31/10/2011


Astillero
Medallero electoral

FC: oro en oportunismo

Próximos juegos en Jalisco

Moreira, descalificado

Julio Hernández López



Continúan indignados. Continúa el plantón del grupo de indignados de mexicanos en el centro de coyoacán. Foto María Melendres Parada

Apesar de que la mayoría de los triunfos en los Juegos Panamericanos recién terminados se consiguió sin el apoyo real del gobierno federal, e incluso contra lo que en este mismo ámbito se preveía, el licenciado Calderón se ha aparecido radiante por cuanto medio propagandístico ha podido para colgarse de esas medallas y pretender que constituyen un logro más de su administración, en un claro lance de oportunismo y desmemoria.

El deporte mexicano sigue siendo rehén de los cárteles políticos no solamente sexenales, sino los institucionalizados, a través de décadas en que personajes sombríos, especializados en otros menesteres, se han constituido en caciques de federaciones, confederaciones, comités y órganos gubernamentales diversos, concentrando un arbitrario poder para seleccionar y promover deportistas conforme a impulsos individuales y manejando ríos de dinero del cual poco o nada ven los practicantes de esas disciplinas que, por amor a ellas, deseosos de salir adelante aunque sea con apoyos mínimos, luego acaban consiguiendo triunfos personalísimos de los que de inmediato, atropelladamente, tratan de apropiarse para fines de imagen los medallistas fofos y tramposos de la política mexicana, que por sí misma apenas merece últimos lugares.

Y sin embargo... los Juegos, en sí, fueron un éxito. Contra las fundadas previsiones de fallas que habían generado los diversos episodios de tardanzas, incumplimientos y litigios vividos durante meses y semanas previas al arranque de las competencias, éstas transcurrieron plácidamente, con una entusiasta participación del público (aunque el lunar más notable, en estas dos semanas de competencias, fue el sistema de asignación de boletos), con una cosecha extraordinaria de premios dorados (casi el doble de lo previsto, aunque una parte de las preseas provinieron de deportes no olímpicos), sin atentados ni amenazas de bandos del narcotráfico y con un aire de satisfacción colectiva que de inmediato ha sido traducido como una demostración de la capacidad real del pueblo mexicano para cumplir proyectos grandes y exitosos, vencidas –dicen los entusiastas– tanto la histórica reticencia al triunfo como una especie de culto a la mediocridad.

Por desgracia, los cantos épicos del panamericanismo no tienen la misma fuerza cuando se va más allá del ceremonial deportivo. Apagada la flama de esos juegos, la realidad mexicana se reinstala aplastante, exigente, seca. Pasada la fiesta viene la cruda, sobre todo en materia de gastos, endeudamientos, despilfarros y corrupción. Los mismos políticos oportunistas y los mismos dirigentes deportivos mezquinos continuarán desviando recursos a otros destinos (también a las chequeras personales), mientras los deportistas seguirán batallando por falta de previsión, continuidad, apoyo y honestidad en las cúpulas.

No está fuera del radar posterior a lo panamericano la elección de gobernador de Jalisco, el año venidero. Salvo que en estos meses posteriores a la gran fiesta salten datos y hechos graves que empañen lo logrado en los Juegos, es probable que mediante PAN y circo se hayan conseguido disolver en la epidermis los episodios más criticados a lo largo de la administración de Emilio González Márquez y que el partido de blanco y azul haya ganado puntos de emotividad, a partir de un orgullo regional fortalecido, que le permitirían enfrentar en mejores condiciones al priísmo estatal que apenas dos semanas atrás parecía muy encaminado a recuperar la gubernatura en 2012, ya fuera con el presidente municipal de la capital, Jorge Aristóteles Sandoval (apoyado por el grupo que domina la Universidad de Guadalajara, aunque también bajo recelo a causa de la fuerza que podría alcanzar, lo que no gustaría al jefe Raúl Padilla), o con el senador Ramiro Hernández.

Del lado panista, el grupo del ex gobernador Francisco Ramírez Acuña ha visto que se complican las posibilidades de Abraham González Uyeda, quien fue subsecretario de Gobernación en un tramo vinculado con las maniobras para permitir apertura de casinos. Del lado del actual mandatario, González Márquez, está su secretario de gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez, representante de la línea de ultraderecha en busca de continuidad. La izquierda, poco desarrollada en la entidad, tendría posibilidades de crecimiento con Enrique Alfaro, actual alcalde del municipio conurbado de Tlajomulco, pero enfrenta el virtual veto del dueño del Grupo Universidad.

En otra cancha, la de Coahuila, el medallista de oro en endeudamiento, Humberto Moreira, ha elaborado una jugada de presunta fantasía que no le está funcionando. En busca de un chivo expiatorio que le permita no perder por descalificación otra presea, la de presidente del PRI, fue detenido y raudamente liberado bajo fianza el ex secretario de finanzas del gobierno coahuilense. Pero el truco es tan evidente que en términos de opinión pública no ha funcionado, y el panismo felipista sigue con la mira puesta en el premiado bailarín norteño.

Tampoco avanzó hacia el podio de los honores una propuesta exploratoria de relecciones presidenciales a la que poca atención se le había puesto y que en esta sección fue denunciada semanas atrás. En el proceso de definir formas de sustitución del Presidente de la República en caso de ausencia definitiva se había incluido la posibilidad de que hubiera un presidente provisional y que éste, luego de cumplir tal función, conservara su derecho a ser postulado como candidato al mismo cargo. Por fortuna ese raro ensayo fue desechado en San Lázaro.

Y, mientras el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad comienza hoy, a las seis de la tarde, en el Ángel de la Independencia, la velada de recuerdo y denuncia de lo sucedido a muchos mexicanos muertos a causa de la “guerra” contra el narcotráfico, ¡hasta mañana, viendo que en la UNAM juegan a la “democracia” dirigida, de resultados ya sabidos, con cinco cartas aparentes y una sola decisión continuista ya tomada en la persona de José Narro!

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Terrorismo estatal e impunidad
Carlos Fazio /II
La violación masiva de derechos humanos por integrantes de las fuerzas armadas y la Policía Federal –a través de prácticas como la tortura, la desaparición forzada de personas y la ejecución sumaria extrajudicial– tiene una lógica y un responsable. El 21 de septiembre pasado, durante un encuentro con la comunidad mexicana en Los Ángeles, California, Felipe Calderón dijo de manera textual: Y eso, amigas y amigos, empezó a crecer como un cáncer, como una plaga, como una plaga que se mete a una casa, que si uno no la corta a tiempo, se mete en todas las coladeras, en todas las recámaras, en todos los baños. Y esa plaga, amigas y amigos, esa plaga que es el crimen y la delincuencia, es una plaga que estamos decididos a exterminar en nuestro país, tómese el tiempo que se tenga que tomar y los recursos que se necesiten” (fuente: Presidencia de la República).

De propia voz, la lógica de Calderón es la del exterminio de presuntos delincuentes. Sin límite de tiempo y utilizando los recursos que sean necesarios. Pero Calderón, al fin abogado, debería al menos respetar la Constitución. Y el Congreso debería obligarlo a que la cumpla; a que no se incline ante la fuerza y defienda, pura y simplemente, el poder civil, del cual presuntamente es el representante, así sea de manera espuria.

A la vez, como apuntábamos en nuestra entrega anterior, la obediencia a órdenes superiores, si esas órdenes violan las normas de la guerra, es considerada también un acto criminal. Los soldados, marinos y policías deberían saber que la responsabilidad de las atrocidades es individual, recae sobre quien las cometió. Para la justicia, en especial desde los juicios de Nüremberg, el soldado o policía que recibe órdenes de violar los derechos humanos o las normas de guerra no es un simple súbdito vinculado de manera servil a la obediencia de un mando superior, sino un ciudadano, un ser racional capaz de decidir, responsable de sus actos. Su responsabilidad –que no tiene parangón, dada su función pública, con la de un civil que comete los mismos delitos– se ve acrecentada porque la comunidad le delegó el cometido de garantizar el respeto de la ley. De allí que los militares y policías mexicanos violadores de derechos humanos deberían mirarse en el espejo argentino, donde las condenas a cadena perpetua impuestas a 11 represores el 27 de octubre hacen justicia a las víctimas de la guerra sucia de la dictadura militar.

Conviene recordar que, más allá de la “función” de obtener información, la práctica de la tortura cumple un papel demostrativo, simbólico, al igual que las acciones de los comandos paramilitares y grupos de limpieza social. Mediante el uso de la tortura se busca “quebrar” al prisionero, provocando su muerte moral o física, para demostrar la fuerza del Estado, lo que también opera como mensaje de advertencia y amenaza a toda la población. La experiencia histórica demuestra que la tortura sistemática es el primer paso para la institucionalización del terrorismo de Estado. Y hoy, cuando la tortura reaparece en México de la mano de los “operativos conjuntos” ordenados por el jefe del Ejecutivo, ésta es consentida por los otros poderes del Estado y aplicada sin mayores preocupaciones para su ocultamiento.

A manera de ejemplo, en el marco de las acciones del Ejército en Chihuahua y Michoacán, o de la Marina, en el caso Beltrán Leyva en Morelos, quedó exhibida la voluntad de difundir entre la población la arbitrariedad que ha adquirido el poder de coacción de las fuerzas armadas, un poder casi sin límites ni condicionamientos morales. Una violencia gratuita, además, que no guarda relación entre los objetivos a lograr en el marco de un (pregonado) estado de derecho –donde la misión debería ser disuadir o capturar criminales– y el grado de brutalidad empleado. Las torturas, mutilaciones, asesinatos y desapariciones no mantienen una relación proporcional al fin que el Estado declara perseguir de manera pública –la lucha contra la delincuencia–, volviéndose pura exhibición del poder absoluto, autocrático, del titular del Ejecutivo, a no ser que el Congreso, el Poder Judicial y la clase política parlamentaria avalen también el exterminio de presuntos criminales.

