2 jul 2008

Astillero
Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

Hoy

■ Golpear al que protesta

■ Elba hace (otro) fraude

■ Espino confiesa


Felipe Calderón ejerce formalmente la Presidencia de la República rodeado de multitudes castrenses, refugiado en foros de concurrencia controlada, políticamente a salto de mata, asediado por los fantasmas corpóreos de su ilegitimidad de origen y su desempeño oficial profundamente contrario a los intereses popular y patrio. Ayer, por ejemplo (uno entre varios), en víspera de que se cumplan dos años de que se hizo del poder, fue necesario que elementos castrenses, distribuidos en las policías federal y estatal, así como el Estado Mayor Presidencial, enfrentaran con violencia física a ciudadanos mazahuas que exigían el cumplimiento de los acuerdos celebrados el 14 de diciembre de 2006 con el gobierno calderonista, representado por José Luis Luege, titular de la Comisión Nacional del Agua. Mexicanos agredidos y sitiados en Villa de Allende, estado de México, con lo que se deja denso testimonio de la distancia política que hay entre un ocupante precarista del Poder Ejecutivo federal y sus presuntos representados. Felipe que ni ve ni oye a quienes protestan (es más, les juega un engaño logístico con helicópteros para salir del lugar: el que toma posesión mediante actos de ilusionismo también puede salir de embrollos mediante artes de escapismo) y que se embelesa con la entrega del programa impuesto de “piso firme” en comunidades campesinas y de “entrega de microcréditos a adultos mayores”. Le acompañan la esposa, Margarita Zavala; el secretario de desarrollo social y electoral, Ernesto Cordero (hijo de oveja asistencial que en realidad es mapache); el cobrador de quincenas a título de una empresarial Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Luis H. Álvarez, y el ahijado futurista de Carlos Salinas, Enrique Peña Nieto, heredero de las cuentas morales y económicas de Arturo Montiel.

Otra integrante del heroico elenco de 2006 celebró la fecha con una nueva muestra de vocación defraudadora. La magistral Elba Esther Gordillo desplegó trucos, que para ella son de primaria, con el propósito de imponer dirigentes en la sección 9 del SNTE. No fue necesario que pusiera en acción todo el ejército de comisionados sindicales que se han especializado en hacer que cualquier derrota en las urnas acabe en los resultados oficiales con una victoria aunque sea por una diferencia de 0.56 por ciento, ni entró en contacto telefónico con gobernadores priístas para preguntarles si iban por azul o por amarillo y convencerlos de que manipularan sus existencias de votos para venderlas adecuadamente al michoacano que sería declarado ganador hubiera sido como hubiera sido. Elba fue, simplemente, la Elba de siempre: engaños, cambio de sede, acreditaciones dobles, “extravíos” de delegados, acuerdos prestablecidos y aprobados al vapor, y elecciones oscuras, manipuladas e ilegítimas. Claro, la Operación Profesora Electoral provocó un plantón de cinco horas en Zócalo-Ref..., no, perdón, en calzada de Tlalpan y protestas de votantes que denunciaban fraude. Cualquier coincidencia con 2006 es pura semejanza.

El hombre que volcó el peso del aparato gubernamental federal en favor de un heredero maniatado, y vivió políticamente para confesarlo con cinismo, fue declarado ayer, por sus correligionarios, inocente de las acusaciones de haberse enriquecido ostentosamente a su paso por Los Pinos. Miembros panistas de la comisión legislativa Fox creyeron oportuno –aprovechando que el presidente de ésta, el priísta Víctor Valencia, tiró la toalla para irse a Chihuahua– declarar a salvo al principal benefactor electoral del felipismo, en vísperas de festejar el “fraude patriótico” de dos años atrás. Otro desbocado (no expresamente Fox) de actualidad es Manuel Espino, quien en reciente entrevista con Georgina Morett, en Milenio, dijo que en 2006 él se entrevistó con 10 gobernadores del PRI para invitarlos a que practicaran el voto útil. ¿En qué momento tomó Manuel esa decisión que le “sacudía la cabeza” y le llevaba a buscar “una justificación hasta moral”? Espino confiesa: “cuando se nos desfonda la campaña después del segundo debate, cuando López Obrador pone contra las cuerdas a nuestro candidato con lo de su cuñado. Entramos a una especie de conciencia perpleja de ‘ahora qué hacemos’, y yo veía al equipo de la campaña preocupado; mientras la gente reaccionaba, yo me fui a ver a los gobernadores; no lo platiqué con Felipe”. Según los cálculos de Espino, seis mandatarios del partido de tres colores “apoyaron” a Calderón, de dos tiene duda y otros dos de plano no hicieron nada. No rechaza el ex presidente del PAN que esos priístas hubiesen “tenido el cálculo de cobrar facturas; eso ya no me tocaría a mí, y veo hoy la relación de los mandatarios del PRI con Felipe buena, cercana. Alguna vez le comenté a Felipe que algunos gobernadores se habían portado bien, pero no entré en detalle porque no era necesario (...) Creo que la contribución de los gobernadores fue más importante que la del SNTE”.

Los fantasmas del fraude electoral de 2006 siguen vivos, presentes, actuantes. Dos de julio, no se olvida.

Astillas

Divinas noticias para Joel Ortega: su jefe, Marcelo Ebrard (que de jefe de gobierno pasó a simple árbitro de la pelea superlibre entre el procurador capitalino y el secretario en capilla), lo elogió ayer ante ingenieros por “el trabajo que ha llevado a cabo siempre con valor, con lealtad, con honestidad”... El coordinador de los senadores panistas, Gustavo Madero (quien remplazó a Santiago Creel, quien desde Bucareli concedió permisos para juegos y apuestas a empresas formadas por Televisa), prefiere los juegos de azar a los debates y las consultas. Para él, la reforma petrolera calderónica es “inexorable” e “impostergable” (¡sopas, también ha de ser espiritista!) y, a partir de esas consideraciones tan democráticas, incluyentes y reposadas, se ha permitido apostar “doble contra sencillo” a que la tal reforma será aprobada “en las próximas semanas”... Y, mientras en la meca del panismo foxista, León, los policías se entrenan en torturas, ¡hasta mañana, con el anuncio de que el mes venidero habrá circo en el Zócalo (y, ¿cuándo habrá PAN?)!

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