán el 4 y, luego, el cobro de facturas será inevitable.

En repudio a estas alianzas, a la corrupción de los chuchos y a la teocrática propuesta de Pablo Gómez para que los curas acaben con el Estado laico, el dirigente de base del movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador, Alfonso Suárez del Real, renunció ayer al PRD. Muchas y muchos más no tardarán en acompañarlo en estampida. ¡Por fin!

jamastu@gmail.com



26/02/2010




El no al no






63 intelectuales y políticos en receso nos llaman a aprobar las reformas propuestas por Calderón y convocan a decir no al no. Hemos tenido éxito en el no a la privatización de la industria petrolera, al encarcelamiento de los consumidores de drogas, a la facultad de los agentes de policía de invadir cualquier domicilio, entre otros difíciles trances negativos. Pero hemos sido aplastados por el sí en el aumento de impuestos en plena recesión, los sub ejercicios presupuestales en obras públicas, la incomunicación de reos por sólo mencionar algunas derrotas.

En un país que se dice democrático el no forma parte indispensable del sistema. ¡Cuántos no hicieron falta para impedir dictaduras y guerras! ¡Cuántos no faltaron en Estados Unidos para detener a Reagan y a Bush! Ahora, cuando Calderón propone que el Ejecutivo pueda suspender garantías cuando se le antoje, ¿habría que decir que sí con tal de bajarse de la lista de la generación del no? ¿Tendríamos también que apoyar la idea de Calderón de que el presidente legisle por decreto bajo la llamada afirmativa ficta?

La pluralidad no es inmovilismo. Éste es producto de una mala manera de conducir la lucha política, de ausencia de liderazgo. ¿Qué hizo Calderón frente a la crisis? Realizó con el PRI una vergonzante y vergonzosa coalición parlamentaria para aumentar las cargas impositivas y dejar a los oligarcas sin pagar impuestos.

Los abajofirmantes contra el no sólo dicen sí al proyecto de Calderón pero ignoran otras propuestas. ¿No están de acuerdo con el referéndum facultativo popular para que los ciudadanos puedan votar las leyes objetadas? ¿No están de acuerdo con el derecho ciudadano de revocar el mandato de los gobernantes? ¿Tampoco aceptan el plebiscito como instrumento con el que la mayoría pueda resolver los conflictos sobre temas de la administración pública?

No sé de dónde sacan los abajofirmantes que es mejor que el voto negativo sea determinante en una elección. Esto es lo que apoyan al exigir que se admita la segunda vuelta presidencial. Pero, además, la gobernabilidad, como le llaman a eso, carece de sentido cuando permite que el voto negativo se imponga en las urnas. Es mucho mejor que se gobierne con un programa apoyado en el voto positivo. Lo que se busca es la fabricación artificial de una mayoría absoluta sin importar cómo sea la sociedad. La propuesta de Calderón es peor porque es un plan con maña: propone que la elección de legisladores se lleve a cabo al mismo tiempo que la segunda vuelta presidencial, con lo cual los partidos que no se ubiquen en la disputa final quedarían borrados en el Congreso. Esto último no existe en ninguna parte del mundo.

¿Los abajofirmantes no están de acuerdo con la autonomía del Ministerio Público y de la Auditoría Superior de la Federación, con acción penal para esta última? ¿Tampoco están de acuerdo con que exista juicio político operante y se puedan remover a los altos funcionarios ineptos y abusivos? ¿Acaso no es necesario acabar con ese sainete llamado desafuero para que los legisladores, gobernantes y ministros de la Corte que sean acusados de algún delito comparezcan ante la justicia como cualquier otra persona?

La propuesta de Calderón que aumenta derechos ciudadanos es la relativa a las candidaturas independientes, la cual figura en el programa del PRD desde hace muchos años, pero con acceso gratuito a radio y televisión y con financiamiento público.

Los abajofirmantes nos lanzan una petición. Dicen, “Amigos(?) legisladores: aprueben las reformas y demos inicio al debate de fondo: ¿qué futuro queremos para México?” Cualquiera podría pensar que las cosas son al revés. Primero se abre el debate y luego se vota. Quizá por esto el manifiesto “No a la generación del no” apoya sin argumentos los puntos presentados por Calderón e ignora por completo las propuestas de los demás partidos. ¿Así se mejora un país?

pgomez@milenio.com









Calderón compra prensa y Epigmenio humilla a Ciro y a Aguilar Camín




Federico Arreola


Salió el peine. Aunque Felipe Calderón no ganó las elecciones de 2006, controla el dinero de la Presidencia de la República. Para millones de mexicanos es un presidente espurio, pero nadie es tan ingenuo como para ignorar que él autoriza muchos de los principales gastos del gobierno federal. Como el de pagar a los medios. Ahora, por confesión del propio Calderón, se confirma que su administración no solo invierte en publicidad en sus medios favoritos, sino que también entrega millones de pesos para aparecer, como propaganda disfrazada de información, en las primeras planas de los diarios que se venden y él compra. Eso lo admitió al quejarse de que las mafias del narcotráfico, a diferencia de su gobierno, salen gratis en los mismos espacios periodísticos. Bueno, quizá ni tan gratis. Vaya Calderón a saber.


Se entiende ahora por qué sobran los diarios que defienden a Calderón: lo hacen porque este paga. Ya no cuestionemos, pues, a Ciro Gómez Leyva, de Milenio, por quejarse de que en twitter se diga lo que los periódicos callan. El señor Gómez Leyva simplemente defiende los intereses de la empresa para la que trabaja, que a juzgar por el exceso de notas positivas de Felipe Calderón que presenta en sus primeras planas, debe ser una de las que más inversión de ese tipo reciben desde Los Pinos. Y bueno, tampoco debemos criticar a Héctor Aguilar Camín, defensor oficioso de Calderón, quien este viernes, citando a otro diario calderonista (y además salinista), La Razón, dirigido por Pablo Hiriart, dice que son cuentos, inventos, mentiras, embustes, patrañas y chismes lo que todo el mundo dice y sabe y comprueba a diario: que el gobierno de Calderón ataca poco a la organización criminal de El Chapo Guzmán y mucho a las bandas competidoras de este personaje de la revista Forbes. Para Aguilar Camín ocurre todo lo contrario: el narco más golpeado por Calderón es El Chapo. Cuando lo leí pensé que Héctor Aguilar Camín se había vuelto loco. Pero rectifiqué cuando recordé que Calderón admitió que gasta millones de pesos para salir en los diarios: Aguilar Camín es un hombre perfectamente cuerdo que, con lealtad profesional, defiende hasta el extremo de caer en el ridículo a un cliente importante de la empresa periodística para la que colabora.


En fin, por fortuna también hay, en los diarios vendidos, periodistas que no entienden cuáles son los intereses de los editores y que escriben con independencia. Un caso notable es Epigmenio Ibarra, quien este viernes ha dicho que a él no le da miedo Twitter, en una contundente respuesta a Ciro Gómez. Cito a Epigmenio:


“Confieso que no entendí la relación entre el título y el contenido de la columna de Ciro Gómez Leyva publicada este jueves en Milenio. Me parece ingenuo suponer, más bien pontificar, como él lo hace, sobre la muerte del periodismo a manos primero de los boletines oficiales y después del fenómeno creciente de las redes sociales… me cuesta mucho trabajo imaginar que en Twitter y Facebook, como parece sugerirlo Ciro al citar comentarios aparecidos en ambas redes, una de estas fuerzas oscuras ha montado una campaña para meter miedo a la población difundiendo falsos hechos de violencia. Ni falta que hace Ciro. La gente tiene miedo y no por cierto inducido o imaginario. No creo, por último, que a estas alturas del partido los medios tradicionales, que también en eso de caer en información no confirmada resbalan con frecuencia, puedan seguir reclamando el monopolio de la objetividad e imparcialidad informativa. Bienvenida sea la revolución –decía Flores Magón–, esa señal de vida, de vigor de un pueblo que está al borde del sepulcro. Bienvenidas sean, habría que parafrasearlo, las redes sociales en este entorno de competencia salvaje, de concentración de medios en manos de grupos de poder económico y donde la interacción con lectores o espectadores es sólo un instrumento limitado a las encuestas, los espacios del lector o las mediciones de rating y estudios de mercado. Bienvenido sea pues este viento fresco, este vehículo para construir, colectivamente, una nueva realidad…. Si en la prensa se limita la interlocución con el lector y muchos columnistas se sienten agredidos, amenazados por la respuesta de la gente ante diagnósticos y veredictos que desde su columna lanzan y que pueden ser tan o más virulentos que los reclamos que reciben. En estos tiempos de canalla donde campean la violencia, el autoritarismo y su correlato la intolerancia. ¿Qué esperabas Ciro que sucediera al abrirse un sendero de tantas vías simultáneas, la llave de un torrente, como Twitter? ¿A qué temerle? ¿Por qué descalificarlo o, peor aún, meterlo en cintura?”.

