30/09/2011



La oferta




Luis Javier Garrido




La vida política mexicana es más sórdida de lo que muchos piensan, y al final de un sexenio desastroso marcado por la violencia, la demagogia y el entreguismo del gobierno de facto de Felipe Calderón, las amenazas que se ciernen sobre el país, ante el riesgo que ve la ultraderecha yunquista de perder el poder, se están multiplicando, como se ve ahora en la velada oferta del PRI a Calderón para gobernar juntos en el futuro.

1. La situación caótica de México es cada día más grave en lo social y en lo económico, y a la violencia generada no por los narcos sino por el gobierno calderonista (en particular en los estados gobernados por el PRI y el PRD), se suceden nuevas amenazas, como la iniciativa para instaurar un Estado policiaco o la cancelación del derecho de las mujeres a disponer de su cuerpo, y ahora para instaurar por decreto un gobierno de componenda PAN-PRI.

2. El desencuentro del PAN con el PRI, los dos partidos de la derecha, aliados para imponer en 2006 por la vía del fraude a Calderón en la silla presidencial, se está tratando de arreglarlo por medio de una serie de iniciativas de varios priístas, atrás de las cuales se ve la mano de Carlos Salinas de Gortari, y que dejan traslucir una oferta del PRI al PAN para instaurar un gobierno homogéneo de ultraderecha, a fin de seguirle cancelando derechos a los mexicanos.

3. El desencuentro actual entre el gobierno panista y el PRI lo caracterizó mejor que nadie Enrique Peña Nieto al ser entrevistado por Ciro Gómez Leyva en Milenio Televisión el martes 27, en donde por lo menos en cuatro ocasiones el ex gobernador mexiquense reiteró con simpleza, al más puro estilo salinista, que el gobierno rompió su alianza con el PRI al impulsar a mediados de 2010 las alianzas PAN-PRD, que iban precisamente contra el PRI. El agravio del priísmo con Felipe Calderón no es por lo tanto por hundir a México en un baño de sangre para facilitar el desmantelamiento del Estado nacional, por abdicar de la voluntad soberana de México para hacer viable el control de la seguridad interna por agencias de Washington, por pisotear la Constitución para entregar el petróleo y los recursos estratégicos a las trasnacionales, por forjar un entramado de corrupción sin paralelo entre sus allegados o por hacer nulos los derechos sociales de los mexicanos, medidas que en mayor o menor medida han avalado los priístas. Es por pretender liquidar históricamente al PRI.

4. En otras palabras: lo que Salinas y el PRI reclaman a Calderón no es su traición a México y a la Constitución que protestó guardar, sino su traición al PRI, al lanzarse desbocado en 2010 y 2011 en la vía que definieron en los años 80 los asesores de Ronald Reagan y George Bush e hizo suya la ultraderecha mexicana: la de buscar el exterminio del PRI, por ser el emblema del Estado intervencionista, y terminarlo como una alternativa, lo que ha sido desde entonces el deseo más profundo del fanático ultraderechista y cerril que es Felipe Calderón, por mucho que haya sido el PRI el que en 2005-2006 lo instaló en la silla presidencial y lo cobijó en sus primeros años de supuesto “gobierno”.

5. La alternancia acordada en 1989 se produjo en México en 1997 y en 2000, al montarse la “clase política” sobre las demandas del pueblo que exigía una verdadera y real democratización, y se concretó en acuerdos oscuros, no escritos e impulsados desde Washington, sin el consenso del pueblo, para que el PRI entregara temporal y no definitivamente el gobierno al PAN (todo ello para cerrarle el camino a las fuerzas populares), acuerdos que según los priístas Calderón busca ahora desconocer.

6. La segunda fase de esta oferta está implícita en las declaraciones hechas por Humberto Moreira (presidente del CEN del PRI) el lunes 26, al recordarle a Calderón que con Cordero o con Josefina el PAN tendrá que salir de Los Pinos y está destinado a ser la tercera fuerza política en el Congreso, luego de su fracaso histórico, ya que el verdadero oponente a vencer por los dos partidos de la derecha –el PAN y el PRI– es Andrés Manuel López Obrador, al que Calderón ha buscado en vano disminuir con la manipulación grosera de los medios, terminando por lo visto por creerse sus propias mentiras.

7. La encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica sobre las preferencias en el PRD, difundida el miércoles 28 por Milenio Diario, que da 62 por ciento a López Obrador contra 27 por ciento a Ebrard, no hace más que confirmar lo que todo mundo sabe, de ahí la cólera de panistas y chuchos perredistas al evidenciarse que sólo mediante un fraude descomunal podrían imponer a Ebrard como abanderado “de la izquierda” para que fungiera malgré lui como comparsa de la derecha. De ahí la insistencia de Moreira en que las dos fuerzas de la derecha neoliberal entiendan cuál es “la competencia real”.

8. La tercera y última iniciativa que precisa el sentido de la oferta de Carlos Salinas de Gortari al gobierno panista en desastre es la expresada por el senador Manlio Fabio Beltrones, quien en diversas ocasiones en el curso del mes de septiembre ha propuesto que esa “coalición” deba “institucionalizarse”, nada menos que estableciendo en la Constitución General de la República el principio de la alianza forzosa y permanente en una legislatura de dos fuerzas políticas que puedan constituir una mayoría permanente, lo que a su juicio evitaría lo que llama “la ingobernabilidad” y “la balcanización” al configurarse un respaldo mecánico e incondicional al Ejecutivo, lo que de paso evitaría las querellas, como todas las que Calderón ha generado en su torpe afán de establecer un presidencialismo absolutista y centralizador en detrimento del Congreso y de las entidades.

9. La oferta de Beltrones y del PRI busca en todo caso crear las condiciones para que el gobierno panista pudiera tener un fin de sexenio menos conflictivo (con el apoyo del PRI), y de paso se moderara la alienación desbocada de Calderón de seguir tratando de imponer a la malagueña a su delfín en Los Pinos, pero sobre todo se sentaran, a espaldas y contra del pueblo, las bases autoritarias (ya constitucionalizadas) de una supuesta Presidencia del PRI con el respaldo de los factores de poder que sostienen hasta ahora al PAN: los halcones del Pentágono y el sector integrista de la jerarquía católica, obsedidos ambos en mantener a Acción Nacional en Los Pinos.

10. Las amenazas para los derechos de los mexicanos van a ser cada vez mayores a lo largo de la coyuntura electoral (ya que la derecha en el poder cree que muchas de sus iniciativas van a pasar inadvertidas), y por ello el clamor de “¡Ya basta!” debe ir sostenido por una movilización cada vez más importante y por la decisión de las mayorías de impedir que tras el 2012 las minorías oligárquicas sigan disponiendo del país.




28/09/2011

Desde que cree este blog en septiembre de 2006 apuntaba yo , que tanto PRI como PAN habìan descubierto que no era tan riesgoso haberle otorgado cierta independencia a los medios de comunicaciòn . Ellos se dieron cuenta que igualmente podian hacer lo que les viniera en gana y que llegadas las campañas electorales , con un par de anuncios bonitos y bien diseñados , la gente se vuelve a creer todo lo que le digan y olvida todo le que le digan que tiene que olvidar . Pues bien , lamento no haberme equivocado , ahì tienen a Peña Nieto en los cuernos de la luna , que gracias a una campaña publicitaria muy muy muy costosa y que empezò desde 2006 , televisa lo ha llevado al primer lugar de las preferencuias electorales ( no olvidemos que en Mèxico las encuestadoras siempre favorecen a quien les paga ) ; si , a un candidato sin propuestas , sin un proyecto de naciòn , en resumidas cuentas , un candidato vacìo .

Peña Nieto es sòlo la imàgen con la que pretenden recuperar el poder , pero quien realmente nos gobernarà serà Carlos Salinas de Gortari y televisa .

Asì es , a golpe de anuncios ya hicieron que muchos mexicanos olvidaran 70 años de asesinatos , de corrupciòn , de entreguismo e impunidad .







Mediocridad teleinducida



Luis Linares Zapata




Cobijado bajo la cariñosa pantalla de Televisa durante más de seis años, la carrera de Enrique Peña Nieto en pos de la Presidencia de la República está a un paso de trepar al primer escalón. La disciplina desplegada por dicho personaje tras su candidatura ha sido férrea. Se plegó, con gran despliegue de recursos, a una modalidad promocional que le ha dado resultado: tiene, según numerosas encuestas, las simpatías de buena parte del electorado. El costo de ello puede tasarse en miles de millones de pesos que han fluido sin cesar para sostener dicho esfuerzo publicitario. Los canales usados para encauzar los fondos han sido y siguen siendo por demás oscuros, repletos de complicidades. Ahora, la cargada es tan cierta como cotidiana para que su nominación no tenga obstáculo que la impida. El tesonero senador Manlio Fabio Beltrones, sin embargo, sigue interponiéndose en esta exitosa ruta y exige, antes que tal propósito se corone, que se cumplan algunos trámites que su partido todavía no define con exactitud.

Don Enrique siguió, en su mediocre destape en Televisa, un guión bien machacado, simplón y de memoria. En su artificiosa presencia reveló tres de sus consecutivas aspiraciones. La primera, ser candidato de su partido, después competir y, al final de una bien planeada campaña, llegar a ser presidente de los mexicanos. Fue un momento que sus asesores hubieran querido estelar, de gran impacto. No lo fue y, para su contrariedad, resultó anticlimático. En tiempo estelar, Peña mostró varias de sus conocidas mediocridades: reiterativo en sus ademanes y gags, sin horizontes políticos y de seria pobreza conceptual. Pero el mensaje trasmitido en conjunto, y para cualquier efecto práctico, quedó bien arraigado en el espacio público. No cabe discusión alguna al respecto, él es el preferido de la pantalla chica y, en especial, de la empresa que lo ha sido todo para su confección como postulante.

