Mostrando las entradas con la etiqueta JOSE A. ORTIZ PINCHETTI. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta JOSE A. ORTIZ PINCHETTI. Mostrar todas las entradas

13 may 2012

 
El Despertar
Un alto en el camino

 
 
José Agustín Ortiz Pinchetti

 
Antes de ingresar a la tormenta electoral vale la pena mirar el camino recorrido en 25 años. A mediados de los 80 nos agrupamos para promover la causa democrática: observaciones electorales, denuncias de las trapacerías del PRI-gobierno. Creímos, ingenuamente, que el PAN y la izquierda podían aliarse y romper las resistencias. En 1994, en el consejo del IFE reconocimos el triunfo de Ernesto Zedillo, pero denunciamos la inequidad del proceso. En 1995, en el seminario del castillo de Chapultepec, logramos un acuerdo que abrió la vía para una gran reforma que llevó en 1997 al triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas en el Distrito federal y al fin del control del PRI en el Congreso.

En 1999 intentamos darle gusto a 80 por ciento de la población con la alianza PAN-PRD. Pero Vicente Fox y el PAN-gobierno resultaron enemigos de la democracia. Así, cuando colaboramos con AMLO en el DF y en la defensa contra los intentos de descalificarlo y contra otro fraude electoral en 2006, pensamos que luchábamos por una democracia sin adjetivos. Nos dimos cuenta que el verdadero adversario era una oligarquía opuesta ferozmente a la modernización de México, que usaba al PRI-gobierno y al PAN-gobierno como instrumentos.

En esos años la vida de México entró en una etapa de decadencia. A partir de 1985 la economía se estancó y la desigualdad social volvió a acentuarse. El viraje hacia el mercado externo y su asociación con los intereses estadunidenses no sólo debilitó nuestra autonomía sino al Estado nacional y permitió el crecimiento del verdadero poder de los monopolios, que corrompió a la clase política y a las instituciones.

Hoy, la lucha por la democracia es la lucha contra esos poderes y estaría destinada al fracaso si no fuera por dos factores: el surgimiento de AMLO en la escena política –un dirigente de cualidades excepcionales– y una revolución cultural silenciosa que se expresa en Morena, una organización de profundidad y extensión inusitadas. La organización es el único factor capaz de lograr la ruptura con el viejo orden político, cuya propuesta moderada convoca a todas las clases sociales, desde las nuevas generaciones hasta los empresarios verdaderamente competitivos. Esta organización será capaz de ganar de forma legal y pacífica las elecciones presidenciales de 2012.

Mi empeño, como el de cientos de miles y millones, se ha concentrado en la edificación de este nuevo poder popular. A él he dedicado no sólo mi actividad en seis años, sino también las miles de cuartillas que propino a mis lectores que, en esencia, son un testimonio parcial de un enorme fenómeno de cambio en la conciencia colectiva, al que apropiadamente podríamos designar el despertar.

6 may 2012

 
El Despertar
¿Está cambiando el viento?

 
 
José Agustín Ortiz Pinchetti

 
Parece que fluyen distinto las cosas para el PRI-Peña Nieto. Los priístas reconocen que la batalla final será entre AMLO y Peña, y que se cerrarán las preferencias. Éste tenía 40 por ciento en noviembre. Las encuestas del paquete de las televisoras le acreditan una mayoría abrumadora, pero hay indicios de que es una campaña propagandística embozada.

Se construyó una estrategia audaz, más sutil, para descalificar a AMLO, el enemigo a vencer. Antes de la campaña se fijó el nivel de preferencias gracias a encuestas pagadas y luego se reforzó con una ofensiva de opinión pública instrumentada por un coro de comentaristas. Ahora exhiben debilidades. Las encuestas están mal hechas. Peña Nieto es un personaje insulso, carece de proyecto y ni siquiera tiene lema. El PRI está desprestigiado por la corrupción de sus gobernadores y es evidente su obsesión restauradora. Esto no es atractivo para los votantes.

Por eso sectores de la clase media alta que nunca pensaron votar por AMLO y ven el fracaso del PAN se inclinan por darle oportunidad al tabasqueño. El closter televisivo y sus masas cautivas no son tan cretinas como piensan los manipuladores. Mucha gente de clase media baja y de sectores populares se inclina por AMLO, aunque lo ocultan a los encuestadores. El poder de los medios se debilita ante una sociedad agraviada.
Hay datos firmes que sustentan la esperanza de un cambio en la intención electoral. ¿Ejemplos?: el éxito de AMLO con jóvenes de universidades privadas; en un sondeo sobre criterios de clase media, AMLO era el principal portador de cambio; hay encuestas y votaciones en las redes donde la mayoría de usuarios lo señala como el mejor; en encuestas locales AMLO y Peña están empatados o Peña y Josefina caen. AMLO supera sus negativos y crece de modo indubitable. En ejercicios con grupos de enfoque, la mayoría del voto oculto es para AMLO.

En las estructuras de promoción y defensa del voto de Morena el número de reclutas aumenta. En sondeos casa por casa en sectores urbanos su intención de voto sube. La sensación de una nueva preferencia se hace patente en los contactos personales.

Sin embargo, hay que reconocer que en el círculo rojo (los conocedores de la política) prevalece la certeza de que el PRI ganará.

En sus recientes recorridos AMLO llenó las plazas con multitudes del doble o el triple que en 2006. Plazas llenas no garantizan urnas llenas, pero el aumento es buen indicador de la mejor organización. ¿Estamos en el inicio de una avalancha? La popularidad de AMLO podría multiplicarse y crecer, pero no nos hagamos ilusiones y mantengamos la guardia en alto y un cauto optimismo.

22 abr 2012

 
El Despertar
¡Ah que, las encuestas!

 
 