Si bien la responsabilidad de los integrantes de las fuerzas armadas en las violaciones de la ley y los derechos humanos no es homogénea, todos sus miembros conocen la existencia de tales prácticas ilegales degradantes, y al permanecer en la institución las aceptan y toleran. A la vez, la total impunidad de militares y policías es posible por la complicidad o tolerancia de amplios sectores de la clase política, en llamativo contraste entre el discurso en defensa de la legalidad y la integridad del Estado que realizan los gobernantes y los medios de difusión masiva conservadores y el virtual silencio que mantienen respeto de la ilegalidad estatal.

La retórica del enemigo interno a exterminar (Calderón dixit), que proporciona una falsa legitimidad basada en un seudopatriotismo –que exalta como héroes y representantes de la nación a militares y policías violadores de derechos humanos–, no está exenta de responsabilidades políticas. Una responsabilidad extensiva a los grupos económicos propietarios de los medios de difusión masiva, que aceptan ser vehículos de la propaganda de guerra oficial, y que al preparar a la opinión pública para justificar esa participación aun en condiciones ilegales y anticonstitucionales (incluida la práctica de la tortura como “mal necesario” y el accionar de escuadrones de la muerte) legitiman la violencia estatal indiscriminada y alientan que la legalidad pueda ser violada sin consecuencias. Con un riesgo adicional: el recurso a la violencia ilegal por parte del Estado abre camino al golpismo.

El enemigo en casa



John M. Ackerman


Así como Vicente Fox heredó a Felipe Calderón un aparato estatal debilitado y carcomido por la corrupción y el crimen organizado, Calderón heredará a su sucesor instituciones públicas infiltradas e intervenidas por el gobierno estadunidense. El próximo Presidente se enfrentará a una doble tarea de limpieza: expulsar simultáneamente a los narcotraficantes y a los intereses extranjeros.

Calderón suele representar la situación en que encontraba el gobierno como una en que los criminales no solamente entraban a robar a la casa, sino ya pernoctaban en ella y desde allí operaban su negocio y cometían todo tipo de fechorías. Aun así, el actual Presidente prefirió la salida fácil de atacar mediáticamente a algunos de sus adversarios en la calle, en lugar de declarar una verdadera “guerra” contra el enemigo en casa. Esta estrategia ciega, torpe y criminal ha sido auspiciada y apoyada de principio a fin por el gobierno de Estados Unidos.

En lugar de insistir en una verdadera limpieza interna, los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama accedieron a la petición de Calderón de hacerse de la vista gorda con respecto a la corrupción y la constante violación de los derechos humanos. Esto a cambio de que Calderón les abriera la puerta para participar y dirigir los operativos antinarco en el territorio nacional. La “apertura” en otros ámbitos, como el económico y el energético, también se incluyó como regalo adicional a cambio de los “espejitos” del silencio y la complicidad estadunidenses ante el grave estado de la administración pública federal.

Si bien este trueque ha beneficiado a corto plazo a Calderón en su desesperada búsqueda de legitimidad y reconocimiento externos, a largo plazo tendrá efectos sumamente graves para todos los mexicanos. El constante debilitamiento de las instituciones estatales ha sido aprovechado gustosamente por los estadunidenses para aumentar cada día su intervención en los asuntos internos del país. Así como los gobiernos neoliberales abandonaron Petróleos Mexicanos, Luz y Fuerza del Centro y Mexicana de Aviación con el fin de provocar su quiebra y así “justificar” su intervención, hoy Calderón sigue el mismo guión con respecto a las instituciones de seguridad pública.

En su artículo del pasado 24 de octubre, Ginger Thompson, de The New York Times, nos regala otra joya periodística al revelar la existencia de una red de informantes secretos del gobierno estadunidense dentro del territorio nacional, que incluye “integrantes de las corporaciones de seguridad pública, políticos con cargos de elección popular y operadores de cárteles” (artículo disponible aquí: http://nyti.ms/rRXKbW). Recordemos que fue la misma Thompson quien en meses recientes dio a conocer tanto los vuelos de aviones espías no tripulados sobre México (http://nyti.ms/g4y4xP) como la existencia de “centros de fusión de inteligencia” similares a los utilizados por EU en Irak y Afganistán (http://nyti.ms/pcDBPy).

En esta ocasión el mensaje es aún más preocupante, porque los informantes de la periodista afirman que el gobierno mexicano ni siquiera está enterado de la existencia de esta red secreta. No se informa a las autoridades mexicanas para evitar problemas con las “leyes que prohíben que fuerzas de seguridad americanas [sic] operen en territorio mexicano”. Es decir, funcionarios estadunidenses confiesan que violan de manera sistemática y flagrante nuestras leyes al participar en acciones de procuración de justicia y espionaje en el país.

Pero, más allá de conducir investigaciones ilegales en territorio nacional, queda claro que los agentes estadunidenses también participan de manera directa tanto en actos de corrupción de funcionarios gubernamentales como de complicidad con el crimen organizado. Aquellos políticos y policías que participan en esta red de informantes y reciben alguna remuneración por sus servicios, no solamente serían corruptos, sino también traidores a la patria. Asimismo, aquellos agentes estadunidenses que contratan y establecen relaciones de confianza con “informantes” de la delincuencia organizada a espaldas del gobierno mexicano están siendo cómplices de la comisión de los delitos cometidos por sus “contactos”.

Ahora bien, en lugar de ordenar inmediatamente una investigación sobre la posible comisión de delitos por agentes extranjeros, el gobierno mexicano ha afirmado que, supuestamente, está perfectamente informado sobre estas acciones y que todas se llevan a cabo “estrictamente de acuerdo con la normatividad nacional”. Tales declaraciones son tan poco creíbles como aquellas de la canciller Espinosa sobre los aviones espías, en las que afirmaba que el gobierno mexicano mantenía el control directo sobre todos los vuelos. Con este tipo de desinformación el Poder Ejecutivo federal encubre los actos delictivos cometidos por los agentes extranjeros en el territorio nacional.

No sorprende que el gobierno de Estados Unidos defienda sus intereses y busque operar libremente en el país, así como incidir directamente en las acciones del gobierno mexicano. Lo que sí llama la atención es la complicidad del gobierno de Calderón, así como su total desapego de los principios básicos de soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Twitter: @JohnMAckerman



http://www.johnackerman.blogspot.com




29/10/2011


Desfiladero
México-EU: ¿New deal con AMLO o marines en Chapultepec?

Jaime Avilés
¿Qué tienen en común el PAN y el Partido Demócrata de Estados Unidos? Ambos saben que son nulas sus posibilidades de ganar las elecciones presidenciales en 2012, a menos que den un golpe superespectacular que cimbre al mundo. Obama resultó un fiasco en lo político, en lo económico, en lo social y en lo militar. Para tratar de quedarse cuatro años más en la Casa Blanca se echó a los pies de Israel, de Wall Street y de Hillary (valga la redundancia).

Nada sugiere, sin embargo, que tanta obsecuencia le haya servido de nada. La gente que votó por él lo detesta. Los fascistas del Tea Party lo desprecian y cuentan los meses que faltan para pasarle por encima. Obama, pues, necesita desesperadamente hacer algo en grande. No pudo ganar la guerra en Irak ni en Afganistán, así que mejor sacará a sus tropas de esos desiertos. ¿Para mandarlas a dónde?

A lo largo de esta semana, el New York Times (NYT) y el Washington Post (WP) dedicaron sus principales noticias de primera plana a México. El WP “descubrió” que durante el sexenio de Felipe Calderón se duplicó la producción de mariguana, y la de amapola alcanzó un auge tal que México es ya el segundo exportador mundial de heroína, sólo por debajo de Afganistán. (Recuerden que cuando los talibanes tomaron el poder en Afganistán, la amapola fue erradicada casi por completo, pero las cosechas volvieron a normalizarse en cuanto llegaron los marines).

A su vez, el NYT confirmó que todos los órganos de seguridad de Estados Unidos se mueven a su antojo por territorio mexicano, y que han establecido “estaciones” (¿eso significa centros de espionaje y de mando?) en todo el país. Sendos rotativos quieren suponer que la “heroica” decisión tomada por Calderón al declarar la guerra “contra” (jaja) el narco en 2006, obligó a las fuerzas armadas mexicanas a concentrar sus esfuerzos en las ciudades, pero “descuidó” el campo, y por eso los cultivos de mariguana y amapola crecieron exponencialmente.

Los dos influyentes periódicos recalcaron la “amenaza contra la seguridad interna de Estados Unidos que representa la alianza de Los Zetas con los terroristas islámicos”. Y, al respecto, sacaron a relucir el recién desmantelado “complot” entre un iraní-gringo y ese cártel fundado y dirigido por paramilitares, que antes fueron militares y recibieron adiestramiento del Pentágono y de los kaibiles de Guatemala.

En ese contexto reapareció mediáticamente el caso del ciudadano somalí que, según esto, almacenaba explosivos en una casa de la colonia Cuauhtémoc para atentar contra la embajada de Estados Unidos en México. Anteayer, en Washington, al comparecer ante un comité que investiga el operativo Rápido y furioso, Hillary “rectificó”, según ella, “a solicitud” de Calderón, su opinión sobre los cárteles mexicanos: “no son insurgentes, son terroristas”, afirmó, en sintonía con la campaña del NYT y el WP, o sea, de ella misma.

Y ayer, de nuevo, en primera plana, el WP aseguró que Calderón “mandó a la Marina, el Ejército y la Policía Federal a detener vivo o muerto” a El Chapo Guzmán, lo que es más falso que un Rólex chino. Por su parte, desde Veracruz, la propia Marina afirmó que Los Zetas tuvieron que “salir corriendo” de esa entidad (lo que de ser cierto, nada bueno augura para Tabasco y Puebla).

