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21 jun 2009


César Nava: del Yunque al PAN

Autor: Edgar González Ruiz

Reaccionarios, fieles a los proyectos de la derecha católica y del sector empresarial, a la vez que corruptos y sumisos al poder, incondicionales de Calderón, así son los personajes que han prevalecido dentro de la clase política del Partido Acción Nacional (PAN).

Uno de ellos es César Nava Vázquez, quien, luego de haber ocupado diversos cargos en ese partido y en el gobierno, es en 2009 candidato a diputado federal en la delegación Benito Juárez.

Entre los cargos que ha ocupado se cuenta el de director jurídico de Petróleos Mexicanos (Pemex). En marzo de 2008, el grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática en la Cámara de Diputados lo acusó de haber participado, como tal, en los negocios ilícitos de Juan Camilo Mouriño con la paraestatal.

En los contratos ilegales que firmó Mouriño siendo funcionario público para favorecer a sus empresas familiares, aparece la firma de uno de los funcionarios de la oficina del abogado general de Pemex, que en ese entonces era el ahora candidato a diputado César Nava.

Asimismo, como publicó Contralínea en diciembre de 2008, la familia de César Nava también estuvo involucrada en un quebranto a Pemex, durante el sexenio pasado, concretamente en beneficio de su suegro.

En círculos de ese partido se da por hecho que Mariana Gómez del Campo, parienta política de Calderón y lideresa del PAN capitalino, ejerció presiones para que, pese a esos turbios antecedentes, Nava no tuviera competencia para lograr esa designación.

Sus propuestas de campaña obedecen a la línea policiaca de Calderón, con consignas como aumentar las penas carcelarias y perseguir a los supuestos delincuentes.

Nacido en Morelia en 1974, José César Nava Vázquez ha hecho su carrera al servicio de Calderón, de quien fue secretario particular durante los primeros años del sexenio, cargo en el que fue reemplazado en 2008 por Luis Felipe Bravo Mena.

Tanto Bravo Mena como César Nava son egresados de la Universidad Panamericana, institución perteneciente al Opus Dei, y los dos han sido señalados también como militantes de la organización nacional del Yunque.

Nava, quien es abogado por esa universidad, dice participar en la política desde los 14 años de edad, en la campaña de Clouthier, y tiene 20 años de pertenecer al PAN. Sin embargo, su compromiso con la derecha se remonta al menos una generación atrás.

En la década de 1970, su padre, César Nava Miranda, fue dirigente del Yunque y encabezó también la Unión Nacional de Padres de Familia (otro grupo derechista), tanto en el nivel estatal (en 1976) como en Michoacán (1975). Fue impulsor de la Confederación Patronal de la República Mexicana y de grupos conservadores, como la Coordinadora Ciudadana y a Favor de lo Mejor.

Nava Miranda fue un enemigo del Estado laico, de las libertades y de las clases populares, promotor de peligrosos grupos de choque. A su muerte, ocurrida el 11 de mayo de 2009, Nava Vázquez asumió el compromiso de “honrar el legado” de su padre y de “estar a la altura de sus zapatos”.

Más aún, Nava Vázquez es esposo de María Covadonga Baños Ardavín, quien a su vez es hija del yunquista Emilio Baños Urquijo, y de una hermana de Bernardo Ardavín Migioni, otro dirigente del grupo secreto. Por añadidura, en la década de 1960, Fernando Baños Urquijo, hermano de Emilio, dirigió el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación, que en esa época fue uno de los membretes del Yunque.

Por otra parte, en muchos casos el ingreso a la política derechista ocurre a temprana edad, sea por relaciones familiares o a través de grupos político religiosos que a su vez funcionan como organizaciones de reclutamiento, adiestramiento y control de organizaciones secretas más poderosas.

Durante su campaña, Nava ha recorrido mercados y otros sitios públicos de la delegación Benito Juárez, donde algunos de sus colaboradores coordinan a un grupo de personas de condición humilde que reciben dinero del PAN para repartir volantes y hacer propaganda a favor del candidato derechista, cuyos intereses y relaciones están en otro medio social.

Son el mismo tipo de personas que en 2006 fueron blanco de la llamada “guerra sucia” derechista y empresarial que los calificaba como “nacos” y “muertos de hambre”. Algunos de ellos, que se declaraban “muy católicos”, afirmaban que en los templos de la zona los inducían a participar en las campañas panistas.

