15 abr 2011



Carta de AMLO a dueños de Televisa exige que den la cara


Redacción


SDPnoticias.com

2011-04-15 12:45:00



Ciudad de México - Andrés Manuel López Obrador publicó una carta abierta a Carlos Salinas de Gortari, Emilio Azcárraga y otros dueños de Televisa en la cual les exige que den la cara y no estén mandando a voceros como Carlos Loret de Mola para atacarlo y defender el proyecto de imponer a Enrique Peña Nieto en 2012.


La carta señala que en la relación Televisa-Salinas recae la jefatura de la mafia del poder.


AMLO publicó la carta luego de que fuera atacado con acusaciones y sugerencias falsas por parte de Carlos Loret de Mola, empleado de Televisa, en dos columnas en el diario El Universal.


A continuación la carta completa de López Obrador:


Ciudad de México,

15 de abril de 2011


C. CARLOS SALINAS DE GORTARI

C. EMILIO AZCÁRRAGA JEAN

Y A OTROS DUEÑOS DE TELEVISA



Me dirijo a ustedes para sugerirles, respetuosamente, que den la cara y no usen a sus voceros, como Carlos Loret de Mola, para atacarnos y defender su proyecto de imponer en el 2012 a Enrique Peña Nieto.


Como ustedes saben, sostengo que la actual tragedia nacional se debe, fundamentalmente, al predominio de un grupo oligárquico que se conformó al amparo del poder público, a partir de 1989, con el saqueo más grande de las riquezas y de los bienes de la nación que se haya registrado en la historia de México.


También considero que en la relación Televisa-Carlos Salinas recae la jefatura de esta mafia del poder que manda y decide en el país. Y, como es obvio, en estos tiempos su estrategia política consiste en darle continuidad al mismo régimen de opresión y privilegios, mediante una operación de recambio con miras al 2012. Es decir, como el PAN y Calderón ya no les funcionan, ahora la apuesta es al PRI y a Peña Nieto.


Por eso insisten en destruirnos políticamente con el uso de los medios de comunicación, con mentiras, campañas de desprestigio y guerra sucia.


Afortunadamente, somos muchos los que estamos decididos a derrotar, de manera pacífica, en el terreno político, a la oligarquía que ustedes representan para establecer en México una verdadera democracia, un gobierno del pueblo y para el pueblo, sin monopolios, cacicazgos ni corrupción, que distribuya con justicia las riquezas nacionales, enfrente la crisis de bienestar social y garantice la paz y la felicidad del pueblo.


Y como dice la canción: “Si este pueblo se organiza, no nos gana Televisa”.



Andrés Manuel López Obrador


Representante del Movimiento Regeneración Nacional



13 abr 2011



Gobierno, políticos, clero y empresarios, responsables de este caos: Sicilia


La Redacción



MÉXICO, D.F., 13 de abril (apro).- El escritor Javier Sicilia atizó contra las cabezas políticas y sociales de México por ser corresponsables de la crisis de inseguridad que azota al país. Además, el poeta convocó a una segunda marcha nacional para exigir el regreso de la gobernabilidad.


En un discurso pronunciado esta tarde en Cuernavaca, Sicilia exigió la renuncia del gobernador de Morelos, Marco Adame, y de los presidentes municipales de Jiutepec y Temixco.


El presidente Felipe Calderón es culpable, acusó, por emprender una “guerra mal planteada, mal hecha y mal dirigida, que lo único que ha logrado, además de sumirnos en el horror y el crimen, es poner al descubierto el pudrimiento que está en el corazón de nuestras instituciones”.


Los partidos políticos, por su parte, “tienen gravísimas omisiones frente al crimen organizado. Esas omisiones han sido la moneda de cambio para acomodarse aquí y allá, erosionado las instituciones e hiriendo gravemente a la nación”.


Los gobiernos son responsables “porque en nombre de una guerra absurda están destinando presupuestos multimillonarios para alimentar la violencia y, al quitárselos a la educación, al empleo, a la cultura y al campo, están destruyendo el suelo en el que la sobrevivencia y la vida pública tienen su casa”.


Los empresarios no se salvan, ya que “han sido omisos al cuidar sus intereses particulares por encima de los de la gente que hace posible la vida de los pueblos”.


Y la iglesia católica es omisa debido a que “al reducir la vida del espíritu y la marea del amor de Cristo a una pobre moral sexual y al cuidado de la imagen ya muy deteriorada de su institución, ha descuidado el amor y el servicio a los pobres, y, semejante a la clase sindical y empresarial de nuestro país, ha buscado el poder, el clientelismo político y la riqueza humillando la Palabra”.


La ciudadanía también tiene parte de culpa: “Todos y cada uno de ustedes y de nosotros tenemos graves omisiones y complicidades criminales maquilladas de legalidad que nos han sumido en el caos y, como le dijo el poeta Mandelstam a Stalin, nos hacen ya no sentir el suelo bajo nuestros pies”.


Estas críticas, que emitió Javier Sicilia en la plaza de Cuernavaca y que envío a la revista Proceso, se suman a la convocatoria de una segunda marcha para exigir a las cúpulas de este país su compromiso por salvar a la nación.


Por la omisión en la captura de los asesinos de sus hijos, Sicilia exigirá al gobernador de Morelos, Marco Adame, que presente su renuncia. También al alcalde de Jiutepec, Miguel Ángel Rabadán, y al de Temixco, Nereo Bandera Zavaleta.


La marcha es convocada también por padres de la guardería ABC, las madres de los asesinados en Salvarcar, los deudos de los muertos de Pasta de Conchos, Emilio Álvarez Icaza, el sacerdote Miguel Concha, Miguel Ángel Granados Chapa y Alberto Athié. La cita será el domingo 8 de mayo en el zócalo de la ciudad de México.


El objetivo de la marcha es firmar un pacto con las autoridades en Ciudad Juárez, la ciudad con más violencia. En dicho acuerdo se logrará el compromiso para recuperar la gobernabilidad y la seguridad.





¡Ya basta!



José Gil Olmos



MÉXICO, D.F., 13 de abril (apro).- En su discurso ante empresarios en Torreón, Coahuila, el pasado martes 12, Felipe Calderón dijo que las manifestaciones populares en contra de la violencia no deberían de ir en contra de su gobierno o del Ejército, sino contra la delincuencia organizada, porque son ellos los que asesinan, secuestran, extorsionan y los que tienen asolada a gran parte de la sociedad y del territorio nacional.


A sólo unas horas de que Javier Sicilia convocó a una movilización nacional de protesta para el próximo 8 de mayo, contra la violencia generada por la guerra que el gobierno federal declaró a los narcotraficantes, Calderón quiere enmendar la plana y desviar la atención, pero nuevamente se equivoca y se confunde.


Se equivoca porque si el crimen organizado mata a jóvenes directamente y a través de las drogas, es porque el Estado y el gobierno que encabeza lo han permitido, dejando que los grupos tengan más poder corrompiendo a las instituciones policiacas, judiciales y militares.


Se equivoca porque si el narcotráfico ha crecido en México, es porque les han dejado las manos libres para que laven el dinero en los centros financieros, y no se castiga a ninguno de estos delincuentes de cuello blanco.


Se equivoca porque no cumplió su palabra de crear empleos, provocando que los jóvenes vean en la delincuencia la única salida para ganar dinero y tener éxito en la vida.


Se equivoca porque, creyendo que en dos años resolvería el problema del narcotráfico, sacando al Ejército a las calles, tendría el suficiente tiempo para cumplir su promesa de campaña de ser el “presidente del empleo”.



Calderón se equivoca porque si los grupos del crimen organizado como Los Zetas secuestran y asesinan a migrantes mexicanos y centroamericanos, es porque hay una participación de policías federales, aduanales, migratorios y hasta soldados, quienes son los primeros que violan y roban a esta gente, dejándolos a merced de los demás delincuentes que los extorsionan o matan, como ha sucedido en Tamaulipas, donde se han descubierto las fosas clandestinas más grandes y terribles hasta el momento.



