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27 mar 2012



Tren demorado, otra vez



Denise Dresser
26 de marzo de 2012

La SCJN decidió mantener en prisión a Cassez.
Foto: Germán Canseco


MÉXICO, D.F. (Proceso).- Cada vez más presente, como si fuera una institución haciendo historia. Cada vez más ausente, como si rehuyera la cita que tiene con ella. Así es la Suprema Corte de Justicia de la Nación. A veces se comporta como un tren bala que corre de prisa y con destino claro. Y a veces es tan sólo un tren demorado. Retrasado. Tardío. Con pasajeros divididos en torno a la velocidad deseable y la ruta posible. Un tren lejano que recorre el país sobre rieles rígidos y con cabuses polvosos. Que no vislumbra el horizonte de la democracia con derechos y cómo llevar a México hasta allí.

Porque la Suprema Corte tiene cada vez más peso, pero en ocasiones no sabe cómo usarlo. Porque la Suprema Corte tiene cada vez más influencia, pero con frecuencia no la ejerce como podría. Porque la Suprema Corte todavía no entiende su papel en la nueva era y cómo desempeñarlo. En vez de entrar a fondo a los asuntos clave, prefiere escabullirse. En lugar de ensuciarse las manos con los temas trascendentales, prefiere lavárselas. En algunos asuntos adopta una actitud de avanzada, pero en otros se queda en la retaguardia. Prefiere una visión minimalista, estrecha, procesal de su función. La Suprema Corte como oficina de trámites con la ventanilla semi-cerrada para casos como los de Florence Cassez. Los ministros como defensores de las víctimas, pero no como adalides del debido proceso. Sembrando “justicia” pero cosechando ilegalidad.

Esa es la imagen que crea la Corte en torno al proceso de Florence Cassez. Ese es el mensaje que la mayoría manda con el voto que emite sobre el debido proceso. Un mensaje sombrío, un mensaje desesperanzador. Montaje mata presunción de inocencia. Los policías –de la mano de las televisoras– pueden “recrear” escenas alejadas de la realidad. Cuatro ministros reconocen violaciones sustanciales a los derechos de la acusada, pero por presiones políticas del Presidente la mantendrán en prisión. La Corte sólo atenderá las demandas de víctimas cuyo testimonio fue afectado por el montaje de la PGR, de Genaro García Luna, de Isabel Miranda de Wallace. Los jueces no están allí para promover los derechos esenciales, sino para decir que se pueden violar sin consecuencia alguna. No están allí para forjar una democracia constitucional de derechos plenos, sino para contemplar una democracia politizada de derechos violados. Una democracia que tal y como está “protege a las víctimas” pero pisotea las garantías individuales.

Ni modo, así es el sistema mexicano. Ni modo, tal vez sea injusto que Florence Cassez haya sido apresada en un lugar distinto a aquel en el cual se dio la recreación. Ni modo, tal vez sea injusto que la retuvieran en una camioneta sin presentarla ante un Ministerio Público o sin notificar al consulado francés. Ni modo, tal vez sea injusto que le sembraran armas a la hora del montaje. Ni modo, eso dicen los ministros que votaron por rechazar el proyecto valiente y coherente de Arturo Zaldívar. Ministros que olvidan el fin último de todas las instituciones jurídicas: la preservación de los derechos imprescriptibles del hombre. Ministros encerrados en una interpretación constitucional estrecha que retrasa el progreso legal del país y la lección que debería dar lo que significa el debido proceso. Ministros atrapados entre lo político y lo jurídico. Cautelosos, temerosos, huidizos. Ministros que se sienten cerca de la letra de la Constitución pero están lejos de su espíritu. Montados en un tren que se aleja de la democracia en lugar de consolidarla.

Al desechar el proyecto del ministro Zaldívar, la Corte rechaza la ruta que le toca andar. Al no darle el peso suficiente al debido proceso, la Corte rehúye su deber. Al ampararse negando el amparo, la Corte rehúye su responsabilidad. La responsabilidad central de decir a las policías que no pueden fabricar culpables, de decir a Genaro García Luna que no puede hacer montajes para lustrar su reputación, de decir a los Ministerios Públicos que deben hacer mejor su trabajo, de decir a jueces que el debido proceso empieza desde el momento de la detención. De instruir al país sobre los derechos que tiene un acusado, porque cualquier día, a cualquier hora, ese acusado podría ser uno de nosotros. Porque en sus manos está la funcionalidad de la democracia; la plenitud de la democracia; la calidad de la democracia.

Asumirlo así requiere valor. Requiere argumentos de fondo.

Aunque los ministros no se asuman como protagonistas de la transición democrática, lo son. Aunque los ministros quieran estar lejos de la política, sus votos la afectan, en ámbito tras ámbito: en los casos de Mario Marín, de Atenco, de la guardería ABC, del aborto, de Florence Cassez. Cuestiones decisivas con impactos definitorios que van más allá de las palabras consagradas en la Constitución. Decisiones jurídicas con resultados políticos y consecuencias democráticas o antidemocráticas. Como las que han generado en cuanto a Florence Cassez: la percepción de ciudadanos indefensos frente a la posible violación de sus garantías; la percepción de impunidad que rodea a Genaro García Luna; la percepción de un Presidente ante el cual la Corte se doblega cuando argumenta que importa más la justicia que la ley; la percepción de que no hubo “rendijas” para Florence Cassez, pero sí hubo una ventana abierta para Mario Marín. Y la imagen de una Suprema Corte que admite la violación de algunas reglas del debido proceso pero no de las suficientes.

Hoy la Corte no está cumpliendo cabalmente con su papel. Hoy lo hace a medias, porque no lo entiende. Porque más de la mitad de sus miembros todavía creen que su función es simplemente apagar incendios y prevenirlos. Asegurar la paz social y promoverla. Mantener el statu quo y defenderlo. Anteponer las demandas de las víctimas a los derechos de los acusados. Decir que la exposición a los medios de Florence Cassez no afectó el proceso penal. Decir que no hubo efecto corruptor mediante la escenificación de su captura. Sugerir que el testimonio –contradictorio– de las víctimas importa más que las garantías individuales. Sugerir que los derechos de las víctimas valen más que la presunción de inocencia. Cerrar los ojos frente al sistema policiaco y jurídico disfuncional que México padece y que sus ciudadanos pagan, cuando languidecen en cárceles como “presuntos culpables”. Y, por ello, la Suprema Corte necesita recorrer las cortinillas del tren y ver con claridad hacia dónde va y cómo. Porque si no lo hace, seguirá postergando el arribo a una democracia plena. Seguirá montada sobre un tren lejano que siempre llega tarde, con Florence Cassez en el cabús.





13 mar 2012



25 razones para liberar a Florence Cassez

Denise Dresser
13 de marzo de 2012 ·

La francesa Florence Cassez condenada a 60 años de cárcel.
Foto: AP


1) Porque la escenificación de su arresto, ordenada por Genaro García Luna, violó la presunción de inocencia. Se le convirtió así en presunta culpable.

2) Porque, como lo dice el dictamen del ministro Arturo Zaldívar, la escenificación fue ajena a la realidad.

3) Porque los policías federales se tardaron cinco horas y 45 minutos después de haberla detenido para ponerla a disposición de la SIEDO.

4) Porque en su primera declaración ministerial Israel Vallarta –su novio– exculpó a Florence Cassez de cualquier participación o conocimiento de los secuestros en los cuales él admitió estar involucrado.

5) Porque en la primera declaración de las víctimas Christian Ramírez y Cristina Ríos Valladares no reconocieron a Florence Cassez físicamente ni su voz. Cristina Ríos agregó que los oficiales de la AFI le informaron que Florence Cassez había participado en el secuestro.

6) Porque se obtuvo la primera declaración de Florence Cassez sin que ella hubiera podido comunicarse con algún funcionario consular de su país.

7) Porque el Ministerio Público de la Federación se comunicó con la embajada francesa 32 horas después de la detención de Florence Cassez.

Porque en el programa Punto de Partida Genaro García Luna se vio obligado a reconocer que Cassez fue detenida un día antes de lo reportado y en un lugar totalmente diferente.

9) Porque en conferencia de prensa las autoridades relevantes tuvieron que aclarar que en realidad los medios de comunicación no estuvieron presentes durante la detención de los inculpados, ni en el momento de liberación de las víctimas.

10) Porque las autoridades destacaron que Cassez ya había sido reconocida por las víctimas rescatadas cuando sólo una había efectuado dicho reconocimiento.

11) Porque días después del montaje los testigos cambiaron su versión e identificaron a Florence Cassez. Y la escenificación de la que formaron parte y después vieron en televisión resta indudablemente fiabilidad a sus testimonios. Las autoridades crearon una realidad alternativa en detrimento de la acusada.

12) Porque fue agredida por uno de los policías ya que durante el “montaje” no había dicho al aire lo que le había sido indicado.

13) Porque la punción de una herida supuestamente infligida a una de las víctimas de Florence Cassez resultó ser una marca de nacimiento.

14) Porque, como lo argumenta el dictamen del ministro Zaldívar, “en el marco de un sistema democrático, una vez que una persona se encuentra en territorio del cual no es nacional, dicho Estado está obligado a concederle un estándar mínimo de derechos”. Uno de ellos es la asistencia consular, que México siempre exige cuando sus nacionales son arrestados en Estados Unidos.

15) Porque cualquier extranjero, según la Convención de Viena, tiene derecho a comunicarse con la representación consular de su país. La información de este derecho debe ser inmediata y no puede ser demorada bajo ninguna circunstancia. La demora inexplicable se dio en el caso de Florence Cassez.