*Maestro en filosofía con especialidad en estudios acerca de la derecha política en México





25 may 2009


Asesinan a dirigente del PRD de Costa Grande y balean a candidato a diputado

EZEQUIEL FLORES CONTRERAS

Chilpancingo., Gro., 25 de mayo (apro).- El candidato a diputado federal por el PRD, Nicanor Adame Serrano, fue objeto hoy de un atentado al salir de su casa, ubicada en la cabecera municipal de Argelia, del que resultó herido de bala.

El atentado contra el aspirante perredista ocurre unas horas después de que las autoridades policíacas reportaron el hallazgo del cadáver calcinado del dirigente perredista en la región de la Costa Grande, Álvaro Rosas Martínez, quien había sido levantado hace 25 días por un grupo armado.

Junto al cuerpo de Rosas Martínez sus victimarios dejaron dos narcomensajes, con la siguiente leyenda:

"Esto te paso por pasarte de verga primo tu familia ya sabe por que te paso esto y esto le va a pasar a todo aquel que se quiera pasar de verga para que aprendan tus hermanos" (sic).

En cara la posterior de la cartulina, el mensaje agregaba: "Por chiva por tu culpa esta preso mingo putos".

Sobre el atentado contra Adame Serrano, autoridades estatales informaron que aproximadamente a las siete de la mañana cuando el candidato perredista salía de su domicilio, ubicado en la cabecera municipal de Arcelia, fue atacado a balazos por sujetos que se desplazaban a bordo de una camioneta de modelo reciente.

Adame sufrió dos impactos de bala en el hombro izquierdo que no ponen en riesgo su vida, según el parte médico.

Sobre el caso de Rosas Martínez, se informó que levantado en Petatlán, al término de una reunión donde fue designado coordinador de campaña del candidato a diputado federal por el tercer distrito, Armando Ríos Piter.

Las autoridades estatales reportaron que el pasado domingo 24 recibieron una llamada anónima que alertó sobre la presencia de un auto tipo Tsuru incendiado en las inmediaciones del paraje conocido como Los Brasiles, cerca de Petatlán.

Al acudir a dicho sitio, la policía encontró en la cajuela del vehículo el cuerpo de un hombre calcinado, y tres credenciales oficiales, dos de ellas a nombre de Álvaro Rosas, así como dos narcomensajes escritos en una cartulina.





Calderón, uno más del montón



Autor: Álvaro Cepeda Neri

Felipe Calderón, ya en el cargo de presidente de la república, cuya tarea consiste en cumplir las obligaciones que como facultades le asigna la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se ha convertido en un presidente más del montón.

Esto a pesar de contar con un expediente –hasta antes de convertirse, con deteriorada legitimidad, en inquilino de Los Pinos, y que en un juego de palabras el columnista Julio Hernández definió como Los Vinos, tiempo en que este mismo tecleador escribía el apellido del panista: Calde-rón–, de haberse formado en la oposición derechista desde casi niño al lado de su padre y hasta su autodestape en Guadalajara al cobijo del ahora defenestrado Ramírez Acuña como un hábil político conservador (pero fiestero, dado a las bohemias con sus amigos, para cantar, charlar y beber).

Ha resultado ser un presidente del montón a partir de su difícil y escandalosa toma de posesión, impugnado por las izquierdas tras su pírrica y cuestionada victoria, más que en las urnas, en el Instituto Federal Electoral, el Tribunal Federal Electoral y por el no ejercicio de las facultades de la Suprema Corte para “practicar de oficio la averiguación de algún hecho o hechos que constituyan la violación del voto público” (artículo 97 constitucional). Parece haber llegado a un nivel de incompetencia que unos califican de miedo a gobernar y que, más bien, es no saber hacerlo: cada vez más se mete en callejones sin salida… o sin más salida que la constitucional: renunciar por causa grave (artículo 86).

Calderón no ha querido o no ha podido crecer políticamente para coordinar y dirigir desde uno de los poderes del Estado federal las políticas económicas, sociales y culturales que engloban, según el artículo 89 constitucional, sus facultades y obligaciones. Padece el “síndrome de Peter Pan” que desarrolló Dan Kiley en su análisis del fenómeno: El síndrome de Peter Pan. Los hombres que nunca crecieron.

La teoría nació a partir del celebrado cuento desbordante de fantasía, escrito por el periodista y escritor James M. Barrie: Peter Pan. Calderón busca constantemente evadirse, atrincherado en su papel de jefe nato del Ejército, con su gorra de cinco estrellas (ridiculizado por los caricaturistas) sin decidirse a ir al fondo del problema para resolverlo y sólo llenar las cárceles de narcotraficantes menores (los grandes capos de los cárteles, bien gracias, y hasta de mala leche enlistado en Forbes con 1 mil millones de dólares, el Chapo Guzmán, dejado fugarse al amparo del foxismo).