La ruta marcada por sus muchos proponentes, y por él mismo, no ha tenido sino pequeños sobresaltos fáciles de superar. La distancia en simpatías electorales que registra hasta hoy en día respecto de sus rivales es mayúscula. Los miles de golpes de rating que acumuló en la larga y onerosa trayectoria no han sido en balde. Penetraron, con parsimonia rebuscada, una franja mayúscula del analfabetismo político y que ahora se dice partidaria de su empeño. Las desviaciones del guión trazado por expertos publicistas fueron mínimas. Siempre acicalado, bien encuadrado por las cámaras que lo persiguieron incansablemente para que las tomas no provocaran distorsiones en su joven perfil. Las escenas mostradas en innumerables noticiarios se repitieron una tras otra, aparentando ser parte de los sucesos del día y dignas, por peso propio, de ser destacadas. Peña apareció casi siempre protegido tras un atril, con movimientos de manos lentos, voz pausada para infundir dominio no sólo sobre el auditorio cautivo, sino extensivo a toda la teleaudiencia. Pero, y esto fue también una táctica efectiva, usando siempre frases positivas, matizadas con etéreas propuestas, incapaces de provocar controversia. Sus ánimos de colaboración entre “los tres niveles de gobierno” fueron una cantinela que le brotaba con estudiada naturalidad. Jamás abordó Peña, hasta recientes tiempos, algún asunto que lo adentrara en controversias con el auditorio o con sus muchos y crecientes detractores. Todo debía transcurrir con la suavidad y la generalidad suficiente para que se fuera asentando su intención constructiva, una que busca, a cada paso y en toda ocasión, la formación de supuestos consensos. El riesgo de la vacuidad no lo desalentó, al contrario: al asumirla casi como reflejo condicionado, la ha convertido en parte sustantiva de su imagen personal, o tal vez más que eso y sea, en verdad, parte integral de su identidad misma.

Mucho de lo anterior expuesto, sin embargo, bien puede catalogarse hasta como inertes y hasta torpes lugares comunes divisados por la crítica superficial. El atractivo ya desplegado en derredor de la imagen de Peña ha sido, qué duda, inmune a sus efectos negativos. Lo trascendente del empeño tras su candidatura deviene de las masivas intenciones continuistas de sus patrocinadores, asociados y dependientes. Los personajes y los grupos de poder que lo rodean forman un denso mazacote de intereses que han probado sus caras y hasta cruentas consecuencias para el país entero. El tráfico de influencias y los negocios atados al poder público son los ingredientes principales de sus apoyadores. Es el verdadero aderezo que los hace confluir tras su candidatura. La continuidad de lo establecido es el compromiso común para hacerlo presidente. De esa cercana y asequible posibilidad ellos secarán la mayor tajada, tal como lo han venido haciendo durante ya más de treinta años de ensayos y pruebas neoliberales. Pero, al mismo tiempo, tal certidumbre es también su talón de Aquiles. Los pies de apoyo que le surte el vigente modelo de gobierno, en plena crisis hasta mundial, son de sucio barro.

Don Enrique Peña Nieto saldrá, de aquí en adelante, a prometer el oro y el moro del cambio y la renovación de esperanzas. Presumirá una conducción impecable en su experiencia gubernativa. Con fingida naturalidad se describe a sí mismo como integrante de una generación que mira al futuro cuando, en realidad, atisba al pasado a cada paso. Se afiliará al combate a la pobreza, dirá que intentará, por todos los medios posibles, reducir las desigualdades y alentar el crecimiento económico. Todo ello lo enmarcará en una inmensa colección de espots prefabricados por sus publicistas. Nunca, sin embargo, prometerá cobrar los necesarios impuestos para salir del atolladero. Gravar a los que más tienen no estará incluido en su vocabulario. Su afán quedará agotado en la tranquilidad y en lo que repiten hasta la saciedad: tomar decisiones responsables. La austeridad quedará encerrada en el furgón de las cosas innecesarias y poquiteras. Él irá en pos del glamur y las poses para el recuerdo. En fin, estará presto para aliviar todas esas necesidades urgentes y olvidadas de los mexicanos, sobre todo de los que, desde abajo, las padecen a cuero limpio.






27/09/2011



“Participamos todos los que queremos sacar a México de la postración”

“No va a ser un partido político”; el acto respectivo se realizará en el Auditorio Nacional

El Morena se convertirá en asociación civil el 2 de octubre, anuncia AMLO




Andrés Manuel López Obrador encabezó una asamblea pública en Martínez de la Torre, Veracruz, el viernes pasado


Alma E. Muñoz

Andrés Manuel López Obrador anunció que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se constituirá en asociación civil el domingo 2 de octubre a las 11 de la mañana en el Auditorio Nacional.

“No va a ser asociación política, no va ser partido político; es un movimiento amplio, plural, incluyente”, en el cual participan millones de mexicanos, “hombres y mujeres libres, conscientes, con un objetivo superior: la transformación de la vida pública de México”, manifestó en su mensaje semanal en tiempos oficiales del Partido del Trabajo.

Afirmó que Morena “es un espacio abierto de hombres y mujeres con distintas maneras de pensar; de todas las corrientes de pensamiento, de todas las clases sociales”.

“Participamos –añadió– todos los que queremos sacar a México del atraso, de la postración en que se encuentra; como hemos venido diciendo, una y mil veces, de la pobreza, de la marginación, del miedo, del temor.”

El propósito, afirmó, es que “recobremos para nuestro pueblo la tranquilidad y la felicidad”.

En Morena, añadió, hay católicos, evangélicos “de todas la denominaciones, librepensadores... indígenas de todas las etnias, de todas la culturas del país”.

También “hay campesinos, pescadores, cooperativistas, obreros, trabajadores independientes, productores, sean comuneros, ejidatarios, pequeños propietarios. Hay, desde luego, artesanos, artistas, intelectuales, maestros, estudiantes, profesionistas, comerciantes, empresarios.

“Participan militantes del PRD, por su propia voluntad, y del PT y Convergencia”, pero “la mayoría de los ciudadanos no están afiliados a ningún partido político”, expresó.

El ex candidato presidencial afirmó en su mensaje que Morena significa para muchos “la última esperanza. Vamos a seguir luchando con este extraordinario movimiento para regenerar el país, el movimiento que representa la esperanza para millones de mexicanos. Yo creo eso, tenemos que salvar a México”.







24/09/2011



Desfiladero



Antílopes: no se lo digan a nadie





Jaime Avilés




Desde Los Pinos, por diversos conductos y con sospechosa insistencia –para que todo el mundo lo sepa, pues–, están revelando” el plan “secreto” de Felipe Calderón hacia las elecciones de 2012: imponer a Ernesto Cordero como candidato del PAN –derrotando a Josefina Vázquez Mota en la contienda interna, haiga de ser como haiga de ser–, y luego obligarlo a declinar en favor de Marcelo Ebrard, para forjar un “gobierno de coalición”.

Mientras el rumor se propaga, han ocurrido tres hechos públicos que lo fortalecen. El primero fue un “prolongado” encuentro que la tarde del 15 de septiembre sostuvieron en un restaurante capitalino (Reforma, 16/09/11) los diputados Javier Corral Jurado (PAN) y Armando Ríos Piter (PRD), los ex candidatos a los gobiernos de Hidalgo (Xóchitl Gálvez, PAN) y Nayarit (Guadalupe Acosta Naranjo, PRD) y otros “antílopes” (como les dicen ahora, en las filas del Morena, a quienes intentan por todos los medios impedir la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador).

En el ágape, tanto el apasionado defensor de la Ley de Seguridad Nacional (Corral) como el coordinador de los diputados perredistas (el ex priísta y ex panista Ríos Piter) y el prominente miembro de la facción de Los Chuchos (Acosta Naranjo), hablaron de formar un “gobierno de coalición” (¿con Ebrard como presidente?) y, en el Congreso, una “mayoría legislativa” para impulsar una “agenda común”.

Tres días después, Manuel Camacho Solís, padrino político de Ebrard, publicó un artículo (El Universal, 19/09/11) para exaltar las supuestas bondades que ofrecería al país ese “gobierno de coalición”. Entre ellas, “reducir la confrontación en 2012, conformar una nueva mayoría, hacer frente a la crisis de seguridad y a la difícil situación de la economía” y “transitar a un nuevo régimen semipresidencial que nos aleje de los riesgos de anarquía, retorno autoritario y metástasis de la corrupción”.

El tercer hecho público –aunque paradójicamente menos visible, pues lo transmitió el Canal del Congreso, que casi nadie ve– se verificó el 20/09/11, durante la sesión de la Cámara de Diputados, cuando la bancada del PRI elevó su enérgica protesta contra la Secretaría de Marina por el allanamiento ilegal del domicilio de Eduardo Bailey Elizondo, legislador federal, cuya casa en Monterrey fue invadida por elementos de la Armada, que cometieron destrozos y aterrorizaron a su esposa y a sus hijos, sólo 24 horas después de que el diputado exigiera que una comisión de esa cámara investigue a fondo el negocio de los casinos, en el cual los panistas, empezando por Santiago Creel, tienen mucha cola que les pisen.

Pero mientras los del PRI se quejaban por ese cateo y por el asesinato del diputado federal guerrerense Moisés Villanueva, los panistas, encabezados por Javier Corral, aprovecharon el debate para insistir en que se apruebe la Ley de Seguridad Nacional, que no aspira sino a extenderle un certificado de legitimidad al cuartelazo que estamos sufriendo pero todavía no se atreve a decir su nombre.

A los ridículos e insostenibles argumentos de Corral –“la Ley de Seguridad Nacional va a armonizar los derechos humanos con la presencia de las fuerzas armadas en las calles”– se opusieron rotundamente el perredista Alejandro Encinas y no pocos diputados del PT –Mario di Costanzo, Jaime Cárdenas Gracia, Gerardo Fernández Noroña, entre ellos– que se identifican con el Morena. Lo escalofriante, sin embargo, fue que ninguno de los perredistas que coordina Ríos Piter abrió la boca. ¿Para “reducir la confrontación”, como escribió Manuel Camacho? ¿Para amarrar la “agenda común”?

¿Qué pretende con estos malabarismos el hombrecito de Los Pinos? ¿A qué le apuestan Ebrard y Camacho al seguirle la corriente? Lo cierto es que mientras todos ellos intentan jugar al mago Chen Kai, en el puerto de Veracruz 35 cadáveres fueron dejados en la calle a las puertas de la reunión nacional de procuradores de justicia, al mismo tiempo que el dólar se iba a 14 pesos y la Bolsa Mexicana de Valores se venía abajo.

