16 ene 2011


Los partidos en campaña hacia el 2012



Arnaldo Córdova


El escenario de la contienda política en México hacia el 2012 está, a lo que parece, ya montado y las fuerzas políticas prevalecientes en el país parecen haber ya definido sus posiciones. El PRI es, ni duda cabe, el que más ha avanzado y consolidado su estrategia: tiene ya a su virtual candidato a la Presidencia de la República y éste no tiene oponente de cuidado al frente; ha logrado un acuerdo interno que le da una nueva dirección nacional y, por supuesto, ha consolidado un consenso de unidad que parece funcionar bien. El PRD tiene dos cartas fuertes para la contienda electoral con muy altas posibilidades de competitividad. Sólo tiene que finiquitar sus problemas internos que son muchos y difíciles pero no insuperables.

El PAN es el partido en el poder que debería estar en las mejores posiciones para competir y avanzar. No lo es en realidad y muy difícilmente podrá resolver los enormes problemas que tiene que enfrentar. Su gobierno de la nación es de verdad nulo y a nadie satisface. El 16 de diciembre pasado los organismos cúpula del sector patronal denunciaron su política, haciéndole notar todos sus atrasos y despropósitos. Las oposiciones le han perdido el respeto, sobre todo, porque no atiende a los acuerdos y siempre trata de hacer lo que a nadie satisface, saliendo luego con la tontería de afirmar que todo marcha sobre ruedas y no hay nada que lamentar.

En el PAN se está como si las elecciones estuvieran a la vuelta de diez años y no de apenas un año y medio. No se ven candidatos fuertes en sus filas para la Presidencia de la República y sus saldos electorales son deplorables. A pesar de las victorias electorales en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, en alianza con el PRD, nadie puede saber cómo las mismas han fortalecido al PAN (y menos se sabe cómo han favorecido al PRD). Se está viendo con la integración de los equipos de gobierno de esos estados. Fueron priístas reciclados los gobernadores electos y están actuando como tales. Incluso, como en Sinaloa, hay gallos que se supone ligados al narcotráfico y nadie puede dar la más mínima explicación. Esas victorias electorales locales no significaron nada para los partidos que las escenificaron.

En el PRI lo inexplicable también se da en abundancia. Resulta inexplicable, desde luego, cómo es que los priístas eligieron como dirigente nacional de su partido a un bicho bailador y cantador como Humberto Moreira. ¿Por qué los priístas, en lugar, por ejemplo, de un Gamboa Pascoe o algún otro con mayor historial en el partido, eligieron a un Moreira, un descerebrado que no es capaz de sostener un mínimo discurso racional? Son las tradicionales afecciones priístas por los prospectos populistas y vacuos, brabucones que pueden hacer demagogia fácil y atrayente para lo que consideran sus masas. Moreira, ligado a la Gordillo, tiene como carta fuerte haber gobernado Coahuila con mano de hierro. Controló todo y todo lo dejó controlado.

Quisiera insistir, ¿de quién habrá sido la idea de Moreira? Me supongo que de los priístas norteños. Manlio Fabio Beltrones, en primer lugar. Luego los otros gobernadores y ex gobernadores del PRI. Beltrones está interesado en hacer volver a los rediles del PRI a la Gordillo y los arreglos se ven a la luz del día. La lideresa magisterial, astuta como es, no suelta lo que ha cosechado y con el PAN lo ha hecho de manera excepcional. Ella también quiere volver a hacer amarres con su viejo partido. Muy lista: actuará en varios frentes: su partidito magisterial con su sindicato, sus posiciones de gobierno (SEP, Lotería Nacional, sus gubernaturas) y, ahora de nuevo, con su antiguo partido.

Su ahora ya candidato natural a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, cada vez se muestra como lo que realmente es, una fabricación artificial del grupo de poder del estado de México. Un chico que no sabe articular sino obviedades y que comete desatinos que casi nunca sabe a dónde lo pueden llevar. De verbo fácil y vacío, no es capaz de una sola idea que verdaderamente implique un proyecto político. Quién sabe quién lo habrá guiado en su aventura, pero es evidente que no trae nada en la cabeza. Nunca lo he visto en un debate a fondo con nadie. Creo que, en cuanto lo enfrente, lo van a hacer pedazos. Pobre PRI que depende de una figurita que ha construido la televisión y que no se sabe a dónde podrá ir con su pobre bagaje intelectual.

El PRD siempre resulta en una idea patética y dramática. Está hecho para ello y no hay modo de remediarlo. Lo que está ya siendo un hecho es que la política de alianzas con la derecha, ideadas por Manuel Camacho (es su religión) y muy degustadas por los Chuchos, se están yendo al barranco, incluso en el estado de México. Me encantó el artículo que Fito Sánchez Rebolledo publicó el pasado jueves. Hace un planteamiento estratégico que sólo una mente estratégica puede hacer. La precandidatura de Alejandro Encinas a la gubernatura del Edomex abre un prospecto de política partidista que puede cuajar en un relanzamiento de la izquierda a escala nacional.

Fito se indigna, con razón, de que algunos traten a Encinas como un individuo de muy poco firmes convicciones. Yo conozco a Encinas desde hace treinta años y lo conozco muy bien. Es un político de toda la vida, firme en sus convicciones y honesto a carta cabal. Justo lo que el estado de México necesita. Y aunque Alejandro es un hombre al que hay que darle siempre el empujón final para que tome una determinación, no cabe duda de que él representa, como ningún otro, una perspectiva cierta y segura para la recomposición de la izquierda y no sólo en el Edomex. También ha cambiado sus ideas.

No hace mucho expresó su temor de que, si Andrés Manuel López Obrador echaba abajo la alianza con el PAN en el Edomex, el PRD iba a desaparecer, fracturado irremediablemente. Desde luego que esa era la apuesta más fuerte de Ortega y que no parecía haber modo de oponerle nada. Hoy las cosas han cambiado. La imposibilidad de esa alianza antinatural cada vez más evidente, más bien, muestra que Ortega está en la lona. Ahora quiere aprovechar el dominio territorial de sus aliados en el Edomex para, a través de un plebiscito o una encuesta, los perredistas mexiquenses digan si quieren la alianza con el PAN. No pueden ganar. Ahora está presente López Obrador y los perredistas mexiquenses están con él.

Ahora, además, está Alejandro Encinas. Yo espero que él pueda resolver sus problemas de residencia. Si lo hace, los Chuchos y sus aliados están perdidos. Su apuesta es de verdad estúpida y no tienen con qué ganar. La presencia de López Obrador, cada vez más fuerte, en el Edomex ha venido a cambiar las cosas. Ahora los perredistas mexiquenses están viendo con toda claridad que sus dirigentes, aliados de los Chuchos, estaban llevando a su organización, que siempre ha sido protagonista en aquel Estado, a un auténtico despeñadero.





El Despertar


Redefinir (por enésima vez) a la izquierda




José Agustín Ortiz Pinchetti


Mi participación en un programa de televisión dirigido por Porfirio Muñoz Ledo, al que asistieron Rosa Albina Garavito (con interesante texto) y Luis Javier Garrido, me provocó ciertas cavilaciones: la izquierda mexicana es la única fuerza que está en favor de la modernización; la derecha es reaccionaria. No sólo no quiere cambiar, quiere volver al pasado. En México nadie se reconoce a sí mismo como de derecha.

Ajuste. Después de la caída del bloque soviético, las izquierdas aquí y en todo el mundo han cambiado paradigmas y modelos y han aceptado, entre otras cosas: 1) la economía de mercado, siempre y cuando el Estado ejerza la rectoría; 2) la democracia representativa y la pluralidad de partidos, y 3) ha renunciado a la confrontación con Estados Unidos e incluso al lenguaje antimperialista.

La nueva izquierda en México ha vuelto más realistas sus objetivos y se propone: 1) que el sufragio sea efectivo; 2) que los derechos políticos y la participación ciudadana se amplíen; 3) que la información sea veraz y que no esté controlada por el Estado ni por los poderes fácticos; 4) que la riqueza y las oportunidades se redistribuyan mediante un estado de bienestar generado por una reforma fiscal progresiva; 5) que los monopolios se controlen para asegurar la competencia; 6) que reverdezca el nacionalismo como defensa inteligente de los intereses y la cultura nacional y que se establezca un nuevo tipo de relaciones respetuosas con Estados Unidos, y 7) que se persiga la corrupción y se obligue a los poderosos públicos y privados a rendir cuentas. En las democracias industriales todos estos propósitos se han alanzado ya. Este programa es muy parecido al de la revolución, que no por haber sido postergado o traicionado es inoperante. Tiene su raíz en la historia de México.

