30 may 2011



La legalidad en tiempos de Calderón






John M. Ackerman




El gabinete de Felipe Calderón nunca ha destacado por su profesionalismo, visión política o respeto a la legalidad, pero en la última semana hemos sido testigos de un par de burdas violaciones a la Constitución que generan profunda preocupación por lo que podría ocurrir durante este último tramo del sexenio. En el ocaso de su mandato y frente a las ínfimas posibilidades de victoria en 2012 para un candidato oficial, o incluso para un candidato ciudadano” avalado por el partido en el poder, el Presidente se encuentra cada día más desesperado y apuesta a enrarecer el ambiente político.

No fue casualidad que Genaro García Luna haya decidido saltar al Congreso de la Unión y violar olímpicamente la Carta Magna para recibir una “medalla al mérito” de manos del presidente colombiano, Juan Manuel Santos. Tampoco es gratuito que Ernesto Cordero haya decidido montar con recursos públicos un escenario para aceptar el apoyo de los 134 militantes calderonistas a su candidatura presidencial. Ambos actos fueron fríamente calculados como pruebas de soberbia e impunidad en preparación para el próximo año electoral. Si ambos ilícitos quedan sin castigo, o por lo menos sin una respuesta enérgica de la sociedad, quedará pavimentado el camino para el total abuso del Poder del Ejecutivo.

El artículo 37 de la Constitución no deja lugar a dudas al señalar que “la ciudadanía mexicana se pierde... por aceptar o usar condecoraciones extranjeras sin permiso del Congreso federal o de su Comisión Permanente”. El texto no indica de manera “potestativa” que recibir una medalla de un gobierno extranjero “podría” ser causal del retiro de la ciudadanía, sino que es categórico al afirmar que esta sanción es consecuencia casi automática de tal acción. Esta disposición legal tiene razón de ser, sobre todo cuando se trata de un alto funcionario público, ya que el Congreso debe velar que un reconocimiento de este tipo no implique alguna “sumisión” a un gobierno extranjero.

Se antoja difícil que se puedan reunir suficientes votos en el Congreso para iniciar un procedimiento de juicio político en contra del secretario de Seguridad Pública por ésta u otras violaciones a la ley. Asimismo, sería francamente imposible imaginar al Poder Ejecutivo tomando medidas encaminadas a sancionar a uno de los más poderosos integrantes del gabinete. Sin embargo, el Instituto Federal Electoral (IFE), como garante de los derechos y las obligaciones ciudadanas, debe actuar inmediatamente en defensa del marco normativo. Debería iniciar de oficio un procedimiento para dar de baja al secretario del padrón electoral e incluso reconocer formalmente la pérdida de ciudadanía de García Luna, con base en el texto constitucional y ante la inacción de la Secretaría de Gobernación en la materia.

Al perder su ciudadanía, que no implicaría perder su “nacionalidad” mexicana, pues ésta nunca se pierde, García Luna inmediatamente quedaría inhabilitado para ejercer el cargo de secretario de Seguridad Pública. El artículo 91 de la Constitución dice explícitamente que para ser “secretario de despacho” se requiere “ser ciudadano mexicano” y “estar en ejercicio de sus derechos”, requisitos que ya no cumpliría el galardonado.

Aquí también surge la duda con respecto al premio Mujeres de Coraje recientemente recibido por Marisela Morales, actual procuradura general de la República, de parte del gobierno estadunidense de manos de Hillary Clinton. El requisito de un aval del Congreso es aplicable a cualquier ciudadano mexicano. ¿Morales habrá recibido autorización antes de aquella ceremonia en Washington?

La semana pasada Cordero también incurrió en una evidente violación a la Constitución. En un comunicado oficial de la Secretaría de Hacienda abordó asuntos estrictamente político-electorales que no tienen nada que ver con sus funciones legales: “El día de hoy [sic] he sabido de una carta que circula en México firmada por distinguidos panistas... Es un gran honor ser considerado como un posible abanderado de mi partido... Aspiraciones sí tengo...”

Estas declaraciones no fueron hechas espontáneamente en respuesta a alguna pregunta de los medios de comunicación, sino que fueron incluidas dentro de una comunicación formal emitida por el Poder Ejecutivo federal. Se encuentran entonces en flagrante violación del artículo 134 constitucional, que obliga a todos los servidores públicos a “aplicar con imparcialidad los recursos públicos que están bajo su responsabilidad, sin influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos” y prohíbe la utilización de recursos públicos para la “promoción personalizada de cualquier servidor público”.

De nuevo, le tocaría al IFE actuar de manera inmediata en este caso. Así como los consejeros han amonestado públicamente tanto a Enrique Peña Nieto como al Partido del Trabajo por promoverse de manera anticipada y al mismo Calderón por su intervención indebida en las elecciones locales de 2010, la autoridad también tendría que hacer algún señalamiento a Ernesto Cordero.

Hacerse de la vista gorda ante una violación tan evidente sería una invitación a una creciente intervención del Poder Ejecutivo en el proceso electoral federal. Las metáforas de jinetes y caballos utilizadas por Vicente Fox durante 2006 podrían quedar como simples cursilerías ante el masivo operativo estatal que se prepara desde ya en Los Pinos para imponer al candidato oficial. La sociedad y las instituciones no pueden permitirse el lujo que quedarse en las gradas como meros espectadores.

http://www.johnackerman.blogspot.com/












29 may 2011



Wikileaks y Peña Nieto







Arnaldo Córdova




Todos sabíamos de los enjuagues de Enrique Peña Nieto en su afán de alcanzar la Presidencia de la República en el 2012. En primer lugar, de su terror a una posible alianza entre el PAN y el PRD que hoy está muerta. Luego, de su campaña mediática con Televisa que se financiaba con millonadas que iban del erario del Edomex directo a las arcas de la televisora. También de su persistente labor de convencimiento en las filas priístas, en lo que ha derrochado, asimismo, montañas de dinero, en especial con los sindicatos y agrupaciones de masas. De igual manera, de su manejo ilegal de las partidas para los ayuntamientos y el ahorcamiento sistemático de los mismos. Y sin olvidar el encubrimiento criminal de auténticos delincuentes políticos, en particular, de su tío Arturo Montiel.

Pues todo eso lo vienen a mostrar documentos de la embajada de Estados Unidos en México filtrados por Wikileaks a La Jornada y muy bien reseñados por Blanche Petrich en la edición del 23 de mayo. En uno de esos documentos se puede leer: “Hecho en el molde del anquilosado PRI mexiquense, Peña Nieto no es reconocido precisamente por su transparencia cuando se trata de amigos y aliados”. Allí mismo se dice lo que todo mundo sabe: que es “ahijado del ex presidente Carlos Salinas” y que “parece cortado con la misma tijera” de la vieja guardia priísta. Todo eso ya lo sabíamos y lo decíamos; pero ahora sabemos que era también la opinión de los analistas de la embajada gringa.

Del derroche de dinero público, el mismo documento hace notar que el PRI en la entidad “tiene fama de aprovechar las fisuras existentes en materia de transparencia para hacerse de fondos de campaña. En vista de la gran cantidad de dinero que fluye por la entidad y dada la posición que tiene Peña Nieto como puntero de la carrera presidencial, no parece improbable que su administración esté sacando ventaja de esta situación”. Es un modo de decir que el gobernador mexiquense está canalizando todo el dinero que llega, en cantidades colosales, al Edomex para promover su imagen y su “carrera presidencial”.

Los empleados de la embajada que dicen esas cosas no fueron a aquel estado a fisgonear, cosa que, por lo demás, hacen continuamente en todo el territorio mexicano, sino que fueron invitados ex professo por la poderosa oficina de relaciones internacionales del gobierno mexiquense y les abrieron todas las puertas para su información. Sólo que los gringos supieron siempre que eran unas cuantas y que se les daba aquella información a cuentagotas. Por eso siempre desconfiaron de lo que se les decía. Hasta supieron qué era lo que se les quería ocultar. En sus entrevistas con los funcionarios mexiquenses, lo recuerdan a cada momento, éstos siempre trastabillaban y se confundían.

Lo primero que los de la embajada reprochan a sus anfitriones es el hecho de que en el Edomex no se cumple con los controles de confianza de mandos y operativos de las instituciones policiales y de procuración de justicia. “Sólo un dos por ciento de los oficiales se ha sometido al examen”, dice el despacho. Fue sólo un ejemplo. También pudieron constatar que sus interlocutores no les pudieron explicar con precisión en qué gastaban las enormes cantidades de dinero que llegaban al estado y que eran las mayores en toda la República por ser el estado más poblado. De ello no pudieron obtener ni un solo dato.

La excursión de los personeros de la embajada por el Edomex ocurrió poco después de las elecciones intermedias de 2009, cuando Peña Nieto se alzó con la victoria en 97 de 125 municipios mexiquenses, con 40 de 45 diputados locales y 38 de 40 diputados federales. El documento parece cantar victoria: “… pasó la prueba del ácido, pudo demostrar que es capaz de obtener resultados electorales favorables para su partido y que es algo más que una cara bonita”. La popularidad de Peña Nieto, que era en esos días de 70 por ciento de los encuestados, según el propio documento, fue la causa principal de ese éxito. Pero también reconoce que ello se debió a la debilidad de sus enemigos, sobre todo a las pugnas internas del PRD y el pago que el PAN tenía que hacer por la crisis económica.

No se habla del derroche de dinero que se hizo desde el gobierno mexiquense para obtener esos logros. Pero se pregunta: “…aquí la cuestión es ver hasta qué punto esta popularidad es resultado del carisma personal del gobernador y del cuidado que pone en labrar su imagen o qué tanto tiene que ver con un trabajo serio para mejorar las condiciones de su estado y llevar a cabo reformas necesarias”. La cuestión es falsa en sí misma. Debieron haberse preguntado, más bien, de qué medios se valió Peña Nieto para obtener esos resultados. Habrían podido ver que de lo que se trató fue, de nueva cuenta, de un derroche fenomenal de dinero, cosa que, desde luego, todos pudimos ver.

