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17 abr 2012


La soberanía energética nacional


Luis Hernández Navarro


El anuncio de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, de que el Estado declaraba de utilidad pública y sujeto a la expropiación 51 por ciento de las acciones pertenecientes a Repsol-YPF no es, como sostiene Felipe Calderón, una decisión muy poco responsable y muy poco racional”. Es falso que –como afirmó el mandatario mexicano– no lleve a nada y perjudique a su país como destino de inversión.

Por el contrario, la reivindicación de una soberanía energética nacional por la señora Kirchner forma parte de los nuevos vientos que soplan en América Latina. Con el nuevo siglo, varios gobiernos progresistas de la región han renegociado los contratos firmados por gobiernos de derecha con las empresas petroleras trasnacionales y pasado a tener pleno control sobre recursos naturales claves. Con la expansión de las explotaciones de gas y los precios del oro negro al alza, los estados han decidido cambiar las reglas del juego.

El control sobre la renta petrolera ha permitido a países como Venezuela, Bolivia y Ecuador destinar cuantiosos recursos a programas para reorientar su desarrollo, mitigar la pobreza, combatir el analfabetismo, mejorar la salud y construir redes de protección social. Los resultados de esta política de bienestar social son evidentes.

En 2008, Rafael Correa, presidente de Ecuador, advirtió a Felipe Calderón: “ser de derecha ya pasó de moda en América Latina”. Ahora tendría que recordárselo, no sólo al mandatario mexicano, sino a tres de los aspirantes a relevarlo en el puesto. Las trasnochadas propuestas de los candidatos Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri, que reivindican la apertura de Pemex a la inversión privada, están en la misma dirección que los dislates del mandatario mexicano. Como lo están, también, las declaraciones en la Universidad de las Américas Puebla del zedillista Luis Téllez, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores y antiguo representante de la inversora Carlyle, demandando abrir Pemex a la iniciativa privada para poder operar en la Bolsa de Valores y obtener ganancias como una verdadera empresa.


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15 feb 2012


La telenovela electoral mexicana


Luis Hernández Navarro


La trama de la telenovela electoral mexicana ha dado un vuelco en las últimas tres semanas. En el último capítulo de la serie, la nave tricolor y su piloto hacen agua. Enrique Peña Nieto, el joven galán que prometía renovar el país, ha resultado ser un macho irresponsable que procreó hijos fuera del matrimonio y atormentó a su primera esposa con sus infidelidades. Si así se porta con sus seres cercanos –dicen los mensajes transmitidos por las redes sociales–, ¿qué no le hará al país?

Resulta además que el transporte en que Peña Nieto viaja camino a Los Pinos, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), no es el eficaz y moderno vehículo que presumía ser, sino la misma carcacha de siempre, la que condujo al país al desastre en el que se encuentra. El golpeteo sobre la nave tricolor ha sido despiadado y la fantasía de su reinvención se ha ido desvaneciendo conforme avanzan los días, tanto así que la ilusión de que la gasolina del voto duro le alcance para llegar como puntero a julio se ha ido desvaneciendo.

El que encuentre el nuevo PRI, que lo devuelva. Cinco años construyendo una imagen novedosa, rejuvenecida del partido han comenzado a irse por la borda. Y eso que las campañas electorales no comienzan aún oficialmente. No deja de ser significativo que, a pesar de todo el dinero invertido, ningún intelectual de peso haya expresado simpatía por Peña Nieto.

La nueva estrella de la telenovela es Josefina Vázquez Mota, que triunfó en las elecciones internas del Partido Acción Nacional (PAN) presentándose como la abanderada del “cambio sin ruptura”, como la candidata de los ciudadanos que, sin romper con Felipe Calderón, pero sin plegarse incondicionalmente a él, quiere un nuevo rumbo para la nación, al tiempo que impide el regreso del PRI a Palacio Nacional.

En un país de machos –dice el nuevo guión de la tragicomedia nacional– Vázquez Mota representa la posibilidad de que una mujer sea, por primera vez en la historia, presidente de la República. Asesorada por un equipo de personajes notables que la han acompañado en su peregrinar por la administración pública y los puestos de elección popular, ella encarna –según sus publicistas– la verdadera modernidad.

Y como los guionistas quieren que la contienda electoral sea solamente de dos, han decidido arrumbar a Andrés Manuel López Obrador y su república amorosa, a fuerza de encuestas, al tercer lugar de la competencia. “No crece”, dicen, mientras en los medios de comunicación arrecia la campaña contra el tabasqueño.

Pero, por más que ése sea el mensaje que se quiere enviar, Vázquez Mota no representa la modernidad y su independencia de Calderón está en entredicho. Como documentó la prensa nacional desde el día mismo de la elección interna, ella triunfó con el apoyo de funcionarios federales y estatales que utilizaron recursos públicos para inducir el voto a su favor. Utilizó los viejos métodos corruptos puestos en práctica durante décadas por el PRI. El sello de su victoria fueron los sobornos, las amenazas, la entrega de despensas a los votantes más pobres y el uso del gobierno con fines facciosos.

Proveniente de las filas del sindicalismo empresarial más conservador, Vázquez Mota es impulsada por una importante coalición de fuerzas de ultraderecha, el Yunque incluido. Forjado como sociedad secreta en las catacumbas para “defender la religión católica y luchar contra las fuerzas de Satanás, así sea mediante la violencia” e “instaurar el reino de Dios en la Tierra”, la bendición del Yunque fue muy importante para la diputada con licencia.

Como señaló en estas mismas páginas Soledad Loaeza, a lo largo de su campaña Josefina había logrado despertar simpatía en quienes ven con buenos ojos que una mujer gane los comicios presidenciales del próximo 1º de julio. Sin embargo, su integrismo religioso decepcionó a quienes sin ser panistas temen el regreso del PRI al poder y ven con recelo a López Obrador. Cuando el pasado 31 de enero, la aspirante pidió a los militantes de su partido que el día de las elecciones internas fueran primero a misa y luego a votar, el desencanto cundió. La autora de la más importante historia del PAN lo llamó el voto del Espíritu Santo. El exhorto a ir a misa fue visto como llamado a un pasado que se creía desaparecido y como la constatación de que el PAN no es un partido confesional.

Pero, además, como han señalado diversas agrupaciones feministas, la candidatura de Vázquez Mota pone en entredicho la defensa de los derechos sexuales y reproductivos. El PAN está en contra de que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo. Ninguna de las ocho iniciativas que ella propuso en la Cámara de Diputados tiene que ver con los derechos de las mujeres.

Vázquez Mota fue secretaria de Educación Pública. Allí construyó una estrecha alianza con un grupo de poderosos empresarios que impulsan la privatización de la enseñanza, promueven el abandono de la educación laica en las escuelas públicas y quieren impulsar una ambiciosa ofensiva contra el sindicato magisterial y sus maestros.

Ése es el caso de Mexicanos Primero. El organismo nació por iniciativa de Alejandro Ramírez Magaña, hijo del dueño de Organización Ramírez-Cinépolis. Egresado de Harvard, trabajó en la Sedeso con Vázquez Mota como secretario técnico del gabinete de Desarrollo Humano. A pesar de que Mexicanos Primero fue fundada en 2005 –curiosamente cuando Ramírez era funcionario de Sedeso–, su lanzamiento público coincide con el momento en el que Josefina fue designada titular de Educación. Tras la salida de Vázquez Mota de la SEP, el grupo privado empezó a criticar a la secretaría.

Para presentarse como opción moderna, Vázquez Mota, la heroína en ascenso en la nueva trama de la telenovela electoral, tiene ante así el reto de ocultar el abanico de las fuerzas reaccionarias y confesionales que la apoyan. Habrá que ver si lo logra.





7 feb 2012


Luis Javier Garrido: la dignidad de una vida libre


Luis Hernández Navarro


No dio tregua al poder. No hizo concesión alguna con los poderosos. Guiado por sus convicciones, acudió adonde fue requerido para tratar de impedir injusticias y ayudar a construir un país libre y democrático. Luis Javier Garrido fue, sin desmayo alguno, hasta el final de sus días, un intelectual público comprometido con la crítica al príncipe.

Profesor universitario, hombre culto, amante de las letras y la música, lector y aficionado al cine, dueño de una voluminosa biblioteca y una espectacular videoteca, autor de dos libros claves sobre la vida política de México relativos al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la Corriente Democrática, Luis Javier hizo política en favor de las mejores causas a través del periodismo.

Sus artículos semanales en La Jornada, organizados invariablemente en forma de 10 tesis, son un ejemplo vivo de, como dijo Genaro Carnero Checa sobre la trayectoria periodística de José Carlos Mariátegui, acción escrita. Garrido hizo del periodismo un ejercicio vivo. Su palabra desbordaba calidad histórica.

Sus artículos eran una breve pero profunda disección de la realidad política nacional. En ellos reconstruyó la vida de un tiempo, e incidió en esa vida. Siempre enterado, dotado de una pluma ágil, escribió sus pequeños ensayos con un lenguaje eficaz, particular, alejado de las abstracciones bizantinas y escolásticas.

Sus análisis se convirtieron en parte del sentido común de una amplia franja de la izquierda mexicana. Él construyó una forma de entender y explicar la realidad política nacional que tuvo gran influencia, no porque fuera citado con frecuencia, sino porque pasó a formar parte de la visión del mundo del campo nacional-popular. Anticipó ideas-fuerza sobre el país que al ser formuladas parecieron estridentes o fuera de foco, pero que con el tiempo fueron aceptadas como verdades evidentes.

Sus críticas provocaban gran escozor en el mundo intelectual. Implacable con el poder y sus amanuenses, enfrentado con la nomenclatura universitaria y la mayoría de los dirigentes de los partidos políticos, pero al mismo tiempo poseedor de credenciales académicas del más alto nivel, enfrentó tanto la descalificación como el vacío de una parte de la República de la Letras. La derecha intelectual lo acusó de “xenófobo de izquierda” por la aguda radiografía que hizo del hoy difunto Juan Camilo Mouriño, al que bautizó como el “aventurero gallego”.

