30/11/2011


Peña Nieto, lo anacrónico como moderno

Jenaro Villamil
29 de noviembre de 2011 · 6 Comentarios
Análisis



MÉXICO D.F., (apro).- “El PRI es un partido plural y diverso. La pluralidad es la esencia de nuestra fortaleza”, declamó Enrique Peña Nieto, con las manos levantadas, frente a una multitud que se cubría de la llovizna.

La contradicción entre las palabras del precandidato único y los hechos que se sucedían como una puesta en escena del gran teatro de carpa que es la política priista no parecían incomodarlo: el mexiquense hablaba de pluralidad y diversidad, pero él es el único dueño de la escena.

Lo apoyaron todos los comités estatales, los seccionales, los de las organizaciones, los sectores (esa herencia del corporativismo añejo), los legisladores y hasta los actores afiliados al PRI. Nadie se salió del guión públicamente. Hasta el gran ausente, Manlio Fabio Beltrones, fue incluido en la república unitaria del hijo predilecto de Atlacomulco.

No es para menos, en el PRI la unidad se confunde con unanimidad. Y en la política del Estado de México, el epicentro de donde surgió el financiamiento, la asesoría y el empuje para que este joven administrador de 45 años llegara a la candidatura tricolor, la unidad es sinónimo de complicidad.

Si no hay complicidad no eres confiable, reza un dicho de la escuela de Atlacomulco. Por eso, Peña Nieto es como el Mago de Oz: reparte contratos, candidaturas, asesorías, convenios publicitarios, promesas del retorno “a la grande”, reparte la certeza de que él es inevitable.

A nadie le incomoda ver a Arturo Montiel, su tío, tutor y maestro, que cayó en desgracia ante un tele-escándalo con guión armado de Televisa, retornar a la escena del Auditorio Nacional Plutarco Elías Calles. Montiel es el Jefe Máximo de esta aventura que dejó inconclusa en el 2005. A nadie le preocupa porque Televisa, juez y parte en el escándalo de corrupción montielista, ahora es la gran plataforma para que Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco puedan retornar al viejo proyecto.

Todos los exgobernadores vivos del Estado de México están ahí reunidos. No podían faltar a la cita y al proyecto que cada uno de ellos acarició: ser candidatos a la presidencia del PRI. No se le hizo a Alfredo del Mazo González ni a Emilio Chuayfett ni a Arturo Montiel, pero ahí están para ser testigos de que “ahora sí” llegarán a Los Pinos con las bolsas cargadas de negocios. Como dijo el gran maestro mexiquense, Carlos Hank González, “donde hay obras, hay sobras”.

Ya demostraron que no se necesita del dedazo presidencial sino del infomercial para llegar hasta este punto de la historia. Las encuestas –promovidas por la misma televisora con la que firmaron el contrato- favorecen a Peña Nieto. Los actores –de la misma televisora- están con Peña Nieto y hasta una actriz de telenovela se convirtió en La Gaviota real. Los comentaristas y analistas –vinculados a la misma televisora- también apoyan, maravillados, esta magia de la unanimidad.

En otras palabras, lo moderno es lo arcaico del guión oculto. Lo moderno es la política telegénica. La retórica aunque sea antigua, suena mejor con un buen close up. Peña Nieto ha demostrado que es un alumno aventajado del media training. Falta que demuestre estar a la altura de la modernidad pospuesta siempre en el PRI, el partido-Estado que ahora es el partido-pantalla.

www.homozapping.com.mx

29/11/2011


Carta abierta

Pedro Miguel

Señor Felipe de Jesús Calderón Hinojosa:

Pienso que en su momento usted habría debido iniciar un procedimiento legal verosímil para esclarecer las maniobras oscuras realizadas con dinero público por Manuel y Jorge Bribiesca Sahagún; que debió iniciar una averiguación previa contra Francisco Ramírez Acuña por su presunta responsabilidad en casos de tortura (Guadalajara, mayo de 2004); que usted habría debido iniciar querellas contra Eduardo Medina Mora, Wilfrido Robledo Madrid, Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Yunes, entre otros, por las violaciones cometidas por policías federales y estatales contra activistas y/o simples ciudadanos de San Salvador Atenco; y que debió actuar contra Juan Camilo Mouriño, quien, como presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados y luego como coordinador de asesores en la Secretaría de Energía, intervino en la firma de contratos entre el gobierno federal y empresas de su propia familia; y que habría debido imputar por presunto encubrimiento a su ex secretario de Comunicaciones y Transportes Luis Téllez Kuenzler, pues éste dijo saber que Salinas de Gortari se robó, en el tiempo en el que ejerció la jefatura del Poder Ejecutivo, la mitad de la partida secreta, y que usted tenía la obligación de hacer algo legal contra Genaro García Luna, quien contravino de manera pública y flagrante una prohibición contenida en el artículo 37 constitucional.

Creo también que el conjunto de las fuerzas policiales y militares comandadas por usted habría debido capturar y presentar ante los tribunales correspondientes a Joaquín Guzmán Loera El Chapo y a otros presuntos cabecillas de organizaciones dedicadas al narcotráfico y a otros delitos; que usted ya se tardó en pedir la extradición de los funcionarios estadunidenses que urdieron, autorizaron y ejecutaron el operativo de contrabando de armas destinado a grupos de narcotraficantes mexicanos denominado Rápido y furioso; asimismo, que usted estaba obligado a presentar cargos por evasión fiscal contra los empresarios que, según reveló usted mismo, no pagan los impuestos que les corresponden.

Pero no. En vez de procurar justicia en los casos arriba referidos y en muchas otras muestras de flagrante impunidad, usted, señor Calderón, amenaza con proceder legalmente contra quienes firmamos una petición para que usted, varios de sus colaboradores y diversos presuntos narcotraficantes sean sometidos a juicio en la Corte Penal Internacional. Somos 23 mil los signatarios, y muchos más –cientos de miles, posiblemente millones de ciudadanos– lo que hemos expresado que la estrategia ideada y aplicada por usted para, supuestamente, combatir la criminalidad y restablecer el estado de derecho ha tenido por consecuencia un auge mayor de la criminalidad, un quebranto generalizado del estado de derecho y, por añadidura, un entorno de violencia sin precedente y una gravísima epidemia de violaciones a los derechos humanos.

Si va usted a proceder contra nosotros, sea congruente y hágalo contra todos los que, en palabras oficiales de Los Pinos, “afectan terriblemente (sic) el buen nombre de México”. Presente imputaciones legales, por ejemplo, contra Strategic Forecasting Inc (Stratfor), firma de análisis de inteligencia que sostiene (Mexican drug war 2011, abril de 2011) que el actual gobierno federal permite que el cártel de Sinaloa someta a las bandas más débiles y que hay una coincidencia de propósitos entre ese grupo delictivo y la administración en curso. Finque usted cargos contra el ex embajador de Estados Unidos Carlos Pascual, quien envió a Washington informes según los cuales Arturo Chávez Chávez, el hombre a quien usted hizo procurador, había ofrecido, años antes, “una mano de ayuda a ciertas figuras de un cártel”. Demande usted a Human Rights Watch (HRW), que en un informe reciente sostiene: “En vez de reducir la violencia, la guerra contra el narco (anunciada e impuesta por usted, aunque lo niegue) ha provocado un incremento dramático en la cantidad de asesinatos, torturas y otros terribles abusos de las fuerzas de seguridad, que sólo contribuyen a agravar el clima de descontrol y temor que predomina en muchas partes del país”. Y a Amnistía Internacional (AI), la cual informa que el año pasado “las fuerzas policiales y militares desplegadas para combatir a las bandas fueron responsables de violaciones graves de derechos humanos”, que “en los casos de violaciones de derechos humanos, la impunidad fue la norma” y que sólo en 18 meses ocurrió “un centenar de homicidios cometidos por las fuerzas armadas”.

En suma, señor Calderón, pienso que quienes “afectan terriblemente el buen nombre de México” son usted, sus principales colaboradores y los jefes de la delincuencia formal, y no quienes enumeramos las barbaries en curso –la oficial y la otra– y apelamos a una instancia internacional, en forma pública, transparente y legítima, en un intento por ponerle freno.

Por último, creo percibir, en el ominoso mensaje emitido por su oficina el pasado 27 de noviembre, mucho miedo en usted y en sus colaboradores. Proceda legalmente en contra nuestra, si eso lo reconforta, pero no nos tema a nosotros, los 23 mil denunciantes de su régimen, pues actuamos –estamos dando prueba incontestable de ello– por los cauces pacíficos, legales e institucionales. Témale más bien a la furia latente de un país defraudado, empobrecido, saqueado, ensangrentado, escarnecido y humillado por ustedes, los demandados el 25 de noviembre ante la Corte Penal Internacional.

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La mano tendida



Luis Hernández Navarro

En su artículo Debate en libertad”, Enrique Krauze ofrece a La Jornada tender la mano. Lo hace al tiempo que lanza nuevas calumnias y mentiras contra el diario y sus directivos. Su propuesta despide la misma fragancia que la emitida el 1º de agosto de 1968 por Gustavo Díaz Ordaz en Guadalajara. En aquella fecha, el presidente ofreció su mano extendida a quien quisiera estrecharla. Después de eso ordenó la matanza del 2 de octubre.

Este doble rasero quedó al descubierto en su escrito “Pasar la página”, publicado el pasado domingo 27 de noviembre. Allí el escritor se declara dispuesto al debate de ideas, pero lo hace diciendo nuevas falsedades e infundios contra La Jornada. Sin aportar pruebas, acusa al periódico de estalinista, mentiroso y antisemita.

El actual pleito con La Jornada tiene más de siete años. En marzo de 2004, Fernando García Ramírez, subdirector de Letras Libres, incriminó al diario como cómplice del terror de ETA. Su calumnia carecía de cualquier sustento. Enrique Krauze, el director de la revista, apoyó a su pupilo y se negó a disculparse.

A pesar del tiempo transcurrido desde la aparición del libelo, el director de Letras Libres sigue denunciando a La Jornada de ser cómplice de ETA y justificando las calumnias de García Ramírez. En “Debate en libertad”, afirma que Josetxo Zaldúa, coordinador general de edición, tenía dos procesos abiertos en España al momento de la publicación de “Cómplices del terror”. El señalamiento es falso. Trece años antes, en 1991, el juez Carlos Bueren, de la Audiencia Nacional, cerró los procesos. Josetxo Zaldúa tiene doble nacionalidad (México y España) y viaja libremente por el mundo, incluyendo España, donde estuvo por última vez en julio pasado.

Ahora, a pesar de los infundios, Enrique Krauze pretende hacerse pasar por víctima. Se dice ofendido porque el periódico ha mostrado los intereses a los que sirve, su papel de intelectual orgánico de la derecha iberoamericana y su función como compañero de viaje del Partido Popular de España.

Entre el 11 de mayo de 1998 y el 15 de marzo de 2004 La Jornada criticó en sus editoriales a ETA y su política criminal al menos en 11 ocasiones. Sin ambigüedad señaló que sus atentados eran inadmisibles e injustificables, que la organización debería desaparecer y que ninguna causa justificaba su violencia. No fue novedad. Lo hizo antes y lo ha seguido haciendo después.

En un ejercicio que muestra de cuerpo entero su seriedad y profesionalismo como historiador, Enrique Krauze ocultó estos editoriales. Como eran prueba documental de que él y su revista han mentido durante años, decidió ignorarlos.

Al director de Letras Libres le molesta que se diga que es el intelectual orgánico de la derecha. Nada hay de malo en ello, excepto que él se niega a reconocerlo. Lo es desde que escribió “El timón y la tormenta” para criticar la nacionalización bancaria de 1982, y desde que en 1981 publicó “Caras de la historia”, enojado porque no fue incluido en el libro Historia ¿para qué?, una obra que, según él, es “estatista”. Pero, más allá de su enojo, sus posiciones políticas ante conflictos centrales dentro y fuera de México demuestran que es un hombre de derecha. Sin ir más lejos, basta recordar la posición que defendió en las dos guerras del Golfo.

A pesar de declararse pacifista, el director de Letras Libres avaló las dos intervenciones militares de Estados Unidos en Irak. Durante la primera guerra del golfo Pérsico, la aventura guerrerista de George Bush padre, escribió en La Jornada el 20 de enero de 1991: “Reconocer esos casos no debería bloquear la consideración específica de los momentos en que la acción norteamericana ha contribuido a la paz global. Las dos guerras mundiales y la actual del Pérsico pertenecen a ese género”.

Poco más de 12 años después, en el “El voto de la responsabilidad”, promovió que México apoyara en las Naciones Unidas la invasión a Irak. Fernando del Paso desmontó en La Jornada todos sus argumentos en favor de la locura intervencionista en el artículo “No se vota por la caída de una tiranía, se vota a favor de intereses petroleros estadunidenses”.

Meses más tarde, cuando las tropas estadunidenses ocuparon ese país, El País le preguntó si había sido un error invadir militarmente Irak. “Mira –respondió–, yo creo que tarde o temprano habrían tenido que entrar.” Y añadió sobre la negativa de Francia y Alemania a embarcarse en la agresión bélica: “Estamos hablando de un caso profundo de ingratitud (hacia Estados Unidos) por parte de ellos”.

A pesar de ser vocero de la derecha, Enrique Krauze busca redimir a la izquierda mexicana (y latinoamericana) de sus pecados radicales diciéndole cómo debe comportarse para salvar su alma. Sus consejos son, por supuesto, un recetario social liberal de lo que la derecha anhela que la izquierda sea.

Sus críticas a la izquierda desde hace tres décadas siguen el mismo patrón. Denuesta y falsifica las posiciones de quienes se oponen a sus intereses, presentándolos como personajes arcaicos, populistas, redentores o fundamentalistas. Cuando le responden se hace pasar por víctima y los acusa de ser estalinistas, antisemitas o estatistas. Carente de argumentos documentales, responde con exabruptos viscerales.

Recientemente, destilando racismo, catalogó a los movimientos indígenas del cono sur que luchan contra los estados coloniales como fundamentalismo suave, y consideró que se oponen a los valores democráticos de Occidente.

El autor de El mesías tropical asegura en “Pasar la página” que basta con que Andrés Manuel López Obrador ejerza su ascendiente moral para desterrar el odio del periodismo de La Jornada. Puras ganas de ofender a quienes dirigen y hacen todos los días el diario.

Se equivoca por partida doble el que ofrece tender la mano. Primero, porque el diario practica un periodismo crítico, no de odio. Va a la raíz de los hechos. Informa a sus lectores sin hacer concesiones al poder, algo que desagrada a los poderosos y que es incomprensible para quien sirve a los intereses. Y segundo, porque ningún personaje de la política o del mundo empresarial fija la línea editorial del diario. Que Enrique Krauze crea que los contenidos informativos y de opinión de La Jornada son definidos por López Obrador dice mucho del periodismo que él practica.




26/11/2011


Desfiladero
Beltrones: el precio de la unidad

Jaime Avilés



Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto, durante el foro organizado por la Fundación Colosio en octubre pasado. El senador priísta anunció la semana pasada que se retira de la contienda por la Presidencia de la RepúblicaFoto Reuters



Una fuente de reputación intachable, que tuvo acceso a información privilegiada, reveló a Desfiladero que el actual senador por Sonora, Manlio Fabio Beltrones Rivera, será el nuevo líder de la fracción parlamentaria del PRI en la Cámara de Diputados, a partir del próximo primero de septiembre.

Además, para garantizar su control personalísimo sobre esa bancada, designará a los candidatos que encabezarán las listas de aspirantes a las curules de representación proporcional (o plurinominales), en las que se sentarán, para levantar el dedo en favor o en contra de lo que él diga, hombres y mujeres de su mayor confianza, a quienes se sumarán aquellas y aquellos priístas que se ganen su pase al Palacio Legislativo de San Lázaro por mayoría simple.

Pero eso no es todo. Durante las amables negociaciones que sostuvo con Enrique Peña Nieto, antes de dejarle el paso libre hacia la carrera por la Presidencia de la República, Beltrones logró, de pilón, el derecho de nombrar a los candidatos de la alianza PRI-Verde Ecologista a las gubernaturas de Chiapas y Baja California.

De acuerdo con la fuente, para la elección de gobernador de Chiapas, que se llevará a cabo también en 2012, impondrá a su compañero de banca en el Senado, el joven Verde Ecologista, Manuel Velasco Coello, quien a la usanza de Peña Nieto, según las revistas de la cola del súper, quiere casarse con Anahí, la rubia de ojos transparentes que contrastaba con la pelirroja Dulce María en la telenovela RBD.

El capítulo más conflictivo, no de esa telenovela sino de la negociación en la cúpula del PRI, giró en torno a la gubernatura de Baja California, que será disputada en 2013, y para la cual Beltrones pidió, y Peña Nieto se comprometió a darle, la candidatura al no menos Verde y joven Pablo Escudero Morales, esposo de Sylvana Beltrones, la única hija de Manlio Fabio.

Sin embargo, hace apenas dos días, y en prueba tácita de que el pacto Beltrones-Peña Nieto existe, los priístas de Baja California, que expresan los intereses y las ambiciones de Jorge Hank Rhon para 2013, desenfundaron las dagas.

El dirigente estatal del PRI, René Mendívil Acosta, “aclaró”, en el marco de una reunión de la Asociación de Periodistas de Tijuana, “que en Baja California no habrá alianza con el Verde Ecologista ni con Nueva Alianza, porque así se decidió en el Comité Ejecutivo Nacional”. No obstante, añadió, “sí habrá unidad para impulsar al candidato presidencial” (El Sol de Tijuana, 24 de noviembre de 2011).

No existe ninguna certeza de que el dueño del copete más famoso del rumbo será titular del Poder Ejecutivo: ya llegó a la cima de las encuestas de popularidad y por lo tanto no puede subir más, pero sí empezar el descenso, mientras Josefina Vázquez Mota aún corre por la pista, tratando infructuosamente de despegar, no para alcanzar al mexiquense, sino a Andrés Manuel López Obrador, que ya la dejó atrás y vuela muy por encima de ella a velocidad de crucero, a sólo 17 puntos del copetón.

En cambio, nadie se atreverá a dudar de que, en el peor de los casos, si el PRI pierde las elecciones, Beltrones será el líder de la primera minoría en el Congreso, y en el mejor, si gana, será otra vez una especie de vicepresidente, desde el Poder Legislativo, y contará, en cualquiera de los casos, con el apoyo de los diputados del PAN, del Verde, del Panal y de la nueva derecha (PRD), para tratar de imponer las llamadas “reformas estratégicas”.

Estas reformas, que Felipe Calderón ya no pudo conseguir que aprobara el Congreso, volverían a ser propuestas, y si gana el PRI, concretadas por el hipotético gobierno de Peña Nieto bajo la batuta legislativa de Beltrones. Es decir, si el pueblo vota en forma mayoritaria a favor de la autodenominada Gran Esperanza de Libertad (GEL), los diputados y senadores del polo de la derecha legalizarán la dictadura cívico-militar mediante la reforma a la Ley de Seguridad Nacional.

Y, por supuesto, abolirán los derechos fundamentales de los trabajadores, mediante la reforma laboral, que el más implacable de los porros del PAN, el pianista Javier Lozano –quien está a punto de meter a la cárcel a su hermano Sergio por un problema de dinero–, calcó de las leyes españolas, para que las empresas del reino de su graciosa majestad, don Juan Carlos I de Borbón, puedan explotar a los obreros de aquí tal como explotan a los de allá, pagándoles sueldos de hambre gracias a contratos-basura, que autorizan a los patrones a despedir a sus empleados en el momento que se les antoje, sin obligación de indemnizarlos (como si vivieran en la UACM, sujetos a los caprichos de Esther Orozco, quien esta quincena le retrasará ¡una semana! el pago del salario a ¡todo! el personal de la institución, en represalia ¡porque unos estudiantes protestaron contra ella!).

