29/06/2011

Lo que està por concretarse en el Edomex , no tiene nombre : la autoridad no existe , los medios de nueva cuenta plegados al PRI y la impunidad sigue reinando , y para colmo la gente adormesida con su ùnica fuente de informaciòn : la tele .

¿Como podemos esperar que el grueso de los mexicanos piense que alguien que se "preocupa" por los discapacitados y cada año recolecta millonadas de pesos para ayudarlos (teletòn) , o alguien que se "procupa" por Mèxico y lo "demuestra" con un programa llamado iniciativo Mèxico , o alguien que cada año regala juguetes a los niños (juguetòn) , pueda ser tan ruìn y mezquino como para influir en sus conciencias e inducir sus preferencias electorales ? eso es pedir demaciado . Todo està friamente calculado .


La gente en este paìs le cree todo a sus disque lideres de opiniòn , y lo hacen por que , o no quieren o no pueden comparar la informaciòn que reciben de la tele con otros medios alternativos y en esto tambièn la tele tiene mucho que ver , ya que como parte de su estrategia satanizan a todo lo que huela a izquierda o mejor dicho a todo lo que vaya en contra de sus intereses , con esto , la gente en automàtico repele cualquier cosa que no coincida con lo que le dicen sus "lideres de opinicòn" ; de nueva cuenta , todo està friamente calculado .







LA JORNADA










Lecciones desde el Edomex


Luis Linares Zapata


El proceso electoral del estado de México ha sembrado el horizonte democrático con varias semillas, peligrosas unas, corrosivas otras y muy pocas de las restantes podrán recuperar la indispensable confianza en el futuro. En el centro de la vida pública de ese estado se asienta una sólida capa de temores colectivos e individuales ante las escasas oportunidades de desarrollo. La indefensión del ciudadano ante un aparato de control y manipulación que todo lo avasalla da contenido y forma a una opresiva realidad. Las oposiciones de derecha e izquierda, aun si fueran concertadas, se verían limitadas para presentar plataformas de defensa o salidas alternas. La confusión de su oferta política y, sobre todo, la pérdida de identidad derivada, ahora se ve con claridad, lo hubieran impedido. Quedaba, entonces, una solitaria posibilidad: alentar, desde una izquierda definida y actuante, el ensanchamiento de la conciencia de los mexiquenses. Esa que puede descubrir e iluminar la ruta para regenerar su corroída vida pública. Una izquierda que intentara, desde sus propios principios y compromisos, el cambio indispensable.

En el ámbito público central se impulsaron, con relativa facilidad y desde los medios de comunicación masivos en esta contienda, varios supuestos erróneos. Uno, el central, sostuvo la inminencia del triunfo priísta en el Edomex. El desaliento, la inmovilización y el abstencionismo quedaron implícitos como objetivos a lograr. La confianza priísta en su aparato, aplastante e integrado al gobierno, haría lo necesario, incluyendo cualquier ilegalidad. Hay que denunciar, sin embargo, que el señor Eruviel, aun antes de ser identificado a escala estatal, pues le conocía apenas 36 por ciento de la población, según sondeo de El Universal, contaba ya, de acuerdo con el seguimiento de Milenio, con una propensión de voto mayor a 50 por ciento. Otros supuestos, aunque colaterales, trabajan para inducir una victoria no sólo aplastante del oficialismo estatal ante la presentada como débil oposición, sino ahuyentadora de todo reclamo ante tribunales. Treinta puntos porcentuales de retraso le asignaron, desde el arranque, al oponente motivo de sus miedos: Alejandro Encinas Rodríguez (AER). Y ahí lo mantuvieron hasta el cierre de campaña. Hay que decir, sin embargo, que esas encuestas diarias (telefónicas) se llevaron a cabo entre una población que tiene a más de la mitad de los posibles votantes en la pobreza y la marginación. Sus conexiones telefónicas, por tanto, son inexistentes. A pesar de ese hecho la opinocracia se lanzó, sin requiebro alguno, a solidificar lo revelado por esos sondeos, varios de ellos concurrentes en sus conclusiones.

No faltaron las tácticas de distracción a lo largo del proceso electoral. Así, la crítica, orgánica en su mayoría, y la reactiva hacia las posturas de izquierda dominantes en los medios, han recalado una y más veces en asuntos por demás laterales. Preguntas recurrentes como ¿quién acompaña a los candidatos?, ¿quién está detrás de cada uno de ellos?, ¿quién saldrá ganando además del triunfador en las urnas, será Peña Nieto, AMLO o Calderón? dieron pábulo a un sinnúmero de alegatos que a poco conducen y sólo concitan a la confusión. Para tratar de minimizar las posibilidades de AER el ataque indirecto fue regular y constante. Unas veces versó sobre la intervención de AMLO para nominarlo, otras, para imponerle ideas y proyectos o usarlo como un simple escalón con miras a sus ambiciones para 2012.

Muy pocas fueron las reflexiones sobre las violentas trasgresiones a la vida democrática. La evidente carga condicionante para inducir una elección, que bien puede catalogarse como “de Estado”, no fue motivo de atención, menos aún de condena. Al contrario: cuando se mencionó tal característica, se le disculpó aduciendo que los votantes del Edomex la dan por descontada y por ello se alinean, irredentos, tras la oferta priísta. También se presumió, con cinismo inaceptable, que los ciudadanos mexiquenses saben de la frivolidad y derroche de su actual gobernante, de los negocios de sus élites políticas al amparo del poder, de su fragilidad conceptual y reducidos horizontes, del inveterado mapacheo con los recursos públicos y, aun así, optan por la continuidad. La izquierda, y AMLO en lo particular, pagarán, según sus recuentos interesados, por desperdiciar la alianza con el panismo para vencer y desterrar al PRI en su intentona por llegar a Los Pinos.

El avance de las opciones reaccionarias en el país es un hecho cierto, pero desgraciado. Una de sus formaciones, la priísta, lleva la delantera, a juzgar por las encuestas recientes. La del panismo se ha desfigurado entre la ineficacia de su accionar, falta de visión, sus desplantes hipócritas y el desgaste que le acarrean sus posturas guerreras. Pero ello no descarta que aquí se insista en el mundo de oportunidad que existen hoy y mañana para la izquierda. En especial por la urgente necesidad de regenerar la apaleada vida democrática del país, por la defensa y el avance del estado de bienestar y los derechos humanos, así como para asegurar un desarrollo económico sustentable y justo. Sobre estas líneas de propuestas se trabajó en la campaña del Edomex y habrá de completarse para la lucha por el cambio en la nación entera. Y eso implica, también, restituirle a la política el orgullo de la honradez en el decir y el hacer. Las posturas de la derecha, en cualquiera de sus dos versiones, no hablan de tales principios y conductas. Menos todavía pretenden amarrarse a la transparencia o la legitimidad para el arribo al ejercicio público, condiciones ineludibles del buen gobierno.






28/06/2011



De elecciones y de políticos






René Drucker Colín




El 3 de julio se llevarán a cabo elecciones para gobernador en el estado de México y ante ese evento se celebró hace unos días un debate entre los candidatos. En él, entre otras cosas, se habló de educación, se debatió” sobre educación. A la clase política le encanta hablar de eso, pero está claro que no sólo no tienen idea de lo que tendrían realmente que hacer, pues quedó patente que el candidato del PRI, Eruviel Ávila, no sólo está perdido, sino que es alguien que promete y promete sólo de dientes para afuera, en el mejor estilo priísta del siglo pasado, con la única intención de ganar votos para quedarse con el poder. Dijo, por ejemplo, que iba a crear 31 universidades. Eso no sólo es una mentira, sino que además es imposible. ¿Sabrá el señor que hacer una universidad –una sola– es dificilísimo, ya que necesita muchos profesores, instalaciones, investigación, para lo cual se requieren laboratorios, etcétera? Bueno, mexiquenses, no se dejen engañar; a ese señor, el día que sea gobernador, se le olvidará todo lo que prometió. Bien le contestó Encinas; ¿para que hacer 31 universidades?, mejor impulsar la Universidad Autónoma del Estado de México y hacerla crecer de veras. Más fácil, mejor y con grandes posibilidades de éxito.

En fin, a los políticos se les llena la boca cuando hablan de educación y poco hacen realmente por ella.

No creo que exista una persona que pudiera no considerar que la educación es el pilar fundamental en el cual debe descansar el futuro del país. Asimismo, creo que estamos todos de acuerdo en que la educación laica, de calidad y desde luego gratuita, desde el kínder hasta el doctorado, debe ser responsabilidad del Estado.

México desafortunadamente tiene un enorme rezago educativo, a pesar de que, según la OCDE, tiene uno de los porcentajes más altos de inversión en relación con el PIB (6.5 por ciento) y uno de los porcentajes más altos de inscritos en todos los niveles de educación, en relación con el total de la población. Desafortunadamente, también es cierto que la eficiencia terminal en primaria es de 91.7 por ciento, en secundaria de 78 por ciento, en bachillerato, 43 por ciento. La eficiencia terminal de estudiantes de licenciatura es de poco más de 10 por ciento, cuando se considera a éstos hasta la edad de 29 años. Por si fuera poco, de los países miembros de la OCDE, México ocupa el último lugar en las siguientes áreas: 1) conocimiento sobre ciencia, 2) ciencias de la Tierra y el espacio, e) ciencias de la vida, 4) capacidad de lectura, 5) matemáticas y 6) física. Pero además, también estamos por debajo de un rango de entre 16-20 países, que son sólo los socios de la OCDE. Para entender la dimensión y significado de esto, quiere decir que México está por debajo de casi 50 países cuyos estudiantes están mejor que los nuestros en estas seis áreas del conocimiento.

Además de esta desgracia, podemos preocuparnos por que el índice de corrupción mexicano es de 3.3 en una escala del cero al 10, donde 10 es cero corrupción y cero es total corrupción. En este índice tenemos una muy buena calificación, ocupamos de los primeros lugares. Gracias, señora Gordillo.

En resumen, pues, tenemos supuesta inversión alta en educación en relación con el PIB, baja eficiencia terminal y pésima calificación en las principales áreas del conocimiento, y una matrícula universitaria de las más bajas para las edades de 18 a 24 años, ya que sólo 26 por ciento están matriculados en educación superior. En comparación, Finlandia tiene una matrícula de 93 por ciento, seguida de Estados Unidos (82 por ciento), Suecia (79), España (67), Japón (57) y Turquía (35).

