13 oct 2010


Calderón teje alianza PAN-PRD en 2012



Álvaro Delgado


MÉXICO, DF, 11 de octubre (apro).- “Me da asco votar con el PRI”, proclamaba Felipe Calderón cuando fue diputado federal panista por primera vez, entre 1991 y 1994, y una de las razones se la confesó al veterano priista Gustavo Carvajal Moreno: “Mi padre me enseñó a odiar al PRI”.

Eran tiempos en los que Calderón era un tipo astroso y malhumorado, salvo cuando iba a misa y se perdía en la bohemia y la trova con sus cuates del grupo “Mexicanto”, a los que ahora tiene en la televisión pública en “El Tímpano”, el programa de la más exigua audiencia de Canal 11 y cuyo director, Fernando Sariñana, tiene la orden de mantenerlo al aire.

Aunque muy pronto Calderón le tomó sabor al PRI, en un amasiato que prevalece desde Carlos Salinas, la herencia de odio de su padre gravita, de vez en vez, en su comportamiento, particularmente si él --que se reputa de panista de prosapia-- queda marcado con una maldición: El regreso del PRI a Los Pinos.

Por eso, aunque también le dé “asquito” unirse al PRD, Calderón ha planteado en su corte palaciega diversos escenarios que le eviten la pesadilla de entregarle al PRI la Presidencia de la República, y uno de ellos es que preferiría cederlo a Marcelo Ebrard, tal como ha platicado Manuel Camacho Solís, el operador de las alianzas articuladas conjuntamente en Los Pinos.

En esa trama se inscriben precisamente las alianzas PAN-PRD en Hidalgo, Durango, Sinaloa, Puebla y Oaxaca en las elecciones de este año, aunque sólo hayan resultado triunfadoras estas tres últimas con candidatos expriistas, justamente con un perfil que Ebrard cumple y que él mismo ya lo expresó públicamente como posible.

En un programa de Televisa, el miércoles 7, Ebrard consideró “muy difícil” la alianza PAN-PRD en 2012, pero no la descartó: “Lo veo claramente, eso va a generar urticaria, en el caso del PAN va estar igual. Pero tampoco lo podemos descartar, porque hace un año si hubiera dicho eso en Oaxaca me hubieran dicho ‘estás loco’, pero ocurrió”.

En efecto, la posibilidad de una coalición presidencial en 2012 está en los cálculos de Camacho con Calderón, quien --en un embuste que nadie cree-- niega que sea el principal impulsor de las alianzas, cuando todo mundo sabe que César Nava, el corrupto presidente del PAN, no pudo haberlas materializado sin la orden de su jefe y porque, además, todos los candidatos aliancistas pasaron por Los Pinos.

Pero, sobre todo, el plan de Calderón y Camacho --que se ha convertido en el ideólogo de las corrientes perredistas de Jesús Ortega y Amalia García-- pasa por neutralizar al principal obstáculo, Andrés Manuel López Obrador, que por lo pronto ya descarriló la alianza en el Estado de México, que de cualquier modo no tenía ninguna posibilidad de éxito sin un candidato fuerte.

Calderón y Camacho saben que, aun con su vergonzante cobardía, por negar que está detrás de las reformas que proscriben las candidaturas comunes y permiten el flujo de recursos oscuros promovida por sus testaferros del Partido Verde, Peña Nieto puede no sólo hacer ganar al candidato priista a sucederlo en la gubernatura, cualquiera que éste sea, sino llegar a ser presidente de la República.

Y aunque no tiene escriturado ningún triunfo, como lo pregonan sus patrocinadores, Peña Nieto no es sólo un político que capta votos por guapo, cualidad ampliamente explotada en televisión a un costo multimillonario, sino sobre todo porque ha montado sobre el aparato formal del poder público mexiquense, incluido el órgano electoral, una estructura casi delincuencial.

Es ahí donde cobra relevancia el plan conjunto Calderón-Camacho hacia el 2012: Como en el PAN no se aprecia que crezcan los enanos, ni siquiera Heriberto Félix --la supuesta carta oculta o “caballo negro”--, entonces se sumaría al aspirante mejor posicionado para enfrentar a Peña Nieto, y ese es por ahora Ebrard.

El mecanismo para una decisión de esa envergadura sería lo de menos, aunque la encuesta sería el instrumento más viable, y el incentivo del PAN para justificarse sería, en primer lugar, anteponer el interés nacional al partidista para evitar el regreso del autoritarismo y que el país sea gobernado en una convergencia con la “izquierda moderna”.

El plan implicaría, otra vez, eliminar o al menos aislar a López Obrador, la obsesión de Calderón y sus vasallos perredistas, que desde la campaña de 2006 eran ya sus informantes. Y en ese propósito se inscribe la reactivación de la frase un “peligro para México”, que sólo endulza el oído de la alta burocracia.

Uno de los escenarios de Calderón, sin embargo, es que se mantenga el pacto entre Ebrard y López Obrador para que sea candidato el que tenga mejores perspectivas de éxito, y entonces optaría por otra de sus cartas ocultas, que no le funcionó para el Estado de México por no contar con la residencia de ley: El empresario Alejandro Martí, que además tiene ideología de derecha.

El único problema es que, por ahora, no quiere…



Apuntes



Los consejeros del IFE acudieron, muy solícitos, a Los Pinos para invitar a Calderón a inaugurar el foro latinoamericano que conmemora el 20 aniversario del órgano electoral, la tarde de este lunes 11. Minutos antes de la hora, Calderón avisó que no iría por la protesta de extrabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro que al liquidarla, hace exactamente un año, echó a la calle a 43 mil personas. Ya se verá si Carlos Salinas, otro de sus invitados de lujo del IFE de Leonardo Valdés, resiste el repudio popular…

Comentarios: delgado@proceso.com.mx







Momentos definitorios



Luis Linares Zapata


Con la excepción de cierta minoría de la sociedad mexicana, ésa que se solaza en sus éxitos, profesionalismo, respetabilidad y buena vida, pulula otra mayoría, heterogénea y dispersa, que hoy demanda claras posturas sobre su futuro. La porción de los integrantes de las clases medias con ingresos elevados, arriba de los 30 mil pesos mensuales de ingresos, 10 por ciento del total, se sienten satisfechos con la marcha del país. Aun cuando algunos de tales beneficiados por los efectos del modelo concentrador, que se aplica desde hace ya más de un cuarto de siglo y saben bien de su injusticia intrínseca, permanecen atados o fieles a sus actuales circunstancias. Son, éstos, parte del conformismo de clase, los ganones del estado de cosas o de los beligerantes hacia todo aquello que implique un cambio en lo establecido. Otros de ellos, con mayor sensibilidad, se han manifestado, a pesar de poner en riesgo sus intereses, por una transformación inmediata. Saben que la presión del descontento social ha llegado a límites intolerables. Ir más allá de lo que el presente ocasiona en su derredor lo sienten, lo estudian, lo intuyen como necedad peligrosa.

En ese enorme conjunto de seres humanos que se debaten entre la precariedad, la honesta medianía y la sobrevivencia, se destaca un grupo, creciente y decidido, que ha hecho consciente su situación y destino. Surgen en todos los rincones de la patria, cavilan con premura aunque sea en solitario. Atisban con ahínco cualquier indicio que les ayude a expandir su conciencia. Se unen a grupos de discusión y lectura, ayudan a sus congéneres menos favorecidos a canalizar sus reclamos y desesperación. Forman la base orgánica de un cambio de ruta, de gestión que se organiza desde debajo de la sociedad. Desafortunadamente, también es fácil encontrar individuos que por escalar, por salir de su atolladero y romper sus limitantes, están dispuestos a todo. El cinismo para aceptar dádivas o hacer negocios sin solicitar explicaciones, sin conocer orígenes, les lleva, a otros tantos, a incidir en conductas que bordean o, de plano, se introducen en las áreas delictivas. El miedo al retroceso en la apropiación de un cacho de respetabilidad motiva a otros a preferir la continuidad de lo conocido, aunque les cause un malestar insoportable.

El arrellanarse con el entorno sin meditar en las causas, en los orígenes, en los pormenores de las angustiantes condiciones de la actualidad nacional es práctica bastante extendida. Todo un conjunto de la población, ése que se sitúa en ingresos que bordean la pobreza pero que todavía esperan ascender, se hacen o son, en verdad, sordos, reacios, impermeables a las prédicas efectivas de que una vida mejor es factible. La resignación está bien sembrada en la memoria orgánica de amplias capas de esa población y, no sin dolor, caminan hacia su propio sacrificio. Es por eso que la derecha, con su engañosa retórica del bien común, de la decencia, del bien decir, de la fe o la condición inalterable, heredada, les hace caer en sus hipócritas redes. Pero también los captan aquellos que ofrecen un cambio sin contenidos ni concreción real, sin rendición de cuentas. Son, en efecto, derechosos que se disfrazan de progresistas, de agentes de la modernidad y ensayan un número ya bien probado. Van por la marchanta de los votos en subasta, por la piñata de las bicicletas, los mil pesos con cámara de celular, por las promesas firmadas ante notario.