Epigmenio, de plano, trabaja para la gente, un jefe que no es el patrón de Ciro Gómez y de Héctor Aguilar Camín, quienes sirven a sus editores que, con rigor financiero, son los encargados de arreglar las cuentas para que Calderón pague, según confesó el presidente espurio, millones de pesos a cambio de aparecer en la primera plana.







A mí Twitter no me da miedo (primera parte)






Confieso que no entendí la relación entre el título y el contenido de la columna de Ciro Gómez Leyva publicada este jueves en MILENIO. Me parece ingenuo suponer, más bien pontificar, como él lo hace, sobre la muerte del periodismo a manos primero de los boletines oficiales y después del fenómeno creciente de las redes sociales.

Aunque sé que la capacidad de infiltración y manipulación del crimen organizado, otros poderes fácticos o la oposición (metidos todos de pronto en un solo saco merced a una teoría conspirativa que en el artículo de marras sólo se sugiere) es enorme, me cuesta mucho trabajo imaginar que en Twitter y Facebook, como parece sugerirlo Ciro al citar comentarios aparecidos en ambas redes, una de estas fuerzas oscuras ha montado una campaña para “meter miedo” a la población difundiendo falsos hechos de violencia. Ni falta que hace Ciro. La gente tiene miedo y no por cierto inducido o imaginario.

No creo, por último, que a estas alturas del partido los medios tradicionales, que también en eso de caer en información no confirmada resbalan con frecuencia, puedan seguir reclamando el monopolio de la objetividad e imparcialidad informativa.

Eso, que es más bien cuestión de fe, de dogma, le toca a la Iglesia o a quienes confunden micrófono, cámara o columna con púlpito y desde ahí lanzan anatemas.

La prensa independiente en este país es, me temo y salvo muy honrosas excepciones, un fenómeno muy reciente. Sólo hasta que las fisuras en los más altos círculos del poder (de eso habla Sloderlick en su libro En el mismo barco) se hicieron profundas e inmanejables es que, lo que antes era el muy riesgoso campo de acción de unos cuantos valientes, se volvió la tarea cotidiana de casi toda la prensa nacional.

Sólo entonces diarios y revistas sometidos al poder comenzaron a abrir sus páginas a un periodismo crítico e independiente. Por décadas —y el suplemento del sábado pasado en MILENIO sobre Fernando Benítez da cuenta de eso— ese periodismo se hacía más bien, colándose por los resquicios, en los suplementos culturales que, obviamente, no estaban bajo la lupa de los funcionarios encargados de la censura y esto, claro, hasta que el dueño o el director del diario recibía la llamada de rigor y mandaban a todos a casa.

Los diarios estaban dominados por la versión oficial de los hechos. Se rendían ante ella. Otro tanto sucedía en los medios electrónicos. La primera apertura se produjo en la radio. Sólo en el 2000 la televisión privada —en una estrategia de validación— comenzó a mirar, con una parcialidad y una incapacidad genética que aún mantiene, lo que sucedía en el país.

A una población escéptica que ha sido testigo y víctima de esta ominosa sumisión, hoy se le abre con las redes sociales —siempre dentro de los límites que la desigualdad social y el retraso tecnológico que el país le imponen— un nuevo camino para comunicarse entre sí, para obligar al poder tan ayuno de mecanismos de rendición de cuentas y a los medios tan acostumbrados al “dictum” y a la unilateralidad a escucharla.

“Bienvenida sea la revolución —decía Flores Magón—, esa señal de vida, de vigor de un pueblo que está al borde del sepulcro”. Bienvenidas sean, habría que parafrasearlo, las redes sociales en este entorno de competencia salvaje, de concentración de medios en manos de grupos de poder económico y donde la interacción con lectores o espectadores es sólo un instrumento limitado a las encuestas, los espacios del lector o las mediciones de rating y estudios de mercado. Bienvenido sea pues este viento fresco, este vehículo para construir, colectivamente, una nueva realidad.

Cuando surgió el control remoto la televisión, ahí donde hay opciones reales, sometió a programadores y productores a la dictadura de la decisión inmediata del espectador. En sólo 20 segundos se decide cambiar de canal. Siguió siendo sin embargo la de la televisión una pantalla sorda y plana. La comercialización de contenidos en internet, si bien modificó usos y costumbres de consumo y democratizó el acceso a algunos contenidos, no cambió, al menos hasta ahora, la relación con la que se suele llamar “audiencia cautiva”.

Si en la televisión mexicana el conductor prevalece sobre los reporteros, la narración sobre las imágenes. Si no es la “dictadura de los hechos” la única ante la que se someten los grandes canales. Si en la radio son también, otra vez, menos importantes los hechos y los protagonistas de los mismos que quienes controlan el micrófono. Si en la prensa se limita la interlocución con el lector y muchos columnistas se sienten agredidos, amenazados por la respuesta de la gente ante diagnósticos y veredictos que desde su columna lanzan y que pueden ser tan o más virulentos que los reclamos que reciben. En estos tiempos de canalla donde campean la violencia, el autoritarismo y su correlato la intolerancia. ¿Qué esperabas Ciro que sucediera al abrirse un sendero de tantas vías simultáneas, la llave de un torrente, como Twitter? ¿A qué temerle? ¿Por qué descalificarlo o, peor aún, meterlo en cintura?

http://elcancerberodeulises.blogspot.com
www.twitter.com/epigmenioibarra








25/02/2010


Contra twitter un promotor de la generación del Sí a Calderón



Federico Arreola


Primero escribí esta columna, después leí la de Ciro Gómez Leyva. Lamentable. Este promotor del Sí a Calderón ha dicho en su texto que, informativamente hablando, las redes sociales, sobre todo twitter, son lo peor que hay en México. Pobre comunicador. Lo que él hace son las típicas patadas de ahogado. Sabe que internet va a matar a la prensa vendida, como la que da albergue a Gómez Leyva, y que contra esto no hay nada que hacer. Pero, en su desesperación, critica y calumnia. El clásico porro de los medios impresos.

Algunos periodistas, escritores, políticos y empresarios nos critican a los que rechazamos las propuestas del gobierno federal encabezado por Felipe Calderón Hinojosa, uno de los candidatos que, en 2006, no ganó las elecciones.


Me dirán que sigo con la vieja canción del fraude, y tendrán razón. No me olvido del robo electoral que impidió la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia y, en cambio, llevó a Los Pinos a un incompetente que, buscando legitimidad, desde el primer día de su gobierno metió a México en una absurda guerra contra el narco en la que nadie va ganando, en la que todos hemos perdido ya.


Ahora, en un nuevo intento para legitimarse, Calderón ha lanzado una iniciativa de reforma política que, está claro, no pasará en los espacios legislativos. Al presidente espurio tanto sus rivales como sus aliados, particularmente los del PRI, ya le dijeron que No. Es decir, lo han mandado al carajo, cosa que a mí me parece muy correcta. Más aún, el PRI ya le ha informado a Calderón, a través del senador Manlio Fabio Beltrones, que habrá reforma, pero no la enviada por el ilegítimo inquilino de la casa presidencial, sino la que se le pegue la gana al priismo. Esto no garantiza la mejor de las reformas posibles, pero la de Calderón tampoco es la gran cosa.


El caso es que, para apoyar al hombre que controla los mayores presupuestos en el país, es decir, a Felipe Calderón, un grupo de periodistas, escritores, empresarios y artistas, todos comprometidos con el gobierno federal naturalmente, lanzaron un desplegado criticando a la generación del No. Lo que ellos pretenden es que se le diga Sí a Calderón. Eso es todo, quieren quedar bien. México y las reformas políticas que hacen falta les tienen muy sin cuidado. Lambiscones, vendidos, chafas. Eso son los promotores del desplegado, nada más. No hay que hacerles caso.