José Agustín Ortiz Pinchetti

Las encuestas políticas pueden servir para conocer la verdad o para perpetrar fraudes contra la opinión pública. En un país como México, las auténticas, por lo general, no se publican. Quienes las mandan a hacer las guardan bajo siete llaves y las utilizan para sus decisiones estratégicas. Ninguna encuesta que no esté certificada por la autoridad es enteramente confiable. Aquí no hay tal requisito. Cualquiera puede inventar una y hasta una empresa encuestadora. Los sondeos mañosos en época electoral intentan inducir el voto popular o preparar un fraude. Su publicación se justifica para aliviar la angustia ciudadana ante la incertidumbre del resultado.
En un país donde la información política está bajo control de un oligopolio mediático, controlado a su vez por una oligarquía, las encuestas que publica son sospechosas de favorecer al candidato favorito por esa oligarquía. Todos los comunicadores controlados por el oligopolio tenderán a considerar verdad absoluta los resultados de las encuestas y, como no existe una réplica crítica suficientemente fuerte, pronto estas verdades serán absorbidas por la población como indubitables.
Estos abusos son frecuentes, porque nadie certifica la metodología ni la congruencia de la investigación; si lo hicieren, se darían cuenta de que casi 75 por ciento de los encuestados rechazaron la investigación o dijeron que estaban indecisos. Así que el universo de entrevistados se reduce al voto duro de los distintos partidos. Una encuesta telefónica excluye a millones que carecen de teléfono fijo. Se supone que la gente se sube al carro del vencedor, quien impone como inevitable. Los efectos más perversos son la desmoralización de los equipos y partidarios del candidato o candidatos victimizados y, por supuesto, hacer creíble el fraude el día mismo de la elección porque los números falsos coincidirían con las encuestas trucadas.
Esta maniobra se vendrá abajo si se investiga mediante grupos de enfoque” cuál es el voto oculto en 60 o 70 por ciento de la población que no quiso definirse. No es improbable que otras empresas, nacionales o extranjeras, que no estén controladas por la oligarquía, saquen encuestas más confiables y entonces la inevitabilidad del triunfo del candidato de la oligarquía comenzara a derrumbarse.
He preguntado a los brigadistas de Morena por qué no se deprimen cuando saben que las encuestas indican que AMLO va abajo y no crece. Ellos contestan: La encuesta que nosotros hacemos en campo es casa por casa (un verdadero censo) y el resultado es que el obradorismo crece día a día. Si las encuestas dijeran la verdad, reflejarían lo que nosotros vivimos en la realidad.

15 abr 2012


El Despertar
Otra vez en campaña


José Agustín Ortiz Pinchetti


Cholula, Puebla, 2006 / 2012. En la misma ciudad, pero no con la misma gente. En la misma espléndida plaza de San Pedro, pero repleta ahora con unos 18 mil partidarios, una multitud densa que la tarde hizo anaranjada. Cuatro veces más que hace seis años. El acto empieza bien pero unos provocadores intentan deslucir la breve bienvenida con la que Manuel Bartlett recibe a AMLO. El entusiasmo refluye y crece.

Los asistentes más que simpatizantes son militantes y el acto no sólo es una adhesión, es un acto de ratificación de lealtades entre AMLO y su gente. Nosotros, los de ayer, ya no somos los mismos, hemos madurado. La inconformidad ha crecido, pero hoy la actitud es mucho más alerta. La gente percibe instintivamente que de imponerse los grupos de interés y sus partidos continuarán el desplome en cámara lenta. Y las fatalidades están un poco más allá.

El gran cambio no sólo es en la conciencia y voluntad de participación, sino en la organización. Y el éxito de la asamblea en Cholula (plaza difícil) se debe a que hay una organización cada vez más sólida en la metrópoli poblana, en el semillero de pueblos y ciudades que la conurban y en todo el estado. Vino gente de todas las regiones: respetan las instrucciones, avanzan en orden y se autorganizan. Esto no existía hace seis años.

Los adversarios son distintos y peores. Calderón resultó un pésimo gobernante, como anunciaba ya su trayectoria y sus trampas para llegar al poder. Josefina quiere parecer diferente, pero es más nerviosa, impreparada y endeble. La gente percibe el infundio y grita “ni un voto más para el PAN”.

Lo único que sigue igual es el propósito de los grupos de interés de impedir los cambios que abrirían a México a su modernización. Con excepción de AMLO, todos los candidatos están comprometidos con la oligarquía. Pretenden inducir las preferencias con una campaña monstruo, sobre todo por tv, y comprar el voto con dineros públicos desviados de modo impune y con inversión multimillonaria que arriesgan los monopolios con la certeza de sacar cien por uno de regreso. Entre ese propósito y su realización sólo hay un obstáculo: la organización ciudadana que levantó AMLO sin prisa ni pausa en cinco años de trabajo ímprobo, y que se manifestó decidida y articulada en Cholula, el miércoles pasado, para sorpresa de todos, incluidos quienes trabajamos en su construcción.

jaorpin@yahoo.com.mx





1 abr 2012


El despertar
México visto desde el espacio exterior



José Agustín Ortiz Pinchetti


La política ha entrado en una crisis mayor y todo resulta confuso, difuso y profuso. Hagamos un ejercicio de imaginación: ¿Qué vería un observador imparcial que nos mirara desde otro planeta? Este podría ser su reporte:

"No hay duda que las cosas andan mal en el viejo sistema mundo. Las potencias boreales bajo el liderazgo de la gran república imperial son víctimas de los excesos de un sistema financiero descontrolado y de la corrupción y ambición de depredadores. Se está desmantelando el Estado benefactor que hizo viable al capitalismo. Dentro de las potencias periféricas quizás la peor es México, conocida desde el espacio exterior como el “cuerno”. Aquí los males del sistema parecen recrudecerse. La originalidad y el empuje de esta potencia intermedia parecen agotados, su economía no crece, las diferencias sociales se agrandan y la violencia y la corrupción se extienden sin que nada pueda frenarlas. Las mutaciones se están acumulando y las evidencias podrían pronosticar que la entropía incluso el caos está aproximándose."

"Algunos avistadores despistados atribuyen esta tragedia a los malos gobiernos recientes. Pero la verdadera estructura de poder es mucho más simple. Diez grupos de interés dueños de los monopolios controlan y oprimen al resto de la población incluida a una clase empresarial dinámica hasta hace unas décadas. Estos grupos ejercen el control político sin necesidad de apelar a la policía secreta ni a la represión. Un conjunto muy bien administrado de medios mantienen domesticadas a las masas. La academia, la Iglesia y una vasta clientela aspiracionistas son sus cómplices."

"Las cosas pueden complicarse pronto. Ciertos hechos explosivos pueden arrastrar inducciones, romper nodos y enlaces y poner en peligro de precipitación a todo el modelo. Esta posibilidad puede incrementarse debido al proceso electoral que culminará en el verano. Es cierto que la gente no cree en la imparcialidad de las instituciones, pero la oligarquía tiene aún recursos para ensayar otro episodio de dominación. Dos grandes partidos les son afines y ambos cuentan con los medios de masas y con recursos fiscales para inducir los resultados. Sólo existe un retador, el carismático AMLO, un político excepcional porque en un país donde los políticos roban, traicionan y mienten de forma sistemática, él se mantiene limpio, leal y veraz. Contra todo pronóstico a podido convencer incluso organizar a un sector amplio de la población que rechaza su condición de masa atrofiada. Resulta interesante constatar que su propuesta consiste en desplazar a los ciudadanos la responsabilidad de su destino. “El cambio verdadero está en tus manos”, dice su lema de campaña."

Nuestro marciano seguirá reportando y nosotros nos volveremos a encontrar el domingo 15 de abril aquí mismo.

jaorpin@yahoo.com.mx.





