25 mar 2011


Astillero


Orwell 2012

“Periodismo patriótico”

Percepciones y urnas

Instituir la (auto)censura





Julio Hernández López



UNIFORMIDAD MEDIÁTICA. Óscar Mario Beteta, Leonardo Curzio, Pedro Ferriz, Joaquín López Dóriga, Carlos Puig y Denise Maerker durante la firma de la iniciativa para la cobertura informativa de la violencia, que se llevó a cabo en el Museo Nacional de AntropologíaFoto Marco Peláez




Las propuestas de uniformidad periodística que bajo la batuta de Televisa se dieron a conocer ayer, como parte del proyecto mayor denominado Iniciativa México, embonan en tiempo y forma con la necesidad del gobierno calderonista de diluir la percepción social de violencia descontrolada y abusos de poder conforme se acerca el retén enigmático de las elecciones de 2012.

La instauración fastuosa de lo orwelliano sucedió durante una asamblea de notables empresarios del periodismo que creen llegado el momento de cerrar planas, bocinas y pantallas a una parte de lo que con estridencia y desbordamiento sucede en todo el país a causa de una “guerra” decidida a sus puras pistolas por un impugnado personaje, llegado de mala forma a la cúspide del poder nacional, que se ha equivocado de manera grave en el manejo de sus responsabilidades.

La deslumbrante conformación del Ministerio de la Verdad pretende reducir a términos policiacos suavizados, de aséptico manejo de nota roja, lo que en realidad es un proceso de descomposición del aparato estatal, de sus instituciones, de su clase gobernante y de los aliados y beneficiarios de ese régimen, entre ellos algunos de los firmantes de las pomposas declaraciones correspondientes al Nuevo Periodismo Amordazado (haces públicos los boletines oficiales y te vas), al que prefiere escandalizarse por los aspectos judiciales y gráficos del baño nacional de sangre y no juzgar ni analizar el conjunto, mucho menos la muy importante porción de responsabilidad que corresponde a quienes desataron los horrores actuales y ahora desean meterlos al clóset informativo mientras pasan las elecciones presidenciales.

La versión local del “periodismo patriótico”, que durante el bushismo abdicó de sus funciones para cerrar los ojos y matizar información que pudiera afectar al magno propósito de la invasión a Irak, es una respuesta inequívoca a las constantes incitaciones del comandante Calderón para que los espacios periodísticos se acojan a los protocolos deseados por el Ejército, la Marina y la Policía Federal, es decir, a un reduccionismo bélico que coloca a la población en campos tajantes de buenos y malos conforme a la visión de la autoridad ejecutora, a una derogación práctica del ejercicio informativo en razón de los intereses “superiores” de un gobierno así favorecido y de una “guerra” cada vez más repudiada y fracasada (pero que, justamente en esa etapa crítica, ha implantado una política de exterminio en caliente de quienes son o parecen narcotraficantes a juicio sumario de jefes militares como el retadoramente sincero general Villa, que en todo caso ha dicho con imprudencia lo que es una directriz silenciosa).

La adaptación de 1984 tiene, por lo demás, como destino 2012. George Orwell convertido en promotor del voto panista pues, como se ha publicado en estos días en diversas columnas periodísticas, uno de los objetivos del rediseño político de Los Pinos rumbo a los comicios venideros es el de reducir la apreciación colectiva del caos sangriento, disminuir la visibilidad del tiradero criminal, fomentar la creencia de que las cosas marchan mejor, o cuando menos no peor, a partir del ocultamiento o el adelgazamiento informativo de hechos duros y crudos.

La polarización llevada ahora al terreno periodístico agrega riesgo a los medios que no se alinearon con la mencionada Iniciativa México, colocándolos en una zona de presunta exclusión a partir de su “rebeldía” y exponiéndolos a acciones y reacciones de origen que puede ser oscuro, pero también sabidamente manipulable. En el fondo, el cierre de filas del periodismo movido más por la búsqueda de ganancias que por el genuino interés social busca presentar un frente unido de intereses que sirva al gobierno en turno y condicione las relaciones y beneficios con el siguiente (entre otros móviles de ese cierre de filas, el fantasma del ausente Carlos Slim y su confrontación con los principales convocantes de ayer, Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego, no sólo por la búsqueda de un canal de televisión para Carso).

Lo sucedido ayer es un movimiento en busca de consolidar el poder fáctico de las televisoras y sus aliados, confirmando su capacidad extraordinaria para modelar las percepciones nacionales y abriendo el camino, prefigurando las posibilidades de manipulación que ya en 2006 ayudaron de manera importante a instalar una opción ilegítima y en 2012 podrán anular desde pantallas, radio y prensa aliadas, los esfuerzos sociales por cambiar no sólo la representación o imagen de los hechos, sino su fondo y sustancia. El poder de Televisa, el centro operativo e intelectual de esta operación mediática, ha arrastrado, para convalidarse, a instituciones y personajes que merecieran otorgarse más consideración sobre ellos mismos, entre otros el rector de la UNAM, José Narro, quien en busca de reflectores y micrófonos parece siempre dispuesto a lo que sea. El chantaje de la presencia o ausencia en las pantallas ha arrollado cualquier reticencia, convirtiendo a los actores y factores políticos en mendicantes de publicidad, en serviciales apoyadores de los teletones ideológicos, políticos o periodísticos de los dueños de las televisoras con tal de aparecer luego en esos espacios tan ansiados.

Se está ya ante una exploración triunfante de las posibilidades de una mayor manipulación informativa y analítica de eventuales conflictos políticos y sociales: hoy se establece una veda a ciertos segmentos de la realidad, “para no hacerle el juego al narcotráfico”, y mañana esos mismos criterios subjetivos, investidos de patriotismo mercantilizado, podrán censurar sin pudor lo que según su interpretación haga daño a la nación de las elites, a la república del empresariado, al México de la iniciativa privada.

Y, mientras se van descartando los precandidatos a la nominación priísta del estado de México, para que quede el digitalmente designado por Peña Nieto, ¡feliz fin de semana, con encuesta dominical de sabidos resultados en esa misma entidad!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx





24 mar 2011

Debemos encontrar la fòrmula para que la gente despierte , que deje de tragarse todo lo que le dicen en la tele , de otro modo esto no va a cambiar nunca . No debemos permitir que lo que pasò en el 2006 se vuelva a repetir .



Paradojas de la alianza



Octavio Rodríguez Araujo


El diputado panista Javier Corral ha estado advirtiendo que los priístas del estado de México están llamando a participar en la consulta del 27 de marzo sobre la alianza del PAN y el PRD. Sugiere, él y otros políticos, que Peña Nieto está tan atemorizado de dicha alianza que la consigna a sus correligionarios es que voten No. Como se trata de una consulta ciudadana, no se puede impedir que voten todos los mexiquenses, sean del partido que sea o sin partido.

Un razonamiento simplista sería que si una acción es mala para mis enemigos entonces es buena para mí, y viceversa. De tal razonamiento desprenden, panistas y perredistas, que si la alianza es mala para el PRI gobernante, es buena para la oposición en su conjunto. Lo que no cuestionan los blanquiazules ni los del sol azteca son el significado y las consecuencias de la propuesta de la alianza.

Evitar que el PRI gane la gubernatura en la entidad mexiquense, aliándose con el enemigo (bajo la tonta máxima de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos), es engordar el caldo a Felipe Calderón y al PAN, pues el PRD, así como está y bajo la dirección de Chucho II, no ganaría la gubernatura este año ni mucho menos la Presidencia del país el año entrante.

Si el resultado de la consulta es favorable a la alianza, el PRD, muy especialmente, terminará de desprestigiarse ante los millones de mexicanos que quisieran verlo como una alternativa de izquierda o de centro izquierda; si es en contra, casi seguro que el tricolor seguirá gobernando y Peña Nieto saldría un poco más fortalecido de lo que está ahora. En este segundo escenario, el PRD también pierde, pero por partida doble: 1) por haber querido hacer alianza con el PAN y 2) por haber perdido la posibilidad de hacerla, gracias a la consulta abierta a todos los ciudadanos y a los “perversos priístas” que participen en ella para sabotearla –como diría Corral.

En teoría, si no gana la alianza como resultado de la consulta, Encinas sería el candidato del sol azteca. No conozco suficientemente la intención del voto en el estado de México, pero me temo que el PRD solo no le ganaría al PRI, por lo menos esto es lo que piensan los perredistas pro alianza, y algo sabrán, pues son oportunistas, pero no tontos ni desinformados.

Como veo las cosas, el amarillo con negro perderá en todos los casos, y si buscamos culpables, encontraremos que éstos fueron (o serán) los chuchos y los promotores de la alianza con el PAN y/o con Calderón que antes estaban con López Obrador.

Quiero dejar constancia de que, como estudioso de la política, no creo en los políticos puros ni me atrevería a pedirles que fueran tan consecuentes en sus ideas y simpatías políticas como podemos ser los intelectuales que hemos evitado ser cooptados por el poder. Pero, como en todo, hay límites razonables y relativos para la acción, y también prioridades cuando se trata de tomar decisiones que afectan a terceros. La prioridad que han escogido los de Nueva Izquierda (alias chuchos) es conservarse en el podercito de sus cargos partidarios y en el reparto de candidaturas de mayoría y de representación proporcional en las elecciones. Otra cosa sería si hubieran escogido hacer de su partido una gran organización opositora y de izquierda, o centro izquierda, que la distinga de las demás.

Tan perdieron la brújula por sus ansias de poder, de podercito, en realidad, que no han podido (o querido) distinguir la casi identidad de intereses que defienden el PAN y el PRI ni oponerse a ambos por igual. Peor aún: son convenientemente amnésicos. Quieren olvidar que tanto el PRI como el PAN les robaron la Presidencia de la República en 1988 y en 2006. ¿Qué diría su sicoanalista, si lo tuvieran? ¿Les diagnosticaría una especie de síndrome de Estocolmo o simplemente masoquismo?