Se equivoca en decir que no debemos confundirnos en identificar a los delincuentes que roban, pero si así sucede es porque hay una falta de eficiencia de los cuerpos policiacos, que no son capaces de detener esta oleada de atracos, ejecuciones y violaciones realizadas a plena luz del día.



Felipe Calderón olvida que si hay un crecimiento de la violencia y del poder de la delincuencia organizada es porque el gobierno que encabeza ha fallado no sólo en el tema de la seguridad pública, sino en empleos, salud, educación y bienestar social. Y que si los narcotraficantes gozan de poder en varias zonas del territorio nacional, es porque no han podido combatirlos desde su raíz y gozan de una total impunidad.



Se equivoca en pensar que movimientos como el que, por circunstancias dolorosas, encabeza el poeta Javier Sicilia, convocando a una movilización nacional el 5 de mayo, para luego concentrarse en el Zócalo capitalino el 8, tiene una “intención política” de golpear a su gobierno o a las fuerzas armadas.



Nuevamente se confunde, pues la convocatoria es para que se haga un alto a la estrategia militar y policiaca, porque no ha logrado disminuir el poder del crimen organizado, ni los niveles de consumo, ni la producción y comercialización de las drogas.



La convocatoria es para que se escuche a la sociedad y a los miles de deudos y se replantee el combate al narcotráfico, tomando en cuenta acciones de fondo, como la creación de empleos, la atención a las adicciones, la limpia en los cuerpos policiacos y militares corrompidos por la delincuencia organizada, así como pensar en el retiro paulatino del Ejército en las calles e invertir más en educación, salud y cultura.



La convocatoria de Sicilia y de muchos más que lo acompañan es para que Calderón, como jefe del Ejecutivo federal y de las fuerzas armadas, abra sus oídos y escuche las miles de voces que ya están hartas de tanta violencia y que demandan paz y tranquilidad.



En un truco discursivo sofista, Calderón ha pretendido apropiarse del lema que hizo famoso el EZLN en 1994: ¡Ya Basta!, y lo quiere utilizar para su fin propio fin, corrompiendo el sentido original de este grito que se lanzó contra el mal gobierno de entonces y de hoy.



Pero, como ha ocurrido en otras ocasiones, antes de escuchar, Calderón cierra no sólo sus oídos, sino el entendimiento y la razón. No ve ni escucha. Prefiere el aplauso fácil de quienes están de acuerdo con él antes de escuchar a un amplio sector de la sociedad. Opta por la sinrazón y la intolerancia y cree que sus enemigos son los que piensan diferente a él.




Viendo la lamentable situaciòn en la que està el paìs , muchos se preguntan : ¿ Para eso se robò la presidencia este sr. que se ostenta como presidente de Mèxico , para eso se emperrò tanto en robarsela ? . Yo no me lo pregunto , yo lo afirmo : ¡¡ para eso se robò la presidencia este sr.!!

Y no me refiero sòlo a su estupida guerra que desatò sin ton ni son , unicamente por la obcesiòn de legitimarse , algo que no consiguiò en las urnas y que de ninguna manera podrà conseguir con esta clase de acciones , que màs que ganarle adeptos , le gana el coraje y la rabia de todos los mexicanos , me rfiero tambièn a como tiene empobrecido al paìs , como està entregando la Naciòn a Estados Unidos , pasandose la constituciòn por el arco del triunfo , como a pesar de que prometiò lo contrario hasta el cansancio en su campaña electoral del 2006 , sigue aumentando impuestos , sigue aumentando los precios de las gasolinas , de la luz elèctrica y del gas , es verdaderamente un caos este simulacro de gobierno y todabìa se espantan los levantacejas cuando alguien dice que Mèxico es ya un Estado fallido .



Lo peor de todo es que Peña Nieto ya dijo sin ningun recato que en caso de ganar en el 2012 , el seguirìa la guerra de Calderòn contra el narco siguiendo asì el mandato de E.U.



¿De verdad vamos a permitir que nos impongan un presidente hueco , fabricado por la televisiòn cual producto chatarra , igual que se promocionan unas papas o un gansito . Sin sustancia , sin convicciones ni ideas propias , unicamente arropado por televisa y encumbrado por el valemadrismo de la gente que tiene como su biblia a la tele , a la cual todo le cree y nada le cuestiona repitiendo todo lo que en ella ve y escucha , sin el màs minimo interes de allegarse informaciòn alternativa , ya que como parte de la estrategia de los poderes fàcticos es la de satanizar a todo aquel y a todo aquello que dicienta de lo que ella pregona ? .


Este sr. Nieto ademàs està arropado por lo màs vil y corrupto del medio polìtico , me refiero al grupo Atlacomulco y a Carlos Salinas de Gortari .


¿DE VERDAD TENDREMOS TAN POCA MEMORIA ? ¿ DE VERDAD LO VAMOS A PERMITIRLO ?



¡¡¡¡¡ DESPIERTA MEÈXICO !!!!!!




En México asesinar es legal


Arnoldo Kraus



Desde que Felipe Calderón asumió la Presidencia han sido asesinadas más de 40 mil personas, la inmensa mayoría, inocentes. Sus familiares han sido víctimas de la inoperancia de nuestro gobierno, víctimas por no lograr atraer a los medios de comunicación, y, la mayoría, víctimas por su estatus social. Víctimas de todo: del gobierno, de los narcotraficantes, de su pobreza, de los militares y de la falta de proyección pública. . Al lado de ese listado se encuentran la sociedad civil, víctima y coparticipe de la tragedia que degüella a nuestra nación y, los medios, cada vez más acosados por el narco y cada vez menos respaldados por el gobierno.


Dar voz y vida a las víctimas debería ser obligación de la sociedad. Pocas veces sucede eso. Pocas veces la palabra, las palabras de los deudos son escuchadas. Cuando la muerte por violencia alcanza la voz de un escritor, la voz se disemina. El poeta Javier Sicilia ha perdido a destiempo a su hijo. A Juan Francisco no lo mató la enfermedad. Juan Francisco no falleció en un accidente. Juan Francisco no pereció practicando deporte ni por sobredosis de drogas. A Juan lo asesinó la violencia. Lo asesinó el peor de los escenarios: en México asesinar es (casi) legal.


A diferencia de los otros 40 mil juanes, Juan Francisco Sicilia era hijo de un padre cuyo instrumento de trabajo es la voz y la palabra. Javier ha convocado a la sociedad. Crear un movimiento nacional por la paz es su propuesta. No hay otra posibilidad. No hay otro camino. En México, como en cualquier sitio donde la política y los políticos son mediocres, la sociedad tiene ante sí, el reto y la obligación de moverse y modificar. Las plazas de Egipto y Túnez son ejemplos recientes de ese movimiento. En México sobran plazas.


Las muertes brutales de las 40 mil y más personas, la matazón de incontables centroamericanos, los miles de desaparecidos –5 mil, según las cifras nunca creíbles del gobierno–, exponen la tragedia de nuestra nación. Tragedia que resume con inmensa sabiduría y valor el sacerdote Alejandro Solalinde: “Vivimos en un México muy corrupto donde se confunde la delincuencia organizada con los servidores públicos”. La desazón de Solalinde retrata el desasosiego de muchos mexicanos. La línea divisoria entre unos y otros es demasiado sutil: ¿en quién creer?, ¿por qué creer?, ¿hasta cuándo tolerar?


