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11 jun 2011

Lo he comentado ya varias veces :

Cuando el gobierno federal pretende hacer una de las suyas como lo fuè este caso , que con la ayuda del PRI , dieron un albazo en la Càmara de diputados y aprobaron de facto la tan cacareada nueva ley del ISSSTE , prmeten mil cosas , màs que nada para darle elementos a los medios para que puedan defender sus pretenciones y poner a la opiniòn pùblica en contra de todo aquel que ose protestar , casi siempre lo logran debido a la gran apatìa , desinterès y desinformaciòn del grueso de la poblaciòn.

Pretextos no les faltaron , que si se trataba de salvar a la instituciòn ya que no podìa màs con tanto pensionado ; que si se trataba de brindar un mejor servicio a los derechohabientes ; que si se trataba de que hubiera màs y mejor abasto de medicina , etc. etc. , hoy en dìa , el ISSSTE està igual o peor que antes de la reforma .

Cuando pasa el tiempo y se descubre que todo aquello , todo lo que se dijo y prometiò fue de nueva cuenta un mega fraude , una gran mentira màs , y si a alguien se leocurre protestar de nuevo y señalar que ellos tenian razòn en protestar , los medios ya no le dan voz e instalan en la gente la percepciòn de que son solo los mismos "alborotadores" de siempre , lìderes al servicio de quien sabe que mafia etc. etc.

Y asì sucesivamente estas escenas se repiten dìa con dìa , y este Mèxico nuestro sigue adormilado , creyendose todo lo que le dice la televisiòn y sus...."lideres de opiniòm"

En el àmbito electoral no es muy distinto :

Se han hecho encuestas en el Estado de Mèxico donde el 56 % de la poblaciòn piensa y està segura de que Peña Nieto està inyectando fondos del erario pùblico a la campaña de Eruviel Avila y sin embargo el 59 % de ellos piensan votar por candidato del PRI (eruviel) .


Otro ejemplo : es bien sabido que la educaciòn pùblica en este paìs es de las peores del mundo entero , sin embargo en las encuestas resulta que la gran mayorìa de los mexicanos està muy satisfecho con la educaciòn que reciben sus hijos



Hasta cuando Mèxico? hasta cuando vas permitir que te sigan viendo la cara de pendejo ?










La “reforma” Calderón al ISSSTE y las licitaciones de Yunes



Gustavo Leal F. *


Signos de estos tenebrosos tiempos. El 20 de enero de 2010, celebrando los 50 años del ISSSTE, entre sonoras carcajadas y en su calidad de titular del Poder Ejecutivo Federal, Felipe Calderón se tomó la insólita libertad de hundir el rostro del director del ISSSTE, Miguel Ángel Yunes, en el pastel que había sido dispuesto para la celebración.

Mientras se confirmaba un megafraude en Fovissste sobre 4 mil 500 créditos hipotecarios irregulares por 570 millones de pesos; mientras crecía el escándalo en Turissste por la adjudicación directa 14 contratos por 447 mp para la organización de los actos del bicentenario y coincidiendo con el despido e inhabilitación del titular de Finanzas –por haber contratado a una empresa con 23 millones de pesos para realizar un censo de recursos humanos innecesario–, así como la designación del nuevo director médico, Gabriel Manuel Lee, en enero de 2011 la última licitación de Miguel Ángel Yunes había terminado en el mayor desabasto en la historia del ISSSTE.

Pero Jesús Villalobos López, director del instituto, todavía firmó un convenio con la Fundación Lilly y Roche de México para “frenar la epidemia de diabetes”.

Poco antes se había escuchado la queja de más de 500 pequeñas y medianas empresas –que durante 10 años surtieron al ISSSTE de reactivos, insumos para los laboratorios clínicos y bancos de sangre– porque en la nueva licitación nacional mixta sólo seis obtendrían los contratos multianuales hasta por 4 mil millones de pesos anuales.

Después de que en 2007 Calderón justificara su “reforma” como una “necesidad” que “mejoraría” los servicios, poco antes de emprender su fracasada candidatura al gobierno de Veracruz, Miguel Ángel Yunes ejecutó costosas licitaciones que sólo han perjudicado a la derechohabiencia.