La oportunidad de la izquierda es inmensa. El proyecto reaccionario llamado neoliberal ha llevado a México a una involución. Los efectos desastrosos de la apertura indiscriminada y la privatización han postrado a la nación. La corrupción ha adquirido en los pasados 25 años una expansión maligna. Una propuesta izquierdista moderada puede atraer a las masas y ganar el poder mediante elecciones libres y auténticas en 2012. Pero eso sería imposible sin una gran organización popular que promueva y defienda el voto. La izquierda ha aprendido a aceptar las elecciones libres y justas como forma de decidir quién ejerce el poder; la derecha no.

joseaorpin@hotmail.com



15 ene 2011


Desfiladero


Siete instantes




Jaime Avilés


Uno. Basta de sangre, sí, pero también de impunidad e ineptitud, esto es, de simulación y connivencia entre el gobierno” de facto y el crimen organizado. Miles de ciudadanos en las redes sociales de Internet han asumido la iniciativa de Rius y los moneros de El Chamucho, y desde el pasado lunes colocan en Facebook, Twitter y otros espacios virtuales (algunos también en sus ventanas y coches) la imagen emblemática de la campaña: la palabra NO, el signo de + y un charco de sangre. Pero la expresión de hartazgo colectivo no llegará muy lejos si no va acompañada de un pliego petitorio, de un mínimo programa político. Las organizaciones ciudadanas, las comunidades estudiantiles y académicas, los intelectuales y los artistas, los sindicatos y los partidos deben iniciar una gran movilización nacional en pos de demandas concretas. Entre ellas, la destitución de todos los miembros del llamado “gabinete de seguridad” (García Luna, Chávez Chávez, Blake, Poiré y sus equipos de trabajo), así como su remplazo por personas altamente calificadas, que sean aprobadas por el Congreso de la Unión, para poner fin en el corto plazo a la carnicería desatada por Felipe Calderón y la ultraderecha golpista que lo incrustó en Los Pinos; además, deben exigir que se proceda contra todos los políticos, magnates y policías señalados públicamente como cómplices de las empresas distribuidoras de sustancias ilícitas (¿ya leyeron Los señores del narco, de Anabel Hernández, Grijalbo, 2010?), y llamar a los mexicanos en el extranjero y a los amigos de México en el mundo a denunciar en todos los foros internacionales a los responsables de este genocidio, que ha arrebatado la vida a un número ya incalculable de personas, cuya pila de cadáveres hace palidecer la ridícula suma de 35 mil muertos “reconocida”, esto es, minimizada, por la sanguinaria burocracia panista y yunquista.

Dos. Aunque el país se ha hundido en un abismo de terror, donde no quedan vestigios del estado de derecho (Pasta de Conchos, guardería ABC, 72 migrantes asesinados y 20 mil secuestrados, el asalto a Luz y Fuerza del Centro, el saqueo de Mexicana en beneficio de Volaris, el asesinato de seis empleadas de Coppel en Culiacán, la burla de la refinería que jamás será construida en Tula, Hidalgo, y ni un solo culpable en la cárcel), el bloque dominante, que no gobernante, quiere que la pesadilla se prolongue en forma indefinida. De allí los espumarajos de rabia que hicieron decir al primer ex canciller foxista, al autor intelectual del “comes y te vas”, que Alejandro Encinas es el “nuevo Juanito” de López Obrador. Ajá: el dignísimo ex jefe del gobierno capitalino (2005-2006) equiparado con un delincuente de pulquería. Qué desmemoria: Jorge G. Castañeda ya olvidó la foto que le tomaron el 11 de septiembre de 2001 en Lima, Perú, en la que aparece como muñeco de ventrílocuo sobre las rodillas de Colin Powell, diciendo: “Estados Unidos tiene derecho a vengarse” (por el supuesto ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York y el autobombazo, plenamente documentado, que destruyó un ala del Pentágono). Ante el giro que ha dado el proceso electoral del estado de México, la olinarquía priísta, panista, yunquista y chuchista está insomne. La mera posibilidad de que las cosas cambien, así sea un poco, la saca de quicio. Desea que conserven el poder los culpables del genocidio hasta que haya más de dos millones de asesinados como en la Camboya de Pol Pot.

Tres. Ahora que gracias al libro de Anabel Hernández sabemos que la DEA conoce los nombres y las actividades de los magnates, los políticos y los policías que trabajan para los señores del narco, ¿por qué no solicita el arresto y la extradición de ninguno de ellos? ¿Acaso porque nuestro baño de sangre permanente, nuestra muerte sin fin, la rápida conversión de nuestro país en territorio sin estructura jurídica ni política, le conviene a los estrategas militares de Estados Unidos? Por lo pronto, como lo adelantó el último Desfiladero de 2010, las autoridades de Imperial County, en California, ya aprobaron la construcción de una base de adiestramiento de paramilitares y de manejo de aviones no tripulados (drones predator, artillados con ametralladoras y lanza misiles) a unos kilómetros de Tijuana. ¿La invasión avanza?

Cuatro. Las elecciones del domingo 3 de julio en el estado de México serán la prueba del ácido para las candidaturas presidenciales de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Si el máximo dirigente opositor del país logra crear una amplia corriente de apoyo social que haga gobernador a Encinas, si derrota al insulso copetón en su propia cancha, en primer lugar, lo sacará de la carrera hacia Los Pinos, pues demostrará que es inviable para participar en una contienda nacional. Y en segundo, se convertirá en la esperanza de los que nada esperan del PRI, del PAN, del PRD, del Yunque y del narco. Con todo en contra, López Obrador condujo a la victoria a Clara Brugada en Iztapalapa y a Gabino Cué en Oaxaca. Si repite la hazaña en el estado de México, volverá a estallar la pejemanía.

Cinco. Olga Sánchez Cordero ha decidido intervenir como mujer, desde su puesto en la Suprema Corte, para oponerse a la Norma Oficial Mexicana recién publicada por la Secretaría de Salud, que fija en 50 años la edad en que las mujeres de nuestro país deben hacerse la primera mamografía de su vida. La medida, trazada por el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Mauricio Hernández Ávila, es inadmisible, por no decir criminal. Datos oficiales recientes revelan que el mayor número de casos de cáncer de mama en México se da entre mujeres que tienen de 40 a 49 años. La enfermedad, que se desarrolla en cuatro etapas, es curable con más facilidad cuando se detecta en la primera. ¿Qué clase de monstruo es Hernández Ávila, que por ahorrarle dinero al “gobierno”, recomienda que las señoras se examinen cuando ya no puedan hacer nada para salvarse? ¿Tendrá acciones en el floreciente negocio de las funerarias?

Seis. Toda la razón le asiste a Luis Fernando Lara, coordinador del Diccionario del Español en México: ¿por qué debemos escribir nuestra lengua de acuerdo con los dicterios de la Real Academia Española? ¿Por qué cientos de millones de latinoamericanos debemos usar la ortografía de la minoría de Castilla? Negarse a escribir “gángsteres” o “tráileres” o “solo voy a Mérida” sin acento, es un acto de rechazo al neocolonialismo de Repsol. ¿O, como dice José Emilio Pacheco, ahora vamos a oír la XE doble uvé?

Siete. Desde ayer, en cinco salas de cine de la ciudad de México se exhibe una obra de arte que ha sido premiada en distintos festivales del mundo y que enriquece a quienes la disfrutan: Siete instantes, de Diana Cardozo. Su película entrecruza conversaciones con mujeres que tenían sólo 16 años de edad cuando decidieron sumarse como guerrilleras a las filas de los Tupamaros para hacer la revolución en Uruguay. La organización mantuvo de cabeza al régimen cívico-militar, entre otras cosas, porque controlaba las cloacas del drenaje en Montevideo. Los siete instantes al que alude el título de la cinta se refiere a momentos críticos, en el curso de aquella lucha, y nos permiten visitar la “cárcel del pueblo”, donde estuvo el diplomático Dan Mitrione, pero también conocer situaciones insólitas que ocurrieron en los calabozos del penal de La Libertad, hoy reconvertido en mall de tiendas de lujo. Ojalá no se la pierdan. Después de digerirla, verán nuestra insoportable muerte sin fin con ojos nuevos.

jamastu@gmail.com



14 ene 2011


La prisa



Luis Javier Garrido


El reclamo nacional porque se termine el baño de sangre” al que Felipe Calderón ha llevado a un país horrorizado cada vez más por la muerte de múltiples inocentes, está siendo respondido por el gobierno de la derecha con una absoluta intransigencia y la advertencia de que tiene prisa.

1. En el acto propagandístico Diálogos por la Seguridad, que organizó el gobierno de facto en el Campo Marte el miércoles 12, durante el cual tuvo que reconocer que como consecuencias de su supuesta “guerra contra el narco” hubo 15 mil 273 muertos en 2010, con un nerviosismo ya desenfrenado Felipe Calderón aseveró que tiene “prisa” en esta que presentó como su lucha personal, dando a entender que las políticas irracionales de violencia que ha auspiciado van a intensificarse en los próximos meses.

2. El mensaje es amenazador sobre todo porque se da en un contexto en el que el repudio a las políticas gubernamentales es generalizado y no evidencia más que la mafia en el poder quiere seguir anteponiendo sus intereses espurios a los derechos de los mexicanos. La prisa de Calderón no es nada más el temor fundado al hecho de que los panistas van a perder el poder en 2012 y no podrán seguir con sus políticas bárbaras, sino a que sus intereses privados fundamentales van a estar en riesgo. De ahí la prisa por desmantelar a la nación, aniquilar al Estado y despojar al pueblo de sus derechos sociales fundamentales.

