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11 nov 2010




Mexicana: vuelo demorado






La de Mexicana es una sucia cadena de maniobras chicaneras para beneficiar a los capitalistas y robar a los trabajadores con la complicidad del gobierno federal.

Los tres grupos financieros que han hecho propuestas para su rescate son producto del caos. En realidad todos están cortados con las mismas tijeras aunque con diferencias aparentes en sus propuestas de recortes a la planta productiva y las naturales apetencias de los señores del dinero.

Las ofertas de PC Capital, TG Group y BMC son prácticamente idénticas al proponer inversiones de 150 millones de dólares ó 1,500 millones de pesos que para el caso es lo mismo. Pero que conste que no se trata de una compra de acciones, sino sólo una inyección de capital. Aunque habría que irse para atrás y recordar que la misteriosa Tenedora K, cuyos dueños están más embozados que La Parka y Tinieblas, son poseedores de más del 90% de acciones que compraron en cacahuates —alguien dice que en 100 mil pesos— a los anteriores y efímeros propietarios de Mexicana, el grupo Posadas de México. Y todavía más atrás para recordar la compra de Mexicana por Posadas a precio de ganga y luego el crédito preferencial de Bancomext hace apenas un año por 991 millones de pesos, de los cuales se pagaron sólo 110 millones, quedando por cubrir 881 millones de dinero público, es decir, de todos nosotros los mexicanos. Y todo ello en pago de favores por gigantescas y generosas aportaciones en efectivo para las campañas electorales de los dos recientes gobiernos panistas.

Yo sigo sosteniendo que únicamente ese adeudo sería razón suficiente para que el gobierno hubiera tomado el toro por los cuernos; además, por supuesto, de tratarse de 8 mil mexicanos en riesgo de perder su empleo y de la pérdida de un ícono del transporte en los mercados nacional e internacional. Pero no ha sido así. Y lo más grave es la simulación, porque en apariencia los secretaritos ocupados del asunto fungen como intermediarios aunque en la realidad funcionan como gestores de todos los empresarios y agentes financieros metidos en este ajo. A la vez que son enemigos no declarados, pero sí muy explícitos, de los sindicatos de trabajadores, pilotos y sobrecargos implicados en este oscuro capítulo, no sólo como empleados, sino como acreedores de Mexicana por concepto de salarios, prestaciones y pensiones.

Con esa misma complicidad gobierno-capital, ahora han preparado una trampa: el Sr. Molinar se ha ido de la lengua una vez más para adelantar —a través de Twitter— que prefiere a PC Capital a pesar de que ello implica reducir la flota a menos de la tercera parte —30 aviones— y el despido del 80% de los trabajadores; hecha a un lado quedaría TG Group, que se compromete a una flota de 60 aviones y a conservar al 85 % de los trabajadores, pero con el truco de la rotación, un mes de trabajo por tres de descanso. Para el caso es lo mismo, los riesgos son siempre para los trabajadores. De cualquier modo, la decisión huele a dados cargados.

Pero todavía más: el propósito del poder es que se reduzca artificialmente el contrato colectivo, lo que significaría un fraude contra los trabajadores; la estrategia es que Mexicana se levante temporalmente, pero sólo por tres meses, ya que el capital inyectado no da para más; y como el concurso mercantil sigue adelante, se declararía la quiebra y se estima que la deuda con los trabajadores se reduciría a un 30 %; pero, eso sí, como se trata de una inyección de capital, los nuevos inversionistas se colocarían como acreedores preferentes; según calculan los cuervos, todavía los fierros y despojos les darían para un buen negocio. La otra opción es poner de rodillas a los trabajadores obligándolos a renunciar a todo. Así, estos inversionistas de saliva, se quedarían como propietarios de una aerolínea chiquita, de bajo costo y rentable. En pocas palabras, comprar un buen pleito, ganable de todas todas.

El gobierno, por su parte, salvaría la cara al decir que hizo todo lo posible al actuar como intermediario. Pero que no pudo. Como no ha podido en prácticamente nada.








14 oct 2010




Victoria chilena… vergüenza mexicana






Cada minero que sale es una luz desde la oscuridad y también una bofetada en el rostro de México. Apenas el 26 de agosto expresé aquí mi admiración por la enorme, inmediata y decidida movilización de pueblo y gobierno de Chile para rescatar a los 33 mineros atrapados a 700 metros de profundidad. Pero también hube de manifestar mi rabia envidiosa porque en México no hicimos nada por nuestros 65 mineros de Pasta de Conchos.

El de Chile es un triunfo de la voluntad impulsada por la fe, pero también por el trabajo y el esfuerzo infatigable de cientos de personas que participaron de algún modo en el rescate. Y, por supuesto, la fuerza espiritual de miles de familiares y chilenos en general, que a lo largo de su país constituyeron un gran colectivo de oraciones al que se sumaron millones de ojos y corazones que, desde los más apartados rincones del mundo, siguieron cada capítulo de esta historia. Una formidable lección de sobrevivencia humana, coraje y amor por la vida.

Por eso nos duele aún más Pasta de Conchos. Y hoy, más que nunca, se nos restriega el recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue. El rescate que nunca se intentó. La enanez del grandote Fox. La estulticia del yunquista Salazar, secretario del Trabajo. La mezquindad del magnate Larrea, de Minera México. Y la indiferencia de muchos medios de comunicación que se limitaron a reseñar la inacción del no pasa nada porque todo está perdido.

Hoy, a cuatro años de distancia de aquel 19 de febrero de 2006, Pasta de Conchos sigue siendo una herida abierta en la conciencia de este país. Un capítulo de mentiras, corrupción y negligencia del que lo único rescatable es la conmovedora lucha de las viudas, que siguen pugnando por recuperar a sus muertos.

Quisiera creer que todavía estamos a tiempo de emular el ejemplo chileno. Que en un rasgo de dignidad y con un mínimo de sensibilidad se intentara una justicia póstuma en aquella mina de Coahuila convertida en fosa común. Pero no. Para ser honesto no creo que nada vaya a ocurrir ahora. El gobierno anterior se cruzó de brazos. Y el actual ha dado el caso por cerrado y no se ha dignado a escuchar los reclamos.

Al momento de escribir estas líneas, ventitantos de los 33 han sido ya rescatados. Algunos estupefactos de poder miran de nuevo el mundo. Otros, eufóricos en los gritos del llanto. Todos con el agradecimiento intensísimo de ser protagonistas de un milagro. Y de las escenas conmovedoras de abrazos y besos a sus mujeres, a sus hijos, a sus hermanos y hasta a sus gobernantes. El fin de una espera que sólo el temple y el valor hicieron soportable.

En consecuencia, Sebastián Piñera, el derechista que en buena lid arrebató el gobierno a la izquierda chilena, ha consolidado su liderazgo. Lo hizo muy bien, sin aspavientos y antes de lo previsto. Hay quien dice que fue para sacar ventaja política. Yo prefiero ser ingenuo y creer que actuó por convicción y buena fe.

Lo mismo quisiera pensar de quienes nos gobiernan. Pero cada vez me la ponen más difícil.






5 oct 2010




PAN y PRD: medio embarazados

Ricardo Rocha



Los dos partidos están como aquella ínclita prima que medio se embarazó porque medio le gustaba. Oficialmente.

De tal suerte que ahora asistimos a una tragicomedia de proporciones gigantescas. Ni las celebérrimas “Novelas cachondas” o El Libro Vaquero están generando tantas ventas y rating como este enredo de equivocaciones mentirosas y cínicas en que se han metido el partido en el poder federal y el mayoritario en el DF.