16) Porque cualquier persona también tiene el derecho fundamental de ser puesta a disposición de las autoridades correspondientes inmediatamente después de su detención. Este mandato, que se encuentra consagrado en la mayoría de las legislaciones del mundo occidental, existe para proteger al detenido de acciones extralegales de los policías destinadas a presionarlo en un contexto que le resulte totalmente adverso.

17) Porque en este proceso existió un periodo –entre la detención y la puesta a disposición del Ministerio Público– en el que la privación de la libertad de Florence Cassez no encuentra sustento constitucional alguno.

18) Porque el “montaje” ordenado por García Luna expuso a Florence Cassez –por parte de la autoridad y de los medios de comunicación– como responsable indubitable de los secuestros. Tuvo un efecto corruptor en todo el proceso y vició toda la evidencia incriminatoria.

19) Porque no hay justificación constitucional alguna para que Florence Cassez fuera exhibida en una escenificación planeada y orquestada por la AFI.

20) Porque hubo una manipulación de las circunstancias y los hechos objeto de la investigación.

21) Porque la detención y la escenificación fueron el detonante de una serie de violaciones de derechos fundamentales que se extienden en el tiempo y afectan de forma completa el caso.

22) Porque al ser detenida, a Florence Cassez no se le informó de su derecho a comunicarse con la oficina consular de su país y tampoco que las autoridades hubiesen contactado de forma directa al consulado francés.

23) Porque durante 35 horas Florence Cassez no gozó de asistencia consular; horas en las que fue trasladada al rancho “Las Chinitas”; horas en las que la autoridad se encargó de divulgar a los medios de comunicación las escenas del montaje; horas que en definitiva marcaron el curso de toda la investigación.

24) Porque esa violación de derechos fundamentales a la asistencia consular y a la puesta a disposición del Ministerio Público sin demora produjeron una indefensión total de la recurrente. Indefensión en la que se encuentran muchos inmigrantes ilegales en Estados Unidos, pero en esos casos México reclama el debido proceso que en territorio nacional le negó a Florence Cassez.

25) Porque estas violaciones han producido la afectación total del caso, con impactos devastadores sobre otros derechos fundamentales, como la presunción de inocencia y la defensa adecuada. Y toda persona inculpada de delito –sea francesa o mexicana– tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad.
Yo no sé si Florence Cassez es culpable o no, pero lo que queda claro en el dictamen del ministro Zaldívar es que sus derechos fueron violados y el debido proceso no ocurrió. Y los responsables de estas violaciones fueron las autoridades. Los agentes de la AFI y su jefe, Genaro García Luna.

7 nov 2011


Preguntas para Peña Nieto
Denise Dresser
6 de noviembre de 2011
Análisis



MÉXICO, D.F. (Proceso).- 1)Para qué quieren tú y el PRI regresar a Los Pinos?
2) Más allá de la estrategia de imagen exitosa que has desplegado, ¿qué tipo de PRI representas, encabezas, y quieres liderar?
3) ¿Cómo explicas tu permisividad ante la impunidad en el caso de Arturo Montiel?
4) ¿Concederías que el activismo de Manlio Fabio Beltrones te ha orillado a asumir posiciones y a hacer propuestas que de otra manera hubieras evitado?
5) Has propuesto resucitar la “cláusula de gobernabilidad” para que el PRI tenga una mayoría garantizada en el Congreso. ¿Para qué quieres usar esa mayoría?
6) Tu lógica es resucitar el sistema presidencialista del cual el PRI gozó hasta los noventas. ¿Pero no fue precisamente ese presidencialismo sin contrapesos lo que produjo crisis económicas devastadoras en el pasado?
7) ¿Tu propuesta de eliminación de plurinominales no es una forma de eliminar la representación de la oposición?
8) ¿No es una manera de montarse sobre una propuesta popular –dada la pésima reputación del Congreso– para disfrazar un intento priista para obtener la mayoría absoluta?
9) ¿Qué harías con tu sueño de una aplanadora priista en el poder otra vez?
10) ¿Cómo responderías a la pregunta de Manlio Fabio Beltrones?: “¿Qué tanto se puede gobernar en la nueva realidad con los instrumentos del viejo régimen?
11) Dices que quieres “un Estado más eficaz y un Congreso más funcional”. ¿Para la población o para el PRI?
12) ¿Tu oposición a la reelección legislativa no revela tu oposición a un mecanismo que existe en todas las democracias para garantizar la representatividad y la rendición de cuentas?
13) ¿La idea de proponer una “consulta” popular sobre este tema no es una forma tramposa de eludir el tema, sabiendo que los mexicanos fueron indoctrinados históricamente por tu partido a oponerse a algo que les convendría?
14) Más allá de tu lealtad a una tradición histórica– “Sufragio efectivo, no re- Preguntas para Peña Nieto elección”–, ¿cómo explicas tu rechazo a una práctica generalizada en las democracias funcionales del mundo?
15) Dices que te opones a los gobiernos de coalición porque te “resulta difícil pensar que las decisiones que el Estado debería tomar se puedan hacer con la participación de todos”. ¿No revela esa declaración tu ignorancia sobre qué es y cómo funciona el Estado en un sistema democrático, que incluye a la oposición?
16) Dices que ya no quieres ser “rehén de posiciones ideológicas” para hacer las transformaciones necesarias en Pemex, incluyendo el aumento de la inversión privada. ¿Cómo vas a lidiar con la actitud recalcitrante de las bases de tu partido y las posiciones contrarias de líderes como Beatriz Paredes?
17) ¿En qué consistiría –específicamente– “hacer de Pemex una palanca de desarrollo del país”? ¿Cómo cambiaría su papel? ¿Dejaría de financiar las clientelas del sindicato y las partidas presupuestales opacas que reciben los gobernadores de tu partido?
18) ¿Cuáles serían las características particulares de la política industrial que propones para competir con China e India?
19) ¿Cuáles serían las características concretas de la reforma fiscal integral que propones? ¿Cuáles son las exenciones que buscarías eliminar y los privilegios que intentarías combatir?
20) Has propuesto la creación de un nuevo Sistema de Seguridad Universal. ¿Cómo piensas pagarlo? Dices que sería a través de impuestos generales. ¿Eso entrañaría tu apoyo al IVA a medicinas y alimentos?
21) Te has pronunciado en favor de la profesionalización de los cuerpos policiales, pero ¿cómo explicas la falta de avance en este sentido en el Estado de México?
22) Has planteado recientemente la necesidad de elevar la calidad educativa a través de la profesionalización de los maestros. Al mismo tiempo, tu partido está buscando una alianza con el Panal, partido de Elba Esther Gordillo. ¿Cómo vas a hacer compatibles reformas educativas de largo alcance a través de una alianza electoral con la lideresa que se opone a ellas?
23) Dices que vas a hacer crecer la economía a más de 3 por ciento. ¿Cómo lo lograrás?
24) Argumentas que el país “debe romper con la inercia que llevamos”. ¿Pero no es cierto que tu propio partido, el PRI, ha sido uno de los responsables de esa inercia, oponiéndose a reforma tras reforma en el Congreso?
25) ¿Acaso el decálogo que presentaste hace algunas semanas es más que un conjunto de lugares comunes, frases huecas y propuestas trilladas?
26) Sostienes que “debemos perder el miedo”. ¿Perder el miedo a qué?
27) Te has pronunciado a favor de “fomentar la competencia económica en todos los ámbitos”. ¿Tu posición abarca también al duopolio televisivo y al imperativo de fomentar la competencia en las telecomunicaciones? ¿Estarías dispuesto a pronunciarte en contra de las prácticas monopólicas de Carlos Slim?
28) Dices que quieres crear un sector rural productivo rentable y sustentable. Dados los escándalos en los que se ha visto involucrado Procampo, ¿estarías dispuesto a apoyar la cancelación del programa?
29) ¿Por qué tu decálogo reciente no hace una sola referencia a la reforma laboral? ¿Será porque temes definirte ante la base corporativa de tu partido y sus criticables “derechos adquiridos”?
30) Ante las constatadas y verificadas acciones fraudulentas de Humberto Moreira cuando fue gobernador de Coahuila, ¿por qué has guardado silencio? ¿Por qué no has criticado su conducta? ¿Por qué no has pedido su cabeza? ¿La protección política que le provees no es absolutamente contradictoria al “nuevo” PRI que dices encabezar?

24 may 2011







Lo que todo ciudadano debería saber sobre Enrique Peña Nieto







Denise Dresser


1) El Enrique Peña Nieto que hoy conocemos se forjó cuidadosamente desde pequeño. Quienes lo conocieron de niño lo recuerdan como alguien obsesivamente preocupado por su imagen, su peinado, su ropa. Siempre usó el copetito, si acaso más parado, en las fiestas.

2) Ya a los 13 años de edad, cuando la profesora preguntó a los alumnos qué querían ser, respondió: “Yo voy a ser gobernador del Estado de México”.

3) Siempre asistió a colegios religiosos y se graduó en la Universidad Panamericana, institución educativa del Opus Dei, con una tesis titulada El presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón. Entre las dedicatorias estaba una a su tío, Arturo Montiel: “Por su ejemplo de tenacidad y trabajo”.

4) Cuando era diputado local se le acercó a otro diputado del PRD y le dijo que estaba desesperado: “Mi mujer me quiere acusar con el gobernador Montiel”, porque “andaba de mujeriego”. Reconoce que sus infidelidades son una debilidad que arrastra desde muy joven. Tuvo dos hijos fuera del matrimonio. Uno murió de cáncer; el otro vive.