Por lo que a mí respecta, con satisfacción seguiré diciendo No al fraude, a la injusticia, a la arbitrariedad y a la incompetencia del peor gobierno federal que se recu
erde.





Piden 11 premios Nobel de la Paz a Calderón libertad a presos de Atenco

Redacción/SDP 25 de Febrero, 2010 - 08:29




Queda claro que los lamentables hechos que vivieron los pobladores de Atenco los días 3 y 4 de mayo de 2006 han traspasado las fronteras.

Once premios Nobel de la Paz firmaron y entregaron una carta dirigida a Felipe Calderón, en la que piden que “los 12 presos políticos” queden en libertad inmediata, así como se revoquen las sentencias condenatorias y se cancelen las órdenes de aprehensión de los perseguidos de Atenco.

En el documento, también exhortaron al jefe del Ejecutivo que “ponga atención particular a las violaciones de los derechos humanos del pueblo de Atenco”, que fueron cometidos “por cuatro mil efectivos de la Secretaría de Seguridad Pública federal y de la Agencia de Seguridad Estatal del estado de México”.

Jody Williams, Premio Nobel 1997, quien encabeza la lista de los solicitantes, recordó que durante el ataque resultaron detenidas 207 personas, dos jóvenes fueron asesinados, medio centenar de mujeres sufrieron violaciones, abusos sexuales y torturas, además de que “12 compañeros de Atenco siguen detenidos, todos ellos torturados, capturados sin orden de aprehensión y sentenciados sin acreditarse su participación en los delitos que se les imputan”.

Durante una conferencia de prensa, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, agregó que en la carta enviada a Calderón se detalla que “las mujeres violadas siguen en un estado sin resolución ni restitución de sus derechos, y los violadores no han sido investigados”.

Los firmantes son Mairead Maguire (1976), Betty Williams (1976), Adolfo Pérez Esquivel (1980), Desmond Tutu (1984), Elie Wiesel (1986), Rigoberta Menchú (1992), F.W. de Klerk (1993), John Hume (1998), Shirin Ebadi (2003), Wagari Maathai 82004) y la propia Jody Williams (1997).

El documento fue entregado al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y está dirigida a Felipe Calderón Hinojosa.




Esta es la verdadera cara de un PAN que se extingue (los católicos dirian : gracias a Dios) y también esta es la veradera cara de un PRI que pretende resurgir gracias al control que ejercen sobre los medios de comunicación , gracias también a la apatía de la gente que no hace el más minimo intento por allegarse de información alterna a los dos medios de comunicación preponderantes en este país , me refiero por supuesto a televisa y a tv azteca .

Muchisimas voces le han dicho a la gente que no se crean nada de lo que les dicen en la tele , que son puras mentiras , que ambos medios de comunicación forman parte de los poderes fácticos que pretenden que nada cambie en nuestro país para su beneficio ; es más , este duopolio televisivo es el más poderoso que existe .

La gente no escucha esas voces que tratan de despertarlos por que obviamente en la tele no las reproducen , más bien atacan , denostan y en general emprenden campañas de desprestigio contra todo aquel que quiera decirle a la gente que existe un mundo y una verdad más allá de la televisión ; lo hacen de tal modo que la gente no se percata que está siendo victima de una vil manipulación . ( Me viene a la mente justo en este momento la campaña que tiene el gobierno federal en televisa y azteca con motivo del bicentenario , que tienen como unico propósito seguir manteniendo a la gente anesteciada , adormilada y embrutecida con la cantaleta del patriotismo ; publicidad en la que ensalsan la valentía de los mexicanos donde les recuerdan , incisten y les ordenan que ellos aguantan todo , que no hay de que protestar , para que sigan aguantando y que no escuchen voces disidentes ) .

Todo movimiento social está destinado al fracaso si no cuenta con la simpatía o la aprobación de la opinión pública . En esto , los medios han ganado en buena medida la partida ya que en cuestión de segundos logran difundir su mensaje a millones de mexicanos .

El único camino que queda es continuar informando a la gente uno mismo , pasando la voz ; nos enfrentaremos en muchas ocasiones a gente que gracias a esa manipulación de que ha sido victima , repela todo lo que tratemos de decirle , pero el chiste es no cejar en el esfuerzo , si acaso queremos que este país cambie , pero de verdad , para bien de todos nosotros no sólo para unos cuantos .

¡¡¡ YA BASTA!!!

¡¡¡ AMLO 2012 !!!




México SA

Salinas el desmemoriado

Privatización de bancos benefició a sus patrocinadores






Carlos Fernández-Vega


Carlos Salinas de Gortari reapareció en sociedad para presumir, entre otras cosas, que la privatización bancaria estuvo bien hecha”; que tal decisión “no fue la causa de la quiebra del sistema bancario en 1995”; que en noviembre de 1994 “el balance de los bancos no era desfavorable, la banca enfrentaba problemas pero no una situación de crisis”; que fue Ernesto Zedillo quien “propició la fuga de capitales y que se vaciaran, en unas cuantas horas, las reservas de divisas”; que “el desarrollo soberano de México exige recuperar el control de su sistema de pagos”, y que, en fin, él es perfecto.

Atrás de él, en el coro, dos afinadas voces: la de Pedro Aspe y la de Jacques Rogozinski, destacado par de operadores salinistas de la reprivatización bancaria (entre tantas otras privatizaciones), que en esta ocasión lamentablemente no contaron con la tonada de Guillermo Ortiz Martínez, integrante del mismo coro y el único que participó en todo el ciclo reprivatización-rescate-extranjerización del sistema nacional de pagos. Todos reunidos en el mismo acto: el seminario Privatización bancaria, crisis y resultados del sector financiero: reflexiones pendientes, organizado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, que preside la hija de quien fuera el fundador de Bancomer.

Pues bien, de entrada Carlos Salinas de Gortari desperdició una oportunidad de oro para reclamar en vivo y en directo a uno de los que coadyuvaron decididamente a la extranjerización de la banca otrora nacional y a vaciar “en unas cuantas horas las reservas de divisas” en aquellos aciagos tiempos de la crisis bancaria: Roberto Hernández Ramírez, el ex propietario mayoritario de Banamex, quien compartió mesa con el ex presidente en la cena organizada por el citado Centro de Estudios con motivo del seminario, como bien apunta la crónica de Roberto González Amador publicada ayer en La Jornada.

Cierto es que en 1995, ya con Zedillo instalado en Los Pinos, la fuga de divisas fue espeluznante, pero a Salinas de Gortari se le “olvidó” citar que en su último año de estadía en la residencia oficial el saldo de las reservas internacionales del Banco de México también reportó un brutal desplome. Información del Banco de México revela que el 15 de febrero de 1994 dicho saldo fue de 29 mil 228 millones, el mayor en el gobierno salinista; para el 30 de noviembre sólo quedaban 12 mil 484 millones. Así, en los últimos nueve meses y medio de su mandato se “perdieron” casi 17 mil millones de dólares en reservas. La cereza fue que en el primer mes del gobierno zedillista se “evaporaron” 6 mil 336 millones adicionales, con lo que 1995 inició con apenas 6 mil 148 millones en reservas internacionales.

Así, a lo largo de 1994 se “esfumaron” 23 mil 80 millones de dólares en reservas internacionales: 72.5 por ciento de ese monto correspondió al gobierno salinista y 27.5 por ciento al zedillista, y en la “desaparición” de esos dólares en ambas administraciones –la saliente y la entrante– mucho tuvo que ver la larga mano de Roberto Hernández (amigo de Salinas y compañero de mesa en la citada ocasión), junto con sus socios en Banamex y la casa de bolsa Acciones y Valores, los mismos que en mayo de 2001 concretaron la extranjerización del otrora Banco Nacional de México, cuyo accionista mayoritario, a estas alturas, sigue siendo el gobierno de Estados Unidos.

