14 ago 2011



Señalan que PRI y PAN han erosionado la soberanía nacional

Hipócritas, políticos a quienes sorprende la presencia de agentes de EU: expertos





Laura Poy Solano

Domingo 14 de agosto de 2011, p. 7




La decisión del gobierno del presidente Felipe Calderón de darle “carta abierta” a agentes de seguridad estadunidenses para que actúen en operativos en el país no sólo erosiona aún más la soberanía nacional, sino también pone en evidencia la “hipocresía” con que actúa la clase política, que hoy se dice sorprendida, aunque es responsable de aprobar esos acuerdos a espaldas de los ciudadanos, aseguraron especialistas en seguridad nacional y sociología política.

Guillermo Garduño Valero y Telésforo Nava Vázquez, investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, señalaron que si bien no es nueva la presencia de agentes estadunidenses en el país, “es muy preocupante que el gobierno federal facilite aún más las condiciones para que operen en territorio nacional”.

Garduño Valero, experto en seguridad pública y fuerzas armadas, indicó que desde hace “décadas los presidentes de México han colaborado activamente con las agencias de seguridad estadunidenses, y más aún, se ha permitido una creciente dependencia tecnológica en tareas de capacitación de policías y miembros del Ejército, así como el establecimiento de modelos de seguridad pública diseñados por expertos estadunidenses”.

Es evidente, agregó, que “carecemos de una doctrina que refuerce una visión propia de lo que debe ser la seguridad nacional, con acceso a nuestro propio abastecimiento de tecnología y equipamiento”.

Hoy día “todo depende de la agenda que marque el gobierno de Estados Unidos en materia de seguridad, pues son estadunidenses quienes diseñan, aprueban y establecen los objetivos centrales que se seguirán en México a través de nuestros cuerpos de seguridad”.

Por separado, Nava Vázquez, especialista en sociología política y movimientos sociales, indicó que tanto en los gobiernos priístas como en los panistas “ha existido cercana colaboración con agencias como la DEA (antidrogas) y la CIA (Agencia Central de Inteligencia), pero hoy constatamos que las administraciones panistas no sólo han seguido esta tradición, sino que la han profundizado”.

Con la llegada al poder de los gobiernos neoliberales, tanto del PRI como del PAN, la soberanía nacional “ha sido totalmente erosionada, no sólo desde lo económico y financiero, sino en resguardar, como es su deber, la protección de la nación frente a otras naciones potencialmente agresivas, pues han generado condiciones de extrema vulnerabilidad en materia de seguridad nacional”.

Por lo anterior, consideró que el Senado, responsable de vigilar la política exterior del gobierno federal, “debe llamar a rendir cuentas a los responsables de establecer estos acuerdos, y fomentar un amplio debate sobre los criterios que se deben aplicar para tener intercambios de capacitación con otras naciones en temas de seguridad, aunque bajo ninguna circunstancia se debe permitir la participación de agentes extranjeros en el país ni definir con ellos operativos contra el narcotráfico”.


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Exige enjuiciar a funcionarios que han asumido compromisos a espaldas del Congreso

Calderón, “traidor a la patria” por avalar intervención extranjera en México: Bartlett



Andrea Becerril

Domingo 14 de agosto de 2011, p. 7


El presidente Felipe Calderón puede ser juzgado “por traición a la patria”, por haber permitido la presencia de militares extranjeros en territorio nacional y avalar que el gobierno de Estados Unidos tome el control del espionaje mexicano y de todo el sistema de información y comunicaciones con el pretexto de combatir el narcotráfico, advirtió Manuel Bartlett Díaz, ex secretario de Gobernación.

Eso “es gravísimo”, recalcó el también ex legislador, porque los agentes y militares estadunidenses pueden interferir en materia política. “¿Por qué no, si están utilizando los sistemas más adelantados de espionaje?”, insistió.

Agregó que la debilidad ha llevado al gobierno de Calderón a posibilitar una intervención cada vez mayor de Estados Unidos, con el riesgo de que ese país asuma también la conducción política nacional.

Demandó que el Senado actué de manera firme para detener “esa entrega” de México a los intereses de la nación vecina.

El político priísta consideró que el hecho de que Calderón haya firmado una carta de entendimiento secreta con el presidente Barak Obama, en la que se pacta la operación directa en México de agentes de la DEA, la CIA, la FBI y el Pentágono viola la Constitución, ya que no tiene facultades para hacerlo.

Resaltó que el Ejecutivo y los miembros de su gabinete de seguridad niegan todo, pese a que la información sobre los arreglos secretos con el gobierno de Estados Unidos es cada vez mayor.

Ahí están los cables de Wikileaks divulgados por La Jornada y las revelaciones del New York Times, que dan cuenta de la “entrega, sin la menor resistencia”, apuntó el ex legislador.

De entrada, detalló, Calderón asumió la estrategia que Washington le impuso para el combate al narcotráfico y ha aceptado “que pongan en práctica las mismas tácticas que en Afganistán –país invadido por tropas estadunidenses–, que han sido un absoluto fracaso”.

Senador en la pasada legislatura, Bartlett recalcó que el gobierno federal guarda silencio frente a la acusación en medios extranjeros acerca de la complicidad con Estados Unidos, con el fin de “darle vuelta” al marco jurídico mexicano, “para buscar caminos violatorios de la ley”, que avalen esa presencia militar en el territorio nacional.




“Eso es traición a la patria, y se le puede juzgar por ello”, insistió, ya que el Ejecutivo convino buscar caminos para violar la Carta Magna.

Añadió que aun cuando Obama sostuvo que sólo ayudan al gobierno mexicano con información, es obvio que sus agentes no sólo espían a los narcos y saben todo lo que pasa en torno al crimen organizado, sino que se involucran también en lo económico y lo político y van asumiendo el control del sistema de comunicación del país.

De acuerdo con las fuentes que cita el New York Times, el gobierno de Obama decidió mandar a sus agentes y militares a México porque no estaba dispuesto a entregar un equipo tan sofisticado a las policías mexicanas, “que son corruptas. Pero lo que eso significa es que el sistema de información, de vigilancia de todos los movimientos de las comunicaciones en un país, lo tienen ellos”.

Se trata, apuntó Bartlett, de “la entrega del control político, económico y social del país; no hay que olvidar que en las guerras contemporáneas, es la información la que dirige todo”.

Ante esa situación, el silencio de Calderón es “ominoso” y obliga al Senado a asumir sus facultades en materia de política exterior y actuar, abundó.

Expresó que la actuación del Senado no debe limitarse a “comparecencias rídiculas” en las que los funcionarios sólo dicen lo que quieren, los legisladores los cuestionan duro, pero aquéllos niegan todo y se van tranquilamente.

“Se necesitan acciones concretas, reales del Senado, donde, a excepción de unas cuantas voces, los demás actúan como paleros”, apuntó.

Se podría empezar, expuso, “con someter a juicio político a los funcionarios que han permitido la operación de los agentes de Estados Unidos, que han asumido compromisos a espaldas del Congreso para una virtual invasión extranjera”.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks














Hay que evitar que el proceso se convierta en el reparto de saldos entre tribus: Muñoz Ledo

La izquierda debe elegir unida al candidato a jefe de Gobierno




Las encuestas, engañosas, buscan colocar al PRI por encima del PRD, afirma

Dice que es el mejor posicionado de los aspirantes del Dia

El GDF no es premio de consolación, señala





Roberto Garduño

Domingo 14 de agosto de 2011, p. 30








Los partidos PRD, PT y Convergencia que integran el Diálogo para la Reconstrucción Nacional (Dia) están obligados a definir el método y el tiempo para la selección de su candidato a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal con objeto de no convertir el proceso en el reparto de saldos entre las distintas tribus que operan en la capital.

“Si a nivel de la Presidencia de la República se insiste en que (el candidato) será el mejor posicionado, yo no veo cual sea la razón lógica de que en la ciudad no sea igual: o todos coludos o todos rabones”, aduce Porfirio Muñoz Ledo, quien asegura gozar de la mejor calificación entre los militantes de la izquierda para ser el candidato a jefe de Gobierno.

El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados refiere que tan sólo en una semana se diluyó la falsa impresión de que el PRI iba en primer lugar en las preferencias electorales al gobierno capitalino.

“El resultado de las encuestas en la ciudad de México son claras. Las izquierdas están adelante si se toman en cuenta los tres partidos del Dia. El PRI ha subido sus preferencias, ya está cerca de 25 por ciento, el PRD tiene 28 o 29 por ciento, y están en condiciones muy semejantes si se coloca una candidata como Beatriz Paredes. Así se da la impresión de que el PRI está por encima de la izquierda.

“Yo he estado insistiendo en que se ponga (en las encuestas) PRI, PAN y Dia, si tomamos en cuenta que el PT tiene hoy 14 por ciento, dos puntos por arriba del PAN, gracias a lo que hemos hecho sus representaciones legislativas.”

Reconoce que colocar al PRD como el único partido de izquierda distorsiona completamente el resultado. Y “el hecho de que yo aparezca en primer lugar en las encuestas recientes me obliga a una reacción, y se debe tomar una decisión en la izquierda lo más pronto posible, porque de otra manera esto se va a deshilachar. Así como lo aceptan los dos precandidatos a la presidencia (Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard) no veo por qué el método para la contienda nacional sea las encuestas, y no sea el mismo en la ciudad.”

–¿Cuál es la razón de que se aplique la encuesta el mismo día?

–No tiene sentido armar turbulencias innecesarias, y no conviene después, porque una vez que se defina el candidato a la Presidencia, lo otro se va a volver muy sospechoso, porque se va a pensar que quien gane impone o concede al otro el gobierno de la ciudad, eso no sería bien visto por la población.

–Pero ya está trabajando abiertamente Carlos Navarrete en su afán, organiza foros, presentaciones populares y otros actos claramente pre-electorales –se le insiste.

–Yo no voy a criticar ni a enfrentarme con él, porque si nosotros nos vamos a un procedimiento distinto al de la encuesta, va haber una rebatinga abajo, va a haber uso abusivo del dinero, ahorita ya está corriendo mucho dinero, yo no estoy haciendo campaña absolutamente contra nadie, al contrario, me concibo como un polo de unidad, porque lo fundamental es la candidatura presidencial, yo estoy en contra de los que creen que el gobierno de la ciudad es el premio de consolación si se pierde la Presidencia.