25 mar 2012

No tiene vuelta de hoja , lo que están proponiendo Andrés Manuel López Obrador y su gente , es lo mejor que le puede pasar a México ; ya olvidense de la tele , forjense su propio criterio sin dejarse influenciar por los medios cobardes y corruptos , busquen información alterna y descubrirán que existe un mundo más allá de Televisa , de Azteca , de Milenio y de Telefórmula , este país ya no aguanta más . Otros seis años más de lo mismo con el PAN y/o con el PRI serían un verdadero desastre .

¡¡¡¡ DESPIERTA MÉXICO !!!!!!

¡¡¡¡ AMLO 2012 !!!!!




El Despertar
Una política laboral progresista



José Agustín Ortiz Pinchetti


No hay actividad humana más influida por el azar que la política. Por uno de sus giros estoy cerca de cumplir una vocación largamente pospuesta y de poder contribuir a la elaboración de una política laboral progresista. El escenario no podría ser más sombrío: México vive una época de estancamiento y precarización. El crecimiento económico se ha deteriorado y la riqueza y las oportunidades se han concentrado en uno de los peores niveles del mundo: los monopolios y sus prácticas restrictivas dominan la escena. El desempleo ha obligado a millones a emigrar, a trabajar en la informalidad o a incorporarse al crimen organizado. Las empresas verdaderamente competitivas padecen un mercado interno en constante reducción. Los trabajadores han perdido 76 por ciento de su poder adquisitivo. El salario es la única mercancía de precio congelado.

Estas duras condiciones nos dan, paradójicamente, una gran oportunidad. No hay un solo sector importante que no esté afectado por los errores de una política económica del PRI y el PAN. La posibilidad política para una nueva alternativa es enorme. Es indispensable cambiar el rumbo. Podemos iniciar de nuevo el crecimiento y lograr un pacto entre los distintos factores de la producción que rectifique el rumbo para favorecer a 99 por ciento de la población y no al uno por ciento.

El nuevo programa económico será motor del pacto. Una nueva visión estratégica para aprovechar el gran potencial del país que conlleve la superación de la depresión colectiva y la recuperación del optimismo y la confianza. Podemos reducir el aparato de gobierno y sus excesos, fomentar las actividades productivas, controlar los abusos de los monopolios e impulsar inversiones estratégicas en varias regiones. Podemos volver a crecer a 6 por ciento, aumentar la inversión arriba de 15 por ciento y generar, gracias a este impulso, un millón 200 mil puestos de trabajo al año, con el efecto virtuoso de fortalecer los salarios y el poder adquisitivo de los trabajadores: clave de todo el conjunto.

Podemos acordar objetivos comunes para producir, capacitar, crecer y mejorar las condiciones de vida de empresas, trabajadores y comunidad. Podemos eliminar en gran medida la simulación y la corrupción. Podemos revisar a fondo la justicia laboral. Acabar con la extorsión, el chantaje y el esquilmo que padecen empresas y trabajadores. La Secretaría de Trabajo puede recuperar su papel de árbitro justo y conciliador de los factores de la producción. Se convertirá en institución responsable, compacta y austera; reducirá su gasto corriente y aumentará su eficacia, y contribuirá a la transformación democrática de la sociedad y a la paz social.

joseaorpin@hotmail.com





4 mar 2012


El Despertar
Los cazadores de mitos


José Agustín Ortiz Pinchetti


Esta temporada política es muy bonita. Permite desarrollar la fantasía. La creación de mitos asombrosos. Por ejemplo, los asesores de la candidata del PAN quieren convertir a un personaje de trayectoria insignificante en una especie de diosa griega, una Diana cazadora dotada de una máscara de sonrisa imperturbable. También inventan mitos negativos. AMLO es el favorito de la demonización. Así es que sus partidarios tienen una excelente oportunidad de desinflar alguno de los peores mitos con los que se pretende evitar que siga ofreciendo a sus conciudadanos el poder de la esperanza. Para favorecer esta tarea me permito ofrecer una guía que resume un interesante trabajo infortunadamente anónimo.

El autoritarismo. Se dice que AMLO es un dictador en potencia. Que de llegar a la Presidencia se apoltronaría varias décadas. Por supuesto, sabe mandar, pero en contra de lo que han hecho sus adversarios, nunca ha dejado de conducirse dentro de los cauces legales y pacíficos. Reto a sus calumniadores a que señalen un solo caso de comportamiento ilegal. A pesar del constante acoso de los medios en una campaña de aniquilación, no ha permitido que se desborden los límites y ha mantenido gran disciplina. El movimiento no ha roto un vidrio, ni ha lesionado a nadie. Compare usted esto con los saldos de la guerra de Calderón.

Que tiene mansiones y ranchos. Es infantil pensar que de tenerlos los medios y el gobierno no lo hubieran exhibido. Ningún político de su nivel vive en condiciones tan austeras. Los recursos voluntarios que recibe de distintos sectores son empleados rigurosamente en el movimiento.

Es émulo de Hugo Chávez. AMLO rechaza no sólo el autoritarismo sino el descontrol financiero del populismo. La oligarquía sabe que no es irresponsable. No puede asociarse a Chávez: no ha sido militar, llegó al poder en la capital por el voto popular, no tiene ningún contacto con él y no lo ve como su modelo político.

Es mal administrador, quebró las finanzas del DF. Ésa es una de las calumnias favoritas del PAN. El crecimiento real de la deuda del Distrito Federal fue de 3.3 por ciento anual. A pesar de programas trascendentes y de importantes obras públicas, el DF disminuyó el ritmo de endeudamiento y saneó sus finanzas. Gracias a un crecimiento de 50 por ciento de ingresos propios, a la reducción del gasto burocrático y el combate a la corrupción, logró financiar grandes cambios en la capital. Los programas de la tercera edad, calificados por el PRIAN de populistas, fueron copiados por Felipe Calderón y son usados hoy como instrumentos para inducir y coaccionar el voto popular en favor de Acción Nacional… Continuaremos destripando mitos.

joseaorpin@hotmail.com




26 feb 2012


El Despertar
¿Qué necesita AMLO para ganar?



José Agustín Ortiz Pinchetti
.


El domingo pasado varios amigos sostuvimos un encuentro con mineros de Coahuila, deudos o compañeros de trabajadores que han perdido la vida en las minas de carbón. Los asesora el padre jesuita Carlos Rodríguez (Cereal). Nos reunimos en el contexto de la solidaridad de los mineros con Morena. Nos expresaron la raíz de su movimiento: la tragedia de Pasta de Conchos y la forma inhumana en que han sido tratados por empresarios y autoridades, y cómo de un suceso tan doloroso han podido sacar energía para orientar su vida y su lucha. Emplearon un lenguaje directo, sencillo y con gran puntería política.