Pero las terribles condiciones de deterioro de las mayorías nacionales, esas que ingresan al presupuesto familiar menos de 9 mil pesos, 80 por ciento del total, han logrado formar, en su centro, un sólido conjunto núcleo de rebeldes. Son hombres y mujeres que han comprendido, con desconocida e inusitada profundidad, que su apretujada condición no es producto del destino ni obedece a un designio inapelable, sino que se origina en la aplicación de un modelo expoliador. Un modelo diseñado por encargo para beneficiar a unos cuantos de dentro y de afuera. Un modelo que, en México, se ha aplicado a rajatabla y con un condimento bien sazonado de corrupción que lo ha hecho injusto e inoperante. Y esos rebeldes están actuando a manera de reactivos sobre los demás que los rodean. Son guías, modelan la opinión (no se habla aquí de ésos que peroramos en los medios) entre sus semejantes con el mero ejemplo, por su sola presencia, por sus alegatos cotidianos entre y con sus iguales. Son, al mismo tiempo, sembradores del descontento consciente. Son los que llevan consigo el ánimo de la transformación, de la búsqueda de un futuro cierto y reparador de injusticias. Son los que quieren ver renacer a su patria. A los que les disgusta, hasta su misma raíz de ser humano, ver cómo se consumen, cómo se desperdician vidas por millares, por millones sin que alguien o algo detenga la sangría.

Es por eso que hoy ha llegado el momento de las definiciones. No más continuidad, no más expoliación irracional de bienes y personas. Hay que detener la concentración de la riqueza en unas cuantas, groseras, ambiciosas y autoritarias manos. Finiquitar el abuso, la apropiación indebida de los bienes públicos por los traficantes del poder. La sucesión presidencial ya desatada presenta, como nunca en el México del pasado medio siglo, la oportunidad de dar cauce creativo a la inconformidad. Hay necesidad imperiosa de ensayar un cambio de modos de vivir y gozar. Desterrar el conformismo suicida. La sucesión presidencial se decidirá entre estas dos posturas: el cambio efectivo y la continuidad del modelo que pastorea, con celo inigualable, la plutocracia local. Y esas dos posturas también se enfrentarán en el estado de México. La derecha panista está disuelta, no será rival de cuidado. El PRI, con todos los respaldos del sistema imperante, adicionado del uso mafioso, indebido del aparato público, irá por abrir la ruta a su producto dorado (Peña Nieto). En el otro lado se formará una coalición liderada por AMLO que le opondrá firme resistencia desde abajo. El triunfo, que se tiene a la vista, se afianzará con la decisión tajante, firme, abierta, de los que forman filas en la izquierda. Una alianza concordante, cimentada sobre la disposición de los mexiquenses de liberarse del yugo que imponen las apariencias llevadas a forma de gobierno. El pueblo, bien organizado, consciente y decidido, a pesar de muchas limitaciones hará la hombrada, la mujerada, de ganarle, con limpieza, al sistema, continuista y tramposo, que modeló su criatura.






Astillero

Ensayos

Felipe juega fut

Salinas usa al IFE

Diego... ¿al debate?


Julio Hernández López












Carlos Fernández-Vega


Felipe Calderón llevó ayer a Ciudad Juárez su espectáculo de simulaciones que hasta a él le provocan bostezo, gestos agrios y aburrimiento, aunque el trabajo duro de la política y el gobierno había sido conducido previamente y en otros escenarios por el interventor designado por Washington para asuntos del traspatio, el embajador en jefe, Carlos Pascual, que durante cinco horas y bajo el pretexto de la Iniciativa Mérida sesionó con el vicepresidente García Luna, el gobernador Duarte y otros funcionarios estatales y federales para afinar planes conjuntos aplicables nomás de este lado. Eso sí, el alegre Calderón demostró habilidades futbolísticas en la inauguración de instalaciones deportivas, y según la agenda dada a conocer en http://bit.ly/crlymm habría considerado la posibilidad de ir a presenciar el partido de la selección mexicana contra la venezolana, aspiración bajo riesgo de rechiflas que tal vez fue desechada sin misericordia por las tempranas demostraciones de repudio a su presencia en la urbe fronteriza y los reproches que en sus reuniones aterciopeladas le hicieron algunos juarenses claridosos, lo que habría sido un adelanto de lo que podría suscitar su presencia en algún palco del estadio norteño.

Farsa de gobernadores que firman pomposos acuerdos que todo mundo sabe quedarán en la nada; planes deslumbrantes del máximo productor de fantasías institucionales, el antes mencionado mago García Luna, y palabras, muchas palabras: discursos, promesas, ofertas y compromisos en el Otro Mundo, aquel en el que viven y reinan los políticos mexicanos que, blindados en su otra dimensión, aparentan luchar por cambiar cosas mientras afuera, en la realidad implacable y sin Estado Mayor que la proteja, continúa adelante el imperio del terror, ya en la propia Ciudad Juárez tristemente engañada una y otra vez por los planes federales de presunta rehabilitación que solamente son un pretexto para esfumar carretadas de dinero público, ya en Tampico y su zona conurbada donde ayer se vivió un estado de abandono, entre secuestros, violencia, rumores y una suerte de toque de queda autoimpuesto, en el peor de los muchos días malos que ha vivido ese puerto del Tamaulipas en guerra.

En la capital del país, ensayando el retorno al poder, Carlos Salinas de Gortari usó taimadamente el foro que con mansedumbre le ofreció el Instituto del Fraude Electoral (IFE) y lo convirtió en mecanismo de promoción de la candidatura presidencial de su ahijado político, el capilarmente contrastante Enrique Peña Nieto: si la democracia se confirma con la alternancia de partidos, bienvenido sea que en 2012 el PRI gaviotón releve al PAN, fue el mensaje nada encubierto que fijó con letras de oro el héroe del 88 en el muro de las vergüenzas del mencionado IFE que así queda estigmatizado, salado, para los próximos comicios federales. Aprovechando la benevolencia del instituto anfitrión, el salobre licenciado se permitió darle una arregladita a su estampa histórica, al explicar que la inconformidad de un respetable segmento de los votantes de 1988 se debió a un malestar social de origen financiero y a la falta de cauces de procesamiento de los aires opositores, lo que, ¡aleluya!, se pudo resolver gracias a la visionaria creación del IFE que ahora, dos décadas después, le ofreció sentido homenaje de virtual desagravio y alternancias copetonas. Ya encarrerado, el ex presidente Salinas se permitió consolidar su extendida fama de oráculo sin semilla, al recordar a su antiguo aliado, Diego Fernández de Cevallos, como uno de los constructores de ese portento constructor de democracia que según eso es el IFE y al mencionar –ah, siempre el licenciado SdeG con sus guiños enigmáticos, que pueden significar todo, nada, o lo contrario– su esperanza de que el hoy todavía secuestrado esté pronto con su familia y... oh, también de vuelta en el debate político...

De vuelta a la superficie terrestre estarían los mineros chilenos en la parte final de un proceso de rescate que estaba por comenzar mientras se escribían estas letras. A las hazañas técnicas se sumaron el apoyo firme del gobierno del país sudamericano y una forma de respaldo social que ayer estaba lista para estallar de júbilo si se conseguía la salida de quienes pasaron más de dos meses atrapados. Es imposible no contrastar el empuje y los logros chilenos con la mezquindad criminal que en Pasta de Conchos mostraron los empresarios –que gastan millonadas en el mantenimiento de sus cuadras de caballos pura sangre–, los funcionarios federales –comenzando por san Carlos Abascal, pasando por el beato Francisco Xavier Salazar y llegando al golpeador Javier Lozano y su jefe desalmado– y el segmento social que contempló pasivamente la manera en que los mineros mexicanos fueron mínimamente defendidos de la muerte, buscados apenas para decir que algo se había hecho, reducidos a daño laboral colateral que más barato saldría muerto que en vía de un probable rescate, y a cuyas familias se ha mantenido hasta ahora bajo el doble agravio de la injusticia en el pago de indemnizaciones y prestaciones y del nulo apoyo para rescatar aunque fuera los restos de esos cuerpos condenados con frialdad contable a seguir por siempre inalcanzados.

Astillas

Las alianzas perreánicas carecen de lo principal: de un candidato fuerte, que ofrezca posibilidades de triunfo y permita el arreglo entre las dos fuerzas deseosas de mayor ganancia una que la otra. Por otra parte, el PRD chucho ha iniciado un giro en busca de arreglos con AMLO, enviando por delante al estratega Camacho. Del lado de López Obrador, el nombre más mencionado es el de Alejandro Encinas... Este viernes, de 15 a 16 horas, en el foro general Carlos Monsiváis, de la Feria del Libro del Zócalo, será presentado por este tecleador el libro Miss Narco, escrito por el corresponsal de La Jornada en Culiacán, Javier Valdez Cárdenas, quien además colabora con el valiente y puntual semanario Río Doce... Y, mientras el cavernal tapatío reduce el asunto de la homosexualidad a valoraciones cuantitativas, ¡hasta mañana!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx










México SA

El Senado privatiza al país

Otra vez la dupla PRI-PAN

Ortega y su PRD en el éter




Carlos Fernández-Vega


Aunque en los hechos la privatización a ultranza se registra desde hace tres décadas (a partir del gobierno de Miguel de la Madrid), desde ayer (gracias a la propuesta de Felipe Calderón y a su aprobación final por el Senado de la República; sólo falta la ratificación de la Cámara de Diputados) ya no existe pretexto que valga para mantener el nombre oficial del país, de tal suerte que, acorde con la realidad nacional y con los intereses del grupo en el poder, es válida no sólo su modificación, sino su actualización en el marco del sueño neoliberal: de Estados Unidos Mexicanos pasaría, sin más, a México, Sociedad Anónima.

Así, México dejará de ser lo que artificialmente se ha intentado mantener como una República “democrática, representativa y federal”, y legalmente pasará, gracias al inquilino de Los Pinos y al voto mayoritario del PAN y del PRI, a funcionar abiertamente como una empresa privada en la que el último lugar en la escala de toma decisiones lo ocupará el gobierno federal (a partir de ahora operará como simple oficialía de partes) y el propio Congreso (en su nuevo carácter de agente colocador de contratos). Todo ello, según el dictamen respectivo, para “impulsar el desarrollo de nuevos proyectos de infraestructura, incentivar la inversión, atender necesidades sociales e impulsar el empleo y el crecimiento económico de manera más ágil”.

