11 may 2011

La Rayuela de hoy en La Jornada , con motivo de las declaraciones de ayer de Felipe Calderòn :

Respeto a Slim, pero mi deber es parar monopolios, dice el Ejecutivo

“Yo soy la autoridad y necesito regular el mercado”, puntualiza

“Los ajustes a la ley de competencia pondrán orden en telecomunicaciones”




Rayuela :





Ya metidos en la tarea, señor Presidente, podría incluir entre sus deberes parar a los monopolios disfrazados de duopolios.








10 may 2011



La maquinaria electoral invisible de Elba Esther









Luis Hernández Navarro






La ruptura de Elba Esther Gordillo con Felipe Calderón es cada día más evidente. Aliada a Enrique Peña Nieto y con la mira puesta en 2012, la maestra radicalizó” su discurso. Después de casi tres años de no realizar eventos sindicales estatutarios, convocó a un consejo nacional. Un año después del golpe gubernamental al SME se solidarizó con los electricistas.

Viendo las barbas de su vecino cortar, la profesora Gordillo objetó que el gobierno otorgue la toma de nota a los sindicatos. El miedo no anda en burro. Su situación como líder vitalicia del SNTE es absolutamente ilegal, pues viola los numerales 43, 44 y 49 de los estatutos del sindicato. Elba Esther fue nombrada presidenta del comité ejecutivo nacional el 17 de marzo de 2004. Los estatutos señalan que el puesto durará cuatro años y no se podrá ocupar “el mismo cargo ni otro ni en el mismo comité”. Ella debió haber abandonado la presidencia del sindicato en 2008, hace más de tres años. Si la autoridad laboral quisiera hacerlo podría desconocerla legalmente.

Por si las moscas, Gordillo vela armas. Y se prepara, con todo, a ganar las elecciones en el estado de México el 3 de julio. Tiene a su disposición un impresionante ejército de maestros que no trabajan frente a grupo y funcionan de operadores electorales.

Según cifras oficiales, las dos secciones del SNTE en el estado de México (la 36 y la 17) cuentan con 556 comisionados sindicales. La cifra en la realidad es mucho mayor. Sólo en la sección 36 hay más de 3 mil profesores que no trabajan y se dedican de tiempo completo a actividades electorales. Formalmente están adscritos como personal de apoyo en supervisiones, jefaturas de sector y jefaturas de departamento. En los hechos cuentan con el permiso verbal de sus jefes para no laborar.

Elba Esther cuenta con puestos claves en la administración de los Servicios Educativos Integrados al Estado de México. Valdemar Molina Grajeda, secretario general sustituto de la sección 36 en el periodo 1985-88, es director de Educación Básica y Normal. Héctor Ánimas Vargas, tesorero y secretario de Vivienda de distintos comités seccionales, es director de Educación Secundaria y Servicios de Apoyo.

Parte del ejército electoral del Panal está integrado por maestros que aspiran a ser directores, personal de nuevo ingreso que necesita una plaza definitiva y profesores que requieren favores sindicales. A cambio de obtenerlos están obligados a asistir a eventos electorales, ubicar posibles votantes casa por casa, convencerlos y obtener fotocopia de su credencial de elector.

En las escuelas, las huestes de Elba Esther trabajan bajo las órdenes de los directores. Los maestros distribuyen en los salones de clase millares de volantes con el objetivo de que los niños los entreguen a sus padres, promocionando la compra de una despensa de “frutas, legumbres, abarrotes y verduras”. Al día siguiente, las madres deben llevar el dinero y su bolsa de mandado. Afuera de la escuela está el camión de Nueva Alianza donde se adquieren los productos. En el volante se establecen tres tipos de precios: el paquete de legumbres y de verduras cuesta 10 pesos cada uno, el de frutas, 15, y los abarrotes 30. Se advierte que en la compra de cualquier paquete, presentando el volante y la bolsa de mandado, obsequian un producto más.

En las aulas Panal y SNTE entregan cuadernos con la leyenda “Mamá, sácate un 10. Vota por Nueva Alianza”, así como reglas que dicen “Nueva Alianza, una propuesta que marca tu vida”.

La alianza Elba Esther Gordillo-Enrique Peña Nieto tiene una larga historia tras de sí. En los comicios de 2009, la maestra se coaligó para la elección de presidencias municipales con PRI, PVEM, PSD y Futuro Democrático. Compitió en alianza parcial con PVEM, PRI y PSD en 40 distritos. El Panal obtuvo seis diputados locales de un total de 75, aunque sólo uno de mayoría relativa. Pese a ello, la ex secretaria general de la sección 36 Lucila Garfias Gutiérrez fue nombrada presidenta de la 57 legislatura del estado.

En abril de 2010, la sección 36 del SNTE solicitó un espacio para la construcción de oficinas regionales y un centro de capacitación. El gobierno de Ecatepec, presidido por Eruviel Ávila, donó al sindicato un predio de más de 3 mil metros cuadrados, ubicado en la sierra de Guadalupe.

El 19 de noviembre de ese año Peña Nieto inauguró las flamantes oficinas. Acompañado por Elba Esther Gordillo Morales, develó una placa inaugural, recorrió las instalaciones y descubrió el mural Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución. El gobernador reconoció la presencia de la maestra Elba Esther, y le reiteró que el estado de México es su casa. El alcalde fue el encargado y anfitrión del acto. La maestra agradeció al gobernador la construcción de una nueva sede para su sindicato.

En octubre de 2010, el Panal apoyó la aprobación de la ley Peña, a través de la cual el gobernador pudo conjurar la posibilidad de una candidatura común de PAN y PRD. Elba Esther negoció ese voto a cambio de que se eliminara del paquete de reformas electorales la cláusula de gobernabilidad para evitar que su partido se quedara sin sus diputados plurinominales.

Para el proceso electoral local 2011, el Panal firmó el convenio de coalición con PRI y PVEM. Con base en éste, a Gordillo le corresponderán 14 puntos de la votación obtenida. Antonio Hernández, dirigente estatal del Panal, reconoció que la fuerza de su partido se debe a la participación activa de los afiliados al SNTE. La dirigencia nacional del PRI designó como delegado del CEN para ese estado a Miguel Ángel Osorio Chong, ex gobernador de Hidalgo, uno de los políticos más cercanos a Elba Esther.

El 13 de abril de 2011, en un acto masivo en el Salón Rojo del Club Toluca, el Panal refrendo su apoyo como candidato a gobernador a Eruviel Ávila. El abanderado tricolor dijo que necesitaba del apoyo de Elba Esther Gordillo y del magisterio del estado de México para ganar la elección.

Simultáneamente envalentonada y temerosa, Elba Esther se prepara para formalizar su ruptura con el PAN y avanzar con Peña Nieto. Por lo pronto ha echado a andar su maquinaria electoral invisible.












Régimen tocado






Pedro Miguel





El calderonato ya no tiene para dónde hacerse. El clamor ciudadano, inocultable, ha recono-cido la raíz de la violencia en las acciones gubernamentales, y el régimen no pudo distorsionar (ni con Televisa, ni con sus membretes Causa Ciudadana o México Unido contra la Delincuencia) el mensaje de la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad.

Con todo y el desmadre de la espontaneidad y de un liderazgo que no pretendió serlo, las palabras pronunciadas en el Zócalo capitalino y en otras plazas del país y del mundo, y la inmensa mayoría de las consignas escritas en mantas y pancartas, apuntaron a la responsabilidad del gobierno federal por el baño de sangre y por la violencia desbocada que padece la población.

Amplios sectores de la socie- dad han caído en la cuenta de un hecho que la izquierda sabía desde siempre: que el principal factor de violencia contra la gente ha provenido, históricamente, del poder público y de sus derivaciones caciquiles, charras y paramilitares.

No hubo forma de edulcorar los reclamos ni de diluir o desviar los señalamientos directos contra Felipe Calderón, Genaro García Luna y el resto, por la ofensiva criminal que sufren millones de mexicanos.

En la arena de disputa polí-tica que fueron las movilizaciones de ayer, quedó despejado, por lo pronto, el peligro de que la exasperación de la gente fuera transformado en respaldo a los intentos de “mano dura” y autoritarismo agravado, como ocurrió en las marchas previas “contra la inseguridad”, convocadas por las mafias televisivas y los membretes oligárquicos.

Como parte de los intentos del régimen por minimizar los daños causados por las marchas y concentraciones, no faltaron las voces “ciudadanas” que achacaron a éstas el propósito de “pactar con los narcos”. Tal despropósito fue desmentido por la amplitud de las protes- tas, por la lucidez de sus reclamos y por los testimonios irreprochables de algunos –sólo unos cuantos– de quienes han perdido a seres queridos a manos de alguno de los bandos delictivos, entre los cuales las fuerzas públicas desbocadas y descontroladas no es el menos importante. Pero no estaría de más recordar que quien ha pactado desde siempre con las organizaciones del narcotráfico ha sido, precisamente, el responsable de combatirlas, es decir, el gobierno federal, el cual, en su tramo presente, parece aplicado a impulsar el control monopólico del mercado por uno de ellos en detrimento de los demás.