Ese abuso de los recursos públicos es reconocido por la embajada en otro documento, esta vez del 26 de enero de 2009, redactado por la entonces encargada de negocios Leslie Basset. Se dice: “Quizá como nunca lo había hecho en procesos electorales previos, el mandatario estatal está concentrado y ha lanzado proyectos de trabajo en zonas que le pueden aportar votos; analistas y líderes de su propio partido han expresado ante consejeros políticos de la embajada sus sospechas de que está pagando dinero a los medios bajo la mesa para favorecer una cobertura favorable, y también que financia a empresas encuestadoras para que presenten resultados alterando las tendencias a su favor”. Ese documento es anterior a las elecciones de ese año. Si eso hizo con las encuestas, habrá que imaginarse lo que hizo con las elecciones y los votantes.

Los cuestionamientos de los enviados de la embajada, de una pálida y candorosa objetividad, empero, hicieron señalamientos que son una novedad para el público mexicano. En el tema de seguridad contra la criminalidad, por ejemplo, pusieron en aprietos al grupo de investigación llamado C-4 del gobierno mexiquense, encargado de recopilar y procesar investigación sobre la potencialidad del crimen en la entidad; no sólo les hicieron preguntas que no pudieron responder, sino que hicieron la observación crucial de que ese grupo no tenía relación con la procuraduría estatal, lo que resulta incomprensible.

En el primer cable que reseña Blanche Petrich se hace notar que las dudas y cuestiones que se les plantearon a los funcionarios mexiquenses no siempre pudieron ser respondidas. Se dice, para el caso: “Presionamos para que nos explicaran en qué radica la popularidad de Peña Nieto. Los funcionarios respondieron explicando los ‘600 compromisos’ o promesas de campaña” que el gobernador firmó ante notarios. Y se concluye: “A nuestros asesores políticos esto les olió más a populismo que a logros duraderos para mejorar las condiciones del Estado”.

En el fondo, todo ello ya lo sabíamos, pero es bueno que a eso se agregue el testimonio de la embajada de Estados Unidos. Peña Nieto es un farsante y, lejos de ser la cara moderna del PRI, chorrea por todos los poros la misma vieja basura y porquería del antiguo partidazo que ya se sueña, a pesar de los reiterados golpes que ha recibido, de nuevo dueño del poder. Peña Nieto es tan sólo eso.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks








28 may 2011




Desfiladero




El mejor alcalde del mundo







Jaime Avilés




Desde que el salinismo las incorporó a la vida política nacional, para dar verosimilitud a sus maniobras fraudulentas, si algo hemos aprendido de las encuestas es que éstas no reflejan lo que opina la gente, sino lo que desean que opine la gente que las manda a hacer. Una de las más recientes, publicada por un diario oficialista el lunes antepasado, midió” las preferencias de militantes y simpatizantes de cada partido en relación con los posibles candidatos a la Presidencia de la República.

En cuanto al PRD, el ejercicio mostró que una abrumadora mayoría de la militancia (67 por ciento) desea que su abanderado sea Andrés Manuel López Obrador, mientras de los simpatizantes sólo 17 de cada 100 se inclinan por él y 16 por Marcelo Ebrard. ¡Una dramática (¡uf y recontra uf!) ventaja de apenas un punto!

Tres lecturas se desprenden de estos números banales: a) el PRD no tiene simpatizantes; b) a los pocos que confiesan serlo, les da lo mismo si el gallo es AMLO o Ebrard; c) con encuestas como ésta, los dueños de México harán todo lo posible para que sea Ebrard. No en vano, éste les ha entregado los jugosísimos contratos de los 24 megaproyectos que privatizan importantes espacios públicos de la ciudad, en beneficio de empresas españolas y de los mismos ricos de siempre.

Después de las elecciones de julio de 2006, en medio del plantón que a pesar de los pesares no pudo evitar el ascenso de Felipe Calderón al poder, es decir, la tragedia que hoy nos enluta y nos desgarra, Ebrard se casó dos veces al mismo tiempo: por lo civil, con la rubia Mariagna Pratts, y por la vía de los hechos con el movimiento de masas encabezado por López Obrador, que ahora se llama Morena.

En la actualidad, divorciado tanto de la rubia como de Morena, Ebrard sostiene íntimas relaciones con la corriente del PRD que desde el inicio del sexenio se alió con Calderón, y si bien no ha vacilado en reprimir con la fuerza pública a quienes con su voto lo convirtieron en jefe del Gobierno del Distrito Federal, por otra parte ha tolerado la corrupción más indignante y escandalosa en las delegaciones capitalinas, sobre todo en aquellas donde están en marcha sus megaproyectos.

A saber, Tlalpan –donde planea tanto la Biometrópolis del Ajusco como la Ciudad del Conocimiento, sobre una reserva natural que alberga especies en peligro de extinción–, Azcapotzalco –donde la familia Salinas Pliego, propietaria de Tv Azteca, levantará la Arena de la Ciudad de México, con capacidad para 22 mil espectadores, 125 suites de lujo y 5 mil cajones para automóviles–, Xochimilco –donde sobre tierras ejidales inversionistas privados establecerán una zona hotelera con “el acuario más grande de América Latina”–, y las de Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Tláhuac, donde la constructora española OHL (que también trabaja para Peña Nieto), y su socia mexicana Copri, siguen adelante con la Supervía Poniente, el viejo proyecto que Manuel Camacho Solís concibió cuando era regente del DF a las órdenes de Salinas de Gortari.

Carlos Slim, ICA, la española CAF, la francesa Alston, la inmobiliaria Grupo Frisa y otros consorcios y magnates se llevarán las grandes tajadas de este pastel en que Ebrard –de acuerdo con la puntual denuncia del politólogo Pablo Moctezuma Barragán– está entregando a los inversionistas privados espacios públicos de la ciudad que son propiedad de la nación y que el GDF sólo puede y debe administrar, pero de ninguna manera “desincorporar” como lo hizo con los 81 mil metros cuadrados donde se alzaba el rastro de Ferrería, que ahora están en manos de Grupo Avalanz y Zignia Live, de la familia Salinas Pliego.

Para favorecer a empresarios y firmas que, a su modo de ver, podrían impulsarlo a la Presidencia, Ebrard no sólo ha despojado de tierras y viviendas a colonos y ejidatarios que se niegan a ceder sus espacios vitales a los grandes negocios en los párrafos anteriores descritos. También coquetea con su vieja amiga y protectora, Elba Esther Gordillo, la gran proveedora de votos, a quien le disgusta profundamente el proyecto humanista de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y nada le agradaría tanto como que ésta desapareciera.

Hoy, mirando las cosas en retrospectiva, esta fobia de Gordillo explica por qué, en su momento, Ebrard recortó el presupuesto de la UACM y condicionó la entrega del faltante a que la comunidad académica y estudiantil eligiera a la señora Esther Orozco como rectora de la institución. Ahora también se entiende por qué la sucesora de Manuel Pérez Rocha no ha desaprovechado ninguna oportunidad para crispar las relaciones internas en los planteles, hasta que logró desatar la crisis que actualmente divide a quienes exigen que el Consejo Universitario le revoque el mandato y quienes piden la cabeza de aquellos que la impugnan.

Si en el ámbito de la educación pública Ebrard respalda a una persona como Orozco, en el de salud ha sido totalmente insensible a los reclamos de quienes imploran la destitución de la directora del hospital materno infantil de Magdalena Contreras, la doctora Eutiquia Ramírez Melgar, jubilada del Seguro Social, quien llegó a ese cargo hace dos años gracias a una recomendación de los Chuchos.

Ese nosocomio atiende a las embarazadas y parturientas de Contreras y las zonas altas de Tlalpan, pero cuenta también con una sala de urgencias... carente de todo. Ahí llegan tanto víctimas de un ataque al corazón como de un accidente de automóvil, una agresión con arma blanca o una intoxicación por estupefacientes. Y a pesar de la constante demanda de ayuda que recibe, tiene una sola ambulancia pero ningún chofer, de modo que son los médicos quienes deben manejarla para ir a recoger a los heridos.

¿Por qué se vive una situación tan fácilmente remediable como la de ese modesto hospital, que sin embargo a nadie en las alturas del GDF le interesa? Ebrard ya obtuvo el título de “mejor alcalde del mundo”, ahora se codea con los magnates de América y de Europa en busca de la candidatura presidencial, y al tramposo empresario de Tlalpan que construyó una gasolinera con permisos ilegales sobre Insurgentes Sur, a dos metros de un conjunto habitacional, por debajo del agua le pide paciencia... sólo un poco más de paciencia, pues en cuanto arranque su precampaña, del brazo de los Chuchos, necesitará de toda la ayuda de sus amigos.

Mientras los abnegados promotores de Morena viajan día tras día por todo el país, desafiando los mil y un peligros que ofrecen las carreteras, jugándosela con tal de recorrer pueblo por pueblo, barrio por barrio, manzana por manzana, a fin de tocar puerta por puerta e invitar a la gente a organizarse en comités que el día de las elecciones presidenciales de 2012 defiendan los votos casilla por casilla, en la ciudad de México la desastrosa gestión de Ebrard puede tener consecuencias de proporciones incalculables.

Con plazas llenas a reventar en Puebla, Cuernavaca, Oaxaca, Mérida, Guadalajara, Jalapa, Culiacán, Tepic, Monterrey, Saltillo y muchas más, López Obrador concluirá su gira por las 40 ciudades más importantes del país, el próximo domingo 5 de junio, con un mitin en el Zócalo. Un día antes partirá de Cuernavaca, rumbo a Juárez, la caravana de las organizaciones ciudadanas que piden el cese de García Luna y de la guerra estúpida de Calderón.

(Desde la intimidad de este paréntesis, el autor del Desfiladero abraza a quienes el pasado lunes atestiguamos, llorando con la dulce música de los jaraneros, la prodigiosa transmutación de doña María Teresa Cuéllar Salinas, en una abigarrada alfombra de flores, que reflejan la discreta grandeza de su vida y de su obra extraordinarias.)

jamastu@gmail.com











CON LOS 9 MIL MILLONES DESVIADOS “ ROBADOS “ ´POR EL EX GOBERNADOR EUGENIO HERNANDEZ FLORES EN TAMAULIPAS, Y APORTADOS EN PARTE A LA CAMPAÑA DE PEÑA NIETO, PARA COMPRAR INMUNIDAD POR NEXOS CONOCIDOS Y COMPROBADOS CON EL CRIMEN ORGANIZADO, TRABAJARA EN UN IMPORTANTE PUESTO EN EL PRI NACIONAL. ASI SE PREMIAN A LOS CORRUPTOS Y MAFIOSOS QUE DEBEN ESTAR EN LA CARCEL.



