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17 abr 2012


México SA
Argentina recobra lo propio

El Estado retoma las riendas

PSOE, alineado con Rajoy



Carlos Fernández-Vega


Argentina recupera su soberanía energética y retoma las riendas de YPF, una empresa del Estado privatizada por Carlos Menem a finales de los 90. De tajo, la mandataria Cristina Fernández de Kirchner ordenó acabar con las maniobras, presiones y extorsiones” ejercidas por Repsol, en el entendido de que “resulta necesario modificar la lógica especulativa y cortoplacista que caracteriza a la principal firma petrolera de nuestro país” bajo la conducción de esa trasnacional española, a fin de ponerla al servicio de las necesidades del país y del modelo productivo con inclusión social”.

Se acabó: YPF para los argentinos, y Repsol que le llore a sus gerentes Juan Carlos y Mariano Rajoy, pues “de continuar esta política de vaciamiento y no inversión, Argentina se hubiese convertido en un país inviable por políticas empresariales y no por falta de recursos”, subrayó la mandataria. Así, oficializó el envío al Congreso de un proyecto de ley (Recuperación de la soberanía hidrocarburífera) que plantea la expropiación por parte del Estado de 51 por ciento de las acciones de YPF, sin que esas acciones puedan ser vendidas sin autorización mayoritaria del Legislativo, al tiempo que designó a dos interventores estatales en dicha empresa petrolera. Tal porcentaje se repartirá entre el Estado nacional y las provincias que integran la Organización Federal de Provincias Productoras de Hidrocarburos, de tal modo que les corresponderá 26.01 y 24.99 por ciento, respectivamente.

Argentina retoma lo que en México cinco inquilinos de Los Pinos al hilo, y ahora, tres candidatos al hueso mayor, han pretendido, pretenden, ceder al gran capital, sin lograrlo a plenitud, todavía. Al hacer pública la decisión de su gobierno de recuperar lo que a los argentinos corresponde, Fernández de Kirchner destacó su intención de que “YPF se convierta en política de Estado, que no pertenezca a un solo gobierno. Esto que tanto nos costó, un duro aprendizaje en números, disgustos, broncas, presiones y extorsiones. Cuántas maniobras vimos, colas impulsadas por los medios de comunicación. No tiene que ver con partidos ni facciones políticas sino con un país sustentable que tenga desarrollo y crecimiento”.



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2 abr 2012

Notese como allá utilizaron exactamente el mismo pretexto para privatizar su petróleo al que están utilizando aquí en México : "Modernizar y Capitalizar"

Mientras Argentina está a punto de revertir este saqueo , aquí en México , tanto Peña como la sra. Vzquez han prometido que de llegar al poder (toco madera) harán exactamente lo mismo que en Argentina , es decir , entregarán nuestro petróleo a empresas transnacionales .

Por otro lado , tenemos a Andrés Manuel López Obrador , que lejos de privatizar PEMEX y sólo para empezar , va a contruir cinco refinerías .




México SA
Argentina: detener el atraco

Repsol y el asalto a la nación

“Modernizar” y “capitalizar”



Carlos Fernández-Vega


La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, está a punto de revertir una de las acciones más onerosas y oprobiosas en contra del pueblo de aquella nación, emprendida dos décadas atrás por el inefable Carlos Saúl Menem, el personaje que cedió” (léase regaló), entre tantas otras cosas, el control estratégico y el usufructo de los hidrocarburos del Estado a la trasnacional española Repsol. La mandataria regresará a su dueño original lo que nunca se debió “desincorporar” (eufemismo tecnócrata por privatizar), con lo que comenzará a detener 20 años de saqueo.

Mientras en México los prianistas insisten en recorrer la fallida senda de la privatización petrolera (Chepina y Peña Nieto ya adelantaron su oferta de “modernizar” y “capitalizar” –léase privatizar– Petróleos Mexicanos), en Argentina vienen de regreso para enmendar la desastrosa acción de Menem. Como publicó La Jornada en su edición dominical, “la petrolera argentina YPF, con capital mayoritario de la española Repsol –en la que Pemex tiene una participación accionaria minoritaria– enfrenta una inminente intervención o nacionalización del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, bajo la acusación de provocar una caída en las reservas en la producción de hidrocarburos por falta de inversión y por destinar entre 80 y 90 por ciento de sus utilidades a ser repartidas entre sus socios y no a la recapitalización de la empresa, según las autoridades. YPF alentó la intervención del (gerente) rey Juan Carlos, quien el primero de marzo cabildeó con la presidenta argentina en favor de la petrolera, además de que la empresa ha interpuesto demandas contra al menos un gobierno provincial por haberle retirado concesiones. Fuentes oficiales aseguraron en Argentina al diario Página 12 que ‘no hay marcha atrás’ en cuanto a que el gobierno tomará el control de la firma. Argentina ha realizado millonarias importaciones de hidrocarburos, que ponen en riesgo las cuentas fiscales y los programas sociales, según el gobierno”.

Pues bien, allá por el arranque de los 90, en Argentina todo comenzó con el pretexto de “modernizar” y “capitalizar” las empresas del Estado, es decir, el inicio de una devastadora acción privatizadora. El entonces presidente Carlos Saúl Menem fue el principal competidor latinoamericano de Carlos Salinas de Gortari en eso de desmantelar el aparato productivo del Estado. Los mexicanos saben y padecen el resultado privatizador (de CSG a Calderón), pero a los argentinos nada mejor les ha ido. Allá dan vuelta en U, pero aquí insisten. ¿Cómo fue que el Estado argentino “cedió” sus hidrocarburos a una trasnacional española? La Cepal documentó el proceso, no sin concluir que la compra de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) de Argentina por parte de Repsol “fue una gigantesca operación de concentración de poder cuasi monopólico no sólo en esa nación, sino a nivel regional”.

De acuerdo con el organismo especializado, el proceso de venta de YPF quiso sustentarse en el pretexto de la “modernización” y “capitalización” de la empresa, para lo cual se quemaron varias etapas hasta concretar la plena propiedad para Repsol. En julio de 1993 Carlos Saúl Menem (inquilino de la Casa Rosada de 1989 a 1999) autorizó la venta de 43.5 por ciento del paquete accionario por 3 mil 40 millones de dólares en efectivo y mil 271 millones en títulos de deuda pública, aunque “en esta operación el gobierno de aquel país asumió una deuda de la empresa por aproximadamente mil 800 millones de dólares”. En esa primera venta, el pastel accionario quedó repartido así: gobierno, 20 por ciento más una “acción de oro”; estados provinciales, 12 por ciento; personal de YPF, 10 por ciento; sistema previsional, 12 por ciento, y sector privado, 46 por ciento.

De 1993 a 1998 la estructura de la tenencia accionaria se transformó, debido a que los jubilados, los trabajadores de la empresa y los gobiernos provinciales vendieron poco a poco sus acciones motivados tanto por los mejores precios de las acciones en el mercado bursátil como por la urgencia de liquidez. “Estas necesidades se originaron habida cuenta del contexto recesivo de la economía argentina y las dificultades de hallar empleo con posterioridad al segundo semestre de 1994, cuando los ingresos por privatizaciones comenzaron a mermar y los efectos del Plan de Convertibilidad (de la moneda) sobre el nivel de actividad empezó a ser visible”.

Para 1998 el reparto del pastel accionario de YPF quedó así: gobierno, 20 por ciento, más “acción de oro”; estados provinciales, 4.7; personal de YPF, 0.4, y sector privado, 74.9 por ciento (los fondos privados extranjeros, de Estados Unidos mayoritariamente, 63.1 por ciento; los inversionistas argentinos, 11.8 por ciento). A mediados de 1999 comienza la venta a Repsol. El gobierno argentino enajenó a esa trasnacional 14.99 por ciento de las acciones, por alrededor de 2 mil millones de dólares, y la española (una petrolera sin petróleo en su país de origen) ofrece comprar todas las acciones. Como regalo de despedida de mandato, Menem da prioridad a Repsol y establece que si aparecieran otros postores por YPF deberían pagar 25 por ciento adicional, con respecto a lo ofrecido por Repsol, la cual termina por adquirir 83.24 por ciento de la paraestatal en oferta. Así, el gobierno argentino se quedó con su “acción de oro”, el personal de YPF con 0.4 (aunque tuvo que litigarlo en tribunales), el resto del sector privado con 1.37, y Repsol, con 98.23 por ciento.

Repsol recuperó rápidamente el gasto por la compra de YPF, no hizo mayores inversiones y sus utilidades crecieron como la espuma, la mayoría de ellas depositadas en su país de origen, España. Por su parte, el gobierno argentino sólo vio cómo se desplomaban sus ingresos fiscales y se consumían las reservas de hidrocarburos. Como apunta la Cepal, “las reformas favorecieron más –absoluta y relativamente– al sector privado que al Estado. Los productores privados de petróleo se vieron especialmente beneficiados por la posibilidad de aumentar significativamente la explotación de crudo a costo muy bajo, sobre la base de reservas descubiertas previamente (con recursos públicos), con costos marginales inferiores al promedio por tratarse de áreas centrales de gran productividad, recibiendo a cambio elevados precios internacionales tanto para el crudo vendido en el mercado interno como para el exportado. Además, la exploración se redujo sustancialmente, y sólo exprimieron los pozos existentes.”

Las rebanadas del pastel

Allá dan marcha atrás, pero aquí insisten en vender el dulce con el viejo pretexto de “modernizar” y “capitalizar”. Y, desde luego, Repsol no es ajena a la campaña, en todos los sentidos del término.

cfvmexico_sa@hotmail.com




23 mar 2012

Quien no se indigne con esto que nos relata Carlos Fernández Vega el día de hoy , tiene atole en las venas .

Este tipo de cosas son las que retratan al PRIAN de cuerpo entero .

Por eso tanta insistencia en que debemos votar con conocimiento de causa , bien informados y creo que a estas alturas ya no cabe decir "que no hay a cual irle" , todos sabemos perfectamente qué significa y qué representa cada quien .

No podemos permitir que sigan depredando de esta manera a nuestro país beneficiandose unos cuantos unicamente .