Eso y más promueve la Ley de Asociaciones Público-Privadas que ayer fue aprobada, en lo general y en lo particular por el Senado de la República (85 votos a favor, 8 en contra, cero abstenciones). La nueva legislación (que deberá pasar por el tamiz de San Lázaro, aunque todo indica que el asunto está más que planchado) permite, entre otras tantas cosas, que particulares presten servicios públicos, y que mediante simples concursos, sin licitación, se otorguen y/o asignen las concesiones, permisos, contratos y otras autorizaciones (hasta por 40 años, obviamente renovables) que requiera la iniciativa privada (ya se sabe qué tipo de IP) para explotar servicios hasta ahora constitucionalmente reservados al gobierno federal.

Además, las dependencias del sector público federal podrán asociarse con particulares (incluidos proyectos no solicitados por el gobierno) para construir infraestructura mediante esquemas distintos a los contemplados por la Ley de Obras Públicas y Servicios, así como por la Ley de Adquisiciones. En un arranque de nostalgia, de última hora la bancada tricolor en Xicoténcatl modificó la minuta original para excluir a la industria petrolera (no mencionó a la eléctrica) y a los fideicomisos gubernamentales de este tipo de asociaciones para “evitar una posible privatización”. Sin embargo, la aclaración completa incluye la siguiente leyenda: “tratándose de hidrocarburos, no podrán emplearse en las actividades sustantivas de carácter productivo ni en las de petroquímica distinta a la básica; ello sin perjuicio de mantener la disposición genérica para las demás actividades reservadas en las que se excluye la participación del sector privado”. Lo mejor del caso es que “la interpretación de esta ley queda reservada a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”, es decir, a la tradicional privatizadora de los bienes nacionales y “rescatista” del gran capital.

El pasado 10 de noviembre Felipe Calderón envió la respectiva iniciativa de ley al Senado de la República. En marzo de 2010 comenzó su discusión, y a finales de abril se aprobó en lo general. Se dejó para el segundo periodo ordinario de sesiones la discusión en lo particular, y ayer se aprobó integralmente con 85 votos a favor, ocho en contra y cero abstenciones. Aquí surge la duda: los senadores del PRI, PAN y PVEM (los que votaron a favor) suman 89, de tal suerte que cuatro de ellos se ausentaron; los del PRD, PT y Convergencia suman 36, pero de estas fracciones parlamentarias sólo se registraron ocho votos en contra, por lo que 28 de ellos no estuvieron presentes en la sesión (tal vez celebrando alianzas); adicionalmente, tres senadores no pertenecen a grupo partidista alguno, pero por lo visto todos ellos tuvieron cosas más importantes que hacer.

Para los fines de esta nueva legislación, los senadores se llevaron varias leyes entre las patas (reformaron, adicionaron o de plano derogaron disposiciones de las leyes de Obras Públicas, de Adquisiciones, de Arrendamientos y Servicios del Sector Público, de Expropiación, Agraria, General de Bienes Nacionales, y el Código Federal de Procedimientos Civiles) con tal de delegar a la iniciativa privada lo que constitucionalmente le corresponde al gobierno federal, y de hacer jugosos negocios privados con lo que originalmente se concibió como una responsabilidad con objetivos sociales. Entonces, se desmantela al Estado y en su lugar surge, rozagante, el gran capital para hacer jugosos negocios en donde le plazca (de la seguridad pública a la educación; de los servicios de salud a la electricidad, y así por el estilo). Si esto no es igual a México Sociedad Anónima, entonces qué es.

La ley aprobada subraya que “si bien la negociación con los particulares se viene realizando en la práctica (ergo se viene violando la ley), se estima procedente contar con un fundamento jurídico expreso que otorgue certeza a las partes involucradas y regule ciertos aspectos de estos esquemas”. Pues bien, aquí faltó el rigor del análisis, porque el balance de la política privatizadora en el país es verdaderamente desastroso. Desde Miguel de la Madrid se argumentó que al “enflacar” al gobierno el resultado inmediato sería la “liberación de recursos públicos para atender las necesidades sociales” y “promover el crecimiento y el desarrollo”. Lo repitieron hasta el cansancio Salinas y Zedillo (Fox y Calderón ha sido más cínicos), y allí están los desastrosos resultados de tres décadas privatizadoras: la deuda social imparable, a paso veloz, al igual que la concentración de la riqueza y el ingreso, la corrupción a todo galope y el país en el limbo.

Las rebanadas del pastel

En su efímero paso por la Secretaría de Energía, Felipe Calderón exigió a los senadores (17 de noviembre de 2003) otorgar “certeza jurídica” a la inversión privada en sectores exclusivos del Estado, para lo cual insistía en realizar modificaciones constitucionales, porque “a nadie le conviene una legislación que suponga riesgos” (para el capital). Pues bien, no se registraron cambios a la Constitución, pero a partir de ayer ya logró todo lo demás.

cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx






RAYUELA DE LA JORNADA :

Inevitable, el doloroso recuerdo de Pasta de Conchos: ¿Qué dirán el inefable Fox, el empresario Larrea y toditito el PAN con su infaltable Lozano sirviendo de ariete patronal?


Yo agregarìa :

Inevitable la comparaciòn , en pasta de conchos , Mèxico : salia muy caro , prefirieron dejarlos morir ; en Chile : apostaron por la vida y no repararon en gastos , en estos momentos ya son 13 los mineros rescatados sanos y salvos , en unas cuantas horas màs , los 20 restantes estaràn tambièn con sus familias .

¡ Que verguenza !





¡Fantástico!


Después de 69 días vuelven a la superficie

Florencio Ávalos salió del socavón a las 00:10 horas del miércoles

Después Mario Sepúlveda trajo rocas consigo y regaló una a Piñera

Juan Illanes, tercero en salir; el boliviano Carlos Mamani, el cuarto

El rescatista Manuel González, primer contacto con los atrapados


En el fondo la mina San José, los atrapados desde el 5 de agosto pasado saludan al rescatista Manuel González Pavez, cuando bajó en la cápsula Fénix I Foto Ap




Juan Andrés Illanes Palma, el tercer rescatado



En imagen tomada de un video, el boliviano Carlos Mamani al llegar a la superficieFoto Ap



Florencio Ávalos, primero en salir del yacimiento, fue recibido por su esposa, y su hijo, así como por el presidente de Chile, Sebastián Piñera, y un grupo de rescatistasFoto Reuters


Mario Sepúlveda, segundo en abandonar el socavón, saluda a sus compañeros de trabajoFoto Ap





Enrique Gutiérrez
Corresponsal y agencias


Santiago, miércoles 13 de octubre. El capataz de la mina de San José, Florencio Ávalos, de 31 años, emergió a la superficie a las 00:10 horas de este miércoles. Fue izado durante unos 15 minutos en una angosta cápsula de 66 centímetros por un ducto de roca sólida de más de 600 metros de longitud, lo que marcó el principio del fin de una odisea que junto con otros 32 compañeros comenzó el pasado 5 de agosto.

La hazaña se repitió con Mario Sepúlveda, de 39 años, a la 01:09 (dos menos en México).

El segundo trabajador que fue rescatado de la mina San José traía una bolsa amarilla de la cual extrajo varias rocas que obsequió al presidente Sebastián Piñera y a otros funcionarios. Además, abrazó en forma efusiva a varios socorristas.

La proeza continuó con Juan Illanes, de 52 años, quien salió del socavón a las 2:08 horas.

Al boliviano Carlos Mamani, de 23 años, le tocó turno a las 3:08. El presidente Evo Morales lo visitará este miércoles en Copiapó.

A las 23:37 horas del martes, el rescatista Manuel González llegó a 622 metros de profundidad, y se dio el primer contacto entre los mineros –atrapados en el yacimiento de oro y cobre ubicado en el desierto de Atacama– con otra persona desde hacía 69 días. A González le tomó 17 minutos descender en la cápsula Fénix.

Los aplausos y la angustia contenida durante días estallaron en el campamento La Esperanza, donde se entonó el himno nacional de Chile. La euforia se extendió a la plaza de Copiapó, y el histórico rescate fue observado por mil millones de personas en todo el mundo, según informó la Televisión Nacional de Chile.

Dos minutos después de salir a la superficie, Ávalos se abrazó con su hijo Bairon, de siete años, quien rompió en llanto, después con su esposa y luego con el presidente de Chile, Sebastián Piñera.

“Éste es un milagro de Dios”, comentó Alberto, tío de Florencio Ávalos.

El minero, que llevaba lentes especiales de protección, fue traslado a las 00:17 horas al hospital de campaña para ser revisado.

El rescate de todos los mineros, que tardará entre 24 y 48 horas, se retrasó dos horas por la necesidad de realizar pruebas con la cápsula Fénix y afinar los últimos detalles, señaló el martes el ministro de Minería, Laurence Golborne.

Piñera llegó por la tarde a la mina San José. “Esta historia comenzó con una tragedia. Durante 17 largos y angustiosos días no sabíamos cómo estaban; pero nos hicimos un compromiso de no rendirnos jamás y lo hemos cumplido”, afirmó al referirse al operativo jamás realizado en la historia de la minería mundial.

El mandatario chileno se reunió con los familiares de los trabajadores en el campamento La Esperanza.

Antes, en Copiapó, evocó las dificultades del rescate y, emocionado, aseveró: “Siempre reconocimos que la vida de los mineros estaba en las manos de Dios”.