–¿Cree que el PRI está creando una cortina de humo en la ciudad de México?

–Yo lo veo así en el nivel nacional, y eso es evidente, porque hay una operación a nivel de medios de comunicación y de discurso político a partir del estado de México. Se está restaurando la idea del carro completo y del invencible. No veo que el PRI esté manejando esto de manera directa, lo están manejando algunos medios, y algunos de ellos muy mal intencionados, porque saben que se trata del Dia y no del PRD, y eso lo vulnerabiliza. Es un efecto tendencioso y equivocado de análisis para enfrentar al PRD solo contra los dos partidos (PRI-PAN).













12 ago 2011

Habrà que reconocerlo y darle su mèrito a quien lo tiene y es innegable que aquì en La Jornada , principalmente a travès de Luis Javier Garrido , tienen ya varios años advirtiendonos de que esto sucederìa , es decir , acerca de los planes de Estados Unidos de poco a poco ir ocupando , militarmente hablando , nuestro paìs .

Cuando Luis Javier y otros columnistas de La Jornada constantemente nos habian advertido acerca de esto , mezquinamente nadie , absolutamente nadie quizo retomar el tema , (como parte de esa satanizaciòn que los medios cobardes y corruptos hacen de los medios plurales o de izquierda , si ustedes quieren , para evitar que la gente voltee a verlos) . Ahora que està quedando plenamente demostrado que Luis Javier tenìa rzòn , tampoco nadie quiere reconocer que fuè èl el primero en advertirlo .

¿ Que està sucediendo ahora con el documento que Josè Narro y Jorge Carpiso acaban de entregar a Calderòn ? pues que los medios de derecha a travès de sus levantacejas le estàn dando un vuelo imprecionante ; en cambio con el Proyecto De Naciòn propuesto por Andrès Manuel Lòpez Obrador y muchos otros intelectuales , por cierto , mucho màs completo , y que abarca todos los problemas que aquejan al paìs , no ha sido objeto , ya no digamos de algun anàlisis , si no que ni siquiera de una simple menciòn , por esta razòn la gran mayorìa de los mexicanos ni siquiera sabe de su existencia . Asì se las gastan y nada va a cambiar hasta que alguien les ponga un alto , pero para esto , primero la gente debe despertar y llevar al poder a quien de verdad represente sus intereses .






La carta de entendimiento





Luis Javier Garrido



El proceso de ocupación militar de México por Estados Unidos como vía para apoderarse de los recursos estratégicos del país, puesto en marcha por el gobierno de Felipe Calderón, compromete seriamente los destinos y el bienestar de la nación mexicana, pero muy poco se ha hecho para detenerlo, y se está llegando a un desastre sin paralelo en todos los órdenes.

1. La información publicada en los primeros días de este agosto de 2011 por la prensa estadunidense y mexicana sobre las dimensiones del proceso de militarización de México orquestado por el Pentágono, que ha abierto una muy tibia discusión en el ámbito legislativo, se conocía desde hace tiempo, y había sido analizada en esta columna, pero a pesar de su gravedad no suscitó entonces una vigorosa respuesta política y social, de ahí que las últimas informaciones, de las cuales cuatro son significativas, adquieran un nuevo relieve histórico.

2. La violencia existente en el país desde hace cuatro años, como ya se sabe, ha sido generada esencialmente por el gobierno del PAN y sus grupos paramilitares de todo tipo, en vistas a pretender “justificar” el uso anticonstitucional de las fuerzas armadas mexicanas en una supuesta “guerra contra el narco”, que no lo es, pero este escenario hechizo no convence ya a nadie, y la escalada actual en esa misma dirección está generando una repulsa cada vez mayor.

3. El número de militares y agentes policiacos estadunidenses, encubiertos y no encubiertos, que operan ya en territorio mexicano, es cada vez mayor y escapa a cualquier estimación oficial, en particular por el hecho de que están siendo imbricados, junto con los que se llama “contratistas privados”, en la que se pretende sea la primera base de Washington en suelo mexicano, como diversas notas lo afirmaban hace meses. La primera información que ha generado un enorme escándalo fue la publicada el domingo 8 por The New York Times, en la que se reitera que agentes del Pentágono, la CIA, la DEA y otras agencias operan no nada más a partir del centro de inteligencia ubicado en Reforma 225 sino desde una base militar que se supondría es mexicana, ubicada en algún ignoto lugar del norte de México, pero que ellos ya controlan en vistas a hacer prevalecer sus intereses, de manera que se puede establecer que existe, bajo una simulación, una base militar estadunidense en México.

4. Estados Unidos tiene al menos 14 bases militares en América Latina y el Caribe, bajo la autoridad del Comando Sur, con las que espía y controla a 19 países del continente, y que son estimadas como centros de “movilidad estratégica” y “guerras relámpago”, por lo que esta base encubierta constituye un nuevo problema continental, sobre todo porque los militares mexicanos ahí comisionados, y bajo las órdenes de oficiales de Washington, han sido formados en el Instituto de Cooperación Hemisférica (antes Escuela de las Américas), que ahora funciona en Fort Benning (Georgia). El Times reconoce que Washington ha adiestrado al menos a 4 mil 500 agentes de la Policía Federal y a un número indeterminado de marinos y militares.

5. Hay que tener presente, por otra parte, cómo se enfrenta el problema en otros países del continente, y bastan dos ejemplos. En Ecuador, el presidente Rafael Correa se negó a refrendar en 2009 el acuerdo para el funcionamiento de la tristemente célebre base de Manta, lo que obligó a Washington a trasladarla a Colombia. Y en Brasil, siendo Lula presidente rechazó en 2010 la pretensión del gobierno de Obama de establecer bases en la zona amazónica, y ahora ante la pretensión del derechista general Nelson Jobim (ministro de la Defensa) de apoyar esta vía, la presidenta Dilma Rousseff forzó su renuncia y nombró para sustituirlo a Celso Amorim, miembro del ala izquierda del Partido de los Trabajadores (PT), a pesar de la inconformidad de jefes de las fuerzas armadas, imponiendo así la autoridad del poder civil y la lógica de la legalidad.

6. Es muy significativo por ello que al presentarse esta situación de militares y agentes de Washington actuando impunemente en México, como si nuestro país fuese un protectorado, en abierta violación a la legislación mexicana, durante una entrevista con el diario angelino La Opinión, el presidente Barack Obama, escudándose en la Iniciativa Mérida, pretendiese al día siguiente de la nota del Times que sólo se trata de una “asistencia técnica” y se encubriese diciendo que es a México a quien “compete hacer cumplir sus leyes en sus fronteras”, según reporta David Brooks en La Jornada del martes 9.

7. Las evidencias se multiplican sobre el entreguismo antinacional del gobierno del PAN, y con ellas va la claudicación de la “clase política” nacional. La segunda nota que ha marcado el escándalo creciente es la publicada por La Jornada el día de ayer, en la que se confirma que no sólo parte del personal naval, militar y policiaco mexicano se halla sometido a las agencias estadunidenses, sino que altos funcionarios del gobierno indigno de Calderón, como Marisela Morales (procuradora general de la República) o Genaro García Luna (secretario de Seguridad Pública), tienen compromisos de subordinación con Estados Unidos, y actúan como sus simples empleados, confirmándose además que los supuestos operativos antinarco del gobierno son ordenados por la administración de Obama en función de sus intereses.

8. La cereza en el pastel de la estrategia que Washington impuso a Calderón a cambio de convalidar su llegada a Los Pinos por la vía del fraude es la de las revelaciones en La Jornada de ayer del acuerdo entre Estados Unidos y México para sustentar políticas similares a las de Afganistán e Irak, suscrito hace 19 meses. La administración de Bush hijo pactó con Calderón las condiciones para apoyarlo a espaldas de los legisladores de ambos países, pero fue con el gobierno de Obama con el que Calderón aceptó el ingreso masivo de militares estadunidenses a México. La carta de entendimiento entre él y Obama, que es más que un tratado, fue llamada así para burlar al Senado, y lo más sorprendente es que ahora que conocen la información los legisladores mexicanos sigan actuando como cómplices timoratos.

9. No sorprende por lo mismo la nota de El Universal de ayer en la que señala que la Casa Blanca, a fin de evadir la discusión pública, y pasando por encima del Congreso, haciendo suyas las políticas de la ultraderecha, discrecionalmente aumentó los recursos para el “apoyo militar” a México en 400 por ciento entre 2007 y 2011, con lo que éste pasó de 15 a 71 millones de dólares (a pesar de la crisis).

10. En un país en el que la “clase política” se halla corrompida y en el que las fuerzas de oposición y las propias instancias del Estado son incapaces para detener los actos de traición de un gobierno empeñado en servir a intereses oligárquicos, el pueblo ciudadano debe movilizarse y reiterar una y otra vez a Calderón y a sus cómplices que: “¡Ya basta!”







9 ago 2011

Y adivinen que : Peña Nieto declarò en Estados Unidios que en caso de ganar la presidencia de Mèxico , èl continuarìa con la desastroza guerra fraticida iniciada por Calderòn .





Las piezas del rompecabezas






Luis Hernández Navarro




Costo de la guerra de Felipe Calderón contra el narcotráfico, según el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad: 50 mil muertos y 10 mil desaparecidos.

2) Opinión de Amnistía Internacional sobre la situación que se vive en México como resultado de la presunta responsabilidad del Ejército en los casos de desapariciones forzadas: se está al borde de una represión generalizada. El país podría vivir en derechos humanos circunstancias similares a las acontecidas en las dictaduras militares del Cono Sur en las décadas de 1970 y 80.

3) Cifra de defensores de derechos humanos asesinados o víctimas de desaparición forzada entre enero de 2005 y mayo de 2011, de acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH): 27 y ocho, respectivamente.

4) Expedientes abiertos por presuntas violaciones contra defensores de derechos humanos, en los últimos cinco años y cinco meses, según ese organismo: 523.