Aunque la “nueva” ley es más cara que la que abrogó, fue dotada de 8 mil millones de pesos adicionales sólo para el Seguro de Salud. Pese al muy menguado coro de plumas porristas que siguen atribuyéndole algunos “beneficios” fiscales inexistentes, la ley ya no soporta la carga pensionaria de los jubilados, ni de los trabajadores amparados en el artículo décimo transitorio, ahora en responsabilidad de Hacienda. Tampoco las de los de nuevo ingreso, individualizadas en Pensionissste. Y, sin embargo, la calidad de los servicios institucionales no reporta ninguna de las cacareadas “mejoras” que tanto publicitó Calderón.

La licitación para Fármacos especializados. En febrero de 2009, Yunes firmó el mayor contrato de asignación para el suministro de medicamentos en la historia del gobierno federal: 3 mil 220 millones de pesos. Equivalente al total del pasivo laboral del ISSSTE como patrón: 3 mil 631 millones de pesos.

Durante el resto del sexenio, Fármacos quedaría a cargo de toda la administración y operación de la cadena de suministro de medicamentos y materiales de curación para las 794 unidades del ISSSTE a nivel nacional. Debería entregar hasta mil 300 millones de piezas. El nuevo sistema implicaba una transformación radical del esquema de operación anterior. Fármacos establecería el Cenadi a no más de 40 kilómetros del Zócalo capitalino, en un inmueble de al menos 20 mil metros cuadrados y concentraría las entregas de sus proveedores. En el sitio, funcionarios del instituto harían el control de calidad de los productos que Fármacos debería entregar, posteriormente, en todo el país. El ISSSTE aceptó la petición de Fármacos para actualizar –de acuerdo al índice inflacionario– los precios del servicio a partir de 2010. La licitación también contempló los quimioterápicos. Pero su calidad fue inmediatamente cuestionada por las reacciones adversas que impactan a los pacientes. Siendo que, aun los de calidad, suelen dejar secuelas.

El 18 de junio de 2009, Calderón visitó el Cenadi en Tlanepantla y “garantizó 100 por ciento de abasto gratuito gracias a la incorporación de 700 farmacias privadas. Ahí explicó que el derechohabiente recibiría un cupón que podría canjear en ellas para adquirir lo que no encontró en los hospitales, clínicas y farmacias del ISSSTE”. Además de Fármacos, en la cadena de distribución de las 700 farmacias privadas quedaron integradas las firmas Saba, Casa Marzam y Fármacos Nacionales.

El 29 de enero de 2011, el ISSSTE se vio forzado a comunicar que, a través del Programa medicamento exprés, tenía “asegurado el abasto de recetas médicas en todo el país. El retraso se debe a un contratiempo administrativo que se normalizará en unos días”. Una semana después, la gravedad del “contratiempo” alcanzaba la carencia total de varias claves de medicamentos y de lo más elemental: analgésicos y antibióticos. No había ni paracetamol. La magnitud del desabasto imposibilitó el canje en las 738 farmacias privadas enlistadas.

Pero para el doctor Córdova, secretario de Salud, se trató de “problemas internos de desabasto, mas no de surtimiento de recetas”. Y el director Villalobos agregó que “desde la reforma, la demanda de servicios médicos ha crecido 20 por ciento, lo que ha obligado a comprar más medicamentos. Es un incremento suficiente para quebrar a cualquier empresa privada. El desabasto se debió a un retraso administrativo”.

A junio 2011 y con una bolsa de 14 mil millones de pesos, el desabasto sin precedentes persistía, sobre todo en las entidades federativas. Pero para Gabriel Manuel Lee es sólo un problema de “surtimiento”.

Como manda su artículo cuadragésimo sexto transitorio, la ley Calderón debe ser revisada actuarialmente en abril de 2011. Es la hora de reformar esa fracasada “reforma”.

Universidad Autónoma Metropolitana -Xochimilco





5 feb 2011


ISSSTE: la “reforma” de Calderón, un fracaso



Gustavo Leal F.*


Atodo lo que ha perdido el mundo del trabajo en México desde Miguel de la Madrid (1982) hasta Felipe Calderón (2010) hay que agregar, ahora, el asalto para deprimir el nivel pensionario de los trabajadores activos y, sobre todo, los de nuevo ingreso.