Su compromiso con la defensa de la democracia, la soberanía nacional, el petróleo, la causa zapatista, la lucha contra los fraudes electorales de 1988 y 2006, la huelga universitaria de 1999 y un conglomerado variopinto de luchas sociales fue más allá de sus textos periodísticos. Lo mismo asesoró movimientos populares que redactó documentos de análisis de posicionamiento político, que dio conferencias en los más diversos foros.

Interesado en desentrañar las claves del altermundismo, asistió como enviado de La Jornada a los foros sociales mundiales en India (2004), Porto Alegre (2005) y Nairobi (2007). Escribía sus reportes con pluma fuente y los enviaba a la redacción del periódico en la ciudad de México vía fax, donde eran capturados para su publicación. A pesar de las dificultades que cualquier periodista tiene para orientarse en esos actos que se desarrollan sin agenda precisa y no llegan a conclusiones, sus notas reprodujeron agudamente la riqueza de los debates y los dilemas que atraviesan el movimiento de movimientos.

Sus artículos contenían con frecuencia referencias futboleras. Para explicar la política mexicana citaba a César Luis Menotti y su teoría del achique, que no es una forma de jugar, sino un recurso para recuperar la pelota y reducir al adversario el espacio de juego. También a Helenio Herrera y su explicación del catenaccio como estrategia defensiva que trata de impedir el triunfo del contendiente con todo tipo de obstáculos.

Luis Javier consideró al EZLN una lección de dignidad y de heroísmo cívico. Emocionado, narró cómo el 17 de febrero de 1994, durante el estreno de una nueva puesta en escena del Nabucco, de Verdi, al interpretarse el Va, pensiero, sull’ali dorate del coro de los hebreos, una voz anónima gritó, siendo secundada de inmediato “¡Vivan los indígenas! “¡Vivan, los zapatistas!” Cuando su cercanía con el movimiento de López Obrador lo distanció de los rebeldes del sureste mexicano, manejó sus discrepancias con elegancia y prudencia.

Crítico implacable de los últimos cinco sexenios, catalogó a la administración de Felipe Calderón como un gobierno de facto y a México como un narcoestado. Según Luis Javier, el significado del fraude de 2006 quedó claro a lo largo de esta administración: lo que se acordó entonces fue que Estados Unidos respaldaría al panista para instalarse en la silla presidencial, a cambio de que el nuevo gobierno le entregara sin reservas el control de los recursos básicos del país. De acuerdo con él, los halcones washingtonianos impusieron a Calderón la estrategia de la seudoguerra contra el narco, a fin de alcanzar estos objetivos.

Pieza fundamental de esta ocupación es el Plan México, que –de acuerdo con el analista– busca instalar por Estados Unidos un más pleno y abierto sistema de dominación, en función de su petróleo y su interés geopolítico. Este plan entraña hacer del país un espacio de las guerras de Estados Unidos. Desde esta lógica –asegura– la lucha contra el narcotráfico es un pretexto para el apoderamiento abierto de las trasnacionales de los recursos estratégicos de México, y el control por Washington del territorio nacional. Lo que existe hoy entre ambos países, gracias a las administraciones panistas, es un pacto de sumisión militar y entrega de soberanía por nuestro país.

Decía Goethe, en una frase que le gustaba citar a José Revueltas: “Sólo es digno de la vida libre aquel que pasa sus días en lucha desigual”. Luchador permanente contra el poder y la injusticia, Luis Javier Garrido fue, indiscutiblemente, digno de la vida libre.





24 ene 2012


Escobazos al panal
Luis Hernández Navarro


El golpe que recibieron Elba Esther Gordillo y Enrique Peña Nieto fue muy duro. Por más que traten de presentar la ruptura de la alianza electoral entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Nueva Alianza (Panal) como una separación civilizada” y mutuamente conveniente para las partes, en los hechos fue un golpe muy difícil de asimilar.

Durante meses Enrique Peña Nieto defendió contra viento y marea el compromiso electoral que pactó con la profesora Gordillo. Elba Esther se apresuró a soltar sus amarras con el gobierno de Calderón. Decir ahora que es un traspié sin importancia es querer tapar el sol con un dedo.

El mexiquense explicó las razones del convenio con Elba Esther en el programa de televisión Es la hora de opinar, conducido por Leo Zuckerman. “Ambos partidos –dijo allí refiriéndose también al Partido Verde– han acredidato en las elecciones que tienen un electorado que vota por ellos [...]. Casi 10 por ciento. No es un tema menor. El PRI, no obstante estar adelante en todas las encuestas electorales, no asume una actitud ni triunfalista ni arrogante. Por el contrario, se prepara para la competencia. Tenemos que reforzar nuestra posición para ser más competitivos.” ¿Acaso ahora ya no necesita fortalecerla?

Para Elba Esther Gordillo la alianza con Peña Nieto era fundamental. Por un lado le puso en charola de plata una representación parlamentaria que su partido, por sí mismo, nunca obtendrá: 24 candidaturas a diputados y cuatro para senadores. Por el otro, hacía realidad un anhelo recurrente de la cacica sindical: poner en la lista de senadores para Chiapas a su hija Mónica Arriola, y en la de Sinaloa a su yerno Fernando Gónzalez, para perfilarlos como futuros candidatos a gobernadores de esos estados. Pero el sueño se derrumbó.

Digan lo que digan sus promotores, la alianza naufragó. La estrategia electoral de Peña Nieto sufrió un sonoro fracaso, en un momento en que parece deambular sin una idea clara de hacia dónde dirigirse. Simultáneamente, la maniobra electoral de la maestra descarriló, y ahora debe desandar el camino y buscar negociar su devaluado amor al mejor postor, en condiciones muy difíciles.

Luis Castro, el ex agente del Cisen y empleado de Elba Esther que funge como encargado de relaciones públicas del Panal, pero se presenta como su dirigente, declaró que con la alianza su partido iba a perder autonomía por un plato de candidaturas. Se quejó de que el pacto lo echó abajo el sector conservador del PRI. Aseguró que el tricolor quería modificar el convenio de coalición para incorporar en la lista a Campeche, Sonora, Chihuahua, Aguascalientes, Baja California y el Distrito Federal.

En los hechos hay otras razones que explican el hundimiento. A Elba Esther se le atraganta Beatriz Paredes y le encoleriza tener que apoyar a Pablo Escudero, yerno de Manlio Fabio Beltrones. Mónica Arriola quería ser senadora por Chiapas, pero no nació, ni ha vivido, ni ha hecho política allí. Por eso el ex diputado César Augusto Santiago impugnó la candidatura de la hija de Elba Esther ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, argumentando que no es originaria del estado y que para aspirar al cargo es requisito indispensable serlo.

Más: Fernando González, el yerno de la maestra que quería ser senador por Sinaloa, fue uno de los principales responsables de la derrota electoral del PRI en la entidad en julio del año pasado. Su labor en los comicios de 2010 le dejó una larga lista de enemistades y cuentas políticas por cobrar, además de las que ya de por sí tenía su suegra. En las elecciones presidenciales de 2000, Elba incumplió un acuerdo previo de apoyar al sinaloense Francisco Labastida. Según Noé Rivera, el que era entonces su operador político, ella le dijo que lo hacía porque así “voy a ser libre, ya no voy a depender de estos canijos [...], lo que estaba en riesgo si ganaban era mi seguridad personal, la seguridad de mis intereses...” Doce años después, Labastida se cobró la afrenta y ayudó a reventar la alianza.

Sin embargo, el malestar dentro de las filas del tricolor con los términos del convenio va mucho más allá de Chiapas y Sinaloa. En las últimas semanas se evidenció la falta de consensos para construir candidaturas únicas y la ruptura interna del PRI en Yucatán, Jalisco, Tabasco, DF, Morelos, Baja California, Puebla, Zacatecas, Sonora, Guerrero, Quintana Roo. Ante la complejidad de la revuelta Peña Nieto tuvo que cancelar el acto que se tenía programado en Culiacán, Sinaloa, y dedicarse a encabezar las reuniones con la dirigencia a fin de evitar más fracturas.

Aunque la ruptura con Elba sea mala para Peña Nieto, no lo es necesariamente para muchos priístas, que juzgaban inadmisible el convenio. Para muchos, el regreso de la profesora al partido por la puerta de atrás era una afrenta. No pocos tienen presente la carta que ella les envió a raíz de su salida del partido en julio de 2006: “Cuando hayan llevado al PRI a la quiebra, estas caricaturas de Robespierre que hoy ordenan mi expulsión, tendrán que cortarse la cabeza a sí mismos”.

Preocupado por anticiparse a la guerra sucia en su contra, Peña Nieto dedicó los últimos días de su precampaña a dar entrevistas a medios de comunicación a los que habló sobre sus hijos fuera del matrimonio, la muerte de su esposa y su relación con Arturo Montiel. Simultáneamente organizó actos multitudinarios en Yucatán, Nuevo León y Durango.

Sin embargo, la ruptura con Elba abolló esta maniobra. Hizo evidente que el mexiquense no puede cumplir su palabra. Los distintos grupos internos han mostrado ser capaces de imponerle condiciones, cuando hasta hace unos días muchos parecían estar absolutamente subordinados a él. De paso, hizo renacer la sospecha de que algunos de los barones priístas pueden no estar interesados en el triunfo de su candidato.

El escobazo al Panal obliga al partido ahora a buscar adeptos entre las filas de los priístas descontentos. Difícilmente lo logrará. La lucha de Elba Esther es ahora por su supervivencia
.