Para empezar, ¿qué es eso de que nos acostamos nomás hasta el próximo año? Y ya después, “cada quien con su nombre, por su lado, sin cruzar para hablarnos a la otra acera”, que diría el poeta. Porque para el 2012 volveremos a ser enemigos irreconciliables. Eso sí, con varios bebecitos que ya para entonces estarán en el kínder.

Vámonos por partes. A ver: no me digan que no es absolutamente hipócrita que al aprobar por abrumadora mayoría la posibilidad de alianza con los perredistas los dirigentes del PAN mexiquense digan que es para sacar al Estado de México del “régimen autoritario y retrógrado en que lo mantiene el priísmo”. Que no se hagan. Enrique Peña Nieto puede ser todo lo limitado que se quiera y compensarlo con cantidades monstruosas de dinero mediático, pero no es ni Ulises Ruiz ni Mario Marín. Así que de lo que se trata es de descarrilarlo con una derrota local e impedir que llegue a la Presidencia de la República como el candidato más adelantado que ya es ahora.

Por el lado de la dirigencia perredista, la hipocresía es todavía mayor porque, además de la discutible praxis en Sinaloa, Puebla y Oaxaca, donde se aliaron con el PAN para ganar con ex priístas, ahora se ayuntarán una vez más con aquellos a los que acusaron de haberles robado la presidencia en el 2006. Con una pequeña diferencia. Aquí no hay unanimidad. Por lo menos una parte del PRD y algunos aliados pelearán con uñas y dientes contra la alianza. Y en el mejor de los casos, el partido que supuestamente era el más representativo de la izquierda mexicana quedará fracturado. O más bien desgarrado. Y peor aún, con la presunta virginidad perdida, querrá volver a vestirse de blanco para el 2012. Un arreglo tan hojaldra que no sería capaz de firmarlo ni un autor de vodeviles. Vámonos respetando.

Lo que no reconoce ninguno de estos dos farsantes son las netas del planeta: el PAN, su fracaso como gobierno, que le impide reafirmarse, y el PRD, su incapacidad y cobardía para presentar una propuesta de cambio profundo en México. Así que, ¿por qué no se arrejuntan de tiempo completo y fuera máscaras?














3 oct 2010




¡”Michoacanazo” y Ridiculazo!






Pocos episodios tan grotescos como el protagonizado por el gobierno federal y al que bautizamos como ¡Michoacanazo! Que comenzó el no muy lejano 26 de mayo del año pasado. Aquel martes, el otro cineasta, Eduardo Medina Mora, desplazó 35 equipos de camarógrafos —con sus respectivos agentes, claro— para capturar a otros tantos alcaldes y funcionarios del gobierno perredista de Leonel Godoy. El show mediático compitió en dramatismo pambolero con los de su archirrival, García Luna. Sin olvidar que, casualmente, habría elecciones unas semanas después en el estado natal del presidente Calderón y que quiere gobernar su hermana Luisa María.

Dos días después, escribí en este mismo espacio que era inevitable la especulación electorera y que por ello resultaba “fundamental, no sólo para Michoacán, sino para la salud de la República, que el gobierno calderonista documente las razones de todas y cada una de las detenciones. Más allá de los motivos de sospecha, tiene que haber acusaciones fundadas que partan de la constitucional presunción de inocencia y de la consiguiente carga de la prueba para quien acusa”.

El caso es que ni con eso ganó el PAN. Y peor aún, ahora se evidencia un ridículo esperpéntico porque, de 35 acusados, 34 han sido exonerados por los jueces. Eso sí, después de joderles la existencia durante todo un año en cárceles de alta seguridad. Y todavía más grave, la impunidad de un gobierno que primero condena y después virigua. Y que está usando su fuerza con fines políticos para intentar ganar elecciones. Un gobierno para el que todos somos culpables mientras no demostremos nuestra inocencia. Un gobierno que criminaliza lo mismo a los jóvenes del Tec que a los chavos de Salvarcar. Un gobierno que nunca le pidió perdón a los padres de Martín y Brian. Un gobierno que jamás ofrecerá siquiera una disculpa a los deudos de las víctimas inocentes de lo que él llama “daños colaterales” de su guerra. En pocas palabras: un gobierno impune.

Por eso asombran los destemplados desgarramientos de vestiduras de quienes se escandalizan porque Julio César Godoy anduvo prófugo y así se coló a San Lázaro para rendir protesta como diputado.

Apéndice de aquel despiporre tarasco, el medio hermano de Leonel fue acusado apenas nueve días después de ganar el 1er. Distrito también en julio de 2009. Pero mientras andaba a salto de mata, fue absuelto de cinco de seis delitos que le imputaron. Ya sólo le resta el de delincuencia organizada. Pero ahora resulta que el fuero lo protege, aunque la PGR dice que insistirá en desaforarlo y procesarlo. Por cierto, se le acusa de proteger al cártel de La Familia. Y hay quien jura y perjura que existe una grabación del capo Servando Gómez Martínez La Tuta dándole órdenes explícitas; pero nadie la ha mostrado en público.

Yo, por cierto, no meto la mano al fuego por el señor Godoy, a quien no conozco. Menos aun por su partido, el PRD, tan nefasto como todos los otros. Pero sí sostendré que para mí es inocente hasta que no le demuestren lo contrario.





23 sep 2010





Los reactivitos y “El Diario” de Juárez


Son por lo general pequeñitos —sobre todo de estatura moral— que nunca han sido activos, pero sí reactivos. Todos, como sus jefes —oficiales y extraoficiales— tienen la piel muy delicadita. Por ello se les para la crestita al menor roce de un pétalo de crítica al gobierno al que sirven. Incluso suelen ser más hipócritamente sensibles que sus mismos patrones.

El prototipo del reactivito encarna ahora a la perfección en el ínclito vocero del Gabinete de Seguridad. Ilustre desconocido hasta hace poco, quien ahora goza sus 15 minutos de fama. Me dicen, por cierto, que en su cubículo del ITAM, este politólogo graduado en Harvard era francamente brillante. No lo dudo. Como tampoco dudo que en su nuevo cargo ha sido desastroso.

Porque, a ver: de parte de quién los periodistas habríamos de aceptar —con tonito de yuppie perdonavidas— un regaño de alguien que ni remotamente ha estado jamás en una situación de riesgo y que no conoce el país más allá de la pantalla de su compu, ¿ves?

Además, ofensivo, porque con sensibilidad hipopotámica dice que el asesinato de Luis Carlos Santiago es por motivos personales. Si está tan seguro, ¿por qué no nos presenta a los criminales en uno de esos shows que al gobierno le salen tan bien?

Por añadidura, la respuesta calderonista a través del señor Poiré es absolutamente tramposa al rasgarse las vestiduras diciendo que “no cabe en modo alguno por parte de ningún actor el pactar, promover una tregua o negociar con los criminales”. Primero porque El Diario de Juárez establece claramente que no se trata de una rendición o siquiera una claudicación; así que lo que molesta e irrita al gobierno es el hecho mismo de que el editorial se dirija a “las diferentes organizaciones que se disputan la plaza de Ciudad Juárez… frente al vacío de poder que respiramos los chihuahuenses”.

Pero lo que verdaderamente ha provocado las iras en el Olimpo sexenal ha sido —no nos hagamos señor Poiré— un párrafo del mismísimo editorial al que con todo propósito ni se refieren. Y es el que establece: “…el primer mandatario, para conseguir la legitimación que no obtuvo en las urnas, se metió —sin una estrategia adecuada— a una guerra contra el crimen organizado sin conocer además las dimensiones del enemigo, ni las consecuencias que esta confrontación podría traer al país. Introducidos sin pedirlo en el conflicto, los mexicanos —y de manera particular los juarenses— han estado al garete de decisiones erróneas que terminaron llevándoselos en medio, con los resultados hasta ahora conocidos y, sobre todo, abominados por las mayorías”. Este fue en la realidad el revulsivo para los reactivitos.