Las reformas calderónicas, que el hombrecito de Los Pinos intentará legarnos junto con un cúmulo de 100 mil o 200 mil muertos –la cifra ya sobrepasa los 60 mil, pero aún faltan 12 meses–, son los pilares de las instituciones de lo que la derecha quiere edificar sobre las ruinas de lo que fue este país: la Ley de Seguridad Nacional, como acta constitutiva del protectorado estadunidense que ya somos, y la renovada Ley Federal del Trabajo, como signo de subordinación al trono de España, que merced a Fox y Calderón nos convirtió otra vez en colonia, y no sólo en el plano económico.

Para demostrar la inquebrantable lealtad del Grupo Dominante Oligárquico (GDO) a sus altezas Juan Carlos y Sofía (o sea, Repsol, Endasa, Iberdrola, Melia Purúa, Iberia, Prisa, la Real Academia de la Lengua y un largo etcétera o un breve etc.) nuestra muy desprestigiada y obsecuente pero archimultimillonaria Suprema Corte de Justicia de la Nación, se ha transformado a su vez en Real Audiencia de la Nueva-Nueva España, al permitirle a uno de los vasallos más asiduos a las tertulias y los negocios culturales de la villa y corte de Madrid afirmar públicamente, pero sin probanzas, que La Jornada es “cómplice del terror de ETA”, fallo temerario y a la vez servil, que degrada al supuesto máximo tribunal del país a la condición de barandilla de zarzuela.

Pero mientras los togados daban ese vergonzoso espectáculo de sumisión al reino de España, en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ocurrió algo que merece toda la atención del público. Ese mismo día, miércoles 23 de noviembre, en la oficina que dirige Dionisio Pérez Jácome júnior, iba a celebrarse una junta entre el gobierno y los pilotos, sobrecargos y personal de tierra de Mexicana de Aviación, ante el juez Felipe Consuelo Soto, que lleva el caso y en múltiples ocasiones ha externado su opinión en contra de que desaparezca la aerolínea.

Pues bien, a saber por qué, el juez no llegó a la cita. Y Lozano aprovechó su ausencia para exigir, dando voces de mal disimulada histeria, que quiebre Mexicana, una empresa –ahora lo vemos claramente– que Fox entregó a Gastón Azcárraga para que la saqueara a placer, en complicidad con Juan Molinar Horcasitas –cuyo hermano era parte de su consejo de administración y también se despachó con la cuchara grande–, antes que Lozano interviniera para darle la puntilla. ¿Y todo para qué? Para beneficiar a Interjet, otro negocio de los accionistas de Televisa y sus amigos. El juez Felipe Consuelo ha mantenido una postura intachable, para impedir con todo el peso de las leyes (aún) vigentes en esta colonia, que se consume la maniobra. ¿Dónde está? ¿Por qué no llegó a la cita?

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22/11/2011


López Obrador por la hazaña


Álvaro Delgado
21 de noviembre de 2011
Análisis


El virtual candidato de las fuerzas de izquierda a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador.
Foto: Germán Canseco


MÉXICO, D.F. (apro).- Con un notable rezago frente al priista Enrique Peña Nieto, mayor al que respecto a él tenían Felipe Calderón y Roberto Madrazo en 2006, Andrés Manuel López Obrador ha aplicado el principio de que a un escenario distinto corresponde una estrategia diferente, justamente porque sabe que sus enemigos son los mismos que en su primera incursión presidencial.

Por eso el primer paso de ganar la Presidencia de la República en 2012, que sería una epopeya, fue lo que hasta hace menos de dos semanas parecía utópico: Obtener la candidatura de toda la izquierda sin ruptura y, algo tan importante como ésta, materializar una coalición total con candidatos a diputados y senadores electos con base en su fortaleza electoral medida por encuestas.

Si la izquierda supera sin escándalo el transe que significa procesar los candidatos a legisladores que resulten de los “mejor posicionados” entre las propuestas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) –que ya tiene los resultados de las encuestas que la empresa Covarrubias y Asociados levantó en los 300 distritos electorales del país– y las del Partido de la Revolución Democrática (PRD), entonces se ensanchan las posibilidades de victoria.

Porque a diferencia de hace seis años, cuando López Obrador jaló votos a los candidatos a diputados y senadores de la izquierda –algunos de los cuales, particularmente los Chuchos, se amafiaron con Calderón–, la estrategia ahora, dadas las nuevas circunstancias, es que éstos deberán abonar a la candidatura presidencial.

Así, aun con el déficit democrático que implica un arreglo oscuro sólo entre dos líderes, López Obrador y Marcelo Ebrard –que como parte del mismo éste impondría al candidato a sucederlo en la Ciudad de México–, el arranque de la izquierda modificó el tablero de la sucesión presidencial y cuenta con algo a su favor: Lamentablemente el país está peor que en 2006.

En efecto, la degradación de la vida política, social y productiva ha sido acelerada y se ha instalado entre los ciudadanos un ánimo peligroso: La desesperanza. Y ya se sabe: Una sociedad sin ilusión por el porvenir se condena a la mediocridad y a la descomposición, que en la decadencia en curso es inaceptable.

Diversos indicadores independientes y aun oficiales desnudan la realidad atroz de México, de por sí aislado del mundo y sometido a Estados Unidos. El más lacerante de esos datos es que en sólo cuatro años, de 2006 a 2010, un total de 12 millones 205 mil 356 mexicanos fueron arrojados al infierno de la pobreza patrimonial.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), se trata de un aumento de 27% del número de pobres que había cuando, en 2006, Calderón asumió al cargo. La pobreza patrimonial pasó de 45.5 millones ese año a 57.7 millones el año pasado, más de la mitad de los mexicanos.

Y otra cifra que sobrecoge: Deambulan por el territorio nacional siete millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, los mal llamados “ninis”, la mayoría de los cuales son mujeres.

La calidad de vida se ha desplomado y, según la ONU, en materia de salud, educación e ingresos, México está por debajo de Chile, Argentina, Uruguay, Cuba y Bahamas. Nada menos.

Justamente en 2010, en un contraste insolente, el magnate mexicano Carlos Slim apareció como el hombre más rico del mundo.

Estos números de escándalo coexisten con otro fenómeno que oprime el ánimo de los mexicanos: La violencia que, en efecto, tiene a México en un estado de emergencia y con la crisis humanitaria más dramática de su historia reciente. Se han acumulado, todo el mundo lo sabe, 50 mil muertos, 230 mil desplazados, 10 mil desaparecidos y mil 300 jóvenes y niños asesinados. Son números, pero no olvidemos que se trata de personas.

Unicamente por esto es necesario y urgente un cambio en el rumbo de la nación que, vistos los resultados de los gobiernos priistas y panistas de las más recientes tres décadas –cuyo crecimiento promedio es de 2.5% anual, menor al 3.3% del porfiriato–, sólo podría venir de la izquierda.

Parece remoto que, en la hipótesis de un triunfo de López Obrador, pudiera materializarse un cambio drástico, pero es indispensable frenar el deterioro y establecer un punto de partida hacia algo que reactive la esperanza de los mexicanos.

El inicio de esta nueva travesía de López Obrador y de la izquierda toda es halagüeño, pero la contienda se avizora con los peores signos, no sólo como parte de una campaña ordinaria por el poder político, sino porque se trata de una disputa por la nación y gravitan los peores intereses de los poderes fácticos, incluidos los criminales.

El cambio de estrategia de López Obrador, que por ejemplo después de hacer un reclamo a Televisa por su política facciosa le ofrece un nuevo trato, o anteponer la propuesta de unidad a la beligerancia del 2006, no implica que sus mismos enemigos de 2006 mutarán y se sumarán a la “república amorosa”, que a muchos mueve a chunga.

El amasijo de intereses que en 2006 se articularon no se ha disuelto y ahora impulsan a Peña Nieto. El propio Calderón, que detesta a López Obrador, cuenta con los instrumentos del gobierno federal, que son muchos, y su capacidad de daño es inmensa.

De hecho, la campaña negra contra López Obrador, que no ha cesado en los cinco recientes años, se ha intensificado desde las cuentas de correo de funcionarios federales que usan seudónimos para no ser identificados.
En fin, hay un escenario aciago hacia el 2012 que, ojalá, desemboque en un cambio para bien.

Apuntes

Después del derrumbe de los Calderón en Michoacán, más relevante que la derrota de los perredistas, la disputa por Morelia entre PAN y PRI derivó en el recuento voto por voto, por primera vez en México. ¿Quién ganará? La certeza, la que no tuvimos los mexicanos en 2006.

Comentarios: delgado@proceso.com.mx
y TwitTer: @alvaro_delgado

21/11/2011


2012 ya empezó

León Bendesky

La temporada política de elecciones en México ya está en marcha. 2012 empezó para todo efecto práctico con el anuncio de la candidatura de López Obrador representando a aquello a lo que llaman fuerzas progresistas. Este hecho define ya en buena medida el debate que se entablará el año entrante, no sólo entre los políticos, sino de modo amplio en la sociedad. A partir de esto es de alguna manera irrelevante, por bien sabidos, los contenidos que tendrán las campañas por la Presidencia. Así será quien sea el candidato del PRI, más aún si resulta nominado Peña Nieto como todos esperan. Y del lado del PAN, sea a quien escojan para dar una pelea que se antoja bastante cuesta arriba.

Hablar de las fuerzas progresistas en el país es un eslogan útil a estas alturas en que se lanza la campaña. Pero, sin duda, habrá que definir mucho mejor qué es lo que esto significa realmente para, así, identificar de modo claro su sentido, sumar a quienes refuercen y empujen, y poder convencer. Me refiero a que deberá aclararse a quién incluye el progresismo amplio hoy en México y en qué condiciones se conformaría un movimiento posible y útil. Será, pues, igualmente necesario descartar decisivamente y separarse de personas y grupos tan desgastados que sólo estorbarán. Pero, ¿podrá liberarse de tanto lastre el progresismo de nueva estirpe? Ese me parece uno de los desafíos más grandes del liderazgo de AMLO. Ganará mucho siendo claro y decisivo al respecto.

