Mostrando las entradas con la etiqueta MANUEL BARTLETT DÍAZ. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta MANUEL BARTLETT DÍAZ. Mostrar todas las entradas

7 mar 2010


“El acuerdo, vergonzoso; Gómez Mont quiere tomarnos el pelo”

Paredes debe irse y Calderón dar la cara, dice Bartlett

Prepara la dirigencia del PRD una denuncia contra el titular de la SG

Nava es un “interlocutor válido” con los partidos, opina Vázquez Mota

El chantajista es el PRI, afirma Xóchitl Gálvez, precandidata en Hidalgo



Andrea Becerril

Beatriz Paredes debe renunciar a la dirigencia nacional del PRI, luego de su acuerdo “vergonzoso” con el PAN y el gobierno federal, porque pasó por encima de principios partidistas y obligó a los legisladores priístas a traicionar a sus electores, al votar en favor de incrementar los impuestos, aunque en campaña habían asumido el compromiso de no permitir mayores cargas fiscales a la ciudadanía, advirtió Manuel Bartlett.

El político priísta demandó al presidente Felipe Calderón “dar la cara y explicar a la nación por qué avaló ese pacto entre las dirigencias de su partido y el PRI, porque no es creíble que no estuviera enterado.

“Tengo una carrera de más de 40 años: fui secretario de Gobernación y puedo afirmar que los pactos políticos de ese tipo no se pueden llevar a cabo sin consultarlos previamente con el Ejecutivo federal. Sobre todo en un caso como éste, en que su partido se obligaba a no formar coaliciones opositoras al PRI. No es posible que Calderón lo ignorara, y menos con la importancia que le está dando al tema electoral, para no hundirse más.”

Sostuvo que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, “quiere tomarnos el pelo” cuando declara “una y otra vez” que el Presidente de la República no tuvo conocimiento de ello. “Hay que insistir y pedir a Calderón que deje de escudarse en funcionarios tapaderas, como el que despacha en Bucareli.”

Entrevistado acerca del escándalo que protagonizaron Paredes, el dirigente del PAN, César Nava, Gómez Mont y el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, por el pacto que todos negaron en semanas recientes y que al final tuvieron que reconocer, cuando se concretaron alianzas de panistas y perredistas para enfrentar al PRI en elecciones para el cambio de gubernaturas, Bartlett consideró que es “la degradación absoluta de la política”.

El ex gobernador de Puebla y ex senador del PRI dijo que todos quedaron exhibidos ante la ciudadanía como “pillos, tramposos y cínicos, que ni siquiera cumplen lo que firman”.

La óptica de Gómez Mont

A su juicio, es delicado que Gómez Mont argumente que participó en ese acuerdo para facilitar la gobernabilidad del país. Bajo esa óptica, “mañana nos dirá que signó otros pactos secretos por el bien de la República”.

Insistió: Gómez Mont no tiene facultades para firmar acuerdos que comprometen a dos partidos, negociar prebendas electorales a cambio de votos en el Congreso para aplicar un caudal de impuestos a la población. “Que me diga en qué parte de la Ley Orgánica que rige a la Secretaría de Gobernación se establece que puede avalar ese tipo de pactos”, retó.

En el caso de Beatriz Paredes, Manuel Bartlett consideró que debe ser removida de la presidencia del PRI, porque ha actuado como “una mentirosa, que está manejando el partido de común acuerdo con el PAN, desde tiempo atrás. Prueba de ello son las elecciones pactadas, simulaciones y ahora este pacto que la exhibe por completo”.

Sostuvo que Paredes reparte culpas, pero la culpable es ella, porque aceptó sacrificar a todos los priístas, especialmente a los diputados que en campaña se comprometieron a no aumentar el IVA ni los demás impuestos y fueron presionados para votar en favor de la propuesta fiscal de Calderón que impuso una mayor carga tributaria a los mexicanos.

Lamentó que en el acto del jueves pasado, por el aniversario número 81 del PRI, Paredes haya asistido “sólo a echarse un discurso y retirarse sin explicar nada de los acuerdos que negocia con el partido en el poder”. Agregó que está enterado de que algunos diputados y senadores están muy molestos por esa “vileza política” de su dirigente, aunque la totalidad debería expresarlo y pedir su renuncia.