Y ahora que me acuerdo, ¿no es un acto de hipocresía gigantesco indignarse por un pacto con criminales, cuando eso y no otra cosa han hecho en el caso Diego? Ahí, además de imponer un bozal a muchos medios, atropellaron la ley al retirar a la PGR de una investigación obligada con el pretexto de no entorpecer la negociación de la familia con los secuestradores. ¿No es eso pactar con criminales?












19 ago 2010




Ebrard y el cardenal: pecados y delitos






Si, bajo la mirada de los curas, todos los demás somos pecadores, desde nuestros ojos, ellos son delincuentes. Tal vez así podríamos resumir el radicalismo furioso e inquisitorial que, en los tiempos recientes, ha caracterizado al alto clero mexicano, y a no pocos de sus ministros: los homosexuales y lesbianas no van al cielo; hacen cosas que ni los animales harían; quienes se practican abortos son asesinas; y todos los que apoyan estas causas ofenden a Dios y deberían ser excomulgados.

Es el mismo clero que jamás se ha conmovido por las matanzas de gobiernos de todo signo; que voltea a otro lado para ignorar la miseria extrema y las injusticias que padecen los desvalidos o encarcelados; es el clero de las páginas de sociales, siempre degustando grandes vinos al lado de los poderosos del dinero y la política; el que nunca se escandalizó por los miles de niños abusados por ellos mismos en todo el mundo y, menos aún, por la inhumana historia de ese demonio de la pederastia que fue Marcial Maciel. El clero que ve varas de pecado en el ojo ajeno y no la viga de sus delitos en el propio. Porque, hay que decirlo con todas sus letras: cuando hablamos de curas abusivos que han destrozado la vida de niños y adolescentes, se trata, no sólo de pecadores, sino de delincuentes que han sido encubiertos por los propios jerarcas eclesiásticos y gobiernos cómplices.

Y ahora resulta que estos mismos señores se rasgan sus riquísimas vestiduras porque el gobierno del DF, la Asamblea y la Corte impulsan leyes que propenden a una sociedad igualitaria, autorizando matrimonios y adopciones para parejas del mismo sexo. Siempre bajo el maniqueo pretexto de que los niños serán malinfluenciados para siempre. Un cinismo hipócrita y desvergonzado que raya en la náusea.

El problema es que los señores de los dorados ropajes y negros instintos no se han limitado a criticar o a manifestar su descontento. Sino que han recurrido a pecados delincuenciales como la mentira y la calumnia. Es el caso del cardenal Juan Sandoval, que acusó al jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, y a los ministros de la Corte, de corromper y dejarse corromper para aprobar leyes “aberrantes” porque “a ver, a quién le gustaría ser adoptado por una pareja de lesbianas o maricones”. Como si el cardenal pudiese responder a esta otra pregunta: “A ver, a quién le gustaría dejar a su hijo en manos de un cura pederasta”.

El enredo ha llegado a un punto crítico porque no parece haber marcha atrás. Marcelo Ebrard tiene ante sí la oportunidad histórica de ejemplificar la Constitución y la separación Iglesia-Estado, como no se ha atrevido a hacer ningún otro gobernante reciente. Su demanda en los tribunales por daño moral y lo que resulte, tendrá muchos más apoyos de los que él mismo imagina.

Porque ya basta. Cada vez se hace más evidente el hartazgo ciudadano de una iglesia hipócrita, alejada de las más elementales enseñanzas de Cristo, y envenenada por la avaricia, la gula y la lujuria. Pero además, envuelta en crímenes todavía impunes.

La de Ebrard puede ser una batalla ética. Y épica.







17 jun 2010




Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
17 de junio de 2010



La Corte y el Tri: apuestas fallidas



Se parecen tanto entre sí, que no pueden engañarnos. Ni falta que les hace. Para engañarnos estamos nosotros mismos. Una y otra vez les apostamos la esperanza y una y otra vez nos desilusionan con sus resultados. En ese sentido parecen entidades idénticas y no sólo porque los miembros de una y otra coinciden en ponerse la negra.


A ver, cuántas veces la Corte ha suscitado expectativas de justicia en la mayoría de nosotros. Ahí está el caso de Lydia Cacho donde el vergonzantemente célebre góber precioso Mario Marín, salió indemne a pesar de los escatológicos testimonios en su contra. Y qué decir del caso Oaxaca, en el que no obstante el cúmulo de evidencias, Ulises Ruiz —el góber ruinoso— quedó como ciudadano ejemplar gracias a los ministros.


Por si quedara alguna duda, el caso ABC nos lo está restregando en la cara: la Corte actual —salvo contadísimas excepciones— es un instrumento más del poder político y económico de este país. Por eso sus ministros reciben sin recato alguno no sólo sueldos gigantescos sino a los funcionarios acusados del crimen más horrendo de que se tenga memoria. Por eso han dicho que a ellos no les toca ni lo ético ni lo moral. Por eso y ante la inocultable realidad, reconocen a regañadientes que sí, que se violaron garantías de los 49 niños muertos y más de 100 marcados para siempre; pero que no hay nombres, ni siquiera responsables, tan sólo involucrados. Y así en un involuntario ejercicio de congruencia demuestran que ellos no son los responsables de la justicia, si acaso están involucrados con ella.


Algo parecido ocurrirá con el equipo mexicano de futbol. Del fracaso nadie será responsable. Ni directivos, ni Aguirre, ni los jugadores; puros involucrados. Tampoco el gobierno ni los medios se harán responsables de la gigantesca expectativa despertada por mensajes repetidos hasta la náusea asociando una imagen ficticia de equipo ganador al honor nacional, la reinvención de la patria, los cien de revolución, los doscientos de independencia y los diez de gobiernos panistas. Y ni qué reprocharles a los señores fabricantes, comerciantes y banqueros. Era lógica, dirán, la utilización de los seleccionados para anunciar y vender todo tipo de productos y servicios. Lo mismo sonrientes detrás de la caja de un banco que haciendo como que se rasuran o atiborrándose de sándwiches aunque seamos país taquero. Nosotros —se justificarán los publicistas— qué culpa tenemos de que los jugadores la rieguen en la cancha y que los que se amarran a la tele sean tan borregos.


Y que conste que escribo todo esto antes del partido contra Francia y antes del fallo final de la Corte. Así que nada me daría más gusto que equivocarme y tragarme todas estas palabras. Y que en vez de que la Corte nos declare formalmente como un país de irresponsables, emitiera un fallo histórico para hacer justicia en el caso ABC. Y que el TRI en lugar de quedarse en la primera ronda, llegue siquiera al tan anhelado quinto partido. Palabra que hasta compro una tele y se la regalo al Vasco antes de que se regrese a España.




