16/03/2012


Astillero
Monstruosidades

Más chepinazos

Alitas al Chapo

Trata, Hank, PRI

Julio Hernández López


SISTEMA CENTINELA. Soldados estadunidenses resguardan un radar, instalado recientemente en Arizona para detectar en la frontera actividades relacionadas con el narcotráficoFoto Reuters



Josefina Vázquez Mota ha caído en una racha de pifias que fortalecen la percepción de que no es una política capacitada para el cargo al que aspira y que en ella y en su equipo hay un sintomático nerviosismo derivado de divisiones internas e incluso de la posibilidad de que en Los Pinos existan ánimos turbios que busquen debilitar a la fallida motivadora profesional para sujetarla a una especie de minimato transexenal o incluso para sacrificarla en aras de arreglos subterráneos que podrían modelar nuevos escenarios y actores a partir de los riesgos promovidos de que el narco altere el proceso electoral o de alianzas de última hora que garanticen al calderonismo impunidad y cierta supervivencia grupal ante el PRI que a fin de cuentas tiene entendimiento de fondo con el crudamente pragmático Felipe que siempre ha sabido desprenderse sin consideración alguna de lo que políticamente no le sirve o le resulta más redituable canjear.

Luego del todavía confuso chepinazo dominical en el estadio Azul, que colocó a la ex secretaria de desarrollo social y de educación pública en una condición tan endeble que hizo recordar el condicionado arranque de campaña de Luis Donaldo Colosio (ante un presidente de la República con ánimos de continuidad transexenal, acostumbrado a jugar con varias cartas aun en tramos peligrosos) se produjeron dos incidentes relacionados con la educación universitaria que continuaron empujando a Vázquez Mota a la baja. Como si quisiese congraciarse con el centro de producción de los principales cuadros económicos del calderonismo, el ITAM, la modosa candidata renegó de su universidad de origen mediante una significativa y costosa fórmula de aparente cordialidad o broma, al decir que no era perfecta, pues había estudiado economía en la Iberoamericana.

Y ayer se difundió una frase de su tesis de licenciatura (denominada “Informalidad: un problema de legalidad, la rebelión de los pobres”, presentada en 1998, cuando aún no suponía que las veleidades del panismo le abrirían una carrera política) en la que acusa a la UNAM de haber dejado la función de educar para ir convirtiéndose “poco a poco” en “una institución política, en un monstruo” con medio millón de estudiantes que “lamentablemente no tienen ningún interés en su preparación profesional”.

Lo irónico es que ella misma tardó 18 años en titularse, luego de haber hecho su bachillerato en el Politécnico y la licenciatura en la Universidad Iberoamericana (por cierto, en su historial está consignado que cursó el programa de Perfeccionamiento directivo del opusdeista Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas y un diplomado sobre Ideas e instituciones en el ITAM de sus tropiezos perfeccionistas).

También resulta irónico que los panistas tengan hoy una candidata con tal rezago en el cumplimiento de un requisito (aunque peor había estado Vicente Fox) cuando en 2006 realizaron una intensa campaña de tufo clasista contra Andrés Manuel López Obrador, al que acusaron de contar con título profesional falso, o de deber materias académicas, o de tardarse en demasía en titularse, según la fuente de envenenamiento que se prefiriera. El tabasqueño se tituló en 1987 con la tesis intitulada “Proceso de formación del estado nacional en México. 1824-1867” y la propia UNAM desmintió categóricamente las falsedades difundidas por la elite panista, como lo precisó el director general de administración escolar de la máxima casa de estudios en 2006 ante los micrófonos radiofónicos de Joaquín López Dóriga, según en youtu.be/DP6VvJxXzaM puede consultarse.

Monstruosidades literarias en el foro del horror. No solamente la historia del cándido Genaro y su francesa desalmada, que hoy sirve para que el felipismo presione descaradamente para impedir que la Corte libere a una extranjera no porque sea culpable o inocente sino porque los funcionarios del mismo grupo de presión, Los Pinos, retorcieron leyes y procedimientos sin que nadie les culpe ni castigue de la eventual monstruosidad de haber creado las condiciones para que secuestradores queden sin castigo y secuestrados sin justicia.

También está en cartelera la nueva fabulación extrema que en una trama de lujos, mar y prostitución hace saber que el narcotraficante más buscado pero menos encontrado se salvó de las garras felipistas porque su invitada sexual en turno se manifestó indispuesta a causa de su menstruación. Alitas le salieron entonces a Joaquín Guzmán como en comercial de toallas sanitarias, y se fue del sitio donde las fuerzas binacionales de combate al narco ya casi lo atrapaban, en un “casi” que a los gringos ya les está resultando altamente sospechoso (tardados que han sido para entender las cosas) porque en el gobierno de alguien que tomó protesta por la puerta de atrás el capo favorito siempre se escapa por la misma vía alterna.

Otro libreto está en preparación, a propósito de la ley contra la trata de personas que ayer fue aprobada en lo general en San Lázaro. Lorena Martins, hija de un ex agente de inteligencia durante la dictadura militar argentina, ha acusado a su padre, Raúl, de haber creado una red de prostitución que incluye trata de mujeres y que se ha asentado en Cancún. La denunciante asegura tener pruebas que involucran a políticos de Quintana Roo (“varios” ex gobernadores dice, sin precisar nombres. Recuérdese que uno de ellos, que sigue manteniendo gran poder, es Pedro Joaquín Coldwell, hoy presidente nacional del PRI), a Los Zetas y “a Hank Rhon”, sin especificar a cuál de los portadores de esos apellidos.

No da nombres, explica, porque la PGR así se lo “pidió”. Además, se entrevistó con Margarita Zavala y con la diputada Rosi Orozco (esposa del líder de la organización cristiana Casa sobre la roca). Lorena dice que así ha podido presentar las pruebas del caso: “Yo encantada con México, con las autoridades (…) Por eso me pagaron el viaje, por eso me ponen auto blindado, por eso me pusieron cuatro agentes especiales de PGR todo el tiempo”. Y, mientras aumenta la presión contra Gordillo y sus evaluaciones educativas a modo, ¡feliz fin de semana!

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