Se acumulan, pues, los problemas que necesitan de las decisiones presidenciales y hasta quienes promovieron votar por él: banqueros, empresarios, financieros, dueños de medios de comunicación (Televisa y TV Azteca) y comerciantes de los casi monopolios de cadenas de supermercados no han resistido criticarlo duramente, remarcando su incapacidad para gobernar.

Y no se diga desde los sectores ocupados y justamente alarmados por la inseguridad por todo el territorio, al grado que en su cara le espetaron a él y a su grupo en el poder presidencial: “¡Si no pueden, renuncien!” Va ya para tres años y no hay resultados de la gestión presidencial.

Sin crecimiento político, Calderón ni siquiera aspira a ser un pasable jefe de gobierno, para desempeñar una de las dos caras del presidencialismo mexicano (la otra es la de jefe de Estado) y ser un buen coordinador de la administración pública federal con capacidad para, coordinando a presidentes municipales y gobernadores, dar solución a los problemas nacionales.

A la mitad de su mal gobierno sexenal, no da trazos de ir más allá de su retórica (para la que seguido no le alcanza su voz y se le nota el desafinado tono, que podrían pasarse por alto si tuviera otras características para fijarse en ellas, y cuya medianía ponen de relieve los periodistas de la caricatura, particularmente los del periódico La Jornada, como Hernández, el Fisgón, Rocha y Helguera, quienes lo presentan como la caricatura de Danny de Vito, quedándole grande hasta la vestimenta).

Calderón ya se acreditó como uno más de los presidentes del montón y sus promesas de campaña no pasaron de refranes insulsos, mientras más de 60 millones de mexicanos sobreviven cada vez en más empobrecimiento; los mexicanos, a los que la Constitución les dedica todo el artículo 2, como son los pueblos indígenas (muertos de hambre en sus comunidades, en éxodo por todo el territorio para ser objeto de discriminaciones y mendigando que les compren sus artesanías y todos ellos con sus derechos humanos pisoteados) sin tener atención eficaz para ayudarles; los trabajadores en la mira de contrarreformas laborales al estilo del draconiano Lozano Alarcón (que pretende el trono sexenal, en pleito contra Molinar Horcasitas, Vázquez Mota, Córdova Villalobos –si no lo mandan a Guanajuato–, Germán Martínez e incluso Medina Mora); los campesinos muriendo en el campo abandonado, mientras traemos del mercado estadunidense el 80 por ciento de los granos y otros alimentos, como concesión del Tratado del Libre Comercio, de Salinas a Calderón.

Millones de jóvenes rechazados en las escuelas de estudios superiores y los egresados sin empleo son carne de cañón del narcotráfico, las adicciones y fermento de la descomposición social.

Un panorama catastrófico que busca, como un volcán, salidas guerrilleras, delincuenciales y de un explosivo malestar que anuncia nubarrones antes, durante o después de las fiestas calderonistas y panistas del bicentenario y centenario de las revoluciones de 1810 y 1910.

Un escenario catastrófico es el que Calderón haya preferido no arriesgar nada frente a los empresarios, banqueros y dueños de la concentración de la riqueza, que sacan millones de dólares al extranjero, que se muestran (con los televisas y tv-aztecas) golpistas contra el Estado y que, además, se postre, pecho a tierra, para venerar a los mercados, para que sólo accedan a ellos los que tienen capacidad de compra, y el resto, más de 80 millones de mexicanos, víctimas de la pobreza, estén resistiendo toda clase de embestidas devastadoras.

Y en medio de todo eso el aumento de la militarización que apunta –si bien nos va con haber sacado de sus cuarteles a los soldados– a un autoritarismo militaroide y, en el peor de los escenarios, a la amenaza de un golpe de Estado ante la incapacidad política de Calderón y que éste nos deje, como remate de su mal gobierno, esa herencia.

A todo ello nos lleva Calderón como un presidente más del montón, muy parecido al Santa Anna de 1855, vísperas de la gloriosa revolución de Ayutla, sospechosamente pasada por alto, cuando fue el puente histórico entre 1810 y 1910, ya que en 1854 Florencio Villarreal, Comonfort y sobre todo Juan Álvarez (éste atrayendo a la causa de los liberales encabezados por Juárez) irrumpieron revolucionariamente para abolir el mal gobierno e implantar el buen gobierno republicano inserto en la tarea democrática.