3. La campaña “¡Basta de sangre!”, iniciativa del dibujante Eduardo del Río (Rius) y del periodista Julio Scherer García, anunciada el domingo 9 de enero, que han respaldado en diversos medios varios dibujantes –entre ellos Rogelio Naranjo, Antonio Helguera, José Hernández y Rafael Barajas, El Fisgón–, así como múltiples intelectuales, y a la que aludía La Jornada en su editorial del lunes 10, es un llamado a la civilidad y la legalidad para terminar con la barbarie que está colmando al país, pues como ahí se decía “la actual administración ya no está en condiciones en los dos años que le restan, de conseguir algo semejante a logros reales en materia de imposición del estado de derecho, como no sean acciones puramente mediáticas”.

4. La campaña es una convocatoria a la racionalidad, y sin embargo recibió en un primer momento una serie de críticas que evidencian la reticencia de la derecha mexicana a aceptar que el país requiere detener estas políticas desquiciadas. La pretendida “guerra de Calderón” contra el narco no fue nunca desde la perspectiva nacional más que un ardid de los panistas para legitimar su gobierno espurio y darle una pretendida autoridad a quien buscaba encabezarlo, no obstante que estaba siendo impulsada desde Washington para acelerar la descomposición de las instituciones mexicanas y tener una mayor injerencia en nuestro país a fin de controlar espacios estratégicos. Como en esta columna se ha señalado desde hace varios años, la ruptura a la legalidad en la que se sustentaba no podía conducir más que a la barbarie, pero ello no obsta para que se sigan argumentando todo género de falacias para tratar de seguir sobre la misma vía.

5. Una primera mentira consiste en sostener que los miles de muertos se deben atribuir a los cárteles y que son narcocrímenes, lo que es falso por completo. No, no son “las bandas delictivas” las que está “literalmente matándose”, como dijo Calderón en este acto, a menos que esté reconociendo que su gobierno es una “banda delictiva” y que tiene intereses en el narco. Los miles de muertos que se han producido en cada uno de los cuatro años de su desastroso gobierno no pueden atribuirse a los narcotraficantes pues son obra también tanto de las fuerzas militares y policiales como de los grupos paramilitares formados precisamente para perpetrar matanzas por el mismo gobierno, que quiere ahora culpar a los otros de sus propios crímenes. Las fuerzas oficiales han disparado contra los civiles por impericia y por error pero también con un totalitario afán aleccionador o por brutalidad gratuita e irracional, como se ve en múltiples denuncias presentadas ante la CNDH y organismos internacionales, sin descartar los casos en que lo han hecho con premeditación.

6. El caso de los migrantes centroamericanos es en particular grave pues el gobierno de Felipe Calderón auspició una política muy clara de terror y amedrentamiento en contra de ellos, buscando disuadirlos de ingresar al territorio nacional al alentar su extorsión por funcionarios de migración y su eliminación con los grupos paramilitares, que según se ha señalado creó el gobierno actual en absoluto desprecio del principio establecido en el artículo primero constitucional que establece que en los Estados Unidos Mexicanos “todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución”.

7. La aseveración de que poner un alto al irracional baño de sangre significaría “rendir la plaza”, como pretenden algunos, es no sólo perversa sino absurda. Luego de más de cuatro años de la supuesta “guerra” calderonista, los narcos mexicanos tienen su poder acrecentado, disponen de mayor capacidad armada, controlan más extensos territorios, como más poder en el aparato burocrático y financiero del régimen. La violencia del gobierno panista no sólo engendró más violencia sino que convirtió a los cárteles de organizaciones comerciales en organizaciones armadas y políticas más exitosas. Un gobierno cuya principal fuerza es la violencia armada es un gobierno sin futuro.

8. No extraña, por lo mismo, que en los actos del Campo Marte hayan estado siempre presentes para el simulado “diálogo” los representantes de las ONG de lujo uncidas al gobierno panista: la sociedad civil blanquiazul, que ni es civil ni es ciudadana, pues está financiada por el Estado ya que desde los años de Fox las ONG son como los partidos “entidades de interés público” y reciben un macrofinanciamiento público. La señora Wallace goza en la capital de todas las prerrogativas y actúa como agente policial, mientras que a Marisela Escobedo, que buscaba la detención del asesino de su hija, se le dejó morir acribillada el 16 de diciembre a las puertas del palacio de gobierno de Chihuahua.

9. La extrema derecha ha estado sufriendo severos reveses en distintas partes al revertírsele sus políticas como resultado de las nuevas formas de organización y de respuesta de la sociedad ante la corrupción del poder político. En Estados Unidos, la matanza de Tucson del 9 de enero dejó seis muertos y gravemente herida a la congresista demócrata Gabrielle Giffords, pero se revirtió contra el Partido Republicano y el Tea Party que durante meses alentaron la violencia contra los políticos reformistas y los migrantes con la pretensión de crispar la política de su país, pues abrieron un nuevo debate sobre las armas, los derechos de los indocumentados y la tolerancia. Y en México, las iniciativas de creciente violencia de Felipe Calderón, que él mismo bautizó en 2007 como “guerra contra el narco”, le han generado un repudio absoluto al PAN y al Yunque y han instaurado una más intensa discusión sobre la urgencia de terminar con el delirio calderonista.

10. El equipo de Felipe Calderón tendrá que responder algún día tanto política como judicialmente por sus políticas criminales, pero ahora al menos, en medio de la tragedia que vive México por la ambición y la estulticia de unos cuantos ultraderechistas, queda un saldo positivo por el hecho de que la sociedad civil ha encontrado nuevas formas de organización y de resistencia, de las cuales los múltiples casos de heroísmo civil quedan como ejemplo de la dignidad de un pueblo.




13 ene 2011

(Por su importancia dejarè esta columna hasta arriba un tiempo màs para que quienes se enlacen desde facebook no tengan que buscarla , ya que el blog se actualiza constantemente) .

El estar cacareando encuestas por aqui y por allà , tiene indudablemente sus concecuencias : inducir el voto ùtil de los indecisos y de los no tanto , todos quieren ser "ganadores" y màs vale votar por quien se perfila para ello ; a muchos les basta con saber que ganò el partido por el cual votaron o su candidato favorito , a ellos no les importa si van a gobernar bien o mal ; otros ,lo hacen por que en la tele les dicen que las preferencias electorales favorecen contundentemente a alguien , pues sin importar màs nada , votan por ese candidato , por aquello de no "desperdiciar" su voto. De ahi que los medios y los merolicos oficiales se la pasen mañana , tarde y noche difundiendo que Peña Nieto es practicamente indestructible .




Turbios aires políticos





Luis Linares Zapata




La plutocracia y la clase política que le sirve han elevado sus anhelos a un lugar común: entronizar nuevamente al PRI en Los Pinos. Es una verdad que todo México sabe, afirma oronda Beatriz Paredes. Y la algarabía mediática se desvive en redondear frases, iniciar estudios, publicitar sondeos y dictar sentencias afines. Los difusores del modelo imperante, siempre atentos a los devaneos y vicisitudes de las alturas, hace ya tiempo que olieron las guías superiores y ejecutan, con envidiable celo, sus caviladas instrucciones. Los cánticos surgen, a borbotones, de sus gargantas y plumas y llegan, por incontables recovecos, al sitio apuntado de antemano en el inapelable mandato. El grito que se oye es sonoro, amplificado, multitudinario y central: no hay forma de oponerse, y menos vencer, a Enrique Peña Nieto. Él es el más adelantado de los priístas y, por derivación inequívoca, de todos los demás. El mero campeón, el escogido de los oráculos, apadrinado por los hacedores del sistema vigente.

Peña Nieto apareció de pronto en la pantalla de Televisa y penetró, paso a pasito, en los hogares de los mexicanos para enroscarse ahí desde hace ya cinco largos años. Se le introdujo con frases hechas a su medida, misma que ha resultado, ciertamente, corta en tamaños y contenidos. Los decorados atriles, donde se le sitúa con frecuencia, pretenden darle un toque de suavidad positiva, base complementaria de su atildada figura. De sus movimientos corporales emana, constantemente, la fórmula concertadora que esquiva controversias y tira buena onda. Todo un tinglado que se desarrolla bajo la más estricta supervisión de una nube de asesores de imagen que lo siguen y decoran con el esmero de una estrella. De esa pasta está labrado su perfil público. Esa es la fuerza que lo impulsó hasta situarlo en el privilegiado sitial de las preferencias electorales, según encuestas a modo y dichos de “acreditados” difusores del oficialismo.

La invencibilidad del PRI no sólo se predica del lejano 2012, sino que se aplica, sin trámite alguno, a las venideras elecciones del Edomex. No hay postura disidente que distraiga la atención de la opinocracia mediática. En ese cielo de postulantes solícitos, los supuestos son, también, conclusiones. Los alegatos de “acreditados” expertos se trastocan en dogma que explica y agota la seguridad del triunfo. Los dirigentes del PRD mismo, con sus asesores, estrategas y políticos de acompañamiento, colaboraron gustosos a levantar tan engañosa fantasmagoría. Predicaron, ante cualquiera que los quisiera oír, (y claro está, tuvieron abiertos los micrófonos, los comentarios y las pantallas) que era indispensable una coalición para enfrentar, con posibilidades de éxito, al acabado, al consagrado fenómeno de masas en que se convirtió al priísta de nuevo cuño y gastadas propuestas. Las posibilidades de vencer al PRI (y a su adalid) en ambas contiendas (2011 y 2012) son tan magras como la vigencia de la antigravedad, se desgañita el vocinglerío bajo consigna.