Consideró que el dirigente del PAN, César Nava, es lo mismo, ya que negoció por encima de sus bases, “usó a los militantes como masas informes y a sus legisladores como títeres”. El senador panista Ricardo García Cervantes lo dijo “con mucha claridad, cuando expresó que los trataron como idiotas útiles, acordando cosas que ellos desconocían”.

Lo terrible, concluyó, es que el país está en manos de “ese grupo de ambiciosos”.



22 oct 2009


Golpe Desesperado

Manuel Bartlett Díaz

Felipe Calderón perpetró un golpe de Estado al decretar la desaparición de Luz y Fuerza, la liquidación de 44 mil trabajadores y de su sindicato (SME). No puede, legalmente, alegando procedimientos administrativos, desaparecer una empresa pública estratégica, anular relaciones de trabajo ni disolver un sindicato. Viola la Constitución, leyes administrativas, laborales y el Convenio 86 sobre libertad sindical, suscrito por México con la OIT. Bobbio define el golpe de Estado como una acción del “soberano” para reforzar su poder, sorpresiva para impedir toda defensa, usando los instrumentos del Estado, burocráticos y policiacos. Acciones recurrentes —nos dice— para eliminar adversarios. Larousse lo llama violación deliberada, por un gobierno, de formas constitucionales. The Economist escribe: la ocupación de LyFC parece un “golpe” del señor Calderón, temiendo sea un acto aislado porque otros sindicatos merecedores son sus aliados.
Calderón aplicó el manual. Sorpresivamente, en la noche, aprovechando el futbol, con todo el apartado del Estado: las secretarías del Trabajo, Hacienda, Gobernación y la policía que ocupó las instalaciones. Aplicó su experiencia manipuladora, las televisoras y otros medios soltaron a sus agentes linchadores. Repiten consignas: orientándose más que a la empresa a los trabajadores “abusivos”, “privilegiados”, a su “infame sindicato”.

Como medida de salud pública, lo políticamente correcto es asentir, de preferencia justificar. Opera en contubernio con los partidos, Beltrones y Labastida, patéticos; Beatriz Paredes, ni pío, luchadora social distraída. La izquierda colaboracionista recomienda negociar aunque sea para efectos mediáticos favorables al golpe. El secretario Lozano afina el golpe, detiene la “toma de nota” que sólo le faculta a enterarse, no a calificar la elección, y dejó, en su afán democrático, inconstitucionalmente al sindicato sin cabeza ni recursos. El secretario Gómez Mont amenaza, engola la voz, todo el peso de la ley a los radicales, golpista aprendiz.

Un decreto de cuatro hojas contradictorio y mendaz es la sentencia. Fundada en un estudio oculto de una comisión de Hacienda, que resuelve: LyFC no cumple su objetivo; soporta un déficit de 40 mmdp por pérdidas, o sea, robo de energía de empresas detectables por 11 mmdp; pérdidas económicas por 18 mmdp; no genera, sólo compra la energía a CFE y la revende a precios más bajos por tarifas fijadas por Hacienda. Calderón acusa que se perdieron 100 mil empleos por culpa de LyFC que, de ser cierto, sería por falta de inversión. La argumentación lleva directamente a exigir responsabilidades a la administración que no aparece por ningún lado, a la Secretaría de Energía y al propio Calderón.

Desde luego existen graves situaciones de improductividad, de inflexibilidades contractuales, mas no están en el decreto, pero sí, en la retahíla de comentarios descalificadores.

Es inocultable, se actuó contra el sindicato y sus trabajadores, para eliminar un obstáculo a la privatización que Calderón impone inconstitucionalmente, clásico golpe de Estado. En el afán entreguista, eliminar al SME es clave.

