E D I T O R I A L
Invertir en educación
Las advertencias lanzadas el pasado viernes por el Partido de la Revolución Democrática en el Congreso de la Unión, en el sentido de que el gobierno federal prevé la disminución de los recursos destinados a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y al conjunto de las instituciones públicas de educación superior, obligan a ponderar la importancia que tiene para un país como el nuestro la inversión pública en el gasto destinado a la enseñanza.
A nadie es ajeno que las dificultades económicas por las que atraviesa la nación demandan, hoy más que nunca, una racionalización de la inversión pública. Si a esta consideración se añaden las inercias ideológicas del grupo que detenta el poder, que lo han llevado a aplicar durante los últimos años una política de acoso presupuestario en contra de las instituciones universitarias a cargo del Estado, la tentación es, entonces, insoslayable: la disminución adicional del dinero destinado a las universidades públicas y la exclusión, por consiguiente, de los estudiantes de escasos recursos –que son la gran mayoría– de los ciclos de educación superior.
Las advertencias lanzadas el pasado viernes por el Partido de la Revolución Democrática en el Congreso de la Unión, en el sentido de que el gobierno federal prevé la disminución de los recursos destinados a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y al conjunto de las instituciones públicas de educación superior, obligan a ponderar la importancia que tiene para un país como el nuestro la inversión pública en el gasto destinado a la enseñanza.
A nadie es ajeno que las dificultades económicas por las que atraviesa la nación demandan, hoy más que nunca, una racionalización de la inversión pública. Si a esta consideración se añaden las inercias ideológicas del grupo que detenta el poder, que lo han llevado a aplicar durante los últimos años una política de acoso presupuestario en contra de las instituciones universitarias a cargo del Estado, la tentación es, entonces, insoslayable: la disminución adicional del dinero destinado a las universidades públicas y la exclusión, por consiguiente, de los estudiantes de escasos recursos –que son la gran mayoría– de los ciclos de educación superior.
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