En 1998, mientras la humanidad entera contemplaba la primera fase eliminatoria del campeonato mundial de futbol, en México hubo una efímera pero brusca devaluación: el dólar saltó de 10 a 12 pesos. Sin duda para opacarla, el gobierno de Ernesto Zedillo, con escasos días de diferencia, generó dos terribles noticias: las fuerzas armadas atacaron a los zapatistas en el paraje de El Bosque, allá en Chiapas, y acribillaron a un grupo de supuestos guerrilleros en El Charco, Guerrero.

Zedillo acaba de ser acusado por un despacho jurídico de Estados Unidos como el máximo responsable de la matanza de Acteal (22 de diciembre de 1997), pero sus enseñanzas, al parecer, han sido puestas en práctica en Veracruz. ¿Alguien recuerda que, apenas en julio, el sacerdote Alejandro Solalinde denunció el secuestro de alrededor de 80 migrantes centroamericanos que viajaban a bordo del tren de la muerte a su paso por aquella entidad? Nunca más volvió a saberse de ellos.

Ahora, con una ligereza que indigna y a la vez horroriza, el procurador veracruzano, Reinaldo Escobar Pérez, sólo unas horas después del hallazgo de los 35 cadáveres en Boca del Río, “informó (sic) que la mayoría de los cuerpos fueron identificados y que se sospecha pertenecen a una célula del crimen organizado” (La Jornada, 21/09/11). Dos días más tarde, de acuerdo con funcionarios del Servicio Médico Forense del puerto de Veracruz “solamente han sido identificados seis de los 35 cuerpos” (La Jornada, 23/09/11).

¿Quiénes eran esas 35 personas? ¿Cómo se llamaban? ¿Qué edad tenían? El pasado 17 de junio, en la comunidad de El Lencero, a las afueras de Jalapa, soldados y marinos torturaron y dieron muerte a tres pacíficos profesionistas de una empresa constructora que viajaban a bordo de una camioneta blanca. Sus cadáveres, desfigurados por los golpes de la tortura y de las balas, fueron retratados a bordo de una camioneta negra. El procurador Escobar Pérez y el gobernador Javier Duarte aseguraron a la prensa que eran “sicarios”. Desde ese momento su credibilidad es nula.

Pero como estamos en pleno naufragio, y todo se hunde bajo nuestros pies, en medio del torbellino de noticias negativas, Calderón envía al Congreso una iniciativa de reforma al Código Federal de Procedimientos Penales que vuelve a exigir del Poder Legislativo la aprobación de normas que anulan las garantías individuales: cateos a domicilios sin orden de un juez, “en atención a una denuncia anónima”, grabaciones de conversaciones telefónicas que pueden ser utilizadas como pruebas de culpabilidad en contra de un acusado, “detenciones urgentes”, etcétera. Si en 2007 fracasó su intento de imponernos la Ley Gestapo, ahora vuelve a la carga con este proyecto que parece un complemento, o quizá un sucedáneo, de la Ley de Seguridad Nacional. Qué bien que ponga todas sus cartas sobre la mesa.

Porque ahora llegó el momento de quitarse las máscaras. Los panistas van por un régimen de mano durísima. ¿Quiénes, desde el PRD, los acompañarán en esa aventura, jugando a cogobernar con ellos en coalición? ¿Quiénes impulsarán las reformas a la Ley de Seguridad Nacional y al Código Federal de Procedimientos Penales formando con la extrema derecha una “nueva mayoría legislativa” para impulsar “una agenda común”? ¿Su idea de “reducir la confrontación en 2012” significa dejar fuera de la contienda a López Obrador? Urgen las respuestas a estas preguntas.

jamastu@gmail.com





21/09/2011







Peña Nieto, las trampas de la mercadotecnia
Jenaro Villamil










20 de septiembre de 2011 · Sin comentarios
Análisis


La entrevista televisiva más comentada en estas horas es, sin duda, la del “destape” de Enrique Peña Nieto en el noticiero estelar de Televisa, con Joaquín López Dóriga como conductor. Para el ciudadano común, no enterado de los vericuetos de los debates internos dentro de los partidos, la entrevista simplemente confirmó lo que la mercadotecnia nos ha anunciado durante estos últimos seis años: la construcción de una especie de presidente virtual que ahora decidirá contender para ser presidente legal.

Para los priistas hay un cambio sustancial, no menor, en el discurso. Apenas el pasado 7 de junio, en un evento en el periódico La Crónica, Peña Nieto afirmó claramente que su partido debe apostarle a un “candidato de unidad”, es decir, sin contienda interna.

“Espero que seamos capaces de llegar a un acuerdo para una candidatura de unidad”, afirmó. “En el partido confluyen diversos intereses y proyectos, pero también hay voluntad para trabajar juntos”, afirmó.

En la entrevista del 19 de septiembre, Peña Nieto asumió públicamente que va a participar en una contienda interna, que el método se definirá a principios de octubre y que él está a favor de aplicar el “método de consulta directa a la ciudadanía”. En otras palabras, que apoya la posibilidad de contender contra el único precandidato en puerta –el senador Manlio Fabio Beltrones-, pero con una elección interna abierta, en donde la popularidad construida a base de mercadotecnia telegénica se debe traducir en votos internos.

Y aquí está la primera trampa que la mercadotecnia excesiva le juega al precandidato Peña Nieto. En primer lugar, asume que competirá en condiciones de amplia ventaja, gracias al bombardeo demoscópico que pretende convencernos de que la candidatura del ex gobernador del Estado de México no sólo es inevitable –dada su amplia ventaja frente a su otro contendiente, según las encuestas que nos bombardean los “medios amigos” de Peña Nieto- sino que el mismo triunfo de él como abanderado del PRI en el 2012 es prácticamente un hecho.

En la misma entrevista, él mismo trata de curarse en salud señalando que las encuestas son “un retrato del momento”, pero no advierte que su principal error está en la ausencia de comunicación política. La maquinaria de spots, de convenios de publicidad, de infomerciales, de entrevistas pagadas, de gasto intensivo en medios masivos e impresos para promocionarse como gobernador y precandidato no son lo mismo que la comunicación política.

Es decir, Peña Nieto aún no ha articulado un mensaje y un proyecto claro, convincentes, para decirle a su electorado (no a los “encuestados” ni a los puntos de rating) por qué quiere ser presidente, cuál es su visión del sistema político, cuál su propuesta para sacar al país de la “tormenta perfecta” que ha vivido en estos últimos años (crisis de seguridad, crisis económica y crisis de expectativas).

La segunda trampa de la mercadotecnia está en la misma entrevista. López Dóriga le insiste y le documenta con imágenes que en torno a Peña Nieto ha revivido una de las expresiones más rancias de la cultura política priista: la cargada.

El ex gobernador del Estado de México señala que el término cargada es una expresión despectiva, que existen “expresiones genuinas de simpatizantes” y que este tipo de “expresiones” es muy difícil de contener.

Peña Nieto confunde una vez más la expresión orquestada de apoyo de los suyos, de sus simpatizantes y de sus empleados en el Estado de México, y la innegable popularidad mediática que ha construido de la mano con Televisa y sus asesores, con la capacidad de convencer a quienes critican su estilo, su exceso de mercadotecnia y su ausencia de propuesta para un país que pretende culminar una transición democrática.

La comunicación política de Peña Nieto le falla. Confunde popularidad con propuesta y no ha logrado articular hechos y discurso que desmienta lo que ya es un lugar común: que su trayectoria política es el resultado de una inversión intensiva y ostentosa de publicidad.

Para Peña Nieto no existe inequidad en esta contienda porque la mercadotecnia parte de una base muy simple: el político es un producto que necesita venderse de manera intensiva; y las reglas de una contienda democrática están subordinadas a las estrategias del branding y de la comercialización.

La mercadotecnia es un complemento de la comunicación política, no al revés. Y Peña Nieto puede caer en el mismo error que llevó a Vicente Fox a confundir la transición con su llegada al poder y con una alternancia incompleta.

http://www.homozapping.com.mx/

















El irresistible oficialismo






Luis Linares Zapata




Los entretelones que se abren durante el proceso selectivo de candidatos presidenciales descubren el lado atractivo, casi irresistible, del oficialismo. Los apoyos hacia aquellos grupos y personas que ocupan las cumbres decisorias en busca de su continuidad se multiplican a medida que avanzan los tiempos definitorios. No es aventurado afirmar que su número agrupa a casi la totalidad de los actores del espectro difusivo del país. Los medios de comunicación se transforman en verdaderos enjambres de aspirantes a ser vistos, leídos y escuchados por aquellos movilizadores de recursos y favores en gran escala. Bien saben estos buscadores de fortuna y prestigio que tales recursos están disponibles para los más atrevidos. También saben, por experiencias y méritos en campaña, que la mayoría de las simpatías de los patrones y aspirantes a candidatos son relativamente fáciles de concitar. Algunas otras prebendas, por su calidad o cuantía, exigen de los apoyadores una subordinación rayana en la abyección. Pero la mayoría de esas dádivas, sociedades, arreglos, creación de estrellatos o favores se tornan alcanzables y, sobre todo, deseadas.

La intensidad de las acciones de apoyo, observable a simple vista o lectura, irá en aumento conforme se acerca el día de la votación (2012). En ese crucial momento la cargada quedará a la intemperie y se podrá identificar con todo detalle, tanto por nombre propio como por la orientación partidista o ideológica adoptada. Mientras esto llega, los encuadramientos se suceden a paso veloz. Medios completos adoptan posturas bien aceitadas desde lo alto. Pero, sin duda, la mayoría se coloca tras el lustre y las facilidades de la corriente continuista en cualquiera de sus dos versiones actuales: la panista, ahora harto menguada pero que, a pesar de ello, hace sentir el peso de la autoridad y sus muchos mecanismos instalados, y, la otra, priísta, que lleva buena parte del camino ya bien avanzada. La estrategia de los grupos superiores de presión ha sido bastante efectiva en sumar adhesiones para esta última versión, que aspira a prolongar el modelo vigente, donde encuentran sus masivos privilegios.

