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1 may 2012

 
Las encuestas y la inducción del voto


Javier Flores

 
Es muy interesante observar los efectos de la discusión que en fechas recientes ha tenido lugar en algunos medios de comunicación en torno a las encuestas electorales. En primer lugar se ha eliminado la pretensión de convertir las elecciones presidenciales del primero de julio en una competencia sólo entre dos contendientes: el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, y Josefina Vázquez Mota, del Partido Acción Nacional (PAN). Ahora se trata de una competencia en la que hay tres candidatos, pues hasta ahora no se ha alcanzado el objetivo de arrojar a un lejano tercer sitio a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), candidato de las izquierdas. Se puede argumentar, sin embargo, que no será una elección entre dos, pero tampoco entre tres, pues la ventaja del ex gobernador del estado de México es tal, de acuerdo con esos sondeos, que en todo caso se trataría de esperar simplemente la ratificación en las urnas de un solo aspirante a ocupar la silla presidencial. ¿Cómo explicar estos cambios?

Primero, porque las casas encuestadoras se encuentran ya bajo el escrutinio de la sociedad y lo saben. En segundo término, porque los intelectuales y científicos sociales que basan sus análisis en esos sondeos saben también que no pueden poner en riesgo su prestigio profesional y su reputación, apoyándose simplemente en esas empresas. Todo lo anterior, por supuesto, dicho en términos generales, pues hay que reconocer que también existe el cinismo.

Pero esos cambios son aparentes. En los sondeos a los que me refiero, Josefina Vázquez Mota (JVM) es ya víctima del chantaje de las encuestas. Ahora sólo la utilizan como objeto. Un muro de contención para el tercer candidato. A pesar de que todos los analistas coinciden en que la campaña de la abanderada del blanquiazul es un desastre, ahora baja, mañana sube, todo para mantener alejada la amenaza que representa la izquierda y para dejar libre el camino a Peña Nieto. Dentro de la lógica de estas encuestas, podría ser mortal para el candidato del PRI que AMLO se despegara tempranamente al segundo sitio, pues entonces se revertiría la estrategia original de inducción del voto (o voto útil) a favor del candidato de las izquierdas. O sea, eso no va a pasar. Conviene mantener a Josefina en el segundo puesto, así sea a trompicones.

A menos que ocurra un milagro, como expresó el ex presidente Vicente Fox. Algo que es muy poco probable, pues, para que sucediera, JVM tendría que pronunciarse, por ejemplo, contra la estrategia del licenciado Felipe Calderón y renegar de la guerra contra el narcotráfico que ha costado más de 60 mil vidas, lo que la colocaría en una posición incluso más vulnerable de la que tuvo en su momento Luis Donaldo Colosio. O sea, eso tampoco va a pasar. Entonces la pregunta sería: ¿cómo van a lograr las empresas de encuestas y los analistas asociados a ellas mantener en la segunda posición a JVM? La respuesta es muy simple: como sea.

Digo lo anterior porque todo lo que tiene que ver con estas encuestas es ya una burla, francamente mueve a risa… Pero francamente yo no quería hablar de esto, que, acepto, puede quedar en un nivel puramente especulativo (aunque por alguna razón no pude detenerme), sino de otra cosa relacionada con lo anterior. Acabo de leer el trabajo ya clásico de Robert K.

Goidel y Todd G. Shield publicado en 1994 en The Journal of Politics, en el que estos autores muestran, mediante el empleo de herramientas estadísticas y matemáticas, cómo la conducta electoral de los votantes puede ser influenciada tanto por la exposición a los medios como por la presencia de expectativas electorales.

El efecto bandwagon (de arrastre, o subirse al carro) consiste en que los sujetos se suman a lo que hacen o creen la mayoría de las personas. Si bien la certeza o infalibilidad de esta conducta puede ser objeto de mucha discusión, lo cierto es que esta estrategia es empleada comúnmente por los publicistas para inducir la compra de productos o para promover a algún cantante. El razonamiento para el caso de las modas es el siguiente: si la mayoría de la gente lo tiene, yo también lo debo tener.

Goidel y Shield encuentran un efecto semejante por la difusión de las encuestas en los procesos electorales que analizan. Esto es particularmente cierto, afirman, en el caso de los independientes que no tienen el filtro perceptivo del partidismo, pero también lo es en el caso de los pertenecientes a los partidos.

Lo anterior puede facilitar el arribo a puestos de quienes son percibidos como los ganadores. Aunque no lo discuten, las conclusiones de estos autores parten de la suposición de que las encuestas están razonablemente bien hechas. Algo que en el caso mexicano, en mi opinión, es muy dudoso.

Como quiera que sea, la contratación de las encuestas electorales en nuestro país, cuyos resultados son primero divulgados y luego amplificados por algunos analistas, tienen la intención deliberada de provocar ese efecto de arrastre. Estos sondeos representan tan sólo una de los frentes que muestran el nivel tan pobre que tiene nuestra incipiente democracia en este año de elecciones.

