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5 feb 2011


Izquierdas: la ira de los pueblos



Gustavo Gordillo/ VI


Valdría la pena poder tomar distancia y observar para extraer lecciones las movilizaciones sociales que hoy ocurren en Medio Oriente. Si uno las observa desde una perspectiva regional evocan la manera como fueron cayendo uno tras otro los regímenes comunistas de Europa del este en los 80, o más aún los regímenes militares en América del Sur. Todos esos regímenes brutales que infligieron por un largo periodo sufrimientos inconmensurables a sus pueblos, parecían indestructibles.

Su caída fue resultado de una combinación de desgaste e insensibilidad gubernamental, deterioro profundizado en las condiciones de vida de la gente, corrupción desbocada, presión internacional y en buena medida, de rupturas entre las elites dirigentes. A pesar del empuje de sus sociedades era claro que se trataba de sociedades desestructuradas que muy poco a poco han venido cohesionándose y de elites opositoras inmaduras y poco capaces para gobernar. No es extraño entonces que el personal político del antiguo régimen (en casi toda Europa del este) o los partidos políticos del periodo democrático previo (en Sudamérica) hayan llenado el vacío de gobernabilidad a la caída de los regímenes dictatoriales.

Con este trasfondo de las transiciones en otras regiones podemos obtener algunas lecciones de las movilizaciones en el mundo árabe.

La dictadura o el autoritarismo se tolera por la mayor parte de la población –siempre los disidentes serán encarcelados, exiliados o asesinados– hasta que se combina con impunidad, falta de oportunidades, carestía y cinismo. No deja de ser sintomático que una de las contribuciones mayores de wiki-leaks en Túnez fue un reporte de la embajada estadunidense describiendo una cena que organizó la hija del dictador y su marido donde el postre de helado que se sirvió había sido traído en avión desde un resort turístico francés.

Un régimen autoritario o dictatorial cae en el momento en que el ejército decide que no vale la pena embarcarse en una represión generalizada. Rachid Ammar el general en jefe del ejército tunecino rehusó abrir fuego contra los manifestantes y con ello precipitó la caída del dictador.

Ningún pueblo es genéticamente o culturalmente ajeno a las aspiraciones democráticas. El argumento clásico con la que algunos países desarrollados han defendido dictaduras como las que ahora se tambalean había sido la inmadurez del pueblo que podría ser presa fácil de comunistas en otras épocas o de fundamentalistas islámicos ahora.

El heroismo tiene casi siempre actores insospechados. Un joven de 26 años hermano de nueve y en un hogar dirigido por una madre abandonada, agraviado se inmola y prende literalmente fuego en la pradera tunecina. Un grupo de jóvenes internautas organizados en la movilización estudiantil egipcia se convierte en el centro organizativo de las movilizaciones recientes. E n todos los casos Twitter, Facebook, los celulares y la radio han sido mecanismos de trasmisión y multiplicación de convocatorias a la movilización.

En Egipto el país más poblado del mundo árabe y la pieza clave en Medio Oriente se juega el destino de esta región. Las movilizaciones han sido ejemplares ganando cada vez más adeptos. Las elites coinciden en la necesidad de terminar el régimen Mubarak pero difieren en los tiempos: ahora o en unos meses. La cúpula militar se balancea de un lado a otro: tolerando la agresión de los civiles el miércoles o protegiendo a los manifestantes ayer viernes. Venderá caro su apoyo.

Pero si tomamos una perspectiva más amplia estas movilizaciones evocan otra época histórica. El axial año de 1968. Si entonces el eje de la movilización juvenil fue la rebeldía frente a las viejas costumbres, hoy el eje es la ira contra las terribles condiciones que sufren los jóvenes. Si entonces el contagio democrático fue a través de la música y la cultura, ahora lo es además por las telecomunicaciones.

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13 nov 2010


Izquierdas



Gustavo Gordillo/ I


El nuevo newspeak “democrático” propone lo que resume toda su sabiduría: así es la política. A eso le llaman pragmatismo. La visión dominante define la política como un mercado político en el cual se intercambian ofertas electorales ante demandas ciudadanas. Los partidos políticos se comportan como empresas que buscan maximizar sus ganancias. En vez de programas coherentes e integrados presentan ofertas –a la manera de listas de supermercado– que buscan captar consumidores que no ciudadanos. Se vende como si fuera un producto, la política, para lo cual se acude a dos instrumentos mercadotécnicos: la publicidad y las encuestas. Las empresas que proporcionan ambos servicios construyen la visión dominante para justificar su cinismo conservador, garantizando que “a la gente se le dé lo que quiere”.