La plutocracia, sin embargo, siente aún vahídos que le vienen desde la temida izquierda. Al tiempo que siguen insuflando su globo publicitario atisban alrededor y no quieren aceptar lo que presienten. A pesar de la andanada mediática sin precedentes que desataron desde antes, de mucho antes de los amargos y divisivos tiempos de 2006, una mosca les sigue zumbando en el oído. Los voluminosos intereses que han amasado con avaricia sin límites, les traen compulsas nerviosas ante cualquier amago de finiquito. Es por eso que sus amanuenses siguen apuntando armas comunicativas en esa izquierdosa dirección. Es, quizá por eso, que el secuestro de Fernández de Cevallos causó tal conmoción allá por las cúpulas del poder. Sus estremecimientos de clase, qué duda cabe, llegaron hasta las más temerosas medianías de las escalas sociales. Las cartas enviadas por los secuestradores a los amigos de Fernández de Cevallos les advierten que no hay intocables. A todos puede llegarles el juicio de la historia o, como en este sonado caso, la sentencia de un grupo de organizados violentos que dicen pagar, con similar violencia, a quienes acusan de ser responsables de la terrible situación actual del país.

La degradación de la vida pública llega a extremos notables: gobernadores que heredan el puesto al hermano; hermana incómoda que va por una candidatura; intelectuales y comentaristas que tratan de disfrazar, con cifras de relatividad continental, la criminalidad desatada a raíz de la declaración de guerra al crimen del señor Calderón o; el ocultamiento oficial de los secuestros y crímenes contra los migrantes centroamericanos. Es por esta degradación que se confunde al quehacer político de cara a la sociedad con los cenáculos de los burócratas públicos o partidarios. Hacer pasar una comida de importantes, en un restaurante de moda, como la consagración de un prospecto de candidato de unidad de la izquierda, es un desfiguro. Alejandro Encinas ganó su lugar picando la piedra de la militancia ideológica y partidaria en la base y frente a la gente. López Obrador no lo hizo su autoritaria propuesta. Fue el Movimiento de Regeneración que encabeza el que reconoce sus méritos desde el inicio de la actual gira por el Edomex. Fueron los militantes locales quienes decidieron, en la permanente consulta que AMLO hace en sus recorridos. Ellos exigieron, a grandes voces, la alianza de los partidos de izquierda. Una alianza de base a la que los dirigentes formales del PRD se oponían. Son ellos los que nunca plantearon plebiscito alguno para cimentar sus componendas con el PAN de Calderón y ahora la usan como excusa para tapar su derrota.

La suerte está, finalmente, echada y sus consecuencias se perfilarán, con claridad suficiente, este año de posibles y esperadas renovaciones. Serán los mexiquenses primero, y los mexicanos todos después, los que dirán la última de sus mandonas palabras.









Encinas



Adolfo Sánchez Rebolledo


Apenas al día siguiente de que Alejandro Encinas aceptara competir por el estado de México comenzaron las intrigas mediáticas. Allí donde alguna vez se reconoció el talante negociador y tolerante del personaje, la honestidad de su historia política personal, su eficacia como servidor público, ahora se le procura presentar como un testaferro sin voluntad propia, merecedor de cuantas ocurrencias les pasan por la cabeza a ciertos opinócratas de la prensa y cuya deslealtad moral e intelectual es inconmensurable. Lamentable, pero previsible. Seguimos inmersos en el pantano en que se convirtió la vida política nacional con la americanización de las elecciones que llevaron al panismo al gobierno. La competencia surgida del pluralismo real se transformó en un juego de espejos donde la mercadotecnia suplanta las ideas y los medios a los partidos que actúan bajo su esfera de poder. Fox rompió lanzas contra el viejo régimen pero, ignorante al fin, siguió sus impulsos clasistas y acabó por confundir la necesidad de apertura democrática del Estado con las concesiones a los grupos de poder, a las camarillas regionales y estatales que se beneficiaron del impulso “modernizador” del presidente de turno. Pero la verdadera degradación alcanzó cotas imprevisibles cuando decidió excluir de la competencia electoral a una de las fuerzas, con lo cual hizo retroceder la transición a los peores momentos del pasado. Desde el punto de vista de los grandes intereses involucrados, la decisión presidencial se justificaba como un recurso de última instancia para cortar de raíz el peligro representado por la izquierda como un legítimo aspirante a gobernar la República, aunque con ello se diera un golpe brutal al pluralismo surgido de las entrañas mismas de la sociedad mexicana.

Desde entonces el fantasma del bipartidismo reaparece bajo varias caretas, aun cuando a veces se enmascara como un recurso contra la “restauración” (que, en definitiva, oculta el vaciamiento de la política, la crisis de la llamada “clase política” y la capacidad de las instituciones para representar a la ciudadanía). Si ya después de la resolución de la Corte en torno a las candidaturas comunes promovida por el mismo Peña Nieto, se veía cuesta arriba el acuerdo entre el partido del gobierno y un segmento de la izquierda, ahora se torna casi imposible, pues la aceptación de Encinas dejaría a los partidarios de la alianza en el PRD en un grado de franca debilidad para lanzarse a esa aventura. En esas circunstancias, contra lo que se decía en algunos medios, la jugada de Encinas devuelve a la izquierda al escenario de la competencia política en el estado de México y la posibilidad de ensayar una plataforma al servicio de la sociedad contrapuesta a la lógica del poder. Es sobre ese terreno donde López Obrador, Ebrard y las instancias partidistas deben ajustar sus proyectos, salir al aire libre, ventilar las diferencias con el propósito de rehacer un polo alternativo que contribuya eficazmente a construir la fuerza organizada de la izquierda, que hoy está fragmentada en irrelevantes grupos de interés.

Si Encinas supera los obstáculos que se le interpondrán para derribar su candidatura, se enfrentará no a una elección corriente sino al intento de lanzar, desde allí, al hombre providencial bajo las sombras que hoy representa al pacto oligárquico (al que no es ajeno el propio panismo). Peña Nieto es la figura visible de una suerte de neocorporativismo en construcción que no acaba de nacer. Esa es su fuerza y su debilidad, pues en el intento de subir a todos a bordo –la jerarquía católica, los medios, la clase política tradicional–, la nave resulta demasiado pesada y frágil. Si la izquierda consigue ser una opción creíble navegando en esas aguas, ofreciendo respuestas a los mil interrogantes nacionales creados por la crisis y el abandono de la política, el 2012 tendrá otro significado y el laboratorio del estado de México habrá dado resultados positivos. Hay tiempo.




12 ene 2011




Basta de sangre!








José Gil Olmos


MÉXICO, D.F., 12 de enero (apro).- Apenas iniciado el año, durante la primera semana de 2011 había ya 57 muertos vinculados con el crimen organizado.

En diez años, el país ha sufrido su peor crisis de violencia, con más de mil enfrentamientos (uno diario), cerca de 40 mil muertos (9 mil con Vicente Fox y el resto con Felipe Calderón), 62 periodistas asesinados y 11 desaparecidos.

Ello sin contar que la Comisión Nacional de Derechos Humanos tiene registradas 5 mil 397 personas desaparecidas en sólo siete estados, más de 8 mil muertos sin identificar, más de 10 mil huérfanos y 3 mil 326 menores que han perdido la vida en la llamada guerra contra el crimen organizado.

La cuota de sangre que el país ha pagado sin deberla ha sido muy alta. De acuerdo con estimaciones de historiadores, en esta última década la guerra contra el narcotráfico ha costado más vidas que en las guerras de Independencia, de la Reforma y la invasión de Estados Unidos en 1847.

Los efectos sociales del desangramiento aún están por verse en el tiempo, porque si aún no cierra la herida social de la matanza de Tlatelolco en 1968, la de Aguas Blancas en 1996 y la de Acteal en 1997, la provocada por los miles de inocentes que han muerto en esta guerra contra el narcotráfico tardará mucho más, dejando secuelas en la sociedad mexicana.

Durante estos años ha habido expresiones de inconformidad social, entre ellas un par de marchas en las que miles de personas exigieron al gobierno federal mayor seguridad. Sin embargo, en ninguna de ellas se expresó el grito de inconformidad y de demanda para detener las matanzas que hoy vivimos, y la violencia cotidiana que se expande imparable por todo el país.

A diferencia de otros países como Italia y Colombia, donde la sociedad no sólo ha demandado parar la violencia, sino que participa en la lucha contra el crimen organizado, en México los ciudadanos hemos sido incapaces de expresar nuestra molestia, nuestro enojo y nuestro rechazo a las políticas oficiales en las calles, en las plazas o en los lugares públicos.

La desmovilización social de los últimos años, quizá desde 1994, cuando miles salieron a la calle a detener la guerra en Chiapas, ha sido un grave problema, porque la política gubernamental se ha instrumentado de manera impune sin que haya una oposición de ningún grupo.

Así hemos visto pasar ante nuestros ojos la aplicación de políticas públicas que lastiman nuestros salarios, decisiones de cierre de empresas sociales que por años prestaron servicios invaluables, acciones que merman nuestra economía y nuestros derechos más sagrados como la justicia, el bienestar y la libertad de expresión. Muchas cosas que nos conciernen han sido impuestas sin que digamos algo.

La sociedad civil mexicana se ha pulverizado y atomizado con el paso de los años, y las organizaciones de derechos humanos que sobreviven son atacadas por autoridades, políticos, gobernantes y ahora por el crimen organizado, situándolas en una situación tan precaria que organismos internacionales como la ONU ha solicitado al gobierno federal medidas de protección.

