27 sep 2007



Detrás de la Noticia

Ricardo Rocha


27 de septiembre de 2007

Los Beverly II


Fox y Marta son ya la pareja incómoda de este país. Como Midas rancheros, pero al revés, todo lo que tocan se descompone. Ambos huelen a corrupción a kilómetros de distancia. Su ostentación ofende e irrita. Pero eso no es lo peor de esta tragicomedia mexicana.

Lo grave es que han puesto contra las cuerdas a Felipe Calderón. Y desde ahí, sólo se gana y se pierde por knockout: si el Presidente legal se decide a hacer justicia, malo para el panismo y sus sueños azules de perpetuarse en el poder, pero muy bueno para Calderón, que accedería en automático a una legitimación que tanto le urge; pero si no hace nada, no sólo se perderá ese privilegio sino que se mostrará como un presidente débil y, peor aún, cómplice de las corruptelas de la pareja presidencial.

Quienes aconsejan al Presidente que mejor no se meta porque la tormenta amainará sola lo están empujando al despeñadero. Calderón no puede ignorar todo lo que está pasando en torno suyo, y si lo hace, el país —al que pretende gobernar— no se lo perdonará nunca.

Ya son varios los mecanismos que se han echado a andar desde la exhibición procaz y estridente de la riqueza de los Fox-Sahagún: ya se ha decidido la conformación de una comisión que desde el Congreso investigue lo que podría ser el mayor escándalo de corrupción de todos los tiempos; la Auditoría Superior de la Federación desmenuza ya el gasto presidencial en los dos años últimos del foxismo.

Y el Presidente no puede ser ajeno a la denuncia de hechos presentada por el senador Ricardo Monreal ante la PGR hasta por 10 delitos que incluyen enriquecimiento inexplicable, cohecho, peculado, abuso de autoridad y ejercicio indebido de funciones, entre otros. Tampoco puede ser omiso ante la demanda generalizada por una indagatoria inmediata de la Secretaría de la Función Pública. Y no podría menospreciar las investigaciones periodísticas de medios como EL UNIVERSAL y Proceso, que siguen documentando un patrimonio tan desmesurado como tramposo de quienes la voz popular ha rebautizado ya como “los nopales”: porque cada día les descubren nuevas propiedades.

Lo que no es un chiste es que ahora resulta que la pareja de marras no sólo amasó una gigantesca fortuna personal si no que también es socia de prósperas y productivas empresas en el ramo agroindustrial. Y que para lograrlo usó el poder para tejer alianzas vergonzantes: con los dueños de Bimbo, quienes les compraron la cartera vencida de sus empresas quebradas —al principio del sexenio, claro— para hacerlos sus socios en plantas procesadoras de alimentos; en paralelo Fox fue tan desvergonzado que hizo secretario de Agricultura a Javier Usabiaga, el rey del ajo, que también es su socio, y juntos son los reyes del brócoli y otras yerbas.

Frente a la aplastante carga de pruebas, los argumentos panistas son de “no me ayudes, compadre”: que se investigue también a los ex presidentes priístas, o sea, ¿todos rateros y todos rabones?; que se investigue a Marta porque Vicente está limpio, o sea, que ¿Martita lo engañó como a un chino?; que esto es un linchamiento político injustificado, o sea, que ¿todos somos injustos además de idiotas?

Lo dicho, nadie puede quedarse callado y menos Felipe Calderón. La indignación es cada vez más intensa y creciente. Si los Fox creyeron que este desplante sería intimidatorio para los mexicanos, se equivocaron. Falta ver si intimidaron o no al gobierno.

Por lo pronto ya hay un desgarramiento al interior del panismo y del propio gobierno calderonista: de un lado, los que prefieren apostarle al cinismo y al olvido; enfrente, quienes están dispuestos a destapar esta pestilente caja de Pandora y ocuparse del control de daños antes de que sigan acercándose 2009 y sobre todo 2012.

Pero más allá de la politiquería está la salud de la nación. Y comienza por la moral pública. Y la firme convicción de que no se puede seguir explotando tan impunemente a las mayorías en beneficio de unos cuantos privilegiados.

Es absolutamente intolerable que mientras los más se enfrentan a una brutal escalada de precios, este par de pillos se carcajee desde las páginas de sociales. Por eso hay que denunciarlos una y otra vez. Como decía el gran Atahualpa: que no se quede callado quien quiera vivir feliz.

ddn_rocha@hotmail.com

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