En contra de los intereses de este mercado monopólico está la participación amplia y razonada de los y las ciudadanas. Las izquierdas deben comenzar por liberarse de ese newspeak, confrontando la política como mercado con la política de convicciones como conjunto de valores que se encarnan en actos de gobierno. Porque, por otra parte, la izquierda partidista tiene que asumirse no sólo como oposición sino también como gobierno que ha sido, que es y que desea serlo en el futuro.

Hace 30 años la discusión central en las izquierdas era sobre los medios para alcanzar el poder queriendo con ello poner a discusión si la lucha armada –“en determinadas condiciones”– era considerada un medio legítimo en la izquierda. Se decía que importaban los objetivos no los instrumentos. Hoy, las izquierdas deben preguntarse si todos los medios legales para acceder al poder son igualmente legítimos. Otra vez se dice que los instrumentos no importan, sino los objetivos. Como si medios y objetivos no formaran parte de una visión integral. Pero algo tiene que marcar la diferencia entre las izquierdas y las derechas. La diferencia no se sitúa sólo en el ámbito discursivo sino precisamente porque las palabras sí tienen efectos directos y porque la izquierda ya ha gobernado en varias entidades federativas, el discurso político de la izquierda tiene que estar construido desde la experiencia de ésta como gobierno. La pregunta clave que debe responder para confrontar a las derechas es: ¿qué significa un gobierno de izquierda? De las varias entidades federativas donde ha gobernado sólo en dos ha habido continuidad y un perfil claro de izquierda: Michoacán y, sobre todo, el Distrito Federal. También en el Congreso –en la Cámara de Diputados como en el Senado– ha tenido representación, si bien minoritaria, y desde luego la representación mayoritaria en la Asamblea Legislativa del DF. Aquí nuevamente la pregunta sería qué ha sido diferente entre legisladores de izquierda y de derecha. Y también los notorios fracasos en Zacatecas y Guerrero obligan a que esa izquierda asuma sus errores y saque lecciones de los mismos.

El pragmatismo puede ser una mala palabra por dos razones: porque identifica pragmatismo con visión de corto plazo o con el abandono de una propuesta de transformación en aras de un simple acomodo en el status quo. Pero quienes han gobernado y aspiran a gobernar lo hacen con una dosis importante de pragmatismo, es decir de capacidad para encontrar en una coyuntura concreta los vínculos y las convergencias necesarias para impulsar una visión de largo plazo.

La discusión por tanto en la izquierda no es entre pragmáticos y doctrinarios, sino entre visiones de largo plazo que recurren a métodos pragmáticos.

En los próximos artículos elaboraré alrededor de estos temas. Tomo nota de los comentarios de Rolando Cordera (31/10/10) en estas páginas, respecto a mi artículo del 30 de octubre pasado. Una larga costumbre de deliberación pública me une con Rolando, de suerte que con ese mismo espíritu le responderé a sus objeciones en mis siguientes artículos.

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29 may 2010


Agravios e impunidad



Gustavo Gordillo

El trato desigual en el manejo de temas de justicia se enseñorea en el país. Sin ser exhaustivo quiero recordar algunos casos que encierran gran simbolismo por la injusticia e impunidad que transportan. Los próximos 4 y 5 de junio los padres de familia de los niños muertos en la guardería de Hermosillo realizarán varios actos que van desde una vigilia en el Ángel de la Independencia y otros en Hermosillo y varias ciudades de México, donde se arrojarán al aire globos blancos. Los padres de Martín y Bryan Almanza Salazar, que resultaron muertos en un tiroteo en Tamaulipas y responsabilizan de ello a militares, reclaman justicia. Está el caso también de Valentina Rosendo Cantú, a sus 17 años violada y secuestrada por militares en 2002. Están los casos de Ignacio del Valle, Felipe Álvarez, Héctor Galindo, además de nueve personas del Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), presos y acusados de secuestro equiparado”. También es de mencionar el caso de los dos desaparecidos del EPR Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desde hace tres años. Está también el caso de Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo, estudiantes del Tec de Monterrey abatidos en un fuego cruzado. Y luego los dos activistas asesinados en Copala, Oaxaca, Beatriz Cariño y Jyri Jaakkola.

Esta lista está incompleta a juzgar por lo que acaba de plantear Amnistía Internacional. En México aumentaron las denuncias por desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, tortura, malos tratos y uso excesivo de la fuerza, perpetrados por miembros del Ejército en las tareas policiales y por las policías federales, estatales y municipales, sostiene AI en su informe 2010: El estado de los derechos humanos en el mundo. A este panorama de suyo terrible habría que añadir un dato revelador del Estado de México pero seguramente generalizable: 55 por ciento de las 350 detenciones realizadas en promedio al mes por la PGR son de jóvenes de entre 20 y 27 años de edad.

Cuánto se parece todo esto cuando lo comparamos con los dos casos más sonados recientemente, a lo que hace siglos planteaba Alexis de Tocqueville: El antiguo régimen se exhibe aquí por entero: “regla rígida y práctica blanda; ese es su carácter... Los hombres del 89 habían derribado el edificio, pero sus cimientos habían permanecido incólumes en el alma misma de sus destructores”.

Se debe ser absolutamente claro. Deseo que Diego Fernández de Cevallos regrese sano y salvo al seno de su familia. Los familiares de DFC sin duda pasan por una terrible prueba como antes ya han experimentado tantos y tantas que han sufrido un secuestro. De ahí la solidaridad con el dolor de los allegados a DFC. También sería aceptable el resultado inédito e inaudito del caso Paulette si con ello se evitó culpar a inocentes y al mismo tiempo no se encubrió a nadie.

Aceptado el valor de esa vida que está secuestrada no puede uno menos que señalar que este noble propósito se está buscando lograr a cambio del reclamo de los secuestradores que implican de suyo una severa cesión de la soberanía del Estado. No se puede ignorar ni minimizar las consecuencias de esta virtual rendición del Estado mexicano. Como tampoco se puede dejar de observar el enorme despliegue de recursos, tiempo y esfuerzo que se dedicó al caso Paulette y que en cambio brillan por su ausencia en la mayoría de los casos documentados como enormes injusticias.

Al ver el panorama difícil y a veces desolador no deja de hechizarme nuevamente Axkaná el consejero aúlico del General Aguirre de la gran novela de Martín Luis Guzmán quien decía sobre las clases ricas: “Fíjate en la sonrisa de las gentes decentes. Les falta a tal punto el sentido de la ciudadanía, que ni siquiera descubren que es culpa suya... lo que hace que la política mexicana sea lo que es”.

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6 mar 2010


Los tontos son otros



Gustavo Gordillo

La democracia es tonta por no aprovechar talentos políticos, dice el titular de la Secretaría de Educación, Alonso Lujambio. A reserva de reflexionar más y en otra ocasión sobre los talentos políticos desperdiciados, ¡vaya manera de apoyar al presidente Calderón en su iniciativa de reforma política!

Pero si se trata de apoyos, el tema crucial del momento ha sido el acuerdo escrito –para evitar una coalición opositora en el estado de México– entre los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) y los gobiernos federal y estatal representados por sus respectivos secretarios de Gobernación. No deja de ser paradójico que quienes llamaron contranatura a las alianzas electorales entre el Diálogo para la Reconstrucción de México (Dia) y el PAN, anunciadas y formadas a la luz pública con propósitos explícitos y conducentes a la alternancia democrática, se vean envueltos ellos sí en acuerdos en lo oscurito que con mayor propiedad podrían ser llamados antinatura. Este acuerdo implica el intercambio de apoyos legislativos del PRI a iniciativas presidenciales a cambio de la inactividad partidista del PAN para evitar poner en peligro la hegemonía tricolor en el estado de México.

Llaman la atención tres hechos. Uno: el ejercicio del chantaje político como forma de acceder al poder que ha exhibido la cúpula priísta. Dos: el cortoplacismo en el que se ha colocado el gobierno federal, al acceder con total inocencia a un acuerdo que de haberse llevado a cabo implicaba resolver un problema presupuestal a cambio de prácticamente entregar el poder en un estado crucial para el futuro del país. Y tercero: el enorme desprecio a los intereses de la ciudadanía mostrado por un sector importante de la clase política. Miren que intercambiar cacicazgo político a cambio de aumentar los impuestos. ¡Qué vergüenza!

Por otra parte las iniciativas de reforma política presentadas por el PRI y el Partido de la Revolución Democrática en respuesta al enviado por el presidente Calderón expresan las distintas dinámicas excluyentes que han llevado hasta el momento a la parálisis política. El mensaje central de las fuerzas políticas es que las grandes reformas –en función de las distintas visiones que las animan– aguardan una mayoría monocolor.

Estos acontecimientos me recuerdan las novelas de Leonardo Sciascia, el biógrafo no sólo del poder mafioso italiano, sino del poder tout court. De su obra resalta El caso Aldo Moro, un análisis a partir de fuentes documentales de la dinámica que llevó al principal político italiano de los años 70 del siglo pasado, Moro, de la convocatoria a un compromiso histórico entre la Democracia Cristiana y el Partido Comunista, a su secuestro por parte de un grupo terrorista, a la actitud indolente y finalmente cómplice de la cúpula democristiana.

Todo Modo, novela clave de este autor siciliano, se desarrolla en un monasterio convertido en hotel administrado por el padre Gaetano, quien dirige una serie de retiros espirituales a los que asiste un buen número de políticos, empresarios, comunicólogos y administradores públicos. La clave de la novela está en el comienzo, cuando el pintor agnóstico cronista de esta novela compara el universo kantiano, “una cadena de causalidades suspendidas de un acto de libertad”, con el universo pirandelliano, “una diuturna esclavitud en un mundo sin música, suspendido de una infinita posibilidad: la intacta y apacible música del hombre solo”. La trama transcurre en medio de tres asesinatos. Pero la discusión más profunda, después de un diálogo entre el comisario que investiga los crímenes y el pintor, es resultado de su propio soliloquio: “eran muchas las cosas que había perdido de vista, los cambios de los que no me había dado cuenta. Y no sólo yo: toda la gente que encontraba cada día se hallaba en idéntica condición: ministros, diputados, profesores, artistas, financieros, industriales: lo que suele llamarse la clase dirigente. ¿Y qué dirigía en realidad? Una telaraña en el vacío, la propia y frágil telaraña, aunque sus hilos fueran de oro”.

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26 dic 2009




Es un honor ser ciudadano del DF



Gustavo Gordillo

“Nosotros, el obispo Eamonn Walsh y el obispo Raymond Field, hemos informado (el jueves por la noche) al arzobispo Diarmuid Martin que hemos presentado nuestra dimisión el papa Benedicto XVI como obispos auxiliares del arzobispado de Dublín”, precisaron en un comunicado publicado en la página de Internet de la diócesis de la capital irlandesa. “Mientras celebramos la fiesta de Navidad, el nacimiento de nuestro Señor, el príncipe de la paz, nuestra esperanza es que nuestra acción pueda ayudar a devolverles la paz y la reconciliación de Jesucristo a las víctimas/supervivientes de estos abusos sexuales”, añadieron a la vez que reiteraron sus excusas a los afectados. Ya Soledad Loaeza se ha referido a este tema el jueves pasado aquí en La Jornada. Así, mientras un escándalo más explota en el seno de la Iglesia católica –otros muchos han estalla en varias iglesias y en varias partes del mundo–, Norberto Rivera, Onésimo Cepeda –ese increíble síndrome de la mezcla entre lo público y lo privado– y la CEM se permiten darnos clases de moral a los habitantes de esta ciudad.

Las modificaciones aprobadas en la Asamblea Legislativa al Código Civil del DF constituyen un evento histórico por partida doble. La más inmediata y significativa en la vida de muchas y muchos homosexuales y lesbianas es la posibilidad de cristalizar su amor a través de una convivencia que, legalizada como ahora será, pueda hacer uso de los derechos que existen para las parejas, incluyendo la adopción, que hasta el momento les han sido negados. La “unión libre entre dos personas” no hace apología de ninguna forma específica de preferencia sexual, de amor o de convivencia. Como la despenalización del aborto y la lucha por el derecho a decidir no aboga por el aborto. En ambos casos lo que se tiene en común es el propósito de extender derechos y libertad a quienes por discriminación o desigualdad han sido privados de ésta y de aquéllos.

La manera soez con que se refirieron a la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo tanto el cardenal Rivera como otros dignatarios de la Iglesia católica y la campaña que han instrumentado en muchas entidades federativas contrarias al derecho a decidir sólo confirma la tendencia histórica de esta institución a apoyar sistemáticamente las causas iliberales. Es este núcleo duro de la restauración conservadora el que se mueve activamente para asegurarse de que el próximo Presidente de la República en 2012 sea tan conservador y regresivo como los últimos dos, pero quizás con un sentido de eficiencia de la cual han carecido.

La presencia del gobernador Enrique Peña Nieto en el Vaticano, acompañado por un enorme séquito de obispos y patrocinado por un grupo significativo de empresarios, expresa plásticamente, como señaló Sánchez Rebolledo en estas páginas, una potencial coalición que tiene en común el uso del estado de derecho para favorecer intereses particulares, el ataque frontal al Estado laico y la exclusión de derechos fundamentales para diferentes minorías y, en el caso de las mujeres, mayorías.

Desde ese continente conservador, la difuminación de las fronteras entre lo público y lo privado lo mismo se expresa en los intentos sistemáticos por meterse en las sábanas ajenas dictando reglas de buena moral –mismas que algunos en sus congregaciones violan brutalmente– que en refundar un Estado confesional bajo el velo encubierto de una pretendida defensa de la libertad religiosa.

De ahí que al mismo tiempo que celebramos una libertad recobrada en lo que respecta a los matrimonios de personas del mismo sexo, debemos apreciar la importancia que para la configuración de un polo progresista representa contemporáneamente el tema del Estado laico.

Por lo pronto, como regalo de fin de año y premonición del que viene, quiero decir con orgullo: es un honor ser ciudadano del DF.

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3 oct 2009

Excelente texto de Gustavo Gordillo .

Hace unas semanas yo escribí sobre la necesidad del movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador , de volver a los orígenes y comentaba que si AMLO y sus asesores deciden hacerlo , la penetración en la población sería muy muy importante , por que hoy en día , la gente realemnte desconoce cuales son los postulados que enarbola la izquierda (entiendase de nueva cuenta el movimiento de AMLO ) , por un lado debido a ese linchamiento mediático en su contra , que hace que la gente califique con el mismo racero a todos los militantes de izquierda y que los vea igual que a otros partidos que solo andan en busca del dinero fácil . Lo curioso es que la gente ve igual de corruptos a todos los partidos , pero cuando de votar se trata solo voltean a ver al PRI y al PAN y muy pocos al PRD , precisamente por culpa de esas campañas en contra de las izquierdas .

Por otro lado las pugnas internas que ha desatado la correinte "nueva izquierda" mejor conocida como los "chuchos" , motivadas principalmente por la intromisión de Calderón , que logró coptar a esta corriente interna del PRD .

Para mi gusto se requiere de tres factores para que el movimiento de AMLO tenga éxito (aún más) :

El primero sería terminar con las pugnas internas , para lo cual los chuchos por necesidad y congruencia deben alejarse de Calderón , de quien a pesar de las lambisconerías que todos los días le prodigan , este (Calderón) todos los días les asesta sendos descontones . Esto lo hacen los chuchos por dos razones : 1.- Por buscar el aplauso fácil de los medios de comunicación para que los califiquen de "izquierdistas modernos , negociadores , no violentos , etc. etc. ) y 2.- obviamente por corrupto$$$$ .

En segundo lugar y una vez logrado lo anterior , ahora sí , volver a lo básico y realizar una gran campaña a nivel nacional que le explique a la gente cuales son los postulados de la izquierda ; una vez que la gente se entere que la izquierda busca la igualdad social , salarios justos , la transparencia en el gasto público y en resumidas cuentas , "por el bien de todos , primero los pobres " el resultado será extraordinario , por la simple y sencilla razón de que nadie puede estar en contra de lo que es correcto y menos aún si se les explica de que manera todas estas políticas repercutirán en su calidad de vida .

Ahora bien , sabiendo que en todos lados existe gente sin escrupulos , sin ideales y que sólo están ahí por el hueso , en esa misma campaña explicarle a la gente que habrá cero tolerancia con esas lacras y así minimizamos los efectos de las sabidas campañas mediáticas que despliegan cada que alguien de izquierda se sale del huacal .


Y por último , como bien sabemos , ellos , el PRI , el PAN y los poderes fácticos , tienen a su disposición los medios de comunicación , por lo que será necesario convocar , pero en serio a todos los brigadistas y simpatizantes del movimiento a apoyar la campaña mediática con otra igual pero de boca en boca donde le explicaremos a todo aquel que muestre interés y/o dudas cual es la situación real del país , más allá de lo que televisa y azteca nos dicen todos los días . ( con los que son panistas o priistas por convicción no vale la pena perder el tiempo , ellos ya escogieron partido político como si fuera un equipo de futbol : le serán fieles hasta la muerte , tanto en las buenas como en las malas sin importarles que los estén undiendo en la peor de las desgracias )






Los retos de las izquierdas: combatir los privilegios



IV y último



Gustavo Gordillo



Hay dos vías: o siguen las izquierdas partidistas mirándose el ombligo y tratando de resolver sus pugnas con medidas orgánicas, distribución de puestos y canonjías, o se impulsan articulaciones entre las izquierdas partidistas y sociales con un amplio segmento de la ciudadanía afectada por las crisis económica, de seguridad pública y de representación política.

No puede soslayarse la importancia de reconstruir al PRD después de los conflictos internos que se han reflejado en una aguda caída electoral. Pero pretender realizarla con medidas orgánicas no llevará más que a reacomodos cosméticos sin resolver los problemas de fondo.

Dos iniciativas de cara a la sociedad generarían mejores condiciones para dirimir de manera civilizada esas disputas y sobre todo para fortalecer a las izquierdas en su conjunto.

Por un lado está la construcción programática. He propuesto como eje articulador lo que he llamado el Estado de la sociedad. Esta propuesta postula la necesidad de intervenciones específicas con un propósito central: disminuir las desigualdades y corregir el funcionamiento de los mercados. El hilo conductor de esas regulaciones debe ser combatir los monopolios y contribuir a generar una mejor y más amplia competencia económica.

Pero el Estado de la sociedad se diferencia del Estado burocrático, que propició la captura de recursos por diversos grupos de interés, porque coloca en el centro de su accionar a la ciudadanía. El Estado de la sociedad promovería amplias formas de participación ciudadana buscando rescatar los espacios públicos que han sido crecientemente privatizados.

Ello lleva a colocar la construcción programática en el terreno de lo que Norberto Bobbio denominó la democracia de los modernos. La lucha contra el abuso del poder desarrollándose en dos frentes: contra el poder desde arriba en nombre del poder desde abajo, y contra el poder concentrado en nombre del poder distribuido.

La lucha contra el abuso del poder desde abajo es la lucha por la transparencia y la fiscalización democrática. Es decir, por la rendición de cuentas. Su consecuencia central es acotar el vicioso círculo de la impunidad de los poderosos. La lucha contra el poder concentrado es la lucha contra los poderes monopólicos, tanto en la economía como en la cultura y en la política. El monopolio de la política ha sido, históricamente, la nodriza que alimenta las concentraciones del poder en los otros ámbitos y de manera relevante en el económico.

Dicho de otra manera, la construcción programática de unas izquierdas que están al mismo tiempo tejiendo su propio futuro, busca centralmente combatir privilegios económicos y políticos.

Por otra parte, la construcción programática tiene que estar inserta en el momento actual por medio de la acción política. Con todas las limitaciones que se le encuentren a la reforma petrolera y a las acciones políticas que la acompañaron, esa combinación entre negociación parlamentaria, elaboración de la propuesta por un grupo de expertos y movilizaciones, es probablemente lo más cercano a establecer ese puente irremplazable entre acción política y construcción discursiva.

Cambiar las reglas del juego, sobre todo si están enraizadas en el privilegio y la inercia, requiere de movilizaciones ciudadanas. Y éstas, sin claros propósitos de reformas institucionales, terminan disipándose en el juego del clientelismo o confrontadas sin salida.

El tiempo apremia. La ausencia de izquierdas enraizadas en la sociedad propicia que los estallidos sociales que empiezan a brotar aquí y allá deriven en fragmentación y retroceso. Aquí está el verdadero reto para las izquierdas.

Enfrente, en las derechas, solo hay gente sonriente a quienes, como señalara Martín Luis Guzmán en La sombra del caudillo, les falta a tal punto el sentido de la ciudadanía, que ni siquiera descubren que es culpa suya.

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19 sep 2009


Los retos de las izquierdas: de la audacia




Gustavo Gordillo/ III


Por los 25 años de La Jornada.

Las izquierdas deberían hacer suya como consigna la siguiente frase de Tocqueville: Es casi tan peligroso para la moralidad humana despreciar un prejuicio por las molestias que origina, como abandonar una idea verdadera porque sea peligrosa.

La idea verdadera pero peligrosa hoy es que para que este país salga de su estancamiento, detenga su declive y oriente positivamente la energía social que emerge discretamente, debe acontecer un profundo cataclismo en las relaciones entre las elites y la ciudadanía.

Son necesarias la deliberación programática y la movilización social, para desconcentrar el poder y confrontarlo desde la construcción de abajo.

Las movilizaciones y el debate entre las distintas fuerzas que integran la entretejedura de la sociedad en las últimas décadas obedece claramente a la extenuación del modelo oligárquico apoyado por un Estado patrimonialista. Este modelo se marchita respecto del formato central basado en el entendido de que las clases sociales son conjuntos no homogéneos sino heterogéneos y por tanto no obedecen a un principio automático de unificación, y su construcción alternativa son las redes sociales; al discurso de justicia social que se ve cuestionado desde el espacio de la construcción democrática con el reclamo de mayor participación ciudadana en la toma de decisiones, y al concepto de intervención patrimonialista impugnado desde la reivindicación de plena ciudadanía de los distintos agentes sociales.

Es en este contexto que adquiere gran importancia el diagnóstico y las propuestas que han hecho un grupo importante e influyente de economistas y personalidades, entre quiene se encuentran David Ibarra, Rolando Cordera y Cuauhtémoc Cárdenas. Frente al diagnóstico Carstens, proponen cambiar el foco desde el ámbito del hoyo fiscal al del desempleo y subempleo. Sólo a partir de la necesidad de reactivar la economía y las políticas de empleo es que tiene sentido hablar de una reforma fiscal progresiva.

Apenas ayer un reportaje dimensiona en parte la magnitud de este patrimonalismo exacerbado al revisar cómo se podría rellenar el famoso hoyo fiscal de Carstens, afectando los privilegios de los más poderosos. Sólo por regímenes especiales, señala el reportaje, los ingresos totales serían de 465 mil millones, por devolución de impuestos, 480 mil millones y por baja recaudación, 200 mil millones de pesos. (La Jornada, septiembre 18).

Pero el tema central de quienes proponen “un nuevo curso de desarrollo” tiene que ver con poner en el centro el combate a la desigualdad y en utilizar como mecanismo básico para ello al Estado.

Hace apenas unos años el Banco Mundial presentaba un amplio estudio sobre la desigualdad en América Latina y subrayaba los efectos que ésta tenía en mantener y ampliar la pobreza al reducirse la tasa de crecimiento de la economía y en enfrentar de peor manera los shocks externos por la misma fragilidad fiscal.

La idea de un Estado de la sociedad postula la necesidad de intervenciones específicas para disminuir las desigualdades y corregir el funcionamiento de los mercados. Pero el Estado de la sociedad se diferencia del Estado burocrático, que propició la captura de recursos por diversos grupos de interés; porque coloca en el centro de su accionar a la ciudadanía. El Estado de la sociedad promovería amplias formas de participación ciudadana buscando rescatar los espacios públicos que han sido crecientemente privatizados.

Convertir la propuesta de un modelo alternativo de desarrollo en una coalición de ciudadanos, fuerzas sociales y partidos con miras a 2012 requiere avanzar como lo planteó el coordinador del PRD en la Cámara de Diputados, Alejandro Encinas, por la doble vía de las reformas económicas y de las reformas políticas, es decir, de la reforma del poder.

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