Desde casi los albores del presente sexenio empezó a funcionar el propósito de recambio del PAN por lo que se ha llamado el nuevo PRI. El PAN exhibió la cortedad de sus capacidades y, en particular, el señor Calderón mostró a los cuatro vientos la fragilidad que le acarreó su ilegítimo origen. No sólo abandonó los postulados y los reclamos del pasado panista, sino perdió el rumbo de la misma transición democrática, ya bien nublado por su antecesor (Fox). En realidad, la administración del señor Calderón ha sido una copia, muy deteriorada, del autoritarismo corrupto del priísmo en su versión decadente. Se ha conformado con seguir las pautas de un modelo que, no sólo en México, sino en todo el mundo, muestra las terribles huellas de la concentración desmedida de la riqueza producida, raquíticos crecimientos económicos, cerrazón de oportunidades, perdida de la seguridad y escasas o nulas esperanzas para las mayorías. Al apego a ese modelo en profunda crisis, el señor Calderón le sumó la ineficiencia derivada del cuatismo. Sigue confiando, empero, y en un afán dislocado, en el peso del Ejecutivo federal para inclinar la balanza en favor de sus propias pulsiones y miedos e imponer al sucesor por él escogido. Es por ello que, con toda la hipocresía que estos desplantes requieren, condena, desde su nula altura moral, la compra de tiempos y voluntades mediáticas en favor de los candidatos que no sean de su agrado (todos los demás).

Las consignas usadas hasta el cansancio por los apoyadores de la continuidad son hasta pueriles, por no decir tontas. Al abanderado priísta (Peña Nieto) le predican su inmensa ventaja en el fervor popular (encuestado). A su rival (Beltrones), aun cuando demuestra mayor capacidad de gobierno, lo descartan por su desventaja en popularidad. Lo acusan de maniobras indebidas para negociar una rendición que busca algún escalón burocrático futuro. Nunca cuestionan la manera –por ser parte involucrada hasta la saciedad en la larga e intensa promoción de su imagen– de cómo el ahora ex gobernador mexiquense se hizo de tales simpatías a pesar de sus nulos méritos adicionales. A la panista (Josefina) la consienten, pero le suponen las vulnerabilidades propias y heredadas de sus jefes (Fox y Calderón) En su versión más suave y comprensiva le añaden independencia de Los Pinos. Al indiscutible predilecto de esa casona (Cordero) le aducen falta de atractivo y que lo afectará la recesión económica en puerta.

Las baterías más pesadas e intensas se dirigen, sin embargo, hacia los prospectos de la izquierda. Ahí encuentran algo de confort al insistir en la inocencia del perredista cómodo, modernizante y moderado (Marcelo). Los ataques sin cuartel se enderezan sobre el rijoso y repetitivo que tanto les preocupa (AMLO) porque será, según tal versión interesada, incapaz de cumplir su compromiso de apegarse a una encuesta de preferencias. Otros críticos, más enjundiosos aun en su militancia tras el oficialismo y empujados también por propios rencores inocultables, lo declaran derrotado de antemano: tiene muchos puntos negativos, afirman para sostener su alegato. Lo cierto es que en esta disputa por el poder se opondrán dos proyectos: uno de cambio real, y otro, el del oficialismo, que va en pos de la continuidad. Y este enfrentamiento tendrá sólo dos actores. Sólo uno de ellos da sólidas garantías de transformar las actuales condiciones del país. Y, en el otro lado del espectro, el de la continuidad. Cualquiera de los nominados pondrá sus mejores esfuerzos por garantizarla, aun a costa del bienestar del pueblo.





18/09/2011



Asegura que no habrá división entre él y el jefe de Gobierno del DF

Demanda López Obrador a Televisa derecho de réplica






Saúl Maldonado y Miroslava Breach
Corresponsales



Andrés Manuel López Obrador exigió a Televisa derecho de réplica, porque, dijo, todos los días lo critican y atacan, pero nunca le han dado tiempo para defenderse, y elogió el trabajo de Marcelo Ebrard al frente del Gobierno del Distrito Federal. “La mafia del poder nos quiere ver divididos, pero no lo va a lograr”, subrayó.

En un acto público realizado en el municipio de Guadalupe Victoria, a 85 kilómetros de Durango capital, ante unos 3 mil simpatizantes, el dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se refirió al rechazo de Carlos Salinas a debatir, aunque todos los días “la mafia del poder” busca discutir con él mediante sus “achichincles”. Luego corrigió y anunció que ya no les llamará así, porque “se molestan”. Por ello prefirió decirles “empleados”.

En Televisa, señaló, los conductores de diferentes programas lo critican y atacan diariamente, “principalmente los miércoles por la noche”, pero siempre le han negado el derecho de réplica. “Cuatro (horas) se me hacen muchas. Con dos basta para defenderse. O bien, un debate con los conductores de los programas de noticias de Televisa. Si nos dan horario triple A, mejor.”

Sobre Marcelo Ebrard, comentó que ha hecho un “excelente trabajo en estos cinco años al frente del Gobierno del Distrito Federal. Es un buen gobernante”. Señaló que “la mafia del poder” quiere verlos divididos a él y a Ebrard Casaubon, “pero es mi amigo y no se les va a hacer. La izquierda no se dividirá”.

En su discurso, López Obrador dijo que ha llegado el momento de que el pueblo tome conciencia, de que se una como lo hizo hace 201 años y se decida a sacar del poder a los caciques. “Si el pueblo quiere ser libre, sabe lo que tiene que hacer.” Por ello le pidió que no venda su libertad por migajas.



Miles de personas acudieron en Guadalupe Victoria a la asamblea informativa del Movimiento de Regeneración NacionalFoto Carlos Ramos Mamahua



López Obrador estuvo más tarde en Parral, Chihuahua, donde dijo que los recursos naturales de México, entre ellos el oro y la plata, están siendo saqueados por empresas extranjeras, que sólo dejan al país contaminación y daño ambiental.

Ante cientos de personas que lo esperaron más de hora y media para escucharlo, bajo un sol fuerte, el político tabasqueño censuró la entrega de 52 millones de hectáreas por el gobierno federal a empresas mineras, principalmente de capital canadiense, para que exploten oro y plata en minas a cielo abierto, el método más nocivo para el medio ambiente.

Expresó que dichas compañías están devastando amplias regiones de México, sin que ayuden en nada al desarrollo regional ni se les cobren impuestos especiales. “Canadá les cobra 15 por ciento de impuestos por extracción de minerales y el gobierno de México sólo un derecho, una cantidad ridícula de 5 pesos por hectárea. Están saqueando los recursos naturales del país”, insistió.

Al mitin en Parral acudieron simpatizantes de 27 municipios del sur de Chihuahua, ante quienes anunció que el domingo 2 de octubre el Morena se constituirá en asociación civil en el Auditorio Nacional de la ciudad de México y la directiva del movimiento estará constituida por representantes de todos los sectores y clases sociales del país.







17/09/2011

¡Aquí estoy!


Bernardo Bátiz V.


Ami modo de ver, lo peor de un político pobre, sin ideas propias, que gobierna mal, pero que a pesar de ello tiene éxito gracias a la publicidad vilmente mercantil, es el mal ejemplo que da. El gobernador (todavía cuando escribo este artículo) del estado de México, que aspira a ser presidente de nuestro país, según las encuestas, de las que siempre hay que desconfiar, es ampliamente conocido, porque su carrera política ha sido planeada y ejecutada como un espectáculo de y para la televisión.

No sólo su matrimonio con una actriz, sino cada una de sus apariciones en público, incluido su informe, está previamente programada, atendida y producida como un espectáculo para el consumo de la gente. Así, no importa que por la imprevisión de él o de su equipo se le inunden amplias zonas del estado o que sus cárceles sean infiernos todavía más aterradores que los de otras entidades o que los feminicidios y demás crímenes proliferen a lo largo y ancho del estado que gobernó, para que disminuya su aceptación; lo que importa es que se le vea jovial, bien vestido, bien peinado y retratado con propiedad. Un producto, a fin de cuentas, independientemente de méritos o deméritos.

Y reitero, lo más lamentable es que cunde el ejemplo; nuestra sufrida ciudad capital, tan admirable en muchos aspectos, es una lamentable muestra de esta imitación extralógica, es decir, inconsciente o casi inconsciente, automática. Por ello, cada mañana que los capitalinos salimos a nuestros quehaceres y trabajos, nos encontramos con centenares de carteles de diversos tamaños, colores y alturas, con mensajes diferentes, con fotos feas o bonitas, con nombres largos o cortos, pero que en el fondo nos dicen todos, en un grito desesperado, nervioso, tenso, ¡aquí estoy!, véanme, existo.

Al final de la sexta década del siglo XX, principios de la séptima, empezó en México la publicidad planificada en política que es, a fin de cuentas, un principio de trampa y falsedad; se empezaron a usar los carteles de colores, los grandes espectaculares, las fotos de pose y con maquillaje, para sustituir a los volantes con párrafos que proponían ideas y convicciones políticas.

Uno de los resultados, a mediano plazo, fue que cuando se logró cambiar el largo y nefasto sistema de partido único, los votos llevaron a la presidencia a un ciudadano pintoresco, cuya imagen fue “promocionada” con frases huecas e imágenes publicitarias ampliamente presentadas en campañas artificiosas. La mayoría, harta del viejo sistema, ya muy corrompido e ineficaz, votó entonces esperanzada por el “producto Fox”, sin conocer realmente al vacío personaje que no solo no cambió sino que empeoró la situación. El PAN, ya en manos de los empresarios, dilapidó su primogenitura en la democracia y no quiso o no pudo hacer nada, se acopló al sistema en lugar de reformarlo y los neopanistas, huérfanos ya de la sustancia de la doctrina, se plegaron a la realidad que encontraron y medraron en ella.

No será fácil, pero sí es posible, sustituir esa forma bajuna de hacer política, de aspirar a cargos, de proponer candidatos, pero hay que intentarlo; no basta gritar “¡aquí estoy!, véanme, vean mi foto, lean mi nombre, existo y aspiro y lo hago, especialmente porque tengo dinero para pagar publicidad”.