5) Relación existente, de acuerdo con Mariano Francisco Saynez, secretario de Marina, entre derechos humanos, criminales y organizaciones civiles en la guerra contra el narcotráfico: “los grupos delictivos tratan de manchar el prestigio y buen nombre de las instituciones” utilizando a “grupos ciudadanos” y la bandera de los derechos humanos, “con el fin malévolo de obstruir la participación de las mismas en su contra y así tener el campo abierto a su maldad”.

6) Número de homicidios de periodistas registrados, de acuerdo con las cifras de la CNDH, de 2005 a marzo de 2011: 68.

7) Comunicadores desaparecidos en ese lapso, según la misma fuente: 13.

8) Proporción de crímenes de periodistas que quedan impunes: 89 por ciento.

9) Posición de Irina Bukova, directora general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), sobre estos crímenes: “Los ataques y homicidios contra los comunicadores atentan gravemente contra el derecho que tienen los ciudadanos a estar informados, además de que generan miedo en la sociedad”.

10) Número de migrantes secuestrados en México entre abril y septiembre del año pasado, según un informe de la CNDH: 11 mil 33.

11) Recomendación preliminar al Estado mexicano de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre los indocumentados que atraviesan su territorio: garantizar de manera inmediata la vida y la seguridad de los migrantes mediante acciones concretas.

12) Total de alcaldes asesinados durante el sexenio de Felipe Calderón: 24.

13) Número de ediles desaparecidos durante ese mismo lapso: dos.

14) Cantidad de raptos sufridos por ministros evangélicos durante la actual administración, según Arturo Farela, presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Evangélicas: más de un centenar.

15) Entidades que, de acuerdo con un reporte levantado por dicha organización religiosa estado por estado entre 2008 y 2011, son las de más alto riesgo para el ejercicio pastoral: Baja California, Coahuila, Chihuahua, Durango, estado de México, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Sinaloa y Tamaulipas.

16) Nombre del pastor que fue secuestrado por un comando cuando celebraba el culto dominical de la iglesia evangélica El Shaddai, en Lázaro Cárdenas, Michoacán, y por el que sus captores solicitaron una recompensa de casi 20 millones de pesos: Josué Ramírez Santiago.

17) Precio del crimen organizado por “brindar seguridad” a congregaciones de iglesias evangélicas y cristianas en 11 estados de la República: entre 10 mil y 30 mil pesos.

18) Cifra de religiosos católicos que han muerto de forma violenta en lo que va del sexenio: 14; 12 sacerdotes y dos seminaristas.

19) Presbíteros asesinados durante los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Vicente Fox, según la organización Centro Católico Multimedial: uno (el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo), tres y cuatro, respectivamente.

20) Año más violento para ellos: 2011, con cuatro asesinados.

21) Lugar que ocupa México en el catálogo de los países más peligrosos para ejercer el sacerdocio: tercero.

22) Cantidad de encuestadores levantados en Apatizangán, Michoacán, en agosto de este año, en la antesala del proceso electoral para renovar gobernador en la entidad: nueve.

23) Cifra de repartidores de la Sección Amarilla que desaparecieron en el mismo municipio: cuatro.

24) Explicación ofrecida por Rafael Melgoza, secretario de Gobierno de la entidad, sobre las causas de la privación ilegal de su libertad: quizá los confundieron con agentes encubiertos.

25) Número de agentes de la Policía Federal que han sido indiciados, sometidos a proceso penal y sentenciados de 2006 a junio de 2011: 405 casos, 76 procesados y 18 sentenciados.

26) Armar las piezas de este rompecabezas, descarrilar la absurda política militarista en curso, combatir la impunidad, lograr que se haga justicia a las víctimas, procurar que se reparen los daños: esos son, en parte, los retos del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

1) La Jornada, 29 de julio de 2011; 2) La Jornada, 2 de agosto de 2011; 3) CNN, 7 de julio de 2011; 4) Ibídem; 5) La Jornada, 27 de julio de 2011; 6) El Universal, 2 de mayo de 2011; 7) Ibídem; 8) CNN, 16 de febrero de 2010; 9) Notimex, 4 de julio de 2011; 10) La Jornada, 3 de agosto de 2011; 11) La Jornada, 3 de agosto de 2011; 12) La Jornada, 7 de agosto de 2011; 13) Ibídem; 14) Excélsior, 15 de julio de 2012; 15) Ibídem; 16) Ibídem; 17) Ibídem, 18) Excélsior, 14 de julio de 2011; 19) Ibídem; 20) Ibídem; 21) Excélsior, 14 de julio de 2011; 22) La Jornada, 3 de agosto de 2011; 23) La Jornada, 6 de agosto de 2011; 24) Ibídem, y 25) La Jornada, 4 de agosto de 2011.







Reformitis






Pedro Miguel




Se entiende perfectamente: las leyes no pueden ni deben ser inmutables pues las sociedades en las que se aplican se encuentran, para bien o para mal, en permanente proceso de transformación, y el marco legal debe ser readecuado y perfeccionado una y otra vez. Esa debe ser la tarea del Legislativo, además de servir de contrapeso al Ejecutivo. Éste, por su parte, tiene la responsabilidad primaria de cumplir y hacer cumplir las leyes vigentes.

Así tendría que ser. Pero en el régimen oligárquico que padece México actualmente, el principio de legalidad está de cabeza. No hay que estirar mucho la mano para encontrar un ejemplo contundente de esa inversión: Washington envía a policías en activo y militares en retiro a participar en la desastrosa guerra en curso impulsada por el calderonato, y esos efectivos realizan interrogatorios, intervienen telecomunicaciones y han tenido un papel clave en decenas de capturas o “eliminaciones” (que parecen ser, muchas de ellas, ejecuciones extrajudiciales) de presuntos narcotraficantes. La injerencia no se perpetró aprovechando un descuido del gobierno mexicano, sino en respuesta a sus peticiones.

Para argumentar la “legalidad” de la operación de personal policial extranjero en México, Alejandro Poiré ha salido con la puerilidad de que éste “no porta armas” y con la abierta mentira de que “no realiza ninguna labor operativa”. Incluso si así fuera, el artículo 21 constitucional es inequívoco: “La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél en el ejercicio de esta función”; el 32 no deja lugar a dudas: “En tiempo de paz, ningún extranjero podrá servir en el Ejército, ni en las fuerzas de policía o seguridad pública” y “para desempeñar cualquier cargo o comisión en el Ejército, Armada o Fuerza Aérea en tiempos de paz, se requiere ser mexicano por nacimiento.” ¿Con qué saldrán entonces? ¿Con que no estamos en “tiempos de paz”? Pues qué pena: legalmente, para que el país esté en guerra, es necesario que el Ejecutivo federal la declare, previa ley del Congreso de la Unión (Art. 89), cosa que no se ha hecho.

El régimen oligárquico no acata la Carta Magna, y menos el resto de las leyes. Hace meses que la Secretaría del Trabajo proclama sin pudor que la Ley Federal del Trabajo es letra muerta, como si no fuera su obligación hacerla cumplir. El reconocimiento cínico de omisión de la legalidad es convertido en argumento para modificarla a gusto de los funcionarios en turno y de sus marañas de interés. Otro caso notable es el sempiterno populismo legal de la derecha (Peña Nieto es un exponente de él) sobre la supuesta necesidad de “endurecer” las penas para delitos graves a fin de disuadir a la criminalidad. Eso podría tener sentido, así fuera sentido argumental, en un estado de pleno derecho, pero no en un país en el que la impunidad prevalece en 80 o 90 por ciento de los casos. ¿Para qué quieren incrementar a 7 mil años el castigo por homicidio, pongamos por caso, si nueve de cada 10 sospechosos de homicidio andan sueltos, y si los que son detenidos son liberados por falta de pruebas, o bien exonerados en juicio, y no cumplen ni con las sanciones de 20 o 30 años actualmente vigentes?

En su gran mayoría, las modificaciones legales operadas por el Congreso del salinato a la fecha no son adecuaciones necesarias para el mejor funcionamiento de la sociedad, sino arreglos jurídicos para saquear el erario sin temor a posibles sanciones, entregar las riquezas nacionales a los grandes capitales locales y foráneos, acelerar la concentración de la riqueza y reforzar por diversas vías –desde la electoral hasta la policial, pasando por la mediática– el control político que la élite empresarial ejerce sobre el resto de la sociedad. Este último es el propósito del engendro de reforma a la Ley de Seguridad Nacional: el texto vigente fue negociado por Beltrones, Fernández de Cevallos y otros del estilo en 2004, promulgado por Fox en enero de 2005 y violado unos meses más tarde por ellos mismos, cuando permitieron la injerencia de la embajada de Estados Unidos en el proceso de imposición de Felipe Calderón en Los Pinos.

Tal como están, las leyes nacionales son descripción de un país estable y habitable. Si las autoridades de los tres niveles de gobierno las cumplieran, viviríamos en él. Señores legisladores de todos los partidos, déjense de reformitis. Antes de decirnos que no sirven, vean primero que los preceptos jurídicos se respeten. Tienen atribuciones para ello.

navegaciones@yahoo.com













7 ago 2011



El despertar



Calderón: ¿un solo error?





José Agustín Ortiz Pinchetti




El general Obregón decía –como recuerda Agustín Basave– los políticos cometen un solo error, todos sus demás errores derivan de ese”. Pongamos a prueba esa tesis en el caso de Felipe Calderón: podría pensarse que su macroerror ha sido la macroguerra. 40 mil muertos. El trafico y las redes criminales se han duplicado, la escalada sigue y seguirá hasta el fin del sexenio. Si uno no sabe a dónde va puede terminar en el peor lugar posible.

Si vemos un poco más a fondo, ese macroerror se derivó de otro. Calderón se lanzó a la aventura militar para compensar su ilegitimidad de origen. Quiso justificarse demostrando que “tenía agallas” imitando a Salinas, un usurpador anterior. Pero él no podía detener a ninguno de los innumerables políticos –delincuentes– porque dependía de ellos.

Atrás de la ilegitimidad de origen hubo otra pifia: perdió su oportunidad de limpiar su elección y demostrar que tenía verdadera valentía aceptando la propuesta de la oposición del recuento (voto por voto, casilla por casilla). Prefirió llegar al poder manchado.