15 jun 2010




Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
15 de junio de 2010


ABC: tiempo de hipócritas


Casi nunca he hablado de mi propia labor periodística; hoy haré una excepción porque se ha hecho asunto público. Y es que ahora resulta, según algunos, que el Informe Smith dado a conocer aquí es una cortina de humo para empantanar el proceso deliberatorio en la Corte o una maniobra salvadora de los inculpados actuales.
Mentira por partida doble. Está muy claro que la Corte puede considerar o desestimar este peritaje porque, como me dijo una distinguida ministra: “lo que importa es que murieron 49 niños quemados en la guardería… cómo empezó el incendio es lo de menos”. En el otro sentido, sólo a un estúpido disfuncional o a un interesado inmoral se le puede ocurrir que una cosa invalida a la otra. Es decir, que determinar el origen del fuego atenta contra la esperanzadora tesis del ministro Zaldívar de responsabilizar a todos los funcionarios públicos de sus actos y omisiones. Es más, el Informe Smith estaría ampliando la tesis Zaldívar a los funcionarios de los gobiernos municipal y estatal de Hermosillo y Sonora que ejercían cuando el incendio. Y que conste que, hasta ahora, no se ha cuestionado el prestigio, la experiencia o la imparcialidad de su autor. Lo que afirman los obtusos es que su difusión beneficia a Molinar, Karam y Bours, señalados como responsables por el propio ministro Zaldívar y a quienes yo siempre he apuntado como culpables de este crimen múltiple. Lo he reiterado una y otra vez: las pésimas condiciones de la guardería —producto de abusos y corruptelas— hicieron que el fuego matara a 49 niños y marcara a otros 100. Por eso, en esto de las responsabilidades no hay que olvidar a los dueños, por más influyentes que sean.

Por cierto, no se trata —como dicen mañosamente— de empezar de cero y buscar a malditos desconocidos que provocaron las llamas. Hay que interrogar a Manuel Gaxiola, Francisco Arturo Bracamontes, Juan Parra, Ignacio Alduendas, Álvaro Pacheco, Jorge Antonio Lavandera y Arturo Torres; los empleados de la bodega. Se quiere saber la verdad ¿o no?

Finalmente, a mí nadie me filtra nada. El cobardón piensa que todos son de su condición. Yo fui a reportear, indagar y marchar con todos los padres de Hermosillo. Así, buscando, encontré una información que difundí porque éticamente debía de hacerlo, independientemente de sus consecuencias. Pero no me extraña el dolo de quienes durante décadas encubrieron y justificaron matanzas tan horrendas como la de Jaramillo, Tlatelolco y Aguas Blancas y que creen poderse quitar el peso de su conciencia con una lavadita de cara. Patético.






27 may 2010




Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
27 de mayo de 2010

Quién era Cabañas, quién Paulette, quién Diego

Del primero nos cuentan que fue un gran héroe futbolístico. Que su imagen se repetía cada minuto como si tratase de incrustarla en nuestros cerebros. Que las palabras que sobre él se vertieron desde las televisiones se amontonaban unas a otras en tal cantidad que pronto se desparramaron desde puertas y ventanas y llenaron calles y plazas. El palabrerío fue tal que las más gigantescas máquinas apenas pudieron empujarlas a los grandes basureros de los alrededores.


Y es que dicen que, ya de por sí famoso, se hizo célebre porque le pegaron un tiro en la cabeza y siguió vivo de milagro. Y eso que el que le disparó era un hombre muy malo en un lugar de malos donde él sin embargo gozaba mucho. Menos mal que de eso ya no se supo porque el doctorcito que lo atendió apenas lo vio llegar en la ambulancia y diagnosticó que se acordaría de todo menos de aquellas horas oscuras de la madrugada. Así que desde entonces se lo llevaron muy lejos y él se fue borrando de nuestros ojos y nuestros oídos hasta que ya costaba trabajo reconocerlo y recordarlo. Y se perdió con los años y el olvido.


El segundo relato es el de la niña Paulette, quien tanto nos conmovió hace tanto tiempo. Primero con su carita de ángel y aquellas grandes letras que nos imploraban ayuda para encontrarla. Luego la memoria apenas nos da para la nebulosa historia de sus padres, tan confusa que daba pena. Y más pena todavía la que provocaba un hombrecillo con cara de duende que se dedicaba a pregonar un día sí y otro también que Paulette ya se había ido, que más bien se la habían llevado y que ya jamás regresaría.


Hasta que un día dicen que la encontraron en donde tanto la habían buscado los hombres y hasta los perros. Que ahí estaba, según recuerdan algunos, como una muñeca rota en un reducto inverosímil. Aunque cuentan también que, con todo y que se trataba de un ángel, de su inocencia salió una terrible maldición que se cernió sobre todos los que jugaron con ella.


Del último de nuestros personajes también cuesta mucho acordarse. Primero porque igual nos lo desaparecieron de un día para otro los poderosos del poder y los poderosos de su familia. Y es que a él de por sí ya lo habían desaparecido quienes se lo llevaron en las sombras de la noche en uno de tantos grandes parajes de su reino aquí en la tierra. Luego nada. Salvo aquella imagen fantasmal que aún describen algunos.


Pero también es difícil traerlo a la memoria porque los más ya no quieren acordarse de él ya que dicen que Diego hizo mucho mal a mucha gente. Además de que se equivocó de siglo con sus grandes barbas, sus numerosos peones y todavía más abundantes dineros que le dieron fama tan mal ganada. Así, hasta que la fortuna le dio la espalda y finalmente desapareció. Y nos dejó tan sólo una amnesia benefactora.


Y no me pregunten qué pasó exactamente en cada caso. Porque todos ocurrieron hace ya mucho tiempo.








18 may 2010




Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
18 de mayo de 2010



Diego: tiro de precisión


Él ha sido hombre de oscuridades. Así que a la medianoche alguien le quitó su libertad. Esa de que ha gozado los 69 años de su vida este sembrador de vientos y cosechador de tempestades, al que muchos han querido ver preso o, peor aún, muerto.
Del viernes para acá asombran igual quienes le desean que se pudra en los infiernos que quienes lo alaban por la doble hazaña de ser un viejo güevudo y un cabrón bien hecho. En el recuento de los primeros, le atizan por una larga cola de eventos: en el 88 cuando promovió la quema de los paquetes electorales que pudieron documentar el fraude de Salinas sobre Cuauhtémoc; luego cuando en pago a su solidaridad recibió 60 mil metros de terreno en Punta Diamante; en el 94 al rajarse como candidato a la Presidencia luego de ganarles el debate a Zedillo y a Cárdenas; ya en el zedillismo su apoyo al Fobaproa para asumir como deuda pública el quebranto por un millón de millones de pesos de los bancos; más tarde cuando el senador-litigante le quitó al gobierno foxista de su partido primero 1600 millones por devolución de IVA a Jugos Del Valle y luego 1200 de indemnización abusiva por unos terrenos a particulares. Maniobras que le dejaron al menos mil millones de pesos en honorarios para él y sus socios de despacho. Fue entonces que alcanzó el mote de El Jefe, porque no había pleito que no pudiera ganar.


En sentido contrario, se pronuncian también quienes han tomado nota puntual de sus proezas: el haber negociado, desde el Senado, la aprobación de una ley indígena que provocó el rompimiento del diálogo con el EZLN; al final de su periodo como factor clave para la promulgación de la llamada ley Televisa, que luego fue echada abajo por la Corte; pero sin duda alguna las gestas más celebradas por sus aplaudidores —que los hay— son la maquinación de los videoescándalos y el asesoramiento a los propietarios de El Encino, que intentaron frenar y luego desaforar a AMLO en la carrera por la Presidencia en el 2006.


Que no se engañen, ni nos engañen: trátese de secuestro interesado, levantón del crimen organizado, conflicto pasional o mensaje político de un grupo extremo; en cualquier caso, las pesquisas deben incluir a los señores Gómez Mont, Lozano Gracia y Hamdam, que junto con El Jefe Diego han amasado grandes fortunas en la doble y jugosa vía del litigio y la política. Nadie mejor que ellos saben sobre los enemigos de quien por cierto —y ante la flaca caballada blanquiazul— querían volver a hacer candidato a la Presidencia.


Por lo pronto, el tiro realizado desde la oscuridad ha sido de una precisión absoluta.




15 abr 2010




Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
15 de abril de 2010


¡No disparen, soy un niño!

No lo inventé yo. Lo escribió en grandes letras infantiles en una cartulina escolar uno de los pequeños manifestantes de Nuevo Laredo. Compañero de juegos de Bryan y Martín Almanza Salazar, asesinados a tiros por los soldados. Y es que ya son muchos los niños muertos en esta guerra absurda y fuera de control.

Todavía antier, el secretario de Gobernación quiso matizar al decir que “la versión que se presenta como un fenómeno aislado no tiene precedentes en el comportamiento de nuestras fuerzas de seguridad”. O está muy mal informado o miente. Ahí le va: en la madrugada del sábado 2 de junio de 2007, en la comunidad de Los Alamillos, municipio de Culiacán, Sinaloa, soldados del Ejército mexicano mataron a tiros a Griselda Galaviz Barraza y a sus hijos Grisel, Juana y Edwin Esparza Galaviz de dos a siete años de edad y a otras dos personas. Fue en un retén, ¿le suena, señor secretario? Todos venían en una troca, ¿le vuelve a sonar? Y según Adán Esparza Parra, el padre, nadie les hizo señal de alto y “los militares abrieron fuego cuando, despacio, cruzamos el retén”, ¿le requetesuena, secretario?

Por supuesto que en ese caso jamás se hizo justicia porque en este país los militares se investigan y se juzgan a sí mismos, además de las múltiples complicidades para echarle tierra a sus crímenes. Por eso, en la primera entrevista del pasado viernes 15, Cinthia Salazar —madre de Bryan y Martín— me decía extrañada que “no había noticias” sobre la muerte de sus hijos.

Pero, además de la pretendida impunidad, hay un menosprecio a los muertos pobres que este gobierno no puede ocultar. El mismo señor Gómez Mont dijo también antier: “Le reitero el respeto profundo al dolor de esa madre que vio morir en sus brazos a su hijo”. Toda una perla declarativa. A ver: no es verdad que le “reitera” porque en la ocasión anterior tocó el tema casualmente; en cuanto al “respeto profundo al dolor”, nótese que no se conduele, y menos aun se conmueve o se indigna, nomás respeta, ¡qué generoso!; por lo que hace a “esa madre” ¿no se pudo tomar la molestia de pronunciar su nombre?; al final, mañosamente refiere que “vio morir en sus brazos a su hijo”. No, don Fernando, Bryan de cinco años no se murió de una disentería o una pulmonía, lo mataron a tiros los soldados que su secretaría defiende como si fuera su agencia de relaciones públicas. Pero ni cómo enmendar al general Galván Galván cuando dijo que son “daños colaterales”.

Y es que hay que señalarlo con todas sus letras: el actual gobierno calderonista ha trastocado la concepción original del Estado; las Fuerzas Armadas ya no tienen como prioridad la integridad de los mexicanos. Ahora, lo que importa es matar a cualquier sospechoso y si se atraviesan inocentes o sus soldados se equivocan, mala suerte. Por cierto, también para este gobierno hay mexicanos de primera y de segunda. En el caso de los estudiantes del Tec enviaron un pésame de alto nivel. Pero como los Almanza son pobres, que se consuelen solos.

P.D. Para mi querido Joaquín Sabina, por los viejos y los nuevos tiempos.








13 abr 2010

Este remedo de presidente que nos impucieron en el 2006 no tiene ni la estatura ni los tamaños para conducir los destinos de una nación ; y sabedor él de la forma en que llegó al poder , quiso ganar una legitimidad que sólo la dan los votos de los ciudadanos , mismos que no obtuvo y desesperado por por su falta de popularidad , alborotó un avispero que ahora no tiene ni la más remota idea de como aplacar .

Ahí tienen pinches poderes fácticos a su titere , a quien impusieron por temor a que llegara al poder alguien que simplemente los iba a meter en cintura . Ahora con su "PAN" , traguenselo .








Soldados asesinos


Síntesis de mi entrevista con Cinthia Salazar, de 28 años, madre de Bryan de cinco y Martín de nueve que el sábado 3 de abril fueron asesinados por soldados en un retén militar cuando viajaban de Nuevo Laredo a la playa de Matamoros, Tamaulipas:
“Íbamos de vacaciones… mi esposo Martín, que venía manejando nuestra troca, mis cinco hijos —tres niñas y dos niños— mi hermana embarazada, mi hermano y una vecina… Entonces vimos un retén de militares; nosotros pensamos que nos iban a hacer la parada, bajamos velocidad, bajamos los vidrios… Pero no nos pararon, no nos dijeron nada, ni un señalamiento… Nada… Así que nosotros pasamos despacio… Cuando empezamos a sentir los primeros disparos por atrás… Luego más… Y ya de plano nos empezaron a balacear y nos tiraron granadas… Luego mi esposo cayó porque le destrozaron su brazo y su mano… Entonces me salí con una toalla a gritarles a los soldados “¡No nos tiren… no nos tiren… llevamos niños!” —¿Antes que ustedes había otros coches en el retén? —No, no, la carretera estaba completamente sola —¿Está usted segura que no les hicieron señal de pararse? —Sí claro que sí, mire nosotros ya sabemos qué hacer en los retenes, si ellos quieren revisar ponen conos, sacan banderas rojas, se ponen en medio… No, ellos nos dejaron pasar y nos dispararon… Andaban drogados, no sé… Pero fue cuando entre los balazos alcancé a cargar al más pequeño, Bryan y fue cuando me lo mataron y luego luego se me desvaneció todo pa’ tras… Y vi a mi marido salir todo ensangrentado y se lo di como pude y fui a buscar a Martín, el de nueve… Como que quiso salir de la troca y lo mataron de un balazo en la espalda —¿Y las niñas?

—Gracias a Dios no estaban heridas y pudimos huir corriendo hacia el monte.

La familia Almanza Salazar logró llegar a un hospital. Ahí, un sargento Hernández les pidió su domicilio y media hora más tarde cinco vehículos militares llegaron ahí y la casa fue saqueada. Desde entonces han sido vigilados, interrogados e intimidados por los soldados que no respetaron ni el funeral de los niños que ellos mataron.


Cinco días después del crimen, el secretario de Gobernación dijo en un comunicado oficial que “Un grupo de sujetos armados atacaron a elementos del ejército quienes repelieron la agresión en una carretera… y derivado de esos enfrentamientos lamentablemente fallecieron dos menores Bryan Almanza Salazar de cinco años y Martín de nueve”.


¿Usted a quién le cree, a Cinthia Salazar o a Gómez Mont?


PD. No empleé ni un solo adjetivo. No hizo falta. Ni en el título.








8 abr 2010




Don Julio, el reportero

No suelo hablar de lo que hacen o dejan de hacer otros colegas. Siempre he creído que los periodistas no estamos para hablar de nosotros mismos. Y que hay cosas más importantes allá afuera.
Hoy, sin embargo, es inevitable entrarle a la polémica generada por el reportaje del encuentro de Julio Scherer García con el capo del narco Ismael El Mayo Zambada. Que ha generado una cauda de comentarios dentro y fuera del país donde el influyente The Washington Post destaca las expresiones fundamentales de la entrevista. Mientras que a nivel nacional se ha desatado una feroz discusión: de un lado quienes defienden el trabajo periodístico de don Julio ponderando sus alcances y trascendencia; del otro, una reacción que podría ser cómica si no fuera tan malintencionada. Los de siempre, denostando la entrevista porque según ellos no dice nada pero criticando ferozmente varias de las frases que en ella se expresan, ¿por fin, dice o no dice algo? Luego, en el estridente desgarramiento de vestiduras atacan perrunamente a Scherer y Proceso por prestarse a ser mensajeros de uno de los criminales más buscados y por permitirle criticar a un gobierno perfecto y a un Ejército inmaculado como los que tenemos en México.