¿Vienen las tropas de Obama a “salvarnos”? Si la decisión ya se tomó, debemos, como dice Galeano, “dormir con un ojo abierto”, porque la violencia se recrudecerá como nunca, para que los televidentes del otro lado de la frontera se horroricen hasta que estén listos para aplaudir el “histórico” anuncio de la operación militar (¿Cómo se llamará: Tormenta en la taquería?) que supuestamente restablecerá el respeto a los derechos humanos de nosotros, luego de bombardearnos y hacernos pinole.

Para que el plan siga su marcha, Calderón tendrá que volver a repetir, una y otra vez, lo que por enésima declaró el jueves: “el Ejército se mantendrá en las calles el tiempo que sea necesario”. Y en entrevista con La Jornada, su mínimo y fiel Ernesto Cordero, que no logra ni quiere disimular su parecido con Mister Bean, baló así: “debemos mantener la estrategia actual contra el narco” .

Según NYT, Cordero, el “gallo” calderónico para 2012 va a la cola de todos los precandidatos del país. Pero si el plan del hombrecito de Los Pinos se lleva a cabo, como lo anticipó Desfiladero hace cuatro sábados, en el proceso interno del PAN ganará la nominación por dedazo, a pesar del berrinche que ya está haciendo desde ahora la señora Vázquez Mota, cuyo apellido materno no casa con la guerra “contra” (jajaja) el narco.

Mientras el destape de Cordero aguarda la hora de la verdad, la gente de Marcelo Ebrard, con el delegado de Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo, a la cabeza, persiste en su empeño de anular las elecciones internas de dirigentes del PRD, meta que, en caso de ser alcanzada, dejará a ese partido fuera de los comicios presidenciales de 2012, pero no a Ebrard. Porque si éste saca de la cancha al “instituto” creado en 1989 por Cuauhtémoc Cárdenas, alegará que ya no tendrá caso que compita con Andrés Manuel López Obrador, para que las encuestas determinen cuál de los dos es el mejor posicionado, en un partido que prácticamente habrá dejado de existir.

Y si eso llegara a suceder, lo que no es imposible, sino al contrario, ¿qué hará Ebrard con toda la simpatía que por él siente, y todos los millones de votos que quiere darle, la profesora Elba Esther Gordillo? Obvio: irse al PAN, en lugar de Cordero. En todas partes en donde se hace oír, la cacique chiapaneca repite que podría apoyar a Peña Nieto, pero que anhela irse con Ebrard, su adorado güerito.

México, hay que volver a decirlo, sólo tiene una salida para seguir existiendo como país, y no como protectorado de Estados Unidos: impulsar un modesto pero irreversible proceso revolucionario, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quien después de ganar las elecciones, el próximo primero de julio, tiene previsto poner en marcha un programa de emergencia para dar empleo a dos millones de personas en las primeras nueve semanas de su gobierno, y luego a cinco millones más. ¿Aplicando un modelo que inventó quién? ¿Hitler? ¿Mao? ¿Stalin? ¿Kadafi? ¿Sadam Hussein? No. El presidente Franklin D. Roosevelt, al inaugurar el New deal –o nuevo pacto social– en Estados Unidos.

El New deal, dice Wikipedia, “es el programa que Roosevelt desarrolló entre 1933 y 1938 para luchar contra los efectos de la Gran Depresión de 1929, con el objetivo de sostener a las capas más pobres de la población, reformar los mercados financieros y redinamizar la economía estadunidense, herida por el desempleo y las quiebras en cadena”.

Por eso, esta columna ha leído atónita la declaración que el excelentísimo señor presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gerardo Gutiérrez Candiani, emitió de viva voz el pasado miércoles en Oaxaca: AMLO “debe demostrar que no está contra la iniciativa privada”. ¿Cómo, cómo? ¿No será más bien la iniciativa privada, o más concretamente esa iniciativa privada es –la que forma el pequeño club de los dueños de todo– la que debe demostrar que no está en contra de más de 100 millones de mexicanos hartos de soportar sus abusos? ¿O qué pretendió decir realmente el vocero de esos señoritingos de nariz quirúrgicamente respingada? ¿Que el máximo dirigente opositor del país les jure de rodillas, como lo hizo Enrique Pelo Tieso en Querétaro, que está dispuesto a entregarles Pemex?

jamastu@gmail.com

27/10/2011


¿Continuidad o cambio?
Octavio Rodríguez Araujo
Carlos Fernández-Vega, como siempre, nos recuerda diariamente cómo está la economía de México, en este caso a partir de los gobiernos neoliberales (véase su columna del 25/10/11 en La Jornada). Establece, con acierto, una línea de continuidad entre Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto en relación con las privatizaciones. Esta línea, la misma y sin desviaciones de fondo, se dio con Salinas, Zedillo y Fox. Es nuestra obligación, como mexicanos, no perderla de vista, pues en esto consiste la pugna por la Presidencia de la República hacia 2012. Lo que está en juego es el manejo de la economía del país: en manos privadas para las cuales el Estado sólo está de adorno y para proteger sus intereses; o en manos de la nación y de su pueblo, para las cuales el Estado debe recuperar su papel regulador, distribuir la riqueza y garantizar nuestra soberanía.

Fernández-Vega nos ha recordado, en apretada síntesis, la transferencia de la infraestructura industrial del Estado a la iniciativa privada: “siderúrgicas, cementeras, químicas, petroquímicas, aerolíneas, mineras, aeropuertos, puertos, fertilizantes, textiles, comercializadoras, bancos, aseguradoras, afianzadoras, hoteles, ingenios azucareros, carreteras, inmobiliarias, una gruesa rebanada de la generación eléctrica, gas, constructoras, fábricas de bicicletas y de ropa popular, empresas de alimentos, armadoras automotrices, embotelladoras, astilleros, telefónicas, televisoras, almacenes, instalaciones pesqueras, satélites, ferrocarriles, transbordadores, imprentas, red nacional de fibra óptica, varias áreas del sector petrolero y lo que se quede en el tintero, que no es poco.” Falta Petróleos Mexicanos, la empresa pública más codiciada por empresarios nacionales y extranjeros.

Todos los gobiernos neoliberales la han ofrecido al capital, y Peña Nieto, quien hasta ahora cree que ganará, ya lo dijo: abrir la explotación y refinación a la iniciativa privada, aunque no supo exponer los “cómos”. Éstos, por cierto, no importan, ya se le ocurrirán si lo dejamos gobernar el país.

Si somos rigurosos el servicio de Pemex a la iniciativa privada, incluso trasnacional, ya se ha hecho desde los tiempos de Echeverría si no es que desde antes. Han pasado más de 40 años de subsidios petroleros al capital, en principio por la vía de precios: el control de Pemex se ha dado, por ejemplo, en la petroquímica básica, la que tiene menor valor agregado en el rubro, pero no a la secundaria, la de mayor valor agregado (y más ganancias) y que ha estado en manos de empresas privadas, nacionales y extranjeras.

Lo ha dicho muy bien Guillermo Ortiz Martínez: “el valor agregado del petróleo es menor a 10 por ciento de la economía” (La Jornada, ídem), y esto es así porque desde hace unos 40 años la petroquímica secundaria ha sido dejada a la industria privada y, además, subsidiada por la vía de los precios de los insumos producidos por Pemex en lo que se conoce como petroquímica primaria. (Sólo como recordatorio: la petroquímica primaria procesa los derivados del petróleo y del gas natural, y la petroquímica secundaria es la que transforma productos básicos e intermedios en productos elaborados tales como fibras sintéticas, materias plásticas y elastómeros, fertilizantes, pinturas, solventes, polímeros, como el PVC, detergentes, y muchos productos más conocidos como derivados del petróleo.)

Pero una cosa es el subsidio, que se puede suspender si así lo desea el gobierno, y otra dejar al capital que controle la empresa. Al “pastel” Pemex se le han quitado ya varias rebanadas, unas delgadas y otras gruesas, pero los empresarios lo quieren completo.

Calderón, aunque lo ofreció, como también sus antecesores cercanos, no lo ha logrado; Peña Nieto lo ha vuelto a ofrecer con desplantes, dijo, de audacia. No es audacia, señor Peña, es entrega; la entrega de un bien de la nación considerado estratégico y que genera, según el mismo Ortiz Martínez, 35 por ciento de los ingresos fiscales.

Si estos ingresos dejan de percibirse habrá que obtenerlos de otro lado y no veo a un gobierno de corte neoliberal, sea del PRI, del PAN o del chuchismo del PRD, subiendo progresivamente los impuestos al capital. Hablan de acrecentar la productividad, de generar empleo, de aumentar el consumo interno, etcétera, y todo esto con base en la activación de las inversiones privadas.

Justamente esto es lo que se ha hecho y el resultado ya lo conocemos: mayor desempleo, pérdida del valor adquisitivo del salario, crecimiento económico casi nulo y, ¡sólo faltaba!, mayor enriquecimiento de unos cuantos, cada vez menos, pero cada vez más ricos, tanto que pueden perder miles de millones de dólares y siguen tan campantes.

Que quede claro que no estoy diciendo que las empresas en manos del Estado son mejores, necesariamente, que si estuvieran en manos privadas. Si una empresa estatal se administra como si fuera privada y no al servicio de la población más necesitada, el resultado no cambia. Ahí está la Comisión Federal de Electricidad como un ejemplo. El mismo Ortiz multicitado ya lo dijo: “el precio del servicio es mucho más alto del que se paga en Estados Unidos”. Y así es, porque el gobierno, expresión concreta del Estado, es el que orienta a las empresas estatales: éstas no se mandan solas. Y el gobierno ha resuelto que los costos del servicio lo paguen los consumidores por igual, sean ricos o sean pobres, en lugar de establecer sus precios verdaderamente diferenciados en favor de los más.

Lo que se requiere es un gobierno con sensibilidad popular que regule al capital y los mercados para beneficio de la nación (de sus riquezas y de su población) y no para quienes ya son privilegiados o lo serán por su cercanía al gobernante.