Observo una paradoja muy curiosa en los chuchos: ven y aprecian para sí mismos el poder del aparato partidario, pero no el de sus adversarios. Me explico mejor: usaron el aparato del partido y su fuerza en el Consejo Nacional para ganar en la renovación de la dirección del PRD, pero se resisten a ver el mismo uso en el gobierno de Calderón. Parecen pensar que éste, por sus errores múltiples y obvios, está debilitado y que, por lo mismo, el PRI podría ganar la elección presidencial de 2012. Como el tricolor ha venido fortaleciéndose en los últimos años, después de haber pasado a ser la tercera fuerza electoral en 2006, apoyan al “débil” en el Edomex para evitar que el fuerte se fortalezca todavía más. En sus fantasías construyeron un escenario en el que, debilitado el PRI y su posible candidato mexiquense, ellos competirían por la Presidencia con un PAN también debilitado, y tendrían mayores probabilidades de ganarle. Sin embargo, el peso del aparato y los recursos del gobierno federal y de sus bien pagados aliados en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación bien pueden ser usados para evitar que el PRI y el PRD puedan ganar. Las experiencias del 88 y de 2006 no pueden ni deben olvidarse.

El poder es el poder y se usa cuando y como sea necesario. Lo que está en juego, habré de insistir, no es sólo que el PAN continué gobernando, sino que el régimen político que consolidó Salinas, y que han usufructuado Zedillo y los panistas, pueda cambiar por otro, distinto al neoliberal-tecnocrático y entreguista que tan contentos tiene a Estados Unidos y a los grandes empresarios en nuestro país. Esto es lo que no parecen haber entendido los chuchos, razón por la cual, en lugar de fortalecer su partido han preferido ser socios minoritarios del poder a como dé lugar. O tal vez sí lo han entendido y por eso han querido ser aliados del PAN: algo les tocará en el reparto de utilidades.

http://rodriguezaraujo.unam.mx/




PRD: fin de un ciclo



Adolfo Sánchez Rebolledo


El PRD no se partió en pedazos, pero la división permanece y de alguna manera se institucionaliza. La elección de Jesús Zambrano y Dolores Padierna no es un acto de unidad, sino de sobrevivencia elemental de los grandes grupos de poder internos de cara al largo y accidentado camino hacia la sucesión de 2012. Se conjuró la fractura orgánica, pero siguen sin resolverse las controversias políticas fundamentales. Se puso a salvo la existencia del partido como aparato”, esto es, como una organización cuya permanencia legal, sin duda importante, se ha convertido en un fin en sí mismo por cuanto posibilita la realización de la agenda particular de sus “administradores”, pero sigue en el aire el tema capital del qué hacer y con quién hacerlo.

En otras palabras, está en juego la existencia del partido como un conjunto articulado de medios y fines, de ideas y propuestas, capaces de elaborar y transmitir a la sociedad en su conjunto una alternativa de izquierda que trascienda la individualidad o los intereses inmediatos, parciales, de quienes la sostienen. Las llamadas “corrientes”, que se pensaron como antídoto contra las inercias del partido centralizado y monocolor, caudillista, se transformaron en feudos permanentes, en parcelas de poder para la negociación interna de los cargos públicos y partidistas, y acabaron por rendirse al pragmatismo y otras formas de oportunismo que erosionan el debate democrático en sus filas a costa de magnificar la adjetivación, el maniqueísmo o la vacuidad discursiva. Ese ciclo, al parecer, está completamente agotado, pues donde no hay, propiamente hablando, discusión ideológica la identidad se esfuma y todo se reduce a la pugna táctica, aritmética, por el control de los órganos de dirección, a la gesticulación hacia fuera y a la disputa interna, pero el horizonte se pierde. No puede sorprender que las resoluciones se reduzcan a simples prohibiciones para amarrar las manos al adversario y no, como sería lógico, acuerdos positivos para avanzar en un curso definido de acción. Un ejemplo: el Consejo Nacional aprobó rechazar las alianzas con el PAN para las elecciones presidenciales en 2012, pero siguió adelante en lo que respecta a las estatales, incluida la del estado de México, sin explicar a nadie, menos a los ciudadanos, la incoherencia (o el oportunismo) que está implícita en esa doble vía. Pero hay más. ¿Cómo es posible que el Consejo Nacional del mayor partido creado por la izquierda mexicana omita toda referencia política al acto fundador del Movimiento de Regeneración Nacional y la presentación del proyecto alternativo de nación en las mismas fechas, considerando, además, que entre los nuevos dirigentes partidistas se hallan varios promotores de la candidatura de Andrés Manuel López Obrador? ¿Hasta qué punto resistirá la cuerda perredista que la elección del candidato se trate como una cuestión de personalidades al margen o por encima de los planteamientos o las propuestas que se requieren para resolver los problemas del país?

Se dirá que esa desidia ante la realidad no es nueva. Sin embargo, la gran diferencia es que hoy el centro de gravedad de la política de izquierda se ha deslizado fuera del PRD, y ése es un hecho político de la mayor importancia que de ninguna manera debiera subestimarse, pues plantea una agenda nueva para hoy y para el futuro.

Para todo fin práctico, aunque los resultados se verán después de 2012, el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador NO es un partido, pero en la práctica actúa como si lo fuera (por su identificación con ciertos principios, causas, fines), aunque si se quiere muy diferente a los otros. Surgido para competir en las elecciones presidenciales del año próximo, el movimiento lopezobradorista se concibe como parte de un proceso que no se agota ni comienza en las urnas, sino que habrá de proseguir hasta lograr las transformaciones que México requiere. (Al respecto, abro un paréntesis, creo que la izquierda tiene ante sí la tarea teórica y práctica de superar la idea de partido que ha prevalecido hasta hoy, pero sería insensato oponer “el movimiento” al partido, así, en general, como se hace también con la movilización popular frente a la acción parlamentaria.) Por lo pronto, el Movimiento de Regeneración Nacional ha presentado un proyecto radical que busca establecer el rumbo del país más allá de 2012. Y eso, en el erial que es la política nacional, partidista o no, es algo digno de subrayarse y de discutirse, pues un proyecto es siempre una idea que se somete a la revisión para ser mejorado, enriquecido o rechazado por sus destinatarios. Habrá que leer el texto completo que fue la base de la presentación de Andrés Manuel para opinar o criticar con conocimiento de causa, pero, insisto, el solo hecho de que un movimiento haya tomado el toro por los cuernos es altamente positivo.

Por lo pronto, se advierte que López Obrador no ha llamado a la desbandada de quienes comparten en los partidos sus mismas posiciones, pero sí exige fidelidad a una plataforma mínima que es la base de sus alianzas y eso, por fuerza, tendrá efectos sobre la correlación de fuerzas dentro de la izquierda, en especial en el partido donde todavía milita, aunque haya pedido licencia.

En los días próximos asistiremos a un segundo capítulo de la crisis del PRD: la consulta acordada con el PAN para coaligarse en el estado de México. Los resultados son previsibles; las consecuencias también. ¿Quién gana?




23 mar 2011

Cena en Jardínes de la Montaña


"Si (Maria del Carmen) Alanís debe explicaciones sobre este encuentro, Marco Baños, el consejero electoral, debería renunciar (...) El director de capacitación del Tribunal Electoral, Enrique Ochoa (...) Si antes de ser consejero ya actúa oficiosamente , qué sucederá cuando resulte electo como integrante del IFE. Ochoa tendría que declinar a sus aspiraciones."


TOLVANERA
La cena

Roberto Zamarripa
Reforma, 21 Mar. 11

La virtualidad de la candidatura de Enrique Peña desborda. Su omnipresencia mediática abruma y desgasta. El exceso le daña y su promoción dejó de ser noticia para instalarlo como una botarga mediática: es enorme, impacta, provoca simpatías, pero cuando esa imagen deformada de la realidad es exhibida, las reacciones para defenderla resultan desproporcionadas, como manotazos de un gigante torpe.

El poder actual de Enrique Peña reside justamente en el fortalecimiento de su figura imaginaria. Peña goza de los poderes sobre el mundo inexistente: es Presidente de la República del Spot. El uso de los recursos públicos se dirige a la expansión de la virtualidad y a fortalecer la Presidencia spotiana para enarbolar la imagen de un personaje inatacable. Eso, suponen sus estrategas, lo posicionará como imbatible en los comicios presidenciales del 2012.
Por ello cualquier rasguño a esa figura omnímoda genera reacciones desproporcionadas.
* * *
¿Cómo explicar el encuentro convocado el pasado miércoles 9 de marzo por la presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, María del Carmen Alanís, con el representante del PRI ante el IFE, Sebastián Lerdo, el diputado tricolor y embajador del gobernador Enrique Peña, Luis Videgaray, el consejero electoral Marco Baños y el candidato a consejero Enrique Ochoa, subordinado de Alanís en el Tribunal Electoral? (Reforma, 17/03/11)
¿Cómo explicar la presencia de esos comensales en un penthouse de la colonia Jardines de la Montaña al sur de la Ciudad de México para discutir la resolución del IFE que sanciona al gobernador Peña por violar la ley electoral?
Una espléndida vista del Bosque de Tlalpan enmarcó el encuentro en el cual, un invitado adicional -Frank del Río- habría recibido una encomienda: hacer jugosos ofrecimientos a los magistrados del Tribunal Electoral para tratar de revertir en esa instancia la decisión del IFE que castigó a Peña por violar la Constitución al promover su imagen con spots sobre su Quinto Informe de Gobierno, convertidos en mensajes de precampaña presidencial pagados con recursos de la ciudadanía mexiquense.
La magistrada Alanís podría alegar que citó en su domicilio a los representantes del PRI y de Enrique Peña para escuchar a las partes del juicio. Pero eso rompería con una tradición establecida: la de recibir a las partes de un litigio en sus oficinas del Tribunal, tal como lo publicita en su agenda. Entre enero y marzo de este año -durante 57 días de trabajo, según su agenda pública- Alanís ha tenido seis audiencias de alegatos. Otras actividades que ha tenido en esos 57 días son 97 acuerdos con coordinadores, 44 acuerdos con ponencia, 25 participaciones en sesiones previas del Pleno del Tribunal y 12 en sesiones públicas. Tuvo 16 actividades académicas y en cuatro días laborables no tuvo ninguna actividad: el viernes 11 y el lunes 14 de febrero cuando solicitó vacaciones para tomar un fin de semana largo. Y también los pasados jueves 17 y viernes 18 de marzo, cuando no tuvo agenda pública pero tampoco pidió vacaciones, según la información disponible del Tribunal. Allegados a la presidenta informaron que había decidido tomar el puente del 21 de marzo para ir a esquiar a Estados Unidos, por lo que seguramente los días le tendrán que ser descontados, pues difícilmente el Tribunal pagaría una diversión en la nieve.
Por lo pronto, ya hay una inmoralidad derivada de la desesperación: intentar revertir una sanción legal contra Peña con un acuerdo indebido entre la parte sancionada y la sancionadora.
Si Alanís debe explicaciones sobre este encuentro, Marco Baños, el consejero electoral, debería renunciar. Acudir con el Tribunal para revertir una decisión votada en el IFE marca su absoluta falta de institucionalidad y respeto a la ley que se comprometió a ejercer.
El director de capacitación del Tribunal Electoral, Enrique Ochoa, otro de los participantes en la cena del 9 de marzo, es aspirante a consejero del IFE. Si antes de ser consejero ya actúa oficiosamente a favor de un partido o un gobernador o un precandidato presidencial, qué sucederá cuando resulte electo como integrante del IFE. Ochoa tendría que declinar a sus aspiraciones.
* * *
Peña no parece interesado en competir bajo reglas democráticas e institucionales. El poder virtual que ejerce lo ciega. Y a su entorno lo seduce. Las reglas democráticas, los pesos y contrapesos, las instituciones reguladoras de la equidad, parecen estorbarle. Da manotazos torpes que lastiman a instituciones que aún tienen credibilidad.
No se pide ni minuta ni menú de las cenas. Simplemente, apego a la legalidad.


