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12 may 2012


Desfiladero

Del debate a la debacle

Jaime Avilés


Estudiantes de la Ibero protestan contra Enrique Peña Nieto, candidato presidencial del PRI, durante su visita de ayer al recinto universitarioFoto Guillermo Sologuren


Una cabeza de perro callejero –envuelta con una nota que decía: Esto te va a pasar si nos sigues molestando– fue dejada antenoche en Guadalajara, a la puerta de la casa de Clemente Castañeda, coordinador de campaña de Enrique Alfaro Ramírez, aspirante al gobierno de Jalisco por la coalición Partido del Trabajo-Movimiento Ciudadano.

Vista con el mayor optimismo, la amenaza confirma el crecimiento del ex alcalde de Tlajomulco de Zúñiga en las preferencias del electorado jalisciense, a despecho del PRD estatal, que prefirió nominar a un oscuro burócrata panista para dar por debajo del agua todo su apoyo al abanderado del PRI, Aristóteles Sandoval Díaz, que se peina de copete con gel, a imagen y semejanza de Enrique Peña Nieto.

Como presidente municipal de Tlajomulco, Enrique Alfaro –hombre corpulento y pelado al rape, que se jacta de no tener un pelo de tonto– cosechó tantas simpatías que, a la hora de las definiciones, declaró que si lo vetaba el PRD iba a buscar la gubernatura de Jalisco por cualquier partido, y que esto no le impediría seguir impulsando la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

Hoy, Jalisco es uno de los estados donde las ideas, las propuestas y la imagen del político tabasqueño empiezan a tomar la delantera respecto a las de sus contrincantes del PAN y del PRI. Otras entidades que registran fenómenos similares son Nuevo León, Hidalgo, Puebla y la ciudad de México.

Sólo unos días después de las tumultuarias presentaciones de López Obrador en el Tec de Monterrey y en la ciudad hidalguense de Tulancingo, Cambio, uno de los periódicos más tradicionales de Puebla, dio a conocer el pasado miércoles una encuesta encabezada por AMLO con 24 por ciento de las intenciones de voto, seguido por Josefina Vázquez Mota, con 20 por ciento; Peña Nieto con 19 y Gabriel Quadri con apenas dos puntos.

A juzgar por la suma de hechos negativos en que se vieron implicados, todo sugiere que para los tres candidatos de la derecha, la semana que está a punto de concluir, es decir, la primera después del debate, fue una de las peores en lo que va de sus respectivas campañas. Luego de brillar como el rey de los engañabobos, tras la elocuente exhibición de sus ideas fascistas, Quadri fue desenmascarado el martes como un farsante por los estudiantes de periodismo de la escuela Carlos Septién.

A una cuadra de las instalaciones de ese plantel, el político de Elba Esther Gordillo, que habla pestes de los políticos, bajó del coche blindado en que siempre se desplaza, escoltado por agentes del Estado Mayor Presidencial, para sentarse al volante de su destartalada Combi, a fin de llegar a la Septién manejándola como si realmente fuera un ciudadano común y corriente y no un profesional del timo.

Sin embargo, todo fue grabado por las cámaras de los futuros reporteros alrededor de la escuela y transmitido a los medios de comunicación por Twitter, Facebook y YouTube, los nuevos espacios libres de la sociedad donde, también, Peña Nieto recibió duros golpes esta semana.

El primero se lo asestó un joven infiltrado en un grupo de twiteros a sueldo, que el domingo pasado por la noche se reunieron en un local imposible de identificar, poco antes del debate. Con la cámara de su teléfono celular, el intrépido espía grabó la alocución del coordinador de la brigada cibernética, en la que éste dijo (el video puede consultarse en YouTube con el nombre de Twittergate):

“Estamos a punto de iniciar el debate. Estamos ahorita pasando un momento de crisis. Tenemos dos (inaudible) negativas. Y tenemos que ponernos todos a tuitear al mismo tiempo, usando el hashtag (etiqueta) #esmomentodeMéxico”. El reconocimiento extraoficial, pero inequívoco, de que la campaña del mexiquense estaba pasando un momento de crisis, fue una de las notas más sobresalientes en la Red. Al conocer esta información, los tuiteros que apoyan a AMLO crearon varias etiquetas contra Peña Nieto, que se convirtieron en las más difundidas a escala mundial.

Esto suscitó un enojo tan grande en el ánimo de la tuitera priísta Serena Camacho (@penanietina), que olvidando la calma implícita en su bonito nombre publicó el siguiente mensaje: Todos los que escriban #LargateDeTwitterEPN les va a pasar algo muy malo. Con el PRI no se metan. Aunque la joven autora de estas palabras cometió un exabrupto, su amenaza coincidió en el tiempo y en el contexto político de la campaña electoral, con la de quienes abandonaron la cabeza de un perro a la puerta de Clemente Castañeda, en Guadalajara.
Si a lo anterior añadimos que durante el concierto de Paul McCartney en el Zócalo, la noche del jueves, un suicida colocó una manta de apoyo a Peña Nieto en un balcón del hotel Majestic y decenas de miles de gargantas lo obligaron a quitarla coreando hasta desgañitarse ¡Obrador, Obrador!; o si recordamos que durante su visita a la Universidad Iberoamericana, AMLO habló dos horas y fue despedido por estudiantes eufóricos que lo aclamaron como ¡presidente! ¡presidente!, ¿cómo debemos interpretar el hecho de que ayer, en el mismo centro de estudios superiores, Peña Nieto sólo resistió 20 minutos las rechiflas de esos mismos jóvenes de la clase media más alta, antes de salir por piernas?
Nadie, a menos que sea un bandido electrónico, podrá sostener que el sobrino y protector de Arturo Montiel multiplicó su popularidad en el debate del domingo. Pero si al candidato de la telecracia le fue tan mal, a Josefina Vázquez Mota no le fue mejor, pues alguien, desde un periódico de circulación gratuita que –se dice en todas partes– goza de las simpatías de Carlos Salinas, le clavó un dardo envenenado.
El pasquín de marras denunció, de buenas a primeras, que Margarita Silvia Vázquez Mota, hermana de la aspirante del PAN, está trabajando en la PGR y cobrando –desde enero de este año– un sueldo mensual de 170 mil pesos, por desempeñar una función para la cual no la habían capacitado quienes le entregaron, cuando joven, un título profesional que la acreditó como diseñadora gráfica.
Si andando la carreta se acomodan las calabazas, como bien nos lo recuerda a cada momento el sabio refrán popular, los acontecimientos que marcaron esta semana nos dicen que los productos chatarra creados por las televisoras empiezan a rezagarse ante el avance, cada día más notorio, del máximo dirigente opositor del país, nada más y nada menos que ése al que las mismas televisoras le dedicaron miles de horas de publicidad negativa a lo largo del sexenio para convencernos de que estaba políticamente acabado.
Faltan ocho domingos para las elecciones presidenciales. Con la organización y el desarrollo del primer debate –lo más parecido a una función de box en un club de apuestas coreano–, los consejeros ciudadanos del IFE –tan ciudadanos como Quadri– pusieron de relieve algo tan peligroso como temible: en materia electoral, nuestro sistema político carece de un árbitro imparcial, profesional y respetable. Reconocerlo es admitir que hay una enorme grieta en el suelo que pisamos y, si no nos hacemos cargo, todos nos podemos hundir súbitamente en el abismo.
PD: Entre estudiantes y rechazados de diversas universidades del país, incluida la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, se gesta un movimiento que pretende llamarse Ocupa Bolero Señito. Esta columna condena la grave falta de respeto que sufrió la reportera Karina Avilés y abraza a Micaela Gramajo, en el segundo aniversario de su madre, la gran dramaturga Perla Shumacher.

5 may 2012

 
Desfiladero
Cuartelazo mediático 2012
 
 
Jaime Avilés

 
Si Andrés Manuel López Obrador supera a Josefina Vázquez Mota en intención de voto habrá volatilidad en los mercados, pronosticó el pasado miércoles Standard & Poor’s, la principal casa calificadora del mundo. Ese mismo día Luis Videgaray, coordinador de campaña de Enrique Peña Nieto, dijo a los medios: AMLO ya rebasó a Josefina. Ambas notas fueron publicadas por La Jornada en su edición impresa de anteayer.

Aunque formen parte del evidente simulacro de elección de-mo-crá-ti-ca que han puesto en escena las fuerzas de la derecha, las palabras del priísta deben entenderse como cambio de señal. Videgaray declara, entre líneas, que para los dueños de todo llegó el momento de tirar por la borda a la señora Vázquez y cerrar filas en torno de Peña Nieto, debido al crecimiento exponencial de López Obrador.

Hasta hace días el esquema obvio (por reiterativo) diseñado por los poderes fácticos y la Presidencia de la República para imponer al ex gobernador del estado de México en Los Pinos intentaba reproducir la fórmula aplicada en 1994, que neutralizó la segunda candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas: usar al PAN como artificio para mantener al PRD en un lejano tercer sitio, que le negara la posibilidad de impugnar los resultados oficiales y, sobre todo, hablar de fraude.

En el cuarto de guerra del PRI, como el llamado de Videgaray lo confirma, esa opción ya no es viable. Vázquez Mota carece del poder de fuego retórico de Diego Fernández de Cevallos, sus tropiezos verbales públicos (en dos ocasiones, con escasa diferencia de días, prometió fortalecer el lavado de dinero), sus notorios fracasos logísticos (el estadio Azul que se vació mientras ella hablaba, por citar un ejemplo) y el virtual secuestro de su equipo de campaña por la gente de Felipe Calderón la han despojado de los eventuales atractivos que para un sector del electorado femenino tuvo, en algún momento, por el mero hecho de ser mujer.