Comentaristas
INDICADOR POLITICO-
Martes, 03 de Mayo de 2011

Carlos Ramí­rez

PRI protege a ex gobernador de Tamaulipas
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Premio por ser parte y ceder estado a narcos.

Luego de haber fracasado en su intento por obtener la candidatura presidencial del PRI en 2012, de haber padecido el asesinato de su candidato sucesor y de haber cedido Tamaulipas al crimen organizado, el exgobernador Eugenio Hernández Flores será premiado por el PRI con el cargo de secretario técnico del consejo polí­tico nacional como paso previo para una senadurí­a priista en 2012.

Aunque se ha querido vender el cargo en el CEN priista como un reconocimiento a su militancia polí­tica ??, en realidad se trata de una maniobra del PRI de Enrique Peña Nieto para blindarlo y protegerlo por su complicidad con el crimen organizado, y de cualquier intento gubernamental federal por fincarle responsabilidades por el colapso institucional y de seguridad en Tamaulipas.

Cuando tomó posesión de gobernador en febrero de 2005, Tamaulipas casi no aparecí­a en el mapa del narcotráfico; hoy es el estado fallido dominado por el poder y el terror de las bandas del crimen organizado.

El exgobernador tamaulipeco podrí­a ser la imagen del nuevo PRI, del que quiere regresar al poder presidencial en 2012.

Sin embargo, es también el ejemplo que las autoridades federales y de seguridad ponen sobre cómo ceder el poder local al crimen organizado: municipios enteros son dominados por el terror de las bandas criminales.

Pero el caso de Hernández Flores ilustra la forma de hacer polí­tica elitista en el PRI.

Apenas tomó posesión del cargo, el gobernador Egidio Torre Cantú, hermano del candidato asesinado Rodolfo Torre, envió mensajes de que su antecesor Hernández Flores estaba desterrado de la entidad.

Pero antes que otra cosa, la nueva dirigencia nacional del PRI lo arropó y en breve será erigido en uno de los cargos más importantes del PRI: la coordinación del consejo político nacional, es decir, el responsable de mantener relaciones con la élite nacional priista.

En términos reales, el secretario técnico del CPN es el número dos de la jerarquí­a política del tricolor.


Eso sí­, Hernández Flores estará obligado a enfrentar las responsabilidades polí­ticas, administrativas y hasta penales de lo ocurrido en los últimos seis años en Tamaulipas, donde el Ejército ha tenido que recuperar espacios territoriales a sangre y fuego.

Lo que se está investigando por las autoridades federales es si la penetración del crimen organizado en el estado fue producto de la complicidad del poder o si se trata de un caso tí­pico de incompetencia polí­tica del gobierno de Hernández Flores.

De todos modos, el exgobernador tendrá que rendir cuentas a la sociedad, aun cuando sea protegido por el PRI nacional.

Por lo pronto, sigue estancada la investigación del asesinato de Rodolfo Torre Cantú, ocurrida en plena campaña de gobernador.

En el expediente de indagación se asientan datos que revelan que el candidato se habrí­a negado a cualquier pacto con el crimen organizado, lo que habrí­a provocado la acción criminal.

Por tanto, el ex gobernador Hernández Flores sólo habría podido transitar su sexenio sin problemas personales por algún entendimiento o acuerdo con los cárteles criminales.

Ahí­ es donde corrió la versión de que el cargo partidista a Hernández Flores serí­a una especie de blindaje polí­tico para evitar acusaciones que hagan sospechar acuerdos del gobernador con las mafias.

El candado se cerrarí­a el próximo año cuando el PRI designe candidato a senador priista a Hernández Flores, aunque desde ahora en ciertos niveles del PRI se habla no de un reconocimiento a su inexistente capacidad polí­tica por el deterioro social, polí­tico y de seguridad en que dejó Tamaulipas, sino de una garantía de impunidad ante acusaciones que tengan que ver con la inseguridad en Tamaulipas.

Se trata de usar el fuero como blindaje personal.

El consejo polí­tico nacional es el cuerpo colegiado del PRI, formado por la élite priista nacional CEN, gobernadores, legisladores, alcaldes, diputados, sectores y 15 consejeros electos por estado como coordinador de los enlaces.

Es decir, que se requiere de una capacidad de movilidad política y sobre todo con experiencia de coordinación de esfuerzos.

Y ahí­ es donde se percibe que Hernández Flores llegaría a la posición del consejo político sólo por las complicidades del poder y no por capacidad, pues lo que falló en Tamaulipas durante su gobierno fue justamente la capacidad de coordinación: el estado se abandonó al libre juego de las fuerzas del crimen organizado y hoy Tamaulipas es un estado fallido.

La organización criminal de Los Zetas y el cártel del Golfo se asentaron sin problemas en Tamaulipas.

El arresto y extradición de Osiel Cárdenas permitió que El Lazca Heriberto Lazcano quedara al frente del cártel en 2008, justamente en la administración de Hernández Flores.

Ante la pasividad del gobierno estatal, Los Zetas y el cártel del Golfo entraron en una guerra criminal por la plaza, con el hecho adicional de que La Familia michoacana, diezmada por la acción del Ejército en Michoacán, llegó a Tamaulipas también durante el gobierno de Hernández Flores a apoyar al cártel del Golfo contra Los Zetas.

A lo largo de la gestión de Hernández Flores como gobernador, el Ejército tuvo que entrar a combatir al crimen organizado pero sin contar con la colaboración del gobierno estatal ni con el apoyo de la sociedad.

A pesar de las evidencias de que Tamaulipas cayó bajo dominio criminal por la gestión de Hernández Flores, el PRI arrasó en las elecciones de gobernador.

Importantes sectores de la sociedad han señalado ya que prefieren convivir con los narcos que con las fuerzas de seguridad.

Como el pasivo de haber dejado el estado de Tamaulipas en manos del crimen organizado y con el Ejército luchando palmo a palmo para recuperar la entidad, el exgobernador Eugenio Hernández Flores será premiado con el cargo de secretario técnico del consejo polí­tico nacional del PRI de Peña Nieto, del PRI enfilado ya hacia la recuperación de la Presidencia de la República en 2012.

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com











24 may 2011







Lo que todo ciudadano debería saber sobre Enrique Peña Nieto







Denise Dresser


1) El Enrique Peña Nieto que hoy conocemos se forjó cuidadosamente desde pequeño. Quienes lo conocieron de niño lo recuerdan como alguien obsesivamente preocupado por su imagen, su peinado, su ropa. Siempre usó el copetito, si acaso más parado, en las fiestas.

2) Ya a los 13 años de edad, cuando la profesora preguntó a los alumnos qué querían ser, respondió: “Yo voy a ser gobernador del Estado de México”.

3) Siempre asistió a colegios religiosos y se graduó en la Universidad Panamericana, institución educativa del Opus Dei, con una tesis titulada El presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón. Entre las dedicatorias estaba una a su tío, Arturo Montiel: “Por su ejemplo de tenacidad y trabajo”.

4) Cuando era diputado local se le acercó a otro diputado del PRD y le dijo que estaba desesperado: “Mi mujer me quiere acusar con el gobernador Montiel”, porque “andaba de mujeriego”. Reconoce que sus infidelidades son una debilidad que arrastra desde muy joven. Tuvo dos hijos fuera del matrimonio. Uno murió de cáncer; el otro vive.

5) En una ya famosa entrevista con Jorge Ramos, cuando el periodista le pregunta cómo murió su esposa, Mónica Pretelini, Peña Nieto contestó lo siguiente: “Mira, pues en su momento se dio la explicación. Fue algo (…) intempestivamente. Ella llevaba dos años de tener alguna enfermedad (…) parecida a lo que era (…) estertores, este… (hace un ligero ademán de frustración con las dos manos) Eeh… se me fue el nombre de la… de la… de la enfermedad puntual.

“–¿Epilepsia?

“–¿Epilepsia, pero no era epilepsia exactamente, pero era algo parecido a la epilepsia.”

6) Una crónica de sus giras por el Estado de México lo describe así: “Y abraza. Y posa. Clic. Contento, acaricia, escucha, promete, encarga, encomienda, transmite. Consuela, tranquiliza, apapacha, se deja, alborota melenas, acaricia niños de brazos que le ofrecen sus madres, los besa, va y viene, anda y desanda, agita brazos y manos, seca su sudor, bebe un vaso de agua, se alza sobre las barreras, rompe fronteras. Y luego se hinca frente a una anciana. La escucha reverente. Como si escuchara cuitas y penas y faltas y anhelos. Da oído a los sufrientes. Atiende a la anciana. El cerco se ensancha. ¡Hasta los guardaespaldas toscos se hacen a un lado!” La crónica retrata el universe de Peña Nieto y el contexto fácil, cómodo y adulatorio que lo ha acompañado en su camino a Los Pinos.

7) Sus críticos señalan que sus “500 Compromisos” (firmados ante notario) no son logros tan importantes ni tan sustanciales. Argumentan que la mayoría son obras que ya estaban previstas antes de que llegara al poder, y muchas son pequeñas: un puentectito por aquí, unas lucecitas por allá. En los primeros cuatro años, el Estado de México tuvo un presupuesto de 600 mil millones de pesos y el gobierno destinó 13 mil millones de pesos a obras, sólo 2%. Muchas han sido construidas con concesiones otorgadas al sector privado hasta por 30 años.

8) Las mujeres han jugado un papel crucial en la construcción de su candidatura presidencial. Actrices que han prestado su imagen al gobierno del estado, mujeres que gritan en mítines de campaña: “¡Peña Nieto, bombón, te quiero en mi colchón!”; mujeres que son su reserva de votos; mujeres que lo convierten en el objeto inalcanzable del deseo. Según la escritora Sabina Berman, “Peña Nieto causa una tensión erótica, de envidia y de ganas de acercarse a la vez. Es una figura erótica tanto para mujeres como para hombres”.

