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23 may 2012

 

Televisa y la primavera mexicana


Miles protestan en contra de Peña Nieto. Foto: Eduardo Miranda
Miles protestan en contra de Peña Nieto.
Foto: Eduardo Miranda


MÉXICO D.F. (apro).- Irónico, Carlos Monsiváis solía decir cuando un acontecimiento rebasaba la capacidad de comprensión de los estamentos políticos y mediáticos en un país tan poco acostumbrado a las sorpresas: “no entiendo lo que pasa o ya pasó lo que entendía”.

Algo muy parecido les ocurrió a los conductores estelares de Televisa, reunidos en el programa de ocurrencias llamado Tercer Grado. El miércoles 16 de mayo, los cinco periodistas que se reúnen a desahogar la agenda del momento de la empresa, protagonizaron una curiosa embestida contra los usuarios de las redes sociales, especialmente en Twitter.

“Promotores de la dictadura del odio”, “en Twitter triunfa quien grita más”, “intolerantes” y, por supuesto, manipulados por los equipos de campaña.

La molestia de los conductores era un simple reflejo del malestar frente a los últimos acontecimientos: el debate sobre los gastos de comunicación de Peña Nieto con Televisa, el desfiguro de Héctor Aguilar Camín que perdió los estribos en uno de los momentos menos afortunados del autor de Vivir en el Golfo, la auténtica insurgencia de las audiencias de Youtube que siguieron paso a paso lo ocurrido aquel “viernes negro” de Enrique Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana y el contragolpe del video #131 Alumnos de la Ibero Responden. En menos de una semana, esta grabación casera alcanzó 1 millón 2 mil 711 reproducciones, superando con mucho el video-spot de Enrique Peña Nieto.

Televisa pretendió alejarse del centro de la discusión. No eran ellos los impugnados. No era su manipulación informativa ni su sesgo a favor de Peña Nieto lo que generó el malestar. Todo lo ocurrido en las redes sociales es producto de una “mini-minoría” (Loret de Mola dixit) intolerante, promotora del odio y quizá instrumentalizada por los adversarios del candidato del PRI.

Revisar este programa, después de lo ocurrido en los tres últimos días que están cambiando la campaña electoral, ha de resultar muy bochornoso para Televisa y sus conductores.
El sábado 19 de mayo, la marcha anti Peña Nieto o #MarchaYoSoy132 rebasó todas las expectativas posibles. La Primavera Mexicana dejó de ser una entelequia. Los usuarios de las redes sociales salieron del ciberespacio para expresarse en las calles y avenidas de más de 20 ciudades de todo el país.

En el Distrito Federal, los cálculos más optimistas hablaron de “poco más de 10 mil” personas. La realidad fue mucho más impactante: fueron más de 46 mil personas, según las propias autoridades capitalinas. Fue una de las marchas de mayor diversidad social, económica y con el sello muy claro de los jóvenes de 18 a 25 años que proclamaron: “estamos haciendo historia”.

Y nadie pudo instrumentalizar a su favor esa marcha. Intentaron a través de algunos medios impresos cercanos al duopolio Televisa-EPN endilgársela a Josefina Vázquez Mota o a Andrés Manuel López Obrador. La marcha fue la continuidad de lo ocurrido en la Universidad Iberoamericana y en otros centros de estudios superiores del país: fue una marcha de rebelión de las audiencias, transformados en ciudadanos hartos de la manipulación televisiva. “No me mientas Televisa”, “Yo sí leo, no veo Televisa” y “¡Fuera Televisa!” fueron de las consignas más mencionadas en esa manifestación.

Al día siguiente, domingo 20 de mayo, los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador protagonizaron otra movilización multitudinaria en el Zócalo capitalino. La convocatoria fue también a través de redes sociales. Y la gran mayoría de los asistentes fueron jóvenes. En muchas ciudades europeas, norteamericanas y latinoamericanas hubo expresiones de apoyo al candidato presidencial. Los testimonios están en Youtube, Facebook y una amplia red de blogs, de podcast, de instrumentos de las audiencias deliberativas y convergentes.

El lunes 21 de mayo, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, representantes de decenas de universidades públicas y privadas se reunieron, por primera vez sin la convocatoria del PRD, el PT o Movimiento Ciudadano, en el sitio emblemático de los movimientos estudiantiles mexicanos.

La tarde de Tlatelolco demostró que el punto de inflexión de la campaña presidencial del 2012 lo constituye una de las demandas más sentidas por esta nueva generación de electores: la democratización de los medios masivos de comunicación. El fin del engaño publicitario disfrazado de publicidad. El retorno a la política y a los liderazgos genuinos y no sólo a candidatos mediáticos construidos a golpes de spots, marketing, reality político y encuestas inamovibles.

Las dos consignas espontáneas, surgidas en la plaza de Tlatelolco, ante el evidente apoyo de los universitarios por López Obrador fueron dos: “¡Fuera Televisa!” y “¡Fuera Elba Esther Gordillo!”. Los dos poderes fácticos que para muchos son piedras angulares de la campaña de Peña Nieto.

Televisa tuvo que recular a medias. En la noche, Joaquín López Dóriga transmitió en su noticiero estelar de Canal 2 las imágenes de las tres concentraciones. Incluso, se transmitieron partes sustanciales de los videos de los estudiantes de la Iberoamericana.

Calcularon mal. Hicieron una pésima lectura del malestar en las redes sociales. Lo sucedido en el recinto de Santa Fe no fue una anécdota más en la imparable marcha hacia la inevitabilidad del triunfo de Enrique Peña Nieto. Fue el banderazo de salida para que muchos estudiantes pasaran a la movilización.

La Primavera Mexicana no se explica sin el malestar contra Televisa. No es sólo una movilización más en función de contrarrestar al candidato puntero. Con la soberbia de quienes anticipan el dominio del próximo sexenio, Televisa y el PRI convirtieron a esta elección en un referéndum en torno a la telecracia. Y son los jóvenes, las audiencias del futuro, los votantes de este año, quienes han tomado la plaza pública para expresar su profundo descontento.

¿Eso es promover el odio? ¿Eso es ser intolerante? Se equivocaron los estrategas de Televisa. Y se equivocó más el equipo de Peña Nieto.

La mañana de este martes 22 de mayo, Carlos Loret realizó un ensayo fallido de “control de daños”. En Primero Noticias entrevistó a estudiantes de la Ibero. Intentó revivir la idea diazordacista de que “fuerzas oscuras” de la izquierda mexicana o del lopezobradorismo impulsaron a los estudiantes a protestar en contra de Peña Nieto. Le salió el tiro por la culata.

Televisa no es un medio solamente, se ha convertido en un fin, en uno de los principales actores del poder que ha frenado la transición a la democracia. Y si nadie le gritó en las calles a Felipe Calderón fue porque antes de que termine su sexenio, los jóvenes de la Primavera Mexicana ya lo enviaron anticipadamente al baúl del desprecio de la historia.

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9 may 2012

Si no es por el debate , la mayoría de la gente no se entera de este tipo de cosas , que únicamente las retoman los mismo medios de siempre , aquellos que los poderes fácticos califican peyorativamente como de izquierda , para restarles credibilidad y que pocos volteen a verlos .

 

 

Posdebate: rating y despilfarro con Televisa

El debate en la plaza de la Constitución. Foto: Octavio Gómez
El debate en la plaza de la Constitución.
Foto: Octavio Gómez


MÉXICO, D.F., (apro).- El primer debate entre los cuatro candidatos presidenciales superó para muchos las expectativas de un encuentro accidentado, mientras una gran mayoría de espectadores esperaron más de este evento televisivo que, como tal, fue arrasado momentáneamente por los distractores propios del medio masivo por excelencia: una playmate-edecán que apareció 18 segundos con un escote tal que paralizó las miradas adolescentes de Quadri y buena parte de la audiencia; la pésima producción acordada por los partidos que impidió la fluidez de la polémica; y la incapacidad de entender las gráficas y apoyos documentales que todos los candidatos utilizaron con una pantalla censuradora.

La primera impostura del posdebate radica justamente en la importancia mediática inflada como merengue en torno a la edecán Julia Orayen, que ahora aprovecha sus warholianos quince minutos de fama para dar entrevistas a quien se le pida y autopromoverse en la República de Pantalla.

La segunda impostura está entre los propios consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE) que se dicen alarmados y descontentos con la producción del debate, pero no aclaran cuánto le pagaron a Jesús Agustín Tapia Flores, un productor televisivo que se desempeñó como coordinador general de noticias para las televisoras locales en TV Azteca, desde 2007.

Los más suspicaces sospechan que el escote sugerente fue una manera de frivolizar el debate, mientras otros creen que ante tal aburrido esquema televisivo lo más destacado no fueron los argumentos de quienes nos piensan gobernar, sino la efímera presencia de la repartidora de bolitas.