Atrás de ese error hay otro: haber autorizado la campaña del miedo, el terrorismo mediático contra Andrés Manuel López Obrador impulsado desde la Presidencia y la cúpula empresarial, en violación al espíritu y la letra de la ley. La campaña dividió a la sociedad, la puso al borde de la violencia, que se hubiera producido si AMLO no hubiera disciplinado a su gente. La poralización puede revivirse potenciada a la décima en 2012.

Y más profundo encontramos otro error de los que se derivan todos: violentar los principios democráticos al intentar ganar “a como diera lugar” como hacían los priístas, según denunció en 1988 Manuel Clouthier. Sabemos o deberíamos saber que el que rompe con sus principios en aras de sus intereses, tarde o temprano también destruye sus intereses. A esto se debe la múltiple ruina del régimen de Calderón, del PAN y del país.






6 ago 2011



Desfiladero



¿Otra revolución? Parece imposible. Es urgente







Jaime Avilés


Lo que sea de cada quien, es notable el bajo perfil que mantiene Enrique Peña Nieto. Habla ya muy poco, lo menos que puede. Mientras todos opinan, se conserva en estado zen. En términos futbolísticos, tiene congelado el balón, pero debe mirar con angustia el avance del reloj y la desesperante caída de las hojas del calendario, al que –desde su punto de vista– aún le queda toda una eternidad por transcurrir antes del primero de julio de 2011.

¿Para qué guarda silencio, como si fuera un carmelita descalzo y no un político que aspira a ocupar la pequeña presidencia de este gran país? Claro: para no perder su apabullante ventaja en las encuestas ni desengañar a quienes ya lo perciben como el inevitable sucesor de Calderón.

Más temprano que tarde, sin embargo, tendrá que declamar sus ideales y recitar sus propuestas. Mientras ese día llega, el patético circo de los enanos del PAN intenta sin éxito montar el clásico sketch de Buster Keaton, “la ambulancia que no va a ninguna parte”, que no hace mucho, ensayando Violetita, le aprendí a la maestra Shadai Larios.

Por su parte, el coro de los levantacejas, un día sí y otro también, manifiesta, reitera y repite su enorme preocupación por el futuro del PRD, un tema que al parecer desvela a toda la opinocracia. Como si tocaran bajo la batuta de un director, todos los miembros de esa orquesta insisten en que si Marcelo Ebrard no es el candidato del PRD, ese partido perderá su registro, si bien le va, porque si le va mal quedará a deber votos para los comicios de 2018.

No es broma: el más retrógrada de los “líderes de opinión” de Televisa, escribió el año pasado que la percepción que la gente tenía de Andrés Manuel López Obrador en aquel entonces era tan, pero tan negativa, que lo hacía aparecer en los sondeos con “menos 40 (sí, -40) por ciento de preferencias”.

Lo que no se entiende es esto. Si los opinantes odian a la izquierda mucho más que el estrecho de Anders Behring a los musulmanes de Noruega, ¿por qué se oponen a que el político tabasqueño sea el abanderado perredista? ¿No sería más lógico que lo apoyaran en sus aspiraciones, para ayudarlo a echarse de cabeza al precipicio? Algo, desde el fondo del fondo de las sospechas, sugiere que en realidad ellos y sus patrones están aterrados ante el riesgo cierto de que vuelva a encenderse el fuego de la pejemanía y el máximo dirigente opositor del país empiece a crecer exponencialmente en el ánimo del pueblo, no bien Peña Nieto salga de la zona del silencio y diga lo que tenga que decir.

Porque, seamos francos, ¿qué puede decir Peña Nieto que no haya dicho Calderón? ¡Nada! (Perdón, me exalté: retiro los signos de admiración.) Nada. ¿Y si Peña Nieto se desploma quién va a crecer? ¿Don Beltrone?

¿O tal vez si se hunde Peña Nieto crecerá Santiago Creel (a quien Fox desea imponer como candidato del PAN para garantizar que su partido le devuelva la Presidencia al PRI, tal como en su momento lo pactó con Salinas)? ¿O crecerá, si no, alguno de los enanitos del circo, por ejemplo, el Cordero que bala en Hacienda, Josefina Vázquez Mota, que no se tentó el corazón para dejar sin ingresos ni prestaciones a las trabajadoras de Educación Indígena de la SEP que se negaron a mudarse a un edificio en ruinas, o el oráculo que para alimentar su candidatura entorpece la erección de la Estela de Luz y Fuerza?

México necesita desesperadamente un estadista que tenga la estatura y la grandeza de Benito Juárez o de Lázaro Cárdenas. Anteayer, no sólo se desplomaron todas las bolsas de valores del mundo, ni se devaluaron únicamente el dólar y el euro, también bajaron de precio el oro, la plata y el petróleo. Mientras la verdadera presidenta de Estados Unidos viajaba en secreto a China (¿para pactar qué, con los líderes de la economía que les da de comer a nuestros vecinos del norte?), su elegante mayordomo se comprometió a no cobrarles impuestos a los ricos, a cambio de recortar los programas sociales y las ayudas a los pobres durante los próximos 10 años. ¿De qué le sirvió esto al mundo?

Europa todavía no sale del agujero de los 440 mil millones de dólares que necesitaba Grecia para no colapsar a toda la UE, y ahora Italia, con un déficit muchísimo más grande, desató el pánico financiero global. Pero mientras los países del grupo Pegi (Portugal, España, Grecia e Italia, no Pigs, como dicen los supremacistas británicos), sufren los estragos de la absurda política monetaria que alcanzó su máximo nivel de incompetencia –y está a punto de cerrar una etapa de la historia humana, que se inició después de la Segunda Guerra Mundial, pero entró en fase crítica luego de la desaparición de la Unión Soviética–, la nueva directora del FMI, Christine Lagarde, está a punto de caer en desgracia.

¿Qué haría un estadista mexicano en una situación tan grave como ésta? Además de aplicar estrictas medidas de austeridad, recortando a la mitad los sueldos de la alta burocracia; de crear miles de empleos acelerando a fondo la construcción de las refinerías que faltan para que dejemos de importar gasolina; de invitar a los migrantes que ya viven aquí a repoblar el campo y renegociar el TLC en materia de agricultura para que México vuelva a producir los alimentos que consume; además de todo esto, y de invertir en educación superior e investigación científica y tecnológica, un estadista, en estos momentos, leería con lupa la oportuna y atinada nota que ayer publicó Susana González en este diario, y que pone de relieve uno de los aspectos menos visibles y más absurdos de la política salinista aplicada por Calderón.

Entre 2006 y 2010, las firmas extranjeras que controlan 40 por ciento del territorio nacional explotando minerales del subsuelo produjeron 220 toneladas de oro y las vendieron en el mercado mundial por 5 mil 753 millones de dólares, pero sólo pagaron entre cinco y 111 pesos por cada hectárea que usan. Para fortalecer sus reservas internacionales, el Banco de México adquirió una modesta porción de ese oro a razón de mil 600 dólares la onza, o 52 mil 800 dólares el kilo. Es como lo que pasa con el petróleo: exportamos naranjas e importamos jugo de naranja, pero en el caso del oro compramos el jugo de las naranjas que les regalamos.

Un estadista, para decirlo pronto, volvería a nacionalizar las minas. Pero antes tendría que encabezar una revolución. Quienes quieran impulsar esa revolución, sólo necesitan que el único estadista que hay en México gane las elecciones de 2012. Parece imposible. No lo es. Y no hay otra salida. Bien lo saben miles y miles de mexicanos, en su mayoría personas de la tercera edad, que siguen luchando con una tenacidad tan profunda como su esperanza, y que asisten semana a semana a los círculos de estudio de Morena, reparten Regeneración, y se esfuerzan por construir los 65 mil comités ciudadanos que, el primero de julio, cuidarán los votos que reciba Andrés Manuel López Obrador, casilla por casilla.

Por lo pronto, este martes, a las ocho de la mañana, todas y todos a la Cámara de Diputados, a rechazar la aprobación de la ley de seguridad nacional. Es decir, la legalización de la dictadura militar que Estados Unidos quiere imponernos a toda costa, con el apoyo del PRI, del PAN y también del PRD salinizado por Ebrard y Camacho.

jamastu@gmail.com






5 ago 2011



La traición






Luis Javier Garrido




La aprobación de la nueva legislación sobre seguridad nacional”, impulsada desde Los Pinos, sería un acto de traición a México y a los mexicanos; de ahí la viva oposición a este engendro seudojurídico.

1. La decisión de la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados de aprobar “en lo general” el martes 2, en un verdadero albazo, el proyecto de ley fascistoide “de seguridad nacional” que les fue remitido por el Senado, pasando por sobre las impugnaciones y señalamientos de las últimas semanas, constituye un verdadero desafío a la comunidad nacional e internacional, que había hecho severos señalamientos sobre el carácter totalitario de dicha “legislación”, que a fin de legitimar la supuesta guerra de Washington y de Calderón “contra el narco” mexicano pretende “legitimar” la función policial de las fuerzas armadas y crear un marco de permisividad para que el Ejecutivo y los cuerpos militares pasen por sobre los derechos fundamentales de los mexicanos.

2. La nueva legislación totalitaria la vislumbra la mafia en el poder como una garantía de la seguridad de sus intereses después de 2012, de ahí que no haya causado estupor el que la hayan aprobado legisladores del PRI, del PAN y del PVEM y los chuchos del PRD coludidos abiertamente con Los Pinos, con la sola oposición de legisladores del PT.

3. Un cuerpo legal debe entenderse, antes que por sus disposiciones secundarias –por muy graves que sean–, por el objetivo fundamental que persigue, y el de este mamotreto seudolegal, que ha sido descalificado por los juristas más eminentes del país y del extranjero, es más que evidente: pretende hacer legal la función policial y de Ministerio Público de las fuerzas armadas, lo que está terminantemente prohibido por la Constitución en sus artículos 21 y 129 y descalificado por la teoría, por el derecho penal internacional y por múltiples acuerdos y convenios internacionales, pues da a los cuerpos militares mexicanos, que en los hechos se hallan ya sometidos a las agencias policiales estadunidenses, la vía libre para intervenir en todo el territorio, pasando por sobre la autonomía de estados y municipios y los derechos de las personas.