9) Las mujeres son también, paradójicamente, su flanco débil: el Estado de México es el lugar más peligroso en el país para ser mujer actualmente. Según la Secretaría de Salud federal, 2 mil 673 mujeres fueron asesinadas en territorio mexiquense entre 2000 y 2009, cifra que rebasa cualquier índice nacional, incluyendo Ciudad Juárez. En respuesta, la Procuraduría General de Justicia del estado entregó un reporte donde achaca el fenómeno del feminicidio a la conducta de las mujeres: “Consumen drogas, alcohol o usan inhalantes; trabajan en bares en los que alternan con los clientes; salen solas a altas horas de la noche. Se involucran con varias parejas a la vez; forman parte de bandas jóvenes; forman parte de grupos delictivos o sostienen relaciones con miembros de los mismos”.

10) La esencia de la estrategia de Peña Nieto es la presencia constante en la televisión, mediante oleadas de propaganda pagada, transmitida bajo el disfraz de información de interés público. No importa que haya una ley que lo prohíba; el gobernador ha encontrado la manera de violar la legislación electoral sin siquiera recibir sanción por ello, como lo demostró el fallo reciente y cuestionable del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Hay un Plan de Trabajo –puesto en marcha con Televisa– que incluye diseño e investigación de opinión pública, asesoría política, manejo de crisis, estrategia de comunicación, e inundar los hogares que encienden la televisión con el rostro de Peña Nieto.

11) Desde el primer momento, su gobierno ha estado en manos de asesores que los líderes reales de la política mexiquense, incluido Arturo Montiel, le han proporcionado. Cuando difundió la lista de los miembros de su gabinete, estaba llena de cuadros alineados con Montiel u otros miembros del Grupo Atlacomulco.

12) Para gobernar, él sigue el guión. Es un político rígido, poco hábil para improvisar, debatir, hacer lo que no tiene anotado enfrente. Sigue el script y no se sale de él. Como sugiere el panista Francisco Gárate: cuando se sale del script resbala. Por eso se lo tienen prohibido. “Es muy cuidadoso con eso. Hay que reconocerle que es muy obediente, muy disciplinado. Los asesores son todo para él”. No improvisa. Es un político de escenarios preparados y controlados.

13) Según Carlos Salinas de Gortari, Enrique Peña Nieto representa “una nueva generación de políticos que encabezan la recuperación del PRI”, y ve en él “la misma vitalidad” que él tenía.

14) Le gustan los grupos ochenteros como ABBA, las canciones románticas de Celine Dion; mata por unas quesadillas; usa relojes Victorinox Swiss Army y loción de Carolina Herrera; prefiere los productos de Clinique para el cuidado del rostro y la piel, y Un ángel enamorado es de sus películas favoritas.

15) Su mayor activo es la maquinaria del PRI armada detrás de él. Es un muy buen operador de la política y está entrenado y educado para gobernar a la manera priista del siglo XX. No tiene un discurso hacia el país, no tiene una ideología o un proyecto claro, más allá de llegar a la presidencia. Su narrativa, según Sabina Berman, es la de un personaje “muy bonito, telenovelero y muy atractivo” que manda el siguiente mensaje: “existen un hombre guapo y una actriz famosa que están construyendo su amor y nosotros, los ciudadanos, debemos cooperar para que sean felices”. Este es Enrique Peña Nieto, delineado en un perfil escrito por Ignacio Rodríguez Reyna y publicado en el nuevo libro Los suspirantes, editado por Jorge Zepeda Patterson. Léalo y conozca mejor al “Luis Miguel de la política”, que según la encuesta reciente de El Universal/Buendía-Laredo lleva más de 20 puntos de ventaja sobre cualquier candidato a la presidencia.










Morena: educación superior para todos







Javier Flores




Las elecciones presidenciales de 2012 se encuentran a la vuelta de la esquina. Conforme transcurre el tiempo, los diferentes candidatos, partidos y agrupaciones políticas que aspiran a encabezar el nuevo gobierno comienzan a esbozar y hacer públicas sus ideas para guiar el desarrollo futuro del país en distintas áreas, entre las que se incluyen la educación superior, la ciencia y la tecnología. Uno de los primeros en presentar un programa bien estructurado en éstos y otros temas ha sido el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Me voy a referir aquí sólo a uno de sus puntos: su propuesta sobre el acceso a la educación superior para todos los jóvenes.

Gracias a la amable invitación de un universitario ejemplar y muy admirado amigo, tuve la oportunidad de asistir, hace casi dos meses, el 20 de marzo, a la presentación del programa citado. Ese día, mientras en el Partido de la Revolución Democrática se hacían pedazos por el tema de las alianzas, en el Auditorio Nacional un grupo de destacados intelectuales de la izquierda mexicana hacía público el programa político del Morena titulado: Nuevo Proyecto de Nación: por el Renacimiento de México. La presentación estuvo compuesta por las intervenciones de personalidades de la talla de Armando Bartra, Víctor Flores Olea, Héctor Díaz Polanco, Bertha Luján y Rogelio Ramírez de la O, entre otros, que hablaron a nombre de un grupo integrado por 36 intelectuales y especialistas de primer nivel que participaron en la elaboración del documento.

Al final, López Obrador tomó la palabra para enumerar 50 puntos extraídos del programa que, según dijo, resultan ineludibles –y, se entiende, serían llevados a la práctica si el movimiento que encabeza llega a la presidencia de la República. Entre ellos se encuentra el punto 46, que establece que el ciento por ciento de los jóvenes podrán ingresar a las universidades públicas. Podemos asumir que se refiere a todos aquellos que han concluido la enseñanza en el nivel medio superior, quienes ingresarían, sin el requisito de un examen de admisión, a estas instituciones.

Se trata sin duda de una meta muy ambiciosa, que hay que tomar en cuenta y discutir con toda seriedad. Desde luego es algo que no podría materializarse de la noche a la mañana. Por lo pronto, tendría el límite de un periodo de gobierno, a menos que pudiera establecerse, mediante reformas legales, como una política transexenal. Pero no solamente existen límites temporales para que este propósito pueda concretarse.

Las universidades son espacios para la formación de profesionales y donde se cultivan las ciencias, las humanidades y las artes. No me imagino que para el cumplimiento de esta meta se esté pensando en someter a las instituciones públicas a la presión de abrir las puertas a todos los aspirantes bajo las condiciones en las que operan actualmente. Habría que recordar que en los años setenta del siglo pasado, durante el gobierno de Luis Echeverría, se vivió la “masificación de las universidades”, a lo que luego hubo que dar marcha atrás, hasta encontrar un equilibrio entre los recursos disponibles y la enseñanza de calidad.

Sería necesario, por lo tanto, la multiplicación de los espacios educativos, a través de la ampliación de las instituciones de educación superior públicas existentes y la creación de nuevas universidades. Pero no solamente se requiere de los espacios físicos, lo que implica la construcción y mantenimiento de aulas, bibliotecas y laboratorios (lo que en sí mismo es algo complejo), sino además, de los recursos humanos calificados para impartir enseñanza y realizar investigación (en mi opinión, sin investigación no puede hablarse de una universidad, como pretenden hacerlo algunas instituciones privadas). Esto implicaría acelerar la formación de profesores, especialmente mediante el fortalecimiento y ampliación de los programas de posgrado y la reactivación de los programas de repatriación que lamentablemente hoy se encuentran cancelados.

En la presentación del ideario del Morena, se dejó en claro que éste no es un programa acabado, ya que se seguirá enriqueciendo con las aportaciones de la sociedad. ¿Se trata de una propuesta viable? En mi opinión, es muy difícil hablar del 100 por ciento de cobertura en la educación superior. No existe una sola nación en el mundo que lo haya conseguido. Sin embargo, la propuesta de Andrés Manuel López Obrador tiene el mérito de abrir una discusión y plantear una pregunta: ¿qué es lo que debemos hacer como nación para aproximarnos a una meta como la que se propone? Se requeriría de una auténtica revolución educativa, a la que no se debe renunciar.






23 may 2011



Unidad: prioridad de la izquierda


Víctor Flores Olea




Claro que el inicio de campaña de Alejandro Encinas en Ecatepec por la gubernatura del estado de México no se redujo al hecho trivial de una fotografía, sino que fue el testimonio de la voluntad coincidente de diversos personajes de la política de izquierda que decidieron mostrar” públicamente su intención y propósito de unidad. Por supuesto que las diferencias no se evaporan por arte de magia, pero hay muchas razones para que ahora los líderes más visibles de la izquierda exhiban una voluntad convergente que se sitúa en el polo opuesto de los “juegos” irresponsables que varios de ellos venían realizando, y que contribuyeron gravemente en los últimos años al desprestigio de la izquierda en México.

La intención de proclamar la posibilidad de la unidad, que deberá remacharse y confirmarse en el futuro próximo, fue el real significado de la coincidencia de Andrés Manuel López Obrador, Cuahutémoc Cárdenas, Marcelo Ebrard y hasta del actual dirigente del PRD, Jesús Zambrano, en el inicio de campaña de Alejandro Encinas, para sólo hablar ahora de los más visibles, sin olvidar que también estuvieron presentes Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y María Teresa Juárez viuda de Heberto Castillo y varios otros perredistas prominentes en el Congreso, e incluso el coordinador del Dia, Manuel Camacho Solís.

Pareciera que las aristas rasposas se pulen, incluso aquella que tanta preocupación despertó en las izquierdas (¿sigue produciéndola?) de la posible división o enfrentamiento en la candidatura presidencial de 2012 entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard. Tesis favorita, por supuesto, que ha propagado la derecha, como uno de sus objetivos estratégicos claves (divisionistas), y que sigue utilizando con la esperanza de que se cumpla. Pero no, los acuerdos de López Obrador y Ebrard para zanjar la cuestión de la candidatura de la izquierda en noviembre de este año parece que tiene toda la solidez y confiabilidad de la voluntad de ambos políticos, que cumplirán estrictamente con los pactos que establezcan. Hoy la gente de izquierda en México está segura de que ese conflicto potencial se resolverá civilizada y adecuadamente por el acuerdo entre los dos precandidatos. Por lo demás, la izquierda se felicita de tener dos precandidatos de ese nivel, que ni de lejos tienen los otros partidos.

Lo que salta a la vista es la absoluta exigencia de la unidad, si es que de verdad la izquierda quiere estar presente y hacer mella transformadora en el sistema vigente. Es decir, si aspira de verdad a triunfar en la elección presidencial de 2012. Y no sólo hablo de una “aspiración”, sino de la posibilidad objetiva y positiva de lograr la victoria, tan absolutamente necesaria en el país. Necesaria al punto de que sin ese triunfo México corre el gravísimo riesgo de despedazarse, más de lo que ya han realizado los lamentables últimos sexenios panistas y también cuando menos los últimos del PRI.