Más allá de este posdebate inesperado, el evento del 6 de mayo dejó algunas lecciones para las mismas televisoras que esperaban su rotundo fracaso:

• La transmisión del debate registró un rating promedio, a escala nacional, de 10.4 puntos, es decir, casi 4 millones de personas. La audiencia más alta, según IBOPE, fue en el Canal 5, la segunda cadena nacional de Televisa que apenas llega a poco más de 41% de los 28 millones de tele-hogares en el país. En la parte final del debate, el rating alcanzó los 12 puntos, es decir, casi 5 millones de personas.

Suponemos que si Televisa hubiera decidido transmitir el debate en el Canal 2, la cadena que llega a más de 85% de los telehogares, el rating sería sustancialmente mayor. La empresa de Emilio Azcárraga Jean decidió transmitir Pequeños Gigantes, su reality de concurso donde explotan la infancia de los “niños talentosos” que, por cierto, no fue mencionado nunca en aquellos videos de los “niños incómodos” que circularon en Youtube. Los Pequeños Gigantes tuvieron ese día un rating de 17.3 puntos.

• En comparación con los debates presidenciales del 2000 y del 2006, el rating televisivo de éste fue menor. Según las cifras de IBOPE, en el 2000, el debate entre Fox, Cárdenas y Labastida tuvo un índice de audiencia de 18 puntos, y en el 2006, el debate entre Calderón, López Obrador y Madrazo tuvo un índice de 21.6 puntos, más del doble del presente.

La diferencia sustancial es que en el 2000 y el 2006 el debate se transmitió en las dos cadenas nacionales con mayor alcance: Canal 2 y Canal 13.

• La bravuconada de Ricardo Salinas Pliego fue contraproducente. Su transmisión del partido de futbol entre el Morelia y los Tigres tuvo menor rating que el debate: 9.6 puntos, a pesar de ser transmitido por la cadena nacional de Canal 13. La mala broma de transmitirlo en el canal 40 sólo impactó en el Valle de México. Esta señal de la que se apropió con sus típicas malas artes el señor Salinas Pliego tiene menor audiencia, incluso, que otras señales metropolitanas como Canal 4, de Televisa e, incluso, de Canal 28 o Cadena Tres, de Grupo Imagen.

La cuenta de Twitter de Salinas Pliego no ha cumplido con lo que prometió: ofrecernos sus datos de rating para demostrar la validez de su argumento de que a nadie le interesa el debate presidencial.

• El elemento novedoso fue la intensidad de los medios convergentes y cibernéticos en este episodio. Las cifras indican que en la zona metropolitana unas 294 mil personas vieron el debate presidencial a través de alguna de las plataformas por Internet. La cifra nacional puede llegar a las 500 mil personas.
Evidentemente son diez veces menos personas que las audiencias televisivas. La razón es lógica: menos de 30% de los hogares mexicanos tienen acceso a Internet, en comparación con 92% que tiene acceso a televisión abierta.

La diferencia radica en la condición deliberativa y más crítica de las audiencias por Internet. Tan sólo en las redes sociales, como Twitter, los dos Trending Topics que se formaron antes de que terminara el debate fueron: #UnSalvavidasParaJosefina y #HoyGanamosConAMLO. Al día siguiente, el grupo @ectivista, afín a Peña Nieto, armó su propio Trending Topic con el hashtag #EPNGanóElDebate. Pronto se confirmó que muchas cuentas que inflaron este Trending fueron bots (Francie French, Junko Forester, Shanel Hardesty, Bessie Gard, Kassandra Abner, por mencionar algunos ejemplos de bots que inflaron el TT de Peña Nieto).

Las cuentas de Peña Nieto con Televisa

Peña Nieto desestimó en el debate y en la serie de entrevistas que ha ofrecido en el posdebate las cifras proporcionadas por Andrés Manuel López Obrador sobre el gasto de 742 millones de pesos en el primer año de su gobierno (2005-2006) con Grupo Televisa. Este gasto se desglosa en los documentos de la siguiente manera:

–691 millones fueron para publicidad televisiva, incluyendo infomerciales disfrazados de “entrevistas”.

–10 millones para publirreportajes en editorial Televisa.

–7.5 millones para la elaboración de la “estrategia” de comunicación política.

–1 millón 280 mil pesos para “entrenamiento de voceros”.

–7.2 millones para “diseño de identidad gráfica”.

–6 millones para la agencia Central de Estrategias Políticas (Cepol) por la “asesoría permanente” al gobierno de Peña Nieto.

–10 millones de pesos para la empresa Filmmates, de Pedro Torres, quien ha sido el productor de los spots más caros de la carrera mediática de Peña Nieto.

Las cifras son las mismas que publicó Proceso desde octubre 2005 y forman parte del Plan de Acción que Televisa negoció con el gobierno de Peña Nieto para “fortalecer su liderazgo a nivel nacional y su proyección a escala nacional e internacional”.

Los documentos internos que fueron entregados a este reportero, desde octubre de 2005, no sólo mencionaban las cifras sino ampliaba la inversión y el Plan de Acción, y explícitamente mencionaban una serie de sugerencias que fueron cumplidas al pie de la letra por Peña Nieto, empezando por la primera campaña de los “100 compromisos cumplidos”.

La explicación amplia de este proyecto está en el capítulo dos del libro Si yo fuera presidente, el reality show de Peña Nieto, editado por Grijalbo desde 2009.

Peña Nieto volvió a descalificar esta información. En el debate la calificó de “totalmente falsa” y no se atrevió siquiera a mencionar el nombre de la revista donde originalmente se publicó: Proceso. Para el candidato presidencial priista sólo existe el nombre de los medios afines.

En la entrevista que este martes 8 ofreció a Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, Peña Nieto fue más allá. Dijo que “esta información que publicó una revista” es un invento y no tuvo ninguna consecuencia, porque no se aprobó la formación de una comisión investigadora en la Cámara de Diputados.

El cinismo del candidato presidencial no tiene límites. El convenio publicado es original. Lo saben él, David López, Alejandro Quintero, vicepresidente de Televisa y accionista de la empresa TV Promo, que sirvió de broker o intermediario para ocultar o encubrir el desvío de recursos públicos.

Sí tuvo consecuencias esta información. El acceso a los contratos originales entre Peña Nieto y los medios masivos de comunicación están “reservados”. La opacidad creció junto con el dispendio. Los siguientes contratos ya no fueron “filtrados” y el gasto se incrementó sustancialmente.

Televisa siempre salió al quite para descalificar esta información. El miércoles 24 de junio de 2009, la empresa de Emilio Azcárraga Jean publicó un desplegado en todos los medios impresos diciendo “Aristegui y Villamil mienten”. Les molestó, de nuevo, que se diera a conocer el dispendio de Peña Nieto con Televisa.

Peña Nieto y Televisa le apuestan a la desmemoria de los mexicanos y al chantaje con todos los gobernadores: si ellos no firman convenios similares a los del exgobernador del Estado de México, serán sacrificados en pantalla. Les inventarán un escándalo. Serán un “peligro para México”.

Un viejo dicho señala que el amor y el dinero no se pueden ocultar. El despilfarro de Peña Nieto en la pantalla durante su gobierno en el Estado de México y ahora –con doble contabilidad encubierta– en la campaña presidencial son la más clara confirmación de que ese contrato y el Plan de Acción se cumplieron puntualmente.

Habrá más información. Y Peña Nieto lo sabe. Aunque ahora estén distanciados “tácticamente” Alejandro Quintero y el equipo de comunicación de Peña Nieto.

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1 may 2012

 

Debates, futbol y golpismo televisivo

Salinas y Azcárraga, dueños de TV Azteca y Televisa, respectivamente. Foto: Octavio Gómez
Salinas y Azcárraga, dueños de TV Azteca y Televisa, respectivamente.
Foto: Octavio Gómez


MÉXICO, D.F. (apro).- Existen suficientes muestras del descontento de Televisa y TV Azteca, los señores feudales del espectro radioeléctrico, frente a la reforma electoral del 2007. Desde entonces, decidieron enfrentarse al sistema político en un ensayo de golpismo televisivo, a la usanza de dictaduras militares.

Con su ejército de comentaristas, comentócratas y periodistas dóciles al guión se enfrentaron en el Senado a los legisladores. Después desafiaron al IFE y a los partidos. Hipócritas, como siempre, al mismo tiempo que criticaban “la partidocracia” promovieron a empleados, hijos, hermanas y especialistas afines a sus intereses para que formaran parte de la telebancada. Desde 2009 y, más en 2012, la telebancada está presente en varios partidos.

En vísperas de las elecciones presidenciales del 2012, arreciaron sus ataques a un IFE debilitado; además, promovieron en el Congreso una contrarreforma en medio de su apoyo explícito y mutuo a Enrique Peña Nieto y a Josefina Vázquez Mota.