Olvidaba decir que el efecto bandwagon se ha trasladado ya al subconjunto de las encuestas. El razonamiento es el siguiente: si la mayoría de las encuestas dice tal cosa, entonces debe de ser cierto… En lugar de subirme a ese carro, prefiero defender mi derecho a dudar.



27 mar 2012

Es verdad , hoy en día , es tan importante analizar las propuestas (como lo está difundiendo el IFE) , como preguntarnos qué candidato es más factible que las cumpla .

En época electoral , todos los candidatos prometen lo mismo por que saben qué es lo que la gente quiere escuchar , pero lo que la gente no sabe es qué candidato ha luchado toda su vida por lo mismo que promete en campaña electoral y cuando ha tenido el poder lo ha cumplido y no solo lo hace en la coyuntura electoral .

Así , que ya sabemos , los invito a difundir esta idea , por que la gente que unicamente se interesa en la política cada seis años (por desgracia la mayoría) , no tiene la menor idea de quien en realidad se ha preocupado por ellos y quien solo lo hace de dientes para afuera . De esto , tenemos como ejemplo 70 años con el PRI y la docena trágica del PAN .



Los candidatos y la ciencia


Javier Flores


Todos ofrecieron apoyar el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación. Los tres se comprometieron a incrementar los recursos para estas actividades. Lo que ocurrió el viernes en el Congreso de la Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecnológico, donde Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota respaldaron el documento titulado Sociedad del conocimiento para impulsar la competitividad y crecimiento de México, conocido como Declaración de Monterrey, es un anticipo de lo que será el discurso de los tres aspirantes a la presidencia de la República mexicana durante las campañas que se inician este fin de semana. ¿A quién creerle?

En este caso la respuesta es muy sencilla, pues sus mensajes, si bien potencialmente tendrían consecuencias para todos los mexicanos, van dirigidos especialmente a un sector de la sociedad interesado en el desarrollo científico y tecnológico de México, para el cual, la elocuencia de las piezas oratorias, los estadios llenos o vacíos, las cubetas de plástico, matracas, tortas y refrescos, en realidad significan muy poco, o más bien nada. Lo que se espera es otra cosa: las pistas que razonablemente den certeza de que los ofrecimientos puedan cumplirse. La idea de que en el proyecto de nación que dicen tener, la educación superior, la ciencia, la tecnología y la innovación, sean piezas indispensables del rompecabezas que le permitan a nuestro país, salir del atraso en el que se encuentra e incursionar por un camino de auténtico desarrollo.

El candidato del PRI puede ser descartado de entrada, pues no tiene la menor idea acerca de lo que habla. Frases huecas, que nos remiten a los concursos de oratoria. Un monumento al lugar común: “La ciencia es la llave mágica para convertir a México en un país de primera”. “Corea avanzó y México no”, sin darse cuenta de que fue algo que ocurrió en buena medida por responsabilidad de los gobiernos de su partido. Sus asesores escarban en cifras y documentos oficiales para nutrir sus penurias discursivas. Oportunistas ex funcionarios del ramo a su lado y, en un descuido, nos prometerá, no el uno por ciento del producto interno bruto (PIB), sino el 2. 3 por ciento. Y lo peor de todo: ¡lo firmará ante notario público!

La candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, se comprometió a elevar a uno por ciento del PIB los recursos para ciencia y tecnología, y descubrió la importancia de la educación, al proponer un nuevo modelo educativo que acerque a los niños a la ciencia –algo que no se le ocurrió cuando fue titular de la Secretaría de Educación Pública. También respaldó la creación de una nueva secretaría para la ciencia, tecnología e innovación. Estos tres elementos coinciden con el programa de uno de sus oponentes, el candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador, quien fue el primero en comprometerse con ellos, lo que sugiere que la candidata y su equipo están muy atentos a lo que ocurre en el cuartel del tabasqueño.

Hay en el discurso de Vázquez Mota dos elementos interesantes. Por un lado abordó el tema de qué hacer con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); al respecto propuso un nuevo diseño de este organismo, con el fin de aumentar la presencia de las instituciones de educación superior (IES) y abrirlo a la participación del sector empresarial. También señaló la necesidad de dar impulso a las incubadoras de base tecnológica en las IES. Sus propuestas iniciales sugieren que la orientación de su política consistirá en fortalecer la participación del sector privado en las tareas científicas y tecnológicas, algo que ha sido la característica en las administraciones panistas desde 2000, que no se han traducido en un avance significativo de la ciencia en México. La pregunta sería cómo lograr que lo que hasta ahora no ha tenido éxito esta vez lo tenga.

Como ha hecho desde hace varios meses, Andrés Manuel López Obrador se refirió directamente a la educación superior como parte de su política de ciencia y tecnología. En su intervención propuso duplicar el número de jóvenes universitarios en el próximo sexenio. Explicó que la falta de acceso a las universidades obedece a que éstas no cuentan con recursos suficientes. También se comprometió a incrementar el número de investigadores, que pasarían de 18 mil (considerando las cifras del Sistema Nacional de Investigadores) a 50 mil en los próximos seis años, así como a elevar a uno por ciento del PIB los recursos para ciencia. Reiteró su compromiso de crear una secretaría de ciencia, tecnología e innovación, para cuya dirección invitó al doctor René Drucker Colín.