Sumándose a estas desgracias, resulta que a lo largo de los últimos 20 años se ha procurado expandir la educación privada, la cual en nuestra nación tiene un enfoque primordialmente lucrativo. A nivel de educación superior, cerca de 80 por ciento de los jóvenes matriculados están insertados en las carreras económico-administrativas, lo cual muestra que las carreras técnico-científicas no son atractivas para nuestros estudiantes universitarios, pues se ha promovido una idea mercantilista de la educación y su producto. La investigación científica no tiene cabida en las universidades privadas, lo cual se demuestra en que de los 17 mil y tantos miembros del Sistema Nacional de Investigadores sólo alrededor de 5 o 6 por ciento provienen de las universidades privadas.

En resumen, en los últimos tres o cuatro sexenios la educación se ha trastornado y se han modificado sus principales funciones, que son las de crear ciudadanos socialmente responsables y capaces de trabajar para fortalecer la soberanía nacional. La estrategia de una educación para México se ha visto modificada para impulsar una educación para el mercado. Dicho sea de paso, no estoy en contra del mercado, siempre y cuando en él se encuentren productos y desarrollos mexicanos. Lamentablemente, esto en México prácticamente no existe, pues no se contempla por ningún lado el impulso a la innovación, que es motor del desarrollo económico hoy día. Pues bien, en estos tiempos de elecciones y de candidatos, ¿quien será el que le apueste a esto? Seguro que ninguno.







26/06/2011



Elecciones al estilo Atlacomulco





Arnaldo Córdova




El estado de México, desde los oscuros tiempos del dominio absoluto del PRI, siempre ha estado sometido a un poderoso grupo oligárquico, el llamado Grupo Atlacomulco, que ha logrado combinar con extraordinario éxito, desde la época de Carlos Hank González, el poder político y el poder económico. Todos sus miembros son políticos de gran poder y, a la vez, empresarios de mucha riqueza. Ese grupo ha dominado férreamente la política y el mundo de los negocios del Edomex. Ha formado un condensado de alianzas, contubernios y complicidades que hace su dominio total y sin alternativa en la entidad.

Se dice que el fundador fue don Isidro Fabela, el gran jurista y diplomático de la Revolución Mexicana que tantos y tan meritorios servicios prestó a la nación. El gran maestro de los miembros de esa secta fue, indudablemente, Hank González. Con él el grupo se consolidó en el poder y se ramificó también a otras partes de la República, sobre todo al centro, la capital del país. Él enseñó a los miembros a combinar el abuso del poder con el aprovechamiento de la riqueza pública. La red de alcahueterías e intereses sobre la que se asienta el grupo no tiene fin y casi no hay gente en el Edomex que goce de cierta situación privilegiada que no le deba algo. Todos los gobernadores del estado, desde Hank, han salido del mismo.

El próximo domingo 3 de julio, 10 millones 312 mil mexiquenses elegirán al próximo gobernador del estado para el periodo 2011 a 2017. El primer dato raro, si se quiere, es que el candidato del grupo, Eruviel Ávila Villegas, ya no es de su seno, sino externo al mismo, aunque no debe serlo tanto si logró hacer una carrera política personal notable. El grupo o ramas importantes del mismo lo han venido cobijando y lo han impulsado en su desempeño. Al iniciar su lucha por la gubernatura, pidió a los integrantes del mismo que lo admitieran como uno de sus miembros. Hace unos días, los de Atlacomulco lo recibieron como si fuera uno de los suyos.

¿Por qué Eruviel Ávila y no Alfredo del Mazo Maza? Ya en ocasión reciente traté de dar una explicación. Enrique Peña Nieto vivió el último año presa del miedo a una alianza en el Edomex de panistas y perredistas. Pergeñó con Fernando Gómez Mont, anterior secretario de Gobernación, un compromiso para impedir esa alianza. A Gómez Mont no le hicieron caso ni en el gobierno ni en el PAN. El peligro, según debe haber pensado Peña Nieto, se mantenía. Del Mazo, que era su delfín, un buen día supo que la bondad de su candidatura no superaba el peligro de que el presidente de Ecatepec se fuera por la libre y acabara siendo candidato reciclado de perredistas y panistas.

No hay que llamarse a engaño, Ávila es y ha sido un miembro prominente de la clase política mexiquense, aunque no sea miembro del grupo. Sus apoyos los ha tenido incluso dentro de esa sociedad, pues de otra manera no habría hecho una carrera tan sostenida y tan ascendente como lo ha hecho en la política mexiquense. Se le conocen mil y una trapacerías de toda monta que han implicado un continuo enriquecimiento personal, casi siempre con base en negocios turbios y que acaban puntualmente en el abuso de los dineros públicos. En ese sentido, la fama del candidato priísta es amplia y bien sabida, incluso desde mucho antes de que fuera designado como tal.

De negocio en negocio, aquí y allá, Eruviel Ávila se ha vuelto, como los miembros del grupo, un político que ha dejado de ser un pobre político. No ha tenido otro mérito que el de comportarse de acuerdo con las reglas del priísmo, mexiquense y de otros lados. Lo que es típico de los priístas que tienen el poder, vale decir, usar del dinero público y de sus cómplices empresariales y de sus amplísimas redes de poder político y social para aplastar a sus contrincantes en las contiendas electorales lo está desarrollando el candidato priísta mexiquense en su campaña por la gubernatura. Su dominio propagandístico y de medios es apabullante y eso hace que todos lo den por triunfador.

En los debates con sus contrarios se le ha visto haciendo muy mala figura. Trae un discurso de esos que se llaman acartonados, o sea, siempre dice lo mismo y con las mismas palabras. No hay variaciones ni matices. Hasta mueve las manos como su protector Peña Nieto, como si estuviera arrullando a un niño. Su cultura es nula y su oratoria tan pobre que sólo usa un número limitado de palabras y de frases. Intelectualmente debería estar en otro nivel, puesto que ha hecho una carrera universitaria; pero hasta en eso es una nulidad.

Hay una anécdota que lo pinta de cuerpo entero. Un día le cantó una oda a su protector Arturo Montiel, que no es sino un plagio de otra que un maestro de la Facultad de Derecho de la UNAM hizo para un gran jurista, con los mismos términos. Decía: “Montiel fue siempre como el árbol fuerte y frondoso, al que acudimos para protegernos bajo su sombra del inclemente sol”. Al maestro Noriega Cantú, eminente constitucionalista mexicano, un colega suyo le cantó una oda similar: “El doctor Alfonso Noriega Cantú siempre fue como el árbol fuerte y frondoso al que acudimos a protegernos bajo sus sombras del sol inclemente”.

No nos debería extrañar. Es un hecho histórico que el PRI jamás ha sabido, salvo muy contadas excepciones, escoger a sus mejores hombres para competir por los puestos de representación popular. Se impone siempre el que tiene mayor número de complicidades y apoyos en el complejo político empresarial. A Del Mazo sólo le faltó lo que a Ávila parece sobrarle, el apoyo de los poderosos que deciden. El papel tan pobre que está desempeñando en la campaña electoral frente a Encinas (Bravo Mena se ha despeñado) en el terreno del debate político, no parece importar. El acarreo, el derroche de recursos, la unción de todos los grupos interesados en mantener el poder, el uso abiertamente faccioso de las autoridades electorales (el instituto y el tribunal), para que las cosas sigan como están, es lo que priva.

Uno se pregunta, ¿para qué hacen elecciones? ¿Qué utilidad tienen unos comicios que ya están decididos de antemano, porque no hay equidad en la competencia y ésta siempre se resuelve en un colosal abuso del poder y de la riqueza? Que hay que hacer elecciones porque así lo mandan la Constitución y las leyes. De acuerdo, pero resulta que en esa contienda no hay Constitución ni leyes que puedan normar de verdad el proceso, porque los poderosos no respetan ninguna ley y sólo se imponen por la fuerza. Encinas es un competidor de respeto y los priístas son los primeros en saberlo. Es notable que, sin contar con los medios del priísta, su campaña esté resultando tan relevante. Ha gastado poco más de cien millones. Ávila lo supera en 12 veces y sólo en prerrogativas.

A Encinas lo quieren acallar con base en encuestas amañadas y que se dirigen sólo a un sector reducido de la población mexiquense. Sólo los clasemedieros que tienen teléfono se pueden manifestar y sólo ciertos grupos a la mano pueden ser consultados. Los priístas no se arriesgarían a hacer encuestas amplias y de profundidad y menos a hacer análisis de tendencias. Entonces se vería que su dominio espectacular y que tanto presumen es sólo una voluta de humo.

Los mexiquenses tienen su destino en sus manos. Ojalá lo sepan decidir.





25/06/2011



Desfiladero



Terror en Jalapa

Pánico en Monterrey

Esperanza en el Edomex






Jaime Avilés




Tres empleados de Construcciones Santa Clara –entre ellos, el ingeniero Raúl Tecatl Cuevas–, regresaban a Jalapa, el viernes 17 de junio, cuando a las siete de la noche los detuvo un retén del 63 batallón de infantería, en la ex hacienda El Lencero. Los soldados los bajaron de la camioneta en que viajaban. De pronto se desató una balacera. Los militares respondieron con todo, incluso con apoyo de helicópteros artillados. Fue cosa de minutos.

Cuando el zafarrancho terminó, el ingeniero estaba muerto dentro de otro vehículo, con diez heridas de bala en la espalda y un tiro de gracia. Sus dos amigos también estaban muertos, pero incompletos, pues a ellos les habían cortado las manos. Los cadáveres fueron retratados junto con armas de alto poder. La versión oficial los tachó de “sicarios”.

Durante horas circularon rumores que hablaban de cuatro víctimas inocentes: “tres hombres y una mujer”. En su palacio, el gobernador Javier Duarte analizaba la matanza. Cuando se puso de acuerdo con sus cómplices, declaró que, en un “exitoso operativo”, habían muerto “11 sicarios”.

Indignados, los allegados al ingeniero hoy combaten la mentira. En el portal Plumas Libres, Eduardo Segura escribió: por “la maldita guerra estúpida que vive nuestro país, murió sin deberla ni temerla Raúl Tecatl, primo político de un servidor (...) brillante profesionista, originario de Jilotepec (...) que fue cruelmente acribillado de 10 balazos y pasó por boca de las autoridades a ser un sicario; por favor, qué falta de escrúpulos tienen al asesinar a un hombre de bien y destruir moralmente a toda una familia, dejar a su pequeño hijo en la orfandad y sembrar un futuro incierto y de desesperanza”.