Al salir, uno de nuestros amigos me dijo: “siempre he creído que la elite mexicana es ciega y egoísta, y que el pueblo se somete por ignorante y acomplejado; pero me doy cuenta cada vez más que he sido un imbécil en creer que las cosas siguen igual. La gente está cada vez más avispada, sabe lo que quiere y cómo conseguirlo”. El factor que conmovió a mi amigo fue el surgimiento de la conciencia popular y la voluntad de organizarse, resistir y vencer. Ésta ha sido nuestra experiencia continua en el trabajo de los comités de Morena.

Mientras en Morena confiamos en la respuesta popular y en su capacidad para movilizarse, promover el voto y defender las urnas, los pocos analistas que están de nuestro lado aconsejan fortalecer la percepción que las masas tienen del candidato para lograr el triunfo electoral. Opinan que hay que aprovechar los puntos fuertes de su imagen, reducir sus negativos, emplearse a fondo en los espacios mediáticos, seguir haciendo un esfuerzo sistemático para acercarse a los empresarios y a las clases medias. Mejorar su capacidad de resistencia y comunicación. Sus comentarios se centran en el candidato y en su imagen; lo que pueden representar para la masa electoral, acostumbrada al impacto mediático.

Ambas propuestas son válidas y deben combinarse: la fuerza de Morena, más por su organización y por su capacidad de contagio, está en que opera en la base misma de la sociedad; en el trabajo casa por casa, en el esfuerzo a veces heroico de ganar voluntades y articularlas; en generar en el pueblo la conciencia de su poder. A la vez, es necesario que el candidato resista las provocaciones, mantenga un equilibrio en sus propuestas y sus actitudes; realice con éxito una nueva campaña distinta, que sirva más bien para aquilatar la fuerza de su ejército electoral. En fin, proyectar la imagen de un líder fuerte, limpio y astuto que sabe jugar a la política con pasión y sangre fría.

Así se podrá llevar a la victoria a AMLO y a su organización.

joseaorpin@hotmail.com





19 feb 2012


El Despertar
De cómo identificar y tratar a los reaccionarios


José Agustín Ortiz Pinchetti


Es frecuente en esta temporada de conflicto político toparse con conservadores recalcitrantes que pueden ser más o menos inteligentes (¡que faltan usarse en conservadores ilustres!), pero sobre todo beligerantes. Es sano poder identificarlos y saber cómo tratarlos. Casi todos son criollos. Aunque hay aspiracionistas” morenos y hasta renegridos. Las mujeres son más apasionadas que los hombres, absorben con gusto la influencia estadunidense, algunos hablan spanglish. Si uno escarba un poco aparecerá su racismo. Aunque muchos son católicos y las jerarquías católicas tienden a alimentarlos, la falange incluye agnósticos, evangelistas, esotéricos, practicantes de yoga, de la astrología y del trote.

Sus convicciones son simples y duras como la roca. Consideran que los cambios son buenos siempre y cuando garanticen la inmovilidad. Si de veras fueran estadunidenses votarían por los republicanos y muchos se incorporarían al Tea Party. Desconfían de Obama y esperan que los estadunidenses impidan que llegue el “comunismo” a México. Sienten simpatía por Díaz Ordaz y aunque admiten que Salinas no fue un espejo de honestidad, reconocen que “no todo lo hizo mal”. La posibilidad de un giro a la izquierda, un gobierno popular, los descompone. Imaginan multitudes de desarrapados invadiendo Ciudad Satélite, incendiando Polanco, saqueando Interlomas.

Votan por el PAN y votarán por Vázquez Mota, pese a que como secretaria de Desarrollo Social aumentó la miseria y como titular de Educación, la ignorancia. Si creen que el PAN no puede ganar votarán por el PRI, porque les aseguran que de haber cambios serán para llevar al país 40 años atrás.

Defienden a Calderón aunque no les es fácil. Atribuyen sus fracasos a que sus adversarios “no lo han dejado trabajar” ni hacer las reformas estructurales. Explican 12 años de deterioro por la crisis mundial y justifican que los 60 mil muertos de la guerrita son culpa de la complicidad de los priístas con el narco.

Para ellos AMLO es un peligro latente. Lo han dado por muerto muchas veces pero parece tener la capacidad diabólica de resurgir, es rijoso, no sabe perder, está rodeado de rateros, tiene mansiones en Puebla, Tabasco, Bosques de las Lomas y su hijo usa tenis de 10 mil pesos. No han leído su proyecto y no creen en su credo pacifista y amoroso. Les parece cursi. Los reaccionarios son fáciles de identificar. Lo peor que uno puede hacer con ellos es tratar de convencerlos. Esos ridículos combates de esgrima verbal son inútiles y desgastantes. Mejor hablarles de viajes, restaurantes o futbol. Merecen respeto y tranquilidad espiritual. Recordemos que Juárez dijo: los reaccionarios también son mexicanos.

joseaorpin@hotmail.com





12 feb 2012


El despertar
La vivencia de una revolución silenciosa



José Agustín Ortiz Pinchetti


Hace unos días me entrevistaron desde una estación radiofónica que opera en Los Ángeles sobre AMLO. Les interesó mi referencia a una revolución cultural silenciosa en México. Me queda claro que empezamos a despertar cuando el régimen priísta no fue capaz de mantener el crecimiento económico. Resistieron con trampas y fraudes, pero se inició la transición a la democracia. Proceso lento e inacabado, pero no pueden negarse los cambios profundos en la cultura política. Tarde o temprano el impulso de un pueblo más exigente va a imponerse.

¿Qué factores están provocando el fenómeno? El más poderoso es el deterioro de las condiciones de vida de la mayoría, acompañado por la corrupción y el desprestigio de los gobiernos. El cambio es respuesta a una incitación: los sufrimientos y frustraciones de las últimas tres décadas. Pero no sólo es una reacción, la gente está más informada. Cierto, la televisión intenta controlar la opinión, pero las redes informales, muchas estaciones de radio y periódicos están abriendo espacios. La sociedad se ha vuelto laica, desobediente y retobona. Como sea, existen partidos políticos, debates, candidaturas. Todo el mundo habla de política. El IFE puede ser imperfecto, pero hay un árbitro a quién reclamarle; cada día son más los inconformes. Y tenemos también la influencia exterior. A partir de 1989 han caído todas las dictaduras y han sido sustituidas por regímenes democráticos. A veces el tránsito ha sido cruento, a veces suave, pero la democracia es ya un paradigma mundial.

La revolución silenciosa no ha despertado mucho interés en la academia; en cambio, los grandes jerarcas de la política la observan, vigilan y espían.

Mi propia fuente de información sobre estos cambios profundos es el Morena. Cada vez que me acerco a los grupos que están creciendo constato en qué consiste el fenómeno. Me asombra cómo los grupos populares que se adhieren son cada vez más entusiastas y puntuales. En las reuniones, la gente está alerta. Opina con gran libertad y claridad política. Entiende todos los mecanismos de control y los impugna. Sus acciones son cada vez más efectivas. Por lo menos para ellos, la pesada costra que sometía a la población se está resquebrajando.