La hipocresía del calderonato está tocada. La exigencia formulada por Javier Sicilia de que se despida a García Luna pone a la administración ante una disyuntiva de difícil solución: o sacrifica al cerebro de toda su estrategia de ocultamientos y simulaciones sangrientas o enfrenta la pérdida de los últimos rescoldos de credibilidad y, con ella, los pocos márgenes que le quedan para no parecer una dictadura.

Falta camino por andar. Es preciso, por ejemplo, poner en el centro de la conciencia colectiva la relación causal que va del modelo económico impuesto hace tres décadas al actual clímax de crueldad y destrucción humana. Se requiere, además, construir vías y cursos específicos de acción para forzar a quienes detentan el poder público a cumplir con sus obligaciones constitucionales de proteger la vida humana y garantizar la seguridad pública.

Una propuesta específica es enjuiciar –en instancias internacionales, porque las nacionales están cerradas a piedra y lodo– a quienes han sido omisos en su deber de llevar a juicio a 90 por ciento de los presuntos delincuentes y han propiciado o permitido masacres.

Habrá que esperar a ver hasta dónde llega la capacidad del calderonato para simular que escucha a la población (se sospecha que no llegará muy lejos).

Y, en lo inmediato, hay que procesar y dar cauce al formidable debate político generado por la Marcha Nacional y las movilizaciones paralelas y por las propuestas de Sicilia, quien ha sido, por lo pronto, un valioso portavoz del dolor y del hartazgo colectivos.

navegaciones@yahoo.com

















Astillero


Primer paso

Recuperar la voz

Definición política

FC, el responsable





Julio Hernández López




El primer gran paso se dio ayer. Para empezar, se recuperó la capacidad de protesta pública masiva, que era una de las facultades cívicas suprimidas o firmemente atenazadas por el miedo que han impuesto a la colectividad las armas en descontrol, tanto las delincuenciales como las gubernamentales. En el marco del horror como mecanismo de control social, constituye un valioso avance el hecho de marchar por las calles de las principales ciudades del país y hacerlo de manera tan arropada por la solidaridad comunitaria, como sucedió en el último tramo del trayecto de Cuerrnava a México que cubrió la caminata central, encabezada por el poeta Sicilia. Levantar la voz, organizar y expresar críticas ha sido una de las prohibiciones no escritas que el narcopoder ha establecido. Si el ejemplo de ayer se multiplica y se repite, sin saldo rojo, muchos ciudadanos, hoy aún temerosos o distantes, podrán decidirse a salir a las calles, dar testimonio de sus desgracias y sumarse a la exigencia de cambiar radicalmente el enfoque guerrero del calderonismo.

Otra característica importante de lo sucedido ayer es el planteamiento de un conjunto de propuestas que constituyen un plan de trabajo que va más allá del importante, pero insuficiente, hecho de caminar y protestar. La movilización nacional tiene ahora un programa que ahonda en las causas de la crisis actual y no se queda en la relatoría de desgracias individuales o grupales o en la promoción o aceptación de discursos oficiales o reuniones de elite. La marcha de ayer fue un primer paso, pero evidentemente hay un largo trecho por recorrer. Vertebrada por ciudadanos en buena parte cargados a la franja izquierda de la cuadriculación política e ideológica, la marcha de la poesía combativa ha tenido el mérito de incorporar a jóvenes y clases medias con poca proclividad a lo político (e incluso, con diversos matices, repelencia a esa actividad). Pero en esa pluralidad volátil radica a la vez uno de los nudos que a futuro pueden debilitar e incluso inutilizar lo hasta ayer ganado por esta insólita movilización sin liderazgos fuertes o carismáticos, con un dolido padre, periodista y poeta, como figura central y con la participación consejera de sacerdotes demostrando compromiso social.

Un ejemplo de esas contradicciones internas no resueltas está en el abordamiento de temas políticos, como son las propuestas centrales dadas a conocer ayer, sin que se dilucide a la vez el camino político e institucional (hoy, casi necesariamente electoral) que debería recorrerse para que tales intenciones tomen cuerpo. El rechazo genérico a la política y los políticos forma parte del discurso de adormecimiento e inmovilidad que las elites gobernantes han desarrollado a su conveniencia. Aun cuando es explicable que en una fase primaria delicada, como ha sido la desarrollada ayer, se evite cuidadosamente la contaminación con lo partidista y lo electoral, poca visión y efectividad tendrá este movimiento si no asume que el origen del horror hoy denunciado y combatido proviene del pecado original, es decir, del fraude electoral cometido por un personaje resentido, ambicioso y de mala entraña que por ánimos reivindicatorios de su figura tan impugnada ideó una forma bélica de asentarse en la silla esquiva, aplastar disidencias, cercenar derechos y libertades y planear fórmulas violentas para continuar en el poder mediante delincuencia electoral organizada.

Tampoco puede eludirse que la movilización actual tiene como punto de referencia específico, no genérico, los comicios del año entrante y los posicionamientos partidistas que ya se han dado con miras a esas elecciones. No se propone aquí, desde luego, que la marcha por la paz se defina en términos de siglas y candidaturas, pero si la propuesta enunciada ayer consiste en modificaciones legislativas y correcciones desde el Poder Ejecutivo (entre ellas una “reforma” política) ha de pelearse en ese terreno, el de una institucionalidad finalmente aceptada en la medida en que se pretenden cambios y mejorías realizados desde esos planos formales.

Uno de los planteamientos de la movilización dominical más llamativos mediáticamente fue, por ejemplo, el de pedir la renuncia de Genaro García Luna, el turbio ejecutante mayor de las suertes de seguridad e inseguridad públicas que desde Los Pinos se tejen. Tal vez los cálculos gradualistas hayan llevado a centrar las protestas en un personaje indefendible y, sin duda, altamente responsable de la tragedia nacional. Pero, a fin de cuentas, el cineasta gore no se mueve por sí mismo ni está en el cargo por decisión propia: la responsabilidad jurídica, política e histórica de lo que ha sucedido en este tramo sangriento de la administración pública federal recae en Felipe Calderón Hinojosa.

Una sonora muestra de esa convicción colectiva se produjo ayer mismo, cuando en la Plaza de la Constitución creció un coro tajantemente adverso al citado comandante Felipe. Apenas una letra establecía la diferencia de castigo que el tribunal público demandaba: Fuera, exigían unos. Muera, otros. A fin de cuentas, desde el propio templete se atemperó el reclamo y los ánimos justicieros fueron encaminados a la parcela de García Luna Productions, convertido así en candidato a chivo auditivo con el que Calderón daría muestra de haber escuchado las voces ayer manifestadas (muestra que podría apostarse que FC no dará).

Y, sin embargo, la marcha seguirá adelante, con el agregado de la advertencia del recurso de la resistencia civil si Calderón continúa agrediendo al país con su obsesión bélica. Primer paso positivo, con ajustes de análisis, discurso y propuesta que son necesarios y para los cuales hay tiempo y condiciones. Es de esperarse, dado el cuadro clínico previo, que Calderón acere su discurso, abuse del poder facturado que tiene en la mayoría de los medios de comunicación, fortalezca su alter ego armado, el ingeniero García Luna continúe como si nada con su campaña militar-electoral y cometa peores daños sociales que harán crecer la protesta y las movilizaciones. Sigamos caminando. ¡Hasta mañana!

Fax: 5605-2099











8 may 2011




Mi pancarta para la marcha








Marta Lamas


MÉXICO, D.F., 8 de mayo.- Supongo que hoy domingo encontraré a muchas caras amigas y conocidas en la marcha convocada por Javier Sicilia. También me toparé con desconocidos e, incluso, con adversarios políticos. ¿Por qué coincidimos? ¿Porque todos anhelamos la paz y a todos nos inquieta nuestra seguridad? ¿Porque nos duelen las muertes de inocentes? ¿Porque deseamos que la justicia sea una realidad en nuestro país?

Hace unos días Mauricio Merino reflexionaba atinadamente sobre el objetivo político de la marcha y señalaba que era imperativo construir una respuesta puntual “sin abandonar el proyecto democrático, sin vulnerar los derechos que hemos ganado paso a paso, y sin renunciar al imperativo de la igualdad y la cohesión social, para salir de la Plaza de la Constitución con más claridad y menos dolor del que hoy cargamos, solidarios, con el poeta Sicilia” (El Universal, 27 de abril). Merino proponía responder una serie de preguntas para definir qué queremos exigir con nuestra participación: ¿qué deben decir las pancartas que llevaremos?, ¿qué leyes queremos cambiar?, ¿qué reformas queremos conseguir?

Traté de seguir su sugerencia y me ha llevado un rato responderme qué es, más allá de manifestar mi dolor, mi repudio y mi indignación por lo que está ocurriendo, lo que quiero demandar. Como todos, anhelo la paz y la justicia, pero ¿cuál es la vía política para alcanzarlas? Como todos, deseo que termine la violencia, la corrupción y la impunidad, pero ¿por dónde empezar? ¡Qué difícil encontrar una demanda que se pudiera proponer colectivamente! Son tantos los terribles problemas que tenemos, y que además están vinculados entre sí: la desigualdad y la corrupción, los poderes fácticos y la impunidad, los ninis y la persistente carencia de oportunidades educativas y laborales de los jóvenes. El panorama es descorazonador.