El ascenso se dividió en tres grupos; primero los más hábiles, después los más débiles o enfermos y, por último, los más fuertes.

El equipo de expertos finalizó el lunes el reforzamiento de un ducto con tubos de acero en los primeros 55 metros de profundidad, de un total de 622, longitud que rebasa la altura del Empire State (381 metros) y unos 200 metros menor que la torre de Burj Dubai.

Para el rescate hay disponibles tres cápsulas fabricadas por una división de la Armada de Chile; la más grande –la que se utilizó primero– mide 3.95 metros de alto y pesa unos 460 kilos.

Los mineros sobrevivieron con dietas especiales suministradas por un angosto conducto mediante el cual, el 22 de agosto, pudieron dar conocer, en un escrito, que estaban vivos.

En las horas previas al operativo, los mineros comenzaron un ayuno precedido de una dieta especial líquida con más sal y alto contenido de glucosa, proteínas y minerales, con el propósito de asegurar una circulación sanguínea “expandida” que evitara mareos, cambios de presión y desmayos.

La cápsula está equipada con arnés, tubo de oxígeno, micrófono y cámaras de televisión que transmiten en directo el viaje.El casco de la Fénix está equipado con altavoces, que tienen como finalidad tener comunicación permanente durante el ascenso con el equipo de rescate que se encuentra en la superficie.

Si la jaula llegara a quedar atascada durante el ascenso, posee un sistema de emergencia para que el minero active su desmontaje en dos, lo que implicaría que el hombre pueda regresar al fondo de la mina en una parte de la cápsula, con apoyo en un sistema hidráulico. Además, se tiene en marcha el plan C, que consiste en una perforación paralela hasta la zona donde están los atrapados.

Los mineros fueron vestidos con ropa confeccionada a la medida, de telas impermeables y antitranspirantes.

El equipo médico mide sus signos vitales mediante un cinturón biométrico.

Si no hay urgencias, tras una revisión en el hospital de campaña los mineros podrán compartir algunos minutos con integrantes de su familia, y empezar a recuperar poco a poco su vida cotidiana, en la medida en que la vorágine mediática se los permita.










12 oct 2010


La grilla



Luis Hernández Navarro


En un inesperado cambio de rumbo, Felipe Calderón declaró que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es un peligro para México. Pasó así de una política de ni verlo ni oírlo”, seguida desde que tomó posesión como jefe del Ejecutivo, a meterlo en el centro de la disputa por la sucesión presidencial de 2012.

La provocación presidencial desató un alud de dimes y diretes. Aunque López Obrador respondió con mesura, las declaraciones fueron destacadas por la prensa nacional, comentadas en la radio y discutidas en la Cámara de Diputados. El Peje ganó las primeras planas de varios diarios y una amplísima cobertura en la televisión y la radio. Sin proponérselo, mientras se dedicaba a criticar la política de alianzas de su partido en el estado de México, se colocó nuevamente en el centro de la disputa política nacional.

Felipe Calderón lleva meses dedicado de cuerpo y alma a tratar de impedir que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) llegue a Los Pinos. Tanto es así que se le ha acusado de comportarse más como jefe de su partido que como jefe del Ejecutivo. Es muy poco probable suponer que sus palabras fueron improvisadas y no parte de un plan más general. La súbita cobertura de la televisión a AMLO es un indicador de ello. Esto no significa, por supuesto, que Andrés Manuel esté de acuerdo con ello.

La declaración presidencial modificó la geografía electoral del país. De entrada, convirtió a López Obrador en el candidato natural de la izquierda, en torno al cual esa corriente política debe cerrar filas. Al hacerlo, torpedeó la alianza que su gobierno había pactado con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para postular candidatos comunes a gobernador en varios estados, sobre todo en aquellos en los que los postulados por el tricolor eran aliados de Enrique Peña Nieto. Con ello, las aspiraciones presidenciales de Marcelo Ebrard sufrieron un fuerte descalabro.

Una primera explicación del porqué Felipe Calderón hizo esto es que fue su respuesta ante el ascenso en las intenciones de voto en favor de López Obrador que distintas encuestas han mostrado, y ante el avance que ha tenido en sus relaciones con grupos empresariales y militantes prominentes del viejo PRI. Esta suposición es muy débil. Aunque ese ascenso en los sondeos de opinión es real, está aún lejos de ser una amenaza significativa. Además, lejos de debilitarlo, las acusaciones del mandatario lo fortalecieron y propiciaron que su presencia en los medios de comunicación (que hasta ahora el gobierno federal había procurado limitar) creciera.

Una segunda hipótesis es que Felipe Calderón dio este golpe de timón para crear un nuevo escenario prelectoral. Su objetivo central es debilitar a Enrique Peña Nieto, el aspirante puntero. Para ello necesita provocar, como en su momento lo hizo Vicente Fox, una polarización que divida la contienda electoral ente dos posiciones extremas: de un lado, el “Chávez mexicano”, el populista, el que amenaza dividir al país con una campaña del rencor; del otro, las fuerzas de la continuidad y el orden, de la salvación nacional, representadas por el PAN. Una crispación así obligaría a los sectores empresariales que hoy se han alineado con Peña Nieto a sumarse a la candidatura blanquiazul, y a las clases medias que han comenzado a coquetear con el PRI a apoyar al gobierno ante la disyuntiva del mal menor.

Para sumar a su causa al mundo empresarial, Felipe Calderón dispone de una herramienta privilegiada: la deducción de impuestos por 589 mil millones de pesos. Como documenta la nota de Roberto Garduño y Enrique Méndez en La Jornada del 10 de octubre, en la propuesta de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos enviada a la Cámara de Diputados se omitió describir el Presupuesto de Gastos Fiscales para 2011. No es casualidad que algunos personajes poderosos que hasta ahora colaboraban con el gobernador del estado de México en sus aspiraciones presidenciales hayan suspendido o disminuido el apoyo que le proporcionaban.

Para manejar la campaña electoral en los medios electrónicos, disminuir la presencia de sus adversarios y golpearlos cuando le sea preciso, el Ejecutivo cuenta con la alianza con el Canal de las Estrellas amarrada al otorgarle la concesión del espectro de 30 megahercios a precio de ganga. Basta ver cómo, a partir de la entrega de esta concesión, la cobertura que la televisión abierta prodigaba a Enrique Peña Nieto disminuyó.

En lo inmediato, Felipe Calderón no puede emprender una ofensiva frontal contra el PRI ni contra Peña Nieto. Necesita de ese partido para conseguir que el presupuesto se apruebe. Pero una vez que haya saltado ese obstáculo tiene a su disposición la renta de la guerra contra el narcotráfico para golpear a sus enemigos. Por lo pronto, ya sofocó los amagos del PRI de reducir un punto porcentual del IVA moviendo los gobernadores.

Por supuesto, requiere de su propio partido. En noviembre, César Nava será relevado de la dirección. Y, mientras Gustavo Madero se disfraza de presidente en las reuniones familiares e informa a la prensa de las decisiones del “cuarto de guerra”, y Francisco Ramírez Acuña y Cecilia Romero se proponen ajustar cuentas y agravios, el ex subsecretario de Gobernación Roberto Gil, antiguo asesor de Alonso Lujambio, escribe que “hay que apostar por nosotros mismos”, invoca a Carlos Castillo Peraza y se prepara para asumir la conducción del instituto político.

En los cálculos de Los Pinos, la candidatura de López Obrador no tiene posibilidades de ganar la Presidencia, aunque sí tiene la capacidad para alcanzar un porcentaje de la votación de cerca de 25 por ciento, a costa de posibles votantes del PRI. El Peje, en cambio, no tendría chance alguno de sumar a su causa simpatizantes de Acción Nacional. Así, su candidatura le hace mella al tricolor pero no al blanquiazul. Para ello requeriría que la suya fuera una postulación de toda la izquierda electoral unificada.

Por supuesto, de ser cierta esta hipótesis, el país vivirá una etapa de crispación política mucho mayor al que atravesó entre 2005 y 2006. Los panistas no tienen intención alguna de abandonar Los Pinos. Y harán hasta lo imposible para quedarse.







Acuse de recibo


Pedro Miguel


El pasado miércoles 6 de octubre, señor Felipe Calderón Hinojosa, recibí en mi domicilio una carta de usted y, adjunta, una bandera de México de manufactura ínfima que contrasta con el fólder de papel satinado en el que está inserta. En uno de sus lados, el envoltorio ostenta un suajado o perforación circular para enmarcar el escudo nacional impreso en la cara siguiente, pero el troquel fue calibrado con un error de más de 15 milímetros, por lo que la insignia queda fuera de centro. En la cuarta cara del fólder se reproducen las cuatro estrofas de la versión oficial actual del Himno Nacional; un punto digno de encomio es que, hasta ahora, se ha resistido a la tentación de insertar en ella los pasajes iturbidistas originales. En el reverso de la carta hay tres franjas horizontales, de color mostaza, las de arriba y abajo, y de color verde botella, la del centro. En la superior se sobreponen los rostros de algunos independentistas, pero con rasgos tan infantiles que parecen obra de un un dibujante de manga; en la central, una frase de Allende que no viene al caso: habla de la falta de relación entre la dimensión de la obra de las personas y el tamaño de los las localidades donde nacen; en la inferior, un pequeño acto administrativo para formalizar el dispendio: Porte pagado / Registro PC09-3990 / Autorizado por Sepomex”. La impresión de las plastas de color exhibe una falla de registro, de modo que en el borde derecho del reverso queda una raya blanca. En el anverso, los márgenes verticales resultan ridículamente estrechos en comparación con los horizontales: error de bachillerato en un diseño. En resumen, al envío, que llegó atrasado, se le nota que fue hecho “al aventón” –expresión mexicanísima– y con sumo desaliño. A ver si un día nos enteramos de cuánto de nuestro dinero fue a parar a manos de unos contratistas chambones sin que se nos diera oportunidad de opinar al respecto.