Cuando converso con mis amigos en la capital sobre estas experiencias me oyen incrédulos. Creen que toda esta estructura se va a desplomar cuando el PRI reparta regalos y/o cuando el PAN amenace con quitarles los subsidios que otorga a la gente pobre. Lo que pasa en el fondo es que mis amigos no tienen fe en la gente común. Para mí, la verdadera esperanza no está en la clase política y sus amarres, sino en el despertar multitudinario de la gente común y corriente, que tendrá su prueba de fuego en la próxima elección presidencial.





29 ene 2012


El despertar
Cómo mentir en las encuestas



José Agustín Ortiz Pinchetti


Se aproxima la guerra de encuestas. Las más serias no se publican. Son pagadas a altos precios por gobiernos, mandos políticos y magnates. Las que revelan la verdad son muy valiosas. Como conocimiento es poder, sus propietarios las guardan celosamente y usan para tomar decisiones. Los sondeos electorales que se publicitan a tambor batiente son, por lo general, tendenciosos. Intentan manipular a la opinión pública. Usan ciertas cifras, ajustan los parámetros y manipulan la percepción de los legos sin tener que falsear los datos. Las encuestas, como las estadísticas, son, más que una investigación seria, una obra de arte visual, como decía nuestro inolvidable amigo Josué Sáenz.

Tomemos por ejemplo la última de Televisa, bajo la firma de Mitofsky. Es evidente que en semanas recientes se ha posicionado AMLO. Sus alianzas son un éxito. Sus reuniones atraen multitudes. Las adhesiones de empresarios y de militantes priístas y panistas son contundentes. También los deslices de Peña Nieto. Se ha revelado como personalidad política mediocre, sin programa serio ni habilidad ni conocimientos. El PAN no concluye su debate para definir candidato, quien se posicionará en los próximos días restándole vigor a la candidatura de Peña. Es lógico que Peña baje y sus contrincantes suban. Quizá notaron que en varias semanas no aparecieron encuestas. Ahora aparecen para demostrar que Peña no sufrió daño ni sus adversarios han tenido avance, que su ventaja es abrumadora y que no será rebasado.

Pero un experto puede desenmascarar la fragilidad de la encuesta de Televisa. Eso se hace en una nota muy interesante que recomiendo consultar (cómo mentir con estadísticas, firmada por Ergo, accesible en http://bll51w.blu151.mail.live.com/mail/PrintMessages.aspx?cpids=3dd79f9f-46b2-11el...). En ésta se hace ver que de 100% del universo encuestado 22% no declaró preferencia y 52% rechazó la entrevista. Por tanto, la muestra se reduce, en el mejor de los casos, a un segmento de 26% que representa el voto duro de PRI, PAN y PRD. Entonces, la ventaja del PRI se diluye hasta volverse 22% del electorado, el porcentaje que obtuvo Madrazo en 2006.

La verdad es que una cuota electoral así sería un desastre si tomamos en cuenta el costo para promover a Peña en televisión, radio o periódicos. Además del generoso reparto a los comunicadores que están repercutiendo la encuesta de Televisa como si fuera verdad inobjetable. Es muy probable que PAN y PRD saquen pronto sus encuestas y empiece la guerra de sondeos, lo que hará confuso el panorama. Nadie debe cantar victoria ni desanimarse. La mayoría de la gente parece no saber por quién votará o prefiere no expresarlo, lo que es lógico en esta etapa. El resultado depende de qué tan bien organizados estén los contendientes y qué tan clara y favorable sea la percepción de la población de sus propuestas.




22 ene 2012


El despertar
Duelo al sol



José Agustín Ortiz Pinchetti


Déjenme hacer una previsión respecto de la gran pelea por la Presidencia. Bajo el ardiente sol de julio, a la hora señalada, tres rivales se enfrentarán en duelo fatídico. Uno solo sobrevivirá. Cuando acabe el combate el escenario de la política mexicana habrá cambiado para siempre. Los actores para el futuro serán distintos. El ala progresista sufrirá una recomposición completa. Emergerá una nueva fuerza que sin prisa ni pausa ha venido creciendo y articulándose. Es muy raro el politólogo que se ha percatado del fenómeno, pero los políticos y gobernantes que habitan el Olimpo y gozan de una información privilegiada saben a qué me refiero.

Si el PRI pierde se derrumbará sin remedio. La mayoría acepta que durante una larga época prestó servicios relevantes; sin embargo desde hace más de 40 años se convirtió en la peor calamidad para México y finalmente hacia 1985 implantó las políticas más reaccionarias. Hubo quien pensó que después de perder la Presidencia en 2000 el partido desaparecería o se modernizaría. No sucedió ni lo uno ni lo otro. Fox lo ayudó a sobrevivir y el partido ha mantenido todos sus vicios, complicidades y rituales aferrado a la nostalgia de un pasado hegemónico, navegando contra los profundos cambios de la sociedad mexicana.

Ahora nos ofrece un candidato impulsado por una enorme campaña publicitaria pero con evidente incapacidad para gobernar a la nación en esta hora difícil. No tiene respuesta clara frente a la falta de crecimiento, la violencia y la injusticia social. Después de sus “errores de diciembre” ha sido preservado de contactos “peligrosos”. La ilusión de la inevitabilidad de su triunfo se mantiene gracias a una costosa manipulación de las encuestas. Los priístas saben que la derrota sería el colapso. Sus líderes envejecidos están en su mayoría desprestigiados. No hay un programa, ni líder, ni eje vertebrador. Las fracturas están a la vista. Un gran movimiento de repudio podría barrer con un partido arcaico y resquebrajado por la derrota.

En cuanto al PAN, la derrota bien merecida por las pésimas gestiones de Fox y Calderón provocaría un impacto interno brutal. Como señala Soledad Loaeza, habría acusaciones mutuas, fracturas y desgajamientos. No hay líder capaz de administrar una derrota. El PAN volvería a ser un pequeño partido conservador con un electorado, decreciente, de 18 por ciento.

La perspectiva de derrota para priístas y panistas es terrible. Calderón utilizará todos los recursos para exhibir a sus adversarios y tratará de desfondar la candidatura de Peña. Los priístas no son mancos y le devolverán los golpes. Los panistas no merecen una tercera oportunidad. Tampoco los priístas ni nosotros merecemos la restauración del viejo régimen, única propuesta clara de Enrique Peña.

jaorpin@yahoo.com.mx



8 ene 2012


El despertar
Frente a la tormenta

José Agustín Ortiz Pinchetti
Nada más desagradable entre los ritos desagradables del fin del año que presentar una imagen edulcorada del futuro por más tormentoso que parezca. Calderón se puede dar ese lujo, así como gastar 5 mil millones de pesos al año en promoverse, pero nosotros en la única oposición verdadera necesitamos ser realistas con una dosis moderada de optimismo.