4. Esta “ley” urdida por la extrema derecha mexicana no se oculta que busca amarrar las políticas del nuevo gobierno luego de 2012, al dar aliento y sustento por un largo periodo a la “guerra contra el narco”, que ya se sabe es contra el pueblo, alentando al sector más duro de las fuerzas armadas a actuar con impunidad, y allanando aún más el camino para la intervención estadunidense en México; de ahí su gravedad.

5. Las amenazas de esta iniciativa para la integridad de la nación y los derechos de los mexicanos fueron avistadas desde 2010 en que Felipe Calderón la envió al Senado, y suscitaron la oposición de múltiples analistas, de eminentes juristas, de instancias internacionales, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, de un sinnúmero de agrupaciones defensoras de los derechos humanos y del movimiento encabezado por el escritor Javier Sicilia, que en su encuentro de Chapultepec con los legisladores hizo suyo el reclamo de que se enviara al basurero de la historia. México está al borde de “una represión sistematizada” si se sigue por esta pendiente y está en riesgo de vivir una situación similar a la del cono sur en los años 70 y 80, advirtió a su vez Amnistía Internacional el primero de agosto en Madrid.

6. La afirmación hecha a la defensiva y casi al unísono el día 3 por las legisladoras Beatriz Paredes (PRI) y Josefina Vázquez Mota (PAN) ante las acusaciones ese mismo día de Javier Sicilia de haber traicionado a los mexicanos, diciendo que sólo se le aprobó “en lo general” y pretendiendo que al no haberse discutido “en lo particular” aún puede cambiarse, es por lo tanto un absurdo, que sólo muestra la tontería y la perversidad de ambas, y constituye una burla a los mexicanos. La ley que se impugna se ha rechazado en su conjunto porque su objetivo fundamental es legalizar el principio aberrante de la actuación policial de las fuerzas armadas, y no se trata de ninguna manera de avalar esta barbaridad para, en “lo particular”, buscar sólo suavizarla. La exigencia de que las fuerzas armadas regresen cuanto antes a sus cuarteles, y se respete el orden constitucional, no es negociable.

7. En un régimen constitucional de derecho no es admisible que se reglamenten, pretendiendo suavizarlos, principios aberrantes, y esa es la lógica con la que el poder panista busca que actúen los opositores: se puede transigir, se les está diciendo, en lo secundario; en lo fundamental, no. El 12 de julio la Suprema Corte pretendió con un fallo reglamentar el aberrante fuero militar, cuando lo que debió hacer es pronunciarse en contra de esa prerrogativa anacrónica conforme a los tratados suscritos por México, y ahora se quiere que se reglamente la aberrante participación policiaca de los militares, y con eso se dé por satisfecha la inconformidad social.

8. El error fundamental del movimiento de Sicilia es haber visto el sufrimiento de la víctimas de la violencia de Calderón pero no haber entendido las dimensiones ni la perversión de sus políticas, que son contra la nación. La “guerra contra el narco”, que no lo es, constituye una estrategia del capital multinacional y de Washington para adueñarse por completo del país, y Calderón es sólo un pelele de dichos intereses, por lo que él y los panistas criminales no van a dar marcha atrás con besuconeos y escapularios, sino mediante una vigorosa movilización social; de ahí la burla de que fue objeto el escritor.

9. La “ley” en proceso de aprobarse abriría también de manera más amplia la vía para que las agencias de Washington puedan, a través de la Marina y del Ejército mexicanos, cuerpos ya sometidos a ellas, intervenir más libremente con base en la Iniciativa Mérida, sobre todo ahora que Calderón autorizó a Washington incrementar su personal policiaco-militar en territorio mexicano, y ha aceptado que opere cada vez más libremente desde su búnker de Reforma 265 (Proceso 1812). De ahí la decisión del Senado estadunidense de ratificar de volada el mismo martes 2 al nuevo embajador Earl Anthony Wayne, experto en asuntos militares traído desde Afganistán, que viene no para recomponer ninguna relación (que no está descompuesta), sino para llenar el vacío de poder existente en México en lo relativo a la “seguridad nacional” (de Estados Unidos, naturalmente).

10. La “guerra contra el narco” es crucial para los intereses oligárquicos que dominan México, y la contrarreforma de seguridad nacional se ha tornado, desde su lógica perversa, indispensable para mantener el escenario de violencia en el que tienen hundido al país, por lo que ante el riesgo gravísimo de que el Congreso la apruebe es urgente una mayor movilización nacional, reiterando una y otra vez a Calderón y a sus aliados que: “¡Ya basta!”






Me permitì resaltar con rojo cinco palabras con las cuales jamàs he estado màs de acuerdo :





PAN, ¿un peligro para México?



Jorge Camil


¿Cómo ganar una campaña presidencial con más de 40 mil muertos a cuestas? Ese era el predicamento de Felipe Calderón de cara a 2012, hasta que sus asesores, quizá los mismos que diseñaron la campaña contra Andrés Manuel López Obrador en 2006, creyeron haber encontrado la solución. No fue difícil porque hoy, como advirtió Manuel Vicent en El País (http://bit.ly/jmVGf1), las elecciones se ganan con una sola frase. Olvídese de partidos, ideologías y principios morales.

Con sólo cuatro palabras, “el eje del mal”, George W. Bush ganó sus primeras elecciones y envió a 4 mil 500 jóvenes (http://icasualties.org/) a una muerte segura en Irak. Fueron la carne de cañón de su “guerra contra el terrorismo”, que con un costo superior a tres billones de dólares tiene a Estados Unidos y al mundo entero al borde del colapso económico. Por cuanto a nuestra propia guerra nadie tiene la menor idea de cómo ha sido financiada, ni de su costo en términos económicos, aunque en vidas humanas pudiese llegar a 70 mil en 2012.

En un artículo anterior, sobre la reunión de Chapultepec con la Caravana de la Paz, creí adivinar que Calderón había lanzado a prueba una frase con visos de tema de campaña (http://bit.ly/pFrOzn). En realidad fue más que eso. Fue el inicio de la purificación: “Los soldados no causan violencia por estar ahí; están ahí porque hay violencia” (el retruécano del huevo o la gallina). Aunque todos sabemos de sobra que los soldados llegaron primero, el inefable Alejandro Poiré decidió llover sobre mojado: “¡Todos pidieron la lucha anticrimen!” (¿“todos”, monsieur Poiré?). No obstante, Amnesty International considera que nos dirigimos a una “represión sistematizada”, como ocurrió en algunas dictaduras del cono sur (http://bit.ly/pwxnyg).

En 2006 la frase diseñada por Dick Morris no intentaba “vender” a Calderón como producto de moda. Pretendía solamente eliminar al candidato ganador en las encuestas. Así que tras una campaña para caracterizar a López Obrador como un Hugo Chávez mexicano, lo presentaron como “un peligro para México”. Ese fue sin duda uno de los factores importantes en la derrota perredista. ¿Los otros? No vale la pena mencionarlos; los sospechosos de siempre: Fox, Salinas, las televisoras, la Iglesia, y los pusilánimes electores mexicanos.

Hoy, seis años después, un Fox desilusionado pronostica el regreso del PRI, y un ex presidente del PAN, Germán Martínez Cázares, se pregunta si las alianzas con el PRD constituyen “un peligro para México”. En forma inesperada mostró a un “PAN enfermo” (Reforma, 11/07/11), por causas “que no se alojan en el PRI, o en las encuestas, ni en los medios de comunicación”. La causa “es interna y profunda”. Acusa como motivo de los últimos fracasos electorales una traición “al carácter libertario del PAN”. Se refirió a algunas “maneras” de ser panista y, emulando a Daniel Cosío Villegas, habló de distintos “estilos de gobernar”. Describió al partido como un enfermo “que ha perdido las ganas de comer”. No distinguió entre buenas y malas maneras de ser panista, ni dio ejemplos de los diferentes estilos de gobernar.

Pero no era necesario, porque el primero que viene a la mente es Vicente Fox, un panista heterodoxo que hoy pronostica la derrota del partido en 2012; un oportunista que utilizó el registro del PAN en 2000, y con ayuda de Rob Allyn, otro publicista gringo, fundó un partido paralelo (Amigos de Fox). Hizo campaña al margen del partido y recibió contribuciones ilegales; gobernó como quiso, o más bien como quiso su esposa, la señora Marta. Juntos iban de la mano ostentándose con frivolidad como “pareja presidencial”. Hoy Fox recorre Estados Unidos volviendo a promover el libro de Rob Allyn, que nadie lee, y concediendo entrevistas para especular sobre la derrota del PAN y el triunfo de Enrique Peña Nieto, “un miembro de la generación de jóvenes priístas que crecieron en un ambiente democrático”.

Volviendo a la crítica de Martínez Cázares, reconozco que nunca imaginé a Vicente Fox al lado de Manuel Gómez Morín, Efraín González Luna o Carlos Castillo Peraza. Fox es harina de otro costal. Y para demostrarlo él mismo reconoce, comprobando lo poco que le importa la crítica de Acción Nacional, que muchos panistas piden “que ya se calle ese pinche Fox, que todo el día dice pendejadas…” (¿se imaginan eso en boca de Gómez Morín?).

Martínez Cázares da ejemplos de traiciones a la ideología “libertaria” del PAN, como la “traición” a la libertad sindical, y la reforma electoral en la que votaron “con el hígado” para dañar a las televisoras; dice que dejaron de apoyar a la iniciativa privada. Sin referirse a la “maestra”, asegura que en educación “privilegiaron la cúpula sindical y descuidaron a maestros y padres de familia”. Afirma que algunos panistas se convirtieron en “gestores de dinero y programas públicos”; formaron rebaños electorales que “reciben línea”.

El ex dirigente deplora que se hayan aliado con el PRD (“enemigos de la libertad”), con quienes hipotecaron la modernización del país y contribuyeron a promover “políticas públicas que son un peligro para México”.

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2 ago 2011



El segundo diálogo del Castillo de Chapultepec






Luis Hernández Navarro




En muy poco ayuda al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) el balance injustificadamente optimista que algunos dirigentes hacen del diálogo que sostuvieron con el Poder Legislativo en el Castillo de Chapultepec. Es comprensible que quienes conducen una movilización social quieran magnificar sus conquistas. No lo es que fuercen la realidad hasta extremos caricaturescos.

