11/11/2010

Como estos casos de corrupciòn en el IMSS que nos relata Carlos Fernàndez Vega en su columna de hoy , ya van muchos , cientos diria yo , que han quedado totalmente impunes , algunos de ellos denunciados y plenamente documentados por AMLO , al cual , utilizando de manera facciosa a los medios de comunicaciòn , principalmente a la tele y màs aun a televisa , han tachado de mentiroso , resentido y toda una sarta de estupideses màs con el unico proposito de distraer la atenciòn del verdadero problema , que es la inmensa corrupciòn del gobierno calderonista .

De nueva cuenta estamos frente a las verdaderas razones del por què se emperraron en robarse la presidencia de la Repùblica : el botin es inmenso .

PRI y PAN , son exactamente lo mismo : UN ASCO

AMLO , por obvias razones , el hombre màs investigado de este paìs , es fecha que no le encuentran absolutamente nada y ante la desesperaciòn de sus enemigos terminan inventandole tonterias , filtrando chismes absurdos que espero yo , nadie crea .

AMLO es la ultima esperanza que le queda a este paìs , ya no hay màs , y si de nueva cuenta en el 2012 no le permiten asumir el poder , pues que dios nos agarre confesados .







México SA

Karam vs Karam

El IMSS al garete

Resbalón tras resbalón






Carlos Fernández-Vega




Daniel Karam, otra vez. Todo en poco más de un año y medio en el cargo (el 3 de marzo de 2009 fue designado por el inquilino de Los Pinos como director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, en sustitución del inefable Juan Molinar Horcasitas). Va de resbalón en resbalón: desde el abominable caso de la guardería ABC de Hermosillo, sin olvidar el desaseado informe sobre el privatizado sistema de estancias infantiles de la institución a su cargo y el asunto de la mutilación del límite superior de pensiones, hasta –lo más reciente– el caótico panorama financiero del IMSS el cual, según él mismo, tan sólo se prolongó una semana.

El 5 de junio de 2009, cuarenta y nueve niños murieron y más de 70 resultaron con heridas severas en una guardería ubicada en Hermosillo, Sonora, subrogada por el IMSS a familiares y políticos de los gobiernos federal y estatal, que “cumplía con los lineamientos en materia de seguridad” (declaración matutina), y “aparentemente estaba dentro de lo que señala la normatividad correspondiente” (declaración vespertina), por mucho que no contara con salidas de emergencia, rutas de evacuación ni extintores, en la que “no se registraban irregularidades”, según declaraciones del flamante director del IMSS, Daniel Karam, 24 horas después del incendio en dicha estancia infantil, cuando aseguró que “los menores lesionados recibirán atención especializada, porque son la prioridad”, al tiempo que prometía que “este asunto” no quedaría impune. Diecisiete meses después los padres de los fallecidos y lesionados siguen en espera de que se haga justicia.

El 8 de julio de ese mismo año, Daniel Karam finalmente entregó a los integrantes de la Comisión Permanente del Congreso la solicitada relación de guarderías subrogadas por el IMSS y el nombre de sus beneficiarios, entre ellos muchos familiares de políticos, así como una familia de destacado narcotraficante sinaloense. Más de un mes tardó en “encontrar la información” que, se supone, debería estar sistematizada y actualizada, por mucho que su compromiso de entrega a los legisladores fue “de inmediato”. Lo que en realidad divulgó entre los legisladores fue un desorganizado paquete de 70 mil hojas, que, revueltas, incluían los “nombres, representantes legales, los propietarios iniciales y los propietarios actuales, contratos, actas constitutivas y perfiles profesionales de las directoras” de cada una de las casi mil 500 estancias infantiles privatizadas por el Instituto a lo largo y ancho de la República. De “transparencia sin precedentes” calificó el funcionario el mamotreto repartido entre los grupos parlamentarios, aunque ni una letra sobre la ilegalidad de privatizar el sistema nacional de guarderías ni de la infamia que significa considerar la formación, educación y seguridad de los niños como una simple mercancía y negocio.

En julio de 2010 se hizo público que el IMSS, con Karam al frente, promovió un pleito judicial contra el ordenamiento legal que fija el límite superior de las pensiones por vejez, muerte, cesantía en edad avanzada e invalidez de los trabajadores que cotizan bajo el régimen previsto en la Ley del Seguro Social de 1973, y lo ganó: la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió mutilar (de 25 a 10 salarios mínimos) tal límite, con lo que alrededor de un millón 200 mil mexicanos próximos a su jubilación fueron asaltados por la SCJN y por la institución del Estado mexicano encargada, por ley, de proteger los derechos de –entre otros– los jubilados y pensionados del país. Conocida la sentencia y resuelto el “pleito” promovido por el IMSS a su favor, Daniel Karam declaró que “aunque se ha generado mucha inquietud al respecto, los pensionados pueden estar seguros que en ningún momento está en riesgo su pensión, ni hoy ni después; esto es bien importante señalarlo, que tengan la tranquilidad los pensionados que hoy reciben su pensión que la seguirán cobrando en los términos, con la cuantía, el próximo lunes, en los meses que vienen y en los años subsecuentes (porque) no hay ningún aspecto de retroactividad en ningún escenario”. Sin embargo, nada aclaró sobre el futuro de los trabajadores por pensionarse, materia de la citada sentencia.

El pasado 3 de noviembre, Daniel Karam (quien fungió como director de Finanzas del Instituto con Molinar Horcasitas como director general) describió un panorama aterrador: el IMSS “enfrenta una amenaza a su existencia y funcionamiento debido a que el gasto por servicios médicos y los pagos que realiza a los trabajadores pensionados y jubilados han llegado al punto de que los recursos disponibles sólo alcanzan para financiar pensiones y prestaciones hasta el año 2012. La situación (financiera) es la más delicada de toda su historia, pues el monto de los pasivos de la institución son equivalentes a 56 por ciento del producto interno bruto… el Régimen de Jubilaciones y Pensiones de los propios trabajadores del instituto –contratados antes de 2008– implica una presión financiera equivalente a casi 11 puntos porcentuales del PIB. A ello se suma un problema aún mayor que tiene que ver con el gasto de los seguros médicos que brinda el Seguro Social y cuyo déficit es equivalente a más de 45 puntos del PIB”. El caos, pues. La inminente extinción de una de las instituciones más importantes del México moderno.

Pero, ¡sorpresa! Tan sólo una semana después, el panorama se transformó diametralmente, según el mismo Karam que había descrito el caótico panorama financiero del IMSS. En riguroso autodesmentido, pero achacado a terceros, el director general dijo: “quiero hacer algunas precisiones con respecto a algunos comentarios que se han hecho a los señalamientos y anuncios que se dieron en el marco de la asamblea general, particularmente con la situación financiera por la cual vive el instituto… Quiero expresar de manera inequívoca que el IMSS está respaldado por el Estado mexicano y en esta lógica esto garantiza, que aún a pesar de las dificultades financieras que hemos comentado, el instituto no puede desaparecer ni colapsarse. La institución seguirá prestando sus servicios bajo la consigna de una misión primordial en la calidad y la atención a nuestros derechohabientes, como lo hemos hecho en los últimos años, particularmente… Quiero decirles a todos los jubilados que sus ingresos no están en riesgo… Los trabajadores del IMSS no son parte del problema; son parte de la solución… El IMSS se fortalece…”

Las rebanadas del pastel

Y de cereza, la corrupción en la compra-venta de medicinas, de la que Karam no estaba enterado, según dice. ¿Hacia dónde lleva este personaje al IMSS?

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