Felipe Calderón y sus asesores han sido sordos. Doctas voces lo han reiterado ad nauseam: la única solución para disminuir las matanzas es legalizar, primero la mariguana y, después, otras drogas. Es incomprensible la contumacia del gobierno mexicano e indigerible su tozudez. Cuarenta mil y más muertos, la falta de acuerdos dignos con Estados Unidos, el poder imparable de los narcotraficantes, la reproducción sin límite de la pobreza y su consiguiente aportación de personas a las filas del narcotráfico, la ingobernabilidad en muchas partes del país, la nula confianza en la justicia mexicana –98 por ciento de los casos quedan sin resolverse–, la corrupción, la falta de confianza de la población hacia los militares y el temor de los comunicadores, sobre todo en el norte del país, son razones suficientes para entender el fracaso de la política calderonista.


Los estrategas del gobierno continúan acumulando cadáveres y siguen sin entender la brutalidad del listado previo. Legalizar las drogas no es un camino sencillo, pero sí factible y con posibilidades de llegar a buen puerto. Legalizar los asesinatos ha sido la tónica de este gobierno. Nunca sobrará repetir el número de personas asesinadas. Nombrarlos. Dar cabida a las palabras de los padres huérfanos. Honrar la memoria de los asesinados. Exigir a Calderón que haga una plaza con todos los nombres.


La muerte de Juan Francisco Sicilia y de más de 40 mil juanes no tiene solución. El poeta nos conmina. Nos invita. Nos habla desde su dolor. Desde el dolor incomprensible por ser huérfano de hijo. Desde la penumbra de sus noches cuando imagina el sufrimiento de su hijo. Desde la paternidad ahora yerma que recrea sin sosiego la forma y el tiempo que tardó en llegar la muerte. El poeta habla desde su yo herido para siempre; habla desde el rincón de la paternidad destrozada y perdida; nos habla a partir de la ausencia, del vacío que siempre será ausencia y de la herida que no tiene cura. Unos tienen a Juan. Muchos a Pedro, algunos a Olga, otros a Daniela, a Ilana y a Gabriel. Todos, aunque no contemos con los nombres de los 40 mil y más muertos, a Juan.


El asesinato de todos los juanes goza de la legalización del crimen y del aval del gobierno. La invitación de Sicilia quizás sirva. Su propuesta, acuerdos con el crimen organizado, quizás permita, al lado del sacerdote Solalinde, disecar la línea del México corrupto “…donde se confunde la delincuencia organizada con los servidores públicos”.




La corrosiva decadencia



Luis Linares Zapata


De manera consistente y larvada, la violencia y su contraparte de inseguridad generalizada han estallado en la cotidianidad de los mexicanos. El llanto y dolor por la pérdida de seres queridos se individualiza en madres desesperadas que buscan a sus hijos para después encontrarlos sepultados en fosas clandestinas. Los padres abandonan el mundo de la poesía donde habitaban para lanzar sus gritos de rabia y agonía. Los hermanos, esposas, cuñados, nietos y huérfanos de la insensata guerra aparecen por doquier. Un denso, corrosivo sentimiento de desamparo, de indefensión, escurre por el cuerpo enfermo de la nación. Ya nada se salva del naufragio. Sólo los más necios insisten en prolongar por cinco, seis o siete años más esta tragedia colectiva que no debía ser propia.


¿Cómo empezó todo esto? ¿Quiénes son los responsables? ¿Alguien quedó al margen de culpas? ¿Dónde está la salida para tanta pena, oscuridad y sufrimiento? Son algunas preguntas que ya circulan a toda velocidad para fondear el proceso depurador. No son las únicas, a lo mejor tampoco las sustantivas, pero por todas partes brotan ya en forma de alaridos. Lo cierto es que una parte de la sociedad ha comenzado la discusión, la protesta razonada, la búsqueda continua y descarnada, la convergencia hacia un horizonte al cual dirigirse. Basta ya de subterfugios, de terquedades, de insensatas presunciones de rutas verdaderas. Las elites nacionales han perdido toda brújula, pretenden usar el mismo mapa y se refugian en la feroz continuidad del estado de cosas prevaleciente. Necear por ahí se irá al abismo y la confusión acendrada, nunca a la regeneración.


Lo que ahora sucede en descampado es la inevitable consecuencia de la pérdida de horizontes para las mayorías. Toda clase de horizontes: en lo educativo, lo económico, el familiar, el de la vida digna, de valores y creencias. Se ha trastocado con inigualable consistencia el núcleo de la convivencia organizada. Esa dura sustancia sobre la que se edifica el bienestar, la misma identidad del ser colectivo. Lo que hace a este país distinto, mejorable, cómodo y humano. Lo que ahora se encuentra reflejado en el espejo está deformado, irreconocible; no se acepta, infunde miedo. Hay urgencia de iniciar la ruta del cambio real. No sólo el modo hay que dilucidar. La estrategia (si la hay) de esta pelea entre mexicanos, el envolvente que la ha permitido y alimenta con un ejército de reserva insondable. Basta recorrer el país para ser arrollado, apabullado, herido por la presencia de miles de cuerpos que van y vienen, que vagan sin descanso. Hombres y mujeres jóvenes que merodean por todos lados y muestran el rostro del resentimiento ya anquilosado. Jóvenes que no ven opción alguna que les permita cumplir alguna misión redentora en su vida.


Es claro que una gran porción de la responsabilidad por el espíritu nacional descompuesto recae en las autoridades al control del timón de la nave. Su conducción ha sido cómplice, frágil, mediocre, en casi todos los órdenes del quehacer público. Pero igual de irresponsables han sido los que se han beneficiado del estado de cosas prevaleciente, algunos de los cuales (muy pocos de ellos) rayan en grotescos excesos. No sólo se predica tal situación de los privilegiados de siempre, los famosos, sino de las mismas clases medias. Esos sectores acomodados que han permanecido distantes, alejados de las tribulaciones de los de abajo. Los que sólo atisban hacia arriba y quieren escalar, como sea, por el sendero de los lujos, el glamur y el reconocimiento fácil. Esos estamentos que se sienten satisfechos y han creído que la tragedia circundante no les tocará en su bienestar, en sus trajines diarios.


La responsabilidad electoral misma se ha extraviado. El voto como arma decisiva para una conducción adecuada ha sido capturada por los medios de comunicación. Se ha llegado al exceso de pulir una figura (Peña Nieto) y presentarla plagada de atractivos y golpes publicitarios, vacíos espots. El libre albedrío (base de la democracia) ha devenido ralo cauce para las mayorías. La opinocracia lo manosea sin pudor hasta nulificarlo. Se puede atestiguar, cada noche, todas las mañanas radiales, el manipuleo informativo. Se imponen agendas sujetas a mandatos de conveniencia (interna y externa). Todo un tinglado para sostener y aumentar el sistema de privilegios establecido.


Tamaulipas es, por ahora, el ejemplo señero de la degradación de toda la vida organizada, la familiar, la oficial o la misma personal. El estado se ha convertido en un territorio liberado del crimen, organizado o casual. Pocos son los que se libran del estigma. Por años ahí se han consentido y hasta alabado, conductas francamente ilícitas. Hace tiempo fueron los contrabandistas, ahora son los traficantes de personas y los narcos. La aceptación o, en los mejores casos, el acomodo con los abusivos, los criminales, los ladrones, los corruptos, ha sido la normalidad entre los tamaulipecos. Uno o dos de sus gobernantes locales pueden presumir honradez y entereza. El resto han sido figuras descompuestas, corroídas. Gobernantes (Martínez Manautou) que pierden 100 millones de dólares en obras de arte. Otros que amasan fortunas canalizadas después a los medios de comunicación y se tornan caciques. Varios mezclados hasta la coronilla con el crimen organizado. Muchos han sido negociantes de tiempo completo. Yarrington hasta pretendió ser candidato a la Presidencia, a pesar de que su prosperidad no sólo es evidente, sino obscena. El último gobernador (Hernández) fue intocable por la justicia por sus trampas electorales favorables al señor Calderón. En fin, un libreto inacabable de causales y donde gran parte de la sociedad ha estado involucrada. Las sorpresas de fosas colectivas es derivada cierta de un estado que ya puede catalogarse como criminal. La descomposición del entramado social en su apogeo. No hay ya alternativa de justicia disponible, distinta a la de empujar la regeneración de México.