La televisión jamás nos va a informar este tipo de cosas .

Hagámos conciencia .


AMLO 2012


México SA
¿Do está el oro?: privatizado

Saqueo minero: manos libres

Pingües ganancias al capital


Carlos Fernández-Vega


Es inconcebible que nadie mueva un dedo para detener el salvaje saqueo minero que registra el país. Esta incalculable riqueza pertenece a los mexicanos pero, a la vista de todos y en connivencia con el gobierno federal, cada año miles y miles de millones de dólares rebosan las alforjas de un grupúsculo de consorcios nacionales y las de unas cuantas empresas foráneas, canadienses la mayoría de ellas, sin que a cambio la nación reciba beneficio alguno. Millones y millones de hectáreas concesionadas al gran capital del ramo, miles y miles de kilogramos de metales preciosos extraídos, enormes daños ecológicos provocados, miserables salarios pagados y condiciones laborales infrahumanas, a cambio de migajas, si bien va, para el denominado cuerno de la abundancia” y sus habitantes.

Resulta aberrante lo que sucede. El gobierno federal consiente que ese pequeño grupo de consorcios, nacionales y extranjeros, devasten millones de hectáreas para que “expriman” al subsuelo de oro, plata y minerales diversos, abundantes en la geografía nacional, y quedarse íntegramente con esa riqueza. A cambio, tales empresas “pagan” (si en realidad lo hacen) entre 5 y 111 pesos por hectárea concesionada, mientras los estados de la República ricos en recursos minerales no reciben un peso. ¿Hasta cuándo? Urge una modificación a la ley respectiva, para que la enorme riqueza minera del país beneficie a sus dueños originales. Se estima que 95 por ciento de la minería en el país corresponde a los grandes consorcios, y son ellos quienes se quedan con el pastel completo.

Un par de días atrás La Jornada (Juan Antonio Zúñiga) publicó un espeluznante recuento: “en un negocio sin par, las empresas mineras extranjeras y nacionales que operan en México extrajeron 79 mil 388 kilogramos de oro puro en 2011, la mayor producción anual de este metal en por lo menos 31 años, según informó el Inegi”. Paradójicamente, “el país se convirtió ese año en el principal comprador de oro en el mundo, al adquirir 98 mil kilogramos de ese metal por un monto de 5 mil 300 millones de dólares, de acuerdo con cifras del FMI. La cantidad de oro extraído del subsuelo mexicano durante el año pasado fue 121 por ciento mayor a la obtenida al iniciar sus funciones el segundo gobierno surgido del PAN, cuando la producción anual fue de 35 mil 899 kilogramos en 2006. Pero el valor a precios del mercado internacional del oro extraído en 2011 fue superior en 476 por ciento al de cinco años antes. El precio de la onza troy de este metal se situaba en 629.79 dólares en diciembre de 2006, mientras en el mismo mes de 2011 se pagaban mil 640 dólares, lo cual implicó un incremento de 160 por ciento en la cotización del metal que desde hace 600 años constituye el delirio del mercantilismo. Así, el valor de la producción de oro mexicano en 2011 puede estimarse en alrededor de 4 mil 592 millones de dólares, mientras que la de hace cinco años se calcula en unos 797.5 millones de dólares, equivalentes a 17 por ciento de aquella con la que iniciara esta administración”.

Como en este espacio se ha comentado, alrededor de 26 por ciento del territorio nacional (52 millones de hectáreas) ha sido concesionado por el gobierno federal a consorcios mineros privados, que pagan, si lo hacen, entre 5 y 111 pesos por hectárea concesionada. De acuerdo con la Cámara Minera de México, la empresa canadiense Goldcorp es la mayor productora de oro en el país, la cual no sólo se beneficia del metal nacional, sino del sostenido aumento del precio internacional (alrededor de 700 por ciento en los últimos ocho años) hasta llegar a un nivel histórico, al que ahora compra el gobierno federal, el mismo que concesiona las zonas mineras. Para dar una idea de qué se trata, la industria minera en México ha dejado atrás la industria turística en lo que a captación de divisas se refiere (en 2010, 15 mil 500 millones de dólares y 11 mil 900 millones, respectivamente), y se ubica sólo por debajo de las remesas (21 mil 300 millones). Casi 26 por ciento de la extracción minera en México es oro (alrededor de 4 mil millones de dólares sólo en 2010), y toda ella queda en manos de particulares concesionados, a quienes el gobierno federal les compra el oro mexicano con dinero de los mexicanos.

Ni de lejos parece ser el mejor de los negocios para los habitantes de este país, pero el calderonato insiste en la tesis, verdaderamente escalofriante, de que “vamos por el camino correcto”: con dinero de los mexicanos, atesora oro mexicano, extraído de minas mexicanas por trabajadores mexicanos, y lo compra a precios históricamente elevados a… empresas privadas, mayoritariamente extranjeras, concesionadas por el propio gobierno federal, para que extraigan el oro mexicano y lo exporten, en cantidades crecientes, a sus naciones de origen. ¿Qué tal?

Meses atrás, La Jornada también publicó lo siguiente: “tanto ha dado y sigue dando esta tierra, que sólo en la primera década del siglo XXI, con dos gobiernos panistas (2001-2010), un pequeño grupo de empresas mexicanas y extranjeras –con las canadienses a la cabeza– extrajeron el doble de oro y la mitad de la plata que la Corona española atesoró en 300 años de conquista y coloniaje, de 1521 a 1821, en lo que hoy es México, de acuerdo con la citada estadística. En esa década panista, con Fox y Calderón en Los Pinos, los corporativos mineros obtuvieron 380 toneladas de oro y 28 mil 274 toneladas de plata de las minas mexicanas, contra 182 y 53 mil 500 toneladas, respectivamente, en los tres siglos citados. Ello, sin olvidar que 20 años atrás las invaluables reservas nacionales de cobre se entregaron a una sola empresa, Grupo México, cuyo dueño, Germán Larrea (el segundo hombre más rico del país), ni siquiera hizo el intento de rescatar los cuerpos de los 63 mineros que, cinco años después de la explosión, se mantienen bajo cientos de toneladas de tierra en la mina Pasta de Conchos, Coahuila”.

Entonces, no será el gobierno calderonista el que detenga el saqueo. Por el contrario. Pero tampoco el Congreso mexicano, que nada ha hecho para detener el atraco. Menos los partidos políticos. De hecho, la única iniciativa para intentar que la nación obtuviera algún provecho de la riqueza minera (presentado en 2009 por el senador priísta Francisco Arroyo Vieyra) fue rápida y directamente remitida al bote de la basura, aunque algunos ilusos creen que “sólo está congelada”. ¿Hasta cuándo?

Las rebanadas del pastel

El rector de la UNAM, José Narro Robles, propone que Josefina Vázquez Mota diga si la máxima casa de estudios “es un monstruo”. Bien, pero ¿qué la pregunta no debe ser al revés?

cfvmexico_sa@hotmail.com





22 mar 2012


México SA
El de Calderón, sexenio perdido

Muchas ofertas, cero resultados

Pobreza: 160% de incremento


Carlos Fernández-Vega


¿Qué fue del prometido sexenio en el que los habitantes de este país vivirán mejor” (eslogan que de forma por demás grotesca mantiene la propaganda oficial) si Felipe Calderón llegaba a Los Pinos? ¿Qué de aquel “compromiso de gobierno”, según el cual las prioridades del actual inquilino de la residencia oficial serían “seguridad para los mexicanos, creación de empleos y superación de la pobreza”? Pues bien, falta muy poco para que el susodicho desocupe la primera silla de la nación, pero el balance de sus “prioridades” arroja tétricos resultados: más de 50 mil muertos en medio de una inseguridad creciente, un déficit superior a 4 millones de empleos formales, y 15 millones adicionales de pobres (incluidas las estimaciones para el bienio 2011 y 2012).

En los dorados tiempos de la campaña electoral 2006, Calderón ofreció enfrentar “de manera muy decidida” el reto de la pobreza, y que su “compromiso personal” era combatir la injusticia cometida en contra de millones de familias que “viven todavía en marginación en nuestro país”. Ya en su toma de posesión, “haiga sido como haiga sido”, anunciaba su “mayor esfuerzo para orientar el gasto público hacia los que más lo necesitan”, en el entendido de que “para combatir la pobreza y la desigualdad es indispensable lograr tasas de crecimiento que nos permitan elevar el ingreso de los mexicanos y, sobre todo, crear los empleos que tanta falta nos hacen”.

Desde luego que incumplió todos los “compromisos de gobierno” por él reseñados, y seis años después su administración brilla por la inseguridad creciente, el peor resultado económico (1.8 por ciento como tasa anual promedio) desde tiempos de Miguel de la Madrid (1982-1988) y el sostenido incremento de la pobreza, tanto que el inventario oficial de depauperados resulta 160 por ciento superior al registrado al concluir la administración zedillista. Allá por noviembre de 2006, una vez hecho público que sería el secretario de Hacienda del calderonato, Agustín Carstens resumió el problema así: “México necesita estimular el crecimiento económico y abatir la pobreza. Son dos aspectos que no pueden verse por separado. De hecho, si no resolvemos esos dos problemas de manera simultánea podemos movernos en dirección contraria, en el sentido de que tendríamos mayor pobreza y sería más difícil crecer hacia delante”. Y lo lograron, pero en el último de los rumbos señalados.

Con inseguridad galopante, exigua generación de empleo formal (sólo uno de cada cuatro mexicanos pudo colarse al sector real de la economía) y su creciente precarización, más que obvio resultaba que la pobreza avanzaría a paso veloz. Y en este sentido Felipe Calderón logró que el número de pobres en el país se incrementara (cifras oficiales, de tal suerte que en los hechos el balance puede resultar aún peor) en 15 millones de personas en sólo seis años: 6 millones en el primer bienio de estancia en Los Pinos (2006-2008), es decir, cuando oficialmente no había crisis; 6 millones adicionales en el segundo, cuando sí había crisis (2008-2010, léase cuando oficialmente se reconoció su existencia), y alrededor de 3 millones en el tercero, es decir, en pleno “despegue económico” del “navío de gran calado”.