No es casual esta “alianza” masoquista. Tanto Peña Nieto como Vázquez Mota se comprometieron ante los concesionarios a cambiar la reforma electoral del 2007. La razón del descontento de las televisoras es muy simple: perdieron 3 mil 500 millones de pesos en el mercado de la compra-venta de spots que ahora deben ser utilizados en los tiempos del Estado.

Astutos y conscientes de la impunidad que han tenido durante la última década, Televisa y TV Azteca decidieron desafiar a la autoridad electoral y a la Constitución misma negándose a transmitir el próximo debate entre los candidatos presidenciales, previsto para el domingo 6 de mayo.

El pretexto es el fútbol. La industria y el negocio del balompié mexicano no sólo están dominados y sojuzgados por los intereses del duopolio televisivo. La propia Federación Mexicana de Futbol se ha convertido en rehén de Televisa y TV Azteca. Lo que menos les interesa son los aficionados o las audiencias. Su interés es convertir el futbol en un negocio alterno con los gobiernos de los estados –la mayoría priistas- para resarcir lo perdido con la hipercomercialización de las campañas políticas.
Así lo escribió Roberto Zamarripa en su artículo “Liga de la Indecencia”, publicado en Reforma, el lunes 30 de abril:

“Los llamados torneos cortos han venido acompañados del surgimiento del equipos en plazas modestas como Jaguares de Chiapas, Gallos de Querétaro, Xolos de Tijuana, Atlante en Cancún o Necaxa en Aguascalientes, constituidos bajo opacos acuerdos entre gobiernos estatales, televisoras y directivos.

Equipos fabricados para los torneos cortos con el propósito de que llegaran a liguillas en temporada electoral. En la fórmula, los gobernadores regalaron dinero público, dispensaron a empresarios de impuestos que el resto de los ciudadanos y hombres de negocio sí tienen que pagar y al final perdieron todos. Las teles no tuvieron más rating, los equipos no llegaron los estadios, los políticos perdieron las elecciones y el pueblo quedó más pobre”.

Este es el contexto del reciente desafío expresado por Ricardo Salinas Pliego, el accionista mayoritario de TV Azteca, quien se negó a transmitir el debate presidencial el próximo 6 de mayo. Con la prepotencia que caracteriza a este invento empresarial del sexenio salinista, el propietario de Grupo Salinas escribió en su cuenta de Twitter:

“Si quieren debate, véanlo por Televisa, si no, vean el fútbol por Azteca. Yo les paso los rating al día siguiente”.

Su socio, Emilio Azcárraga Jean, el barón de Televisa, escribió en su propia cuenta de Twitter:
“Aclarando las dudas… Morelia vs. Tigres no lo transmite Televisa, lo transmite TV Azteca”.

¿De cuándo acá el dueño de Televisa promoviendo a su supuesto competidor en la televisión y en el negocio del futbol?

Es claro que no se trata de rating, de futbol ni de ganar audiencias. Se trata de una nueva demostración de poder. Ninguno de los más de 80 partidos de futbol ha sido transmitido a las 20 horas en domingo. Es otra muestra más del espíritu golpista que rodea a los dueños de las dos televisoras.

Ellos creen que son los dueños del balón, de la cancha, de los jugadores y del rating de todo lo relacionado con la política, el deporte y el espectáculo.

La única resistencia clara a este desafío se generó entre los usuarios de Twitter que entre el lunes 30 de abril y el martes 1 de mayo generaron un Trending Topic con los hashtag:

#NoVeasTVAzteca, #QueremosDebateNoFutbol, #ExijoalIFEDebateenCadenaNacional y #PorNadaMePierdoElDebate.

Soberbios como son, los señores feudales de la televisión menosprecian la reacción en redes sociales y confían en que van a humillar a los consejeros del IFE.

Lo más sorprendente es el silencio cómplice de los candidatos presidenciales del PAN y del PRI. Si aceptan este nuevo desafío golpista de las televisoras, lo único que queda claro es que ellos también forman parte de este grosero desafío electoral.

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30 abr 2012

 

Los Candidatos Frente al Poder Televisivo (Segunda Parte)

Jenaro Villamil

La Propuesta de López Obrador
Fue hasta el 17 de abril de este año, en plena campaña, que López Obrador propuso en Jalapa, Veracruz, la democratización de los medios, aclarando que no va a expropiar a ninguna cadena de televisión, pero sí a combatir los monopolios.

“Quiero aclarar que cuando proponemos la democratización de los medios de comunicación, no hablamos de expropiar, sino de que el Estado cumpla el mandato constitucional de garantizar el derecho a la información”, advirtió.

El aspirante presidencial de la izquierda ha sido el único que se metió al tema “vetado” por los dueños de las dos televisoras. Propuso eliminar el régimen de concesiones; crear un sistema para aprovechar mejor el espectro radioeléctrico y que no lo detenten dos grupos solamente, sobre todo, en materia de televisión abierta.

“Si Carlos Slim o los periódicos Reforma o El Universal, La Jornada o cualquier otra empresa editorial o cualquier ciudadano, quiere tener un canal de televisión abierta no tendrá problema”, afirmó López Obrador.

“Así como también, si Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas o cualquier otro empresario o ciudadano desean participar en el negocio de las telecomunicaciones, de la telefonía, podrán hacerlo, porque no debe haber, bajo ninguna consideración, repito, prácticas monopólicas”.

“Que haya todos los canales de televisión o estaciones de radio que sean técnicamente posibles, con absoluta libertad, sólo evitando que se concentren en unas cuantas manos como sucede en la actualidad”, sintetizó.

Desgraciadamente, López Obrador no abundó sobre otros aspectos fundamentales de esta agenda que no se circunscriben sólo al reparto del pastel del espectro: qué política aplicará en materia de acceso universal a la banda ancha; qué política frente al proceso de digitalización de las señales de televisión que quedó trunco durante este sexenio; qué compromiso hace a favor del derecho de las audiencias y no sólo de los concesionarios.

La ecuación de la democratización de los medios de comunicación está incompleta si no se toman en cuenta a las propias audiencias. Los derechos fundamentales en la sociedad de la información no están plenamente garantizados: la libre expresión (ya lo vimos frente a los intentos de criminalizar a los usuarios de Twitter, como sucedió en Veracruz); el software libre; el derecho a la privacidad (algo que se ha convertido en un caballito de batalla ante el crecimiento exponencial de Facebook); el derecho de réplica (no sólo pensado para los partidos o los políticos); y los derechos al sano esparcimiento, a contenidos con calidad y a la no discriminación por orígenes étnicos, socioeconómicos o de género en las pantallas televisivas.

A pesar de que es una propuesta incompleta, López Obrador es el único de los tres candidatos punteros que se ha atrevido a pronunciarse en esta materia.
Casualmente, después de este discurso del martes 17 de abril, arreciaron las críticas de Televisa en su contra. El comentarista estelar y vocero de facto de la empresa, Joaquín López Dóriga inició desde el 22 de abril un ataque frontal hacia López Obrador. El pretexto fue la crítica del perredista al papel de Televisa durante la “guerra sucia” del 2006. El contexto es, sin duda, esta posición nada grata para Azcárraga Jean.

Peña Nieto y Vázquez Mota

Como en el caso de la privatización de Pemex, de una reforma fiscal y una reforma laboral para “flexibilizar” el mercado, Peña Nieto y Vázquez Mota tienen otra coincidencia fundamental: no meterse con el tema de la democratización de los medios de comunicación.

No sólo por cálculo electoral sino por una razón muy sencilla: ambos candidatos han fincado su desarrollo, a partir de una alianza con las dos grandes televisoras, los grupos radiofónicos más importantes, los grupos editoriales con mayor fuerza y no plantean nada específicamente, en el terreno de la Ley Federal de Radio y Televisión ni en la Ley de Telecomunicaciones.

En ninguna de sus conferencias de prensa, en ninguno de los “compromisos firmados” o en sus “encuentros ciudadanos” han realizado planteamiento alguno a favor de una transformación del statu quo en esta materia.

El único panista que ha insistido en este terreno es Javier Corral, aspirante al Senado de la República. Corral criticó a Vázquez Mota cuando en octubre de 2011, la candidata presidencial ofreció enmendar la reforma electoral del 2007.

Corral Jurado consideró que Vázquez Mota es “rehén” de los concesionarios de medios electrónicos y calificó como “desesperanzador” que les ofreciera mantener sus privilegios, con tal de “ganar el aplauso fácil” de los concesionarios.

A pesar de mantenerse callado, Peña Nieto, el PRI y el Partido Verde han aprobado una serie de “listas” de candidatos a diputados federales y senadores por la vía plurinominal, donde las televisoras y algunos grupos radiofónicos tienen un escaño asegurado.