El candidato de las izquierdas fue el único que expresó una idea clara sobre el papel de la ciencia para el desarrollo nacional. Fijó dos áreas prioritarias, una de ellas fue el impulso a la biotecnología para garantizar la autosuficiencia alimentaria. La segunda, la de energía, para enfrentar el rezago en las áreas del petróleo y la electricidad.

Ante la carencia de ideas del candidato del PRI, el debate en las campañas políticas sobre el futuro de la ciencia, la tecnología y la innovación quedará entre los abanderados del PAN y la izquierda. La disyuntiva aparece desde ahora muy clara: más de lo mismo o explorar un cambio de rumbo.





21 feb 2012


Los intelectuales y las encuestas


Javier Flores


Me parece increíble el valor que algunos intelectuales asignan a las encuestas sobre las preferencias de los electores hacia los precandidatos a la Presidencia de la República. Los resultados que arrojan estos instrumentos son tomados al pie de la letra para la elaboración de sus análisis en los diferentes medios de comunicación. Es algo muy parecido a la actitud de las sectas religiosas respecto de los libros sagrados, sólo que aquí se trata de los números recabados, ordenados, analizados y publicados por algunas empresas especializadas. Más sorprendente aún es que muchos de ellos son científicos sociales, acostumbrados a someter a revisión, perfeccionamiento y crítica constantes las herramientas metodológicas que se emplean en sus disciplinas para entender los fenómenos históricos, económicos, políticos y sociales. Pero aquí no. Los datos de las empresas encuestadoras se han convertido para ellos en sinónimo de la realidad.

Desde luego, todos admiten –faltaba más– que los datos de las encuestas no son equivalentes a los votos el día de las elecciones. Esta advertencia también la comparten sus fuentes, por ejemplo, Consulta Mitofsky que, curándose en salud, limita los alcances de sus resultados mensuales y de sus cifras acumuladas: “(…) nada garantiza que esa situación sea la que prevalezca el día de la jornada electoral y por lo tanto los resultados no tienen por qué repetirse”. Pero las encuestas: a) difunden entre los electores hechos no necesariamente ciertos (como veremos más adelante), que son amplificados por algunos líderes de opinión y b) son inductoras de conductas electorales. Lo segundo no lo digo yo; lo afirman los intelectuales a los que me refiero.

El reconocimiento de las encuestas como inductoras del voto puede ilustrarse con la discusión que recientemente ha cobrado fuerza acerca del “voto útil”. La supuesta lucha por el segundo lugar en las preferencias electorales entre Josefina Vázquez Mota (JVM), candidata del Partido Acción Nacional, y Andrés Manuel López Obrador (AMLO), candidato de las izquierdas, lleva a una suposición interesante –e interesada–: quien adquiera la ventaja en esa franja de las encuestas atraerá a la población que aún no ha decidido su voto, e incluso a quienes ven hundirse a su candidato en el tercer lugar. La construcción de este escenario ya está en marcha. Según Mitofsky, de septiembre de 2011 (cuando ambos aspirantes se encontraban empatados en 17 puntos), a febrero de 2012, JVM subió siete puntos, mientras AMLO sólo aumentó un punto. La tendencia de crecimiento de la primera, aunque lenta, es sostenida desde mayo del año pasado, mientras el segundo no crece y se mantiene constante desde marzo de 2011.

El binomio que se ha creado entre estos intelectuales y las encuestadoras es sorprendente, pues unos se apoyan en los otros. Hoy se encuentran amalgamados. Pronto escucharemos las expresiones surgidas de este círculo vicioso: “Los resultados de las encuestas coinciden con los análisis de los especialistas”. Una validación bidireccional, que busca beneficiar, por ahora, a la candidata del partido del licenciado Felipe Calderón… aunque luego podrán decidir a qué barco conviene saltar.

Pero este círculo se rompe en un punto. Como ocurre en cualquier proyecto científico, es ineludible el examen de los instrumentos utilizados para conocer la realidad. Si se revisa la metodología de las empresas encuestadoras, es muy fácil encontrar huecos importantes. Sólo voy a señalar dos que me llaman la atención, los cuales, a pesar de su simplicidad, pueden cambiar sustancialmente los resultados de una encuesta. El primero es el supuesto carácter aleatorio de la muestra. Al conocer los resultados de elecciones previas en los distintos distritos electorales es fácil anticipar en términos generales la naturaleza de los resultados en cada uno de ellos o en zonas particulares dentro de los mismos.