5) En una ya famosa entrevista con Jorge Ramos, cuando el periodista le pregunta cómo murió su esposa, Mónica Pretelini, Peña Nieto contestó lo siguiente: “Mira, pues en su momento se dio la explicación. Fue algo (…) intempestivamente. Ella llevaba dos años de tener alguna enfermedad (…) parecida a lo que era (…) estertores, este… (hace un ligero ademán de frustración con las dos manos) Eeh… se me fue el nombre de la… de la… de la enfermedad puntual.

“–¿Epilepsia?

“–¿Epilepsia, pero no era epilepsia exactamente, pero era algo parecido a la epilepsia.”

6) Una crónica de sus giras por el Estado de México lo describe así: “Y abraza. Y posa. Clic. Contento, acaricia, escucha, promete, encarga, encomienda, transmite. Consuela, tranquiliza, apapacha, se deja, alborota melenas, acaricia niños de brazos que le ofrecen sus madres, los besa, va y viene, anda y desanda, agita brazos y manos, seca su sudor, bebe un vaso de agua, se alza sobre las barreras, rompe fronteras. Y luego se hinca frente a una anciana. La escucha reverente. Como si escuchara cuitas y penas y faltas y anhelos. Da oído a los sufrientes. Atiende a la anciana. El cerco se ensancha. ¡Hasta los guardaespaldas toscos se hacen a un lado!” La crónica retrata el universe de Peña Nieto y el contexto fácil, cómodo y adulatorio que lo ha acompañado en su camino a Los Pinos.

7) Sus críticos señalan que sus “500 Compromisos” (firmados ante notario) no son logros tan importantes ni tan sustanciales. Argumentan que la mayoría son obras que ya estaban previstas antes de que llegara al poder, y muchas son pequeñas: un puentectito por aquí, unas lucecitas por allá. En los primeros cuatro años, el Estado de México tuvo un presupuesto de 600 mil millones de pesos y el gobierno destinó 13 mil millones de pesos a obras, sólo 2%. Muchas han sido construidas con concesiones otorgadas al sector privado hasta por 30 años.

8) Las mujeres han jugado un papel crucial en la construcción de su candidatura presidencial. Actrices que han prestado su imagen al gobierno del estado, mujeres que gritan en mítines de campaña: “¡Peña Nieto, bombón, te quiero en mi colchón!”; mujeres que son su reserva de votos; mujeres que lo convierten en el objeto inalcanzable del deseo. Según la escritora Sabina Berman, “Peña Nieto causa una tensión erótica, de envidia y de ganas de acercarse a la vez. Es una figura erótica tanto para mujeres como para hombres”.

9) Las mujeres son también, paradójicamente, su flanco débil: el Estado de México es el lugar más peligroso en el país para ser mujer actualmente. Según la Secretaría de Salud federal, 2 mil 673 mujeres fueron asesinadas en territorio mexiquense entre 2000 y 2009, cifra que rebasa cualquier índice nacional, incluyendo Ciudad Juárez. En respuesta, la Procuraduría General de Justicia del estado entregó un reporte donde achaca el fenómeno del feminicidio a la conducta de las mujeres: “Consumen drogas, alcohol o usan inhalantes; trabajan en bares en los que alternan con los clientes; salen solas a altas horas de la noche. Se involucran con varias parejas a la vez; forman parte de bandas jóvenes; forman parte de grupos delictivos o sostienen relaciones con miembros de los mismos”.

10) La esencia de la estrategia de Peña Nieto es la presencia constante en la televisión, mediante oleadas de propaganda pagada, transmitida bajo el disfraz de información de interés público. No importa que haya una ley que lo prohíba; el gobernador ha encontrado la manera de violar la legislación electoral sin siquiera recibir sanción por ello, como lo demostró el fallo reciente y cuestionable del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Hay un Plan de Trabajo –puesto en marcha con Televisa– que incluye diseño e investigación de opinión pública, asesoría política, manejo de crisis, estrategia de comunicación, e inundar los hogares que encienden la televisión con el rostro de Peña Nieto.

11) Desde el primer momento, su gobierno ha estado en manos de asesores que los líderes reales de la política mexiquense, incluido Arturo Montiel, le han proporcionado. Cuando difundió la lista de los miembros de su gabinete, estaba llena de cuadros alineados con Montiel u otros miembros del Grupo Atlacomulco.

12) Para gobernar, él sigue el guión. Es un político rígido, poco hábil para improvisar, debatir, hacer lo que no tiene anotado enfrente. Sigue el script y no se sale de él. Como sugiere el panista Francisco Gárate: cuando se sale del script resbala. Por eso se lo tienen prohibido. “Es muy cuidadoso con eso. Hay que reconocerle que es muy obediente, muy disciplinado. Los asesores son todo para él”. No improvisa. Es un político de escenarios preparados y controlados.

13) Según Carlos Salinas de Gortari, Enrique Peña Nieto representa “una nueva generación de políticos que encabezan la recuperación del PRI”, y ve en él “la misma vitalidad” que él tenía.

14) Le gustan los grupos ochenteros como ABBA, las canciones románticas de Celine Dion; mata por unas quesadillas; usa relojes Victorinox Swiss Army y loción de Carolina Herrera; prefiere los productos de Clinique para el cuidado del rostro y la piel, y Un ángel enamorado es de sus películas favoritas.

15) Su mayor activo es la maquinaria del PRI armada detrás de él. Es un muy buen operador de la política y está entrenado y educado para gobernar a la manera priista del siglo XX. No tiene un discurso hacia el país, no tiene una ideología o un proyecto claro, más allá de llegar a la presidencia. Su narrativa, según Sabina Berman, es la de un personaje “muy bonito, telenovelero y muy atractivo” que manda el siguiente mensaje: “existen un hombre guapo y una actriz famosa que están construyendo su amor y nosotros, los ciudadanos, debemos cooperar para que sean felices”. Este es Enrique Peña Nieto, delineado en un perfil escrito por Ignacio Rodríguez Reyna y publicado en el nuevo libro Los suspirantes, editado por Jorge Zepeda Patterson. Léalo y conozca mejor al “Luis Miguel de la política”, que según la encuesta reciente de El Universal/Buendía-Laredo lleva más de 20 puntos de ventaja sobre cualquier candidato a la presidencia.







6 abr 2011


La “Iniciativa México” que merecería ser apoyada




Denise Dresser



MÉXICO, D.F., 5 de abril.- Nuestro país vive una situación sin precedente por los niveles y las formas que ha adoptado la televisión para construir candidaturas presidenciales, chantajear a la clase política, interferir en los procesos legislativos, bloquear la competencia y desacreditar a sus adversarios.


El poder intimidatorio y corruptor que han acumulado Televisa y Televisión Azteca amenaza a las instituciones y prácticas que sustentan nuestra vida democrática y a las libertades fundamentales de la sociedad, como la libertad de expresión. Las televisoras han puesto a la democracia mexicana en un contexto de alto riesgo. Por ello, es necesario exigir iniciativas legislativas para una nueva ley de medios que obligue a los concesionarios de un bien público a aceptar la competencia y a actuar con mayor profesionalismo.



Los objetivos del acuerdo: proponer criterios de acuerdo con las mejores prácticas a nivel global para que el comportamiento de las televisoras no promueva solamente los intereses empresariales y políticos de sus dueños, con demérito del interés público y el pluralismo. Establecer mecanismos para la protección de políticos y figuras públicas incómodos que son borrados de la pantalla o denostados allí.



LOS CRITERIOS DEL ACUERDO



1) Tomar postura en contra de la promoción política de Enrique Peña Nieto en Televisa, disfrazada de infomercial; en contra de los paquetes publicitarios negociados con TV Promo que incluyen la compra de entrevistas en los principales noticieros; en contra del silencio televisivo que se guarda sobre el caso de Atenco o los feminicidios en el Estado de México o cualquier tema controvertido que podría evidenciar las fauces del joven dinosaurio que Televisa ha concebido. Bajo ninguna circunstancia los ciudadanos debemos justificar las acciones que Televisa ha emprendido para construir una candidatura presidencial a la medida de sus intereses.


2) No convertirnos en cómplices de un duopolio que busca legitimación social, intentando presentarse como “socialmente responsable” con propósitos propagandísticos. Los ciudadanos no debemos permitir que Televisa y Televisión Azteca nos conviertan en instrumento o en parte del conflicto que mantienen actualmente Televisa/Telcel. Debemos evitar usar el lenguaje y la terminología que emplean los dueños de las televisoras y no propiciar que se conviertan – a través de la “Iniciativa México” – en héroes públicos.


3) Dimensionar adecuadamente la información. Presentar siempre las cifras de concentración del espectro radioeléctrico en su justa medida y señalar el efecto negativo que esta concentración –en tan solo dos empresas– tiene para la competencia, la innovación y la productividad. Explicar cuál es el tamaño y la situación real del problema duopólico y cómo afecta a la sociedad y a los procesos politicos, dado el precedente perverso que sentó la “Ley Televisa”.


4) Atribuir responsabilidades explícitamente. La información que se difunda sobre el duopolio debe asignar a cada quien la responsabilidad que le corresponde sobre los hechos irregulares y al margen de la ley, como la toma del Chiquihuite, la renuencia a mostrar los spots del IFE, el cabildeo de ambas empresas contra reformas a la Ley Federal de Competencia, la forma en la cual Televisa “borró” al senador Santiago Creel de la pantalla, el chantaje a los partidos políticos en el contexto de aprobación de la “Ley Televisa”, etcétera. En caso de que alguna acción de las televisoras caiga en excesos o esté fuera de la ley –como en la toma del Chiquihuite– habrá que seguir denunciando el ejercicio indebido del poder y la pasividad del gobierno.