Pero de cara a esta marcha, ¿cuáles serían algunas propuestas concretas que pudieran ofrecer un rayo de esperanza ante la pavorosa situación que estamos viviendo? Creo que algo que nos une a todos los que –pese a nuestras diferencias– marcharemos hoy es la urgencia de que el gobierno establezca un programa de acción distinto en la lucha contra el narco: que devuelva a los militares a las funciones que les corresponden, que depure los cuerpos policiacos (pero con programas de reinserción social) y que retome los señalamientos de expertos para poner la lupa, la energía y los recursos económicos en donde se deben poner: en la investigación sobre el enriquecimiento inexplicable y el negocio del lavado de dinero. La demanda podría ser sencilla –un cambio de estrategia–, pero implica aceptar algo que el gobierno de Calderón ha rechazado: tomar en cuenta a los especialistas que han estudiado la relación directa entre el crecimiento de la delincuencia organizada y la corrupción en el sector público.

Calderón ha manifestado una sordera impresionante ante voces autorizadas y con una sólida experiencia, como la de Edgardo Buscaglia. Este experto en temas de corrupción, delitos y droga lleva rato señalando que para conducir una guerra contra el narco son prioritarias las estrategias sociales y financieras, antes que las acciones militares. Buscaglia dice algo que todos sabemos: el mayor problema se encuentra en instituciones básicas como la policía y el sector judicial. ¿Cómo deshacer la intrincada red de complicidades, corrupción e impunidad? ¿Qué hacer para evitar que los policías que son despedidos por corruptos vayan a engrosar las filas de la delincuencia? Las cárceles ya no dan más de sí; ¿cómo establecer un programa de reinserción social que funcione? Además, Buscaglia insiste en que los altos índices delincuenciales y la corrupción están vinculados al círculo vicioso de la pobreza y que se requieren reformas legales e inversiones en seguridad social, servicios e infraestructura pública para detener el deterioro social. ¿Qué enfoque integrado de políticas públicas se ha diseñado para impulsar programas de política social que reduzcan las desigualdades? Sin una reestructuración de la seguridad social y fuertes inversiones en capital humano e infraestructura pública no se lograrán abatir el desempleo y la pobreza que impulsan a la delincuencia. Y sin un control hacendario riguroso no se pondrá freno a las especulaciones y negocios de los otros delincuentes, los de cuello blanco, que se aprovechan del desorden gubernamental para seguir engrosando sus bolsillos. ¡Son tantas las líneas de acción que habría que desarrollar para abordar integralmente las variadas dimensiones del nefasto problema!

Demandar un cambio de estrategia va de la mano de exigir que el gobierno federal se siente a una mesa de trabajo con especialistas en reformas anticorrupción (policiacas y judiciales) y en estrategias de investigación financiera y hacendaria. Pero además hay que exigir que se haga público el debate entre el gobierno y expertos como Buscaglia. ¿Qué es lo que ha llevado al gobierno a desestimar las críticas de Buscaglia, uno de los especialistas más sólidos en el tema? ¿Será que por cuestionar abiertamente la guerra emprendida por Calderón su expertise se vuelve descartable?

Por lo pronto, creo que ya sé lo que dirá mi pancarta: “Y además de todo, debate público con Buscaglia”.














El Despertar






¿Qué nos mueve?










José Agustín Ortiz Pinchetti






Los he visto colmar plazas, llenar 33 veces el Zócalo capitalino para mostrar fuerza o protestar. Atiborrar las plazas de 200 ciudades, marchar horas bajo un sol candente, soportar a pie firme, inmóviles, aguaceros y tormentas. Esperar horas la llegada de una comitiva. Formar brigadas. Constituir de modo solemne comités. Repartir casa por casa un periódico mensual a dos tintas. Conversar con los vecinos: uno por uno. Animarse entre sí. Dejar las labores de la casa. Sacrificar horas del trabajo dominical. Los he visto en los pueblos y barrios, en las aldeas, en las montañas y en los llanos. Los he visto cargados de energía y de furia, sin atacar a nadie, sin lesionar a nadie, sin dañar o destruir nada.

Son la gente que sigue en todo el país a AMLO. Son los que están conformando el Movimiento Regeneración Nacional (Morena). He observado todo esto, me he identificado con ellos y me pregunto: ¿qué es lo que nos impulsa?

El movimiento sólo ofrece “trabajo duro, dignidad y capacitación”. Ninguno esperamos ni regalos, ni curules, ni gestiones. Hemos tenido que resistir una campaña sucia que dura ya siete años. Una oleada continua, intermitente, de calumnias, de ninguneo, de burlas. Una conspiración del silencio y ahí estamos, persistimos y crecemos.

¿Qué nos mueve? Es una buena pregunta. Puede ser el sufrimiento en nuestras propias vidas. Esta generación es la segunda en 30 años en que la gente ve disminuir en lugar de mejorar el bienestar. La recuperación se ve cada vez más remota. En contra de lo que se cree, el obradorismo se nutre no en la gente más pobre, sino en la clase media y media baja. Ese vasto sector alcanzó una mediocre prosperidad hace cuatro o cinco décadas y ahora la ha visto desvanecerse. Además, vemos cómo se hunde el régimen político en la descomposición y en la violencia. Todo esto provoca irritación en todos, ¿por qué sólo un sector ha despertado?

La motivación de los obradoristas es más profunda. Probablemente es un fenómeno que se da en las sociedades en crisis. Ante el riesgo de un colapso respondemos, nos crecemos al castigo. La adversidad se vuelve incitación y genera la tenacidad y el valor necesarios. Así ha sucedido muchas veces en la historia. Es lo que Ernesto Sábato llama la resistencia.

En un caso extremo de decadencia la gente puede replegarse a su egoísmo o luchar. El obradorismo no agota las formas de participación y éstas tenderán a multiplicarse. Pero en Morena es donde hoy se concentra el eje del esfuerzo por el cambio. Es desde el poder político desde donde puede transformarse y salvarse al país.

joseaorpin@yahoo.com.mx












Priístas y panistas en el Congreso








Arnaldo Córdova




En el reciente periodo de sesiones del Congreso, el PRI y el PAN han vuelto a hacer el ridículo como los eternos parlanchines irresponsables que siempre han sido, acostumbrados a engañar y a embaucar con sus propuestas que siempre presentan como si de ellas dependiera el futuro de la patria, pero que, luego, ellos son los primeros en traicionar o echar al basurero. Es normal que cada iniciativa legislativa se presente con un tono de suma urgencia y, con ello, se pretenda legitimarla de antemano. Se dice, por ejemplo, de esta propuesta dependerá nuestro futuro como economía competitiva”; o bien, “si esto no se aprueba, el estancamiento nos espera”; o también, “de ello depende el futuro de México como país”.

Eso es normal, pero pasársela haciendo suertes de torero en lugar de legislar con responsabilidad es una farsa. En todo proceso legislativo no hay iniciativa de ley que no se apruebe por consenso; ese consenso debe preceder, en todos los casos, a la aprobación de la propuesta. En este caso, lo más desconcertante es el comportamiento de los priístas. Los panistas se han atenido a los proyectos reaccionarios que han presentado, como el de la reforma laboral. Los priístas un día presentan una propuesta en esa materia que es lo contrario de la propuesta panista y, otro día, reculan y presentan una propuesta tan reaccionaria como la del PAN.

Eso suele suceder también, pues todo mundo puede rectificar sus posturas. Pero en el caso del PRI no se trató, precisamente, de eso, sino de una marcha atrás vergonzosa que acabó indignando a los mismos grupos de poder del PRI. Ya se sabe todo el tejemaneje que hubo al respecto. Su propuesta de diciembre atendía a demandas de los mismos grupos priístas y a un deseo abierto de ganarse un consenso social que repudiaba la propuesta panista. Rojas y los líderes priístas que siguen a Peña Nieto fueron a consensar su propuesta con los abogados patronales y éstos les rehicieron su iniciativa. Apechugaron y presentaron otra que no hacía diferencia con la del PAN.

A final de cuentas, sobre todo por las protestas de inconformidad de los mismos sectores de masas (cada vez más reducidos) del PRI, los mismos promotores de esa estúpida iniciativa echaron marcha atrás y decidieron no discutirla ni aprobarla en el periodo que acaba de terminar. Típico de los priístas. No tienen ninguna seriedad. Los más disgustados con ese proceder, por supuesto, fueron los panistas. Y, en verdad, uno no acaba de entender en qué consiste la alianza histórica entre el PRI y el PAN si ninguno de ellos es capaz de la más mínima lealtad a sus enjuagues.

Otros dos casos que vale la pena analizar son los de la llamada reforma del Estado y la de seguridad nacional. Para esto, es necesario referirse a la influencia, que se ha dado por cierta, de Enrique Peña Nieto en la actual Cámara de Diputados. Se dice que, mientras Manlio Fabio Beltrones domina en el Senado, Peña lo hace en la Cámara baja. Se trata de un simple rumor. No creo que el gobernador mexiquense sea ajeno a lo que se decide en la bancada priísta de los diputados. La enorme representación del estado de México no es todo lo que tiene y es muy probable que una buena mayoría de los diputados priístas le sigan. Pero no hay elementos para probar que él decidió algo sobre la malhadada reforma laboral.

