10/05/2012




CNNMéxico).- Las jornadas de campaña de Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda a la presidencia de México, inician de madrugada.

“¡Ánimo, ánimo buenos días!”, acostumbra a decir a los reporteros somnolientos que cubren sus conferencias de prensa programadas todos los días entre seis y siete de la mañana, para después cumplir sus recorridos proselitistas por el país.

El hábito de madrugar lo tiene desde sus primeros años como servidor público y ha marcado una diferencia frente al resto de sus competidores cuyas jornadas inician más tarde y que no todos los días ofrecen conferencias de prensa.

El café y las palabras de aliento para su equipo y los comunicadores nunca faltan, tampoco el tono a veces irónico de los comentarios, como el día que invitó a la atleta mexicana, Ana Gabriela Guvera, a una de sus ruedas de prensa para hablar de un foro de consulta deportiva.

“Por eso es importante fomentar el deporte, porque así uno se mantiene ecuánime, se hace a un lado el estrés, es bueno para la salud. Yo se los recomiendo, ahora que están levantándose temprano, levántense una hora más temprano y llegar (sic) aquí relajados, para no pelearnos”, ha dicho a los reporteros.

Un candidato sin día de descanso

La agenda del candidato incluye actividades los siete días de la semana. En una jornada puede visitar hasta dos estados y sostener encuentros o mítines en cuatro sitios diferentes.

Durante el primer mes de campaña, visitó más de 30 ciudades y, si todos los trayectos los hubiera hecho por tierra, sus recorridos sumarían más de 30,000 kilómetros.

El candidato viaja en vuelos comerciales, ligero y generalmente sin equipaje porque en pocas ocasiones duerme fuera del Distrito Federal. Lo acompañan permanentemente su hijo mayor José Ramón y su vocero, César Yáñez.

Para estar a tiempo en sus vuelos, López Obradors ha utilizado el Metro de la Ciudad de México. "Llegué barrido en home" es una frase común en el béisbol -su deporte favorito- que el perredista ocupa cuando es el último pasajero en abordar, lo que ha sucedido en más de dos ocasiones.
Aunque sus colaboradores documentan su lugar en el avión, no escapa a las revisiones de seguridad en los aeropuertos, ni a las eventuales esperas en las salas de las terminales aéreas.

Cuando esto sucede, el candidato también conocido como Peje dialoga con la gente que se acerca a brindarle apoyo, hacerle alguna petición (los menos), estrechar su mano o tomarse una fotografía.

La escena se repite a bordo de los aviones, donde algunos miembros de la tripulación y pasajeros le muestran su simpatía.

“En los aviones voy escribiendo, voy haciendo textos, leo lo que puedo, a veces me distraigo leyendo novela… en la camioneta escuchamos música, desde Silvio Rodríguez, hasta Calle 13, pasando por Los Tigres del Norte”, dijo recientemente a CNNMéxico.

Integrantes del Movimiento de Regreneración Nacional (Morena), en su mayoría jóvenes, lo reciben en los aeropuertos y en una ocasión en Monterrey, le llevaron un grupo de mariachis para que al finalizar la conferencia de prensa en un hotel de la ciudad, interpretaran para él la canción El rey del compositor mexicano José Alfredo Jiménez.

Morena es la asociación civil que López Obrador encabeza desde 2011 integrada por políticos y ciudadanos que tienen como propósito apoyar su candidatura presidencial.

Entre Morena y el Himno Nacional

Es poco frecuente ver en sus mítines o giras de trabajo a su esposa, la experiodista Beatriz Gutiérrez, quien ocasionalmente lleva consigo al menor de los hijos del candidato, Jesús Ernesto de cinco años.

El programa de sus mítines transcurre casi siempre en el mismo orden, aunque las propuestas y los dichos que menciona cambian dependiendo la región en la que se encuentre. Los primeros acordes de la canción Morena (tema oficial del movimiento) son el preludio de la llegada del candidato.

La gente canta, baila y se anima. Es común ver a las mujeres de distintas edades y condición social, cantando Morena y siguiendo una improvisada coreografía.

Una valla humana y a veces de metal le permite a López Obrador llegar al estrado donde lo primero que hace es pedir a sus seguidores bajar las banderas con la intención de verse mutuamente.

Después habla de las principales líneas de acción que impulsará en caso de llegar a la presidencia de México y concluye pidiendo a sus seguidores que se comprometan a tres acuerdos: cuidar el voto en las casillas, convencer cada uno a cinco más de votar “por el cambio verdadero” y fungir como medios de comunicación para difundir su causa.

En las "asambleas", como prefiere llamaralas en lugar de mítines, sus seguidores lo mismo llevan pancartas de apoyo o con alguna petición, que botargas del Peje. Las banderas, gorras y camisetas tampoco faltan y son distribuidas por los organizadores.

El clima no siempre está de su lado. Ha encabezado mitines mientras caen fuertes chubascos, como en Chalco, en el Estado de México, y con temperaturas húmedas por arriba de los 30 grados como en Tampico, en Tamaulipas, o Santiago Ixcuintla, en Nayarit.

"Ya nos permitió la lluvia hacer esta asamblea, si se tratara de un acto del PRI, ese 'señoritingo' (Enrique Peña Nieto), ni se hubiera bajado del helicóptero en el que anda”, dice a sus segudires al tiempo que agradece su lealtad por quedarse a pesar de las inclemencias del tiempo.

El Himno Nacional es la melodía que cierra sus mítines. Será entonces cuando el candidato del Movimiento Progresista se despedirá de algunos para después volver a su camioneta y trasladarse a su siguiente destino.


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