El contenido, señor Calderón, es impresentable desde el primer párrafo. Tomo por ejemplo esa consigna de “celebrar 200 años de ser orgullosamente mexicanos”, como si alguno de los habitantes del México actual tuviera la edad suficiente para ello, o como si los insurgentes que en 1810 se alzaron en armas contra el poder colonial no hubiesen tenido cosas más importantes que hacer, en aquel momento, que crear por decreto un gentilicio o una nacionalidad. El primero existía en tiempos previos a la Conquista; la segunda, en tanto que formalismo administrativo, surgió en fecha muy posterior a la gesta iniciada en Dolores; una tercera acepción, que es la de identidad, se ha ido forjando en un lapso incierto en cuyos límites no se han puesto de acuerdo los historiadores y los sociólogos: ¿es incorrecto llamar mexicanos a los novohispanos? ¿Ha de estrenarse el calificativo con los súbditos del Imperio proclamado el 28 de septiembre de 1821? Por cierto, en esa fecha se hizo referencia a una “Nación Mexicana que, por 300 años, no ha tenido voluntad propia” y que “sale hoy de la opresión en que ha vivido”. Se podrá entender que, por pruritos ideológicos, Guillermo Prieto y Vicente Riva Palacio no sean autores muy leídos en las altas esferas del régimen, pero no hay pretexto para no consultar, al menos, a Lucas Alamán.

En el segundo párrafo usted comete dislates y omisiones imperdonables: dice que la Bandera Nacional “sintetiza nuestro pasado indígena, nuestra historia y nuestra lucha por la libertad”, como si el primero no fuera parte de la segunda, y como si ésta, la historia, no incluyera, además de movimientos de liberación, gestas fundamentales por la justicia y por la conquista de derechos (empezando por el derecho a comer), para poner fin a los abusos de los poderosos y para tener una vida digna, así como resistencias para impedir que el país resultara destruido por designios foráneos con complicidades oligárquicas locales; tales gestas conformaron, junto con las de liberación, al México que aún nos queda –a pesar de la labor de destrucción sistemática protagonizada por usted y sus antecesores hasta 1988– y están también representadas (no “sintetizadas”) en la enseña nacional.

Por razones de espacio he de pasar por alto su análisis primitivo y beligerante, acaso basado en Wikipedia, del escudo nacional (si uno pone las cosas en su contexto declarativo, le faltó a usted contarnos que la serpiente devorada por el águila representa a López Obrador) y varias afirmaciones shalalá contenidas en su misiva. Pero las buenas maneras recomiendan dar respuesta a (o, cuando menos, acusar recibo de) las cartas. La que usted se atrevió a enviarme, señor Calderón, y dicho sea de mexicano a mexicano, es una vergüenza.

navegaciones@yahoo.com - http://navegaciones.blogspot.com/







11 oct 2010


¿Peligro o esperanza?



Bernardo Bátiz V.


En forma por demás inesperada y sorpresiva, un verdadero descontón” dirían en mi barrio, el titular formal del Poder Ejecutivo, Felipe Calderón Hinojosa, volvió a poner en circulación la perversa acusación en contra del dirigente político Andrés Manuel López Obrador, infundio creado por mercenarios extranjeros muy bien pagados, inventores del calificativo “peligro para México”. A muchos les ha parecido imprudente o inoportuna la alusión a la calumnia del 2006, que tanto daño hizo a nuestra sociedad; a mi parecer, Calderón se está pasando de listo y que lo que busca, al recordar la canallada de la guerra sucia, en la que él mismo participó, es distraer al pueblo mexicano con una cortina de humo que oculte otros temas sin explicación ni excusa.

En este momento en México hay varios temas fundamentales para nuestro futuro, puestos en la mesa de la opinión pública independiente, pero por lo visto el presidente en funciones optó por impulsar al centro del debate nacional un asunto distractor de la atención, siempre agobiada por el bombardeo de imágenes, comentarios en voz engolada o francamente a gritos en las pantallas de televisión y en los micrófonos de la radio.

Enumero algunos de estos temas, que deberían de ser el centro de la atención y que la maniobra de Calderón pretende ocultar. Uno es el de la entrega, que es un regalo, a Televisa-Nextel, a través de la ya famosa licitación 21, de la concesión de una parte muy importante del espectro radioeléctrico, mediante un pago muy por debajo de su valor real.

Tan grave es el asunto, tan comprometedor para el titular formal del Ejecutivo, que un panista sui géneris, como es el legislador del mismo Partido Acción Nacional Javier Corral, se ha sumado y en momentos ha capitaneado el señalamiento de la arbitrariedad, del atraco, sobre el que no se han dado explicaciones convincentes.

Otro tema que requiere la atención de la ciudadanía es el proyecto de reformas constitucionales y legales para consumar, finalmente, la intentona que lleva ya dos sexenios, y que se resume en la propuesta de establecer una policía única para todo el país, atropellando la autonomía municipal e incumpliendo flagrantemente el pacto federal so pretexto del miedo cultivado y de la violencia descontrolada.

Lo que se quiere con esta propuesta, urdida desde el gobierno anterior e impuesta ya en parte, es crear una fuerza armada central, bajo el mando directo de un jefe que sólo reporte y dependa del presidente de la República. Ya de por sí la policía federal parece cada vez más una policía represiva de los años del fascismo europeo o del gobierno militarista de Pinochet; imaginémosla en un poco tiempo, cerca del cambio de gobierno, como una unidad armada, centralizada y rígida, a disposición de una sola persona, Felipe Calderón Hinojosa.

El tercer tema que en mi opinión pretende soslayarse y ocultarse tras las declaraciones distractoras es identificado en los medios como el michoacanazo, acción policiaca con fines políticos, detenida por varios jueces por conducto de sus resoluciones, al sostener, correctamente, que grabaciones anónimas y testigos encubiertos no son suficientes para acusar a nadie. Precisamente fue la Policía Federal la que en forma atropellada y violenta irrumpió en oficinas públicas del estado de Michoacán para detener en sus centros de trabajo a varios alcaldes, al procurador del estado y a otros servidores públicos sorprendidos y que ni se escondían ni se ocultaban.

Si eso sucede cuando el mando policiaco nacional no está aún en unas solas manos, qué será cuando una especie de zar contra la delincuencia sea quien pueda dar órdenes, fundadas o no, a todos los cuerpos policiacos del país. Nadie estará a salvo.

La intentona de Calderón será inútil, es torpe y obvia, pero no por ello debe dejarse pasar sin más; la verdad es que si al llamado “peligro para México” se le hubiera reconocido su triunfo en las elecciones de 2006, a estas alturas cuando menos dos refinerías estarían ya funcionando en el país, el sistema ferroviario se encontraría en proceso del rehabilitación, los índices de impunidad irían a la baja y con el ahorro que se obtuviera, como sucedió en la ciudad de México, obras públicas y programas de desarrollo social se estarían multiplicando en todo el territorio nacional.

Ante el desastre en el que nuestra patria se encuentra, resbalando cada vez más en la pendiente de la violencia, la inseguridad, la deshonestidad, la crisis educativa, el abandono del campo, el desempleo y la abismal desigualdad social que padecemos, López Obrador ciertamente no representa ningún peligro para México: por el contrario, el movimiento por él encabezado, que se extiende cada vez con más amplitud y es aceptado por millones, es la única esperanza de un cambio de fondo. Desde luego ningún peligro para México, como lo cree o simula creer Calderón; por el contrario, la esperanza de un cambio profundo a partir del voto popular, de la organización, del trabajo y con base en principios. Nada de violencia, sí mucho valor civil, constancia, congruencia y liderazgo popular.

jusbbv@hotmail.com




López Obrador y el futuro del PRD



Miguel Ángel Granados Chapa


MÉXICO, D.F., 11 de octubre.- En la dislocada dinámica política de hoy, los adversarios se hacen favores y los correligionarios riñen entre sí. Eso, al menos, ocurre en el entorno de Andrés Manuel López Obrador: En su estrategia mexiquense, que beneficia al PRI y a Enrique Peña Nieto, el exjefe de Gobierno capitalino estaba a punto de fracturar al partido que dirigió hace 12 años, cuando el curso de colisión fue frenado por la iracundia del presidente Felipe Calderón, que forzó a un por lo menos momentáneo cese de las hostilidades entre el hombre que encarna, según la diatriba presidencial, “un peligro para México”, y las corrientes –Nueva Izquierda en particular– que lo consideran “un peligro para el PRD”.

En el Estado de México López Obrador ha llevado a un punto extremo su descalificación de las alianzas entre los partidos que lo apoyaron en 2006 y Acción Nacional. No evitó que se configuraran en varios estados, y en algunos las coaliciones triunfaron a contrapelo de la posición lopezobradorista. En el caso de Oaxaca la acritud antialiancista se edulcoró, gracias sobre todo a la índole del gobierno saliente y a las habilidades de Gabino Cué, quien logró la aquiescencia de Calderón y el disimulo activo de López Obrador, contrastante con su beligerancia en otras entidades.

En una singular percepción de la política mexiquense –donde son claros dos datos: que unidos PAN y PRD en torno de un candidato que no provenga de ninguno de esos partidos lograría vencer a Peña Nieto y que esa derrota podría anticipar la del gobernador saliente–, López Obrador ha radicalizado su posición. Como hizo en Iztapalapa el año pasado, ha tomado como propio el proceso preelectoral y está recorriendo la vasta entidad predicando la oposición a la alianza, sobre la base de la identidad del PAN y el PRI. No le falta razón, pero carece de ella, al mismo tiempo. Por lo tanto, ha ahondado su hostilidad a la unión de su partido con el blanquiazul. Anunció que si el PRD se coaliga con el PAN él impulsará una candidatura separada. Formalmente no podría hacerlo, porque la legalidad interna del perredismo lo impide. Y aunque López Obrador se benefició de la lenidad con que sus antagonistas están obligados a tratarlo, so pena de una ruptura definitiva, el exjefe de Gobierno ha querido aparecer respetuoso del estatuto y avisó ya de su propósito de irse temporalmente del partido, como si fuera dable pedir licencia para impulsar una candidatura ajena y aun opuesta a la que sostenga el PRD.

Nadie sabe cómo se instrumentaría tal permiso temporal. Lo que en realidad ocurriría es que las fuerzas contrarias a López Obrador, que dominan el partido, con Nueva Izquierda a la cabeza, quedarían ante la gran tentación de echar al perredista más conspicuo y, como sugiere burlón el protagonista de este episodio, quedarse con el cascarón. El PRD sin López Obrador, especialmente si su salida fuera brusca, forzada, rijosa, dejaría de ser lo que, a pesar de todo, ha sido: una opción para alcanzar el poder en pos de una política que sirva a las mayorías.

Pero la expulsión de López Obrador, que heriría de muerte a su partido, no beneficiaría mecánicamente al que lo acogiera, previsiblemente el PT, que ya lo considera su candidato presidencial, como lo evidencian los mensajes con que ese partido ocupa los tiempos a que legalmente tiene derecho y que fueron recientemente suspendidos. No habría necesariamente una migración de perredistas al PT, a menos que el ahínco y la astucia conocidos y reconocidos en López Obrador consiguieran un efecto semejante al que hizo delegada de Iztapalapa a Clara Brugada, sin necesidad de pasar esta vez por el riesgo de crear un minúsculo Frankestein que se llamara Juanito o respondiera a otro apelativo.

La rispidez entre Los Chuchos y López Obrador crecía por horas, al grado de la mofa contra el principal dirigente social del país, impensable en otras horas, cuando Felipe Calderón se retrotrajo al 2006, de manera inesperada, y dijo a Salvador Camarena, en entrevista radiofónica, que sigue creyendo que en ese año en que vivimos en peligro su principal antagonista era en efecto un peligro para México.

López Obrador percibió con claridad el desliz en que incurrió quien, para él, ha usurpado la Presidencia que cree haber ganado, y no cayó en la provocación calderoniana, que actualizó la denigración a su oponente asegurando que habría sido un gobierno catastrófico el que encabezara López Obrador. Y lejos de individualizar en él la invectiva, la extendió ofensivamente a sus seguidores, a quienes llamó fanáticos, “feligresía del odio”, distintos del mexicano común cuyo retrato convencional dibujó: es el que trabaja, lleva a sus hijos a la escuela y quiere vivir en paz y tranquilidad, como si fuera tan común la vida casi idílica que pinta, cuando la realidad muestra el esfuerzo cotidiano por sobrevivir en la inmensa mayoría de los mexicanos.

En vez de reaccionar abruptamente, con un impromptu como el que lo llevó a ordenar silencio a la chachalaca que veía en Fox, López Obrador esperó una horas, escribió su respuesta y la leyó pausadamente a modo de preámbulo a la presentación de su libro sobre la mafia que se robó a México.

“Es muy lamentable –dijo en una feria alternativa del libro, en la Alameda, el miércoles pasado– que Felipe Calderón, que fue impuesto por la funesta camarilla culpable de la tragedia nacional, en vez de pedirle perdón a los mexicanos por el desastre actual, siga optando por la mentira, la confrontación y la ofensa a millones de mexicanos que no se dejaron engañar y a los que llama ‘fanáticos’ y quienes, en uso de sus derechos y libertades consagradas en la Constitución, siguen expresando su decisión y trabajando para transformar a México por la vía pacífica, hasta derrotar en buena lid a la oligarquía y establecer una auténtica democracia que permita que las riquezas de México se distribuyan con justicia y se utilicen para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la población.”

Dijo también que la descalificación en su contra es “tan burda y ofensiva (…) que ni siquiera me atrevería a usarla en contra de Calderón”. Sí lo hizo, en cambio, Hortensia Aragón, secretaria general del PRD, quien achacó a Calderón el ser “un peligro para México”. Igualmente reaccionó contra el despropósito presidencial Jesús Ortega, quizá no con la contundencia que era de esperarse en quien coordinó la campaña presidencial de 2006 y enfrentó los efectos de aquella acusación. Pero no regateó su solidaridad a López Obrador. Y quienes estaban a punto de la ruptura han tenido por lo menos que aplazar sus querellas, unidos ante el evidente acto de autoritarismo y de intolerancia que, más allá de la coyuntura electoral mexiquense, puede afectarnos a todos.





Astillero


Asquito

Enlaces repugnados

Felipe de Jesús Ortega

La hora Edomex de AMLO




Julio Hernández López


Cuando menos en materia de escándalos ha de sentirse satisfecho el acólito de la catedral de Guadalajara que en sus ratos libres se hace pasar por gobernador del estado de Jalisco. En abril de 2008, cuando repartía macrolimosnas para la construcción de un santuario de los mártires cristeros (90 millones de pesos) y para un banco diocesano de alimentos (15 millones), dijo frente a su preceptor religioso, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, para responder a las críticas que suscitaban esos donativos a lo eclesiástico: “a mí, lo que algunos poquitos dicen ¡me vale madre! ¡Así de fácil! (…) Éste es un cheque, no me importa, me cae; don Juan: absuélvame desde allá; además, estamos haciendo un buen desmadre, don Juan. ¿Sí o no? ¡Digan lo que quieran –perdón, señor cardenal–, chinguen a su madre!”

Otra vez frente a su tótem púrpura igualmente deslenguado, en la “universidad católica” de Jalisco, la del Valle de Atemajac (Univa), el mismo Emilio González Márquez dijo la semana pasada que los matrimonios entre personas del mismo sexo le producían “asquito”. El uso atenuante del diminutivo tuvo consonancia enigmática con la preventiva o acaso promisoria construcción escogida por el panista a quien con frecuencia sus adversarios le pintan pancartas con la leyenda: “Emilio, puñal/te coge el cardenal”. Dijo Emilio en esa segunda Cumbre Iberoamericana de la Familia que él concibe el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer: “¿Qué quieren?, uno es a la antigüita. A lo otro, como dicen, todavía no le he perdido el asquito”. Todavía no. (Por cierto, en la misma reunión, el jefe Sandoval llamó a pelear contra los modernos ejes del mal –en http://bit.ly/boDB2H las citas de las palabras de Emilio y el cardenal, que se tomaron de Ocho Columnas, el diario de los Tecos–: “El amor libre, la anticoncepción, el aborto... el matrimonio ya lo quieren exprés. Y lo que tarda un año, dos o tres para prepararse lo quieren desbaratar en diez minutos. Ahora tenemos el matrimonio entre personas del mismo sexo y hasta la autorización para que adopten. ¿Qué tenemos que hacer? Pues cerrar el camino a todas esas avenidas del mal...”)

Otros amores contrariados se encaminaban a la ruptura. De la manita sudada del reconocimiento gradual a Calderón, al amasiato explícito de las alianzas en los comicios pasados, hasta llegar al altar del estado de México: La Nueva Izquierda, el chuchismo, decidido a sellar su destino al del felipismo en la búsqueda de cerrar el paso a Enrique Peña Nieto haiga de ser como haiga de ser. El PAN y el PRD se aman locamente (en términos electorales) o al menos eso creen o quieren creer en estos momentos en que La vaca Tomasa es una marcha nupcial sustituta y asoman gangas como la compra del departamento de Polanco del dirigente de membrete del panismo, César Nava, que ha hecho excelente y simétrica pareja con Chucho, el perredista que a partir de este fin de semana ha formalizado el cambio de nombre que en los años recientes venía usando: Felipe de Jesús Ortega, quien se declara en espera de que le pongan su casita, o departamento político, aparte.

Contra esos vaivenes de interés, el perredista incómodo, conocido de manera abreviada como AMLO, había anunciado que se convertiría en licenciado para, con esa licencia a la militancia del sol azteca en mano, promover una candidatura alterna, cobijada por las siglas del PT y, de ser posible, Convergencia. Según las estimaciones del licenciado López Obrador, es posible pelear con éxito contra la maquinaria mediática, mapacheril y económica del Cártel de Atlacomulco, y contra la similar estructura que el calderonismo pretende armar, en consonancia con los Chuchos aliados, para frenar desde Los Pinos al encopetado que pretende llegar allí.

Los enlaces y rupturas que se están dando en el estado de México ayudarán a redefinir el perfil de una izquierda electoral que desde 2006 vive entre coqueteos, engaños, promesas y amagos de divorcio. En particular, abre el camino para el deslinde ampliamente justificado de López Obrador respecto a la cúpula entreguista que dirige formalmente el PRD, acelera el proceso de consolidación de su buscada segunda candidatura (sobre todo, al instalarse como contraparte de los dos actores que creían estar solos en ese escenario mexiquense: el peñanietismo pleno de soberbia y el calderonismo sombríamente cargado) y crea las condiciones para que en 2013 pudiera crearse el largamente concebido partido lopezobradorista, con esa base social y partidista que hoy rechaza los arreglos PAN-PRD y que mañana participará en la campaña específica del tabasqueño y en la desventajosa batalla por recuperar el valor de las urnas.