Hace seis años surgió la frase sucia de que Andrés Manuel López Obrador “era un peligro para México”. La situación es tal ahora que puede voltearse la frase y decirse que “si no gana López Obrador el peligro es para México”, como lo han demostrado ya dos sexenios del PAN y los postreros del PRI.

Pero ampliemos las perspectivas: la necesidad de la unidad triunfante de la izquierda no es únicamente la de los partidos políticos, sino la de las mayorías sociales que exigen cambios en favor del pueblo, cambios en la política y en la economía que no pueden seguir al exclusivo servicio de grupos restringidos; es claro que no se soporta más la insultante concentración de la riqueza y que en esta época, tal vez más que nunca, se expresa en movimientos sociales que, como vemos, no sólo tienen expresión en el norte de África y en Medio Oriente, sino también en el corazón de Europa: especialmente España, Italia, Francia y otros países.

Los reclamos universales que se extienden coincidirán en México con la próxima elección presidencial, y reforzarán en nuestro país las corrientes de la izquierda hasta convertirlas en algo así como en un huracán o tormenta imparables. Sí, las corrientes de la izquierda política y partidista, pero también y sobre todo las representadas por los movimientos sociales auténticos.

Es probable que Javier Sicilia o el subcomandante Marcos no aparezcan nunca en una fotografía como la de Ecatepec, pero sí hay altas probabilidades de que sus simpatizantes y activistas, que sus seguidores de muchas ideologías y convicciones, en las próximas elecciones presidenciales decidan dar su voto a la izquierda. Porque en algún momento y lugar debe iniciarse la tarea de la transformación profunda del orden establecido, y la amplia necesidad de construir una sociedad fundada en la inteligencia que se sustente en sólidos valores morales e incluso estéticos, alejados del mercado extremo, el afán de lucro y la avidez que distingue hoy, más que nunca, a la sociedad capitalista. Rehacer el tejido social, pero rehacerlo en una perspectiva que excluya los crímenes, la corrupción, las mentiras, los disfraces que distinguen al sistema económico y político actuales.

Para terminar, simplemente diré que en esta múltiple y abundante movilización social no puede faltar el compromiso tantas veces sellado y no cumplido de respetar y afirmar los derechos indígenas, al menos en la escala en que fueron precisados en los acuerdos de San Andrés. Tal es un punto fundamental que se olvida con demasiada frecuencia.












Astillero



Baraja española

Tardía recapacitación

Narcofantasma electoral

GGL: medalla “en custodia”









Julio Hernández López


Los Pinos tiene en España un apropiado referente de lo que puede sucederle a un gobierno cuando no puede cumplir las expectativas generadas (referente pálido en cuanto acá la situación es peor, pues no solamente es el fracaso en el terreno económico, sino el agravante de la violencia extrema desatada y la incapacidad para frenarla y restaurar algo parecido al estado de derecho). Y los ciudadanos de México tienen en esos mismos resultados electorales hispanos una lección oportuna para ir definiendo, en una geometría política a la inversa, con la derecha en vías de despido, hacia dónde desean llevar sus votos y, por tanto, de qué manera desean comenzar a reconstruir al país.

Dejando de lado para efectos de este análisis la valoración que se tenga de 2006 y del arribo de Calderón al poder, lo cierto es que el ejercicio felipista ha sido altamente deficitario y particularmente generador de agravios sociales. No ha cumplido sus propuestas de campaña más llamativas (el presidente del empleo ha provocado lo contrario, aunque seguido hace malabares discursivos y estadísticos) y, sin haberla incluido en sus ofertas ni haber realizado algún tipo de consulta popular o valoración institucional seria, precipitó a la nación a una “guerra” que no sólo ha fracasado en cuanto a la consecución de los objetivos trazados, sino que ha sumido al país entero en una pesadilla roja.

Sabedor de que le espera un juicio histórico muy adverso (incluso Diego Valadés ha afirmado a Proceso en su edición de esta semana que podría darse curso a una denuncia penal por la violación constitucional que según sentencia en firme del tribunal electoral federal cometió en 2009, al promover obras de su administración en vísperas de comicios intermedios) y de que ello se podría reflejar con fuerza en las elecciones del año entrante, el calderonismo trata de escabullir el bulto mediante oratoria oportunista, como acaba de suceder en Ciudad Juárez, irónica y cínicamente declarada “heroica” por los mismos “representantes populares” y “autoridades” que han permitido su martirio agudizado en años recientes.

Como si hablara de un gobierno ajeno, o de otra persona, el muy campante Calderón quiso pasar como reflexión propia lo que es una acusación en su contra por la manera torpe y sin previsión con que agitó el avispero nacional del narcotráfico largamente tolerado en una nación que diariamente tolera muchas otras formas de ilegalidad a las que el comandante Calderón ni siquiera ha tocado, ni tocará (corrupción administrativa, delincuencia de líderes sindicales, privilegios para empresarios, por citar algunos): “no es posible enfrentar el delito sin considerar la fuerza de la delincuencia organizada” (detonación de inteligencia estratégica que, sin embargo, llega tarde: 40 mil muertos después, con un tejido social e institucional deshecho), a lo que engarzó: “y no es posible enfrentar al crimen organizado con un Estado desorganizado”. Para llorar. De verdad para llorar, por tantos muertos y tanta sangre. El comandante en jefe de las operaciones armadas contra el narcotráfico considera, casi cinco años después, que primero debería medirse la fuerza del adversario o, de acuerdo con el lenguaje guerrero, del enemigo, y que a un Estado desorganizado (como el que ha diseñado, lleno de personajes de quinto nivel, ansiosos más de enriquecerse que de recomponer al país, frívolos y ambiciosos en su gran mayoría) no le sería posible enfrentar a los criminales organizados. Snif.

Con tales resultados y tales discursos, el felipismo y su partido alcahuete estarían condenados al fracaso electoral el año entrante. Pero vaga por los pasillos del poder enfermo el fantasma de las tretas extremas que podrían intentarse para no entregar el mando en el momento institucional adecuado: el narcotráfico habría llegado a tales extremos que, ¡caray!, sería inviable realizar elecciones en 2012, pues el poder corruptor, la capacidad de fuego, la inhibición de la libre voluntad, la presión balística sobre los candidatos, las amenazas a los funcionarios de casilla y otras características, propias del mal genio sacado de la lámpara electoral en 2006, harían imposible la correcta emisión y conteo del voto. Lo importante sería que el juramentado panista saliente impidiera así, con las armas extraoficiales en la mano, el retorno del PRI a Los Pinos y cerrara el paso a la opción lopezobradorista en curso creciente. Chido.

En medio de esas especulaciones extremas continúa apareciendo una carta muy jugada, justamente la de quien encabeza las operaciones de control del mencionado narcotráfico, el ingeniero García Luna que, a contrapelo de los procedimientos legislativos necesarios para aceptar y usar condecoraciones de gobiernos extranjeros, fue a Colombia y a sus pistolas recibió una medalla de significativo empuje político y electoral, pues quien fue en aquel país algo parecido al propio Genaro ahora lo preside y en un guiño sin inocencia “premia” al mexicano que, al regresar a su patria, ha declarado que, en realidad, aceptó la presea “en custodia”, como si la declarara bajo arraigo y la pusiera en la vitrina de alguna casa de seguridad.

La descomposición y las provocaciones continúan, como puede verse en el asesinato en Naucalpan de un general de división que pasó a retiro hace muy pocos días y que luego de un supuesto incidente vial fue baleado. El general Jorge Juárez ocupaba a inicios de este mes la Oficialía Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, pero antes había encabezado fuertes acciones contra el narcotráfico, como sucedió en 2008, cuando tuvo a su cargo la Operación Conjunta Chihuahua, que abarcaba a esa entidad más Durango y Coahuila.

¿Se podrá votar, como en España, y cambiar el escenario político pacíficamente? ¿La derecha mexicana, como la izquierda española, dará paso al cambio? ¿El voto mexicano de la inconformidad será derivado hacia el priísmo, que promete reciclamientos pacificadores, o irá hacia una izquierda provisionalmente reunificada? ¡Hasta mañana!

Fax: 5605-2099















WIKILEAKS EN

LA JORNADA

Peña Nieto, moldeado con la vieja tijera priísta: EU

El gobernador buscó a Washington en 2009 al sentirse presidenciable

No descarta que se usen fondos oficiales para su promoción

“Es el aspirante de Televisa; se impulsa con proyectos populares”
Blanche Petrich


“No es reconocido por su transparencia cuando se trata de amigos”

Para EU, Peña Nieto está hecho en el molde del anquilosado PRI




Blanche Petrich

El PRI suele presentar al gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, como representante “de un partido más joven, más fresco y moderno, adaptado a las nuevas realidades democráticas de México”. Y por supuesto, como el “futuro presidente de México”.

Sin embargo, para analistas de la embajada de Estados Unidos que realizaron una gira de dos días a la entidad el 10 y 11 de septiembre de 2009, el político, a quien llaman “ahijado del ex presidente Carlos Salinas”, más bien “parece cortado con la misma tijera” que la vieja guardia príista.

“Hecho en el molde del anquilosado PRI mexiquense, Peña Nieto no es reconocido precisamente por su transparencia, cuando se trata de amigos y aliados”, como fue el caso de la protección que brindó a su antecesor, el ex gobernador Arturo Montiel, para evitar que fuera investigado por corrupción al principio de su administración.

Todo esto y más dicen los funcionarios de la sección política de la embajada de Estados Unidos en un extenso cable clasificado como confidencial y delicado, el 09MEXICO2778, fechado el 24 de septiembre, filtrado por Wikileaks a La Jornada, en el que reportan a sus superiores en el Departamento de Estados sus impresiones sobre el entorno del mandatario estatal.

Sostienen que el PRI del estado de México “tiene fama de aprovechar las fisuras existentes en materia de transparencia para hacerse de fondos de campaña. En vista de la gran cantidad de dinero que fluye por la entidad y dada la posición que tiene Peña Nieto como puntero en la carrera presidencial, no parece improbable que su administración esté sacando ventaja de esta situación”.

