10 dic 2009




Felipe y la reunión de los desencuentros






• Los ases de la baraja
• ¿Michoacán = Sinaloa?

Hay hombres que dan vueltas alrededor de su pequeño círculo, mi estimado, como el gato que juega con su cola. Delicado el mar de señalamientos y denuncias que se han acumulado en fechas recientes alrededor de la mal llamada guerra contra el narcotráfico. No sólo está lo suficientemente acreditado —más de 16,000 muertos— el rotundo fracaso de la cacareada estrategia federal, encabezada por Genaro García Luna, sino que ya son varios los informes de organizaciones internacionales, como AI, que además de convocar a una marcha, colocan en el epicentro a nuestras fuerzas armadas por el abuso en violaciones a los derechos humanos que seguirá derivando en delicadas consecuencias para la institución que paga los platos rotos de la vajilla civil donde realidad mata discursos.

El quid radica en que la incertidumbre es cada vez mayor, my friend, porque los índices de violencia se han disparado generando una fatal espiral en absoluto descontrol y una peligrosa impunidad en territorios disputados y que, con elecciones en puerta, el contexto da síntomas de vertiginosa descomposición.

Felipe Calderón está desgastado con la magia de su discurso justificando el desmadre integral mientras el barco de gran calado y su tripulación navegan emocionados entre el desastre del tiradero político, económico y social.

Y para documentar el colmo del talento en el oficio político, Felipe & his squad of dorks desarrollan tenebras legislativas a espaldas de su partido, lo que ya origina malestar, inquietud y confusión. Sobre todo cuando la ilustre intriga presidencial termina, como mucho de lo que traman en Los Pinos: desacertadamente mal y con una secuela de divertidos agravios.

El simpático botón del naufragio de la nueva ley de medios (mejor conocida como ley Televisa) es muestra de que los arreglones con la oposición sin el consenso del partido en el poder (del no poder) son aventuras con un alto costo político.

Así que corra por su drink navideño porque ahí le va. ¿Listo?

Turns out que los genios del gymboree (con minúsculas) con Felipe decidieron darle un atractivo obsequio al PRI, PVEM y a una parte del PRD (ya sabe que la división es área de expertise en esas lacritas) por haber sacado al engendro fiscal y al presupuesto de la barranca, o por lo menos así lo leyeron. Luego entonces, la señal fue que en cuestión de esta sugestiva ley de medios, el presumido equipo presidencial no metería las manos (limpias, of course) dejando la maravillosa cancha para que la agraciada fauna legislativa hiciera sus pininos, cumpliera sus compromisos, protegieran sus intereses, sonrieran a la cámara y le pusieran listón… con el inocente detalle de que en la acalorada Comisión de Radio y TV, el PAN no fue, digamos, actualizado del encantador arreglón. O sea, los dejaron fuera de la fiesta.

Y previo al aldeano desplegado de la CIRT —que sirvió para medio lavar el cochinero político— hubo reunión en Los Pinos, donde estuvieron Javier Corral, Santiago Creel, Ricardo García Cervantes —léase como la lista de los predilectos de Felipe, yes?—, Juan Molinar Horcasitas, Fernando Gómez Mont y la consen… Patricia Flores.

¿Se imagina la tersa, cortés y considerada reunión…?

Exacto. El jaloneo y la molestia del dream team presidencial era porque los metrosexuales panistas estaban regando el tepache del simpático pacto… que finalmente naufragó hasta febrero por la falta de consensos… azules. Quizá Calderón pensó que con los amarillos, verdes y tricolores sería suficiente para barnizar la mentada ley que dejaba intocable a las televisoras pero trastocaba el espacio de radio, pero entonces ¡¡puuummm!!, estalló la conocida histeria de tirios y troyanos que terminó complicando el reventón que fue dinamitado desde el inicio por la excelente estrategia presidencial de la... exclusión.

Esa que le sale naturalita. La que se activa por la mecha corta de la mezquindad y, en Los Pinos, Corral, Creel y García Cervantes no son bienvenidos. Y lo saben. Así que por lo pronto el jueguito de la simulación valió madre. Mientras tanto los agravios blanquiazules están sembrados y, aunque no lo parezca, falta el segundo capítulo en esta llamativa ley donde este antecedente enseñó ya algunas cartas sobre la mesa.

Lo interesante, my friend, es que aún faltan los ases…

Por la mirilla

¿Aplicará el (des)gobierno de Calderón la misma medicina en Sinaloa que en Michoacán después de estupendas fotografías que merecen una puntual explicación…?

Como dicen enfrente, es pregunta.






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