Frente a tal desamparo es necesario reaccionar, dejar de ver como algo cotidiano que mueran decenas de personas en las múltiples batallas que hay en el país, o que haya bombazos y ejecuciones producto de decapitaciones, mutilaciones o personas quemadas en ácido.

Hay que dejar de tomar como natural la impunidad y la incapacidad de quienes están a cargo de las instituciones de justicia y de seguridad pública. Debemos rechazar como una verdad absoluta lo que nos dicen los conductores de las televisoras que están al servicio de sus propios intereses o de los intereses de unos cuantos.

Y al mismo tiempo actuar porque tal vez hoy, más que nunca, necesitamos expresar nuestro sentir frente a esta guerra que no tiene sentido, ante esta violencia que está generando más violencia y muertes. Exigir, pues, de manera organizada, que los gobiernos federal, estatales y municipales asuman sus funciones y no las dejen en manos del crimen organizado, que tiene en su poder tres cuartas partes de los municipios de todo el país.

Pero para ello primero hay que vencer el miedo, la apatía y recuperar la capacidad de asombro, además de transformar la inconformidad en acciones sociales organizadas.

La iniciativa de un buen grupo de moneros, cartonistas políticos de diversos medios, en el sentido de convocar a la gente, a otros medios y a las organizaciones sociales a sumarse a la protesta denominada “¡Basta de Sangre!” o “No + sangre” puede ser el primer paso que necesitamos para empezar a caminar el camino de la acción ciudadana, de recuperar los espacios perdidos en esta guerra y de mostrar que es en la sociedad organizada donde puede haber una esperanza de un cambio y un mejor futuro.










Postal acapulqueña






Rocha







Fisgòn


















11 ene 2011


Astillero

¡Bravo, Yunque!

Anemia electoral felipista

Guerrero y Nayarit

Millonadas “precautorias”






Julio Hernández López


Dada su incapacidad para generar figuras atractivas en términos electorales, el felipismo promovió el año pasado las alianzas antiéticas de PAN y PRD como forma de aparentar que concursaba con propuestas propias, aunque la realidad ha demostrado que esos artilugios desesperados solamente sirvieron para encumbrar a facciones priístas y para sostener el estilo tricolor de gobierno (un ejemplo extremo se ha vivido en Sinaloa, donde Mario López Valdez, Malova, ha entregado carteras importantes a hijos de los ex gobernadores Francisco Labastida y Juan S. Millán, mientras en Oaxaca no se asignaron cargos a familiares de los ex mandatarios conversos a la “oposición”, pero sí a sus representantes políticos). A la vista de su origen conceptual y de sus resultados prácticos, las alianzas PAN-PRD constituyeron la máxima confesión del calderonismo de su anemia política, de su esterilidad en cuanto a producción de cuadros con viabilidad electoral y de su tendencia más a la perversión de los procesos políticos que a la elevación de la competencia por las responsabilidades públicas.

En el estado de México el panismo-calderonismo tampoco ha tenido precandidatos con fuerza tal como para enfrentar con visos de éxito a la maquinaria puesta al servicio de las aspiraciones presidenciales de Enrique Peña Nieto. La única esperanza de presentar combate decoroso fue puesta nuevamente en las alianzas perreánicas diseñadas en Los Pinos y aprobadas y operadas en el flanco izquierdista por Jesús Ortega, Marcelo Ebrard y Manuel Camacho. Mas la tozuda oposición de Andrés Manuel López Obrador descarrilló ese proyecto y obligó a la cúpula nacional aliancista (JoMeMac) a retomar sendero propio con una candidatura sometida de antemano a enigmas de índole judicial electoral, como es la de Alejandro Encinas.

Pero la vacuidad electoral del felipismo está siendo aprovechada por El Yunque, lo que añade grados de peligrosidad al último tramo de administración federal que Calderón ha decidido supeditar a lo comicial, en un lance desesperado que busca retener el poder a costa de lo que sea, haiga de ser como haiga de ser. El asomo del jefe ultraderechista Luis Felipe Bravo Mena como esbozo de aspirante salvífico a la candidatura panista al gobierno del estado de México es una concesión más del declinante aparato felipista al empuje de una fuerza clandestina que ha ido avanzando en los pasados meses en una especie de toma pública de posiciones de combate, no sólo contra sus naturales adversarios políticos e ideológicos (el diabólico izquierdismo y el pecaminoso priísmo), sino incluso contra las desviaciones, debilidades y malos augurios que caracterizan al felipismo y que ponen en riesgo la continuidad de la derecha en el poder.

Por lo pronto, la aparición de Bravo Mena en el radar del estado de México angosta aún más el camino de las posibles alianzas con una izquierda que se ha aglutinado alrededor de Encinas. Polos extremos que sólo anulándose podrían dar paso a una tercera opción negociada. O amago yunquista en espera de que una resolución judicial tumbe la opción de Encinas y entonces revivan las intenciones aliancistas, retirando al extremoso Luis Felipe y dejando el escenario a disposición de nuevas cartas “neutras”.

Astillas

Ni para dónde hacerse: en Guerrero, la propuesta de la izquierda es el ex priísta Ángel Aguirre Rivero que, como en Puebla, Sinaloa y Oaxaca, no es más que el representante de un bando tricolor desplazado de las opciones electorales en su partido y refugiado en el oportunismo galopante de los mercaderes de siglas... La violencia recientemente agudizada en Guerrero, sin embargo, es un signo preocupante aun para esa acotada posibilidad de cambio, pues crea un ambiente de zozobra que ahuyenta a quienes estuviesen dispuestos a votar contra el retorno del figueroísmo armado. Por cierto, Zeferino Torreblanca es otro ejemplo depurado del fracaso de las propuestas electorales descafeinadas. El todavía gobernador de Guerrero destrozó al PRD, gobernó como panista y probablemente acabe devolviendo el cargo al PRI... En Nayarit, Guadalupe Acosta Naranjo, síntesis refinada de los ingredientes conocidos genéricamente como chuchismo, pelea la postulación perredista a la gubernatura con Martha Elena García, actual diputada federal por el sol azteca a la que destapó en agosto del año pasado su esposo, el hombre rico de la entidad, Antonio Echevarría Domínguez, quien fue gobernador del estado mediante alianzas a las que dejó de lado para decantarse por el panismo... Debido a que a México le está yendo requete bien en términos macroeconómicos (Entre otros grandísimos logros: “fundamentos económicos muy firmes”, “un sólido marco de política económica”, “avances importantes en el fortalecimiento de los balances de los sectores público y privado”, “reforzamiento de la capacidad de resistencia del sector financiero”, “condiciones económicas ordenadas”, “recuperación cíclica vigorosa”... Uf, cuánta chulada) el Fondo Monetario Internacional ha puesto a disposición del calderonismo un acuerdo por dos años para que en caso de darse algún problemilla pueda usar un crédito por 72 mil millones de dólares. Los Pinos agradeció el gesto, consideró “precautorio” ese acuerdo y dijo que no piensa utilizar tales fondos disponibles en el último tramo felipesco, justamente en el de las muchas necesidades electorales... Los Pinos está en posición de combate contra la CNDH porque este órgano ha dado a conocer cifras de escándalo respecto a migrantes del sur secuestrados y agredidos durante su paso por México rumbo al norte, como si el asunto fuera grave sólo por cuestiones aritméticas. Por lo pronto, fiel al mejor estilo policiaco de acomodo a las necesidades de los superiores, ya aparecieron presuntos responsables de delitos cometidos en Oaxaca. S’ornes, jefe... Y, mientras se multiplica el uso gráfico de las demandas “No más sangre” y “Ya basta de sangre”, ¡hasta mañana, en esta columna que escucha a Peña Nieto proponer que las elecciones se las dejen a los partidos!

Fax: 5605-2099 •




Facebook: Julio Astillero







Imágenes




Pedro Miguel


Un cuerpo humano muerto, entero o en partes; yacente en el asfalto, colgado de un puente o despatarrado en el asiento de un vehículo; vestido o desnudo, o bien envuelto en una cobija barata; con o sin cartulina explicatoria del sentido del mensaje.

Alrededor del muerto, una nube de humildes policías municipales, de arrogantes policías federales y de efectivos militares impenetrables, vistiendo todos o algunos de ellos, chalecos antibalas de los que cuelgan equipos de comunicación y contenedores de parque; armados hasta los dientes, por lo general, y transportados en automóviles pintados de uniforme, en pick-ups adaptadas para las labores de patrulla, o incluso en vehículos blindados y artillados de color verde olivo.

Entre ellos, algunos peritos forenses que deambulan entre cartuchos percutidos, fragmentos de vidrio, hierros retorcidos por el fuego, zapatos huérfanos de pie, charcos de sangre y pedazos de tejido humano y que rodean el sitio con cinta de plástico anaranjado para delimitar el acceso a la escena del crimen o del hallazgo sólo a personal autorizado. Y la prensa, en el segundo círculo. Y los simples curiosos, cada vez más escasos (efecto de la costumbre o del terror), en el tercero.

El despliegue de medios –humanos y materiales– resulta tardío e inservible. En realidad, los cuerpos de seguridad debieron desplegarse en torno a la víctima antes de que ésta fuera asesinada: segundos antes, minutos antes, días y semanas y años antes, e impedir el crimen.