Seis representantes de Televisa y seis de TV Azteca tienen un asiento asegurado en las “listas” del PRI-PVEM. Entre ellos, dos ex directores de la televisora de Ricardo Salinas Pliego –Tristán Canales y Jorge Mendoza-, además de Ninfa Salinas.

En el caso de los personajes vinculados a Televisa, las posiciones más fuertes se garantizaron a través del Partido Verde.









15 abr 2012


La telebancada en acción: una contrarreforma electoral en ciernes

Jenaro Villamil
14 de abril de 2012 · 2 Comentarios
Destacado


En una escena legislativa que recuerda la aprobación de la Ley Televisa, de triste memoria, el jueves 12 se aprobó una de las pocas iniciativas de la izquierda en el sexenio. Pero resultó ser un regalo a las televisoras envuelto en una tramposa argumentación “indigenista”… Cumplido su encargo, el impulsor de la misma, el perredista Armando Ríos Piter, dejó en manos de la telebancada y de una mayoría suficiente de seguidores la aprobación de la contrarreforma a la ley electoral de 2007… Por lo que se ve, de la próxima elección surgirá el telecongreso.

En pleno proceso electoral, al final de la Legislatura y al vapor, la Cámara de Diputados aprobó el jueves 12 un nuevo “regalo” al duopolio televisivo, similar, en formas y en rapidez, a la imposición de la llamada Ley Televisa en vísperas de la campaña presidencial de 2006.

En esta ocasión Televisa y TV Azteca contaron con un singular aliado: el excoordinador de la bancada del PRD, Armando Ríos Piter, quien presentó la iniciativa apenas el pasado 20 de marzo, antes de irse a su campaña como senador de Guerrero por el PRD.

Gracias al cabildeo de la “telebancada”, a las presiones directas de los concesionarios y al desconocimiento de algunos legisladores, quienes pensaron que dicha iniciativa era para apoyar a las radios indígenas y promover la “alimentación nutritiva y balanceada”, 244 diputados federales del PRI, PAN, PRD, Partido Verde, PT y Panal aprobaron cambios a los artículos 49 Bis y 79 Bis de la Ley Federal de Radio y Televisión.

“Pasó con dispensa de trámite desde la comisión de Radio y Televisión. Fue al vapor y su redacción fue tan tramposa que muchos se fueron con lo que decía la exposición de motivos”, advirtió Jaime Cárdenas, del PT, el único legislador que argumentó en contra.

–¿Es anticonstitucional esta reforma? –se le cuestiona.

–Sí –responde Cárdenas–. Viola el artículo 41 constitucional.

Por su parte, el especialista Raúl Trejo Delarbre consideró que “es el inicio de la contrarreforma electoral”, mientras que la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi) afirmó en un comunicado que estos cambios “implican un grave retroceso en la reforma electoral” y “manifiestan una inquietante subordinación de los partidos al interés de las televisoras”.

(Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1850, ya en circulación)

10 abr 2012



Peña Nieto, el aplastamiento visual

Jenaro Villamil

Enrique Peña Nieto, candidato priista a la Presidencia.
Foto: Miguel Dimayuga


MÉXICO, D.F. (apro).- En las primeras horas del pasado 30 de marzo, inicio formal de la mini-campaña presidencial en México, el país amaneció tapizado por espectaculares de Enrique Peña Nieto en posición de hombre que mira al futuro, ilumina la oscuridad, apapacha a las señoras, promete el cambio sin decir para dónde.

A razón de 10 a 1 frente a López Obrador o a Josefina Vázquez Mota, los espectaculares de Peña Nieto tapizaron importantes avenidas como el Circuito Interior o el Anillo Periférico del Distrito Federal. Hasta extrañaba uno los modestos anuncios de tiendas de ropa.

La inundación peñista no sólo fue en las calles de las ciudades más grandes del país. En una acción perfectamente sincronizada, a través de spots televisivos y radiofónicos, el candidato de la coalición PRI-PVEM apareció en tres ediciones distintas recorriendo el país, hablando a cada región de México. Hombre solo que salva a la nación. Hombre-spot que conecta con las emociones evasivas de una sociedad agotada.

Peña Nieto presumió en estos promocionales hasta cuatro modelos de ropa distinta, como si se tratara de un candidato “totalmente Palacio”. También se dio gusto para una naturalidad impostada. Bailó un danzón, se paró en un muelle de Quintana Roo, mientras una gaviota sobrevolaba su destino.

Ahora ya está el segundo “paquete” de spots de Peña Nieto. Habla de su infancia, de su familia, de sus orígenes. El es el mensaje. El es la propuesta. Su biografía parece ser la plataforma de gobierno. El es la imagen que arrastra hacia la victoria.

Y si usted quiere salvarse de esta intoxicación visual peñista no podrá. Va a cualquier sala de cine y ahí le recetarán por lo menos, tres spots de Peña Nieto y alguno de sus contrincantes. Los de Josefina Vázquez Mota, fallidos y oscuros, se confunden con el promocional de la teleserie Mujeres Asesinas. Y López Obrador, con mayor contenido, es visualmente pobre, hermético, dando la espalda a la cámara.

De eso se trata la campaña de Peña Nieto: no es convencer de su propuesta sino inundar de su inventario audiovisual el país. Ahí está su rostro, su nombre, la tipografía eficaz de sus promotores en las playas de Semana Santa, en el reparto de afiches, en las páginas de internet, en Facebook y en Twitter donde se han activado los @ectivistas que ahora presumen su copete estilizado como helado de chocolate sobre sus cabezas.

Y si no quiere ver Peña Nieto hasta en la sopa, en microbuses o en playas artificiales, ahí está Angélica Rivera, en el papel de La Gaviota en Campaña, subiendo videos al estilo doméstico de WereverTomorrow, perfectamente calculado para que den un tono “casual”, “hogareño”, emotivo.

Se trata de un “inventario visual dominante”. Es el aplastamiento mercadológico que precede al emocional y busca traducirse en un “carro completo” en las urnas, según los cálculos de sus jefes de campaña.

El movimiento peñista no sólo le apuestan al retorno del PRI a la presidencia de la República y a una cómoda mayoría en el Congreso sino a la coronación del Rey Peña Nieto, soberano del spot, conde de los infomerciales, emperador de los espectaculares, que lleva por corona un Copete-símbolo de la dinastía Atlacomulco.

Es un operativo que conjuga el dominio audiovisual de Televisa –ahí está el productor estelar Pedro Torres, productor de los spots- con el dominio del aparato político-partidista que tienen los gobernadores peñistas. Ya no hay rubor para simular la separación entre gobierno y partido.

En Veracruz y en Yucatán, los gobernadores no sólo presumieron su militancia sino exhibieron el músculo presupuestal y esa gran tradición mexicana que nunca se ha ido (salvo en el Estadio Azul con Josefina Vázquez Mota): el acarreo masivo.

Buscan consolidar un “voto duro” de 10 millones de personas, como mínimo. Y agregar 20 millones de votos más. Si lo logran, en un escenario de 60% de abstención, el inventario visual dominante se habrá traducido en “carro completo” en las urnas.

De esto se trata. Demostrar que es imparable, irrefrenable, adictivo, como la Coca Cola en el desierto, el producto mejor cuidado y con mayor inversión en los últimos tiempos de la clase política. A mayor abstencionismo, mayor margen de victoria.

¿Cuánto cuesta todo esto? El tope de gastos para la campaña presidencial es de 336 millones de pesos. El PRI recibirá un financiamiento público de mil 644 millones de pesos, cinco veces más que el tope de gasto para la campaña presidencial. Esa bolsa de recursos, más otra que no se ve y está encubierta en fideicomisos o en extraños “envíos” de 25 millones de pesos por estado al aeropuerto de Toluca pueden ser los fondos reales de la campaña de coronación más costosa en la historia del país.

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22 feb 2012



Guerra de encuestas para el 2012

Jenaro Villamil
21 de febrero de 2012


AMLO, EPN y JVM.
Foto: O. López, G. Canseco, M. Pérez


MÉXICO, D.F. (apro).- Oráculos modernos, propaganda disfrazada de estudio de opinión, fórmula para presionar a los partidos y mecanismos para inducir una percepción o autopercepción, las encuestas electorales en 2012 volverán a ser las protagonistas de una elección que cada vez más tiene tres características: a) será una contienda entre tres candidatos fuertes, b) existe entre 15 y 20% de voto indeciso que puede definir el resultado, y c) cada casa encuestadora está vinculada a un grupo mediático fuerte que creará una percepción clara.

El dominio de las dos grandes televisoras mexicanas (Televisa y TV Azteca) sobre las encuestas electorales, especialmente los exit poll o sondeos de salida, es una tendencia que se ha incrementado en los últimos dos años. Tan sólo en 2010, de las 12 elecciones estatales, 55.6% de las encuestas fueron realizadas por dos empresas vinculadas a Televisa: Consulta Mitofsky y Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), mientras que el 3 de julio de 2011 la empresa Mendoza Blanco y Asociados, cercana a TV Azteca, se presentó como la gran competidora en las encuestas de salida del Estado de México, Coahuila y Nayarit.