5) Exigir que no se prejuzguen culpables. Los ciudadanos debemos demandar que la información de los detenidos presentados por las televisoras se maneje bajo el supuesto de la presunción de inocencia, en tanto esos personajes no cuenten con una sentencia condenatoria. La presunción de inocencia ha sido violada en múltiples ocasiones por las televisoras, como ocurrió recientemente en el caso de Florence Cassez, cuando el montaje armado por Genaro García Luna la presentó como culpable de antemano ante la opinión pública. Asimismo, los ciudadanos debemos exigir que el gobierno no ofrezca el paso de detenidos por las pantallas de las televisoras, aun antes de que hayan rendido su declaración formal ante el Ministerio Público, como ocurrió con el JJ.



6) Exigir que se proteja a quienes son agredidos por las televisoras. Allí está el caso de la denostación a los ministros de la Suprema Corte cuando votaron en favor de la inconstitucionalidad de la “Ley Televisa”; el caso de Francisco Gil Díaz cuando fue atacado por denunciar las irregularidades de la controvertida transacción Codisco-Unefon llevada a cabo por Ricardo Salinas Pliego; el caso de José Esteban Chidiac, criticado por Javier Alatorre cuando intentó frenar la ley a modo que Salinas Pliego promovió en el tema de los corresponsales bancarios; el caso de la agresión a los Saba por empujar una tercera cadena de televisión; el caso de Miguel Ángel Toscano, obligado a renunciar porque buscó regular la publicidad de los productos “milagro”; el caso de Santiago Creel, cuya cabeza fue difuminada por su posición crítica en torno al duopolio.



7) Alentar la participación y la denuncia ciudadana para que haya una nueva Ley de Radio y Televisión que promueva la competencia en el sector, modernice y fortalezca la regulación, incentive la innovación y lleve al surgimiento de programas de mayor calidad, cobertura con mayor objetividad, comportamiento periodístico guiado por el profesionalismo y no por la agenda política de los dueños.



8) Proteger a los periodistas, analistas, intelectuales, figuras públicas, legisladores y reguladores que disienten de las directrices que marcan las televisoras. Se ha vuelto una práctica común utilizar los espacios televisivos para dirimir fobias personales y políticas en contra de quienes llevan años señalando el peligro que la concentración duopólica significa para la vida democrática, la competencia electoral, la cobertura noticiosa plural, los procesos legislativos, la autonomía de los diputados, la independencia de los candidatos presidenciales, la libertad de expresión. Las acusaciones de “mezquindad” en contra de quienes –por razones legítimas– no han querido suscribir la “Iniciativa México” tal y como ha sido planteada reflejan una profunda falta de entendimiento sobre la pluralidad y la diversidad de posturas que cualquier democracia debe fomentar en lugar de criticar.



9) Solidarizarse ante cualquier amenaza o acción contra reporteros y medios que resulten incómodos para el duopolio televisivo, para los concesionarios que buscan proteger sus concesiones, para los que se oponen a la competencia, para los que quieren seguir usando la pantalla con el objetivo de promover candidaturas presidenciales afines a sus intereses –como en el caso de Televisa/Enrique Peña Nieto–, para los que quieren seguir manteniendo el statu quo, para quienes intentan ocultar el problema estructural que aqueja a la televisión mexicana detrás de una iniciativa dedicada a limpiar su imagen.



10) Participar en el combate al duopolio. Es responsabilidad de los ciudadanos seguir denunciando el comportamiento cuestionable de televisoras que para congraciarse con Felipe Calderón –en medio de un pleito feroz contra Carlos Slim/Telmex/Telcel– ofrecen apoyar al gobierno en los términos que el presidente ha exigido. Felipe Calderón reitera que la guerra contra el crimen organizado se va ganando aunque no parezca, y que el problema de fondo es uno de “percepciones”. En este momento, las televisoras se declaran sus aliadas y prometen ofrecer la cobertura balanceada que Los Pinos ha demandado una y otra vez. Pero lo que la ciudadanía debe recordar es que le toca denunciar a los enemigos de la democracia dondequiera que se encuentren. Ya sea en las calles de Ciudad Juárez o en el camino al Ajusco o en las oficinas de Avenida Chapultepec.


13 feb 2011


Carta abierta a Joaquín Vargas

Denise Dresser



Estimado Joaquín:


Te escribo desde el desconcierto que me ha producido el despido de Carmen Aristegui por la supuesta violación del código de ética de MVS. Yo he sido colaboradora de MVS Radio desde hace dos años, como participante en la mesa política de los lunes. Siempre he agradecido el espacio, el apoyo y la libertad que durante ese tiempo nos brindaste allí. Siempre he pensado en ti como un hombre dispuesto a tomar riesgos, defender principios, asumir posiciones impopulares y enfrentarte al gobierno cuando ha sido necesario. Por ello me resulta aún más sorpresiva tu decisión, la cual corre en contra de tu biografía, la historia de la empresa y el perfil personal y profesional que has logrado construir. Me parece que has cometido un error grave, gravísimo, como resultado del cual todos pierden: pierde MVS, pierdes tú, pierde la libertad de expresión, pierde la Presidencia, pierde el país. He aquí las razones:

Nunca habrá un consenso sobre la decisión de Carmen Aristegui de abordar el tema de la manta en el Congreso –denunciando el supuesto alcoholismo de Felipe Calderón– como lo hizo. Habrá quienes argumenten que informó sobre un hecho noticioso e hizo las preguntas pertinentes, y habrá quienes digan que se excedió. Habrá quienes insistan en que tenía derecho a cuestionar a Felipe Calderón como lo hizo, y habrá quienes repliquen que se equivocó. Habrá quienes subrayen que la salud mental de un presidente es un tema de interés público, y habrá quienes contesten que es del orden estrictamente privado. Habrá quienes cuestionen a Carmen por dar validez a los planteamientos de Gerardo Fernández Noroña, y habrá quienes digan que se volvieron informativamente importantes en el momento en que suspendieron las labores del Congreso.

Independientemente de la posición que los lectores, radioescuchas y ciudadanos en general asuman, lo que queda claro es que no se despide a un periodista por hacer preguntas incómodas, airear temas controvertidos o hacer comentarios editoriales que generen escozor. De ser así, ningún periodista mexicano tendría empleo en este momento. Ningún periodista internacional hubiera sobrevivido esa vara de medición. Rush Limbaugh ya hubiera sido despedido por acusar a Barack Obama de “musulmán”; William Safire hubiera sido despedido por llamar a Hillary Clinton una “mentirosa congénita”; Larry Rohter hubiera sido despedido por escribir acerca de los problemas con el alcohol que tenía Lula; Jorge Ramos hubiera sido despedido por preguntarle a Vicente Fox si usaba Prozac. Pero los despidos no se dan precisamente porque el valor fundacional de la libertad de expresión se protege por encima del interés empresarial o los sentimientos heridos del aludido.

Al emitir un comunicado en el cual aseguras que Carmen Aristegui “violó el código de ética” de la empresa, has generado una enorme –y legítima– suspicacia. En primer lugar, te verás obligado a hacer público ese código de ética, incluyendo la prohibición explícita de diseminar rumores como si fueran información, firmado por ella. Y si no lo haces, seguirás alimentando la especulación que te rodea. Que si te llamaron de Los Pinos para exigir una disculpa y por ello se la demandaste a Carmen. Que si querías hacerle un favor al gobierno –entregándole la cabeza de Carmen en bandeja de plata– a cambio de la renovación y la ampliación de tus concesiones. Que, en el momento de obtenerlas, lo primero que harás será vendérselas a Carlos Slim. Que desde hace un buen tiempo sentías que la presencia de Carmen en MVS era una amenza a tus intereses empresariales y que, en el fondo, su despido en este momento fue tan sólo un pretexto. Esto es lo que se dice sobre ti de manera reiterada. Esto es lo que sale a colación cada vez que se menciona tu nombre. Con una reacción sobredimensionada y colérica, has logrado empañar de golpe tu reputación y la de tu familia. A partir de hoy serás visto como un censor, un represor, un hombre intolerante. Alguien que no entiende los principios que la democracia –para sobrevivir– necesita resguardar.

Y aunque niegues la presión de la Presidencia, será tu palabra contra la de Carmen Aristegui. Será tu versión de los hechos contra la de ella. Y en esa confrontación llevas todas las de perder, porque había muchas formas de darle una salida a este problema. MVS pudo haber emitido un comunicado de prensa diciendo que la posición expresada por Carmen no constituía la posición oficial de la empresa, punto final. Pero al exigirle a Carmen que leyera una disculpa redactada por ti cerraste la puerta a una mejor solución para todos los involucrados.

Si tu objetivo era congraciarte con Los Pinos, en realidad le has enviado una manzana envenenada. Las protestas por parte de la Presidencia serán vistas como un esfuerzo fallido por negar su involucramiento. Si Felipe Calderón no te pidió una disculpa por parte de Carmen Aristegui, la percepción entre los millones de radioescuchas de MVS en este momento es que así fue. Si Felipe Calderón no tiene un problema de alcoholismo, después de este sainete será aún más difícil convencer a la opinión pública de lo contrario. Hoy el presidente se enfrenta a un grave problema de imagen. El que da la impresión de irritarse demasiado, negar demasiado, exigir disculpas y demandar cabezas tan sólo confirma la acusación lanzada en su contra.

Y tú, Joaquín, al actuar como lo has hecho, has contribuido a crear esa percepción. Tu comportamiento, efectivamente, ha sido suicida. Y eso, como bien dijo Carmen Aristegui en su conferencia de prensa, no lo merece tu familia, no lo merece MVS, no lo merecen los ciudadanos, no lo merece México.