Nota completa :









22 may 2011







Calderón lo esperan una condena política y un juicio penal








Jorge Carrasco Araizaga


Con la Constitución en la mano, en entrevista con Proceso, el jurista Diego Valadés abre con bisturí al sistema político mexicano y pone en el banquillo al presidente Calderón y a su gobierno:






Calderón puede y debe ser enjuiciado penalmente por violación a la ley electoral en 2009.


El y su gabinete de seguridad tienen la responsabilidad política de una guerra con resultados nefastos.


El Congreso debe crear una gran comisión nacional de investigación de la violencia.


En una democracia consolidada, García Luna hace tiempo que estaría fuera del gobierno.


Tanto en sus acciones como en sus omisiones, el gobierno funciona sin control alguno.


El país vive una época de dilución institucional como nunca antes desde el siglo XIX.


Hoy, el eje del problema es que tenemos un gobierno de incompetentes.







MÉXICO, DF., 21 de mayo (Proceso).- A Felipe Calderón le aguarda un proceso judicial para cuando abandone la presidencia de la República: a su responsabilidad política por los 40 mil muertos que son el saldo, hasta ahora, de su estrategia de “guerra contra las drogas” se agrega una sentencia firme en su contra por violar la Constitución en materia electoral.

A partir del 2 de diciembre de 2012, ya sin la inmunidad presidencial, podrá ser sometido a juicio penal debido a que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) lo responsabilizó de violar ,“sin equívocos”, la Constitución Política durante el proceso electoral del año pasado.

La decisión de actuar contra el ciudadano Felipe Calderón está en manos de la actual Legislatura en la Cámara de Diputados, explica el constitucionalista Diego Valadés Ríos, integrante del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.

Añade que el gabinete de seguridad nacional y el presidente de la República tienen responsabilidad política por la violencia que padece el país “en cuanto a que su función ha sido con resultados adversos a los objetos perseguidos”.

Sin embargo, aclara, ni los secretarios de Seguridad Publica, de la Defensa Nacional o de la Marina, ni el presidente, podrán ser juzgados penalmente por la violencia del sexenio, “pues no se puede decir que algún delito en particular se haya cometido por orden expresa de los secretarios y menos aún del presidente. La responsabilidad es política, no penal”.

Extracto de la entrevista que se publica en la edición 1803 de la revista Proceso, ya en circulación.






21 may 2011



Bravo por Encinas






Enrique Calderón Alzati




En el contexto de tragedia y desazón en el que venimos viviendo, como resultado de las políticas neoliberales que hemos padecido ya por tres décadas y de la guerra fratricida en la que nos ha sumido el actual gobierno, sordo y ciego ante los reclamos populares, el encabezado y la fotografía de La Jornada del martes pasado me causaron una profunda emoción, como seguramente les sucedió a otros miles de mexicanos, que quisiéramos ver el fin de la pesadilla actual.

El hecho al que se hacía referencia, constituyó una grata noticia de esperanza por el significado que ese titular y esa foto implican para el futuro de nuestro país, en momentos en los que la sociedad civil vuelve a mostrar la capacidad y voluntad de organización, en torno a la búsqueda de soluciones serias para los problemas de la nación.

Por ello, quiero resaltar la dimensión del esfuerzo y la visión política de Alejandro Encinas para lograr que esa foto fuese posible, a partir primero de su negación a aceptar una alianza con las fuerzas que representan hoy el retroceso, la ineptitud, la cerrazón y la complicidad con los intereses más oscuros que amenazan y actúan en contra de México, y después con el innegable esfuerzo de concertación realizado para lograr algo que no había sido posible en el pasado reciente, mostrando con ello una capacidad política que, por sí misma, constituye una lección para todas las fuerzas políticas identificadas con la izquierda, mostrando con claridad lo que se puede y debe hacer para cambiar el rumbo del país, tal como ha sucedido en los mejores momentos de nuestra historia.

He leído análisis aparentemente serios en torno a este encuentro, en los que se intenta disminuir su importancia, afirmando que se trató de un acto simulado y convenenciero y, por lo tanto, sin trascendencia, que pronto quedará en el olvido ante las luchas internas venideras. No estoy de acuerdo con ello. Alguien ha dicho sabiamente que en política la forma es fondo, y aquí la foto muestra con claridad la presencia de las tres figuras que conforman hoy el liderazgo actual de la izquierda mexicana, señalando a la nación su decisión de respaldar la candidatura de quien con este acto se convierte de hecho en el eje de la estrategia nacional para obtener el triunfo en las elecciones presidenciales de 2012; por ello, me parece impensable un cambio de actitud a lo largo de esta campaña, en la que se ha establecido de facto una posibilidad real de triunfo.

Con el mayor número de votantes entre las entidades del país, y la concentración de una porción importante de sus recursos económicos, el estado de México es hoy como nunca el eslabón principal de la cadena de acceso al puesto de mando nacional, una cabeza de playa con la mayor importancia estratégica. ¿Por qué habría alguno de estos tres personajes referidos, rectificar la postura inicial que han dejado establecida en el acto político del lunes pasado? o ¿qué razones tendría alguno de ellos para tratar de hacer alguno de los otros dos a un lado, luego de la experiencia de 2006?

Pensemos por un momento las implicaciones de un triunfo contundente del PRD en las elecciones del estado de México al final del presente año, luego de las campañas mediocres que realizó en las elecciones de 1999 y 2005. El mensaje sería muy claro para la población de todo el país, que necesariamente voltearía a observar con interés las propuestas de la izquierda: ¿se arriesgaría la televisión nacional a seguir ignorando a la izquierda mexicana, como lo hizo el lunes pasado? Difícilmente esas cadenas no se atreverían a hacer otra cosa que buscar un acercamiento ante sus posibilidades de un triunfo nacional.

Luego, para la siguiente etapa de ese escenario, sería necesario considerar las simpatías que cada uno de estos personajes representa; me parece claro que los tres tienen un amplio espectro de simpatizantes en las diferentes regiones del país, aunque quizás no los suficientes para garantizar un triunfo nacional. Aquí es donde la reunión del lunes pasado conforma un nuevo escenario con una correlación de fuerzas, que sin duda favorece a la izquierda.

Sería absurdo ignorar las diferencias que han existido en los años recientes, luego del nacimiento del PRD como una aglutinación de los diversos grupos que constituían una izquierda segmentada desde tiempo atrás; tampoco podemos hacerlo con los sentimientos de rivalidad que puedan existir ahora; sin embargo, el gesto que hizo posible el inicio de la campaña de Encinas, marca el deseo de superar todo esto para lograr un objetivo superior: nada más, pero tampoco nada menos, que instrumentar un proyecto de país que nos permita retomar el rumbo perdido de la soberanía nacional, la justicia social, el crecimiento económico y la seguridad pública.

La definición de una estrategia nacional clara, incluyente y con reglas de colaboración y valores que puedan ser aceptables para todos los participantes debe constituir ahora una actividad adicional a la campaña electoral del estado de México. Espero y deseo, como seguramente muchos miles de mexicanos más, que la izquierda toda pueda replicar este gesto de sus líderes, dejando las diferencias a un lado, pues de no hacerlo habremos fallado y el país habrá de esperar hasta que una generación nueva de mexicanos haga lo que nosotros no pudimos o no quisimos hacer. Por todo esto mi felicitación y deseos de éxito para Alejandro Encinas.









Desfiladero




Violetita o la humedad





Jaime Avilés




Violetita lavaba copas en un bar de Chicago donde todos los empleados eran hondureños e ilegales. Un día la Migraña los arrestó y los deportó a Tegucigalpa con todo y Violetita. Como pudo, la pobre llegó a Guatemala, cruzó a México y se subió al Tren de la Muerte para regresar a su natal Guanajuato. Pero entonces le empezó a ir peor.

Fue detenida por Migración y vendida por ésta a la Mara Salvatrucha en Oaxaca; en Guanajuato, saltó del tren pero la caída le provocó un aborto. Cuando un médico la revisó, la acusó de asesina y la metió presa. Un juez la condenó a 29 años de cárcel por “homicidio en razón de parentesco”.

Gracias a la presión de la sociedad civil, recobró su libertad y volvió al Tren de la Muerte, donde un pollero le agarró cariño. Al pasar por San Luis Potosí, el pollero le contó que la Minera San Xavier destruyó el Cerro de San Pedro, para sacarle 15 kilos de oro al día, que al cabo de cinco años redituaron utilidades por más de mil millones de dólares, mismos que no dejaron ningún beneficio en México.

Por último, al atravesar Tamaulipas, muy cerca ya de Texas, la Policía Federal la detuvo, y a cambio de un poco de polvo colombiano, la entregó a un cártel, que optó por matarla, cuando vio que ella no podría conseguir los 5 mil dólares del rescate.

Violetita es un personaje ficticio; en cambio, las desgracias que le ocurrieron son reales y las han padecido, y en este momento las padecen, miles y miles de hombres y mujeres, víctimas de la política migratoria de Felipe Calderón.

Pero Violetita es también el nombre de un espectáculo teatral, nacido a raíz de una pregunta que en agosto del año pasado formularon, en Montevideo, Eduardo Galeano y Helena Villagra, cuando supieron que 72 migrantes habían sido asesinados en San Fernando, Tamaulipas.

La pregunta consistía de sólo dos palabras, que Eduardo y Helena repitieron atónitos e indignados una y otra vez. ¿Por qué? La respuesta es Violetita, una historia lista para ser contada por actores y músicos, profesionales o aficionados; que se puede representar en teatros o plazas públicas, transmitir como serie radiofónica, grabar como video, etcétera.

Sin embargo, y ante todo, Violetita aspira a ser un juego de mesa. Un pretexto para acercar a los padres con los hijos, y a los amigos con las amigas, a fin de repartirse entre todas y todos los múltiples y variados personajes y actuar las 10 escenas del libreto, que termina, eso sí, con un final tan feliz que la tragedia se convierte en un karaoke (por lo que se recomienda contar siempre con un guitarrista, un acordeonista o una pianista, y si ésta es además fotógrafa, mejor que mejor).

Quienes preparamos el montaje de Violetita en el formato más clásico del teatro de cabaret, sostenemos que el objetivo central es lograr que nuestro pequeño y divertido juguete llegue a las familias que viven en tantas ciudades del país donde ya no es posible representar espectáculos en espacios públicos. Estamos convencidos de que Violetita se puede usar y disfrutar en el confort de la vida doméstica.

¿Qué pretende Violetita, además de hacer reír? Casi nada: discutir con nuestros vecinos, amigos y compañeros de trabajo, deporte o desempleo, por qué está pasando lo que está pasando, y por qué deberíamos organizarnos, casa por casa y casilla por casilla, a fin de luchar pacíficamente para expulsar de nuestras vidas este régimen sanguinario y putrefacto.

Por todo esto, quienes formamos el núcleo inicial de Violetita hemos decidido fundar la Compañía Nacional del Teatro de Mesa, a la que cualquiera puede afiliarse desde hoy, escribiendo al correo electrónico de esta página, pues queremos que Violetita se meta, como la humedad, por todas partes. Empezando por los cinco municipios claves del estado de México, donde se decidirán las elecciones del próximo 3 de julio. Ecatepec, Tlalnepantla, Neza, Chalco y Chimalhuacán.

Encinas: 10 puntos

No en el cielo, sino algo más arriba de la estratósfera pusieron el grito los levantacejas cuando Alejandro Encinas, tras el arrranque de su campaña electoral, y en compañía de Andrés Manuel López Obrador, asumió 10 compromisos a favor de los mexiquenses. A uno lo acusaron de “tirano”, a otro de “títere”, pero ninguno dijo qué ofreció Alejandro si el voto mayoritario lo eleva al poder.

Pues bien, lo que propuso es lo siguiente... “1. Su gobierno dará créditos ‘a la palabra’ para ayudar a crear empresas familiares. 2. Establecerá un seguro de desempleo. 3. Apoyará a los productores del campo. 4. Abrirá comedores populares en las colonias de más bajos recursos. 5. Otorgará, como en el DF, una pensión a todos los adultos mayores.

“6. Respaldará con becas a madres solteras y con una pensión mensual a personas con discapacidad. 7. Brindará atención médica y medicinas gratis a todos. 8. Entregará uniformes escolares y desayunos gratuitos a los alumnos de las primarias y secundarias públicas, y no rechazará a ningún aspirante a la prepa ni a la universidad, cubriendo 100 por 100 la demanda estudiantil. 9. Pondrá en marcha un programa de salud urbana para que nadie carezca de agua potable y drenaje. 10. Ofrecerá empleo digno a todos los miembros del SME que fueron despedidos por Calderón.”

El candidato priísta, Eruviel Ávila, quien fue dos veces presidente municipal de Ecatepec y está considerado como hijo putativo del obispo Onésimo Cepeda, pues tiene con él una relación similar a la que en Jalisco cultivan Etilio González Márquez y el cavernal Sandoval Íñiguez, perdió 2.5 puntos porcentuales de la todavía amplia ventaja que le lleva a Encinas, cuando éste hizo públicos sus 10 compromisos.

Éstos buscan la restauración del estado de bienestar social, para proporcionar fuentes de subsistencia honesta a las familias de la clase media caídas en desgracia, que son la mayoría; rescatar del desamparo económico a los campesinos, a quienes el TLC les prohibió recibir subsidios oficiales; alimentar y vestir a los niños de las escuelas públicas que cursan los primeros ciclos de la enseñanza, y no excluir a ningún joven de la educación superior, para quitarle agua al pez del crimen organizado.

La plataforma de Encinas, inspirada en el Nuevo Proyecto de Nación que impulsa el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), está diseñada para reconstruir el tejido social de uno de los estados del país más castigados por la desigualdad económica, la violencia de los traficantes de drogas, de personas, de armas y de órganos humanos; la legendaria brutalidad de la policía estatal, la corrupción de la burocracia copetona, el flagelo de los feminicidios y los grandes negocios de Peña Nieto con empresas españolas (algunas de ellas, por cierto, también trabajan para Marcelo Ebrard) las cuales, con tan fabulosas ganancias, reciben una probadita de las fortunas que obtendrán si su empleador llega a Los Pinos en 2012.

Pero no olvidemos la geopolítica. El estado de México está entre dos bastiones de Morena: Michoacán y el Distrito Federal. A quienes militan en ambas entidades, nada les impide sumarse a la campaña de Encinas, para formar comités de defensa del voto casilla por casilla. La derrota de Peña Nieto en su propia cancha se antoja difícil, no imposible. Por su parte, los jóvenes cada día más entusiastas y numerosos del movimiento que lucha contra la guerra de Hillary Clinton y Calderón, observan atentamente la rebelión de sus hermanos españoles, inflamada por los vientos del norte de África, que podrían empezar a soplar hacia acá. Si ganan los Pumas, salgamos a festejar al grito de ¡No más sangre!

jamastu@gmail.com







20 may 2011



Encinas y Bravo exhiben a Eruviel








Jenaro Villamil


MÉXICO, D.F., 20 de mayo (apro).- El primer encuentro en televisión abierta entre los tres candidatos a gobernador del Estado de México en el programa Punto de Partida arrojó un saldo positivo para el perredista Alejandro Encinas, quien optó por defender su trayectoria como gobernante capitalino, estuvo más relajado y dejó que se atacaran Eruviel Ávila, del PRI, y Luis Felipe Bravo Mena, del PAN.

Estos dos últimos se enfrascaron en un debate sobre las responsabilidades de los niveles estatal y federal en materia de seguridad pública.

“No hiciste nada desde el poder federal”, le reprochó Eruviel Ávila a Bravo Mena en referencia a la inseguridad en el país, mientras que el panista insistió que un secretario particular del presidente de la República “no tiene atribuciones” para incidir sobre políticas en esta materia.

Mientras ambos políticos se atacaban mutuamente, Alejandro Encinas sonreía frente a la conductora Denisse Mercker y optó por señalar que en el Estado de México lo importante es “separar la política de los negocios” y romper con el principio de Carlos Hank González de que “un político pobre, es un pobre político”.

El momento climático del debate ocurrió cuando el panista Bravo Mena le reprochó a Eruviel Ávila que existe una “diarrea de compromisos” (en referencia a los 6 mil promesas del priista que firmará ante notario) y mostró la foto de un cartel en el que Enrique Peña Nieto prometió la construcción de la línea del Metro y no cumplió.

Ávila se mostró nervioso. Negó que la construcción de la línea del Metro haya sido una propuesta de la campaña de 2005 de Peña Nieto e insistió que él firmará ante notario sus propuestas.

Encinas aprovechó para decir que él no necesita firmar ante un notario sus propuestas y que el gobierno del Distrito Federal sí construyó estaciones del Metro que se extendieron hasta el Estado de México.

Casi al final del debate, Eruviel Ávila prometió que cancelará el pago de la tenencia y que eliminará el IETU para los pequeños contribuyentes. En ese momento, tanto Bravo Mena como Encinas le recordaron al candidato priista que éste es un impuesto federal y que él no tiene atribuciones para suspenderlo. El exalcalde de Ecatepec insistió que los gobiernos municipales y estatales tienen atribuciones en esta materia.

El debate de casi una hora también abordó el tema de los narcocorridos, a raíz de la prohibición ordenada por el gobernador Mario López Valdés en Sinaloa.

Eruviel respaldó la medida al afirmar que estaba “absolutamente de acuerdo”, mientras que Bravo Mena consideró que es necesario por “los momentos especiales” de violencia, y Encinas se pronunció en contra porque viola la libertad de expresión. “Lo que es necesario es desmantelar la complicidad entre autoridades y delincuentes”, sentenció el perredista.

El tema de la seguridad pública ocupó la mayor parte del debate entre los tres candidatos. Eruviel Ávila se comprometió a crear la Secretaría de Seguridad Pública, mientras que Encinas insistió en los logros en materia de disminución a los delitos del fuero común durante su administración en el gobierno del Distrito Federal y Bravo Mena propuso la formación de un observatorio ciudadano.

Reacciones en redes sociales

Aún no terminaba el debate en Televisa cuando decenas de twitteros consideraron que Eruviel Ávila perdió ante sus contendientes. No pocos se burlaron de su propio spot promocional donde presume su origen humilde y que durante veinte años ha ido al mismo peluquero en Ecatepec.

“Eruviel no quiere salir de la peluquería”, fue uno de los chistes más populares en la red social.

También a Luis Felipe Bravo Mena le reprocharon su papel como secretario privado del presidente: “O sea, el secretario particular nomás es el gato, no tiene facultades para nada”.

A Encinas lo criticaron por insistir demasiado en sus logros como jefe de Gobierno capitalino, pero fue reconocido por ser el más beneficiado del enfrentamiento entre el priista y el panista.

En su cuenta de Twitter, Luis Videgaray, jefe de campaña de Ávila, argumentó que sí es posible reducir el IETU y acusó a Encinas por ignorar la política fiscal.

La agencia CNN Expansión y otros portales como La Silla Rota consideraron que Encinas salió ganando. CNN afirma, incluso, que hubo un pacto entre Encinas y Bravo Mena para atacar al priista.

La especulación sobre la posible declinación del panista a favor de Alejandro Encinas fue otro tópico recurrente en Twitter y en Facebook.
















Por una izquierda madura y de vanguardia







Gabriela Rodríguez





Hoy resulta difícil pensar que la vía electoral pueda ser un camino para mejorar este cuerpo tan debilitado y tan herido, este México que desayuna y merienda entre miserias y narcofosas.

Debo confesar, sin embargo, que me levantó el ánimo la foto de Cuauhtémoc Cárdenas con Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, juntos apoyando la candidatura de Alejandro Encinas para gobernar el estado de México. Se trata de cuatro personas hacia quienes siento una gran admiración, no por su simpatía personal ni por sus discursos, sino por lo que han hecho, por lo que han logrado en la ciudad de México. Durante 14 años crearon y sostuvieron una política social consistente y de vanguardia, y han convertido este territorio en uno de los mejores sitios para vivir.

Estoy enamorada de mi ciudad pero no de los buenos políticos. Mi admiración por esos personajes no me ciega para identificar sus errores y defectos; son seres humanos y producto de sus circunstancias, pero no son santos, por fortuna. ¡Dios nos libre de que un santo nos gobierne! Todos vienen de “la vieja izquierda del PRI”, de “una izquierda de centro”, con excepción de Encinas –cuya trayectoria es más consistente, ¡él nunca se manchó con esas siglas!–. Cada uno fue rompiendo, en diferentes momentos, con ese partido que en 70 años llegó a perfeccionar los métodos más sofisticados de corrupción, manipulación y abuso del poder. Creo que muy pocos políticos de otros partidos tienen la estatura para gobernar con la honestidad y compromiso con que ellos y sus equipos lo han hecho.