En el caso de GCE, el último error de medición casi le costó el rompimiento entre el gobierno de Felipe Calderón y Televisa. En vísperas de las elecciones de Michoacán, le dio 10 puntos de ventaja a Luisa María Calderón Hinojosa, Cocoa, candidata del PAN-Panal, hermana del primer mandatario y ahora en el ojo del huracán por la disputa entre el PAN y el PRI.

Según GCE, la intención del voto hacia Cocoa era de 40.9% frente a 30.5% del aspirante priista Fausto Vallejo. La realidad fue exactamente al revés.

El pasado lunes 20, en pleno periodo intercampañas para el 2012, se divulgaron dos encuestas contrastantes: la de Buendía & Laredo-El Universal, y la de la empresa Covarrubias.

Buendía&Laredo señaló que en estos momentos Enrique Peña Nieto tiene 48% de las preferencias como candidato del PRI-PVEM, frente a 32% de Josefina Vázquez Mota, del PAN, y 20% de Andrés Manuel López Obrador, de la coalición PRD-PT-Convergencia. La encuesta domiciliaria arroja 20% de los mil encuestados a domicilio que no respondió, es decir, casi 200 personas.

En contraste, Covarrubias y Asociados, empresa vinculada al PRD, y en especial a López Obrador, le dio a Peña Nieto una intención de voto de 36.8%, frente a 26.36% de López Obrador y 23.69% a Josefina. Es decir, el aspirante presidencial de la izquierda estaría en segundo sitio de la contienda y no ha sido desplazado por Vázquez Mota.

En lo único que coinciden ambas encuestas es que existe más de 18% de indecisos y que López Obrador ha disminuido drásticamente la percepción negativa. En esto también coincide IPSOS-Bimsa, que en una encuesta arrojada entre el 28 de enero y el 1 de febrero afirmó que López Obrador disminuyó 11 puntos la percepción negativa. La diferencia es que IPSOS-Bimsa le daba sólo 16% de intención del voto al exjefe de Gobierno capitalino.

En esto parece existir un consenso entre las otras casas encuestadoras: Mitofsky-Televisa, Parametría-El Sol de México y GEA-ISA le dan 16% a López Obrador, arrinconándolo en el tercer lugar.

No existe consenso en el tamaño de la caída de las preferencias electorales a favor de Peña Nieto. Todas (incluyendo Covarrubias) lo colocan en primer lugar. Sin embargo, Mitofsky calcula que su caída entre octubre y febrero es de apenas puntos puntos, mientras que IPSOS-Bimsa calcula que es de 18 puntos y Buendía&Laredo le da una disminución de ocho puntos. Covarrubias le da una baja de 12 puntos: en noviembre de 2011 el exgobernador mexiquense aparecía con 49 puntos, ahora tiene 36.8%, es decir casi 37%.

La guerra de las encuestas que se avecina es tan sólo un termómetro de por dónde andarán los intereses de los grandes grupos mediáticos y cómo los mismos partidos buscarán contrarrestar estas mediciones o considerarlas como parte de los “convenios” publicitarios bajo el agua con las televisoras y principales empresas periodísticas y radiofónicas.

La hegemonía de Consulta Mitosfky y de GCE es casi total. Un estudio comparativo sobre las 135 encuestas realizadas por 20 empresas encuestadoras en los comicios estatales de 2010 concluye que 28.2% de las encuestas correspondieron a sondeos a cargo de Consulta Mitofsky, dirigida por Roy Campos, mientras que 27.4% corrió a cargo del Gabinete de Comunicación Estratégica, dirigida por Federico Berrueto y Liébano Sáenz, exsecretario privado de Ernesto Zedillo.

En el caso de Consulta Mitofsky, “esta empresa se concentró en los procesos electorales de Oaxaca (donde realizó 42 sondeos, el número más alto en el 2010), Puebla y Sinaloa, y en menor medida en Hidalgo, Durango, Tamaulipas, Veracruz y Tlaxcala. Chihuahua, Quintana Roo y Zacatecas fueron excluidos del monitoreo de la encuestadora”, detalla el estudio comparativo, elaborado en agosto de 2010 para la dirigencia nacional del PRI.

En contraste, GCE fue “la única encuestadora que llevó a cabo sondeos en el total de entidades donde fue disputada la gubernatura, pero concentrándose en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, con cuatro encuestas en cada caso; en el resto, a excepción de Quintana Roo y Chihuahua, donde la empresa solamente llevó a cabo dos encuestas, se realizaron tres sondeos”.

El mismo estudio ubicó como tercera encuestadora más importante al Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional (Cisen). Este organismo era dirigido en 2010 por Guillermo Valdés, socio del exdirector de Pemex, Jesús Reyes Heroles, y cercano al equipo calderonista. El Cisen realizó sondeos en ocho entidades que representaron 10.5% del total.

En cuarto lugar, El Universal-Buendía&Laredo realizó 7.4% de las encuestas de ese año en las 12 entidades. Muy lejos quedaron Ipsos-Bimsa, que se concentró en Oaxaca y Puebla, con 4.4%, mientras que el periódico Reforma realizó 3.8%.

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15 feb 2012


Las “guerras” de TV Azteca
Jenaro Villamil
14 de febrero de 2012



MÉXICO, D.F. (Proceso).- Primero fue su alegato en contra de la Comisión Federal de Competencia, seguido de una guerra informativa en contra del “monopolio” de Carlos Slim –que nunca vieron cuando antes estaban cercanos al magnate de Telmex-Telcel–, luego un intento de convertir a Grupo Iusacell en víctima de los malos modos del notificador de la CFC, y después la emprendieron en desplegados y en notas en Hechos contra el Grupo Reforma. Ahora dirigen sus baterías contra las empresas de TV por cable, afiliadas o dominadas por su presunto socio, Televisa.

Desde la semana pasada, en el segmento informativo nocturno de Canal 13, en emisiones de Proyecto 40 y con sus replicantes en la prensa, Grupo Salinas ha emprendido una campaña contra el Grupo Reforma, editor de los periódicos Reforma, Metro y Muro, entre otros.

“La verdadera cara del Grupo Reforma” es el título de los segmentos de linchamiento televisivo. TV Azteca repitió y enriqueció el guión que meses atrás aplicó Televisa para atacar al periódico de Alejandro Junco de la Vega. Se trata de exhibirlo como un periódico de “doble moral” porque vende anuncios de masajes y en el Metro publica fotos sensacionalistas.

No terminaba su guerra punitiva contra Reforma cuando se le abrió otro frente conflictivo a la televisora de Ricardo Salinas Pliego que representa, en apariencia, un distanciamiento con Televisa: el cártel de las empresas de televisión por cable, afiliadas o filiales de la empresa de Emilio Azcárraga Jean, se negaron a pagarle a TV Azteca su paquete de canales en señal abierta.

Las empresas que excluyeron la señal de los canales 13 y 7 son Cablevisión Monterrey, Cablemás y Cablecom, estas tres últimas filiales de Grupo Televisa, así como Megacable, la empresa más grande de televisión por cable, asociada a Televisa en la estrategia de triple play conocida como Yoo.

Lo que ha hecho TV Azteca es lo mismo que ha realizado Televisa: “empaquetar” sus canales de televisión abierta a otros canales, lo cual se traduce en ventas atadas. Una práctica típica cuando no existe ninguna regulación en materia de must offer, es decir, la obligación de todas las empresas de televisión restringida de retransmitir las señales radiodifundidas, entre ellas, las de televisión abierta.

TV Azteca canceló el convenio con las empresas cableras que les ofrecía sus señales de televisión abierta de manera gratuita y ahora pretende cobrarles entre 65 y 80 centavos de dólar por usuario. En otros casos, cobra entre 1.65 y hasta dos dólares a otros grupos, como Dish, filial de MVS, para darles sus señales abiertas.

El punto no es la crítica a otro medio como Reforma o el enfrentamiento con empresas de televisión por cable. Lo riesgoso es que no existe ninguna autoridad que regule o funja de árbitro en esta guerra desatada entre grupos de televisión y de telecomunicaciones que actúan como si fueran cárteles.

Lo mismo sucedió hace un año con el ataque sincronizado de Televisa y TV Azteca a Grupo Carso, en especial a Telcel y Telmex. De pronto, el duopolio televisivo “descubrió” que Carlos Slim es monopolista. De pronto, se envolvieron en la bandera de la disminución de las tarifas de telefonía celular, pero Grupo Iusacell por poco se muerde la lengua.

Lo mismo cuando ambas televisoras acusaron al columnista Miguel Angel Granados Chapa de “calumnias” y otros delirios por haber revelado en enero de 2011 que Televisa y TV Azteca negociaban una sociedad en Iusacell. Lo que negaron ruidosamente, lo confirmaron en abril del mismo año.

La misma sincronización se ha dado ahora que Televisa y TV Azteca han emprendido una campaña contra el Instituto Federal Electoral (IFE) porque “restringe la libertad de expresión” e impedirá los debates en las campañas presidenciales.

El duopolio repite el guión que sus asesores escribieron durante la “rebelión de los conductores” ante el Senado de la República, en 2007, ante la aprobación de la reforma electoral que prohibía la compra de tiempo-aire en épocas electorales.

No es la libertad de expresión lo que les preocupa. Nunca les ha preocupado. Es su libertad de ponerle precio y mercantilizar la información ahora que vienen las campañas electorales y también la mercantilización de las señales de televisión abierta que son concesiones públicas.

El verdadero rostro de las pantallas de la “señal con valor” y del “canal de la familia mexicana” se observa con toda su crudeza sin que ninguna autoridad les ponga un alto, un mínimo extrañamiento.

Televisa y TV Azteca detentan concesiones de un bien público. Eso siempre lo olvidan. Sobre todo, cuando asaltan las instalaciones del Cerro del Chiquihuite, cuando emprenden campañas contra posibles competidores de una tercera cadena o cuando la soberbia les hace creer que esta es una dictadura de pantalla.

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8 feb 2012



Antonio Solá, el peligro para el 2012

Jenaro Villamil
7 de febrero de 2012


MÉXICO, D.F. (apro).- Dos días después de la victoria de Josefina Vázquez Mota como candidata presidencial del PAN, el presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, advirtió que la abanderada del partido gubernamental aplicará contra Enrique Peña Nieto y el tricolor la misma estrategia de polarización que Felipe Calderón utilizó en el 2006 para alcanzar a Andrés Manuel López Obrador.

“Acción Nacional va a implementar la misma estrategia que hizo hace seis años. Primero, tratar de quedarse en el segundo lugar de la contienda, y luego polarizar la elección y decir que en este caso el PRI es un peligro para México, lo mismo que dijeron hace seis años del PRD”, analizó el exgobernador de Quintana Roo.

El PRI sabe de lo que está hablando. Ellos mismos han aplicado tácticas de “guerra sucia” electoral en las entidades donde gobiernan. Ellos se enfrentan a los expedientes negros de gobernadores que un día fueron aliados del PAN y ahora se vuelven adversarios (Humberto Moreira, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández Flores, Mario Marín, etcétera).

También saben que junto a Vázquez Mota desde finales de noviembre de 2011 se encuentra el publicista estelar de la guerra sucia del 2006: Antonio Solá, originario de Terrassa, Barcelona, donde nació en 1972 y nacionalizado mexicano a principios de 2009, para actuar libremente en varias contiendas mexicanas y trasnacionales.

Antonio Solá es el prototipo de los nuevos mercenarios de las campañas políticas. Es hábil, inteligente, tiene un buen bagaje técnico para lograr efectos deseados como el rumor, la contracampaña, la inducción del miedo, la provocación que convierte al adversario en un enemigo irreconciliable y en una amenaza.

Son los principios que se profesan en las campañas electorales desde la derecha. Explotar la sensación de inseguridad, miedo y odios sociales en el electorado para optar por una mano firme y eficaz. Incluso, desde la izquierda también lo han contratado. Solá asesoró a personajes como Cristina Kichner, en Argentina, pero también al guatemalteco Otto Pérez Molina, del Partido Patriota de Guatemala, representante de la derecha más cercana al paramilitarismo de esta nación vecina.

Solá también fue asesor de Germán Martínez, exdirigente nacional del PAN, cuando fue necesario confrontar al PRI durante los comicios federales de 2009. Aspiró a ser el imagólogo de Javier Lozano, el “gallo azul” que se bajó tempranamente de la contienda interna panista y se dio a conocer precisamente por su mano dura contra los sindicatos “non gratos” del calderonismo, como los electricistas, pilotos y mineros, pero apapachó cuantas veces pudo a la rancia gerontocracia cetemista.

La clave de Solá no está en las ideas sino en el dinero. Cobra mucho y necesita de una infraestructura de Estado para que sus planteamientos sean replicados a través de medios electrónicos, redes sociales, rumores y aparatos corporativos inventados desde el poder. Domina ahora instrumentos como los videos en Youtube o las cuentas falsas en Twitter, los famosos “boots” o los “trolles” que facilitan las contracampañas. Algunos publicistas le atribuyen a Solá la autoría del famoso video de Adolfo Hitler, retomado de la película La caída, que ha sido utilizado lo mismo para burlarse de Peña Nieto ante sus errores en la Feria Internacional del Libro (con un éxito indudable) que para burlarse de la contienda interna del PRD en el Distrito Federal.

Solá y sus estrategias son buenas en el contragolpe y en la polarización. Durante su asesoría con Vázquez Mota, la candidata puntera, le recomendó no caer en las provocaciones de Ernesto Cordero, el segundo en la contienda que intentó aplicar las recetas del catalán-mexicano: polarizar para restarle puntos a la candidata puntera.

Incluso, no sabemos exactamente si la “guerra sucia” de filtraciones y grabaciones en contra de la excoordinadora de la bancada del PAN en San Lázaro fueron “sembradas” por su propio equipo o copiadas del adversario para generar un efecto boomerang: convertir a la candidata favorita en víctima de malas maniobras del oficialismo.

Se han publicado rumores de que Solá se distanció de Felipe Calderón y de la casa presidencial. También otros señalan que su presencia con Vázquez Mota fue un indicio de lo contrario: el primer mandatario siempre jugó a ganar con cualquiera de las dos posiciones (Josefina o Ernesto Cordero), pero esto entra en el terreno de las especulaciones.

Lo cierto es que Josefina Vázquez Mota inició su campaña señalando claramente al adversario: Enrique Peña Nieto, por representar un pasado de autoritarismo y corrupción. Vázquez Mota comenzó como si fuera la candidata de un partido opositor y no del partido en el gobierno, tal como sucedió con Ernesto Cordero.

El error fundamental del equipo de Peña Nieto es presentar al aspirante como un presidente de facto, como un producto mercadológico que ya ganó en las encuestas, en los spots y, por tanto, en las urnas. Mantenerse en el primer lugar de las preferencias demoscópicas convierte al exgobernador del Estado de México en una presa fácil de las campañas de polarización, al estilo de Solá.

En contraparte, el error fundamental de Solá es haber salido del “cuarto de guerra” y volverse él mismo un protagonista de la contienda. Durante la jornada interna del PAN, el domingo 5, Solá se convirtió en vocero oficioso de Vázquez Mota. Antes de que se conocieran los resultados oficiales lanzó un mensaje en Twitter dando por triunfadora a la exsecretaria de Desarrollo Social.

Un asesor mercadológico es un personaje que está detrás de las bambalinas, que opera sin ser visto, que no debe robarle el protagonismo a su “cliente”, en este caso, a la abanderada nacional del PAN. En el momento que Solá se vuelve un personaje público, tendrá que cargar con los costos que eso implica en una contienda donde existen tres candidatos fuertes.

El otro error de Solá está en la naturaleza misma de su concepción maniquea de la contienda electoral: buenos contra malos; peligrosos contra salvadores; amigos contra enemigos; comunistas e izquierdosos contra liberales, defensores del mercado contra estatistas. El maniqueísmo tiene sus ventajas cuando se controlan los medios de comunicación masivos y cuando existen claramente dos opciones ideológica y programáticamente confrontadas.

¿Cómo hará para polarizar entre Peña Nieto y Vázquez Mota cuando programática e ideológicamente son muy similares? Ambos representan a una derecha que ha perdido el centro del debate. Ambos utilizan mucho dinero y un aparato de cooptación del voto. Y, por si fuera poco, ambos defienden modelos de gobierno autoritarios, poco proclives a la negociación con los opositores.

Si esta ecuación no logra resolverla Antonio Solá, entonces el publicista estelar de la guerra sucia del 2006 se volverá en el 2012 el resultado de su frase más famosa: “Un peligro para México”.

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25 ene 2012



Montiel-Peña Nieto: Conflictos privados, crisis pública

Jenaro Villamil
24 de enero de 2012
Análisis


Peña y Montiel. Vida privada al descubierto.
Foto: Gustavo Graf


MÉXICO, D.F. (apro).- A Arturo Montiel y a Enrique Peña Nieto no sólo los une el origen común en Atlacomulco, su paso como gobernadores del Estado de México, su presunto parentesco, sus aspiraciones presidenciales (frustrado como candidato el primero y ahora precandidato único el segundo) y las sospechas de complicidad en varios expedientes polémicos en la administración de la entidad más poblada del país.