Ahora, toda esa faramalla de uniformados, armas de alto poder, chalecos antibalas, walkie-talkies y transportes con o sin blindaje, es un grosero dispendio de recursos públicos que exhibe, sin pudor ante las cámaras de foto y de video, su propio ridículo: por más efectivos que envíen a puluar en torno al muerto, por más patrullas y torres con luces y sirenas abiertas, por más ametralladoras pesadas que exhiban, no lograrán taparle las perforaciones fatales, pegarle de nuevo la cabeza al tronco, reintroducir a su torrente sanguíneo los charcos hemáticos desparramados en el asfalto o en los asientos del coche acribillado, revivir a la víctima. La foto y la imagen en movimiento del operativo se convierte en la imagen pura de la impotencia del Estado.

Si los despojos humanos eran muchos, unas horas después de su hallazgo, y pa- ra rubricar el absurdo, un comunicado informará de la realización de reuniones de urgencia a nivel estatal o federal, como si con ello se pudiera revivir a los difuntos, evitar que ocurran nuevas muertes o, por lo menos, exorcisar el dolor de los deudos.

Todo este conjunto de reacciones –desde las horas de trabajo del funcionario de prensa que redacta el comunicado hasta la ingrata tarea de los peritos, obligados a certificar que el sujeto balaceado fue muerto a balazos, pasando por la gasolina y el aceite que consumen los vehículos oficiales– es un desperdicio.

O no: o bien, resulta que el perímetro de seguridad en torno a un cuerpo que ya no la necesita conlleva, en sí misma, un mensaje acerca de la importancia estratégica de los trofeos.

“Miren, hemos empeñado muchos esfuerzos y mucha planeación en esta muerte violenta, y nos resulta fundamental que ustedes la observen, que convivan con ella, que se empapen en el contraste entre la extrema vulnerabilidad de ese pinche muerto –que de seguro formaba parte de la delincuencia organizada– y nuestro propio poderío bélico; sírvanse apreciar, en esta imagen, una metáfora de la impotencia de ustedes, ciudadanos en vías de conversión a súbditos, y de la fuerza de nosotros, los que mandamos, los que aparecemos y desaparecemos a conveniencia el dinero del país, los que decidimos sobre vidas y haciendas, los capos del cártel constitucional, los depositarios de todos los juguetes (“all the toys”, en las entrevistas).

De ser así, el mensaje es eficaz, que ni qué. Pero sólo hasta cierto punto. En forma más lenta de lo deseable se extiende en la sociedad la percepción de que estos gobernantes ya no se conforman con robarse o con desperdiciar nuestro dinero, con aferrarse a los puestos como garrapatas (miren cuánto duró en el cargo Molinar Horcasitas, a pesar de los abundantes señalamientos en su contra) ni con usurpar la voluntad popular: de unos años a la fecha hacen negocio, además, con nuestra seguridad y con nuestras vidas, ya sea para beneficiar los designios intervencionistas de los gringos, ya para hacerles el negocio a los narcos y a los empresarios “decentes” (qué tal los banqueros) que les lavan la ganancia, ya para perpetuarse en el poder por medio de la disolución, en el terror puro y duro, de la voluntad social.

Cuando esta conciencia se generalice, las semanas y las horas de este régimen estarán contadas.

navegaciones@yahoo.com







10 ene 2011




Encinas y la justicia electoral




Miguel Ángel Granados Chapa



MÉXICO, D.F., 9 de enero.- Como corresponde a un hombre que ha hecho de la militancia congruente una forma de vida, la probable candidatura de Alejandro Encinas al gobierno mexiquense ha suscitado un gran entusiasmo político, como se vio en el pequeño círculo dirigente de los partidos que lo apoyarían, el miércoles, y al día siguiente en los mítines mexiquenses en que compartió ovaciones con Andrés Manuel López Obrador.

Está por establecerse el modo en que será candidato Encinas, cuya inclusión en el proceso local de ese estado, idea inicial de su exjefe, dio al traste con la alianza del PAN y del PRD, puesto que la hizo imposible para el perredismo. Habrá una coalición, la de los partidos que postularon a López Obrador a la Presidencia de la República, que en esa entidad obtuvo en 2006 más de 1 millón 800 mil votos, pero es poco probable que a esa alianza se agregue el PAN. Tenía sentido forjarla con el partido que gobierna el país para derrotar al PRI, pero ello no se conseguiría ni remotamente con candidaturas divididas de los partidos llamados de izquierda. De su actitud inicial en que dividía a sus partidos, la sagacidad política de López Obrador lo ha llevado a promover su unidad, en torno a un candidato de su confianza y la de todos.

Para cuando se recorra el camino político para su postulación, es probable que Encinas tenga ya plena seguridad sobre el cumplimiento de los requisitos que lo hagan elegible. Pondría en riesgo la gobernabilidad del estado el que el desempeño del jefe de los diputados perredistas y sus variados apoyos le consiguieran la victoria y ésta no pudiera legalmente consumarse porque el candidato no satisfizo la condición de residencia que la Constitución local establece.

Salvo que ese documento fijara en 1993 requisitos diversos de los que actualmente rigen, el registro de la candidatura de Encinas en aquel año podría constituir un inequívoco antecedente, una prueba plena de que cumplió entonces esa condición legal, y puede sustentarse que la cumple también ahora. Y es que el haber residido durante cinco años en el Estado de México para ser candidato a gobernador es requisito cumplible en cualquier tiempo, no inmediatamente antes del día de la elección. Encinas ya probó haber sido residente y, por lo tanto, ciudadano mexiquense, y no ha incurrido en ninguna de las causas por las que tal condición se pierde.

Claro que las circunstancias de la competencia electoral hace 17 años eran en esa entidad muy otras de las vigentes hoy, y acaso por ese motivo no se consideró necesario exigir de modo estricto cumplir los requisitos de elegibilidad. En aquel tiempo el gobierno mexiquense apenas comenzaba a abrirse a la presencia opositora, especialmente la de Acción Nacional. Los candidatos antagónicos carecían de la mínima probabilidad de triunfar, y al cinismo legal del gobierno le daba lo mismo si esos apóstoles eran elegibles o no.

Apenas en 1981, y con tintas pálidas, comenzó a trazarse el panorama electoral competitivo mexiquense. Alfredo del Mazo González obtuvo 62% de los votos, contra 6.1% del aspirante panista y sólo 3.1% del candidato comunista. Seis años después la votación panista casi se duplicó, para llegar a 11.3%, pero la maquinaria priista asignó el 72.9% a Mario Ramón Beteta (quien incumplió el requisito de residencia). El actor y activista Carlos Bracho, candidato de la izquierda, avanzó a 8.8%, que en números absolutos daba una cifra inimaginable para un partido marginal: 175 mil votos.

En 1993 el joven (no llegaba todavía a los 40 años) diputado federal Encinas superó en cien mil votos la cifra de Bracho, aunque se quedó en el mismo nivel porcentual. Contendió contra Luis Felipe Bravo Mena, quien obtuvo más de medio millón, y con Emilio Chuayffet, quien se aproximó a los 2 millones de votos.

Chuayffet dejaría a medio camino su gubernatura y luego sería secretario de Gobernación, de donde fue depuesto y sometido a un breve ostracismo del que se repuso con sendas curules en 2003 y 2009. Bravo Mena encabezó el partido que arrebató al PRI la Presidencia, y luego de ser embajador ahora es secretario privado de Felipe Calderón.

La vida política de Encinas fue más rica y sorprendente si se considera que todavía a mediados de los años 90 las posibilidades de gobernar estaban vedadas para la izquierda. Pero con el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas en el DF en 1997 muchos militantes empezaron a cursar una carrera gubernativa. Con ese jefe de Gobierno, Encinas fue secretario del Medio Ambiente. Con López Obrador sería después secretario de Desarrollo Económico y subsecretario y secretario de Gobierno, hasta suplirlo en la jefatura de la administración capitalina en julio de 2005.

Cinco años antes, sin embargo, había sucumbido de nuevo a la tentación electoral, esta vez con perspectivas halagüeñas. Apoyado por el mayor número posible de partidos (más que los que postulaban a López Obrador) buscó ser jefe delegacional en Álvaro Obregón. Como se sabría después por confesión propia, el empresario argentino Carlos Ahumada apoyó financieramente la campaña de Luis Eduardo Zuno, el candidato panista que trampeó y logró que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificara su triunfo, aunque apenas le reconociera poco más de 500 votos de diferencia.

Toparía Encinas de nuevo con ese tribunal en 2008. Luego de su satisfactorio desempeño como jefe de Gobierno, y su sagaz combinación de autoridad de todos y militante de la causa de López Obrador, adquirió una gran presencia y sólida reputación dentro del PRD, que lo llevó a disputar la presidencia del partido. Lo hizo contra Jesús Ortega, quien por enésima vez buscaba esa posición y no se paró en barras para obtenerla esta vez. Al cabo de un sucio proceso electoral, que debió ser anulado dadas las trapacerías que lo caracterizaron, los magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral ungieron jefe del partido a Ortega, con lo que la fractura perredista, visible durante las campañas internas, se ahondó hasta casi partir en dos a ese partido.