La democracia es otra cosa. Y en la capital del país, con una población politizada y atenta, espero, no será ésa la forma que prevalezca. Busquemos que aquí, como lo ha hecho AMLO a nivel nacional, con propuestas de cambio de fondo y desde el contacto directo con la gente, el debate sea participativo y alrededor de temas y propuestas doctrinarias, de valores y no de colores, de soluciones a los problemas y no de imágenes y espectaculares.

jusbbv@hotmail.com








Exige a magistrados pensar más en el país y menos en la escasa fama mediática que obtendrán

“Escandalosa muestra de sumisión” del TEPJF ante radio y tv: Amedi



El tribunal anuló reforma del IFE que reducía los plazos para la emisión de espots partidistas

Con ese fallo, “los poderes fácticos doblegan a los poderes constitucionales”, señala el PRD




Fabiola Martínez y Víctor Ballinas

La Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi) afirmó que la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de anular la reforma al reglamento de acceso a la radio y la televisión que aprobó el Instituto Federal Electoral (IFE) da “una escandalosa muestra de sumisión al poder” de los concesionarios de estos medios de comunicación, al derogar una norma que disminuía los plazos para la transmisión de mensajes proselitistas.

En consecuencia, agregó, los empresarios de este sector “mantienen la beligerancia” que han mostrado desde 2007.

La organización destacó que “la responsabilidad que tendrán en el proceso electoral que está por iniciarse exige que los magistrados del TEPJF piensen más en los intereses del país y un poco menos en los escasos minutos de fama mediática que les ofrecen las televisoras”, subrayó.

En entrevista por separado, el senador perredista Pablo Gómez Álvarez aseveró que la resolución del tribunal “no está fundada en la ley, lo que hay son descalificaciones al instituto”.

Subrayó que en la ley “no hay ninguna obligación para que el Consejo General del IFE consulte a los sujetos que están regulados, pero ese es el principal argumento que está manejando el magistrado ponente (Flavio) Galván”.

Agregó que “esa resolución no está fundada, y un tribunal debe aplicar la ley, no puede aplicar su criterio. Los magistrados hicieron suyo el criterio de los recurrentes (la asociación de radiodifusores), lo que no puede hacer nunca un tribunal”.

Con la reforma aprobada por el IFE el plazo de transmisión de espots se había reducido de cinco a tres días, cuando los materiales se enviaran vía electrónica, y a dos días cuando la recepción fuera en el domicilio de cada radiodifusora o televisora.

Los concesionarios objetaron tales plazos, alegando que no tienen capacidad técnica para incorporar espots dentro de su programación con esos lapsos.

Sin embargo, afirmó la Amedi, en diversas ocasiones han requerido sólo un día, o incluso pocas horas, para difundir un mensaje, sobre todo cuando hay una remuneración financiera de por medio.

Los investigadores que integran esta asociación, presidida por Aleida Calleja, destacaron que lo que incomoda a los grupos mediáticos no son los plazos en referencia, sino la obligatoriedad de difundir propaganda electoral en los tiempos del Estado.

El TEPJF consideró que el reglamento era ilegal porque el IFE no consultó a los concesionarios ni ofreció estudios técnicos para fijar los nuevos plazos.

Al respecto, la Amedi manifestó su repudio al “descuido, ausencia de argumentación consistente y la carencia de miras que ha indicado esa decisión” del tribunal.

El legislador perredista consideró que la causa de ese fallo “fue la presión que sintieron los magistrados por parte de las televisoras, que son las que encabezaron el movimiento y llevaron a firmar a centenares de repetidores y otras radiofónicas. Es decir, los poderes fácticos doblegan a los poderes constitucionales, doblegan al Congreso, al tribunal”.





14/09/2011



Afirma que el ex presidente es cínico al declarar que no participa en luchas electorales

Salinas se niega a debatir por miedo a que se desnuden sus tropelías: AMLO



A Peña Nieto lo promociona Televisa con la misma estrategia que a los productos chatarra, sostiene



No quiso debatir Salinas! se titula el comunicado divulgado por Andrés Manuel López Obrador en respuesta a la rectificación del ex mandatario. En la imagen el ex jefe de Gobierno aparece en HidalgoFoto Carlos Ramos Mamahua



Alma E. Muñoz

Andrés Manuel López Obrador criticó que Carlos Salinas de Gortari rechazara debatir con él, y que “con el cinismo que lo caracteriza” diga que no participa, ni participará, en las luchas electorales en curso, “cuando lo cierto es que la relación Televisa-Salinas es la piedra angular que soporta toda la estructura del poder de las elites en el México contemporáneo” la cual impulsa a Enrique Peña Nieto.

En un comunicado denominado ¡No quiso debatir Salinas!, señaló que hubiese sido muy importante el encuentro, porque “el pueblo de México tendría conocimiento de lo que ocultan la mayoría de los medios de comunicación”, sobre la crisis económica nacional, que “es consecuencia de la concentración desmedida del dinero en unas cuantas manos, a costa de la pobreza y la cancelación del futuro de millones de mexicanos”.

Por ejemplo, citó López Obrador, el pueblo “se habría enterado con detalle de cómo Salinas entregó a sus allegados empresas públicas, bancos, minas y muchos otros bienes del pueblo y de la nación. En paralelo a este saqueo, el más grande en la historia de México, Salinas conformó un grupo compacto, el supremo poder oligárquico que realmente manda y gobierna en el país”.

Con el debate, “la gente sabría más del porqué del abandono del campo, de las privatizaciones, del fenómeno migratorio, de la falta de empleos y de la inseguridad y de la violencia”.

“Continuidad de la corrupción”

En cuanto a la relación de Salinas con Televisa, apuntó que “ellos representan a la minoría que manda y decide en función de sus intereses y, en estos tiempos, su principal estrategia política está dirigida a dar continuidad al mismo régimen corrupto, de opresión y privilegios y, para ello, han echado a andar toda una operación de recambio, con miras a las elecciones presidenciales de 2012”.

Como es evidente, insistió López Obrador, “la mafia del poder que patrocinó al Partido Acción Nacional en 2006, ha dejado a (Felipe) Calderón al garete y ahora están haciendo creer que los problemas de la nación se van a resolver si regresa el Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia”.

Porque “para nadie es un secreto que el candidato de Salinas y Televisa es Enrique Peña Nieto, a quien han venido introduciendo al mercado como se posiciona un producto chatarra, ¿o acaso alguien recuerda alguna idea o frase importante de Peña Nieto? Todo lo que de él se sabe tiene que ver con la propaganda mediática, como si se tratara de una telenovela del Canal de las Estrellas”, manifestó.

Pero, anotó el ex jefe de Gobierno capitalino, “el éxito de esta maniobra todavía está por verse, y nosotros estamos convencidos que la mayoría de los mexicanos terminará de despertar de la pesadilla y se decidirá por un cambio verdadero”.

El miércoles 8 del presente mes, al participar en el congreso de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública AC (AMAI), el ex presidente Salinas retó a López Obrador a debatir las propuestas de ambos. Al día siguiente, el tabasqueño aceptó el reto, y pidió que el encuentro se hiciera en Televisa, para que fuera de cara a la nación “con el jefe de la mafia del poder en México”.

En un comunicado, la presidenta de la AMAI, Gabriela de la Riva, manifestó que fue una malinterpretación y que la única convocatoria realizada por el ex mandatario fue a la audiencia, al abordar el tema de las elecciones y rumbo al 2012.

El lunes pasado, en un comunicado, la oficina del ex mandatario expresó que en ningún momento Salinas de Gortari externó su deseo de debatir con López Obrador y que esto no ocurrirá, porque a diferencia “del señor López Obrador, el ex presidente Salinas no participa ni participará en las luchas electorales en curso”.




