12 oct 2011


Rebeldías de las clases medias
Luis Linares Zapata
Al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) lo encabeza una dirigencia colectiva de singular composición. Durante los dos primeros años –cuando fungió como gobierno legítimo”– sus tareas de proselitismo las llevó a cabo de manera cuasivoluntaria. Los recorridos por el país fueron abarcantes y así han seguido hasta la actualidad, aunque ahora han tomado la forma de un movimiento inédito. Se trataba de identificar, e incorporar, a ese segmento olvidado de la población que, aun en medio de francos temores de ser sujetos de variadas formas de represión, se declaraba listo para transformar su atribulada realidad. Se les pedía no perder las esperanzas de que un México más justo para todos es posible. Y, frente a esos entusiastas contingentes, se expusieron las distintas salidas para cambiar la asfixiante situación que impide a las mayorías nacionales llevar una vida digna y productiva. La respuesta, desde un inicio, fue alentadora y se ha robustecido con el ensanchamiento de la conciencia colectiva experimentado a raíz de la cruenta decadencia que aqueja al país.

La base de sustentación de Morena reclutada llega ahora a más de cuatro millones y medio de personas. Todas identificadas con precisión y esparcidas por todos los confines, chicos, grandes o remotos de este inmenso país. Se sabe que alrededor de un millón de ellas se traslapan; es decir, están registradas en ambas entidades: en el “gobierno legítimo” y Morena. Ha sido un trabajo extenuante pero de profunda satisfacción, pues se trasiega por una causa superior. No ha habido, en esta dirección colectiva original, deserción alguna. Por el contrario, y a medida que se extiende, se renuevan los ánimos y se interiorizan variadas certezas. El liderazgo mostrado ante tan abigarrada colectividad se ha ido desenvolviendo a medida que aumentan los postulantes para lograr el cambio verdadero que la vida organizada de México requiere. En la actualidad hay toda una pirámide de dirigentes que conservan su naturaleza cuasivoluntaria. La estructura se despliega, desde las coordinaciones estatales hasta las seccionales (40 mil de ellas al presente), pasando por las distritales y las municipales ya integradas. A este tinglado de ciudadanos incansables se han incorporado las dos formaciones cupulares: el Consejo Consultivo y el Ejecutivo, presentes ambos en su constitución jurídica como asociación civil.

La emergencia, en variadas partes del mundo, de movimientos ciudadanos que se llaman a sí mismos indignados bien puede hermanarse con las mayorías de Morena. Como los españoles, italianos, griegos, franceses, árabes, israelíes y recientemente estadunidenses, los protagonistas del cambio verdadero de Morena también quieren liberarse de las ataduras de un sistema concentrador y profundamente injusto. Ataduras impuestas por un modelo que privilegia, de manera por demás exagerada, a ciertas minorías (el 1 por ciento famoso) y sectores productivos –principalmente especuladores financieros– a costa de todos los demás (el 99 por ciento restante). Los protagonistas de Morena lo saben, por su propia cuan dolorosa experiencia, desde hace ya varios años. Y, como todos esos extenuados y rebeldes ciudadanos del mundo, han hecho paulatinamente consciente el expoliador fenómeno que les impide acceder a mejores oportunidades o guarecerse al amparo de un efectivo Estado de bienestar.

La dirigencia de Morena ha servido de catalizador de las inquietudes y deseos de liberación que portan, desde hace bastante tiempo, los mexicanos más inquietos, informados y solidarios. Los concurrentes al movimiento son, mayoritariamente, integrantes de las clases medias del país. De esas clases medias actualmente en vías de extinción, al ser expuestas por los dictados de una élite abusiva, a creciente pauperización. Morena cuenta además con segmentos de poblaciones que han caído en, o nunca han podido abandonar, la marginación o la pobreza, estigmas de estos tiempos de gandallas. A esos enormes contingentes de convalecientes y expulsados del banquete hay urgencia de atenderlos en sus desventuras e indefensión. Para eso se diseñan, al interior de Morena, programas y políticas públicas como las que pueden derivarse del Proyecto Alternativo de Nación recién publicado.

La continuidad del modelo vigente lleva atada su incapacidad de prolongarse más allá de unos pocos años. A eso obedecen las rebeldías de las masas ciudadanas del mundo. Su configuración actual y el patronazgo de los beneficiarios, ya privilegiados en exceso, lo obligan a contemplar el abismo o cambiar sus pretensiones y rumbo. Las protestas mundiales coinciden, todas ellas, en proponer su transformación. El fenómeno de masas que se llama Ocupa Wall Street apunta al corazón del neoliberalismo en el país central. En México, los aspirantes a candidatos presidenciales del sistema establecido (del PAN o del PRI) no pueden proponer algo distinto que sea creíble. Menos aún formas y mecanismos que contraríen la voluntad, cerrada e irresponsable, de sus patrones: la ya bien cebada y atrincherada plutocracia mexicana. Sólo el crecimiento en conciencia y fortaleza de los indignados, junto con esos segmentos de clase media asfixiados y temerosos del futuro, podrá derrotar a la tendencia continuista. De otra manera no habrá gobernabilidad y menos aún tranquilidad, aunque se ensayen refritos de coaliciones surgidas por aquí y por allá, pero siempre atendiendo a las pulsiones de los de mero arriba.

11 oct 2011


¡Cuidado con las encuestas!

Álvaro Delgado
10 de octubre de 2011 · 8 Comentarios
Análisis


MÉXICO, D.F. (apro).- “Todas las encuestas se pueden manipular”, me dijo con toda naturalidad Federico Berrueto, director de Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) cuando, hace dos años, fui a conocer las instalaciones de su empresa, que ocupan dos pisos de un edificio sobre Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México.

Socio en GCE de Liébano Sáinz, secretario particular de Ernesto Zedillo como presidente de la República, Berrueto es visto con recelo por los empresarios del ramo que desde hace años acaparan el mercado porque, expuso, los desafió: Acostumbrados a fijar arbitrariamente las tarifas de los estudios de opinión, él abatió los costos y los hizo enfurecer.

Pero Berrueto y GCE, como el resto de las firmas que compiten por este mercado cautivo, cada vez más próspero, enfrentan también sospechas y dudas, en especial cuando se trata de competencia entre partidos y candidatos, una desconfianza social asociada a todo lo que tiene que ver con lo político y lo electoral.

Al iniciar formalmente el proceso electoral 2012, este viernes 7, los estudios de opinión serán cotidianos aún, pero así como son un insumo para la toma de decisiones de partidos y candidatos, pueden degradarse en recursos propagandísticos y, lo peor, convertirse en oráculos que hagan virtualmente inútiles las elecciones.

Eso pasó en el más reciente proceso electoral del Estado de México, donde las encuestas –como la que diariamente difundió GCE– fueron por lo menos distractores involuntarios de la parcialidad de los órganos electorales, el uso faccioso de recursos públicos y otros vicios para apoyar al candidato priista, Eruviel Avila, y eso comienza a replicarse a nivel federal con Enrique Peña Nieto, dándolo ya como ganador fatal de la elección presidencial del 1 de julio de 2012.

O como aconteció antes, en 2006, con dos firmas conocidas por su militancia en la derecha: Análisis de Resultados de Comunicación y Opinión Pública (Arcop), cuyo fundador, Rafael Giménez, es asesor de Felipe Calderón, y GEA-ISSA, cuyos directivos Jesús Reyes Heroles y Guillermo Valdés fueron directores de Pemex y el Cisen en este gobierno.

Por eso los ciudadanos todos, no sólo los usuarios habituales de los medios de comunicación, deben sujetar a un escrutinio riguroso no sólo a los políticos y gobernantes, sino a las empresas que hacen estudios de opinión para obligarlos a realizar un trabajo riguroso, sobre todo cuando lo divulgan.

La semana pasada, el martes 4 de octubre, Consulta Mitofsky , que dirige Roy Campos, dio a conocer la más reciente encuesta sobre la elección de 2012 que, entre otros aspectos, examina las preferencias de los partidos, candidatos y los diversos escenarios, incluidos la división de la izquierda y una alianza PAN-PRD.

La encuesta coloca a Enrique Peña Nieto en primer lugar de preferencias para ser candidato del PRI y para la Presidencia de la República; en el PAN las preferencias internas las encabeza Josefina Vázquez Mota, seguida de Santiago Creel y luego Ernesto Cordero, y el PRD tiene a Andrés Manuel López Obrador como puntero, seguido de Marcelo Ebrard.

Lo que me llamó la atención de esta encuesta de Consulta Mitofsky, que he observado también en otras como el propio GCE, es que al examinar a la izquierda se limitan sólo al PRD y se excluyen al Partido del Trabajo y a Movimiento Ciudadano, que hasta el viernes 7 se llamó Convergencia.

El único escenario de izquierda unida de esa casa encuestadora es cuando examina las alianzas y le da 17% a la unión de los tres partidos que se asumen con ese signo ideológico, mientras que el PRI-Partido Verde va como puntero, con 40%, seguido del PAN, con 19%. En los otros escenarios sólo se habla del PRD.

Así, en la combinación de candidatos, el PRI siempre va a la cabeza con Peña Nieto y aun con Manlio Fabio Beltrones, y López Obrador y Ebrard se mueven casi en el mismo porcentaje de competencia que Vázquez Mota y Creel, mientras que Cordero –qué novedad– está siempre en el sótano.

Según Consulta Mitofsky, en un escenario con izquierda dividida López Obrador lograría 9.6% con sólo el apoyo de PT y MC, mientras que Ebrard se quedaría con 6.4% únicamente del PRD. Aquí gana Peña Nieto con 48.4%, aunque 20% no declara su preferencia.

Si PAN y PRD se unen, Mitofsky dice que el resultado sería 14.8% para Ebrard como candidato y López Obrador, sólo apoyado por PT y MC, lograría 11.5%, mientras que Peña Nieto ganaría con 49%. Aquí 24.7% de los consultados no declara por quién votaría.