En el periódicodigital.com.mx, alguien bajo el seudónimo de “Ozz”, reiteró: “el 17 de junio, en El Lencero, fueron asesinados a sangre fría un familiar y otros dos compañeros de trabajo. Las autoridades dicen que están limpiando Veracruz, pero están matando civiles como ustedes y como yo”. Otro lanzó esta pregunta: “¿por qué no dicen nada de mi amigo que le desfiguraron su cuerpo y de los otros dos pobres que les cortaron sus manos?”.

Obvio: en Jalapa ocurrió lo mismo que el 20 de marzo de 2010 en Monterrey, donde dos estudiantes del Tec fueron torturados y asesinados por el Ejército que los acusó de “sicarios”; o lo mismo que el 31 de marzo de 2008 en Culiacán, donde cuatro jóvenes que iban a una fiesta fueron ametrallados en un retén militar; o lo mismo que el 5 de abril de 2010 en Tamaulipas, donde otros soldados dispararon a ciegas contra una camioneta y dieron muerte a dos niños. O lo mismo que... escriban ustedes la fecha y el sitio donde se han producido hechos similares en todo el país.

Exhortar a los soldados a matar inocentes y presentarlos como “sicarios” para cobrar un premio, es una práctica llamada “falsos positivos”, que inventó el actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, cuando era jefe de la policía de Álvaro Uribe, otro genocida de la talla de Felipe Calderón. Hoy, Uribe es interrogado por la justicia de su país, debido a sus vínculos con los paramilitares que exterminaron a miles de hombres y mujeres. Santos, por su parte, condecoró a Genaro García Luna porque desde 2008 las fuerzas armadas mexicanas entregan “falsos (resultados) positivos”, como acaba de reconfirmarlo el caso del ingeniero Raúl Tecatl y sus acompañantes, un asunto que debe volver a movilizar a la sociedad para que los responsables del crimen sean castigados en forma ejemplar. ¡Atropellos como éstos ya no deben repetirse nunca, nunca más en México!

A propósito de lo mismo, Yuriria Iturriaga, corresponsal de La Jornada en París, me renvió una carta que alguien de su confianza le mandó desde Monterrey, ciudad en la que se está dando, le dicen, “un fenómeno jamás antes visto, que es el secuestro masivo y al azar de la gente en la calle, es decir, te ven, te detienen, te suben a una camioneta con otros secuestrados, y te van cambiando de camioneta hasta que tu familia da el dinero o te matan”.

Se presume, añade la carta, que “se están cometiendo de 80 a 110 secuestros diarios. Mujeres, niños, ancianos, de todas las clases sociales sin distingo, lo que habla de unas tres mil personas secuestradas al mes”. “¿Será verdad tanto horror?”, pregunta Yuriria. No sé, pero intento recordar. ¿Cómo empezaba el reportaje que Sanjuana Martínez publicó el domingo pasado en este diario?

Así. “¿Qué se hace en un anfiteatro con 50 descuartizados? Para los médicos forenses integrar las piezas de cada persona es una tarea difícil, imposible en algunos casos, tanto que algunos familiares deciden enterrar a sus muertos de manera incompleta. En lo que va del año, 50 personas han sido descuartizadas en Nuevo León, la mayoría con el uso de sierra eléctrica”. Y ha habido, agrega, según estadísticas oficiales, 743 asesinatos.

¿Es verdad que salir a la calle en Monterrey es tan pero tan peligroso? Sí, me dicen periodistas amigos, consultados por teléfono. “El gobernador (Rodrigo Medina) ya no existe. La desaparición de poderes se masca en el aire, pero la popularidad del Ejército está al alza. Acaba de haber una expo de las fuerzas armadas: la asistencia sobrepasó el medio millón de personas. Saca tus conclusiones.”

Lo intento. Hace 11 años, cuando la conocí, Monterrey era la ciudad más “segura” de México: los pobres vivían amontonados en los cerros; en el centro había tolerancia cero, y entre los ricos, en todos los casos de injusticia, siempre ganaban los injustos. ¿Quién recuerda a Gabriela Rodríguez Segovia, la acaudalada mujer a quien sus hermanos encerraron en un manicomio para quitarle su casa, su dinero y sus hijos? ¿Qué fue de Joaquín Romo de Vivar, el empresario a quien el gobierno panista despojó de su spa y trató de matarlo? A costa de los más débiles, los poderosos dinamitaron el estado de derecho, pero crearon una impunidad sin límites que terminó devorándolos.

Volvamos a Veracruz, donde Fidel Herrera brindó impunidad a todos corrompiendo todo. Anteayer, mientras su sucesor presidía un banquete en El Lencero, para festejar el asesinato del ingeniero Raúl Tecatl, por las calles de Jalapa protestaban los padres de decenas de jóvenes desaparecidos en esa ciudad, de abril a la fecha. Moraleja: socializa la impunidad y generarás caos. ¿O qué hizo Felipe Calderón en todo México? Se robó la presidencia y para poder “gobernar”, abolió el estado de derecho. Más de 40 mil muertos, más de 10 mil desaparecidos; cientos de narcofosas aún sin abrir a lo largo de las vías del tren que va de Chiapas a Texas; la droga más presente y más barata que nunca; la inseguridad pública en todo su esplendor y Estados Unidos construyendo una base militar en Puebla para invadirnos desde adentro. ¡Esta es su obra!

¿Y qué hay de Paulette, y de Mónica Pretelini, y de los feminicidios y de la corrupción de Peña Nieto? En Youtube, un video (busquen “secundaria 582”) muestra a alumnos de una escuela pública haciendo banderitas que proclaman: “Eruviel gobernador”. Cuando AMLO dijo en 2006 que “la mancha de un fraude electoral no se puede borrar ni con el agua de todos los mares”, jamás pensamos que esa mancha sería de nuestra sangre. Pero hoy, si algo tenemos claro, es que para salir de esta pesadilla sólo debemos despertar. La rebelión pacífica puede estallar de mañana en ocho, cuando Alejandro Encinas y las estructuras de Morena en el estado de México enfrenten al copetón, al chapitas y a la narcodictadura salinista y, con ayuda de usted, señorita, y de usted, señor, sí, y también de usted, señora... tal vez los derroten.

jamastu@gmail.com








24/06/2011



El monólogo






Luis Javier Garrido




El fracaso del movimiento de Javier Sicilia para hacer valer la exigencia nacional de poner fin a la guerra criminal que Felipe Calderón ha impuesto a los mexicanos no significa que la maquinaria criminal del régimen no se pueda detener a corto plazo.

1. La lógica de violencia militar contra el pueblo de México, que no es contra “el crimen organizado”, llamada mentirosamente “guerra contra el narco”, acordada en 2006 por el grupo de Felipe Calderón y el gobierno republicano de George W. Bush, entre otras cosas para tener en la silla presidencial de México a quien no había ganado las elecciones, tiene como objetivo someter a los mexicanos a fin de poder imponer a fondo el modelo neoliberal y los intereses de Washington y del capital trasnacional, y no combatir el narcotráfico, que es un negocio de Estado, de ahí que uno de sus objetivos colaterales sea precisamente la muerte de miles de inocentes, y esto al parecer no lo quisieron entender los integrantes del movimiento fundado por Sicilia.

2. El encuentro llevado a cabo ayer 23 de junio en el Castillo de Chapultepec entre el novelista y poeta Javier Sicilia e integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, por un lado, y Felipe Calderón y algunos de sus colaboradores en el gobierno ilegítimo, por el otro, podría ser visto por algunos dirigentes de dicho movimiento como un pírrico “triunfo” porque lograron que se pudiera escuchar a través de un canal de la televisión por cable, durante poco más de tres horas, la voz de la inconformidad social o porque exhibieron a Calderón repitiendo hasta la saciedad sus tonterías, pero en realidad constituyó en los hechos un rotundo fracaso para Sicilia y sus compañeros, que aparecieron al terminar el mismo como plenamente subordinados al gobierno criminal que pretendían impugnar, relegados al papel de colaboradores de éste en “comisiones de seguimiento” de sus demandas en el marco de la lógica militarista a la que decían oponerse, y sobre todo, como incapaces para hacer valer lo mínimo que se habían propuesto, que era exigir con fuerza y dignidad un “alto a la guerra”.

3. La incapacidad hasta ahora de quienes desde ese movimiento anunciaron que se proponían terminar con la guerra de Calderón, a la que ahí mismo en Chapultepec varios de ellos calificaron como “atroz y sin sentido”, “irracional” e “injusta”, está en la caracterización equivocada de lo que es el gobierno ultraderechista y entreguista de Calderón, pero también y sobre todo en la injerencia que han tenido al interior de dicho movimiento políticos de la derecha dirigentes de varias ONG católicas y vinculados al régimen panista.

4. El encuentro estaba destinado al fracaso de antemano, ya que la dirigencia del movimiento pretendía absurdamente, “por la vía del diálogo”, convencer al gobierno panista de facto de terminar con “la guerra” que lleva a cabo, cuando ésta responde a los intereses económicos y políticos del grupo en el poder, y la única posibilidad de supervivencia política de Calderón y de poder imponer a su sucesor en el 2012 es precisamente el extremar la violencia y el clima de terror en el país, como lo está haciendo en Michoacán con el sueño de imponer a su hermana en la gubernatura, olvidándose además los inconformes que esta “guerra” impuesta al gobierno panista desde el exterior, la dirigen ya las agencias de Washington, y que Calderón y su grupo no tienen capacidad de decisión sobre su futuro. No obstante lo cual, haciendo prevalecer un supuesto espíritu cristiano, persistieron en este escenario del diálogo que les resultó fatal.

5. La exigencia más fuerte de Javier Sicilia, que fue la de demandarle a Felipe Calderón le pidiera perdón a la nación por su guerra, fue así retomada por éste, que no dejó en ningún momento el tono de chacota que le caracteriza, ni ante el dolor expresado por varios integrantes del movimiento, señalando que en todo caso podría pedir perdón por no haber sido suficientemente eficaz en su guerra.