Como colaboradora de MVS, como alguien que ha aplaudido la independencia y el valor civil de la empresa en el pasado, como ciudadana mexicana consciente de sus derechos y dispuesta a pelear para defenderlos, te pido que reconsideres tu postura y pares un proceso que se ha revertido en tu contra. Como escribió la novelista Pearl Buck, ganadora del Premio Nobel, “cada gran error tiene su punto medio; ese segundo cuando puede ser rectificado y quizás remediado”. Ese momento ha llegado para ti, Joaquín. Ojalá apeles a los mejores ángeles de tu naturaleza, en lugar de sucumbir a los peores demonios que te han poseído en los últimos días.





1 feb 2011




Preguntas para Enrique Peña Nieto




Denise Dresser


1¿Qué se siente ser un precandidato presidencial que le miente al Instituto Federal Electoral sobre sus espots publicitarios?



2 ¿No entraña una contradicción obvia aspirar a un puesto en el que se hace valer la Constitución cuando ya la ha violado?



3 ¿Sabía usted siquiera que el artículo 134 constitucional prohíbe realizar promoción personalizada fuera de la entidad que gobierna?



4 ¿Desconocía la legislación electoral o tomó la decisión deliberada de ignorarla cuando difundió su V Informe de Gobierno fuera de territorio mexiquense?



5 ¿Cómo es que el director de Comunicación Social del Estado de México argumenta que los espots fueron transmitidos por una “cuestión técnica” a nivel nacional, cuando hay documentos que prueban su contratación precisamente para ser transmitidos a nivel nacional?



6 ¿Cómo explica que su gobierno contrató y pagó tarifas nacionales a Televisa y a Televisión Azteca, tarifas mucho más caras que las contratadas para difusión sólo a nivel estatal?



7 ¿Cómo explica la discrepancia entre lo que muestran documentos oficiales del gobierno del Estado de México y lo que están diciendo usted y su director de Comunicación Social? ¿Quién está mintiendo? ¿Los documentos o ustedes?



8 ¿Sabía usted que un espot contratado a nivel nacional de su V Informe de Gobierno, que fue transmitido durante el horario de la telenovela Soy tu dueña, tuvo un costo de 640 mil 611 pesos? ¿Y que un espot contratado con Televisa Estado de México y transmitido durante el horario de la misma telenovela tuvo un costo de sólo 9 mil 492 pesos? ¿Cómo explica la discrepancia, si según su versión no sabía que el primer espot iba a ser transmitido a nivel nacional? ¿Por qué estuvo dispuesto entonces a pagar mucho más?



9 ¿No es cierto que en el momento de la contratación de espots con Televisa o TV Azteca las televisoras presentan un menú de opciones, y que su gobierno evidentemente eligió la transmisión a nivel nacional aunque eso fuera en contra de la legislación electoral?



10 Usted ha argumentado, en su defensa, que lo que hace “es similar a las actividades que hacen todos los gobernadores”. Pero si ellos también están incurriendo en violaciones a la ley, ¿es justificable? ¿No equivale esa defensa a la lógica de consuelo de muchos, consuelo de tontos?



11 Si, como usted dice, fue una decisión de las televisoras mostrar sus espots a nivel nacional, ¿cómo explica que pagó más por los que fueron transmitidos fuera de su entidad? ¿No será que los contrató y los pagó con esa intención y ahora quiere colocar la culpa sobre los hombros de otros?



12 También ha negado que la entrega de despensas del DIFEM fuera responsabilidad de su gobierno, a pesar de las fotografías que lo constatan. Usted dice que hay algo “muy truqueado”. ¿Tan “truqueado” como el asunto de los espots? ¿No está demostrando este conjunto de irregularidades una actitud de indiferencia ante los imperativos de la ley?



13 ¿No sigue siendo el caso que usted constantemente recurre al uso de dinero público para la promoción personalizada?



14 ¿No hay, en efecto, un acuerdo/contrato entre usted y Televisa mediante el cual, a cambio de dinero, la televisora le asegura el paseo permanente por la pantalla, con promoción política disfrazada de infomercial; con paquetes publicitarios que incluyen la compra de entrevistas en los principales noticieros; con la cobertura de un romance que recibe más atención que la guerra contra el narcotráfico; con el silencio televisivo que se guarda sobre el caso de Atenco o los feminicidios en el Estado de México o cualquier tema controvertido que podría empañar su imagen?



15 ¿Cómo explica que cuando el IFE declara que usted ha violado la ley y que procede una sanción, el tema no es cubierto por las televisoras a pesar de su trascendencia, ya que usted es el precandidato puntero del PRI?



16 ¿Cómo explica usted a los habitantes del Estado de México –un sitio con tantas carencias– que el presupuesto de publicidad de su gobierno asciende a 990.6 millones de pesos, de los cuales destinó 30 millones a la televisión para publicitar los Foros de Reflexión: Compromiso con México?



17 ¿De qué manera esos foros contribuyeron a resolver los problemas prácticos de violencia e inseguridad que se viven en el Estado de México? ¿O simplemente fueron eventos –con cargo al erario– concebidos para promover su figura personal?



18 Ante el problema de los feminicidios en el Estado de México ha dicho que “habrá foros de especialistas para discutir el tema”. ¿Acaso los foros propuestos equivalen a una solución tangible o son tan sólo una pantalla de humo creada para distraer a la opinión pública?



19 ¿Cómo justifica que su gasto en publicidad sea 42.1% mayor que el Programa de Atención a Personas con Capacidades Diferentes? ¿No hay algo mal en sus prioridades como gobernante?



20 ¿Cuánto pagó a Televisa por la producción relacionada con su V Informe de Gobierno? ¿Y por qué en el momento en el que arribaron las camionetas de Televisa al evento habían tapado el logotipo de la empresa con papel bond y cinta de aislar? ¿Acaso ellos o usted tienen algo que esconder?



21 ¿No es cierto que usted le debe todo a Televisa; que el apoyo extra-legal de la televisora lo ha llevado de ser un político desconocido y sin trayectoria a la figura más popular de los últimos tiempos?



22 ¿Usted qué le está ofreciendo a cambio? ¿Evitar el surgimiento de una tercera cadena de televisión abierta? ¿Asegurar que no se dé la competencia en el sector? ¿Una Presidencia a la medida de los intereses de la empresa?



23 Dado que usted se declara adalid de la modernidad y la transparencia, ¿por qué no hace públicos todos los contratos que ha firmado con la empresa TV Promo? ¿Por qué no explica qué relación tiene con el brazo político y financiero de Televisa a través del cual vende espacios publicitarios, contenidos noticiosos y su línea editorial a políticos como usted a cambio de favores futuros?



24 En diversos artículos periodísticos usted habla de la imperiosa necesidad de que el Estado mexicano recupere su fuerza y su eficacia. Pero ello pasaría por la domesticación de los poderes fácticos, principalmente la televisión. Al pactar como lo ha hecho con Televisa, ¿no llegaría a la Presidencia con las manos atadas de antemano? Su actitud actual, ¿no equivale a un doblegamiento frente al poder que debería contener? ¿No viviríamos, bajo su presidencia, con un Estado aún más capturado y más débil vis a vis Televisa?



(*) Este texto se publica en la edición 1787 de la revista Proceso, ya en circulación.










8 dic 2010

Nadie podrà acusar a Denise Dresser de ser priista y mucho menos de izquierda , es lo que menos tiene ; sì està màs identificada con la derecha pero es congruente y sabe reconocer que esa corriente (la derecha) , ha resultado un verdadero fracaso en nuestro paìs , aun peor que el PRI , que ya es decir bastante y sabe reconocer que la ambiciòn y el hambre de poder los han cegado .





Diez años de desilusión








Denise Dresser


MÉXICO, D.F., 7 de diciembre.- “Este es el invierno de nuestro descontento”, anuncia el duque de Gloucester en la obra shakesperiana Ricardo III. Y vaya que lo es en México tras 10 años de gobiernos panistas en la Presidencia: 10 años con logros como la estabilidad macroeconómica, la expansión de las libertades, el crecimiento de la vivienda, la consolidación del programa Oportunidades, algunas reformas obtenidas en el Congreso. Logros sin duda, pero demasiado pequeños para el tamaño de los retos que México tiene enfrente y que ha ignorado. Mientras tanto, Felipe Calderón convoca a impedir la “tragedia” que significaría el regreso del PRI a Los Pinos, y las encuestas colocan a Enrique Peña Nieto a 40 puntos de ventaja sobre cualquier adversario.

La verdadera tragedia es que el PAN mismo ha contribuido a crear ese escenario. Lleva 10 años produciendo presidencias que no han podido o no han querido pelear por la modernización de México y han preferido conformarse con su inercia; celebrar su estancamiento; darse palmadas en la espalda por las crisis que evitaron y por los riesgos que no tomaron. Vicente Fox será recordado en gran medida por todo lo que pudo hacer y no hizo. Felipe Calderón, por la primacía que le dio a una guerra que no pudo ganar. Por todo lo viejo del antiguo régimen que sigue vivo entre nosotros.

Ambos se convirtieron en presidentes que no quisieron lidiar con los vicios del viejo sistema y erradicarlos. Dos líderes que no pudieron encarar a los peores demonios del PRI como forma de vida y encontrar la manera de exorcizarlos. Incapaces de entender que con la transición tenían ante sí la posibilidad de transformar y no sólo de preservar. Alguien como Vicente Fox, quien había denunciado a las tepocatas, a las alimañas y a las víboras prietas para después tomarse la foto junto a ellas.