En todo caso, la reforma del Estado fue sacada de una propuesta suya que presentó su mentor Chuayffet y la de seguridad nacional fue elaboración del ya antes procurador del Edomex, Alfonso Navarrete Prida. En éstas está claro que él intervino directamente y el que se hayan aplazado en su aprobación también resulta cierto que se debe a él. En la primera, hubo propuestas concretas de Peña Nieto que no fueron incluidas y él mismo lo ha señalado con cierto rencor. Le duele, por ejemplo, que no se haya aprobado en el dictamen el tema de la mayoría automática para el partido ganador de las elecciones, pero sin mayoría absoluta. Él se siente ya Presidente de la República y quiere gobernar con un Congreso en el cual él pueda decidir por sí.

Corre la versión de que a Peña la reforma del Estado que se aprobó en comisiones no le satisfizo y exigió que no fuera llevada al pleno. Los priístas, agachones como son frente a sus liderazgos, pararon el proceso. De ello se pueden sacar dos conclusiones concomitantes: Peña es tan reaccionario como cualquier panista y el PRI se ha vuelto tan derechista como lo es el PAN.

En los grupos parlamentarios de ambos partidos hay representantes directos de los grupos patronales de derecha; pero en el PAN no los hay tantos como en el PRI. Las televisoras tienen sus diputados y senadores y casi no hay grupo patronal que no los tenga. Eso solo debería indicarnos lo que son y significan esos aparentes cambios de rumbo de ese partido y sus posiciones derechistas y retrógradas.

Nada hay como el trabajo legislativo para descubrir la verdadera naturaleza política de cualquier partido. En las propuestas que se hacen se ve el lado al que pertenecen y, también, a quién sirven. Eso se puede observar en lo que respecta a la iniciativa de seguridad nacional. Los gobernadores, lo mismo priístas y panis- tas que perredistas son los primeros interesados en el empleo de las fuerzas armadas en la lucha contra el crimen organizado, porque, con sus endebles y muchas veces corruptos cuerpos de seguridad locales, se saben impotentes ante esa calamidad. Son los priístas, empero, los que más pujan porque en sus entidades actúe el Ejército, como en Nuevo León y Tamaulipas.

Navarrete Prida presentó su estúpida iniciativa como necesaria para darle legalidad a los actos de los militares, sin que ofreciera control alguno de las acciones que realizan. Con ello estaba obsequiando los deseos de los jefes de las fuerzas armadas que quieren respaldo legal para que sus hechos no puedan luego ser juzgados como violaciones abiertas a las leyes penales y a la Constitución. Los mismos priístas aclararon que no deseaban que los militares fueran juzgados por los tribunales civiles por los actos delictivos que pudieran cometer y que el llamado fuero militar continuaría vigente.

Al proponer que los soldados realicen detenciones sin orden de juez civil y, además, hagan interrogatorios y usen de los medios que juzguen necesarios para esclarecer los hechos, como si fueran autoridades judiciales, Navarrete Prida presenta su propuesta como “indispensable” para darles “armas” a los militares en su ilegal y anticonstitucional “coadyuvancia” en la “guerra” contra el crimen organizado. Sólo a un ignorante de las normas esenciales de nuestro orden constitucional se le podía ocurrir. ¿En qué estaba pensando? Pues en los intereses muy particulares de su señor al que, por lo visto, le encantaría que los soldados fueran, como para Calderón, su sostén más seguro “cuando él sea” Presidente de la República.

¡Qué diferencias puede haber entre el PRI y el PAN! Sí, es verdad, hay algunas, pero ninguna de fondo. Enrique Peña Nieto es el candidato de la oligarquía patronal, de Televisa, en primer lugar, y de todos los sectores que se identifican con esa empresa. El PAN siempre ha sido un partido patronal. El PRI lo es hoy de una mayor diversidad de grupos de poder y de dinero. Son lo mismo.













7 may 2011

Yo no se si Enrique ha leido el Nuevo Proyecto Alternativo de Nciòn que muchos intelectuales honestos y mediante muchos foros de consulta , han diseñado y que recoge en su totaslidad la filosofìa e ideales de AMLO , por lo cual , este , (AMLO) los ha adoptado como propios ( èl tambièn particiò en su elaboraciòn) y a los cuales se ha comprometido en caso de llegar a la presidencia en 2012 ; casi en su totalidad , en esta columna , Enrique Calderòn Alzati los ha descrito a la perfecciòn . No busque màs Sr. Calderòn Alzati , sin temor a equivocarme el destinatario que busca su carta es Andrès Manuel Lòpez Obrador .

Creo que no hay margen de error , èl es el ùnico que puede sacar a este paìs de su marasmo .







Carta en busca de destinatario







Enrique Calderón Alzati




En los últimos días he recibido copias de algunas cartas dirigidas a Felipe Calderón, escritas por diferentes articulistas, personajes de otros medios de comunicación y por personas del público en general, preocupadas por los serios problemas que aquejan al país, para pedirle que haciendo a un lado lo que ha venido realizando hasta ahora, rectifique y ejecute algunas acciones, como mejorar la educación, dar marcha atrás en su guerra irresponsable supuestamente contra el crimen organizado, garantizar la seguridad de la población, acabar con la corrupción y otras cosas más, con las cuales estando de acuerdo, me parecen verdaderas pérdidas de tiempo, en virtud de la escasa capacidad y sensibilidad del actual gobernante para escuchar y responder a peticiones y demandas específicas, por sencillas o importantes que éstas nos parezcan. En otras naciones, y quizá en otros tiempos de nuestro país, estas conductas eran totalmente válidas y muestras de la sensibilidad y responsabilidad política de la población.

Existe un dicho de nuestras abuelas muy sabio al respecto: “es como pedirle peras al olmo”. Sin embargo, la idea de hacer peticiones me parece correcta, porque constituye una manera muy clara de expresar los deseos, preocupaciones y protestas de la sociedad en busca de una respuesta, por ello he preparado también esta carta, sólo que con la idea de enviarla a un destinatario diferente; de hecho, a varios posibles destinatarios, porque en realidad no sé en este momento cuál es el bueno, aunque sí puedo decir de manera genérica que se trata de todos aquellos hombres y mujeres que en este momento piensan o desean llegar a la Presidencia a finales del próximo año. El texto de la carta es el siguiente:

Muy excelentísimo señor(a):

Sabiendo de su interés por dirigir los destinos de este país, quisiera pedirle que antes de seguir adelante en este propósito, se pregunte usted la razón que lo mueve a buscar este cargo, y que si ello se debe a razones de prestigio, del deseo de ser muy importante, de poder mandar para imponer la visión que usted considera mejor a las de otros posibles aspirantes, se piense mejor las cosas. Igualmente, si en ello hay un interés de lograr acumular riquezas que le permitan cubrir sus aspiraciones personales, o usted siente que existe un grupo de personas poderosas que le están apoyando con la idea de que les permitirá obtener beneficios económicos para realizar determinadas acciones, es tiempo de hacerse a un lado, porque al final del camino todo lo que habrá logrado es contribuir a seguir deteriorando el país como han hecho todos sus antecesores recientes; sus logros se reducirán a vivir en un infierno de complicidades y de frustraciones ante lo que se podría hacer y no se hizo, en virtud de los compromisos adquiridos. Claro que usted puede pensar que eso no les ha pasado a los gobernantes anteriores, que luego de sus pésimas e incluso delictuosas actuaciones andan allí tan campantes, como Fox o Salinas, por citar un par de ejemplos. Pues sí, esto es cierto, pero se lo estoy diciendo a usted antes de que el poder que aspira lograr se haga realidad y termine enfermándole, convirtiéndole en un cínico o en un esquizofrénico que construye sus fantasías para aislarse de la realidad; piense, por ejemplo, en el estado lamentable e infeliz del señor De la Madrid, o del igualmente triste fin del señor López Portillo.

No, lo que el país que usted espera gobernar necesita es algo diferente; requiere un líder carismático, que constituya un ejemplo para todos, que sin ataduras ni compromisos con intereses mezquinos pueda señalar el camino a seguir, que sea capaz de convocar a la nación entera a lograr objetivos concretos y significativos en tiempos razonables, que haga sentir a todos los mexicanos que podemos salir del marasmo en que nos encontramos, que aspire a guiar a su pueblo para rencontrar la senda que traemos perdida desde hace ya mucho tiempo, que se sienta capaz de restañar heridas y terminar con odios, aun hacia aquellos que han dañado seriamente al país con sus mezquindades y deseos de lograr ganancias absurdas a costa de anular los intereses de los demás, no con un simple borrón y cuenta nueva, sino con la aplicación respetuosa de la ley (lo que no se ha hecho por décadas). Si usted piensa que esto no es posible, entonces no es el personaje que México necesita.

