20 ene 2010


Loret y López Dóriga El México en que viven





Federico Arreola4

Confieso que soy lector de las columnas del televiso mayor, Joaquín López-Dóriga, en Milenio, y de su acólito Carlos Loret de Mola, en El Universal. Si me preguntaran, diría que Loret tiene mejor pluma que López-Dóriga. Y si hubiera una segunda pregunta relacionada con la calidad, respondería que a ambos lo que les pierde es la ceguera adquirida por tanto tiempo bajo los reflectores de la empresa presidida por Emilio Azcárraga Jean.


Este miércoles, en Milenio, López-Dóriga ha elogiado a las elecciones celebradas recientemente en Chile y ha concluido con la afirmación de que le da envidia que en aquel país el sistema comicial funcione muy bien, mientras que en México sea un desastre. Tiene razón el comentarista de Televisa, sin duda. Pero no se atreve a mencionar el principal hecho, desconocido para los chilenos, que nos tiene a los mexicanos en el subdesarrollo político: el fraude electoral.


Joaquín juega al Tío Lolo al no reconocer que en Chile la izquierda rápidamente admitió el triunfo de la derecha porque esta se impuso a la buena, sin trampas, sin ilegalidades de ningún tipo. Algo que simplemente no ocurrió en México 2006. Pero bueno, es imposible que López-Dóriga hable de esa verdad. Se lo impide el hecho de que su principal fuente de ingresos y de prestigio es una compañía, Televisa, que activamente apoyó a quienes se robaron los últimos comicios presidenciales celebrados en territorio mexicano.


Loret de Mola. En El Universal hizo un buen análisis de lo ocurrido en Haití, que echó a perder en los últimos dos, exaltados, lamentables, cursis párrafos: “El orgullo. Todas las instituciones y corporaciones mexicanas, pese a ser financiadas por gobiernos de partidos rivales, se coordinaron desde el primer momento para salvar vidas humanas. El descubrimiento. Desastres naturales en el extranjero sistemáticamente muestran que en México la cultura de la protección civil es medalla de oro mundial. La ciudadanía atiende y reacciona con prevención, gobiernos de todos los colores se coordinan, luz, agua, teléfono comienzan a restablecerse paulatinamente a una velocidad que no tiene réplica internacional”.


Es decir, según Loret, vivimos en la mejor de las naciones posibles porque respondemos rápido y con eficacia cada vez que hay desastres naturales. Bueno, no hemos conocido ninguno del tamaño del de Haití, y a pesar de eso sobran damnificados mexicanos cuyos testimonios desmienten al televiso menor. Pero aun si fuera cierto lo expresado por Carlos Loret, sería un triste consuelo frente a la violencia del narcotráfico, la cada día más terrible pobreza de millones, el desempleo que destruye a las clases medias, el fracaso educativo, el deterioro brutal del medio ambiente, la crisis del sistema de salud…


El patrioterismo barato de Televisa, que ciega a Loret, simple y sencillamente es una burla dada la realidad del país.





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