12 abr 2011


Astillero

Luces y sombras del SME


Resistencia sostenida


Zigzagueo politiquero


Cárteles metidos en EU




Julio Hernández López

el Zócalo capitalino, una menor es trasladada para recibir atención médica luego de que fue alcanzada por gas lacrimógeno, lanzado contra trabajadores del SMEFoto Alfredo Domínguez



El del SME es un problema demasiado complejo para verlo solamente a través de la lente policiaca o vial. Para empezar, proviene de un acto de injusticia cometido por el gobierno calderonista con el objetivo de despejar el camino a los venideros negocios relacionados con la fibra óptica. Como todas sus acciones bélicas, la del comandante Felipe contra Luz y Fuerza del Centro y sus trabajadores organizados fue acompañada de una intensa campaña propagandística de satanización política y social, sin que el relevo técnico apresuradamente habilitado, el de la Comisión Federal de Electricidad, resultara más eficaz (y ni siquiera más barato, sino todo lo contrario: miles de usuarios se quejan de los altos cobros sin fundamento que se han generalizado con la empresa sustituta) y sin que la resistencia de los empleados desplazados fuera exterminada, a pesar de los anzuelos de las liquidaciones supuestamente generosas, los falsos planes de recontrataciones masivas y el reiterado linchamiento mediático.


El del SME es un problema largamente desatendido y, lo peor, constantemente sujeto a provocaciones, burlas e incumplimientos de parte del bando calderonista, con el secretario del Trabajo, Javier Lozano, como golpeador designado. Así, dejando tirado en la calle, bajo maltrato, un problema social que afecta a decenas de miles de familias, el calderonismo ha ido generando la descomposición política que entre otras consecuencias ha tenido la de mostrar a los resistentes que no tienen camino ni alternativa legales a la mano, que su destino ha sido decidido en términos negativos por el pulgar del césar de Los Pinos y su corte de intrigantes.


Además, la dirección política del movimiento ha zigzagueado y ha permitido que la mala yerba de la politiquería afecte la verticalidad de ese difícil movimiento de resistencia: lo mismo apareció su máximo dirigente, Martín Esparza, en actos priístas como el quinto informe de gobierno de Enrique Peña Nieto que en Coahuila, acompañado de Carlos Moreira, dirigente del SNTE en la entidad y hermano de Humberto (ayer mismo, el presidente nacional del PRI defendió al SME y culpó a Calderón y Lozano de crear las condiciones que provocan violencia como la vivida en una zona de la ciudad de México. Humberto Moreira precisó que hasta el momento no conoce de ninguna solicitud de Esparza para afiliarse al tricolor). Y las opacas negociaciones en Bucareli, luego de una prolongada huelga de hambre, para conseguir que el calderonismo prometiera la toma de nota a Esparza y el SME, como si a fin de cuentas los fieros adversarios hubieran llegado a arreglos duraderos (ayer, aprovechando el viaje, la Secretaría de Gobernación anunció que no negociará más con quienes cometen actos de violencia). Y en octubre de 2010, la extraña y cara movilización masiva para dar a conocer en el estadio Azteca la constitución de una Asociación Política Nacional que en marzo de este año debería haber realizado su congreso fundacional para estar en condiciones de hacer alianzas con el partido que escojan.


En esas condiciones maltrechas, la persistencia opositora del SME ha permitido que enojos y resentimientos sin cauce político devengan en violencia sin justificación que les merma el de por sí declinante apoyo social que conserven o que, como sucedió ayer, sirven de inductor para detonar expresiones del odio social que el calderonismo instaló en México desde 2006, convertidos los estallidos de ira y las agresiones sin sentido en una fórmula ideal de explotación de las condiciones polarizadas que guarda la sociedad mexicana, motivo oportuno para avanzar en el proceso de demonización de la izquierda, los sindicatos, las movilizaciones, la crítica, la oposición... Provocadas por factores externos o por descontrol interno y pérdida de rumbo, las escenas de violencia registradas ayer potencian la vertiente social deseosa de mano dura (la explosión de mufas en el Centro Histórico de la ciudad de México de inmediato abrió otro expediente extraoficial contra los electricistas: sospechas, sin ningún fundamento, de terrorismo).


Sin gobernantes a la altura de las circunstancias, ni caminos legales confiables, ni operatividad política, los problemas sociales se van pudriendo y el descontento popular va tomando caminos de violencia por desesperación. Mientras no haya vertebración sensata y honesta de esos esfuerzos y enojos, mientras no se tracen caminos inteligentes de lucha pacífica reivindicatoria, la violencia política continuará apareciendo, contradictoria, condenable, y seguirá beneficiando a sus adversarios y dando paso a las tentaciones del autoritarismo, cada vez más presentes en la desesperada élite derechista gobernante (por lo pronto, ayer, las escenas de violencia relacionadas con el SME ayudaron a desplazar mediáticamente el asunto de Javier Sicilia, su plantón y las eventuales movilizaciones por venir, y de las narcofosas de San Fernando, Tamaulipas).


Astillas



Los cárteles mexicanos ya están bien metidos en territorio gringo y actúan cuando menos en 230 ciudades, dijo la subsecretaria adjunta de Estado para México y Canadá, Roberta Jacobson, en una virtual etiquetación oficial de nuestro país como un activo peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos (con todas las consecuencias que ello implica, entre otras, la de “justificar” el intervencionismo de la Casa Blanca y el Pentágono en los asuntos del fallido vecino que ya está dañando el supremo interés imperial)... Por otro lado, una corte estadunidense de apelaciones rechazó la aplicación en Arizona de las partes más agresivas de la ley SB 1070... Y, mientras en el PRD asumen que por razones éticas, videográficas e incluso de estricto cálculo electoral pragmático no les conviene mantener a René Bejarano como miembro de su consejo político nacional, convertido ese hecho en manjar para los publicistas de guerra sucia contra la izquierda y quien sea su candidato presidencial en 2012... ¡hasta mañana, con Francia prohibiendo el uso de la burka en lugares públicos!


Fax: 5605-2099


juliohdz@jornada.com.mx




Elba Esther y los panistas



Luis Hernández Navarro


Para los panistas, la relación con Elba Esther Gordillo es incómoda. Cada vez que pueden hablar mal de ella en público lo hacen, pero buscan sus favores en privado. La consideran indigna y corrupta, pero no dudan en pactar con ella. Es malo que la maestra les haga caso, pero peor que los ignore.


Los cables de la embajada de Estados Unidos en México filtrados por Wikileaks y divulgados por La Jornada corroboran este patrón de conducta blanquiazul. En 2006, Germán Martínez, diputado de Acción Nacional, le informó al ex embajador Antonhy Garza que su partido “no está trabajando con Elba Esther Gordillo, presidenta del SNTE, porque ella quería mucho a cambio del apoyo del sindicato”.


Germán Martínez afirma eso a pesar de que el 21 de marzo de 2006 los dirigentes del sindicato se reunieron con el candidato a la presidencia Felipe Calderón. “Soy de las que creen que no basta con la alternancia, hace falta la transición, esperamos ganar y esperamos así sea”, dijo allí Elba Esther. El futuro mandatario respondió: “Soy Felipe Calderón, próximo presidente de la República, y me apena mucho haber llegado tan tarde que hasta la sopa se enfrió”. Y, para que no queden dudas, reviró: “Tuve aprecio por mis maestros y estoy dispuesto. Nomás me dan la guía. No hay que enseñarle el padre nuestro al señor cura”.