Así, la fábrica calderonista de pobres dio pingües resultados: produjo 6 mil 850 de ellos por cada día de estancia en Los Pinos, o si se prefiere, ya en términos masoquistas, casi cinco pobres por minuto. Así, ¿puede una economía como la mexicana ser catalogada de sólida y vigorosa con la generación de 15 millones adicionales de pobres en sólo seis años? ¿Puede afirmarse y celebrarse, como ha hecho Felipe Calderón, que “vamos por el camino correcto”? Vergüenza debería darle: en campaña prometió alrededor de 6 millones de empleos en el sexenio, pero el resultado concreto ha sido 15 millones adicionales de pobres.

Sobre esta delicada realidad, ayer el director del Centro de Investigación en Economías y Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, José Luis de la Cruz Gallegos, advirtió que “el gobierno de Felipe Calderón dejará como herencia 15 millones de pobres por ingreso adicionales a los que había cuando inició su sexenio. Aunque México muestra signos de crecimiento económico y también en la generación de empleos, esto no se traduce en una reducción de la pobreza y mejores salarios; así, al cierre de 2012 se contabilizarán 60 millones de pobres por ingreso, contra 45 millones en 2006. Estamos en una inercia de pobreza. El empleo ya no garantiza salir de la pobreza, y si se considera que la población más pobre destina el 50 por ciento de sus ingresos a comprar alimentos, tener salarios bajos limita su capacidad de compra. Y los precios de los alimentos se han encarecido hasta en 50 por ciento en este gobierno, en contraste con la inflación general de 4 por ciento en promedio anual. Abatir la pobreza y solucionar la precarización del empleo en México son aspectos que con urgencia deben atenderse, y estos tienen que ser elementos clave dentro de las plataformas políticas de los candidatos a la presidencia de la República” (La Jornada, Susana González).

Pues bien, miles y miles de millones de pesos (recursos públicos todos ellos) oficialmente canalizados durante el sexenio calderonista al combate de la pobreza, para que ésta registre un sostenido cuan aterrador incremento. Al concluir el sexenio de Ernesto Zedillo, el efecto concreto de las políticas públicas puestas en marcha por este personaje (que en su campaña electoral prometió “bienestar para la familia”) sumaron 5.6 millones de pobres patrimoniales al inventario de depauperados. “Fue la crisis”, justificó el gobierno zedillista, con todo y que él mismo aseguraba que la sacudida fue “total y rápidamente superada”.

Con Calderón la cifra todavía es peor: 12.2 millones adicionales de pobres entre diciembre de 2006 e igual mes de 2010; se estima que esta última fecha y el cierre de 2012 se agregarán 2.5 millones, cuando menos, para un balance sexenal cercano a 15 millones y un saldo histórico de 60 millones, contra 45 millones al cierre del sexenio zedillista. Y desde Los Pinos insisten en que la crisis “se acabó”. Entonces, ¿en serio “vamos por el camino correcto”?

Las rebanadas del pastel

El tiempo pasa, se registra retraso sobre retraso, y no hay autoridad que ponga orden en el caso de Mexicana de Aviación. De hecho, ella misma, comenzando por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a cargo –se supone– de Dionisio Pérez Jácome (¿actúa solo o sigue línea de Los Pinos?), es la primera en provocar la anarquía. ¿Compromisos adquiridos con Aeroméxico, Interjet y Volaris? Mientras, 8 mil 500 trabajadores se mantienen en la inopia financiera y en el desamparo laboral.

cfvmexico_sa@hotmail.com






19 mar 2012


México SA
Pemex: viabilidad financiera

¿Sólo los pasivos laborales?

Su deuda creció 106 por ciento


Carlos Fernández-Vega


En Coatzacoalcos, Veracruz, el presidente Felipe Calderón encabezó la conmemoración del 74 aniversario de la expropiación petrolera y entregó la obra de la planta reformadora Nafta en el complejo petroquímico de la CangrejeraFoto Alfredo Guerrero



Petróleos Mexicanos arriba al 74 aniversario de la expropiación cardenista de 1938 en medio de la insistente actitud privatizadora del gobierno panista y de un discurso oficial que dista mucho de la realidad, que va, entre tantas otras cosas, de la plena soberanía nacional sobre los recursos naturales” (Calderón dixit) a la creciente cesión de actividades productivas al capital privado, nacional y foráneo; del “constante incremento de inversión con recursos propios” al endeudamiento histórico de la paraestatal; del recurrente anuncio sobre la construcción de una refinería, la Bicentenario, al terreno baldío en Tula, en el que, cuatro años después, ni siquiera han querido terminar de construir la barda perimetral que delimite la ubicación de esa central productiva.

En el respectivo acto conmemorativo celebrado ayer en Coatzacoalcos –último, felizmente, que encabezará Felipe Calderón– el inquilino de Los Pinos refirió que “el mayor desafío que enfrenta la paraestatal es su viabilidad financiera”, aunque acotó que el nudo sólo es el relativo a los pasivos laborales, dejando a un lado el creciente saqueo de recursos que practica la Secretaría de Hacienda y el consecuente aumento de la deuda de Pemex, así como los jugosos contratos privados que a precios inflados otorga el propio gobierno federal.

A lo largo del calderonato la deuda de Petróleos Mexicanos (hasta diciembre de 2011) se ha incrementado la friolera de 106 por ciento, con todo y que desde 2008 el gobierno federal asumió los pasivos de la paraestatal por concepto de Pidiregas. El saldo de dicho débito creció de 380 mil 600 millones de pesos el primero de diciembre de 2006 a 782 mil 700 millones el último día de 2011, es decir, Pemex aumentó su débito a razón de 220.3 millones de pesos por día en el periodo referido, o lo que es lo mismo 9 millones 180 mil pesos por hora. ¿Ello no pone en riesgo la viabilidad financiera de Petróleos Mexicanos?

Casi al finalizar el pasado febrero, el inquilino de Los Pinos notificó a los habitantes de esta República de discursos que él “salvó” a Petróleos Mexicanos, que si no hubiera sido por su brillante intervención y visión la paraestatal sería cadáver. Sin embargo, como el susodicho de lengua se ha comido un sexenio, ahora advierte que la viabilidad financiera de Pemex está en peligro… (sólo) por los pasivos laborales. Estos, sin duda, son voluminosos y crecientes, pero se supone que para atenderlos y evitar “sorpresas” es que se crean reservas, lo que, todo indica, nunca se crearon o en su defecto se utilizaron (léase saquearon) para fines distintos a los originales.

También está el caso del “nuevo modelo” de contratos para que particulares exploten campos maduros. Como se ha comentado en este espacio, tales negocios contemplan concesiones de 25 a 30 años; Pemex participa sólo con 10 por ciento del proyecto, pero asume íntegramente los riesgos ambientales, y al capital privado se otorgan los siguientes “estímulos”: se incrementa el factor de ajuste de tarifa de 60 a 70 por ciento, lo que implica un pago más alto al contratista; se aplica un régimen fiscal más flexible que la onerosa carga impositiva que se aplica a la paraestatal; el precio a pagar por la extracción de crudo, junto con 70 por ciento del costo de las facturas que presente el contratista, será de alrededor de 20 dólares por barril, que contrasta desfavorablemente con el precio de extracción del propio Pemex que es de 5.22 dólares. En síntesis, el “nuevo modelo” de contratos costará 283 por ciento más de lo que a Pemex le cuesta extraer el mismo barril de crudo. ¿Todo ello no pone en riesgo la viabilidad financiera de Petróleos Mexicanos?

La intención, pues, es privatizar la gallina de los huevos de oro. La viabilidad financiera de la paraestatal ni lejanamente está en riesgo, en especial cuando se conoce el margen de ganancia por barril, ya descontado el costo de extracción: mil 184 por ciento en 2006; mil 270 por ciento en 2008; mil 83 por ciento en 2009 y mil 285 por ciento en 2010. En 2011 se elevó a mil 800 por ciento. ¿Qué, entonces, pone en riesgo tal viabilidad? El permanente saqueo que el gobierno federal practica en la paraestatal: se queda con 100 por ciento del rendimiento neto, y todavía exige una sobre cuota, que la paraestatal obtiene vía endeudamiento.

Calderón ya se va, no logró plenamente su objetivo de privatiza el petróleo, pero de que avanzó, avanzó, y cuando menos dos de los aspirantes a sucederlo en Los Pinos (el encopetado y la Chepina) ya dejaron en claro que no quitarán el dedo del renglón. Otro más (el amoroso) ha dicho que respetará los contratos ya otorgados a empresas privadas nacionales y extranjeras para la exploración y explotación de campos petroleros, “pero con el cambio se va a poner un hasta aquí”, y no se concederán nuevos, porque se hará valer puntualmente el artículo 27 de la Constitución (aunque tales contratos otorgados lo violen). Será el electorado el que decida por dónde, pero en vía de mientras vale retomar algunos elementos del puntual recuento que La Jornada (Israel Rodríguez) publicó en su edición dominical:

“Pemex, la empresa que más flujo de efectivo genera en el país, llega a su 74 aniversario con un endeudamiento histórico, con una producción de crudo que apenas comienza a estabilizarse, con pasivos que superan sus activos, un creciente robo de combustibles y un estigma de corrupción. Mientras se debate en permitir la participación de la inversión privada en la petrolera nacional, la privatización de las actividades sustantivas avanza inexorablemente como la humedad y ahora más de 60 por ciento de sus operaciones de exploración y explotación, entre otras actividades, las realizan empresas contratistas privadas. Desde el sexenio de Carlos Salinas a la actualidad (1988-2012) Pemex se ha venido utilizando como instrumento de estabilidad macroeconómica y terreno de oportunidad para la inversión privada en un proceso de desmantelamiento gradual y progresivo, al tiempo que se privatizan las actividades sustantivas petroleras”.