Vicente Fox prefirió vender antes que gobernar. Prefirió promover antes que cambiar. Prefirió viajar a lo largo del país antes que comprender lo que debía hacer para echarlo a andar. Prefirió conformarse con la estabilidad macroeconómica, sin pensar en lo que tendría que haber hecho para construir una economía más dinámica sobre sus cimientos. Prefirió mirar el vaso medio lleno, sin ver que la mirada mundial lo ve cada vez más vacío. Un país económicamente estable pero paralizado, subsidiado por su petróleo y sus migrantes. Quizás mejor que ayer para algunos, pero igual que ayer para muchos.

Un país que –en términos de reformas profundas y necesarias– lleva 10 años dormido. Ignorando los retos que la globalización exige: una economía más competitiva, una mano de obra más productiva, una población más educada, un capitalismo más dinámico que genere riqueza y –al mismo tiempo– tenga los incentivos para distribuirla mejor. Un país con logros que palidecen ante el peso de los problemas que Vicente Fox y Felipe Calderón dejarán tras de sí.

Un México más libre pero más polarizado. Un México con más crédito pero con más crimen. Un México con más vivienda pero con más narcotráfico. Un México con más Oportunidades del cual un número creciente de personas decide emigrar. Un México con un Estado más descentralizado pero más acorralado por intereses particulares cada vez más poderosos. Un México con baja inflación y alta concentración de la riqueza. Un México dividido en un Norte violento y un Sur estancado. Un México que va perdiendo la ventaja competitiva de su cercanía con Estados Unidos, mientras lamenta el surgimiento del antimexicanismo que su letargo y su violencia han contribuido a desatar.

Quizás Vicente Fox y Felipe Calderón no son responsables de esta larga lista de sinsabores, ya que el PRI como partido mañoso y obstructor también carga con una parte de la culpa. Pero en muchos casos los presidentes panistas han exacerbado los problemas existentes. Por acción y por omisión. Por lo que hicieron y por lo que dejaron de hacer. Por las viejas reglas del juego que no modificaron y con las que permitieron que los poderosos y los privilegiados en México siguieran jugando. Por todo aquello frente a lo cual Vicente Fox cerró los ojos o volteó la mirada. Por la frivolidad desplegada que su propia esposa fomentó. Por las negociaciones difíciles que debió haber emprendido y eludió. Por el vacío de poder que produjo y que otros llenaron. Porque a lo largo de seis años Fox fue un candidato permanente pero un presidente intermitente. Fue un porrista de tiempo completo pero un jefe de Estado que llevó a éste a su debilitamiento.

Y ese probablemente es el peor legado foxista con el cual Felipe Calderón no ha podido lidiar. Un Estado que en rubros cruciales ha perdido la capacidad para serlo. Un Estado que existe para proteger la seguridad de la población pero no puede hoy asegurarla. Un Estado que existe para gobernar en nombre del interés público que ha sido rebasado por los intereses fácticos. Un Estado acorralado por las fuerzas que debería articular pero frente a las cuales se ha rendido. Un Estado arrinconado por los múltiples “centros de veto” que constriñen su actuación. Los monopolistas rapaces y los líderes sindicales atrincherados y las televisoras chantajistas y los empresarios privilegiados y los movimientos sociales radicales y los priistas saboteadores que ofrecen pactar pero sólo para diluir. Todos los que ejercen el poder informal en México. Todos los que han llenado el hueco que la Presidencia encogida deja allí.

En días recientes, Felipe Calderón ha argumentado que sería una “tragedia” volver al pasado con la corrupción, las complicidades y la opacidad que lo caracterizaron. El problema es que la tragedia ya está aquí entre nosotros. Encarnada en cada momento en que Felipe Calderón pactó con Elba Esther Gordillo, protegió a Juan Camilo Mouriño, salvó a Juan Molinar, se negó a entregarle datos al IFAI, se doblegó ante Televisa y no encaró a Carlos Slim. La tragedia de dos presidentes panistas: uno que sacó al PRI de Los Pinos y otro que lo regresará allí. Dos presidentes que salen relativamente mejor librados que sus peores predecesores, pero eso es poco decir. Dos figuras que sembraron esperanzas pero ahora cosechan reclamos. Al juicio de la historia le corresponderá aclarar si las presidencias desilusionantes de Vicente Fox y Felipe Calderón se explican por constricciones estructurales al margen de su temperamento o si ellos mismos las exacerbaron. Por miedo o flojera o ausencia de audacia o falta de experiencia. Sea cual sea la respuesta, el último presidente panista a dos años de terminar su periodo está inmerso en una tragedia como la definió Albert Schweitzer: “lo que muere dentro de un hombre mientras él sigue vivo”.








22 nov 2010




Tiranosaurio mex








Denise Dresser



MÉXICO, D.F., 22 de noviembre.- ¿En qué se parece la Suprema Corte a uno de los dinosaurios más grandes del mundo? ¿Por qué compararlos, si la Corte tiene su sede en la calle de Pino Suárez y el tiranosaurio habitó la parte occidental de Estados Unidos hace 65 millones de años? ¿Hay alguna afinidad entre una institución que imparte justicia y un reptil del Periodo Cretácico? Las similitudes no son obvias hasta que uno lee el documento elaborado por dos investigadores del CIDE –Carlos Elizondo y Ana Laura Magaloni– y titulado: ¿Por qué nos cuesta tanto dinero la Suprema Corte?”. Y allí en blanco y negro se percibe el parecido: la Corte, como el tiranosaurio, es un enorme depredador. Un carnívoro hambriento. Un espécimen que devora recursos de la ciudadanía como los dinosaurios devoraban las aves de su era.

El argumento detrás de esa enormidad es el deseo de asegurar la independencia y la autonomía del máximo tribunal. Antes de la reforma emprendida por Ernesto Zedillo en 1994, la Suprema Corte era una entidad sumisa, doblegada, guardián de los deseos del Poder Ejecutivo. No tenía el tamaño o el peso suficientes para ser considerada uno de los depredadores más feroces; ni a hadrosaurio llegaba. Pero a partir del parteaguas que el presidente impulsó, la Corte comenzó a cambiar en aras de convertirse en un árbitro jurídico creíble y aceptable. Esa tarea incluyó una serie de políticas diseñadas para asegurar su independencia: que los ministros duraran 15 años en el cargo, que sus sueldos no pudieran ser reducidos, que cuando se retiraran tendrían derecho a una pensión vitalicia, que la institución podía elaborar su propio presupuesto para que se incluyera –sin cambios– en el Presupuesto de Egresos, y que el presidente de la Corte tenía la facultad de administrar esos recursos como quisiera.

Y allí está el resultado casi 20 años después: una Corte independiente pero cara, autónoma pero rapaz. La independencia no ha asegurado el buen uso de los recursos. Más bien ha transformado a la Corte en un carnívoro constante que se alimenta a sí misma de forma ineficiente, irracional e ineficaz. En lugar de evolucionar y transformarse en pájaro, la Suprema Corte tan sólo prosiguió con las mismas prácticas del Pleistoceno priista. Y así, mordida tras mordida del presupuesto público, ha llegado a ser la Corte más cara del mundo, sin ser la más productiva o la más generadora de confianza ciudadana. Así como hay 30 especímenes de tiranosuarios rex, en México la Corte despliega un gran número de prácticas asociadas con su conversión en tiranosaurio mex.

Desde el 2003, el presupuesto asignado a la Suprema Corte ha aumentado. En 2009, la Corte gastó entre 40 y 90% más que los Poderes Judiciales en los estados. Hoy la SCJN gasta mucho más que otros tribunales prestigiados en el mundo. La Suprema Corte de Estados Unidos aplica el 37% de lo que ejerce la mexicana. La de Canadá gasta el 15.2% de lo que eroga la nuestra. El Tribunal Constitucional de España usa sólo el 14.4% de los recursos que se embolsa anualmente el de México. Y a pesar de que la SCJN gasta tanto, no es la más productiva. El tribunal constitucional de Perú resuelve 37% más asuntos que nuestra Corte, pero con un presupuesto equivalente a 3% del ejercido por nuestro máximo tribunal.

Y llegamos hasta aquí con una Suprema Corte cara y comparativamente improductiva porque ha seguido las prácticas del viejo régimen, las reglas del juego de la era priista que convirtieron la función pública en una fórmula para la distribución del botín. Para la contratación de familiares. Para la creación de empleos. Para el otorgamiento de favores. Para la institucionalización del patronazgo. Por ello nuestra Corte, con sus 3 mil 116 funcionarios, tiene casi siete veces más personal que la Suprema Corte estadunidense y 45 veces más que el Tribunal Constitucional de Chile. Peor aún: de esas 3 mil 116 plazas, el 75% son para funciones de carácter administrativo y sólo el 25% sirven en funciones sustantivas o jurisdiccionales. La Corte mexicana dispone de 108 secretarios de estudio y cuenta. Pues resulta que el Tribunal Constitucional Español tiene sólo 54 plazas similares, pero con la mitad del número que emplea la nuestra resolvió más casos en el 2009. Nuestro tribunal supremo es tan grande, pesado y aletargado como los fósiles de sus contrapartes dinosáuricas.

¿Y en qué gastan tanto? Pues cada uno de los ministros gana 347 mil pesos netos al mes, más que el presidente de la República, quien percibe 152 mil pesos netos. Gastan más en los sueldos que se otorgan que los ministros en Canadá, Estados Unidos, Alemania, España, Colombia y Perú. Gastan en pensiones vitalicias que van de 150 mil a 225 mil pesos mensuales. Gastan en seguros de gastos médicos mayores, por los cuales el máximo tribunal eroga de 10 mil a 100 mil pesos anuales por cada ministro, incluyendo a los ya retirados. Gastan una suma diaria de 33 mil 766 pesos presupuestada para alimentos por ministro. Gastan en viáticos para viajes nacionales e internacionales la cantidad de 19 millones 148 mil 457 pesos, que diariamente serían 54 mil 115 pesos por persona. Gastan porque pueden hacerlo.