17 ene 2012


Enrique Peña Nieto y los libros


Luis Hernández Navarro


Está claro que los libros no son lo suyo. Aunque lleven la firma de Enrique Peña Nieto, él ni los lee ni los escribe. Por culpa de ellos su aspiración a mudarse a vivir a Los Pinos sufrió un severo traspié y su popularidad entró en un tobogán por el que se desliza incontenible.

No es exageración. Según diversas encuestas, la intención de voto en su favor pasó en los últimos 20 meses de 54 a 42 por ciento, es decir, 12 puntos. De acuerdo con Mitofsky, el candidato bajó 3 puntos en diciembre, es decir, unos 2 millones de votos. Sus errores y dislates lo están hundiendo.

De acuerdo con la encuesta publicada en Excélsior el pasado 10 de enero, a pesar de que el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) es identificado por prácticamente toda la población (96 por ciento), tiene 31 por ciento de opiniones negativas. Una cifra considerablemente alta.

Tampoco le va bien al ex gobernador mexiquense en el sondeo entre los presidentes ejecutivos de empresas (CEO, por sus siglas en inglés) de las 500 firmas más importantes de México, difundido por CNNExpansión el 10 de enero. De acuerdo con Pulso Expansión 500, tan sólo 16.7 por ciento de los CEO encuestados votarían por Peña si hoy fueran las elecciones presidenciales; 53.7 por ciento lo harían por Josefina Vázquez Mota, mientras 3.7 por ciento apoyarían a Andrés Manuel López Obrador.

Esta tendencia se confirmó en el banquete de Los 300, la reunión anual de la revista Líderes Mexicanos. Orador único en la sesión de la tarde, el abanderado tricolor improvisó un discurso de casi una hora. El resultado fue fatal. Según Jorge Volpi, “los rostros de los invitados pasan de la curiosidad al aburrimiento y de la decepción a la ira (...) Peña no articula una sola idea original, un solo planteamiento brillante, un solo destello de lucidez que escape al lugar común. Al final de la comida, las mismas preguntas flotan entre los comensales. ¿Éste es el joven líder que se presenta como el renovador del PRI? ¿Éste es el político que encabeza las encuestas? (Reforma, 8/1/12)”.

Todo comenzó con los libros. Sin mayores quejas de los priístas, Peña dejó de lado la propuesta elaborada por la Fundación Colosio titulada Programa para México, por un país con rumbo; un diálogo con la sociedad mexicana. En su lugar estableció como eje programático de su campaña el libro México, la gran esperanza: un Estado eficaz para una democracia de resultados.

Como la legislación electoral fija limitaciones al uso de los medios de comunicación en tiempos oficiales para los partidos que han acordado candidaturas únicas, el PRI definió una estrategia de campaña organizada alrededor de presentaciones del libro en todo el país.

El banderazo de salida se dio el 23 de noviembre de 2010. Para evitar desagradables sorpresas, el libro se presentó por primera ocasión en una exclusiva reunión con 200 invitados en la Casa del Lago, a la que hubo ingreso restringido, previa invitación.

El libro es un desigual amasijo de recetas neoliberales similares a las diseñadas por la tecnocracia zedillista y que han tenido continuidad (en políticas y en políticos) durante el sexenio panista. Lo mismo retoma las propuestas de Santiago Levy sobre seguridad social que propone candados para dar al PRI una mayoría artificial y excluyente en el Congreso de la Unión.

Un día después del lanzamiento del libro en la Casa del Lago, un panel de comentaristas lo ensalzó y analizó en el programa Es la hora de opinar, transmitido por Televisa y conducido por Leo Zuckerman. Allí Peña Nieto reconoció indirectamente que el libro no fue escrito por él, sino por un grupo de colaboradores, a los que agradeció su trabajo. “Ni soy autor de la propuesta, sí de la idea y del convencimiento...”, dijo.

La siguiente estación en la campaña presidencial que no se atreve a decir su nombre fue la presentación de la obra en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. Allí quedó claro que el peor enemigo de Peña Nieto es él mismo. Incapaz de mencionar tres títulos que libros que lo impactaron en su vida, mostró su ignorancia, su falta de sentido común y su incapacidad para enfrentar la adversidad.

El candidato evidenció tener quijada de vidrio. Para no exponerlo más, la gira nacional de presentaciones de México, la gran esperanza, fue suspendida. Con ello se canceló la posibilidad de legitimar la propuesta del mexiquense en una interlocución con empresarios, universitarios, investigadores y académicos.

El equipo de Peña levantó un cerco para evitar someterlo a preguntas inadecuadas que lo hicieran resbalar, y lo metió a una dinámica de activismo sin sustento programático, cuya realización corresponde al cierre de la campaña electoral, no a su arranque. Se organizaron así actos masivos al más viejo estilo tricolor, promovidos por sus más allegados en los gobiernos estatales de Hidalgo, Campeche, Yucatán y Chihuahua.

Con poco tino, sus estrategas buscaron repetir en Huejutla lo realizado por el malogrado candidato Luis Donaldo Colosio en su arranque de campaña. Peña Nieto llegó cuatro horas tarde al evento y cometió una nueva pifia. Al concluir, intentó despedirse en náhuatl, pero lo hizo mal, diciendo tlaxcali miak (muchas tortillas), cuando debió decir tlaskamati miak, que significa: muchas gracias.

El descenso en las intenciones de voto del precandidato tiene que ver con sus errores, tropiezos y deslices verbales, a raíz de su participación en la FIL, el mensaje de su hija en Twitter llamando prole a quienes criticaron a su padre, el desconocimiento del salario mínimo y del precio de la tortilla, y la confusión en el mitin de Huejutla.

Como parte de una estrategia de contención de daños, intelectuales afines a Peña Nieto desestiman sus pifias e insisten en que en un país sin lectores, como México, los libros no votan. Puede que sea cierto cierto que los libros no votan; sin embargo, a juzgar por la debacle de la candidatura del mexiquense, los libros rebotan.




29 nov 2011


La mano tendida



Luis Hernández Navarro

En su artículo Debate en libertad”, Enrique Krauze ofrece a La Jornada tender la mano. Lo hace al tiempo que lanza nuevas calumnias y mentiras contra el diario y sus directivos. Su propuesta despide la misma fragancia que la emitida el 1º de agosto de 1968 por Gustavo Díaz Ordaz en Guadalajara. En aquella fecha, el presidente ofreció su mano extendida a quien quisiera estrecharla. Después de eso ordenó la matanza del 2 de octubre.

Este doble rasero quedó al descubierto en su escrito “Pasar la página”, publicado el pasado domingo 27 de noviembre. Allí el escritor se declara dispuesto al debate de ideas, pero lo hace diciendo nuevas falsedades e infundios contra La Jornada. Sin aportar pruebas, acusa al periódico de estalinista, mentiroso y antisemita.

El actual pleito con La Jornada tiene más de siete años. En marzo de 2004, Fernando García Ramírez, subdirector de Letras Libres, incriminó al diario como cómplice del terror de ETA. Su calumnia carecía de cualquier sustento. Enrique Krauze, el director de la revista, apoyó a su pupilo y se negó a disculparse.

A pesar del tiempo transcurrido desde la aparición del libelo, el director de Letras Libres sigue denunciando a La Jornada de ser cómplice de ETA y justificando las calumnias de García Ramírez. En “Debate en libertad”, afirma que Josetxo Zaldúa, coordinador general de edición, tenía dos procesos abiertos en España al momento de la publicación de “Cómplices del terror”. El señalamiento es falso. Trece años antes, en 1991, el juez Carlos Bueren, de la Audiencia Nacional, cerró los procesos. Josetxo Zaldúa tiene doble nacionalidad (México y España) y viaja libremente por el mundo, incluyendo España, donde estuvo por última vez en julio pasado.

Ahora, a pesar de los infundios, Enrique Krauze pretende hacerse pasar por víctima. Se dice ofendido porque el periódico ha mostrado los intereses a los que sirve, su papel de intelectual orgánico de la derecha iberoamericana y su función como compañero de viaje del Partido Popular de España.

Entre el 11 de mayo de 1998 y el 15 de marzo de 2004 La Jornada criticó en sus editoriales a ETA y su política criminal al menos en 11 ocasiones. Sin ambigüedad señaló que sus atentados eran inadmisibles e injustificables, que la organización debería desaparecer y que ninguna causa justificaba su violencia. No fue novedad. Lo hizo antes y lo ha seguido haciendo después.

En un ejercicio que muestra de cuerpo entero su seriedad y profesionalismo como historiador, Enrique Krauze ocultó estos editoriales. Como eran prueba documental de que él y su revista han mentido durante años, decidió ignorarlos.

Al director de Letras Libres le molesta que se diga que es el intelectual orgánico de la derecha. Nada hay de malo en ello, excepto que él se niega a reconocerlo. Lo es desde que escribió “El timón y la tormenta” para criticar la nacionalización bancaria de 1982, y desde que en 1981 publicó “Caras de la historia”, enojado porque no fue incluido en el libro Historia ¿para qué?, una obra que, según él, es “estatista”. Pero, más allá de su enojo, sus posiciones políticas ante conflictos centrales dentro y fuera de México demuestran que es un hombre de derecha. Sin ir más lejos, basta recordar la posición que defendió en las dos guerras del Golfo.

A pesar de declararse pacifista, el director de Letras Libres avaló las dos intervenciones militares de Estados Unidos en Irak. Durante la primera guerra del golfo Pérsico, la aventura guerrerista de George Bush padre, escribió en La Jornada el 20 de enero de 1991: “Reconocer esos casos no debería bloquear la consideración específica de los momentos en que la acción norteamericana ha contribuido a la paz global. Las dos guerras mundiales y la actual del Pérsico pertenecen a ese género”.

Poco más de 12 años después, en el “El voto de la responsabilidad”, promovió que México apoyara en las Naciones Unidas la invasión a Irak. Fernando del Paso desmontó en La Jornada todos sus argumentos en favor de la locura intervencionista en el artículo “No se vota por la caída de una tiranía, se vota a favor de intereses petroleros estadunidenses”.