Por ello, le pido que reflexione si usted sería capaz de actuar como Mandela, para iniciar un proceso de reconstrucción nacional de un país lastimado por la violencia; si cuenta con la sabiduría para definir un pacto económico como el definido por Franklin Roosevelt para superar la crisis económica en que hemos estado metidos; si usted tiene una trayectoria pública y una voluntad como la de Lázaro Cárdenas para restablecer la soberanía nacional, si siente un compromiso real en torno a mejorar las condiciones de vida de los mexicanos, enfrentándose con sabiduría y autoridad a los intereses más mezquinos que operan en México; si tiene la visión de largo plazo como para convocar a la puesta en marcha de un proyecto educativo que nos permita lograr lo que otras naciones, como Finlandia, en unas pocas décadas. Si este es el caso, adelante, sería bueno que los mexicanos lo supiésemos desde ahora, pero si usted no ha pensado en todo esto, o no considera que es importante, mi petición es que se haga a un lado para dejar el camino a alguien más acorde a nuestras necesidades.













Desfiladero



De sangre, silencio, maletas y abrazos







Jaime Avilés





Integrantes de la Caminata-Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad, en un momento de reflexión en el centro de Coajomulco, Morelos, donde durmieron, antes de partir el viernes temprano hacia TopilejoFoto Francisco Olvera




Mientras se preparaba el otro día para salir a pintar de rojo las fuentes de su barrio, la joven artista plástica Ivelín Meza llegó a una conclusión devastadora. Si todos los habitantes de México guardáramos un minuto de silencio en memoria de cada uno de los 40 mil muertos de la guerra de Calderón, el país tendría que permanecer callado 34 días y 34 noches.”

Ivelín y su compañero son parte del colectivo “Paremos las balas, pintemos las fuentes”, creado en respaldo a la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad, que el miércoles salió caminando de Cuernavaca y esta tarde llegará a la UNAM para seguir mañana hacia el Zócalo.

Como bien lo dijo en su momento John Ackerman, el asesinato en Morelos del hijo de Javier Sicilia y seis personas más fue la gota de sangre que derramó el vaso. Por eso, entre hoy y mañana, habrá movilizaciones en San Cristóbal de Las Casas, Villahermosa, Celaya, Oaxaca, Ciudad Juárez y muchos otros puntos del país, así como actos de solidaridad con el pueblo mexicano en Barcelona, Madrid, París, Berlín, Roma, Milán, Venecia, Nueva York, Río de Janeiro, Buenos Aires y Córdoba, por mencionar sólo algunas ciudades importantes.

En recuerdo de los viajeros secuestrados por narcos y policías locales y federales en las carreteras de Tamaulipas –donde, según Poiré, el gobierno tiene “absoluto control territorial”, y por lo tanto proclama su abierta complicidad en los asesinatos recién descubiertos–, el pintor Boris Viskin ha lanzado una convocatoria con una carga simbólica tan poderosa como la de las fuentes pintadas de rojo.

Si ustedes tienen una maleta que por vieja están a punto de echar a la basura, llévenla mañana al Zócalo. Viskin y otros artistas la recibirán para formar con ella y con todas las que lleguen una montaña que se volverá hermana de las montañas de maletas “olvidadas” en las estaciones de autobuses de Tamaulipas, donde nadie las reclama hace meses.

Los propietarios de esos equipajes –ya lo sabemos, pero hay que escribirlo una y otra y otra vez y todas las que sean necesarias hasta que lo sepa el Tribunal Internacional de La Haya– eran pasajeros que viajaban en autobuses comerciales rumbo a Estados Unidos, pero fueron secuestrados en las carreteras que Genaro García Luna tiene la obligación de vigilar y proteger, y como no lo hace es también corresponsable de los crímenes que en ellas masivamente se cometen.

Mientras sus dueños eran desaparecidos y asesinados a tablazos y golpes de martillo antes de ser sepultados en fosas comunes clandestinas, las maletas llegaron a su destino dentro de incontables autobuses vacíos, y fueron amontonadas en las bodegas de las terminales del noreste del país, donde nadie pregunta por ellas, evocando a las maletas que en su época “olvidaron” otros viajeros en la Alemania de Hitler y en la España de Franco.

Reflejos inequívocos de la pluralidad de banderas atraídas por el deseo de participar en la marcha contra la guerra estúpida de Calderón y de Obama (el mayordomo asesino en la supuesta “eliminación” de Bin Laden), son los llamados que, por la prensa o por Internet, se están haciendo para acompañar a los caminantes de Cuernavaca, grupos tan disímbolos como el movimiento Sin maíz no hay país, el SME, los trabajadores de Mexicana de Aviación, los grupos adherentes a la otra campaña, la red libertaria de prostitutas y travestis Brigada Callejera, los comités del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y los intelectuales que apostaron su prestigio (y en ciertos casos lo perdieron) a la alianza PAN-Yunque-PRD en el estado de México, que pronto se reveló como una maniobra de Calderón en favor de Peña Nieto, su sucesor designado.

Aunque Andrés Manuel López Obrador no asistirá a la movilización –“para que la mafia no me acuse de oportunista”, dijo el jueves ante decenas de miles de personas en Tuxtla Gutiérrez, después de presidir concentraciones multitudinarias en Morelia, Puebla, Cuernavaca y Tapachula, en el arranque de una gira por las 40 principales ciudades del país, para ver si en verdad es el mejor posicionado rumbo a 2012–, sus simpatizantes, agrupados en el movimiento No + Sangre, se reunirán mañana, desde las 11, frente a Bellas Artes, en espera de la marcha silenciosa que llegará por avenida Juárez.

Calderón está visiblemente nervioso. Mientras “su gobierno” continúa endeudando al país con 150 millones de dólares cada 24 horas –“incluidos fines de semana y días festivos” (nota de Israel Rodríguez, La Jornada, 01/05/11)–, por lo que al final de 2011 México deberá 55 mil 100 millones de dólares más, el causante de la tragedia que ha destrozado de dolor, impotencia y rabia a personas, familias, barrios, colonias, ciudades y pueblos de norte a sur y de este a oeste, se siente arrinconado y obra en consecuencia.

Su arenga televisada en cadena nacional, el pasado miércoles por la noche, combina con tal furia palabras como “soldados”, “marinos”, “policías”, “luto”, “sangre”, “criminales”, “impunidad”, etcétera, que un cibernauta sobrado de ingenio la reditó de manera que Calderón aparece farfullando frases como esta: “y con soldados, marinos y policías estamos manchando de sangre todo el país y lo seguiremos haciendo”. El video, que dura 64 segundos, se llama “El verdadero mensaje de Calderón” y está en Youtube.

Expuesto por primera vez durante su espuriato a la mirada atónita de la opinión pública internacional, que contempla horrorizada lo que por ineptitud y en busca de legitimidad su monstruoso “gobierno” nos ha hecho, Calderón se echa para adelante. El jueves afirmó en Puebla que tiene de su lado “la ley, la razón y la fuerza” –lo que es falso, pues violó la ley al declarar una guerra sin permiso del Congreso, perdió la razón al tratar de justificarla y ahora sólo le queda la fuerza, con la cual intentará llevar la carnicería hasta sus últimos extremos–, pero por la noche dijo también que con la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad “se revitaliza la acción ciudadana como vía para impulsar los cambios que requiere el país”.

En otras palabras, los que vienen caminando desde Cuernavaca, los que marcharán en distintos lugares de México, los que protestarán contra él en el mundo, los que pintan fuentes, los que donan y apilan maletas, y los que no se cansan de gritar: “¡No más sangre, basta de sangre, estamos hasta la madre!”, en realidad, desde la vidriosa óptica de Calderón, están exigiendo que se apruebe la Ley de Seguridad Nacional, se establezca una dictadura militar “constitucional” y que nadie proteste por el fraude electoral que le permitirá entregar la banda tricolor a Peña Nieto (¿o si no por qué creen que con su sonrisa impasible de Gioconda totalitaria, la presidenta del tribunal federal electoral, María del Carmen Alanís, decretó que el hombre del copete en declive no tuvo la culpa de que sus espots fueran difundidos ilegalmente por televisoras de todo el país?)

La gran pregunta que resplandecerá mañana cuando termine la marcha es obvia: ¿y ahora qué? Su respuesta, obvia también, la adelantó el veterano cineasta Sergio Olhovich, en una carta publicada el jueves por La Jornada. Después de mañana, todas las luchas que buscan acabar con la narcodictadura calderónica deben fundirse en el más amplio y cariñoso de los abrazos, para tomar el poder político, pacíficamente, a través del movimiento que encabeza López Obrador, quien junto con Javier Sicilia y los zapatistas deben ser alas de un mismo pájaro. Y el primero que alce la voz de la exclusión se delatará como aliado de los asesinos.

jamastu@gmail.com














6 may 2011




El 8 de mayo






Elena Poniatowska




Somos muchos los que esperamos la marcha del día 8, somos muchos para quienes el día 8 es una esperanza, somos muchos quienes queremos caminar al lado de Javier Sicilia, el sobreviviente, el que sabe que nuestros muertos alimentan las obras de los hombres”.

Somos muchos los que creemos a pie juntillas que nuestros muertos, los jóvenes ejecutados en cada esquina de Morelos, de Chihuahua, de Guerrero, de Sonora, del Distrito Federal, de Sinaloa, de Nuevo León, son quienes nos echan a andar. De Hermosillo son los niños quemados y sus padres que marchan con las carriolas vacías; México vive una gran calamidad, México vive al borde del precipicio, los mexicanos vivimos abusos, somos amenazados, ultrajados, asesinados y sepultados por una guerra “hipócrita y estúpida”, como la califica Jaime Avilés, sepultados bajo más de 18 millones de armas.