Lástima que a Carlos Salinas de Gortari se le “olvidó” comentar esos pequeños detalles, los cuales, de ninguna manera, exoneran a Ernesto Zedillo y su salvaje política de “rescate”, “saneamiento” y extranjerización del sistema nacional de pagos, como tampoco eximen a Vicente Fox, quien de inmediato avaló y aplaudió la venta –libre de impuestos– de Banamex a Citigroup; el último tramo –también sin visitar al fisco– de Bancomer al BBVA y otras transacciones de igual naturaleza, amén de que todos ellos –aquí cabe Felipe Calderón– encubrieron a funcionarios y banqueros participantes en el asalto a la nación conocido como Fobaproa, del que aún quedan por pagar algo así como 800 mil millones de pesos.

Que “la privatización bancaria estuvo bien hecha”, sostiene el ex mandatario. Y cómo no darle la razón, si el sistema nacional de pagos se lo entregó a sus amigos, y entre amigos nada está mal hecho. Sólo hay que recordar que prácticamente todos los integrantes de la llamada “comisión de financiamiento y consolidación patrimonial del PRI para la campaña electoral de Carlos Salinas de Gortari a la Presidencia de la República” terminaron como accionistas de los bancos, entre muchas otras propiedades –otrora del Estado– que acumularon a lo largo del sexenio de la “solidaridad”.

En el seminario de referencia, Pedro Aspe, secretario de Hacienda con CSG y uno de los ideólogos de la “desincorporación” bancaria (el mismo que en 1990 aseguraba que la propiedad de la banca “no es un objetivo de la nación”), trató de cubrir las apariencias cuando dijo que “en el proceso de reprivatización ocurrieron algunos errores”, pero lo cierto es que Salinas y Aspe violaron su propias reglas para concretar la reprivatización (entre ellas, de manera destacada, la relativa a evitar “la concentración en agrupaciones formadas por bancos, casas de bolsa, aseguradoras y otros intermediarios” y no vender las instituciones a ex banqueros).

A la hora de la reprivatización, se procedió en estricto sentido contrario a lo fijado en las “reglas de desincorporación”. En los hechos, pues, sólo los grandes grupos financiero-industriales, las principales casas de bolsa y los más connotados ex banqueros compraron las 18 sociedades nacionales de crédito. Por ejemplo, las siguientes casas de bolsa: Acciones y Valores se quedó con Banamex; Operadora de Bolsa con Banca Serfin; Probursa con Multibanco Mercantil de México; Grupo Bursátil Mexicano con Banco del Atlántico; Prime con Banco Internacional; Inverlat con Multibanco Comermex; Estrategia Bursátil con Banoro; Mexival con Banpaís; Inverméxico con Banco Mexicano; y Abaco con Confía.

Las rebanadas del pastel

Para la memoria de algunos: días antes de la iniciativa salinista para reprivatizar la banca (2 de mayo de 1990), ocho casas de bolsa acaparaban más de 65 por ciento de los CAP, o, lo que es lo mismo, los pases de abordar: Accival (Roberto Hernández y Alfredo Harp Helú), 19.29 por ciento del total; Operadora de Bolsa (Adrián Sada), 9.36; Abaco (Jorge Lankenau), 7.55; Interacciones (Carlos Hank Rhon), 7.53; Probursa (José Madariaga Lomelín), 6.66; Inverlat (Agustín Legorreta), 5.99; CBI, 5.12 y GBM (Alfonso de Garay Gutiérrez), 4.06. Y todas ellas, “impedidas” para participar en el proceso de “desincorporación”, se repartieron el pastel de los bancos, para quebrarlos y extranjerizarlos poco después. Pero a ciertos personajes se les “olvida”.

cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx








Astillero

¿Quién defiende a México?

EU, incrustado

FC: tocado y a la deriva

Salinas y los cinismos


Julio Hernández López



ANIVERSARIO DE LA FIRMA DEL PLAN DE IGUALA. Los titulares de las secretarías de Gobernación, Fernando Gómez Mont; de Energía, Georgina Kessel; de Hacienda, Ernesto Cordero, y de Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano, durante la conmemoración del Día de la Bandera en el Campo MarteFoto Francisco Olvera





Por complicidad, indolencia o incapacidad, Felipe Calderón Hinojosa es hoy un gravísimo peligro para México. Tolerar o auspiciar la injerencia abierta y creciente de Estados Unidos (no sólo en la zona fronteriza norteña, aunque aquí es donde de manera más notable se da ese proceso) es un agravio mayor a los intereses de la nación, una forma de incumplimiento de las obligaciones constitucionales y patrióticas a que está obligado quien, aunque fuera por razones ilegítimas, ocupa el máximo cargo de representación y mando en nuestro país.

El peligroso Factor Calderón (FC) mantiene al país entero en vilo, mostrándose increíblemente orgulloso del desarrollo de su personalísima guerra de reacomodos comerciales del gran negocio del narcotráfico y sometiendo a los mexicanos a una diaria realidad de indefensión y abatimiento, con fuerzas armadas (las policías, el Ejército y la Armada) que en su desbordamiento atropellan legalidad y derechos humanos y con narcotraficantes que conforme a su estatus (promovidos, tolerados o perseguidos) imponen términos de belicosidad e incremento de sus rubros de interés (no sólo el mercadeo de drogas: también secuestros, cobro de plaza, tráfico de personas, etcétera).

Pero, además, ese Factor Calderón de extremo peligro ha generado o permitido que se creen las condiciones adecuadas para que el vecino siempre expansivo (ya no en términos de apropiación de tierras) tenga justificaciones suficientes para intervenir en el manejo del patio trasero que está en propicias condiciones de incendio. Y no sólo el históricamente imperdonable limosneo y venta mediante el caballo de Troya llamado Iniciativa Mérida: allí está, por ejemplo, el cesáreo pulgar de la secretaria Janet Napolitano que ayer ha hecho saber mediante decreto imperial que en Ciudad Juárez no hay estado de derecho y lo que sucede allí es un asunto de seguridad nacional de Estados Unidos. Haiga hecho Felipe lo que haiga hecho, la realidad es que la mártir ciudad fronteriza está absolutamente fuera de control y, por tanto, tenemos legitimidad para intervenir y meter orden es el mensaje de la secretaria gringa de seguridad interior.

Mas no son solamente palabras. The Washington Post informó también ayer que en Ciudad Juárez ya hay agentes estadunidenses “incrustados”, y por más que el embajador mexicano en Washington pretendió negar el punto con generalidades, sin precisar si la información es falsa o cierta, los indicios muestran que la mano gringa ya está absolutamente metida en la franja fronteriza (la masacre de jóvenes en Ciudad Juárez acabó sirviendo de detonador de una escalada de inestabilidad política y social que acaba sirviendo a los planes metiches de los halcones vecinos).

Frente a todo ello, el presunto jefe de la institucionalidad mexicana, el antes mencionado Factor Calderón, seguía a la deriva: tocado, se metió a refutar las acusaciones de selectividad pro Chapo que le ha lanzado el diputado Clouthier Carrillo, arguyendo que pelea contra todos y no protege al Intocable (en EU, un capo no protegido, Osiel Cárdenas, era condenado a 25 años de cárcel); dejó en el arroyo político a su todavía secretario de gobernación, Fernando Gomón, al decir que éste seguirá allí mientras quiera (es decir, si sigue en Bucareli es por aferrado) y avivó la versión de que pondrá en esa secretaría a un político de mayor perversidad y tosudez como sería Juan Molinar Horcasitas, y, en su tormentosa nueva personalidad de izquierdista latinoamericano provisional, advirtió que la firma de un tratado comercial con Brasil puede ser riesgosa pero hay que correr esa suerte.

Calderón, cuyo barco político hace agua por doquier. Dos ex presidentes le meten ruido: Chente Fox se lanza contra las alianzas perreánicas que Felipillo autorizó e impulsó, aunque ahora pretende jugar a la sana distancia con su partido (argumentación irónicamente parecida a la de López Obrador) y el reaparecido Salinas de Gortari pide que los bancos en México pertenezcan a mexicanos y, metido en la feria de los cinismos abajofirmantes de los políticos e intelectuales que conforman la Generación del Sí Señor Presidente, acusa al proyanqui Ernesto Zedillo de haber filtrado en 1994 información de la devaluación inminente a ciertos empresarios mayores, sin dar nombres ni haber hecho antes denuncias fundadas y procesalmente instauradas.