A la “reforma” Zedillo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para los que laboran en el apartado A (1997) siguió la de Calderón al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) para los del apartado B (2007). Prosiguieron la individualización de cuentas para el retiro de los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad y el IMSS (2008) y, durante 2010, los nuevos contratos colectivos de los trabajadores de la aviación que modifican severamente sus pensiones, en especial a los de reciente ingreso.

Ninguna de ellas ha mejorado el horizonte pensionario de quienes fueron contratados antes de su imposición. La pensión de los jubilados en el apartado A suma, si acaso, 38 por ciento respecto de su nivel medio de ingreso. Aunque ciertamente todas han comprometido el futuro pensionario de los jóvenes con pensiones que hoy quedan bajo su entera responsabilidad.

“Diseñadas” con urgencia, esas “reformas” exhiben ambigüedades, vacios y complejidades legales resultantes de una precipitada aprobación parlamentaria que favorece la confusión de los derechohabientes y el consecuente dictado de jurisprudencias que no alivian la calidad de su hechura legal, pero potencian la desconfianza sobre los institutos de seguridad social.

Las “reformas” tecnocráticas siguen hinchando las bolsas de los administradores de los –cada vez más– cuantiosos recursos para el retiro, sin mejorar el rendimiento neto y la seguridad de los dueños de esos fondos.

Además, la situación de las finanzas públicas ha empeorado por el crecimiento de las pensiones en curso de pago. Apenas el pasado mes de agosto la movilización social forzó a que Calderón “suspendiera” –por motivos básicamente electorales– la imprudente jurisprudencia 85-2010, que vergonzosamente gestionó desde la SCJN el ministro Sergio Valls Hernández, coincidiendo curiosamente con la visión de la Secretaría de Hacienda (José Antonio González Anaya).

Pero las cuentas no mejoran. Esa “reforma” al ISSSTE que tanto se vendió como un “alivio” sobre las finanzas públicas viene operando justamente en sentido contrario. El gasto en pensiones se duplicó en los recientes 10 años ejerciendo mayor presión en esas finanzas públicas.

Cuarenta y cinco meses después de la entrada en vigor de la “reforma” Calderón al ISSSTE, la Secretaría de Hacienda erogó 10 mil 500 millones de pesos para cubrir las pensiones en curso de 810 mil jubilados y su presupuesto seguirá al alza en los siguientes años, en un entorno económico poco optimista marcado por el débil crecimiento, el incremento de la informalidad y el desplome de las coberturas efectivas de la seguridad social.

El año 2011 es en el que –según señala la nueva ley en su artículo 14 y cuadragésimo sexto transitorio– la junta directiva deberá revisarla estableciendo la “viabilidad futura del instituto”.

También será el momento en que la Afore Pensionissste –creada el 12 de marzo de 2008– cumplirá tres años de administrar los fondos de los trabajadores al servicio del Estado y, vencido el plazo al 12 de marzo de 2011, deberá someter a la decisión voluntaria de sus aforados si se mantienen en ella o migran a otra Afore.

La “reforma” calderonista nunca buscó mejorar a fondo la seguridad social de los trabajadores al servicio del Estado y su cuadro de prestaciones, seguros y servicios; a reformar de raíz el asunto público en beneficio de sus titulares. De haber sido ese el propósito, el incremento en la cotización debió haber sido sensiblemente superior al raquítico 2.65 por ciento actual, aplicable gradualmente hasta 2012. También debieron haberse previsto ajustes profundos en las vías con que se otorgan las prestaciones. Por eso están como están hoy los servicios institucionales. El asunto público se presenta hoy peor que antes de la “reforma” de Calderón.

Como ya sucedió antes con la “reforma” Zedillo al IMSS, sólo tres años después, el Seguro de Salud de la “nueva” Ley del ISSSTE ya arrastra tal déficit que, según el Informe Financiero y Actuarial 2010 (IFA-10), sus recursos “serán insuficientes para cubrir los gastos en el mediano y largo plazos en cada una de sus vertientes”. Y ello, a pesar de los 8 mil millones de pesos que le trajo sólo a ese seguro la “reforma” de Calderón y que Yunes consumió por entero antes de buscar sin éxito la gubernatura de Veracruz.