Leí, releí y no encontré en la encuesta de Consulta Mitofsky un dato fundamental: ¿Qué porcentaje obtiene el candidato de toda la izquierda, no sólo el PRD, ante los aspirantes de PAN y PRI? ¿Y qué porcentaje obtienen, en cada caso, López Obrador y Ebrard, supuestamente hoy casi empatados en la población abierta?

La noche del mismo 4 de octubre le escribí a Roy Campos, vía Twitter, por ser no sólo el responsable de la encuesta, sino porque es de los pocos profesionales de estos estudios que dialoga, polemiza y aun padece la rigurosa revisión ciudadana, a veces no tan de buena fe.

Le pregunté por qué en la combinación de candidatos excluyó a la izquierda unida y sólo incluyó al PRD, pero por ser ya la medianoche no respondió, como es su costumbre, por lo que a la mañana siguiente insistí en la omisión con una provocación afectiva: “¿Es maña?”

Roy lo negó de inmediato: “No, lo haré cuando los postulen, tampoco incluyo al PVEM con Peña, por ejemplo, aunque si llega el momento, se hará.”

Insistí: “Si no hay maña o sesgo, ¿por qué sí planteas escenarios de izquierda dividida y alianza PAN-PRD? Es al menos incongruente.” Roy rebatió: “Nadie ha hablado de dos panistas o dos priistas en la boleta, pero sí se ha dicho de dos perredistas, no invento nada”.

Volví al punto: “Correcto, Roy, pero en esa lógica está el escenario de la izquierda unida que omites”. Y, sin dar respuesta, trató de zafarse del intercambio: “Y a fin de cuentas, si no se cree en la encuesta tampoco pasa nada, no hace cambiar lo que la gente piensa hoy”.

Le reviré: “Sí pasa algo, Roy. Es un asunto de rigor y credibilidad. Si se suman los 2, 3 o 5 puntos de PT y MC cambia tendencias en la izquierda… La omisión tiene implicaciones: La suma de toda la izquierda sí hace diferencia respecto al PAN y rompe el empate técnico AMLO-Ebrard. ¿O no?”

Puse un ejemplo análogo: “Apliquemos esto en la derecha: Si el PVEM tiene 5 puntos y se suman al PAN, que empata con la izquierda, sí se hace diferencia.”

Roy Campos guardó silencio y se sumaron al intercambio los periodistas Fidel Ramírez Guerra, de Guanajuato, y Alejandro Lelo de Larrea, quien preguntó a Campos si, efectivamente, los votos del PT y MC están incluidos en la encuesta: “Se incluye por partidos –respondió–, no por candidato (tampoco PVEM)”.

Insistió Alejandro: “Pero a Convergencia y al PT los agrupas en tu gráfica del PRD, ¿no? ¿Y al PVEM con el PRI?” Respondió Roy: “Así es, cuando es por partido los agrego porque están separados en la boleta, como será en julio”.

Pero Roy Campos ya no dijo nada sobre el porcentaje que obtiene el candidato respaldado por los tres partidos de izquierda, sea López Obrador o Ebrard. Y es deseable, por la credibilidad de la que se preocupa, que Consulta Mitofsky proporcione ese dato.

No pongo en entredicho la honorabilidad de Roy Campos ni de la empresa que dirige, pero las dudas no pueden ser desatendidas, porque gravita la sospecha de que, como reconoce Berrueto, “todas las encuestas se pueden manipular”.

Apuntes

En Michoacán, donde Felipe Calderón se ha propuesto imponer a su hermana Luisa María –que en las fotografías de campaña aparece blanqueada artificialmente como Michael Jackson–, se propaga una versión: Se gesta una alianza “de facto” con el sector del perredismo que quiere una alianza PAN-PRD en 2012 con Ebrard de candidato y a ese sector pertenecen Silvano Aureoles, el candidato, y aun el aprisionado gobernador Leonel Godoy…

Comentarios: delgado@proceso.com.mx
y Twitter: @alvaro_delgado






Los suspirantes 2012.




Andrés Manuel López Obrador. Parte I


El libro “Los aspirantes 2012”, es coordinado por el periodista Jorge Zepeda Patterson. Cada aportación en relación a cualquiera de los precandidatos a la Presidencia de la República, es realizada por un periodista diferente. Es digno de resaltar que el mismo Zepeda Patterson haya tenido a bien investigar, analizar y presentar al público el trabajo periodístico que realizó acerca de la vida y obra del señor Andrés Manuel López Obrador.



Lo que sí puedo afirmar, amable lector, es que todo ciudadano mexicano debería realizar la lectura de este libro, en el marco de una actitud cívica que permita formar el criterio propio fuera de estereotipos y etiquetas que invariablemente permean a cada aspirante a ocupar la silla presidencial.



No puede usted ver con los mismos ojos a estos políticos después de leer este libro y el caso del señor Andrés Manuel López Obrador no es la excepción.



Dice Jorge Zepeda Patterson, que los padres y abuelos del señor López Obrador fueron gente reconocida por su trabajo, ayuda y aportación a la comunidad. De los padres de AMLO comenta:



“Andrés y Manuela fundaron La Pasadita a unos metros del local de su padre y habitaron la trastienda para vivir y multiplicarse: Andrés Manuel, el primogénito, nació el 13 de noviembre de 1953, y con diferencias de uno o dos años llegaron otros seis hermanos: Ramón, en diciembre de 1954 (+) José Ramiro, Pepín, en marzo de 1956; Arturo, en octubre de 1957; Pío, en mayo de 1959, y los gemelos Carmen y Martín, en noviembre de 1964”.



“El Molido”



“Andrés Manuel creció en un ambiente bucólico y paradisiaco. Iba a la Primaria Marcos Becerra por las mañanas (la única que existía) y jugaba béisbol, nadaba y pescaba en el río por las tardes. Lo apodaban el molido, aunque nadie recuerda el motivo. Sin embargo, desde pequeño lo acostumbraron a atender la tienda, en la que se vendía de todo: abarrotes, zapatos, ropa. Los vecinos coinciden en señalar a don Andrés como un hombre generoso y apacible. Doña Manuelita también era buena, aseguran, pero no tenía nada de apacible. Salía a las cuatro de la mañana en su cayuco (pequeño bote de remos) para vender arroz a lo largo de los poblados río abajo. La acompañaba un peón, pero su energía era infatigable; no regresaba sino hasta terminar su bastimento”.





“El Americano”



“hacia mediados de los años 60, la familia se estableció en un barrio céntrico y popular de Villahermosa y a los pocos meses habían logrado instalar el almacén de ropa Novedades Andrés y la zapatería La Gota, a unos cuantos pasos, en la calle Primavera (…) En esa época, sus compañeros de escuela lo apodaron el Americano, porque se vestía distinto de los demás: podía usar la ropa de ´fayuca´ que se vendía en su tienda y en otros negocios similares denominados “chetumalitos”

- Qué bonita camisa – le decían

- Es americana- respondía Andrés Manuel alzándose el cuello.

Pronto sus compañeros se desquitaron asestándole el apodo”



El accidente



“Un accidente a los 15 años le cambió la vida en 1968 (…) Una calurosa tarde, mientras sus padres comían en casa y Andrés Manuel y su hermano Ramón hacían guardia en la tienda, este último sacó una pistola que su padre había dejado meses atrás escondida entre los estantes de las camisas. La había recibido en prenda de una deuda nunca saldada y se había convertido en una reliquia temida, porque se sabía que con ella un hombre había asesinado a su esposa.



Ramón, de 14 años, cortó cartucho pero quitó el cargador, con lo cual se creía asalvo para hacer piruetas de pistolero. En el proceso el arma escapó de sus manos, cayó al suelo y disparó el tiro que quedaba en la recámara: entró por el cuello del joven y salió por la sien en trayectoria de abajo hacia arriba. Murió en el acto. Andrés Manuel estaba a cinco metros, en la caja, y vio la escena pasar ante sus ojos justo cuando reconvenía al hermano.



Las empleadas del almacén corroboraron los hechos, pero unos judiciales del estado quisieron extorsionar a la familia involucrando a Andrés Manuel (alguien de su familia afirma, socarronamente, que los complots en su contra no son de ahora). Los adversarios políticos han querido ver este incidente como algo similar a lo que sucedió con Carlos Salinas de Gortari (…)Los testigos afirman que en este caso se trató de un accidente a la vista de todos, provocado por la propia víctima. Eso no fue un consuelo para la familia, en especial para Andrés Manuel. Sus amigos de la adolescencia recuerdan que se volvió un poco taciturno. Mucho más reflexivo”



“Piedra”



El señor Andrés Manuel López Obrador, se traslada a los 19 años a la ciudad de México, hospedándose en la Casa del Estudiante Tabasqueño. Fue por afinidad con el presidente estudiantil de la casa, Isidro Pedrero Totosau, que éste lo bautizó con el mote de “Piedra”, en parte por su tozudez, en parte porque afirmaba que todavía había que pulirlo y en parte por convertirlo en un aliado de su propio nombre.



“Lesho”



Ya encaminado en la vida política como delegado del Instituto Nacional Indigenista en tabasco, contrajo matrimonio con su primera esposa, la señora Rocío. Dice Zepeda Patterson que la vida en familia no debió ser fácil, porque AMLO estaba completamente absorto en el compromiso que significó para él su trabajo político a favor de los pueblos de la región, independientemente de que, desde siempre, su vida fue muy austera y la nueva familia compartió esta visión. De esta época surgen dos hábitos en el señor Andrés Manuel López Obrador:



1.- El de hacer consultas

2.- El de concebir programas novedosos con impacto popular: Fundó una estación de radio que transmitía en español y en chontal, que llegó a convertirse en el instrumento de articulación de pueblos dispersos.