La disolvente desigualdad



Luis Linares Zapata


En esta entrega el propósito era escribir sobre el dañino efecto que esparce la desigualdad sobre el cuerpo completo de la sociedad. Penetrar, hasta donde fuera posible en un artículo, en ese maligno sustrato de resentimiento que se va acumulando en las mismas entrañas del ser colectivo y que envenena la convivencia. Se pretendía escudriñar algunas experiencias de esa parte de la población, la menos favorecida, la de abajo, la marginal, ésa que recibe los nocivos golpes de la injusticia en el reparto de la riqueza y las oportunidades. Hablar también, por oposición natural, de esos otros, muy pocos ciertamente, que todo lo tienen, de sus dispendios y desusos de los recursos que han acumulado, casi siempre al ilegítimo amparo del poder público. Son, ciertamente, dos polos equidistantes, correlacionados en su mera naturaleza e interdependientes hasta en sus carencias o debilidades.

Bien se hubiera empezado por decir que no hay salvedad que justifique el abstenerse de reconocer y escudriñar los efectos de las disparidades que aquejan a gran parte de los mexicanos. No sólo el balance de las oportunidades asequibles se ha roto, sino que el abismo entre ellas se agranda con los días. Los márgenes de acción para introducir cambios que modifiquen el estado de cosas imperante se achica. Sobre todo cuando puede observarse, a simple vista, que la división es tan abrupta y el entorno tan rasposo que su arreglo parece irremontable.

La presión acumulada en el cuerpo de la nación forma ya un denso núcleo explosivo. Las válvulas de contención están sumamente debilitadas o, de plano, se han ido cerrando. Las consecuencias aparecen a descampado y su crudeza es aterradora. Se les puede medir a través de muchos síntomas, sutiles unos, grotescos otros más: conductas ilícitas multiplicadas por cientos de miles, acerados miedos al otro o a todo, protestas continuas sin ser paliadas, estallidos múltiples, revueltas de individuos y grupos aislados, emigración millonaria o rebeliones de importantes segmentos poblacionales. La de Oaxaca al final del sexenio de Fox, por ejemplo, alcanzó proporciones dignas de ser apreciadas como un aviso, como un adelanto de la beligerancia instalada en ciertos estratos sociales.

La desigualdad, mal endémico de México, lleva atada un disolvente que todo lo corroe y que adopta formas variadas: sean éstas las continuas afrentas de los de arriba hacia los de abajo, la explotación del patrón con el subordinado o el desprecio clasista tan común y cotidiano. La exclusión racista ya no puede disfrazarse de conmiseración, filantropía o caridad. Tales afrentas atiborran los ánimos con veneno, las actitudes, los sentires de aquellos que las padecen se tornan irracionales. Los efectos de las humillaciones no se desvanecen en el aire, no se apaciguan con el tiempo, se encaraman y acumulan unos sobre otros y forman un caparazón de desconfianza, de ira, de venganzas en cierne. Y, en la medida que las desigualdades se agrandan las consecuencias se tornan evidentes, afloran a cada rato en la economía, en la cultura, en el quehacer político y partidario en todos los órdenes de la vida organizada de una sociedad. No hay estado de bienestar que no se modele y condicione por el nivel de sus desigualdades. En México, la misma emigración ha ocupado el lugar de una enorme, injusta válvula de escape a la presión acumulada. Sin tal posibilidad el cuerpo nacional ya se hubiera congestionado, ya hubiera estallado en mil pedazos de cruenta manera.

Muy a pesar de tan angustiante panorama, las elites del país continúan su marcha en pos de acumular mayores riquezas. Prosiguen en sus afanes explotadores sin medida ni pudor (reforma laboral). Su misma presencia es una afrenta adicional que trastoca a los más tranquilos. Forman un grupo que, por su egoísmo y desmesurada ambición, camina hacia el suicidio sin medir consecuencias. La esperanza de cambio, entonces, se diluye en la medida que refuerzan sus afanes de controles sobre la sociedad entera. La forzada continuidad en sus tareas concentradoras de riquezas y oportunidades, lejos de atemperarse, se acelera.

De tan espinoso fenómeno se pretendía escribir. Sin embargo, la presentación del Nuevo Proyecto Alternativo de Nación (Auditorio Nacional) que hizo el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) introdujo un distractor inesperado. No por tal acto de alta calidad política para el futuro del país, sino por algunas de las reacciones descalificadoras que, de inmediato, provocó en el espacio informativo. Morena se presentó, por sus propios méritos, como el gran movimiento sociopolítico y cultural de México. La única alternativa de cambio efectivo que puede iniciar el prolongado retorno hacia la justicia distributiva. Un movimiento que, ahora y por propia voluntad, puede rencauzar la equidad perdida en la República. El auditorio no estuvo casi lleno, como algunos dijeron, sino desbordado, no por grupos cooptados, corporativos, menos aún acarreados, sino por una selección de sus miles de cuadros esparcidos por todos y cada uno de los municipios del país. Ésta es su principal característica: ser un movimiento de masas que tiene sus articulaciones ancladas en la sociedad y cuyo propósito es servirla. No se ubica en una demarcación, región, atiende a un grupo o se concentra en una sede cualquiera, sino que se enraíza en todo el país. Un movimiento organizado, con proyecto, liderazgo y oferta política que pretende la transformación de México. Pero la opinocracia inició su “análisis” de bote pronto, mal intencionado, pretencioso y, en su mayor parte, de una simpleza notable. Unos (L. Curzio) predicando el provincianismo a las izquierdas y su carencia de visión global. Otro (C. Marín) acusando repeticiones estériles del discurso de AMLO, los demás ligándolo con el sainete terminal de la burocracia del PRD. No han querido, ni tal vez podido, diferenciar el Proyecto Alternativo de la oferta de gobierno (50 puntos) que adelantó AMLO. Menos aún aceptan que Morena se erija, con dignidad probada, como la actual alternativa para recuperar el futuro.





Se evitará el albazo, señala

Muñoz Ledo: la reforma laboral priísta, una ofensa

Demanda el PT amplio debate; se desató encono de trabajadores

Riesgo de despido masivo en los de más antigüedad: Bouzas



Roberto Garduño y Enrique Méndez

La inminente presentación del proyecto de dictamen de reforma laboral elaborado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) generó rechazo entre diputados de oposición, quienes advirtieron que no permitirán el albazo legislativo, porque la propuesta ha concitado enojo entre la población y los trabajadores.

Porfirio Muñoz Ledo calificó de una ofensa y un asalto en despoblado la iniciativa priísta: “como en los peores tiempos del neoliberalismo avientan una iniciativa que manifiesta una abierta falta de honor y una violación al reglamento. Habíamos convenido que se discutieran las iniciativas, pero el PRI y el Partido Acción Nacional (PAN) se han aliado, otra vez, de forma perversa para sacar la última de las grandes de reformas neoliberales”.

El legislador petista demandó un debate nacional, porque la legislación laboral es un asunto de extrema gravedad.

Pedro Vázquez, coordinador del Partido del Trabajo (PT), expuso que es necesario un proceso amplio de discusión con el objetivo de alcanzar una reforma laboral que atienda los intereses de los trabajadores. Y, al contrario, César Augusto Santiago, del PRI, expuso que es momento de discutir la reforma laboral. Y descartó que la iniciativa represente un guiño a la iniciativa privada.

Muñoz Ledo, con enojo, expuso que el contenido de la propuesta del PRI arrastra lo peor del neoliberalismo. “Es una falta de honor, una falta al reglamento, porque habíamos convenido que se discutieran las iniciativas del PAN, que casi es la misma que la del PRI, y la del PRD y que después se convirtió en la iniciativa de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT).

“Yo demando que se revise a fondo el documento del PRI, que se organice un debate nacional, como hicimos en el Senado de la República con el tema del petróleo.”

–En otros países una ley de tal naturaleza despierta el encono general –se le comenta.

–Junto con Francisco Hernández Juárez decidimos organizar la movilización de los sindicatos de la UNT, los mineros, la CNTE. Todos van a actuar, porque no vamos a permitir un albazo, lo que vamos a hacer es promover un debate público. La iniciativa del PRI no tiene nada de aceptable, y representa en el fondo un bofetón a los aliancistas del PRD.

“Cómo se pretende una alianza si el PRI se ha convertido en un instrumento del PAN a la hora de aprobar sus cosas importantes. Esta es la última gran iniciativa neoliberal que Calderón impulsa con denuedo. ¡La verdadera alianza es la del PRI y del PAN, y esto la única ventaja que implica es que exhibe a los aliancistas y su innegable ambición por conservar sus cotos de poder!”

Pedro Vázquez, coordinador del PT en San Lázaro, adujo que “sería un grave error que presenten un dictamen planchado entre el PRI y el PAN en los términos de la iniciativa priísta, porque es un retroceso en las conquistas de los trabajadores”.




21 mar 2011


Presenta su Nuevo Proyecto de Nación para abatir la crisis

Sólo un gobierno del pueblo frenará la decadencia: AMLO

Plantea que el jefe del Ejecutivo esté sujeto a la revocación de mandato

Propone que fuerzas armadas se retiren en forma paulatina de las calles

La solución de fondo a la inseguridad es combatir pobreza y desempleo

Pide AMLO frenar la decadencia y garantizar el bienestar del pueblo

Elección de ministros de la Corte, revocación de mandato presidencial y educación para todos, tres puntos

Atender el problema de la violencia pasa por combatir el desempleo, dijo López ObradorFoto Carlos Ramos Mamahua




Ciro Pérez Silva

Es ineludible derrotar a la oligarquía en el terreno político y por la vía pacífica para establecer en México una verdadera democracia, un gobierno del pueblo y para el pueblo, advirtió Andrés Manuel López Obrador, quien ante más de 9 mil simpatizantes que llenaron el Auditorio Nacional –y varios miles que lo vieron y escucharon afuera por medio de pantallas gigantes– presentó su propuesta de Nuevo Proyecto de Nación.

Aclaró: “Para que no haya dudas, reitero que nuestro movimiento va a participar en las elecciones de 2012. ¡Porque le vamos a volver a ganar la Presidencia de la República a la mafia del poder!”

Acompañado por especialistas, catedráticos, economistas, políticos, diplomáticos e investigadores que enriquecieron la propuesta, el ex candidato presidencial resumió las circunstancias que han traído consigo desempleo, migración, carestía, corrupción, impunidad, inseguridad, violencia, pérdida de valores, temor, tristeza y desencanto.

Los bienes de la nación, en unas cuantas manos

“La crisis se debe al predominio de un grupo oligárquico que se conformó durante el gobierno de Carlos Salinas, mediante la entrega a particulares, nacionales y extranjeros, de los bienes de la nación. Desde entonces, al amparo de la llamada política neoliberal, esta minoría no sólo ha venido acumulando riquezas de manera obscena, sino que se ha situado por encima de las instituciones y son los que realmente mandan y gobiernan el país.”

Dicha concentración desmedida de poder ha provocado el empobrecimiento del pueblo, la ruptura del pacto social y de la tranquilidad pública. “Amarga realidad” que para muchos mexicanos aún tiene salida. “Sostenemos que podemos frenar la decadencia, garantizar el bienestar y la felicidad del pueblo y darle una nueva viabilidad a la nación”, enfatizó.

Entre continuas muestras de apoyo de simpatizantes y miembros del Movimiento de Reconstrucción Nacional (Morena), planteó como respuesta una plataforma de gobierno que empieza por la creación urgente de una nueva legalidad con apego a la Constitución. “¡No puede haber democracia sin justicia para todos!”, dijo.

Propuso un Poder Judicial con ministros electos democráticamente, que garanticen el cumplimiento de leyes e impartición de justicia y que no respondan, como sucede en los hechos, a los intereses de quienes los designaron: Carlos Salinas, Vicente Fox, Felipe Calderón, Diego Fernández de Cevallos y Manlio Fabio Beltrones, nombres que concitaron prolongados abucheos.

Al cumplir tres años de administración, dijo, el Presidente de la República estará sujeto a la revocación de mandato. Habrá respeto a la libertad de expresión y de credo religioso; cuidado al prestigio de las fuerzas armadas, que deberán dejar paulatinamente las calles. En materia internacional, se harán valer los principios de no intervención. Respecto de Estados Unidos, la relación se fincará en el respeto a la soberanía y en la cooperación para el desarrollo.

Ofreció una auténtica revolución educativa, con acceso al 100 por ciento a nivel medio superior y becas de 900 pesos al mes. “Ha sido irresponsable colocar a la educación como si se tratara de una mercancía. Esto ha causado un tremendo daño social. Las cárceles están llenas de jóvenes. De los 36 mil asesinados por la guerra estúpida de Felipe Calderón, la mayoría eran jóvenes.”

Respecto de la seguridad, López Obrador destacó que “la solución de fondo, la más eficaz, la más humana y probablemente la menos cara para atender el grave problema de la violencia pasa por combatir el desempleo, la pobreza, la desintegración familiar, la pérdida de valores y la ausencia de alternativas”.

Agregó que se democratizarán los medios de comunicación. Habrá competencia con tantas televisoras como sea posible técnicamente y se hará efectivo el derecho a la información, pero sin que haya bajo ninguna circunstancia monopolios, que encarecen los servicios.

Habrá plena libertad sindical y cumplimiento a los derechos y prestaciones de los trabajadores. “¡Nunca más el aumento al salario quedará por debajo de la inflación! ¡No al apoyo desde el gobierno a líderes corruptos, como Elba Esther Gordillo!”, dijo ante los miles que escuchaban con atención su mensaje.

El político tabasqueño ofreció limpiar la corrupción en el gobierno. “No habrá influyentismo, amiguismo, nepotismo ni ninguna de las lacras de la política.” En materia fiscal aseguró que los impuestos se cobrarán de manera progresiva y simple. “Le costará menos al pueblo mantener al gobierno, se acabarán los privilegios de la alta burocracia, se reducirán los sueldos a la mitad, se quitarán bonos, viáticos, pensiones de ex presidentes, entre otras canonjías.”

En su amplia exposición enfatizó el cambio de la política económica. No será letra muerta el artículo 28 constitucional, que prohíbe la existencia de monopolios, ni el 27, que establece el dominio directo de la nación sobre los recursos naturales. Se revisarán las concesiones que han sido otorgadas ilegalmente para privatizar minas de oro, plata, cobre, así como petróleo y electricidad, y se dejará de vender, gradualmente, petróleo crudo para procesarlo todo en México. Se construirán cinco refinerías.

Finalmente, López Obrador llamó a los mexicanos “a no dejarse apantallar” por la manipulación, ya que si bien una minoría ha llegado a acumular una riqueza “mal habida” y son los dueños de los medios de comunicación más influyentes del país, “se trata de gigantes con pies de barro, una pandilla de delincuentes de cuello blanco”, ni a “dejarse confundir”, porque al final, PRI y PAN “representan lo mismo”.




19 mar 2011


Desfiladero


Contra la reforma laboral y en defensa de Pemex

Jaime Avilés



Integrantes de diversas organizaciones, entre ellos miembros del sindicato magisterial, se manifestaron ayer frente a las oficinas centrales del PRI contra la pretendida reforma laboral que impulsa este partido Yazmín Ortega CortésFoto Foto



Si es verdad que provenimos del Sol –después del Big-Bang nuestra estrella se sacudió como un perro mojado, lanzando al espacio mazacotes de metales envueltos en llamas, que al enfriarse girando se convirtieron en planetas, en uno de los cuales el oxígeno y el hidrógeno formaron el agua, y de ésta, millones de años después, nacimos nosotros–, la energía que nuestro cuerpo libera al morir se hace luz y vuelve a su lugar de origen. Por eso, desde el viernes de la semana pasada Rita Guerrero Huerta brilla desde el Sol y su alegría invencible ilumina nuestras lágrimas.

Si la aparición de la novela cumbre de Haruki Murakami –1Q84– prologó la peor catástrofe nuclear de Japón desde agosto de 1945, la desaparición de Rita Guerrero coincide con el hundimiento de la clase política mexicana en la abyección más profunda, pero también con el ascenso del pueblo al punto más alto del desamparo.

Si a finales de 2010 (véanse los Desfiladeros de noviembre y diciembre) temíamos que la construcción de una base de adiestramiento de paramilitares en California, muy cerca de Tijuana, podría auspiciar el inicio de los vuelos de aviones no tripulados sobre México, ahora, en marzo de 2011, gracias a las recientes revelaciones de The New York Times, sabemos que los drones predator –papalotes inalámbricos artillados y equipados con cámaras de televisión– violan nuestro espacio aéreo, con el permiso de Los Pinos, desde 2009, para supervisar el buen desarrollo de las matanzas.

Si los cables de Wikileaks que Julian Assange entregó a La Jornada nos han permitido descubrir que el verdadero jefe del gabinete de seguridad nacional se llama Carlos Pascual, embajador de Estados Unidos en México, ahora podemos entender por qué Felipe Calderón nombró a los funcionarios más ineptos y corruptos al frente de las secretarías de Gobernación y Seguridad Pública, así como de la PGR y otras. Para que no entorpecieran las labores del Pentágono, la CIA, la DEA, la FBI, la Migra, la Oficina Introductoria de Armas de Fuego rápidas y furiosas, y demás dependencias de Washington en este desprotectorado que aún llamamos, con ternura y nostalgia, “nuestro país”.

Si la Casa Blanca abusó de la debilidad extrema de Calderón para obligarlo a declarar la guerra “contra” el narco, ahora no sólo aprovecha la vocación de títere del espurio para ponerlo a gesticular delante del público, mientras Hillary y Napolitano dirigen la evolución de las operaciones militares y abastecen de armas y proyectiles tanto al “gobierno” como a los cárteles; aquél y éstos gozan de la misma impunidad para violar los derechos humanos y del mismo apoyo estratégico para lavar dinero.

Si Estados Unidos fabricó esta guerra con la intención de prolongarla muchos años más para destruir al Ejército y la Marina de México, desmantelar el Estado, dominar el territorio y someter a la población, lo hizo para asegurarse la posesión de nuestros recursos naturales a corto y largo plazo; hoy el petróleo y el gas, mañana las grandes reservas de agua dulce del sureste, y quizá, por qué no, las de litio, el metal que revolucionará la economía del planeta a medida que avance el siglo XXI.

Si poco menos de 100 millones de mexicanos hemos perdido esta guerra que no pedimos y en la que sólo participamos como carne de cañón, ¿qué nos espera? ¿Qué vamos a hacer?

¿Nada?

Con base en las acusaciones de tres policías judiciales y de un solo testigo, que si no es sicario (diría Jaime Martínez Veloz) estaría desperdiciando su aspecto, un juez condena a 20 años de cárcel a un muchacho inocente por un asesinato que no cometió. Dos abogados revisan el expediente y logran demostrar que el juicio careció de validez jurídica y por lo tanto debe repetirse. Durante el nuevo proceso, el “testigo” admite que nunca vio al sospechoso cometer un homicidio. No obstante, el juez condena al inocente, otra vez, a 20 años de prisión.