Durante el terremoto de 1985, la sociedad, los mexicanos de la calle, los de todos los días tomaron el mando. Mientras el regente Ramón Aguirre llegaba con los ojos desorbitados al lugar del siniestro, ya los voluntarios habían vaciado las tlapalerías y sacaban de los escombros a niños, hombres, mujeres y ancianos. Solos, los mexicanos habían iniciado el rescate de sus compadres, sus amigos, sus vecinos, sus conocidos y sus desconocidos.

Las señoras del mercado cerraron sus puestos y llegaban a los edificios caídos a regalar grandes ollas de arroz que cargaban sobre su cabeza. “Ven m’hijo, ven a comer”. A pesar del horror, el espectáculo conmovía. Entre los voluntarios conocí a alguien cuya capacidad organizativa me llenó de admiración: Gustavo Esteva. Sus órdenes eran claras, todos lo consultábamos, él sabía qué hacer y cómo hacerlo. El sufrimiento vibraba en cada poro, en cada escombro, pero ver actuar a los voluntarios era una lección de vida.




El poeta Javier Sicilia en la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad, la cual se dirige al Zócalo capitalino por la autopista Cuernavaca-MéxicoFoto Francisco Olvera




Desde el primer instante, Miguel de la Madrid ordenó la vuelta a la normalidad. En diciembre, cuatro meses después, aunque mucha gente seguía durmiendo en la calle, el impulso había disminuido, y le pregunté a Gustavo Esteva por qué, y por que todos los lugares siniestrados estaban vigilados por el Ejército. “Porque al gobierno no le conviene que nos organicemos” –respondió.

Ahora, en torno a la tragedia que Javier Sicilia ha sabido convertir en combate, como en su tiempo lo hizo Rosario Ibarra de Piedra, tenemos una nueva oportunidad. “¡La imaginación al poder!”, dijeron los estudiantes en 1968, como también dijeron que bajo los adoquines estaba la playa. Somos un mar, no de agua salada, sino de creatividad que ha sido reprimida; un mar de soluciones personales porque si nos dan la oportunidad sabremos cómo actuar, no sólo en el momento del desastre, como en 1985, sino ahora mismo, cuando vivimos en estado de guerra. Somos un mar de amor hermoso y grande, como escribió Rosario Castellanos.

Ojalá y sepamos reunirnos, regenerarnos, responsabilizarnos a futuro; ojalá el eco de las voces que han sido silenciadas estalle como fuegos de artificio, la de los niños maltratados, la de los indígenas y la de Durito; la de las mujeres, la de los condenados, la de las víctimas de “la guerra contra el crimen organizado”. Ojalá podamos repetir una y otra vez que ya no podemos vivir los unos sin los otros.

Ojalá y esta atmósfera de esperanza que produce el solo anuncio de la marcha nos haga abrir grande la ventana a la propuesta de Rius hace meses: “NO + SANGRE”, y ahora a la de Sicilia, que en vez de encerrarse con su dolor da la máxima prueba de civilidad: la de la entrega.















“La movilización es para exigir, no para derribar el gobierno”



Nuestra lucha se enfoca a rehacer el tejido social: Sicilia



Lo que buscamos es un pacto ciudadano que ponga fin a la violencia



“Hay un Estado cooptado y corrompido por el crimen organizado”



“Millones no pueden entender una guerra mal planeada, mal dirigida”





Rubicela Morelos y Alonso Urrutia
Corresponsal y enviado



Cuernavaca, Mor., 5 de mayo. Al dar inicio la Caminata-Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad, el poeta Javier Sicilia reivindicó el movimiento como una expresión social contra la violencia desatada por una absurda guerra que la sociedad no pidió y que ya ha cobrado 40 mil vidas. Subrayó que con esta manifestación se muestra que la sociedad ha comenzado a dejar el miedo y exige a las autoridades omisas y a los criminales poner alto a la violencia.

Afirmó que el movimiento no tiene como propósito derribar al gobierno o a las autoridades de los tres niveles, sino convocarlas a rehacer el tejido social, porque los integrantes del crimen organizado ya han infiltrado las estructuras gubernamentales y “actualmente hay un estado cooptado que necesariamente se tiene que reformar desde adentro”.

Durante la primera conferencia de prensa ofrecida al comenzar la movilización, Sicilia sostuvo que el gobierno debe entender que la seguridad nacional “no sólo es la violencia, no sólo es el Ejército en las calles; la seguridad nacional es educación y cultura, tantas cosas que no han hecho las autoridades”. Insistió en que una paz con miedo y terror, no puede llamarse paz.



NOTA COMPLETA :




5 may 2011



Astillero



Señales 2012

Erosión en IFE y TEPJF

Cenas, luego exculpas

Sanción a PT, no a AMLO







Julio Hernández López




El aparato institucional que organiza y juzgará los comicios federales del año próximo sigue perdiendo legitimidad con precisión profesional. El Instituto Federal Electoral (IFE) se ha aplicado a conciencia a reducir los de por sí angostos márgenes de confianza que podrían quedar en ese organismo luego del sucio comportamiento que con Luis Carlos Ugalde al frente se tuvo en 2006. El actual presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, no ha tenido talla ni condiciones para superar aquel déficit y ha propiciado que la institución se enfangue en acusaciones serias y constantes de corrupción interna, sin siquiera una pizca de propuestas políticas de recuperación, allanados ya los consejeros directivos a la triste realidad de su descalificación irremontable, dedicados a gozar de sus ofensivos sueldos y privilegios, a la espera de los momentos críticos en los que habrán de poner sus cultivadas incapacidades al servicio del mando que en su momento dé instrucciones electorales. Al cuadro trágico del IFE se añade la prolongada riña interpartidista por el botín constituido por tres consejerías vacantes en las que el PRI, a como dé lugar y en pleno sometimiento al poder de Televisa, pretende imponer a una teleconsejera, Arely Gómez. De consumarse tal designación largamente impugnada, el IFE quedará expresamente convertido en una prolongación burocrática de los designios de pantalla que tan definitorio papel jugaron en 2006 en la manipulación de las percepciones de lo político y lo electoral: un IFE de Tercer Grado, en espera de la moderación, por vía familiar, de un vicepresidente de Televisa.

En el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) también son notables los afanes de erosión por cuenta propia. Ayer mismo, la presidenta de este organismo cumplió con las muy publicitadas quinielas que apostaban a que daría satisfacción en los salones oficiales del llamado Trife a los deseos de interesados políticos mexiquenses a los que había recibido en su casa a cenar semanas atrás, en el contexto del delicado litigio que pretendía, conforme a resolución del IFE, adjudicar sanciones al poderoso candidato virtual priísta a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, por difundir fuera del estado de México sus presuntos logros anuales. A pesar de lo negativamente sugerente que resulta que la cabeza de un órgano juzgador reciba en la intimidad doméstica y en términos de amistad a partes de un conflicto de primer nivel, la presidenta del TEPJF no se excusó de seguir atendiendo el caso e incluso se mantuvo como ponente de una salida que atiende más a la politiquería que al buen sentido jurídico, pues reconoce que hubo violaciones al código electoral con la reproducción de mensajes relacionados con el quinto informe de Peña Nieto en todo el país –excepto Tlaxcala–, pero no acepta que la responsabilidad sea de quien así es declarado una especie de intocable, EPN, sino de las empresas encargadas de esa difusión en pantallas, Televisa y Televisión Azteca (en política, todo lo que se arregle con dinero siempre será barato: multen, castiguen, reconvengan en términos administrativos y comerciales a las empresas, que seguirán siendo muy beneficiadas, pero no toquen con el peso de una sanción al candidato que reiteradamente usa las pantallas para promoverse).



EDIFICIO “INTELIGENTE’. La diputada del PRD Claudia Edith Anaya se vio impedida para bajar las escaleras de la entrada principal de las nuevas instalaciones del Senado de la República, pues éstas carecen de rampas para sillas de ruedasFoto Notimex



Los efectos de la cena en casa de la magistrada presidenta María del Carmen Alanís solamente alcanzaron para una votación apretada: cuatro contra tres, y para una postura judicial sumamente extraña, que trata de castigar a los mensajeros (las televisoras) y no al emisor del mensaje y contratante de su publicitación destacada. Signos preocupantes que hacen recordar los momentos estelares de la abyección del poder electoral que en 2006 aceptó las graves irregularidades cometidas por Los Pinos, empresarios y otros actores para dañar a un competidor y favorecer a otro pero que acabó, ese poder electoral, convalidando los resultados ajustadísimos (según el conteo oficial siempre impugnado) que abrieron la puerta a la desgracia sexenal del gran caldero lleno de sangre.