A los pocos años, dice Zepeda, Lesho se había convertido en un personaje legendario entre los chontales. Le llamaban “Lesho” como suelen designar en Tabasco a los de nombre Andrés.



“Conocía a todos por su nombre, les preguntaba por sus esposas enfermas, sabía de sus hijos, etcétera. El analista Mauricio Merino, un crítico de muchas ideas de Andrés Manuel, reconoce que era conmovedor ver salir a Rocío de la casita amamantando a su hijo, viviendo como muchos otros chontales.



Fue un periodo extrañamente tranquilo y fructífero. La ´administración de la abundancia´ del régimen de José López Portillo propició un flujo importante de recursos a las zonas indígenas, que el joven funcionario canalizó con ardor e ingenio. Por lo demás, nadie aspiraba a su puesto, ni él deseaba el de otros, lo que le permitió convertirse en una leyenda entre la clase política local, entre otras cosas porque resultaba inofensivo para el resto. O eso creían”




10 oct 2011



AMLO es la mejor opción






H. E. Cavazos Arózqueta

México y la izquierda rumbo al 2012



El pueblo mexicano y México en sí, llegarán a los comicios federales del próximo año deteriorados, saqueados, corrompidos, desangrándose, agonizantes y aterrados. Otra vez, para variar, la vida democrática está en juego. A menos de un año de las elecciones presidenciales de 2012, dentro del país se está librando una sangrienta, lamentable, absurda, mal planeada y peor ejecutada “guerra” entre las autoridades y el crimen organizado; esta trágica situación bélica ha tenido como resultado, hasta el momento, más de 50 mil muertos. Varios municipios se encuentran bajo un Estado de Sitio de facto: no hay libertad de tránsito a causa de que muchas carreteras son intransitables; no hay libertad de expresión: van más de 100 periodistas asesinados; hay lugares donde tienen toques de queda; tenemos pueblos sin autoridades policiales. Y claro, lejos de que México se encuentre bajo el imperio de la ley, aquí impera la impunidad, el mal gobierno, la deshonestidad, el embuste y el hurto. Nuestra nación no está erguida sobre valores humanitarios como justicia, fraternidad, paz, equidad, libertad, democracia, igualdad, tolerancia. No. El país quedó en manos de los poderes fácticos, de una oligarquía rapaz, ajena a los intereses populares, que ha llevado al Estado mexicano a preponderar los intereses particulares sobre los colectivos. Se rompió el Pacto Social. Urge un cambio. Y ante el posible debilitamiento de las instituciones electorales, organización.



A diario aumenta la pobreza, la marginación y la miseria. La ola de violencia viene arrasando con todo: instituciones, familias, ciudades, entidades federativas, vidas humanas. El pueblo vive sumido en el miedo, la dolencia, el sufrimiento. La gente ocupa su tiempo en contar centavos, buscar migajas, sobrevivir a la “guerra”. La educación se encuentra secuestrada por un sindicato liderado por uno de los personajes más siniestros de la clase política. Los mexicanos están decepcionados de sus gobernantes, de sus líderes, de tanta lucha perdida o robada. A resultas de esto último, la mayoría de quienes gozan de capacidad de ejercicio se han refugiado en valores promovidos por los modelos neoliberales, como la vanidad, la belleza, la sensualidad, el consumismo, el individualismo, la meritocracia, el morbo. Se preocupan más por lo que sucede en las vidas de las celebridades que en la de los pobres, los desposeídos, los marginales, que tanta ayuda necesitan. Lo que tiene México es un grave problema de apatía social, analfabetismo político, ignorancia e inconsciencia.



Por otro lado está el problema de los medios de comunicación masivos al servicio de los poderes fácticos, de la oligarquía. El duopolio televisivo, conformado por dos empresas dedicadas al embrutecimiento, la manipulación y la mentira, mantiene a la sociedad aletargada y desinformada. Y no sólo esto: la televisión, específicamente Televisa, ya tiene candidato para el 2012: el ex gobernador del estado de México, el priista Enrique Peña Nieto, precandidato a la Presidencia de la República, el más fuerte y popular de todos los demás políticos que aspiran a esta última; entre ellos Andrés Manuel López Obrador, Marcel Ebrard Casaubón, Manlio Fabio Beltrones, Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel y Emilio González Márquez.



¿A qué se debe que el precandidato del PRI encabece todas las encuestas? Sencillo: a que el pueblo de México olvidó lo siguiente: los fraudes electorales; el inicio de la ‘dictadura perfecta’, de aquél presidencialismo que hacía que las monarquías y los imperios parecieran democracias; las masacres, como la del 2 de octubre, en la cual un presidente, por creer que un grupo de estudiantes quería derrocarlo, cuando lo único que estos jóvenes deseaban era mejorar las condiciones educativas y sociales del país, los mató a todos; la Guerra Sucia, no la panista que se llevaba a cabo en los medios de comunicación masivos mediantes calumnias o campañas de desprestigio. No. La Guerra Sucia del PRI fue a balazos, fue violenta, represora y atroz; ‘El Halconazo’, los desaparecidos. Los sangrientos años 70 en México; las Crisis económicas; ‘El Negro’ Durazo; El fraude electoral de 1988 y sus frutos: Carlos Salinas de Gortari, las privatizaciones, la consolidación de la oligarquía mexicana; Raúl Salinas; El Chupacabras, La Paca, entre otras mentiras absurdas; El asesinato de Luis Donaldo Colosio; el neoliberalismo; el TLC; la rebelión zapatista; la mentira de la transición democrática, de la incipiente democracia; el represor Ulises Ruiz y la muerte y el sufrimiento en Oaxaca; la opresión en San Salvador Atenco, las violaciones a mujeres, la violencia, los presos políticos; el saqueo, el peculado, el tráfico de influencias, el enriquecimiento ilícito de Montiel. La mal habida fortuna del ladrón Arturo Montiel; los feminicidios, los secuestros, los robos de automóviles en Edomex; la complicidad, la protección de pederastas, el autoritarismo y la impunidad de Mario Marín; la deuda de Coahuila provocada por la incompetencia y la corrupción de Humberto Moreira, presidente del PRI; la inminente debacle de Nuevo León a resultas de la ineptitud de Medina; el autoritarismo reflejado en acusar de terrorismo a usuarios de Twitter en Veracruz, entidad gobernada por el también priista Javier Duarte.



No cabe duda de que el futuro de México está en peligro: por un lado la posibilidad de que el Partido Acción Nacional se perpetúe, por otros seis años, en el poder; luego de haber encabezado dos sexenios negligentes, en los cuales aumentaron el desempleo, la inseguridad, la pobreza, la inequidad; por el otro lado, la inminente amenaza que representa el retorno del Revolucionario Institucional a Los Pinos, por todos los antecedentes enumerados en el párrafo anterior. Consecuentemente, en mi opinión, en 2012 sólo habrá una opción que no represente la continuidad del PAN o el regreso del PRI: votar por cualquiera que sea el candidato del Partido de la Revolución Democrática, del Trabajo, de Movimiento Ciudadano y de Morena. Y es que quienes anulen su voto, por la amplia ventaja que llevaría, según las encuestas, el priista, terminarán favoreciendo a este último. Por lo que todos los que no deseen ni al blanquiazul ni al tricolor, deberán de ejercer su voto a favor del que postule el Sol Azteca.



Creo que en México se debe instaurar un Estado Benefactor que otorgue subsidios; que respete las políticas sindicales; que genere empleos; que practique políticas de bienestar social; que cree instituciones de seguridad social; que incremente el salario real; que sacrifique a las minorías económicas mediante altos impuestos; que lleve a cabo programas de desarrollo social; que brinde servicios públicos; que se ocupe del futuro de los jóvenes; que recupere, rescate, al sector agropecuario; que vele por los Derechos Humanos; que fomente valores humanitarios; que combata, sin tregua, a la corrupción; que sea transparente; que instaure la paz y la tranquilidad descompensando desigualdades dentro de la sociedad.



Y considero que Andrés Manuel López Obrador debe ser el candidato de izquierda en 2012. ¿Por qué? En relación con lo electoral, porque al día de hoy cuenta con más de 170 mil operadores; además, casi todos los resultados que han arrojado las encuestadoras de México demuestran que supera por el doble a su rival, Marcelo Ebrard, dentro de las preferencias de los izquierdistas. En cuanto a la ideología, AMLO ha demostrado ser congruente en su manera de actuar. Ha recorrido todos los municipios de la República, incluyendo los más miserables, y ha venido trabajando duro en el movimiento que encabeza, morena; se ha acercado a la clase empresarial, estudiantil y popular de México. Y no ha claudicado en su lucha pacífica por la dignidad y la democracia que emprendió en 2006. El ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal, también ha demostrado ser una persona honrada y honesta. Como político, Andrés Manuel, ha logrado victorias importantísimas para la izquierda mexicana. Cuando fungió como Presidente Nacional del PRD, logró que el partido obtuviera los mayores logros electorales en el país de su historia, desde que se fundó, en 1989. Siempre se ha destacado como un incansable luchador social. Por último, López Obrador también demostró ser un excelente gobernante. En 2000 fue electo como Jefe de Gobierno del Distrito Federal; bajo su mandato, la Ciudad de México se convirtió en ejemplo a seguir en cuestiones de transparencia, austeridad republicana y democracia participativa. Asimismo, bajo el gobierno de AMLO, se cumplieron los compromisos hechos durante la campaña, se llevaron a cabo programas de desarrollo social sin precedentes, se mejoró el bienestar de los capitalinos, se rescató el Centro Histórico, se realizaron obras de infraestructura, se disminuyó la delincuencia y la corrupción. También, de 2001 a 2004, el Distrito Federal atrajo inversión extranjera como nunca lo había logrado en la historia; la iniciativa privada también llevó a cabo inversiones importantísimas. En cuanto a las construcciones, según datos del INEGI, el DF sólo participó con poco más del 20 por ciento. En resumen, Andrés Manuel López Obrador demostró ser un extraordinario gobernante. De hecho, como quien dice, “le dejó la mesa puesta” a su sucesor, Marcelo Ebrard, otro, en mi opinión, gran político virtuoso para gobernar.



Soy consciente de los defectos de AMLO: el eterno y desgastado discurso de la ‘Mafia del Poder’; que tenga de enemiga íntima a su boca, en algunas ocasiones; su escasa capacidad de autocrítica; errores cometidos en el pasado como llamarle chachalaca a Fox, no asistir al primer debate, el plantón de Reforma; que confronte más de lo que incluya; que su mensaje vaya destinado especialmente a su ‘voto duro’, cuando debería ser al revés; algunos lastres que carga: ciertos personajes de la clase política de cuyos nombres no quiero acordarme; su falta de trabajo en mejorar la imagen que se han hecho las clases medias de él mediante declaraciones, actos y silencios más pertinentes e incluyentes; escuchar más a sus consejeros. Sin embargo, del mismo modo confío en que todos estos errores se irán enmendando con el tiempo. Y, en el peor de los casos, de no ser así, seguiré apoyando a López Obrador. No porque lo considere un mesías; no; simplemente porque de todos los aspirantes a la Presidencia es en el que más confío. Creo en él. Yo sí veo en su persona y en el movimiento que encabeza el halo de esperanza que necesita un joven como yo para seguir luchando hasta lograr que la causa justa deje de ser la causa perdida y pase a ser la ganada. Considero necesaria la regeneración nacional, la transformación de México, la victoria de la lucha pacífica que libramos quienes luchamos con López Obrador. Porque México necesita un cambio; de no tenerlo, seguirá derrumbándose, poco a poco, como desde hace 70 años.



Pero a pesar de lo anteriormente declarado, en caso de que AMLO no resultase el candidato de las izquierdas en 2012, apoyaré a quien quiera que quede. La unidad de la izquierda será indispensable; dividida no tendría ninguna posibilidad de triunfar. Y lo más importante en estos días es impedir una ruptura. Hoy “chuchos”, “carnalistas”, “pejistas”, “cardenistas”, etc. deben dejar a un lado las tribus y ser simplemente perredistas. El PRD debe planteársele al electorado como un partido que sabe llegar a consensos, que es tolerante, unido y fuerte. Habrá quienes crean que Ebrard debe ser el candidato; habrá quienes consideren a Cárdenas el mejor; otros, como yo, verán en Andrés Manuel la mejor opción para ocupar la candidatura presidencial perredista el próximo año. Que gane el mejor, pero que gane limpio. Y a quien resulte ganador, debemos apoyarlo quienes deseemos lo mejor para nuestro país; por el bien de la izquierda, por el bien de México, por el bien de todos. A crear conciencia.

hecavazosa@gmail.com













La Presidencia en 2012






Víctor Flores Olea






En la consideración real del próximo Presidente de la República no hay más de cuatro nombres efectivos: Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard. Muchos dirán tal vez que estiro demasiado la liga y la lista. Me animo a nombrar a los más frecuentemente mencionados, pensando que de todos modos habría alguna oportunidad histórica para que el país viva su primera justa electoral con relativa transparencia.

Por razones objetivas, habría que eliminar a varios de los actuales candidatos del PAN, que después de 12 años se han mostrado absolutamente incompetentes, iletrados para gobernar, diría Carlos Monsiváis. Con el país al borde del abismo, todavía alguna fanfarronada de final de fiesta. Sobre los candidatos sobrantes del PAN no vale la pena pronunciar palabra alguna.

Por lo que hace a los candidatos del PRI, las fiestas seguramente no han terminado, en primer lugar por el aparato organizativo con que cuentan. Negocios desde la cúpula, pasando por los gobernadores y legisladores, federales y locales, y madeja de complicidades elaborada desde hace décadas.

¿Se trata de orientar al país en una dirección nacional y de poner freno a la “venta de garaje” desnacionalizadora? ¿Se trata de emular a los demás países “demócratas” que tenemos a nuestro alrededor y de construir una “democracia” en la que sólo deciden los núcleos de poder y los núcleos financieros? ¿Se trata de echar por la borda lo que ha sido la mejor parte de nuestra historia, incluidos retazos importantes de la Revolución Mexicana que nos dieron personalidad latinoamericana y mundial?

La cuestión con la Revolución Mexicana no ha sido la de sus logros, que no han sido pocos, sino la de sus abandonos radicales, que han sido infinidad, hasta el punto de que hoy, vista en su espejo, aparecería absolutamente distorsionada, causando el más serio escándalo entre quienes la construyeron como uno de los movimientos sociales radicales y lleno de promesas a principios del siglo XX.

Pero, además de la traición a sus principios, el otro aspecto que la ha modificado absolutamente es el de la distancia entre los hombres que vivieron la revolución o que estuvieron cerca de sus esfuerzos, y los nietos de ahora, que en el mejor de los casos han aprendido a entonar ciertos estribillos en sus discursos que no cree nadie ni con la mejor fe del mundo. Y la mejor prueba es que, habiendo tenido la oportunidad de construir una oposición en serio, apenas se dedicó a una fiesta de negocios con el PAN y guardó el más estricto silencio sobre las líneas constructivas que aún requiere México en lo económico y político.

Por lo que hace al PRD, nadie puede ocultar en este país el oportunismo con que, en términos generales, se distinguieron sus gobiernos, en distintos niveles y circunstancias. Lo más dramático es que al finalizar la década de los 80 y a principios de los 90 parecía que México volvería a algunas de sus tradiciones de izquierda, por ejemplo en materia social o de política exterior. Desafortunadamente el fogonazo organizativo que significó el PRD muy pronto mostró las fragilidades de una izquierda sin elaboración teórica ni búsqueda de las necesidades actuales con la historia del país. Lo nacional-popular, como arco de sostén de una izquierda mexicana y latinoamericana, pronto se derrochó en pequeñas sectas sin ambiciones.

Por desgracia, por estas razones y otras que pudieran recordarse, la izquierda mexicana no ha podido “cuajar” en un amplio movimiento de masas que tuviera un peso electoral definitorio. Vamos a 2012 con esperanza de que las masas populares reaccionen y vean con claridad que su futuro está en la izquierda –naturalmente en una izquierda renovada y reforzada por el propio movimiento de masas–, una izquierda que tendría como columna vertebral los dirigentes a quienes hoy mismo se postula como candidatos a la Presidencia de la República.

Sin ponernos rigoristas, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y Cuauhtémoc Cárdenas representan a una izquierda que cuantitativa y cualitativamente tiene gran mérito y, de candidato a candidato, superan largamente en todos los terrenos a sus equivalentes de los otros partidos. Desde el punto de vista de la izquierda “la caballada no está flaca”, sino es capaz de cumplir sobradamente su papel de “promesa de un futuro mejor”.

Naturalmente que no basta ser un buen candidato como prospecto para que el fiat se produzca en esa dirección. Muchas otras condiciones son necesarias para que la potencia se realice, pero resulta ya una ventaja señalada llevar la delantera en cuanto a las candidaturas, que representan potencialmente un fuerte liderazgo.

En el plano de la inteligencia su capacidad de movilización (propia y ajena), con fundamento en análisis certeros de la realidad. Y, claro está, su capacidad de proponer y realizar un futuro más consistente que el actual. Para el PRI, apenas modestamente algunas ideas sociales de principios del siglo pasado. Y cuando se pone “moderno”, las izquierdas de otros lugares las juzgarían perfectamente atrasadas. Para el PAN algunas ideas decimonónicas, empatadas con las suyas de hace más de dos siglos, representarían el mejor perfil del atraso en que vive.

El gran problema es el electoral mismo, el fraude probable, que ya se presentó en 1988, o en 2006. De ahí la necesidad de una severa vigilancia en las casillas, mesas y distritos electorales. En el horizonte de un inmenso fraude electoral debe procurarse la movilización ciudadana sin límites, en el estricto control de los procedimientos.







9 oct 2011



Calderón ante la Corte Internacional
Acentos






Epigmenio Ibarra
2011-10-07 •



No hay crimen más grave que aquel que contra un país entero comete ese que, supuestamente elegido por la mayoría, lo gobierna. No hay crimen más grave que el de aquel que, escudándose en el poder, en el poder que por la vía “democrática” se obtiene, conduce a su patria a la debacle.

Más todavía ha de perseguirse a ese que se ha sentado en la silla, como Felipe Calderón Hinojosa, luego de una elección preñada de irregularidades y que, ya sentado en ella, se toma la libertad de determinar, movido por sus propios intereses políticos y propagandísticos, un sangriento destino para todos.

De ese que, como herramienta electoral, utilizó la guerra sucia y sembró la discordia. Del que, irresponsable pero conscientemente, transformó en cruzada, anticipó de la instalación de la muerte violenta entre nosotros, la elección presidencial.

Una elección, como la de 2006, en la que, de manera ilegal, como lo dejó consignado la máxima autoridad electoral y de la que todos fuimos testigos, metieron las manos el presidente en funciones Vicente Fox Quesada y los poderes fácticos.

Ya dejamos pasar ese crimen. Ya ante eso cerramos, todos: medios, gremios y ciudadanos, los ojos; nos acomodamos. El miedo a la confrontación social. La conformidad. La conveniencia. La inercia. Los temores ideológicos nos hicieron aceptar lo inaceptable. Hoy pagamos las consecuencias.

El próximo martes, un grupo de abogados de la UNAM presentará, apoyado por más de 20 mil ciudadanos mexicanos, una denuncia contra Felipe Calderón Hinojosa en la Corte Internacional de La Haya.

Yo soy uno de esos 20 mil; yo apoyo esa iniciativa.

Lo hago convencido de que, a Calderón, en los últimos 400 días del sexenio que agoniza, ante la posibilidad de que la cifra de muertos y la violencia crezcan exponencialmente, debemos los mexicanos, atarle, de alguna manera, las manos.

El daño que este hombre envanecido, por mirarse todos los días en el espejo de la propaganda, ha causado al país es enorme. Su cerrazón ante los reclamos y las propuestas también.

El daño que le resta por causar, en tanto siga en Los Pinos, es todavía mayor. No podemos, simplemente, “dejarlo hacer”. Lo muertos que faltan, por su obstinación, por sus desaciertos, los cargaremos, sobre nuestras espaldas, si no actuamos.

El miedo cerval a la “figura presidencial”, el “respeto a las instituciones”, la comodidad o la resignación no pueden ni deben servirnos más como coartada.

Instrumento fundamental de la democracia es la revocación de mandato o cuando ésta no existe, como en nuestro caso, la búsqueda de vías jurídicas para impedir que ese, que esta sentado en la silla, en lugar de servirnos se sirva de nosotros.

Tenemos la obligación los ciudadanos, si no queremos perpetuar los abusos de quienes nos gobiernan, de poner, de manera radical y por la vía democrática y legal, coto a los mismos.

Si la legislación nacional, si los recursos tradicionales a nuestro alcance no son suficientes, es necesaria la tarea de encontrar otras vías.

Ya hemos acudido, los ciudadanos, en distintas ocasiones a la Corte Interamericana. Ha sido inútil. Gobernantes anteriores, el gobierno actual nos tomaron la medida. Se burlan de los fallos de esa corte. ¿Harán lo mismo con la de La Haya? Quizá.

Nuestro deber es, antes de que el país explote, intentar todas las vías de transformación pacífica, de contención institucional al poder.

Está en juego nuestro futuro; la viabilidad misma de la nación. Nada más grave, más urgente que impedir que quien hoy nos gobierna abra, impunemente, heridas tan profundas, como las que abren la guerra y las decenas de miles de muertos.

Heridas que generaciones enteras no pueden cerrar.

Muchos habrá que digan que esta iniciativa, la de poner a Calderón en el banquillo de los acusados, en ese mismo el que antes se han sentado a Milosevic y otros genocidas, es un exceso. Yo no lo creo así.

He vivido la guerra. Sé de esa dialéctica imparable que la muerte violenta establece. Sé la forma brutal en que cobra a los pueblos sus facturas terribles y no puedo seguir quedándome con los brazos cruzados.

No me mueven ni el odio ni la antipatía. El odio, más bien, es cosa de Calderón y los suyos, de los heraldos del fascismo que, en las redes sociales, salen en su defensa, con su prédica violenta e intolerante.

Me mueven los datos duros, las masacres continuas, la insensibilidad brutal de un gobierno que promueve la venganza y no la justicia, que utiliza el miedo y la zozobra de la población como instrumento de control.

Me mueve la certeza de que la doctrina y la estrategia de guerra, fallidas de por si, alientan, necesariamente, la formación de escuadrones de la muerte que, como los mismos criminales —porque son iguales a ellos— hacen de la “muerte ejemplar” su recurso disuasivo estratégico.

Me mueve la firme convicción de que hay que poner un alto, atarle las manos a un hombre; Felipe Calderón Hinojosa, que ayuno de legitimidad, urgido de dar sentido y relevancia histórica un mandato gris en todos los órdenes, nos escritura la guerra como único destino.

http://elcancerberodeulises.blogspot.com/







6 oct 2011

¿Por qué Morena?

Octavio Rodríguez Araujo


El Movimiento Regeneración Nacional AC (Morena) es para mí un soplo fresco de esperanza. Me voy a olvidar por hoy de las elecciones federales próximas e incluso de los partidos políticos. Hay mucho tiempo por delante para escribir sobre ellos.

Esta vez quiero referirme a la importancia que veo en un movimiento social, que tiene mucho de político sin serlo (todavía), para el futuro del país. Debe quedar claro que no soy contrario a los partidos, que no defiendo las mal llamadas candidaturas independientes ni mucho menos la imposible democracia directa (véase mi artículo en Este País, 246, octubre de 2011), pero el esfuerzo de organizar a la sociedad con y sin partido y hasta de varios partidos es algo que no había ocurrido en México desde hace muchos años. Intentos los ha habido, desde luego, pero no funcionaron bien o se fueron desdibujando con el tiempo hasta desaparecer.

Movimientos sociales hay muchos, hasta podría decirse que cada día surgen nuevos. Pero lo que este fenómeno demuestra es que la sociedad que quisiera organizarse carece de líderes que la aglutinen y el resultado es la dispersión que todos conocemos. El hecho mismo de que existan muchos movimientos y agrupaciones sociales demuestra, sin proponérselo, su debilidad. La atomización es signo de raquitismo, pues no es lo mismo muchos en uno que muchos unos sin identificación ni coordinación con otros. Morena es un movimiento con líder y compuesto por muchos que se identifican con este líder y con un proyecto de nación ampliamente difundido y alternativo en muchos sentidos al existente. Por si fuera poco, es un movimiento plural, tanto que ha convocado a algunas personas que incluso me caen mal. Pero ni modo, ahí están, ahí estamos, y por ahora pospongo mis diferencias con quien las tenga. Es mi convicción que sólo unidos podremos hacer algo positivo, si son más las coincidencias que las diferencias.

No es la primera vez que tengo esta sensación de unirme y participar a pesar de pequeños desacuerdos y antipatías personales. Cuando me sumé al zapatismo chiapaneco, en 1994, hubo muchos aspectos con los que no estuve de acuerdo, pero ahí había un mensaje de cambio, de lucha, de esperanza, y los mexicanos (y no pocos extranjeros) quedamos emplazados: o estábamos con el EZLN o no. No haber estado con los zapatistas era equivalente a darle la espalda a los más pobres de los pobres de México y otras latitudes. Era equivalente a traicionar todo aquello por lo que los izquierdistas de años habíamos luchado. El punto clave en los primeros años del movimiento zapatista, cuando era incluyente más que lo contrario, era posponer las diferencias, que obviamente las había, y sumarnos con ellas y nuestras coincidencias para lograr lo que muchos deseábamos y todavía queremos: un país con justicia social, distribución de la riqueza, menores desigualdades, gente menos jodida. Las cosas no salieron bien y ni modo, pero hicimos lo que nos tocaba hacer. La historia, como bien lo sabemos los viejos, no se construye de un día para otro ni al primer intento.

Morena es otro esfuerzo de sumar y, nuevamente, una vez más, estamos convocados a estar con el grueso de quienes lo componen y su líder o darles la espalda, lo que equivale a apoyar al poder en sus mil disfraces y alianzas públicas o soterradas, pero poder al fin. Para mí es la hora de las definiciones, el momento de colgar del perchero nuestras diferencias y viejas discusiones, sumar y entre todos enriquecernos para las próximas elecciones y para más allá de éstas. Una frase que me gusta de López Obrador es que sólo el pueblo puede salvar al pueblo. Una excelente síntesis. No puede ser de otra manera, y para que el pueblo pueda salvarse tiene que dar una batalla descomunal, y ésta no se puede llevar a cabo con dispersión, sino sólo unidos en organización y propósitos. Esta es la clave.

Morena, así como asociación civil, se enlaza con las elecciones más que con los partidos en general porque, con su organización en todo el país, está en condiciones de participar en las casillas electorales y cerca de éstas para evitar otro fraude como los habidos en 1988 y 2006. Igual importarán los votos de quienes pertenecen o se identifican con Morena. Votar por los candidatos de los partidos de la no muy conspicua izquierda, aunque tengamos diferencias con algunos, será también muy importante, pues de no hacerlo, de abstenernos o anular nuestro voto, será equivalente a dejar que priístas, panistas y hasta verdes y gordillistas terminen por representarnos en el Ejecutivo y en el Congreso de la Unión.

Que quede claro que si las encuestas favorecen a Marcelo Ebrard y sus aliados panistas y perredistas (los chuchos), que espero no ocurra, me temblará tanto la mano a la hora de la votación que quizá se me pase el marcador y sin querer anule mi voto al cruzar más de un cuadrito. Ni modo, pero que conste que aun así trataré de votar por él pese a que tal vez no lo logre. Prefiero a López Obrador y espero, aquí sí, que las encuestas lo favorezcan. Es tan buen precandidato que todos los del poder o cercanos a éste están en su contra. Ningún otro precandidato podría decir –con orgullo y sinceridad– lo mismo en estos momentos, y la situación nacional, agravada por más de 25 años de priísmo y panismo neoliberales, ineficaces y sumisos a Washington, obliga a luchar por un cambio auténtico, aunque no sea ni pueda ser radical. Otra vez la historia: poco a poco.

http://rodriguezaraujo.unam.mx





5 oct 2011



Morena




René Drucker Colín




El pasado domingo 2 de octubre, fecha emblemática de la vida nacional, dio arranque otro movimiento social, que espero que en el futuro histórico de México sea el evento que haya marcado el principio de la futura transformación del país. Morena o Movimiento de Regeneración Nacional, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, se conformó este 2 de octubre como asociación civil, con un consejo consultivo repleto de destacadas personalidades de la vida nacional, una gran mayoría intelectuales y académicos y un comité ejecutivo compuesto por 16 mujeres y hombres representantes de diversos sectores, que tienen que ver con las variadas actividades que conforman la vida nacional, como economía, derecho, educación, medio ambiente, salud, energía, ciencia y tecnología, etcétera.