Meses más tarde, cuando las tropas estadunidenses ocuparon ese país, El País le preguntó si había sido un error invadir militarmente Irak. “Mira –respondió–, yo creo que tarde o temprano habrían tenido que entrar.” Y añadió sobre la negativa de Francia y Alemania a embarcarse en la agresión bélica: “Estamos hablando de un caso profundo de ingratitud (hacia Estados Unidos) por parte de ellos”.

A pesar de ser vocero de la derecha, Enrique Krauze busca redimir a la izquierda mexicana (y latinoamericana) de sus pecados radicales diciéndole cómo debe comportarse para salvar su alma. Sus consejos son, por supuesto, un recetario social liberal de lo que la derecha anhela que la izquierda sea.

Sus críticas a la izquierda desde hace tres décadas siguen el mismo patrón. Denuesta y falsifica las posiciones de quienes se oponen a sus intereses, presentándolos como personajes arcaicos, populistas, redentores o fundamentalistas. Cuando le responden se hace pasar por víctima y los acusa de ser estalinistas, antisemitas o estatistas. Carente de argumentos documentales, responde con exabruptos viscerales.

Recientemente, destilando racismo, catalogó a los movimientos indígenas del cono sur que luchan contra los estados coloniales como fundamentalismo suave, y consideró que se oponen a los valores democráticos de Occidente.

El autor de El mesías tropical asegura en “Pasar la página” que basta con que Andrés Manuel López Obrador ejerza su ascendiente moral para desterrar el odio del periodismo de La Jornada. Puras ganas de ofender a quienes dirigen y hacen todos los días el diario.

Se equivoca por partida doble el que ofrece tender la mano. Primero, porque el diario practica un periodismo crítico, no de odio. Va a la raíz de los hechos. Informa a sus lectores sin hacer concesiones al poder, algo que desagrada a los poderosos y que es incomprensible para quien sirve a los intereses. Y segundo, porque ningún personaje de la política o del mundo empresarial fija la línea editorial del diario. Que Enrique Krauze crea que los contenidos informativos y de opinión de La Jornada son definidos por López Obrador dice mucho del periodismo que él practica.




9 sep 2011



La lápida





Luis Javier Garrido



La magnitud del escándalo abierto tras la destrucción del casino Royale de Monterrey está poniendo al país, en el contexto de la crisis económica que se ahonda y las elecciones de 2012, ante la necesidad de exigir que Felipe Calderón se retire del cargo que ocupa para responder, con varios de sus colaboradores, ante la justicia.

1. La destrucción del casino Royale de Monterrey el 25 de agosto está siendo la lápida del deplorable gobierno de facto de Felipe Calderón, quien buscó deliberadamente con su “guerra contra el narco” obtener el pleno apoyo de Washington tras el fraude a cambio de entregarle los recursos estratégicos de la nación y el control del país, y a la vez enquistarse en el poder para consolidar los intereses económicos de su grupo al afianzar sus lazos con “el crimen organizado”, todo lo cual ahora está desmoronándosele.

2. La repulsión de la sociedad mexicana al gobierno calderonista por su violencia, corrupción e ineptitud no deja de extenderse, pero los únicos que no parecen darse cuenta del malestar nacional son los operadores de Los Pinos, que con profundo desprecio al pueblo creen que pueden seguir manejando al país con los medios, y se hallan inmersos en una campaña de desinformación según la cual el desastroso gobierno actual ha hecho más que todos los gobiernos del pasado en su conjunto, y así emiten puerilmente cifras mentirosas que creen que alguien les va a creer, sobre todo cuando nuevas informaciones evidencian los vínculos de Calderón y de sus amigos con organizaciones delictivas.

3. La corrupción del panismo calderonista es tan desmedida que ha logrado debilitar hasta sus cimientos al PAN, señalaba Manuel Espino, su ex presidente nacional, el 31 de agosto en el programa de Carmen Aristegui en MVS. Desde que en 2004 Calderón iniciara sus actividades ilícitas en Pemex siendo el titular de Energía de Fox, se vinculara a intereses trasnacionales, y poco después se empeñara en aprobar la ley Televisa, que era un nuevo atraco a la nación, ya estando en Los Pinos estas actividades no han cesado. La familia de Juan Camilo Mouriño, su brazo derecho, recibió 128 contratos ilegales en Pemex (pretendiendo que no eran éticos pero sí “legales”), y los dos más cercanos colaboradores de Calderón, a quienes éste puso al frente del partido, cometieron también presuntos delitos: primero Germán Martínez no dio cuentas de 500 millones de pesos tras la derrota de 2009, y su remplazante César Nava se retiró del cargo ignorando múltiples escándalos como el del departamento supermillonario, recordó Espino, en tanto que Jorge Manzanera, operador electoral de Los Pinos, defraudó millones de pesos de los recursos públicos del partido, sin enumerar otros muchos casos de corrupción.

4. El negocio de los casinos fue entendido por el grupo de Calderón como la clave para consolidarse en el poder, buscando independizarse del grupo salinista que lo llevó a encumbrarse en 2006. El casinero William Andrew Graven acusó el 17 de noviembre de 2008 a su ex socio Juan José Rojas Cardona, quien es señalado hoy como el principal zar de los casinos en México, de haber entregado “dinero ilícito”, proveniente del crimen organizado, a la campaña presidencial de Felipe Calderón en 2006, recordando que fue gracias a los permisos que le concedió primero el gobierno de Fox, y luego el de Calderón, que Rojas Cardona logró tener 16 empresas operadoras de casinos en México (Proceso, 1818).

5. Los dos gobiernos panistas, lo mismo el de Fox que el de Calderón, se empeñaron en hacer de los casinos, que legalizaron de hecho pero no de derecho, un negocio partidista y personal. Luego de que Santiago Creel entregó a Televisa 65 permisos para que lo respaldara en 2006, Francisco Ramírez Acuña, titular de Bucareli de 2006 a 2008 y ahora flamante líder de los diputados del PAN, nombró a Roberto Correa como director adjunto de Juegos y Sorteos, y éste concedió 41 permisos a Atracciones y Emociones Vallarta (incluyendo varios en Nuevo León), y muchos más a El Palacio de los Números, a Administradora Mexicana de Hipódromos y hasta a los españoles del Grupo Codere, protegido del PP de Rajoy y Aznar, donde hay mesas de cartas, dados y apuesta directa, expresamente prohibidos por la ley. De los supuestos ocho zares que controlarían el juego en México, la mayoría representaba ya así a mediados del sexenio los intereses de grupos del PAN vinculados a Calderón, entre ellos los de la familia Madero, que al parecer le ha entrado al queso con fruición (El Universal, 8/9/11).

6. El escándalo político consecuencia del ataque al casino Royale no ha logrado ser acallado por sus dimensiones por Los Pinos. Nuevos videos dados a conocer por Reforma han incriminado ya no sólo a Jonás Larrazabal, el “hermano incómodo”, sino al propio edil regiomontano, Fernando Larrazabal o Larry, como se le conoce en el bajo mundo, pues muestran a funcionarios suyos recibiendo dinero de los dueños de las casas de apuestas, lo que es más grave porque se ha hecho público que Larrazabal, junto con Zeferino Salgado (delegado de la SCT en Nuevo León) y Raúl Gracia (consejero de la Judicatura Federal) fueron designados por Calderón para operar la campaña presidencial de Ernesto Cordero, secretario de Hacienda (Proceso, 1818).

7. En 1993, Salinas generó un gran escándalo al reunir en casa de Antonio Ortiz Mena a los 30 principales empresarios del país, para solicitarle a cada uno 30 millones de pesos para el PRI a fin de financiar la campaña presidencial oficial del año siguiente: el ya legendario “pase de charola”, que entre otros fue censurado por Acción Nacional, que ahora hace lo mismo pero con grandes capos del crimen organizado. De acuerdo con otra información, a principios de año Calderón convocó a los integrantes de la llamada “Santísima Trinidad” regiomontana, para solicitarles que no escatimen esfuerzos para recaudar con ese esquema fondos para el blanquiazul, y por sus grandes simpatías por Calderón, el zar de los casinos ya está trabajando para que “todos los propietarios de casas de apuestas” hagan una colecta de 300 millones de dólares “para apoyar” al próximo candidato presidencial del PAN (Proceso, 1818).

8. La intolerancia de Calderón ante la exigencia de que se cambien las políticas del Estado frente al narco obedece por lo mismo a su interés político de proseguir la entrega del país a Washington, pero también a sus intereses económicos; de ahí la burla que constituyera su “diálogo” con el grupo de Javier Sicilia y ahora su desfachatada actitud ante la demanda de la UNAM, expresada por su rector en el sentido de que se respete el orden constitucional y deje de utilizarse a las fuerzas armadas en la investigación y persecución de los delitos.

9. ¿A quién puede sorprenderle en ese contexto que Calderón rechazara también la advertencia del Consejo de la Judicatura Federal de que no arroje acusaciones por su fracaso a otras instancias, como el Poder Judicial, al que busca endilgarle la responsabilidad por su fracaso?



16 ago 2011



Tultitlán





Luis Hernández Navarro




El migrante guatematelco Julio Fernando Cardona Agustín fue asesinado a golpes hace poco más de una semana. Fue visto por última ocasión en Tultitlán, el sábado 6 de agosto, a bordo de la patrulla 203 de la policía municipal. Los agentes lo detuvieron mientras dormía en las vías del tren, como presunto responsable de un robo. Pocas horas después, su cuerpo sin vida fue encontrado en las vías del ferrocarril aledañas a la Casa del Migrante de Lechería.