México de cinismo galopante en el que sobreviven escenas tragicómicas como la nueva elección de un supermillonario como “líder” de la CTM (con el telón de fondo de los discursos de “reivindicación proletaria” de Betty Paredes que le echa paletadas de tierra a la pretensión calderonista de reforma laboral) y el “enojo democrático” de un senador priísta, movido por un ex gobernador priísta, que declina la búsqueda de ser candidato priísta a gobernador de Sinaloa para buscar que lo postule la alianza perreánica creada para “sacar al PRI del poder” (a fin de cuentas, ¿elecciones para qué?, si allá hay jefe de jefes que en Palacio nomás necesita un administrador). México de las muertes masivas que ya no causan asombro, sobre todo si se dan en zonas rurales o indígenas: trece muertos en la comunidad Vicente Camalote, del municipio de Acatlán de Pérez Figueroa, en Oaxaca (entre ellos un precandidato a la alcaldía por la alianza gabinista), mientras Ulises Ruiz sigue haciendo campaña anticipada en favor del candidato designado, Eviel Pérez Magaña. Y el caso terrible de Teresa González y Alberta Alcántara, las mujeres otomíes a quienes se ha ratificado la sentencia de 21 años de cárcel por haber “secuestrado” a dos agentes federales en 2006 (el periodista queretano Luis Gabriel Osejo comparte un video sobre el tema en http://bit.ly/bXC977).

Y, mientras el IFE impone a Televisión Azteca una gran multa por desobediencia en transmisiones de propaganda electoral (ya se verá si la presión del Ajusco consigue rebajas), ¡hasta mañana, mientras la “guerra” calderónica ronda la metrópoli capitalina con intenciones de asentarse (ayer, en Bosques de las Lomas, tres decapitados; se hablaba anoche de que uno era “federal”)!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx





Dinero


Ya entrenan en la frontera norte

Ciudad Juárez, sin estado de derecho

Mar agitado em las televisoras




Enrique Galván Ochoa

Es lo mismo decir que el estado de derecho no existe en Ciudad Juárez a declarar que México es un Estado fallido, pues ya perdió el gobierno el control sobre una parte de su territorio? Tal vez hay diferencias en cuanto a terminología jurídica y política, pero sin duda una condición es el preámbulo de la otra. Y también es veneno puro para una eventual recuperación económica. La secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, acaba de estar en México; tuvo reuniones en Los Pinos y con García Luna, y al volver a su país y comparecer en audiencia ante el Comité de Seguridad Interna del Senado, en Washington, afirmó que el estado de derecho en Ciudad Juárez es inexistente, pese a los éxitos importantes del gobierno mexicano en su lucha contra el narcotráfico”. El Vasco Aguirre lo había dicho de otro modo. Ayer mismo, los embajadores Arturo Sarukhán y Carlos Pascual negaron la versión de que agentes americanos desarrollarán labores anticrimen en territorio mexicano, lo cual constituiría una grave violación a la maltrecha soberanía nacional, precisamente en medio de los desteñidos festejos del centenario y el bicentenario. Pero de Nogales –la población de Arizona frontera con Nogales, Sonora– llega otra versión. Fue dada a conocer por el diario Los Angeles Times en un reportaje que apareció bajo la firma del reportero Sebastian Rotella. “En una operación políticamente sensitiva en la frontera de Arizona y México, agentes de la Border Patrol (Patrulla Fronteriza) y de la Policía Federal mexicana están siendo entrenados juntos por primera vez, compartiendo información de inteligencia y patrullando en forma coordinada, por primera vez”. Agrega: “El objetivo de esta histórica alianza es lanzar un ataque sistemático contra el tráfico de drogas y migrantes ilegales, de sur a norte, y el contrabando de armas y dinero, de norte a sur. Esta operación es parte de un importante y no anunciado golpe que comenzó en los meses recientes e incluye a centenares de agentes de Estados Unidos y México en el corredor fronterizo”.

Oleaje fuerte en las televisoras

Pega en forma desigual a MVS y Televisa la decisión de la Secretaría de Comunicaciones de no prorrogar sus concesiones de los canales 56 y 46, respectivamente. Para la empresa de Emilio III el canal 46 no es un activo importante dentro de su imperio. Le quitan un canal que no usaba y que nunca operó. La historia es distinta para el grupo de la familia Vargas. Para MVS, en cambio, la cancelación podría significar su única oportunidad de tener un lugar en la televisión abierta. Las motivaciones del gobierno calderonista también podrían ser distintas. Por otro lado, a Tv Azteca le llovió en su milpita. El IFE le aplicó una multa por 122 millones de pesos por no difundir 16 mil 92 espots de partidos y autoridades electorales en Chihuahua, Puebla, Zacatecas y Durango. Y de pilón la SCT determinó que el servicio de HiTv de Tv Azteca y Televisora del Valle no cuenta con la debida concesión, por lo que multó a cada una con 4 millones 453 mil pesos y les ordenó la suspensión inmediata de las transmisiones. Todo va a tribunales. Ya saben ustedes que la carrera más productiva en la televisión es la de los abogados.






Irrita a consejeros y representantes partidistas que escasas sanciones han sido cubiertas

Por no emitir 16 mil promocionales, multa el IFE a Tv Azteca con $122.4 millones




El consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés; el perredista Pablo Gómez, y el secretario ejecutivo del organismo, Edmundo Jacobo Molina, durante la sesión en que se dictó multa a Tv AztecaFoto Cristina Rodríguez




Alonso Urrutia

El Instituto Federal Electoral (IFE) impuso a Televisión Azteca la multa más elevada con que haya sancionado a un particular: 122.4 millones de pesos, por no transmitir 16 mil 92 promocionales de los procesos locales en Zacatecas, Chihuahua, Durango y Puebla.

Aunque fue unánime la decisión de sancionar a la televisora, el monto de la multa fue avalado por seis consejeros, quienes consideraron como agravante que la empresa reincidiera en no transmitir los mensajes.

“Un probable delincuente –aseveró el consejero Alfredo Figueroa– en relación con el robo en un domicilio seguirá siendo delincuente aunque no robe en el mismo domicilio (...) seguirá siendo reicindente porque es la misma conducta y tiene que ver con el mismo sujeto.”

Poco antes los consejeros Marco Antonio Gómez, Virgilio Andrade y Francisco Guerrero habían pugnado por revisar la sanción.

En su oportunidad, el consejero Marco Antonio Baños fue enfático en condenar la omisión de los promocionales y en justificar el monto:

“Si la institución es permisiva en este tipo de circunstancias, entonces todos los medios que han cumplido muy diligentemente con la transmisión de la pauta podrían estar incumpliendo también con el mandato, y esta autoridad no tendría capacidad para poder revertir una situación de incumplimiento generalizado.”


Leer nota completa :




23/02/2010


Partidos



Pedro Miguel

Problema: los partidos siguen siendo indispensables pero, en el marco actual de su relación con el poder público, no tienen remedio; no, al menos, si se les deja librados a su propia capacidad de autorregenerarse, que es nula.

No hay mucho que decir de los dos principales, instrumentos del poder empresarial, mediático y delictivo que secuestró –por medio de ellos– a las instituciones y que, desde el salinato, fraguó una alianza fáctica de cogobierno y alternancia que se mantiene vigente; veamos, si no, la inmundicia pactada en lo oscurito (y que acabó saliendo a la luz pública) entre el secretario de Gobernación y el tricolor: aprobación de presupuestos depredadores a cambio de ventajas electorales. La sociedad tampoco puede esperar que la franquicia dizque “ecologista” o el brazo electoral de la mafia elbista sean factores de democratización real.

Los tres institutos políticos de izquierda se encuentran, por su parte, en una condición trágica: son, en ocasiones y localidades determinadas, factores de ejercicio democrático, pero en otras actúan como instrumentos al servicio de sus propias burocracias, cuando no, y de manera abierta, a la orden de autoridades acanalladas.

Tal es el contexto en el que se desarrollan las alianzas o los conatos de alianzas perredistas y petistas con Acción Nacional –un partido que hace ya un buen par de décadas perdió su esencia de oposición democratizadora (así fuera de derecha) y se convirtió en uno más de los aparatos oligárquicos y autoritarios que sostienen al régimen político de siempre– o con el PRI, hoy despojado de ideología y reducido a gestor de promontorios de corrupción y control social.