Los ministros, lamentablemente, habitan ese país paralelo distinto al de la mayor parte de los ciudadanos. En esa otra realidad pueden ser los reyes mejor alimentados, los sultanes más apapachados, los dinosaurios más engordados. Desde su posición privilegiada no tienen que predicar con el ejemplo, dejar de autoasignarse prestaciones excesivas o injustificables, valorar la ética pública o afianzar la confianza ciudadana. Ante los escandalosos datos revelados por el CIDE han respondido con el silencio o la ofuscación. Quizás creen en el viejo dicho que se usa para justificar los sueldos altos: “si pagas cacahuates, obtendrás monos”. El problema no es que hayamos creado monos, pero sí hemos concebido un dinosaurio insaciable. Tenemos una Corte muy cara, mal administrada, con una burocracia demasiado amplia y con sueldos y prestaciones excesivas para los altos cargos. Un tiranosaurio mex que se nutre del erario y de los impuestos pagados por millones de ciudadanos.








25 oct 2010




21 reflexiones sobre la Licitación 21








Denise Dresser


MÉXICO, D.F., 25 de octubre (Proceso).- 1) El gran ganador del colapso de la alianza Televisa-Nextel es Ricardo Salinas Pliego, quien logra efectuar otro Chiquihuitazo ante el pasmo del gobierno, que ve el fin de su intento por crear otro competidor con la capacidad de enfrentar a Carlos Slim.

2) Slim es otro personaje que debe estar de plácemes, ya que el fin de la asociación Televisa-Nextel significa el fin de los desatinados esfuerzos gubernamentales por inyectar competencia en el sector de la telefonía celular.

3) Salinas Pliego demuestra nuevamente que a través de la intimidación, la denostación y las tácticas agresivas puede sacar a un competidor –en esta ocasión Televisa-Nextel– de la jugada. El episodio reciente tan sólo confirma su reputación de empresario gangsteril. De nuevo obtiene lo que quiere: así como se apropió ilegalmente del Chiquihuite, ahora consigue doblegar a Televisa y a Felipe Calderón.

4) Ante la probabilidad de litigios interminables interpuestos por TV Azteca, Televisa prefiere rendirse y adoptar el papel de víctima.

5) Televisa se ve obligada a beber una sopa de su propio chocolate. En otras instancias en las que su predominio iba a verse afectado –como en el caso de una tercera cadena de televisión– hizo lo mismo que Ricardo Salinas Pliego ha hecho ahora: usar la pantalla de televisión para desacreditar a su adversario.

6) Ante su derrota, Televisa intenta presentarse como adalid de la competencia frustrada, cuando siempre ha rechazado la competencia y ha recurrido a todas las argucias legales y extralegales para frenarla.

7) Televisa denuncia que el poderío Telmex-Telcel representa un freno para el desarrollo de México cuando su propio predominio en la televisión tiene el mismo efecto. Es un caso clásico del “burro hablando de orejas”.

8) Televisa denuncia lo que llama “la falta de certidumbre jurídica” que llevó a compañías extranjeras a no participar en la Licitación 21, cuando no lo hicieron precisamente porque saben de lo que es capaz la televisora para lograr sus fines. Televisa lamenta la falta de competencia extranjera en el sector, cuando siempre ha hecho todo a su alcance para frenarla.

9) Televisa se queja de que Telcel –o sea Carlos Slim– ha usado sus influencias para aniquilar a los “nuevos jugadores”, cuando Televisa siempre ha hecho lo mismo. La hipocresía de su posición es obvia y risible.

10) Televisa dice que “le creyó” al gobierno lo de fomentar la competencia, cuando la Licitación 21 que ganó desde el principio estuvo plagada de irregularidades.

11) Televisa se queja de la “ofensiva mediática, legal y gubernamental” sin precedente en la historia, cuando la que padece es la misma que puso a andar hace unos años contra los adversarios de la Ley Televisa.

12) Televisa se sintió profundamente ofendida de que los críticos de la licitación se refirieran a ella como una “ganga”, cuando históricamente ha sido el beneficiario de múltiples “gangas” otorgadas por el gobierno, empezando por su propia concesión, por la cual no pagó un solo peso.

13) Televisa se queja de los 72 amparos interpuestos en su contra e ignora los innumerables amparos a los que ha recurrido en el pasado para mantener su posición duopólica.

14) La televisora culpa al gobierno por haber creado el “hervidero politico” en el cual se convirtió la licitación, cuando era evidente que surgiría por los términos irregulares en que se realizó.

15) La televisora sugiere que el gobierno mismo usó la licitación para “chantajear a Televisa de cara a la contienda electoral de 2012”. Por algo lo dirá: lleva años chantajeando a los partidos y sabe cómo hacerlo. La única diferencia aquí es quién iba a chantajear a quién.

16) Televisa dice que no quiso “quedar en manos del gobierno federal” y por ello se levantó de la mesa. La empresa actúa como si no fuera la concesionaria de un bien público sujeta a reglas, y trata de ocultar la razón real por la que se retiró: el miedo a Ricardo Salinas Pliego y el desgaste público que le ha producido el pleito, reminiscente del escándalo que estalló alrededor de la Ley Televisa.

17) A lo largo del proceso, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes exhibió una ineficacia descomunal. Quiso usar un medio malo (la Licitación 21) para alcanzar un objetivo bueno (la competencia), y ahora Juan Molinar se ha quedado con las manos vacías. De nuevo el gobierno de Felipe Calderón emerge como el jugador más débil e incompetente.

18) Como bien lo ha señalado la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), la Licitación 21 fue irregular y de legalidad controvertible. De entrada, las bases fueron inequitativas y demostraron que el gobierno de Felipe Calderón quería elegir un ganador de antemano, en detrimento de otros posibles participantes.

19) A menos que un juez determine que todo el proceso fue irregular desde el principio, es poco probable que la licitación sea revocada y se efectúe de nuevo. Al hacer las cosas de la mala manera en que las hicieron, tanto la SCT como la Cofetel están en un callejón sin salida. La tan cacareada medida en favor de la competencia se ha derrumbado, y con un costo político muy alto para Calderón y su equipo.

20) La parcialidad gubernamental evidente en favor de Televisa despertó la ira de otro monstruo – Televisión Azteca–, y Juan Molinar no pudo hacer más que presenciar la pelea entre ambos.

21) El derrumbe de la Licitación 21 nos regresa al statu quo ante, y evidencia la debilidad del gobierno ante las criaturas que ha engendrado: Ricardo Salinas Pliego, Emilio Azcárraga Jean y Carlos Slim. Al final del día ganaron los que siempre se han dedicado a bloquear, obstaculizar, entorpecer, violar y monopolizar. Y perdieron los consumidores del país que se merecen procesos transparentes y equitativos, encaminados a fomentar la competencia. Ganaron los que una y otra vez logran vetar y perdieron las víctimas de esos vetos: los ciudadanos que pagan de más porque el gobierno no logra controlar a los monstruos que concibió.








13 oct 2010


El miedo necesario




Denise Dresser



“El rey Enrique: Es cierto que estamos en grave peligro; por ello más grande aún debe ser nuestro valor.”

Shakespeare, Enrique V



MÉXICO, D.F., 12 de octubre.- Felipe Calderón imprudente. Felipe Calderón obsesivo. Felipe Calderón tan atado psicológicamente a Andrés Manuel López Obrador que desentierra la frase con la cual polarizó al país. “Un peligro para México”, reitera con orgullo. “La política del rencor y del resentimiento que siembra”, reclama quien ahora demuestra lo que antes denunció. El presidente de México vanagloriándose de la división que le achaca a su adversario pero de la cual también es responsable. Cuatro años después de la elección, y AMLO parece preocuparle más que el inminente regreso del PRI. Cuatro años después de un proceso agitado que insiste en revivir, Felipe Calderón vuelve a centrar la mirada en el lugar equivocado. En el miedo que despierta un hombre y no en las condiciones que lo produjeron. En el miedo que México debe tenerle al Mesías tropical y no en los problemas persistentes que propician su permanencia.

Porque el miedo que Felipe Calderón le tiene a Andrés Manuel López Obrador es el mismo que comparten tantos mexicanos más; los que prefieren odiar a un personaje antes que mirar al país que lo parió. Es el miedo a ese país de pobres, de “nacos”, de indígenas, de desarrapados. Miedo a quienes viven parados en los camellones vendiendo chicles o subsisten en el campo cultivando maíz. Miedo a los mineros enojados y a los cañeros sublevados. Miedo a los resentidos y a los marginados. Miedo a mirar la realidad del subdesarrollo detrás de la retórica de la modernidad. Miedo a la verdad y a nosotros mismos. Miedo a mirar al país tal y como es. Detrás de los mitos. Detrás de las cercas electrificadas y los muros infranqueables. Detrás de la hipocresía fundacional en un país profunda y dolorosamente desigual.

A México le urge tener miedo, pero no a un político controvertido. A México le urge el miedo necesario que nace de la honestidad desplegada ante el “país de mentiras”, como lo bautizó Sara Sefchovich. El miedo que surge frente a la brecha entre lo que se dice y lo que es; entre el discurso del poder y la realidad del poder. El miedo que emerge cuando se descubre que la mentira constituye la esencia de la vida política mexicana y además es indispensable para gobernar. El miedo a reconocer los engaños para consumo interno que la clase política usa todos los días: el discurso que asegura que “el Senado de la República trabaja para ti” y que los indios son nuestros iguales y que el gobierno busca la justicia social y que la educación es una prioridad y que la economía está sana y sólida y que vamos ganando la guerra contra el crimen organizado, siendo que nada de esto es así.