El IFA-10 responsabiliza del déficit a los 600 mil trabajadores –con una edad promedio de 64 años– que se jubilaron antes de la “reforma” y cuyos tratamientos crónicos son “muy costosos”. Este “pasivo heredado”, sostiene, impactó al Seguro de Salud y se prevé que siga operando con déficit “hasta la extinción del grupo”, lo que ocurrirá en 2070.

Como si los jubilados no hubieran cotizado justo para recibir debidamente esa atención y como si los tecnócratas de Calderón que “diseñaron” la “reforma” (José Antonio González Anaya) no hubieran previsto esta “anomalía” hasta tres años después de la imposición de la “reforma”.

Y es que, la meta de Calderón –como antes el de Zedillo y Fox–, fue sólo el de hacerse con el uso de los cuantiosos recursos pensionarios administrados ahora en Pensionissste.

¿Cuándo, cómo y dónde se iniciará el urgente debate nacional para reformar –junto con la del IMSS de Zedillo– esa fracasada “reforma” de Calderón?

*Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco




22 ene 2011


Calderón: cobertura “universal” y uso electoral abusivo del Seguro Popular



Gustavo Leal F. *


Además de su guerra” contra el crimen organizado, para operar cómodamente la sucesión 2012, Felipe Calderón solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) una línea de crédito flexible por la friolera de 72 mil millones de dólares con una vigencia de dos años. El monto de este crédito es el mayor otorgado en la historia del FMI. México podrá utilizarlo frente a cualquier riesgo derivado de la situación económica mundial.

Calderón dispone también de 116 mil millones de dólares de la reserva del Banco de México, más los 3.4 billones de pesos que cubre el Presupuesto de Egresos de la Federación 2011. En enero de este año, Calderón ubicó a dos obedientes tecnócratas al frente de SCT y Sener para dinamizar las jugosas bolsas de recursos públicos y potenciar su derrama.

Automáticamente, los bonos “presidenciales” del titular de Hacienda, Ernesto Cordero, subieron y, con ellos, el optimismo de sus incondicionales simpatizantes en el IMSS, Daniel Karam, y en la Comisión de Protección Social en Salud, Salomón Chertorivski. Todos operan ya.

Frente a la coyuntura sucesoria, Calderón ha abusado como nadie de esa creatura foxista denominada Seguro Popular. Junto con sus estancias infantiles changarro ha recurrido incontables veces a él, sobre todo después de la peor derrota electoral sufrida por el PAN en los años recientes: la elección intermedia de 2009, cuando de seis contiendas perdió todas, salvo la gubernatura de Sonora, como efecto de la tragedia ocurrida en la guardería ABC de Hermosillo.

El año 2010 no fue la excepción. Al lado del fiel Chertorivski publicitó hasta el hartazgo ese Seguro Popular y su modalidad petit: el Seguro Médico para una Nueva Generación. El Día de la Enfermera presumió que su gobierno “le ha metido muy fuerte” frente al rezago acumulado y que, antes de terminar su gestión, habrá cobertura universal. “Se ha apuntalado”, agregó, “más infraestructura que la edificada en varias décadas. Entre los nuevos hospitales y clínicas que hemos construido y los que hemos rehabilitado y renovado, llevamos mil 300 obras: más de una diaria en promedio. Se ha incrementado la cobertura a 88 millones de mexicanos, sea con Seguro Popular, IMSS o ISSSTE”.

Pero 2011 anuncia ser el del paroxismo de su fantástica cobertura “universal”. Nuevamente celebrando el Día de la Enfermera –entre protestas, inconformidades, sonoros gritos y desmentidos– sostuvo que México “está haciendo historia”, pues en la década –perdida– panista 2000-2010 la cobertura de servicios médicos se “duplicó respecto de lo logrado en el siglo XX”. De poco más de 40 millones que tenían acceso en 2000, actualmente son 93 millones los que cuentan con el beneficio de “alguna” institución o el Seguro Popular, y “en lo que va de la administración” se realizaron más de 2010 obras, remató.

Unos cuantos días después –en ceremonia pública– pretendió opacar al priísta Enrique Peña Nieto congratulándose por iniciar 2011 “con el pie derecho” en materia de salud. En 2006, enfatizó, el Seguro Popular tenía un presupuesto de 16 mil millones de pesos, hoy alcanza 66 mil millones. En 2006 había 62 millones de mexicanos con algún tipo de cobertura: IMSS, ISSSTE o fuerzas armadas; hoy son 93 millones. Uno de cada tres mexicanos se ha asegurado en estos cuatro años. “Y vamos por la meta: 100 por ciento de cobertura universal”.