Conviene, sin embargo, no dar por cerrado el capítulo de la aprobación de las alianzas con el PAN que el consejo estatal del PRD decidió en Toluca. Aun cuando es una decisión formal, tomada por el órgano autorizado para ello, las reacciones de la base y los cuadros medios de esa entidad, y del resto del país, están por verse. El lance de López Obrador golpeará y pondrá a prueba la política de migajas que en muchas entidades han impuesto los mandos pertenecientes a diversas corrientes –entre ellas, varias de las que ahora apoyan con presunto fundamentalismo a AMLO en el estado de México, que no resisten un análisis de congruencia y honestidad–. Aun cuando numéricamente haya formaciones dominantes en la estructura de mando del sol azteca (principalmente los Chuchos, pero no sólo ellos), lo cierto es que hay insatisfacción, e incluso un rechazo airado, que podría llevar a la reconsideración de la decisión aliancista en el estado de México y a la recomposición directiva nacional y en toda la República. De prender el gesto de AMLO, días de lucha interna y redefiniciones de la izquierda electoral podrían vivirse en todo el país. Puros amores perros.

Y mientras la administración federal sigue dando muestra de irresponsabilidad, improvisación, desorden y despilfarro, ahora con el tal Festival Olímpico Bicentenario, ¡hasta mañana!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx








Dinero

Gasolinazos: clase política vs. consumidores

Calderón da la cara por Televisa y Molinar

Infierno, purgatorio y limbo





Enrique Galván Ochoa


Todo el año la clase política mexicana nos ofrece el lamentable espectáculo de sus interminables pleitos; hace tiempo perdió el sentido del ridículo. Sin embargo, en algunos asuntos olvida sus diferencias y actúa unificada y en bloque. Un ejemplo son los gasolinazos. Los propuso el Presidente, los aprobaron los partidos políticos en el Congreso dejando a salvo sus diferencias en otros temas, la Suprema Corte rechazó un recurso que promovió un grupo de la minoría de legisladores inconformes y tienen el apoyo total de los gobernadores. Es que no le pueden dar de patadas al pesebre. Los gasolinazos alimentan el presupuesto federal y éste es el botín que, a su vez, alimenta la riqueza de los miembros de la clase política. Así que continúan los gasolinazos a pesar de que con cada uno se asesta un golpe a la economía de empresas y familias. El fin de semana la Premium subió a $10.02 el litro. Si Salinas y Aspe no le hubieran quitado tres ceros a la moneda su precio nominal sería de $10,020. Es más cara que la de Estados Unidos y los consumidores mexicanos han venido dejando de usarla. La de mayor consumo, la Magna, aumentó también: ahora cuesta $8.60. Y el Diesel subió a $8.96. En ningún país del mundo se registra el caso de que el gobierno suba los combustibles cada mes.

Calderón dio la cara

Crece el asedio contra su secretario de Comunicaciones, Juan Molinar Horcasitas: enfrenta un probable juicio político en el Congreso, hay una denuncia penal en la PGR, otra en la Secretaría de la Función Pública, son ventilados varios expedientes muy complicados en tribunales y sufre un desgaste tremendo ante la opinión pública. No le quedaba otra alternativa a Calderón que cesarlo o defenderlo, y optó por esto último. En la reunión de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en Guadalajara, defendió el fallo en favor de Televisa y Nextel en la licitación de espectro para telefonía celular. No hacía falta que lo hiciera, sabíamos que desde un principio ha estado atrás de todo el procedimiento, o maquinación, como quieran llamarle. Hasta eso que es muy cumplidor para pagar deudas… pero con bienes de la nación.

Otro recurso

Y siguen acumulándose las acciones judiciales en torno a dicha licitación 21. La semana anterior el juez segundo de distrito en materia de amparo con sede en Toluca ordenó congelar los efectos derivados de la entrega de la concesión a Televisa y Nextel. Así pues, deberán detenerse todos aquellos actos que pudieran realizar Nextel-Televisa una vez que les fueron entregados los títulos de concesión en tanto el juez no haya resuelto el fondo del amparo.

@Vox Populi

Asunto: la empresa de “clase mundial”

Llegó a casa el recibo del servicio de energía eléctrica de la CFE. Me llamó mucho la atención que el recibo trae un cargo por IVA, pero no trae el registro federal de contribuyentes (RFC) de la comisión. ¿Puede una empresa de “clase mundial” cobrar IVA si entrega facturas sin RFC? Eso lo hacen en los puestos de mercancía pirata las personas que evaden impuestos y otros. Bueno, hasta en los libros (que están exentos) le dan a uno factura con RFC y con IVA “desglosado” de 0%. Lo mismo pasa en los supermercados que venden artículos exentos. Todo este asunto de la CFE es tenebroso, ¿verdad?

Juan Bolter

R: La CFE, en manos de Alfredo Elías Ayub –ahí permanece desde tiempos de Zedillo–, se ha convertido en un inmenso pozo de corrupción. Con su añadido de impunidad y también de cinismo. Imagínese nomás: Calderón primero la llamó una empresa de “clase mundial” y la semana pasada dijo que no estaba informado del fraude del yate y el Ferrari.

Asunto: infierno, purgatorio y limbo

Acudí a ver la película El infierno, dramática cinta mexicana muy bien desarrollada, magistralmente actuada, amena y hasta con escenas con chispazos divertidos, pese a la intensidad y realismo de su argumento, mismo que pone de manifiesto el porqué de la injusticia de su censura. Se trata además de un verdadero documento que relata el infierno, purgatorio y limbo que está viviendo nuestro país. Al final el protagonista, en un acto de venganza, elimina durante la ceremonia del bicentenario al político corrupto y sanguinario dominado por su esposa, a ésta, a sus subalternos y guardaespaldas, al jefe policiaco, al oscuro sacerdote de la Iglesia católica, todos ellos coludidos manipulando a la población a su antojo, por lo que cualquier parecido con la realidad mexicana no es mera coincidencia.

Francisco Benavides Beyer/Cuernavaca

R: No la he visto, la tengo en mis pendientes. Infierno es el que vivimos bajo el desgobierno del PAN; purgatorio es lo que nos espera si regresa el PRI a la Presidencia con los Peña Nieto, Beatriz Paredes, Fidel Herrera, Beltrones, Gamboa, y limbo es en el que vive la izquierda chucha, pescando las migajas que le regala Calderón.

Asunto: el desbarajuste del fin de semana

¿Se vale publicar mentadas de madre en nuestro foro? Quiero enviarle una bien sonora al funcionario que tuvo la ocurrencia de montar los olímpicos del bicentenario sobre Paseo de la Reforma. No estoy contra la idea, pero el lugar no fue el apropiado. Desde el viernes –hoy es la tarde del domingo– el tránsito está infartado.

Joaquín Bermúdez/Distrito Federal

R: No tengo nada contra las mentadas, incluso las disfruto. He recibido varios mensajes en contra de Bachelo Ebrard –el jefe de Gobierno de la ciudad de los baches–, pero esta vez no es culpable. Parece que la genial idea fue de Conade, depende del gobierno federal y el director es Bernardo de la Garza. Fue candidato a la presidencia del Verde, chaqueteó y se sumó al PRI de Madrazo, volvió a chaquetear y ahora está en el PAN.

(Los mensajes no publicados en este espacio aparecen en el Foro.)

galvanochoa@yahoo.com







México SA
A un año del decretazo

Promesas incumplidas

El quid de la extinción




Carlos Fernández-Vega


Asamblea de trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas en el Palacio de los Deportes, realizada el pasado 6 de octubre, donde votaron por reanudar las movilizaciones debido a la falta de acuerdos con el gobierno federal. Hoy marcharán hacia el ZócaloFoto Víctor Camacho



Justo un año atrás, el inquilino de Los Pinos decretó la extinción de la paraestatal Luz y Fuerza del Centro. En esa ocasión, entre tantos otros compromisos, anunció que he dado instrucciones a la administradora de LFC (la Comisión Federal de Electricidad) para que busque recontratar al mayor número posible de trabajadores, a fin de que colaboren de manera directa o indirecta en la provisión del servicio eléctrico bajo nuevas condiciones laborales y un nuevo arreglo institucional”. Así, de un plumazo, dejó en la calle y sin ingreso a 45 mil personas.

Doce meses después, de acuerdo con cifras oficiales, la recontratación del “mayor número posible” de ex trabajadores de LFC se traduce en que sólo dos de cada cien de ellos fueron efectivamente recontratados, es decir mil 250 de 45 mil en total, lo que arroja un promedio de tres por día. De ese tamaño ha sido el cumplimiento del “compromiso” calderonista hecho público aquel domingo 11 de octubre de 2009, a escasas horas del decretazo de extinción. De hecho, fue tan cabal la palabra del inquilino de Los Pinos que en marzo pasado, a cinco meses del anuncio, de la Secretaría de Gobernación salió el siguiente exhortó al sector privado “para que contrate a los trabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro, pues la solución de este conflicto le corresponde a todos y no sólo al gobierno… el tema es una cuestión social y su solución conviene a toda la sociedad, (los empresarios) debieron apoyar en la contratación de los ex trabajadores, pues a todos conviene que ellos encuentren futuro y con ellos se coadyuve a la reactivación económica… se hace un llamado a los gobiernos de los estados en los cuales funcionó LFC, para que también participen en esquema de reinserción de trabajadores”.