El caso es llevado al cine. El testigo, que reconoció haber mentido, pide que el documental salga de la cartelera. Quienes lo produjeron se inconforman. Una juez ordena que se vuelva a exhibir pero que se tape la cara del quejoso, cosa imposible de hacer sobre una cinta de celuloide.

En 2008, Calderón propuso una ley para que empresas particulares pudieran explorar y explotar yacimientos de hidrocarburos, y recibieran, en pago, parte del petróleo que descubriesen. Una apasionada movilización popular impidió que la reforma fuera aprobada. Tres años después, Calderón, como si nada, invita a empresas privadas a explorar y explotar yacimientos del Golfo de México y les ofrece pagarles con parte del petróleo que descubran. Pese a la notoria violación de la reforma que el Senado votó en 2008, la Suprema Corte resuelve que Calderón actúa “con apego a derecho”.

Calderón anuncia que pactará con el diablo, si es preciso, con tal de evitar que el PRI regrese a la Presidencia. Acto seguido, el PRI somete al Congreso una reforma laboral que permitirá a los patrones contratar trabajadores por tres y seis meses, y luego correrlos sin indemnización para que nunca acumulen antigüedad ni tengan protección cuando se jubilen. La reforma es idéntica a la que redactó el secretario del Trabajo de Calderón. Los diputados del PRI y del PAN se alían para aprobarla, sabiendo que sumarán los votos de los chuchos del PRD.

Pablo Gómez, en nombre de los senadores perredistas y petistas comprometidos con el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador, anuncia que entablará una controversia constitucional contra Calderón, para que éste no pueda entregar nuestro petróleo a las empresas privadas. Anticipa, además, que la gente volverá a movilizarse.

Para impedir la inminente aprobación de la reforma laboral del PRI, del PAN y los chuchos, la Unión Nacional de Trabajadores llama a sus agremiados a aplicar “un enérgico plan de acción y movilización”, a fin de “sumar esfuerzos con otras organizaciones sindicales, campesinas y ciudadanas”.

Aunque los jóvenes serán los más afectados por la precarización de los contratos, nadie parece interesado en convocarlos, quizá porque desde la huelga de 1999-2000 en la UNAM, el movimiento estudiantil fue devastado por la represión interna de la ultraizquierda, que vacunó a toda una generación contra la política.

Al referirse, en ese orden, a las organizaciones sindicales, campesinas y, por último, ciudadanas, la UNT vuelve a marcar su distancia con el movimiento de López Obrador. ¿Una vez más, como de costumbre, unos lucharán contra la entrega de Pemex a las empresas privadas, otros contra la reforma laboral, y otros permanecerán al margen criticándolo todo? Si esto sucede, podremos darnos por derrotados en todos los frentes desde ya.

Hoy estallará una nueva crisis en el PRD, cuando los chuchos (y Ebrard) intenten imponer al sucesor de Ortega, y Dolores Padierna (en nombre de Bejarano) se oponga. Si el conflicto arrasa con los despojos de ese partido en estado de putrefacción, ganarán en claridad los simpatizantes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que mañana, en el Auditorio Nacional, dará a conocer el nuevo proyecto alternativo de nación, para sacar al país del abismo en que Estados Unidos, Calderón y quienes desde la extrema derecha y la extrema izquierda lo ayudaron a llegar al poder, lo sepultaron.

No lo comenten pero también desde mañana empezará a sonar en todas partes y a toda hora el conceptuoso y pegajosísimo regaetón del veracruzano Byron Barranco, intitulado, por cierto, Morena. ¿Cómo vamos a rendirle a nuestra adorada Rita Guerrero el homenaje nacional que se merece? ¿Con grandes conciertos de rock contra la guerra y la reforma laboral y en defensa de Pemex?

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks

jamastu@gmail.com




18 mar 2011


Astillero

Sábado Chucho

Obstruir a AMLO

Gelstar demerita videos

Calderonismo no tripulado




Julio Hernández López



Ausente físicamente de la sesión, pero políticamente en el centro de ella, Andrés Manuel López Obrador sabrá este sábado el tamaño real de los obstáculos –los naturales y los sembrados– que la izquierda electoral tendrá en 2012. De las varias combinaciones posibles que la mayoría numérica a cargo de Nueva Izquierda, es decir, Los Chuchos, podría imponer en el Consejo Nacional que nombrará a los ocupantes de varios cargos directivos, entre ellos el fundamental de presidir el comité nacional, ninguna parece ayudar a construir un sendero de unidad y buenas ofertas políticas. Por el contrario, como si de eso se tratara, todo apunta a la ruptura interna, el desgajamiento anunciado y la confusión intencional.

Ya sea que logren instalar a uno de sus cuadros más relevantes, Jesús Zambrano, en la presidencia del partido (con Dolores Padierna o el ebrardista-zeferinista Ríos Piter en la secretaría general), o que ante la crisis opten por prolongar hasta noviembre la estadía del muy desgastado Jesús Ortega, Los Chuchos parecen enfilados a la consecución de un sostenido propósito inequívoco, la máxima obstrucción a las posibilidades de López Obrador de ser candidato bajo las siglas del PRD y así, obligándolo a transitar por fuera del partido de izquierda con mayor peso y presencia hasta ahora, mellar o exterminar las probabilidades de triunfo de un candidato único en 2012. En ese objetivo, los mencionados Chuchos han sido acompañados por el otro precandidato importante a la postulación presidencial, Marcelo Ebrard, y su consejero rector, Manuel Camacho, convertidos todos en promotores entusiastas de las alianzas entre PAN y PRD que desde Los Pinos delineó el calderonismo.

López Obrador, por su parte, ha pintado su raya de ese PRD (aunque varias corrientes internas identificadas con él luchan por impedir el nuevo chuchazo) y se dedica a fortalecer su nueva etiqueta, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que es hoy la plataforma social de postulación a la Presidencia de la República y, a la vez, la base de despegue del nuevo partido que luego de los comicios de 2012 habría de intentarse tanto en la victoria como en la derrota electoral, un nuevo partido que previsiblemente tendría al propio López Obrador a la cabeza, si no alcanza o nuevamente no le es reconocido el triunfo, y que trataría de conservar la fuerza popular acumulada.

Aun cuando buena parte de su núcleo duro le mantiene un firme apoyo, López Obrador no ha podido revertir los efectos de la campaña de difamación que por vía especialmente televisiva le encajaron los beneficiarios del fraude electoral de 2006, y tampoco ha podido reinstalarse como opción suficientemente atractiva entre clases medias y segmentos empresariales. Si este sábado el PRD vuelve a ofrecer el sabido espectáculo de la división y la violencia, el saldo negativo será adjudicado nuevamente a la cuenta del tabasqueño, floreciente así el negocio de la satanización del tabasqueño y listas las alforjas de Nueva Izquierda para recibir pagos políticos por definirse, ya sea en Nayarit, con Guadalupe Acosta Naranjo como aspirante a primer gobernador chucho-calderonista, o inclusive en el DF, donde Carlos Navarrete se apunta en función de ese tianguismo pluripartidista que es la causa profunda del episodio final de combate interno en el PRD.

Por su parte, el gobernador del estado de México alista el dedo para designar al presunto heredero de entre cinco personajes que hasta ahora juran plena fidelidad a la decisión que se tome, reacios a alentar la posibilidad de que haya renuncias de priístas despechados, como ha sucedido en donde se produjeron alianzas recientes entre PRD y PAN. A diferencia de otros estados, en el de México no se está frente a un mandatario que por ir de salida no ofrezca futuro y sufra venganzas de despedida. Desde Toluca, Peña Nieto prepara su campaña presidencial con una gran canasta de ofertas y promesas que por lo pronto reduce el riesgo de que haya priístas destacados que traten de jugarle las contras en lo estatal, sabedores de que en el horizonte tienen un estante nacional de oportunidades que, en caso de actuar hoy con la típica disciplina de tres colores, asumiendo el dedazo de Peña Nieto, les podría significar pagos importantes en el mañana del presunto retorno a Los Pinos.

Sin embargo, en lo inmediato, en la confrontación con la realidad mediática no controlada, el gelstar mostró poca tolerancia y oficio a la hora de ser interrogado por reporteros respecto al video que muestra a un funcionario del gobierno mexiquense en plena faena de prometer recursos públicos a cambio de incrementar votaciones priístas. Suponiendo que los reporteros están obligados a asumir como orden las disposiciones unilaterales de convocar a “conferencias de prensa” sin preguntas, el esposo de la actriz conocida como La Gaviota decidió retirarse del foro cuando los periodistas le plantearon interrogantes fuera del libreto leído. Y, en el país del más absoluto surrealismo, el mismo precandidato inflado a base de una intensa y costosa promoción de su imagen en pantallas, dijo que las elecciones se ganan en las urnas, no... en videos.

Disciplinados también se ven el licenciado Calderón y su gabinete de trabajo. La presunta secretaria de Relaciones Exteriores hizo ayer cuanto le fue posible para demostrar ante legisladores el sometimiento del aparato federal mexicano a las imposiciones de Washington. Y el vocero del gobierno calderonista convertía su apellido, Poiré, en Puré ante las preguntas planteadas por Carmen Aristegui en radio respecto de los vuelos estadunidenses no tripulados, a las que dio respuestas enredadas, insuficientes y burocráticas. Y el embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, que no se atrevió a calificar de mentiroso o insolente al director de la FBI, sino solamente de no andar en la “sintonía” correcta, luego de que dijo que la lucha felipilla contra el narco no ha tenido buenos resultados, si se ve el número de muertes y las “atrocidades” que se cometen acá. ¡Feliz fin de semana!

Fax: 5605-2099 •









Los vuelos




Luis Javier Garrido


El gobierno de Felipe Calderón ha dejado en los últimos cuatro años de tomar decisiones fundamentales en materia de seguridad nacional y de política económica y social, cediéndoselas en actos de abierta traición a México al gobierno estadunidense, a cambio de que mantenga al PAN en Los Pinos, con lo que ha enajenado seriamente la independencia y la soberanía de México y el bienestar de los mexicanos, y esto no hubiese sido posible sin múltiples complicidades.

1. Los papeles del Departamento de Estado entregados por Wikileaks a La Jornada y publicados por este diario desde el 10 de febrero, han confirmado lo que aquí se había analizado y sostenido desde 2006. La “guerra contra el narco”, llamada “de Calderón”, que le fue impuesta a éste por Washington tras el fraude electoral de 2006 a cambio de avalar su imposición ilegal en Los Pinos, condujo muy rápidamente a que varias dependencias estadunidenses (las llamadas “agencias”) asumieran progresivamente funciones de gobierno y de mando en México, sin importar el marco constitucional y legal del país, y en el caso de la seguridad nacional dictaran políticas y decidieran operativos subordinando a su dictado a las fuerzas armadas, contando para ello con la sumisión de Calderón y de sus colaboradores, que no se han opuesto a ninguna de sus acciones, por lo que éstos son corresponsables de que se haya llevado a México a la violencia en un afán de instaurar aquí un “Estado fallido”,

2. El diario The New York Times, al confirmar sin ambages lo que está aconteciendo, el 16 de marzo señalaba lo que Calderón y sus colaboradores niegan todos los días: que el Pentágono y los departamentos de Justicia y de Seguridad Interior tienen agentes armados en México, realizan operaciones de vigilancia aérea y terrestre en territorio mexicano, deciden las políticas y las acciones de la supuesta “guerra contra el narcotráfico”, y que al hacerlo desde los centros “de inteligencia” que tienen en territorio mexicano ocultan información al mismo gobierno calderonista, no se diga al pueblo de México, que no sabe nada de lo que en abierta traición al país está haciendo la “clase política”, por una razón –afirma el Times, otra vez sin ambages–: porque se está violando la legalidad de México.

3. Los hechos mostraron en estos años que el gobierno de Barack H. Obama resultó más agresivo que el de George W. Bush porque desde la primera ocasión en que en 2006, aún siendo mandatario electo, recibió a Calderón, hasta la última ocasión, en la que lo convocó a la Casa Blanca, el mes pasado, el michoacano espurio fue entregando espacios de poder a Washington y aceptando que decidieran no sólo la política económica y financiera, y en consecuencia la política social, a través del FMI y la Reserva Federal, sino las políticas de seguridad y la “guerra contra el narco” impuesta por ellos, a través de sus agencias, a cambio de que lo mantuvieran como lo que es: una marioneta.

4. El caso de la designación del general Julián Leyzaola como secretario de seguridad de Ciudad Juárez el 10 de marzo es significativo de esta situación, pues el presidente municipal de Juárez afirma que el embajador Pascual aprobó su nombramiento (La Jornada de ayer), pero en los papeles de Wikileaks las autoridades estadunidenses sostienen que es un militar corrupto y despótico, que desprecia los derechos humanos, y que además tiene un arreglo con el cártel de los Arellano Félix (La Jornada del 16 de marzo), lo cual no hace más que confirmar que: a) Washington busca reordenar el mercado conforme a sus intereses, y b) que hay una voluntad deliberada de ambos gobiernos de hundir a México en la violencia.

5. El nuevo escándalo suscitado por la publicación hecha por The New York Times el mismo día 16, señalando que aviones espías de Estados Unidos (US drones) han sobrevolado impunemente el territorio mexicano desde 2009, en abierta violación al marco constitucional de México, no hace más que evidenciar de nuevo el abandono de Calderón de las funciones que asumió ilegalmente y su entreguismo creciente, así como la complicidad del PRI y de la fracción de Los Chuchos del PRD en estos actos de traición, pues el Senado no ha hecho nada a pesar de que esto se conocía desde hace tiempo, ya que la secretaria Janet Napolitano lo hizo público en julio de 2009 y Milenio Diario se ufana de haberlo publicado desde el 15 de enero, al margen de que en esta misma columna se habló repetidamente de ello.

6. El operativo Rápido y furioso, aprobado por el Departamento de Justicia, sobre el plan encubierto de Washington para introducir en 2010 de manera clandestina armas a territorio mexicano destinadas a los cárteles y a los paramilitares, hundió a la administración de Calderón en una serie de mentiras y contradicciones, pues negó primero conocer el asunto, hasta que el procurador Eric Holder dijo el día 10 que Calderón sabía todo, a lo que de Los Pinos se le replicó que creían que era un operativo limitado a territorio estadunidense (aunque se hablara de “contrabando de armas” como en el filme que dio nombre al operativo), y ahora los vuelos de los US drones hunden más a Calderón y a sus colaboradores en un mar de mentiras.

7. Las declaraciones de Alejandro Poiré, vocero de Calderón, el miércoles 16 confirmando su ignorancia constitucional y legal, constituyen una vergüenza para el país, pues confundió una charla privada del débil Calderón con Obama el 3 de marzo señalando que ahí se ultimó el acuerdo, siendo que un tratado o acuerdo internacional no puede ser válido sino cuando según el 133 es conforme a la Constitución (que no es el caso) y es refrendado por el Senado (lo que tampoco aconteció), además de que los vuelos se llevan a cabo desde hace dos años.

8. El abandono de los intereses nacionales y de los mexicanos es absoluto, lo mismo desde el ámbito estatal que del de la llamada “sociedad civil”. La cuestión no es la de no haber transitado “senderos legales” para autorizar los vuelos pues dichas vías legales no existen, lo que parece ignorarse. Hay cuestiones fundamentales que atañen a la Independencia, la soberanía y la integridad de la nación, que no pueden ser aprobadas ni “negociadas” por los poderes constituidos. Ni el Congreso ni la Suprema Corte podrían haber autorizado los vuelos, ni la intervención en México de agentes estadunidenses armados o no armados, ni que actuaran las dependencias de Washington en territorio nacional, ni que la administración de Barack Obama fuese asumiendo funciones del Estado mexicano, simplemente porque no tienen facultades para ello.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks




17 mar 2011


Astillero

“Acuerdos” impuestos

Callar, ocultar, claudicar

Filtraciones vengativas

Entreguismo creciente



Julio Hernández López


Sometimiento completo. La Casa Blanca humilló a Felipe Calderón al citarlo, cual subordinado, a comparecer ante el jefe mundial para recibir reproches e instrucciones luego de la turbia muerte de un agente en San Luis Potosí. El mero día de la diligencia casi de barandilla, las gráficas mostraban a un Obama rígido, de mirada penetrante y actitud lejana respecto al aún más empequeñecido visitante que se afanaba por ganar una sonrisa o una palmada en la espalda. Y ahora, mediante filtraciones, ese mismo poder imperial exhibe al hombrecito de Los Pinos en una dimensión que causa repulsa al saberse que aceptó órdenes gringas al formalizar los programas de vuelos no tripulados de vigilancia (no necesariamente sólo en asuntos de drogas), en un peligroso paso más en la espiral de entreguismo a Estados Unidos que ha venido practicando de manera aplicada míster Lee P. Call the (por un problema de traducción fue imposible transcribir las tres últimas letras del apellido, juego cañero de palabras y llamados vocacionales hecho en Twitter por el escritor lagunero Jaime Muñoz, @jaimerutanorte).

Ya en anterior entrega se había escrito aquí sobre el riesgoso conflicto de personalidades que tiene el impreciso ocupante de Los Pinos. A Washington fue con ínfima e inocua espada desenvainada a denunciar al embajador Carlos Pascual, quejándose con torpeza ante periodistas de ese país de que el enviado diplomático de la Casa Blanca no actuara como él, el todopoderoso Felipe (en esos momentos representaba tal rol), deseaba. Además, sostuvo como bandera de lucha la verdad a medias de que el ingreso de armas a México se debía a la falta de prevención y control de un país que, luego se sabría, en realidad era un muy destacado introductor mediante la operación encubierta denominada Rápido y furioso. Calderón agitaba en lo alto su pancarta contra la venta de armas de fuego en otro país pero silenciaba la otra parte de responsabilidad, la de las aduanas mexicanas convertidas en negocio histórico de corrupción que deja pasar, con dinero, todo aquello que no exceda el alto o el ancho de los puentes de llegada a México.

Felipillo en pie de guerra contra el malvado Pascual que hace lo que su país y jefe le ordenan, pero que luego, en otra de sus personalidades, se presenta obsequioso, nervioso en busca de complacer, flojito y cooperando, ante el poder real que ahora le mueve el tapete de la soberanía al revelar lo que bien se sabe provocará protestas y enojos contra un Presunto Presidente que no ha mentido pero no ha dicho la verdad, que ocultó a los mexicanos los “acuerdos” a que llegó o que le impusieron las autoridades estadunidenses. ¿Con quién buscará Felipillo explicaciones de lo sucedido, con quién tratará de diseñar estrategias binacionales de control de daños? ¿Con el mismo embajador Pascual al que hace meses no recibe y al que desacredita en público y en privado cada vez que puede, no solamente por Wikileaks sino también por su relación privada con la priísta y salinista familia Rojas? ¿Alguien habrá encontrado entre las filtraciones encobijadas alguna cartulina de las que ahora tanto se usan, en la que estuviera asentada la frase ya clásica: “pa’ que aprenda a respetar”?

La vigilancia gringa en México no es, por lo demás, algo novedoso. Adelantos tecnológicos voladores han permitido desde décadas atrás que, con el consentimiento de presidentes priístas, las agencias estadunidenses “cooperen” en la resolución de problemas de seguridad y, de pasada, en cuanto se les antoje a ellas. Pero Calderón ha avanzado más que nadie en la otorgación de permisos para que en suelo mexicano se instalen verdaderas bases de espionaje electrónico, tanto de operación compartida, mediante el sabido caballo de Troya denominado Iniciativa Mérida, como de operación unilateral, acompañados esos despliegues técnicos de la necesaria presencia física de agentes, asesores, especialistas y operadores de los centros de espionaje.

Sin embargo, la explosión informativa conocida ayer abona la preocupación nacional por los términos y las consecuencias en que el jefe formal del Estado mexicano, Felipe Calderón, está comprometiendo los intereses de la nación mediante acciones u omisiones que van conformando un conjunto de derechos adjudicados a extranjeros y exigibles en términos económicos y militares en el momento en que México, retomada que fuera su soberanía, pretendiera echarlos abajo e incumplirlos.

Calderón está comprometiendo a México en lo oscurito y en las oficinas históricamente más deplorables para el interés nacional, en las del mando político y militar de Estados Unidos. No informar a los mexicanos de la aceptación de los vuelos no tripulados es una parte del paquete de claudicaciones evidentes, pues ni siquiera tiene arrestos el equipo calderonista para presentar objeciones a los hechos agresores que se han conocido: la timorata canciller Espinosa defiende con argumentos torpes la introducción de armas poderosas a México en la operación Rápido y furioso pues, a juicio de la funcionaria, los policías gringos no tenían “intención” de pasar las armas acá, y ayer, en un recular inocultable, la misma titular de la SRE ha dicho que el antes satanizado embajador/interventor Pascual es un interlocutor válido y que no hay problema con él.