Ahora también los une el desarreglo desde el frente privado, marital y extramarital. En ambos casos rebasó el terreno de lo íntimo porque ya se ventilaron de manera pública. Peor aún: los dos apuntan a una crisis pública en la campaña presidencial del PRI, tanto o más grave que la ruptura de Elba Esther Gordillo con el PRI o los errores y dislates cometidos por Peña Nieto y señalados en las redes públicas.

Ya no hablamos de un reality show o de una telenovela producida desde los estudios de Televisa y sus asesores mercadológicos, especialistas en “control de daños”. Ahora vemos el entrelazamiento de la vida privada con el uso y abuso del poder.

Montiel vs Versini

El conflicto entre el exgobernador Arturo Montiel y su exesposa Maude Versini dejó de ser un chisme de café en los pasillos toluqueños para convertirse en un asunto diplomático, con fuerte carga partidista.

Desde el viernes 13, el consulado general de Francia en México confirmó que existe un conflicto legal entre Versini y Montiel Rojas “relacionado con la custodia de sus tres hijos, quienes habían sido confiados, por el Tribunal de Primera Instancia en Tenancingo, a la señora Versini”.

Según la información del mismo comunicado, los niños se encuentran en México desde el 17 de diciembre de 2011. Debieron regresar a Francia el 2 de enero de 2012. El consulado aclaró que se trata “de un caso estrictamente privado”, en virtud del cual ya se ha recurrido a las autoridades judiciales y administrativas correspondientes.

Sin embargo, la señora Versini, en entrevistas y declaraciones a medios como Reforma o el blog Animal Político, se ha encargado de ventilar este conflicto. La parte más álgida del asunto es que su asesor legal no es un abogado cualquiera: se trata del despacho de Fernando Gómez Mont, exsecretario de Gobernación con Felipe Calderón, destacado militante panista y, sobre todo, abogado defensor también de Calderón ante la Corte Penal Internacional (CPI). Es innegable el sesgo partidista que puede adquirir este conflicto.

Versini y la gente cercana a ella han señalado que si Montiel no acepta un arreglo para devolver a los niños, ella está dispuesta a revelar las “maniobras” y “la corrupción” de la cual fue testigo durante el gobierno del exprecandidato presidencial priista.

Todos los que vivieron el famoso affaire entre Montiel y Versini, durante la época del gobierno montielista, saben el grado de influencia que ejerció Versini y los negocios que se entretejieron entre ambos, al amparo del presupuesto público. Ella tuvo acceso a información privilegiada.

Versini también fue uno de los actores clave que influyeron para que Montiel decidiera que su sucesor fuera Enrique Peña Nieto y no Isidro Pastor o cualquier otro de los aspirantes de aquel gabinete. Había una buena relación entre Maude, Enrique y el exprocurador Alfonso Navarrete Prida, que cristalizó en la postulación del Golden Boy en 2005.

Hijos fuera de matrimonio

El propio Peña Nieto decidió ventilar su vida privada y la existencia de hijos fuera del matrimonio cuando le confirmó a Mario Vázquez Raña y a Katia D’ Artigues, en entrevistas por separado, que los rumores sobre la existencia de estos niños eran ciertos.

En las próximas semanas aparecerá un libro, escrito por el periodista Alberto Tavira, exeditor y cronista de la revista Quién, que detalla las relaciones de Peña Nieto con varias parejas sentimentales y otras mujeres que fueron determinantes en su vida.

El flanco privado se le abrirá a Peña Nieto. Al parecer, las recientes entrevistas tuvieron el objetivo de “vacunarlo” contra el escándalo y de revertir el impacto negativo que puede generar en sus índices de popularidad.

Peña Nieto y sus publicistas no sólo construyeron la imagen de un hombre impoluto, de un viudo atento a su familia, sino que convirtieron su segundo matrimonio con la actriz Angélica Rivero en un reality show, en el cual utilizaron hasta una visita de ambos a El Vaticano para anunciarlo “involuntariamente” en cadena nacional.

La imagen de galán católico, respetuoso de las formas y las creencias de la ortodoxia cristiana (que prohíbe las relaciones extramaritales) se enfrenta a las propias palabras de Peña Nieto, especialmente en la entrevista con Katia D’Artigues, en El Universal, el pasado día 22.

Llama la atención que Peña Nieto opte por el estilo de confesión unilateral. No acepta réplica ni polémica. En esta entrevista describe sus relaciones extramaritales y sus hijos como si se tratara de adquirir un bien inmueble, cambiar de carro o de vestuario.

¿Por qué decidió ventilar de esta manera un asunto que involucra a menores de edad (uno de ellos fallecido a los 6 meses de nacido y otro de más de 7 años) y a mujeres que, en algún momento, asumieron guardar el silencio para no afectar la carrera política de Peña Nieto y a sus propios hijos? ¿Se trata otra vez de un guión tele-producido para generar un efecto en el largo reality show de Peña Nieto?

Si es así, erró el camino y las palabras. A través de su cuenta en Facebook, Maritza Díaz Hernández, expareja de Peña Nieto, madre del niño de siete años que nació antes de que él fuera gobernador del Estado de México, decidió replicar, sin ofrecer mayores detalles, la versión del aspirante presidencial priista de un capítulo de su vida íntima.
Una sucesión de mensajes en esta cuenta de Facebook califican a Peña Nieto de “mentiroso” porque no cumplió con lo prometido: reconocer a su hijo:

“-2012, desde finales del 2006 he venido escuchando… ‘en el 2012… en julio de 2012… Hasta el 2012’. Por fin es 2012”, dice el primero.

“Mi respeto y admiración a los HOMBRES que defienden a sus hijos con uñas y dientes… de todos contra todos..s ¡Esos son hombres! (sábado 21 de enero).

“A principios de noviembre me dijo que en alguna entrevista diría exactamente lo que ha mencionado en las entrevistas de este fin de semana. Qué bárbaro. No le falló ni un punto ni una coma… tal cual me dio, en ese entonces, la misma versión” (lunes 23 de enero, un día después de la entrevista en El Universal).

“EPN. Entrevistas llenas de mentiras… hasta cuándo dejarás de mentir. Es más loable ser sincero, que seguir mintiendo. Piensa que la presidencia dura sólo 6 años, tus hijos son para siempre y estás dejando huella de todo lo que haces y dices. A ellos no los engañas, ellos saben y se dan cuenta de muchas cosas, aunque tú salgas y digas otras cosas” (este mensaje es del mismo lunes. Hasta la tarde de este martes 24 había sido reproducido más de 600 veces en la red social de Facebook).

Existe una versión, nunca explícita, de que esta cuenta es apócrifa, que no se trata de Maritza Díaz. Pero esto no es lo importante. El punto es que fue el propio Peña Nieto el que ha decidido ventilar en medio de la contienda presidencial asuntos delicados de su vida privada, pretendiendo cancelar por decreto que se investiguen los entretelones de estas historias.

Como a Montiel, el conflicto privado puede transformársele en una crisis pública por una sencilla razón: si la mentira es el eje, entonces dejará de ser la simulación de un reality para convertirse en un expediente más de falta de confiabilidad en quien pretende gobernar con pleno respeto a las mujeres.

A la cultura misógina siempre se le aparece, en algún momento, su némesis: una Lisbeth Salander dispuesta a dar la contraparte.

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30 nov 2011


Peña Nieto, lo anacrónico como moderno

Jenaro Villamil
29 de noviembre de 2011 · 6 Comentarios
Análisis



MÉXICO D.F., (apro).- “El PRI es un partido plural y diverso. La pluralidad es la esencia de nuestra fortaleza”, declamó Enrique Peña Nieto, con las manos levantadas, frente a una multitud que se cubría de la llovizna.

La contradicción entre las palabras del precandidato único y los hechos que se sucedían como una puesta en escena del gran teatro de carpa que es la política priista no parecían incomodarlo: el mexiquense hablaba de pluralidad y diversidad, pero él es el único dueño de la escena.

Lo apoyaron todos los comités estatales, los seccionales, los de las organizaciones, los sectores (esa herencia del corporativismo añejo), los legisladores y hasta los actores afiliados al PRI. Nadie se salió del guión públicamente. Hasta el gran ausente, Manlio Fabio Beltrones, fue incluido en la república unitaria del hijo predilecto de Atlacomulco.

No es para menos, en el PRI la unidad se confunde con unanimidad. Y en la política del Estado de México, el epicentro de donde surgió el financiamiento, la asesoría y el empuje para que este joven administrador de 45 años llegara a la candidatura tricolor, la unidad es sinónimo de complicidad.

Si no hay complicidad no eres confiable, reza un dicho de la escuela de Atlacomulco. Por eso, Peña Nieto es como el Mago de Oz: reparte contratos, candidaturas, asesorías, convenios publicitarios, promesas del retorno “a la grande”, reparte la certeza de que él es inevitable.