En un desplante verbal sin sustento alguno, un día después del diálogo, Emilio Álvarez Icaza publicó en El Universal una reflexión en la que aseguró: “Hay elementos para pensar que la gente recuperó al Congreso de la Unión y que éste puede recuperar la confianza de la ciudadanía”.

¿De verdad la gente ya recuperó al Congreso? ¿Será que ahora sí el Legislativo puede recuperar la confianza de la ciudadanía? ¿Por qué? ¿Porque el MPJD se reunió con ese poder y algunos legisladores accedieron de palabra a algunas de sus demandas? ¡Por favor!

Apenas un día después del escrito de Álvarez Icaza, José González Morfín, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, lo desmintió y dijo que será en septiembre cuando el Congreso de la Unión ofrezca una respuesta concreta a los compromisos adquiridos.

Por lo pronto, no hay ninguna garantía de que el Congreso vaya a cumplir con los puntos verbalmente aceptados por algunos legisladores. En la reunión se negaron a firmar cualquier compromiso, argumentando que el verdadero capital de un representante popular es su palabra. ¿Acaso ya se olvidó lo que sucedió con los acuerdos de San Andrés? ¿Dónde quedó la iniciativa de la Cocopa –avalada por los legisladores– a la hora de la verdad?

Álvarez Icaza ha amenazado que, en caso de incumplimiento, el MPJD se cobrará la afrenta en las urnas. ¿De verdad? El MPJD es una movilización social ejemplar. Ha logrado en muy poco tiempo grandes conquistas, visibilizando el costo humano de una guerra absurda y fallida. Ha sentado a dialogar al Presidente de la República y al Congreso de la Unión. Ha impactado a la opinión pública, pero no la ha organizado. El MPJD no tiene, por lo pronto, ni la capacidad organizativa ni la convocatoria para presionar electoralmente a los partidos. ¡Ojalá y la tuviera!, pero no es así. El que diga lo contrario está blofeando. Y la clase política política lo sabe.

Buen ejemplo de la inutilidad de este tipo de chantajes es la movilización en favor del voto en blanco de los pasados comicios federales. ¿Dónde quedó? En ningún lado. La protesta, legítima como fue, no pudo transformarse en un movimiento sino, apenas, en una explosión de malestar sin continuidad. Desapareció una semana después de las elecciones.

Unos días antes del segundo diálogo del Castillo de Chapultepec, Javier Sicilia y un grupo de tuiteros se presentaron en el Congreso para presionar por la aprobación de la reforma electoral. Los medios registraron la iniciativa. El número de asistentes fue muy reducido. Quedó demostrado que una cosa es circular mensajes en las redes sociales y otra convocar ciudadanos a la acción, y que las redes sociales son utilizadas por todo mundo. Nadie representa a los tuiteros. Los políticos profesionales tienen tuiteros contratados para hacer labor en favor suyo en la red. La fuerza de Twitter en la política en México hoy en día está, en parte, en el enigma de quiénes son sus integrantes. Cuando algunos de ellos llaman a la ciudadanía a salir a las calles y su convocatoria fracasa, les sucede lo que a los enmascarados en la lucha libre: una vez descubierto su rostro pierden su magia y su encanto.

Más allá del impulso social que lo anima, el gran mérito del MPJD en el encuentro con el Congreso de la Unión fue aprovechar las contradicciones internas de los partidos en el Congreso. Manlio Fabio Beltrones tiene interés en que la reforma política aprobada por el Senado camine, pero la Cámara de Diputados, controlada por los legisladores afines a Enrique Peña Nieto, se opone. Josefina Vázquez Mota está en plena carrera por la postulación presidencial de su partido. Armando Ríos Piter, el coordinador de los diputados del PRD, que antes de desembarcar en el sol azteca perteneció al PRI y luego al PAN, necesita construirse un capital político propio y apoyar a su candidato Marcelo Ebrard. Todas esas contradicciones fueron adecuadamente utilizadas por el movimiento. Pero no van a durar. Los síes de los legisladores el 28 de julio tienen fecha de caducidad.

En septiembre deberá discutirse el informe presidencial y, más adelante, se tendrá que aprobar el presupuesto para 2012. La sucesión presidencial entrará a una fase definitiva. Personajes claves del actual Congreso estarán ya en otra cosa y en otro lado. El Legislativo podrá aprobar, sin demasiados problemas, algunas de las demandas del movimiento que no cuestionan mayormente la actual guerra contra el narcotráfico, pero lo más probable es que dejará de lado las centrales.

El segundo diálogo del Castillo de Chapultepec permitió dar al movimiento de las víctimas un gran paso adelante. El discurso inicial de Javier Sicilia puso las cartas sobre la mesa y señaló culpables y responsabilidades sin ninguna ambigüedad. Nuevamente, la voz de los afectados sonó fuerte. Sin embargo, todas esas conquistas se empequeñecen con el discurso triunfalista sin sustento de algunos de los dirigentes del movimiento.

El que algunas personas digan haber recuperado la confianza en diputados y senadores no significa, ni mucho menos, que la ciudadanía lo haya hecho. No hay una sola evidencia de que así sea. Y una valoración así no es un asunto de anteojeras ideológicas.





1 ago 2011



Astillero



Entre hermanos (as) te veas

Cocoa, michoacanazo II

Carnal Marcelo acelera

Bejarano y sus costos






Julio Hernández López



DOMINGO EN CHAPALA. Andrés Manuel López Obrador visitó Chapala, Jalisco, y en el malecón, ante unas 2 mil 500 personas, afirmó que el eventual retorno del PRI al gobierno federal equivaldría al regreso del dictador Antonio López de Santa Anna al poder



La imposición de la hermana se hizo con toda la fuerza del aparato federal, volcando presupuesto mediante delegaciones del gobierno felipista puestas al servicio de la causa fraterna, inundando los medios locales de propaganda calderonista, demostrando con la presencia de los guardias militares la dimensión de la protegida frente a un contendiente sin blindaje, confirmando la tesis familiar del Haiga sido como haiga sido y advirtiendo con esa candidatura ominosa los niveles desesperados de aferramiento al poder del protagonista principal de un fin de sexenio impúdico y peligroso.

Cocoa se hace de la candidatura panista michoacana a través de un proceso de engaños y manipulaciones. Había jurado en 2006 que por acuerdo de familia se mantendría alejada de la política, para no dar pie a maledicencias contra Felipe, pero regresó al terruño para encargarse de la secretaría de elecciones del comité estatal que en realidad ella dirigió y acomodó a sus intereses. El hermano acomedido fue, mientras tanto, dinamitando la base perredista-cardenista de la entidad, mediante el tristemente célebre Michoacanazo que por su extrema torpeza y sus graves daños debería inhabilitar un proyecto de continuismo familiar. En realidad, la ruta electoral de Cocoa ha sido la ruta de la utilización aviesa de las armas federales para trastocar violentamente la realidad política local, polarizando a través de la guerra de cárteles, asignando (y asignándose) riesgosamente a diversos bandos políticos y partidistas la correspondencia con determinadas bandas delictivas.

La principal oposición al tanque de guerra presupuestal que apoyará a Cocoa estará en el PRI, que ayer formalizó la candidatura de Fausto Vallejo en presencia de Humberto Moreira, el hermano que dejó a un carnal de gobernador en Coahuila y que ahora está bajo sospecha de acuerdos de consanguinidad triunfante por pagarse en Michoacán aceptando que la carnala en turno se haga de una gubernatura familiar. Por lo pronto, para dar testimonio de su entrega absoluta a la causa del candidato Vallejo, el hermano Moreira (que ayer mismo defendió la candidatura de Cocoa consanguínea, pues sería “incongruente” criticarla si en Coahuila sucedió lo mismo, según reconoció) ha anunciado que se mantendrá presente en Michoacán en los días por venir, hasta “hacer” gobernador a Fausto Vallejo.

Del lado de la izquierda electoral, el senador con licencia Silvano Aureoles no goza del aprecio fraterno del Palacio de Gobierno estatal ni de un segmento del propio perredismo. Leonel Godoy (quien también sabe de hermanos candidatos) pareciera estar dispuesto a dejar pasar al PRI, con Fausto Vallejo, al que prefiere sobre Aureoles, o al PAN calderónico, con el que podría pactar o ya haber pactado una salida del poder sin mayores sobresaltos judiciales y la promesa de que no haya más persecuciones. El PT, mientras tanto, sigue amagando con postular como candidato a un líder magisterial no gordillista, y Convergencia (ahora Movimiento CiudadAMLO) le ofrecía ayer la postulación a Marko Cortés, el panista desplazado por Cocoa.

Llamado también El Carnal, en evocaciones tintanescas de la contraparte de nombre Marcelo, el jefe del gobierno capitalino se organizó ayer una plataforma de consolidación de su muy anunciada precandidatura presidencial, rodeado de fuerzas variopintas en las que destacaron los famosos Chuchos, el Foro Nuevo Sol que encabeza la ex gobernadora de Zacatecas, Amalia García, y dos gobernadores aliancistas, el sinaloense conocido como Malova y el guerrerense Ángel Aguirre (el poblano Moreno Valle prefirió quedarse a ver en el estadio un juego de futbol profesional, aunque en realidad se ha decantado ya en favor de Ernesto Cordero, y el oaxaqueño Gabino Cué paseó por su capital en compañía de la Señorita Universo, su tutor político, Diódoro Carrasco, y el secretario particular de FC). Además, para dar prueba de pluralidad corrida a la derecha, más que al centro, Ebrard tuvo como uno de los expositores de la reunión celebrada en uno de los salones del World Trade Center capitalino a Luis Foncerrada, quien es director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado.

El conjunto de políticos y ciudadanos que pretende hacer contrapeso a López Obrador, e incluso realizar giras nacionales de apoyo (no sería Morena, sino güerita), se hace llamar Demócratas de Izquierda (Dizque) y tiene como ejes operativos al grupo de Ebrard (no solamente Manuel Camacho) y a Chuchos y Amalios, lo que activa de inmediato el encono de segmentos perredistas firmemente decididos a favor de AMLO que ven trasladados los graves defectos que imputan a los dirigentes de Nueva Izquierda y Foro Sol a la propia precandidatura de Ebrard que en estricto sentido está usando, incluso en términos tardíos, instrumentos de promoción personal similares a los que utiliza el tabasqueño.