Julio Fernando Cardona Agustín era originario del departamento de San Marcos y tenía apenas 19 años de edad. Formó parte de la caravana humanitaria Paso a Paso por la Paz, promovida por el sacerdote Alejandro Solalinde, que recorre el país desde el 25 de julio, promoviendo la protección y el reconocimiento de derechos para los inmigrantes indocumentados centroamericanos en México que se dirigen a Estados Unidos.

Julio Fernando llegó a la Casa del Migrante de San Juan Diego, en Tultitlán, el 2 de agosto. Tres días después recibió un certificado de nacionalidad para gestionar la regularización ofrecida por el Instituto Nacional de Migración a los integrantes de la caravana. El día 6 decidió continuar su viaje a Estados Unidos. Ya no llegó. Fue detenido por policías mexicanos y asesinado.

Lechería, en Tultitlán, es una comunidad a la que llegan de paso miles de centroamericanos. Allí confluyen los ferrocarriles que vienen del sur de México con los que van al norte.

Durante años, los migrantes abordaban el tren rumbo a la frontera en la estación Tultitlán del Tren Suburbano; sin embargo, ahora existen bardas y mallas que hacen más difícil subir. Los indocumentados que arriban a Tultitlán son víctimas frecuentes de redadas, extorsión y persecución de las diversas policías. Con frecuencia, las autoridades actúan en contubernio con las bandas criminales que abusan de los centroamericanos.

Las protestas por la muerte de Julio Fernando no se hicieron esperar. Una semana después, grupos defensores de derechos humanos y migrantes centroamericanos realizaron una caminata silenciosa por las vías del ferrocarril en Arriaga, Chiapas; marcharon para exigir castigo a los homicidas de su compañero. Exigieron eliminar las visas para migrantes y así evitar que sean víctimas del crimen organizado. Llevaron cruces y mantas con las leyendas “Alto a la represión”, “Eliminar visas para migrantes centroamericanos” y “Basta de represión, secuestros, violaciones y asesinatos de migrantes”.

El sábado 13 de agosto, integrantes de la Caravana Paso a Paso y los encargados del albergue Casa Juan Diego convocaron a una procesión pacífica y una liturgia en memoria de Julio Fernando. Sin embargo, un grupo de vecinos, integrado por entre 30 y 50 personas de la colonia Lechería, impidió la realización del acto y amenazó con quemar la Casa del Migrante. Durante seis horas, religiosos y migrantes sufrieron la acometida xenófoba y racista.

Los habitantes que se oponen al albergue aseguran que los migrantes dañan a la comunidad, que son delincuentes y criminales. Culpan a los centroamericanos de la inseguridad que se vive en la zona. Se comportan con ellos de la misma manera en que actúan muchos estadunidenses con los mexicanos que cruzan la frontera.

Marco Antonio Calzada Arroyo, alcalde del municipio y militante del PRI, ha participado directamente en la generación del clima de intolerancia contra los indocumentados centroamericanos. El 2 de septiembre de 2010 se pronunció contra la permanencia del albergue en el municipio, alegando que los migrantes generan inseguridad y no otorgan ningún beneficio a la localidad. Según él, diariamente llegan a Tultitlán entre 100 y 150 sin papeles, todos sin dinero, hambrientos y sedientos, por lo que cometen delitos, como robar tanques de gas en domicilios particulares, violar y secuestrar. Él ha ordenado que se les detenga.

Los responsables del albergue han sido frecuentemente acosados. Guadalupe Calzada Sánchez, fundadora del refugio junto con la Dimensión Pastoral de Movilidad Humana de la Iglesia Católica, sufrió en carne propia estos ataques. El 2 de julio del 2010 hombres armados y vestidos con uniformes de la Policía Federal irrumpieron en la Casa del Migrante e intentaron detener a varios centroamericanos, lo que fue impedido por Calzada Sánchez, entre otros voluntarios, así como por habitantes de Lechería. Tiempo después, Calzada Sánchez recibió amenazas por la labor que realiza.

Abundan los casos de abuso contra los migrantes en Tultitlán, perpetrados por diversas policías. Una sola muestra: el 19 de noviembre de 2009 integrantes de la Policía Federal llegaron al puente Independencia y detuvieron e intentaron llevarse a cinco centroamericanos. Los policías iban a bordo de un vehículo particular. Los sin papeles ya habían sido secuestrados previamente en Veracruz y torturados con golpes de madera en la espalda baja. Finalmente, los agentes desistieron de su intento de llevarse a los indocumentados al percatarse de la presencia de camarógrafos y reporteros de la cadena de televisión estadunidense CBS.

Ser migrante no es delito. Los indocumentados no son ilegales; simple y llanamente son seres humanos que no tienen papeles y que buscan un trabajo para sobrevivir. El clima de xenofobia y racismo en su contra es una vergüenza nacional. Los abusos policiacos que sufren son una canallada. El asesinato de Julio Fernando Cardona no debe quedar impune. Tampoco el de tantos otros como él, muertos sin nombre, cuyo único delito fue ejercer su derecho de fuga para procurar una vida digna.






9 ago 2011

Y adivinen que : Peña Nieto declarò en Estados Unidios que en caso de ganar la presidencia de Mèxico , èl continuarìa con la desastroza guerra fraticida iniciada por Calderòn .





Las piezas del rompecabezas






Luis Hernández Navarro




Costo de la guerra de Felipe Calderón contra el narcotráfico, según el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad: 50 mil muertos y 10 mil desaparecidos.

2) Opinión de Amnistía Internacional sobre la situación que se vive en México como resultado de la presunta responsabilidad del Ejército en los casos de desapariciones forzadas: se está al borde de una represión generalizada. El país podría vivir en derechos humanos circunstancias similares a las acontecidas en las dictaduras militares del Cono Sur en las décadas de 1970 y 80.

3) Cifra de defensores de derechos humanos asesinados o víctimas de desaparición forzada entre enero de 2005 y mayo de 2011, de acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH): 27 y ocho, respectivamente.

4) Expedientes abiertos por presuntas violaciones contra defensores de derechos humanos, en los últimos cinco años y cinco meses, según ese organismo: 523.

5) Relación existente, de acuerdo con Mariano Francisco Saynez, secretario de Marina, entre derechos humanos, criminales y organizaciones civiles en la guerra contra el narcotráfico: “los grupos delictivos tratan de manchar el prestigio y buen nombre de las instituciones” utilizando a “grupos ciudadanos” y la bandera de los derechos humanos, “con el fin malévolo de obstruir la participación de las mismas en su contra y así tener el campo abierto a su maldad”.

6) Número de homicidios de periodistas registrados, de acuerdo con las cifras de la CNDH, de 2005 a marzo de 2011: 68.

7) Comunicadores desaparecidos en ese lapso, según la misma fuente: 13.

8) Proporción de crímenes de periodistas que quedan impunes: 89 por ciento.

9) Posición de Irina Bukova, directora general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), sobre estos crímenes: “Los ataques y homicidios contra los comunicadores atentan gravemente contra el derecho que tienen los ciudadanos a estar informados, además de que generan miedo en la sociedad”.

10) Número de migrantes secuestrados en México entre abril y septiembre del año pasado, según un informe de la CNDH: 11 mil 33.

11) Recomendación preliminar al Estado mexicano de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre los indocumentados que atraviesan su territorio: garantizar de manera inmediata la vida y la seguridad de los migrantes mediante acciones concretas.

12) Total de alcaldes asesinados durante el sexenio de Felipe Calderón: 24.

13) Número de ediles desaparecidos durante ese mismo lapso: dos.

14) Cantidad de raptos sufridos por ministros evangélicos durante la actual administración, según Arturo Farela, presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Evangélicas: más de un centenar.

15) Entidades que, de acuerdo con un reporte levantado por dicha organización religiosa estado por estado entre 2008 y 2011, son las de más alto riesgo para el ejercicio pastoral: Baja California, Coahuila, Chihuahua, Durango, estado de México, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Sinaloa y Tamaulipas.

16) Nombre del pastor que fue secuestrado por un comando cuando celebraba el culto dominical de la iglesia evangélica El Shaddai, en Lázaro Cárdenas, Michoacán, y por el que sus captores solicitaron una recompensa de casi 20 millones de pesos: Josué Ramírez Santiago.

17) Precio del crimen organizado por “brindar seguridad” a congregaciones de iglesias evangélicas y cristianas en 11 estados de la República: entre 10 mil y 30 mil pesos.

18) Cifra de religiosos católicos que han muerto de forma violenta en lo que va del sexenio: 14; 12 sacerdotes y dos seminaristas.

19) Presbíteros asesinados durante los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Vicente Fox, según la organización Centro Católico Multimedial: uno (el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo), tres y cuatro, respectivamente.

20) Año más violento para ellos: 2011, con cuatro asesinados.

21) Lugar que ocupa México en el catálogo de los países más peligrosos para ejercer el sacerdocio: tercero.

22) Cantidad de encuestadores levantados en Apatizangán, Michoacán, en agosto de este año, en la antesala del proceso electoral para renovar gobernador en la entidad: nueve.

23) Cifra de repartidores de la Sección Amarilla que desaparecieron en el mismo municipio: cuatro.

24) Explicación ofrecida por Rafael Melgoza, secretario de Gobierno de la entidad, sobre las causas de la privación ilegal de su libertad: quizá los confundieron con agentes encubiertos.

25) Número de agentes de la Policía Federal que han sido indiciados, sometidos a proceso penal y sentenciados de 2006 a junio de 2011: 405 casos, 76 procesados y 18 sentenciados.

26) Armar las piezas de este rompecabezas, descarrilar la absurda política militarista en curso, combatir la impunidad, lograr que se haga justicia a las víctimas, procurar que se reparen los daños: esos son, en parte, los retos del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

1) La Jornada, 29 de julio de 2011; 2) La Jornada, 2 de agosto de 2011; 3) CNN, 7 de julio de 2011; 4) Ibídem; 5) La Jornada, 27 de julio de 2011; 6) El Universal, 2 de mayo de 2011; 7) Ibídem; 8) CNN, 16 de febrero de 2010; 9) Notimex, 4 de julio de 2011; 10) La Jornada, 3 de agosto de 2011; 11) La Jornada, 3 de agosto de 2011; 12) La Jornada, 7 de agosto de 2011; 13) Ibídem; 14) Excélsior, 15 de julio de 2012; 15) Ibídem; 16) Ibídem; 17) Ibídem, 18) Excélsior, 14 de julio de 2011; 19) Ibídem; 20) Ibídem; 21) Excélsior, 14 de julio de 2011; 22) La Jornada, 3 de agosto de 2011; 23) La Jornada, 6 de agosto de 2011; 24) Ibídem, y 25) La Jornada, 4 de agosto de 2011.





2 ago 2011



El segundo diálogo del Castillo de Chapultepec






Luis Hernández Navarro




En muy poco ayuda al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) el balance injustificadamente optimista que algunos dirigentes hacen del diálogo que sostuvieron con el Poder Legislativo en el Castillo de Chapultepec. Es comprensible que quienes conducen una movilización social quieran magnificar sus conquistas. No lo es que fuercen la realidad hasta extremos caricaturescos.

En un desplante verbal sin sustento alguno, un día después del diálogo, Emilio Álvarez Icaza publicó en El Universal una reflexión en la que aseguró: “Hay elementos para pensar que la gente recuperó al Congreso de la Unión y que éste puede recuperar la confianza de la ciudadanía”.

¿De verdad la gente ya recuperó al Congreso? ¿Será que ahora sí el Legislativo puede recuperar la confianza de la ciudadanía? ¿Por qué? ¿Porque el MPJD se reunió con ese poder y algunos legisladores accedieron de palabra a algunas de sus demandas? ¡Por favor!

Apenas un día después del escrito de Álvarez Icaza, José González Morfín, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, lo desmintió y dijo que será en septiembre cuando el Congreso de la Unión ofrezca una respuesta concreta a los compromisos adquiridos.

Por lo pronto, no hay ninguna garantía de que el Congreso vaya a cumplir con los puntos verbalmente aceptados por algunos legisladores. En la reunión se negaron a firmar cualquier compromiso, argumentando que el verdadero capital de un representante popular es su palabra. ¿Acaso ya se olvidó lo que sucedió con los acuerdos de San Andrés? ¿Dónde quedó la iniciativa de la Cocopa –avalada por los legisladores– a la hora de la verdad?

Álvarez Icaza ha amenazado que, en caso de incumplimiento, el MPJD se cobrará la afrenta en las urnas. ¿De verdad? El MPJD es una movilización social ejemplar. Ha logrado en muy poco tiempo grandes conquistas, visibilizando el costo humano de una guerra absurda y fallida. Ha sentado a dialogar al Presidente de la República y al Congreso de la Unión. Ha impactado a la opinión pública, pero no la ha organizado. El MPJD no tiene, por lo pronto, ni la capacidad organizativa ni la convocatoria para presionar electoralmente a los partidos. ¡Ojalá y la tuviera!, pero no es así. El que diga lo contrario está blofeando. Y la clase política política lo sabe.

Buen ejemplo de la inutilidad de este tipo de chantajes es la movilización en favor del voto en blanco de los pasados comicios federales. ¿Dónde quedó? En ningún lado. La protesta, legítima como fue, no pudo transformarse en un movimiento sino, apenas, en una explosión de malestar sin continuidad. Desapareció una semana después de las elecciones.

Unos días antes del segundo diálogo del Castillo de Chapultepec, Javier Sicilia y un grupo de tuiteros se presentaron en el Congreso para presionar por la aprobación de la reforma electoral. Los medios registraron la iniciativa. El número de asistentes fue muy reducido. Quedó demostrado que una cosa es circular mensajes en las redes sociales y otra convocar ciudadanos a la acción, y que las redes sociales son utilizadas por todo mundo. Nadie representa a los tuiteros. Los políticos profesionales tienen tuiteros contratados para hacer labor en favor suyo en la red. La fuerza de Twitter en la política en México hoy en día está, en parte, en el enigma de quiénes son sus integrantes. Cuando algunos de ellos llaman a la ciudadanía a salir a las calles y su convocatoria fracasa, les sucede lo que a los enmascarados en la lucha libre: una vez descubierto su rostro pierden su magia y su encanto.

Más allá del impulso social que lo anima, el gran mérito del MPJD en el encuentro con el Congreso de la Unión fue aprovechar las contradicciones internas de los partidos en el Congreso. Manlio Fabio Beltrones tiene interés en que la reforma política aprobada por el Senado camine, pero la Cámara de Diputados, controlada por los legisladores afines a Enrique Peña Nieto, se opone. Josefina Vázquez Mota está en plena carrera por la postulación presidencial de su partido. Armando Ríos Piter, el coordinador de los diputados del PRD, que antes de desembarcar en el sol azteca perteneció al PRI y luego al PAN, necesita construirse un capital político propio y apoyar a su candidato Marcelo Ebrard. Todas esas contradicciones fueron adecuadamente utilizadas por el movimiento. Pero no van a durar. Los síes de los legisladores el 28 de julio tienen fecha de caducidad.

En septiembre deberá discutirse el informe presidencial y, más adelante, se tendrá que aprobar el presupuesto para 2012. La sucesión presidencial entrará a una fase definitiva. Personajes claves del actual Congreso estarán ya en otra cosa y en otro lado. El Legislativo podrá aprobar, sin demasiados problemas, algunas de las demandas del movimiento que no cuestionan mayormente la actual guerra contra el narcotráfico, pero lo más probable es que dejará de lado las centrales.

El segundo diálogo del Castillo de Chapultepec permitió dar al movimiento de las víctimas un gran paso adelante. El discurso inicial de Javier Sicilia puso las cartas sobre la mesa y señaló culpables y responsabilidades sin ninguna ambigüedad. Nuevamente, la voz de los afectados sonó fuerte. Sin embargo, todas esas conquistas se empequeñecen con el discurso triunfalista sin sustento de algunos de los dirigentes del movimiento.

El que algunas personas digan haber recuperado la confianza en diputados y senadores no significa, ni mucho menos, que la ciudadanía lo haya hecho. No hay una sola evidencia de que así sea. Y una valoración así no es un asunto de anteojeras ideológicas.





10 may 2011



La maquinaria electoral invisible de Elba Esther









Luis Hernández Navarro






La ruptura de Elba Esther Gordillo con Felipe Calderón es cada día más evidente. Aliada a Enrique Peña Nieto y con la mira puesta en 2012, la maestra radicalizó” su discurso. Después de casi tres años de no realizar eventos sindicales estatutarios, convocó a un consejo nacional. Un año después del golpe gubernamental al SME se solidarizó con los electricistas.

Viendo las barbas de su vecino cortar, la profesora Gordillo objetó que el gobierno otorgue la toma de nota a los sindicatos. El miedo no anda en burro. Su situación como líder vitalicia del SNTE es absolutamente ilegal, pues viola los numerales 43, 44 y 49 de los estatutos del sindicato. Elba Esther fue nombrada presidenta del comité ejecutivo nacional el 17 de marzo de 2004. Los estatutos señalan que el puesto durará cuatro años y no se podrá ocupar “el mismo cargo ni otro ni en el mismo comité”. Ella debió haber abandonado la presidencia del sindicato en 2008, hace más de tres años. Si la autoridad laboral quisiera hacerlo podría desconocerla legalmente.

Por si las moscas, Gordillo vela armas. Y se prepara, con todo, a ganar las elecciones en el estado de México el 3 de julio. Tiene a su disposición un impresionante ejército de maestros que no trabajan frente a grupo y funcionan de operadores electorales.

Según cifras oficiales, las dos secciones del SNTE en el estado de México (la 36 y la 17) cuentan con 556 comisionados sindicales. La cifra en la realidad es mucho mayor. Sólo en la sección 36 hay más de 3 mil profesores que no trabajan y se dedican de tiempo completo a actividades electorales. Formalmente están adscritos como personal de apoyo en supervisiones, jefaturas de sector y jefaturas de departamento. En los hechos cuentan con el permiso verbal de sus jefes para no laborar.

Elba Esther cuenta con puestos claves en la administración de los Servicios Educativos Integrados al Estado de México. Valdemar Molina Grajeda, secretario general sustituto de la sección 36 en el periodo 1985-88, es director de Educación Básica y Normal. Héctor Ánimas Vargas, tesorero y secretario de Vivienda de distintos comités seccionales, es director de Educación Secundaria y Servicios de Apoyo.

Parte del ejército electoral del Panal está integrado por maestros que aspiran a ser directores, personal de nuevo ingreso que necesita una plaza definitiva y profesores que requieren favores sindicales. A cambio de obtenerlos están obligados a asistir a eventos electorales, ubicar posibles votantes casa por casa, convencerlos y obtener fotocopia de su credencial de elector.

En las escuelas, las huestes de Elba Esther trabajan bajo las órdenes de los directores. Los maestros distribuyen en los salones de clase millares de volantes con el objetivo de que los niños los entreguen a sus padres, promocionando la compra de una despensa de “frutas, legumbres, abarrotes y verduras”. Al día siguiente, las madres deben llevar el dinero y su bolsa de mandado. Afuera de la escuela está el camión de Nueva Alianza donde se adquieren los productos. En el volante se establecen tres tipos de precios: el paquete de legumbres y de verduras cuesta 10 pesos cada uno, el de frutas, 15, y los abarrotes 30. Se advierte que en la compra de cualquier paquete, presentando el volante y la bolsa de mandado, obsequian un producto más.

En las aulas Panal y SNTE entregan cuadernos con la leyenda “Mamá, sácate un 10. Vota por Nueva Alianza”, así como reglas que dicen “Nueva Alianza, una propuesta que marca tu vida”.