Las rebanadas del pastel

“Vampiros”, llamó don Jesús Silva Herzog a las trasnacionales petroleras que saquearon al país hasta el 18 de marzo de 1938, porque con ese calificativo dejaba en claro la libertad de succión del oro negro nacional y las severas condiciones de anemia en las que dejaban a su víctima, es decir, a México, su economía y su soberanía. Están de regreso, en connivencia con el gerente de Los Pinos, y el mayor problema es que el país carece de otro Lázaro Cárdenas.

cfvmexico_sa@hotmail.com

16 mar 2012

Me resulta exasperante que los mexicanos , sexenio tras sexenio , elección tras elección les vuelva a creer a los mismos de siempre (PRI Y PAN) y mediante un par de anuncios bonitos , bien diseñados , sigan siendo manipulados para que no volteen a ver otras opciones . ¿Que tenemos en la cabeza? ¿por que somos tan manipulables? ¿por que si la televisión nos dice que alguien representa un peligro para México , lo aceptamos asi nada más , en automático , no cuestionamos nada ? ¿por que les resulta tan fácil a los medios de comunicación infundirnos miedo ? alguien ayudeme .




México SA
“Felipe sabe cómo”

“Avances sin deuda”

Ayuda de memoria


Carlos Fernández-Vega


La tentación es irresistible: cada vez que la Secretaría de Hacienda o el Banco de México actualizan el saldo de la deuda interna (y el de la externa también) del sector público federal, de inmediato las cifras invitan a recordar aquella jocosa propaganda panista con miras a Los Pinos durante la campaña electoral 2006, por medio de la cual destacaba las virtudes” (así lo anunciaba) del personaje que hoy ocupa la residencia oficial. La pauta publicitaria pregonaba: “hay formas de que México avance sin deudas… ¡Felipe Calderón te dirá cómo!”

Seis años después, México lejos de avanzar ha retrocedido, la deuda interna lejos de desaparecer se ha incrementado alrededor de 130 por ciento y Felipe Calderón, como inquilino de Los Pinos, nunca ha dicho cómo lograría concretar lo que prometió en campaña, y lo mejor del caso es que el creciente endeudamiento no se ha utilizado para estimular la economía, generar empleo y elevar el bienestar de los mexicanos, sino para pagar los intereses de la propia deuda. Así, a estas alturas el débito doméstico alcanza un máximo histórico de poco más de 4 billones de pesos, algo así como 27 por ciento del producto interno bruto estimado para el presente año.

Qué bueno que en 2006 el PAN y su candidato presumían conocer “las formas de que México avance sin deudas”. Deuda para pagar intereses de la deuda resulta una explosiva combinación que en no pocas ocasiones derivó en bomba de tiempo de mecha muy corta, que tarde que temprano le estalla en la cara al gobierno federal, quien a su vez, y sin miramiento alguno, le pasa la factura a los mexicanos.

La Jornada (Roberto González Amador) publicó así: “la deuda contratada por el sector público en el mercado financiero mexicano rompió por primera vez la barrera de los 4 billones de pesos, para alcanzar una nueva marca y consolidarse como el principal pasivo de todos los que enfrentan el gobierno central y las entidades paraestatales, reveló información del Banco de México. El endeudamiento interno del sector público alcanzó 4 billones 24 mil 72.9 millones de pesos, cantidad que equivale a 27 por ciento del valor de los bienes y servicios producidos por la economía mexicana en un año, según los datos oficiales. La deuda interna del sector público multiplica por 2.27 el monto que existía al inicio de la actual administración federal, en diciembre de 2006. Una de las razones del sostenido incremento de la deuda pública interna es que los nuevos créditos se emplean básicamente para el pago de intereses y no para reducir el capital, lo que provoca que el monto de los pasivos siga en aumento, como documentó una investigación de la Auditoría Superior de la Federación, órgano de fiscalización de la Cámara de Diputados”.

La nota de González Amador subraya que “el conjunto de la deuda interna del sector público –que incluye los pasivos del gobierno federal y las entidades paraestatales– ha crecido de manera sostenida, especialmente a partir de la segunda mitad del gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo (1994-2000), cuando el gobierno federal adoptó la política de sustituir endeudamiento externo por interno. La tendencia se ha mantenido en las dos administraciones federales del Partido Acción Nacional, a partir de 2000 y a la fecha. Sin embargo, las mayores tasas de crecimiento han ocurrido en la parte de la deuda que está colocada entre inversionistas extranjeros, muestran los datos del Banco de México. En enero de este año la deuda interna del sector público se situó en 4 billones 24 mil 72 millones de pesos. De esa cantidad, 28 por ciento, esto es, un billón 135 mil 700 millones de pesos, estaba en poder de inversionistas extranjeros. El resto, 2 billones 888 mil 372 millones de pesos, 72 por ciento del total, fue colocado entre inversionistas nacionales: empresas privadas y particulares, la banca comercial y de desarrollo, los fondos de pensión y el Banco de México. Al comienzo del actual gobierno la deuda interna del sector público sumaba un billón 767 mil 910 millones de pesos, de acuerdo con las cifras del banco central”.

Qué tal las “formas de que México avance sin deudas… ¡Felipe Calderón te dirá cómo!” Pero el débito interno no es el único que ha crecido de forma espectacular. Al cierre de enero de 2012, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda, el saldo de la deuda externa del sector público federal llegó a 115 mil 781 millones de dólares, cerca de 2 mil millones más que un mes atrás y alrededor de 11 mil millones de billetes verdes en comparación con diciembre de 2010. Así a los poco más de 4 billones de pesos en deuda interna, súmese un billón 500 mil millones por débito foráneo. Así, al concluir el primer mes del presente año el saldo total (interno y externo) de la deuda del sector público federal superó los 5.5 billones de pesos.

Cuando Felipe Calderón se instaló en Los Pinos, el primero de diciembre de 2006, el saldo de la deuda externa del sector público federal se aproximaba a 50 mil millones de dólares; casi seis años después ese monto se había incrementado a cerca de 116 mil millones de billetes verdes, o lo que es lo mismo un crecimiento superior a 130 por ciento en el periodo, cuando la tasa de “crecimiento” económico durante su estancia en la residencia oficial a duras penas promedia 1.8 por ciento anual.

Así, el que sabía cómo hacer las cosas sin endeudarse (versión propaganda panista), no hizo más que endeudar al país, deja una voluminosa deuda pública a los mexicanos quienes, les guste o no, la pagarán puntualmente, como siempre, y no sólo con dinero.

Las rebanadas del pastel

Ayuda de memoria: “el proyecto económico de Andrés Manuel López Obrador es insostenible porque endeudaría más a México y generaría inflación y crisis económica como las del pasado. Su propuesta es como echarle fuego a la gasolina. En el PAN se han hecho cuentas y (para sostener tal proyecto) se tendría que recurrir al endeudamiento y después vendría la crisis económica. Las políticas que propone son un peligro para México… No se le puede apostar al viejo esquema de crisis y deuda, porque de optar por esa alternativa (…) el pueblo tendrá que seguir pagando las deudas del padre irresponsable” (candidato panista Felipe Calderón, primero de junio de 2006, quien dijo lo anterior antes de añadir, ya como inquilino de Los Pinos, 66 mil millones de dólares a la deuda externa, 2 billones 256 mil millones a la deuda interna y endeudará aceleradamente al país para pagar intereses de la deuda).

cfvmexico_sa@hotmail.com





9 mar 2012

Gerardo Fernánde Noroña es otro a quien el "sistema" se le ha ido a la yugular por que los poderes fácticos no permiten que nadie los ponga en evidencia . Gerardo se ha cansado de restregarles en su cara tanto a panistas como priistas y al gobierno calderonico toda su corrupción , todo el lodo en el que se revuelcan .

Paradójicamente la gente en lugar de prestar atención a lo que se denuncia , se fijan más en las "formas" : que si le habló muy feo , que si es muy grosero , etc. y esto sucede por que la tele les dice que eso es lo importante , que el fondo , el contenido pasa a segundo lugar.....La estrategia funciona a la perfección .


Al final de la columna de Carlos Fernández Vega , vean el video de la última intervención de Gerardo en la Cámara de diputados , así como esta fueron la mayoría de sus intervenciones .

Podrán acusarlo de lo que quieran , pero nadie podrá acusarlo de no hacer su trabajo , de denunciar a quien había que denunciar .

Vaya mi reconocimiento también a Jaime Cárdenas y a Mario Di Constanzo , los tres de la bancada del PT , Obradoristas de corazón , pero la tele jamás les dió voz , en concecuencia nadie se enteró de la extraordinaria labor que desempeñaron . La gente debería enterarse de todo lo que estos tres diputados hicieron por el pueblo de México durante estos últimos tres años en la Cámara de Diputados .


México SA
La SFP y el desastre calderonista

Diputados y “tomadura de pelo”

¿Quién presentará las denuncias?



Carlos Fernández-Vega


Los inquilinos de San Lázaro son verdaderamente amables y generosos cuando de autocalificarse se trata. Resulta que los legisladores ordenaron la comparecencia ante el pleno del secretario de la Función Pública, Rafael Morgan Ríos, para que explicara” el desastre administrativo y el creciente grado de corrupción imperante en el gobierno calderonista, pero el funcionario fingió absoluta demencia, procedió como un robot con la batería a punto de sucumbir y no respondió ni uno sólo de los muchos cuestionamientos que le hicieron los representantes de todas las bancadas (salvo la panista, claro está). Lo anterior ocasionó que todos los legisladores (excepto los blanquiazules, ausentes la mayoría de ellos) protestaran airadamente, porque el tal Morgan Ríos “quiso tomarnos el pelo”, cuando en realidad se los tomó completito.

La crónica parlamentaria de la sesión del pasado miércoles en San Lázaro destaca que “la Cámara de Diputados decidió presentar una queja ante el presidente Felipe Calderón contra el secretario de la Función Pública, Rafael Morgan Ríos, debido a que éste no contestó ninguna de las preguntas de los legisladores durante su comparecencia, misma que fue levantada antes del tiempo pactado, porque PRI, PRD, PVEM y PT consideraron que el funcionario ‘quiso tomarnos el pelo’… El acuerdo se asumió luego de que Morgan Ríos eludió durante más de dos horas las preguntas sobre presunta corrupción en el gobierno federal… Priístas y perredistas resaltaron que no se ha detenido ‘ni un solo pez gordo’, y que a algunos de ellos el gobierno federal y el PAN los mantienen en sus cargos o en actividades de partido” (La Jornada, Roberto Garduño y Enrique Méndez).