13/09/2011







Los compromisos de Peña Nieto




John M. Ackerman
13 de septiembre de 2011 · Sin comentarios
Análisis


MÉXICO, D.F. (Proceso).- Enrique Peña Nieto gusta de presumir que ha cumplido con los “compromisos” establecidos al principio de su mandato. No se cansa de presentar la realización de las obras públicas más elementales, cuya construcción es obligación de cualquier mandatario, como si fueran generosos regalos de un líder “eficaz” y “cercano a la gente”. Pero los compromisos que lucieron durante su VI Informe de Gobierno no fueron los que pudiera ofrecer a la ciudadanía mexiquense, sino aquellos que ha establecido con la oligarquía y la clase política dominantes responsables de la actual tragedia nacional.
Peña Nieto se negó a acudir al Congreso del Estado de México para rendir su informe y exponerse a los cuestionamientos de la oposición. Tampoco permitió la entrada al acto celebrado en el teatro Morelos de ningún ciudadano común, o con vestimenta que pudiera desentonar o interrumpir el espectáculo mediático producido por Televisa. Todos los hombres se vistieron de negro, la mayoría con corbatas rojas, y las damas con vestidos conservadores y sobrios. Se impusieron la lógica autoritaria de la uniformidad y las alabanzas por encima de la democracia y la pluralidad.
En su discurso, Peña Nieto habló de la necesidad de transitar de una democracia “exclusivamente electoral” a una que “dé resultados y construya acuerdos”, como si el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no fuera directamente responsable de la crisis nacional actual. Habría que recordar que el PRI gobierna la mitad de los estados de la República, incluyendo algunos de los más violentos, como Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo León y Durango. El estado de descomposición que existe en el país surge no solamente de la ineptitud de Felipe Calderón, sino también de la total inefectividad institucional que se ha manifestado en aquellas entidades.
El viejo partido de Estado domina además la Cámara de Diputados desde 2009, donde ha impuesto una lógica autoritaria e intolerante. De la bancada del PRI surgió la nueva propuesta de Ley de Seguridad Nacional, que busca imponer nada menos que un Estado policiaco-militar represivo en todo el país (aquí mi análisis: http://www.proceso.com.mx/?p=268592). El PRI impulsa igualmente la propuesta de “reforma política” de Peña Nieto, que pretende resucitar los tiempos autoritarios con una nueva “cláusula de gobernabilidad” que eliminaría la voz de la oposición política en la Cámara de Diputados. El PRI también es el principal responsable de la falta de acuerdo sobre los nuevos consejeros electorales del IFE, algo que pone en riesgo la validez de las próximas elecciones presidenciales (ver mi comentario sobre el tema: http://www.proceso.com.mx/?p=270859). Y todo esto sin mencionar el aval del PRI a los proyectos de reforma a la Ley Federal de Trabajo y de la nueva Ley de Asociaciones Público-Privadas presentados por Calderón.
La idea de que uno de los problemas centrales de la política actual sea la falta de “acuerdos” es también palmariamente falsa. La razón del contundente fracaso de la “alternancia” en los últimos 11 años no es la falta de acuerdos, sino el exceso de los mismos con los factores reales de poder. Los gobiernos del PAN han destacado precisamente por su exagerada disposición para pactar con Televisa, el gobierno estadunidense, la Iglesia católica, el SNTE, El Chapo Guzmán, los grandes monopolios empresariales, y el mismo viejo partido de Estado. Vicente Fox y Calderón han encabezado gobiernos de “unidad” que han incorporado de manera muy “eficaz” todas las grandes mafias e intereses poderosos del país. El problema central no ha sido la ausencia de pactos y acuerdos, sino el hecho que éstos han dejado fuera a la ciudadanía.
Queda claro que un eventual gobierno federal encabezado por Peña Nieto implicaría una absoluta continuidad con el fallido gobierno de Calderón. En el sexto informe de Peña Nieto estuvieron en primera fila todos los señores y señoras que actualmente gobiernan el país y que se frotan las manos pensando en las nuevas oportunidades que se abren para ellos con su eventual victoria en los comicios presidenciales. Diego Fernández de Cevallos, Elba Esther Gordillo, Televisa, Manlio Fabio Beltrones y Javier Duarte, represivo gobernador de Veracruz, así como los representantes de la burocracia eclesial y las cúpulas de las empresas monopólicas del país, todos estuvieron presentes.
El contraste entre el derroche financiero para el espectáculo mediático del informe y las calles destruidas y casas inundadas de Cuautitlán, Tlalnepantla, Atizapán y otros municipios es un abierto insulto a la inteligencia ciudadana y a cualquier sentido de ética. El contraste entre las cifras maquilladas presentadas por Peña Nieto en materia de seguridad pública y la escandalosa actuación de sus procuradores de justicia en los casos de Paulette y el poeta Bartolomé, así como el aumento de los feminicidios y la violencia en el Estado de México, son otro insulto a la sensibilidad humana. El abismo entre el supuesto “desarrollo” que el gobernador saliente habría llevado al estado y el aumento real de la pobreza y marginación en la entidad es una burla más para los habitantes de la demarcación.
El colofón de todo es que Peña Nieto dejará el poder el jueves 15 de septiembre y seguirá gozando de los recursos públicos. Eruviel Ávila le debe todo a Peña Nieto, y seguramente no dudará en facilitarle al exgobernador “cualquier cosa que se le ofrezca” en su búsqueda de la Presidencia. Asimismo, estudios recientes sobre la utilización del gasto público en el Estado de México, como el de José Guadalupe Luna Hernández, demuestran que durante la gestión de Peña Nieto se “gastaban” cada año decenas de millones de pesos sin que hubiera evidencia alguna de su utilización en obras o servicios públicos. Es decir, existe una especie de hoyo negro en las finanzas públicas del Estado de México, por donde se han fugado grandes cantidades de dinero que muy probablemente serán utilizadas para apuntalar la campaña hacia la Presidencia. Habría que hacer votos para que la ciudadanía no caiga en el engaño y sepa distinguir el perfil del dinosaurio que se esconde atrás del copete. l

johnackerman.blogspot.com
Twitter: @JohnMAckerman





11/09/2011



Tarifas eléctricas y corrupción




Antonio Gershenson



En otras empresas públicas hay aumentos de precios, pero sólo en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) hay recibos locos”, que siguen durante años y no los corrigen ni les interesa hacerlo. Al contrario, buscan formas para presionar al consumidor, sin que les importe que sea una vivienda de una unidad habitacional y les llegara un recibo de 5 mil pesos. No les importa que sea un problema nacional y de años, y le echan la culpa a la ex Luz y Fuerza del Centro. Debían corregir, pero no les importa el público, de él quieren sacar el dinero que va a dar en beneficio de las trasnacionales y de los altos funcionarios corruptos.

Reproducimos algunos títulos de La Jornada en los últimos días. “En 90 días suben 28% las quejas de consumidores contra la CFE”, “En la indefensión, usuarios de luz enfrentan alzas hasta de 114 mil %”, “Se extiende el descontento por las altas tarifas de electricidad”. También se plantea crear en la Cámara de Diputados una “comisión para regular tarifas y acabar con abusos de la CFE”.

Muchos consumidores se quejan también de fallas, no sólo apagones, sino cambios de voltaje que dañan equipos eléctricos. Y se quejan también de la pésima atención al público, por personal que no conoce la red.

En Guerrero, el jueves salió una marcha de pobladores de Costa Chica y de La Montaña, al Distrito Federal, en protesta contra las tarifas muy caras. El gobernador del estado dijo que le constaba que las tarifas eran muy altas (las regiones son muy deprimidas, además); que había incluso un recibo de 800 mil pesos. No es posible que en esas regiones se aplique la tarifa de alto consumo. En Villahermosa, Tabasco, pobladores retuvieron a dos trabajadores de la CFE que estaban cortando el servicio. ¿No que era culpa de Luz y Fuerza del Centro?

Llegan al DF pobladores de Guerrero, y otros se manifiestan en varias ciudades del estado. En Oaxaca, en el istmo, cientos de afectados se concentran frente a la oficina de la CFE en Matías Romero y bloquean la carretera transístmica. También van miles de manifestantes a San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Asimismo, en Comitán y cerca de Palenque. También en Morelos.

Hay dos grandes causas de fugas de dinero de la CFE, que podrían ser pretexto para los altísimos precios. La primera son los productores independientes de energía (PIE). Sus plantas operan con gas natural, que de una u otra manera lo paga la CFE. Además, les hace una serie de pagos hasta por respirar y, claro, sale carísimo.

Ya hemos señalado que los funcionarios dan preferencia a estos particulares, dejando sin funcionar o funcionando sólo parcialmente las plantas de la propia CFE. Y lo más grave es que dejan con bajo funcionamiento a las plantas hidroeléctricas de la CFE. Entonces, se llena el vaso de la planta, y cuando llegan fuertes lluvias, se sobrellenan vasos y los funcionarios ordenan que se abran las compuertas y causan, o agravan, inundaciones, incluso destruyendo casas, siembras, etcétera.

La otra gran causa de fuga de dinero de la CFE es la corrupción. Arrestan a Néstor Moreno Díaz, que aparece en procesos de Estados Unidos por recibir corrupción en dinero y en especie (un coche Ferrari y un yate). Y también hay cargos a Arturo Hernández, antecesor de Moreno en su puesto de recibidor de mordidas, sin arresto. Que se le va a acusar de enriquecimiento ilícito. Pero si se causó daño a la CFE, lo cual no sólo es evidente sino que se menciona, ¿por qué no se le acusa también de daños a la nación y otros cargos similares?

Luego salen con que lo tenían que soltar, y lo sueltan. Luego, que siempre no... pero ya se había escapado. ¿Era tan difícil seguir estrechamente al acusado, al soltarlo, para que no se fugara?

Y si puede estar cometiendo estos delitos durante años sin que nadie de sus superiores “se dé cuenta”, ni los acuse de nada, ¿qué tan arriba debe o debió alcanzar el reparto del botín?

Creo que debemos resumir las principales alternativas a esta situación. Ya lo mostramos en el artículo de hace dos semanas: sí se puede generar electricidad de manera muy eficiente en la región central, con combustóleo desulfurado. Se trata de plantas que trabajan a muy alta temperatura y presión, en el caso concreto que mencionamos, con 44 por ciento de eficiencia.

Para el servicio por colonias o por subestaciones, se requiere una estructura de unidades regionales profesional, no contratando a empresas privadas cuyo personal trabaja sin conocer partes importantes de la red eléctrica de esta parte del país.

Debe haber números de teléfono para cada unidad local reparadora, de modo que el contacto sea inmediato, y la asistencia del personal, también.

Debe haber un equipo calificado, encabezado por profesionales, para atender la red en su conjunto (incluyendo líneas aéreas, y cables subterráneos que la CFE no conoce).

La información del público debe ser empleada como base para ampliar el conocimiento por los técnicos y profesionales del sector eléctrico, para superar a fondo los problemas.

Las tarifas, en especial las domésticas y las que se aplican a pequeños servicios y comercios, deben ser sencillas (eliminando tarifas “de salto” como la tarifa de alto consumo). Se debe montar una amplia red de oficinas con personal que conozca el servicio. Los “recibos locos”, resultado de un salto, por ejemplo, de 10 veces hacia arriba, deben rastrearse hasta su origen, para eliminar las causas.

Dar plena vida al párrafo del artículo 27 de la Constitución: “Corresponde exclusivamente a la nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público”.

Finalmente, la corrupción de funcionarios debe ser considerada delito grave, con todos los agravantes de los delitos organizados, en los casos en que la participación no se compruebe como individual.

antonio.gershenson@gmail.com



10/09/2011




Desfiladero



Abuelitos: manos a la obra





Jaime Avilés



Diálogo imaginario entre un magnate (M) y su lacayo (L), mientras miran por la ventana de un lujoso despacho las protestas callejeras de los indignados.

L: –Los excluidos se están rebelando.

M: –¡Despídalos!

L: –No hay manera, no tienen trabajo.

M: –¡Córtenles las ayudas!

L: –No podemos, no reciben ninguna.

M: –¡Derriben sus casas!

L: –Imposible, no tienen.

M: –¡Entonces, estamos perdidos!

Andrés Rábago García, mejor conocido como El Roto, es el monero español, nacido en Madrid en 1947, que hace algunas semanas publicó en El País el cartón arriba citado. Ahí sintetiza las razones de ser y la imposibilidad de sofocar el descontento que embarga a los desocupados del sur de Europa, esos que hasta el año pasado, en España, eran llamados “mileuristas”.

El término, acuñado en 2005 por Carolina Alguacil, describe a los jóvenes que se las arreglaban pagando alquiler, comida, ropa, música y parranda casi todas las noches, con un ingreso mensual de mil euros. Eso sí, trabajaban como mulas, en turnos de 12 y 14 horas, gracias a “contratos basura” que les negaban toda clase de prestaciones y los exponían a ser despedidos cuando y como se le antojara al patrón.

¿Por qué estaban tan indefensos? Porque ya “disfrutaban” las fascinantes “ventajas” de la reforma laboral que ahora, impulsada por Calderón y el visionario Javier Lozano, panistas, priístas y perredistas (de Ebrard y Salinas) pretenden imponernos para atraer a las mismas empresas que ya no pueden sostener los salarios de hambre que, en la otra orilla del Atlántico, cubrían en euros.

Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, lo dijo anteayer: las reformas estructurales son necesarias “hoy más que nunca”, para evitar que la economía mexicana se colapse por los problemas en Europa y Estados Unidos. Y más adelante, agregó, “también necesitamos reducir otro tipo de incertidumbres como la reforma a la Ley de Seguridad Nacional para dar confianza” (La Jornada, 9/9/11, p. 27).

¿Para dar confianza a quiénes? A los inversionistas extranjeros, por supuesto, en el sentido de que sus esclavos mexicanos no tendrán derecho a sindicalizarse, hacer paros ni huelgas, acumular antigüedad, aspirar a una jubilación digna, exigir Seguro Social o demandarlos por despidos injustificados. Confianza, pues, para que vengan a pagarles salarios de 50 centavos de dólar al día.

La reforma laboral lleva dedicatoria también para los empresarios mexicanos que, de enero de 2007 a diciembre de 2010, sacaron del país 58 mil 444.2 millones de dólares, como lo informó el propio Banco de México (Roberto González Amador, La Jornada, 26/2/11). Ahora bien, cuando Carstens habla de “reducir otro tipo de incertidumbres”, ¿a qué se refiere exactamente? Sin duda, a la que sienten los miembros de las fuerzas armadas, desde los altos mandos hasta la tropa, cuando por órdenes de Calderón violan las garantías individuales de los mexicanos en todos sus aspectos.

Para ellos –como lo declaró a Desfiladero el diputado de Morena Enrique Ibarra Pedroza–, la reforma a la Ley de Seguridad Nacional pretende “volver legal todo lo que es ilegal”. O, como también lo dijo, para establecer un régimen cívico-militar, “basado en una ley secundaria, que quedaría por encima de la Constitución”, lo cual es una aberración jurídica pero en la práctica significaría volver a sacrificarnos –ahora renunciando a nuestras libertades esenciales– para que los mismos de siempre sigan despachándose con el cucharón (la cuchara grande ya les queda chica).

Llevamos tres décadas tomando las “medicinas amargas pero necesarias” de los neoliberales, pero los hechos demuestran que su proyecto resultó desastroso: hay 13 millones de nuevos pobres, tenemos el crecimiento más bajo de América Latina (y algunos de los hombres más ricos del mundo), somos el décimo exportador de oro, nuestras riquezas naturales son inmensas, pero el campo está destruido, nuestra deuda externa crece vertiginosamente, la planta industrial desapareció, sobrevivimos gracias al narcotráfico, nos ahogamos en un baño de sangre y ahora quieren aplastarnos bajo una dictadura de corte franquista y pinochetista, inspirada quizá en el modelo chino, donde prevalecen la sobrexplotación y el totalitarismo.

Sí, el panorama es terrible, los peligros que nos acechan enormes, pero mientras no nos den un cuartelazo todavía tenemos posibilidades de frenarlos, quitarles el poder político y reconstruir el país. Contamos con recursos potenciales estratégicos y envidiables.

Los militantes más tenaces, asiduos, coherentes y lúcidos del Movimiento de Regeneración Nacional son nuestros abuelitos. Ellos fueron los grandes privilegiados del siglo XX: nacieron después de la bomba atómica, vieron el triunfo de la revolución cubana, vivieron la revolución sexual, el auge del rock, el ascenso y la caída de Salvador Allende, el eurocomunismo, las hazañas de la guerrilla nicaragüense, el fiasco de la revolución sandinista, el fin de la guerra fría y el desplome de la URSS.

Internacionalistas solidarios con las luchas de liberación nacional de los pueblos de África, Centroamérica y Palestina, resistieron a Díaz Ordaz y a Echeverría desde las guerrillas guevaristas o maoístas, aceptaron las reglas del juego socialdemócrata en la época de López Portillo, y cuando los neoliberales asaltaron el poder, se aliaron con Cuauhtémoc Cárdenas a los nacionalistas revolucionarios, más tarde abrazaron la causa de los indígenas zapatistas y ahora son lo más valioso que posee el movimiento de López Obrador.

En estos momentos de pesadilla, nuestros abuelitos están llamados a cumplir un papel clave en la batalla final contra Calderón. El año próximo podrán votar, por primera vez en su vida, alrededor de 20 millones de jóvenes que hoy tienen 17 años y, según la reciente encuesta de la UNAM, creen que a los malos hay que aplicarles la pena de muerte. Claro que no hablan en serio. Si así fuera, el Partido Verde Ecologista estaría a punto de llegar a Los Pinos, pues es el único que hace propaganda a favor de la horca.

Lo que pasa es que nuestros adolescentes no saben, pero nuestros abuelitos pueden decirles, que la reforma laboral ha sido diseñada para ellos, para negarles todos sus derechos e impedirles que gocen de cualquier prestación; en suma, para arrebatarles el futuro, para reducirlos a la condición de martillos humanos, de esclavos, de galeotes.

En el tablero del ajedrez electoral, y en este momento, nadie puede darse el lujo de encabezar movilizaciones contra las reformas estructurales que, según Carstens, son “más necesarias que nunca”. Ah, pero si nuestros abuelitos convencen a sus nietos y los sacan a la calle, a oponerse a la reforma laboral y a la legalización de la dictadura, ¿quién, desde el Congreso, se lanzará contra ellos? ¿Acaso los galanes de las revistas del corazón que desean su voto el año entrante? ¿Alguien se imagina al PRD votando en el Congreso junto a la extrema derecha antes del primero de julio?

Los tiempos corren a nuestro favor. Quizá nos falta un dirigente intermedio que articule a las distintas fuerzas populares que pueden y deben saltar a la cancha. Una bisagra entre nuestros abuelos y nuestros jóvenes. ¿Habrá por ahí alguna Camila Vallejo, con los arrestos y el coco de la líder de los estudiantes chilenos?

jamastu@gmail.com






México SA



Calderón y su máscara

Cordero: entregas y te vas

“Mantener el proyecto”





Carlos Fernández-Vega




Los mexicanos deben estar tranquilos, porque con el anuncio de ayer en la residencia oficial, cambiar lo que se llama cambiar, no cambió absolutamente nada. Fue, simplemente, un movimiento de piezas”, un revolcadero en el gabinetazo para reafirmar que en el último trecho del haiga sido como haiga sido la receta es más de lo mismo. Lo novedoso, por llamarle de alguna manera, es que, por fin, el aferrado Felipe Calderón se autodestapó para repetir en la grande, y para ello utiliza la desgastada máscara de Ernesto Cordero, quien orgullosamente se retira “con la satisfacción del deber cumplido”, según dijo, tras reunir sus 6 mil pesotes para la campaña electoral.

Pero qué lástima, porque en el anuncio mismo está la condena de Felipe y su careta. Dijo Cordero Hinojosa que deja el gabinetazo porque su propósito es “mantener el proyecto” calderonista; es decir, busca no dejar piedra sobre piedra, destrozar lo que Calderón no alcance a despedazar. Va por más muertos, menos empleo, más pobres, menor crecimiento, mayor corrupción, menor beneficio social y mayor concentración del ingreso, entre otras gracias. Cuando menos, ese es el resultado concreto del “proyecto” del tal Jelipe, y la máscara presume que eso es lo que quiere mantener.

Un beso de despedida (tipo Madonna-Britney, guardada toda proporción y cachondez, desde luego) fue lo único que faltó en la apasionada puesta en escena de la obra “lo entregas y te vas” (dejas el paquete económico en la Cámara de Diputados, y de volada te vas a la campaña). Felipe dedicó a Ernesto un panegírico igual de azucarado que de interminable, para lo cual consumió casi el triple del tiempo que destinó al sucesor de Cordero (José Antonio Meade) y a los otros “removidos”. Sólo Alejandro Poiré libró un poco más de azúcar, pero no tanta como el candidato oficial. Por cierto, ¿qué hará este personaje en el Cisen? ¿Ofrecerá discursos tipo concurso de oratoria? Un politólogo releva a un “encuestólogo” en las tareas de “inteligencia”, mientras un economista encabeza la Secretaría de Salud; es decir, la dinámica del gabinetazo no cambia.

El dueño de la máscara quiso patentizarle su cariño, pero sólo lo encueró: “con un profundo sentido social (dijo Calderón), el maestro Cordero se abocó a orientar las políticas públicas que habría de asumir el gobierno federal para que beneficiara a un mayor número de mexicanos… Además, su talento y compromiso han sido esenciales para impulsar la competitividad de la economía, la generación de empleo y el apoyo de las familias mexicanas… Como secretario de Desarrollo Social, fortaleció el Programa de Oportunidades; creó, precisamente, el Programa de Apoyo Alimentario, con el que por primera vez se brindó apoyo a más de un millón de familias, que nunca habían sido atendidas por el Estado. Yo estoy seguro de que el maestro Cordero seguirá demostrando ese sentido de responsabilidad, su patriotismo, su capacidad y, desde luego, su compromiso indeclinable con las mejores causas de México”.