El tramposo y casi partidista ajuste hecho anoche por el TEPJF a la previa resolución del IFE por el caso Peña Nieto fue acompañado de otra resolución equívoca. Si en el estado de México se salva al candidato y se responsabiliza a las televisoras, en el expediente de acusaciones contra López Obrador y el PT por presunta campaña electoral adelantada se decidió dejar también a salvo al candidato, pero responsabilizando al partido que le ha dado cobijo, el del Trabajo. Al aspirante radicado en Toluca se le pretende dibujar como inocente palomita que nada tiene que ver con la difusión nacional de mensajes estatales que le muestran como exitoso gobernante, y al tabasqueño en busca de su segunda postulación se le trata de clasificar como una especie de locutor encargado de leer textos que le son ajenos, una voz y figura que solamente reproduce lo que un punible partido le encaja. Imprecisiones politiqueras del citado tribunal: si el PT es culpable de adelantos, también lo sería AMLO, pero el Trife peñanietizado prefiere escalar conflictos y se queda en el plano meramente petista, “equiparando” circunstancias: salvar a los candidatos, aunque en realidad lo hace solamente con Peña Nieto, amigo de magistradas y magistrados electorales, y castigar a “los otros”, televisoras y partido. Varas de medidas varias, retorcimientos jurídicos, acomodos a cuenta del cliente tricolor y daños colaterales al petismo. Justicia electoral a la carta, en cenadurías particulares que van advirtiendo con claridad el tipo de banquete que desean y los repartos a los que aspiran.

Y, mientras FC sale de noche por televisión para tratar de conjurar con rutinas oratorias la marcha encabezada por Javier Sicilia, que hoy comienza y será reproducida luego en otras partes del país para desembocar en el DF el próximo 8, ¡hasta mañana, con arreglos de alto nivel para convocar a periodos extraordinarios en San Lázaro que destraben las “reformas” pendientes, entre ellas la de Seguridad Pública!

Fax: 5605-2099




juliohdz@jornada.com.mx










Le peje a quien le peje







Octavio Rodríguez Araujo






Nunca he usado peje para referirme a Andrés Manuel López Obrador. Así le llaman sus detractores y enemigos, es una expresión de desprecio o de chunga. Pero ahora la uso porque hace juego con “le pese a quien le pese”.

Esta frase sirve de título a una canción de Vicente Fernandez, pero también se refiere a verdades que molestan, por ejemplo: en 1988 ganó la Presidencia Cuauhtémoc Cárdenas, como en 2006 la ganó AMLO, le pese a quien le pese.

El domingo asistí, invitado por los organizadores, a un mitin-asamblea de López Obrador en Cuernavaca. Pude observar, entre muchas anaranjadas y rojas, una sola bandera del PRD, aunque había también algunas mantas con el símbolo de este partido, pero en contra de las alianzas con el PRI y con el PAN. Se notó la ausencia, tanto entre el público como en el templete, de los dirigentes locales y nacionales del Partido de la Revolución Democrática. En representación de este partido en Morelos sólo asistió y habló su secretario general, además de otras personalidades de los partidos aliados (PT y Convergencia) y de movimientos sociales importantes en la entidad.

A los ausentes del PRD, que por lo visto ya se deslindaron de AMLO a pesar de que gracias a él ganaron puestos de elección popular, como una senaduría por Morelos, para sólo poner un ejemplo, no les resultó su estrategia de hacer el vacío e incluso organizar por lo menos un mitin en otra ciudad (mitin que no mereció ni siquiera una mención en los diarios locales). Le pese a quien le pese, el mitin-asamblea de López Obrador en Cuernavaca, como en otros lugares que ha recorrido para organizar a la gente, llenó la plaza sin que aparecieran, en días anteriores al acto, convocatorias en los periódicos, radio o televisión de Morelos. El boca a boca y las redes en Internet fueron suficientes para convocar a gente de todo el estado ese primero de mayo en la tarde.

Detrás de esa política de ninguneo que están llevando a cabo los chuchos y Ebrard, está un hecho inocultable: que AMLO es la única oposición real y frontal no sólo a Calderón, al PAN y al PRI (con sus partidos comparsas), sino que no ha estado dispuesto a negociar con las elites económicas ni políticas del país. Lejos de ello, Andrés Manuel se ha dedicado a reunirse con el pueblo y con algunos miembros de las clases medias más politizadas, entre éstas no pocos intelectuales. Marcelo Ebrard, en su encuentro con estudiantes del ITAM, lo dijo con toda claridad: “será conveniente priorizar menos lo moral y más qué necesita el país para crecer”. Señaló que para lograr ese objetivo “se debe ser incluyente con la clase media y la iniciativa privada”. Y añadió que se debe tener respeto por el sector empresarial del país y, sobre todo, “pensar menos en quién tiene superioridad moral y más en quién necesitamos para lo que sigue en el país; esa será, me parece, una diferencia importante” (nota de I. Valdez, Milenio online, 3/4/11).

En esa conferencia el jefe de Gobierno del Distrito Federal intentaba establecer sus diferencias con López Obrador. Por lo mismo, se interpreta que la alusión sobre la moral estaba dirigida al discurso de su antecesor en el gobierno capitalino, al igual que el énfasis en la clase media y la iniciativa privada. La expresión “crecer” tampoco es inocua: lo que necesita el país es desarrollo, no sólo crecer, y Ebrard debe saber la diferencia entre ambos conceptos, pero dijo “crecer”. La referencia a la clase media tampoco es casual: es la clase, en general, más conservadora del país, la que de veras se creyó que AMLO era un peligro contra México, la que desprecia a los pobres, porque ya superó ese origen y no quiere ser identificada con ellos, y la que paradójicamente admira a los verdaderamente ricos, a pesar de que muchos clasemedieros salieron de entre ellos, expulsados por la concentración de capital que en México ha sido escandalosa. La clase media no se mezcla con la chusma, con los pobres mal vestidos y mal alimentados, salvo cuando deben protestar por la inseguridad que es lo que creen que más les afecta. La iniciativa privada, por otro lado, es también variada: no es lo mismo Slim o Azcárraga, que el dueño de una pizzería o de una tienda de ropa. Mientras los primeros se hacen cada vez más ricos, los segundos tienen que cerrar su negocios, entre otras razones por la inseguridad, que sí existe, pero más que todo porque el número de consumidores ha disminuido por la pauperización creciente de la mayoría de la población del país.

Cuando AMLO señala que el origen de la violencia está en la desigualdad, la pobreza y la falta de oportunidades para los jóvenes, entre otras razones, no está diciendo sino algo que es evidente, pero que no quieren ver los que creen que el crimen organizado se debe exclusivamente a la maldad de los malos y a la incompetencia del gobierno para acabarlos de una vez aunque sea militarizando el país. Para Ebrard la visión de Andrés Manuel es moralista, entre otras cosas porque habla de complicidades entre gobernantes y criminales, y de corrupción no sólo abajo sino arriba. Es moralista también porque habla de solidaridad humana que es un valor fundamental en el engrandecimiento de un país, y más cuando la ideología dominante preconiza el individualismo, la competencia entre las personas, la superación personal como fórmula exclusiva para tener éxito, el éxito como materialización de tener dinero y el valemadrismo por la desesperación de los demás por falta de empleo y de comida.

De los chuchos no hay mucho que decir: están convencidos de su pertenencia a las elites políticas y económicas y de las ventajas políticas de la negociación con el poder establecido y del derecho de picaporte que les da el hecho de no ser oposición radical sino arreglada a conveniencia; light, digamos. Como muchos, están persuadidos de que “el que no transa no avanza”, sin importarles la ética política ni los principios.

Pero, le pese a quien le pese, lo que está intentando López Obrador es acercarse al pueblo-pueblo, que sigue siendo mayoritario, organizarlo no sólo para que vote sino para que defienda el voto (y no ocurra lo mismo de 1988 y 2006) y oponerse verdaderamente con un proyecto de país que, obviamente, no es del agrado de quienes se han visto beneficiados (o creen verse beneficiados) con el neoliberalismo consolidado por Salinas de Gortari y sus sucesores, priístas y panistas por igual.

Mi apoyo a AMLO, que no disimulo aunque tenga diferencias con él en varios aspectos, es porque es el único líder que ha demostrado oposición al régimen neoliberal y quiere otro país basado en el desarrollo (no el crecimiento), en la ética política, en la democracia participativa, en la solidaridad social, en la disminución de la pobreza y de la desigualdad. No es socialista, ni lo ha pretendido, pero él y los que lo apoyamos estamos convencidos de que así como estamos vamos al desastre (¿o ya estamos en éste?). Urge un cambio, y no sólo de gobernantes.

http://rodriguezaraujo.unam.mx/










2 may 2011



Que se vayan todos







John M. Ackerman






Los analistas y medios de comunicación de siempre empiezan ya a edulcorar y unificar el mensaje de la marcha multitudinaria del próximo domingo 8 de mayo en solidaridad con Javier Sicilia. Con el fin de reducir los daños para Felipe Calderón y su gobierno, las imágenes y reportajes que desde ahora se preparan resaltarán las expresiones de rechazo a los criminales y la corresponsabilidad de la sociedad. El repudio directo al gobierno y su fallida estrategia bélica recibirán un trato marginal, y se buscará relacionar estas expresiones con oscuros intereses políticos” o simplemente descalificarlos como “grupúsculos de resentidos sociales”. El objetivo será construir una escenografía para que Calderón salga al día siguiente a “reconocer la gran importancia” de la manifestación y por enésima vez se comprometa a “trabajar con la sociedad” en la búsqueda de soluciones a la violencia.