En cambio, el fuego externo sigue cayendo sin cesar. Ayer, por ejemplo, el director de la FBI dijo ante legisladores de su país que “desafortunadamente” la lucha de Calderón contra el narcotráfico “no ha sido tan exitosa como él o cualquiera hubiera deseado, dado el número de muertos y las atrocidades que ocurren al sur de la frontera”. Y, para cerrar, la pregunta de la senadora priísta Rosario Green, de reconocida trayectoria diplomática: “¿Qué falta que haga el presidente Calderón para entregar el mando del país?” El calderonismo, un gravísimo peligro para México.

Y, mientras avanza el fantasma de la catástrofe nuclear en Japón (por lo pronto), ¡hasta mañana, con Luis Felipe Bravo Yunque anotándose hoy ya como precandidato a gobernador del estado de México!

Fax: 5605-2099 •







México SA

Pidiregas y factura petrolera

Al rey sordo le estalló la bomba

Pemex y la “solución definitiva”



Carlos Fernández-Vega


Como ya no le alcanza la contratación de deuda para pagar deuda, al delirante gobierno calderonista no se le ocurrió mejor idea que hipotecar el grueso de la factura petrolera de exportación hasta el año 2018, para garantizar el pago de un débito en moneda extranjera contratado por una filial que Pemex constituyó en el paraíso fiscal de las Islas Caimán, en el que ninguna autoridad mexicana tiene jurisdicción para investigar. Así, por obra y gracia de Felipe Calderón, y sin autorización del Congreso, siete de cada 10 dólares de dicha factura obligadamente se destinarán, de aquí al año que se indica, al finiquito de un adeudo.

Leyes van, leyes vienen, para que al final de cuentas el inquilino de Los Pinos haga lo que le venga en gana, totalmente fuera de control, sin autorización del Congreso, en detrimento de la nación y, lo que resulta peor, sin consecuencia alguna. Porque así lo dispuso, desaparece buena parte del ingreso que tiene garantizado el erario, porque al señor se le ocurrió dar en garantía un monto mucho mayor al adeudo reclamado, resultante éste de un mecanismo de financiamiento privado de obra pública (Pidiregas) que en su momento (mediados del sexenio zedillista, otro que empeñó la factura petrolera) fue considerado como la “solución definitiva” para cubrir las necesidades de infraestructura en Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad.

Desde que se instaló en Los Pinos, Felipe Calderón fue advertido de que los Pidiregas se habían convertido en una bomba de tiempo de muy corta mecha, que reventaría justo a la mitad de su administración, toda vez que el pago por amortización de capital y la cobertura de intereses registraban el pico más alto entre 2009 y 2012. De hecho, en el sexenio de la “continuidad” la erogación por tales conceptos rondaba el billón de pesos (alrededor de 37 por ciento de ellos por intereses), sólo por obras ejecutadas para Pemex entre 1997 y 2006 (las de la CFE son aparte). Lejos de atender la advertencia y buscar mecanismos de reestructuración financiera, el susodicho contrató más deuda por la misma ruta, y la bomba le estalló justo cuando se lo habían reportado.

Parece ser que como todos los ojos están puestos en el desarrollo y las consecuencias de la “guerra contra el crimen organizada”, la supuesta autoridad se confía, y en otras áreas hace y deshace a discreción sin que en apariencia nadie se fije. Pero tarde que temprano la mugre sale a flote, como ahora que la Auditoría Superior de la Federación (La Jornada, Roberto González Amador e Israel Rodríguez) documenta los excesos calderonistas en el uso discrecional de la factura petrolera. ¿Dónde estaban los legisladores? En grillas más sabrosas y redituables (para ellos, desde luego).

Como se ha comentado en este espacio, de tiempo atrás se encendieron los focos rojos que advertían el inminente estallido de lo que en su momento las creativas mentes gubernamentales calificaron de “solución definitiva”, los Pidiregas, a la cada vez más notoria ausencia de inversión pública en los dos pilares del sector energético nacional (Pemex y CFE). Las voces de alerta, en el sexenio foxista tampoco fueron escuchadas. De hecho, en 2006 la propia ASF puso el dedo en llaga: “no existen recursos monetarios o reservas líquidas para Pidiregas, que pudieran utilizarse en un momento dado para solventar el pasivo contingente de esas obligaciones. En adición a esto, en 2006 no se registraron operaciones tendientes a pagar anticipadamente amortizaciones de los proyectos, dado que no se crearon las reservas liquidas al cierre del ejercicio… En el mediano plazo se prevé una elevada presión financiera sobre las finanzas gubernamentales”, derivadas del pago de la amortización de esos proyectos.

Los Pidiregas se convirtieron en una suerte de tarjeta de crédito sin límite (con intereses de agio) que irresponsablemente ha utilizado el gobierno federal para tapar un hoyo y, al mismo tiempo, abrir dos, en un despreocupado ejercicio que tarde que temprano lo ahogaría financieramente. Resulta, pues, que las finanzas de Pemex, exprimidas, asfixiadas por el gobierno federal, no alcanzan para las dos cosas: atender las exigencias del fisco y cubrir los intereses derivados de la “solución definitiva”. En este contexto, la ASF advirtió: “si se considera la carga fiscal, los ingresos que Pemex recibirá serán muy exiguos para enfrentar esos compromisos, por tanto, si no se dan las adecuaciones al marco fiscal o se generan las reformas necesarias para mejorar la situación financiera de la entidad paraestatal, los compromisos asumidos por el ente tendrán que ser cubiertos con recursos presupuestales del gobierno federal”, que en 40 por ciento dependen de las finanzas petroleras.

Año tras año, desde hace ya varios en su consecutiva revisión de la cuenta de la hacienda pública federal, la ASF no dejó de advertir, cada vez con mayor énfasis, sobre el notorio cuan complicado nudo financiero que se apretaba en torno al esquema Pidiregas. Su informe 2005 resultó alarmante: “Pemex hipoteca sus ventas a futuro para servir la deuda de lo que una década atrás fue calificado de solución definitiva. A esas alturas, los Pidiregas constituyen ya 99 por ciento del presupuesto total de la paraestatal, que está empeñando la facturación de las ventas de petróleo presentes y futuras para respaldar el financiamiento obtenido mediante endeudamiento con el sector privado para la expansión de su infraestructura productiva, estrategia que le ha ocasionado asumir costos excesivos”.

Con la llegada del nuevo inquilino de Los Pinos, todavía la advertencia fue peor: “contando a partir de 2006, el plazo de vencimiento de los financiamientos contratados (vía Pidiregas) es mayor que los 10.3 años de duración de las reservas (petroleras) probadas o comercialmente explotables”, pero nadie hizo caso: la bomba estalló.

Y por el lado de la CFE, no hay de qué preocuparse: la factura de tiempo atrás se hipotecó: cada día que pasa las trasnacionales generan más electricidad.

Las rebanadas del pastel

Mañana, en plena ceremonia por el 73 aniversario de la expropiación cardenista de 1938, el inquilino de Los Pinos podrá gritar a los cuatro vientos: “¡labor cumplida!; la decidida acción de desmantelamiento de la industria petrolera nacional desarrollada por los cinco gobiernos neoliberales ha sido rotundamente exitosa; por fin, el petróleo ya no le pertenece a la nación; ¡lo logramos!”… Un enorme abrazo para nuestro querido Enriquito, en su primer aniversario.

cfvmexico_sa@hotmail.com








Monopolios y doble moral



Carlos Fernández-Vega


Voraces y desbocados, los monstruos económico-financieros creados por el poder político neoliberal se han salido de control. Presumidos por aquel como símbolo inequívoco de la modernidad” mexicana (Salinas dixit) y del sólido avance de la “democracia de, por y para los empresarios” (Fox ídem), sus copatrocinadores ya no saben qué hacer con ellos ni cómo meterlos al redil. Sometido por su propia creación, el gobierno mexicano no hace nada para remediar esta situación, mientras la embajada estadunidense en México se dice “sorprendida” y “preocupada” por el sostenido avance y la creciente “influencia” de los barones autóctonos en la toma de decisiones en los ámbitos Judicial, Legislativo y Ejecutivo de México.

Lo detallan los cables de Wikileaks, publicados por La Jornada, y el panorama no es grato. El gobierno mexicano no atina a tomar decisiones para acabar con monopolios, duopolios y oligopolios, ante el peligro que para él representa quedar mal con alguno de los involucrados, cada uno de los cuales le significa un jugoso “apoyo” financiero para sus ambiciones electorales. A su vez, la “preocupación” de la legación estadunidense, y los intereses que ella representa, se enfoca en el sector mexicano de las telecomunicaciones (y por obvias razones en los consorcios “dominantes”: Telmex, Telcel, Televisa y Tv Azteca), tal vez por ser éste el único, a estas alturas, en el que sus grandes capitales no tienen acceso pleno al pastel, y no precisamente por los “resabios” legales en la materia o por el “patriotismo” gubernamental, sino por el hecho contundente de que tales monstruos representan un impedimento real para la apertura del mercado y para que las trasnacionales del ramo claven los colmillos en este exquisito negocio (que incluye una tercera cadena de televisión) hasta ahora reservado mayoritariamente a los nacionales, hoy en plena “guerra” por el control de los bienes otrora de la nación.

Pero ni el paralizado gobierno mexicano ni la “preocupada” legación estadunidense tienen qué reclamar. Desde la supuesta oposición, los panistas apoyaron con todo la política privatizadora de Salinas y Zedillo (de la banca a los ferrocarriles, sin olvidar la telefonía) y a los monstruos empresariales de ella resultantes. Fox sólo llegó cínicamente a poner la cereza al pastel, mientras los vecinos del norte aplaudían la “modernidad” económica mexicana y celebraban la “transición” (con el indeleble sello del “Consenso de Washington”) de los monopolios del Estado a los monopolios privados. Felipe Calderón estaba entre los aplaudidores, pero tiempo después se le cruzó una candidatura a Los Pinos, y en campaña prometió estimular la competencia mediante el “combate” a monopolios, duopolios y oligopolios, aunque en los hechos sólo los ha fortalecido.

¿Por qué hasta ahora la “preocupación” de la embajada estadunidense en torno a monopolios, duopolios y oligopolios?, de acuerdo con las puntuales revelaciones de Wikileaks-La Jornada. ¿Sólo a estas alturas registró que diez magnates concentran 12 por ciento del PIB mexicano, controlan las áreas más productivas de la economía y ejercen creciente influencia en la toma gubernamental de decisiones? Sería una reacción por demás tardía de la diplomacia norteña, toda vez que el desmantelamiento del aparato productivo del Estado mexicano comenzó casi tres décadas atrás, con Miguel de la Madrid, aunque fue en el salinato cuando se pisó a fondo el acelerador, sin hacer menos al zedillato. Así, la productiva fábrica de monstruos concentradores de riqueza e ingresos no se limita a la telefonía y a la televisión (nacida ésta desde el poder en tiempos de Miguel Alemán). El abanico es enorme, e incluye banca, telecomunicaciones, minería, ferrocarriles, líneas aéreas, acero, azúcar, gas, satélites, carreteras, aeropuertos y mucho más, por mucho que la legislación vigente lo impida, sin olvidar la existencia de una institución antimonopolio, la Comisión Federal de Competencia, que tampoco atina ni se anima a poner orden.

Las televisoras y las telefónicas se encuentran en medio de una virtual guerra, ante la cual el gobierno de México permanece aparentemente indiferente, cómo si no tuviera responsabilidad alguna en el conflictoFoto Roberto García Ortiz




No es un hecho novedoso ni aislado lo que ahora “preocupa” a la embajada estadunidense. Es la historia de los últimos cinco lustros. En política no hay casualidades. Tampoco en los negocios. Por eso llama especialmente la atención uno de sus despachos (correspondiente a 2007 y registrado por Wikileaks-La Jornada), por medio del cual la legación reporta a Washington que en manos de Calderón estaría la autorización de una tercera cadena televisiva, lo que parece una visión simplista de la realidad mexicana. ¿Quién toma las decisiones en el caso, por ejemplo, de las telecomunicaciones mexicanas?

El siguiente ejercicio, que resume cómo estaba armada la telaraña de intereses en el sector en ese mismo año de 2007, nos da una idea de quién, en realidad, las toma: Cemex es el monopolio cementero en México, y su cabeza visible es Lorenzo Zambrano, quien también participa en Televisa, la cual es presidida por Emilio Azcárraga Jean, empresario presente en el consejo de administración de Teléfonos de México, de Carlos Slim, magnate que a su vez forma parte del consejo de administración de Televisa, consorcio en el que tenía asiento María Asunción Aramburuzabala (esposa del ex embajador Tony Garza), del Grupo Modelo, del duopolio cervecero en el país, en el que sobresale Valentín Díez Morodo, a su vez participante en el consejo de administración de Kimberly Clark, que preside Claudio X. González Laporte, en su momento presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, éste con asiento permanente en Teléfonos de México y Televisa, emporio en el que aparece Germán Larrea, cabeza del Grupo México, consorcio en el que también participan Claudio X. González Laporte y Valentín Díez Morodo, todos ellos beneficiarios de la reprivatización de Banamex, al igual que Roberto Hernández (también integrante del consejo de administración de Televisa), quien vendió a Citigroup por medio de la Bolsa Mexicana de Valores, en las que todas las empresas citadas participan.

El gobierno de Estados Unidos conoce a la perfección cómo se manejan las cosas en México, quién toma las decisiones y quiénes son los capos, pero ahora se dice “preocupado” por el juego del monopolio y la falta de competencia, especialmente en el sector de las telecomunicaciones. ¿Casualidad?

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks





México en Wikileaks


Alarman los métodos que utilizan para evitar la competencia

Monopolios de tv y telefonía manipulan al gobierno: EU


El duopolio televisivo continúa ejerciendo influencia sobre el sistema judicial, el Poder Legislativo y los organismos reguladores para impedir la competencia, según los cables revelados por WikileaksFoto María Meléndrez Parada y María Luisa Severiano




Roberto González Amador


Los ahora enfrentados gigantes de la telefonía y la televisión tienen algo en común cuando de defender sus intereses se trata. Un despacho de la embajada de Estados Unidos en México lo pone en estos términos: “como ocurre en las telecomunicaciones, existe preocupación de que las dos compañías de televisión dominantes en el país, Televisa y Tv Azteca, que forman un duopolio en el sector, continúen ejerciendo influencia sobre el sistema judicial, el Poder Legislativo y los organismos reguladores para impedir la competencia”.

El despacho diplomático (188166) 09MEXICO160, entregado por Wikileaks a La Jornada, recuerda que la ley mexicana permite hasta 49 por ciento de inversión extranjera en los servicios de telefonía fija y televisión por cable y que no la restringe en la telefonía móvil. Y a continuación añade: “sin embargo, Telmex y Telcel (las compañías de telefonía fija y celular, respectivamente, propiedad del magnate Carlos Slim) siguen reinando como dominantes en telefonía fija y móvil y manejan una significativa influencia sobre los principales organismos reguladores y los encargados de tomar decisiones en el gobierno”.

Es enero de 2009. El despacho de la embajada en México está dirigido a los departamentos de Estado, Tesoro y Comercio de la administración estadunidense y en él se pasa revista a las condiciones para la inversión extranjera aquí. Este y otros cables diplomáticos tocan en más de una ocasión la influencia que ejercen los monopolios en el sector de las comunicaciones –y en otras áreas relevantes de la economía mexicana. Mencionan el tema de la eventual licitación para una tercera cadena de televisión abierta en el país, asunto que a juicio de los diplomáticos parece depender de la voluntad del presidente Felipe Calderón. Refieren también la intención del actual gobierno por encontrar la manera de limitar el poder de Teléfonos de México, la empresa insignia de Slim.

“La política de telecomunicaciones del gobierno mexicano apunta a Telmex”. Así tituló la legación estadunidense el despacho 07MEXICO4334, remitido a los departamentos de Estado y Comercio en Washington, en agosto de 2007 (118838). El cable da cuenta del contenido de una reunión de Rafael del Villar, entonces subsecretario de Comunicaciones y Transportes, con un “pequeño grupo” de funcionarios del Departamento de Estado, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos y el Departamento de Comercio.

En el encuentro, Rafael del Villar, quien actualmente es uno de los cuatro comisionados de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), el organismo regulador del sector, expuso “la política de telecomunicaciones del presidente Calderón”, indica el despacho diplomático. A esa reunión, añade, se sumó Luis Téllez Kuenzler, entonces titular de Comunicaciones y Transportes (SCT) y actual presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, “quien respaldó las aseveraciones de Del Villar”.

El actual comisionado de la Cofetel enfatizó en ese encuentro, según relata el cable diplomático, que la primera preocupación de la SCT era la carencia en la penetración de líneas telefónicas terrestres y de servicios de banda ancha –por donde corre la transmisión de datos e Internet. Del Villar sugirió a los funcionarios estadunidenses reducir el costo de interconexión de las llamadas telefónicas entre Estados Unidos, Canadá y México, los tres países que forman parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). La ocasión de hacer el planteamiento era también una manera, según el despacho, de encontrar una vía para abordar la dominancia de Telmex en el sector.

“Del Villar sugirió que durante su participación en la próxima reunión de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN, una extensión del TLCAN), los tres líderes (se entiende que hace referencia a los presidentes de Estados Unidos y México, así como al premier canadiense que se reunieron del 20 al 21 de agosto en Quebec) propusieran una drástica reducción en las tarifas de interconexión para hacer llamadas telefónicas dentro de los países de América del Norte para ponerlas al alcance de los ciudadanos más pobres”.

Añade, respecto del planteamiento de Del Villar: “con un argumento socialmente bueno como columna vertebral, parece que la SCT y probablemente el gobierno de Calderón pueden tratar de abordar el monopolio de las telecomunicaciones en México, la dominancia de Telmex en el sector”.

En los despachos, los diplomáticos estadunidenses reflejan el interés que despierta la posible – todavía hoy incierta– licitación pública para que opere una tercera cadena de televisión abierta. En la administración federal pasada, la estadunidense General Electric intentó poner un pie en ese terreno en México de la mano del empresario Isaac Saba (del ramo farmacéutico), quien fue duramente atacado por Televisa y Tv Azteca, como documentan los mismos cables.

El tema de una posible tercera cadena de televisión está en las manos del presidente Calderón, dice el cable diplomático. Sigue: “a lo largo de la conversación, Del Villar fue cuidadoso en reiterar que sólo hablaba de la política (de la SCT) en materia de telecomunicaciones, no de lo relacionado con la televisión. Debido a las consecuencias políticas que tendría sacar a licitación una tercera cadena de televisión, la decisión de si se debe avanzar en el tema descansa en el presidente Calderón”. En la misma reunión, el entonces subsecretario externó su temor de que “Telmex se coludiera con Televisa en el mercado de servicios de video para asegurar contenidos a bajo costo, para apretar a otros competidores más pequeños”.

En un despacho previo (90779), la embajada de Estados Unidos en México ya se había referido al tema de la tercera cadena de televisión abierta. Fechado el 22 de diciembre de 2006, apenas iniciado el gobierno de Calderón, el cable 06MEXICO7054 aludía a la “guerra de televisoras: la continuación del debate sobre establecer una tercera cadena de televisión en México”.

Los diplomáticos estadunidenses reportaban al Departamento de Estado la ambigüedad del entonces secretario de Comunicaciones Luis Téllez sobre la posición del gobierno respecto de una licitación para la tercera cadena de televisión, mientras que por esos mismos días, añade el cable, Televisa y Tv Azteca continuaban atacando, cada una en sus espacios de noticias, a su potencial competidor General Electric y a su socio local Isaac Saba.

La naturaleza política del debate que se daba en esos días sobre este tema, apunta el despacho, era bastante clara: “los candidatos dependen de los anuncios en Televisa y Tv Azteca durante sus campañas”.

“En reuniones durante los siguientes meses con el nuevo gobierno de Calderón, la embajada acentuará la importancia de alentar la competencia, especialmente en el sector de las telecomunicaciones”, indica.

Enlaces:

Esta nota con vínculos a los cables

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks