México SA
Carlos Fernández-Vega
cfvmx@yahoo.com.mx • cfv@prodigy.net.mx
■ El asalto a la nación del pasado viernes, más costoso que el “error de diciembre”
Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en algunas ocasiones valen la pena porque sirven para medir la magnitud de ciertos acontecimientos y sus alcances. Por ello, va el ejercicio.
A) Más allá de las obvias consecuencias políticas y económicas, el asesinato de Luis Donaldo Colosio le costó al país 10 mil 785 millones de dólares en reservas internacionales, monto engullido por las hordas especulativas a lo largo de poco menos de un mes (del 24 de marzo, el día siguiente del magnicidio, al 21 de abril de ese infausto año), a razón promedio de 372 millones de dólares diarios.
B) El llamado “error de diciembre” (el día 21 del último mes de 1994) o, lo que es lo mismo, el banderazo de salida de la mayor (hasta ese momento) crisis económico-financiera en la historia reciente del país, le costó a los mexicanos 4 mil 543 millones de dólares en reservas internacionales, y si se considera el mes completo, el primero del gobierno zedillista, 6 mil 336 millones de billetes verdes (todos de las citadas reservas), lo que arroja un promedio diario de poco más de 204 millones, deglutidos todos ellos por las hordas especulativas. Por esas fechas, el tipo de cambio también “flotaba”, como ahora.
C) A razón promedio de 100 millones de dólares por minuto, el pasado viernes esas mismas hordas especulativas devoraron un total de 6 mil 400 millones de billetes verdes en poco más de una hora, todos ellos de las reservas internacionales acumuladas por el país. En los dos días previos, engulleron 2 mil 500 millones adicionales, para redondear 8 mil 900 millones en sólo tres días, o lo que es lo mismo más de 10 por ciento de dichas reservas evaporado en un abrir y cerrar de ojos, sin mayores resultados.
En los tres casos citados (que no son los únicos, pero sí representativos), el argumento oficial fue el mismo: utilizamos reservas internacionales para “inyectar confianza”, “fortalecer el tipo de cambio” y “corregir” el “nerviosismo coyuntural del mercado”, lo que ni de lejos logró ninguno de los gobiernos involucrados (Salinas, Zedillo y Calderón). En cambio, robustecieron a las hordas especulativas, desperdiciaron los dineros de la nación y tumbaron el tipo de cambio, lo que a su vez generó mayor desconfianza e inestabilidad.
Este breve ejercicio resulta práctico para todo aquel que asegura que los “catarritos” se curan con aspirinas, que en México no hay crisis, porque ésta “es externa”, y que aquí no pasa nada, porque la economía es tan sólida como un algodón de azúcar.
Pues bien, el asalto a la nación cometido el pasado viernes por las hordas especulativas tuvo un costo financiero proporcionalmente mucho mayor que el provocado por el magnicidio de Colosio y el que los mexicanos tuvieron que afrontar por el “error de diciembre” y sus secuelas en el primer mes del zedillato (obvio es que pagaron el sexenio completo, pero eso entra en la cuenta de 1995 en adelante).
Entonces, ¿de que tamaño será el “bache con agua” (Carstens dixit) que para cubrirlo en un primer intento –a todas luces fallido– se utilizaron más recursos, proporcionalmente, que en los otros dos horripilantes acontecimientos reseñados? Hoy se inicia la semana financiera, el ambiente está de mírame pero no me toques, y las hordas especulativas traen los colmillos perfectamente afilados. ¿Hasta dónde está dispuesto el gobierno calderonista a sacrificar reservas internacionales? ¿Cuántas más, para “calmar” a los barones de la especulación?
Carlos Fernández-Vega
cfvmx@yahoo.com.mx • cfv@prodigy.net.mx
■ El asalto a la nación del pasado viernes, más costoso que el “error de diciembre”
Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en algunas ocasiones valen la pena porque sirven para medir la magnitud de ciertos acontecimientos y sus alcances. Por ello, va el ejercicio.
A) Más allá de las obvias consecuencias políticas y económicas, el asesinato de Luis Donaldo Colosio le costó al país 10 mil 785 millones de dólares en reservas internacionales, monto engullido por las hordas especulativas a lo largo de poco menos de un mes (del 24 de marzo, el día siguiente del magnicidio, al 21 de abril de ese infausto año), a razón promedio de 372 millones de dólares diarios.
B) El llamado “error de diciembre” (el día 21 del último mes de 1994) o, lo que es lo mismo, el banderazo de salida de la mayor (hasta ese momento) crisis económico-financiera en la historia reciente del país, le costó a los mexicanos 4 mil 543 millones de dólares en reservas internacionales, y si se considera el mes completo, el primero del gobierno zedillista, 6 mil 336 millones de billetes verdes (todos de las citadas reservas), lo que arroja un promedio diario de poco más de 204 millones, deglutidos todos ellos por las hordas especulativas. Por esas fechas, el tipo de cambio también “flotaba”, como ahora.
C) A razón promedio de 100 millones de dólares por minuto, el pasado viernes esas mismas hordas especulativas devoraron un total de 6 mil 400 millones de billetes verdes en poco más de una hora, todos ellos de las reservas internacionales acumuladas por el país. En los dos días previos, engulleron 2 mil 500 millones adicionales, para redondear 8 mil 900 millones en sólo tres días, o lo que es lo mismo más de 10 por ciento de dichas reservas evaporado en un abrir y cerrar de ojos, sin mayores resultados.
En los tres casos citados (que no son los únicos, pero sí representativos), el argumento oficial fue el mismo: utilizamos reservas internacionales para “inyectar confianza”, “fortalecer el tipo de cambio” y “corregir” el “nerviosismo coyuntural del mercado”, lo que ni de lejos logró ninguno de los gobiernos involucrados (Salinas, Zedillo y Calderón). En cambio, robustecieron a las hordas especulativas, desperdiciaron los dineros de la nación y tumbaron el tipo de cambio, lo que a su vez generó mayor desconfianza e inestabilidad.
Este breve ejercicio resulta práctico para todo aquel que asegura que los “catarritos” se curan con aspirinas, que en México no hay crisis, porque ésta “es externa”, y que aquí no pasa nada, porque la economía es tan sólida como un algodón de azúcar.
Pues bien, el asalto a la nación cometido el pasado viernes por las hordas especulativas tuvo un costo financiero proporcionalmente mucho mayor que el provocado por el magnicidio de Colosio y el que los mexicanos tuvieron que afrontar por el “error de diciembre” y sus secuelas en el primer mes del zedillato (obvio es que pagaron el sexenio completo, pero eso entra en la cuenta de 1995 en adelante).
Entonces, ¿de que tamaño será el “bache con agua” (Carstens dixit) que para cubrirlo en un primer intento –a todas luces fallido– se utilizaron más recursos, proporcionalmente, que en los otros dos horripilantes acontecimientos reseñados? Hoy se inicia la semana financiera, el ambiente está de mírame pero no me toques, y las hordas especulativas traen los colmillos perfectamente afilados. ¿Hasta dónde está dispuesto el gobierno calderonista a sacrificar reservas internacionales? ¿Cuántas más, para “calmar” a los barones de la especulación?
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