En los hechos, en el balance de resultados concretos, y de acuerdo con lo expresado por el inquilino de Los Pinos, el avezado Cordero contribuyó a que 12.2 millones de mexicanos se sumaran a la pobreza; a que 5 millones más padecieran hambre; a que el déficit de empleo formal se acercara a 5 millones de plazas; a que la tasa oficial de desocupación creciera 60 por ciento; al incremento sostenido de la informalidad; al raquitismo en el “crecimiento” económico; a la caída de los índices de bienestar social; al desplome del ingreso y a tantas otras gracias producto del proyecto calderonista que ahora, según anunció el buen Ernesto, por todos los medios intentará mantener, primero, con la candidatura panista, y, segundo, ya en Los Pinos, si es que algún accidente nuclear o algún infarto en el sistema cerebral de los mexicanos le permite llegar a la residencia oficial.

Por otra parte, a Felipe Cordero se le presenta una oportunidad dorada para llevar a la práctica sus tesis más acabadas, ante la desastrosa “percepción” que de él tienen los mexicanos. Por ejemplo, Ernestico puede demostrar que en este país de “ingreso medio” 6 mil pesos es una cantidad más que suficiente para mandar a los niños a una escuela privada, pagar el crédito del coche y de la casa, y, por si fuera poco, financiar una campaña electoral con miras a la Presidencia de la República, toda vez que “la recuperación en la economía mexicana ya llegó a los bolsillos de las familias, aunque siempre la percepción de los mexicanos es peor y somos más exigentes de lo que las cifras muestran”.

Qué gran oportunidad: a los 57 millones de pobres en el país, votantes muchos de ellos, Felipe y su máscara podrán demostrar, también, que “hace mucho tiempo México dejó de ser pobre” y se encuentra en “una etapa de expansión y consolidación” de la clase media, aunque buena parte de ella no tenga empleo o sobreviva en la informalidad. Convencerá a los 28 millones de mexicanos sin acceso pleno a la alimentación que se “brinquen” una comida para que la crisis no les pegue tan duro, y a los 7 millones de ninis que con 1.5 por ciento anual como tasa promedio, el “crecimiento” económico en el calderonato ha resultado maravilloso y que la década perdida (la panista en el gobierno) ha sido benéfica para los mexicanos, pues si bien “existen riesgos de una recesión económica, no estamos en la orilla”. En fin, con el ¡Fua! como eje de acción, dedicará sus mejores cuan muy bien razonados discursos de campaña, como lo hizo en sus tiempos de funcionario, a negar sistemáticamente la realidad nacional, a repetir fábulas sobre el México idílico, a difundir mentiras y hacer el ridículo permanentemente, porque no hay duda de que esa fue la exitosa ruta que siguió para construir su candidatura. Así, Blanca Nieves se deshizo de los seis enanos restantes, y ya se puso la máscara.

Las rebanadas del pastel

Para que los mexicanos celebren a todo pulmón el mes de la patria y, desde luego, el feliz autodestape de Felipe Cordero Hinojosa, a partir del primer segundo de este sábado la Secretaría de Hacienda les regala el noveno gasolinazo del año (nueve meses, nueve aumentos). Gócenlo, mientras razonan su voto… Un abrazo, con mi agradecimiento pleno por su recibimiento, paciencia y tolerancia (incluida la petición de un minuto de receso para los fines ya conocidos), para los queridos integrantes del Círculo de Estudios Coapa.

cfvmexico_sa@hotmail.com







09/09/2011



La lápida





Luis Javier Garrido



La magnitud del escándalo abierto tras la destrucción del casino Royale de Monterrey está poniendo al país, en el contexto de la crisis económica que se ahonda y las elecciones de 2012, ante la necesidad de exigir que Felipe Calderón se retire del cargo que ocupa para responder, con varios de sus colaboradores, ante la justicia.

1. La destrucción del casino Royale de Monterrey el 25 de agosto está siendo la lápida del deplorable gobierno de facto de Felipe Calderón, quien buscó deliberadamente con su “guerra contra el narco” obtener el pleno apoyo de Washington tras el fraude a cambio de entregarle los recursos estratégicos de la nación y el control del país, y a la vez enquistarse en el poder para consolidar los intereses económicos de su grupo al afianzar sus lazos con “el crimen organizado”, todo lo cual ahora está desmoronándosele.

2. La repulsión de la sociedad mexicana al gobierno calderonista por su violencia, corrupción e ineptitud no deja de extenderse, pero los únicos que no parecen darse cuenta del malestar nacional son los operadores de Los Pinos, que con profundo desprecio al pueblo creen que pueden seguir manejando al país con los medios, y se hallan inmersos en una campaña de desinformación según la cual el desastroso gobierno actual ha hecho más que todos los gobiernos del pasado en su conjunto, y así emiten puerilmente cifras mentirosas que creen que alguien les va a creer, sobre todo cuando nuevas informaciones evidencian los vínculos de Calderón y de sus amigos con organizaciones delictivas.

3. La corrupción del panismo calderonista es tan desmedida que ha logrado debilitar hasta sus cimientos al PAN, señalaba Manuel Espino, su ex presidente nacional, el 31 de agosto en el programa de Carmen Aristegui en MVS. Desde que en 2004 Calderón iniciara sus actividades ilícitas en Pemex siendo el titular de Energía de Fox, se vinculara a intereses trasnacionales, y poco después se empeñara en aprobar la ley Televisa, que era un nuevo atraco a la nación, ya estando en Los Pinos estas actividades no han cesado. La familia de Juan Camilo Mouriño, su brazo derecho, recibió 128 contratos ilegales en Pemex (pretendiendo que no eran éticos pero sí “legales”), y los dos más cercanos colaboradores de Calderón, a quienes éste puso al frente del partido, cometieron también presuntos delitos: primero Germán Martínez no dio cuentas de 500 millones de pesos tras la derrota de 2009, y su remplazante César Nava se retiró del cargo ignorando múltiples escándalos como el del departamento supermillonario, recordó Espino, en tanto que Jorge Manzanera, operador electoral de Los Pinos, defraudó millones de pesos de los recursos públicos del partido, sin enumerar otros muchos casos de corrupción.

4. El negocio de los casinos fue entendido por el grupo de Calderón como la clave para consolidarse en el poder, buscando independizarse del grupo salinista que lo llevó a encumbrarse en 2006. El casinero William Andrew Graven acusó el 17 de noviembre de 2008 a su ex socio Juan José Rojas Cardona, quien es señalado hoy como el principal zar de los casinos en México, de haber entregado “dinero ilícito”, proveniente del crimen organizado, a la campaña presidencial de Felipe Calderón en 2006, recordando que fue gracias a los permisos que le concedió primero el gobierno de Fox, y luego el de Calderón, que Rojas Cardona logró tener 16 empresas operadoras de casinos en México (Proceso, 1818).

5. Los dos gobiernos panistas, lo mismo el de Fox que el de Calderón, se empeñaron en hacer de los casinos, que legalizaron de hecho pero no de derecho, un negocio partidista y personal. Luego de que Santiago Creel entregó a Televisa 65 permisos para que lo respaldara en 2006, Francisco Ramírez Acuña, titular de Bucareli de 2006 a 2008 y ahora flamante líder de los diputados del PAN, nombró a Roberto Correa como director adjunto de Juegos y Sorteos, y éste concedió 41 permisos a Atracciones y Emociones Vallarta (incluyendo varios en Nuevo León), y muchos más a El Palacio de los Números, a Administradora Mexicana de Hipódromos y hasta a los españoles del Grupo Codere, protegido del PP de Rajoy y Aznar, donde hay mesas de cartas, dados y apuesta directa, expresamente prohibidos por la ley. De los supuestos ocho zares que controlarían el juego en México, la mayoría representaba ya así a mediados del sexenio los intereses de grupos del PAN vinculados a Calderón, entre ellos los de la familia Madero, que al parecer le ha entrado al queso con fruición (El Universal, 8/9/11).

6. El escándalo político consecuencia del ataque al casino Royale no ha logrado ser acallado por sus dimensiones por Los Pinos. Nuevos videos dados a conocer por Reforma han incriminado ya no sólo a Jonás Larrazabal, el “hermano incómodo”, sino al propio edil regiomontano, Fernando Larrazabal o Larry, como se le conoce en el bajo mundo, pues muestran a funcionarios suyos recibiendo dinero de los dueños de las casas de apuestas, lo que es más grave porque se ha hecho público que Larrazabal, junto con Zeferino Salgado (delegado de la SCT en Nuevo León) y Raúl Gracia (consejero de la Judicatura Federal) fueron designados por Calderón para operar la campaña presidencial de Ernesto Cordero, secretario de Hacienda (Proceso, 1818).

7. En 1993, Salinas generó un gran escándalo al reunir en casa de Antonio Ortiz Mena a los 30 principales empresarios del país, para solicitarle a cada uno 30 millones de pesos para el PRI a fin de financiar la campaña presidencial oficial del año siguiente: el ya legendario “pase de charola”, que entre otros fue censurado por Acción Nacional, que ahora hace lo mismo pero con grandes capos del crimen organizado. De acuerdo con otra información, a principios de año Calderón convocó a los integrantes de la llamada “Santísima Trinidad” regiomontana, para solicitarles que no escatimen esfuerzos para recaudar con ese esquema fondos para el blanquiazul, y por sus grandes simpatías por Calderón, el zar de los casinos ya está trabajando para que “todos los propietarios de casas de apuestas” hagan una colecta de 300 millones de dólares “para apoyar” al próximo candidato presidencial del PAN (Proceso, 1818).

8. La intolerancia de Calderón ante la exigencia de que se cambien las políticas del Estado frente al narco obedece por lo mismo a su interés político de proseguir la entrega del país a Washington, pero también a sus intereses económicos; de ahí la burla que constituyera su “diálogo” con el grupo de Javier Sicilia y ahora su desfachatada actitud ante la demanda de la UNAM, expresada por su rector en el sentido de que se respete el orden constitucional y deje de utilizarse a las fuerzas armadas en la investigación y persecución de los delitos.

9. ¿A quién puede sorprenderle en ese contexto que Calderón rechazara también la advertencia del Consejo de la Judicatura Federal de que no arroje acusaciones por su fracaso a otras instancias, como el Poder Judicial, al que busca endilgarle la responsabilidad por su fracaso?