Otro aspecto es el factor humano. Con diferentes denominaciones, dependiendo de la casa encuestadora, además de quienes recaban los datos, hay supervisores, coordinadores de campo y responsables de proyecto. El análisis final de los datos recabados queda a cargo de un pequeño grupo (menos de diez personas). ¿Quiénes son? Todos tienen nombres y apellidos. En cualquier trabajo académico se incluyen los nombres de los colaboradores principales, pero aquí no. Nada sabemos acerca de su formación profesional, sus filias, sus fobias o sus intereses particulares. Yo no puedo confiar ciegamente en alguien que no conozco. Aunque hay críticas que se pueden hacer a cada una de las etapas del proceso, datos tan simples como los anteriores hacen surgir una duda razonable sobre la equivalencia de las encuestas con la realidad, y brindan un soporte, mínimo si se quiere, para afirmar que es posible que las encuestas difundan hechos que no son necesariamente ciertos.

Los datos de Transparencia Internacional sobre percepción de la corrupción en 2011 ubican a México como uno de los países más corruptos del planeta, con una calificación de tres, en una escala de cero (el país más corrupto) a diez (el menos corrupto). Como podemos constatar todos los días en los medios de comunicación, no hay institución que se salve: desde el policía de crucero que recibe mordida hasta el general del Ejército que hace lo propio con los narcotraficantes, pasando por la Iglesia y, por supuesto, los políticos y gobernantes. Pero para nuestros intelectuales al parecer hay una excepción: las encuestas electorales. Como no puedo probar lo contrario… quizá tienen razón.





7 feb 2012


Sobre el futuro gabinete de AMLO

Javier Flores


Hay algo en lo que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ha adelantado a sus adversarios políticos. Se trata del anuncio sobre las personalidades que ha invitado para que formen parte de su gabinete, en caso de ganar las elecciones presidenciales el próximo primero de julio. La mayoría son personajes con alta calificación para el desempeño de las funciones que hasta ahora, hipotéticamente, tendrían que asumir. Los partidos como el Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) carecen de cuadros de nivel equivalente. Es por eso que la mayoría de los medios de comunicación, en particular los electrónicos, no han dado difusión suficiente a este tema.

María Luisa Albores en la Reforma Agraria, Juan Ramón de la Fuente en Educación, René Drucker en Ciencia y Tecnología, Marcelo Ebrard en Gobernación, Adolfo Hellmund en Energía, Javier Jiménez Espriú en Comunicaciones y Transportes, Rogelio Ramírez de la O en Hacienda, Sergio Rodríguez Cuevas en Salud, Claudia Sheimbaum en Medio Ambiente, Víctor Suárez en Agricultura, Miguel Torruco en Turismo y Fernando Turner en Economía; ellos son, hasta ahora, los invitados de AMLO. El enorme prestigio que acompaña a la mayoría de los señalados se suma al capital político del tabasqueño, al grado de que algunas personas que dudaban otorgarle su voto, lo harán al ver algunos de los nombres mencionados en el equipo.

Aunque en una dimensión distinta, es un efecto semejante al que produce el acercamiento reciente entre el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y AMLO. La unidad y la competencia política y profesional del equipo que presenta el aspirante de la izquierda otorgan certidumbre sobre la posibilidad de triunfo, especialmente sobre la factibilidad de rescatar y transformar a México.

Hace poco tiempo, Carlos Fuentes expresó preocupación de que, de llegar al poder, AMLO actuara como si todo lo supiera, en lugar de asesorarse con personas con mayores conocimientos que él en diferentes áreas. La integración de su futuro gabinete muestra que hay individuos con grandes conocimientos en sus respectivos campos, quienes pueden contribuir a la construcción de políticas públicas basadas en lo más avanzado del conocimiento. Asimismo, está más que probado que varios de ellos están dotados con fuertes convicciones, lo que les permite hablar con toda claridad y defender sus puntos de vista.

No puedo omitir señalar que a mí me ha llenado de alegría y esperanza la integración del área de política social, que incluye a la educación y la salud. La presencia de Juan Ramón de la Fuente resulta una garantía para emprender una auténtica revolución educativa en México. Lo mismo puede decirse de la inclusión del doctor Sergio Rodríguez Cuevas, pues la salud de la población quedaría garantizada mediante el impulso a la prevención y el estricto empleo de criterios médicos y científicos.

El equipo es de primera… ahora sólo falta que AMLO gane las elecciones
.

13 dic 2011


La izquierda, única opción para la ciencia


Javier Flores


En los meses previos a la jornada electoral de julio de 2012 los mexicanos estaremos bajo una lluvia (o un tormenta) de promesas de los diferentes candidatos a la presidencia de la República, entre las que no faltarán las relacionadas con el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Esto ha ocurrido cada seis años desde que recuerdo. Pero a pesar de las buenas intenciones, plasmadas en los voluminosos planes nacionales de desarrollo del candidato que resulta ganador –para cuya elaboración se invita a científicos y tecnólogos muy prestigiados, a los que francamente se les hace perder el tiempo–, la realidad es que las promesas no se cumplen, porque en la naturaleza de la mayoría de los políticos habita la mentira, y el resultado tangible es que el país no avanza en estos campos.