6. Calderón logró capotear a lo largo de esas más de tres horas a las voces del movimiento fundado por Sicilia y transformarlo al final en su discurso demagógico en un grupo que está de acuerdo con él en lo fundamental, sin que nadie le contradijera, y que en lo sucesivo va a trabajar con él; es decir, que los criminales son los otros, que los responsables de todo son los gobiernos del PRI en el pasado y los gobiernos locales y municipales, y desde luego los jueces, pero nunca su gobierno, por más que se haya hablado de las vinculaciones del régimen panista con el narco. Del “diálogo” se pasó al “monólogo”, no en balde Sicilia y sus amigos están apoyando la contrarreforma electoral calderonista, incluyendo la relección inmediata de diputados y senadores, que con el pretexto de crear “instituciones democráticas” lo que busca es hacerlas inexistentes, y en relación con la guerra le piden a Calderón que cree “un organismo ciudadano” para vigilarlo: una vez más, la confusión de lo público y lo privado.

7. De lo acontecido en Chapultepec, muchas cosas se recordarán: las voces dolientes de Araceli Rodríguez Nava, Norma Ledesma y María Elena Herrera hablando de la irresponsabilidad del gobierno y de su complicidad con la injusticia, o la del indígena Salvador reclamando el fin de la represión y el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés. Pero sobre todo la de Julián LeBaron, de Chihuahua, reclamándole a Calderón sus mentiras en torno a la justicia que dice se ha hecho sobre los crímenes de sus familiares, pues ahí aparece un punto crucial de todo: buena parte de los crímenes contra el pueblo han sido cometidos por lo que Calderón llama “bandas criminales”, que no son otra cosa que los grupos paramilitares organizados por su gobierno: de ahí la impunidad.

8. Diversas plumas han sostenido que tras la caravana del consuelo de Cuernavaca a Ciudad Juárez (4-10 de junio) se escuchó la voz de los dolientes, pero lo cierto es que en los medios la única voz que se escucha sigue siendo la del poder, y tras lo acontecido en Chapultepec aparece la responsabilidad de Sicilia y de sus compañeros. ¿Cómo puede un movimiento que entre otras cosas pretende “democratizar al país” oponerse a la democracia al interior del mismo, como lo hicieron sus dirigentes, tras las mesas de Ciudad Juárez, que iban a servir para definir sus objetivos, y ellos se negaron a acatar los acuerdos que ahí democráticamente se tomaron para poner fin a la guerra?

9. Los acuerdos de exigir un juicio político a Calderón, de demandar el fin inmediato de la Iniciativa Mérida y de cancelar toda injerencia de las agencias de seguridad de Washington en los asuntos de México fueron suprimidos de un plumazo por la cúpula del movimiento, y uno de sus dirigentes, Emilio Álvarez Icaza, se dedicó en una campaña en los medios a descalificar a quienes los sostuvieron como “extremistas” y “ultras”.






22/06/2011



Edomex: significado del voto






Luis Linares Zapata



Se ha dicho y repetido que las próximas elecciones en el estado de México son y serán un laboratorio para las de 2012. Y en muchos sentidos la afirmación es atinada. No porque se enfrentará, desde la izquierda, a una figura harto conocida: la de Peña Nieto, el adelantado del priísmo en quien recaen todas las conveniencias y resguardos de la elite empresarial de gran talla, sino porque en el mero fondo de la batalla estalló la disputa por la prevalencia del modelo de gobierno en boga o su cambio radical. Un episodio ciertamente crucial y que se está escenificando en el estado más poblado del país.

El modelo bajo cuestión implica dos realidades distintas pero entrelazadas de manera estructural. Una apunta hacia la injusticia para distribuir riqueza y las oportunidades. La otra revela el acendrado talante antidemocrático de la cultura imperante. Ambas vertientes están en juego en esta contienda, pues el priísmo trata de darles continuidad y, la izquierda, porque pretende finiquitar tan dañina orientación y práctica. El Edomex es, quizá, la entidad donde la inequidad distributiva cobra más relevancia. Los contrastes entre los pocos que todo lo tienen hasta de sobra y las mayorías carentes de lo indispensable abruman a cualquiera y a simple vista. Para empezar el recuento de los agravios, 7 millones de pobres y marginados lo ejemplifican sin tapujos que se atrevan a disfrazar la realidad. Las clases medias mexiquenses (40 por ciento) depauperadas sin contemplaciones, se sitúan entre los tres y seis salarios mínimos y sólo 4 por ciento ingresa más de 10 de los mismos minisalarios.

El distintivo antidemocrático del sistema, acampado a escala nacional pero que, en el Edomex, se agudiza de manera notable es el anverso de la moneda. Su llamada clase política, bien atrincherada en los cargos públicos desde hace por lo menos setenta años, no duda en emplear las peores artimañas –incluyendo francas ilegalidades– para perpetuarse en el poder. Las imbricaciones entre políticos, empresarios, traficantes de influencias, contratistas, asesores y negociantes de variada laya y escrúpulos, alcanza tal consistencia que se emparenta, con abierto cinismo, con los grupos mafiosos que, en tropel, rondan esta República.

La inequidad en la actual contienda puede observarse al contabilizar y analizar el despliegue propagandístico de uno y los otros candidatos. El priísta hace mal uso de un apabullante, cuasi monopólico, empleo de bardas, espectaculares a todo color, acarreos y demás utensilios propagandísticos. Los infomerciales de radio y televisión se incluyen por separado porque acaparan el espectro radiotelevisivo. A ello se agrega la avalancha de apoyos y halagos a todo color de seudocríticos, analistas orgánicos y encuestólogos cargando en su favor. Pero lo más indicativo, por su trascendencia en la vida democrática, quizá sea la captura, por parte del PRI o del gobernador, de los organismos que debían velar por la limpieza y equidad en la contienda: el IEEM y el tribunal respectivo. Las pruebas de su parcialidad se han ido apilando una a otra hasta contaminar a sus similares a escala federal. Al uso de los programas sociales, los obsequios en bienes y efectivo se aúnan las presiones y hasta amenazas de autoridad. Hechos bien conocidos y hasta plasmados en el video exhibido ante los tribunales pero que, en desgraciada sesión, fue desechado por no precisar lugar, fecha y alcances o algo parecido pero igual de insensato. Bien puede decirse que toda la estructura del gobierno fue transformada en un aparato de campaña para asegurar, a toda costa, la prolongación del estado de cosas imperante.

No faltan, además, los articulistas y columneros centrales que espulgan la propensión de la mayoría mexiquense por sumarse, a pesar de todo y con malsana compulsión, por la continuidad priísta. Para los mexiquenses vale más el mal conocido, sostienen. Dan por descontado los defectos implícitos del abanderado y sus mentores del sistema local y desechan, por peligrosa, mal orientada y peor planteada, la oferta de la izquierda y a su candidato, sin importar gran cosa que este sea, aceptan a regañadientes, mejor opción.

Aunque las encuestas, algunas de ellas publicadas diariamente, muestran, según sus conclusiones, un claro e indiscutible ganador, la pelea no ha concluido. Las posibilidades a la izquierda van emergiendo en medio del barullo, dado que el PAN y su adalid resultaron, como se esperaba, un acto opcional fallido. La fuerza popular del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) es respaldo suficiente de Encinas para dar digna batalla. Y en eso están comprometidas todas sus bases de apoyo. La pretensión es no sólo triunfar, sino trabajar por el cambio futuro de un sistema asfixiante, causal del enorme descontento nacional. Lograr una votación para la izquierda cercana al 30 por ciento del total será una verdadera hazaña, dadas las circunstancias arriba descritas. El segundo enfrentamiento será el definitivo.




Edomex: la “crónica de un fraude anunciado”






Bernardo Barranco V.




Esta expresión resume la intervención de José Núñez Castañeda, ex presidente del Instituto Electoral de Estado de México (IEEM, 2005-2008), quien parafraseó a Gabriel García Márquez, durante el primer informe de Dictamen Ciudadano, celebrado el 2 de junio pasado, con la presencia de Javier Sicilia. La crónica de un fraude anunciado” pone en evidencia la notoria inequidad de la contienda electoral, así como la pasividad y cuestionable parcialidad de los integrantes del actual consejo electoral en la entidad mexiquense.

El proceso se ha venido enturbiando, en efecto, por la utilización por todos los contendientes de programas y hasta aparatos gubernamentales para fortalecer posicionamientos y campañas. Sin embargo, la apuesta y desmesura por la coalición Unidos por Ti no tiene equivalente alguno. Ni siquiera la controvertida campaña del propio Enrique Peña Nieto, censurado por haber utilizado de manera inmisericorde los medios electrónicos en 2005; hay que recordar que, antes de la reforma de 2007, las campañas gastaban más de 70 por ciento de sus prerrogativas en promocionarse en radio y televisión.

Con cierto azoro, Manuel Camacho Solís, actual representante de la coalición Juntos Podemos Más, escribió, en un artículo titulado “Inequidad electoral extrema”, que las elecciones del estado de México se parecen más a las del antiguo régimen que a las elecciones que ocurrieron después de las reformas de 1994-96, señalando que en el Edomex el tiempo se ha detenido: “La administración pública se reorganizó por medio de gabinetes regionales perfeccionados por distrito electoral. El video de Chalco, la prueba más contundente de simbiosis que existe en la historia electoral reciente… El árbitro electoral es parcial. Está al servicio del PRI, como en los viejos tiempos de la Comisión Federal Electoral controlada por Gobernación. Fue muy lamentable la resolución de su consejo, cuando frente a un evidente acto ilegal de interferencia del gobierno en la elección, no hizo sino proteger al gobierno del estado y al PRI” (El Universal, 20/6/11).

Uno podría matizar las afirmaciones porque provienen de un político involucrado en el proceso; sin embargo, su reparo responde a una realidad preocupante que todos, de una u otra manera, ya sabíamos: el PRI va con todo. Lo importante es ganar y no importa cómo. La utilización masiva de recursos logísticos gubernamentales, económicos y humanos, especialmente en las tres primeras semanas de la campaña de Eruviel Ávila no tienen precedentes. Abundan testimonios, crónicas y señalamientos de observadores independientes. Con sobrada razón, entre los actores, organizaciones ciudadanas, periodistas y analistas queda la impresión no sólo de que hubo derroches y excesos económicos, sino de probable rebasamiento de los topes de campaña, que puede ser una causal de nulidad siempre y cuando sea determinante. Aquí, sólo el IEEM está facultado para dar certeza y equidad al proceso y, mediante diferentes presiones, el Consejo General finalmente aceptó realizar “revisiones precautorias”, mandatando realizarla a su órgano técnico de fiscalización.