Las elecciones presidenciales de 2012 constituyen por sí mismas una crisis mayor en el aparato del poder y tendrá repercusiones profundas y múltiples en la organización de la sociedad mexicana y en su destino. La Presidencia de la República es aún la pieza central del sistema político, todos los protagonistas y grupos que luchan por el poder cuyos intereses están afectados por la estructura del poder intentan influir en el resultado. Por primera vez en la historia política del país frente a los partidos convencionales y las elites se ha levantado una organización netamente popular que abarca decenas de miles de células en todo el país y que podría si está madura movilizar a millones de votantes.
Quienes conformamos parte de Morena, estamos conscientes del significado de la prueba suprema que tienen las elecciones presidenciales. Nos hemos preparado 5 años para afrontar la crisis, y debemos prepararnos en los meses siguientes para librar y ganar la campaña presidencial. En contra de nosotros no sólo están partidos conservadores y gran parte de los poderes fácticos, sino la tendencia del pueblo de México al sometimiento. Por siglos los mexicanos han aceptado aquello de que “no están para opinar de los grandes asuntos del Estado sino para callar y obedecer”, y nosotros pretendemos que la gente deje de ser súbdita y actúe como ciudadanía capaz de tomar el poder y ejercerlo para mejorar sus condiciones de vida.

Debe de quedarnos claro que nosotros no sólo deseamos el poder sino lo queremos para poner en práctica un proyecto de nación distinto al que ha venido operando en 30 años. Nosotros nos proponemos volver a crecer dentro de un sistema de economía de mercado con una firme rectoría del Estado y también comenzar la tarea de redistribución que nunca ha sido eficaz en México. Queremos también completar la transición a la democracia y garantizar la vigencia tanto de la democracia representativa como en la democracia participativa. Morena no es sólo un instrumento para ganar las elecciones destinado a disolverse después de que éstas terminen. Terminado el proceso, suceda lo que suceda en noviembre de 2012, constituiremos una gran asamblea para darnos la forma jurídica y política definitiva.

jaorpin@yahoo.com.mx.

18 dic 2011


El Despertar
El vuelco de AMLO



José Agustín Ortiz Pinchetti


Los observadores se preguntan si AMLO se ha convertido” en un líder moderado o si se ha puesto una piel de borrego para ocultar su ferocidad. El tabasqueño ha cambiado sus discursos. No tienen la vibración hostil de los años de resistencia. Todos los políticos al acercarse la fecha electoral buscan el centro, es decir el voto de los moderados. ¿Realmente Andrés está dejando atrás su propuesta esencial?

En 2006 AMLO no atacó a los empresarios y no los adula en 2011. Nunca ha atacado a la actividad empresarial. Nunca ha impugnado la economía de mercado, aunque afirma que es necesaria la rectoría de un Estado eficiente y compacto. Su relación con los empresarios de la capital del país durante la época que fue jefe de Gobierno resultó magnífica. Los que colaboramos en esa área sabemos que no hubo un solo conflicto y que en los niveles superiores de gobierno no hubo corrupción, ni comisiones, ni mordidas. Hoy como entonces se aspira a la pluralidad. Si sus críticos revisan sus pronunciamientos desde 2000 para acá verán que se ha mantenido congruente: denuncia a los mafiosos que asocian el poder político a los negocios, pero respeta a los empresarios auténticos. Los ataques contra los empresarios fueron imaginarios, producto de una calumnia impulsada por millones de correos electrónicos emitidos desde los ministerios del gobierno de Fox apoyada por una campaña fascista que lo acusaba de ser “un peligro para México”.

En 2006 y en 2011 AMLO mantiene la consigna de que, por el bien de todos, primero los pobres. Esto no es una amenaza para la economía de mercado, sino la única vía para fortalecerla. La política neoliberal de mantener bajos los salarios para atraer a la inversión privada no sólo es criminal sino estúpida. Sin poder de compra de la mayoría no puede restaurarse el crecimiento económico nulo desde hace 30 años. La pobreza de la población alimenta los circuitos del crimen organizado y pone en riesgo la estabilidad social y política.

Nada molesta más a los críticos laicos que la propuesta de AMLO de centrar el cambio en una transformación ética y espiritual. Eso de “la república amorosa” les suena a mesianismo. Pero López Obrador responde al hambre y sed de decencia que padece el pueblo de México. Todos sabemos que la corrupción está minando a la nación. Es cierto: el trasfondo del pensamiento de AMLO es el cristianismo en una versión que no excluye a los ateos ni a los agnósticos. Bien dice Gabriel Zaid que en el fondo de todos los valores liberales está el cristianismo. Uno puede ser demócrata y plural y estar a favor del cambio social y tener además una convicción cristiana o incluso ser demócrata, liberal y socialista por su raíz cristiana. De hecho “el laicismo es un cristianismo que no osa decir su nombre, ni reconoce sus orígenes” Es indispensable combinar los principios con el sentido práctico. La propuesta de AMLO es asociarlos indisolublemente y ahí está el enorme potencial de su movimiento.

Me permito dar vacación a mis lectores por los próximos 15 días. Felicidades.



11 dic 2011


El Despertar
El difícil camino del triunfo




José Agustín Ortiz Pinchetti


La causa progresista se ha reposicionado en semanas recientes. Tiene en AMLO un candidato fuerte con capacidad para resistir la más dura adversidad. Cuenta con un gran movimiento que ha construido desde sus cimientos y puede desarrollar gran potencial. Los grupos y partidos de izquierda han suspendido conflictos y parecen disciplinados. Tiene un proyecto articulado y viable, y prestigio como buen gobernante y líder poderoso y mesurado. Pero no será fácil su triunfo porque el sector más duro de la oligarquía se opone a una reforma en serio y usará sus recursos para bloquearle el camino a como dé lugar.

Para ganar, AMLO y su alianza tendrán que aprovechar al máximo la oportunidad que se presenta: la doctrina de sus adversarios está agotada, las diferencias sociales y la miseria han aumentado, la economía está mal y empeorará. El PRI tiene un candidato vulnerable apoyado por políticos y plutócratas envejecidos y corruptos. Lo mejor del PRI ha sido marginado. Sin embargo, tiene como arma la publicidad masiva y la complicidad de los factores de poder. El Frente Progresista deberá imaginar vías nuevas para que sus propuestas sean conocidas y entusiasmen a la población.

El PRI ofrece la restauración del sistema. Su candidato habla de una restructura institucional para volver a la presidencia imperial. El PAN quiere continuar en la misma línea a pesar de la tragedia en que ha metido al país al intentar combatir a la delincuencia sin objetivos estratégicos y utilizando cuerpos de seguridad que están, en gran medida, infiltrados por el enemigo.