Sumamente serio –aunque oteando sistemáticamente su candidatura al gobierno de Guanajuato–, el doctor José Ángel Córdova también suele sumarse ocasionalmente al mismo coro electorero reiterando cansinamente la cantaleta de la “universalidad” porque, por supuesto, una vez cumplida habrá llegado el momento de atender “la” calidad.

“Como quiera que sea”, sostiene Córdova, “cerraremos el año con 43 y medio millones de afiliados, aunque 8 por ciento quedará fuera de cualquier aseguramiento”. Todo ello mientras simultáneamente publicita que el Seguro Popular ya cubrirá “siete enfermedades más”.

Sin embargo, frente a lo que enferma y mata a los mexicanos, la cobertura “universal” del Seguro Popular de Calderón apenas cubre 275 intervenciones del Catálogo Universal de Servicios de Salud, mientras “aprueba” a cuentagotas “nuevos” males para el escuálido Fondo de Protección, que sólo cubre 55 padecimientos. Además ¿puede “atender” efectivamente lo que presume ya “cubrir”?

“No todas las enfermedades de alto costo serán cubiertas por el Seguro Popular”, admitió Córdova. Para algunos padecimientos, como la insuficiencia renal, “habrá apoyos para hospitalización y manejo médico”, pero los pacientes tendrán que pagar los insumos para las terapias de diálisis o hemodiálisis. Dígase lo mismo sobre algunos tumores malignos y otras enfermedades cuyos tratamientos, “por caros”, no son “financiables” para la Comisión de Protección Social en Salud de Chertorivski.

Así, la “universalidad” de los panistas Fox y Calderón no cubre ni todas las enfermedades ni a todas las personas. Por ejemplo, en el infarto al miocardio sólo cubrirá a los menores de 60 años y en los tratamientos para la hemofilia sólo a niños menores de 10 años.

Curiosa cobertura “universal” que, mientras más se publicita electoreramente en medios masivos, más acota y más restringe. Una “universalidad” tecnocráticamente restrictiva. El Seguro Médico para una Nueva Generación, o Seguro Popular petit, suma con dificultad 128 intervenciones.

Porque para Córdova “la apuesta es por la prevención. Si no, vamos en una escalada que nunca alcanzaremos. No habrá dinero que alcance”.

Como bien revelara Wikileaks: con todo y su fantástica cobertura “universal”, Calderón sigue –y por lo visto seguirá– sumamente estresado

*Universidad Autónoma Metropolitana - Xochimilco





13 nov 2010


Planteamientos sobre el desorden en el IMSS panista



Gustavo Leal F. *


1. El anuncio según el cual la Ley de Ingresos 2011 autoriza que el IMSS transfiera excedentes de las reservas de los seguros de invalidez, vida y riesgos de trabajo a los de enfermedades y maternidad significa que la institución vuelve, de facto, al entramado de su Ley 1973.

Después de la reforma Zedillo (1997), que amputó al instituto sus recursos pensionarios privatizándolos en las Afore, después del deliberadamente equívoco “diagnóstico” Levy-Fox que –con apocalípticos pronósticos y cifras exageradas– desprestigió a los mejores equipos de salud nacionales con la mira de destruir el contrato colectivo de trabajo más completo de América Latina, fabricando el mito del “peso” del Regímen de Jubilaciones y Pensiones, después de no canalizar al IMSS la brutal bolsa de recursos frescos que Fox y Calderón destinaron al incoherente Seguro Popular (y su modalidad petit, el Seguro Médico para una Nueva Generación), ese anuncio para el uso de las reservas representa el reconocimiento final del patente fracaso de la reforma Zedillo.

Sintetiza la negación de facto de aquello que en 1997 los tecnócratas esgrimieron como argumento vertebral para soportar la necesidad de una “reforma” que ha fallado por completo. Esos tecnócratas son Gabriel Martínez (hoy secretario general del Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social) y su estrecho colaborador Eduardo González Pier (diseñador, con Julio Frenk, del Seguro Popular, hoy director de finanzas del IMSS).

2.

La iniciativa de Calderón respecto a que ese rebalanceo “es apenas un respiro, por lo que urge una nueva generación de reformas que garanticen viabilidad financiera de largo plazo”, constituye sólo una enorme pantalla para ocultar el desorden generalizado que priva en el IMSS de los panistas.

Desde 2000, con Fox y Levy, aunque muy especialmente desde 2006, con Calderón, Horcasitas y Karam, en ese IMSS campean sin pausa ineficiencia, omisiones, incumplimiento, favoritismo y discrecionalidad en compras y cobranza, entre muchas otras áreas.

Afectando el corazón de las expectativas de la derechohabiencia, ese desorden obstaculiza lo que debiera ser la producción cabal de servicios en un auténtico caos. La norma son insoportables tiempos de espera y carencias insultantes.

Sólo las fantásticas Encuestas de Satisfacción de Transparencia Mexicana (Federico Reyes Heroles) sostienen que “77 por ciento de los derechohabientes manifestó estar muy satisfecho o algo satisfecho con la atención”.

La calidad de las gestiones de Fox y Calderón ha instaurado un desorden de alcance y profundidad inéditos. Durante una década –aunque ciertamente muy agudizado con Calderón– los servicios han sido víctimas de una virtual ocupación que feudalizó al IMSS, implantando un medioevo de los intereses que se benefician de los recursos destinados a la operación.

Por eso, los servicios están peor que nunca y sin expectativa de mejora. La pantalla de Calderón: su “nueva generación de reformas” busca ganar tiempo y ocultar el fatal saldo de la peor década en la historia del instituto.

De los gobiernos de la alternancia se aguardó el impostergable diseño de una política de salud y seguridad social alternativa, capaz de corregir de raíz las inercias del autoritarismo priísta. Antes que nada, esa política debió haber exigido cuentas, evaluar y transparentar las gestiones priístas, para con todo ello mejorar inmediatamente los servicios heredados y rendir nuevas cuentas.

Nada se hizo. Los panistas de la alternancia compraron el diagnóstico tecnocrático de Funsalud (Soberón y Frenk) e impusieron el Seguro Popular, mientras permitían que el zedillista Levy (autor del contrato de subrogación que culminó en la tragedia de la guardería ABC) desmantelara el IMSS con la constitución de las opacas UMAE (Unidades Médicas de Alta Especialidad), sus apocalípticos informes y el crecimiento escalador de la corrupción. Hoy día Levy “asesora” en el asunto a Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto.

Como Fox, Calderón ha consolidado su desorden generalizado gracias a la “calidad” de una cúpula sindical: la de Gutiérrez Fragoso que –formando parte del cuadro de ese caos institucional, suspendiendo trabajadores, sacrificando a los de nuevo ingreso, violando estatutos y perpetuándose al estilo de Elba Esther Gordillo en el poder– se ubicó como “representación” legislativa del propio PAN.

Como Fox, Calderón tampoco hizo su tarea desde la titularidad del Ejecutivo: no fue responsable ante la nación y su principal institución de seguridad social. Agravó el desorden generalizado iniciado por Levy y lo extendió a la entera institución con Horcasitas y Karam. La bomba de tiempo está dispuesta para estallar el próximo sexenio.

3.

Descontando el otro gran fracaso –la “reforma” del ISSSTE (2007)–, como el IMSS de los panistas, Fox y Calderón sólo agravaron y corrompieron el daño estructural generado por la ley Zedillo de 1997, es claro que la pantalla de Calderón y Karam sobre una “nueva generación de reformas” debe traducirse en una movilización social que exija al Ejecutivo que ya no se atreva a tocar absolutamente nada más en la salud y seguridad social de los mexicanos.

El debate sobre esta crucial y estratégica política de cohesión social está en curso. Es hora de dilatarlo y democratizarlo.

Fincar las responsabilidades a todos los priístas y panistas autores del desorden generalizado del actual IMSS es tarea de gobierno que triunfe en la jornada electoral de 2012. Y sin duda, para reconstruir el instituto que México necesita –generando primero empleo–, deberá partir obligadamente de ese debate en curso.

*Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco




27 jun 2009


Hermosillo. ¿Responsables? IMSS-Levy, su consejo técnico y Secodam
Gustavo Leal F.*



Con Molinar Horcasitas el mismo modelo de subrogación, ahora como "licitaciones", siguió campeando desde las oficinas centrales del IMSS (Coordinación de Guarderías). Hasta que, nueve días después de la tragedia (16 de junio), Karam –por primera vez en la historia– pospuso hasta agosto la "licitación" de 78 guarderías.

Fue preciso que las multicuestionadas subrogaciones segaran 47 vidas para que, entonces y sólo entonces, el IMSS obsequiara apenas ¡una suspensión temporal! Pero Karam no se atreve a tomar cartas para enfrentar el problema de fondo. ¿Quiere aparecer incompetente? Lleva ¡21 días! aplazando el listado de beneficiarios directos de las adjudicaciones. ¿Qué tanto le arregla?

Ha optado por olvidar deliberadamente que los padres que encargaron a sus hijos en Hermosillo le pagaron directamente su cuota al IMSS-Karam y no a la guardería ABC. Fue el IMSS-Levy quien subrogó en 2001, desde sus oficinas centrales, el servicio que terminó en 47 muertes.

Por algo la Asociación Nacional de Guarderías reconoce que lo ocurrido "invita" al IMSS y al personal que labora en subrogadas a la "reflexión y a una autoevaluación", porque en los últimos dos años (con Molinar Horcasitas) se incorporaron por "licitación" 200 nuevas guarderías. A partir de la tragedia "la situación puede cambiar". La asociación presentó en 2006 una propuesta de reorganización del servicio que no ha sido atendida.

Además, bajo el esquema de contratación por "licitaciones" se observa que, buscando ganar el concurso, los prestadores hacen ofertas que siguen abatiendo la calidad. La oportunidad de corregir de raíz ese fatal modelo de subrogación está a la mano: el 31 diciembre de 2009 habrá que renovar 95 por ciento de los contratos trianuales.

Con independencia de la "normatividad" del IMSS-Levy, una auténtica maraña legal "regula" las guarderías: NOM 167 (asistencia social a niños y adultos mayores), 031(cuidado de la salud en niños), 169 (asistencia social alimentaria), 173 (atención integral a personas con discapacidad), 131 (alimentos para lactantes y niños de corta edad) y 009 (fomento a la salud escolar).

Después de que su impulsora, Lía Limón –hoy candidata del PAN a la ALDF–, reconociera que "son seguras porque son espacios más pequeños" y su sucesora Joanna Cristo estableciera que las capacitaciones "duran tres días", para salvaguardar a sus 221 mil infantes usuarios, la bomba de tiempo que representan las más de 8 mil "estancias" changarro de Calderón, operadas por Sedeso, debería ser inmediatamente cancelada.

Y sus cuantiosos recursos –casi 5 mil millones de pesos en 2007-2009– recanalizados a verdaderas guarderías como las 142 del régimen ordinario del IMSS y las 133 estancias para el bienestar y desarrollo infantil propias del ISSSTE (que también dispone de 142 subrogadas de "participación social") para que atiendan a los niños de los changarros-Calderón.

Una vez que Susana Sottoli, representante en México de la Unicef, observara que "el modelo" de los changarros-Calderón tiene "características muy diferentes a un sistema de cuidado infantil más formalizado" y que Unicef podría apoyar para "mejorarlo", frente a la tragedia de Hermosillo sólo hizo un llamado que asegure que "las guarderías cuenten con las medidas de prevención, seguridad y supervisión adecuadas para que niñas y niños no se encuentren expuestos a ningún tipo de riesgo". ¿Eso es todo sobre la realidad del "Sistema" Nacional de Guarderías y Estancias Infantiles?

Porque los expertos de Unicef en Bruselas ya urgen a que México mejore sus sistemas de respuesta ante desastres para evitar que se repitan tragedias.

Lo que menos les importa son los niños y los riesgos a que están expuestos. Y ello, sin considerar la calidad de la atención (desarrollo sicomotor y emocional) que ahora reciben.

Fue a propuesta de Levy que el consejo técnico del IMSS aprobó la "normatividad" 2003, y la entonces Secodam autorizó el modelo de convenios de subrogación.

¿Quién tomará las cartas –que rehúye Karam– para acometer el problema de fondo?

*Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco