21/05/2011



Desfiladero




Violetita o la humedad





Jaime Avilés




Violetita lavaba copas en un bar de Chicago donde todos los empleados eran hondureños e ilegales. Un día la Migraña los arrestó y los deportó a Tegucigalpa con todo y Violetita. Como pudo, la pobre llegó a Guatemala, cruzó a México y se subió al Tren de la Muerte para regresar a su natal Guanajuato. Pero entonces le empezó a ir peor.

Fue detenida por Migración y vendida por ésta a la Mara Salvatrucha en Oaxaca; en Guanajuato, saltó del tren pero la caída le provocó un aborto. Cuando un médico la revisó, la acusó de asesina y la metió presa. Un juez la condenó a 29 años de cárcel por “homicidio en razón de parentesco”.

Gracias a la presión de la sociedad civil, recobró su libertad y volvió al Tren de la Muerte, donde un pollero le agarró cariño. Al pasar por San Luis Potosí, el pollero le contó que la Minera San Xavier destruyó el Cerro de San Pedro, para sacarle 15 kilos de oro al día, que al cabo de cinco años redituaron utilidades por más de mil millones de dólares, mismos que no dejaron ningún beneficio en México.

Por último, al atravesar Tamaulipas, muy cerca ya de Texas, la Policía Federal la detuvo, y a cambio de un poco de polvo colombiano, la entregó a un cártel, que optó por matarla, cuando vio que ella no podría conseguir los 5 mil dólares del rescate.

Violetita es un personaje ficticio; en cambio, las desgracias que le ocurrieron son reales y las han padecido, y en este momento las padecen, miles y miles de hombres y mujeres, víctimas de la política migratoria de Felipe Calderón.

Pero Violetita es también el nombre de un espectáculo teatral, nacido a raíz de una pregunta que en agosto del año pasado formularon, en Montevideo, Eduardo Galeano y Helena Villagra, cuando supieron que 72 migrantes habían sido asesinados en San Fernando, Tamaulipas.

La pregunta consistía de sólo dos palabras, que Eduardo y Helena repitieron atónitos e indignados una y otra vez. ¿Por qué? La respuesta es Violetita, una historia lista para ser contada por actores y músicos, profesionales o aficionados; que se puede representar en teatros o plazas públicas, transmitir como serie radiofónica, grabar como video, etcétera.

Sin embargo, y ante todo, Violetita aspira a ser un juego de mesa. Un pretexto para acercar a los padres con los hijos, y a los amigos con las amigas, a fin de repartirse entre todas y todos los múltiples y variados personajes y actuar las 10 escenas del libreto, que termina, eso sí, con un final tan feliz que la tragedia se convierte en un karaoke (por lo que se recomienda contar siempre con un guitarrista, un acordeonista o una pianista, y si ésta es además fotógrafa, mejor que mejor).

Quienes preparamos el montaje de Violetita en el formato más clásico del teatro de cabaret, sostenemos que el objetivo central es lograr que nuestro pequeño y divertido juguete llegue a las familias que viven en tantas ciudades del país donde ya no es posible representar espectáculos en espacios públicos. Estamos convencidos de que Violetita se puede usar y disfrutar en el confort de la vida doméstica.

¿Qué pretende Violetita, además de hacer reír? Casi nada: discutir con nuestros vecinos, amigos y compañeros de trabajo, deporte o desempleo, por qué está pasando lo que está pasando, y por qué deberíamos organizarnos, casa por casa y casilla por casilla, a fin de luchar pacíficamente para expulsar de nuestras vidas este régimen sanguinario y putrefacto.

Por todo esto, quienes formamos el núcleo inicial de Violetita hemos decidido fundar la Compañía Nacional del Teatro de Mesa, a la que cualquiera puede afiliarse desde hoy, escribiendo al correo electrónico de esta página, pues queremos que Violetita se meta, como la humedad, por todas partes. Empezando por los cinco municipios claves del estado de México, donde se decidirán las elecciones del próximo 3 de julio. Ecatepec, Tlalnepantla, Neza, Chalco y Chimalhuacán.