Esos y otros devaneos, exasperantes y desalentadores, no sólo se explican por la acción de intereses individuales de los dirigentes, sino también, y principalmente, por un factor de identidad entre las burocracias de todas las organizaciones partidistas y del conjunto de la clase política. Esa identidad llega a un grado de solidaridad gremial que pasa por encima del sentido mismo de los partidos como representantes de la diversidad social y por encima de la voluntad de los electores. Tales burocracias no miden su éxito en función de su capacidad para transformar la realidad, sino en la escala de los recursos que logran allegarse vía el presupuesto de prerrogativas electorales; los espacios de poder que obtienen no los ven como correspondientes a la causa o a la organización, sino como peldaños de carreras políticas y administrativas personales.

Por supuesto, quienes razonan como si viviéramos en Finlandia no consideran esa distorsión, nugatoria de las permisas básicas de la democracia, y repiten a coro que ni modo, que así son las cosas, que éste es el menos peor de los mundos institucionales posibles y que esos son los partidos que la ciudadanía se merece; “¿O qué? ¿Pretendes cambiar el país a balazos?” Qué chantaje con nivel de posdoctorado.

Sí: con o sin candidaturas ciudadanas, los partidos seguirán siendo, en el futuro previsible, y en tanto el régimen no termine de desestabilizarse a sí mismo, inevitables como cauces de acceso a puestos de representación popular y, por ello, como instrumentos de transformación social.

Los movimientos sociales dispuestos a jugarse en la vía electoral tienen ante sí exigencias desmesuradas, porque no sólo deben construir y consolidar liderazgos susceptibles de volverse candidaturas triunfantes sino que, además, deben vigilar el voto, la urna, el conteo y el cómputo, e imaginar movilizaciones capaces de neutralizar los atracos electorales: si el poder puede hacer fraude, lo hará, dice esa suerte de Cofipe Murphy no reconocido pero evidenciado en un hecho trágico: dos presidencias espurias y usurpadoras (1988 y 2006) se han conformado de esa manera en menos de dos décadas.

Ahora resulta, además, que hay que organizarse al margen de los partidos para, en tiempos electorales, negociar con ellos el registro de candidaturas. El desafío es enorme, pero no hay otra forma de incidir en forma perdurable en la vida política formal: sin abandonar la movilización, hay que imponerles a los partidos –a todos: son básicamente iguales– el poder del sufragio organizado al margen de ellos. Que se queden los administradores partidistas con registros y presupuestos, pero que nos permitan llevar un poco de representación ciudadana real a lo que queda de las instituciones.

A la postre, lo harán (porque sin los electores pierden porcentajes de votación y grandes sumas de dinero), a condición de que los movimientos sociales mantengan su independencia y sean capaces de generar organizaciones de votantes muy disciplinadas; en tanto se consiga orientar el sufragio en la fidelidad a las causas y no a las siglas.

navegaciones@yahoo.com - http://navegaciones.blogspot.com/



22/02/2010


Juárez, Freud y los “hijos de puta”



Carlos Fazio

Cuando el 11 de febrero, Luz María Dávila, madre de dos jóvenes ejecutados por un comando paramilitar en el fraccionamiento Villas de Salvárcar, Ciudad Juárez, increpó de manera personal a Felipe Calderón, lo llamó mentiroso por haber afirmado que sus hijos y otros 13 muchachos víctimas de la matanza eran pandilleros. Otra mujer, Patricia Galarza, le pidió que sacara al Ejército de la ciudad. “Padecemos una guerra que nunca pedimos”, dijo. Por respuesta, Calderón señaló que los soldados permanecerían allí.

Era la primera puesta en escena del foro Todos somos Juárez, y la ira de una sociedad agraviada le estalló en la cara a Calderón. El montaje mediático resultó un tiro por la culata. El mea culpa presidencial no fue suficiente. La retractación de Calderón sobre su afirmación inicial, cuando tipificó la matanza como un “pleito entre pandillas”, fue tibia, con rodeos. Como para que quedara constancia de que pidió disculpas “si acaso ofendió” a las víctimas y sus deudos, pero sin asumir responsabilidad. El hombre mejor informado de México, a la sazón abogado constitucionalista, nunca rectificó que había hecho una aseveración condenatoria absoluta y totalmente falsa, sentenciando ipso facto a los jóvenes asesinados como pandilleros, sin asumir siquiera la presunción de inocencia… ¡de las víctimas!, mientras quedaran pendientes las investigaciones criminológicas. El manido recurso del poder, tan propio de la dictadura del general Videla en Argentina ante el exterminio de civiles: “Por algo será. En algo estarían”. Igual que fincar la responsabilidad del delito en las víctimas de los feminicidios. De los juvenicidios ahora. La culpa es de los juarenses. El débil siempre tiene la culpa.

Las palabras de Luz María Dávila, la madre coraje que le negó la bienvenida al Presidente en Ciudad Juárez, desplazaron de los medios la demagogia oficial y en los días subsiguientes el gobierno se vio obligado a montar un operativo de control de daños por interpósita persona. El alegato más sonado fue el del intelectual Héctor Aguilar Camín, entrevistado y amplificado un par de veces, de manera aprobatoria, por Ciro Gómez Leyva. Aguilar Camín admitió que “el Presidente se equivocó al precipitarse” y acusar a los jóvenes de pandilleros. Pero externó su desacuerdo con que le reclamaran a Calderón por los muertos: “Como si él, o Gómez Mont, o el Ejército (…) hubieran matado a esos muchachos (…) Los asesinos son los asesinos (…) ¡El gobierno no mató a los muchachos de Juárez, los mataron esos hijos de puta! ¡Ésos son los hijos de puta! ¡Volteémonos contra ellos! (…) Los hijos de puta son los hijos de puta”.

Más allá de las tautologías empleadas que poco esclarecen, a Aguilar Camín podría aplicársele el término de negación (Verneinung) propuesto por Sigmund Freud en 1925, para caracterizar un mecanismo de defensa mediante el cual el sujeto expresa de manera negativa un deseo o un pensamiento cuya presencia o existencia niega. En términos metasicológicos, Freud lo explicó a partir de la frase de una paciente: “Me pregunta usted quién puede ser esa persona de mi sueño. Mi madre, desde luego, no”. “Se trata seguramente de la madre”, apunta Freud, quien prescinde de la negación y acoge tan sólo el contenido estricto de las asociaciones. En la frase “no es mi madre” (ergo, no fue Calderón ni el Ejército), lo reprimido era reconocido de manera negativa, sin ser aceptado. Según el Diccionario de Psicoanálisis, de Roudinesco y Plon, “la denegación es un medio para tomar conciencia de lo que se reprime en el inconsciente”.

A la frase “¡El gobierno no mató a esos muchachos, los mataron esos hijos de puta!”, podría aplicarse el criterio freudiano de “no vayan a pensar que fue el gobierno”. Si no fue Calderón o el gobierno, por qué lo desmiente: “Aclaración no pedida, confesión de parte”. Pero además, en términos maniqueos, Aguilar Camín llama a los juarenses a voltearse contra los “asesinos”; propone canalizar la ira contra esos “hijos de puta”, que no están, dice, en filas gubernamentales. Lo que podría remitir al clásico de Montiel: “Las ratas no tienen derechos humanos. A las ratas hay que exterminarlas”. Y aquí, más allá de las percepciones, la cosa se complica.

El segundo visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua, Gustavo de la Rosa, afirma que “los violentos actúan bajo la protección del Estado”. Además, él y Edgardo Buscaglia hablan de escuadrones de la muerte y grupos de limpieza social. Y según Clara Jusidman, las víctimas civiles de Ciudad Juárez lo son “de una guerra entre dos mafias por el control del territorio, cada una apoyada por miembros de la clase política y de las fuerzas de seguridad y de justicia”. Un juarense declaró que sufren la violencia de tres cárteles: “el de los policías, el de los soldados y el de los narcos”.

Patricia Galarza le dijo a Calderón que la tortura se aplica en Chihuahua como medio sistemático de investigación. Que se pueden documentar mil casos de desaparecidos, torturados y ejecutados extrajudicialmente por miembros del Ejército o fuerzas federales. Calderón sólo admitió “abusos”. Lo cierto es que con el Operativo Conjunto Chihuahua hubo un escalamiento del conflicto, que se transformó en una guerra urbana de tipo contrainsurgente, remedo del modelo Medellín contra la Comuna 13, en 2002.