En otro cable facilitado por Wikileaks se da a conocer que Manuel Espino Barrientos, dirigente del Partido Acción Nacional, informó que “el precio de Gordillo era demasiado alto (en términos de posiciones en el Congreso y posiciones en el gabinete) y las encuestas mostraban que el Panal atraía menos del uno por ciento del voto”. Sin embargo, a la hora de la verdad –cuenta el libro Doña Perpetua– “los operadores de Elba Esther acordaron con Juan Camilo Muriño que los gordillistas dividan su voto: para presidente, por Felipe Calderón; para diputados federales, por los candidatos de Nueva Alianza”.


Los panistas tienen motivos para renegar de Elba Esther. Nunca les ha gustado la educación pública ni los maestros. Pero, además, en 1986, siendo ella militante distinguida del PRI, organizó el “fraude patriótico” que impidió la llegada de Francisco Barrio a la gubernatura de Chihuahua. Durante sus primeros años al frente del sindicato de maestros, la profesora Gordillo decía “con el PAN, jamás”.


Las relaciones entre ambos comenzaron a cambiar al poco tiempo de que ella fue ratificada como secretaria general del SNTE. En la mañana del 1º de marzo de 1992, el comité nacional citó a una reunión en la sala de juntas. Los dirigentes debían presentarse vestidos de traje y corbata. Elba llegó al encuentro en compañía de Diego Fernández de Cevallos. Iba acompañado de Francisco Javier Salazar Sáenz, diputado por San Luis Potosí. Diego dijo: “¡Jamás lo pensé, es como si el diablo se acabara de meter a la iglesia!” La mano del presidente Carlos Salinas movió el encuentro.


La amistad entre la maestra y Diego Fernández continúa hoy día, y ha arrojado magníficos dividendos para ambos. Durante los últimos años del gobierno de Salinas de Gortari y el sexenio de Ernesto Zedillo, con la descentralización educativa aterrizando en las entidades, el SNTE se convirtió en una piedra en el zapato para los gobernadores panistas de Guanajuato, Baja California, Jalisco y Chihuahua.


Entre 1994 y 1995 Elba Esther y Francisco Barrio sostuvieron un pulso. Con el pretexto de homolgar salarios, el sindicato presionó al gobierno estatal para obtener posiciones en el sistema educativo estatal. El mandatario advirtió: “Nuestra postura es firme, de no otorgar lo que el gobierno no está en condiciones de dar”, y denunció que los gordillistas desataron una “escalada violenta” contra los inspectores escolares provisionales designados por su administración. Finalmente, gracias a la intervención de Fernández de Cevallos, el gobernador y la profesora Gordillo acordaron un armisticio.


Pese a ser distinguida militante tricolor, durante los comicios presidenciales de 2000, la estructura de observación electoral montada por Elba operó en favor de Vicente Fox, incumpliendo un acuerdo de apoyar al candidato del PRI Francisco Labastida. Según contó Noé Rivera a Carmen Aristegui en una entrevista en radio, la maestra le explicó la causa de esta maniobra: “es que, ‘hijo’, voy a ser libre, ya no voy a depender de estos canijos ni voy a sujetarme a sus disposiciones, y lo que estaba en riesgo si ganaban era mi seguridad personal, la seguridad de mis intereses y la seguridad de todos ustedes”.


Escasos días después de haberse mudado su residencia a Los Pinos, Vicente Fox asistió a Chihuahua a inaugurar el cuarto congreso nacional extraordinario del SNTE. Allí el presidente tomó la palabra entre expresiones de descontento para ratificar su “compromiso de buscar mejores condiciones de trabajo y mayor remuneración como merecen cada uno de los maestros y maestras de México”. De inmediato un coro de voces le recordó el lema de su campaña electoral:


“¡Hoy!, ¡hoy!, ¡hoy!”, gritaron los delegados institucionales.


–Hoy sí está difícil –les reviró el mandatario.


Durante el sexenio de Fox, Elba Esther y Los Pinos establecieron multitud de compromisos, en los que la maestra buscó convertirse en la vía para construir un gran acuerdo entre el PRI y la administración en turno. Esa ruta siguió tanto el camino educativo como el legislativo. Hasta antes de su expulsión de su partido, la profesora Gordillo fue la principal operadora del acercamiento del PRI al gobierno de Fox. Para justificarlo declaró sin ambages: “¡Primero es México y después el PRI!”


Felipe Calderón siguió transitando este mismo camino. Durante su campaña presidencial declaró: “Aunque reconozco que es difícil, no quiero descartar la posibilidad de integrar, no dentro del PAN quizá, sino dentro de esa coalición que lleve al triunfo al PAN, las preocupaciones de los maestros y de quienes los representan”. Al triunfo, la coalición electoral se convirtió en un pacto de gobierno.


Cuando en 1995 el panista Alberto Cárdenas Jiménez ganó las elecciones de Jalisco, dijo que el SNTE “es un monopolio que lastima y atenta contra la dignidad de las personas”. Desde Los Pinos, sus correligionarios han ignorado sistemáticamente sus palabras.


Enlaces:


Los cables sobre México en WikiLeaks


Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks



11 abr 2011


La violencia y el odio



Álvaro Delgado



MÉXICO, D.F., 11 de abril (apro).- El vandalismo de reales o supuestos miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) es inaceptable en sí mismo y más aún si es dirigido contra ciudadanos indefensos y su patrimonio, pero lo es también por auspiciar un nuevo capítulo de odio y de encubrir --al menos mediáticamente-- las movilizaciones sociales contra la violencia y la reciente masacre de 88 personas en Tamaulipas.


La protesta violenta encabezada por Martín Esparza, un líder que ha mostrado un notable oportunismo político que ha deslegitimado su movimiento, no es fortuita: Ocurre al cumplirse 18 meses de que Felipe Calderón liquidó la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, sí, pero también cuando está en curso una escalada de cuestionamientos a éste por la violencia criminal que --por su ineptitud y aun su fomento-- se ha instalado en prácticamente todo el país.


Así, la distracción pública de estos asuntos que no logró la captura del supuesto homicida del cómico Francisco “Paco” Stanley, la semana pasada en Baja California, se logra ahora con el vandalismo y las agresiones diversas del SME, entre ellas la quema de vehículos y el choque con granaderos, con lo que el ganador político es Calderón, el verdugo de más de 40 mil trabajadores electricistas.


La profusa difusión de las imágenes de violencia detonada por el SME, que alega la infiltración de provocadores --que poco sustento tiene--, no sólo no abona a la solidaridad con ese movimiento gremial, sino exacerba el hartazgo de amplios sectores de la población, en especial la capitalina, por esas protestas que han llegado a la sinrazón.


De nada sirve que se exhiban las falacias que motivaron la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, entre ellas los supuestos privilegios de los trabajadores, y que se transparente el afán privatizador para beneficiar a proveedores de energía de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), si una facción de los 16 mil trabajadores que no aceptaron ser liquidados agreden cobardemente a ciudadanos inocentes.


Quién sabe si fue con cálculo político, pero el montaje del SME le da aire a Calderón, quien hoy mismo, horas después del desatado vandalismo, justificó la decisión que tomó hace año y medio: Costaba 50 mil millones de pesos anuales y estorbaba el crecimiento económico.


Pero además, gracias al SME, Calderón encontró, así sea transitoriamente, una ruta de escape a los casi generalizados cuestionamientos por la ineficacia de su “guerra” que ha costado casi 40 mil muertos, entre ellos los 88 que han sido encontrados en fosas clandestinas de San Fernando, Tamaulipas, donde en agosto del año pasado se descubrió otro grupo de 72 cadáveres.


El vandalismo del SME, aunque no sólo, ha reactivado el odio que Calderón fomentó, en 2006, con el respaldo de las cúpulas empresariales, sus ideólogos, opinantes y los organismos controlados por la organización clandestina de El Yunque, sobre todo al cancelarse la alianza PAN-PRD en el Estado de México por la intervención directa de Andrés Manuel López Obrador.