Tres cosas importantes me gustaría resaltar sobre este evento del 2 de octubre. Lo primero es que el Auditorio Nacional, donde se llevó a cabo el evento y donde caben 10 mil gentes, fue totalmente insuficiente, pues cientos más quedaron sin posibilidad de ingresar. También, a diferencia de los eventos organizados por el PRI y el PAN y algunos suspirantes a jefe de Gobierno del Distrito Federal, no se vieron por ningún lado los camiones que éstos usan para acarrear a sus huestes, ofreciéndoles migajas a cambio de su presencia o asistencia.

La gente que acudió fue porque quiso, estaba ahí por estar convencida de que este movimiento representa la posibilidad de algún cambio en la conducción del país, que va a permitir un futuro más halagüeño para nuestros jóvenes y las clases más desprotegidas. Estaba ahí porque ve en este esfuerzo, se que inicia de manera organizada, un camino abierto para el futuro y hacia la esperanza de un mejor país para todos. Lo segundo importante, y diría yo excepcionalmente positivo, es que dentro de los miembros que conforman el consejo consultivo y el comité ejecutivo no hay políticos. A lo que me refiero –pues todos hacemos política constantemente– es que no hay personas que vivan de la política. Quizás alguno fue o tuvo alguna vez algún cargo político, pero los que estamos no tenemos ningún cargo oficial en las estructuras políticas del país. Eso es estupendo, pues con el enorme desprestigio que tiene hoy día la clase política mexicana y el poco interés que tienen (salvo el de quedarse en la nómina) sobre trabajar para lograr las metas de mejorar las condiciones que hoy imperan en el país, el no tenerlos dentro de estos puestos clave de Morena AC, más que garantizar que por lo menos el esfuerzo honesto y desinteresado tendrá amplia cabida en el movimiento. Esto de por sí ya es un avance. Ya tendrán los profesionales de la política su oportunidad de sumarse a un movimiento social que demandará de ellos el compromiso que pocos a la fecha han cumplido, el de trabajar para el país y no para sus intereses pequeños y mezquinos, y si no cumplen, fuera se quedarán. El tercer punto que me parece importante destacar es que, por primera vez en un movimiento social de orden político, se da cabida a la ciencia y la tecnología a un nivel equivalente a las otras actividades o ramos de la vida nacional. Esto me da una enorme esperanza que de llegar este movimiento al poder en las elecciones de 2012, por fin este rubro tan importante para el país finalmente tendrá el espacio no sólo que se merece, sino que podrá demostrar con creces su contribución al desarrollo nacional.

Yo me permito felicitar a Andrés Manuel López Obrador por su esfuerzo inagotable para empujar este movimiento social y ampliar mi felicitación a los miles de mexicanos que han dado y darán su tiempo y compromiso para que el año próximo la esperanza del cambio se vuelva tangible para todos. El 2 de octubre se volverá doblemente emblemático en julio de 2012.





4 oct 2011








López Obrador después del 2012



Alvaro Delgado
3 de octubre de 2011 · 11 Comentarios

Análisis

MÉXICO, D.F. (apro).- El registro del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como asociación civil, este domingo 2 de octubre, tiene un significado insoslayable: Pase lo que pase en la elección presidencial, en la que no es seguro que sea candidato, Andrés Manuel López Obrador dispondrá de una estructura partidaria sin el sabotaje interno que supone su coexistencia con el perredismo.

La convocatoria al primer congreso nacional de Morena, en noviembre de 2012, un mes antes del fin del desastroso gobierno de Felipe Calderón, marcará, aunque aún no se acepte, la ruptura plena de López Obrador con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuyo proyecto de izquierda se corrompió por los contubernios de Los Chuchos, la facción que domina la estructura burocrática.

La elección presidencial, entonces, es un acontecimiento clave para Morena, pero no es su razón de ser, porque –sostienen sus participantes– aun en la hipótesis de que López Obrador gane la candidatura y aun la Presidencia de la República, el proyecto en el que participan más de 4 millones 100 mil mexicanos va más allá, aun siendo parte de la base social de un “cambio verdadero”.

Pero si López Obrador no es el candidato de la izquierda –algo que él mismo insistió en no descartar–, Morena será con mayor razón una fuerza política fundamental ante quien resulte ser el próximo jefe del Ejecutivo, aun si lo fuera Marcelo Ebrard, que como candidato tendría que comprometerse a no materializar la tentación de aliarse con la derecha, un plan tramado por Calderón y Manuel Camacho Solís.

López Obrador y su entorno saben, salvo que caigan en el autoengaño, las remotas posibilidades de una victoria en las elecciones presidenciales de 2012, sobre todo por la descomunal campaña de odio y desinformación que se sigue orquestando contra él y su movimiento desde los enclaves de poder y sus empleados oficiales y oficiosos.

Esa campaña, que alcanza extremos patológicos, y el propio talante de López Obrador, a menudo repetitivo y huraño, contrasta con el encumbramiento mediático de Ebrard, cuyo pragmatismo lo ha convertido en una versión del priista Enrique Peña Nieto hasta en detalles de su vida personal, a tal punto de que su relación con la hondureña Rosalinda Bueso parece ser parte de un acuerdo con Televisa, incluyendo la transmisión de su boda.

Existen otros elementos en el ejercicio del gobierno que hacen presumir que Ebrard tiene, efectivamente, un pacto con Televisa: La actuación de la Procuraduría de Justicia en el escándalo del Bar Bar, donde fue baleado el futbolista Salvador Cabañas, y, sobre todo, la sospechosa manera en que se resolvió el litigio entre Paula Cusi, la viuda de Emilio Azcárraga Milmo, con el heredero de éste.

No es casual, tampoco, que Ebrard vaya a ser el orador principal en la Semana de la Radio y la Televisión de la CIRT, el próximo lunes 17 de octubre, un escaparate mediático que se intensificará a la ya rutinaria aparición de su imagen, en sus mejores ángulos, en los espacios de casi todos los canales de televisión y estaciones de radio.

Pero hay que ser claros: Esta exposición mediática de Ebrard no representa que los magnates del país lo prefieran por sobre Peña Nieto, que es su verdadero proyecto –un presidente totalmente títere de Televisa–, sino sólo para cerrarle el paso a López Obrador, como lo hicieron en 2006.

Y, salvo que haya un sacudimiento de sociedad, parece que los promotores de Peña Nieto, entre los que se encuentran Carlos Salinas, Carlos Slim, Roberto Hernández, Diego Fernández de Cevallos y Claudio X. González, se están saliendo con la suya.

Justamente ante esta realidad oprobiosa es que Morena cobra una gran relevancia por su estructura nacional de 2 mil 217 comités municipales y 37 mil 453 comités seccionales, integrados por 179 mil dirigentes, como informó López Obrador, pero también es cierto que, aun cuando sean reales los 4 millones 121 mil ciudadanos que forman parte de ese movimiento, no son suficientes para una victoria en 2012.

No son, además, porque aun si López Obrador es el candidato presidencial no se ve por dónde pueda haber un respaldo desde la propia izquierda: Los Chuchos, en vez de apoyarlo, lo sabotearían, y, fuera del Distrito Federal, en los estados donde gobierna formalmente el perredismo.–Michoacán, Guerrero, Chiapas– no se percibe ningún entusiasmo, peor aun en donde gobernantes como Amalia García o Zeferino Torreblanca han sido un fiasco.

Tras el registro de Morena como AC, embrión de un nuevo partido político sin los vicios del PRD, pero con otros que podrían emerger, queda claro que la articulación de un proyecto alterno al que representan cada vez más nítidamente PRI-PAN trasciende la elección de julio de 2012 y aun el sexenio que sigue, si es que hay elección y luego si queda país.

Apuntes
El pacto entre López Obrador y Ebrard para que sea candidato el que tenga mejor aceptación entre el electorado, que será respetado salvo que éste resulte candidato y se eche a los brazos de Calderón, tiene una implicación directa en la capital del país, porque entre los allegados de ambos se especula que el que no sea aspirante presidencial podrá sugerir candidato a jefe de Gobierno. Dan ganas que sea Ebrard y se lleve a campaña a Mario Delgado, que en el uso del aparato gubernamental aparece hasta en la sopa…

Comentarios: delgado@proceso.com.mx



y Twiter: @alvaro_delgado



3 oct 2011



“Mi aspiración se concretará sólo si cuento con el apoyo de fuerzas progresistas”





AMLO se declara listo para ser candidato


“Morena no es sólo electoral, pero 2012 es oportunidad que no podemos dejar pasar”


Sin cambio de régimen no será posible frenar la degradación del país, advierte


“Estoy preparado para volver a ganar a la mafia del poder; líder no va a faltar”


Fija su postura durante la conformación del movimiento en asociación civil

De triunfar el movimiento, nadie será desterrado; buscamos justicia, no vengaza, señala el tabasqueño


Durante la asamblea para constituir al Morena como asociación civil, quedó instalado el consejo consultivo del movimiento



Alma Muñoz y Enrique Méndez

Andrés Manuel López Obrador afirmó que está preparado para ser candidato presidencial, si la encuesta de las izquierdas lo favorece, como “también estoy preparado para volver a ganar a la mafia del poder y, lo que es más importante, para encabezar la transformación del país”, porque “líder no va a faltar”.

En el contexto de la constitución formal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como asociación civil, advirtió que aunque esta organización va más allá de lo electoral, “no podemos dejar pasar la oportunidad que se nos presentará con motivo de las elecciones presidenciales de 2012”, y aplicarse a fondo para despertar conciencias.

Como parte de esa postura, ratificó en el Auditorio Nacional su decisión de que el candidato presidencial de Morena será quien esté mejor posicionado –de entre él y Marcelo Ebrard– en las encuestas que realicen las izquierdas en noviembre.

“Ya sé que muchos de ustedes me apoyan, pero también con toda claridad y franqueza les digo: no podré ser candidato si no cuento con el respaldo de las fuerzas progresistas del país. Jamás pasaría por encima de mis ideales y principios, que es lo que estimo más importante en mi vida. Es un asunto de honestidad y congruencia. En su momento se va a resolver y lo vamos a hacer de cara a ustedes”, declaró

Esta definición de López Obrador provocó el inicio de un coro entre los casi 10 mil asistentes: “¡Obrador, Obrador! ¡Presidente, presidente! ¡Es un honor estar con Obrador!”

Tal respuesta de los simpatizantes provocó que incluso el notario público 128 del Distrito Federal, Sergio Navarrete Mardueño, al levantar las fojas donde quedó asentada la constitución del movimiento como asociación civil, exclamara: “¡Ésta es la escritura constitutiva de un movimiento que nos va a devolver la dignidad como mexicanos! Señoras y señores, simplemente soy un notario. No vine a dar discursos, pero sí les digo que el honor lo tenemos que recuperar. Que nuestro nombre debe ser respetado por grandes, medianos y chicos, como nosotros vamos a respetar el de ellos”.

El notario se ganó con ello la última ovación de la ceremonia.

Antes, López Obrador explicó que ésta, la primera asociación civil que dirige, es consecuencia del “fraude” electoral de 2006 –pasando por la Convención Nacional Democrática, el “gobierno legítimo” de México, el Movimiento nacional en defensa del petróleo, la soberanía y la economía popular– y cinco años de resistencia civil pacífica, con múltiples recorridos por el país, estado por estado, municipio por municipio y distrito electoral por distrito electoral.

Dio a conocer la integración provisional de los órganos de dirección del movimiento, que permanecerán hasta que pasen las elecciones presidenciales de julio de 2012, se realicen asambleas estatales y se convoque a un congreso nacional en noviembre del próximo año, para definir el futuro del Morena:

Tendrá un consejo consultivo conformado por 84 destacados ciudadanos, escritores, intelectuales, científicos, académicos, empresarios, líderes sociales, periodistas, politólogos, economistas y artistas, y un comité ejecutivo integrado por 17 especialistas en diferentes áreas, entre los cuales están sus más cercanos colaboradores. Destaca la incorporación de René Drucker Colín como responsable de ciencia y tecnología; Elena Poniatowska, de arte y cultura, y el ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Genaro Góngora Pimentel, como responsable de justicia, legalidad y gobierno.

Acotó que el Morena tiene representantes estatales y distritales, y que su soporte fundamental son los protagonistas del cambio verdadero, los representantes del gobierno legítimo y los miembros de los comités seccionales y municipales. “Ellos constituyen el poder social y tienen la facultad de decidir sobre la forma de dirección y las estrategias del movimiento”, expuso.

López Obrador subrayó que en el Morena no existe un pensamiento único, sino pluralidad y coincidencia en transformar la vida pública de México. Reiteró su llamado a construir un nuevo pacto social, donde realmente se respeten la Constitución y las leyes, y se resuelvan los principales problemas que aquejan al país. “Si no hay un cambio de régimen no será posible detener el proceso de degradación progresiva que padecemos”, resaltó.

“Tengamos presente –dijo– que quienes se creen los dueños de México son los principales responsables de la tragedia nacional y están decididos a mantener, a costa de lo que sea, el régimen caduco de opresión, corrupción y privilegios.

“Es evidente que quieren perpetuarse en el poder, mediante el truco de la supuesta alternancia entre el PAN y el PRI, cuando en realidad se trata de más de lo mismo... ¿O alguien duda que Enrique Peña Nieto es el candidato de esta minoría encabezada por (Carlos) Salinas de Gortari, cuyo principal instrumento de dominación son los medios de comunicación, y en particular Televisa?”

Reconoció que no es sencillo lograr el propósito de transformar a México, porque no sólo se trata de enfrentar a un candidato o a un partido político, “sino derrotar en buena lid y de manera pacífica a un grupo de intereses creados muy poderosos”.

Advirtió que de triunfar su movimiento en 2012, “nadie será perseguido o desterrado. Buscamos justicia, no venganza. No nos mueve el odio, sino el amor al prójimo y a la patria. Lo que queremos es que el gobierno deje de estar al servicio de una minoría y represente de verdad a todos los mexicanos”.

Aunque Morena aún no termina de consolidarse, hasta ahora cuenta con 2 mil 217 comités municipales y 37 mil 453 seccionales, integrados por 179 mil dirigentes y por cuatro millones de inscritos “como protagonistas del cambio verdadero, y todos los días miles de personas se están apuntando o adhiriendo”, aclaró.

El ex candidato presidencial sostuvo que se trata de un movimiento amplio, plural e incluyente, donde participan ciudadanos de todo tipo, sin distingo: indígenas, campesinos, pescadores, obreros, trabajadores independientes, maestros, estudiantes, profesionistas, artistas, comunicadores, artesanos, campesinos, intelectuales, científicos, comerciantes y empresarios; lo mismo católicos, evangélicos de todas las denominaciones, creyentes de otras religiones y libres pensadores.

La ceremonia en el Auditorio Nacional se prolongó alrededor de 90 minutos. Se inició con un minuto de silencio en homenaje a los estudiantes asesinados el 2 de octubre de 1968, y con la definición que del Morena hizo Claudia Sheinbaum como “orgulloso heredero de los jóvenes del 68, y muchas otras luchas por la reivindicación de la libertad frente al autoritarismo y la intolerancia”.

A 43 años de esa masacre estudiantil, la escritora Laura Esquivel –primera oradora– dijo que aquella fecha engendró en nuestro pueblo el autoritarismo inmisericorde, ciego y carente de palabra, y que el Morena es un paso más para superar “el caos, la mentira, la manipulación y el odio que generó el fraude electoral de 2006”.

Después, el neoleonés Fernando Turner, en nombre de “miles de pequeños y medianos empresarios que luchan por generar riqueza y empleo”, señaló que la lucha es por hacer realidad los sueños de cada persona, “sin estorbos de un gobierno ineficaz y sin monopolios que encarecen bienes y servicios paralizando la inversión”.

En representación de los jóvenes habló Luisa María Alcalde Luján.

2 oct 2011



El Despertar



Una larga marcha




José Agustín Ortiz Pinchetti




Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores cumplimos hoy una etapa en la larga marcha hacia el poder. El poder necesario para transformar México, sacarlo de la postración, despertar las conciencias y convocarnos a ser factor de nuestro propio destino. Hoy constituiremos jurídicamente el Movimiento Regeneración Nacional.

Morena es un fenómeno insólito en la historia política. Es producto del trabajo de miles de grupos que durante cinco años han crecido hasta abarcar todo el territorio nacional. El artífice principal es AMLO, pero sin el esfuerzo de sus partidarios sería inexplicable.

A pesar de la importancia objetiva del Morena, ha tenido escasa visibilidad: una inteligente y perversa campaña de medios lo ha cubierto con una cortina de humo. A partir de ahora, esta falsificación será más difícil.

La creación del Morena es una hazaña que concuerda con la vocación de AMLO: trabajar en la base, confiar en la gente común. Muy joven, fue promotor de una comunidad indígena a la que ayudó a prosperar; después, como dirigente del PRI en Tabasco, reorganizó los comités seccionales, pero los caciques se alarmaron y forzaron su salida. Levantó al PRD tabasqueño de la nada. Luchó contra los fraudes electorales con éxodos de miles de kilómetros. Como presidente nacional del PRD, lo reorganizó viajando por todo el país, fortaleció las bases locales y redujo el poder de la burocracia. En 1997, el PRD se convirtió en segunda fuerza y ganó el gobierno del Distrito Federal, que se disputaba por primera vez. Con el mismo método ganó la jefatura de la capital y, tras un desempeño brillante como gobernante entre 2000 y 2005, se lanzó por la Presidencia. El triunfo le fue arrebatado por la oligarquía y por complicidades y traiciones de las instituciones y los partidos. En lugar de replegarse con amargura o radicalizar hacia la violencia o pactar con los poderes fácticos, se dedicó, con una congruencia que admiran hasta sus más duros detractores, a construir una organización para ganar el poder en 2012, y propone al país volver a crecer, comenzar a repartir y consumar nuestra tortuosa transición a la democracia.

Sí, es una hazaña cumplida en un impulso pacífico, sin romper un vidrio, sin lesionar a nadie. Sin embargo, es una iniciativa. AMLO sólo podrá llegar a la Presidencia y materializar su proyecto si la mayoría de los mexicanos atiende y apoya su convocatoria, se organiza y defiende su voto.

joseaorpin@hotmail.com






López Obrador encabeza la ceremonia en el Auditorio Nacional; esperan más de 10 mil asistentes



Ante notario, hoy Morena se constituye en asociación civil



Su composición no incluye a ningún dirigente partidista; participan personajes cercanos al tabasqueño
La meta es que a fin de año el Morena cuente con 4 millones de “protagonistas del cambio verdadero”, afirma Andrés Manuel López Obrador. La imagen, en Miahuatlán, Oaxaca, el pasado juevesFoto Carlos Ramos Mamahua




Alma E. Muñoz

Ante notario público, este domingo el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se constituirá legalmente en asociación civil, una vez que ya fue autorizado su registro por la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Encabezada por el líder del movimiento, Andrés Manuel López Obrador, la ceremonia tendrá lugar en el Auditorio Nacional a partir de las 11 de la mañana.

La asociación civil contará con órganos de representación nacional, estatales y distritales, que incluyen un consejo consultivo; comité ejecutivo nacional; comités estatales, distritales, seccionales y los protagonistas del cambio verdadero.

Su composición no incluye dirigentes partidistas, pero sí destacados personajes –académicos, intelectuales y líderes sociales, entre otros– muy cercanos a López Obrador. Se menciona a Elena Poniatowska y Rafael Segovia, entre ellos.

Actualmente, el Morena tiene representación en cada entidad del país. Se han constituido comités municipales y seccionales, y la meta es contar a fin de año con una representación de 4 millones de “protagonistas del cambio verdadero”.

El movimiento ha sido definido por López Obrador como abierto, plural, amplio e incluyente, donde participan mujeres y hombres libres de todos los sectores de la sociedad, que luchan por la transformación de México y sus instituciones.

Participan indígenas, campesinos, obreros, profesionistas, trabajadores independientes, artesanos, maestros, artistas, escritores, estudiantes, intelectuales, empresarios y pequeños y medianos comerciantes; petistas, convergentes, perredistas y personas sin militancia partidista.

Hay católicos, evangélicos “de todas las denominaciones”, librepensadores (...) indígenas de todas las etnias y de todas las culturas de la nación”.

López Obrador ya había advertido que Morena no sería asociación política ni partido político. En diferentes ocasiones dijo que para muchos significa “la última esperanza. Vamos a seguir luchando con este extraordinario movimiento para regenerar el país, (es) el movimiento que representa la esperanza para millones de mexicanos. Yo creo eso; tenemos que salvar a México”.

Asimismo, ha insistido: “participamos todos los que queremos sacar a México del atraso, de la postración en que se encuentra”.

Se espera que entren al Auditorio Nacional 10 mil personas, en su mayoría representantes y coordinadores del movimiento en todo el país, más las que se congreguen afuera del recinto.

Después de las controvertidas elecciones presidenciales de 2006, donde acusó fraude en su contra, la Convención Nacional Democrática nombró a López Obrador “presidente legítimo” de México.

Desde entonces ha realizado varios recorridos por el país. Después de la constitución formal de Morena, hoy viaja a Chicago, Estados Unidos, para reunirse el próximo domingo con líderes de la comunidad mexicana; el 11 de octubre estará en Washington con investigadores y profesores del Woodrow Wilson Institute.

De Estados Unidos partirá a Madrid, España, por invitación de la Fundación Ortega y Gasset, para estar con profesores e investigadores.

1 oct 2011



Desfiladero




AMLO: somos nuestra única esperanza


Jaime Avilés




Andrés Manuel López Obrador inicia la próxima semana una gira por Estados Unidos para reunirse con los paisanos que lo siguen desde allá y que ya son integrantes del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) o desean, pero no saben cómo, sumarse a sus filas. Sólo en California hay más de 200 mil mexicanos que pretenden votar por él en las elecciones de 2012.

El máximo dirigente opositor del país acaba de terminar un nuevo recorrido por toda la República, y una vez más congregó multitudes, mayores y menores, en las ciudades y pueblos donde se detuvo a explicar el proyecto de nación de Morena y la táctica y la estrategia para tomar el poder por la vía pacífica.

A pesar del aislamiento mediático, López Obrador apareció de manera insólita en un canal de televisión abierta hace unos días, donde fue entrevistado por tres pequeños maestros de la doctrina neoliberal, a quienes les demostró que, si llega a la Presidencia en 2012, aplicará medidas de austeridad y de ahorro interno que le darán un fondo de 600 mil millones de pesos para fortalecer la atención a las áreas estratégicas más desprotegidas (obviamente a propósito) por los pocos dueños de todo: la educación, la creación de empleos, el rescate del campo, la reactivación del mercado interno.

Para cubrir los salarios, compensaciones y bonos que reciben los funcionarios de la alta burocracia (empezando por los ministros de la Vela Perpetua, antes Suprema Corte), el presupuesto de egresos de 2012 incluye una partida de 200 mil millones de pesos. Si esos “servidores públicos” dejaran de percibir la mitad de sus emolumentos, el gobierno de López Obrador obtendría, nada más de ese rubro, 100 mil millones de pesos extras para invertirlos en proyectos útiles para los pobres.

El político tabasqueño ha demostrado en todas partes, como lo hizo en la televisión, que sí hay maneras y recursos para cambiar de rumbo y sacar a México de este pozo sin fondo en que lo han sumergido quienes, gracias al dolor, la miseria, la desgracia, la angustia y la frustración de decenas de millones de hombres, mujeres, ancianos y niños, se han hecho inmensa, abusiva, insultantemente ricos. Y no están dispuestos a permitir que nadie arrebate sus privilegios.

¿Alguien creyó que Vicente Fox, su caritativa esposa y los hermanos Bribiesca se habían dado por bien servidos después de apoderarse de todo lo que estuvo a su alcance durante el sexenio anterior? Pues no. En los Altos de Jalisco hay un pueblo maravilloso llamado Temacapulín, donde la gente no usa calentadores en sus baños porque vive sobre 21 manantiales de aguas termales, a la orilla del río Verde, rodeada de tierras fértiles que le proporcionan los alimentos necesarios para subsistir. Acabo de visitarlo y reconozco y declaro su carácter extraordinario.

Temacapulín fue fundado por los españoles en 1531, al norte del valle donde hoy se asienta Guadalajara. En 1540, los indios caxcanes y zacatecos, encabezados por Francisco Tenamaztle, el Señor de Nochistlán, se rebelaron contra los europeos y asolaron Guadalajara hasta 1542, cuando al frente de 50 mil hombres –entre mexicas y tlaxcaltecas– el virrey Antonio de Mendoza aplastó la insurrección e inauguró la Guerra Chichimeca, que llegaría a su fin en 1594, en Cerro de San Pedro, a 8 kilómetros de San Luis Potosí.

Hoy, Cerro de San Pedro está sometido a la canadiense Minera San Xavier, que lo destruye poco a poco mientras le arranca hasta el último miligramo de oro, a la vez que Temacapulín, joya arquitectónica y ecológica, poseedora de un templo edificado entre 1734 y 1759, que en 1959 fue consagrado como “basílica” por Juan XXIII, está a punto de caer en manos de los hermanos Bribiesca.

Durante el sexenio pasado, cuando gobernaba Jalisco el rupestre (con perdón de Rockdrigo) Francisco Ramírez Acuña, por órdenes de Fox, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) decidió construir una presa en los Altos, con una cortina de 80 metros de alzada, que inundaría el valle de El Zapotillo. ¿Era plan con maña para no alborotar a los habitantes de Temacapulín?

Tal vez, porque mientras se hacían los estudios preliminares se fueron Fox y Ramírez Acuña y llegaron Felipe Calderón y Emilio González Márquez. Y de pronto Conagua anunció que la cortina de la presa tendría una altura de 105 metros y el espejo de agua se extendería sobre una superficie de 60 kilómetros cuadrados y, por desgracia (oh, sí, por una muy lamentable desgracia), inundaría y desaparecería no sólo Temacapulín sino los pueblos aledaños de Acasico y Palmarejo.

¿Para qué? Hombre, hasta la pregunta ofende: para tender un acueducto de 140 kilómetros de longitud, que desembocaría (¿por casualidad?) en León, Guanajuato, a tiro de piedra del rancho de Fox y de las tierras donde el ex presidente y los suyos cultivan y exportan brócoli a Estados Unidos. Además, el agua irrigaría el “puerto seco” de Silao, a donde serán enviadas por carretera las mercancías que recibirá el puerto marítimo de Manzanillo, junto al cual Pemex instala una estación regasificadora, que procesará el gas natural que Repsol nos vende a precios de oro, desde Perú, gracias a los contratos absolutamente desfavorables a México pero excelentes para él, que en su momento gestionó Juan Camilo Muriño.

Para doña Abigail Sandoval y don Alfonso Íñiguez, líderes de la resistencia de Temacapulín, las órdenes de aprehensión giradas contra ellos, las amenazas de muerte (una de éstas obliga a vivir lejos de Jalisco al cura del pueblo), el hostigamiento policiaco y demás formas de presión para que abandonen sus casas y sus tierras no son más que puros engaños.

“Según mediciones hechas desde un satélite, aunque la cortina de la presa tenga 105 metros de altura, Temacapulín quedará de todos modos a 26 metros sobre el nivel del agua. Por eso quieren sacarnos, para convertir el pueblo en un desarrollo turístico. ¿Y sabes quiénes están planeando ese negocio? Los hermanos Bribiesca. Hace poco se lo dije a un tipo de Conagua y me preguntó: ‘¿oiga, y cómo se enteró de eso?’ Yo nomás puse mi carita, y él dijo: caramba, ya hablaron esos bocones”, me contó la señora Abigail, en el mesón de doña Juanita, a donde todas las noches, entre los guiños de las luciérnagas, atraído por el aroma del pozole, se acerca el espíritu de Francisco Tenamaztle.

En la esquina de Morelos Oriente y Porfirio Díaz, un muro ostenta una manta que reúne las fotos de varios niños contentos y su mensaje: “Esta casa es de nuestros abuelos y no dejaremos que la destruyan porque aquí fuimos felices y aquí están nuestros recuerdos”. En el curso de sus visitas a Jalisco, López Obrador ha pasado tres veces por Temacapulín. Su retrato cuelga de algunas paredes, entre insistentes carteles que repiten: “Esta casa no se vende, no se traspasa, no se destruye, no se inunda. ¡Váyanse a otro lado! ¡No se metan con lo que no es suyo!”.

La gente de Temacapulín dice: “La única esperanza que nos queda es que Andrés Manuel gane la Presidencia”. Pero López Obrador no está de acuerdo. Hace dos meses, en Durango, Joaquín Romo de Vivar le gritó a su paso por Ciudad Lerdo: “Sólo tú puedes salvar a México”. El dirigente de Morena contestó: “Yo solo no puedo, tenemos que salvarlo entre todos”. Esta creencia popular crece debido a la desesperación que reina en todo el país, pero se agigantará a medida que se acerquen las elecciones. No en vano, panistas, priístas, camachistas y chuchos se reúnen en público y en privado para formar su “gobierno de coalición”... contra AMLO.

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