Tomemos como ejemplo el gasto en ciencia y tecnología. Desde los años 70 del siglo pasado, los gobiernos priístas ya habían planteado la meta de alcanzar el uno por ciento del producto interno bruto (PIB) para estas tareas, como quedó asentado en el Programa Nacional de Ciencia y Tecnología en el gobierno del presidente José López Portillo, propósito que en ese momento, y durante todas las administraciones del PRI que le siguieron, no se logró. Luego llegó la alternancia, y con ella el gobierno de otro partido, el PAN. El presidente Vicente Fox ofreció que en su administración se alcanzaría el uno por ciento del PIB (específicamente en 2006). Tampoco se cumplió. Por su parte, el licenciado Felipe Calderón prometió “jugársela” por el desarrollo científico y tecnológico nacional, y en su plan de desarrollo se comprometió a que México sería el líder en América Latina en estos campos (estrategia 5.5), algo que, por supuesto, no cumplió.

De acuerdo con los datos de la Oganización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), al final de la última administración priísta (1999), México ocupaba el último lugar entre los países miembros de esta organización con el 0.39 por ciento del PIB para ciencia y tecnología. El gobierno de Fox cerró con 0.38 por ciento. En los inicios de la gestión de Calderón Hinojosa, este indicador cayó al 0.37 por ciento en 2007. Si bien no hay cifras disponibles para los últimos años del gobierno de Calderón en las estadísticas de los organismos internacionales, como el Banco Mundial o la propia OCDE, las estimaciones locales más optimistas, que no son del todo confiables, indican que se ha destinado, cuando mucho 0.4 por ciento del PIB para estas actividades. En otras palabras, lo que ha caracterizado a las administraciones priístas y panistas es el estancamiento, por lo que han sido los protagonistas y los responsables de varias décadas perdidas.

Mientras nosotros estamos atorados, el mundo avanza, y en algunas naciones emergentes, que pueden ser nuestros puntos de referencia, como Brasil (1.13 por ciento del PIB), Rusia (1.24), India (0.88) o China (1.44), se empeñan en construir un futuro promisorio para sus economías y el nivel de vida de sus pueblos, basados en el conocimiento.

Hasta aquí, puede extraerse una lección muy clara: en relación con el desarrollo científico y tecnológico los gobiernos del PRI y el PAN le han mentido consistentemente a los mexicanos. Desde mi punto de vista, sería una necedad pensar que un nuevo gobierno surgido de esos dos partidos cumpla con su palabra. Yo no se los creo, aunque lo firmen ante un notario público.

Entonces, ¿qué hacer? No queda otra opción, a mi juicio, que mirar a la izquierda. Quizá es la última oportunidad para no hundirnos irremediablemente en el atraso científico y tecnológico. Esta corriente política definió recientemente a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como su candidato. La unidad de la izquierda en México, a la que contribuyó de manera decisiva el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, convierte en algo factible que la izquierda pueda ganar la presidencia de la República en el proceso electoral de 2012.

En el programa presentado por AMLO, elaborado por él y un grupo de muy destacados intelectuales, titulado Nuevo Proyecto de Nación. Por el Renacimiento de México quedan expresados de modo muy general algunos de los rasgos de lo que sería su política de ciencia y tecnología. Las propuestas están relacionadas con la educación y la economía. En el primer caso, considera a la educación superior y la investigación científica como un binomio virtuoso (p. 317); y en el tema que nos ocupa, los recursos para estas actividades, los vincula con la necesidad de impulsar una nueva economía. En el documento se establece un objetivo importante: “México tendría que triplicar en un primer momento su inversión en investigación científica y tecnológica” (p. 167).

Como lo he señalado aquí en otras ocasiones, no hay ninguna garantía de que un gobierno de izquierda pueda llevar a México a una posición más relevante en estos campos, pero creo que a partir de las experiencias descritas, resulta ineludible desarrollar y respaldar la propuesta de AMLO.



24 may 2011




Morena: educación superior para todos







Javier Flores




Las elecciones presidenciales de 2012 se encuentran a la vuelta de la esquina. Conforme transcurre el tiempo, los diferentes candidatos, partidos y agrupaciones políticas que aspiran a encabezar el nuevo gobierno comienzan a esbozar y hacer públicas sus ideas para guiar el desarrollo futuro del país en distintas áreas, entre las que se incluyen la educación superior, la ciencia y la tecnología. Uno de los primeros en presentar un programa bien estructurado en éstos y otros temas ha sido el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Me voy a referir aquí sólo a uno de sus puntos: su propuesta sobre el acceso a la educación superior para todos los jóvenes.

Gracias a la amable invitación de un universitario ejemplar y muy admirado amigo, tuve la oportunidad de asistir, hace casi dos meses, el 20 de marzo, a la presentación del programa citado. Ese día, mientras en el Partido de la Revolución Democrática se hacían pedazos por el tema de las alianzas, en el Auditorio Nacional un grupo de destacados intelectuales de la izquierda mexicana hacía público el programa político del Morena titulado: Nuevo Proyecto de Nación: por el Renacimiento de México. La presentación estuvo compuesta por las intervenciones de personalidades de la talla de Armando Bartra, Víctor Flores Olea, Héctor Díaz Polanco, Bertha Luján y Rogelio Ramírez de la O, entre otros, que hablaron a nombre de un grupo integrado por 36 intelectuales y especialistas de primer nivel que participaron en la elaboración del documento.