El peligro es que se redite la historia de hace tres años en que, a raíz del secuestro y asesinato de Fernando Martí, se firmó en Palacio Nacional el famoso Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad que, más allá de haber sido anunciado con bombo y platillo, ha sido completamente inútil e inservible. Desde la firma del acuerdo por todos los gobernadores y secretarios de Estado, así como figuras tan desacreditadas como Elba Esther Gordillo y Carlos Romero Deschamps, la situación de inseguridad solamente ha empeorado.

La sociedad está cansada de “pactos” vacíos y expresiones estériles de “buena voluntad” de los gobernantes. Habría que superar la etapa de exigencias generales para elevar de manera directa los costos de aquellos gobernantes que no cumplen con su deber. Los políticos y altos funcionarios solamente cambiarán su comportamiento si empiezan a ver que la sociedad puede castigarlos.

Para que la marcha del domingo tenga un impacto real y un efecto detonador expansivo, los que participaremos en ella estamos obligados a utilizar todos los medios a nuestro alcance para dejar en claro que nuestro reclamo principal es hacia el total fracaso de la clase gobernante, y de Calderón en particular, para asegurar condiciones básicas de paz y seguridad. Un “¡ya basta!” a los criminales no serviría absolutamente de nada, ya que los delincuentes no tienen ninguna obligación con nosotros, a diferencia de nuestros gobernantes y representantes, que en teoría están a nuestro servicio.

Asimismo, no podemos ser tan ingenuos como para simplemente exigir a las autoridades que ahora sí cumplan con su deber, sino que habría que exigir la inmediata destitución de todos los altos mandos involucrados en esta guerra criminal tanto a escala federal como en los gobiernos estatales, empezando, por supuesto, con Genaro García Luna, Guillermo Galván y el propio Calderón. Estos funcionarios han estado ya bastante tiempo en el gobierno y han demostrado que son incapaces de asegurar la paz social.

Es hora de que se vayan a casa. Esperemos que este domingo, junto con la poderosa consigna “No + sangre!”, también se multiplique aquella consigna histórica del pueblo argentino para repudiar al conjunto de su clase política: “¡Que se vayan todos!”

Pero, más allá de exigir la renuncia inmediata de los funcionarios responsables, también habría que iniciar procedimientos de juicio formal contra los responsables de esta sangrienta historia. De otra forma, solamente reproduciríamos el sistema simulado de “rendición de cuentas” típico del régimen del partido de Estado en que, ante una crisis o tragedia nacional, algún alto funcionario ofrecía su cabeza para apaciguar el reclamo social.

Habría que iniciar desde ya una diversidad de juicios en tribunales nacionales e internacionales contra Calderón, García Luna, Galván y otros funcionarios por su responsabilidad directa en la muerte de casi 40 mil ciudadanos inocentes durante los últimos cuatro años. Existen casos particularmente evidentes de ejecuciones extrajudiciales cometidas por la fuerza pública, como el de los estudiantes del Tecnológico de Monterrey y el de los hermanos Martín y Bryan Almanza, en Tamaulipas. Pero, estrictamente hablando, cada uno de los 40 mil muertos es inocente, hasta que un tribunal demuestre lo contrario, y en todo caso a ningún criminal se le puede aplicar la pena de muerte, dado que esta figura está explícitamente prohibida por el artículo 22 de la Constitución.

Probablemente es cierto que un gran porcentaje de las personas materialmente responsables por los asesinatos tengan alguna vinculación con el narcotráfico, aunque sin duda el número de 90 por ciento manejado por Calderón es una exageración. Sin embargo, también es cierto que una enorme cantidad de los sicarios, probablemente más de 90 por ciento, también tiene algún vínculo con las autoridades gubernamentales. Si no se persigue esta complicidad hasta los más altos niveles, la lucha por la seguridad pública estará condenada para siempre al fracaso.

La articulación de un claro mensaje de repudio hacia Calderón y de exigencia de rendición de cuentas a la clase política en general no emerge de odios personales hacia el Presidente o de algún “resentimiento” político, sino de la ineludible necesidad de dar un ejemplo simbólico de que por fin existe la posibilidad de acabar con la impunidad que impera en el país. Hace falta instaurar un parteaguas histórico, un antes y un después, para que se inicie desde ya la construcción de una nueva república. Así ha ocurrido recientemente en numerosos países del mundo, y de manera destacada en Medio Oriente y Sudamérica, que, como México, también tienen instituciones públicas corruptas e ineficaces. ¿Por qué México tendría que ser la excepción?

http://www.johnackerman.blogspot.com/





















La agenda del día 8






Gustavo Esteva




Lo que oigo a cada paso es una sociedad en ebullición que se prepara dignamente para el día 8.

La indignación de cuantos estamos hasta la madre se vuelve imaginación. Llegaremos a la ciudad de México unidos en el silencio y cargados de iniciativas y propuestas.

Esta marcha se distingue de casi todas las otras por su interlocutor. En vez de pedir, exigir o reclamar a los de arriba, que no ven ni escuchan, vendremos a vernos unos a otros para entretejer nuestra pluralidad y diversidad sin líderes, partidos o ideologías. Vendremos confiados en nuestra propia fuerza y capacidad de organización para impedir que el país termine de deshacerse en nuestras manos.

Los “poderosos” no acudirán. Javier Sicilia convocó para ese día a todos los responsables del actual desastre. Su diagnóstico demoledor de la contribución de cada uno a crearlo estaba acompañado de una exigencia puntual: que se pusieran de acuerdo en un pacto para hacer frente a la emergencia nacional y salvar lo que queda del país.

Fue mucho pedir. Algunos se hicieron los occisos. Otros se lavaron las manos. Todos se mostraron incapaces de cambiar para hacer algo por el país. Parecen decididos a proseguir neciamente sus caminos y a arrastrarnos con ellos al despeñadero.

Circulan muchas ideas. La más importante es la de reconstituirnos desde abajo, realizando asambleas en cada barrio, cada comunidad, cada municipio, para dotarnos de las normas y formas de organización que en cada lugar parezcan adecuadas. Hay lugares en que el tejido social es aún fuerte; basta activarlo y regenerarlo para asumir plenamente nuevas responsabilidades autónomas, como ejercicio de soberanía popular. En muchos lugares, en el otro extremo, el tejido social se ha desgarrado por completo y no quedan ni sus huellas. No podrán hacerse asambleas ni siquiera de una calle o entre los vecinos de un condominio. Pero dos o tres vecinos pueden organizar la suya y en su pequeña asamblea, que poco a poco se enlazará con otras, estarán también sembrando las semillas de la reconstitución.

A partir de ahí haremos lo que sigue. Desde el tejido social regenerado haremos valer nuestra fuerza, nuestro poder político. Tendremos una tarea inmediata: protegernos unos a otros. Esa ha sido, aquí y en todas partes, siempre, la forma de vivir seguro. Entre vecinos de confianza uno puede sentirse tranquilo. En esto empezaremos a encontrar tareas dignas y reconocidas para nuestros jóvenes y así descubriremos y crearemos auténticas opciones de vida para ellos. El desafío de hoy es ante todo a la creatividad social, a las imaginaciones reprimidas, para abrir desde ahora el abanico de caminos que pueden transitar esos jóvenes cuando no se dejan abarcar por la violencia del capital, del Estado y de los delincuentes.

Queremos que los militares regresen a sus cuarteles. Deben cesar inmediatamente las tareas abiertamente ilegales que les han ordenado realizar, como en los retenes que apenas ahora el Congreso quería introducir en la ley. Si en alguna geografía hay quienes se sienten protegidos por ellos pueden solicitar que permanezcan, pero la orden debe venir de ellos, no de su ridículo e incompetente “comandante en jefe”.

Muchas de las ideas que circulan requerirán tiempo y organización. Ayudará mucho saber que ya no debemos esperar que las soluciones vengan de arriba. Obtendremos protección y oportunidades de la familia, los amigos, la comunidad, del tejido social regenerado con el que estaremos reconstituyendo el país. Es lo que jamás podrá ofrecernos el Estado.

Muchas iniciativas forman parte de la batalla de la memoria contra el olvido. Cunde ya la labor iniciada en Cuernavaca: recordar mediante placas a nuestros muertos y desaparecidos en cada plaza central de cada ciudad de México. La podemos reafirmar en Comisiones Ciudadanas de la Verdad y Tribunales Populares bajo nuestro control.

Llegaremos así al punto en que podrá imponerse la voluntad popular para remover obstáculos del camino. Podremos entonces deshacernos de obsoletos aparatos del Estado y de quienes los manejan con tanta incompetencia y corrupción, porque tendremos en su lugar, construidas desde abajo, las modalidades autónomas de gobierno en que la democracia esté donde siempre debe estar: adonde se encuentra la gente.

Es hora de los poetas. Wendell Berry lo acaba de subrayar: “Vendrá un tiempo en que forjaremos comunidad o moriremos, aprenderemos a amar uno al otro o moriremos. Está llegando rápidamente el tiempo en que los grandes poderes centralizados ya no podrán hacer por nosotros lo que necesitamos que se haga. La comunidad empezará de nuevo cuando la gente empiece a hacer por cada uno de los demás lo que hace falta”.

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