En realidad la posibilidad de que éste sea, otra vez, contendiente por la Presidencia de la República, ha puesto a la defensiva a sus detractores más tenaces, que encuentran en él el origen de los peores males de la nación, entre ellos la discordia. En este elenco se encuentran personajes de la talla de Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín y Luis González de Alba.


Krauze afirma que la intolerancia habitual en la vida pública de México ha descendido para volverse odio, y ubica el 2006 como el origen de ese sentimiento por la vía de la violencia del crimen organizado y de quienes impugnaron la elección presidencial, aunque no tiene el valor para decir: López Obrador.


Aguilar Camín, quien dice no estar seguro de que Krauze tenga razón, plantea en todo caso llegada la hora de la crítica pública a los emisarios de la intolerancia, de modo que el odio cueste, en vez de ser recibido hospitalaria o indiferentemente.


Luis González de Alba, articulista de Milenio, coincidió con los dos escritores:


“Tienen razón: basta asomarse a los comentarios contra quienes no comulgamos con el mayor productor de odio en México, Manuel Andrés López Obrador: hay espumarajos, bilis negra y sobre todo amarilla, insultos sin referencia alguna al texto, todos los comentaristas no secuaces de Manuel Andrés recibimos sobornos, no es posible que no creamos en Él, que nos preguntemos de buena fe de dónde ha sacado fondos para cinco años de campaña presidencial y para realizar lo que pregona en sus mítines recientes: 2038 municipios recorridos, 148 000 kilómetros, 2 millones 200 mil representantes. Como puso de moda preguntarle a los políticos corruptos: ¿Quén pompó? Añadamos gastos de su vida cotidiana y su familia con tenis de 14 mil pesos.


” Y al final escribe en su artículo de hoy lunes:


“Dice mi amigo Jaime Sánchez Susarrey (Reforma, 9.IV) que “López Obrador se postulará candidato a la Presidencia llueve, truene o relampaguee. No habrá encuesta o consulta que lo disuada”. Acierta. “Ya está de regreso y se perfila para candidato de la izquierda en el 2012”. Se equivoca rotunda y palmariamente: ese despojo del PRI no es izquierda, nunca lo ha sido y nunca lo será. Es Echeverrismo con cursilería más mesianismo que lo hace clamar, sin sonrojo, que es indestructible. Recuerden su llamado al amor: Stalin con Pili y Mili más Bejarano.”


Caray, ¡cuánto amor!


Apuntes


Qué contraste de personalidades: Javier Sicilia, un hombre de ejemplar entereza “que sólo conoce el amor”, como acertadamente lo definió Krauze, y Calderón, un ser vacío. Sicilia, de fe cristiana genuina, cree que Calderón, supuesto católico como él, puede convocar a un pacto de todos en esta emergencia nacional. No hay manera: Su palabra no tiene valía… Comentarios: delgado@proceso.com.mx





Astillero

Reconciliaciones


Unidad a cualquier precio


Aberración, retorno de Bejarano


San Fernando, emblemático



Julio Hernández López

MONEROS CONTRA LA VIOLENCIA. Los cartonistas Helguera, El Fisgón, Hernández, La Dama y Benmotin unieron ayer sus pinceles para impulsar la campaña No más sangre. En la delegación Coyoacán, varios capitalinos participaron en la elaboración de un mural que demanda poner fin a la violenciaFoto María Meléndrez Parada



Dos procesos formalmente exitosos (la renovación de sus órganos directivos nacionales y el desenlace del episodio del estado de México) tienen a la izquierda electoral al borde del síndrome de la unidad a cualquier precio. Empecinadas en guardar las formas por encima de todo, las piezas discordantes del Frankenstein negro y amarillo vuelven a sus moldes tradicionales de actuación y operación, satisfechos parcialmente los objetivos inmediatos de cada uno de los bandos, de nueva cuenta juntos los sabidos adversarios, hasta que el siguiente diferendo táctico los separe, en una dialéctica roma que se alimenta de ambiciones, amagos, conveniencias y falsas reconciliaciones (la política de siempre, pues).


No hubo ruptura, pero tampoco deslindes o correcciones verdaderas. Fintas de combate para acabar en empates negociados y continuidad convenida de las mismas historias de perredismo mercantilizado. Los chuchos se quedaron con la presidencia del comité nacional del sol azteca (mediante otro Jesús, no sólo de nombre) sin más gritos ni sombrerazos que los necesarios para forzar arreglos de última hora en favor de la corriente numéricamente secundaria que finalmente se alzó con la secretaría general para la polémica Dolores Padierna y la reinserción pública de su esposo, el profesor Bejarano, que no solamente retomó en sesiones formales del PRD su papel conocido de operador en jefe de su movimiento de la esperanza y la Izquierda Democrática Nacional, sino que incluso consiguió un lugar en el consejo político nacional del citado partido, como si la etiqueta infamante de los videos con Carlos Ahumada se pudiera diluir o borrar con el paso del tiempo. Regalo dorado para los propagandistas contrarios al sol azteca y al lopezobradorismo, pues la reinstalación del profesor Bejarano en los estantes del poder perredista pareciera confirmar las sostenidas versiones de que los testimonios gráficos de corrupción política siempre contaron con la benevolencia política de segmentos decisorios de esa izquierda electoral nuevamente demeritada, como en una repetición instantánea de aquellos crudos videos.


El saldo de las primeras batallas a fondo por el 2012, con el estado de México como escenografía de oportunidad, deja a Marcelo Ebrard atropelladamente autodeclarado precandidato presidencial en pleno, como respuesta de última hora al naufragio que vivió cuando una consulta ciudadana aprobó en urnas la política de alianzas con el PAN que ese jefe de gobierno capitalino había sostenido contra viento y marea en otras entidades pero que ahora él mismo debería sepultar apoyando en público a Encinas como única forma de mantener en línea sus aspiraciones presidenciales.


López Obrador ganó, pero no tanto como parece ni de manera necesariamente prolongada y consistente. Los chuchos sostienen ahora una alianza con el PAN en busca de tumbar a Encinas de la candidatura al estado de México por la misma vía que a finales del año pasado había mencionado el propio Alejandro como razón de que en aquellos momentos declinara a las posibilidades de ser candidato: el eventual conflicto judicial de interpretación sobre su domicilio electoral. Un PAN despechado por el rudo abandono de que fue víctima a media plaza de Toluca, más un chuchismo deseoso de cobrarle a AMLO el descalabro judicial o electoral de Encinas si éste se produjera, son los ingredientes de los siguientes episodios de la telenovela que ya no cesará de producir emociones y arrebatos hasta finales de 2012. Por lo pronto, el mismo AMLO tiene colocada ya la opción de repuesto si Encinas cae: la candidata original, Yeidckol Polevnsky, que solicitó licencia al Senado para quedar en condiciones jurídicas de remplazar a Alejandro si se diera el caso.


El PRD se mantiene “unido”, pues, como una fórmula de supervivencia obligada, pero sin resolver sus diferencias de fondo ni replantear políticas generales o eliminar sabidos y repetitivos esquemas de perversión de sus posibilidades de lucha y transformación: las corrientes internas siguen tan campantes (abriendo el paso a aberraciones como la reinserción de Bejarano), los chuchos siguen al frente de la franquicia, López Obrador sigue adelante con su Morena pero ya habla de reconciliaciones en curso, Ebrard y Camacho reculan pero se mantienen listos para las siguientes etapas del colaboracionismo con Los Pinos, y el oportunismo, el mercantilismo y la ligereza ideológica siguen siendo los rasgos distintivos de ese aparato partidista “unido”.