Recuperar (ante los ojos del mínimo auditorio que seguirá el debate de mañana) un cierto donaire que le permita seguir –de acuerdo con las encuestadoras oficialistas– en un supuesto segundo lugar, sin que ello suscite suspicacias o carcajadas, es el último cartucho que le queda. Si no alcanza tal objetivo verá cada vez más lejos las suelas de los zapatos de AMLO y sentirá cada vez más cerca el cansino ronroneo de la camioneta de Quadri.

Éste sigue desempeñando, por su parte, el indigno pero cómodo papel de muñeco de ventrílocuo. Por la boca de Quadri habla Peña Nieto: sus propuestas son un catálogo de las ofertas a los dueños de México y del mundo que el priísta no se atreve a poner en sus labios. Hasta ahora ha exigido impuestos para alimentos y medicinas; aumentar (¿cuánto más?) los precios de la gasolina y el diésel mediante la eliminación de subsidios gubernamentales; agilizar la quiebra de Mexicana de Aviación (cuya ausencia temporal beneficia a Interjet y Volaris); construir un nuevo aeropuerto internacional en Atenco; mantener la presencia del Ejército en las calles; extender la militarización del país a las aduanas; suprimir el Infonavit; aprobar la reforma laboral que demandan Calderón y las empresas europeas que trabajan en Nueva España para abaratar los despidos, y, antes y después de todo, privatizar Pemex.

Víctima de una grave disociación de la realidad, Quadri apoya a las televisoras que se negaron a transmitir el debate porque, dijo, la gente está harta de los políticos y sería un acto autoritario obligarla a verlos. Nadie, por todo lo anterior, nadie se sorprenderá el día de mañana, a la hora del debate, cuando esta especie de Titino –el famoso muñeco de don Carlos– dedique los dos minutos de cada una de sus intervenciones a atacar al candidato tabasqueño, mientras Peña Nieto, hablando con el estómago, se limitará a sonreír.

Al margen de la justa indignación que el propietario de Tv Azteca –papá de Ninfa Salinas, candidata del Partido Verde a un escaño en el Senado– provocó al negarse a transmitir el debate por sus canales de alcance nacional, la maniobra debe ser vista con mesurado optimismo. Imaginemos que un consorcio de empresarios anuncia el debut de un fabuloso cantante de ópera y ofrece millones de boletos para asistir a sus conciertos durante los próximos seis años.

Sin embargo, cada vez que ese prodigio abre la boca ante auditorios dóciles y bien escogidos, desentona. Y llega el momento en que por primera vez deberá cantar un aria completa frente al más exigente de los públicos. De repente, entre sus patrocinadores, cunde la alarma. El supuesto heredero de Caruso y Pavarotti carece de cuerdas vocales: sólo es bueno, y no siempre, para hacer playback. ¿Qué pasará si el país se entera de que su campaña promocional, en la que fueron invertidos miles de millones de pesos, no es otra cosa que una estafa?

Agorzomados por la angustia y el pánico, los empresarios deciden colgar afuera de la sala de conciertos el letrero de nos reservamos el derecho de admisión. Y prohíben la entrada a 98 por ciento de los espectadores. No sólo para que, entretenidos en un partido de futbol sin el menor chiste, no descubran la trampa del solista mudo, sino también, sobre todo, para que no se enteren de que otro de los participantes canta bastante mejor las rancheras, a pesar de que se come las eses.

En medio de la crisis económica mundial más terrible de todos los tiempos y ante el agotamiento de un modelo económico y político que llegó a su límite y no da más de sí, la oligarquía mexicana sabe que su candidato no cuenta con el arrastre popular suficiente para hacerse del Poder Ejecutivo; en cambio, no le cabe duda de que no bien le ciña la banda tricolor les garantizará el saqueo de las riquezas nacionales por seis años más, así que ha decidido apostar, frenética y desesperadamente, al cuartelazo mediático para imponer al sucesor de Calderón, tal como en 2006 nos impuso al de Fox, con las pavorosas consecuencias que todos padecemos en carne propia.

Ante el debate de mañana, a Ricardo Benjamín Salinas Pliego (quien se arroba como @ricardobsalinas) le tocó efectuar la primera evaluación hidráulica de las ipomoeas batatas (léase, medir al agua a los camotes), para estimar la capacidad de respuesta de los seguidores de AMLO ante el cuartelazo mediático que se avecina. Y los pejesimpatizantes en las redes sociales lo abrumaron con sus reclamos, a grado tal que el magnate se sintió obligado a calificarlos de grupito de tuiteros autoritarios, desafortunada triquiñuela retórica que malamente empleó para minimizar la influencia creciente de medio millón de voces críticas al PRIAN en Twitter, sobre un público pasivo de alrededor de 8 millones de personas que se limitan a leer lo que sucede en ese ámbito de la sociedad mexicana, donde ninguna policía y ninguna ley pueden meter a nadie en cintura.

Quienes tras el fraude electoral de 2006 trabajaron a diario para evitar un nuevo despojo en 2012, las noticias de esta semana –el llamado de Videgaray a cerrar filas en torno de Peña Nieto, el foco rojo encendido por Standard & Poor’s y el respaldo que 98 por ciento de las televisoras regionales dieron a Tv Azteca, a la que también apoyaron los consejeros del IFE, el otrora dicharachero secretario de Gobernación y los intelectuales que se dedican a convencernos de lo aburridas que están las campañas– significan que, por desagradables y deprimentes que parezcan, las cosas van bien: los partidarios de la democracia continúan tejiendo una red de 400 mil defensores del voto en las casillas, y ésta es una de las muchas cosas que no pasan en la televisión y sin embargo le quitan el sueño a los candidatos de la televisión.

28 abr 2012

 
Desfiladero
Diálogo de mordazas: el debate que viene
 
 
 
Jaime Avilés

 
Atención anulistas: he aquí dos espléndidas razones para que sigan llamando a votar en blanco o simplemente a no acudir a las urnas. Primera: anteproyecto del artículo 299 del nuevo Código Federal de Procedimientos Penales (CFPP), propuesto por Felipe Calderón y que hasta ayer muy temprano impulsaban los legisladores del PRIANAL-Verde y los chuchos:
 
La policía, durante la investigación, podrá solicitar a cualquier persona la aportación voluntaria de muestras de fluido corporal, vello o cabello, exámenes corporales de carácter biológico, huellas digitales, extracciones de sangre u otros análogos, así como que se le permita fotografiar alguna parte del cuerpo, siempre que no implique riesgos para la salud y la dignidad.

Segunda: anteproyecto del artículo 300: La policía podrá realizar la inspección de un vehículo cuando existan indicios de que se ocultan en él (sic) personas, instrumentos, objetos o productos relacionados con el delito que se investiga. (...) Cuando se tengan indicios de que está en peligro la vida o la integridad física de una persona, la policía no requerirá autorización para la inspección y, salvo que las circunstancias lo impidan, la diligencia se ejecutará y podrá ser videograbada.

Como en 2007 no pudo imponernos la ley Gestapo, que habría permitido a la Policía Federal entrar a nuestra casa sin la orden escrita de un juez, en 2010 y 2011 Calderón cabildeó, también sin éxito, la reforma a la Ley Federal de Seguridad Nacional que habría legalizado los abusos cometidos por los miembros de las fuerzas armadas en perjuicio de personas inocentes, so pretexto de la guerra contra el narcotráfico.

Después de fracasar en ambas intentonas –y mientras ahora hace hasta lo imposible para obtener inmunidad (y evadir la acción de la Corte Penal de La Haya después de diciembre) regalándole, por ejemplo, 14 mil millones de dólares al FMI y 4 mil 800 más al BID–, el jefe mínimo volvió a la carga este año al tratar de añadirle al CFPP dos artículos tan monstruosos como el 299 y el 300.

Gracias a uno de ellos, como quedó asentado arriba, la policía podría solicitarnos, cuando se le antoje, una aportación voluntaria de semen, líquido vaginal, sangre, orina y excremento o, en su defecto, obligarnos a que nos practiquen extracciones de sangre u otros análogos, arrancarnos pelo de la cabeza y vello del pubis, introducirnos dedos o espejos en cavidades corporales y fotografiar cualquier parte de nuestra anatomía (artículo 299).

Tanto los propietarios de automóviles particulares, como los choferes de vehículos de carga o de pasajeros, no podrán evitar de ningún modo que la policía registre sus unidades, videograbe la inspección y siembre, ¿por qué no?, supuestas evidencias para culpabilizarlos. Todo ello acompañado, claro está, de múltiples violaciones más a las garantías individuales, que no pasaron de contrabando en el cuerpo de la ley Gestapo ni de la reforma a la Ley de Seguridad Nacional.

Ayer, en San Lázaro, no pocos diputados del PRI se rebelaron sorpresivamente, al exigir que el nuevo CFPP regrese a la comisión que lo redactó y, cuando sea revisado, quede en último lugar de la lista de asuntos pendientes. A tiempo comprendieron que ellos mismos iban a sufrir en carne propia tamañas aberraciones apenas perdieran el fuero. Ahora, no olvidemos que la aprobación del CFPP se frustró, en parte, porque Gerardo Fernández Noroña y Jaime Cárdenas Gracia, legisladores del Morena, tomaron la tribuna el jueves.

¿A qué obedece la insistencia calderónica de legalizar el terror de Estado? A una obsesión propia, pero también a exigencias de la Casa Blanca. Recordemos que, a principios de 2007, ordenó a los diputados panistas derogar la Ley Federal de la Neutralidad, que desde el periodo de Lázaro Cárdenas prohíbe a ejércitos extranjeros estacionarse en nuestro territorio. Esa maniobra, que también le salió mal, reveló su sometimiento a los intereses militares estratégicos de Estados Unidos.

Por fortuna, la agenda anexionista de Calderón y Hillary no se concretará antes de las elecciones, pero tampoco después, si la mayoría del pueblo entiende que los comicios de julio pueden inaugurar un proceso de liberación nacional. Sin embargo, ante los continuos tropiezos de los candidatos de las televisoras, entre los ciudadanos de a pie, y sobre todo entre los que se comunican a través de las redes sociales, crece la certeza de que el IFE, el TEPJF, el gobierno y los dueños de todo están montando un simulacro de elección democrática para incrustar en los pináculos del poder al supuesto puntero de las encuestas.

Como éste ha hecho una involuntaria pero rotunda ostentación de sus limitaciones retóricas, el debate que se celebrará el domingo 6 de junio fue reducido por el IFE a un patético diálogo de bocas amordazadas. Cada participante dispondrá de sólo dos minutos (¡120 segundos!) para expresar lo que piensa de cada tema de interés para los votantes, de acuerdo con las molestias que al respecto ha externado el político tabasqueño postulado por la coalición Movimiento Progresista.

Pero la estrategia del grupúsculo de magnates que aspiran a seguir manejando al titular del Ejecutivo durante seis años más resulta ya tan obvia que no será difícil predecir su desenlace. La noche del 6 de junio, después del show, en todos los televisores del país habrá cónclaves de sesudos politólogos que nos explicarán, como si fueran profesores de literatura china antigua, cuán pasmosas y deslumbrantes fueron las revelaciones que los candidatos de la derecha hicieron en sus brevísimos monólogos.

En seguida, las casas encuestadoras al servicio de los medios que a lo largo del sexenio no se han cansado de alabar a Calderón confirmarán al puntero en primerísimo lugar y, en aras de un poco de credibilidad, situarán lejos de éste, pero muy cerca del máximo dirigente opositor del país, a la señora que no consigue explicar por qué su eventual gobierno sería diferente al actual. Esta –como se dice en los oscuros tugurios donde se practica la trigonometría sobre fieltro– es una carambola cantada.

Desde que la televisión se erigió en nuestra cultura como supremo factor del poder, vivimos en dos realidades simultáneas: aquella que protagonizamos como personajes estelares de nuestra propia vida y la que vemos tramposamente deformada en la pantalla chica. Sin darnos cuenta preferimos ocuparnos de la realidad televisada para escapar de nuestra realidad personal: distraernos con comedias de risas grabadas, conmovernos con telenovelas de lágrimas de Vaporub, emocionarnos con gritos de narradores deportivos histéricos y convencernos con falacias de levantacejas sin escrúpulos.

¿Por qué se propaga la sospecha de que esta forma de control social está dejando de funcionar? ¿Por qué los candidatos de la televisión acusan, día tras día, signos de nerviosismo, provocados por acontecimientos que no aparecen en la televisión? ¿Por qué cuando les brotaron tantos colmillos y cuernos diabólicos quitaron súbitamente los retratos panorámicos del maniquí que tapizaba los muros de todas las calles del país para intoxicarnos con su omnipresencia? ¿Acaso la realidad que no sale en televisión es ya tan apabullante, insoportable, dolorosa y terrible que empieza a poner en ridículo la realidad televisada? No votar, compañeros anulistas, significará también votar por la supremacía de la pantallita.

14 abr 2012


Desfiladero
Twitter vs. televisoras: la disputa por México




Jaime Avilés


Si las drogas alteran nuestra percepción de la realidad, los medios de comunicación no se quedan atrás. Si gracias al principio activo de ciertas sustancias nos reímos porque vuela la mosca o imaginamos cosas que nos aterran, es por la fuerza del dinero que el poder deforma a su antojo las noticias” que vemos, oímos y leemos en periódicos, y aparatos de radio y televisión. Un caso extremo es el siguiente.

El pasado 5 de febrero, personas desconocidas colocaron en las tiendas de conveniencia de Cancún y Chetumal, Quintana Roo, una edición apócrifa de Luces del Siglo, la revista que dirige Norma Madero de Jiménez. Alguien falsificó el número 438 de ese semanario, para exhibir en la portada una foto del ex aspirante a senador del PRD, Gregorio Sánchez Martínez, junto a un agresivo título: “Teólogo del crimen y apóstol del fraude”.

Quienes distribuyeron esa edición apócrifa se llevaron los ejemplares de la que habían publicado efectivamente la señora Madero de Jiménez y su equipo, sobre un ex agente de los servicios de espionaje de la última dictadura argentina, que huyó a México y montó en Cancún una red de explotación sexual de mujeres. Lo singular del caso es que el sujeto fue denunciado por su propia hija. En consecuencia, la verdadera edición 438 de Luces del Siglo salió (de la imprenta) con este título: “Raúl Martins, el espía espiado”.

¿Cómo pudieron realizar tan abusiva maniobra, al margen del poder que gobierna Quintana Roo? Sin restarle gravedad –ni mucho menos dejar de subrayar el peligro en que se encuentra Norma Madero por denunciar a Martins–, esta jugarreta pertenece a la escuela picaresca de Roberto Madrazo, quien hace una década, en Tabasco, falsificó una edición de La Jornada para atacar a Andrés Manuel López Obrador.

Una prueba de que los medios nos imponen su propia versión de la realidad la ofreció nuestro compañero Víctor M. Toledo en su artículo más reciente: “Enigma electoral: el misterio de las encuestas que se bifurcan” (La Jornada, 10/4/12). A dos meses y medio de las elecciones, escribió, “la gran mayoría de los medios televisivos, periodísticos y radiofónicos repiten con notoria frecuencia los resultados de las principales casas encuestadoras. Éstas ubican en primer sitio a Enrique Peña Nieto (EPN), seguido con cierta lejanía por Josefina Vázquez Mota (JVM)”. Y casi todas colocan a AMLO en tercer lugar.

Al promediar los resultados de siete firmas (GEA-ISA, Reforma, Mitofsky, Radio Fórmula, Covarrubias, El Universal y Parametría) ligadas con medios tradicionales, Toledo descubrió que marcan estas tendencias: AMLO, 17.8 por ciento; EPN, 38.5, y JVM, 23.5. Pero al examinar los estudios de opinión efectuados por otros actores y con otras metodologías, encontró que en todos ellos, sin excepción, AMLO apabulla a sus contrincantes.

Para apoyar “la hipótesis de la manipulación de las encuestas” (del primer grupo de firmas, en la que de antemano dijo que no cree), Toledo subrayó “el retiro inexplicable (del aire) de tres sondeos realizados por televisoras: Univisión, UNO Noticias y Milenio Tv. En los tres, pero especialmente en el primero y en el tercero, AMLO arrasa a los otros candidatos con más de 80 por ciento de las opiniones”. ¿A qué obedecen estas abismales diferencias?

Un destacado político tabasqueño expresó recientemente que, a su juicio, la pirámide social mexicana se divide en tres niveles, tanto por la manera de pensar como por los ingresos de sus integrantes. En la cima conviven personas de ideas y costumbres conservadoras, que representan 15 por ciento de los mexicanos. El grupo de enmedio (25 por ciento) se compone de mentes alertas y críticas, mientras en el de abajo, el más extendido (60 por ciento), se hallan quienes se orientan únicamente por la televisión.

Si trasladamos este esquema al ámbito electoral y lo contraponemos con los datos que Víctor M. Toledo mostró en su artículo, podríamos arriesgar algunas interpretaciones. Según las casas encuestadoras tradicionales, en el nivel inferior de la pirámide, de cada mil televidentes, 385 (o 38.5 por ciento) piensan votar por EPN, 235 (o 23.5) por JVM y 178 (o 17.8) por AMLO, en tanto 193 (o 19.3) no saben por quién se inclinarán, si es que lo hacen por alguien.

Ahora, si tomamos los resultados de las encuestadoras no tradicionales y los aplicamos a la masa crítica que habita a la mitad de la pirámide, podemos deducir que de ese 25 por ciento de la población (alrededor de 30 millones de personas), 80 por ciento votará por AMLO. Y por supuesto que es ahí, en ese sector, donde bullen la energía y la capacidad organizativa y movilizadora de quienes no desean otro sexenio, ¡el sexto!, de neoliberalismo, es decir, de saqueo, devastación, genocidio y sometimiento del territorio nacional a los intereses militares estratégicos de Estados Unidos.

Si en la base de la pirámide predomina la televisión, lo cierto es que en medio crece en forma exponencial la influencia de Twitter. Una investigación efectuada por El Canario Temerario (blog en construcción) descubrió que en 2010 había en México un millón 185 mil usuarios de esa red social. Datos estadísticos oficiales revelaron que tal cantidad ascendió a 4 millones 100 mil en marzo de 2011, por lo que actualmente se estima que la población tuitera es de unos 10 millones.

Aunque todavía no hay estudios académicos sólidos y confiables acerca de esta novedosa forma de comunicación, se considera que en el mundo, en promedio, de cada 10 cuentas de Twitter sólo seis están activas, esto es, que gorjean, como mínimo, una vez cada 60 días (twit en inglés equivale a pío-pío en español). Lo que nadie sabe es cuántas cuentas inactivas son usadas por personas que se dedican a leer lo que piensan los demás pero jamás se manifiestan.

Hasta anoche, al cierre de este Desfiladero, la cuenta de Peña Nieto tenía 514 mil 251 seguidores, la de Vázquez Mota 422 mil 204 y la de AMLO 361 mil 872. ¿Por qué, desde la aciaga comparecencia pública del priísta en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, los mensajes en Twitter han sido avasalladoramente favorables a López Obrador? Por dos razones.

Una: porque un número indeterminado de “seguidores” de Peña Nieto y Vázquez Mota son cuentas que se manejan mediante programas de computación, pero detrás de las cuales no hay personas de carne y hueso ni cerebros de materia gris.

La otra: porque los partidarios del tabasqueño han descubierto que Twitter es una muy eficaz herramienta para combatir la desinformación que propagan televisoras, estaciones de radio y periódicos. En cierto sentido, gracias a la transparencia imperante en esa red social, Twitter es una suerte de ombudsman que protege el derecho a la información de los consumidores de noticias.

Por todo ello, en las elecciones mexicanas de julio de 2012 no sólo competirán dos proyectos políticos diametralmente opuestos, sino también los medios que respaldan a cada cual. Pero en los hechos triunfará no el que logre acumular más votos para su candidato, sino el que sea capaz de defenderlos y lograr que el IFE los declare válidos. En pocas palabras, quienes insisten en que la victoria de la derecha es ya inevitable, únicamente pretenden desanimar y alejar de las urnas a los indecisos.

Twitter: @elcante

@emiajseliva

jamastu@gmail.com





31 mar 2012


Desfiladero
Jóvenes: votar en defensa propia


Jaime Avilés


Durante un concierto, el sábado pasado, ante decenas de miles de jóvenes asistentes al festival Vive Latino, Rubén Albarrán, vocalista de Café Tacvba, llamó a sus fans a no votar el 1º de julio porque todos los políticos son corruptos”. Ahí mismo, León Larregui, líder de la banda alternativa Zoé, convocó a votar por Andrés Manuel López Obrador. Y las posturas de ambos, aunque contrapuestas, fueron respaldadas con explosivas muestras de júbilo.

¿Todos los políticos son corruptos? No, pero basta con echar un vistazo a algunos de la lista de aspirantes al Senado para estar de acuerdo con Albarrán: para escapar de la cárcel, allí tratarán de refugiarse sujetos protervos, como los cómplices del saqueo de Mexicana de Aviación y la destrucción de Luz y Fuerza del Centro, ex gobernadores dueños de fortunas “inexplicables”, o los hombres del primer círculo de grupos políticos. ¿Cómo podríamos votar por ellos?

Ellos también pertenecen a los grupos del PRD que llegaron al poder en 2006 con los votos del movimiento de López Obrador y se dedicaron a hacer la política de Calderón, al servicio del PRIAN y de las empresas de Estados Unidos, Canadá y España contra los intereses del pueblo de México.

Fieles a sus compromisos con la ultraderecha nacional e internacional, se negaron a admitir en sus listas de aspirantes al Congreso a una sola de las personas propuestas por López Obrador y tampoco aceptaron ceder a las bases del Movimiento Regeneración Nacional un solo puesto de representantes de casilla en todo el país. El PRD ha pasado a la historia como el primer partido que trata a su candidato a la Presidencia como a su peor enemigo. De allí la vigencia de la consigna que se repite de boca en boca: ¡ni un voto al PRD! Las nuevas boletas electorales así lo permiten.

Ahora bien, ¿no votar para qué? Quienes abogan por el “anulismo” –horrible palabra que evoca la salida del tracto gastrointestinal–, ¿qué proponen? ¿Deslegitimar al régimen? Pero si éste perdió toda legitimidad mediante el fraude de 2006. ¿Contribuir a que todo empeore para que todo mejore? ¿Cómo? ¿Por la vía insurreccional? ¿Bajo qué liderazgo? Por sincera que sea, la pretensión de anular el voto para “castigar al poder con el látigo de nuestro desprecio” (Rodríguez Araujo dixit), es un suicidio. ¿No votar para garantizarle impunidad a Calderón, García Luna, Cecilia Romero, Molinar Horcasitas? No, gracias.

Hay, por desgracia y por cientos de miles, personas a quienes la desmesura del dolor que padecen opera en ellas como anestesia y las priva de toda esperanza. Hay también muchísimas más que, por fortuna estadística, no han sido tocadas por la tragedia y son indiferentes a ésta, mientras apuestan a que su buena suerte perdurará gobierne quien gobierne. Entre estos extremos, que sin duda se tocan, hay 20 millones de jóvenes de 18 años que podrán votar por primera vez pero todavía no saben si cruzarán la boleta a favor de alguien, o no acudirán a las urnas, o anularán su voto para mostrar su rechazo al sistema. También a este grupo pertenecen los que se sienten muertos en vida y con sobradas razones abrazan la causa del escepticismo.

Votar o no votar el 1º de julio es un falso dilema. Hay que hacer las dos cosas. Votar por el único proyecto que ofrece abiertamente poner fin a 30 años de dictadura neoliberal, reactivar la economía, reconstruir el tejido social, devolver a soldados y marinos a sus cuarteles, rescatar el campo, crear 7 millones de empleos, bajar los precios de la electricidad y los combustibles, dejar de exportar petróleo y de importar gasolina, enfrentar al crimen organizado con educación, salud, trabajo, deporte y actividades recreativas.

Pero al mismo tiempo hay que anular o no votar por quienes cobijándose bajo las banderas del proyecto alternativo se apoderaron de las candidaturas al Congreso para bloquear las rutas de acceso al cambio verdadero. ¿Cómo podríamos votar en el DF por los candidatos del PT que palomeó Adolfo Orive? Tras la matanza de Acteal, en 1997, Orive llegó a la Secretaría de Gobernación en 1998 y, dados sus estrechos vínculos con los paramilitares de Paz y Justicia, trabajó como asesor de Francisco Labastida para endurecer la represión contra el EZLN y sacar al obispo Raúl Vera de la diócesis de San Cristóbal.

Habitantes de una ciudad de izquierda por excelencia, los capitalinos, según todos los pronósticos, votarán masivamente por López Obrador y Miguel Ángel Mancera (en este caso por horror a Beatriz Paredes y a la señora Wallace), pero o bien se abstendrán en la elección de delegados, de diputados locales, federales y senadores, o cruzarán su boleta por candidatos de otros partidos, de acuerdo con sus simpatías e intuiciones. Bien saben que no habrá ninguna diferencia entre un delegado nefasto como lo fueron Víctor Hugo Lobo en Gustavo A. Madero e Higinio Chávez en Tlalpan, o Demetrio Sodi en Miguel Hidalgo. En la ciudad de México, el voto de castigo al PRD es la única posibilidad que tenemos para liberarnos del yugo de los bejaranos y los chuchos.

El proceso electoral que se avecina puede marcar el inicio de una nueva etapa en la vida de México o ser la breve antesala de la desintegración del país, en el marco de la peor crisis económica de todos los tiempos. Brasil, Rusia, India y China pretenden crear un banco alternativo al Banco Mundial y disponen del doble de divisas que éste. La sola idea le da soponcio a Wall Street. No en vano, Agustín Carstens, sin pelos en la lengua, exhortó (o más bien ordenó) a Enrique Peña Nieto abrir (léase entregar) Pemex a Estados Unidos apenas llegue a la Presidencia.

Tan sólo por esta razón, nuestras elecciones van a convertirse inevitablemente en un plebiscito que decidirá el futuro de nuestro petróleo. Votar a favor del PRIAN significará regalar Pemex a Washington. Votar a favor de Morena, todo lo contrario. Ante este dilema, ¿los anulistas insistirán en que no votemos? Tenemos por delante mil y una tareas para emprender la reconstrucción del país, pero una de las más urgentes consiste en frenar la desaparición forzada de jóvenes, un sector de la población que según los cálculos más conservadores suma por lo menos 16 mil víctimas en este sexenio. ¿Quién puede atreverse a llamar a los jóvenes a no votar para que este gravísimo peligro siga pendiendo sobre ellos?

Cada vez con más frecuencia aparecen evidencias aquí y allá de nexos entre grupos de narcos, policías, agentes del Ministerio Público, directores de cárceles, soldados, marinos y demás, que integran escuadrones de la muerte. En la ciudad de México es ya un suplicio leer en los andenes del Metro los reportes de las desapariciones de niñas y adolescentes que ocurren día tras día. Por más que la inmensa mayoría de los políticos sean corruptos y deleznabales, por más que la televisión insista en la falsa ventaja irreversible de los candidatos de la derecha, por más indignados y ofendidos que estén, los jóvenes tienen que salir a votar el 1º de julio en defensa propia, y votar en contra de los que se han adueñado de México.

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17 mar 2012

Lo que muestra la foto de abajo es lo que los levantacejas de los medios de comunicación no quieren ver , o finjen no ver para que no nos demos cuenta de la magnitud de las protestas contra el gobierno federal .

Se que muchos no simpatizan con el movimiento de los eléctricistas , como siempre en buena medida gracias a los medios , pero estoy seguro que no han reparado en lo siguiente :

Calderón , debido a compromisos adquiridos con televisa que apoyó su campaña electoral en 2006 , estaba obligado a entregarle la fibra óptica que corre por el tendido eléctrico . Sin importarle nada , Calderón dejó sin trabajo a 42 mil familias y en vísperas de navidad , con el pretexto de 5 , 10 , 15 o 100 líderes corruptos , que tal vez lo sean , pero con ese pretexto se llevó entre las patas a 42 mil familias . No pasó ni un mes a partir de la toma violenta de las instalaciones del SME , cuando el hombresito de los pinos concretó la canallada , entregó la fibra óptica a televisa a un precio ridículo y por si esto fuera poco la excentó de pagar impuestos por dos años .



Desfiladero
Turner Dávila: hombre clave en la campaña de AMLO

Jaime Avilés

El Sindicato Mexicano de Electricistas y otras organizaciones, durante el mitin celebrado ayer en el Zócalo capitalino para exigir justicia laboral, tras marchar desde la Columna de la Independencia



Jesusa Rodríguez me contó hace dos años este chiste. Un magnate llama por teléfono a Felipe Calderón y le informa que su hijo acaba de salir de la universidad con un título de licenciado. Quiere darle un empujoncito para que inicie una buena carrera profesional y por eso le pide a su amigo del alma que le dé trabajo en el gobierno. Pero claro que sí, desde el lunes empieza como subdirector de la Comisión Federal de Electricidad, con 280 mil pesos mensuales”, acepta el hombrecito de Los Pinos.

“¡Cómo crees, está muy joven! Yo pensaba en algo más sencillo”, replica el magnate. “Pues que se venga de oficial mayor de Salubridad, con 270 mil pesos mensuales”, concede el esposo de Margarita Zavala. “No me entiendes, Felipe, dale una chamba de 5 o 10 mil pesos”, aclara el afligido papá. “¿Estás loco, mano? Para ganar 5 mil pesos al mes necesita una maestría y un doctorado…”

Por graciosa que resulte esta parodia, lo trágico es que no está divorciada de la realidad. Los profesionales con estudios de posgrado, altas calificaciones y gran experiencia, en el México de Felipe Calderón sobreviven con salarios de hambre, en tanto los improvisados disfrutan los beneficios de su cercanía al jefe del “gobierno” panista y por ello se producen catástrofes como la que Cecilia Romero ocasionó en el Instituto Nacional de Migración, o Javier Lozano Alarcón en la Secretaría del Trabajo, donde en complicidad con Juan Molinar Horcasitas destruyó AeroCalifornia, Aviacsa, Mexicana y Luz y Fuerza del Centro, dejando en el desempleo a más de 70 mil personas.

Seis años atrás, atónitos por la sorpresa del fraude que hundió al país en este baño de sangre, nos reuníamos en el Zócalo a gritar: “¡Si no hay solución, habrá revolución!” Hoy hemos comprendido que como no hubo solución, tendrá que haber una revolución o de lo contrario el país desaparecerá como tal.

Contra la violencia desenfrenada que Estados Unidos auspicia en contra de México, financiando por igual a los cárteles y a las llamadas fuerzas del orden para –como escribió el jueves Adolfo Sánchez Rebolledo– “mantener el control del país”, la revolución con la que millones de mexicanos sueñan tendrá que ser radicalmente pacífica, o no será. Éste es quizá el principal objetivo que persiguen las fuerzas agrupadas en torno a la candidatura presidencial del Movimiento Progresista: la reactivación de la economía nacional para reconstruir el tejido social y recuperar la paz pública.

Fernando Turner Dávila, el industrial originario del pueblo minero de Santa Rosita, Coahuila, que ha establecido fábricas de escapes de automóviles ecológicos en América, Europa, Asia, África y Oceanía, a quien Andrés Manuel López Obrador ha propuesto como secretario de Economía en su equipo de gobierno, sostuvo en una presentación reciente en Monterrey que las pequeñas y medianas empresas de México proporcionan 75 por ciento de los empleos que hay en el país.

Como líder de casi 2 millones de pequeños y medianos empresarios, Turner Dávila aspira a convertirse en el gran reformador de la economía mexicana, impulsando el crecimiento a tasas aceleradas, manteniendo el déficit fiscal en los límites que exige el gobierno del mundo y, sobre todo, revirtiendo las nocivas políticas neoliberales que en los últimos 30 años concentraron la riqueza en una cuantas manos, hundieron en la pobreza a decenas de millones y destrozaron a México.

El indiscutible éxito profesional de Turner Dávila, su capacidad para reinvertir sus ganancias en la expansión de sus industrias –por ello está fuera de la lista de Forbes– y su identificación con el proyecto de López Obrador, le han permitido aglutinar en torno de éste a la gran mayoría de los capitanes de empresa –léase, capitanes de 2 millones de lanchas y barquitos con escasos marineros a bordo– y al mismo tiempo atraer a los magnates de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, que han perdido casi todo, empezando por la tranquilidad de sus familias, y están hartos del PRIAN, al que ahora repudian.

Fernando Turner ha explicado en todos los foros a los que asiste las reglas básicas del proyecto de recuperación económica de AMLO: reducir 50 por ciento los sueldos de los funcionarios del Poder Ejecutivo que ganan más de 200 mil pesos mensuales; anular los privilegios de la alta burocracia; combatir la corrupción en el sector público en aras del ahorro; acabar con los gasolinazos mensuales, bajar paulatinamente los precios de los combustibles y la energía eléctrica; eliminar el impuesto empresarial a tasa única (IETU), que obliga a las pequeñas y medianas empresas a entregar al fisco 17.5 por ciento de sus utilidades, y acabar con la consolidación fiscal para que los “grandes contribuyentes” vuelvan a pagar impuestos.

Hijo de un minero del carbón, que triunfó en la industria gracias a su talento de ingeniero mecánico y a su habilidad administrativa, Turner Dávila estima que al beneficiarse con estas medidas del gobierno, la empresa privada creará un millón 200 mil empleos al año, y si esta meta se logra en 2013 y se sostiene, al final del próximo sexenio se habrán incorporado al mercado laboral 7 millones de personas.

Ocupados en discutir fruslerías, los analistas políticos se niegan a reconocer que la alianza estratégica de AMLO con un sector de la cúpula empresarial ha dividido en tres segmentos a la oligarquía mexicana, lo cual se expresa en las encuestas sin maquillaje que hoy por hoy pronostican que dentro de algunas semanas cada uno de los candidatos a la Presidencia contará con 33 por ciento de las simpatías del electorado.

Hace dos lunes, en la Casa Lamm, el escritor de La Jornada Bernardo Barranco V., experto en asuntos electorales, vaticinó que si la contienda del 1º de julio concluye con una votación dividida en tres tercios, “el IFE no aguantará un proceso tan cerrado”. Y en consecuencia –no lo dijo, pero se infiere– sobrevendrá el caos. ¿Esto explicaría la urgencia de Felipe Calderón para que el Congreso apruebe, después de Semana Santa, la nueva versión de la ley Gestapo, que dará permiso a la policía para entrar a nuestras casas sin la orden de un juez? ¿O, en otras palabras, para legalizar el terror y quedarse en Los Pinos indefinidamente?

La alianza de los pequeños y medianos empresarios que dirige Turner Dávila con AMLO empieza a cambiar la intención de voto de la clase media alta. Prueba de ello fue, por ejemplo, la multitudinaria recepción que le brindaron al Peje los estudiantes de la Ibero de Puebla (le gritaban: “¡Es un honor estar con Obrador!”, cosa insólita), las devastadoras críticas que Josefina Vázquez Mota sufrió toda la semana en Twitter y el hecho de que ayer, en esa red social, el mensaje más popular fue #30millonesConAMLO.

En consonancia con los ideales de la revolución pacífica en ciernes, una de las más pequeñas empresas de México, ElCanarioTemerario, primer diario en Internet para usuarios de Twitter, reaparecerá en nuevo formato el próximo miércoles 21 de marzo a las 14 horas en punto y ofrecerá 500 empleos temporales. ¿Quieren una suscripción gratuita a este novedoso medio informativo? Manden una solicitud de amistad a Facebook dirigida precisamente a El Canario Temerario. Y allí nos seguiremos leyendo.

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10 mar 2012


Desfiladero
Fraude electoral modelo 2012


Jaime Avilés


La clave del fraude electoral de 2006 fue esta: al recibir los resultados de las casillas, los comités distritales del IFE los alteraron en forma casi imperceptible, restando unos cuantos votos a AMLO y regalándole otros tantos a Calderón. El pueblo descubrió estas pequeñas pero constantes irregularidades al comparar las actas fijadas en las mesas de votación con los números que aparecieron en el portal del IFE.

Cuando el pueblo comprendió que estas discretas modificaciones se habían efectuado en todo el país, surgió la exigencia de volver a contar “voto por voto, casilla por casilla”. En 2012, por disposición de los consejeros ciudadanos del IFE y por la gracia del PRD, las actas de casilla no presentarán sumados los votos a favor de cada uno de los candidatos.

En las boletas aparecerán los escudos de los partidos inscritos en la contienda y junto a ellos el nombre de las persona que postulen. La boleta para presidente, por ejemplo, estará diseñada así: PAN-Vázquez Mota/ PRD-AMLO/ PRI-Peña Nieto/ PVEM-Peña Nieto/ PT-AMLO/ Movimiento Ciudadano-AMLO/ Panal-Fulanito.

Quienes deseen que gane Vázquez Mota tacharán el escudo del PAN. Quienes se inclinen por el copete vacío, cruzarán el escudo del PRI y del PVEM, o sólo el del PRI o sólo el del PEVM: aunque pongan dos taches sólo les contarán un voto. Quienes estén con AMLO, marcarán los escudos de PRD, PT y MC, o sólo los de PT y MC, o sólo el del PT, o sólo el del MC, o si son chuchos sólo el del PRD. (De allí que sea perfectamente válida la consigna, que ya es clamor nacional: “¡ni un voto al PRD!”)

Los funcionarios de casilla contarán los votos pero esos números no serán sumados sino en los comités distritales del IFE, donde podrán ser alterados en favor de los candidatos de la derecha.

Durante el conteo –si los funcionarios de casilla son mapaches del PRI, del PAN, o del PRD, es decir, enemigos de Morena– se podrán anular las boletas en favor de AMLO agregando un tache al escudo de cualquier partido que no postule al tabasqueño. Por ejemplo, una boleta con cruces sobre los escudos de PT y MC se anulará si además tiene un tache a favor del Panal.

Terminado el conteo, los paquetes serán cerrados y sellados, y los presidentes de casilla, acompañados de los representantes de los siete partidos, se dirigirán al comité distrital del IFE a entregar la documentación. Aquí surge la segunda posibilidad de fraude, pues en el camino los números también podrán ser alterados a favor de los candidatos de la oligarquía.

Las elecciones, decía Porfirio Díaz, “las ganan los que cuentan los votos”. En tal sentido, PAN y PRI trabajan ilegalmente para cumplir ese precepto. Según la ley electoral vigente, en 2012 podrán ser capacitadores de representantes de casilla, o supervisores de capacitadores, aquellas personas que no intervinieron en los comicios de 2009 como representantes de algún partido político.

A la convocatoria emitida por el IFE para contratar supervisores y capacitadores –de acuerdo con datos oficiales en poder de esta columna– respondieron 184 mil 178 personas. De éstas, fueron rechazadas 97 mil 865; en “lista de reserva” quedaron 50 mil 506. Como capacitadores fueron admitidas 29 mil 865; como supervisores, 4 mil 837 y recontratadas mil 488. En otras palabras, de 184 mil 178 aspirantes, entraron al IFE 36 mil 190.

Sin embargo, una investigación de El Canario Temerario (@elcante) comprobó que de estos 36 mil 190 nuevos funcionarios, al menos 894 fueron representantes de partidos políticos en 2009 y 65 en 2006. Es decir, de 36 mil 190 funcionarios de supuesto “nuevo ingreso”, mil 9 tienen bastos conocimientos en las ciencias ocultas del tejemaneje electoral. En otras palabras, casi 3 por ciento son mapaches.

Desfiladero obtuvo un acordeón que contiene las respuestas al cuestionario de 60 preguntas del examen de admisión al que se sometieron los interesados. Los mapaches supieron de antemano que las respuestas correctas formaban una greca, y que para “dibujarla” debían tachar la casilla a de la pregunta uno, la b de la pregunta 4, la c de la pregunta 7, etcétera (ver imagen).

Los mapaches identificados hasta hoy por entidad federativa son nueve en Aguascalientes, 18 en Baja California, siete en Baja California Sur, nueve en Campeche, 76 en Chiapas, 42 en Chihuahua, 18 en Coahuila, cuatro en Colima, 58 en el Distrito Federal, 21 en Durango, 11 en Guanjuato, 48 en Guerrero, 30 en Hidalgo, 53 en Jalisco, 64 en el estado de México, 54 en Michoacán, nueve en Morelos, 13 en Nayarit, 29 en Nuevo León, 47 en Oaxaca, 36 en Puebla, 11 en Querétaro, 13 en Quintana Roo, 22 en San Luis Potosí, 41 en Sinaloa, 22 en Sonora, 13 en Tabasco, 26 en Tamaulipas, 14 en Tlaxcala, 91 en Veracruz, 15 en Yucatán y 24 en Zacatecas.

Un supervisor vigila el adiestramiento de seis capacitadores, un capacitador forma a los funcionarios de seis secciones electorales. Una sección electoral puede tener de dos a tres casillas. Por lo tanto, 898 capacitadores mapaches pueden adulterar los resultados de 5 mil 398 secciones electorales o de 10 mil a 16 mil casillas, de un total aproximado de 150 mil que se van a instalar. Dicho de otro modo, la oligarquía golpista ha tendido sus redes para alterar los resultados de entre 5 y 10 por ciento de las casillas.

Peor aun: el pasado martes, el IFE aprobó la instalación de 11 mil secciones electorales especiales, en donde podrán votar los desplazados de sus lugares de origen por la violencia de la guerra desatada por Calderón. Los funcionarios de esas secciones, que atenderán entre 22 mil y 33 mil casillas extras, serán capacitados sin pasar examen de admisión ni cumplir el requisito de no haber intervenido en los procesos de 2006 y 2009. Los mapaches, para decirlo pronto, se encargarán de mesas de votación que estarán sobre todo en los distritos electorales federales 1, 4, 6, 7, 9, 10, 11, 12, 13, 15, 18, 19, 23 y 24 de la ciudad de México, correspondientes a las delegaciones Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztacalco, Iztapalapa, Cuauhtémoc y Coyoacán, mientras en Veracruz, o en Tamaulipas, donde la cosa está que arde, el número de secciones especiales será mínimo.

En forma complementaria, los levantacejas y demás miembros de la opinocracia ya dicen y repiten desde ahora que Andrés Manuel López Obrador está “judicializando” el proceso, o curándose en salud, “porque sabe que va a perder”.

Nada más falso. Impugnar desde ahora las gravísimas irregularidades que ya han sido detectadas no persigue otro objetivo que el de evitar un nuevo conflicto como el de 2006, que lesionó tan profunda y dolorosamente al país.

López Obrador pidió a los tres partidos que integran la coalición Movimiento Progresista –PRD, PT y MC– que cada uno ofreciera una tercera parte de los puestos de representantes de casilla a los militantes de Morena. El PRD se negó por completo. PT y MC aceptaron ceder no la tercera, sino la mitad de los puestos. De tal modo, Morena contará con casi 500 mil representantes de casilla en todo el país, que bien pueden evitar el fraude.

Esta es la hora del pueblo. Ninguno de esos puestos de representantes de casilla debe quedar vacante. ¿Queremos poner fin a 30 años de saqueo y devastación e iniciar una nueva etapa en la historia de México? ¿Queremos acabar con esta dictadura? Tenemos que despeinarnos.

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3 mar 2012


Desfiladero
Las bocas, las vacas, el FMI y la ultraderecha del PRD



Jaime Avilés


Hay, en el norte del océano Pacífico, una isla flotante que empezó a formarse a finales de los años 80 entre las costas de México, Estados Unidos, Canadá, Alaska, Rusia, Japón, China, las dos Coreas, Filipinas y Australia. Es una isla de plástico. De botellas, bolsas, bolsitas, bolsotas, tapaderas, tapones, cajas, envoltorios, zapatos, chanclas, rastrillos y todo lo demás que proviene del petróleo y es transformado en plástico, por no hablar de aletas de buzo, chalecos salvavidas, visores, hieleras, boyas, pedazos de aviones caídos en desgracia, utensilios de barcos venidos a menos, pero también filtros de cigarros, paraguas, impermeables, bidones y un largo etcétera o un breve etc.

De las incalculables toneladas de basura que son arrojadas día y noche al mar desde las costas de tres continentes, y desde las embarcaciones que los intercomunican, el agua fue reuniendo en el centro del Pacífico norte todo aquello que por su ligereza no se hundía. Y girando como han girado siempre, en forma circular, las corrientes marinas juntaron los desperdicios y se encargaron de amasarlos hasta que el plástico se compactó y surgió la isla. Como un cáncer de piel sobre la piel del agua.

La isla de plástico fue descubierta hace algunos años por el navegante Charles Moore cuando viajaba de Los Ángeles a Hawai. De inmediato avisó a las autoridades, pero éstas no le hicieron caso. Básicamente, porque ya lo sabían.

En la actualidad, al observar las imágenes satelitales –que están disponibles en Google bajo el nombre de “la nata”–, los científicos estiman que la isla de plástico ocupa ya una superficie de 2 millones de kilómetros cuadrados: la misma extensión de México.

¿Alguna vez Televisa nos ha hablado de esto? ¿Alguna vez sus levantacejas han puesto un “cerco informativo” alrededor de este tumor maligno? ¿Alguna vez la ONU ha convocado a una reunión de emergencia para extirparlo? ¿La Casa Blanca, el Kremlin, Pekín, la Unión Europea, Tokio, Wall Street, Hollywood o Bollywood han llamado alguna vez la atención de los terrícolas para advertirnos de los peligros que entraña la isla de plástico? Por supuesto que no. Como está en aguas internacionales, el problema, formalmente, no es de nadie.

El plástico, sin embargo, al girar y girar, impulsado por las corrientes marinas, se rompe, y luego cada parte se parte en muchas partes más, que por sus respectivas partes se reducen a partículas. Y las partículas son comidas por los peces. Y después por nosotros. Y en las más altas cumbres del poder, todas las bocas guardan silencio.

Al mismo tiempo, hay en el mundo mil 500 millones de vacas. Y como cada una tiene cuatro estómagos, si el ábaco no miente, convivimos en el planeta con 6 mil millones de estómagos de vaca.

Cada vez que las vacas triscan y degluten un poco de hierba expulsan un gas. Cada vez que se pasan el bolo alimenticio de un estómago a otro expulsan un gas. Cada vez que expulsan un gas contribuyen al cambio climático, ese fenómeno que ya derrite los hielos polares y eleva el nivel de los océanos.

Según la ONU –informe presentado por la FAO en Roma el 28 de noviembre de 2006–, en todo el orbe, la ganadería despide más gases de efecto invernadero que el transporte propulsado por combustibles. Las vacas liberan a la atmósfera 18 por ciento del dióxido de carbono (CO2) que ataja el rebote de los rayos del sol, impide que después de chocar con la Tierra éstos vuelvan de inmediato al espacio y en consecuencia aumenten la temperatura del aire y alteren los climas. Es lo que se llama el “efecto invernadero”.

Pero las vacas también emiten 37 por ciento del gas metano que escapa a la atmósfera como resultado de la actividad económica mundial. Entre 1999 y 2001, siempre según la FAO, la ganadería produjo 229 millones de toneladas de carne y 580 millones de toneladas de leche. En 2050, de acuerdo con las proyecciones de los expertos, proveerá 465 millones de toneladas de carne y mil millones de toneladas de leche. Para entonces, habrá en el mundo alrededor de 12 mil millones de estómagos de vaca.

Alrededor de mil 300 millones de personas viven de la ganadería. Para los más pobres del campo, las reses no sólo proporcionan alimentos. También son un medio de transporte, una herramienta de trabajo y una fuente de fertilizantes naturales. Sin embargo, la multiplicación de las vacas acelera la reducción de los bosques.

Éstos son convertidos en praderas para la crianza de reses, pero la falta de árboles afecta al cielo y al suelo, pues arriba disminuye la generación de lluvias, y abajo, debido a la ausencia de raíces que absorban el agua, la tierra se seca, las rocas se aflojan y las montañas se desmoronan.

En 1996, en la costa de Chiapas, un temporal derribó las crestas de algunas montañas pelonas alrededor de un pueblo llamado Valdivia. Las rocas rodaron hasta los ríos y los ríos se salieron de madre y sepultaron las calles y las casas de Valdivia y de muchas comunidades más. Aún conservo, pero no sé dónde está, una foto que Juan Meléndez me tomó en Valdivia. La recuerdo muy bien. Aparezco de pie, sobre un cúmulo de lodo, con la punta del codo apoyada en el aro de una canasta de basquetbol.

La isla de plástico y la caótica proliferación de las vacas expresan el fracaso tanto de las ideas como de las armas que dominan a la humanidad. O dicho de otro modo, el fracaso del gobierno del mundo.

Gracias a los tres “gobiernos” neoliberales del PRI, que padecimos de 1982 a 2000, México retrocedió al siglo XIX, por lo menos a la época anterior al tren de pasajeros. Gracias a Fox y Calderón somos de nuevo una colonia española y, por vez primera en nuestra historia, un protectorado estadunidense, casi una estrella más en la bandera de los vecinos del norte.

En los 12 años que lleva el PAN saqueando y destrozando al país, las empresas mineras han extraído más oro que los empresarios españoles del primer virreinato (1535-1821), de acuerdo con una investigación de Carlos Fernández Vega (@cafevega), que La Jornada publicó el año pasado. El oro que sale del país sin dejarnos ningún beneficio, Calderón lo compra en el mercado internacional pagando por cada onza mil veces más de lo que los canadienses dan por la renta de mil hectáreas de la tierra que explotan y envenenan.

Regalamos el oro, regalamos el petróleo, financiamos a los banqueros al cubrir año tras año los intereses de los intereses del Fobaproa y por órdenes del Banco Mundial tenemos prohibido invertir en nuestro desarrollo para cubrir los intereses de los intereses de la deuda externa. Hace dos días, sin embargo, los senadores de la ultraderecha, tanto los del PAN y del PRI como del PRD, llegaron al colmo de la ignominia al autorizar que Calderón aumente, de 8 mil a más de 14 mil millones de dólares anuales el monto de nuestros “donativos” al FMI. Son los mismos que están por la abolición del Estado laico y besarán el anillo de Benedicto XVI. El PRD, secuestrado por sus “dirigentes”, es ya sólo un lacayo más del gobierno del mundo. ¿Van a votar por esa inmundicia?

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25 feb 2012


Desfiladero
¿Qué vamos a hacer con el PRD en el DF?

Sola “enfermó” a AMLO

Jaime Avilés
Protesta en el contexto de la ceremonia por el Día de la Bandera, encabezada ayer por el presidente Felipe Calderón en el Zócalo de la ciudad de MéxicoFoto Carlos Cisneros


El método de las encuestas para definir los candidatos a delegados del Distrito Federal impedirá, tal vez, que las tribus del PRD cometan un atropello como el que pretenden los miembros de la corriente de René Bejarano en Tlalpan.

Guillermo Sánchez Torres, ex titular de esa demarcación, quiere postularse por segunda vez a ese cargo para conservar la inmunidad que lo mantiene a salvo de un sinnúmero de personas y organizaciones que desean fincarle acusaciones penales apenas deje de contar con la protección del fuero.

Lo mismo ocurre con su sucesor, Higinio Chávez, quien tratará de saltar al Poder Legislativo para escabullirse de quienes han sido víctimas de sus oscuras pero visibles alianzas con empresarios de la localidad, a quienes refrendó permisos de construcción otorgados ilegalmente por Sánchez Torres.

Sánchez y Chávez han acumulado méritos suficientes para ser sometidos a procesos penales por enriquecimiento inexplicable. ¿Cómo, con su sueldo de delegado político, Guillermo Sánchez Torres pudo comprarse diversos inmuebles de lujo? Aquí va una sólida hipótesis.

El 29 de noviembre pasado, la Contraloría del Distrito Federal ordenó a la delegación Tlalpan (oficio CIDT/ODYR/2778/ 2011) recuperar la parte de la calle Fuente de la Alegría, colonia Fuentes del Pedregal, donde se construye, gracias a permisos otorgados por Sánchez, el complejo habitacional Miravento Luxury Towers.

Hoy, casi tres meses después, Higinio se niega a cumplir la orden, so pretexto de que “está analizando si de verdad hay una invasión de la citada vía pública” (nota de Alejandro Cruz Flores, La Jornada, 24/02/12). Sánchez Torres desea relegirse para garantizar la terminación de la obra y la inversión de quienes de alguna manera le llegaron al precio a cambio de las licencias.

Ese del complejo Miravento Luxury Torres (¿por qué no le pusieron Look the wind?) es sólo uno más de los múltiples casos de corrupción en que el dúo cleptócrata abusó de su cargo para incurrir en aparente tráfico de influencias en perjuicio del pueblo que los eligió como “representantes” del movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Porque gracias a los votos de los más pobres de Tlalpan, Sánchez Torres (2006-2009) y Chávez (2009-2012) se coludieron con magnates como Jorge Talavera, dueño del restaurante Don Enrique, quien reconvirtió parte de ese enorme predio en una estación de gasolina a menos de un metro de un conjunto habitacional y muy cerca de escuelas guarderías, lo cual está expresamente prohibido por la ley.

Cuando los vecinos lo demandaron por violar diversas disposiciones legales y le ganaron el pleito, Higinio Chávez, o la delegación Tlalpan, presentó una apelación en favor del empresario y contra los ciudadanos. ¿Con qué cara puede el PRD volver a pedir el voto de la gente en esa región de la ciudad?

Los pobres, las clases medias arruinadas y los empresarios en bancarrota, que si algo tienen en común es el hecho de ser víctimas de la gran catástrofe llamada “gobierno del presidente de la República” –un título tan espurio como quien lo ostenta– se alistan para llegar a las urnas el primero de julio con un candidato de lujo, un eficaz proyecto para rescatar al país del horror que lo ha destruido y un movimiento social que organizó y articuló a varios millones de personas.

Sin embargo, no tienen un partido a la altura de las circunstancias. El PRD ha logrado gobernar la capital del país durante 15 años, por dos razones fundamentales: aquí dejó de existir el PRI y la cultura progresista de la inmensa mayoría de los chilangos ha impedido el ascenso del PAN, excepto en los dos grandes enclaves del conservadurismo: las delegaciones Miguel Hidalgo y Benito Juárez.

Desdichadamente para la causa de López Obrador, que es la de al menos 20 millones de mexicanos, ese predominio natural fue transformado en control corporativo de los sectores más débiles de la ciudad, y de tal suerte, el PRD reprodujo los usos y costumbres que el PRI mantiene en los estados que gobierna. En los años 70 del siglo pasado, al cabo de décadas de lucha, primero contra el fascismo y después contra el estalinismo, el Partido Comunista Italiano (PCI) se convirtió en faro de las izquierdas del mundo que no se identificaban con Moscú, pero tampoco con Mao.

Gracias a su arraigo en los combativos sindicatos de industria y a la identificación que estableció con la pequeña burguesía progresista, comenzó a crecer electoralmente y a ganar los gobiernos de las ciudades más importantes del norte de Italia. Pero cuando esos gobernantes utilizaron el poder para enriquecerse, el desplome del PCI fue inevitable y después irreversible. Hoy, ¿dónde está la izquierda italiana?

La ultraderecha racista, fascista y mil veces más corrupta, encabezada por Berlusconi, se apoderó de casi todos los espacios políticos, y la hermosa, alegre y solidaria Italia se volvió la versión europea de un país tan antipático como el Chile posterior a Pinochet, pese a la infinita bondad del pueblo chileno, tan noble como el nuestro.

Después de 50 días de autoexilio en una comunidad del sur del país, donde escribí un libro acerca de AMLO para mostrar aspectos desconocidos de la vida privada de ese político excepcional, regreso a la ciudad de México y encuentro un profundo desencanto en las delegaciones, donde quienes votaron siempre por el PRD ahora no piensan hacerlo. Pues dicen y dicen bien: ¿qué diferencia hay entre delegados de “izquierda”, como Guillermo Sánchez o Higinio Chávez, y de derecha, como Gabriela Cuevas o Demetrio Sodi?

¿Qué vamos a hacer con el PRD en la ciudad de México, podrido como en el resto del país? ¿Qué vamos a hacer con los perredistas de buena fe, decentes y desvinculados de chuchos, bejaranos y demás? Responder estas preguntas es una tarea a corto plazo que debe encarar la dirigencia del movimiento obradorista.

Por lo demás, luego de pasar tantas semanas rodeado de aves, mariscos y peces, lejos del neurótico y entrañable bullicio capitalino, percibo que el virus del odio, inoculado en 2006 a millones de hombres y mujeres por el PAN, la olinarquía foxista y Televisa, está rebrotando lenta pero inexorablemente. Un científico me aseguró que ese virus se llama A-Ene-T-O-Ene-I-O-Ese-O-Ele-A: Antonio Sola. Todo sugiere que su primera ofensiva consiste en esparcir el rumor de que AMLO está muy enfermo. ¿Qué significa esa vulgar calumnia? Que ya empezó la guerra sucia y debemos prevenirnos para que no vuelva a dañarnos el cuerpo, la mente y los sueños.

El próximo jueves, desde las cuentas de Twitter de @nanzumu, @La_War y @emiajseliva se dará a conocer la ubicación en Internet de El Canario Temerario (@elcante), primer periódico de twitteros para twitteros, que en su número uno ofrecerá una entrevista de su directora general, Nancy Zúñiga-Murrieta, a la directora general de Covarrubias y Asociados, doña Ana Cristina Covarrubias. (Un abrazo tardío pero muy afectuoso a Julio Hernández.)

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18 feb 2012


Desfiladero
Doce debates por la democracia y contra la mercadotecnia

Jaime Avilés

Marco Antonio Baños, Javier Guerrero, Benito Nacif y Dalia Moreno, en conferencia de prensa de ayer para informar sobre la realización de debates entre candidatos presidencialesFoto Carlos Cisneros



Durante la semana que se va aparecieron los resultados de tres encuestas. Dos de ellas, una de Univisión –levantada entre mexicanos que viven en Estados Unidos– y otra del ITAM –alma máter de la tecnocracia dominante– coinciden en que Andrés Manuel López Obrador está a la cabeza de las preferencias electorales, seguido de lejos por Josefina Vázquez Mota, y mucho más lejos por Enrique Peña Nieto.

En cambio, en la de Televisa-Mitofsky, el dueño del copete afligido conserva 40 puntos, la candidata del PAN y de El Yunque le cubre las espaldas con 28, y el máximo dirigente opositor del país apenas reúne 18. ¿A quién debemos creerle?

Ante las críticas que recibió en Twitter, luego de dar a conocer sus inverosímiles resultados, Roy Campos, dueño de la empresa Consulta Mitofsky, respondió, palabras más, palabras menos, que las encuestas que sitúan a AMLO en primer lugar reflejan el estado de ánimo que prevalece en un microcosmos poco representativo, en tanto las suyas expresan el sentir nacional.

“@Roy: tu credibilidad es nula”, le escribió en Twitter @emiajseliva, antes de recordarle que Televisa es un poder fáctico e invitarlo a sostener un debate público sobre el tema. No ha contestado el siempre afable Roy, pero harto saludable sería que aceptara discutir la legitimidad de su labor profesional y las consecuencias que ésta ha tenido para los mexicanos.

Novena televisora del planeta y primera en el mundo de habla hispana, Televisa construyó la ficticia victoria de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa en las elecciones de 2006 y obtuvo en recompensa miles de millones de pesos en espots, la concesión casi gratuita de la fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad para dar servicio de audio, video, telefonía e Internet sin pagar impuestos durante los dos primeros años, y muchos, muchos beneficios más (lean El sexenio de Televisa, de Jenaro Villamil). Sin embargo, la mancha del fraude electoral que acompañará a Calderón hasta el fin de su vida, Televisa tampoco se la quitará ni con el agua de todos los océanos y todos los ríos.

Entre otras cosas porque, para sentar a su protegido en los pináculos a fin de cobrarle hasta la risa, difundió a toda hora la campaña “López Obrador es un peligro para México”, que inoculó el veneno del odio en millones de hombres y mujeres de buena fe. (Por cierto, ¿ya saben que Antonio Sola Rechi, el hombre blanco y barbado, venido de ultramar, que nos trajo la peste de la furia, está de regreso y trabaja para Vázquez Mota? “¿Con qué nos va a salir ahora? ¿Con que si gana AMLO los 60 mil muertos de Calderón volverán de ultratumba convertidos en zombis?”, escribió @fdobonilla en Twitter.)

La madrugada del 6 de julio de 2006, cuatro levantacejas de Televisa proclamaron el “triunfo” de Calderón, en una escena escalofriante que nos hizo recordar la noche del 11 de septiembre de 1973, cuando cuatro generales de anteojos negros inauguraron la dictadura de Pinochet. Antes, los golpes de Estado los daban los militares; hoy, los medios de comunicación masiva.

Y por lo que vimos a lo largo de la gran catástrofe que destruyó a México durante el sexenio de Calderón, y por lo que observamos durante la precampaña, nada cambiará en las elecciones del primero de julio si el pueblo no rompe la inercia de la mercadotecnia y logra que el breve trimestre de las campañas se someta a las reglas elementales de la democracia.

Andrés Manuel López Obrador y la coalición que lo postula han solicitado al Instituto del Fraude Electoral (IFE) que los candidatos a la Presidencia sostengan 12 debates temáticos, para que los votantes descubran qué hay debajo del copete que se desinfla y detrás de la sonrisa de doña Josefina, porque no sabemos qué piensan. O mejor dicho, sabemos que mantendrán la misma política económica, privatizarán Pemex y continuarán la guerra contra el pueblo para fortalecer el narcotráfico.

De López Obrador, por el contrario, conocemos los 50 puntos de su Nuevo Proyecto de Nación, entre los cuales destaca el de la austeridad y contra la corrupción, que le permitirá disponer de 600 mil millones de pesos para crear de uno a 5 millones de empleos en su primer año de gobierno, inspirado en el ejemplo de Franklin Roosevelt, quien a partir de 1933 y para contrarrestar los efectos de la crisis económica de 1929, abrió millones de puestos de trabajo en beneficio de los más débiles.

¿No es algo así lo que necesitamos para evitar que los ninis se pasen a las filas del crimen organizado? ¿Por qué Vázquez Mota y Peña Nieto se opondrían a debatir estas ideas y confrontarlas con las suyas? ¿Por temor a que la gente perciba que no pueden ofrecer nada distinto a lo que hicieron Calderón, Fox, Zedillo, Salinas y De la Madrid?

Obviamente, quieren seducir a los más pobres con sus sonrisas de plástico, que tienen un significado inequívoco para ellos: el primero de julio, en el peor de los casos, recibirán 100 pesos en efectivo si votan por el PRI o por el PAN.

Y millones de estómagos hambrientos esperan ese día –y las visitas de los candidatos que, como Eruviel Ávila, en el estado de México, llegarán a las puertas de sus casas con tinacos, alambre, cemento, gallinas y demás–, con la certeza de que nada ni nadie podrá sacarlos del marasmo al que, según la televisión, están condenados a permanecer hasta que mueran.

¿Qué tendrá mayor peso al final? ¿El voto comprado de los miserables o los votos razonados de los pensantes? Movilizarnos desde ya para demostrar que somos mayoría quienes exigimos que haya 12 debates sería una manera de iniciar esta lucha en favor de la democracia y en contra de la mercadotecnia. Podríamos, por ejemplo, pegar carteles en nuestras ventanas con el número 12.

Invitar a los artistas plásticos a construir un gigantesco número dos (2) con globos de gas helio y colocarlo a la derecha de la Suavicrema (antes Estela de Luz y Fuerza) para formar un 12 monumental, que respalde la demanda de los 12 debates. Acostarnos en la plancha del Zócalo y en las plazas públicas de todas las ciudades del país, a efecto de crear un 12 de carne humana... Pintar de rojo las 12 fuentes más importantes de cada ciudad, colocar pegatinas con el número 12 en todas partes, pintarnos el 12 en la cara, desplegar mantas con el 12 en los estadios, darnos 12 besos cuando nos saludemos... En suma, obsesionarnos y obsesionar con el número 12 hasta que Vázquez Mota y Peña Nieto acepten los 12 debates que propone López Obrador.

En julio de 2006, después del fraude, durante las primeras manifestaciones en el Zócalo, la gente gritaba: “si no hay solución habrá revolución”. Hoy, los términos parecen invertirse: todo sugiere que si no hay una revolución pacífica no podremos solucionar ninguno de los 12 mayores problemas de México.

PD: a las personas interesadas en colaborar con El Canario Temerario, el periódico en Twitter que dirigirá @nanzumu, se les exhorta a mandar una colaboración de 140 caracteres a aurorita.bengo@gmail.com. ¡Hasta el próximo sábado!

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