A nadie le incomoda ver a Arturo Montiel, su tío, tutor y maestro, que cayó en desgracia ante un tele-escándalo con guión armado de Televisa, retornar a la escena del Auditorio Nacional Plutarco Elías Calles. Montiel es el Jefe Máximo de esta aventura que dejó inconclusa en el 2005. A nadie le preocupa porque Televisa, juez y parte en el escándalo de corrupción montielista, ahora es la gran plataforma para que Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco puedan retornar al viejo proyecto.

Todos los exgobernadores vivos del Estado de México están ahí reunidos. No podían faltar a la cita y al proyecto que cada uno de ellos acarició: ser candidatos a la presidencia del PRI. No se le hizo a Alfredo del Mazo González ni a Emilio Chuayfett ni a Arturo Montiel, pero ahí están para ser testigos de que “ahora sí” llegarán a Los Pinos con las bolsas cargadas de negocios. Como dijo el gran maestro mexiquense, Carlos Hank González, “donde hay obras, hay sobras”.

Ya demostraron que no se necesita del dedazo presidencial sino del infomercial para llegar hasta este punto de la historia. Las encuestas –promovidas por la misma televisora con la que firmaron el contrato- favorecen a Peña Nieto. Los actores –de la misma televisora- están con Peña Nieto y hasta una actriz de telenovela se convirtió en La Gaviota real. Los comentaristas y analistas –vinculados a la misma televisora- también apoyan, maravillados, esta magia de la unanimidad.

En otras palabras, lo moderno es lo arcaico del guión oculto. Lo moderno es la política telegénica. La retórica aunque sea antigua, suena mejor con un buen close up. Peña Nieto ha demostrado que es un alumno aventajado del media training. Falta que demuestre estar a la altura de la modernidad pospuesta siempre en el PRI, el partido-Estado que ahora es el partido-pantalla.

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21 sep 2011







Peña Nieto, las trampas de la mercadotecnia
Jenaro Villamil










20 de septiembre de 2011 · Sin comentarios
Análisis


La entrevista televisiva más comentada en estas horas es, sin duda, la del “destape” de Enrique Peña Nieto en el noticiero estelar de Televisa, con Joaquín López Dóriga como conductor. Para el ciudadano común, no enterado de los vericuetos de los debates internos dentro de los partidos, la entrevista simplemente confirmó lo que la mercadotecnia nos ha anunciado durante estos últimos seis años: la construcción de una especie de presidente virtual que ahora decidirá contender para ser presidente legal.

Para los priistas hay un cambio sustancial, no menor, en el discurso. Apenas el pasado 7 de junio, en un evento en el periódico La Crónica, Peña Nieto afirmó claramente que su partido debe apostarle a un “candidato de unidad”, es decir, sin contienda interna.

“Espero que seamos capaces de llegar a un acuerdo para una candidatura de unidad”, afirmó. “En el partido confluyen diversos intereses y proyectos, pero también hay voluntad para trabajar juntos”, afirmó.

En la entrevista del 19 de septiembre, Peña Nieto asumió públicamente que va a participar en una contienda interna, que el método se definirá a principios de octubre y que él está a favor de aplicar el “método de consulta directa a la ciudadanía”. En otras palabras, que apoya la posibilidad de contender contra el único precandidato en puerta –el senador Manlio Fabio Beltrones-, pero con una elección interna abierta, en donde la popularidad construida a base de mercadotecnia telegénica se debe traducir en votos internos.

Y aquí está la primera trampa que la mercadotecnia excesiva le juega al precandidato Peña Nieto. En primer lugar, asume que competirá en condiciones de amplia ventaja, gracias al bombardeo demoscópico que pretende convencernos de que la candidatura del ex gobernador del Estado de México no sólo es inevitable –dada su amplia ventaja frente a su otro contendiente, según las encuestas que nos bombardean los “medios amigos” de Peña Nieto- sino que el mismo triunfo de él como abanderado del PRI en el 2012 es prácticamente un hecho.

En la misma entrevista, él mismo trata de curarse en salud señalando que las encuestas son “un retrato del momento”, pero no advierte que su principal error está en la ausencia de comunicación política. La maquinaria de spots, de convenios de publicidad, de infomerciales, de entrevistas pagadas, de gasto intensivo en medios masivos e impresos para promocionarse como gobernador y precandidato no son lo mismo que la comunicación política.

Es decir, Peña Nieto aún no ha articulado un mensaje y un proyecto claro, convincentes, para decirle a su electorado (no a los “encuestados” ni a los puntos de rating) por qué quiere ser presidente, cuál es su visión del sistema político, cuál su propuesta para sacar al país de la “tormenta perfecta” que ha vivido en estos últimos años (crisis de seguridad, crisis económica y crisis de expectativas).

La segunda trampa de la mercadotecnia está en la misma entrevista. López Dóriga le insiste y le documenta con imágenes que en torno a Peña Nieto ha revivido una de las expresiones más rancias de la cultura política priista: la cargada.

El ex gobernador del Estado de México señala que el término cargada es una expresión despectiva, que existen “expresiones genuinas de simpatizantes” y que este tipo de “expresiones” es muy difícil de contener.

Peña Nieto confunde una vez más la expresión orquestada de apoyo de los suyos, de sus simpatizantes y de sus empleados en el Estado de México, y la innegable popularidad mediática que ha construido de la mano con Televisa y sus asesores, con la capacidad de convencer a quienes critican su estilo, su exceso de mercadotecnia y su ausencia de propuesta para un país que pretende culminar una transición democrática.

La comunicación política de Peña Nieto le falla. Confunde popularidad con propuesta y no ha logrado articular hechos y discurso que desmienta lo que ya es un lugar común: que su trayectoria política es el resultado de una inversión intensiva y ostentosa de publicidad.

Para Peña Nieto no existe inequidad en esta contienda porque la mercadotecnia parte de una base muy simple: el político es un producto que necesita venderse de manera intensiva; y las reglas de una contienda democrática están subordinadas a las estrategias del branding y de la comercialización.

La mercadotecnia es un complemento de la comunicación política, no al revés. Y Peña Nieto puede caer en el mismo error que llevó a Vicente Fox a confundir la transición con su llegada al poder y con una alternancia incompleta.

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4 sep 2011



Televisa: la hipocresía





Jenaro Villamil



3 de septiembre de 2011 · 6 Comentarios
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Con la tragedia del Casino Royale de Monterrey como pretexto y sus afanes de lucro por delante, Televisa montó el 29 de agosto un show delirante: horas y horas de transmisión para machacar una y otra vez acerca de las irregularidades con que opera la mayor parte de los casinos en México… menos los suyos, claro. En el espacio de Primero Noticias y erigida en juez y parte, la televisora ha buscado febrilmente limpiar su imagen y soslayar el hecho de que ya ocupa el tercer lugar nacional en la industria del juego, un negocio multimillonario cuya naturaleza atrae corrupción, lavado de dinero, violencia…

“¡Con sólo venir ganas!”, dice la promoción del Play City ubicado en el primer piso del exclusivo centro comercial Antara en la colonia Polanco, Distrito Federal. Este centro de bingo y sport books es uno de los 25 establecimientos que Apuestas Internacionales, S.A., filial de Televisa, ha abierto en todo el país desde que el 25 de mayo de 2005 obtuvo de la Secretaría de Gobernación un permiso para explotar 130 salas (65 de bingo y 65 de sport books) hasta el 24 de mayo de 2030.

Se trata del mayor número de permisos otorgados de golpe a una compañía desde que se expidió la Ley de Juegos y Sorteos, en diciembre de 1947. En menos de seis años, Televisa ya rivaliza con Grupo Caliente, de Jorge Hank Rhon, socio del grupo español Codere y de la Corporación Interamericana de Entretenimiento (Grupo CIE), de Alejandro Soberón Kuri, también socio de Codere. Paradójicamente, Grupo CIE es socio al 49% con Televisa (propietaria del 51%) en la empresa de espectáculos OCESA.

A pesar de ser el tercer consorcio en importancia en la industria del juego y de las apuestas legalizadas, Televisa organizó el lunes 29 de agosto, en el programa Primero Noticias, una pasarela de cuatro horas a la que acudieron dirigentes políticos, empresarios, legisladores, comediantes, deportistas, conductores, el propio presidente de la República y, por supuesto, el presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean. El propósito: hacer un llamado a “cerrar filas” y a la “unidad” frente a los delincuentes, ante los trágicos acontecimientos del Casino Royale en Monterrey.

Juez y parte en la industria del juego y de las apuestas en México, Televisa también ha informado acerca de las corruptelas en la operación de 561 establecimientos que operan en México, de los cuales sólo 306 son legales, de acuerdo con la información de la Secretaría de Gobernación. Sin embargo, la empresa nunca menciona que ella forma parte de este gran negocio que pretende expandirse hacia la verdadera “mina de oro”: las apuestas online en internet. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la edición 1818 de la revista Proceso, ya en circulación)