Astillas



San Fernando, Tamaulipas, se ha convertido en referencia internacional para entender el horror que se vive en México. Absoluta incapacidad institucional para proporcionar seguridad a la población y una completa impunidad de quienes atacan, secuestran, torturan, asesinan y sepultan a ciudadanos extranjeros y nacionales. Dolorosas resultan, además, las versiones de que altos funcionarios federales habrían suspirado, un poco relajados, ante la presunta confirmación de que la gran mayoría de las víctimas eran mexicanos y no centroamericanos, ya que esta última posibilidad habría reactivado conflictos diplomáticos. A ver cómo siguen esos ánimos ante los reclamos estadunidenses, porque alguno de los viajeros secuestrados era ciudadano de la nación vecina que así ve abonados los caminos para continuar tomando el control del país doliente... Marco Antonio Adame, el ultraderechista gobernador de Morelos, protegido a capa y espada por Felipe Calderón a pesar de los continuos y graves errores cometidos, cambió a su secretario de Seguridad Pública, como si el relevo de un militar por otro sugiriera cierto tipo de “castigo” a alguien por tanta violencia desatada. Desde luego, Marco, con eme, cree que esa sustitución en SSP es un guiño justiciero hacia Javier Sicilia... Y, mientras Ollanta Humala y Keiko Fujimori pasan a segunda vuelta en Perú, ¡hasta mañana, con un pastor cristiano secuestrado en plena ceremonia religiosa por un comando armado en el puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán!



Fax: 5605-2099


juliohdz@jornada.com.mx






SME: año y medio de supervivencia



Miguel Ángel Granados Chapa MÉXICO, D.F., 10 de abril.- Mañana, lunes 11 de abril, se cumplirán 18 meses de la extinción de Luz y Fuerza del Centro, la empresa eléctrica que con distintas denominaciones y diversas condiciones jurídicas prestó el servicio público de electricidad a la Ciudad de México y a varios estados vecinos.


Aun si se considerara que tal fue el propósito llano, el de liquidar un organismo público que en vez de contribuir al desarrollo mexicano estaba lastándolo, el decreto correspondiente está probablemente viciado de origen, como se empeña en demostrar el Sindicato Mexicano de Electricistas. Pero es difícil encontrar que tras el decreto de extinción de una empresa gubernamental se escondía en realidad el propósito de exterminar a una agrupación sindical casi centenaria, que a lo largo de su prolongada existencia se apartó sistemáticamente del modelo de organización laboral por el que los gobiernos priistas sometieron a los trabajadores a sus designios.


El cálculo gubernamental resultó errado. El sindicato no sólo existe, sino que una vasta proporción de sus integrantes ha resistido durante este año y medio las varias tentaciones, amenazas y presiones para claudicar en su propósito de recuperar la fuente de trabajo de la que fueron despojados abruptamente, con nocturnidad y con apoyo de la fuerza pública.


A través del sector laboral (Secretaría del Trabajo y Junta Federal de Conciliación y Arbitraje) el gobierno panista quiso eliminar al sindicato por medio de una añagaza permitida por la en ese punto opresiva legislación de las relaciones laborales. Se negó a reconocer a la dirección elegida por los trabajadores, auspició el avance de una corriente colocada ostensiblemente al servicio de las autoridades e instigó la discordia interna difundiendo la falsa especie de que el comité encabezado por Martín Esparza únicamente buscaba la liquidación del patrimonio sindical en beneficio de unos cuantos.


El sindicato ha remontado un sinnúmero de circunstancias adversas y continúa en pie de lucha. Legitimada su dirección sindical por el apoyo masivo de más de 15 mil de sus miembros, que arrancaron el reconocimiento oficial negado por meses de manera contumaz, el SME mantiene abiertos diversos frentes para impugnar la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, aunque parezca un hecho consumado e irreversible.


A través de juicios de amparo, por ejemplo, insiste en que el decreto del 11 de octubre de 2009 carece de eficacia jurídica, porque se incumplieron normas establecidas en la Ley de Procedimiento Administrativo. La consecuencia de tal incumplimiento, según el argumento del SME sobre el cual deberán manifestarse en estos días jueces de amparo, es que ese muerto que el Estado pretendió enterrar o incinerar en realidad sigue viviendo. Dicho de otra manera, con las palabras del alegato sindical, “el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro no se encuentra jurídicamente en extinción ni en estado de liquidación”, por lo cual es debido que la administración pública ordene “la apertura inmediata del centro del trabajo, reinstalando a sus órganos de dirección y a los trabajadores adscritos a sus unidades de operación, cubriéndoles su salarios y prestaciones respectivos”.


Es difícil imaginar a jueces federales (los que conocen de dos amparos con esta materia como acto de autoridad impugnado) procediendo con tal gallardía que pongan en jaque a la Presidencia de la República. Es de imaginar que interpretarán los preceptos legales aplicables de tal suerte que prevalezca la situación de hecho originada hace año y medio. Pero no hay duda de que los autores de la medida, los constructores del andamiaje jurídico, actuaron con ignorancia o con prepotencia, esto es ignorando cómo debían proceder para liquidar a LyF o haciéndolo a conciencia contra la ley, con la arrogancia de quien sabe que un acto autoritario se impone por sí mismo y se le hace valer contra todo argumento con la pura razón de Estado.


El decreto de extinción de Luz y Fuerza fue elaborado al margen de los mecanismos de “mejora regulatoria” establecidos desde 1994. La Ley de Procedimiento Administrativo de entonces estableció una comisión encargada de revisar los decretos (y otros documentos con que el Ejecutivo ejerce el poder administrativo) que, entre otros propósitos, modifican el aparato estatal.


Esa ley determina que antes de emitirse un decreto, se formule un anteproyecto y se elabore una manifestación de impacto regulatorio que la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) debe conocer cuando menos con 30 días hábiles de anticipación, y darle publicidad para que opinen sobre su contenido los sectores interesados. En su premura por extinguir a Luz y Fuerza, al menos tres secretarios de estado (de Gobernación, Energía y Hacienda) omitieron esa manifestación de impacto regulatorio y no contaron con el dictamen aprobatorio de la Cofemer.


Especialmente responsable es el secretario de Gobernación (lo era Fernando Gómez Mont en aquel momento), pues la ley ordena que esa dependencia “no publicará en el Diario Oficial de la Federación los actos… que expidan las dependencias o los organismos descentralizados de la administración pública federal, sin que éstas acrediten contar con un dictamen final” de la Cofemer.


La consecuencia de que los jueces de amparo percibieran la gravedad de esa omisión, calcula el sindicato, es que “se impone restaurar de inmediato las funciones de Luz y Fuerza del Centro, retirar la fuerza pública ubicada en sus instalaciones, reinstalar a los trabajadores en sus empleos, cubrirles el importe de los salarios y prestaciones de que fueron privados y suspender las acciones de liquidación que resultan ser de facto”.





Televisa y TV Azteca: La sociedad perversa



Jenaro Villamil



Una trama de simulación empresarial, financiera y política, así como la ambición por controlar las dos terceras partes del mercado de 35 mil millones de dólares anuales que genera el sector de las telecomunicaciones en México, está detrás de la reciente operación confirmada por Televisa para adquirir 50% de las acciones de Iusacell, la tercera empresa de telefonía móvil en el país y propiedad de Ricardo Salinas Pliego.


Esta transacción –a la que aún le falta la autorización de la Comisión Federal de Competencia (CFC)– incluye un compromiso de Televisa para invertir mil 600 millones de dólares (37.5 millones en capital y mil 565 millones en deuda convertible) a cambio de compartir con Salinas Pliego “los mismos derechos de gobierno corporativo” en Iusacell, así como permitir negociaciones entre la empresa de telefonía móvil y “filiales de Televisa para expandir su oferta de servicios”.


El control de la mitad de Iusacell le permitirá a Televisa ser la única empresa que dé los servicios de cuádruple play en México (televisión, internet y telefonía fija y móvil) a través de su red de empresas de televisión por cable (Cablevisión, TVI y Cablemás), más la de televisión satelital, Sky, y la telefónica Bestel.