AMLO ha logrado cohesionar y organizar a sus partidarios, pero debe convencer a la gente que sus adversarios son mentirosos y calumniadores y que la oferta que presentan está agotada. Sólo podrá ganar si los empresarios y la clase media se convencen de que sin un cambio de rumbo el país terminará hundiéndose y sus vidas y patrimonios estarán en grave riesgo.

AMLO y su alianza tendrán que corregir errores. El peor es la destructividad interna. El gran potencial de su candidatura puede verse menguado sin el apoyo de las burocracias de los partidos de izquierda. Debe aprovechar su capacidad de debate y acercarse a todos los sectores no vinculados a grupos y personajes reaccionarios.

AMLO y la alianza tienen que utilizar sus activos. El principal es el Morena, constituido por cientos de miles de gentes que ahora deben demostrar que el entusiasmo que se observa en los mítines se convierte en disciplina y organización. La prueba de fuego se presentará cuando tenga que promover el voto y defenderlo: el reto es consolidar la estructura de vigilancia electoral. Si no lo logra, no podrá ganar.

joseaorpin@hotmail.com



20 nov 2011


El Despertar
Jugada maestra


José Agustín Ortiz Pinchetti


Una vez por semana AMLO juega beisbol, deporte que se da bien en el trópico y que suministra lecciones para el uso de la astucia y el sentido del tiempo y la oportunidad, tan importantes en política. El martes pasado AMLO y Ebrard se asociaron para lograr una jugada espectacular equivalente a un triple play o a un home rum con las bases llenas. Fue una maniobra diseñada a largo plazo con extremo cuidado, cumplida en un proceso zigzagueante de varios años, sin un error y culminada con elegancia.

AMLO y Ebrard se pusieron de acuerdo cuando apenas despuntaba el gobierno de este último en el DF, para correr en paralelo hasta definir una sola candidatura viable. Hicieron un pacto que han cumplido en detalle. El pacto señalaba que si Andrés no lograba remontar la campaña de lodo o colapsaba por cualquier razón, habría un fuerte candidato sustituto.

AMLO y Ebrard engañaron con la verdad al PRI, el PAN, los oligarcas más reaccionarios y el gobierno de Calderón, que querían descarrilarlos y dividir a la izquierda. Al final fueron inútiles las promesas, la promoción masiva en favor de Ebrard, las cenas, los regalos y las invitaciones. Bien dijo López Obrador que Marcelo, como Ulises, se puso cera en los oídos para no escuchar el canto de las sirenas. Los “astutos” fueron burlados.

El acto del martes pasado cuando se consagró la candidatura de AMLO contrasta por su limpieza, precisión y hasta elegancia con todas las demás fórmulas. El cochinero del PRD, la promoción mediática “aplastante” de Peña Nieto y la ingenuidad perversa de Calderón para imponerse en el PAN. En tiempo y forma quien perdió lo reconoce y quien ganó ratifica la alianza y apoya al vencido, quien se vuelve vencedor. Ambos actuaron como demócratas maduros. La renovación ética es la primera propuesta de esta alianza.

La parte más virtuosa del pacto cumplido es la forma inteligente en que AMLO y Ebrard cultivaron clientelas distintas. Andrés Manuel empleó estos años en crear un Movimiento popular, que es el soporte de su candidatura, mientras Marcelo trabajaba con los sectores medios altos, organizaba a una izquierda urbana y establecía relaciones estratégicas con los empresarios. Ahora fusionarán sus capitales políticos para crear una sola masa crítica. Esto deberá sellarse con una buena candidatura al Gobierno del Distrito Federal.

Pero los partidarios de AMLO y de la alianza debemos evitar el triunfalismo. Lo más duro de la oligarquía, la vieja y corrupta clase política que busca la restauración y la voluntad de Calderón de impedir la derrota de su partido, conspiran contra el nuevo frente progresista.

joseaorpin@hotmail.com





2 oct 2011



El Despertar



Una larga marcha




José Agustín Ortiz Pinchetti




Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores cumplimos hoy una etapa en la larga marcha hacia el poder. El poder necesario para transformar México, sacarlo de la postración, despertar las conciencias y convocarnos a ser factor de nuestro propio destino. Hoy constituiremos jurídicamente el Movimiento Regeneración Nacional.

Morena es un fenómeno insólito en la historia política. Es producto del trabajo de miles de grupos que durante cinco años han crecido hasta abarcar todo el territorio nacional. El artífice principal es AMLO, pero sin el esfuerzo de sus partidarios sería inexplicable.

A pesar de la importancia objetiva del Morena, ha tenido escasa visibilidad: una inteligente y perversa campaña de medios lo ha cubierto con una cortina de humo. A partir de ahora, esta falsificación será más difícil.

La creación del Morena es una hazaña que concuerda con la vocación de AMLO: trabajar en la base, confiar en la gente común. Muy joven, fue promotor de una comunidad indígena a la que ayudó a prosperar; después, como dirigente del PRI en Tabasco, reorganizó los comités seccionales, pero los caciques se alarmaron y forzaron su salida. Levantó al PRD tabasqueño de la nada. Luchó contra los fraudes electorales con éxodos de miles de kilómetros. Como presidente nacional del PRD, lo reorganizó viajando por todo el país, fortaleció las bases locales y redujo el poder de la burocracia. En 1997, el PRD se convirtió en segunda fuerza y ganó el gobierno del Distrito Federal, que se disputaba por primera vez. Con el mismo método ganó la jefatura de la capital y, tras un desempeño brillante como gobernante entre 2000 y 2005, se lanzó por la Presidencia. El triunfo le fue arrebatado por la oligarquía y por complicidades y traiciones de las instituciones y los partidos. En lugar de replegarse con amargura o radicalizar hacia la violencia o pactar con los poderes fácticos, se dedicó, con una congruencia que admiran hasta sus más duros detractores, a construir una organización para ganar el poder en 2012, y propone al país volver a crecer, comenzar a repartir y consumar nuestra tortuosa transición a la democracia.

Sí, es una hazaña cumplida en un impulso pacífico, sin romper un vidrio, sin lesionar a nadie. Sin embargo, es una iniciativa. AMLO sólo podrá llegar a la Presidencia y materializar su proyecto si la mayoría de los mexicanos atiende y apoya su convocatoria, se organiza y defiende su voto.

joseaorpin@hotmail.com




4 sep 2011




El despertar



Brigadistas






José Agustín Ortiz Pinchetti



Admiro a los brigadistas de Morena (Movimiento Regeneración Nacional); los he observado trabajando en los pueblos y barrios, casa por casa. Los he acompañado y he brigadeado con ellos. La mayoría son muy jóvenes, apenas un poco mayores de la edad estricta que les permite votar. Hay algunos maduros y hasta mayores. Jubilados que se emplean todo el día en la tarea.