Asegúrese pues Encinas, y estén seguros también sus postulantes, de que su elegibilidad no ofrecerá un flanco débil que lo prive de un triunfo claramente obtenido, como ocurrió en los dos momentos recordados. No se expongan a perder en oscuras oficinas lo que acaso obtengan en la transparencia de las urnas.











Cartel de la campaña “¡Basta de sangre!”, una iniciativa de Eduardo del Río (Rius) para iniciar, a partir de hoy, una masiva movilización ciudadana en demanda de un alto a la violencia que padece el país. Los promotores invitan a la población a reproducir la consigna y pegarla en parabrisas de automóviles, repartirla entre amigos y vecinos, exhibirla en puertas y ventanas y propagarla en redes sociales como Facebook y Twitter. “Tenemos que hacerle saber a los de la estúpida guerra que estamos hasta la madre de ellos, que también los muertos tienen familia”, señalaron en Twitter @monerohernandez y @Monosdepatricio Diseño: Alejandro Magallanes






El “desafuero” de Encinas



John M. Ackerman


Frente al sorpresivo anuncio de la eventual candidatura de Alejandro Encinas para la gubernatura del estado de México, PRI y PAN buscan ganar en los tribunales lo que temen perder en las urnas. Ambos partidos alistan ya una estrategia jurídica para descalificar la candidatura de Encinas con base en el argumento falaz de que supuestamente no cuenta con la residencia necesaria en esa entidad. Existe el grave riesgo de que a la hora de decidir el caso las instituciones electorales una vez más cedan a las presiones políticas y se aparten de la Constitución y la ley en la materia.

El derecho a ser votado está garantizado por la Constitución y en los principales instrumentos internacionales de derechos humanos. El artículo 35 de la Constitución federal señala que es “prerrogativa del ciudadano... poder ser votado para todos los cargos de elección popular”. Asimismo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y la Convención Americana sobre Derechos Humanos protegen de manera clara y contundente este derecho fundamental.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) recientemente ha ratificado su compromiso con este principio, incluso cuando existen disposiciones jurídicas explícitas que lo contravienen. En 2007 avaló la candidatura del priísta Jorge Hank Rhon para la gubernatura de Baja California aun cuando el artículo 42 de la Constitución local (la famosa ley antichapulín) impedía a los presidentes municipales ser candidatos “durante todo el periodo para el que fueron electos, aun cuando se separen de sus cargos”. El año pasado, el TEPJF también permitió la candidatura del panista Martín Orozco, a pesar de que existía un “auto de formal prisión” en su contra, hecho que formalmente suspendía sus derechos políticos de acuerdo con el artículo 38, fracción II de la Constitución federal.

Sin embargo, los magistrados federales no han tenido la misma disposición para tutelar los derechos fundamentales de los candidatos del PRD. De manera sumamente sospechosa, en el caso de Greg Sánchez, en Quintana Roo, el TEPJF modificó sus criterios y prohibió la candidatura con base en una lectura sumamente limitada y parcial de la norma (ver mi columna sobre el tema: http://bit.ly/fvYCmc).

La actual integración del TEPJF también ha demostrado una particular animadversión para Encinas y el movimiento de López Obrador. Hace dos años, en una de las decisiones más polémicas y jurídicamente indefendibles en la historia del tribunal, los magistrados impusieron su voluntad por encima de millones de militantes del PRD al entregar la presidencia del partido a Jesús Ortega y con ello cancelar las aspiraciones de Encinas (ver mi columna: http://bit.ly/hfZLAR). También habría que recordar la decisión sumamente problemática en 2009 sobre la candidatura de Clara Brugada en la delegación Iztapalapa (ver: http://bit.ly/cTRI87).

Surge así la enorme tentación para el priísmo y el panismo de aprovechar esta clara tendencia del TEPJF. Estaríamos ante un escenario similar al de 2006, en que desde el poder estatal se eliminaría la posibilidad de una candidatura incómoda y probablemente triunfadora.

Encinas ya fue candidato a gobernador del estado de México en 1993, ha sido diputado federal por el estado en dos ocasiones (LIII y LV legislaturas) y laboró durante los años 70 y 80 en la Universidad Autónoma de Chapingo en Texcoco. Sin embargo, sus opositores alegan que su prolongada estancia en el Distrito Federal, primero como secretario de Gobierno, después como jefe de Gobierno y ahora como diputado federal, le cancelaría la residencia que ha tenido desde hace 30 años en el estado.

El argumento es falaz porque el artículo 68, fracción II de la Constitución del estado de México en ningún momento indica que los cinco años de “residencia efectiva” requeridos tienen que ser “inmediatamente anteriores” al día de la elección. El fin de la norma es garantizar que el gobernador tenga arraigo y conocimiento de la entidad que gobierne, no exigir un domicilio específico durante algún momento en particular. Tan es así, que para los nacidos en el estado el periodo de residencia efectiva requerida se reduce de cinco a tres años. Así, el constituyente revela que lo importante es la conexión histórica con el territorio, no el domicilio actual.

Asimismo, el artículo 32 de la Constitución local señala explícitamente que “el desempeño de comisiones al servicio de la nación o del estado o la realización de estudios fuera de la entidad no son causas de la pérdida de la calidad de vecino”. No hay duda que los cargos de jefe de Gobierno y diputado federal, por ejemplo, implican un “servicio a la nación” y, por tanto, no podrían causar la pérdida de residencia.

Finalmente, no existe ordenamiento jurídico que prohíba a un ciudadano residir simultáneamente en más de una entidad federativa. Si bien es común que un país obligue a sus ciudadanos a renunciar sus otras “nacionalidades” para poder gozar plenamente de sus derechos, estaría totalmente fuera de lugar que un estado hiciera lo mismo con respecto a otras entidades federativas. De lo contrario, no sería Encinas el único con este tipo de problemas, sino cualquier político mexiquense con algún domicilio fuera del estado. ¿Acaso el eventual candidato del PRI no tiene algún departamento en el Distrito Federal, o incluso en el extranjero?

El antecedente más claro para el caso de Encinas sería el de Amalia Garcia, cuya elegibilidad para ser gobernadora de Zacatecas en 2004 fue avalada por el TEPJF, aun cuando ella había residido en el DF durante los tres años anteriores como presidenta del PRD (SUP-JRC-179-2004). Sin embargo, desde entonces a la fecha se ha modificado tanto la integración del TEPJF como la coyuntura política. Hoy, las instituciones electorales son menos independientes que en el pasado, y PRI y PAN se hallan más desesperados que nunca ante la situación en el estado de México. Una vez más, será el ojo crítico de la ciudadanía el más importante valladar en contra del uso faccioso de la ley.

http://www.johnackerman.blogspot.com/





Astillero

Arrancadero 2012

Cordero de sacrificio

Moreira, moral y moras

Las mitades de Encinas






Julio Hernández López


Ni a flaca llegaba su caballada, así que el hacendado Felipe hubo de acelerar el crecimiento de una de sus mascotas burocráticas para tratar de habilitarla como Cordero expiatorio (si no crece el pequeñuelo: ¡candidato ciudadano, y lástima Ernesto-Margarito!). Jugada preventiva con la intención de cerrar el paso a tentaciones barbadas grotescamente reaparecidas y a credulidades foxistas santiaguinas, a asonadas priístas anunciadas con Humberto Moreira como golpeador directo y Enrique Peña Nieto como figurín creciente, y a los extraños caracoleos de reunificación escenográfica de la izquierda” a partir del factor Encinas.

Todos montados y armados, con la vista inequívocamente puesta en 2012. Felipe “regala” al maniatado precandidato sacrificable, el Cordero de ínfima talla política, dos secretarías de campaña, la de Comunicaciones y Transportes, para que negocie con el gran poder de las televisoras y rompa el predominio electrónico del Gaviotón Triple A, y la de Energía, para que inversionistas interesados se arreglen desde ahora con el presunto candidato oficial. Y el mismo Felipe enfila hacia el PAN, para hacerse cargo de la secretaría de elecciones, al turbio e impúdico Juan Molinar HorcABCitas, especializado en trabajos sucios, fontanerías y sótanos, trampas y traiciones (“Tú tranquilo, Ernesto, al cabo que Molinar se hará cargo de preparar tu postulación interna, la campaña y las elecciones de 2012. Confía en él”, sería la escalofriante instrucción del jefe Lipe al precandidato Neto. Gulp).

Reacomodos palaciegos que sacan del circulito íntimo al gran jefe Yunque, Luis Felipe Bravo Mena, para dar paso al muy obediente Roberto Gil, que ya fue antes embaucado con las posibilidades de ser secretario de Gobernación o, meses después, presidente nacional del PAN, y al que ahora prometen convertir en poderosísimo secretario particular, como si la fuente de poder de Gil tuviera fuerza para repartir. Bravo Mena es mencionado como posible candidato al gobierno del estado de México, donde el PAN tiene pocas posibilidades reales de triunfo, así es que habrá de verse si también hubo una sacudida para quitarse de encima al representante de El Yunque en Los Pinos, el mencionado Luis Felipe, en un proceso de separación o deslinde que tendría efectos directos en el manejo del PAN, donde Cecilia Romero despacha como secretaria general a nombre de ese Yunque en guerra.

Si Moreira no va a ser un árbol que dé moras, entonces de nada le servirán en esta etapa a los priístas los tratados de moral de Gonzalo N. Santos. Moreira llega a pelear y de inmediato convoca al ring a su contraparte formal, el presidente del comité nacional panista, Felipe Calderón (quien tiene de suplente a un usuario político del apellido Madero). El priísmo marcha (hasta ahora) unido en torno a la candidatura de Peña Nieto, a tal grado que el gobernador con licencia de Coahuila llega como candidato único al relevo de Beatriz Paredes, con la anuencia del calculador Manlio Fabio Beltrones y del expectante Emilio Gamboa. Moreira hace ruido nacional mientras en casa el hermano Rubén se registra como candidato a suceder al mismo Humberto que sigue mandando en Coahuila, pero ahora por medio de un gobernador sustituto. Al fondo, en espera de entrar en acción, la profesora Elba Esther Gordillo que se alista para precisar los términos de la Nueva Alianza con el PRI, ahora mediante el Panal.

Alejandro Encinas es semichucho y semipeje. Gracias a Nueva Izquierda es diputado federal y coordinador de su bancada en San Lázaro. Gracias a López Obrador fue jefe de gobierno sustituto y podría ser gobernador del estado de México. En él convergen las posibilidades de entendimiento de esas dos alas confrontadas de la izquierda electoral pero, desde luego, en él sobreviven y conviven las características que más repudia cada una de las alas respecto de la otra. Encinas hace campaña junto a AMLO en el terreno electoral, pero se entiende políticamente en la capital del país con Chuchos, Camachos y Marcelos. Candidatura compartida. Mitad y mitad. Pero en términos escenográficos suscita entusiasmo la postulación del político con mejores valoraciones en encuestas de opinión dentro del abanico mexiquense de izquierda.

Aunque será necesario reflexionar hasta dónde esa postulación promisoria ha sido aprobada incluso por los adversarios internos de López Obrador a sabiendas del golpe que significaría una decisión judicial que negara el registro de Encinas por incumplimiento del requisito de la residencia, flanco de derrota que el propio Alejandro advirtió ante periodistas, en conferencia de prensa, el pasado 30 de noviembre, según puede verse en http://bit.ly/dWXauK o en el Astillero del pasado 8 de diciembre, cuando reconoció que “evidentemente me faltan cinco meses para acreditar la residencia”, y que “en lo personal creo que sería muy irresponsable no solamente generar una falsa expectativa en mis compañeros de partido, sino también una posible frustración al momento de que se negara el registro y, la verdad, muchos me cuestionarían que sabiendo yo que podría correr esta situación sería muy irresponsable participar y por eso prefiero enfrentar mis decisiones estrictamente como lo he dicho siempre de manera personal y no poner en manos del Tribunal Electoral del Estado de México o en manos del tribunal federal la definición del candidato de la izquierda del estado de México”. ¿Qué cambió en cinco semanas? ¿Ya no es “irresponsable” generar “una falsa expectativa” y “una posible frustración”? ¿Se busca, como el propio Encinas lo revelaba, “levantar” al PRD, “posicionarlo” y luego, por el asunto de la residencia, retirarse para que entre una candidatura de relevo? ¿El vaso semilleno, o el vaso semivacío?

Y, mientras en Guerrero la violencia se instala como presidenta de mesa receptora de votos, ¡hasta mañana, con el alto clero norbertino en campaña contra Ebrard, llegando a críticas directas sobre decisiones del gobierno capitalino en casos como la supervía y un paradero de Metrobús!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx • Twitter:http://www.twitter.com/@julioastillero • Facebook: julioastillero








Dinero

Las viudas de Molinar Horcasitas

Mony, Mexicana, Nextel, la coca en Barajas

Los Hoffa





Enrique Galván Ochoa


La destitución de Juan Molinar Horcasitas de la Secretaría de Comunicaciones deja viudas por doquier y también la lección de que un funcionario puede caer en desgracia a pesar de que lo apoye Televisa. 1) En primer lugar su protegido Mony de Swaan tiene los días contados en Cofetel. 2) Queda sin patrocinador el presunto fraude de vender boletos de Mexicana de Aviación en 15 días más; se adivina la intención de los futuros dueños –ni siquiera lo son todavía– de financiarse con el dinero del público, cuando todavía no le devuelven el importe de sus boletos a los defraudados de Gastón Azcárraga. 3) La compañía Nextel resulta viuda por partida doble, primero Televisa la dejó colgada en la licitación 21 y ahora pierde el apoyo del ex secretario; no puede descartarse la posibilidad de que se cancele el título para ofrecer telefonía celular 4G. 4) Ya pueden ir limpiando sus escritorios el subsecretario Humberto Treviño y el director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, Gilberto López Meyer. Entre los asuntos más calientes en la herencia de Molinar Horcasitas se encuentra la investigación que llevan a cabo las autoridades de España, a raíz de la detención de tres empleados de Aeroméxico, quienes lograron pasar 140 kilos de cocaína a través de la vigilancia supuestamente inviolable del aeropuerto de la ciudad de México, pero fueron pillados en el de Madrid. Se supone que hoy se anunciará su nombramiento a un cargo del Comité Ejecutivo Nacional del PAN. Eso tiene contentos a priístas y perredistas. Será motivo para que el asunto del crimen en la guardería ABC de Hermosillo sea refrescado cada vez que asome la cabeza –y sin que la asome– en la campaña presidencial que se avecina. Si México fuera otro país el ex funcionario debería estar hoy cuando menos arraigado por la PGR, pero eso no sucederá. La tarea del procurador panista Arturo Chávez es proteger a sus correligionarios y perseguir a los enemigos políticos. En la Secretaría de Energía también hay crespones de luto por la salida de Georgina Kessel. Aunque sigue aferrado a su puesto, tal vez ahora sí van a prescindir de los servicios de Alfredo Elías Ayub en la empresa de “clase mundial”. Por ahí viene en camino el informe de la comisión de diputados que el año pasado se integró con la finalidad de investigar la corrupción en la CFE. No se ha olvidado el tema de los yates y los Ferrari.

@Vox Populi

Asunto: su primera tarjeta

Respecto del mensaje publicado sobre una tarjeta de Bancomer a mi me sucedió algo parecido. Me llegó un email con la oferta de una tarjeta Oro preaprobada. Después de 10 días me la entregaron diciéndome que para activarla sólo tenía que hacer una compra mínima. El único detalle es que la activé el día 30 y el 31 ya tenía en mi estado de cuenta el cargo por la anualidad. Es mi primera tarjeta, pero yo tenía entendido que esa comisión se cobra hasta que se cumpla un año de uso.

J. David Escutia Lazcano/Toluca

R: Bienvenido a la realidad: ningún banco del mundo da brinco sin huarache.

Asunto: amor y odio

El pasado 5 de enero me comuniqué vía telefónica con ejecutivos de Banamex para solicitar la reposición de mi tarjeta de crédito que había expirado desde diciembre. A raíz de esa llamada se generó el reporte No.141742 para su reposición. A pesar de estar llamando casi a diario (que de por sí ya es un suplicio por los complicados menús telefónicos), hasta hoy sólo me dicen que el sistema está generando el plástico y que no me la enviaron desde hace dos meses como corresponde a las tarjetas a punto de expirar, por algún “error del sistema”. A lo que reflexiono: cuando le fallas al banco con unos minutos después de expirar el vencimiento de algún pago, no te perdonan ni se equivoca el sistema al hacer los cargos moratorios y de cobranza más IVA por ese motivo. En cambio cuando ellos se equivocan, sólo aciertan a decir que es un “error del sistema”. Entonces me pregunto, ¿el banco se encuentra exento de sanciones cuando comete faltas a las cláusulas contractuales?

Miguel Villanueva/Guadalajara

R: Tenemos una relación amor-odio con las tarjetas de crédito. Pareciera que no podemos vivir sin ellas y al mismo tiempo nos sentimos lastimados porque salen muy caras, como mujeres malas. En Francia los bancos tienen prohibido emitir tarjetas de crédito, sólo circulan las de débito y es un país del primer mundo.

Asunto: ya recibió su afore

Sólo es mi deseo darle las gracias infinitas por la ayuda que me dio con el problema de mis Afores. Antes de año nuevo ya estaba listo. No lo podía creer. Reciba mis parabienes, salud y prosperidad, ya que sus columnas son para ayudar a tanta gente.

Sylvia del Carmen Sentíes/Distrito Federal

R: Me da mucho gusto señora que el problema se haya resuelto antes de fin de año. Los capitalinos tienen un buen recuerdo de la actuación de don Octavio Sentíes al frente del gobierno del Distrito Mejor. Le deseo lo mejor.

Asunto: los dos Hoffa

Seguro lo sabes, y acaso digas que no capté tu personificación del sindicalismo camionero gringo, pero creo que convendría a algunos lectores-autores de tu columna que se aclarara que Jimmy Hoffa desapareció en 1975 y fue declarado legalmente muerto en 1982.

Paco Larrion/Distrito Federal

R: Te llevaste las orejas de burro del fin de semana, estimado Paco. Los Hoffa son padre e hijo, al que tu te refieres es el primero, desaparecido y muerto efectivamente, pero su hijo está bien vivito y es el actual jefe del sindicato Teamsters. Generalmente esta sección no habla con personas ya fallecidas aunque hay muchos vivos que se hacen los muertitos.

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