Y esas grandes mentiras impiden colocar un espejo frente a los ojos del país y frente a quienes han permitido que sea como es hoy. Un lugar rico con muchos pobres. Un lugar con más multimillonarios que Suiza, según la lista más reciente de la revista Forbes. Donde gran parte de las fortunas han sido acumuladas en sectores con poca o ninguna competencia y protegidos por el gobierno. Donde Televisa regularmente obtiene todo lo que quiere y a precio de ganga. Donde, según un estudio reciente de la ONG Fundar, siete de cada 10 mexicanos padecen un abuso de autoridad cada vez que pisan un Ministerio Público. Donde el 94% de los delitos no son resueltos. Donde el 40% de las mujeres dicen haber padecido la violencia doméstica. Donde no hay siquiera “responsables” de la tragedia de la guardería ABC. Donde 17 millones de personas viven en pobreza extrema. Datos duros de un país donde la vida es difícil para la mayoría de quienes sobreviven en él.

Eso es lo que debería provocar miedo. Eso es lo que debería producir temor. Eso es lo que los mexicanos deberían combatir y cuestionar y odiar y recordarle a Felipe Calderón y a los precandidatos presidenciales, todos los días a toda hora. Hay demasiados mexicanos para los cuales el país no funciona. Hay demasiados mexicanos para quienes más de lo mismo durante el gobierno de Felipe Calderón ha significado peor de lo mismo. Hay demasiados mexicanos que desean una transformación a fondo del país que los ha excluido o maltratado o ignorado. Y también hay demasiados mexicanos que no lo entienden, para los cuales el país no va tan mal. Porque los privilegiados viven muy bien, aunque sea detrás de muros cada vez más elevados, con escoltas cada vez mas armadas, con séquitos de seguridad cada vez más grandes. Aunque sea con miedo.

Y de allí las siguientes preguntas: ¿Qué es y ha sido más peligroso para México, López Obrador o un sistema socioeconómico que concentra la riqueza y no quiere distribuirla de manera más justa? ¿López Obrador o élites políticas, sociales y empresariales satisfechas con las tajadas que se sirven? ¿López Obrador o partidos políticos que no representan a la población ni rinden cuentas ante ella? ¿López Obrador o la corrupción política que corroe la confianza en las instituciones? ¿López Obrador o políticos sentados en largas mesas con manteles de fieltro que llegan a grandes acuerdos para que poco cambie? El odio feroz a AMLO ata a su crítico principal –Felipe Calderón– a un adversario falso. El verdadero peligro para México no es un hombre, sino la resistencia de tantos a compartir el país y gobernarlo mejor. Y el miedo necesario que los mexicanos deberían compartir es la posibilidad de que México siga siendo así.





24 jun 2010




Guardianes del infierno








Denise Dresser

MÉXICO, D.F., 23 de junio.- Allí está nuestro Cerbero mexicano. Esa figura de la mitología griega, ese perro de tres cabezas parado en la puerta del infierno. El guardián del Hades, encarnado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuya mayoría asegura que no habrá escapatoria jamás, jamás. Al hablar y votar como lo acaban de hacer siete ministros en el caso de la guardería ABC aseguran que no será posible salir del país donde todo pasa y no pasa nada. Donde no hay “responsables”, sino tan sólo “involucrados”, y de rango menor. Donde importa más apaciguar el enojo del presidente Calderón con el histórico dictamen del ministro Arturo Zaldívar, que el reconocimiento de las verdades incómodas que revela. Donde los “involucrados” de alto nivel alegan que no se les concedió audiencia, cuando tuvieron acceso privilegiado a los ministros y pudieron hacer un cabildeo personal tan exitoso que los exoneró.

Nuestro Cerbero nacional, un vigilante leal de las compuertas que impiden a los mexicanos el éxodo del inframundo. Un lugar en el cual la población se ha acostumbrado a la impunidad y no tiene más recurso que la indignación personal. Un lugar en el cual se obliga a los padres de 49 niños muertos a rogar por la intervención del Máximo Tribunal dado que los Ministerios Públicos no investigan crímenes, las Procuradurías no procuran justicia, los funcionarios no renuncian, las instituciones no cumplen. Y llegan allí, el pecho cubierto con las fotografías de los hijos que depositaron al cuidado del IMSS –cuyo escudo es un águila que protege a una madre que protege a un hijo– y que nunca más volvieron a abrazar. A acariciar. A mecer entre sus brazos, como todavía lo pueden hacer Juan Molinar y Daniel Karam y Eduardo Bours con los suyos.

Cerbero, el hermano de la Quimera, de la pendencia. Cerbero tiene –según los textos clásicos– una cabeza que representa el pasado; aquella era en la que los ministros de la Suprema Corte se comportaban como comparsas del Poder Ejecutivo y seguían sus instrucciones. Aquella era en la que no importaba ignorar, mancillar y burlarse de la Constitución o ponerla al servicio de la protección política. Aquella era en la cual, en aras de “defender” a las instituciones del Estado mexicano, se ignoraba cuando fallaban y se olvidaba a quienes padecían los costos, que casi siempre eran los desposeídos.

Aquella era que considerábamos superada y vemos revivir con ministros temerosos o inconsistentes o presionados o escurridizos; con argumentaciones –en tono consistentemente socarrón– como las del ministro Aguirre Anguiano, que sólo reconoce “algunas negligencias” e ignora las implicaciones probabilísticas del muestreo realizado por la Comisión Investigadora. O las del ministro Sergio Valls, con las que asegura que “no es problema del IMSS el de la supervisión” por la instalación de una gasolinera cerca de la guardería, y con ello se lava –y les lava– las manos a los “involucrados”. O las del ministro Luis María Aguilar Morales sugiriendo que no hay una buena ley que regule las guarderías, pero a la vez rechaza que exista un desorden generalizado por ello. O las de Margarita Luna Ramos, quien dice que “probablemente sí se diera el desorden” pero no se atreve a votar para acreditarlo. O las de Fernando Franco, quien afirma que hay “irregularidades de diferente grado y hay algunas que no afectan la seguridad”, con lo cual acepta que se viola la ley un poquito. O las de Guillermo Ortiz Mayagoitia, quien –increíblemente– usa como pruebas para acreditar su posición los “comentarios de la gente” y con ello constata que el sistema de guarderías subrogadas del IMSS es satisfactorio, cuando la investigación auspiciada por la propia Corte evidencia lo contrario.

Y sin duda todos ellos se sentirán orgullosos por la defensa del honor del IMSS, sin comprender que en este caso no se denostaba a la institución como tal, sino a los funcionarios omisos o incompetentes; se trataba –como lo subrayó con razón el ministro Zaldívar– de proteger al IMSS de los malos servidores públicos. Y sin duda los ministros de la mayoría se escudarán en esa facultad de investigación maltrecha y mal diseñada que les otorga el artículo 97 de la Constitución. Dirán que hicieron todo lo posible, dadas sus limitaciones. Incluso insistirán en que les quiten la facultad para así evitar la incomodidad que entraña asumir posiciones controvertidas y defenderlas. Pero el dictamen singular del ministro Zaldívar les ofrecía una puerta de escape, una ruta con la cual ayudar a los mexicanos a salir del infierno de la impunidad garantizada. Él ofrecía otra cara para el Cerbero cómplice de las cosas tal y como son. Él ofrecía la cara del futuro para la Suprema Corte, la faz de lo que podía ser.

La Suprema Corte que México merece, capaz de perderle el miedo a las palabras; capaz de mirar a ese otro México en el que ellos no viven, habitado por personas sin poder –como los padres de la guardería ABC–, cuyos derechos tienen la obligación de proteger. Capaz de pronunciar la palabra “impunidad”, la palabra “responsable”, la palabra “omisión”, la palabra “violación”, como lo hicieron José Ramón Cossío y Olga Sánchez Cordero y Juan Silva Meza y José de Jesús Gudiño. Capaz de exigir una modificación constitucional para que las investigaciones que realiza sí tengan efectos jurídicos. Porque si no lo hacen y continúan escondiéndose detrás de la ambigüedad, los tecnicismos y las visiones estrechas, los ministros que votaron una y otra vez en contra del dictamen tan sólo darán validez a lo que su colega Arturo Zaldívar reprochó: si el segundo párrafo del artículo 97 no sirve para fincar responsabilidades, pues “realmente no sirve para nada”.

Como no sirvió en este caso porque la mayoría de la Corte simplemente no quiso darle vida o sentido al texto constitucional. Optó por ignorar el argumento –enraizado en las mejores democracias– de la responsabilidad política asociada con el servicio público. Y con ello mostró la tercera cara de Cerbero, la cara del presente. La cara de los fallos jurídicos mediocres y mal argumentados. La cara que insiste en considerar la crítica necesaria como alta traición a la Patria. La cara de un México en el que siempre faltan reglas y donde las que hay no se cumplen. La cara con la cual se aceptan las omisiones, y por ello nunca hay servidores públicos de alto nivel responsabilizados, como Juan Molinar o Daniel Karam, que saltarán a otro puesto gracias al permiso que la Corte les ha dado. La cara desencajada de los padres de 49 niños muertos a quienes la Corte les acaba de decir: “Bienvenidos al infierno, y ni modo”. Una Suprema Corte que, parafraseando las palabras de Juan Rulfo, “no oye ladrar a los perros