Generar riqueza, sí, pero también distribuirla, incluso por razones prácticas: entre más capacidad de consumo tengan los mexicanos menos dependerá el país del extranjero. No se necesita ser especialista para saber que la producción sin consumo no reactiva la economía. Hasta los narcotraficantes lo saben.

25/10/2011


Wikileaks en tiempo de canallas
Pedro Migue
Mientras en Wall Street, donde todavía se ubica el corazón financiero del mundo, miles repudian la avaricia desmedida e insensata de las grandes corporaciones financieras, algunas de las más prominentes de éstas prosiguen su ataque contra Wikileaks, la organización cibernética que tanto ha contribuido a desnudar el funcionamiento podrido del sistema político y económico mundial.

Bank of America, Visa, MasterCard, Western Union y PayPal, que controlan la enorme mayoría de las transacciones electrónicas en el planeta, decidieron bloquear toda donación destinada al portal de las filtraciones.

De esa manera, han logrado reducir en 95 por ciento los ingresos de Wikileaks. Las directivas de esas empresas, que no rinden cuentas a nadie más que a sus socios, han rehusado explicar los motivos de su actitud.

Ante tal silencio, es lógico suponer que decidieron acatar solicitudes del gobierno estadunidense para asfixiar económicamente al sitio fundado por Julian Assange.

Sean cuales sean sus inconfesables motivos, este pentágono financiero actúa en forma ilegal e inmoral, porque el propósito manifiesto de Bank of America, Visa, MasterCard, Western Union y PayPal es hacer que sus respectivos dueños ganen dinero, y no acosar a quienes denuncian las inmundicias del poder público ni ser guardaespaldas mediáticos del Departamento de Estado, la Casa Blanca y el departamento de Defensa.

El boicot a Wikileaks pone de manifiesto, en toda su crudeza, la realidad de los poderes fácticos: en la lógica, de por sí perversa, de las democracias parlamentarias capitalistas, los conglomerados financieros tienen patente de corso para reventar empresas competidoras, pero no para erigirse en gestores de la censura, para atropellar la libertad de expresión y el derecho a la información o para decidir quién vive y quién muere en el ámbito de las instancias informativas.

La incursión ilegítima del poderío empresarial en la opinión pública ha servido, entre otras cosas, para que el olvidable Fernando Collor de Mello tomara la presidencia de Brasil, en la década antepasada; para que el delincuente Silvio Berlusconi se hiciera con la primera magistratura en Italia o para que en México Televisa emitiera un voto de calidad a favor de Felipe Calderón en las fraudulentas elecciones de 2006 y pretenda ahora imponer al país un candidato forjado a la publicitaria manera de la comida chatarra: Enrique Peña Nieto.

Obviemos la paradoja de que por las venas financieras de dos de esos pudorosos pilares del sistema, Bank of America y Western Union, han corrido generosamente las narcodivisas, como reveló la agencia Bloomberg hace poco más de un año.

Aun si se tratara de instituciones verdaderamente apegadas a la legalidad, ninguna de las cinco entidades, y ninguna otra, tiene el menor derecho a decidir qué podemos y qué no podemos saber respecto de los enjuagues secretos de los gobiernos.

Ayudar a Wikileaks en este trance difícil es un deber moral de quienes, por medio de su labor de difusión, han podido enriquecer la comprensión de sus propios entornos políticos y económicos. Permitir que la asfixia financiera acabe con esa organización significaría una pérdida para la verdad y para la libertad.

Se puede colaborar divulgando esta historia digna de una dictadura travestida en democracia como la que Lillian Hellman retrató en Tiempo de canallas.

En vimeo.com/25412550 y en vimeo.com/30998268 hay videos que la reseñan; hay más información en bit.ly/oOJZwR. También se puede enviar dinero a Wikileaks –un dólar, diez, cincuenta– por medio del sitio flattr.com/

navegaciones@yahoo.com

22/10/2011


AMLO, los empresarios y otras sorpresas
Abraham Nuncio
Por primera vez en su ya larga historia como el sector más influyente de la sociedad mexicana, los empresarios introducen una corriente de aire fresco no sólo en la política del país sino en su propio ámbito social. Y que así sea en torno a un líder de la izquierda mexicana, en este caso Andrés Manuel López Obrador, no deja de causar sorpresa. Sobre todo porque esta nueva actitud la asume un grupo importante de los empresarios regiomontanos.

La mirada analítica detenida en otras cuestiones menores o hasta banales, y la insuficiente difusión que se le dio a la reunión sostenida hace unos días por ese grupo con AMLO explican el calado del acto y su proyección en el proceso electoral que culminará en julio de 2012. Pero puede apreciarse, entre otros hechos, en el apremio multipartidario por aprobar un pedazo de parlamentarismo –el gobierno de coalición– en respuesta a la independencia y la fuerza que muestra el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

El otro aspecto insólito de la reunión empresarial en Monterrey, de donde usualmente han provenido las respuestas más adversas a las aspiraciones de la mayoría, fue el discurso de dos de sus líderes: Alfonso Romo, presidente de Pulsar y Casa de Bolsa Vector, entre otras empresas, y Fernando Turner, presidente de varias empresas y de la organización no gubernamental Despierta México.

Ambos expresaron lo que muchos sabíamos, pero que es negado aún por los empresarios más conservadores, por periodistas, intelectuales, académicos, líderes sociales, líderes religiosos y la muchedumbre desinformada o mal informada (embaucable, quejumbrosa y timorata), que no ve o no quiere ver lo que Romo y Turner manifestaron con precisión: la inutilidad de la alternancia, el despeñadero económico, social y moral por el que cae el país, y la esperanza que significa la posibilidad de que sea conducido hacia horizontes más tolerables por un gobierno que encabece López Obrador.

Romo fue muy claro: si antes pensó que López Obrador encarnaba al ogro que podía llegar al poder (fueron sus propios pares quienes se empeñaron en inventar la especie), ahora reconoce algo elemental: “ya demostró y gobernó así como nos dijo. No estamos improvisando, ya gobernó y gobernó muy bien”. Romo no exagera en términos de lo que es el ejercicio del poder en un país doblegado por el lucro salvaje, la corrupción y la impunidad.

Turner, a su vez, puso el acento moral en el capitalismo imperante en México. Con toda la riqueza que poseemos –dijo–, casi todos los países del planeta nos han superado. Y enfatizó: “Es intolerable, ¡intolerable! Es un pecado social, es un pecado moral, es un pecado contra nuestra religión tener a la mitad de la gente en la pobreza en este país.” Que así sea lo atribuyó a la “pésima administración” que hemos tenido –individuos con nombre y apellido–, a “la corrupción con incompetencia, con escaso amor a México y con mucho egoísmo”.

Este pensamiento, en boca de un empresario destacado, no se había escuchado en México, y menos en Monterrey.

Lo que Romo dijo sobre la experiencia de gobierno de López Obrador es lo que sus adversarios lograron borrar de las referencias electorales en 2006, y es lo que no mencionan rumbo al 2012. Omiten deliberadamente que el candidato al que entonces despojaron de la Presidencia de la República no sólo es el hombre, entre los que ahora se perfilan para la contienda presidencial de 2012, que conoce como ningún otro al país in situ, sino el que mejor ha logrado interpretar las necesidades y demandas de la mayoría, de sus tradiciones históricas y de su valor como nación. Entre otras, por una razón muy sencilla: no ha descansado, ni antes de la campaña de 2006, ni después, de bregar pueblo por pueblo y ciudad por ciudad del territorio nacional.

Hay algo más que pretenden ocultar: que el trabajo de López Obrador ha contado con el apoyo de un grupo de hombres y mujeres cuya labor –honesta, comprometida y entregada a lo largo de casi un sexenio– desborda con mucho al del gabinete formal de Calderón. Y también con el apoyo de numerosos intelectuales, artistas, periodistas, políticos, profesionales, trabajadores de base y empresarios a los que ahora se suma el grupo de Romo, Turner y otros.

El nuevo pensamiento empresarial surgido en Monterrey, incipiente aún pues no integra sino unas pocas nociones, debe ser alentado y a la vez mantener frente a él una actitud crítica. Se requiere que el mismo sea congruente con la práctica y que sus ideólogos y promotores ofrezcan a los mexicanos una agenda en torno a los grandes problemas nacionales.

Lo mismo cabe hacer con la praxis de López Obrador. En la reunión con los empresarios en Monterrey repitió lo que al principio de su actuación como representante no formalizado de más de la mitad de quienes sufragaron por él en julio de 2006 había dicho sobre las instituciones mexicanas: “creo que si no hay un cambio de régimen, no vamos a salir de la decadencia; esto ya se pudrió, este régimen de corrupción y privilegios, de injusticias, no sirve, ya se agotó, ya tronó, está podrido y por eso hace falta una renovación de la vida pública…”

Entre aquello que ya se agotó está el presidencialismo mexicano. A López Obrador es elemental pedirle que nos diga con qué y cómo piensa sustituirlo. Los viejos odres no se van a renovar sólo con vino nuevo. Se requieren nuevos odres para este vino. En qué nueva institucionalidad está pensando el líder de Morena. Ya es tiempo de que lo vaya puntualizando, empezando por el papel que juega el Presidente de la República en el cambio de régimen al que se refiere.

Para Miguel Ángel Granados Chapa

En memoria

Desfiladero
ABC, Tabasco, AMLO y los indignados

Jaime Avilés
Ya transcurrieron 28 meses y 17 días desde el 5 de junio de 2009, cuando un incendio mató a 49 bebés en la guardería ABC de Hermosillo. El pasado 14 de septiembre, la Cámara de Diputados aprobó, con 372 votos a favor y cero en contra, una ley que fija normas de observancia universal obligatoria para todas las estancias infantiles, públicas y privadas, de nuestro país. Pero Felipe Calderón se niega a publicarla.