Al final, López Obrador tomó la palabra para enumerar 50 puntos extraídos del programa que, según dijo, resultan ineludibles –y, se entiende, serían llevados a la práctica si el movimiento que encabeza llega a la presidencia de la República. Entre ellos se encuentra el punto 46, que establece que el ciento por ciento de los jóvenes podrán ingresar a las universidades públicas. Podemos asumir que se refiere a todos aquellos que han concluido la enseñanza en el nivel medio superior, quienes ingresarían, sin el requisito de un examen de admisión, a estas instituciones.

Se trata sin duda de una meta muy ambiciosa, que hay que tomar en cuenta y discutir con toda seriedad. Desde luego es algo que no podría materializarse de la noche a la mañana. Por lo pronto, tendría el límite de un periodo de gobierno, a menos que pudiera establecerse, mediante reformas legales, como una política transexenal. Pero no solamente existen límites temporales para que este propósito pueda concretarse.

Las universidades son espacios para la formación de profesionales y donde se cultivan las ciencias, las humanidades y las artes. No me imagino que para el cumplimiento de esta meta se esté pensando en someter a las instituciones públicas a la presión de abrir las puertas a todos los aspirantes bajo las condiciones en las que operan actualmente. Habría que recordar que en los años setenta del siglo pasado, durante el gobierno de Luis Echeverría, se vivió la “masificación de las universidades”, a lo que luego hubo que dar marcha atrás, hasta encontrar un equilibrio entre los recursos disponibles y la enseñanza de calidad.

Sería necesario, por lo tanto, la multiplicación de los espacios educativos, a través de la ampliación de las instituciones de educación superior públicas existentes y la creación de nuevas universidades. Pero no solamente se requiere de los espacios físicos, lo que implica la construcción y mantenimiento de aulas, bibliotecas y laboratorios (lo que en sí mismo es algo complejo), sino además, de los recursos humanos calificados para impartir enseñanza y realizar investigación (en mi opinión, sin investigación no puede hablarse de una universidad, como pretenden hacerlo algunas instituciones privadas). Esto implicaría acelerar la formación de profesores, especialmente mediante el fortalecimiento y ampliación de los programas de posgrado y la reactivación de los programas de repatriación que lamentablemente hoy se encuentran cancelados.

En la presentación del ideario del Morena, se dejó en claro que éste no es un programa acabado, ya que se seguirá enriqueciendo con las aportaciones de la sociedad. ¿Se trata de una propuesta viable? En mi opinión, es muy difícil hablar del 100 por ciento de cobertura en la educación superior. No existe una sola nación en el mundo que lo haya conseguido. Sin embargo, la propuesta de Andrés Manuel López Obrador tiene el mérito de abrir una discusión y plantear una pregunta: ¿qué es lo que debemos hacer como nación para aproximarnos a una meta como la que se propone? Se requeriría de una auténtica revolución educativa, a la que no se debe renunciar.






27 oct 2010


Ley Simi: el rostro de la corrupción



Javier Flores


La Cámara de Diputados acaba de cometer un error muy grave. Aprobó ayer por mayoría, una ley que ejemplifica con claridad el grado de corrupción en el que se encuentra inmerso nuestro país. Se trata de una modificación a la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social, mediante la cual, en lugar de buscar solución de fondo al desabasto de medicamentos que desde hace varios años enfrenta esta institución, repartirá vales entre los derechohabientes que podrán canjearse por medicinas en las farmacias.

La iniciativa fue presentada por el Partido Verde Ecologista de México, cuyos dueños –que no dirigentes– forman parte de una familia que es al mismo tiempo propietaria de las farmacias El Fénix y de las de medicamentos similares, lo que indica claramente que existe un conflicto de interés. Este partido, que subsiste debido a la ignorancia de algunos sectores sociales que creen que realmente se preocupa por la lucha en favor del medio ambiente, y por las alianzas que ha hecho en distintos momentos tanto con el PAN como con el PRI, diseñó una campaña política de tres puntos (sí sólo tres) en la que además del canje de vales por medicinas, ofrece la pena de muerte y vales para aprender inglés y computación, lo que ilustra su riqueza ideológica.

La iniciativa votada ayer y aprobada por mayoría implica la privatización de una de las funciones más importantes del IMSS, que tiene que ver con el tratamiento de los enfermos. Si bien este instituto enfrenta continuamente el problema de desabasto de medicamentos –algo que se podría resolver dotándolo de más recursos y mediante acuerdos con los laboratorios–, esta tarea ha funcionado para regular positivamente el mercado de fármacos, pues al adquirir volúmenes importantes de genéricos o medicinas de patente, abate los precios con la consecuente reducción de los costos.

Al repartir vales para que los derechohabientes acudan a las farmacias, como lo han decidido vergonzosamente los diputados, los precios de cada tratamiento se incrementarán enormemente y los costos –que tendrá que pagar el propio IMSS– serán mayores. Los beneficiarios de este descarado acto de corrupción serán el sector privado farmacéutico en el que se encuentra nada menos que la familia de los dueños del Partido Verde.

Pero este evidente acto de corrupción en contra una de las instituciones más importantes para la seguridad social en México, aprobado también por los diputados del PRI para pagar supuestas “lealtades”, ocurrió con tal desaseo, que ofrece la oportunidad de que pueda ser corregido. Se incurrió en una ilegalidad en el procedimiento parlamentario consistente en que el dictamen no se aprobó en el seno de la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados, sino que sus promotores recogieron las firmas en los pasillos (la suciedad siempre deja huellas). Por ello y por ser un atentado contra la seguridad social en México, el diputado Alejandro Encinas anunció que será presentado un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Ojalá que este recurso prospere y pueda darse marcha atrás a este descarado acto de corrupción.




19 ene 2010



La ciencia mexicana ante el aborto



Javier Flores

Apenas iniciado el nuevo año, la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) hizo público un pronunciamiento en el que se refiere explícitamente a la decisión de los congresos de 18 entidades federativas del país por la que se penaliza el aborto. No se trata de un asunto menor. La principal organización científica del país fija su postura, y llama a los organismos políticos y jurídicos con competencia en este caso, así como a la sociedad en su conjunto, a reflexionar sobre las consecuencias de estos hechos ... y a detenerlos a tiempo, antes de que lleven al país a etapas de confrontación que a todos dañarían”.

Esta postura es de la mayor importancia, pues en las decisiones adoptadas en los 18 estados, cuyos legisladores han estado guiados por la Iglesia católica, se ha argumentado que, desde un punto de vista científico, la persona es tal desde el momento de la concepción o la fecundación. Es decir, es esta Iglesia la que habla en nombre de la ciencia, pero no son los propios científicos los que piensan de esta manera. Se trata claramente de una usurpación.

El comunicado señala que, desde el punto de vista científico, la definición de la vida y de la persona que ha estado presente en las reformas de los estados, con el apoyo expreso de líderes religiosos, es “simplista, arbitraria y poco informada”. El documento señala: “El efecto inmediato de dichas reformas consiste en penalizar el aborto, convirtiendo, contra toda lógica, en delincuentes a las mujeres que toman tal decisión por razones respetables y, en último caso, en uso de su legítimo derecho a decidir sobre cuestiones que atañen a su propio cuerpo y a su dignidad personal”.

Es importante observar que quienes firman el comunicado de la AMC son y han sido representantes indiscutibles de la comunidad científica del país. Además de su actual presidenta, la doctora Rosaura Ruiz, suscriben estos planteamientos 16 ex presidentes de ese organismo: Francisco G. Bolívar Zapata, José Antonio de la Peña, René Drucker Colín, Jorge Flores Valdés, Mauricio Fortes Besprosvani, Carlos Gual Castro, Ismael Herrera Revilla, Juan Pedro Laclette San Román, Adolfo Martínez Palomo, Raúl Ondarza Vidaurreta, Octavio Paredes López, Antonio Peña Díaz, Daniel Reséndiz Núñez, Pablo Rudomín Zevnovaty, José Sarukhán Kermez y Guillermo Soberón Acevedo.

Todos ellos son grandes científicos mexicanos. Entre los firmantes se encuentran dos galardonados con el Premio Príncipe de Asturias: Bolívar Zapata y Rudomín; dos ex rectores de la UNAM: Sarukhán y Soberón, el último además, ex secretario de Salud; Martínez Palomo, quien preside nada menos que el Comité de Bioética de la UNESCO y actualmente encabeza el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República; Laclette, actual coordinador del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, y Reséndiz, ex director del Consejo Nacional de Ciencia y tecnología. Cinco de los firmantes son miembros de El Colegio Nacional, y más de la mitad han recibido el Premio Nacional de Ciencias.

El pronunciamiento es apabullante. Yo no sé en qué agujero se van a meter los representantes de la Iglesia católica que en México hablan en nombre de la ciencia. Los herederos de quienes en la Edad Media y el Renacimiento llevaron a la hoguera a los protocientíficos y obligaron a Galileo a retractarse de sus descubrimientos. Los que se apoyan ahora en la autoridad de médicos conservadores y en algunas maestras de embriología, a quienes no les queda ya más remedio que dar la cara abiertamente y reconocer que obedecen los lineamientos, no de la ciencia, sino de una potencia extranjera: el Vaticano.

La manifestación de la AMC es muy oportuna, pues además se produce en el momento en que la Suprema Corte de Justicia de la Nación decide si ejerce su capacidad de atracción sobre los recursos de amparo que han sido interpuestos por mujeres en algunos estados de la República en los que esta aberración se ha producido, como en el caso de Jalisco. Habrá que ver cómo reacciona la Corte, pues después de su histórica decisión en la que declaró constitucionales las reformas en el Distrito Federal que despenalizan el aborto, ha sufrido cambios en su composición.

Como sea, el pronunciamiento de los representantes de la comunidad científica de México constituye una pieza de enorme valor que difícilmente puede ser ignorada, pues deja en claro, de una vez por todas, cuál es la postura de la ciencia mexicana en torno a este debate.




30 jun 2009


¿Voto nulo en el Distrito Federal?




Javier Flores


En la discusión sobre la anulación del voto, uno de los aspectos que no se han considerado con seriedad es el de las especificidades regionales. Yo vivo en la ciudad de México, y observo que los argumentos empleados en algunos medios intelectuales sobre esta propuesta no tienen cabida aquí, por encontrarse esta entidad en una situación especial que debe ser afrontada y resuelta por los ciudadanos de diferentes formas, y una de ellas es acudiendo a las urnas:

1. El objetivo principal es acabar con la izquierda. En estas elecciones intermedias hay una contradicción. Las encuestas y todas las opiniones señalan a la izquierda como dividida y derrotada de antemano. Si esto fuera cierto, ni siquiera habría que ocuparse de ella. Sin embargo, los medios de comunicación, especialmente la radio y la televisión, desarrollan una campaña incesante en contra de todas las formas que toma la izquierda, sea el PRD, el gobierno de Marcelo Ebrard, el movimiento de Andrés Manuel López Obrador, o lo que se mueva en esa dirección. Periodistas otrora respetables descaradamente orientan sus programas radiofónicos a atacar a la izquierda.

¿Por qué? Porque uno de los objetivos en estas elecciones intermedias es arrebatarle al Distrito Federal su autonomía. Para el poder, no importa que gobiernen el PRI o el PAN, pues son los capataces ideales para los amos de una hacienda llamada México. El Distrito Federal está fuera de su control y la intención prioritaria es recuperarlo a cualquier precio.

2. Los intelectuales. Si bien entre los intelectuales que promueven la anulación del voto hay gente honesta y respetable, hay otros que pueden ser identificados como defensores de Felipe Calderón en las elecciones de 2006 y furiosos adversarios de la izquierda en el Distrito Federal. Algunos de ellos son una caricatura grotesca que busca convertir la anulación del voto en un programa político.

3. Las elecciones representan un voto de castigo. Entre los promotores de la anulación del voto existe la intención de desviar el descontento que existe hacia el gobierno panista, y transferirlo a un hartazgo hacia todos los partidos e incluso a la política. Es algo calculado. La debacle que vive el país en el terreno económico, en la seguridad, en la educación y la salud, es minimizada. Las elecciones son un medio de evaluar las acciones de un gobierno cuyo fracaso se pretende ocultar intencionalmente transfiriéndolo, mediante el voto nulo, a todos los partidos.

4. La ciudad asediada. Hay cortes en el suministro de agua en el Distrito Federal, relacionados con las elecciones, mientras los candidatos del PAN y el PRI en esta ciudad ofrecen agua. Se efectúan continuos recortes al presupuesto de la ciudad que pretenden frenar las obras públicas. Se daña así deliberadamente a los habitantes de esta ciudad. Se trata de un chantaje. Nos quieren castigar por vivir bajo un gobierno de izquierda.

5. Avances en riesgo. La ciudad de México ha logrado avances de primer orden. La Asamblea Legislativa, mayoritariamente de izquierda, ha aprobado leyes como las que despenalizan el aborto o hacen posibles las sociedades de convivencia, que convierten al Distrito Federal en una de las regiones más avanzadas del país y del mundo. Ésta es una ciudad en la que se pueden respirar aires nuevos. Por eso resulta peligrosa para el poder, porque constituye un modelo indeseable.

6. División a la izquierda. Un nuevo reto que enfrentan los ciudadanos de esta capital es una estrategia, auspiciada por el poder, que ha llevado a la división del principal partido de izquierda: el PRD. Con ello se pretende someter a la ciudad de México por medio del apoyo gubernamental a una izquierda dócil y carente de principios.

7. El Poder Judicial contra la ciudad. Es tal el afán de acabar con los avances logrados en el Distrito Federal, que se ha llegado al extremo de sacrificar la credibilidad del máximo órgano de justicia electoral en el país, como ocurre en el caso de Iztapalapa.

Por todas estas consideraciones, la anulación del voto en el Distrito Federal carece de utilidad y es indeseable. Significa sacrificar un instrumento que poseen los ciudadanos para enfrentar los enormes desafíos que enfrenta su ciudad. ¿Cómo votar? En cada distrito y delegación habrá que hacer, como nunca, un examen minucioso. Casi quirúrgico. No dar el voto a los enemigos del Distrito Federal, independientemente del disfraz que porten, y apoyar a los candidatos de la izquierda independientemente del partido que los postule. Es complicado, pero los habitantes de esta gran ciudad, de la que debemos sentirnos orgullosos, somos capaces de eso… y de más.