En Medellín se aplicó un modelo de agresión criminal contra la comunidad, que arrasó con el tejido social por la vía de la fuerza militar y “jurídica”, y derivó en un Estado paramilitar. Como señaló el jurista italiano Luigi Ferrajoli, en un estado de derecho no hay “enemigos”, sino ciudadanos, que podrían ser delincuentes. “Sacar a los soldados a la calle es una respuesta demagógica (…) la lógica de la guerra alimenta la guerra”.






Secretarios en conflicto



John M. Ackerman

La negociación de Fernando Gómez Mont para intercambiar el alza en los impuestos por las elecciones en Oaxaca implica una franca violación tanto a la Constitución como a la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos (LFRSP). Asimismo, los subsidios otorgados por la Secretaría de Agricultura a empresas de Francisco Mayorga, titular de la dependencia, su padre y sus hermanos, constituye un abierto atropello a la legalidad del país. Ambos funcionarios tendrían que presentar su renuncia o, al menos, separarse temporalmente de sus cargos para que la Secretaría de la Función Pública, el Instituto Federal Electoral y la Procuraduría General de la República realicen las investigaciones correspondientes.

Uno de los logros más importantes de la histórica reforma electoral de 2007 fue la inclusión de tres nuevos párrafos en el artículo 134 de la Constitución que buscan evitar la intervención indebida de funcionarios públicos en los procesos electorales. Específicamente, el párrafo séptimo de este artículo hoy señala que los servidores públicos tienen “en todo tiempo la obligación de aplicar con imparcialidad los recursos públicos que están bajo su responsabilidad, sin influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos”.

Este texto legal busca acabar con la muy conocida tradición del régimen de partido de Estado, que si bien dio inicio con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha sido continuada religiosamente por el Partido Acción Nacional (PAN), de confundir los asuntos públicos con los intereses del partido. La utilización por parte del secretario de Gobernación de su cargo, y los recursos que le corresponden, para apoyar al PRI y afectar los intereses de los partidos de izquierda en Oaxaca, violenta directamente la disposición constitucional arriba señalada, como bien ha sido advertido por Miguel Ángel Velázquez. No existe diferencia legal alguna, por ejemplo, entre este abuso y la utilización de programas sociales para favorecer al partido político en el poder.

Es cierto que el Congreso aún no ha aprobado la ley reglamentaria que daría forma a esta nueva disposición constitucional. Sin embargo, las autoridades del país tienen la obligación de cumplir en todo momento con la Carta Magna, de acuerdo con el principio de supremacía constitucional plasmado en el artículo 133, y la LFRSP ya castiga con una posible destitución, inhabilitación o sanción económica al servidor público que desvíe recursos públicos o haga un uso indebido de su cargo.

El caso del secretario de Agricultura es igual de grave e incluso podría implicar responsabilidades penales. La LFRSP prohíbe explícitamente la intervención de cualquier funcionario público en “la atención, tramitación o resolución de asuntos en los que tenga interés personal, familiar o de negocios” (artículo 8, fracción XI). Asimismo, el Código Penal Federal castiga hasta con 12 años de cárcel al funcionario que cometa el delito de “ejercicio abusivo de funciones” que implica el otorgamiento de “contratos, concesiones, permisos, licencias, autorizaciones, franquicias, exenciones, efectúe compras o ventas o realice cualquier acto jurídico que produzca beneficios económicos al propio servidor público” o a su familia (artículo 220).

Francisco Mayorga podrá alegar que no era funcionario público cuando a él y su familia se le otorgaron los apoyos de Procampo. No obstante, hoy sí lo es y cualquier acción legal realizada para ratificar o dar continuidad a estos apoyos desde la Secretaría de Agricultura podría ser causa de responsabilidad para su titular.

Estos casos son apenas dos ejemplos más de los múltiples conflictos de interés que han caracterizado al gabinete de Felipe Calderón. Todos recordarán el nombramiento del yerno de Elba Esther Gordillo como subsecretario de Educación, los turbios negocios de Luis Téllez, los ilegales contratos de Juan Camilo Mouriño y el conspicuo perfil del actual secretario de Desarrollo Social. Frente a todo ello, urge una reforma en la materia, que no solamente castigue la utilización indebida de los cargos y recursos públicos, sino que también se oriente a prevenir los conflictos de interés.

Antes de aceptar cargos, los funcionarios públicos de alto nivel tendrían que realizar una extensiva declaración de sus intereses y relaciones personales, políticas y de negocios. También habría que obligarlos a deshacerse de inversiones y relaciones potencialmente contaminantes para su desempeño antes de poder recibir su nombramiento. En los casos más extremos, tendría que prohibirse abiertamente el nombramiento de personas con vínculos históricos con el sector que tendrían la responsabilidad de regular o administrar. Se recomienda la lectura del nuevo libro de Irma Eréndira Sandoval, Corrupción y transparencia: debatiendo las fronteras entre Estado, mercado y sociedad (Siglo XXI Editores/IIS-UNAM) para una contribución imprescindible sobre este tema.

En este contexto, es de celebrar que la coalición de los partidos de izquierda (PRD, PT y Convergencia) hayan incluido la ratificación del gabinete en su iniciativa de reforma política. Uno de los puntos más importantes que el Congreso de la Unión tendría que revisar en el proceso de auscultación de las propuestas para secretarios de despacho debería ser precisamente la existencia de los posibles conflictos de interés. Por el bien del país, hagamos votos para que así suceda.

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“Bolivia vive cambios irreversibles, como la nacionalización de hidrocarburos


”Evo Morales: poco puede hacer un líder sin apoyo social

“Mostramos que se pueden gestar políticas propias sin el Fondo Monetario y sin EU”

“Ahora el pueblo no sólo elige a su gobierno, sino que decide la política económica”

“He aprendido que para derrotar a la adversidad hay que enfrentarla con verdad”

“El reto de América Latina es consolidar su liberación; hay que pasar por la rebelión”

Evo mostró que se puede llevar un gobierno popular: Ebrard


El mandatario boliviano recibió las llaves de la ciudad de México



Miles acudieron al encuentro en la plaza Hidalgo, en Coyoacán

Entre copal y ofrendas, el aymara recibió bastón indígena de mando



El mandatario boliviano observa el libro Las princesas, edición de La Jornada que recopila algunas de las mejores portadas de este diario en los pasados 25 añosFoto María Meléndrez Parada

“Hemos ganado seis elecciones en cinco años. Estamos igual que el Barcelona, que en un año ganó seis campeonatos de futbol”, expresó el presidente boliviano Evo Morales en entrevista con La Jornada Foto María Meléndrez



Roberto González Amador

Evo Morales hace la cuenta mentalmente: “Hemos ganado seis elecciones en cinco años. Estamos igual que el Barcelona, que en un año ganó seis campeonatos” de futbol, suelta con una sonrisa.

El presidente de Bolivia insiste en que un líder poco puede hacer si no cuenta con respaldo social. Respaldo social es lo que, afirma, sí ha habido en su país, donde los cambios emprendidos desde que asumió un primer mandato, en enero de 2006, entre ellos la nacionalización de los hidrocarburos, “son irreversibles”.

El proceso de cambios ocurridos en Bolivia en los últimos años muestra a otros países de la región que es posible diseñar políticas propias, dice el presidente Morales en una entrevista con La Jornada, realizada anoche, minutos antes de viajar de la ciudad de México a Cancún para participar en la cumbre de países de América Latina y el Caribe.

Antiguo dirigente sindical, fundador del Movimiento al Socialismo (MAS), aficionado al futbol y ejecutante de música, Evo Morales, de 50 años de edad, ganó la presidencia de Bolivia en las elecciones generales de diciembre de 2005, con 54 por ciento de los votos. A finales del año pasado se religió con 64 por ciento de los sufragios. En estos años dispuso la nacionalización de los hidrocarburos –el país cuenta con una gran reserva de gas– y asumió el control del litio, mineral empleado en la elaboración de baterías, considerado una de las fuentes de energía del futuro.

En 2007, una nueva Constitución creó en Bolivia un Estado plurinacional que dota de igualdad de derechos a todos los pueblos originarios. Su gabinete, de 20 ministros, está integrado a partes iguales por hombres y mujeres.

En enero pasado, cuando Morales tomó posesión para un segundo periodo de cuatro años como presidente, el escritor Eduardo Galeano consideraba que la importancia del proceso de cambios que ocurre en Bolivia es importante para ese país y el mundo, “porque demuestra que el miedo no es invencible ni el racismo una fatalidad”.

Evo Morales, en la entrevista con este diario, asegura que en su país han ocurrido cambios profundos que han convertido a los bolivianos –un país de mayoría indígena, de los más pobres de la región, pero que hace un año logró erradicar el analfabetismo– en actores centrales de la transformación.

–¿Qué significa hoy para América Latina lo que está ocurriendo en Bolivia?

–La estabilidad macroeconómica y la profundización y consolidación de la democracia son un ejemplo para que otros países de Latinoamérica puedan gestar sus propias políticas económicas sin el Fondo Monetario Internacional y sin Estados Unidos. Es el resultado concreto de los cuatro años de gobierno en Bolivia. Pero para eso son tan importantes las fuerzas sociales de cada país; solos, por más que seamos inteligentes, por más que trabajemos 20 o las 24 horas que tiene el día, es imposible.

–¿Cuál es el cambio más importante?

–Cambiar el modelo neoliberal, cambiar ese Estado colonial. En lo económico lo más importante es la recuperación o la nacionalización de los hidrocarburos. En lo social, una revolución social, con bonos y rentas y con créditos para dar oportunidad a la gente que se proyecte. Y en lo político, es una batalla permanente. Estamos igual que el Barcelona, que en un año ganó seis campeonatos y nosotros ganamos en cinco años seis elecciones, la última con más de 60 por ciento. Es un récord en los 184 años de vida republicana de Bolivia.

–¿Son cambios arraigados?, ¿existen condiciones para que permanezcan?

–Totalmente, estoy convencido, porque es un proceso de cambio sin retorno, es un camino sin retorno. ¿Por qué? Porque el pueblo siente que ha habido cambios profundos en cuatro años. Algunos datos: en 2005 las reservas internacionales de Bolivia eran mil 700 millones de dólares; ahora son 8 mil 700 millones. Nuestra balanza comercial es positiva, siempre era negativa. Y si sobre eso implementamos nuevas políticas de exportación en productos ecológicos, orgánicos, imagínese el crecimiento económico; si implementamos políticas de instalación de plantas hidroeléctricas y respetando el medio ambiente, Bolivia puede convertirse en el exportador de energía a los países vecinos. Entonces, por estos proyectos realizados y por proyectos a realizarse, es un proceso de cambio irreversible.

–¿Qué cambios han ocurrido en la mentalidad, en la conciencia del pueblo boliviano para que usted diga que este proceso es irreversible?

–El primer tema. Por primera vez hay un grupo de compatriotas que trabajan para el pueblo y no para su familia o su grupo de familias. Segundo. Es la primera vez en Bolivia que su presidente y su equipo dan más importancia a los pueblos que a las oligarquías. Por primera vez el pueblo, después de 184 años (desde la Independencia), siente que su Estado, su presidente, está en casa. Hay un bono para cada niño que va a clases, para cada persona que tiene más de 60 años; una mujer embarazada, de cualquier clase social, recibe un pequeño bono de alimentación, de control médico. ¿Qué familia no tiene una embarazada?, ¿qué familia no tiene un niño en la escuela?, ¿qué familia no tiene un abuelo? El Estado ahora llega a la familia, primera vez, antes no había eso.

–¿Cuáles cree que son los retos en América Latina para los movimientos progresistas?

–¿Los retos? La liberación, de la rebelión a la revolución, consolidar la liberación. Eso es un trabajo conjunto en los países donde hay procesos de liberación, como en Bolivia o Venezuela, que los pueblos acompañen. Y un pueblo donde hay gobiernos con mentalidad pro yanqui, pues sí, los pueblos tienen mucha responsabilidad para poder liberarse. Ésos son los retos que hay que enfrentar. Pero donde trabajamos el gobierno con los movimientos sociales, eso da esperanza a los países vecinos, por lo menos de liberación.

–¿Bolivia podría tener dificultades si dejara de recibir el apoyo del gobierno de Venezuela?

–Siempre dar oportunidad es tan importante. Una vez, cuando ya se ha encaminado, es seguir ese cambio empezado. Yo quiero ser muy sincero. El primer año de nuestro gobierno la presencia de Cuba y de Venezuela es tan importante. Por ejemplo, Misión Milagro (operación gratuita de la vista), hasta ahora tenemos más de 400 mil operados; es fundamental, por ejemplo, las fuerzas binacionales de Bolivia y Venezuela para atender algunas demandas en temas de caminos. Ya consolidado tenemos la obligación de volar con nuestras propias alas.

“Una vez le dije al presidente Fidel Castro, en 99 o 2001. Le dije: Póngase en mi caso, ¿qué hago si Estados Unidos me bloquea?, ¿cómo lo enfrento? Él me dijo unas palabras muy sabias: ‘primero, Bolivia no es isla como Cuba, y en Cuba hemos enfrentado el bloqueo económico. Segundo, Bolivia tiene países solidarios, a Cuba, tiene a (Hugo) Chávez (presidente de Venezuela), a (Luis Inazio) Lula (de Brasil). Tercero, Bolivia tiene recursos naturales, qué le importa el bloqueo’. Eso nos permitió enfrentar sin ningún miedo al Fondo Monetario Internacional o al gobierno de Estados Unidos.”

En septiembre de 2008, Evo Morales expulsó al embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, al que acusó de promover las acciones de la oposición de derecha contra su gobierno. Dos meses después suspendió indefinidamente las operaciones de la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA, bajo la acusaciones de realizar acciones de espionaje y de conspirar contra el gobierno constitucional.

El mes pasado, la periodista Stella Calloni, corresponsal de La Jornada en Argentina, publicó Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia, que, entre otros temas, documenta una serie de acciones promovidas por esas agencias para desestabilizar al gobierno boliviano e, incluso, para acabar con la vida de su presidente.

Evo Morales considera la nacionalización de los hidrocarburos uno de los hechos más relevantes de su gobierno. Antes, las empresas trasnacionales apenas pagaban regalías (el equivalente a 18 por ciento del valor de lo extraído) al Estado.

“En los últimos cuatro años de gobiernos neoliberales, de 2002 a 2005, sólo ingresaba el Estado por los hidrocarburos 2 mil millones de dólares. En nuestro gobierno, 8 mil millones de dólares. Por eso decía que en 2005 la inversión pública, 70 por ciento era de cooperación o créditos internacionales, ahora 70 por ciento es de los ingresos del Estado plurinacional”, apunta.

Un frente de batalla permanente ha sido la campaña de los medios de comunicación contra él y su gobierno. La prensa boliviana dominante, ligada a los grandes intereses económicos, no duda en llamarlo “macaco” o en acusarlo de narcotraficante. La pro empresarial Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) aseguraba permanentemente que en Bolivia no había libertad de prensa.

Entonces Evo Morales decidió invitar a los dirigentes de la SIP a que lo visitaran en su oficina presidencial. Así lo cuenta el presidente:

“Los miembros de la SIP decían: ‘se viola la libertad de prensa en Bolivia’. Yo pedí que vengan. Yo pedía que prepararan los documentos, porque nos acusaban de todo y de nada. Aceptaron y vinieron. Se sorprendieron, esperaban una charla. Pero convoqué a toda la prensa de Bolivia y del mundo para demostrar la verdad; les mostramos videos, publicaciones.

“Había (en la prensa) expresiones como ‘hay que matar a ese indio’, nos trataban de macacos. Se han sorprendido los miembros de la SIP, derrotados. Reconocieron públicamente que sí hay libertad de prensa, pero no reconocieron que me ofenden permanentemente. Si a un presidente lo ofenden, cómo ofenderán al pueblo. ¿Te imaginas?”

Remata:

“Por eso aprendí en mi vida que a la adversidad hay que enfrentarla con la verdad. Ésa es mi experiencia y enfrenté con la verdad y los derroté.”