07/02/2012


México SA
Chepina: ¿arrasó?

EC: por 6 mil pesos

Uno de cada cuatro


Carlos Fernández-Vega


Lo mejor de la elección interna del PAN es que Ernesto Cordero mordió el polvo, y ahora tendrá que conseguir una chamba de 6 mil pesos para poder pagar el crédito de su casa y del coche, así como las colegiaturas de sus niños, y de paso los dientes de su comercial televisivo. Lo peor, que ante la aplastante evidencia, la dirigencia blanquiazul fingió no darse cuenta de que la verdadera, única y ostentosa triunfadora del proceso no fue Josefina, sino la abstención, pues de cada cien militantes y adherentes sólo 27 acudieron a las urnas, según cifras oficiales. Tal balance obligaba a la dupla Gustavo Madero-José Espina a desechar el ejercicio dominical y, por ende, a convocar a un nuevo proceso. Que apenas 27 por ciento del universo de votantes blanquiazules decida quién es el ungido, no es precisamente una muestra democrática.

Se supone que el único objetivo de las campañas de los tres tristes precandidatos panistas –todos sobrinos de Vicente-Calderón– fue convencer a la militancia y a los adherentes de ese partido político para que se inclinaran por alguna de las tres fórmulas registradas, sensibilizarlos y convencerlos de que sus respectivas propuestas eran las mejores, la neta del planeta. Pero resulta que la multimillonaria “inversión” que hicieron Hugo, Paco y Luisa, en el mejor de los casos, sólo persuadió a uno de cada cuatro ciudadanos vestidos de blanco y azul, algo que ni lejanamente permite afirmar que “la jornada electoral interna del PAN fue un éxito” (José Espina dixit).

Información del Comité Nacional de Elecciones del PAN revela que el padrón de ese partido político suma, en números cerrados, un millón 800 mil militantes y adherentes. Oficialmente, a las urnas del ejercicio dominical acudieron 485 mil, uno de cada cuatro. La media nacional para elección presidencial es dos de cada cuatro. Los resultados difundidos por la dirigencia blanquiazul la noche del pasado domingo aseguran que Josefina Vázquez Mota “arrasó” con 54 por ciento del total de sufragios emitidos, con 264 mil 500 votos. Sin embargo, si se contrasta con el inventario total de votantes, tal proporción se desploma a 14.7 por ciento. Entonces, eso de que “arrasó” no precisamente se apega a la realidad.

Lo mismo en el caso del otrora sonriente Ernesto Cordero. La información oficial asegura que este carismático cuan convincente panista obtuvo el segundo lugar, con 39 por ciento de los sufragios (190 mil 722). Si se considera la totalidad del padrón blanquiazul, el filósofo de los 6 mil pesos apenas alcanzó, con todo y el descarado apoyo de Vicente-Calderón, 10.5 por ciento. Y para el señor de los permisos (para Televisa, desde luego) oficialmente se le reconoció 6.1 por ciento de los votos emitidos (29 mil 870). Contrastado con el padrón en su totalidad, tal proporción de milagro llegó a 1.6 por ciento, en números cerrados.

Si la cúpula blanquiazul fuera mínimamente objetiva, reconocería que el balance anterior, con las propias cifras panistas, es aterrador: dirigencia que no dirige, militantes que no militan, y adherentes que no se adhieren, todo ello más allá del cochinero y de la sólidas tácticas priístas utilizadas en el referido proceso electoral interno (acarreo, padrón rasurado, madruguetes, y demás bellezas). Entonces, si esa es la forma en que el partido en el gobierno pretende “mostrar músculo”, pues nada mal le caería una fuerte dosis de vitaminas, aderezada con una tanda de autocrítica.

A mediados del año pasado, el dirigente nacional panista (así le llaman), Gustavo Madero, informó que el PAN “tiene plenamente contabilizados un millón 759 mil 534 militantes activos y adherentes en todo el país, de acuerdo con su Registro Nacional de Miembros para el proceso 2012”. Detalló que tal padrón se integra de la siguiente forma: un millón 461 mil 458 adherentes y 298 mil 76 militantes activos en todo el país. La crónica periodística de entonces puntualizaba que el tal Madero, “acompañado por la secretaria general del partido, Cecilia Romero, y del director del Registro Nacional de Miembros, Iván Garza Téllez, recibió el documento (el padrón actualizado), del que dio fe el notario público Juan José Barragán Abascal”.

Dos días antes de la votación dominical, el propio Madero adelantó que “sólo 22 por ciento del padrón de militantes decidiría quién será su candidato presidencial en la primera vuelta de sus comicios, pues se prevé la participación de 400 mil militantes y adherentes del padrón total que es cercano a un millón 800 mil”. Pero, advertía el presunto dirigente, “no hay que espantarse, pues aun con estas cifras se registrará una participación histórica de más de 60 por ciento de sus miembros activos y 30 por ciento de los adherentes, por lo que los comicios sí son representativos”.

Felizmente pueden contrastarse hechos con declaraciones, resultados con discursos, en un país en el que éstos últimos son la norma de gobierno. Y como discursos son los que sobran, ni tardo ni perezoso Gustavo Madero agarró el micrófono y se aventó al ruedo: “Acción Nacional se reafirma como el único partido verdaderamente democrático; nos sentimos orgullosos; esta jornada demuestra que las panistas y los panistas sabemos dialogar, sabemos debatir, pero lo más importante, sabemos construir democráticamente procesos electorales dignos y plenos de nuestro partido; este proceso movió almas, encontró al partido con la ciudadanía y logró generar una pasión necesaria para encender los motores de la participación política rumbo al triunfo del primero de julio con un tercer gobierno, encabezado por Josefina Vázquez Mota”. Así es: “movió almas”, “generó pasión” y “encendió motores” en uno de cada cuatro blanquiazules.

Por su parte, Josefina Vázquez Mota asegura que con su “arrasadora victoria” comienza “un nuevo camino para derrotar al verdadero adversario de México, Enrique Peña Nieto”. En realidad debería comenzar “un nuevo camino” para convencer a la pasiva militancia panista y a los somnolientos adherentes, porque con el potencial demostrado el domingo no llega ni a la esquina.

Por lo demás, Chepina rubricó así su “triunfo” y perfiló la independencia de su campaña: “al señor presidente y a Margarita, mi gratitud, mi cariño y mi lealtad”.

Las rebanadas del pastel:

El plazo de quiebra vence en tres días, y el gobierno calderonista no hace más que matar cualquier posibilidad de que Mexicana de Aviación vuelva al aire y 8 mil 500 trabajadores a sus empleos. No fuera el caso de una trasnacional española o de la empresa de algún Forbes autóctono, porque de inmediato se quitaría hasta los chones.

cfvmexico_sa@hotmail.com




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