Hermanados abiertamente con López Obrador, dos movimientos están recomponiendo fachadas. Uno, manejado por el veracruzano Dante Delgado, deja de llamarse Convergencia para etiquetarse como Movimiento Ciudadano (CiudadAMLO, han comenzado a decir) y poner a disposición del lopezobradorismo cuando menos la mitad de sus candidaturas en 201. René Bejarano, por su parte, está caminando hacia la formalización de un acuerdo político que hará las delicias de los propagandistas adversos al ex jefe de gobierno. Con fuerza reconstituida, y su esposa como secretaria general del PRD, el profe Bejarano está en condiciones de enfrentar el alto costo de su reinserción pública a pesar de las imágenes imborrables de las ligas ahumadas, pero habrá de verse cómo procesa tal circunstancia el lopezobradorismo para beneficiarse de ese clientelismo organi- zado a sabiendas del cobro de imagen que le harán los medios y los partidos adversos. Y, mientras en Puebla policías municipales detuvieron ayer al sacerdote Solalinde a causa de las armas de la escolta que le puso el gobierno de Oaxaca por amenazas de delincuentes, ¡hasta mañana, con Martita Sahagún ratificando su amistad con Elba Esther!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx






Gravísima responsabilidad






Jorge Carrillo Olea




Entre las negras cosechas que la guerra calderoniana heredará está la depreciación de las instituciones. La procuración de justicia y la seguridad pública están en el fondo del pozo de lo impresentable, por más alegatos siempre inteligentes pero nunca sustentables de Alejandro Poiré.

De acuerdo con el todavía proyecto de ley de seguridad nacional, las fuerzas armadas seguirían el mismo rumbo. Se les pretende dotar de tal cauda de atribuciones claramente inconstitucionales que las pone al borde del delito en cada comisión que su comandante supremo en su creciente vesania les endose, y al país dicha ley lo ubica muy próximo al estado de sitio.

Un país nunca estará más cerca de la barbarie que cuando sus órganos de justicia, de seguridad y sus fuerzas armadas están al capricho de un absolutista. De esto dan prueba el michoacanazo y el tema Jorge Hank. De ambos pagó pesada factura el buen nombre del Ejército. Inventar delitos, testigos y sentencias se antojaba propio del África de Idi Amín o de los pasados tiranos latinoamericanos, sostenidos por sus envilecidas fuerzas armadas.

Ahora parece que tales leyendas pueden ser una realidad mexicana, de aprobarse como está el proyecto de esa ley. El Presidente está dispuesto a llegar a lo que sea para bloquear al PRI; ello es gravísimo, pues entrañará violencia contra movimientos políticos y sociales que la endosará a las fuerzas armadas. Con ello, Calderón terminará su tarea de destructor de las fortalezas nacionales.

Es innegable que en el pasado ya casi remoto las fuerzas armadas han sido usadas para la represión de movimientos políticos y sociales, eso no puede ser soslayado. Pero a partir de ese reconocimiento debe decidirse que tales excesos no volverán. Venturosamente ya habían pasado sexenios en que las acciones militares para enfrentar descontentos sociales habían ido a la baja y eso reconociendo ese peculiar brote que fue Chiapas.

Tal tendencia, tan de acuerdo con la democracia anhelada y buscada, era una satisfacción. Ahora vamos marcha atrás. México desea unas fuerzas armadas acordes a su democracia en construcción. Las grandes democracias tienen en su ejército timbres de honor, de orgullo, de confianza y simpatía. Nosotros vamos exactamente contrario sensu.

No se trata de que las decisiones militares sean sometidas a votación; sería tonto. Democratizar las fuerzas armadas significa darles un marco legal claro, actual e insertado en la ética política. Significa que tengan una feliz relación con la sociedad, producto de su transparencia, de su fidedigna y auténtica relación con el Poder Legislativo, recordando el papel de éste como controlador del Ejecutivo. Unas fuerzas armadas democráticas son las que están abiertas a la sociedad, que no engendran misterios y menos dudas o temores. Que saben que el deber de obediencia no es ciego, que no debe reñir con la legalidad.

La Ley de Disciplina previene cómo deberá ser la conducta del militar. Particularmente el artículo 14 dispone: “Queda prohibido al militar dar órdenes cuya ejecución constituya delito; el militar que las expida y el subalterno que las cumpla serán responsables conforme al Código de Justicia Militar”. Ante esto y mucho más, su comandante supremo, el presidente Calderón, no sólo hace caso omiso, sino que pareciera que ha recibido el mandato de que hay que usar a las fuerzas armadas cómo para lo que sea, sin ver que el mal estructural que les produce será dificilísimo de revertir.

Me consta cómo personal de menores jerarquías habla despectivamente de su comandante supremo; cómo encuentran inexplicable aquello a lo que se les obliga. Cierto es también que abundan los que, con pagas ya satisfactorias y cierto sentido belicoso, ven en su posible entrada en combate una íntima realización. Malo que quienes por su mayor antigüedad, jerarquía y estudios pensaran igual.

Qué falta ha hecho un programa –en todos los ejércitos en operación existe– para convencer, justificar y exaltar en las tropas la razón patriótica de las tareas de cada día, aun la posibilidad de morir. Es inexplicable la omisión, porque ese recurso del ejercicio de mando, como fortalecer la autoestima individual y colectiva, se estudia en las escuelas superiores.

Así nos encontramos con que algunas de las instituciones más preciadas en toda sociedad civilizada y democrática, en México están en riesgo de ser desdeñadas. Antes de proseguir con el proyecto de ley de seguridad nacional, ¿por qué no se ha reflexionado en esto? Habría respuestas: El Presidente no tiene un deber formal por el que entender el fondo de tales situaciones, no es su profesión. Sus secretarios de Estado, de Defensa y Marina, sí.

Ellos tienen el deber de valorar y resolver cómo se manejan las tropas. Dentro hay una propensión preocupante al deterioro moral, profesional y la creciente percepción de rechazo social a su presencia. Una depresión colectiva ya endémica, que en el medio se llama “fatiga de combate”, trastorno que se evidencia como un síndrome de estrés y repulsión al combate. ¿Qué explicaría el creciente número de suicidios?

Hoy sucede como en aquella funesta reunión de principios de esta administración en que se ordenó desatar la guerra. Quienes debían llamar a una reflexión, a pedir un brevísimo tiempo para calcular el cómo y los alcances de la orden, callaron. Un día asumirán saber qué es connivencia. Cada vez se habla más de una “comisión de la verdad” en el próximo sexenio y los presuntos involucrados ya se sienten indiciados.

Ellos conocen el peso del término “estrategia”, que nunca ellos ni nadie han conocido expresada en un documento comprensible. Tal estrategia por sus alcances debería ser un documento que mañana sería público, pues de existir sería histórico. Imposible, pues la estrategia fueron sólo palabras. Mañana se justificará con que es información de seguridad nacional. Así seguiremos yéndonos a pique. Es por esta actitud anticipada que el tema de la comisión de la verdad toma relevancia. Guatemala, Salvador, Costa Rica, Honduras, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Brasil y otros países han sabido llamar a cuentas a sus violadores de derechos humanos. México no puede ser la excepción.

Con esos silencios abyectos de quienes sí saben lo que pasa y sus consecuencias se concreta la culpabilidad. Los errores de la “estrategia” por nadie conocida en lo concreto son carga del Presidente, pero la distorsión institucional e histórica de los cuerpos militares y policiacos es responsabilidad ética y técnica de sus jefes; ellos saben muy bien lo que pasa y hacia dónde vamos como país de seguir por el camino de la transgresión de la ética política, de la ley y del bien hacer a que las fuerzas armadas estaban acostumbradas.

hienca@prodigy.net.mx







30 jul 2011




Desfiladero








Para salir de esta pesadilla sólo tenemos que despertar









Jaime Avilés






Quienes afirman que todos” los legisladores son “corresponsables” de la violencia que nos ha destruido como país, pecan de soberbia. No pueden vestir con ese sambenito a los que ocuparon las tribunas del Congreso en 2008 para tratar de impedir la privatización de Pemex. Tampoco pueden meter en el saco universal de la culpa a quienes, trabajando discreta pero eficazmente en las comisiones de la Cámara de Diputados, han frenado la aprobación de la reforma laboral y las modificaciones a la Ley de Seguridad Nacional. Esos legisladores, que tienen rostro, nombre y apellido, representan al Movimiento de Regeneración Nacional y responden al liderazgo de Andrés Manuel López Obrador.

Es verdad que la actual legislatura es indefendible. En ella han entretejido intereses y nexos los representantes de todas las expresiones del neoliberalismo salinista. Sin embargo, se equivocan quienes al descalificar a esos usurpadores de la representación popular, condenan a arder en el fuego de su santa indignación la casa que los alberga, una tarea tan absurda como sería la de quemar una cama para acabar con las chinches.

No es hora de renunciar a la política aunque nos repugnen los políticos del sistema. Mucho menos es hora de estigmatizar al Poder Legislativo, como hace a diario la televisión, para desmovilizar a la gente. Es la hora de organizarnos como pueblo a todo lo largo y ancho del país, para ganar el Congreso. Ante la multiplicación de murallas, alambradas y fosos llenos de cocodrilos, que la olinarquía ha colocado en torno de la Presidencia de la República para que nadie se la arrebate, tal vez lo correcto en 2012 sea buscar la mayoría legislativa, para sentar las bases de un régimen parlamentario que ponga en marcha un auténtico proceso de liberación nacional.

Necesitamos actualizar nuestras definiciones. Lo que nos vendieron como “la guerra de Calderón contra el crimen organizado”, en realidad era una guerra encubierta que el gobierno de Estados Unidos lanzó contra el pueblo de México para despojarnos de nuestras inmensas riquezas naturales, arrebatarnos la poca soberanía que nos queda y dotar a los bandos en pugna –los cárteles y las fuerzas armadas– de poderes extraordinarios que ya escapan a toda forma de control social.