Sin embargo, el acuerdo IEEM/CG/97/2011 es confuso, impreciso y tiene franjas de indefinición. Efectivamente, los consejeros mandatan al órgano técnico de fiscalización para que realice la revisión precautoria en los “términos estrictos” que establece el Código Electoral, es decir, únicamente sobre el cumplimiento de los topes de campaña y con resultados que no sean públicos, hasta la dictaminación de los informes definitivos de campaña. Es decir, la revisión de los ingresos y gastos se podría iniciar tres meses después de la jornada electoral y cuando se presenten los informes definitivos de campaña; a partir de ese momento la autoridad electoral contará con 90 días para su estudio y análisis, lo que implica que se podría emitir el dictamen ¡seis meses después de que el candidato electo haya tomado posesión del cargo! No será una revisión ni mucho menos precautoria.

El otro ejemplo último, que cuestiona la imparcialidad del árbitro electoral, fue la lamentable exoneración del servidor público Bernardo García Cisneros, captado en video operando programas sociales por votos. El Consejo se declara incompetente para aplicar alguna sanción y, como Poncio Pilatos, no sólo se lava las manos, sino que lamenta la actitud del “solitario” pillo electoral García Cisneros, cuando en realidad el video en cuestión ponía de manifiesto, no las desventuras de un operador, sino el modus operandi de un sistema gubernamental que transmuta en un aparato electoral, y al cual el instituto se niega a investigar, presentándolo como hecho aislado y casual.

Este “Aburto electoral”, además de ser funcionario del gobierno estatal, fue durante más de 10 años el principal operador del gobierno en el IEEM, primero como secretario general y después como consejero. En sesión de consejo, los consejeros privilegiaban una supuesta legalidad de su acuerdo para remitirlo a otras dependencias, sacrificando los principios de certeza y hasta de constitucionalidad. Curiosamente, el representante de la coalición comandada por el PRI ante el Consejo General, el experimentado César Camacho, apenas interviene porque no necesita implicarse: tiene ya prácticamente cinco consejeros de consigna priísta que se ocupan, debaten y defienden sus intereses. ¿Cuál es el mensaje?: la impunidad. Sigan actuando, señores; sigan operando votos por dádivas, que no hay autoridad ni instancia que sancione.

La “crónica de un fraude anunciado” es una expresión cruel y válida; no se centra en la jornada electoral, sino en el proceso, cargado de sesgos e irregularidades. Pone en evidencia la inequidad y la impunidad de un proceso; así exhibe igualmente a las autoridades electorales omisas que se escudan en un discurso legaloide para justificar la clara inclinación hacia el partido en el poder. En realidad, todo este conjunto refleja el carácter perjudicialmente regresivo de las elecciones que culminarán este 3 de julio.








Astillero



Poeta frente a comandante

Riesgos y traspiés

Dialogar, negociar

Intercambio de rehenes







Julio Hernández López


El poeta Javier Sicilia se reunirá con el comandante Felipe Calderón en condiciones desventajosas. Para empezar, presentará cercenado el universo de planteamientos que escuchó a lo largo de las marchas que ha encabezado (una, con destino a la ciudad de México; otra, hacia Ciudad Juárez), pues se ha negado a dar curso a los acuerdos que en mesas de trabajo tuvieron los dirigentes de organizaciones civiles de la urbe fronteriza, quienes no solamente están mayoritariamente en contra de sesiones de diálogo con el actual ocupante de la silla presidencial sino que incluso demandan su sometimiento a un juicio político, junto con algunos de sus bélicos colaboradores.

Con esa exclusión, que pareciera haber sido una condicionante o un necesario ingrediente para avanzar en las negociaciones rumbo al encuentro de este jueves en el Museo de Antropología de la capital del país, se subraya el carácter personalísimo de la conducción de una movilización nacional, se desdeña la experiencia de los juarenses en cuanto al trato con el aparato gubernamental federal y se ahorra al licenciado Calderón el tratamiento público de una ríspida exigencia creciente que busca su renuncia, destitución o enjuiciamiento (bueno, ya ni siquiera se pretende la salida del medallista secretario de seguridad pública, Genaro García Luna, que originalmente había exigido en un arranque discursivo el propio Sicilia).

Otro riesgo, relativamente injusto, correrá también el movimiento por la paz y la justicia cuando este jueves sus dirigentes escogidos se sienten frente al felipismo combatiente. En un escenario altamente polarizado, consolidado como está el escepticismo frente a los procesos políticos institucionales y en un caldo de cultivo muy propicio para considerar debilidad e incluso traición el hecho de dialogar y negociar con la contraparte a la que con fundadas razones se considera oportunista, manipuladora e inamovible en sus propósitos reales, la cúpula del movimiento nacido en Cuernavaca llega con poca habilidad política y, al menos en los primeros escarceos, sin la claridad ni la fuerza suficientes para impedir que el calderonismo comience, como lo ha hecho ya, a asignarse cuotas de ganancia política y de imagen.

Relativamente injusto ese riesgo, se dijo líneas arriba, porque no debería darse un enfoque negativo al hecho en sí de dialogar y negociar con el adversario, pues justamente una de las responsabilidades de los dirigentes de movimientos políticos y sociales es buscar la satisfacción del mayor número posible de sus demandas, y ello suele requerir del instrumental que, por desgracia, y como una de las consecuencias del envilecimiento de la actividad política que se ha vivido en México, es frecuentemente descalificado y satanizado. Sicilia y quienes le acompañarán al encuentro con Calderón y algunos miembros de su gabinete no merecen desconfianza por el hecho de ir a dialogar públicamente (Marcelo Ebrard se ha negado implacablemente a dejarse tomar fotografías saludando o flanqueando a Felipe Calderón, pero en los hechos ha tenido y sostenido negociaciones políticas indirectas, constantes y evidentes, con él).

Por ello es necesario advertir las condiciones desventajosas, el adelgazamiento de la protesta (sobre todo al excluir la voz de los juarenses) y el riesgo de la manipulación que caracterizan un encuentro de esta naturaleza, y el hecho de que ese movimiento nacional de protesta pueda caer en desgaste, controversias inútiles y entrampamiento. Calderón es un interlocutor sordo al que con voluntarismo opositor se le pretenden destapar los canales auditivos, y las ceremonias oficiales anteriores de atención a quejosos provenientes de desgracias familiares han terminado en material propagandístico utilizado para reforzar las tesis bélicas en curso, así que no es mucho el rango de confianza que se puede otorgar a sesiones como la que se realizará este jueves.

Y, sin embargo, la rendija de esperanza reside en que el coraje y la convicción del poeta Sicilia (otra vez, el factor personalísimo) sean capaces de impedir que el jueves el calderonismo se alce con una victoria fabricada con base en propaganda y control mediático. De la entereza y el valor de Sicilia y sus acompañantes dependerá que mantenga posibilidades de avance la siguiente etapa anunciada, la de una amplia movilización de protesta y desobediencia civil que deje atrás, como una etapa a la que se hubo de dar cumplimiento táctico, el fallido diálogo con el comandante Calderón, sabidamente empecinado en no variar ni en una gota de sangre su estrategia de control social mediante el pavor.

Como ejemplo de esas truculencias en las que se ha especializado el Señor de las dos guerras (una, contra el narco; otra, contra el PRI), se va abriendo paso la versión de que PRI y PAN (luego de la intrigante liberación de un pájaro tijuanense de cuenta) están afinando detalles para reabrir en agosto, en periodo legislativo extraordinario, la posibilidad de que sean aprobadas dos de las propuestas que el licenciado Calderón tanto necesita, la laboral (que había sido frenada por el temor peñanietista de que caciques sindicales mexiquenses se rebelaran electoralmente en julio contra el tricolor por autorizar la llamada ley Lozano) y la Ley de Seguridad Nacional que formalizaría la atribución felipense de dictar, de facto, estados de excepción. Pero, en ese canje de rehenes, los priístas, que habrían cedido en lo legislativo, a cambio de la liberación de un precandidato a gobernador de Baja California (y tal vez de la entrega de dos de las tres piezas del IFE pendientes de designar, una de ellas, intercambio de favores del tricolor con Televisa), han vuelto a tomar posiciones bélicas, al acusar ante ese mismo IFE a un trío de secretarios del gabinete calderónico de activismo electoral utilizando recursos públicos. Es decir, Cordero, Lujambio y Lozano serían las nuevas fichas de cambio.

Y, mientras El Chango de La Familia es exhibido como la más reciente pieza de captura del safari pinolero, ¡hasta mañana!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx







21/06/2011



La diferencia se llama Encinas





Pedro Miguel


Hace 11 años el Partido Revolucionario Institucional tuvo una oportunidad irrepetible para dejar de ser una excrecencia mafiosa del poder público y convertirse en un partido político. Ante un gobierno legítimo, pero bisoño, torpe y abiertamente reaccionario, el PRI habría podido redefinirse como una fuerza opositora socialdemócrata, dejar las cadenas de complicidad y corrupción en las oficinas públicas federales que se veía obligado a abandonar, romper con el modelo neoliberal que él mismo había impuesto 12 años antes y erigirse en defensor de instituciones forjadas bajo su reinado, sí, pero como resultado de movilizaciones, presiones y reivindicaciones populares: Pemex, la CFE, el IMSS y el ISSSTE, Luz y Fuerza. Semejante transformación habría dado lugar a una verdadera transición democrática en el país y habría obligado al foxismo a gobernar con un mínimo respeto a la legalidad vigente.

No se pudo o no se quiso. Los líderes priístas en sus diversas vertientes optaron, en cambio, por consolidar sus alianzas oscuras con los poderes fácticos locales, nacionales y transnacionales y por refrendar, sobre la base de la impunidad, el cogobierno de hecho con el panismo, forjado durante el salinato y consolidado en el zedillato. Quienes en 2000 decían buscar una versión mexicana del Pacto de la Moncloa omitían el hecho de que el equivalente ya se había generado: fue el consenso transpartidista entre el Revolucionario Institucional y Acción Nacional para mantener, contra viento y marea, el modelo económico de la Revolución Conservadora, agravado por tres componentes locales: el caudillismo mafioso, la corrupción endémica y la inveterada violencia de Estado contra la población. El foxismo aprovechó la revuelta electoral ciudadana contra el régimen no para transformarlo, sino para perpetuarlo. Seis años más tarde, la ciudadanía volvió a rebelarse contra el poder público, y como para entonces ya no hubo forma de engatusarla con un “candidato del cambio”, se recurrió al fraude simple y brutal.

Hoy en día, el PAN y el PRI, con la participación auxiliar del Panal y del Verde, pelean centímetro a centímetro las posiciones de poder en juego y recurren a las mismas viejas armas: el desvío escandaloso de recursos públicos con fines electoreros, el uso de las instituciones de procuración de justicia para golpear al adversario, el sometimiento de los organismos “autónomos”, las alianzas con vertientes poco mencionadas de la delincuencia organizada (la sindical, la mediática, la financiera), el voto corporativo y otras. Para ellos, el único propósito de gobernar es seguir gobernando.

Lo que se juega en los pleitos entre panistas y priístas es, proporciones guardadas, lo mismo que se disputa en un partido de futbol: el triunfo de un logotipo y premios en efectivo para quienes lo llevan puesto en el lomo. Por lo demás, ni unos ni otros resolverán las tragedias nacionales –miseria, desigualdad, marginación, desempleo, violencia, liquidación de la soberanía, ilegalidad manifiesta en el accionar institucional, autoritarismo creciente– porque ellos mismos son causantes y beneficiarios del desastre.

Ahí tienen la campaña de Eruviel Ávila: acarreos, maquinarias matraqueras, promesas estúpidas (como esa de suprimir la tenencia vehicular, que ya fue suprimida) y desmesuradas (nada más 6 mil), gastos desorbitados en propaganda, reclutamiento de plumas a modo para difundir un discurso que es puro vacío. Qué parecida, esa campaña, al vacuo e irritante “Vivir mejor”, un ejercicio de la mentira que, de no ser por la pobreza de su sintaxis, sería indistinguible de la grandilocuente autoexaltación que caracterizaba a los presidentes priístas.

No es de extrañar que la ciudadanía otorgue su respaldo a propuestas políticas distintas –cuando las hay– a esa sopa bipartidista sangrienta y corrompida. Eruviel es el rostro del aparato jurásico (aunque se rasure el bigotito de licenciado Trastupijes y se ponga o se quite maquillaje literal y figurado) y Felipe Bravo Mena es más de lo mismo, pero huérfano de maquinaria propagandística y electoral oficial; de ahí sus denodados y estériles esfuerzos por existir como candidato. La diferencia en el Edomex se llama Alejandro Encinas. A pesar de las encuestas cuchareadas en favor del aspirante oficialista, con todo y los votos inducidos que el aparato gestiona desde ya para Eruviel, el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal tiene amplias posibilidades de triunfo porque es el único candidato a gobernar la entidad con propuestas específicas y viables para empezar a remediar el saldo pavoroso del régimen, porque no pertenece a él y porque no pretende perpetuarlo.

Navegaciones@yahoo.com













Alvaro Delgado


MÉXICO, D.F. (apro).- En el Estado de México está en curso la miseria política que se ha instalado en el país: El gobernador priista Enrique Peña Nieto y el candidato que escogió para sucederlo, Eruviel Ávila, despliegan con todo cinismo un catálogo de trampas que, por la inacción de la autoridad electoral castrada, quedará totalmente impune.




Ensamblados, como jamás han dejado de hacerlo, el gobierno estatal y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) implementan un modelo que incluye los descarados mecanismos clientelares de siempre y las sofisticadas técnicas de propaganda, como la encuesta diaria del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), cuya publicación siembra en la sociedad la idea de que Ávila no sólo ganará, sino que lo hará con un porcentaje superior al 50%.




El plan prevé, por supuesto, las muy conocidas técnicas de adulteración en el curso de la jornada electoral, desde la compra de votos mediante el carrusel –que consiste en darle al votante una boleta marcada por el PRI y pagarle cuando entregue la que recogió en blanco– hasta el relleno de urnas donde la mesa directiva de casilla sea afín y no haya vigilancia opositora, lo que se logra con amedrentamiento, incluido el policiaco.
El modelo de la clase política priista más corrupta y cínica del país para retener el gobierno estatal y, luego, ganar la Presidencia de la República, se sustenta en el uso patrimonialista de los recursos con los que se ha construido en la televisión la figura de Peña Nieto, en cuyo gobierno se ha corrompido hasta las piedras para, literalmente, castrar al Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) y el Tribunal Electoral del Estado de México (TEEM).




No se explica de otra manera la exoneración que el IEEM hizo, por ejemplo, del presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, Bernardo García Cisneros, convertido en delincuente electoral en un operativo de compra de votos en Valle de Chalco, todavía en la etapa de precampaña, ni para intervenir en el despilfarro en la campaña de Ávila, cuyo despliegue de propaganda hace presumir con fundamento que ya rebasó el tope de campaña.




Las estimaciones de los partidos, pero también de observadores locales serios indican que el PRI ya superó los 203 millones 893 mil 207 pesos como gasto máximo, apenas un poquito más de lo que Ávila recibió de financiamiento público: Un total de 197.4 millones de pesos, es decir, 4 millones 384 mil pesos en cada día de su campaña.




Pero resulta que el IEEM sólo hará una revisión de los gastos de los candidatos sólo de la segunda mitad de las campañas y sus resultados serán secretos –sí, secretos–, porque así lo aprobó el Consejo General, el 10 de junio. Más aún, los resultados de la revisión final de los gastos sólo podrán ser conocidos hasta febrero de 2012.




Pero si, como es el caso del PRI –o puede ser, aunque es remoto, el de Alejandro Encinas o Luis Felipe Bravo Mena–, hay un rebase del tope de gastos de campaña no hay problema, porque el IEEM omitió definir los mecanismos para imponer sanciones. Si acaso, se podría imponer una multa económica al partido. Es una burla.




La esterilidad del órgano electoral del estado se acredita, también, por su incapacidad para ordenar al gobierno Peña Nieto que cancele la propaganda gubernamental, que se traduce en más de 2 mil 500 anuncios como espectaculares, bardas, lonas, vinilonas gallardetes y rótulos en transporte público.




El IEEM dice que retirará la propaganda del gobierno “sólo si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se lo ordena”, lo cual equivale a que no pasará nada, sobre todo luego de que ese órgano jurisdiccional exoneró a Peña Nieto de la descomunal propaganda televisiva, una decisión que no se explica sin la corrupción de los magistrados que encabeza María del Carmen Alanís.





A dos semanas de la elección, no parece posible una derrota del candidato de Peña Nieto, como en realidad nunca estuvo en riesgo, salvo que Ávila hubiese sido el candidato de los promotores de la frustrada coalición, pero la disputa de la izquierda y de la derecha panista era el segundo lugar y la distancia con el ganador, sobre todo para efectos políticos y sicológicos en sus respectivas militancias hacia el 2012.
Quizá tras la jornada electoral los porcentajes de cada contendiente observen modificaciones, pero serán mínimas si, como se aprecia, funciona el aparato PRI-gobierno y la mayoría de los 10 millones 533 mil mexiquenses siguen siendo tolerantes con la corrupción y la impunidad que asquea a quienes viven o han vivido en esa entidad, como yo, que viví en Naucalpan dos décadas.





Por lo demás, no es ninguna sorpresa que Peña Nieto recurra a todo el expediente de trampas electorales, porque es la que han venido observando todos los gobernadores desde 2006, poquito después de que el TEPJF convalidó todas las prácticas de la elección presidencial de ese año.




Y, desde luego, puede anticiparse que en la campaña presidencial Peña Nieto actuará de manera análoga, como lo hace ahora con la engañifa de la fatalidad de su triunfo, que sería el triunfo de la corrupción…

Apuntes




Hace un par de semanas, con motivo del Día de Libertad de Expresión –que en México se instauró en el alemanismo como fecha vergonzosa por rendir los periodistas pleitesía al poder–, en este espacio escribí que la conmemoración tenía el sello de la infamia, porque a la intimidación, censura, acoso, represión y desaparición contra centenares de periodistas, se acumulaban 38 asesinatos de periodistas en el gobierno de Felipe Calderón, ocho más de los que acumuló Vicente Fox en todo su sexenio. Y también dije que el desprecio de Calderón a quienes ejercemos este oficio con independencia se traduciría en más muertes. Lamento no haberme equivocado, porque hoy lunes, por la mañana, fue abatido, junto con su esposa y su hijo, el popular columnista del diario Notiver Miguel Ángel López Velasco, conocido como Milo Vela. Con él suman 69 periodistas asesinados en una década de gobiernos del PAN…













18/06/2011




Encinas y los trabajadores




Arturo Alcalde Justiniani


La desigualdad y el abuso de los recursos públicos que caracterizan la campaña electoral en el estado de México nos han hecho recordar las viejas y eternas luchas de los pobladores de esa región del país por mejorar sus condiciones laborales y de vida, y la importancia de tenerlas presentes en el momento de votar.

El dilema de los trabajadores será optar por un candidato que, más allá de las promesas, dará continuidad a las prácticas que los han mantenido en la postración: bajos salarios, sindicatos charros, impunidad e inseguridad, o intentar transitar hacia un cambio en favor de un gobierno cercano a sus intereses.

Si bien el charrismo o la represión a la organización libre e independiente de los trabajadores es un fenómeno común en todo el país, el estado de México se caracteriza por su dureza. Esta represión es común ante el más mínimo intento de organización autónoma; todos los indicadores así lo exhiben. El acceso a la información pública gubernamental en materia laboral es nula; las redes de complicidad entre las autoridades de trabajo y los líderes venales están entremezcladas. En la práctica es casi imposible dar trámite a los juicios colectivos, incluyendo los de titularidad o cambio de sindicato, a tal grado que el personal jurídico encargado de esta función dentro de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje ha sido disminuido a su expresión mínima. El estado de México presume un control absoluto sobre los trabajadores.