La alianza Elba Esther Gordillo-Enrique Peña Nieto tiene una larga historia tras de sí. En los comicios de 2009, la maestra se coaligó para la elección de presidencias municipales con PRI, PVEM, PSD y Futuro Democrático. Compitió en alianza parcial con PVEM, PRI y PSD en 40 distritos. El Panal obtuvo seis diputados locales de un total de 75, aunque sólo uno de mayoría relativa. Pese a ello, la ex secretaria general de la sección 36 Lucila Garfias Gutiérrez fue nombrada presidenta de la 57 legislatura del estado.

En abril de 2010, la sección 36 del SNTE solicitó un espacio para la construcción de oficinas regionales y un centro de capacitación. El gobierno de Ecatepec, presidido por Eruviel Ávila, donó al sindicato un predio de más de 3 mil metros cuadrados, ubicado en la sierra de Guadalupe.

El 19 de noviembre de ese año Peña Nieto inauguró las flamantes oficinas. Acompañado por Elba Esther Gordillo Morales, develó una placa inaugural, recorrió las instalaciones y descubrió el mural Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución. El gobernador reconoció la presencia de la maestra Elba Esther, y le reiteró que el estado de México es su casa. El alcalde fue el encargado y anfitrión del acto. La maestra agradeció al gobernador la construcción de una nueva sede para su sindicato.

En octubre de 2010, el Panal apoyó la aprobación de la ley Peña, a través de la cual el gobernador pudo conjurar la posibilidad de una candidatura común de PAN y PRD. Elba Esther negoció ese voto a cambio de que se eliminara del paquete de reformas electorales la cláusula de gobernabilidad para evitar que su partido se quedara sin sus diputados plurinominales.

Para el proceso electoral local 2011, el Panal firmó el convenio de coalición con PRI y PVEM. Con base en éste, a Gordillo le corresponderán 14 puntos de la votación obtenida. Antonio Hernández, dirigente estatal del Panal, reconoció que la fuerza de su partido se debe a la participación activa de los afiliados al SNTE. La dirigencia nacional del PRI designó como delegado del CEN para ese estado a Miguel Ángel Osorio Chong, ex gobernador de Hidalgo, uno de los políticos más cercanos a Elba Esther.

El 13 de abril de 2011, en un acto masivo en el Salón Rojo del Club Toluca, el Panal refrendo su apoyo como candidato a gobernador a Eruviel Ávila. El abanderado tricolor dijo que necesitaba del apoyo de Elba Esther Gordillo y del magisterio del estado de México para ganar la elección.

Simultáneamente envalentonada y temerosa, Elba Esther se prepara para formalizar su ruptura con el PAN y avanzar con Peña Nieto. Por lo pronto ha echado a andar su maquinaria electoral invisible.










12 abr 2011


Elba Esther y los panistas



Luis Hernández Navarro


Para los panistas, la relación con Elba Esther Gordillo es incómoda. Cada vez que pueden hablar mal de ella en público lo hacen, pero buscan sus favores en privado. La consideran indigna y corrupta, pero no dudan en pactar con ella. Es malo que la maestra les haga caso, pero peor que los ignore.


Los cables de la embajada de Estados Unidos en México filtrados por Wikileaks y divulgados por La Jornada corroboran este patrón de conducta blanquiazul. En 2006, Germán Martínez, diputado de Acción Nacional, le informó al ex embajador Antonhy Garza que su partido “no está trabajando con Elba Esther Gordillo, presidenta del SNTE, porque ella quería mucho a cambio del apoyo del sindicato”.


Germán Martínez afirma eso a pesar de que el 21 de marzo de 2006 los dirigentes del sindicato se reunieron con el candidato a la presidencia Felipe Calderón. “Soy de las que creen que no basta con la alternancia, hace falta la transición, esperamos ganar y esperamos así sea”, dijo allí Elba Esther. El futuro mandatario respondió: “Soy Felipe Calderón, próximo presidente de la República, y me apena mucho haber llegado tan tarde que hasta la sopa se enfrió”. Y, para que no queden dudas, reviró: “Tuve aprecio por mis maestros y estoy dispuesto. Nomás me dan la guía. No hay que enseñarle el padre nuestro al señor cura”.


En otro cable facilitado por Wikileaks se da a conocer que Manuel Espino Barrientos, dirigente del Partido Acción Nacional, informó que “el precio de Gordillo era demasiado alto (en términos de posiciones en el Congreso y posiciones en el gabinete) y las encuestas mostraban que el Panal atraía menos del uno por ciento del voto”. Sin embargo, a la hora de la verdad –cuenta el libro Doña Perpetua– “los operadores de Elba Esther acordaron con Juan Camilo Muriño que los gordillistas dividan su voto: para presidente, por Felipe Calderón; para diputados federales, por los candidatos de Nueva Alianza”.


Los panistas tienen motivos para renegar de Elba Esther. Nunca les ha gustado la educación pública ni los maestros. Pero, además, en 1986, siendo ella militante distinguida del PRI, organizó el “fraude patriótico” que impidió la llegada de Francisco Barrio a la gubernatura de Chihuahua. Durante sus primeros años al frente del sindicato de maestros, la profesora Gordillo decía “con el PAN, jamás”.


Las relaciones entre ambos comenzaron a cambiar al poco tiempo de que ella fue ratificada como secretaria general del SNTE. En la mañana del 1º de marzo de 1992, el comité nacional citó a una reunión en la sala de juntas. Los dirigentes debían presentarse vestidos de traje y corbata. Elba llegó al encuentro en compañía de Diego Fernández de Cevallos. Iba acompañado de Francisco Javier Salazar Sáenz, diputado por San Luis Potosí. Diego dijo: “¡Jamás lo pensé, es como si el diablo se acabara de meter a la iglesia!” La mano del presidente Carlos Salinas movió el encuentro.


La amistad entre la maestra y Diego Fernández continúa hoy día, y ha arrojado magníficos dividendos para ambos. Durante los últimos años del gobierno de Salinas de Gortari y el sexenio de Ernesto Zedillo, con la descentralización educativa aterrizando en las entidades, el SNTE se convirtió en una piedra en el zapato para los gobernadores panistas de Guanajuato, Baja California, Jalisco y Chihuahua.


Entre 1994 y 1995 Elba Esther y Francisco Barrio sostuvieron un pulso. Con el pretexto de homolgar salarios, el sindicato presionó al gobierno estatal para obtener posiciones en el sistema educativo estatal. El mandatario advirtió: “Nuestra postura es firme, de no otorgar lo que el gobierno no está en condiciones de dar”, y denunció que los gordillistas desataron una “escalada violenta” contra los inspectores escolares provisionales designados por su administración. Finalmente, gracias a la intervención de Fernández de Cevallos, el gobernador y la profesora Gordillo acordaron un armisticio.


Pese a ser distinguida militante tricolor, durante los comicios presidenciales de 2000, la estructura de observación electoral montada por Elba operó en favor de Vicente Fox, incumpliendo un acuerdo de apoyar al candidato del PRI Francisco Labastida. Según contó Noé Rivera a Carmen Aristegui en una entrevista en radio, la maestra le explicó la causa de esta maniobra: “es que, ‘hijo’, voy a ser libre, ya no voy a depender de estos canijos ni voy a sujetarme a sus disposiciones, y lo que estaba en riesgo si ganaban era mi seguridad personal, la seguridad de mis intereses y la seguridad de todos ustedes”.


Escasos días después de haberse mudado su residencia a Los Pinos, Vicente Fox asistió a Chihuahua a inaugurar el cuarto congreso nacional extraordinario del SNTE. Allí el presidente tomó la palabra entre expresiones de descontento para ratificar su “compromiso de buscar mejores condiciones de trabajo y mayor remuneración como merecen cada uno de los maestros y maestras de México”. De inmediato un coro de voces le recordó el lema de su campaña electoral:


“¡Hoy!, ¡hoy!, ¡hoy!”, gritaron los delegados institucionales.


–Hoy sí está difícil –les reviró el mandatario.


Durante el sexenio de Fox, Elba Esther y Los Pinos establecieron multitud de compromisos, en los que la maestra buscó convertirse en la vía para construir un gran acuerdo entre el PRI y la administración en turno. Esa ruta siguió tanto el camino educativo como el legislativo. Hasta antes de su expulsión de su partido, la profesora Gordillo fue la principal operadora del acercamiento del PRI al gobierno de Fox. Para justificarlo declaró sin ambages: “¡Primero es México y después el PRI!”


Felipe Calderón siguió transitando este mismo camino. Durante su campaña presidencial declaró: “Aunque reconozco que es difícil, no quiero descartar la posibilidad de integrar, no dentro del PAN quizá, sino dentro de esa coalición que lleve al triunfo al PAN, las preocupaciones de los maestros y de quienes los representan”. Al triunfo, la coalición electoral se convirtió en un pacto de gobierno.


Cuando en 1995 el panista Alberto Cárdenas Jiménez ganó las elecciones de Jalisco, dijo que el SNTE “es un monopolio que lastima y atenta contra la dignidad de las personas”. Desde Los Pinos, sus correligionarios han ignorado sistemáticamente sus palabras.


Enlaces:


Los cables sobre México en WikiLeaks


Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks



29 mar 2011


El reality show de la información



Luis Hernández Navarro


La firma del pacto entre directivos de grandes medios de comunicación, para limitar y uniformar los criterios de información sobre la violencia, se convirtió en una emisión más de un reality show a la que tan afectos son las televisoras. Con el Museo de Antropología convertido en gran set de filmación, la telecracia dejó en claro cuáles son sus cartas en el pulso por la nación en juego. El espectáculo, transmitido en cadena nacional voluntaria y repetido en los telediarios, fue una puesta escena para “la Historia”. Los conductores, en el papel de sí mismos, se vistieron con el ropaje de la “conciencia nacional encarnada” y hablaron frente a las cámaras rebosantes de espíritu cívico. Ni realidad ni ficción, sino manifestación de hiperrealidad, el show fue complementado con videos de testimonios de (¡faltaba más!) personalidades importantes y testimonios sobrecogedores. La firma continúa la labor del “Acuerdo México”, el proyecto en el que las televisoras hicieron de la filantropía un programa de telerrealidad, para mostrar que en México suceden cosas buenas, justo cuando la crisis económica sume en el desempleo y la desesperanza a millones de mexicanos, y los saldos violentos de la lucha contra el narcotráfico dibujan un país abatido y desesperanzado. Se trata de emprender una cruzada por forjar otro imaginario nacional, más light. Firmado en un momento en que la percepción de amplios sectores de la población es que la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón es un fracaso, y que es la responsable de la ola de violencia incontrolable que se vive, el acuerdo forma parte de una guerra semántica para construir un discurso informativo sobre “la realidad” a la medida de los intereses del gobierno federal. La firma del acuerdo es, implícitamente, la confesión de un fracaso. Al buscar normar lo que debería ser evidente demuestra que la realidad es distinta a como quisiera que fuera. Decir que con el pacto se trata de evitar que los medios conviertan a “presuntos delincuentes” en “víctimas o héroes públicos es sorprendente. Si con todos los recursos publicitarios que ha desplegado no ha logrado ya hacerlo, y la población sigue viendo en ellos figuras a emular, la situación es muy grave. Lo cierto es que la estrategia informativa del gobierno ha sufrido un descalabro tras otro. A comienzos de la administración de Felpe Calderón, cuando la numeralia macabra de asesinatos comenzaba a ascender vertiginosamente, varios secretarios de Estado se reunieron con directivos de los medios de comunicación para hacerles ver que era equivocado reportar esas muertes como ejecuciones. La sugerencia no resistió el empuje de la realidad. En todas partes se habla hoy de ejecuciones. Lo mismo sucedió cuando, más adelante, se quiso presentar el problema de la inseguridad pública y la violencia como asunto de percepción construida por el amarillismo informativo de los medios de comunicación. Diversos comunicadores aparecieron en la pantalla chica o llenaron decenas de líneas ágatas para mostrar cómo la situación en México era mejor que en Brasil. Sin embargo, su castillo de naipes informativo se derrumbó con los primeros soplidos de la realidad. Una ola de descabezados y más inocentes muertos evidenciaron que la inseguridad es un hecho real, no algo fabricado por los medios. La firma del acuerdo da a Los Pinos un respiro a corto plazo. La publicación de los informes de la embajada de Estados Unidos acerca del fracaso de la guerra contra el narcotráfico le hizo perder al gobierno federal su capacidad para fijar la agenda política e informativa nacional. Las filtraciones de Wikileaks centraron la atención de la opinión pública en la subordinación de Felipe Calderón a los intereses de Washington, y en la injerencia del Departamento de Estado en asuntos internos de México. Esta percepción fue reforzada por la divulgación en los medios de información estadunidenses de la operación Rápido y furioso y los vuelos de aviones no tripulados de Estados Unidos en la frontera mexicana. Estas acciones fueron vistas por amplios sectores de la población como graves violaciones a la soberanía nacional. Durante más de mes y medio, la estrategia de comunicación de Los Pinos naufragó. Sus maniobras apenas le permitieron contener el daño, aunque con no mucha fortuna. Felipe Calderón fue acorralado informativamente. Es apenas con la firma del “Acuerdo para la cobertura informativa de la violencia del crimen organizado” que Los Pinos pudo zafarse del jaque informativo y volver a poner su agenda en el centro del debate. No en balde el jefe del Ejecutivo expresó su beneplácito con la medida, pues, dijo, “la participación de los medios de comunicación es crucial para consolidar una política de Estado en materia de seguridad”. La guerra contra el narcotráfico es el asunto central de la administración de Felipe Calderón. Será también tema medular de la próxima campaña electoral por la Presidencia de la República. Uno de los cables enviados por el ex embajador Carlos Pascual es explícito sobre este asunto. La firma del acuerdo deja en claro de qué lado de la cancha están jugando los grandes medios de comunicación argumentando que defienden los intereses nacionales. No fue necesario que se apareciera en el set televisivo ningún funcionario gubernamental. El reality show montado tiene un beneficiario inmediato: Felipe Calderón y su agenda electoral.



23 nov 2010


La fabricación del mito: educación y empresarios



Luis Hernández Navarro


La derecha empresarial sigue su ofensiva en contra de la educación pública, los maestros y su sindicato. El pasado 16 de noviembre, Mexicanos Primero presentó el documento titulado Brechas: estado de la educación en México 2010. En el acto, su presidente, Claudio X. González, dijo que el país tiene la fórmula para una educación... ¡mediocre!, que el panorama educativo es desalentador, y que el organismo gremial del magisterio requiere hacer más educación y menos política.

Mexicanos Primero fue fundada por Alejandro Ramírez Magaña, hijo del dueño de Organización Ramírez-Cinépolis. La empresa carga en sus espaldas un oscuro historial, crímenes incluidos (La Jornada, 27/7/96). Su influencia política en Michoacán es relevante. Ramírez Magaña es egresado de Harvard. Fue secretario técnico del gabinete de Desarrollo Humano en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), cuando su titular era Josefina Vázquez Mota.

Aunque Mexicanos Primero fue fundada en 2005 –casualmente cuando Ramírez aún era funcionario de la Sedeso–, su lanzamiento público coincide con la designación de Vázquez Mota como secretaria de Educación.

La conformación del cuerpo directivo de Mexicanos Primero incluye personalidades relacionadas con el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana.

El director de Mexicanos Primero es David Calderón, focolarino (laico consagrado del apostolado de la sonrisa), comprometido con la promoción social directa. Llegó a la institución después de laborar con Fernando Landeros en la Fundación Teletón. Allí lo reclutó Claudio X. González.

Mexicanos Primero es un organismo sombra, promotor de los intereses de la derecha empresarial en materia educativa. Aunque formalmente postula la necesidad de ciudadanizar la educación y la intervención directa de los padres de familia, ha dedicado el grueso de sus esfuerzos a criticar la educación pública, a los maestros y al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Cuenta con gran cantidad de recursos y espacios relevantes para promover su agenda en los medios de comunicación. La organización tiene una filial en Michoacán.

A lo largo de los recientes tres años, la fundación ha buscado desfondar al sindicato, otorgando recompensas y premios a maestros que coinciden con una visión más “humanista” de la educación. La idea es que los profesores valoren que los empresarios aprecian su esfuerzo (premios ABC), en contraposición con el sindicato que los enajena y utiliza políticamente.

Según Blanca Heredia, ex titular de la Unidad para el Desarrollo Político de la Secretaría de Gobernación, “Mexicanos Primero fue creada por un grupo de empresarios de nueva generación; vive de las aportaciones de sus patronos y su liderazgo asume públicamente la defensa de las causas que son el motor de la organización. Su existencia me anima, pues me habla del tipo de líderes empresariales que México requiere con urgencia y sin los cuales ningún país puede prosperar y aspirar a ser grande”. (La Razón, 18/11/10.)

El discurso de Mexicanos Primero se modificó tras la salida de Josefina Vázquez Mota de la SEP, en abril de 2009. A partir de entonces, comenzó a reprobar a esa dependencia. Los reproches arreciaron cuando se percibió el distanciamiento de Vázquez Mota y Alonso Lujambio. Ante los señalamientos de la fundación, este último dijo que no está contra la crítica, aunque en este caso la encuentra excesiva.

Sin embargo, la ofensiva empresarial contra la educación pública desde la derecha va más allá de Mexicanos Primero, la cual exigió dar a conocer el padrón magisterial a organismos como México Unido contra la Delincuencia y Causa en Común.

Entre el 25 y el 28 de octubre pasado se efectuó el foro Clase 2010 Cumbre de Líderes en Acción por la Educación 2010, organizado por Compromiso Social por la Calidad de la Educación, que presiden Marinela Servitje y Gerardo Gutiérrez Candiani, líder de la Coparmex, quienes criticaron la política educativa nacional, que, según ellos, no ha logrado avances. Apenas en agosto, frente a Felipe Calderón, Isabel Miranda de Wallace, de la organización Alto al Secuestro, denunció que México “estaba secuestrado por el SNTE”.

La animadversión de la derecha empresarial conservadora hacia la educación pública no es nueva. De manera consistente ha arremetido contra ella por asuntos como la educación socialista, los contenidos de educación sexual y la introducción de los libros de texto gratuitos. Pero ahora va por más. Quiere hacer de ella una oportunidad de negocios y un espacio para formar a niños y jóvenes de acuerdo con su visión del mundo.

No es un hecho exclusivamente mexicano. Según relata Noam Chomsky, grandes inversores como Lehman Brothers, entre otros, mandaban a sus clientes folletos en los que se leía: “Mira, ya nos hemos encargado del sistema de salud; nos encargamos del sistema carcelario; el próximo gran objetivo es el sistema educativo. Podemos privatizar el sistema educativo, hacer mucho dinero de él.” Instituciones conservadoras como Heritage Foundation, Hudson Institute y la Olin Foundation han dedicado cuantiosos recursos para socavar la educación pública. El centro de su estrategia, como la de Mexicanos Primero, ha sido inventar una crisis en el sector, fabricar mitos sobre el desastre pedagógico nacional y la ineficiencia de los maestros.

No se trata de defender a Elba Esther Gordillo ni a los dirigentes charros del SNTE. Nada de eso. Son impresentables, han degradado profesional y moralmente a una parte del magisterio nacional. Pero no se debe “tirar al niño con el agua sucia de la bañera”. Lo que la derecha empresarial quiere hacer con sus críticas al magisterio nacional es preparar el terreno para asaltar la educación pública.