Desde luego que lo anterior no sorprende, porque si algo caracteriza al inquilino de Los Pinos y a su autodenominado gobierno de la “continuidad” es el permanente cuan grotesco incumplimiento de promesas y compromisos, y ejemplos sobran. El problema es que los ex trabajadores de la otrora paraestatal, como tantos otros millones de mexicanos, no tienen la mínima posibilidad de reincorporarse a la economía formal, de tal suerte que a un año del decretazo no han tenido mayor alternativa que sobrevivir en el sector informal, poner un changarro o simplemente engrosar las filas del desempleo.

El 11 de octubre de 2009 Felipe Calderón aseguró que la decisión de extinguir a Luz y Fuerza del Centro se debió a que “las pérdidas económicas venían aumentando año con año hasta hacerse impagables. Para seguir manteniendo la empresa hubiera sido necesario subir desproporcionadamente las tarifas eléctricas o aumentar constantemente los impuestos. Esto sería injusto, particularmente ahora que nuestro país vive momentos difíciles en lo económico, y que tú, al igual que millones de mexicanos, están haciendo un gran esfuerzo por salir adelante”. Pero, ¡sorpresa! Extinta la paraestatal, un mes después de esa justificación, y a propuesta del inquilino de Los Pinos, se aprobaron nuevos impuestos y el incremento de los existentes para que en 2010 los mexicanos de siempre pagaran fiscalmente mucho más que cuando LFC estaba en operación, amén que a los hogares comenzaron a llegar inflados recibos por consumo de electricidad (30 por ciento más, en el caso de este tecleador), empeoró la calidad del servicio y los apagones se hicieron cosa de todos los días.

Según el inquilino de Los Pinos, los únicos culpables de los “niveles verdaderamente insostenibles”, del caótico panorama por él descrito fueron los trabajadores de la extinta paraestatal. De nada sirvió el recordatorio de que la empresa contaba con una junta de gobierno que tomaba las decisiones, órgano presidido por la secretaria de Energía del calderonato, Georgina Kessel, y en el que participaban representantes de las secretarías de Hacienda y Crédito Público (Agustín Carstens en ese entonces; actualmente en el Banco de México), Desarrollo Social (Ernesto Cordero, hoy secretario de Hacienda), Economía (Gerardo Ruiz Mateos, de regreso en Los Pinos como jefe de la Oficina de la Presidencia de la República) y Medio Ambiente y Recursos Naturales (Juan Rafael Elvira Quesada), por conducto de la Comisión Nacional del Agua (José Luis Luege), además del director general de la Comisión Federal de Electricidad (Alfredo Elías Ayub, el de la empresa de soborno mundial), el director general de LFC (Jorge Gutiérrez Vera) y tres representantes del Sindicato Mexicano de Electricistas. Ninguno de ellos, salvo los del SME, fue sancionado por alcanzar “niveles verdaderamente insostenibles” (Calderón dixit) y se mantienen (o han mejorado) en sus puestos.

Apenas dos semanas después del decretazo se confirmó la verdadera razón de la extinción de LFC: la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, con el inefable Juan Molinar Horcasitas en funciones de titular, anunció que se licitaría el tendido de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad y el correspondiente a la Luz y Fuerza del Centro. Para conocer el jugoso alcance del negocio, vale precisar que la red de CFE tiene un potencial de 2 mil 961 clientes por kilómetro; la de LFC, de 27 mil 273 clientes por kilómetro (en una de las zonas del país con mayor poder adquisitivo y desarrollo tecnológico). Entonces, no era la “onerosidad” (Gómez Mont dixit) de la ex paraestatal, sino que el SME impedía la privatización de este segmento. Casualmente, esta mina de oro quedó en manos del único postor (Televisa-Megacable-Telefónica), que explotará más de 21 mil kilómetros de dicho tendido. ¿Queda claro el quid del decretazo?

Para Calderón lo demás es lo de menos. Como bien señala el editorial dominical de La Jornada, “el tiempo transcurrido ha bastado para desmentir el argumento gubernamental de la supuesta inoperancia de LFC y su personal como una de las razones centrales para remplazarla por la CFE; en estos meses, la multiplicación de las interrupciones prolongadas en el flujo de electricidad han colocado a la capital del país y su área metropolitana en una situación de precariedad que se ve acentuada con la llegada de las lluvias y de las ráfagas de aire. Los apagones han provocado severas afectaciones a cientos de miles o millones de habitantes y han gravitado como un factor de deterioro económico nacional, al impedir las operaciones de negocios familiares y pequeñas y medianas empresas”.

Las rebanadas del pastel

Dos sensibles bajas: la de la tía Ana, refugiada de la guerra civil española que vivió en México casi siete décadas, tras el campo de concentración de Argelésen, en Perpignan, Francia, y el periplo por República Dominicana y Cuba, y la de Pepe Galán, hijo del exilio español, como yo comprenderé. Un fuerte abrazo para su familia y otro para la propia.

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El ex candidato presidencial estuvo ayer en Nezahualcóyotl, Valle de Chalco e IxtapalucaFoto La Jornada



Alma E. Muñoz
Enviada


Nezahualcóyotl, Méx., 10 de octubre. Andrés Manuel López Obrador señaló que no renunciará al PRD, luego de que el consejo estatal del sol azteca aprobó ir en alianza con el PAN para contender por la gubernatura en el estado de México. “No nos estamos saliendo del partido, que quede claro que quienes tienen que irse del partido son otros, no nosotros”, señaló.

Frente a miles de personas –perredistas, petistas y convergentes– que este domingo acudieron a las asambleas que realizó como parte de la “Gira por la lealtad” que lleva a cabo por la entidad, resaltó que el movimiento nacional en defensa del petróleo, la economía popular y la soberanía nacional tendrá su propio abanderado.

Al preguntarle si solicitará licencia como militante del Partido de la Revolución Democrática, como planteó a lo largo de esta gira si se aprueba en definitiva ese acuerdo electoral, resaltó que sostendrá su palabra y presentará en su momento esa solicitud al consejo nacional.

López Obrador dijo que impulsará la construcción de una alianza con militantes perredistas, petistas, convergentes, organismos sociales y ciudadanos sin partido, porque la aprobada por la dirigencia del sol azteca “es un error, una contradicción y una aberración”.

La gira que este domingo llevó a cabo abarcó Ciudad Nezahualcóyotl, Valle de Chalco e Ixtapaluca, otrora bastiones del perredismo, cuyas presidencias municipales perdió el sol azteca en las elecciones de julio del año pasado.

Indicó que si “ahora los dirigentes del PRD están ya decididos a hacer del partido una institución al servicio del poder, que con su pan se lo coman. Nosotros no vamos a eso”.

En consonancia con su posición, en Nezahualcóyotl, Martí Batres, la delegada en Iztapalapa, Clara Brugada, y el ex diputado Gerardo Ulloa cuestionaron la decisión asumida en su partido. El primero la definió como una “traición al PRD y a su historia”. Sostuvo que no los van a engañar, “PRI y PAN son lo mismo, dependen del mismo grupo de potentados que controlan al país”, y precisó que no fue a raíz de que “nos robaran la Presidencia de la República que están en contra del blanquiazul. Esto viene de años atrás”, dijo.

Brugada, en tanto, dejó claro que “Iztapalapa está con López Obrador”. Sostuvo que, como en 2009, cuando el movimiento ganó esa demarcación, en el estado de México ocurrirá lo mismo.

En el templete también estuvieron el líder capitalino del sol azteca, Manuel Oropeza, y los diputados Laura Itzel Castillo Juárez, Gerardo Fernández Noroña y Herón Escobar, junto con los dirigentes perredistas en elestado de México Higinio Martínez y Horacio Duarte y la senadora Yeidckol Polevnsky, entre otros.

Óscar González Yáñez, del Partido del Trabajo (PT), y el dirigente estatal de Convergencia, Juan Abad, también refrendaron que sus partidos irán “en la alianza que emane del pueblo”.

López Obrador precisó que el PRD “no tiene nada que hacer con un partido de derecha y reaccionario que no apoya a los pobres. Desde que nació está en favor de los grandes caciques. No nos confundamos, el movimiento va a las elecciones de julio del año próximo con un candidato o candidata que surgirá de una alianza popular. Al Partido del Trabajo y a Convergencia vamos a pedirles que pongan sus registros al servicio de esa coalición, que llevará el emblema de los dos partidos y abajo una leyenda que identifique a todos los militantes del Partido de la Revolución Democrática, con una frase o un distintivo que podría ser ‘primero los pobres”’.

De esta manera, se postulará a un candidato o candidata para “ganarle al PRI, al gobernador Enrique Peña Nieto –a quien ubicó como el candidato de la mafia en el poder para el 2012–, a su padrino Carlos Salinas de Gortari, al PAN y a los dirigentes paleros del PRD. Vamos a demostrar aquí que el pueblo es el que manda... Que no nos apantallen con las siglas”.

En Nezahualcóyotl, el ex candidato presidencial recordó que en 1996, durante su gestión como presidente nacional del PRD, se ganó por primera vez la presidencia municipal, con Valentín González Bautista como candidato. En ese entonces los dirigentes, “no todos, unos que ahora ya están muy encumbrados, dudaban que ganaríamos, lo cual se logró al hablar con la gente casa por casa”.

Resaltó que regresará al estado de México “las veces que sean necesarias para apoyar al candidato que postulemos. Creo firmemente en el pueblo... Tengamos confianza, es el pueblo el que decide”.

En cada una las plazas públicas que ayer visitó López Obrador preguntó quién estaba a favor de que el PRD se alíe con el PAN. Nadie alzó la mano, pero sí hubo muchas rechiflas y gritos como: “¡Vivan los militantes dignos del PRD! ¡Poder popular, poder popular!”