Encinas: 10 puntos

No en el cielo, sino algo más arriba de la estratósfera pusieron el grito los levantacejas cuando Alejandro Encinas, tras el arrranque de su campaña electoral, y en compañía de Andrés Manuel López Obrador, asumió 10 compromisos a favor de los mexiquenses. A uno lo acusaron de “tirano”, a otro de “títere”, pero ninguno dijo qué ofreció Alejandro si el voto mayoritario lo eleva al poder.

Pues bien, lo que propuso es lo siguiente... “1. Su gobierno dará créditos ‘a la palabra’ para ayudar a crear empresas familiares. 2. Establecerá un seguro de desempleo. 3. Apoyará a los productores del campo. 4. Abrirá comedores populares en las colonias de más bajos recursos. 5. Otorgará, como en el DF, una pensión a todos los adultos mayores.

“6. Respaldará con becas a madres solteras y con una pensión mensual a personas con discapacidad. 7. Brindará atención médica y medicinas gratis a todos. 8. Entregará uniformes escolares y desayunos gratuitos a los alumnos de las primarias y secundarias públicas, y no rechazará a ningún aspirante a la prepa ni a la universidad, cubriendo 100 por 100 la demanda estudiantil. 9. Pondrá en marcha un programa de salud urbana para que nadie carezca de agua potable y drenaje. 10. Ofrecerá empleo digno a todos los miembros del SME que fueron despedidos por Calderón.”

El candidato priísta, Eruviel Ávila, quien fue dos veces presidente municipal de Ecatepec y está considerado como hijo putativo del obispo Onésimo Cepeda, pues tiene con él una relación similar a la que en Jalisco cultivan Etilio González Márquez y el cavernal Sandoval Íñiguez, perdió 2.5 puntos porcentuales de la todavía amplia ventaja que le lleva a Encinas, cuando éste hizo públicos sus 10 compromisos.

Éstos buscan la restauración del estado de bienestar social, para proporcionar fuentes de subsistencia honesta a las familias de la clase media caídas en desgracia, que son la mayoría; rescatar del desamparo económico a los campesinos, a quienes el TLC les prohibió recibir subsidios oficiales; alimentar y vestir a los niños de las escuelas públicas que cursan los primeros ciclos de la enseñanza, y no excluir a ningún joven de la educación superior, para quitarle agua al pez del crimen organizado.

La plataforma de Encinas, inspirada en el Nuevo Proyecto de Nación que impulsa el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), está diseñada para reconstruir el tejido social de uno de los estados del país más castigados por la desigualdad económica, la violencia de los traficantes de drogas, de personas, de armas y de órganos humanos; la legendaria brutalidad de la policía estatal, la corrupción de la burocracia copetona, el flagelo de los feminicidios y los grandes negocios de Peña Nieto con empresas españolas (algunas de ellas, por cierto, también trabajan para Marcelo Ebrard) las cuales, con tan fabulosas ganancias, reciben una probadita de las fortunas que obtendrán si su empleador llega a Los Pinos en 2012.

Pero no olvidemos la geopolítica. El estado de México está entre dos bastiones de Morena: Michoacán y el Distrito Federal. A quienes militan en ambas entidades, nada les impide sumarse a la campaña de Encinas, para formar comités de defensa del voto casilla por casilla. La derrota de Peña Nieto en su propia cancha se antoja difícil, no imposible. Por su parte, los jóvenes cada día más entusiastas y numerosos del movimiento que lucha contra la guerra de Hillary Clinton y Calderón, observan atentamente la rebelión de sus hermanos españoles, inflamada por los vientos del norte de África, que podrían empezar a soplar hacia acá. Si ganan los Pumas, salgamos a festejar al grito de ¡No más sangre!

jamastu@gmail.com







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