La gente empieza ya a distinguirlos por sus playeras y gorras blancas con símbolos del águila juarista. Comienzan reuniéndose en un grupo y leyendo el mapa de las secciones. Por lo general son 10 o 12. Se distribuyen los objetivos y comienzan en parejas, bajo el sol que quema, bajo la lluvia. No en todos los casos les abren. En cuanto sale alguien de las casas entregan el periódico Regeneración (tarjeta de presentación) y explican que es un saludo del movimiento y de AMLO. Es el “quién vive”. Entonces miden la reacción del vecino. En general son afables.

De 10 casas que visitan, en nueve aceptan el periódico; en muchas piden que se les entregue cada mes. La mitad declara ser “simpatizantes”. Quizás luego cambien su “simpatía” por un saco de cemento. Dos o tres de ellos aceptan inscribirse como “protagonistas”. Son anotados y adquieren la responsabilidad de convencer a otras cinco personas.

El trabajo de los brigadistas requiere consistencia sicológica para aprender a escuchar, que es el secreto de la persuasión, para blindarse contra los rechazos. Los brigadistas mejores son capaces de informar a los vecinos la esencia de nuestro movimiento. No pueden trenzarse en una discusión. No es el momento de convencer, sino de identificar a los convencidos. Los muchachos saben que tendrán que regresar a las mismas casas a completar el trabajo, porque muchos vecinos pueden incorporarse en una segunda visita.

¿Qué reciben a cambio de sus esfuerzos? Paga pequeña, casi simbólica y a resultados. Cuesta mucho trabajo conseguir ese dinero para pagarles. Lo que verdaderamente los compensa es la conciencia de que están construyendo política de la mejor especie. Un curioso “pragmatismo idealista”. Trabajan para consolidar una esperanza que a veces se levanta triunfante y en otras casi se extingue. Son adelantados de una generación política que apenas se insinúa. Son ciudadanos nuevos en un país donde campean el cinismo y la corrupción, donde la política se identifica con la mentira, el disimulo y el abuso.





7 ago 2011



El despertar



Calderón: ¿un solo error?





José Agustín Ortiz Pinchetti




El general Obregón decía –como recuerda Agustín Basave– los políticos cometen un solo error, todos sus demás errores derivan de ese”. Pongamos a prueba esa tesis en el caso de Felipe Calderón: podría pensarse que su macroerror ha sido la macroguerra. 40 mil muertos. El trafico y las redes criminales se han duplicado, la escalada sigue y seguirá hasta el fin del sexenio. Si uno no sabe a dónde va puede terminar en el peor lugar posible.

Si vemos un poco más a fondo, ese macroerror se derivó de otro. Calderón se lanzó a la aventura militar para compensar su ilegitimidad de origen. Quiso justificarse demostrando que “tenía agallas” imitando a Salinas, un usurpador anterior. Pero él no podía detener a ninguno de los innumerables políticos –delincuentes– porque dependía de ellos.

Atrás de la ilegitimidad de origen hubo otra pifia: perdió su oportunidad de limpiar su elección y demostrar que tenía verdadera valentía aceptando la propuesta de la oposición del recuento (voto por voto, casilla por casilla). Prefirió llegar al poder manchado.

Atrás de ese error hay otro: haber autorizado la campaña del miedo, el terrorismo mediático contra Andrés Manuel López Obrador impulsado desde la Presidencia y la cúpula empresarial, en violación al espíritu y la letra de la ley. La campaña dividió a la sociedad, la puso al borde de la violencia, que se hubiera producido si AMLO no hubiera disciplinado a su gente. La poralización puede revivirse potenciada a la décima en 2012.

Y más profundo encontramos otro error de los que se derivan todos: violentar los principios democráticos al intentar ganar “a como diera lugar” como hacían los priístas, según denunció en 1988 Manuel Clouthier. Sabemos o deberíamos saber que el que rompe con sus principios en aras de sus intereses, tarde o temprano también destruye sus intereses. A esto se debe la múltiple ruina del régimen de Calderón, del PAN y del país.






17 jul 2011



El despertar



Por la democracia






José Agustín Ortiz Pinchetti




Poco antes de las elecciones de 1994, un grupo de ciudadanos elaboramos un catálogo de 20 compromisos por la democracia. Gabriel Zaid participó y propuso una redacción breve y contundente. Nos asociamos gentes de todas las ideologías y partidos (inclusive el PRI), y no fue difícil ponernos de acuerdo. La declaración fue firmada por Luis Donaldo Colosio, del PRI (más tarde por Zedillo); Cuauhtémoc Cárdenas, del PRD, y Diego Fernández de Cevallos, por el PAN. Ninguno de estos compromisos ha sido cumplido cabalmente hasta la fecha.

En aquel momento se temía un “choque de trenes”; hoy las circunstancias nacionales son mucho peores. Si cotejamos al México de los 90 y al actual, en ningún campo saldremos ganando; el rencor y la polarización están aumentando. En 2012 se juntarán todas nuestras asignaturas pendientes. ¿Por qué no anticiparnos? Sugiero un pacto mucho más modesto que el de los 20 compromisos, pero mucho más urgente. Se reduciría a crear las condiciones mínimas para que fueran genuinas y creíbles las elecciones de 2012. Creo que con cinco acuerdos bien hechos bastaría, siempre que los firmaran los políticos más relevantes. No me hago ilusiones: se requerirían reforma a las leyes y a la Constitución y una dosis extraordinaria de voluntad política, visión y patriotismo, y en este momento esas sustancias no son muy abundantes.

1. Controlar el dinero. Gastar en elecciones miles de millones, en un país con crisis recurrentes desde hace 30 años, es peor que un crimen: es una estupidez. Hay mecanismos eficaces para reducir los flujos y determinar su origen.

2. Controlar a los medios. La tele no puede votar por 40 millones. Debe cumplirme la sentencia de la Corte y restringir el uso y el abuso de los “comerciales” en las campañas políticas. Los medios deben hacer claras las propuestas de cada candidato. Eso seria más que suficiente.

3. Reorganizar los órganos electorales. Hay que completar el elenco de IFE y TEPJF con personas preocupadas por su prestigio, no por obedecer a los partidos o grupos que los designaron. En el IFE el recambio más importante no es el de arriba, sino el de los niveles intermedios.

4. Controlar a los poderes fácticos. No se vale que el sindicato de Pemex “invierta” mil millones en las campañas del PRI, o que un ejército de maestros organice los fraudes electorales. O que Elba Esther Gordillo sea la que ponga al Rey. No se vale que los empresarios se suban al ring electoral.

5. Controlar al Presidente de la Republica. Calderón es un católico que cree que el PRI es intrinsícamente perverso y que AMLO, y no él, es el peligro para México. No hay que dejarlo utilizar la palanca del Poder Ejecutivo para favorecer a su candidato.

Después de lo ocurrido en el estado de México ya no podemos hacernos ilusiones: el peligro de una restauración autoritaria es factible.