Aquí voy a referirme a asuntos que incumben a mi especialidad: los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y de la juventud. Cuauhtémoc fue pionero: comenzó la lucha contra las desigualdades, desde el poder que le dimos los chilangos en 1997, cuando nos dejaron por primera vez elegir en las urnas a nuestro jefe de Gobierno en el DF; sólo tuvo tres años para crear una nueva política social más que asistencial, para fortalecer el Estado laico y empezar a marcar distancia con la visión de las derechas –las del PRI y las de los obispos–, quienes marcaban la pauta en el DF. Su programa fortaleció los derechos civiles y culturales de los ciudadanos, concretó en proyectos comunitarios reales las relaciones entre gobierno y sociedad civil, creó el primer Instituto de las Mujeres del país (desde entonces, los derechos de las mujeres han venido evolucionando de manera ejemplar). López Obrador tuvo casi seis años para desplegar un proyecto muy propositivo con base en los logros alcanzados por el ingeniero Cárdenas al frente de la ciudad. AMLO mantuvo al Instituto de las Mujeres sin mayores energías que las que le imprimieron las funcionarias a cargo, sus intereses estuvieron mucho más volcados en las becas para adultas y adultos mayores y madres solteras, en la fundación de escuelas preparatorias y planteles de nivel universitario, en la creación de empleos mediante la inversión en múltiples obras de la ciudad (el segundo piso, el Metrobús, etcétera). Escuela y empleo para la juventud, ejes que todos sabemos son estructurales para el desarrollo, y para evitar la violencia y el crimen, incluyendo el organizado; tal como se señala en el actual movimiento encabezado por Javier Sicilia. La comunidad gay, o LGBTI, no le perdona haber vetado la iniciativa para la Ley de Sociedades de Convivencia, su política excluyó a las y los jóvenes de la diversidad sexual, una comunidad que es víctima hasta de asesinatos por orientación sexual. A Encinas le tocó bailar con la más fea, creo que sólo él pudo mantener la paz en esa lucha de clases que representó el campamento de resistencia civil del Paseo de la Reforma, un movimiento que sostuvimos los chilangos “sin un vidrio roto”. Marcelo Ebrard hereda un Estado muy fortalecido por todas las políticas sociales ya institucionalizadas en el sexenio anterior, ancianos, estudiantes, jóvenes trabajadores, mujeres con servicios en todas las delegaciones. A Marcelo no le tembló la mano para abordar temas muy controversiales: el derecho al aborto y al matrimonio entre parejas del mismo sexo, una política de vanguardia, acorde a los retos del siglo XXI.

Sí, hay diferentes estilos en estos líderes, pero en lo sustancial no hay diferencias estructurales. Ellos mostrarían madurez y compromiso ético, al firmar un proyecto común que articule sus aciertos y apoyar a un solo candidato que lo suscriba y sea democráticamente elegido; están obligados a superar sus ambiciones y protagonismos personales, un defecto común a todos. Ese nuevo proyecto tendría que ser producto de la consulta constructiva, con las organizaciones civiles, con la ciudadanía, con los movimientos sociales.

Porque la clase política y los partidos se han encargado de desilusionarnos, Cárdenas, López Obrador, Encinas y Ebrard tienen hoy la oportunidad de cambiar y ayudarnos a levantar a México, aunque todavía no se vea con claridad si habrá luz al final de este túnel.

grodriguez@afluentes.org







19 may 2011



El símbolo de Ecatepec






Octavio Rodríguez Araujo




El lunes, en Ecatepec, estado de México, se mostró que la coalición de partidos Unidos Podemos Más no es una frase hueca. Ahí estuvieron Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard, los dirigentes de los partidos coligados (PRD, PT y Convergencia) y varios más que hace unas semanas no parecían ponerse de acuerdo en muchas cosas.

En un país de símbolos y señales elípticas, la foto del despegue de campaña de Alejandro Encinas en la entidad mexiquense es más que una imagen. Los políticos de esa izquierda que tenemos en la vía electoral al fin parecieron entender que mantener sus divisiones ya tradicionales y conocidas desde hace décadas no beneficia a nadie, ni a ellos ni a la población que se quiere organizar para cambiar el país por otro mejor. La unidad que se quiso demostrar en el mitin de Ecatepec, ignorada como era de esperarse por los principales noticiarios en televisión, contiene un doble mensaje implícito a la nación: 1) las izquierdas también son capaces de unirse y disciplinarse por una razón superior a los individuos que las componen, y 2) los votos que obtengan, por ahora en la elección de gobernador de esa entidad federativa, no serán la suma aritmética del arraigo popular de cada partido coligado, sino los del entusiasmo que en la gente de a pie, con o sin partido, motiva la unidad de la única oposición que enfrenta a los mismos que desde hace ocho décadas se han heredado el gobierno del estado de México.

Si la unidad –que los líderes y dirigentes de las izquierdas electorales han mostrado en torno a Encinas– se mantiene después del 3 de julio, gane o pierda su candidato (que espero gane), los comicios presidenciales de 2012 serán un escenario altamente competitivo, sobre todo entre el PRD y aliados y el PRI y sus también aliados. El PAN, gracias a Calderón y su criminal guerra contra el crimen (la redundancia es deliberada), ya está en tercer lugar y ahí se quedará por un largo tiempo.

Algunos críticos y analistas “con los pies en la tierra” han señalado que la foto de Ecatepec es sólo una imagen. Pero en política, como dijera el extinto político veracruzano, la forma es fondo, y tenía razón. Los símbolos, una vez más, son también el mensaje, como bien lo sabían los antiguos mexicanos, y su credibilidad depende, sobre todo, de quienes lo digan, con imagen o con palabras.

No estoy sugiriendo que entre los que rodearon a Encinas en Ecatepec no haya diferencias. Desde luego que las hay y se han expresado en el pasado y posiblemente se expresen de nuevo en el futuro. Pero mi interpretación de la imagen es que esas diferencias han sido pospuestas, por voluntades personales, en aras de conseguir lo que una gran fracción de mexicanos desea: cambios en el manejo del país y un ya basta al despeñadero en que vivimos (incluida la inseguridad que a tantos preocupa).

Otros críticos, sobre todo anarquistas o cercanos a esta ideología (aunque no lo sepan), desestiman o desestimarán el símbolo de Ecatepec, porque –piensan– “todos los políticos son iguales” y porque las izquierdas están empecinadas en hablar de distribución de la riqueza, de empleo, de educación y esas cosas que –según ellos– no toman en cuenta la zozobra en que viven millones de mexicanos víctimas de la inseguridad, de los asesinatos y secuestros, etcétera. Estos críticos suelen vestirse con el ropaje de la traída y llevada sociedad civil, y piensan, equivocadamente, que lo que ellos llaman “clase política” está compuesto por extraterrestres y no por personas que simplemente se dedican a la política como otros a los negocios, a la ingeniería, a la medicina o a buscar trabajo.

Lamentablemente, estos críticos han sido víctimas de lo que el gobierno de Calderón quiso provocar: el miedo y la protesta por las consecuencias de sus políticas y no por las causas. Es obvio: entre más muertes se den, y ya andamos por 40 mil, más deudos habrá, más gente que llora a sus familiares, que involucrados o no en el narcotráfico, han muerto por las armas de éste o de quienes dicen perseguirlos con la licencia del gobierno mexicano en una guerra que nadie pidió.

No estoy diciendo que se guarden su coraje ni su sufrimiento, sino que bien podrían darse cuenta de que lo que está ocurriendo no hubiera pasado antes, cuando el Estado era Estado y controlaba la totalidad del territorio, y cuando el crimen tenía sus espacios más o menos tolerados como la prostitución los ha tenido desde que se inventó ese oficio o la venta de bebidas alcohólicas desde antes y después de la fracasada prohibición. Estos críticos parecen olvidar que antes de los gobiernos panistas ya había narcotráfico y criminales de toda laya, pero, como dijera muy bien Sócrates Rizzo, ex gobernador de Nuevo León, antes los presidentes eran verdaderos jefes de Estado y no sólo gobernantes, por lo que ellos fijaban las reglas y las hacían respetar con toda la fuerza (unificada) del aparato estatal. El Estado nacional –sugirió Rizzo– tenía control del territorio a cambio de ser permisivo con las cañerías de tránsito de drogas, que finalmente iban a dar, en su mayoría (igual que ahora) a Estados Unidos. Puede sonar cínico de parte del ex gobernador, pero no por ello menos cierto: el narcotráfico se dedicaba a su negocio y la población civil no sufría masivamente, como ahora, sus consecuencias. Fue, sobre todo, la ineptitud de Calderón, y sus ansias de legitimación no lograda en las urnas, lo que puso al país de cabeza y a quien le deben los ciudadanos las muertes de sus parientes y el acarreo de jóvenes sin futuro a las filas del narcotráfico, los secuestros y otros delitos similares.

Aunque fuera sólo por lo anterior, el país se merece otros gobernantes y, sobre todo, otras políticas que fortalezcan el Estado (fortalecer el Estado no es sinónimo de autoritarismo), que recuperen la nación y su territorio para sus habitantes, que den seguridad (en sentido amplio) a los mexicanos y no sólo tranquilidad para andar en la calle, que saneen la administración pública y los cuerpos policiales y castrenses, que realmente se basen en la Constitución y no en cómo adecuarla a los intereses de unos cuantos.

Y estos otros gobernantes que puedan implantar políticas públicas como las descritas no podrán ser del PRI, ni del PAN, ni de los aliados de ambos partidos, sino de las izquierdas encabezadas por quienes aparecieron, como símbolos de unidad, en Ecatepec. Si el neopriísmo y el panismo han conducido el país al desastre, habrá que derrotarlos. El símbolo de Ecatepec puede ser una buena señal si pasa de ser una foto a convertirse en una realidad. La oferta política no podría ser mejor. De nosotros depende aprovecharla o desdeñarla.

http://rodriguezaraujo.unam.mx/