Yo me pregunto si El Mayo Zambada es más o menos criminal que la runfla de ladrones y asesinos impunes que ha padecido este país. Y que comparten con frecuencia las buenas mesas con los impugnadores de don Julio. Por cierto, ninguno de ellos reportero. O que nos muestren algún trabajo que siquiera haya llegado a la banqueta. Algo distinto a su entendimiento del país limitado en el mejor de los casos a los libros y a las pantallas cibernéticas y a la chorcha comodina con los poderosos de la política y el dinero, eso sí con el infaltable trago en tertulias sin fin.

La mera verdad ¿alguien de ustedes se imagina a alguno de estos críticos haciendo el viaje de don Julio y arrinconando a El Mayo sin que les temblaran las corvas? Yo no. Porque los impugnadores del fundador de Proceso jamás han sido reporteros. Beneficiarios de sus tribunas ignoran que el oficio de indagar y luego informar no es un hallazgo fortuito, sino una necesidad vital y hasta hormonal. Por eso se azotan como víboras chirrioneras a sabiendas de que ninguno de sus trabajos dizque periodísticos alcanzará siquiera el recuerdo. Su envidia de la mala —es mentira que existe de la buena—, su estatura moral, sus rencores y su ignorancia no les dan para calibrar un esfuerzo como el de Scherer. Qué van a saber ellos del miedo, de la adrenalina, de la incertidumbre, de las presiones, de la soledad, de ser uno y su circunstancia; de sobreponerse a todo y ejercer un oficio de la mejor manera posible.

A ver: no se trata de una apología, por el contrario, el reportero asoma al alma del entrevistado y no veo en ello nada de malo; en paralelo le arranca no una sino varias notas periodísticas, “es una guerra perdida… el narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción”. “El problema del narco envuelve a millones”. “Si me atrapan o me matan, nada cambia”. “Al Presidente lo engañan sus colaboradores y le informan de avances que no se dan”. “Tengo pánico de que me encierren”. “Cargo miedo”. Todo con un estilo narrativo inconfundible, que hace de los pequeños detalles las grandes revelaciones, muy literario, muy Scherer.

Que pudo estar mejor. Tal vez. Nada es más sencillo que corregir un texto o una entrevista. Y que en cambio construir un nombre es la gran tarea de la vida. Como la que ha conseguido don Julio que hoy llega a los 84 años. Por lo que le mando un abrazo fraterno y le agradezco lo que me ha dado. Porque si el oficio de reportero no existiera, Julio Scherer lo hubiera inventado








25 mar 2010




¿¡What!?
Ricardo Rocha


Me temo que fueron muchas las veces que esta expresión salió de las bocas o se reflejó en los rostros azorados de los ilustres visitantes del gabinete de guerra: tal vez cuando les respondieron sobre los miles de muertos inocentes, a veces familias enteras víctimas del fuego cruzado; o cuando les tuvieron que informar sobre la cantidad de funcionarios, agentes, soldados y policías metidos en el ajo de las nóminas del narco; o cuando los de aquí les rindieron cuentas sobre los escobazos al panal que el propio gobierno ha calificado de guerra; o a lo mejor, cuando nadie les pudo decir nada ni sobre los jóvenes de Salvárcar, ni acerca de los muertos del consulado, ni de los estudiantes del Tec de los que merolicamente —atrás de la raya que estoy trabajando— el todavía secretario Gómez Mont dijo que cayeron del lado de los soldados; frente a la sospecha de la madre de uno de ellos, Jorge Antonio Mercado, de que su hijo fue torturado y luego maquillado y no muerto por una bala perdida; más aun, de la síntesis del caos de los tres gobiernos en Monterrey en donde los presuntos sicarios son detenidos y entregados y luego desaparecidos o torturados y muertos en terrenos baldíos. En suma, el margayate brutal e irracional de una violencia creciente en la que ha habido de todo, menos el elemento sustancial que muchos hemos demandado: la inteligencia. Para seguir las rutas del dinero; para desenmascarar a los corruptos; para llegar a los capos de a de veras y para desenmascarar financieramente a los grandes cárteles.

El caso es que, de la visita fast track ha salido un esperado, obligado y diplomático comunicado en el que se anuncia una nueva era de cooperación entre México y Estados Unidos, lo que implícitamente significa un “volver a empezar” y por ende la muerte del prestamito llamado Iniciativa Mérida y la defunción de la pseudoestrategia del gobierno calderonista en su guerra contra el narco. A saber, un compromiso sustentado en cuatro ejes fundamentales: la desarticulación de las organizaciones delictivas; el apoyo mutuo para fortalecer las instituciones de seguridad; el desarrollo de una frontera competitiva y el fortalecimiento de la cohesión social.

De la visita emanan también conclusiones contrastantes: por un lado, un nuevo trato de allá pa’ acá, en el que el Big Brother vino a advertirnos que —ahora más que nunca— nos estará observando; el reconocimiento de que allá se origina gran parte de nuestro gigantesco problema de violencia; el acuerdo de un combate bilateral al consumo, al lavado y al tráfico de armas de norte a sur; y por primera vez la inclusión del tema social en esta problemática que incluso —en voz de la mismísima señora Clinton— incide en el desarrollo económico. Vamos a ver qué tanto duran estas señales intermitentes.

Por lo pronto, ambos gobiernos siguen instalados en esta gran tragicomedia de hipocresía que continúa evadiendo el asunto fundamental: la legalización de las drogas, en un compromiso verdaderamente valiente e inteligente, que reconozca de entrada que es en el truco de la clandestinidad donde está el dinero, la sangre y los muertos.






11 feb 2010




Ricardo Rocha

Juárez: última llamada

No sé qué pasará hoy luego de la visita del presidente Calderón a Ciudad Juárez. Mi ingenuidad me da todavía para pensar en la remota posibilidad de una terapia intensiva. A menos que se quiera decretar la extremaunción. Porque hoy, Juárez se muere. A pesar del diagnóstico facilón de los muchos expertos que tal vez jamás han estado ahí y que todo lo reducen a un pleito entre cárteles.

Como si pudiera ignorarse el largo proceso de descomposición: desde que fue puesta como ejemplo de crecimiento con sus miles de maquiladoras que jalaron el desarrollo no sólo para Chihuahua sino para todo el país; a la vez que imán irresistible para pobres sin esperanza de todas partes. De entonces a la fecha, el pudrimiento ha sido gradual y constante. Y de él son igualmente responsables los gobiernos priístas y panistas, que por corrupción u omisión han fracasado estrepitosamente en los niveles municipal, estatal y federal.

Por eso Juárez apenas sobrevive. Y no hay duda que la inseguridad, la pobreza, el deterioro económico, la guerra federal contra el narco y la violencia siempre creciente son factores que se entrecruzan e interactúan en perjuicio de sus todavía un millón 300 mil habitantes. Basten algunos datos para ilustrar el desastre generalizado: hay ahora 116 mil viviendas vacías, como en la que celebraban su fiesta los muchachos masacrados; más de 100 mil juarenses se han ido a vivir a El Paso; nada más en la maquila se han perdido 80 mil empleos; 10 mil pequeñas y medianas empresas han cerrado por extorsiones y amenazas; 600 mil de sus habitantes son más pobres que nunca; en Juárez el tiempo ya no se mide por meses, sino por muertos… dos mil en lo que va del año, más 7000 huérfanos y viudas en toda esta guerra; y el horror llega a úlceras infantiles e inflamaciones cerebrales por estrés extremo y eso nadie lo sabe mejor que los propios juarenses.

Por eso, más que hablarles, Calderón debe ir a escucharlos, como a la maestra Mari Tere Almada, que escribió: “En Mayo pasado, cuando asesinaron a su padre, mi hijo me lanzó la pregunta: ‘¿Mamá y no nos vamos a ir a otra ciudad?’ Y yo le contesté que no, que era importante quedarnos a luchar para que las cosas cambiaran aquí. Hoy siento que el tiempo y las fuerzas se nos agotan y que Juárez se nos muere de tristeza”.

***Siempre he creído que quienes nos dedicamos a dar noticias traemos de carga la tristeza y hasta algún sentimiento de culpa porque, las más de las veces, nos ocupamos de las peores facetas de los seres humanos.

Hoy me entero de la muerte de Sor María Suárez Vázquez alma infatigable de las Hermanas del Verbo Encarnado quien, primero en la Sierra Tarahumara y luego como directora de Enfermería del Hospital de Cardiología Ignacio Chávez dedicó 40 años de su vida a cuidar a los más necesitados. Y creo que, a pesar del dolor de su partida, la sola existencia de un ser tan luminoso es una maravillosa noticia acá en la tierra como en el cielo.






12 ene 2010




Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
12 de enero de 2010



El estallido de todos tan temido


Para muchos es el terror colectivo y será absolutamente inevitable. Así que, desde esa perspectiva fatalista, trazan los más diversos escenarios: un baño de sangre en la mayor parte del país con enfrentamientos abiertos de grupos insurrectos y fuera de control contra fuerzas armadas militares y policiacas; asaltos a cuarteles, emboscadas, bombas y hasta secuestros; un poco al estilo de lo que ya nos ocurrió en los sesentas y setentas. Sus propios demonios de remordimientos los llevan a esperar lo peor: es que hay que reconocer que se nos pasó la mano.
Para otros no va a suceder absolutamente nada. Y cualquier pronóstico trágico es producto de interesadas maquinaciones febriles o trasnochadas calenturas izquierdosas: este país ya pagó sus cuotas de sangre con la Independencia y la Revolución, dicen; además, es verdad que las cosas están mal, pero no tan mal como para alzarse en armas; y lo más importante es que somos un país de dejados que ya nos resignamos a irnos jodiendo un poquito más cada día, casi sin sentirlo.



Algunos más juegan a la fatalidad de los ciclos centenarios del 1810, 1910 y 2010: una tragedia premonitoria habrá de ocurrir antes de que —según los mayas— todo acabe en el 2012; ni modo que no pase nada en la meritita cábala profética. Aseguran que algo harán cualquiera de los trece grupos extremistas encabezados por el celebérrimo EPR que sigue muy enojado con el gobierno. Y argumentan que el estallido está más que anunciado no únicamente por el rector Narro, sino por expertos internacionales, académicos tan prestigiosos como Carlos Montemayor y hasta curas —no necesariamente revoltosos— como los de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social. Vaya, si tan sólo en los años recientes, hay un montón de películas, novelas y obras de teatro que abierta o soterradamente dan cuenta del dichoso estallido.



Lo cierto es que, de todas estas posturas diversas, sólo pueden derivarse dos conclusiones: para ser francos, no hay quien haya presentado evidencia alguna de que estamos al borde de un estallido social de grandes proporciones; pero la experiencia histórica nos ha enseñado que los estallidos no avisan, punto. ¿O hay quien pueda asegurar que el mismísimo Madero tenía idea de la que iba a armar cuando pedía simplemente “Sufragio efectivo, no reelección”? ¿A alguien en el gobierno de Salinas le avisaron que en el primer minuto de nuestra entrada al primer mundo se produciría el estremecedor alzamiento zapatista? No. Todas las revoluciones populares, de cualquier magnitud, son por naturaleza sorprendentes y asombrosas.










12 nov 2009




Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
12 de noviembre de 2009


Refundar la República II

Yo no sé si será casualidad o causalidad, pero a partir del llamado del rector Narro se ha venido dando en cascada una serie de declaraciones de actores protagónicos de la vida nacional. Palabras más, palabras menos, todos apuntan en el mismo sentido: las cosas ya no pueden seguir así; el riesgo de quiebre es gigantesco; el país está cancelando su futuro.

Miguel Alemán Velasco, político, empresario y analista sensible de la realidad nacional, acaba de decir que los hombres de negocios no están preocupados por la crisis financiera para la cual siempre habrá recetas. Lo que les inquieta es la crisis social y el porvenir del país. Hombre de aviones, explica que es como si voláramos a mitad del Atlántico, con la disyuntiva de volver atrás o hacer lo que han hecho otras naciones para completar el vuelo.

En el mismo foro empresarial, Carlos Slim Helú —el más importante empresario latinoamericano y uno de los más influyentes del mundo— señaló que “urge evitar el sacrificio de las próximas generaciones”; que nuestros gobiernos se han limitado a seguir los ajustes dictados desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en vez de elaborar planes de desarrollo propios; que para combatir eficazmente la pobreza —más allá de la asistencia social— se requiere inversión, actividad económica y creación de empleos; incorporar a los pobres a la clase media con desarrollo de capital humano, educación, salud y nutrición; en pocas palabras, “una visión integral, ambiciosa, fuerte, con rumbo claro y de largo plazo”. ¿Refundar la República?

Por eso preocupa e irrita que desde el gobierno federal digan que la crisis ya pasó y que la recuperación ha comenzado. No sólo por lo falso de estas afirmaciones, sino porque se manda el mensaje de que el país ya está bien y que así puede seguir por los siglos de los siglos. Cuando lo que nos quedan son los años de los años, si acaso.

Menos mal que comienzan a multiplicarse las voces que en volúmenes cada vez más altos expresan abiertamente la necesidad de reencauzar la marcha de la nación. Y en sentido contrario, son más reducidos los argumentos de quienes piensan que México todavía aguanta, que la liga puede seguirse estirando, que al fin y al cabo todos somos idiotas y además dejados. De los que juegan con fuego sobre un terreno minado a riesgo de una explosión social de grandes proporciones y sobre todo irreversible.

Por eso, hay que insistir en que es la hora de la verdad. Que estamos cruzando el punto de no retorno. Y que es absolutamente necesaria una convocatoria amplia e incluyente para un gran acuerdo nacional a fin de cambiar rumbo y destino.

Y si me apuran, es igualmente indispensable una gran y generosa reconciliación nacional. En la que dejemos de vernos con las etiquetas de buenos y malos que nos hemos colocado en la frente unos a otros. Total, que cada quien sabe bien lo que ha hecho y ha dejado de hacer por este país. Y que le queda todavía una última oportunidad para compensarlo.

En suma, una esperanzadora, inteligente y colectiva mirada al futuro. Que ya está aquí, enfrente.










5 nov 2009




Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
05 de noviembre de 2009

Sin padre… ni madre

Ahora resulta que nadie fue responsable del monstruoso engendro de la Ley de Ingresos: ni el gobierno calderonista porque no es exactamente lo que propuso; ni el PAN porque tuvo que aceptar la nueva propuesta; ni el PRI porque no fue lo que ellos hubieran querido.

Mentirosos, mentirosos: el gobierno quería tapar a como diera lugar el boquete de 370 mil millones de crisis, pero también de ineficiencia; tramposamente quiso disfrazarlo de un impuesto por la pobreza, de lo que ahora no se acuerda; el PAN ya no es un partido, es una extensión de Los Pinos; y sus legisladores —salvo tibias excepciones— son correveidiles del Presidente; los del PRI son cómplices de la Presidencia cuando les conviene y adversarios a modo también cuando les conviene. Así, pactaron tras bambalinas una Ley de Ingresos que le permitiera librar el trance al calderonismo y que a la vez le diera cuantiosos recursos al priísmo, particularmente a sus gobernadores, que han aprovechado como nadie los vacíos de poder ocasionados por la falta de un auténtico liderazgo nacional.

En este proceso en el que jamás hubo ni visiones ni argumentos de Estado todo fue la compraventa y el dando y dando. Por eso quedó un adefesio impresentable. Del debate sólo quedará el recuerdo de las actuaciones histriónicas y a veces histéricas de los actores de cuarta en que se han convertido diputados y senadores por igual. Si acaso, para el anecdotario de la picaresca política, los dimes, los diretes y las acusaciones de mariconería de una señora del PAN. Total, un lamentable Halloween tlahuica combinado con los bastardos de Quentin Tarantino.

Así que por qué habríamos de creerles cuando ahora, como sintetiza la de ocho de ayer en EL UNIVERSAL: “Llaman a debatir, ya, reforma fiscal”. ¿Tiene alguno de estos actorcetes patéticos un mínimo de credibilidad como para plantear una iniciativa confiable e incluyente?

Insisto: por qué habríamos de creerles si ahora que tuvieron la oportunidad no hicieron absolutamente nada. Y que no salgan con el cuento de que no había tiempo suficiente para algo tan profundo. Todos fuimos testigos del desperdicio miserable de semanas enteras de grillas baratas que pudieron haber dedicado a construir lo que ahora llaman una política fiscal de largo plazo.

Además vuelven a quedarse cortos y miopes. Porque este país no sólo está quebrado económicamente. La quiebra es también moral y social. Así que, con todo y su importancia, una reforma hacendaria sería insuficiente. Hay que arreglar la casa desde los cimientos: todo pasa por una auténtica reforma del Estado, una gran revolución educativa y la construcción de un nuevo modelo económico que le dé viabilidad a la nación en los años que vendrán.

México está ya tan colapsado en todos sentidos que necesita refundarse. Replantear su presente de cara al futuro. Nada más y nada menos. Lo más grave de todo es que no se ve quién pueda hacer esta convocatoria.






3 nov 2009




Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
03 de noviembre de 2009




La noche de los muertos vivientes

Pa’ mí que todos están políticamente muertos. Los 628, que es la suma de diputados y senadores de este país. Clínicamente muertos. Por causas muy diversas, pero muertos todos: unos con la nuca quebrada de tanto agachar la cabeza; otros con las panzas reventadas por las grandes comilonas con sus colegas de gula; los de más allá del puro coraje rabioso; y algunos de parálisis cardíacas al enterarse de los premios ganados. Hubo incluso, poquitos, los que se murieron de vergüenza.

Lo peor del caso es que todos estos zombies seguirán por la vida como si no hubiera pasado nada. Como si a los que los elegimos se nos fuera a olvidar tan fácilmente. Por lo pronto ahí está el saldo de restos mortales: a cargar todos con los aumentos del 15 al 16 por ciento de IVA; 28 al 30 por ciento del ISR; y del 2 al 3 a cada vez más raquíticos y democráticos depósitos en efectivo. Agréguele los incrementos a bebidas, cigarros, teléfonos y tele pagada. El resultado es un frankensteiniano amasijo de parches tan terroríficos que dan miedo. Aunque nada comparable al terror que escalofrió a nuestros legisladores siempre que se trataba de poner en mortaja de juicio los intereses del gobierno o del gran capital. Ahí sí que les temblaban pellejos y huesos hasta la degradación del ridículo.

Así que al final, todos se plegaron a la presión del gobierno federal de recaudar más a como diera lugar. Los del PAN porque viven hincados y en penitencia. Y los del PRI porque se salieron corriendo del velorio asustados con el petate del muerto. A los que se sientan del lado izquierdo, ni los dejaron pasar al huateque.

En suma, un congreso muerto de muerte prematura. Conformado ahora por centenares de fantasmas de sí mismos. Almas en pena, sin gloria y condenadas al purgatorio en el vasto panteón de la mediocridad.

“¡Voy, voy —diría el gran Chava Flores— ni que fuera para tanto…murió, murió y murió!”. Así que echémosle los últimos responsos a este Congreso de pusilánimes y sepamos de una vez por todas que con los muertos ya no se cuenta.

Y ni modo, a buscarle por otros lados: en los espacios de la sociedad civil; las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales; la presión a los medios de comunicación; los foros académicos que establecen todavía un México posible y porqué no, las movilizaciones callejeras.

En pocas palabras, la construcción de un futuro transparente y luminoso, lejos de la oscuridad y hediondez de esta nueva tumba colectiva.







22 oct 2009




Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia





Mentiras críticas

También en estos días de luz algunas mentes oscuras han esparcido una serie de mentiras para desestabilizar a la nación. Menos mal que son investigados los orígenes de tales inventos y quiénes los han propalado en francos actos de provocación y traición a la patria. Aquí, algunos de estos horripilantes engendros:

—En los dos sexenios recientes se implementó una estrategia para deteriorar el funcionamiento de Luz y Fuerza del Centro a fin de justificar su liquidación y luego su privatización.

—Se cancelaron inversiones en mantenimiento para debilitar su productividad y generación de energía a tal grado que hace 20 años no produce ni un kilowatt nuevo.

—Por mandato del gobierno federal LyFC compraba su faltante a la CFE a 98 centavos el kilovatio/hora cuando la tarifa industrial era de 88 centavos. Lo que significaban 40 mil millones de pesos al año. O sea que el gobierno no perdía, sólo pasaba la lana de una bolsa a la otra.

—Según la Profeco, durante los primeros nueve meses de este año 4 mil 883 usuarios se quejaron contra CFE y mil 419 se quejaron contra LyFC.

—La otra estrategia para reventarla financieramente es que 60% de su producción era suministrada a 12 mil empresas privilegiadas a una tarifa de regalo de 0.46 centavos el k/h; menos de la tercera parte del 1.50 que es la tarifa normal. Siempre por órdenes superiores.

—A espaldas de la Constitución, las empresas extranjeras que operan en México ya producen 40% de la energía eléctrica que se consume en el país. Son las españolas Iberdrola y Unión Fenosa; las estadounidenses Enron, Intergen y G.E. Bechtel; las japonesas Mitsubishi y Nichimen-AES; la francesa EDF y la canadiense Trans Alfa.

—Nunca se ha informado a la nación en manos de quién están o estarán las redes de fibra óptica de todo el país —DF incluido—, ni sobre las potencialidades de comunicación del cable convencional. Ahí se esconden los negocios del siglo.

—Todavía hay recursos legales para demostrar entre otras cosas que: el gobierno debió haber dado parte al Congreso y que la toma de instalaciones fue, además de abusiva, ilegal; y que sólo un laudo de la Junta de Conciliación y Arbitraje puede dar por terminado el vínculo laboral entre empresa y sindicato.

—En cuanto a la liquidación, los trabajadores de base de Luz y Fuerza en promedio van a cobrar 305 mil pesos por finiquito o 435 mil pesos con compensación incluida, si tramitan su pago antes del 14 de noviembre. En tanto, para los no sindicalizados, la liquidación será de un millón 300 mil pesos o un millón 800 mil, si le apuran.

—El salario promedio de los trabajadores del SME es de 220 pesos diarios, es decir, 6 mil 600 pesos mensuales. Casi 20 mil trabajadores están debajo de este promedio de ingresos.

—Si hay corrupción de Martín Esparza y su directiva en el SME, que se los prueben y se les castigue. Pero que no por ellos tengan que pagar 44 mil trabajadores.

—Que la movilización nacional en contra de los recientes actos de gobierno todavía es posible luego de una reunión sindical clave este próximo sábado.

—Y que la última página de esta historia todavía no está escrita.