Entonces, a los diputados no sólo les tomaron la cabellera completa, les vieron la cara, sino que permitieron que las corruptelas y sus responsables se mantengan impunes. Probablemente los legisladores se retiraron muy contentos y satisfechos, porque por primera vez presentaron una queja formal ante el inquilino de Los Pinos en contra de uno de los integrantes de su gabinetazo. (¿Qué creen que les responderá Calderón?), pero en los hechos nada hicieron para proceder legalmente en contra de los responsables del desastre administrativo del calderonato, y mucho menos para fincar responsabilidades y actuar en consecuencia.

Lo anterior resulta más que lamentable, porque los diputados que subieron a la tribuna para denunciar las tropelías de la administración calderonista lo hicieron de forma por demás documentada, con fechas, montos, números de contratos, empresas privadas, nombres y apellidos, de tal suerte que los legisladores no pueden aducir razones de “tomadura de pelo” para no proceder legalmente en contra de los responsables del saqueo, comenzando por el mismísimo Morgan Ríos, cuya función, por ley, es, precisamente, evitar el asalto al erario. Si bien en ocasiones anteriores el escándalo por tales corruptelas se concentró en la abominable Estela de Luz (apenas la puntita del iceberg), lo documentado por los legisladores en tribuna no deja la menor duda respecto del nivel de corrupción alcanzado por las administraciones panistas. Sólo falta proceder legalmente en su contra.

Por ejemplo, el diputado priísta César Augusto Santiago dijo en tribuna: “la administración pública federal es un absoluto desastre. Usted, con su magro desempeño, es en buena parte responsable de ello. No me interesan las minucias. Le voy a platicar algunas cosas de la auditoría (cuenta pública) de 2010: el Seguro Social está invirtiendo los fondos de los trabajadores (en) el rescate de empresas quebradas… Recientemente nos enteramos que (la empresa privada) Comercial Mexicana hizo una emisión de bonos que pronto tuvieron un fracaso estratosférico. El Seguro Social compró parte de los bonos. Lo tiene reportado en su página como una pérdida… En la Comisión Federal de Electricidad (…) se privatiza la energía, todos somos víctimas de las altas tarifas. Hay una auditoría que obliga a la comisión a revisar más de 6 millones de recibos a favor de los usuarios. No pasa nada. En Pemex vamos desde los contratos fraudulentos, el asunto vergonzoso de Chicontepec, se caen las plataformas, el robo de combustible, que se ha convertido en un problema de seguridad nacional… La Secretaría de la Función Pública (…) recibe dinero fuera del presupuesto, lo envía al fideicomiso del bicentenario, fuera del presupuesto, el fideicomiso del bicentenario lo envía a Turissste y van a construir la Estela de luz y el Parque del Bicentenario, que compiten en el nivel de desprestigio… (la empresa privada) Tata Consulting, el fraude en el sistema informático del Seguro; el problema de la extorsión a los gasolineros; Mony de Swaan y un gran etcétera… Nuestro país comparte los primeros lugares en corrupción en el mundo. Lo único que crece es la alta burocracia, en donde su secretaría (de la Función Pública) es paradigmática: el 70 por ciento del dinero para las auditorías se gasta en altos funcionarios y el 30 para las auditorías”.

Los perredistas denunciaron que “el rostro de la corrupción en nuestro país es este personaje llamado Juan Molinar Horcasitas (quien) ha sido denunciado por diversas vías en la Secretaría de la Función Pública y no es uno de los 79 detenidos que aquí se nos ha informado… Juan Molinar Horcasitas ha comprometido los recursos de los pensionados del IMSS; ni siquiera es dinero público, son las aportaciones, las cuotas al Seguro Social de los trabajadores que están comprometidas en empresas privadas, para salvar empresas privadas… (Esta el caso de) Genaro García Luna (denunciado) por un famoso programa de televisión (Televisa) que luego resultó que no tuvo rating y que salió muy rápido de las pantallas… Por lo menos 118 millones de pesos utilizados en ese programa de manera irregular… Bastarían estos dos nombres: García Luna y Juan Molinar Horcasitas, (pero) aquí está la prueba de que la Secretaría de la Función Pública es una tapadera de los negocios privados del calderonato”.

Y como las citadas, decenas de denuncias más, documentadas por los legisladores, quienes en ninguno de los casos han procedido legalmente en contra de los responsables. Pero, eso sí, se quejan amargamente de que “quiso tomarnos el pelo”, mientras Morgan Ríos se fue tan campante.

Las rebanadas del pastel

Que dice el inquilino de Los Pinos que “trabajamos por la gente más pobre… Misión cumplida, palabra cumplida con hechos”. Alguien podría pensar que el susodicho tiene la cara muy dura, pero en esta ocasión tiene toda la razón: se esmeró en producir más y más pobres en el país, tanto que tan sólo en cuatro años de estancia en la residencia oficial (2006-2010) el número de mexicanos pobres se incrementó de 45 a 57 millones, es decir, 27 por ciento de aumento. Y falta por contabilizar el último bienio.

cfvmexico_sa@hotmail.com







5 mar 2012

Coincido a pié juntillas con todo lo que aquí expone Carlos Fernández Vega , pero es menester aclarar que AMLO , prácticamente ya no pertenece al PRD , a él hay que situarlo desde ya dentro de su movimiento MORENA . Está utilizando las siglas del PRD , que por derecho le corresponde , unicamente para poder ser competitivo , pero es casi un hecho que después del 1 de julio AMLO salga de ese partido .

El PRD se ha convertido en una prostituta del sistema , que ya no representa a nada ni a nadie ; no nos extrañemos que una vez que AMLO salga , el PRD , hasta pierda el registro .

Por lo pronto yo cruzaré mi boleta electoral el próximo 1 de Julio por Andrés Manuel López Obrador en la casilla del PT , y no , tampoco me convence mucho este partido , lo haré así unicamente por que es el único que ha apoyado a AMLO desde el 2006 , si ustedes quieren por conveniencia , pero ahí ha estado , algo que ni el PRD ni Movimiento Ciudadano han hecho .



México SA
Más pobres, “para vivir mejor”

Desplome del poder adquisitivo

Miseria, problema estructural



Carlos Fernández-Vega


Quienes se van tras de sí dejan un espantoso tiradero, y quienes pretenden llegar para tomar las riendas” nacionales –la misma mierda, pero reciclada– sólo anuncian un mayor costo social. Felipe Calderón se muda de Los Pinos, pero muchos calderonitos de todos los colores y sabores se aprestan a ocupar “los mandos” gubernamentales para proceder en igual sentido, es decir, más de lo mismo, repetir lo hecho a lo largo de las últimas tres décadas, privatizar las ganancias y socializar las pérdidas, privilegiar a las minorías y depauperar aún más a las mayorías.

¿Cuánto más aguantará el país y sus silenciosos habitantes, en una nación en la que sólo dos elementos crecen con la misma velocidad: la riqueza de los menos y la miseria de los más? El balance es terrorífico, y como bien apunta el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, “el incremento de la pobreza se ha convertido en un hecho incontrovertible”, en un problema estructural. Medido por el índice de la tendencia laboral de la pobreza (ITLP, del Coneval), el incremento entre 2006 y 2011 a nivel nacional es de 21 por ciento, lo que demuestra que los programas oficiales de “atención a la pobreza” únicamente constituyen una aspirina para combatir el cáncer, que se incrementa a paso veloz con el desempleo y la precariedad laboral que enfrentan millones de mexicanos.

La pobreza se ha incrustado en las zonas urbanas, donde vive la mayor parte de los mexicanos. El flagelo ya no es privativo del entorno rural. Si bien la pobreza extrema se ubica en los municipios pobres de Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Chihuahua, por citar algunas entidades, donde el problema social es más agudo, durante los últimos años su avance ha llegado a ciudades que concentran la mayor capacidad económica, financiera e industrial de México. Las cifras son contundentes, resalta el CIEN: entre 2006 y 2011 el ITLP rural se elevó 3.8 por ciento, mientras el urbano lo hizo en 29.3 por ciento, de tal suerte que la marginación se ha generalizado.

El retroceso de la calidad del empleo tiene añejas razones, desde que se comenzó a utilizar el salario como uno de los elementos para contener la inflación, estrategia que se aplica desde de los años ochenta; si bien hoy se observan menores tasas de inflación, una parte sustancial de ello es atribuible al deterioro en el poder adquisitivo de los trabajadores. “Al no contar con programa económico integral que permita elevar la productividad y competitividad de México, los encargados de la política económica siguen aplicando un mecanismo que, en forma de pobreza e inestabilidad social, se ha vuelto contra sus creadores”.

La mejor muestra de lo anterior la constituyen las cifras del ITLP correspondientes al cierre de 2011. Una comparación con el año previo pone de manifiesto que la pobreza aumentó, no obstante un crecimiento económico de 3.9 por ciento. “Ello se traduce en que a pesar de contar con un incremento en la riqueza generada, la mala calidad del mercado laboral implicó que al mismo tiempo se elevara la cantidad de personas atrapadas en la pobreza. A nivel nacional la variación del ITLP fue de 3.3 por ciento, en tanto que para la parte urbana fue de 3.9 por ciento y para las zonas rurales de 0.4 por ciento. En resumen, el crecimiento no bastó para evitar el avance de la pobreza”.

A nivel estatal el análisis es aún más dramático. En el periodo 2006-2011 algunas multiplicaron su nivel de pobreza de manera alarmante: Baja California (76.7 por ciento), Chihuahua (52.2), Distrito Federal (48.5), Guanajuato (32.9), Nuevo León (69.4), Quintana Roo (49.7), Sonora (51.8) y Tamaulipas (52.9). Son la muestra más clara de que el deterioro del mercado de trabajo conduce a una merma en el nivel de calidad de vida de la población. Cuando la comparación anterior se aplica al lapso 2010-2011 las cifras son igualmente indicativas de que el crecimiento económico no basta para frenar a la pobreza: en 24 estados de la República aumentó la pobreza. Los que mayor incremento reportaron fueron Tamaulipas (16.2 por ciento), Nuevo León (13.2), Sinaloa (10.3), Aguascalientes (9.3), Distrito Federal (9.1), San Luis Potosí (7.3), Chihuahua (6.2) y Quintana Roo (5.5). Para el cuarto trimestre de 2011 el valor del ITLP fue el más elevado para seis estados de la república desde que se realiza su medición: Aguascalientes, Guerrero, México, Nuevo León, Veracruz y Zacatecas. Otros cuatro se encontraron muy cerca de los niveles históricos más altos: Tamaulipas, Tabasco, Baja California y San Luis Potosí.

En el ámbito rural, el Coneval asegura que con 724 pesos mensuales se puede superar la “línea de bienestar mínimo”, en tanto que con mil 394 se puede tener bienestar. Lo anterior significa que una persona con ingresos de un salario mínimo (58.06 pesos diarios en 2011) podría, sin problemas, vivir con bienestar en el entorno rural. Una situación similar debería ocurrir para el caso de las urbes, en donde con mil 30 pesos se supera el umbral de bienestar mínimo. La única línea que no se podía alcanzar con un salario mínimo es la de bienestar urbano. “Más allá de que las denominadas ‘líneas de bienestar’ reflejan una realidad que poco tiene que ver con lo que cualquier persona considera vivir bien, es decir, alimentarse tres veces al día, pagar transporte, servicios de salud, servicios educativos, comprar ropa, pagar electricidad, agua, predial y gas, por citar algunos ejemplos, lo que puede afirmarse es que, a pesar de tener mediciones verdaderamente laxas en México, la pobreza vinculada al mercado laboral se sigue incrementando”.

Los ingresos per cápita provenientes del mercado laboral siguen retrocediendo. Si la revisión se realiza en términos reales, considerando pesos de 2005 (cuando el ITLP se conoció por primera vez), lo que se observa es que el ingreso per cápita de 2011 retrocedió 18.3 por ciento respecto a 2006, y 4.5 por ciento en referencia a 2010. Aún más preocupante es la caída si se considera la evolución de los precios de la canasta básica, la que fundamentalmente contiene los alimentos. En este caso el deterioro del ingreso es de 24.6 por ciento respecto a 2006 y de 4.9 para 2010. “El problema no es únicamente la falta de empleo, sino que las plazas laborales no brindan ingresos suficientes para los hogares. De nada sirve una precaria estabilidad macroeconómica si no llega al bolsillo de los mexicanos”.

Las rebanadas del pastel

Sólo hay que pasearse por las “listas de candidatos” (al Ejecutivo y al Legislativo) de todos los partidos políticos para saber cuál será el resultado y cómo le irá al país
.

29 feb 2012


México SA
Pemex y sus cifras históricas

Más ingreso, mayor “pérdida”

Cumplen los jóvenes panistas



Carlos Fernández-Vega


Petróleos Mexicanos, la paraestatal que Felipe Calderón ya salvó” (él mismo dixit), una vez más reportó voluminosas “pérdidas” (el doble de las reconocidas en 2010), no obstante registrar ingresos históricos. ¿La causa?: el saqueo fiscal que en ella practica el gobierno que dice haberla “salvado”, quien en 2011 se quedó con absolutamente todos los rendimientos (784 mil 500 millones de pesos), más una sobrecuota cercana a 12 por ciento (91 mil 500 millones), de tal suerte que la empresa más importante del país de nueva cuenta aparece con números rojos y más endeudada que 12 meses atrás, es decir, antes de que oficialmente el inquilino de Los Pinos la declarara redimida. Hasta el último centavo de rendimientos (utilidades en una empresa privada) petroleros terminaron en la Secretaría de Hacienda, lo que obligó a Pemex, por enésima vez, a endeudarse para cubrir el “agujero” financiero provocado por dicha depredación.

A lo largo de 2011 Pemex logró mantener estable la producción de crudo (2.55 millones de barriles por día) y la plataforma de exportación (1.15 millones). Para ese año, el gobierno calderonista, por medio de los Criterios Generales de Política Económica, estimó en 63 dólares por barril el precio promedio de la mezcla mexicana de exportación; el Congreso elevó tal precio a 65.4 dólares, y así quedó establecido en la Ley de Ingresos para dicho ejercicio fiscal. En los hechos, el precio promedio concluyó 2011 en casi 101 dólares por barril (100.92 dólares, para ser preciso), es decir, una diferencia favorable cercana a 65 por ciento entre el precio avalado por los legisladores y el real.

En dicho año las ventas totales de la paraestatal sumaron un billón 558 mil 400 millones de pesos, 21.6 por ciento más que en 2010, y el rendimiento antes de impuestos y derechos ascendió a 784 mil 500 millones, monto 28.8 por ciento mayor con respecto al registrado un año antes, resultados ampliamente positivos… hasta que llegó la Secretaría de Hacienda y la dejó en números rojos, porque se llevó todo el rendimiento, más un “plus” por 91 mil 500 millones de pesos (más del doble que 12 meses atrás). Hacienda, pues, en total se llevó 896 mil millones de pesos. No hay empresa en el mundo, pública o privada, que aguante ese grado de depredación.

Pemex sintetiza así el resultado financiero del año pasado: “los ingresos por ventas ascendieron a un billón 558 mil 400 millones de pesos, impulsados por la plataforma productiva y los precios internacionales de hidrocarburos. Los ingresos fueron aproximadamente 17 por ciento mayores al máximo histórico alcanzado en 2008; la producción de crudo alcanzó 2 millones 550 mil barriles diarios, manteniendo estable, por segundo año consecutivo, la producción de crudo; alcanzó una restitución de reservas probadas de 101.1 por ciento al primero de enero de 2012; el pago de impuestos se incrementó 33.9 por ciento y alcanzó un máximo histórico de 876 mil millones. Los impuestos fueron mayores en 104 mil 300 millones a los contribuidos en el máximo histórico anterior en 2008; el EBITDA (ingresos antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización), que es un proxy de la capacidad de generación de flujo, registró un incremento de 29.4 por ciento debido al incremento en ingresos”. Las ventas internas se incrementaron 14 por ciento y las externas en casi 31 por ciento.

Así, como por arte de magia, las ganancias se convirtieron en “pérdidas”, porque la Secretaría de Hacienda se quedó con todo, más 12 por ciento. Y no se trata de que Pemex sea una empresa fiscalmente libre de responsabilidades, que caiga en la práctica de los grandes corporativos privados que en este país no pagan impuestos o lo hacen simbólicamente (con la venia gubernamental), sino de que la paraestatal aporte lo más que pueda, pero sin el ya tradicional saqueo que la mantiene financieramente anémica, carente de recursos para su fortalecimiento y desarrollo, a pesar de la creciente captación de recursos. Cuando Calderón se sentó en Los Pinos, Hacienda retuvo a Pemex alrededor de 583 mil millones de pesos; cinco años después se quedó con 876 mil millones. Y falta el saqueo de 2012, en pleno “año de Hidalgo”.

¿Qué empresa aguanta ese ritmo? Año tras año Pemex entera a la Secretaría de Hacienda el 100 por ciento de sus rendimientos, más una cantidad que obligadamente debe cubrir a dicha institución, y para hacer esto último recurre al endeudamiento. Para 2012 la propia paraestatal estima que contraerá débito neto por poco más de 52 mil millones de pesos, luego de pagar 76 mil 600 millones de deuda. Entonces, entre la espeluznante corrupción que campea en la paraestatal, los voluminosos salarios y prestaciones, los jugosos negocios privados que arman con recursos públicos, la creciente deuda y el permanente atraco de la Secretaría de Hacienda, Petróleos Mexicanos cada vez está financieramente más débil. Cierto es que esta “estrategia”, con fines eminentemente privatizadores, se aplica desde los tiempos de Ernesto Zedillo, y aunque los gobiernos neoliberales no han podido darle la puntilla, sin duda han avanzado.

Entonces, el gobierno que “salvó” a Pemex se queda con todo y, para colmo, lo dilapida: ese río de dinero no lo utiliza para estimular el crecimiento económico, generar empleo formal y/o aumentar el bienestar de los mexicanos, sino que lo destina (especialmente en tiempos de la dupla panista) a gasto corriente, particularmente a nómina burocrática, a pagar deuda del gobierno federal para seguir endeudándose, a maquillar su déficit, a “rescatar” consorcios privados amigos del régimen, a garantizar negocios particulares con bienes públicos y corruptelas por el estilo.

Las rebanadas del pastel

Los “jóvenes panistas” de Pemex cumplieron (véase el México SA del pasado martes), y de la amenaza pasaron a los hechos: de entrada, 60 trabajadores especializados de la Dirección de Tecnología y Procesos de Información de la paraestatal, a cargo de Abraham Galán Ramírez, fueron despedidos y/o “jubilados anticipadamente” con todo y sus 15-20 años de experiencia en esas artes. De acuerdo con la denuncia de un grupo que aún permanece en sus respectivos puestos (“y no por mucho tiempo”, según aclaran) la “debilidad” de Suárez Coppel “desató una verdadera cacería de brujas, pues una veintena de empleados fue sujeta a una investigación ilegal y denigratoria, y seguramente ahora están en la lista de liquidables”. A su vez, los jubilados denuncian: “para nosotros la administración de Galán Ramírez ha sido desastrosa; el pago de nuestra pensión se había hecho sin problemas hasta que a este señor se le ocurrió que si algo trabaja bien hay que echarlo a perder, y el resultado de esto es que ahora hay errores frecuentes en los descuentos y los pagos”.

cfvmexico_sa@hotmail.com





28 feb 2012


México SA
Pemex ¿“a salvo”?

Felipe, el “redentor”

Paraestatal asfixiada

Otra de jóvenes panistas



Carlos Fernández-Vega

Pues nada, que Felipe Calderón ya salvó” a Petróleos Mexicanos y, por lo mismo, la paraestatal recuperó su “viabilidad de largo plazo”. Cuando menos eso fue lo que dijo, de tal suerte que si la aseveración proviene de él mismo hay que poner en duda la validez del anuncio. Y no por mala leche (o independientemente de ella), porque Pemex no tendrá “salvación” alguna mientras no se modifique, realmente y de fondo, el régimen fiscal que la mantiene exprimida fiscalmente, asfixiada en lo financiero y endeudada hasta la coronilla para poder cumplir con la exorbitante cuota que le han impuesto.

Desde la impresionante plataforma Bicentenario, ahora “estacionada” en aguas tamaulipecas, el inquilino de Los Pinos aseguró que Pemex “alcanzó ya una tasa de más de ciento por ciento en la restitución de reservas probadas, con lo cual se garantiza la producción permanente de hidrocarburos, su viabilidad de largo plazo, y con ello que siga siendo palanca para el desarrollo nacional. Esto es algo que no habíamos podido decir (los mexicanos) en los últimos 30 años. Esta es una de las metas más trascendentales de la empresa en varias décadas. Yo no sé cuándo fue la última vez que Pemex tuvo una tasa de reposición del cien por ciento de reservas. Quizá nunca, o quizá se alcanzó a finales de la década de los setenta, para no volverse a alcanzar nuevamente” (La Jornada, José Antonio Román).

Si es correcto lo que Calderón anunció, en cuanto a reposición de reservas (si la memoria no falla, la misma notificación victoriosa fue hecha pública desde tiempos de Ernesto Zedillo), entonces México se mantendría internacionalmente entre los grandes productores petroleros. Así, la nación seguiría exportando crudo, importando productos refinados, dilapidando el dinero producto de las ventas de oro negro y exprimiendo, asfixiando y endeudando a la empresa más importante del y para el país. Lo anterior, porque el aviso del inquilino de Los Pinos no conlleva modificación alguna a la política petrolera-fiscal seguida hasta el momento, ergo, Pemex ni de lejos está “salvada”.

Han sido los dos gobiernos panistas los que mayor saqueo han practicado, vía fiscal, a las finanzas de Petróleos Mexicanos. Alrededor de 5 billones de pesos en una década, la blanquiazul, dilapidados en servicios personales, onerosísimos contratos con trasnacionales del ramo que de tiempo atrás zopilotean a la industria nacional con la venia de los funcionarios gubernamentales y demás gracias totalmente improductivas para la República y para el “salvamento” de la paraestatal. Más reservas equivalen a mayores exportaciones de crudo, lo que a su vez implica mayores ingresos para Pemex, los cuales serán igualmente exprimidos por la Secretaría de Hacienda para gastarlos en las mismas barbaridades que hasta ahora. Entonces, ¿realmente se salvó Pemex y se recuperó su “viabilidad de largo plazo”? Dudoso.

La Auditoría Superior de la Federación nos ilustra al respecto (revisión de la Cuenta Pública 2010): “el régimen fiscal de Petróleos Mexicanos (incluidos sus organismos subsidiarios) si bien se ha modificado no ha logrado mejorar su situación financiera, debido a que se han reportado pérdidas, excepto en 2006, en sus estados financieros consolidados al 31 de diciembre de 2005 a 2010, lo que ha sido influido también por la operación de esas entidades… De 1938 (año de la expropiación cardenista) a 1984 el importe total anual de los impuestos, derechos y aprovechamientos pagados por Pemex y sus organismos subsidiarios no tuvo representatividad en relación con el producto interno bruto. A partir de 1985 comenzó a incrementarse la carga tributaria al igual que la proporción respecto al PIB, al pasar de 0.1 por ciento ese último año a 7.2 por ciento en 2010”.

Han sido los dos gobiernos panistas los que, vía tributaria, han exprimido a Pemex en mayor medida. Con Vicente Fox el saqueo (contribuciones y aprovechamientos pagados por Pemex y sus organismos subsidiarios) equivalió, como promedio anual, a 5.5 por ciento del producto interno bruto, y con Felipe Calderón llegó a 7.12 por ciento (hasta 2010). Para dar una idea de la magnitud, en el sexenio de Ernesto Zedillo (que no se caracterizó precisamente por su defensa del petróleo mexicano), por el mismo concepto, tal promedio anual fue de 2.6 por ciento del PIB; con Carlos Salinas de Gortari de 0.63 por ciento, y con Miguel de la Madrid, de 0.12 por ciento. Cuando José López Portillo administraba la “abundancia” petrolera, tal indicador no tuvo representatividad en el PIB.

Entonces, abundancia, lo que se llama abundancia petrolera, se ha registrado durante los dos gobiernos panistas, y a cambio el desempleo ha crecido, la pobreza se incrementa, el bienestar de los mexicanos ha caído y el “crecimiento” económico en ese lapso a duras penas roza el 2 por ciento, con ganas de aminorar. En tiempos de Fox (seis años), de las finanzas de Pemex la Secretaría de Hacienda se quedó con 2.62 billones de pesos (ganancias totales más un plus); en los de Calderón (cuatro años, hasta 2010) la propia Hacienda ha retenido alrededor de 2.5 billones, monto que fácilmente se aproximará a los 4 billones al cierre de su estancia en la residencia oficial. Pero, asegura el actual inquilino de Los Pinos, él “salvó” a Pemex y “recuperó” su “viabilidad de largo plazo”. ¿En serio? Sin reforma fiscal de real y de fondo, que obligue al gran capital a pagar impuestos, la paraestatal está condenada, con o sin reposición de reservas.

Las rebanadas del pastel

Si de aberraciones en Pemex se trata, va la siguiente denuncia de un grupo de sus trabajadores: “más de 100 integrantes de la Dirección de Tecnología y Procesos de Información corren el riesgo de que esta semana les sea negado el acceso a las instalaciones de la paraestatal y se les informe que están despedidos (otros, jubilados anticipadamente). Este grupo especializado en sistemas de información y comunicaciones cuenta en promedio con 15-20 años de servicios y son la cuota necesaria para darle suficiencia a las contrataciones de los jóvenes panistas (con Abraham Galán Ramírez, la “debilidad” de Juan José Suárez Coppel, a la cabeza), que se están embolsando 30 millones de pesos anuales en salarios. Algunos de los nombres y sus ingresos de las recientes contrataciones: Ninfa Zamora, economista y hermana del finado subsecretario de Gobernación, 2.2 millones de pesos; Salvador de la Mora Real, 1.8 millones de pesos; operador del director de la reorganización, Ernesto Galván, sin profesión, 1.8 millones de pesos; Rosaura Denegre Vaught, ex diputada del PAN, 1.8 millones de pesos. En cambio, a todos los que no tenemos filiación panista ni padrino panista nos mandan a la calle, con todo y nuestros 15-20 años de experiencia en este sector de Pemex”.

cfvmexico_sa@hotmail.com





23 feb 2012

México SA
Estercolero y cuenta pública

Calderón: $749 mil por hora

Hacienda, SCT, Pemex y más



Carlos Fernández-Vega

Un verdadero banquete de mugre, por decirlo suave, es lo que encontró la Auditoría Superior de la Federación durante su revisión de la cuenta pública 2010. Donde fiscalizó a la primera brotó pus; de las cuentas del inquilino de Los Pinos para abajo: sobregiros, opacidad, desvío de recursos para rescatar” a los amigos del régimen, “guardaditos”, subejercicios, pérdidas para el erario por negocios privados con bienes de la nación, sobrecostos para beneficiar a consorcios trasnacionales, tesorerías paralelas, cifras infladas y faltantes, “caja chica” por 332 mil millones, brutal incremento de la deuda pública (“crece a un ritmo nueve veces mayor al de la economía”), gastos inflados para la “celebración del Bicentenario” (con la E$tela de Lu$ a la cabeza), y tantas otras bellezas, sin olvidar las gracias del Legislativo, el Judicial y los gobiernos estatales. Siete de cada diez auditorías practicadas al gobierno federal registraron cifras que de plano no cuadran. He allí las prometidas “manos limpias”.

Cada año se escucha el discurso celebratorio por contar con un “presupuesto histórico”. Billones de pesos de gasto público “para el bien de los mexicanos”. Sin embargo, revisión tras revisión de la cuenta pública, crece el número de anomalías, desvíos, subejercicios y conexos que en nada benefician a los dueños originales de esos dineros pero sí, y crecientemente, a quienes los manejan. “Presupuesto histórico” destinado a pagar la ya billonaria nómina burocrática (33 centavos de cada peso se destinan a tal fin, oficialmente), el monárquico tren de vida de los funcionarios, la voluminosa cuan creciente deuda pública (se paga débito para contratar más débito, en un circuito interminable), los caprichos del inquilino de Los Pinos y banda que lo acompaña, y al final de cuentas de lo “histórico” quedan disponibles, en el mejor de los casos, 10 centavos de cada peso para cuestiones productivas, si es que finalmente no los utilizan para otra cosa.

No es, pues, cuánto sino cómo se gasta, y para el caso del panismo en el gobierno (Fox y Calderón) el manejo de los recursos públicos es un verdadero desastre, aderezado con creciente discrecionalidad y corrupción, a tal grado que los blanquiazules han hecho la hombrada de superar a su maestro tricolor. El problema es que nada pasa: subejercicios, sobregiros, desvíos, “guardaditos” y conexos, y nada sucede, pues al año siguiente repiten el numerito y lo mejoran. Allí está el caso del inquilino de Los Pinos, quien en 2010 gastó 6 mil 479 millones de pesos en “comunicación social”, monto tres veces superior al legalmente autorizado por la Cámara de Diputados.

Más allá de la ínfima calidad de los “mensajes” y “anuncios” transmitidos por Los Pinos y de que el inquilino de la residencia oficial contrató tiempos comerciales antes de utilizar tiempos oficiales en los medios privados de comunicación electrónica, esos 6 mil 479 millones de pesos consumidos en “comunicación social” equivalen a 1.7 veces el presupuesto anual (2011) de la Secretaría del Trabajo; 1.3 veces el de la Secretaría de la Reforma Agraria; 1.6 veces el de la Secretaría de Turismo; cinco veces el de la Secretaría de la Función Pública (que supuestamente debe vigilar y evitar asaltos como ese); 1.65 veces el del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y 38 por ciento del autorizado al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt. En 2011, el susodicho erogó, cada 24 horas, 17.75 millones de pesos para sus promocionales, o si se prefiere 740 mil pesos por hora.

También se utilizaron recursos públicos originalmente destinados a los programas de vivienda para “inversiones en capitales y bonos de dudosa calidad, por lo que es recomendable la revisión de la legislación, a fin de evitar la especulación con recursos públicos”, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, que ha documentado el “comportamiento inercial del gasto corriente” y “ha observado de manera constante que los proyectos de infraestructura, en un gran número de los diversos entes auditados, han presentado modificaciones recurrentes respecto de las previsiones originales. Esto se ha traducido en incrementos sustanciales en los montos de inversión, y aumento en el plazo de contratación, ejecución y puesta en marcha. Los efectos de esta problemática conllevan repercusiones sociales y económicas que afectan, en primer término, a la sociedad, al no contar oportunamente con los beneficios de las obras, y al erario, ante la generación de sobrecostos, en relación con los presupuestos autorizados”.

En materia de deuda pública, la ASF documentó que la correspondiente al gobierno federal creció “a un ritmo nueve veces mayor al de la economía”, mientras la relativa a estados y municipios aumentó casi 43 por ciento. A ese barril sin fondo que se conoce como “rescate bancario” (Fobaproa-IPAB) se han destinado 712 mil millones de pesos, y aún faltan por cubrir 769 mil millones (“el costo total equivale al presupuesto de 58 años para combatir la pobreza”), mientras las grandes empresas (muchas de ellas asociadas a todo tipo de “rescates” con recursos públicos) concentraron 75 por ciento de la devolución de impuestos).

Con Ernesto Cordero en Hacienda, esta dependencia del Ejecutivo “ocultó información y no detalló el destino de 45 mil 377 millones de pesos en 2010”. Con Juan Molinar Horcasitas en la silla principal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, se concesionó (por 20 años, renovables) la red de fibra oscura de la Comisión Federal de Electricidad. Los “ganadores” de tal concesión fueron Megacable-Televisa-Telefónica (asociadas en una sola empresa), lo cual lejos de generar beneficio al Estado mexicano le provocó una pérdida de 4 mil 548 millones de pesos. De hecho, la SCT, con Molinar, “concesionó la red a pesar de que conocía la no conveniencia de otorgarla”. Y allí está, también producto de Molinar Horcasitas, el estercolero de la licitación 21.

No se puede dejar a un lado a la Secretaría de Economía, con generosas concesiones mineras al capital privado (en el mejor de los casos, por cada peso que por este concepto entra –se supone– al erario, los magnates se llevan 85 pesos). Tampoco a la Secretaría de Energía y a Petróleos Mexicanos: “los contratos de servicios múltiples en los que participan consorcios privados para la explotación de gas en la cuenca de Burgos, tuvieron en 2010 un sobrecosto de 13 por ciento y una producción por abajo de 30 por ciento con respecto a los contratos tradicionales con los que Pemex”. Y CFE: lo suyo es sobrefacturar, y cada bimestre cobra más.

Las rebanadas del pastel

En fin, no caben en este espacio todas las barbaridades del foxismo y del calderonismo, pero se pueden sintetizar así: gobiernos blanquiazules, sinónimo de atraco a la nación.

cfvmexico_sa@hotmail.com






7 feb 2012


México SA
Chepina: ¿arrasó?

EC: por 6 mil pesos

Uno de cada cuatro


Carlos Fernández-Vega


Lo mejor de la elección interna del PAN es que Ernesto Cordero mordió el polvo, y ahora tendrá que conseguir una chamba de 6 mil pesos para poder pagar el crédito de su casa y del coche, así como las colegiaturas de sus niños, y de paso los dientes de su comercial televisivo. Lo peor, que ante la aplastante evidencia, la dirigencia blanquiazul fingió no darse cuenta de que la verdadera, única y ostentosa triunfadora del proceso no fue Josefina, sino la abstención, pues de cada cien militantes y adherentes sólo 27 acudieron a las urnas, según cifras oficiales. Tal balance obligaba a la dupla Gustavo Madero-José Espina a desechar el ejercicio dominical y, por ende, a convocar a un nuevo proceso. Que apenas 27 por ciento del universo de votantes blanquiazules decida quién es el ungido, no es precisamente una muestra democrática.

Se supone que el único objetivo de las campañas de los tres tristes precandidatos panistas –todos sobrinos de Vicente-Calderón– fue convencer a la militancia y a los adherentes de ese partido político para que se inclinaran por alguna de las tres fórmulas registradas, sensibilizarlos y convencerlos de que sus respectivas propuestas eran las mejores, la neta del planeta. Pero resulta que la multimillonaria “inversión” que hicieron Hugo, Paco y Luisa, en el mejor de los casos, sólo persuadió a uno de cada cuatro ciudadanos vestidos de blanco y azul, algo que ni lejanamente permite afirmar que “la jornada electoral interna del PAN fue un éxito” (José Espina dixit).

Información del Comité Nacional de Elecciones del PAN revela que el padrón de ese partido político suma, en números cerrados, un millón 800 mil militantes y adherentes. Oficialmente, a las urnas del ejercicio dominical acudieron 485 mil, uno de cada cuatro. La media nacional para elección presidencial es dos de cada cuatro. Los resultados difundidos por la dirigencia blanquiazul la noche del pasado domingo aseguran que Josefina Vázquez Mota “arrasó” con 54 por ciento del total de sufragios emitidos, con 264 mil 500 votos. Sin embargo, si se contrasta con el inventario total de votantes, tal proporción se desploma a 14.7 por ciento. Entonces, eso de que “arrasó” no precisamente se apega a la realidad.

Lo mismo en el caso del otrora sonriente Ernesto Cordero. La información oficial asegura que este carismático cuan convincente panista obtuvo el segundo lugar, con 39 por ciento de los sufragios (190 mil 722). Si se considera la totalidad del padrón blanquiazul, el filósofo de los 6 mil pesos apenas alcanzó, con todo y el descarado apoyo de Vicente-Calderón, 10.5 por ciento. Y para el señor de los permisos (para Televisa, desde luego) oficialmente se le reconoció 6.1 por ciento de los votos emitidos (29 mil 870). Contrastado con el padrón en su totalidad, tal proporción de milagro llegó a 1.6 por ciento, en números cerrados.

Si la cúpula blanquiazul fuera mínimamente objetiva, reconocería que el balance anterior, con las propias cifras panistas, es aterrador: dirigencia que no dirige, militantes que no militan, y adherentes que no se adhieren, todo ello más allá del cochinero y de la sólidas tácticas priístas utilizadas en el referido proceso electoral interno (acarreo, padrón rasurado, madruguetes, y demás bellezas). Entonces, si esa es la forma en que el partido en el gobierno pretende “mostrar músculo”, pues nada mal le caería una fuerte dosis de vitaminas, aderezada con una tanda de autocrítica.

A mediados del año pasado, el dirigente nacional panista (así le llaman), Gustavo Madero, informó que el PAN “tiene plenamente contabilizados un millón 759 mil 534 militantes activos y adherentes en todo el país, de acuerdo con su Registro Nacional de Miembros para el proceso 2012”. Detalló que tal padrón se integra de la siguiente forma: un millón 461 mil 458 adherentes y 298 mil 76 militantes activos en todo el país. La crónica periodística de entonces puntualizaba que el tal Madero, “acompañado por la secretaria general del partido, Cecilia Romero, y del director del Registro Nacional de Miembros, Iván Garza Téllez, recibió el documento (el padrón actualizado), del que dio fe el notario público Juan José Barragán Abascal”.

Dos días antes de la votación dominical, el propio Madero adelantó que “sólo 22 por ciento del padrón de militantes decidiría quién será su candidato presidencial en la primera vuelta de sus comicios, pues se prevé la participación de 400 mil militantes y adherentes del padrón total que es cercano a un millón 800 mil”. Pero, advertía el presunto dirigente, “no hay que espantarse, pues aun con estas cifras se registrará una participación histórica de más de 60 por ciento de sus miembros activos y 30 por ciento de los adherentes, por lo que los comicios sí son representativos”.

Felizmente pueden contrastarse hechos con declaraciones, resultados con discursos, en un país en el que éstos últimos son la norma de gobierno. Y como discursos son los que sobran, ni tardo ni perezoso Gustavo Madero agarró el micrófono y se aventó al ruedo: “Acción Nacional se reafirma como el único partido verdaderamente democrático; nos sentimos orgullosos; esta jornada demuestra que las panistas y los panistas sabemos dialogar, sabemos debatir, pero lo más importante, sabemos construir democráticamente procesos electorales dignos y plenos de nuestro partido; este proceso movió almas, encontró al partido con la ciudadanía y logró generar una pasión necesaria para encender los motores de la participación política rumbo al triunfo del primero de julio con un tercer gobierno, encabezado por Josefina Vázquez Mota”. Así es: “movió almas”, “generó pasión” y “encendió motores” en uno de cada cuatro blanquiazules.

Por su parte, Josefina Vázquez Mota asegura que con su “arrasadora victoria” comienza “un nuevo camino para derrotar al verdadero adversario de México, Enrique Peña Nieto”. En realidad debería comenzar “un nuevo camino” para convencer a la pasiva militancia panista y a los somnolientos adherentes, porque con el potencial demostrado el domingo no llega ni a la esquina.

Por lo demás, Chepina rubricó así su “triunfo” y perfiló la independencia de su campaña: “al señor presidente y a Margarita, mi gratitud, mi cariño y mi lealtad”.

Las rebanadas del pastel:

El plazo de quiebra vence en tres días, y el gobierno calderonista no hace más que matar cualquier posibilidad de que Mexicana de Aviación vuelva al aire y 8 mil 500 trabajadores a sus empleos. No fuera el caso de una trasnacional española o de la empresa de algún Forbes autóctono, porque de inmediato se quitaría hasta los chones.

cfvmexico_sa@hotmail.com