No hay en el país un monopolio del “progresismo”, nadie puede pretender tenerlo; tan sólo sugerirlo será una torpeza enorme y, más todavía, actuar como si así fuera. Deberá distinguirse nítidamente de su antagónico y confrontarse con lucidez con las fuerzas conservadoras. Estas pueden reconocerse de manera clara, lo cual es una ventaja; aunque esto tampoco puede hacerse por completo.

Aunque así sea, ello no garantiza que necesariamente se articule un discurso y se conforme una propuesta que superen el predominio efectivo que tienen el conservadurismo y los grupos más reaccionarios en esta sociedad. Vaya si esto lo sabe bien AMLO, luego de las elecciones de 2006; ¿podrá capitalizar dicha experiencia? Más vale que así sea. El asunto clave es que tales fuerzas conservadoras y reaccionarias no pueden dejarse al margen si se quiere gobernar con eficacia, sin demasiado antagonismo y llevar adelante una visión distinta del país.

Habrá que pensar que AMLO y quienes lo acompañen ahora aprendieron, y mucho, de la disputa de hace seis años y de su resultado, ese 0.56 por ciento de diferencia en los votos que tan rentable fue para el PAN y el PRI y para los más poderosos grupos económicos. Ya lo veremos, y más pronto que tarde. Tiene en su contra todo un aparato de desinformación muy bien armado que no quiere siquiera oír y tiene preparadas sus respuestas de antemano. También tiene en su contra una estructura de prejuicios bien instalada entre grandes segmentos de la población que, bien debe saberlo, se oponen casi por instinto a lo que representa su persona y a sus propuestas. El ambiente político en torno de AMLO es intenso en esos prejuicios, mucho más de lo que ocurre con otros políticos abiertamente cuestionables.

Hoy no hay otro político que desate tanta animadversión e, igualmente, que tenga seguidores tan exaltados. La política se manifiesta como un verdadero arte para este tipo de liderazgo, aunque no puede olvidar las técnicas que la definen en un exacerbado mercado electoral. Si la sociedad es eminentemente mercantil, la política no puede asilarse del entorno de las mercancías y del dinero. AMLO habrá de aprender a venderse, aunque eso choque, si así es en efecto, con la visión que tiene de sí mismo.

La campaña será, pienso, más relevante e intensa con AMLO en ella, si así resulta será ya una ganancia. Además, abre posibilidades que, siendo más radicales en un sentido de transformación, pueden ser más eficaces para movernos de un estado de relativo estancamiento en casi todas las dimensiones de la existencia colectiva (exceptuando la violencia reinante alrededor de la delincuencia y el crimen). El límite de las posibilidades de evolución y transformación es manifiesto en el marco de lo que pueden ofrecer el PRI y el PAN con sus respectivos socios.

La próxima elección va a ocurrir en el marco de un enorme déficit, si no es que de una gran crisis de la democracia a la mexicana, hecha a modo de unos partidos rentistas. Una expresión de esto es el caos en el IFE, que institucionalmente está desahuciado. Igual pasa con las prácticas de alianzas que promueve la dirigencia del PRI, conforme a los modos más primitivos de los que no puede librarse ese partido y que son repulsivas. Pero las fuerzas autodenominadas como progresistas no están libres de señalamientos, como sucede con el PRD, un partido que se devora a sí mismo y se exhibe lastimosamente con un liderazgo insalvable.

En fin, que la temporada electoral tiene muchos claroscuros. El liderazgo de AMLO habrá de atraer y aglutinar y, al mismo tiempo, rechazar decisivamente para botar los lastres. Ya veremos. Pero algo que podrá hacer es que la campaña sea más interesante en sus contenidos y propuestas, más productiva y, por qué no, más entretenida. Eso será bienvenido.




20/11/2011


El Despertar
Jugada maestra


José Agustín Ortiz Pinchetti


Una vez por semana AMLO juega beisbol, deporte que se da bien en el trópico y que suministra lecciones para el uso de la astucia y el sentido del tiempo y la oportunidad, tan importantes en política. El martes pasado AMLO y Ebrard se asociaron para lograr una jugada espectacular equivalente a un triple play o a un home rum con las bases llenas. Fue una maniobra diseñada a largo plazo con extremo cuidado, cumplida en un proceso zigzagueante de varios años, sin un error y culminada con elegancia.

AMLO y Ebrard se pusieron de acuerdo cuando apenas despuntaba el gobierno de este último en el DF, para correr en paralelo hasta definir una sola candidatura viable. Hicieron un pacto que han cumplido en detalle. El pacto señalaba que si Andrés no lograba remontar la campaña de lodo o colapsaba por cualquier razón, habría un fuerte candidato sustituto.

AMLO y Ebrard engañaron con la verdad al PRI, el PAN, los oligarcas más reaccionarios y el gobierno de Calderón, que querían descarrilarlos y dividir a la izquierda. Al final fueron inútiles las promesas, la promoción masiva en favor de Ebrard, las cenas, los regalos y las invitaciones. Bien dijo López Obrador que Marcelo, como Ulises, se puso cera en los oídos para no escuchar el canto de las sirenas. Los “astutos” fueron burlados.

El acto del martes pasado cuando se consagró la candidatura de AMLO contrasta por su limpieza, precisión y hasta elegancia con todas las demás fórmulas. El cochinero del PRD, la promoción mediática “aplastante” de Peña Nieto y la ingenuidad perversa de Calderón para imponerse en el PAN. En tiempo y forma quien perdió lo reconoce y quien ganó ratifica la alianza y apoya al vencido, quien se vuelve vencedor. Ambos actuaron como demócratas maduros. La renovación ética es la primera propuesta de esta alianza.

La parte más virtuosa del pacto cumplido es la forma inteligente en que AMLO y Ebrard cultivaron clientelas distintas. Andrés Manuel empleó estos años en crear un Movimiento popular, que es el soporte de su candidatura, mientras Marcelo trabajaba con los sectores medios altos, organizaba a una izquierda urbana y establecía relaciones estratégicas con los empresarios. Ahora fusionarán sus capitales políticos para crear una sola masa crítica. Esto deberá sellarse con una buena candidatura al Gobierno del Distrito Federal.

Pero los partidarios de AMLO y de la alianza debemos evitar el triunfalismo. Lo más duro de la oligarquía, la vieja y corrupta clase política que busca la restauración y la voluntad de Calderón de impedir la derrota de su partido, conspiran contra el nuevo frente progresista.

joseaorpin@hotmail.com






Espeluznante miopía en Los Pinos ante la pobreza, señala el ex panista Fernando Turner

Vamos a apoyar a AMLO porque él puede sacar adelante a México: líder empresarial

El PAN nacional “nos traicionó”; los Sada, Canales y Clariond, entre quienes respaldan al tabasqueño




Fernando Turner Dávila en una de sus empresas de Nuevo LeónFoto La Jornada




Sanjuana Martínez

Fue militante del PAN durante 30 años, pero hace unos meses el empresario Fernando Turner Dávila decidió renunciar a su partido porque se sintió traicionado por la política económica “nefasta” aplicada desde el gobierno de Felipe Calderón, que ha empobrecido al país a niveles históricos.

En los últimos seis años su inquietud le llevó a encabezar junto a otros empresarios regiomontanos, como Alfonso Romo y Alberto Santos, un movimiento para intentar dinamizar la economía, pero en Los Pinos los ignoraron: “No encontramos eco. Hay autismo, sordera, una miopía verdaderamente espeluznante mientras la gente se empobrece más. Es un pecado social y moral tener a la mitad de los mexicanos en la pobreza”.

Fue entonces que empezaron a buscar a un líder que reuniera la capacidad y la valentía para sacar al país del estancamiento y poner freno a los monopolios privados y públicos. Hace un año lo descubrieron: “Nos encontramos con que las ideas económicas y sociales de Andrés Manuel López Obrador coinciden con las nuestras”, dice en entrevista con La Jornada.

Nacido en Nueva Rosita, Coahuila, Turner no tiene duda: “Creo que AMLO es el mejor candidato; por lógica, no por carisma, aunque es un hombre carismático, un hombre bueno. La derrota lo ha madurado y creo que va a ser un gran presidente que empezará una época de despegue de este país. Necesitamos 30 años para acabar con la pobreza”.

No es el único empresario que coincide con su postura. En la última reunión de Despierta México con el virtual candidato de izquierda a la Presidencia de México, realizada hace unas semanas en Monterrey, mil 200 empresarios dieron una bienvenida apoteósica e inédita al líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena); entre ellos estaban los Canales, Sada, Clariond... muchos de los que no creían en él.

Atrás quedaron los tiempos en que López Obrador fue considerado “un peligro para México”; un hombre que expropiaría negocios, empresas, cuentas bancarias, casas habitación, los bienes de los mexicanos. Atrás quedó el estigma de la campaña sucia de la última elección presidencial auspiciada por los grandes empresarios –privilegiados eternos del sistema– para bloquear su ascenso al poder. Atrás quedaron los prejuicios, el miedo, la incultura y la falta de información.

“Sabíamos el elevado nivel de opinión negativa que AMLO tiene en los sectores empresariales, medios y altos de la población, sobre todo en el norte del país” –comenta Turner con una amplia sonrisa–, “pero no podíamos perder la oportunidad de apoyar a alguien que esencialmente trae el programa correcto para sacar a este país del estancamiento, del desamparo y la pobreza de la gente. Es una persona bien intencionada, que tiene la orientación correcta y necesita ayuda para llegar, y se la vamos a dar. Se nos han unido muchísimos empresarios medianos y pequeños, hay una muy favorable reacción a este esfuerzo. Los empresarios grandes son más cautos, tienen más intereses que cuidar”.

Contra cúpulas de la IP

A Turner su padre le enseñó el valor del esfuerzo en el trabajo. Fue minero de carbón, albañil en la chimenea de Rosita, obrero y mil usos, hasta que creó su empresa y dejó como legado la educación a sus hijos. Turner estudió en el Instituto Tecnológico de Monterrey y empezó a trabajar en Altos Hornos de México, donde estuvo 10 años; luego en el Grupo Alfa durante seis años, hasta que se independizó: “En 1982 compré unas empresas de Alfa que estaban bien tronadas, me tardé 15 años en restructurarlas”.

Está sentado en su oficina, en la planta industrial de su empresa de autopartes Katcon, ubicada en Santa Catarina, Nuevo León. Vive en Monterrey, tiene cinco hijos y 14 nietos. Cuenta que en 2005 decidió irse a Harvard a estudiar una maestría en administración pública, “ya de viejón”, y confiesa que se divirtió mucho “poniéndole gorro a los maestros que enseñan todas esas tonteras que aprendieron Cordero y compañía. Discutía con ellos y saqué la maestría; con eso pude platicar más con los tecnócratas, que siempre lo tratan a uno como ignorante”. Fue cuando creó un estudio a fondo de las razones por las cuales la economía del país no crecía, y ante la sordera institucional empezó su búsqueda de un cambio de rumbo.

Analizó las causas de la falta de distribución de la riqueza: “Los empresarios grandes han sido sumamente conservadores y miopes, es la pura neta. Esta política económica nefasta no se hubiera podido sostener si no hubiera estado sostenida por la clase empresarial corporativizada, que es uno de los oligopolios que hay que eliminar en el país”.

Turner y otros importantes hombres de negocios del país no se sienten representados por organismos como el Consejo Coordinador Empresarial, Coparmex o la Asociación de Banqueros, algunos de los que hicieron la guerra sucia contra AMLO: “El hecho de que una cúpula se sienta representante y vocero de 6 millones de empresarios no corresponde con la realidad. En todo caso lo son de un grupo pequeño de grandes empresarios, pero no de los pequeños y medianos. Es ofensivo que digan que me están representando, porque no es así. Son organismos piramidales que se unen en el Consejo Coordinador Empresarial, la Asociación de Banqueros, Coparmex... y todos juntitos tienen una sola voz, y son responsables directos y claros del fracaso”.

–Tal vez porque son muchos los privilegios que reciben del poder en turno...

–Desgraciadamente, sí. Esa cupulización hace que convivan los buenos con los malos. La mayoría de los empresarios no disfrutan monopolios, pero se sientan en la misma mesa con ellos, y son amigos. Pero si se quejan de los monopolios públicos, también deben tener un discurso en contra de los oligopolios privados, si no, no suena bien.

“Las ñáñaras”

Entonces decidió fundar la Asociación Nacional de Empresarios Independientes, AC, de la cual es presidente, y logró marcar una diferencia importante. “Hemos logrado que se vea la diversidad que hay en el empresariado mexicano. No todos somos monopolistas ni estamos en el agandalle, cerca del gobierno para ver qué nos da; nosotros estamos trabajando, haciendo empresas, y habemos muchos que no estamos de acuerdo con la política económica ni con el corporativismo empresarial”.

Logró también romper esa simbiosis que históricamente ha marcado el devenir político en el norte con la alianza empresarios-PAN: “muchos empresarios nos sentimos traicionados por el PAN, sentimos que el partido, no al nivel local de Fernando Larrazabal (alcalde de Monterrey) y compañía, sino a escala nacional, donde se ha aplicado una política económica que ha empobrecido al país; es lo que más me duele”.

Confiesa que estaba en el PAN por sus ideales, que “son muy buenos, pero nunca los llevó a la práctica”, y al compararlos con los de López Obrador se dio cuenta de que son los mismos: “El chiste es que AMLO tiene la convicción de llevarlos adelante, la capacidad para hacerlos realidad; tiene menos impedimentos para romper con los monopolios y es quien cuenta con una visión clara del país, quien está pensando en trascender en la historia”.

Reconoce que aún hay dogmas por derribar de ambas partes y que todavía hay empresarios que creen que López Obrador les va a quitar sus negocios: “la guerra sucia fue tremendamente efectiva; es impresionante cómo la gente se fue con la finta. Todavía hay que quitarles todas esas ñáñaras. Esa cerrazón se cultiva socialmente por los medios de comunicación, en las universidades y en las escuelas. La gente se va cerrando y se hace conservadora. También hay muchos dogmas que quitar. Hay muchas personas que consideran que todos los empresarios somos unos tales por cuales, hambreadores, vividores, y no es así”.

Inteligencia contra propaganda

El empresario Alfonso Romo, que en 2000 pidió el voto en favor de Vicente Fox, se ha unido al movimiento en favor de AMLO, “porque nada de lo que han hecho en los últimos 70 años ha funcionado, y el primer gobierno panista trajo más desigualdad a la población”.

Turner está convencido de que en las próximas elecciones presidenciales la inteligencia emocional de México va a superar la propaganda mediática en favor de Enrique Peña Nieto, y verá la realidad de ese partido y de ese candidato: “El PRI está ayudando, rodeándose de un elenco directivo que es verdaderamente impresionante: de un lado, Humberto Moreira; del otro, la maestra Elba Esther Gordillo, y por otro el Niño Verde, Jorge Emilio González Martínez. Es fabuloso”.

El PRI tiene aliados poderosos entre el empresariado, “por eso, nuestra labor es convencer a esas personas, decirles que se ven mal en esa compañía, que están equivocadas y necesitan reflexionar. No he hallado a un solo empresario que diga que apoya al PRI”.

–¿Y el PAN tiene futuro?

–No creo. Los resultados han sido tan malos que es una piedra muy pesada en el equipaje competitivo. El PAN se perdió, tiene principios extraordinariamente buenos, tuvo una historia notable, heroica, pero se perdió, se priíso, se perdió entre el empirismo, la práctica política y sus ideales. Nunca pudo unir teoría y práctica. Se ha separado cada vez más. Los resultados de los últimos 12 años son muy malos, no hay manera de refrendarlos otro sexenio más. Si sale el candidato que el Presidente quiere: Cordero, peor; todavía con Josefina Vázquez Mota representarían algo”.

Pero está convencido de que la lucha por la Presidencia será entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador: “con el apoyo de Marcelo Ebrard se quitó uno de los mitos. Se vio mucha civilidad, mucha concordia, altura, nivel de gente de Estado; se ve un equipo sólido. No se han eliminado las posibilidades de trabajar juntos. Hacen un buen equipo. Mucha gente considera, con razón, que Ebrard es un buen administrador y AMLO es el mejor candidato”.

–¿Qué les ha hecho cambiar tan radicalmente de opinión?

–Mientras la gente no tenga qué comer va estar degradada, emproblemada, no educada; buscando cómo salir adelante, y va a haber inseguridad. AMLO sabe cómo dinamizar la economía. Implica motivar a 5 o 6 millones de empresarios medianos y pequeños a que inviertan para que aumenten el empleo y los salarios; sabe que una vez que se inicie el cambio se va a requerir financiamiento, y tiene programas para que éste fluya. Sabe que el gobierno gasta de más, que no puede imponer otros impuestos y que el gobierno necesita un plan de austeridad y de ahorro, cosa que ningún otro partido ha dicho, y eso es música para mis oídos. Sabe que mientras tanto, necesita ciertos programas emergentes de empleo para que la gente tenga más esperanza, sobre todo los jóvenes”.

República amorosa y Madero

Turner coincide con el último mensaje de AMLO sobre el amor, porque ve coincidencias en la influencia del ex presidente Francisco I. Madero: “Madero tenía una influencia muy fuerte de León Tolstoi, un hombre que predicaba la no violencia, el desprendimiento, la generosidad hacia el prójimo, el amor hacia todos; de hecho, Tolstoi fue mentor ideológico de Gandhi. AMLO está teniendo una influencia muy positiva de gente cercana que ha estudiado mucho a Madero, uno de los pocos hombres buenos que ha habido en la política mexicana”.

¿Amor?, por supuesto –dice Turner. “Es necesario. Estamos en un país que está tan lleno de cinismo, de simulación, que hablar ahorita de amor como que suena feo, pero AMLO sí lo cree. Se necesita eso en este país; de hecho, entre la población hay gran demanda de que se restablezcan los valores. Y si nos ponemos muy amorosos como él, de que todos somos hermanos y no queremos ver gente en la miseria porque es ofensivo, podemos cambiar a México; hay que echarle los kilos”.

19/11/2011

http://youtu.be/v70LlRjleso

Desfiladero
Por una sucesión democrática en el Distrito Federal

Jaime Avilés



Acto en que se dio a conocer quién sería el candidato de la izquierda a la
Presidencia de la República, el martes pasado en un hotel capitalino Jesús
VillasecaFoto Foto



Octavio Rodríguez Araujo, en su artículo más reciente (“Cerrar filas con AMLO”, La Jornada, 17/11/11) contó que Jesús Zambrano, presidente del PRD, dijo a una estación de radio el pasado martes 15 en la mañana: “Hay una suerte de empate entre Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador en las encuestas que se realizaron para definir al candidato de las izquierdas”. Minutos después, los resultados de los estudios hechos por Covarrubias y Nodo lo pusieron en ridículo: no sólo no hubo ningún empate, sino que la victoria del tabasqueño fue contundente.

Zambrano, sin embargo, traía plan con maña. El domingo 13, a las 18:08, mientras recibían las primeras noticias de su derrota en Michoacán, los chuchos, desde la cuenta de correo electrónico deldiainformacion4@gmail.com, enviaron la siguiente carta a sus jefes de plaza en todo el país.

“A los compañeras y compañeros del Partido de la Revolución Democrática: los equipos de ambos aspirantes a la candidatura presidencial del PRD han filtrado y celebrado el triunfo de sus respectivos candidatos en las encuestas levantadas el pasado fin de semana. Por su parte, los medios de comunicación han transmitido información ambigua y vaga, que nos lleva a pensar que los resultados de dichos instrumentos no dan un claro ganador. (...) Por ejemplo, Consulta Mitofski refería un amplio margen de ventaja en la pregunta a población abierta a favor de AMLO, mientras Gaussc e Ipsos señalaban que Ebrard ganaba por más de 10 puntos porcentuales.

“La información que hemos visto resulta confusa, tanto en las preguntas como en los resultados. Es decir, la metodología (fechas, preguntas, ponderación e interpretación) desinforma y genera suspicacias. Compañeros, solicitemos a los precandidatos que sometan a la opinión pública los resultados, la metodología y las respuestas a sus encuestas.

“Los resultados de ambas encuestas deben ser revisados por personas con conocimiento en el tema, para determinar qué candidato es el mejor para el PRD. (...) No nos apresuremos a determinar nuestro candidato mediante encuestas empatadas. AMLO y sus voceros han utilizado la práctica de la mentira para hacernos creer que él ganó la encuesta. Si como todo indica, los resultados no son concluyentes, en la democracia un empate debe resolverse con mecanismos que no dejen duda.” (Desfiladero pregunta: ¿con un chuchinero?) Y termina la carta con estridentes y desesperadas mayúsculas: “MARCELO NO CEDAS AL CHANTAJE”.

La mañana del pasado martes, cuando López Obrador felicitó a Ebrard por admitir que las encuestas no lo habían favorecido, lo comparó con el Ulises de La Odisea, quien “se tapó los oídos con cera, para no escuchar el canto de las sirenas”. Hoy, después de leer la carta arriba citada, ya sabemos qué “sirenas” le cantaron a Marcelo, y qué tipo de ruido quisieron meterle. Pero lo que tal vez no todo el mundo conoce es el significado profundo de la metáfora que usó Andrés Manuel. Según el relato de Homero, aquellos marinos que sí se dejaron seducir por las míticas mujeres con cola de pescado se echaron al mar en pos de ellas, sedientos de besos y hambrientos de abrazos, y fueron devorados como sardinas.

En su intervención, Ebrard también tuvo palabras para las sirenas. Les dijo que pudo “pedir una elección interna para inicios de diciembre”, pero que no lo hizo por el bien de la unidad. Y Camacho, a su vez, dijo: “Nadie conoce la ciudad de México mejor que él (Ebrard) y nadie puede disputarle ese liderazgo”. En otras palabras, los cantos, que Zambrano entonó por radio el martes, presionando a Marcelo para que no suscribiera el pacto con AMLO, lograron su propósito: los camachuchos controlarán la sucesión en el Distrito Federal, y disfrutarán de ese botín los próximos seis años, gane la Presidencia de la República quien sea.

Muy bien, pero... ¿qué opina la gente de a pie al respecto? Ebrard, como agudamente analizó Julio Hernández en su Astillero del miércoles, es el gran vencedor. No buscará un escaño en el Senado, se quedará en el Zócalo hasta el 4 de diciembre de 2012, y podrá entrar como secretario de Estado al gabinete de López Obrador, o de quien sea el futuro presidente, gracias a sus acuerdos en materia de “gobiernos de coalición” con el PRI y con el PAN.

Al margen de los aplausos que esta brillante jugada política le deparó a Ebrard, y más allá del júbilo popular que en todo el país detonó el anuncio de que AMLO será el candidato presidencial de la izquierda, diversos círculos de estudio del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se reunieron a lo largo de esta semana para analizar las posibles consecuencias que podría tener este pacto en la ciudad de México.

Si Ebrard perdió la encuesta, razonaron, fue porque su gestión al frente del GDF dista de ser exitosa. La pesadillesca proliferación de obras públicas en todas partes y todo el tiempo convirtió a la capital del país en una especie de ciudad bombardeada. El “factor sorpresa”, que a diario arruina los planes de automovilistas, debido al cierre arbitrario e intempestivo de calles y avenidas sin advertencia previa, lo cual desquicia el tráfico. La privatización de espacios públicos, para beneficio único de empresas extranjeras y magnates locales.

El autoritario boicot a programas sociales, como el del presupuesto participativo, que fue estrangulado porque el GDF primero redujo y después congeló los recursos para llevarlo a cabo; la corrupción que toleró en las delegaciones, a cambio de apoyo político y logístico para sus megaproyectos neoliberales; el uso discrecional de la procuraduría capitalina para no proceder en contra de la rectora de la UACM por la retención ilegal de las cuotas sindicales, ni por la violencia ejercida contra profesores y alumnos; la complacencia con los empresarios que levantaron gasolineras por doquier con permisos obtenidos ilícitamente; la falta de responsabilidad de las instancias de gobierno que hace más de dos años no pasan revista a los microbuses, y que al suspender el programa de sustitución de vehículos que son ya chatarra, ponen en peligro la vida de miles y miles de usuarios...

Debido a todo esto y más, pero mucho, mucho más, la victoria de la izquierda en la ciudad de México está en riesgo, y podría reducir catastróficamente el número de votos a favor de AMLO, si la sucesión en el GDF queda a cargo de las sirenas del PRD, las cuales, además, ven y tratan a Andrés Manuel no como adversario sino como enemigo, según consta en la carta.

A partir de estos criterios, distintos organismos de base de Morena en la capital del país convocarán a una asamblea ciudadana para lograr cuatro demandas: 1) exigir reglas de juego claras para la sucesión en el DF (la falta de éstas sólo conduciría a un dedazo inaceptable); 2) definir por consenso una plataforma de objetivos estratégicos: por ejemplo, que en uso de sus atribuciones legales, el GDF cree por decreto una compañía de luz para la ciudad; que rescate a la UACM del grupúsculo que la está destruyendo, puesto que esa casa de estudios es uno de los proyectos más “amorosos” concebidos por AMLO, o que abra un banco de fomento para microinversionistas capitalinos, entre otros sueños; 3) invitar a los aspirantes a suceder a Ebrard a suscribir esa plataforma y comprometerse a hacerla realidad, y 4) promover debates entre los precandidatos para confrontar sus ideas y propuestas. ¿Cuándo se celebrará la asamblea? ¿Dónde? Esas dos preguntas obtendrán respuesta, quizá, en los próximos días.

jamastu@gmail.com


http://twitter.com/@emiajseliva


18/11/2011


La última oportunidad

AcentosEpigmenio Ibarra

2011-11-18 • Acentos


Bienvenida sea la revolución. Esa señal de vida, de vigor de un
pueblo al borde del sepulcro.
Ricardo Flores Magón

Invadido por el miedo y la zozobra, dividido, roto, ensangrentado y empobrecido, pulverizadas sus instituciones, quebrantada la confianza de sus ciudadanos en el Estado, marcha México, aceleradamente, hacia el pasado.

Fracasada rotundamente la supuesta alternancia —en la que, en su momento, se depositaron tantas esperanzas— parecen los ciudadanos pronunciarse, al menos si creemos en lo que dicen las encuestas, por la restauración del viejo régimen.

Medran los poderes fácticos con la desesperanza. Se aprovechan de la bancarrota democrática y se preparan para el asalto definitivo. De soldados del PRI, de servidores del mismo, pasan a ser hacedores del candidato de ese partido y se disponen a cobrar muy alto la factura.

De pantalla y por la pantalla han sido los gobiernos del PAN. Vicente Fox y Felipe Calderón doblaron la cerviz ante la tv, la Iglesia y los barones del dinero. Abdicaron, a cambio de una fugaz y desastrosa estancia en Los Pinos, ante los poderes fácticos.

Crimen de lesa democracia y lesa patria han cometido ambos.

La impunidad y la corrupción, marca de origen del sistema político mexicano, han escalado, en estos 11 años de cogobierno de PAN y PRI, a nuevos y muy escandalosos niveles, y tanto que la viabilidad misma de la nación está en peligro.

Un proceso agudo de descomposición social, acelerado por la guerra de Felipe Calderón y su rotundo fracaso en materia económica, se comienza a sentir en casi todos los órdenes de la vida pública.

Cincuenta mil muertos en cinco años —y los que faltan— son demasiados muertos. Ningún país resiste tanto decapitado, tanta masacre, tanta simulación sin resquebrajarse.

Hay heridas demasiado profundas en el cuerpo social; un cuerpo marcado, como los de las decenas de miles de víctimas, por la tortura, las mutilaciones, la barbarie y el odio.

Millones de jóvenes, sin otra alternativa, salen expulsados hacia el norte o caen en las manos de los únicos empleadores masivos; los capos del narco.

Como en otros momentos históricos y en otros países es el autoritarismo el que saca ventaja del caos imperante y la precaria e incipiente democracia mexicana incapaz de proveer paz, justicia, bienestar para los ciudadanos se tambalea.

La izquierda electoral ha hecho su parte en la debacle. No resistió, cuando y donde ganó, las tentaciones del poder y se tornó aparato burocrático, oficina de colocaciones, administradora de clientelas, prerrogativas, prebendas y beneficios.

Con una capacidad mimética asombrosa adoptó usos y costumbres del antiguo régimen. No tuvieron los votantes más remedio que echarla a patadas de Zacatecas, Baja California Sur y Michoacán.

Con trabajos y apoyándose en ex integrantes del PRI o estableciendo alianzas que han terminado por confundir al electorado ganó Oaxaca y conservó Guerrero. Perdió, eso sí, en el camino sus principios y el impulso ético primordial que debiera moverla.

Después de haber caído en todas las trampas que Fox, Calderón y los poderes fácticos le tendieron, ilegalmente, en 2006. Después de caer en las trampas que su propia soberbia le tendió no supo dar unida la lucha por la preservación de sus principios y la defensa de la democracia.

Profesionales de la derrota, sus dirigentes, se enfrascaron en pugnas internas, prestándose, consciente o inconscientemente, para hacer el trabajo sucio al gobierno panista y a los poderes fácticos.

Hoy esta misma izquierda, esa que ha dilapidado un enorme capital político que no le pertenecía, tiene ante sí una nueva y ultima oportunidad.

El haber superado, sin quebrarse, el proceso de selección de un candidato único. La lección de congruencia —que ojalá imiten dirigentes y militantes— de Marcelo Ebrard abre la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador encabece un esfuerzo de lucha por la transformación profunda de México.

Escribí en Twitter al conocer la noticia “divididos Ebrard y López Obrador con ninguno; juntos con cualquiera y con todo”. Este país necesita un cambio radical y urgente; un viento de esperanza que lo sacuda.

El PAN y el PRI han demostrado de lo que son capaces. Pagamos todos las consecuencias. Es tiempo de construir una alternativa distinta. Una alternativa que se separe, también, de esa izquierda que dio la espalda a sus principios.

Celebro y apoyo la unidad de una izquierda que tiene con el país, con los que la hemos apoyado, una deuda histórica.

Último valladar ante el autoritarismo celebro igualmente que López Obrador hable de ética en un país donde ese término ha perdido, casi, totalmente el sentido.

Celebro y apoyo su discurso incluyente. La tarea de transformación del país no es sólo de unos cuantos iluminados. Tampoco de aquellos que se dicen poseedores de la verdad, de esos que administran los dogmas ideológicos.

Es la última oportunidad; es tiempo de audacia.

http://elcancerberodeulises.blogspot.com



www.twitter.com/epigmenioibarra





08/11/2011



Cocoa, “gobernadora agüevo”

Álvaro Delgado
7 de noviembre de 2011 · 31 Comentarios
Análisis


MÉXICO, D.F. (apro).- ¿Por qué un delegado federal en funciones coordina parte del equipo de campaña de Luisa María Calderón, la candidata panista al gobierno de Michoacán? ¿Por qué el gobierno federal que encabeza el hermano de ésta la dota de recursos de todo tipo, aun con encuestas de la Secretaría de Gobernación? ¿Por qué estos hermanos son capaces hasta de deshonrar a su padre?

La mejor respuesta a estas preguntas me la proporcionó, desde febrero de este año, un encumbrado panista, que ni siquiera forma parte de la facción de los Calderón, pero que los conoce bastante bien: “Se lo propusieron: Cocoa será gobernadora agüevo“.

Esa voz popular, en su acepción impositiva, significa que Cocoa –que así llaman a Luisa María Calderón sus parientes desde su niñez, en alusión al tono de su piel– ganará la gubernatura de Michoacán a como dé lugar, con los recursos que sean o “haiga sido como haiga sido”, la cínica sentencia de Felipe Calderón que ya hizo escuela.

Y, en efecto, el proyecto de imponer a la hermana del clan Calderón en el gobierno de Michoacán –cuyo periodo será de apenas tres años y ocho meses– no ha conocido decoro ni escrúpulo, sobre todo en la estructura federal puesta al servicio de Luisa María, cuya prepotencia tiene hartos hasta a militares y policías que la custodian.

Pruebas de este apoyo ilegal han sido publicadas en el semanario Proceso y jamás han sido desmentidas, sencillamente porque son ciertas, y están en curso muchas acciones análogas más hacia la elección del domingo 13, todas con el mismo sello: la impunidad.

Qué de raro tiene que los Calderón cometan ilegalidades, sobre todo si tienen el poder presidencial, si no son capaces de respetar ni su propia palabra, como Cocoa, quien en 2006 públicamente anunció que no participaría en política todo el sexenio para no ser una “hermana incómoda” y no ser comparada con Marta Sahagún.

La falta de escrúpulos y la profusa ambición de los Calderón no sólo han vituperado las banderas de un partido que se ufanaba de honrado, sino la herencia de su propio padre, Luis Calderón Vega, el historiador del PAN, quien en 1952 repudió el “feudalismo michoacano” que significaba que Lázaro Cárdenas dejara la gubernatura a su hermano Dámaso.

Sólo que en el “feudalismo michoacano” que repudió Calderón Vega y el que pretenden sus hijos hay diferencias grotescas: Cuando Dámaso asumió la gubernatura de Michoacán, su hermano Lázaro tenía 12 años de haber dejado la presidencia de la República y dos décadas la gubernatura, pero Luisa María, de conseguir su objetivo, lo hará con todo el poder presidencial de Felipe, que también se hizo del cargo a la mala.

En este empeño monárquico de que Luisa María Calderón sea “gobernadora agüevo”, sin límites a las leyes y a los principios democráticos, cabe cualquier cosa, no sólo el lucro político del asesinato del alcalde de La Piedad, Ricardo Guzmán Romero, el pasado 2 de noviembre, sino hasta la sospecha de que el crimen haya venido “de dentro” de la coalición de derecha.

Ni el lucro de tragedias ni los montajes son ajenos al PAN de Calderón: El único triunfo de Acción Nacional, en 2009, fue la gubernatura de Sonora y obedeció a la muerte de 49 niños de la guardería ABC de Hermosillo, cuyo responsable como director general del IMSS es Juan Molinar, y en 2006 se contrató a un provocador para, en Amecameca, Estado de México, dar pie a la victimización de Calderón.

La ejecución de Guzmán Romero, de dos disparos con escopeta, deja muchas interrogantes, pero la principal es por qué no estaba protegido por la escolta de agentes de la Policía Federal que tenía desde el 23 de marzo, cuando fue asesinado su jefe de policía, José Luis Guerrero, y lo sustituyó el inspector federal Miguel Ángel Rosas, puesto en el cargo por Genaro García Luna, el secretario de Seguridad Pública que hace todo tipo de trabajos a Calderón.

Claro, en Michoacán el clan Calderón tienen cómplices en el perredismo: los gobiernos ineptos de Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy, y personajes del chuchismo como el senador Carlos Navarrete, cuyo vasallaje niega la obvia intromisión de Felipe Calderón a favor de su hermana. “No percibimos que ande en campaña y se lo reconocemos”. Así lo dijo…

Apuntes

Felicidades a Marlén Castro Pérez, Rogelio Agustín Esteban, Diego Osorno y Wilbert Torre por ganar el Premio Internacional de Periodismo Proceso 2011, que se entregó este lunes 7 como parte del festejo por el 35 aniversario del semanario… Este viernes 11 se cumplen los 30 días que establece la ley de Notimex para que el Senado objete el nombramiento que hizo Calderón de Héctor Villarreal como director de esa agencia de noticias que legalmente es del Estado mexicano, pero que en realidad se usa con fines de facción. El silencio de los senadores priistas, perredistas y petistas revela un contubernio, que avalan también periodistas y medios…

Comentarios: delgado@proceso.com.mx
y Twitter: @alvaro_delgado

07/11/2011


Preguntas para Peña Nieto
Denise Dresser
6 de noviembre de 2011
Análisis



MÉXICO, D.F. (Proceso).- 1)Para qué quieren tú y el PRI regresar a Los Pinos?
2) Más allá de la estrategia de imagen exitosa que has desplegado, ¿qué tipo de PRI representas, encabezas, y quieres liderar?
3) ¿Cómo explicas tu permisividad ante la impunidad en el caso de Arturo Montiel?
4) ¿Concederías que el activismo de Manlio Fabio Beltrones te ha orillado a asumir posiciones y a hacer propuestas que de otra manera hubieras evitado?
5) Has propuesto resucitar la “cláusula de gobernabilidad” para que el PRI tenga una mayoría garantizada en el Congreso. ¿Para qué quieres usar esa mayoría?
6) Tu lógica es resucitar el sistema presidencialista del cual el PRI gozó hasta los noventas. ¿Pero no fue precisamente ese presidencialismo sin contrapesos lo que produjo crisis económicas devastadoras en el pasado?
7) ¿Tu propuesta de eliminación de plurinominales no es una forma de eliminar la representación de la oposición?
8) ¿No es una manera de montarse sobre una propuesta popular –dada la pésima reputación del Congreso– para disfrazar un intento priista para obtener la mayoría absoluta?
9) ¿Qué harías con tu sueño de una aplanadora priista en el poder otra vez?
10) ¿Cómo responderías a la pregunta de Manlio Fabio Beltrones?: “¿Qué tanto se puede gobernar en la nueva realidad con los instrumentos del viejo régimen?
11) Dices que quieres “un Estado más eficaz y un Congreso más funcional”. ¿Para la población o para el PRI?
12) ¿Tu oposición a la reelección legislativa no revela tu oposición a un mecanismo que existe en todas las democracias para garantizar la representatividad y la rendición de cuentas?
13) ¿La idea de proponer una “consulta” popular sobre este tema no es una forma tramposa de eludir el tema, sabiendo que los mexicanos fueron indoctrinados históricamente por tu partido a oponerse a algo que les convendría?
14) Más allá de tu lealtad a una tradición histórica– “Sufragio efectivo, no re- Preguntas para Peña Nieto elección”–, ¿cómo explicas tu rechazo a una práctica generalizada en las democracias funcionales del mundo?
15) Dices que te opones a los gobiernos de coalición porque te “resulta difícil pensar que las decisiones que el Estado debería tomar se puedan hacer con la participación de todos”. ¿No revela esa declaración tu ignorancia sobre qué es y cómo funciona el Estado en un sistema democrático, que incluye a la oposición?
16) Dices que ya no quieres ser “rehén de posiciones ideológicas” para hacer las transformaciones necesarias en Pemex, incluyendo el aumento de la inversión privada. ¿Cómo vas a lidiar con la actitud recalcitrante de las bases de tu partido y las posiciones contrarias de líderes como Beatriz Paredes?
17) ¿En qué consistiría –específicamente– “hacer de Pemex una palanca de desarrollo del país”? ¿Cómo cambiaría su papel? ¿Dejaría de financiar las clientelas del sindicato y las partidas presupuestales opacas que reciben los gobernadores de tu partido?
18) ¿Cuáles serían las características particulares de la política industrial que propones para competir con China e India?
19) ¿Cuáles serían las características concretas de la reforma fiscal integral que propones? ¿Cuáles son las exenciones que buscarías eliminar y los privilegios que intentarías combatir?
20) Has propuesto la creación de un nuevo Sistema de Seguridad Universal. ¿Cómo piensas pagarlo? Dices que sería a través de impuestos generales. ¿Eso entrañaría tu apoyo al IVA a medicinas y alimentos?
21) Te has pronunciado en favor de la profesionalización de los cuerpos policiales, pero ¿cómo explicas la falta de avance en este sentido en el Estado de México?
22) Has planteado recientemente la necesidad de elevar la calidad educativa a través de la profesionalización de los maestros. Al mismo tiempo, tu partido está buscando una alianza con el Panal, partido de Elba Esther Gordillo. ¿Cómo vas a hacer compatibles reformas educativas de largo alcance a través de una alianza electoral con la lideresa que se opone a ellas?
23) Dices que vas a hacer crecer la economía a más de 3 por ciento. ¿Cómo lo lograrás?
24) Argumentas que el país “debe romper con la inercia que llevamos”. ¿Pero no es cierto que tu propio partido, el PRI, ha sido uno de los responsables de esa inercia, oponiéndose a reforma tras reforma en el Congreso?
25) ¿Acaso el decálogo que presentaste hace algunas semanas es más que un conjunto de lugares comunes, frases huecas y propuestas trilladas?
26) Sostienes que “debemos perder el miedo”. ¿Perder el miedo a qué?
27) Te has pronunciado a favor de “fomentar la competencia económica en todos los ámbitos”. ¿Tu posición abarca también al duopolio televisivo y al imperativo de fomentar la competencia en las telecomunicaciones? ¿Estarías dispuesto a pronunciarte en contra de las prácticas monopólicas de Carlos Slim?
28) Dices que quieres crear un sector rural productivo rentable y sustentable. Dados los escándalos en los que se ha visto involucrado Procampo, ¿estarías dispuesto a apoyar la cancelación del programa?
29) ¿Por qué tu decálogo reciente no hace una sola referencia a la reforma laboral? ¿Será porque temes definirte ante la base corporativa de tu partido y sus criticables “derechos adquiridos”?
30) Ante las constatadas y verificadas acciones fraudulentas de Humberto Moreira cuando fue gobernador de Coahuila, ¿por qué has guardado silencio? ¿Por qué no has criticado su conducta? ¿Por qué no has pedido su cabeza? ¿La protección política que le provees no es absolutamente contradictoria al “nuevo” PRI que dices encabezar?

05/11/2011


Desfiladero
AMLO-Ebrard: la cigarra y la hormiga



Jaime Avilés


Ocurrió antenoche en el Polyforum Siqueiros. Cuando El Pritty (Omar Medina), en su papel de réferi, pidió al público el nombre de algún personaje de la literatura o el cine de terror, para que el personal artístico inventara la siguiente escena, un muchachón dijo: “Lopez Obrador”. ¿Creyó que todo el mundo se reiría? Pues no. Para su sorpresa el abucheo, aunque tímido, fue inmediato.

Minutos después, al crear una situación que se desarrollaba en una pista de patinaje, la gladiadora Uta Matter Kindergarten (Angélica Rogel), campeona 2010 de la Improlucha, gritó: “¡Es un honor estar con Obrador!”. Y desató un largo y caluroso aplauso. Mismo que subió de tono cuando, a renglón seguido, Ultraviolencia (Poncho Borbolla), cruzó el ring girando como Nijinsky sobre la punta de los pies, y repitiendo una vez por cada vuelta que daba: “¡Voto por voto, casilla por casilla!”

Moraleja: mientras la cigarra publica desplegados de última hora, que caen como semillas estériles sobre tierra seca, la hormiga cosecha lo que sembró, trabajando todos los días de estos cinco años de narcodictadura prianista, para acabar con este régimen de corrupción, saqueo y genocidio y poner en marcha una revolución pacífica.

Pese a que en todos los ámbitos se da por hecho que Andrés Manuel López Obrador goza de simpatías mayoritarias entre la gente de izquierda –como es la que hace ya seis años acude a la Improlucha–, no pocas personas temen que las encuestas que empezaron ayer, continúan hoy y terminan mañana, sean manipuladas en favor de Marcelo Ebrard. Dispuestas a contribuir “como sea” para evitarlo, preguntan qué deben hacer.

La respuesta es nada. Nada, a menos que por caprichos del destino los entreviste un representante de Covarrubias y Asociados o de Nodo Investigación Más Estrategia, y les pregunte a quién les gustaría tener como candidato presidencial de Morena, PRD, PT y Movimiento Ciudadano en las elecciones de 2012.

Covarrubias y Nodo son las únicas agencias contratadas por esas fuerzas políticas para averiguar, y revelarnos, de qué color es el caballo blanco de Napoleón. Los números oficiales serán dados a conocer el 15 de noviembre. En un artículo de prensa, Jorge Castañeda predijo anteayer que habrá un empate, pero no un conflicto, pues tanto López Obrador como Ebrard están dispuestos a zanjar el tema negociando. Ebrard, según Castañeda, cedería gustoso la candidatura presidencial a cambio de mantener en sus manos las riendas de la sucesión en la ciudad de México.

¿Los encuestadores nos preguntarán a los chilangos si aceptaríamos un acuerdo como ese? Ojalá que lo hagan. Ebrard quedó al frente del Gobierno del Distrito Federal porque López Obrador exhortó a los capitalinos a votar por él, no por sus propios méritos, ni por su estrecha amistad con Elba Esther Gordillo. Sin embargo, pese a que recibió la estafeta para profundizar la construcción de una ciudad de izquierda como es ésta en donde tenemos la dicha de vivir, en realidad se comportó como un socialdemócrata de derecha, que si bien amplió los derechos sociales de las minorías –el matrimonio entre personas del mismo sexo es sin duda uno de sus grandes logros–, toleró la corrupción en las delegaciones a cambio de apoyo político y logístico para sus megaproyectos.

Sabemos que la olinarquía en su conjunto hará hasta lo imposible por evitar que López Obrador llegue a Palacio Nacional. De tal suerte que si los cuatro millones de mexicanos que ya son integrantes del Morena no consiguen convencer, cada uno, a cinco personas más, para que AMLO obtenga una arrolladora victoria con 20 millones de votos; o si los representantes del movimiento obradorista en las 65 mil casillas que, en teoría, instalará el IFE el primero de julio, no son capaces de defender esos votos; en una palabra, si le vuelven a robar las elecciones al pueblo, o éste sencillamente no se interesa por impulsar una revolución pacífica, el máximo dirigente opositor del país, a sus 58 años de edad, tendrá que abandonar la escena pública.

¿Y Marcelo? Gracias al acuerdo que se vislumbra irá al Senado (si, y sólo si, va como candidato plurinominal), en tanto la persona que designe –todo apunta a Mario Delgado– competirá por la jefatura del GDF. ¿Con los votos de Elba Esther Gordillo? En otras palabras, ¿nuestra amada ciudad será el nuevo botín de la profesora?

Las encuestas que se están efectuando en estos momentos deben ser leídas, ante todo, como un plebiscito simbólico acerca de la gestión de Ebrard. Quienes digan que lo quieren de candidato a la Presidencia estarán al mismo tiempo diciendo que no les molesta la corrupción en las delegaciones, que no les dolieron los toletazos que los granaderos asestaron una y otra vez a los opositores a la supervía; que les parece perfecto que Pemex dé permisos ilegales para construir gasolineras junto a escuelas, hospitales y edificios de viviendas; que les alegra saber que Esther Orozco, con ayuda de su tocaya Gordillo, y del golpeador del SNTE, José Antonio Cid Ibarra, está acabando con la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, despidiendo líderes sindicales, persiguiendo a estudiantes y maestros, etcétera, etcétera.

Recado a Sabina

El domingo pasado, en Mérida, tuve el gusto de saludar a Joaquín Sabina al final de su concierto. Le regalé la camiseta que hizo Helguera, en la que el poeta andaluz aparece brindando con Felipe Calderón. Y le dije, mientras nos dábamos un abrazo de aquí no ha pasado nada: “Calderón es Franco. Ayúdanos”.

Por desgracia, todo ocurrió tan de prisa... Él no alcanzó a preguntarme qué clase de ayuda podría ofrecernos. Ni yo, mucho menos, a explicarle, que siendo quien es –como escribió Lorca, “un gitano legítimo”–, bien haría en difundir por el mundo que México ha caído en manos de los herederos ideológicos de la Falange, que nos están destruyendo como país y como pueblo, y que le están sirviendo la mesa a Estados Unidos para que los marines vengan a “salvarnos” del horror que tanto George WC como Hillary Clinton y su elegante mayordomo nos impusieron.

Vistas las cosas en perspectiva, durante su anterior visita a México Sabina fue, él también, “secuestrado” por la prepotencia de un tiranuelo antojadizo que lo obligó a cantarle en Los Pinos. Y salió de allí pésimamente librado, pero no libre. El “secuestro” prosiguió durante el resto de aquella gira. Y mucho me temo que persistirá a lo largo de la actual, pues por órdenes de arriba, mientras esté en México sólo puede pisar tres tipos de lugares: aeropuertos, hoteles y espacios escénicos. Nada de ir a tomar tequila a Garibaldi o a brindar con Moani en el Café Brasil (quien espera que esta vez le mandes un coche, para que festeje contigo después del concierto).

En fin, el recado es este: “furioso por tu reunión con Felipe, escribí y publiqué una parodia de Y nos dieron las 10. Uno de los versos decía así: ‘Tú reinabas detrás/ de una pila de 22 mil 700 muertos’. Ahora, según don Luis Villoro y Fernanda Navarro, la pila asciende ya a 60 mil muertos. Y seguirá creciendo. Sería importantísimo que les hables de todo esto a tus públicos en el mundo, y que a los indignados de España les platiques que los grandes consorcios ibéricos que les han arrancado el alma a ellos, también nos están devastando a nosotros. Y que debemos unirnos todos en todas partes, para construir desde abajo un nuevo orden mundial. Ah, y que lo de López Obrador va en serio. Y que Chanoc también te manda saludos... Hasta siempre, bróder”.

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