Creada por el senador nayarita Francisco Javier Castellón (PRD), quien trabajó codo a codo con los padres de los bebitos muertos, y que para redactarla se inspiró en lo mejor de las regulaciones que en esta materia existen en el ámbito mundial, la Ley General de Prestación del Servicio para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil también fue aprobada, unánimemente, por el Senado de la República. Pero Felipe Calderón se niega a publicarla.

Uno de los aspectos más notables de la llamada Ley 5 de Junio es que exige el levantamiento inmediato de un registro nacional de guarderías, para que éstas sean supervisadas por autoridades federales, estatales y municipales, de modo que aquellas que no cumplan con los requisitos básicos de seguridad e higiene sean clausuradas, temporal o definitivamente. ¿Es por eso que Felipe Calderón se niega a publicarla?

Julio César Márquez, padre de uno de los bebitos muertos, viajó esta semana al DF, a presentar el libro que escribió junto con su esposa, para denunciar las humillaciones que han recibido de Calderón y Margarita Zavala, prima de una de las dueñas de la guardería ABC. Al participar en la Feria del Libro Alterna, que organizan Paloma Saiz y Paco Ignacio Taibo II, Julio César reveló que su esposa –víctima de graves trastornos a consecuencia de la tragedia– ha sufrido 17 sesiones de descargas eléctricas en hospitales del IMSS de Guadalajara, un tratamiento tan brutal como abusivo, que de nada le sirvió, pues médicos del Instituto Nacional de Siquiatría descubrieron que le estaban dando fármacos inadecuados.

Pero Julio César Márquez vino también a entrevistarse con el senador José González Morfín (PAN), quien como presidente de la cámara de origen de la Ley 5 de Junio, tiene la facultad, y la obligación, de publicarla a partir del próximo lunes 24 de octubre, día en que de acuerdo con la reciente reforma a los artículos 71, 72 y 78 de la Constitución, Calderón perderá la oportunidad de mandarla imprimir en el Diario Oficial de la Federación, así como la semana pasada agotó el plazo que tenía para vetarla.

Una combativa coalición de tuiteros, que respalda al Movimiento 5 de Junio por la Justicia, llama a todas las personas que aún viven horrorizadas por el recuerdo de aquel incendio –y al mismo tiempo indignadas por la abierta complicidad de Calderón y Margarita con los empresarios que tenían a los bebés de la ABC en un muladar junto a una bodega de papel, que fue rápido pasto de las llamas–, a presionar al senador González Morfín para que publique la ley o publique la ley. O, en su defecto, publique la ley. No tiene de otra.

¿Y Tabasco?

En Tabasco, mientras tanto, llueve y llueve. Y llueve y llueve. Y llueve y llueve. Y llueve y llueve, como si el cielo no supiera hacer nada más. Si mojarse a cada rato desespera al visitante que luego se seca y se cambia en el hotel, qué significará esta monserga para cientos de miles de hombres, mujeres, ancianos y niños que sufren día y noche los embates del chubasco perpetuo. El agua ayuda a olvidar los 85 millones de pesos (mdp) que el secretario de Salud estatal, Luis Felipe Graham, tomó del Seguro Popular en 2009, y que –lo prueban documentos oficiales en poder de Desfiladero– los acaba de “devolver” al fisco, quitándole, oh, qué listo, 85 mdp al Seguro Popular de 2011.

Pero mientras el desbordamiento anual de los 49 ríos que pasan por Tabasco le brinda un pretexto magnífico a Andrés Granier para volver a pedir más y más recursos que irán a parar quién sabe a dónde –a la mejor, incluso, a manos de los damnificados–, en el ámbito de los únicos partidos que pisan fuerte en aquellas anegadas tierras (PRI y PRD), ya empezó la carrera hacia el domingo primero de julio, cuando por primera vez en muchos años los tabasqueños elegirán presidente de la República y gobernador(a) al mismo tiempo.

Para David Gustavo Gutiérrez Ruiz, quien hace cuatro décadas creó la administración pública de Quintana Roo como primer gobernador de ese territorio virgen, que gracias a sus esfuerzos pioneros se transformó en un nuevo estado unido mexicano, sólo hay tres políticos que van a disputarse la gubernatura en 2012: Humberto Mayans (PRI), Arturo Núñez (PRD) y Rosalinda López Hernández (PRD).

Sin embargo, en el Sanborns de Villahermosa, donde los politólogos de siempre escudriñan los enigmas del futuro, se dice que Mayans no llegará a ninguna parte, porque “está peleado hasta con su sombra”; que Núñez no recibirá el apoyo del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) porque en 1998 votó a favor del Fobaproa, en 2008 aprobó la contrarreforma petrolera de Calderón y ahora acaba de reiterar su cercanía con los chuchos al firmar el manifiesto aliancista contra López Obrador.

Además, Núñez tiene 64 años de edad, en un estado donde 70 de cada 100 personas inscritas en el padrón andan entre 18 y 49, factor, agregan los sabelotodo, que favorece a Rosalinda López Hernández, una proactiva muchacha de 46, que nunca fue priísta, es una de las senadoras que mayor número de iniciativas creó (más de 200) en este sexenio y podría unificar a las mujeres de todas las fuerzas del estado para impulsar en Tabasco el proyecto de Morena. A su reciente informe de labores parlamentarias invitó a Marcelo Ebrard, pero el jeque de gobierno la desairó para irse de luna de miel a Kuwait.

PRD = RIP

Que una empresa de Carlos Navarrete hizo (y manipuló a su gusto) los 3 millones y pico de credenciales que los militantes del PRD usarán mañana en su elección interna. Que el “domicilio oficial” de la empresa que imprimió las boletas, proporcionado por Jesús Zambrano, en realidad corresponde a una casa abandonada. Que está en su apogeo el reparto de despensas entre las tribus que pelean por los cargos directivos. Que, en suma, el PRD, cadáver político en avanzado estado de putrefacción, estelarizará este domingo su última guerra de estiércol, y terminará de nuevo, a las puertas del tribunal federal electoral, presentando carretadas de quejas y acusaciones de todos contra todos.

Así, mientras el PRD finalmente agoniza en vísperas de su clamorosa derrota en Michoacán, Morena se fortalece y extiende por todo México y Estados Unidos. En una acción espectacularmente sincronizada, el martes de esta semana, sus representantes en cada una de las 32 juntas locales del IFE (o sea, en el DF y en los 31 estados de la República) leyeron el mismo mensaje al mismo tiempo: “si las autoridades no garantizan los derechos democráticos de los ciudadanos, deben ser los ciudadanos mismos quienes, de manera organizada, garanticen que los votos valgan sin importar por quién se vote”.

Entre tanto, luego de visitar Monterrey, Washington y Madrid, Andrés Manuel López Obrador se volvió de pronto el ídolo de los levantacejas que lo calumniaron sin tregua ni escrúpulos desde 2004. Ahora dicen que es el nuevo Lula y pronto quizá descubrirán que el plantón de 2006 sirvió de modelo a los indignados de Egipto, Grecia, España y Wall Street. Aguas, porque detrás de esta sospechosa cargada mediática asoman las orejas de Salinas: quieren quitarle reflectores a Beltrones, que empieza a crecer más de lo que desearía Peña Nieto. Así que nadie se vaya con la finta.

jamastu
@gmail.com

21/10/2011


AQUÍ UNA PRUEBA MÁS DEL FRAUDE ELECTORAL DEL 2006 . EN ESTA OCASIÓN DEMOSTRADO POR LOS CABLES DE WIKILEAKS , QUE COMO TODOS YA SABEMOS , SON DOCUMENTOS OFICIALES . A VER QUE DICEN AHORA LOS QUE TANTO SE HAN EMPEÑADO EN NEGARLO .

Intereses económicos y políticos lo han impedido, dice; llama a democratizar los medios

Radio y tv no han garantizado
el derecho a la información: AMLO

Descarta expropiar o retirar concesiones; debe darse impulso a la competencia en un marco de absoluto respeto a la legalidad

El ex candidato presidencial habló ante empresarios de la CIRT
Andrés Manuel López Obrador participó en la 53 Semana Nacional de la Radio y la TelevisiónFoto Jesús Villaseca


José Antonio Román

Los intereses económicos y políticos de los medios de comunicación han impedido a éstos cumplir con su función social de garantizar el derecho del pueblo a estar debidamente informado, dijo Andrés Manuel López Obrador, quien consideró indispensable democratizar este sector y acabar con los monopolios.

Al reunirse con los empresarios de la radio y la televisión, el ex candidato presidencial señaló que esta democratización se llevaría a cabo sin expropiaciones ni retiro de concesiones, sino con el impulso a la competencia en un marco de respeto a la legalidad.

“A manera de ejemplo: si Carlos Slim, como cualquier otro ciudadano, desea tener un canal de televisión, no tendrá ninguna limitación; de igual forma, si Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego o cualquier comunicador o ciudadano desean invertir en la telefonía, también podrán hacerlo. No va a haber monopolio”, dijo a los empresarios reunidos en su 53 Semana Nacional de la Radio y la Televisión.

“Ustedes saben que todos los monopolios son dañinos, sobre todo el monopolio del poder. La democracia es competencia, que el ciudadano pueda elegir entre varias opciones”, expresó.

En la sesión de casi una hora a puerta cerrada, realizada en el hotel Camino Real, López Obrador perfiló el reto que tienen los empresarios de la radio y la televisión ante el país y lo que se espera de ellos. “Ojalá que en estos tiempos definitorios para la vida pública de México, los medios de comunicación estén a la altura de las circunstancias”, deseó.

Pero además, en alusión a Televisa y al ex gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, expresó también su deseo de que “se aleje la tentación de unos medios, en especial de una televisora que por respeto no voy a decir su nombre, de querer imponer al próximo presidente de México mediante la falta de equidad, la mercadotecnia y la promoción descarada de sólo uno de los aspirantes. Ojalá que ningún medio, nadie, por más poder que detente, se proponga suplantar el derecho del pueblo a elegir libremente a sus autoridades”.

En su intervención inicial, donde presentó sus principales propuestas para un cambio de régimen, el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal dijo que su movimiento “no se guiará por el afán de venganza. No nos mueve el odio, sino el amor al prójimo. Tenemos un objetivo superior y sublime: la transformación de México”.

Momentos antes, en entrevista, señaló que acudía a la cita con ánimo conciliador y presentaría a los empresarios de la radio y la televisión sus propuestas de manera honesta. “Me gusta llamar a las cosas por su nombre. No me gusta dorarle la píldora a nadie”.

En preguntas formuladas tanto por reporteros como por empresarios, López Obrador se refirió brevemente a Marcelo Ebrard. “Yo no quiero la confrontación con Marcelo, no voy a dar pie a eso. Es hasta de mal gusto decir que yo ofrezco esto que mi compañero o amigo no ofrece. No, yo lo que creo es que hace falta un cambio de régimen”.

A los empresarios les comentó que si no hay un cambio real y de fondo en el país, “no encontraremos la salida ni como pueblo ni como nación. Estoy convencido de que este régimen ya dio de sí, ya se pudrió de corrupción, de privilegios y de injusticias, y mientras más tiempo se mantenga, peor nos va a ir. Si seguimos con más de lo mismo, no hay salida, se los puedo garantizar”.

Agregó: “La transformación de México requiere de la participación de todas y de todos. Ustedes son actores fundamentales, entre otras cosas porque los medios de comunicación tienen que cumplir con una función social y deben garantizar el derecho del pueblo a la información, asunto que, en honor a la verdad, no se ha podido concretar debido a que prevalecen en los medios intereses económicos y políticos que se sitúan por encima del interés general, aunque hay desde luego honrosas excepciones”.

Por otra parte, López Obrador expresó su deseo de que no se repita la “guerra sucia” que desde los medios, principalmente la televisión, se llevó a cabo en la elección presidencial de 2006, “cuando engañaron a la gente diciendo que yo era un peligro para México; causaron un enorme daño al país, porque si no nos hubiesen robado la Presidencia de la República no estaría el país en la situación tan lamentable en la que se encuentra ahora”.

Pero todavía hoy, concluyó, el candidato que tiene la televisora es el del PRI –dijo refiriéndose a Peña Nieto–, quien por cierto estaría en el mismo acto dos horas más tarde. Es a él “a quien lo vienen introduciendo al mercado como se introduce un producto chatarra”.

14/10/2011

OJALÁ SEA SIMPLE PESIMISMO , SEGUIREMOS ESPERANDO TUS COLUMNAS .

POCOS , MUY POCOS TAN VALIENTES Y TAN HONESTOS COMO TÚ .




“Con esa convicción digo adiós”: Granados Chapa

SDPnoticias.com
2011-10-14 08:46:00

México.- “Esta es la última vez en que nos encontramos”, escribe el periodista Miguel Ángel Granados Chapa en su columna de “Plaza Pública”, que se publica en el diario Reforma.



Al concluir su texto “De coalición a coalición”, en el que hace una reflexión sobre el tema de los gobiernos de coalición, el maestro, sin dar mucha explicación escribe: “Esta es la última vez que nos encontramos. Con esta convicción digo adiós”.



Esta frase se suma a lo que ayer escribió al empezar su texto titulado “Enrique Ebrard, Marcelo Peña”, en un juego de palabras:



“Antes de que caiga el telón no quiero dejar de presentar a ustedes a dos protagonistas de la escena pública que, por primera vez en su vida, tienen que pugnar, aunque con ventaja sobre sus contendientes, por una posición que les permita gobernar”.



El reconocido periodista se ha encontrado en un estado de salud mermado, incluso se supo que había entrado en una fase de enfermedad grave que lo llevó al borde de la muerte.



Por esa razón, el columnista había dejado de colaborar para el diario y también en algún momento dejó de asistir a su programa también llamado Plaza Publica, trasmitido en Radio UNAM.



Pero después de ese proceso de enfermedad, logró salir de la crisis y regresó con fuerza a la pluma.



El día de hoy, el periodista y escritor lanza un adiós a sus lectores.



Miguel Ángel Granados Chapa ha tenido una trayectoria de gran trascendencia. En la Universidad Nacional Autónoma de México cursó las licenciaturas de Periodismo y Derecho. Posteriormente, estudió su doctorado en Historia por parte de la Universidad Iberoamericana. En 1977 comenzó a publicar la columna Plaza Pública en “Cine Mundial”, de la ciudad de México. Actualmente, el texto lo publican Reforma, Mural y El Norte.

13/10/2011

Lógica Política

El Fisgón

Astillero
Guadalupanos por decreto

Reino de los arrepentidos

Miscelánea política trunca

Acapulco, Saltillo, Supervía
Julio Hernández López


PIDEN PAZ, LES DAN... Unos 300 policías estatales y del grupo municipal antimotines de Acapulco, Guerrero, dispersaron a golpes y empujones el plantón que trabajadores de la educación realizaban en la Costera Miguel Alemán. Los descontentos demandan garantías de las autoridades para que los estudiantes vuelvan a las aulasFoto Javier Verdín



Convencido de sus poderes sobrenaturales, el cada vez más prodigioso SuperFelipe colocó ayer bajo el manto de la Virgen de Guadalupe a todos los mexicanos, aun a aquellos que ni siquiera se afilian a religión alguna. Sacras palabras en defensa de la libertad de creencias en México (pues también tal bandera ondeó el licenciado Calderón en su contradictorio discurso): Somos guadalupanos, independientemente, incluso me atrevería a decir, mucho de la fe, de las creencias y las no creencias y, desde luego, lo es para quienes profesamos la fe católica...” (en bit.ly/pyTTn4 están disponibles sintaxis, puntuación y juarismo guadalupano del felipismo).

Mas no fue el único milagro del día, pues también se produjo la reproducción de los saludos. Si el reino de las alianzas o las coaliciones ha de ser de los arrepentidos, un hijo pródigo se acercó nuevamente al banquete del Señor (presidente, según los nuevos acomodos de Marcelino, PAN y Los Vinos), ya sin usar de pretexto la presidencia de la Conago ni las obligaciones de cortesía que le llevaron semanas atrás a dejarse fotografiar por primera vez en beatífico saludo hacia el antes considerado espurio que ahora está en tratos para pasar a la condición de socio. Así fue también que obró en sentido contrario a lo que un lego habría considerado casi una foto del Apocalipsis mexicano: el depositario del maléfico dinero acumulado, el jefe de la iglesia pecadora, el comandante en jefe del exterminio nacional y el aspirante a torcer lo que sea con tal de alcanzar una candidatura presidencial. Slim, Rivera, Calderón y Ebrard en la etapa final del proceso que inició Andrés Manuel López Obrador la década pasada, en busca de ganarse el voto guadalupano aunque fuera al costo de donar al poder de las sotanas casi 30 mil metros cuadrados de terreno para construir la Plaza Mariana de la Basílica de Guadalupe. Dense la paz.

Trunco es el futuro electoral inmediato, según se puede ver por todos lados. Mocho está el IFE por falta de tres consejeros e incompleto será ya el trabajo encaminado a los muy difíciles comicios del año entrante, pues oficialmente la faena ha comenzado con sólo dos terceras partes de los responsables. También cercenada parece que quedará la de por sí insuficiente miscelánea de arreglos en materia política a la que por no dejar siguen llamando “reforma”. El peñanietismo dominante insistía anoche en imponer la ley del gel para impedir que avanzara la engañifa derechista apoyada por segmentos de la “izquierda” perredista y por ciudadanos genuinamente esperanzados en que la tal relección inmediata de legisladores constituyera un avance de lo que con dejos de nostalgia se empeñan en considerar “democracia”.

La oposición del partido de tres colores a la mencionada relección fue impugnada ardorosamente por “líderes” de la “sociedad civil” que cada vez coinciden más con los planes calderonistas en distintas materias, entre ellas la electoral, y que probablemente troquen pronto los arrestos “independientes” por candidaturas partidistas. A la hora de cerrar esta columna sólo se había aprobado en lo general por comisiones unidas de diputados la minuta proveniente del Senado pero faltaba la discusión, en lo particular, de las reservas con las que se pretendía impedir la mencionada continuidad de los legisladores y la revocación de mandato.

Un día de tanta espiritualidad en conflicto devino también en vulgares y terrenos asomos de violencia física. En Acapulco, los profesores que mantienen una larga protesta y paro de labores por la amenaza de narcotraficantes que les pretenden arrebatar mensualmente un porcentaje de su sueldo acabaron recibiendo respuesta del Estado, pero no a favor de ellos, los maestros amenazados, sino en contra, pues cientos de policías estatales y municipales arremetieron ayer con escudos y toletes contra mentores que habían bloqueado la Costera Miguel Alemán (nomenclatura de trágica ironía en un pueblo sumido en la pobreza a causa del saqueo que han practicado sus elites políticas mediante negocios de cuello blanco).

Eso sí, el generoso gobernador aliancista, Ángel Aguirre, ordenó a sus agentes que no detuvieran a nadie, aunque los educadores reprimidos dijeron que varios de sus compañeros habían sido capturados por presuntos policías. A fin de cuentas, el desenlace es terrible: o pagan a los narcos, o cuello por protestar por esa inseguridad persistente. En el Distrito Federal, mientras tanto, granaderos abrieron camino a trabajadores que avanzaron en el proceso de construcción de la redituable Supervía. El campamento de los opositores a esa polémica obra continuó en su lugar, pero quedó manifiesta la voluntad del gobierno capitalino de continuar con los trabajos al costo que sea (es decir, al costo social, pues el económico ya es un relajo del que solamente han salido beneficiados los constructores extranjeros y sus socios locales).

En Saltillo se vivía nuevamente pánico social luego de enfrentamientos de soldados y agentes federales con cierto bando de narcotraficantes. Como ha sucedido en otras ciudades del país, el fuego cruzado deja en medio a ciudadanos inocentes, sin que a fin de cuentas acontezca otra cosa que una batalla más de una “guerra” que parece interminable. Uno de los jefes de esas fuerzas beligerantes, Genaro García Luna (muy recordado en estos días de preparación en Washington de una nueva producción de espías, con Los Zetas como invitados a la fuerza y con pretensiones de ser rodada en Irán) tuvo momentos incómodos en su comparecencia ante diputados, sobre todo por las intervenciones de Gerardo Fernández Noroña que, al final, dieron pie a un jaleo que sirvió a los interesados en guardar el “orden” para terminar con la sesión.

Y, mientras Manlio Fabio Beltrones se declara en condiciones de llegar a ser un gran candidato y un buen presidente de la República, ¡hasta mañana, con el minigobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, recibiendo embates del panismo casinero!

Twitter: @julioastillero

Facebook: Julio Astillero

juliohdz@jornada.com.mx

¿Casualidades?
Octavio Rodríguez Araujo
En política no hay casualidades. En el documento titulado Por una democracia constitucional” publicado el lunes pasado en La Jornada, firmaron, entre otros, tres precandidatos presidenciales, los más débiles frente a sus adversarios de partido: Santiago Creel (PAN) frente a Josefina Vázquez Mota, Marcelo Ebrard (PRD) frente a López Obrador y Manlio Fabio Beltrones (PRI) frente a Peña Nieto, es decir, los perdedores potenciales en sus respectivos partidos. ¿Casualidad?

La propuesta de un gobierno de coalición la hizo Beltrones el 17 de septiembre pasado, y dijo que era para facilitar la aprobación de reformas propuestas por el Ejecutivo ante el Congreso, es decir, como era antes de 1997, cuando el priísmo dominaba tanto el Ejecutivo como el Legislativo (antes le llamaban “cláusula de gobernabilidad”, pero sin coaliciones). Curiosamente Ebrard coincidió con él en el coloquio Semipresidencialismo en México (26/09/11) y, aunque casi olvidado, fue lo mismo que planteó Felipe Calderón en el primer debate durante la campaña para los comicios de 2006, con la oposición del PRI y la indiferencia del PRD.

Para los firmantes del documento, muchos de ellos amigos que aprecio y respeto a pesar de nuestras diferencias, la armonía entre el Congreso y el Ejecutivo sería, y así lo dicen, una democracia constitucional consolidada.

Nuestra democracia es constitucional, pese a las imperfecciones que pueda tener. No entiendo entonces el énfasis al decir “consolidar la democracia constitucional” con base en la armonía del gobierno y el Congreso. Los teóricos de la democracia representativa de raigambre liberal propusieron tres poderes precisamente para tener pesos y contrapesos y evitar, sobre todo con el parlamento, que el poder unipersonal del jefe de gobierno pudiera dominar sobre los otros. Así se entendía la democracia, misma que recoge nuestra Constitución en el artículo 49, que habla de la división de poderes y señala que no podrán reunirse dos o más de estos poderes en una sola persona o corporación, con lo que se está implicando que, con armonía o sin ella, el presidente es el jefe del poder Ejecutivo y el Congreso (diputados y senadores) el Poder Legislativo; esto es, diferentes y, llegado el caso, encontrados: el Congreso como contrapeso del Ejecutivo. Lo que había antes de la primera Cámara de Diputados no dominada por un partido (1997) era, más que armonía entre Ejecutivo y Legislativo, el dominio del primero sobre el segundo.

En este tipo de regímenes presidencialistas pueden presentarse varias combinaciones en relación con el Congreso: a) con mayoría calificada del mismo partido del presidente, b) con mayoría calificada de un partido contrario, c) con una coalición de facciones parlamentarias a favor o en contra del presidente. Si teóricamente el Congreso es un poder del Estado para servir de contrapeso al poder unipersonal del Ejecutivo, lo deseable en una democracia es que la mayoría calificada en las cámaras legislativas sea de partido diferente al del presidente. Esto es lo más democrático y en México ya se logró después de décadas de dominio presidencial. Para algunos autores una situación de contrapesos resta poder al presidente y pone en riesgo lo que ellos llaman gobernabilidad. Es muy discutible. En lo que va del calderonato los mexicanos hubiéramos querido un Congreso que le pusiera límites a su absurda guerra contra el narco, pero no ha ocurrido así porque la única oposición verdadera en el órgano legislativo es minoritaria.

Pero restarle poder al presidente no es malo, al contrario. ¿Un gabinete plural le restará poder o hará más democráticas las decisiones del gobierno? No necesariamente, ya que él tiene la atribución de nombrar o quitar a sus secretarios sin dar explicaciones a nadie (artículo 89, II), haya o no acuerdo con otros partidos.

De unos años para acá la Presidencia ha sido disputada por coaliciones de partidos que no necesariamente se han traducido en gabinetes plurales, aunque sí se han dado huesos a los partidos que apoyaron (como la gente de Elba Esther Gordillo con Calderón). Esto, que en rigor sería un gabinete plural, no ha cambiado nada: el presidente es el jefe y los demás sus empleados. Las presiones no vienen de éstos como secretarios, sino de sus jefes políticos tras bambalinas, que siempre amenazan con su fuerza si les quitan a su gente. La Constitución, por cierto, no prohíbe ni obstaculiza que el Ejecutivo y el Legislativo se pongan de acuerdo en programas específicos, ni tampoco señala o rechaza que el gabinete presidencial se conforme, si así lo quiere el presidente, con personas de otros partidos. Es un problema de voluntades políticas.

Para los firmantes del documento no basta que se haya logrado que el Congreso sea plural, sino que proponen un gobierno también plural. Para ellos el que no exista pluralidad en ambos poderes (dejan de lado el Judicial) es una contradicción, expresión que no explican. Tampoco explican por qué partidos no afines deberían cooperar con el presidente en el gobierno, sea quien sea. Si esto es lo que proponen, entonces para qué hablar de oposición y para qué gastar tanto dinero en mantener partidos que siendo tan afines deberían formar uno solo. Tal vez el realismo de los abajofirmantes haga ver a los partidos como semejantes, y no estarían muy lejos de la verdad, pero no me imagino a las corrientes lopezobradoristas y al mismo AMLO pactando con el PRI y el PAN un gobierno de coalición, ni a estos partidos concertando una alianza con López Obrador y los grupos y partidos que lo apoyan para formar gobierno.

Dicen que “el programa de gobierno debe contar con apoyo mayoritario de los representantes de la nación”. ¿Por qué? ¿Esto haría más democrático nuestro sistema político? ¿O estamos entendiendo por pluralidad la existencia de membretes partidarios afines y no diferenciados? Si es esto, ¿entonces para qué los partidos y para qué las elecciones o la competencia para ganar el gobierno y la mayoría del Congreso? Ahorrémonos miles de millones de pesos que se dan a los partidos y mejor que sus dirigentes afines se pongan de acuerdo, que escojan al presidente (puede ser por sorteo) y su programa (si es que existe), que se conforme un gabinete por cuotas grupales y que el Congreso sirva para armonizar las iniciativas de ley del Ejecutivo, y para aprobarlas. Si esto se parece a los gobiernos del PRI cuando la oposición era muy pequeña o cooptada por el poder, es otra casualidad.

Si yo fuera mal pensado diría que ya hay un pacto: contra López Obrador y Peña Nieto, muy diferentes entre sí pero que serán los punteros según las tendencias actuales.

http://rodriguezaraujo.unam.mx

12/10/2011


Los suspirantes 2012. Andrés Manuel López Obrador. Parte II
Anel Guadalupe Montero Díaz
@Anelin00
2011-10-12

El periodista Jorge Zepeda Patterson dice que cuando el señor Andrés Manuel López Obrador asumió el cargo de Jefe de Gobierno del DF, se convirtió en la figura de oposición y material presidenciable para el futuro, debido a:



1.- La importancia de la Jefatura de Gobierno del DF

2.- La naturaleza controvertida de algunos programas y acciones de su administración

3.- La personalidad de AMLO



Fox



La filosofía taoísta, basada en la observación de las reglas de la naturaleza, dice que los adversarios son complementarios y se eligen “enemigos” en aras de reconocer en el otro justo aquello que critican o de lo que carecen…eso sucedió en el caso de Fox y Andrés Manuel.



Zepeda Patterson no es el único periodista en obsequiar toda la responsabilidad del interés y popularidad de AMLO al ex presidente Fox Quesada en todo el territorio nacional. Pero veamos primero ¿quién es el ex presidente Vicente Fox Quesada?



Si alguna lección debe dejar al pueblo de México la elección de Fox como Presidente de la República, es el falso poder del carisma y justo ahora Peña Nieto presenta ésta misma circunstancia. Desde su campaña, Fox demostraba ser un individuo fanfarrón, pagado de sí mismo, con aires de peleonero grandilocuente. Si el pueblo de México tiene memoria, el efecto que surtía su personalidad con las féminas es muy parecido al que hoy por hoy tiene Peña Nieto. Sin embargo, se debe reconocer que, a diferencia de Fox, Peña Nieto no dice nada si no tiene un script perfectamente preparado, pero el ex presidente parece padecer incontinencia verbal.


Así las cosas, el enorme ego del ex presidente hizo de él mismo su propia víctima y de paso al señor Andrés Manuel López Obrador (el desafuero), quien supo aprovechar la circunstancia a su favor, pues la intransigencia, prepotencia y abuso de autoridad de Fox serían conocidos a lo largo y ancho del territorio nacional y allende las fronteras.



La actitud de Fox causó gran decepción en los mexicanos, comenzando por aquellos que integran su propio partido: ciudadanos modestos, sencillos y moderados que siguen sin apreciar en absoluto los desplantes de superioridad e ignorancia de aquel a quien le fue otorgado el honor y la responsabilidad de gobernar a México y eso explicó, en parte, la creciente popularidad de AMLO.



AMLO. Comienza la leyenda



Dice Jorge Zepeda Patterson que el vertiginoso ascenso a escala de la figura del señor Andrés Manuel López Obrador se debió a dos factores y en ambos casos Fox jugó un papel protagónico con la aparición de estas circunstancias:



“1.- Por el impacto de las acciones de un gobierno febril e hiperactivo, en el marco de la parálisis que caracterizó la administración de Fox (…) la sola mención de los programas de gobierno del Peje es impresionante: el subsidio a los ancianos, las verbenas populares, los sorteos del transporte público, las becas de desempleo, la remodelación y activación económica del centro histórico, el rescate de Chapultepec, la remodelación del Paseo de la Reforma, el distribuidor vial y los segundos pisos del periférico, la fundación de la Universidad de la Ciudad de México, la ayuda a madres solteras, el programa de créditos para la remodelación y construcción de viviendas(…)



2.- La obcecación del entonces presidente Vicente Fox por López Obrador, convirtiéndolo en su gran rival y, en esa medida, una figura de tamaños presidenciales”



Dice Zepeda Patterson que a fines de 2007, Fox presentó el libro “La revolución de la esperanza” con las memorias de su sexenio “en honor al pueblo de México” Sin embargo, el coordinador de “Los suspirantes” asegura que “(…) a juzgar por el contenido, la dedicatoria bien podría haber sido algo así como ´dedico este libro a toda la Humanidad, excepto a López Obrador´. Las menciones del tabasqueño son casi tantas como las que hace de la primera dama”



Y agrega:



“Buena parte de la parálisis del gobierno de Fox residía en la obsesión del presidente por mantener su popularidad. Nunca puso en juego su capital político en aras de alguna causa importante y arriesgada, simplemente para no abollar “el cariño del pueblo”. Las críticas de Andrés Manuel y el ascenso de su popularidad, se los tomó Fox como una afrenta personal. Las encuestas de Los Pinos solían medir regularmente la aprobación de ambos y pocas cosas satisfacían al mandatario como la noticia de que había mejorado su popularidad con respecto a su rival. Una y otra vez el Presidente, contra la opinión de sus asesores, respondía públicamente a las provocaciones del jefe de gobierno, hasta convertirlo en su gran interlocutor público. Hacia el 2004, López Obrador era ya la gran sombra del gobierno panista, en buena parte provocado por ellos mismos. El intento de desafuero hizo el resto”



El efecto teflón



Lo que Fox perdió de vista en ese entonces, es que la popularidad del ex jefe de gobierno estaba por las nubes, no así la de su gobierno. En Junio de 2003, Sergio Sarmiento daba cuenta de la popularidad de AMLO a través de su columna “Jaque Mate”[i]:



“Andrés Manuel López Obrador, jefe de Gobierno de la ciudad de México, goza de ese efecto teflón que ha caracterizado en el pasado a políticos como Ronald Reagan. Nada de lo que hace le resulta mal: nada se le pega”



Y fue en ese contexto, que el ex presidente Vicente Fox decidió valerse de lo que sea, con tal de disputar la popularidad del entonces jefe de gobierno.



El desafuero



Debido a la controversia suscitada por el predio “El encino”, López Obrador fue desaforado y por consecuencia, sus funciones como Jefe de Gobierno fueron suspendidas. Dice Zepeda Patterson:



“(…) En teoría, la estrategia de Fox había resultado perfecta. En la práctica, fue un fracaso mayúsculo. Una megamarcha cercana al millón de personas en el Zócalo sacudió a la opinión pública al presentarse como el primero de un rosario de actos de protesta. La opinión pública internacional cuestionó duramente al gobierno de Fox por utilizar una falta menor para deshacerse de su principal rival (algo que no se hace en una democracia, le dijeron al Presidente).



(…) Las encuestas de opinión, revelaron que, simpatizantes o no, la mayor parte de los mexicanos consideraron que López Obrador había sido víctima de una maquinación política desproporcionada.



(…)Fox reculó rápidamente. En su libro sobre el sexenio, en coautoría con Jorge Castañeda, Rubén Aguilar, vocero de Fox, refiere que por su conducto el Presidente invitó al tabasqueño a reunirse en privado para resolver el conflicto. López Obrador rechazó la invitación”



¿El resultado?



Dice el coordinador del libro “Los suspirantes 2012” que el 27 de Abril, apenas 20 días después del desafuero, Fox anunció que cancelaba el proceso y despedía a su procurador, Rafael Macedo de la Concha. Para mayo del 2005, AMLO era ya el gran favorito en la carrera por la silla presidencial.


Rebeldías de las clases medias
Luis Linares Zapata
Al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) lo encabeza una dirigencia colectiva de singular composición. Durante los dos primeros años –cuando fungió como gobierno legítimo”– sus tareas de proselitismo las llevó a cabo de manera cuasivoluntaria. Los recorridos por el país fueron abarcantes y así han seguido hasta la actualidad, aunque ahora han tomado la forma de un movimiento inédito. Se trataba de identificar, e incorporar, a ese segmento olvidado de la población que, aun en medio de francos temores de ser sujetos de variadas formas de represión, se declaraba listo para transformar su atribulada realidad. Se les pedía no perder las esperanzas de que un México más justo para todos es posible. Y, frente a esos entusiastas contingentes, se expusieron las distintas salidas para cambiar la asfixiante situación que impide a las mayorías nacionales llevar una vida digna y productiva. La respuesta, desde un inicio, fue alentadora y se ha robustecido con el ensanchamiento de la conciencia colectiva experimentado a raíz de la cruenta decadencia que aqueja al país.

La base de sustentación de Morena reclutada llega ahora a más de cuatro millones y medio de personas. Todas identificadas con precisión y esparcidas por todos los confines, chicos, grandes o remotos de este inmenso país. Se sabe que alrededor de un millón de ellas se traslapan; es decir, están registradas en ambas entidades: en el “gobierno legítimo” y Morena. Ha sido un trabajo extenuante pero de profunda satisfacción, pues se trasiega por una causa superior. No ha habido, en esta dirección colectiva original, deserción alguna. Por el contrario, y a medida que se extiende, se renuevan los ánimos y se interiorizan variadas certezas. El liderazgo mostrado ante tan abigarrada colectividad se ha ido desenvolviendo a medida que aumentan los postulantes para lograr el cambio verdadero que la vida organizada de México requiere. En la actualidad hay toda una pirámide de dirigentes que conservan su naturaleza cuasivoluntaria. La estructura se despliega, desde las coordinaciones estatales hasta las seccionales (40 mil de ellas al presente), pasando por las distritales y las municipales ya integradas. A este tinglado de ciudadanos incansables se han incorporado las dos formaciones cupulares: el Consejo Consultivo y el Ejecutivo, presentes ambos en su constitución jurídica como asociación civil.

La emergencia, en variadas partes del mundo, de movimientos ciudadanos que se llaman a sí mismos indignados bien puede hermanarse con las mayorías de Morena. Como los españoles, italianos, griegos, franceses, árabes, israelíes y recientemente estadunidenses, los protagonistas del cambio verdadero de Morena también quieren liberarse de las ataduras de un sistema concentrador y profundamente injusto. Ataduras impuestas por un modelo que privilegia, de manera por demás exagerada, a ciertas minorías (el 1 por ciento famoso) y sectores productivos –principalmente especuladores financieros– a costa de todos los demás (el 99 por ciento restante). Los protagonistas de Morena lo saben, por su propia cuan dolorosa experiencia, desde hace ya varios años. Y, como todos esos extenuados y rebeldes ciudadanos del mundo, han hecho paulatinamente consciente el expoliador fenómeno que les impide acceder a mejores oportunidades o guarecerse al amparo de un efectivo Estado de bienestar.

La dirigencia de Morena ha servido de catalizador de las inquietudes y deseos de liberación que portan, desde hace bastante tiempo, los mexicanos más inquietos, informados y solidarios. Los concurrentes al movimiento son, mayoritariamente, integrantes de las clases medias del país. De esas clases medias actualmente en vías de extinción, al ser expuestas por los dictados de una élite abusiva, a creciente pauperización. Morena cuenta además con segmentos de poblaciones que han caído en, o nunca han podido abandonar, la marginación o la pobreza, estigmas de estos tiempos de gandallas. A esos enormes contingentes de convalecientes y expulsados del banquete hay urgencia de atenderlos en sus desventuras e indefensión. Para eso se diseñan, al interior de Morena, programas y políticas públicas como las que pueden derivarse del Proyecto Alternativo de Nación recién publicado.

La continuidad del modelo vigente lleva atada su incapacidad de prolongarse más allá de unos pocos años. A eso obedecen las rebeldías de las masas ciudadanas del mundo. Su configuración actual y el patronazgo de los beneficiarios, ya privilegiados en exceso, lo obligan a contemplar el abismo o cambiar sus pretensiones y rumbo. Las protestas mundiales coinciden, todas ellas, en proponer su transformación. El fenómeno de masas que se llama Ocupa Wall Street apunta al corazón del neoliberalismo en el país central. En México, los aspirantes a candidatos presidenciales del sistema establecido (del PAN o del PRI) no pueden proponer algo distinto que sea creíble. Menos aún formas y mecanismos que contraríen la voluntad, cerrada e irresponsable, de sus patrones: la ya bien cebada y atrincherada plutocracia mexicana. Sólo el crecimiento en conciencia y fortaleza de los indignados, junto con esos segmentos de clase media asfixiados y temerosos del futuro, podrá derrotar a la tendencia continuista. De otra manera no habrá gobernabilidad y menos aún tranquilidad, aunque se ensayen refritos de coaliciones surgidas por aquí y por allá, pero siempre atendiendo a las pulsiones de los de mero arriba.