A cinco años del inicio del histórico plantón de Reforma, que trató denodadamente de evitar la tragedia que hoy vivimos, hoy resulta más que obvio que, a través de Calderón, la Casa Blanca nos impuso un régimen cívico-militar en la forma de una narcodictadura, que debemos analizar con la cámara Phantom para mejor comprenderla, resistirla y derrotarla.

Por el lado “cívico” nos cogobiernan las televisoras (que fabrican “gobernantes” y controlan el cuerpo y la mente de decenas de millones de personas), los grandes empresarios que no pagan impuestos y son dueños de casi todo, los políticos y policías que trabajan para ellos y las industrias que lavan los 50 mil millones de dólares anuales de la droga, que son la base de la economía del país.

A su vez, por el lado “militar”, coexisten, uniformados o no, quienes portando armas de grueso calibre y actuando al abrigo de la impunidad, andan por carreteras y ciudades matando, torturando y desapareciendo a personas indefensas, en un combate perpetuo, sin pies ni cabeza, pero con dos objetivos claros, por lo menos muy claros para el Pentágono. Uno, táctico –paralizarnos políticamente por medio del terror–, el otro, estratégico: diezmarnos como población.

Cuando al calor de la crisis del corralito en Argentina multitudes enardecidas repetían a diario, en violentas manifestaciones de protesta, “que se vayan todos” (los políticos en general), a la postre, los únicos que se vieron obligados a abandonar la escena pública fueron, irónicamente, los creadores de esa atractiva consigna, es decir, los escasos legisladores de la izquierda pura y dura, que efectivamente se fueron a sus casas mientras regresaban al poder los peronistas (esa fallida versión sudamericana del PRI).

Aquí, desde el movimiento de Javier Sicilia, voces respetables y queridas llaman a no votar en las elecciones del año próximo. Esto, afirman, despojaría de toda “legitimidad” a la clase política. Detengámonos a examinar esta idea. Para la gente de a pie, a la “clase política” pertenecen los ineptos fanfarrones del Poder Ejecutivo, los miembros del Congreso en ambas cámaras, los ministros de la Corte y su larga cauda de magistrados y jueces, los gobernadores y legisladores de los estados, los presidentes municipales y los dirigentes de los partidos, los levantacejas de la pantalla chica, los opinócratas de las cadenas radiofónicas, los obispos, cardenales y arzobispos, etcétera. ¿Vamos a dejar de votar para deslegitimarlos? No tiene sentido. Sería como tratar de rapar a Carlos Salinas de Gortari.

Además, también son parte de la clase política los activistas sociales, los militantes de los movimientos ciudadanos, las ONG, los periodistas del universo de papel impreso, los blogueros, los 300 mil que todo lo debaten a toda hora en Twitter y los ingenuos que participamos en los círculos de estudio de Facebook, como “Fuera Orozco”, que organiza el descontento contra la aliada de Elba Esther Gordillo en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, o “Los gastos pendejos”, que documenta las compras fraudulentas hechas por la Marina, el Ejército, la Policía Federal y demás dependencias gubernamentales a ciencia y paciencia de Calderón.

Para asombro de unos y malestar de otros, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad ha hecho suyos la agenda y el discurso de la nueva derecha que se pretende “modernizadora”. Del brazo de Calderón, esa nueva derecha exige relección inmediata de los miembros del Poder Legislativo al mismo tiempo que los denigra, así como la incorporación de las candidaturas sin partido mientras amaga con el fantasma del voto nulo. ¿Cuál es su meta? ¿Que nada estorbe o entorpezca el cambio o de mandos en la cúpula de la narcodictadura? ¿Que al igual que en el estado de México el pueblo se mantenga al margen de las urnas y Calderón –haiga sido como haiga sido– se quede otros seis años, o bien le entregue el poder a Cordero, Don Beltrone o Peña Nieto, y el país siga igual, es decir, en el caos?

Dentro de 72 horas, probablemente, la historia de la humanidad entrará en una nueva etapa, que será inaugurada por un brutal desplome del dólar, si Obama no consigue aplazar la suspensión de pagos de Estados Unidos al FMI. Si el dólar deja de ser la moneda de referencia para todas las economías del planeta, vamos a experimentar muy emocionantes turbulencias en la ciudad, el país, el continente y el hemisferio donde estemos. En México se viven situaciones límites en todos los ámbitos: de represión desatada por los golpeadores de Esther Orozco contra los estudiantes de la UACM a la cólera de los vecinos de Tlalpan y Magdalena Contreras, provocada por la descarada corrupción de los delegados Higinio Chávez y Eduardo Hernández.

De la ira que sienten los habitantes de Nuevo León porque su “gobernador” se mudó a Texas, al pánico de los que viven en Veracruz por la creciente violencia de Los Zetas, la Marina y el Ejército. Del terror de los migrantes que van de Chiapas a Estados Unidos al nerviosismo de los más ricos entre los ricos que tiemblan pensando en que una nueva recesión en Estados Unidos agudizará en todo el orbe el estallido social. No, no es la hora de darle la espalda a la política, sino de cambiar de política y de políticos. Para salir de esta pesadilla sólo tenemos que despertar.

jamastu@gmail.com














Sicilia, apaleado por el círculo rojo





Federico Arreola

2011-07-29



Lo mejor de la prensa mexicana (pienso en gente honorable, independiente y valiente como Julio Hernández de La Jornada), ha cuestionado seriamente a Javier Sicilia por sus diálogos con Felipe Calderón y Manlio Fabio Beltrones.

Eso es algo que debería preocupar al poeta y que seguramente le preocupa.

Más tendría que preocupar a Sicilia que lo elogie lo peor de la prensa mexicana (pienso en personas poco dignas como Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva, columnistas de Milenio invariablemente entregados al poder).

Antes, cuando el movimiento de Sicilia principiaba, a Sicilia lo criticaban en Milenio y lo ensalzaban en La Jornada.

Ocurría así porque la protesta del poeta era mal vista por el gobierno, qué tiempos aquellos.

La percepción de los medios se invirtió cuando el gobierno empezó a ver con buenos ojos a Javier Sicilia y a las personas que lo apoyan.

Solo por dar un ejemplo de lo que ahora se piensa de Sicilia en el llamado círculo rojo, cito a Julio Hernández, de La Jornada:

“El poeta Javier Sicilia ha convertido un movimiento social de exigencias en un vehículo personal de traslado y transferencia de emociones individuales. Ambivalente, contradictorio, centrado y concentrado en sí mismo y en un pequeño grupo que le rodea, asesora y conduce, el padre de uno de los jóvenes asesinados meses atrás en Cuernavaca ha ido derivando la suerte de mandato colectivo que en un principio tuvo hacia meros ejercicios espirituales, retóricos y fotográficos que están siendo aprovechados gozosamente por diversos personajes de la elite política nacional.

“Del perdón como demanda ética a una clase política inmoral, al reparto entusiasta de besos y abrazos como una especie de comunión expiatoria. Sicilia ha colocado en el centro de su estandarte eclesiástico la demanda de que los políticos pecadores pidan perdón, como si el simple hecho de expresar determinadas palabras convirtiese a los cínicos oficiantes del poder en entes redimidos…

“Desgaste y confusión de aquel movimiento original no solamente por el hecho de que el líder Sicilia ha decidido imponer su visión y métodos, sin que haya consulta o decisiones compartidas con algún segmento representativo que no sea el de quienes forman parte de su comité central, sino, sobre todo, porque las escenografías hasta ahora montadas solamente están consolidando al mismo sistema supuestamente combatido o al que presuntamente se exigen cuentas y correcciones, mismas que le son prometidas pero sin seriedad procesal ni compromisos de calendario, en algo parecido a jugar el dedo en la boca a sabiendas de que los tiempos electorales están encima y nada de lo que hoy se diga o jure habrá de tener espacio para cumplimiento real sino después de las elecciones de 2012…

“Un punto altamente demostrativo de la confusión y miopía que se ha impuesto a ese movimiento desde su cúpula directiva es el relacionado con el inconsulto apoyo que se ha dado al remedo de reforma política que Calderón ha acordado con Beltrones (quien ayer vivió uno de los momentos difíciles de su templada carrera, a la hora de enfrentarse al hecho en curso de ser besado por el poeta del perdón) y que Peña Nieto ha frenado en San Lázaro…”.

Un ejemplo de lo bien que ve ahora a Sicilia la prensa entregada al poder es la columna de este viernes de Ciro Gómez Leyva en Milenio:

“Claro que es posible, completamente posible, me dijo el miércoles Emilio Álvarez Icaza, cuando afinaba detalles para el Diálogo con diputados y senadores. Después de ver y escuchar lo que se dijo ayer en el Castillo de Chapultepec, uno pensaría que sí, que es completamente posible.

“¿Qué? Darle sentido ciudadano a la iniciativa de Ley de Seguridad Nacional. Legislar eficazmente en favor de las víctimas, así sean los hijos de los sicarios más malditos. Emprender, en serio, el duro camino de una Comisión de la Verdad que reconcilie a los mexicanos, no una que los divida más. Porque, lo dijo Javier Sicilia parafraseando a Gandhi: no hay camino a la paz, la paz es el camino.

“¿Qué? Sacar una reforma política para las elecciones federales de 2012, así sea apenas para las candidaturas independientes y las iniciativas ciudadanas (el PRI se obstina en bloquear la reelección). Es cosa de que los legisladores quieran. La fórmula legislativa es sencilla, completamente posible. Lo contrario, otra vez Sicilia, varias veces Sicilia, puede encaminar las cosas al desfiladero, a las ‘elecciones de la ignominia’…”.

Yo sigo creyendo en la buena fe de Sicilia y en la pureza de su movimiento...

Lo que no creo es que Calderón y Beltrones realmente vayan a cumplir al poeta lo que han prometido: reformas positivas para la nación que conduzcan a la paz.

En mi opinión, los políticos, esos políticos, están engañando a Javier Sicilia, por eso ya aposté una comida a que así ocurrirá y no tengo duda de que ganaré.

Desde luego, cuando se me pague pediré el vino más caro que exista en el restaurante en el que brindaré, una vez más, por único que sigue de pie en nuestro país: el cinismo de unos pocos y la ingenuidad de la mayorìa .