El objetivo usual del golpe de Estado —según Bobbio, fortalecer el poder del golpista— está claro en la decisión de Calderón. El coro adulador lo destaca: Calderón es valiente, nadie se había atrevido, se fortaleció ante el mundo, recuperó estatura. La verdad es contraria, es un golpe desesperado más que valentía, de inseguridad ante una Presidencia en el desastre político y económico. Es y será pérdida de legitimidad inobjetable. Entra el Presidente al grupo selecto de “valientes”, como Salinas que descabezó al sindicato petrolero, amparado en el Ejército, encarcelando dirigentes para convertirlo en instrumento dócil para la desnacionalización.

mbartlett_diaz@hotmail.com

Ex secretario de Estado








10 sep 2009




Informe y manipulación


Manuel Bartlett Díaz
10 de septiembre de 2009


El presidente Calderón llegó menguado a su tercer Informe. Electoralmente derrotado, en shock económico, finanzas quebradas, deprimido, desarmado. Pero estaban las televisoras para rescatarlo, no hay más verdad que la que fabrican. Manos a la obra: campaña previa, spots, mensajes personales hasta la náusea. Set televisivo en Palacio Nacional imitando al Congreso, telepronter, aplausos inducidos, oratoria grandilocuente. Después, más spots, maratón de entrevistas ya cansinas, talk show en remate lastimoso. Recuperó el escenario, no la nación.

Para recuperar su poder deslavado tendría que rescatar al país de sí mismo, de la orientación que le impuso, de los intereses dominantes. Su llamado a cambiar de fondo como única alternativa se concreta en un decálogo que reproduce, sin imaginación, temas incumplidos del Plan de Desarrollo: frenar la pobreza, ahora sí, con toda la fuerza del Estado; cobertura nacional de salud, ¿con el IMSS quebrado?; educación de calidad, por favor; finanzas públicas, veremos; nuevos cambios en energía, ¿privatización total?; telecomunicaciones, ¿competencia contra su asociado duopolio?; laboral, ¿flexibilizar los despidos?; regulación base cero, ¿más dominio privado?; vencer al crimen, vamos ganando; reforma política, de sufragio efectivo a democracia efectiva, ¿2006?

Sin embargo, comentarios apoyados en las frases retóricas presentan el Informe como si fuera un auténtico programa integral de cambios de fondo, radicales, pero sin sustento en los planteamientos de Calderón.

Y ante ese Calderón reformador, autocrítico, decidido, pasan a dudar de que, aun con su buena voluntad, pueda lograrlo, porque el PRI —dicen—, que sólo busca la Presidencia, no va a apoyar reformas que, aunque urgentes, irriten a sectores sociales influyentes, como impuestos, o polaricen, dividan y afecten a sindicatos de trabajadores o patrones. Algunos más sutiles escriben que la —inexistente— “ambiciosa agenda de reformas” que pudo haber hecho el PAN antes la hace ahora para culpar al PRI de oponerse.

Por lo pronto, el espectáculo montado por los operadores mediáticos ha difundido al máximo la imagen de Calderón dispuesto a salvar al país, no importa que él lo haya hundido. La manipulación es poderosa. Se inventa una determinación de cambio de ruta que no existe, frente a un PRI opositor mezquino. El Calderón reformador que pintan es falso, nada indica en su decálogo que esté dispuesto a desatender a los intereses que representa, sin lo cual no habría cambio.

Por otro lado, el PRI que pintan, de Beltrones, Rojas, Beatriz Paredes y acompañantes, es igualmente falso, porque si bien están desatados por hacerse de la Presidencia, no van a apoyar las decisiones que supuestamente propondría Calderón porque son dependientes de los mismos intereses, ni uno ni los otros tocarán los poderes que los sostienen. Los analistas olvidan que esa cúpula “priísta” neoliberal ha cogobernado con este gobierno tres años, más seis de Fox; son igualmente responsables del colapso del país, del empobrecimiento, de la pérdida de soberanía económica y política, son socios, se han jactado de ello. Ya fueron uno por uno a confortar a Calderón. Se declaran dispuestos a colaborar con el decálogo, que es lo mismo, porque han colaborado en lo mismo; o sea, es la misma colaboración. Por eso es infundada la duda interesada de que tal vez sean ellos quienes impidan “el gran viraje”.

La única posibilidad de cambio es el cambio del modelo económico. Y no lo habrá mientras el PRI siga manejado por una claque dependiente de ese modelo. Grupo que en lugar de ser oposición ha integrando el PRIAN, partido cártel asociado en la repartición de poder y beneficios para las cúpulas. Sacudirse a la claque es un imperativo. El PAN también tiene la suya.

mbartlett_diaz@hotmail.com