A pesar de las dificultades, los asalariados de esta entidad han dado ejemplo de luchas valientes y generosas para organizarse, mejorar sus salarios y hacer respetar sus derechos. En todo el territorio mexiquense, incluyendo Xalostoc, Ecatepec, Naucalpan, Coacalco, Tlalnepantla y Cuautitlán, viven los héroes conocidos y anónimos de esas batallas, aquellos quienes desde principios de los 70 nos dieron grandes enseñanzas. Vienen a la memoria sus lugares de trabajo, entre otros: General Electric, Vidrio Plano, Empacadora Bremer, Crinamex, Kraft, Alcon, Matosa, Acermex, Herdez, Altafisa, Harper Wyman, Kelvinator, Trailmóbile, Sealed Power, Rassini Reen, Lido Texturizado, Kimex, Kindy y Piplast. Cómo olvidar a los trabajadores de Pettibone, forzados a firmar su renuncia mientras les cubrían la cabeza con bolsas de plástico que les impedían respirar; cómo olvidar las andanzas del temido Wallace de la Mancha, gángster cetemista que tenía asolados a los obreros de las fábricas en la región; o la noche previa al recuento de Itapsa, cuando el grupo de golpeadores denominado Los chiquiticos secuestraron a los trabajadores, amenazándolos para impedir su voto en favor de un sindicato independiente. Cuánto habría que contar de Spicer, Ford o Vidriera y Alumex.

En estas luchas participaron diversas organizaciones independientes, como el Frente Auténtico del Trabajo, la Tendencia Democrática de los Electricistas y el Sutin, abogados democráticos, estudiantes, sacerdotes comprometidos y diversos grupos de izquierda que hacían causa común con los trabajadores. Entre ellos destacaba la Cooperativa de Cine Marginal, integrada por jóvenes con especial creatividad y dinamismo: Paco Taibo II, Paco Ceja, Belarmino Fernández, Paloma Saiz, el Rompecoches, Guadalupe Ferrer, Servando Gaja, Francisco Abardía, el Gallo Villarreal, Nena Cortés, Horacio Gómez, el Cabezón Aurecoechea, Luis Hernández Navarro, Beatriz Novaro, Saúl Escobar, Mario Núñez, Orlando Delgado, Jorge Fernández Souza, Miguel Lanz, Gisela Landazurri, Jorge Robles y Carmen Durán, cuyo temprano fallecimiento entristeció a todos.

En todas estas batallas, los procesos de formación política y laboral fueron elementos clave para la toma de conciencia, los círculos de estudio, las lecturas, la entrega de periódicos a puerta de fábrica, como La causa del Pueblo, Trabajadores en lucha o El obrero insurgente. Múltiples fueron las formas de organización que se convirtieron en armas de batalla.

Esta es la herencia que esos luchadores dejaron a los trabajadores que hoy, con su voto, pueden cambiar su historia. Imaginemos un gobernante cuya principal preocupación sea el bienestar de la gente menos favorecida. Imaginemos autoridades laborales que impartan justicia imparcial y honesta. Imaginemos, también, una política social y económica que logre mayor equidad y protección social, servicios otorgados no como un favor, sino en cumplimiento de una obligación del gobierno.

Alejandro Encinas, hoy candidato a la gubernatura del estado, es parte de esa generación de luchadores. Desde muy joven tuvo una clara vocación social y de compromiso con los más desprotegidos. Lo recuerdan algunos a primeras horas de la mañana durmiendo en su vocho, esperando la entrada de los obreros mexiquenses en alguna fábrica, para entregarles el volante o el periódico. Como académico, diputado y en su actuar como funcionario público, se ha distinguido por su honestidad, eficiencia y capacidad de concertación. Es, en pocas palabras, un aliado de los trabajadores del campo y la ciudad; raro, un político que no tiene cola que le pisen.

Hoy más que nunca es necesario recuperar la memoria histórica y recordar lo que han sido los regímenes priístas incrustados hace mucho tiempo en el estado de México. Estos gobiernos son los que han permitido toda clase de atropellos y abusos contra los más débiles. En la actual coyuntura electoral, la apabullante propaganda de los medios pretende hacer olvidar la condición social de los trabajadores y las causas de su marginación. Que no nos confundan: las falsas promesas, la saturación propagandística y las dádivas son las de siempre; la estrategia es que se olvide el pasado. En otras palabras, que los votantes pierdan de vista quién es quién en esta contienda.

Hoy, ir a votar es un compromiso con el pasado y el futuro. La mayoría de la población en el estado de México ha sido privada de los recursos y derechos necesarios para vivir mejor, y los gobernantes de siempre confían en el olvido. La interrogante es en qué medida las mujeres y hombres que viven de su trabajo votarán conforme a sus verdaderos intereses. Un estado de México distinto será posible si los trabajadores ejercen el poder que tienen en sus manos.



16/06/2011



Movilización ciudadana






John Saxe-Fernández




El fin de la estrategia de guerra, la desmilitarización de las funciones policiacas, la cancelación de la Iniciativa Mérida y otros proyectos castrenses con Estados Unidos, son parte del Pacto Nacional Ciudadano, planteado en Ciudad Juárez por la Caravana por la paz y grupos de esa entidad (La Jornada (J), 11-6-2011 p.2). Poco después, en Los Ángeles, California, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) convocó a connacionales a unirse al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y advirtió que los problemas binacionales no se resolverán “con militarización, razzias, deportaciones, discriminación racial y violaciones a derechos humanos”(J,13/6/2011p.9).

En El Paso, un grupo de texanos y los mexicanos ahí refugiados, desalojados con violencia de su país junto a otros 240 mil a lo largo y ancho de esa gran y codiciada franja del territorio nacional, recibían a la Caravana. Una defensora de derechos humanos, “exiliada a pesar suyo en Texas”, preguntó a Javier Sicilia: “En qué momento perdimos nuestro México?” (J. 12/6/2011p.6). La respuesta, centrada en cómo recuperar el tejido social, socavado por la “guerra al narco” auspiciada por Estados Unidos desde Los Pinos, se desahogó durante esa movilización ante el dolor de las miles y miles de víctimas de la guerra y de la militarización de la seguridad pública. El narcotráfico, dijo Sicilia a los texanos, “...no es un asunto de seguridad nacional, sino de salud pública. Tienen que impedir ese Plan Mérida”, que alimenta “la violencia o serán cómplices de ese crimen de lesa humanidad en México”.

Mientras la Caravana avanzaba hacia Ciudad Juárez, visibilizando a las víctimas y las tragedias familiares, diputados del PRI “afines a Peña Nieto”, su aspirante presidencial, impulsaban una Ley de Seguridad Nacional que, para abatir el hedor de autocracia y sometimiento, legaliza la militarización de la seguridad pública, eje de la agenda de Estados Unidos en México, centrada en el anexionismo castrense, que nos muta en protectorado al cancelar la función de defensa nacional a favor de su Comando Norte, que la captaría por el desgaste de las Fuerzas Armadas en la guerra al narco “donde el enemigo está entre los civiles”. La meta es arribar a Los Pinos dando continuidad trans-sexenal, con cobertura legal, a esta atroz carnicería entre mexicanos. ¡Seis años más!. Así lo recomendó en octubre, desde Toluca, John D. Negroponte, ex director del National Intelligence Council, máximo ente del espionaje de Estados Unidos.

En contraste, AMLO abogó por una relación de respeto con Estados Unidos, “donde la cooperación sea por el desarrollo y no militar” y advirtió que “México nunca será base militar, protectorado ni colonia de ningún país extranjero”. “En lugar del Plan Mérida y de que nos entreguen armamento y helicópteros” necesitamos “reactivar la economía, crear empleos y evitar que nadie, por necesidad, tenga que verse obligado a emigrar”. Este mensaje y el de Ciudad Juárez cobran urgencia en el contexto de crisis general y múltiple del capitalismo y el inminente riesgo de un estado policial-militar instaurado en función de la depredación de monopolios y oligarquías (proyecto 2030).

Los de alto ingreso no pagan impuestos en Estados Unidos. Aquí tampoco. Lo hace Pemex, mientras el abultado gasto militar, el dispendio y la polarización socio/económica se amplían. Allá está en curso algo mayor que la crisis de los años 30, con graves secuelas acá: la caída inmobiliaria es peor que entonces; el desempleo crónico no cesa y según los economistas Anna Schwartz, James Galbraith y Nouriel Roubini, si en los 1930 los bancos enfrentaron una crisis de liquidez, hoy son “totalmente insolventes”. Como insolventes son los rescates billonarios de Wall Street y luego del 11/9, los diseños policial/militares para apoyar lo insostenible.

La guerra “antiterrorista” o al narco es, en realidad, guerra irregular al pueblo mexicano y su nación, por lo que urge la movilización ciudadana a todo nivel y ante diputados y senadores.

http://jsaxef.blogspot.com/










Congruencia, poeta






Octavio Rodríguez Araujo




Cuando era niño los maristas me dijeron en la escuela que si me ponía una piedra en el zapato estaría haciendo un sacrificio y que éste debía ofrecérselo a Dios para salvar mi alma. Lo único que logré en mi ingenuidad fue una ampolla en un pie y, desde luego, dejé el catolicismo y de creer en Dios: ¿dónde estaba su bondad infinita?

Con lo anterior quiero decir que entiendo el “encabronamiento” de Javier Sicilia al ver que su “sacrificio” de recorrer 3 mil 400 kilómetros (en su versión) no fuera coronado con un acuerdo tal y como él lo deseaba cuando se propuso encabezar a sus seguidores hasta Ciudad Juárez. Según la entrevista de Becerra-Acosta (Milenio, 12/06/11), Sicilia dijo: “No sé si ganaron los duros… pero lo único que vale es el acuerdo que ya habíamos firmado el 8 de mayo en el Zócalo de la ciudad de México…” (las cursivas son mías). La “ampolla” de Sicilia fue resultado de un recorrido agotador hasta la ciudad fronteriza de Chihuahua, para lograr muy poco, pues lo único válido para él, después de su sacrificio personal y el de quienes lo acompañaron, es lo que se firmó el 8 de mayo, un mes y dos días antes de lo acordado en Ciudad Juárez. Entonces, ¿para qué tan largo viaje y para qué su propuesta de firmar allá un pacto ciudadano nacional después de promover varias mesas de debate? Si las mesas de debate no eran para discutir su propuesta del 8 de mayo y sumar demandas ciudadanas de todo el país, ¿para qué hacerlas e ir hasta Ciudad Juárez? Yo vi a Sicilia, en un video, esperar las resoluciones del debate, que se tardaron en llegar. ¿Por qué llamarlas ahora “una carta a Santa Claus con un chingo de peticiones y cosas por hacer”? (www.eluniversal.com.mx, 13/06/11). Porque las resoluciones del debate no le gustaron, así de simple: lo rebasaban por la izquierda y eso es irresponsable, según su opinión. Ergo, había que descalificarlas llamándolas carta a Santa Claus. ¡Je suis le chemin, la vérité et la vie!, le faltó decir.

¿Qué esperaba Sicilia? La gente común no racionaliza poéticamente el sufrimiento que le ha impuesto la estúpida guerra de Calderón, que ya no sabe qué hacer ni a quién culpar de tanta víctima (el sábado 11 fueron reportadas 35 muertes y el domingo 12 otras 69, un total de 104, mientras Sicilia y sus amigos hablaban de paz, de diálogo con el gobierno y de no más muertes). La gente común está también muy encabronada, pues sus familiares y amigos siguen muriendo o sobreviviendo, y todos saben (sabemos) que esto no estaría ocurriendo si el dizque gobierno federal no se hubiera lanzado, a tontas y a locas, a golpear el avispero como si fuera una inocente piñata. Exigir que las fuerzas armadas regresen a sus cuarteles, ya y no cuando quieran Sicilia o Calderón, es una demanda absolutamente válida y necesaria, entre otras razones para que los militares dejen de violar todos los días la Constitución y otras leyes so pretexto de flagrancias que no lo son (“en flagrancia” quiere decir “en el mismo momento de estarse cometiendo un delito, sin que el autor haya podido huir”).

Es normal que los delincuentes violen las leyes, de ahí su nombre. Lo que no es normal ni correcto es que tanto el Ejército como la Armada las violen por instrucciones de Calderón. Es por esto que, además de demandar la salida de las fuerzas armadas de calles y carreteras, se exige juicio político al denominado Presidente de la República. No son duros quienes exigen esto, son realistas, y no andan buscando diálogos inútiles con quienes han provocado esta terrible situación en todo el país, en unos estados más que en otros.

Decir que los delincuentes estarían muy contentos si los militares regresan a los cuarteles es darle crédito a estos últimos y pensar que de veras están acabando con el crimen organizado. Lo que sabemos es que las cabezas del narco se multiplican en mayor proporción a las que supuestamente encarcelan o matan, que en todos lados crecen como hongos después de una lluvia, y que en revancha matan cada día a más y más, incluyendo a inocentes o a quienes creemos, de buena fe, que lo son. Matar, aunque sea por orden expresa de las autoridades, es un delito, como lo es entrar a la fuerza en la casa de alguien, incluso de un delincuente (Hank o quien sea), sin orden expresa de un juez (a la policía ministerial, no al Ejército). Presunción de culpabilidad no es lo mismo que dizque sorprender en flagrancia, así sea por denuncia de otros. En las guerras debidamente declaradas se vale que unos maten a otros, a los enemigos, pero la de Calderón no es guerra debidamente declarada. Él ya lo dijo: es una lucha contra el crimen organizado, por lo que ésta debe ser de acuerdo con la legislación vigente y no por encima de ésta.

Para quienes Sicilia ha llamado duros “es inútil dialogar con los responsables de haber desatado la violencia y, en su caso, aceptar este diálogo [propuesto por Sicilia] estaría condicionado al retiro previo y total del Ejército. De lo contrario, sólo sería legitimar la estrategia militar calderonista” (La Jornada, 11/06/11). Pienso que tienen razón y que dialogar con Calderón o sus empleados no llevará a nada, pues su gobierno y el vocero de seguridad nacional insisten en negar que sea la autoridad la que ha detonado la violencia en México (declaración de Alejandro Poiré registrada por Noticieros Televisa 13/06/11, 14:28).

Sicilia no debería de confundir su manera de pensar con la de otras personas, tan legítimamente inconformes como él, y tratar de desviar la protesta social a un diálogo con quienes han desatado la violencia y la inseguridad que vivimos sin antes recibir señales de que el gobierno actúa conforme a la legalidad y no amedrentando a tirios y troyanos en una guerra que sabemos está perdida. ¿Cómo explica Sicilia estar en favor de la revocación del mandato y no de que se le siga juicio político a Calderón, como demandan los “duros” que él critica?

Congruencia, poeta, congruencia.














14/06/2011







Cordero, un estúpido popular







Álvaro Delgado


MÉXICO, D.F., 13 de junio (apro).- Felipe Calderón y el identificado como su delfín, Ernesto Cordero, son distintos, pero en la búsqueda de la Presidencia de la República siguen el mismo guión: “Posicionar” al aspirante aun con estupideces, forjar alianzas inclusive con mafiosos y polarizar al electorado para que, a cualquier costo --con dinero público, guerra sucia y fraude electoral--, triunfe el “bien” sobre el “mal”.

Eso exactamente hizo Calderón en 2006 y es lo que, de la mano de éste, ya está haciendo Cordero, cuya etapa de posicionamiento explica sus insolentes dislates para la mayoría de los mexicanos, sobre cuando habla del poder de compra del salario mínimo, la suficiencia de 6 mil pesos mensuales para una familia, la disolución de México con pobreza y aun la imploración a los panistas para que lo quieran.

En 2006, al inicio de la campaña, Calderón también protagonizó ridículos comportamientos para ser conocido por los mexicanos a través de posar para las cámaras: En San Juan del Río manejó un tráiler, en la capital queretana reunió taxistas, en San Luis Potosí besó niños, en Aguascalientes condujo una carcacha y en Guadalajara saludó a locatarios, montó en bicicleta y subió al metro.

Calderón hasta se comparó con “Mister Increíble”, que entonces era el protagonista principal de la película Los increíbles, en una estrategia para dar a conocer a un personaje que era conocido por menos de la mitad de la población luego de que, en octubre de 2005, ganó la contienda interna a Santiago Creel, Alberto Cárdenas y Francisco Barrio.

“Todo eso es deliberado”, me confió en esos días de enero de 2006 el propio Cordero, miembro del “cuarto de guerra” de Calderón que coordinaba Javier Lozano Alarcón, hoy secretario del Trabajo, presente en esa charla sobre el anticlimático arranque de la campaña y el comportamiento de Calderón.

“No es algo casual ni accidental. Todo está perfectamente premeditado”, se ufanaba Lozano, quien decía que la primera etapa de la campaña era “de posicionamiento” de Calderón, cuya estrategia había rendido frutos aun antes de lo programado, porque al arranque de la campaña ya era conocido por más del 80% de la población.

La segunda etapa de la campaña eran las propuestas y el responsable era precisamente Cordero, quien me dijo: “Una vez que termine el posicionamiento de Felipe, empezaremos a platicar de propuesta, que es bastante amplia en todos los temas y debidamente sustentada.”

Esta etapa incluía difundir los programas del gobierno de Vicente Fox. “Desde luego que hay que retomar las cosas buenas que han funcionado en este gobierno –decía Cordero--: el programa de vivienda, los programas contra la pobreza, el Seguro Popular…”

Y la tercera etapa de Calderón era, como será con Cordero --si es que logra imponerlo en el PAN, o lo hará con Alonso Lujambio--, la de “contraste”, eufemismo del uso de todos los métodos de guerra sucia para montar campañas de mentiras contra los adversarios, como ocurrió efectivamente en 2006, evidentemente con el respaldo de los grupos mediáticos, en especial Televisa.

Para hacer este trabajo de cañería, que deja mucho dinero a sus artífices, está listo el español Antonio Solá Reche, que hasta se nacionalizó mexicano para no violar la Constitución, como impunemente lo hizo en 2006, y Juan Ignacio Zavala y Maximiliano Cortázar, sus ayudantes.

Cordero, entonces, apenas se encuentra en la etapa de “posicionamiento”, primero entre los panistas para que no se le complique la imposición en curso, y luego, si es que se logra este propósito --que tampoco es seguro--, entre los mexicanos.

En este empeño se inscribe que el secretario de Hacienda se presente como imbécil intencional y la lógica de esa estrategia es sencilla: A falta de una trayectoria con logros que genere conocimiento entre la sociedad, sólo con estupideces se obtiene la popularidad necesaria para la conquista del poder.

Calderón, hay que reconocerlo, no llegó en su campaña al extremo de los dislates de Cordero, como sí lo hizo Fox como candidato y luego como presidente de la República, algo que --como ahora-- su propio vocero, Rubén Aguilar, reconoció como deliberado.

Aunque Calderón no ha impuesto aún a Cordero como candidato del PAN, como lo perfilan las evidencias en las semanas recientes, sí ha estado generando un contexto de polarización como en el 2006, como Fox desde el gobierno, para hacer plebiscitaria la elección presidencial de 2012: Apostar por el futuro o volver al pasado.

Así como Fox pedía a los mexicanos “no cambiar de jinete a mitad del río”, Calderón exhorta a valorar lo ganado y no volver a un “régimen autocrático”, como lo definió en la Universidad de Stanford apenas ayer domingo.

Y mientras llega la etapa de contrastes en la campaña --la guerra sucia--, el gobierno federal, como en el 2006, prepara el terreno no sólo con discurso, sino con abundantes recursos: Si Fox usó un promedio de 3 mil millones de pesos anuales y 18 mil millones de pesos en su sexenio, Calderón había gastado hasta, en cuatro años, casi 17 mil millones de pesos, 6 mil 479 millones sólo en 2010, 300% más que lo autorizado por el Congreso.

De manera que, a prácticamente un año de la elección presidencial, está claro que Calderón, como en el 2006, hará lo que sea –como Fox-- para no entregar el poder a otro partido que no sea el PAN.

Sólo que, como decía Carlos Marx, cuando la historia se repite es una vez como tragedia y otra como farsa.

En esas estamos…



Apuntes

El problema de Calderón es que Cordero ha pasado de lo ridículo y de lo grotesco a lo sucio: Este domingo recibió la adhesión de Juan Manuel Oliva, gobernador de Guanajuato, estado emblema del panismo, pero también de la corrupción y, claro, uno de los estados que controla El Yunque. La fotografía es un poema: El candidato oficial se inclina para escuchar lo que le dice al oído Elías Villegas, uno de los jerarcas de esa organización secreta en esa entidad. Que Corderito… Precisamente en ese estado, aunque desde su cabañita, Fox le propinó descontones a Calderón, a quien llamó en su cara “mi pre-si-den-te”: Primero lo censuró por dar “línea” al PAN para respaldar a Cordero y luego por ser un sirviente al que Estados Unidos le da “una propina” a través de la Iniciativa Mérida... Y lo que viene…

Comentarios: delgado@proceso.com.mx