El anuncio de la transacción entre Televisa y Iusacell coincidió con la autorización para que la empresa de Emilio Azcárraga Jean aumente de 58.3 a 100% su inversión en Cablemás, el segundo operador más grande de televisión por cable en el país, con 2.8 millones de suscriptores y una red de servicio de 17 mil kilómetros.


Esta concentración se realiza pese a que Televisa y Cablemás incumplieron las condiciones impuestas por la CFC en agosto de 2007: que Cablemás abandonara su participación directa o indirecta en la Productora y Comercializadora de Televisión (PCTV, a través de su filial Paxia), que Televisa diera acceso no discriminatorio a otras empresas a sus señales de televisión abierta y que se prohibieran “las ventas atadas”.



Este es un adelanto del número 1797 de Proceso, ya en circulación.





10 abr 2011


La naturaleza de la alianza PRI-PAN



Arnaldo Córdova



Las revelaciones de los documentos de Wikileaks dados a conocer por La Jornada el lunes pasado nos muestran que no era cierto que todo lo que nos descubrían ya lo sabíamos. En este asunto, en particular, sabíamos que existía una alianza entre el PRI y el PAN desde, por lo menos, 1990, y que había sido ideada por Salinas, atemorizado por el avance impresionante de la izquierda en las elecciones de 1988 y por su hallazgo de que entre el PRI y el PAN había diferencias, pero que resultaban menores ante el peligro que la nueva izquierda representaba para ambos. Sabíamos también que el PAN, representado por Fernández de Cevallos, aceptó la propuesta salinista. Desde entonces se dio esa alianza histórica priísta y panista que no ha dejado de funcionar con gran eficacia, hace ya veinte años.


Los documentos de Wikileaks nos muestran ahora el carácter perverso y sucio de esa alianza y el modo especial en que funciona. Ahí no hubo nunca acuerdos para siempre, excepto uno: no dejar, jamás, que la izquierda llegara al poder. Todo lo demás era negociable y nada se daría por garantizado. Esa alianza, dicho en otros términos, tiene un solo fin: impedir el triunfo de la izquierda en las elecciones nacionales. Los relatos que pueden hacerse a partir de esos documentos nos indican que los aliados eran, de verdad, enemigos en el campo de la lucha política y que cada uno hacía por sus intereses y lo hacía despiadadamente, sin importar si al aliado se lo llevaba entre las patas. Sólo se juntaban y la alianza operaba cuando ambos sentían que el enemigo los amenazaba a los dos.


También sabemos, gracias a esos documentos, que ese momento llegaba cuando uno de los aliados se rezagaba a ojos vistas y ya no podía aspirar a nada más. Eso le ocurrió a Madrazo y al PRI. Cuando supieron que estaban perdidos, el PAN acudió a ellos y les hizo ver que la alianza debía ya ponerse en movimiento en contra de una izquierda pujante que los amenazaba a ambos y era preciso hacerle frente en común. Los priístas lo aceptaron y, en ese instante, decidieron que Calderón sería su propio abanderado. Claro que también podemos saber algo que fue claro en su momento: que Madrazo fue condenado al fracaso por sus correligionarios, particularmente por algunos de los gobernadores priístas que se vieron amenazados de muerte por un posible triunfo del tabasqueño. Para consolidar su poder local, prefirieron apoyar al candidato panista, tratando de obtener todo lo que pudieran en esta alianza dictada por las circunstancias.


Mucho de canibalesco tiene esta alianza y es una muestra de que el objetivo es único: destruir a la izquierda o impedir su acceso al poder. En todo lo demás, que cada quien se atenga a su santo y que gane el más fuerte. Es difícil no pensar en esta alianza como una que se da entre rufianes, entre auténticos mafiosos para los que la ley vale un comino y las instituciones del Estado no son más que viles instrumentos de sus sucios enjuagues y trapacerías. Decir, como lo hizo alguno de los informantes de la embajada, que se estaba haciendo “presión” sobre López Obrador y que se mantendría y se aumentaría en la medida en que se acercara la fecha de las elecciones, no quería decir que en el terreno electoral se haría lo posible para hacerle perder terreno al perredista. Quería decir que se emplearía todo el poder del Estado para derrotarlo a como diera lugar, por encima de la legalidad y de la institucionalidad. Fox mismo lo dijo, con la estupidez que lo caracteriza.


Que los priístas, principalmente los gobernadores del norte del país, le hayan temido a Madrazo, como lo revelan los documentos de la embajada, nos habla de dos cosas al mismo tiempo: una, la feudalización priísta que había hecho de esos gobernadores dueños de su propio reino y que veían en Madrazo no a un correligionario, sino a una amenaza a sus intereses particulares; dos, que habían entendido perfectamente ya el sentido de la alianza. Eso quiere decir que la alianza no operó únicamente en contra de López Obrador, sino también de Madrazo y de eso éste ni siquiera se dio cuenta. Dan náuseas de sólo ver a los protagonistas, expuestos por los documentos de la embajada, tirándose piales y haciéndose porquerías indecibles entre ellos mismos no sólo con tal de impedir el triunfo de la izquierda, sino también de aprovechar las debilidades del aliado o de los propios correligionarios para sacar provecho para sí.


Madrazo, por lo que puede verse, fue más una víctima de los mismos priístas que de los panistas o de la izquierda. “Todos unidos contra Madrazo (Tucom)” o “Tú, ¿le crees a Madrazo? Yo tampoco” fueron creaciones de la impudicia priísta en contra de su propio abanderado. Eso es revelador de otro aspecto que se esconde detrás del feroz pragmatismo de los gobernadores priístas y de los grupos que los apoyan y del oportunismo que, en general, ha caracterizado a los priístas durante los gobiernos panistas: la derechización irremediable del PRI que corre parejas (así se dice en el español clásico) con su absoluta incapacidad de actuar como un partido de oposición, como también lo revelan los documentos de Wikileaks. Es probable que una buena mayoría de los cuadros priístas de alto nivel se hayan alegrado de la derrota de su propio partido.


Podríamos hacer una inferencia de todas esas revelaciones que explican la actitud traidora (respecto a la alianza histórica de la derecha, por supuesto) de los priístas en su actuación en el Congreso. No le dan nada al gobierno panista no porque ellos no sean derechistas igual que los panistas, sino porque dentro de la alianza hay una guerra sin cuartel con sus propios aliados por posiciones de poder. Muchos se han preguntado el porqué no han prosperado lo que los derechistas de todos los signos llaman “reformas estructurales”. Ahora todo parece mucho más claro: la alianza histórica del PRI y el PAN sólo incluye un acuerdo básico: impedir el triunfo de la izquierda a nivel nacional. En todo lo demás, ¡olvídense!, es la guerra. Parece increíble que entre aliados se pueda dar toda clase de porquerías y de golpes bajos; pero la verdad es que la alianza se hace efectiva cuando hay intereses concretos que la hacen necesaria, como en la reforma laboral o, de nuevo, cuando se trata de derrotar a la izquierda. Ambos sirven a los dueños del dinero, pero cada uno a su modo y por su lado. Hasta en eso son enemigos.


La conclusión es la misma: en México ya hay sólo dos fuerzas: la derecha, encarnada por el PAN y el PRI, y la izquierda que, hoy por hoy, sólo se encarna en López Obrador y en su gran movimiento de masas. La derecha se lleva muy pesado en sus entrañas y es capaz de cualquier atrocidad y, también, de todos los crímenes imaginables. Frente a ella, la izquierda que hoy existe sólo tiene una perspectiva: fortalecerse a sí misma hasta poder acceder al poder, respetando siempre la legalidad y las instituciones. No puede, de ningún modo, comportarse tan suciamente como la derecha.


Sí, es verdad, hay muchas y muy graves diferencias entre el PRI y el PAN. A ambos sólo los unifica la voluntad de combatir a la izquierda. Pero es, justo, eso lo que define hoy a la derecha.


Enlaces:


Los cables sobre México en WikiLeaks


Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks