30 abr 2011




Desfiladero




Manantiales de sangre contra la guerra







Jaime Avilés




Uno de los aspectos menos conocidos, y más peligrosos, del proyecto de reformas a la Ley de Seguridad Nacional, que la clase política discutió en estos días, dentro y fuera del Congreso de la Unión, es el que contempla la creación de un consejo de seguridad nacional”, integrado por los secretarios de Defensa, Marina, Seguridad Pública, Gobernación, la PGR y el Cisen –es decir, una junta cívico-militar al estilo sudamericano–, que tendría facultades para ordenar la intervención de las fuerzas armadas en situaciones que a su juicio pudieran poner en peligro la “seguridad interior”, un privilegio del que también disfrutaría, por su solitaria parte, el titular del Ejecutivo federal cuando le diera la gana.

Los únicos requisitos que tanto la junta como el Ejecutivo estarían obligados a cumplir para que su actuación se considerara legal en este aspecto serían dos: el primero, publicar en el Diario Oficial de la Federación su decisión de enviar tropas al combate en cualquier lugar del país, y el segundo, informar de lo que suceda en el frente de batalla a una comisión formada por senadores y diputados, a más tardar 30 días después del incio de las hostilidades.

Resulta innecesario decir que esta fórmula burocrática para establecer una “dictadura constitucional” en nuestro país ostenta el sello “made in USA”. Se trata de un obsequio del gobierno de Hillary Clinton (y de su elegante mayordomo) al régimen espurio de la olinarquía mexicana a través de la Iniciativa Mérida.

Sin embargo, la enjundia y el entusiasmo frenético –y por momentos histérico– que derrocharon los diputados leales a Enrique Peña Nieto para tratar de imponer esta monstruosidad en San Lázaro, dispuestos a pagar por ella cualquier costo político, revela que el gobernador mexiquense trata de convertirse en el hombre clave de Washington en Toluca, y en el candidato de las barras y las estrellas para el año entrante, con pésimos resultados, por fortuna... y por ahora.

Sólo por ahora. Podemos prever, con toda certeza, que en caso de llegar a Los Pinos en 2012, Peña Nieto impulsará nuevamente la aprobación de estas reformas golpistas y dictatoriales, que legalizarían el terrorismo de Estado y convertirían a las fuerzas armadas en policía política.

¿Por qué Peña Nieto apostó su futuro a esta carta? ¿Por qué Humberto Moreira, el dizque líder nacional del PRI, lo respaldó con los ojos cerrados? ¿Por qué Beatriz Paredes tuvo que bajarse al ruedo a pedirles un poco de calma a sus compañeros de partido, preguntándoles a qué obedecían sus prisas, cuando los del PAN, dijo textualmente, “ni siquiera se despeinan” por esta ley que en teoría les interesa mucho más que se apruebe?

Hay conclusiones evidentes. Hillary Clinton, Carlos Salinas de Gortari y antes que ellos el propio Calderón, saben que en el PAN no hay nadie que pueda competir con éxito en la contienda presidencial de 2012. Como antes, como siempre, necesitan al PRI, para que éste garantice el dominio de la olinarquía nacional y extranjera durante seis años más. En otras palabras, Peña Nieto es ya el candidato de Calderón, y lo seguirá siendo después del próximo 3 de julio si retiene la gubernatura del estado de México. Porque si pierde en su propia cancha ante Alejandro Encinas y las fuerzas que simpatizan con López Obrador, Calderón tendrá que empezar a platicar con Manlio Fabio Beltrones.

Lo cierto, lo inocultable, es que en Estados Unidos y mucho menos acá, quienes mandan y quienes obedecen no pretenden, de ninguna manera, modificar la política económica ni la política social, pero tampoco planean rectificar su supuesta “estrategia de guerra” –si algún día la tuvieron– contra el narcotráfico.

Todo lo contrario: intentarán mantenerla y profundizarla, para justificar de tal modo la presencia de las fuerzas armadas en las calles, aunque soldados, marinos y policías federales no hayan sido capaces de contener o frenar esta carnicería que ahora nos enseña un rostro nuevo y aun más terrible en las narcofosas que se multiplican por todo el norte del país, pero que pronto, no hay por qué dudarlo, aparecerán también en el sur.

Ahora que Calderón y Peña Nieto han exhibido sus intenciones de preservar esta violencia, cobra mayor importancia la campaña “No + sangre”, que a partir de hoy va a extenderse e intensificarse, con vistas a la concentración del próximo domingo 8 de mayo en el Zócalo, que recibirá a los caminantes silenciosos de Cuernavaca, a cuyo encuentro acudiremos miles y miles de capitalinos. Ese día, por el bien de todos, debe comenzar una nueva etapa de la lucha contra la guerra estúpida e hipócrita, que sólo estaremos en verdaderas condiciones de terminar cuando la olinarquía que se nutre de ella sea echada del poder.

Carta a los romanos

Mañana, Felipe Calderón Narcofosa asistirá a una reunión de negocios en el Vaticano. Los amigos de México en Roma, aquellos que contemplan con horror el genocidio que nos han condenado a sufrir indefinidamente pero que, nos lo garantizan desde ahora, se prolongará todavía muchos años, podrían manifestar su repudio al principal responsable de esta catástrofe, imitando, por ejemplo, a los ingeniosos y valientes activistas de Cuernavaca que, hace algunos días, tiñeron de rojo las aguas de la fuente de la paloma de paz.

Roma, cari amici, es la ciudad de las fuentes. Y para convertirlas en una metáfora y al mismo tiempo en una denuncia del baño de sangre que nos ahoga, se necesita poner en práctica un procedimiento muy sencillo. Para no envenenar a los pajaritos, a las abejas, a las mariposas, pero tampoco a los perros y gatos sin dueño que calman su sed bebiendo el agua de las fuentes públicas, los de Cuernavaca utilizaron pintura vegetal color rojo grosella, que sirve para decorar pasteles y no contamina.

Imaginen el efecto que lograrían, amigos romanos, al solidarizarse con nuestro desdichado país, si tiñeran la fontana di Trevi, las de Piazza Navona y Piazza di Spagna, y tantas más. A la mejor, si lo hacen y la prensa lo difunde, en otras grandes ciudades de Europa y de América Latina, donde México tiene tantos amigos, otras personas podrían animarse a decorar las fuentes más cercanas a su corazón, por ejemplo, la del bulevar Saint-Michelle, a la salida del metro del mismo nombre en París, o la de Cibeles en el corazón de Madrid, o las de las Ramblas allá en Barcelona, o las de Plaza Cagancha en Montevideo, o la hermosa y siempre concurrida de la placita Serrano en Buenos Aires, por mencionar algunas.

Sería una trágica pero hermosa forma de recordarle al mundo –sobre todo en los países que exportan pobres a Estados Unidos a través del territorio mexicano, donde éstos son víctimas de la policía, los narcos, los traficantes de órganos y de personas, pero también de los policías federales y un largo etcétera– que si bien el agua dulce brota del fondo de la tierra, se mancha de sangre inocente al pasar por las narcofosas, y las fuentes no deben disimular con su belleza hipócrita lo que nos está sucediendo.

Porque es injusto. Porque es inhumano. Y porque no tiene ninguna razón de ser. Si se atreven a teñir sus fuentes, amici di Roma, tengan presente que por cada metro cúbico de agua se requiere un kilo de anilina. Además, la visita de Calderón a Benedicto XVI coincidirá con las fiestas del 1º de mayo. A presto!

jamastu@gmail.com








27 abr 2011




Tácticas preventivas (2012)





Luis Linares Zapata




Sin mediar decoro, un grupo de articulistas, todos con intensas ligas con los medios electrónicos, coinciden” en alertar a sus audiencias sobre las intenciones de Andrés Manuel López Obrador con vistas a 2012. Trátese de investigadores del CIDE, ya de sobra identificados con la derecha neoliberal (Ezra Shabot y Chabat), pero que aún sostienen una endeble y más que dudosa independencia. De otro que pasa por enterado de múltiples sectores de crítica (Schettino), pero concentrado en temas económicos y que ha saltado de consejero de C. Cárdenas, a rijoso anti-Obrador. Uno más, (C. Loret de Mola) conductor en Televisa y columnista centrado en infidencias. Todos, por estos días de cruciales significados, se adelantan, desde sus contribuciones en el diario El Universal, para destacar errores, mentiras y estrategias electorales erradas de AMLO, uno de sus personajes favoritos, la causa provocadora de sus juicios terminales.

Las razones de sus alertas son varias, pero vuelven, con insistencia creciente, a los campos ya bien trillados y vueltos a sembrar por la coalición de intereses cupulares. Argumentos que a veces inciden de manera lateral sobre las consuetudinarias posturas del observado en múltiples plazas públicas del país. También se topan con ideas que dan pie a sus muchas peticiones de principio que, al final, condenan al fracaso las aventuras de su antihéroe. No se olvidan de pasajes leídos por aquí o por allá, sin pruritos de caer en lugares comunes. Citas citables usadas para regodearse sobre los “hallazgos” de otros. El autoritarismo personalista de AMLO es redundante y a renglón seguido. Las mentiras sobre encuestas pasadas son desenterradas pero, para ellos, tan actuales y ciertas como las verdades trucadas que difunden los medios que los cobijan. Las oposiciones del tabasqueño a las alianzas del PAN con el PRD se relativizan y hasta apuntan, según sus particulares criterios, contradicciones notables. Ninguno confía sus sentires íntimos de manera directa, clara, sobre los sagrados terrenos de sus creencias fundamentales, casi siempre apegadas o dictadas por el oficialismo en turno. La presumida independencia de investigadores consagrados los fuerza a razones cifradas que apuntan, por necesidad inevitable, hacia el manoseo oportunista del que no dejan de calificar de mesías tropical. Triste y racista figura de Krauze. Un rosario de enfoques coincidentes en la sustancia básica que los mueve: el visceral rechazo a las posiciones de izquierda y, en especial, las versiones enarboladas por AMLO.

En días previos a las andanadas mediáticas varios incidentes soltaron los resortes preventivos de la derecha. La alianza de la burocracia perredista dominante con el domesticado PAN, diseñada desde Los Pinos para competir en el estado de México, había fracasado. Los panistas quedaron solos con sus miserias a cuestas. Los participantes en la consulta, garantizada en sus conteos y procedimiento por un grupo de notables, no se habían tomado en cuenta a la hora definitiva. La decepción y hasta el rencor por tales hechos brotó por muchos lados. El previo ofrecimiento de la candidatura a Alejandro Encinas (AER) fue negado con insistencia. De aceptarlo, la consulta aparecía, tal y como fue, una mascarada en la que recalaron muchos inocentes. La misma aclaración de AER señalando a los dirigentes del PRD y a M. Camacho, como autores y conducto de la propuesta a trasmano, pasó desapercibida y fue ignorada sin pudor. La alianza de los partidos de la izquierda (PRD, PT, Convergencia) fue registrada y AER se perfila como el seguro candidato. El dedazo de Peña Nieto fue, ante la vista de la crítica dominante, calificado como acto de sabiduría política. El PAN tocó a retirada y sacó a su adalid de emergencia (Bravo Mena), aunque aún les colea cierta esperanza aliancista. Marcelo Ebrard cedió sus pretensiones de apoyar a las alianzas por el empuje conjunto de Morena, partidos aliados y a la seriedad y posibilidades de AER como candidato. Demasiados hechos que apuntaban hacia el fortalecimiento de la izquierda.

La puntilla la resintió el oficialismo ya encarrerado en el sueño neoliberal a ultranza: la frustrada reforma laboral, así, con letra muy pequeña, tramposa y dañina para con los trabajadores, sus organizaciones y luchas. Los priístas no quisieron ceder la calle a la “agitación” de izquierda (AMLO incluido). Son momentos donde precisan de toda suerte de ayudas y subterfugios para la continuidad de su entramado de poder en el estado de México. Las recientes encuestas, apenas publicadas sobre preferencias electorales nacionales (Reforma) posicionaron a López Obrador. Lo siguen situando en un segundo lugar de privilegio. Respaldado por un número mayor de mexicanos al que se reconoció como sus votantes en 2006, es un contendiente de peso indiscutible. Ante ello hay urgencia de redoblar prevenciones y almacenar antídotos. La consigna es vacunar al electorado sobre el peligro de que la izquierda llegue al poder presidencial.

Cualquier alternativa será válida para los que apoyan la continuidad del modelo concentrador de la riqueza. Aunque no lo digan los analistas y difusores de la derecha, porque pretenden aparecer como críticos, comentaristas o académicos independientes. En el fondo de tales visiones subyace la clara, evidente postración ante la plutocracia gobernante. Por eso son, estos y otros personajes similares, favorecidos por los medios electrónicos. Por eso enfilan baterías contra la real opción de cambio del modelo. Aunque también hay necesidad de reconocerles que, en este sensible punto, también juegan rol sustantivo las pulsiones íntimas para con un político que hace, para cólera y fingido desprecio de los correctos, una clase de política que no entienden, no estudian ni se molestan en escudriñar. Para ellos, lo que no sucede y se registra en los medios o las encuestas a modo y los cenáculos, simplemente no existe.










Astillero



Militarización rápida y furiosa

Estado electoral de excepción

Toque cívico de queda

Excluir a la izquierda







Julio Hernández López





EXIGEN AL GOBERNADOR CUÉ CUMPLIR PROMESA. Familiares de 10 personas desaparecidas, originarias de Zapotengo, municipio de San Pedro Pochutla, Oaxaca, demandaron al gobernador del estado, Gabino Cué Monteagudo, cumplir la promesa de ayudar a buscar a sus parientes entre los cadáveres que han sido exhumados de las narcofosas encontradas en el municipio de San Fernando, TamaulipasFoto Notimex




Un humor muy negro o una absoluta frivolidad acompañaron ayer al diputado federal priísta Rogelio Cerda a la hora de señalar que esta semana, así sea en una sesión rápida y furiosa, serán sometidas a votación las pretensiones de control militar a discreción que han acordado el comandante que presuntamente está en vías de dejar el hirviente cargo, Felipe Calderón, y el supuesto aspirante principal al relevo, Enrique Peña Nieto, quien cada vez parece más decidido a mostrar que su talante autoritario es similar o peor que el de su provisional aliado panista.

Evocar el nombre de las acciones realizadas por el gobierno gringo para entregar armas a Los Zetas tiñe de fundadas sospechas la premura con que San Lázaro pretende a su vez dar mayor poder a las corporaciones militares y marinas para apagar, paradójicamente, el fuego social atizado por la errática “guerra” felipista contra el narcotráfico. Pero a las maquinarias legislativas del peñanietismo y el calderonismo no parece importarles mayor cosa la creciente protesta que sus afanes de militarización ex- presa están provocando.

A fin de cuentas, es explicable la convergencia de intereses que pretende sacar adelante la mencionada ley. El peñanietismo salinizado busca centrar la competencia electoral en dos bandos circunstancialmente opuestos pero sustancialmente afines, es decir, en el del propio PRI, con el copete toluqueño como personaje movido tras las sombras por una calva del Distrito Federal, y en el PAN calderonista que a fin de cuentas podría negociar salvoconductos e impunidades a cambio de ceder el paso al partido tricolor. Haiga de ser como haiga de ser el desenlace formal de 2012, al pripanismo le conviene instaurar en el país un régimen político y social de excepción, con toque cívico de queda y mano dura contra movimientos de protesta. Las urnas de 2012 quedarían así condicionadas por dos factores que manejan en distintas proporciones los dos actores partidistas pactados: las fuerzas armadas, como instrumento jurídicamente legitimado de acción y represión de Los Pinos, y el narcotráfico como elemento de disuasión o promoción de candidaturas y resultados electorales oficiales.

Desde ahora, detectando los puntos de resistencia a la embestida fascistoide que se incuba en San Lázaro y midiendo la capacidad de respuesta social que genere tan lesivo proyecto de ley, la dupla que forman Peña Nieto y Calderón está anunciando formas de exclusión de la izquierda en el proceso de renovación del poder institucional el año venidero. El golpe que pretenden dar con el pretexto de la seguridad nacional significaría un retroceso brutal en materia de libertades y derechos sociales que ya ni siquiera tendrían un sustento pleno en términos meramente formales, jurídicos, pues serían arrasados por las nuevas normas de corte militar. Van por todo, al costo que sea, constriñendo las posibilidades de competencia electoral a una pareja derechista que en su momento podrá negociar lo que sea necesario para mantener el poder en sus arcones complementarios, amenazando desde ahora toda forma de protesta y lucha política, social y laboral, advirtiendo que el color dominante de las boletas electorales venideras será el verde olivo.

Astillas

Se agradece a Jaime Collado el llamar la atención sobre un detalle de la columna de ayer: “Me refiero al vocablo normatividad. Yo sé que es muy popular en México, pero el diccionario no lo registra y es difícil comprenderlo. Normatividad sería algo así como “cualidad para normar”, pero para ello existe la palabra normativo, que es lo que fija la norma, y la normativa es el conjunto de normas aplicables a una determinada materia o actividad. Entonces, ‘a cambio de aprobar la nueva normatividad en materia de seguridad nacional’ bien podría redactarse como ‘a cambio de aprobar la nueva normativa en materia de seguridad nacional’, o bien, ‘a cambio de aprobar las nuevas normas (jurídicas) en materia de seguridad nacional’. Por lo demás, coincido plenamente con usted en que toda esta escalada de violencia es sólo un pretexto para encauzar a México hacia el fascismo. No es ineptitud del gobierno, sino perversión”... Segismundo Cortés Arenas replantea: “El diputado Alfonso Navarrete Prida (de negro historial en el estado de México) declaró que ‘... si en los operativos se cometen abusos contra la población civil, ello será responsabilidad de la autoridad que los aplique y no resultado de una ley’. Mi petición al diputado Navarrete Prida es que, siguiendo su forma de pensar, incluya en la ley de seguridad que propone que el Estado autorice a los ciudadanos tener y portar armas para su defensa, basándose para esto en su argumento, pues entonces el que mate o hiera a otra persona será responsable de disparar una pistola o cañón sin que se pueda echar la culpa a la ley que autorice la tenencia o portación de armas”... Vic Rey reflexiona: “FC declaró hace poco que una persona de 19 años ejecutó a más de 100 personas en San Fernando, Tamaulipas, para lo cual requirió buen tiempo. Así, Calderón sólo está exhibiendo al equipo de seguridad con el que cuenta el país, en los tres niveles, pues con toda su inversión y entrenamiento han sido menos eficientes que un solo adolescente. Por otro lado, este lunes el noticiario estelar de Televisa inició su transmisión con la nota sobre la beatificación de quien fuera amigo de Marcial Maciel, continuando con la nota de cierta boda en un país algo lejano del nuestro. Para lo anterior se consumieron alrededor de 20 minutos. Pregunta obligada: ¿Aquí, en México, necesitamos ese tipo de notas? ¿Aquí todo está bien? Patético”... Y, mientras los pederastas siguen tan tranquilos, disfrutando de las cárceles con servicio gastronómico fuera de rejas, como asegura el diputado panista Agustín Castillo que ha sucedido en Cancún con Jean Succar Kuri, ¡hasta mañana, con el diputado local de Guerrero, Faustino Soto Ramos, denunciando que militares lo maltrataron y golpearon el pasado 21 durante una “revisión”!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx








20 abr 2011

Lo que afirma Luis Linares Zapata en los ultimos renglones de su tercer pàrrafo , confirma lo que yo he sostenido desde hace tiempo : que quienes dicen que el pueblo no es tonto (principalmente AMLO es quien sostiene esto ) , estàn total y absolutamente equivocados , pero curiosamente los ùnicos que se salvan de esto son los estratos màs humildes del pàis , por la sencilla razòn de que ellos no tienen alternativa , no tienen manera de comprar periòdicos como La Jornada o revistas como Proceso o Contralìnea , ni se diga que puedan tener acceso a internet o al telecable para poder escuchar a Carmen Aristegui o tal vez a Ricardo Rocha , ellos a duras penas completan para el kilo de tortillas y estàn màs preocupados por lo que van a comer sus hijos mañana ; si bien les va , se tendràn que conformar con informarse en televisa y en tv azteca , con todo lo negativo que ello implica .

Las clases medias y altas viven en un mundo superficial y sòlo despiertan a la realidad cuando son tocados por el crimen , se dan cuenta que sus tarjetas de credito estàn hasta el tope , que estàn a punto de perder sus casas o que el tanque de su auto cada vez se llena con màs dinero , solo asì se indignan y empiezan a vociferar , pero ni asì culpan a su partido polìtico ( PRI y PAN ) , ellos veràn como justificarlo pero jamàs contemplaràn la posibilidad de darle una oportunidad a un partido de izquierda , prefieren vivir en la inopia antes que ser nacos . Muchos de ellos por flojera , prefieren quedarse con una sola versiòn de las cosas y esta se las proporciona normalemnete televisa o azteca , ellos si tienen recursos para comprar periòdicos como los citados arriba , pero lamentablemente se creen las campañas de desprestigio que los poderes fàcticos emprenden contra todo aquello que huela a izquierda , (esto tambièn es parte de la estrategia de los poderes fàcticos : hacer que la gente repudie a los medios criticos o de izquierda y que no crean en nada que no salga de sus pantallas ) si bien muchos viven adormecidos , otros lo hacen por que se sienten de una clase social diferente (los que votan por la izquierda son nacos y los que votan por la derecha son de la high ) y con tal de pertenecer a los "nice" , no les importa que dìa tras dìa se los estèn ensartando los priistas y los panistas (¿cuantos aumentos de impuestos , luz , agua , gas, gasolina , etc. van ya desde que el PAN asumiò el poder , sin olvidar que todos estos aumentos fueron aprobados por el PRI , y sin olvidar tampoco que los ùnicos que se opucieron fueron los diputados y senadores afines a AMLO , pero que nadie se enterò gracias al cerco informativo de los medios ? y todavia los defienden con tal de no ser nacos ) ellos son felices utilizando el internet y las redes sociales para las cosas màs frivolas y estupidas que nos podamos imaginar , con esto no quiero decir que no estè bien , compartir fotos o chacotear con los amigos , pero pero el internet tiene usos mucho màs productivos y aqui en Mèxico son desaprovechados .


Por eso , mejor AMLO 2012



¡¡¡ DESPIERTA MÈXICO!!!
















Salud de la nación



Luis Linares Zapata


Las baterías críticas del país se han enfocado, en su casi totalidad, sobre el Ejecutivo federal y su declaración de guerra al narcotráfico. La figura del Sr. Calderón ocupa, claro está, el sitial preferente en la discusión o, más bien, en la disputa por las opciones presentes para las factibles salidas a la crisis de salud que se padece. Sobre su persona recaen las peticiones, los gritos, los alaridos o las consignas que exigen detener la sangría entre los mexicanos. No más sangre derramada, claman por todos los confines. Un cambio de estrategia (si la hay) que lleve a la tranquilidad o, al menos, a un margen aceptable de justicia y paz.

La ansiada luz al final del túnel no aparece por lado alguno. La angustia colectiva derivada de tal oscuridad es ya una densa, pesada realidad que todo lo abarca y contamina. Un día sus efectos se ciernen sobre la marcha de los negocios, en la insuficiente creación de nuevas empresas, en las inversiones inestables o en el crecimiento negado. En otras se encajonan en la descomposición social, en la falta de oportunidades para la juventud, en la ausencia de expectativas para llevar una vida normal y tranquila. Las instituciones mismas resienten el golpeteo de la incredulidad y la falta de confianza se generaliza. El alma misma de la nación parece tocada, trastocada, sin bálsamo que la conforte o le cure las heridas. La búsqueda de un núcleo capaz de conjuntar las energías, ahora dispersas y encontradas, se torna tarea que se agota en sí misma o se vuelve redundante. Las correas de transmisión laterales, para arriba o hacia debajo de los distintos grupos sociales se han atascado. No circulan ni se robustecen las fuerzas que podrían recuperar la alegría, canalizar las ganas de progreso, apreciar los esfuerzos y dar certidumbre para el mañana. En pocas palabras, la salud de la nación se tambalea y no haya reposo.

Centrar la crítica en las habilidades del Sr. Calderón para gobernar al país, es ya, tiempo perdido. Pruebas de sus incapacidades se han dado con suficiencia. Poco, en cambio, se ha dicho de las demás fuentes de responsabilidades que han hecho posible este estado de cosas tan deplorable que nos circunda. La lección que brindan los sucesos trágicos de la actualidad no ha sido trabajada con visión envolvente, pormenorizada, bien cimentada en información dura, constructora de escenarios alternos. El poco aprecio por la vida democrática es una verdad que no requiere demostración, pero que de ahí se deriva un cúmulo inmenso de consecuencias negativas para toda la vida organizada. A cada paso se le trampea, se le desvía, se le contradice con cinismo rayano en la desvergüenza. A las elecciones se va armado hasta los dientes de subterfugios y mecanismos ilegales que las tornan ejercicios inertes, incapaces de soportar una aceptable o funcional legitimidad. Ese centro neurálgico emanado de la voluntad ciudadana, sostén de cualquier ejercicio legítimo del poder público. Los partidos, en cambio, se atrincheran en sus propios feudos y se enfrascan en pleitos por el escalafón, por el coto de influencia y el reparto faccioso del botín. Sus horizontes quedan entonces cercenados, no atisban hacia fuera ni penetran las urgentes necesidades de los ciudadanos. Sus miras a lo largo son cortas y no pueden diseñar ofertas atractivas realizables, fincadas en las necesidades y aspiraciones de la gente. Pero también los votantes tienen su lugar en este despeñadero. En muchos estados no se cansan de votar por el conocido, aunque sea probadamente malo. Tamaulipas es un caso espectacular en su enfermiza monotonía partidaria.

¿Cuál o cuáles serán las consecuencias de que una televisora imponga a un candidato y trate de llevarlo, a golpes de imagen y frases huecas, hasta la Presidencia de la República? La apuesta que hizo Televisa al apadrinar, día con día, a Peña Nieto cae muy por fuera de sus capacidades y derechos. No podrá manejar las consecuencias de tal aventura. Si logra su cometido será, después, la directa responsable de otra Presidencia incapaz de gobernar con independencia y en beneficio del pueblo. Si fracasa en el intento quedará a merced de los rivales ofendidos. Las penalidades inherentes a su indebida intromisión en la lucha por el poder son y serán mayúsculas. En todo caso, el fenómeno mismo es un síntoma del estado que guarda la vida democrática en México. No se trata de un medio de comunicación que toma, abiertamente, partido por uno u otro aspirante, una u otra postura ideológica. Aquí se dirime, en efecto, la legalidad, la legitimidad de una concesión pública para asociarse, en lo oscurito, con un aspirante, tratar de imponerlo como candidato y hacerlo su presidente. Una tarea por demás ingrata para la democracia.

Pero quizá el modelo de acumulación concentrada de la riqueza, vigente en el país, sea el que concita la mayor de las responsabilidades por lo que ahora acontece en la nación. Las grotescas desigualdades que provoca se ramifican en incontables formas que infectan el cuerpo colectivo, el familiar y el individual de los mexicanos. ¿Cómo surge y se desarrolla un delincuente como el Sr. Kilo, capaz de matar a tantos indefensos viajeros? ¿De dónde salió el tristemente famoso Pozolero? ¿Qué impulsa a tantos miles de jóvenes a la vida loca del crimen? ¿Hasta cuándo se pondrá orden, paz, tranquilidad y se tendrá la seguridad ansiada?














19 abr 2011




San Fernando





Pedro Miguel




El estado de derecho ya estaba roto desde antes, porque el sindicato petrolero, sin poseer atribuciones legales, era el poder real: ponía y quitaba presidentes municipales, diputados y senadores, llevaba la política social, orientaba la economía local, hacía y deshacía. El clan Salinas llevó las cosas más lejos: liquidó el imperio de La Quina y se hizo con el control de la plaza. En medio de sus disputas internas (pero inocultables), los priístas han mantenido el mando político en Tamaulipas y en todas las otras entidades de la ribera del Golfo. Tanto o más que el estado de México, la franja curva que forman Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Campeche ha sido bastión del PRI a prueba de concertacesiones, alternancias y abiertas derrotas electorales, y desde la presidencia o desde el cogobierno los tricolores han puesto en juego todos sus recursos tradicionales para impedir la pérdida de un eslabón de esa cadena territorial, que es, coincidencia o no, una de las rutas tradicionales del tráfico de drogas y de seres humanos hacia territorio estadunidense.

Vista en la perspectiva de una década, la alternancia presidencial de 2000 puede entenderse como una derrota del PRI, pero también como una expansión de los recursos humanos del régimen oligárquico. Muchos panistas se incorporaron a la administración pública federal y muchos priístas se quedaron en ella, con o sin renuncia formal a su afiliación partidaria. Albiazules de viejo cuño y tricolores empanizados se incorporaron, desde el ámbito federal, al manejo de los asuntos del Golfo, los cuales, a nivel de las entidades, siguieron en manos de priístas de diversas corrientes.

Tamaulipas se ha ido deslizando a la ilegalidad en forma sostenida y pública, al menos desde el sexenio de Américo Villarreal Guerra (1987-1993) y durante los siguientes: el de Cavazos Lerma, el de Yarrington y el de Eugenio Hernández. Pero ese proceso ha tenido lugar, cómo eludir el dato, bajo las presidencias de Salinas, Zedillo y Fox, quien inauguró, precisamente en el norte de Tamaulipas, en junio de 2005, los despliegues policiaco-militares inútiles contra la delincuencia y lesivos para la seguridad de la población. Calderón los volvió modus vivendi en ése y otros estados, con la activa colaboración de las autoridades locales, y el control territorial siguió fugándose de los mandos políticos formales hacia los bandos que tienen, junto con el poder de fuego decisivo, la última palabra.

Todo esto desemboca en las masacres de San Fernando y en tiraderos de cadáveres a los que se ha llamado, de manera equívoca, narcofosas. No lo son. Son testimonio, en cambio, de operativos genocidas en una guerra con muchos participantes armados y un enemigo evidente: los civiles, lugareños o fuereños, mexicanos o extranjeros.

El protagonismo de diversas agencias gubernamentales de Estados Unidos en la descomposición de la seguridad pública mexicana salta a la vista. La operación Rápido y furioso es sólo el aspecto más grosero, pero hay múltiples datos que refieren cómo Washington –por medio de Calderón, en buena medida– ha impulsado la derrota del Estado mexicano ante las corporaciones delictivas. Los más de dos centenares de asesinados en San Fernando aportan una pieza adicional y especialmente horrible para armar ese rompecabezas: Los Zetas, o quienes hayan sido los autores de la atrocidad, operan, objetivamente –y no necesariamente con contrato o pacto de por medio–, como elementos de control migratorio en sintonía con los intereses de Estados Unidos.

Hasta hace unos meses, la trágica y exasperante circunstancia de Ciudad Juárez era el indicio más claro de que esta guerra no va contra la delincuencia organizada en general sino, en primer lugar, contra la población. La hipótesis se fortalece ante las repetidas carnicerías perpetradas en San Fernando. Lo que se ha exhumado allí, además de los muertos inocentes, es el saldo de gobierno de 10 años de Acción Nacional y el de muchos años más del tricolor local. San Fernando simboliza el ineludible proyecto de país de la continuidad panista y del ofertado “cambio” priísta, sea con los apellidos Peña Nieto o con otros.

navegaciones@yahoo.com



























18 abr 2011


Carta a Javier Sicilia



Gustavo Esteva


Perdona, Javier. Como te dije, no puedo compartir tu dolor. No puedo siquiera imaginármelo. Sólo puedo dolerme de tu dolor.


Al desgarrar el velo del lenguaje encubridor, lograste que de pronto los 40 mil muertos empezaran a tener cara y cuerpo de Juanelo. Dejaron de ser “daños colaterales”… Empezamos a verlos y vivirlos en carne y hueso. Sus muertes, que eran ya costumbre cotidiana, se volvieron de pronto insoportables.


Lograste dar expresión clara al estado de ánimo general. Estamos hasta la madre. Personas muy propias, que jamás se hubieran atrevido a decir eso en público, fueron ahora capaces de proclamarlo a voz en cuello. Adquirió legitimidad y valor político un sentimiento general que no nos atrevíamos a expresar.


Me pareció admirable, Javier, tu gandhiana apelación a la moralidad de los criminales y políticos que nos tienen hasta la madre. No se trata del perdón cristiano a quien ofende, sino del respeto a la condición humana del otro, a pesar de sus infamias o irresponsabilidades.


Salimos a la calle a manifestar nuestra solidaridad contigo y nuestro estado de ánimo. Fue un auténtico movimiento, con su dispersión, su iniciativa múltiple, su impulso desde abajo, su carencia de líderes y cuadros. Creo que en ninguna parte tomó la forma de movilización, como la que dirigen y controlan desde arriba los líderes, los partidos, los sindicatos –movilizaciones en que la gente es movida como se mueve un paquete y las personas mismas quedan in-movilizadas, expuestas a la instrucción, a las indicaciones dadas desde arriba. No fuiste un dirigente presto a llevar agua a su molino político e ideológico. Tu voz era una invitación feroz y dolorosa, con la cualidad peculiar de la poesía, en la que cada lectura y cada lector encuentran un sentido diferente… En cada geografía, por eso, la iniciativa tomó perfil distinto.


Fue espléndido, catártico, expresar libremente lo que sentíamos y ver a tantos, en tantas partes, con una voluntad común. Sabíamos que era sólo el primer paso. No se trataba solamente de desahogarnos y enviar un mensaje a los causantes de nuestra rabia. Salimos a la calle decididos a actuar, aunque el camino a seguir fuese aún difuso.


Como dices, Javier, debemos mantener viva la unión que empezó a manifestarse ese día, para romper miedos y aislamientos. No basta la indignación. Estamos en emergencia nacional. Es hora de actuar. Tenemos que parar esta guerra insensata que hasta sus patrocinadores estadunidenses reconocen perdida; atar las manos de esta clase política que sigue destruyendo lo que queda de país; regresar el Ejército a los cuarteles…


Tu discurso del día 6 aclaró el siguiente paso. Tu valiente escalpelo fue revelando los tumores: los poderes constituidos; las policías; los partidos políticos; el capital; los medios; las iglesias; los sindicatos… Acotaste bien sus omisiones y complicidades en la destrucción de nuestros ámbitos de convivencia, nuestro suelo, nuestras relaciones de soporte mutuo, hundiéndonos “en el horror de la violencia, la miseria y el miedo”. No olvidaste, Javier, nuestras propias traiciones, nuestra propia irresponsabilidad.


Se hizo evidente lo que necesitamos hacer: remendar el tejido social que desgarraron. Apelaste a la inspiración zapatista para decirnos cómo: “desde abajo, podemos tener asambleas constituyentes y reconstituyentes en cada colonia, en cada barrio, en cada comunidad”. Sólo así podemos conseguir auténtica gobernabilidad y seguridad en las calles y crear una oportunidad de vida distinta para nuestros jóvenes.



Propones que cuantos denuncias, las elites políticas y económicas, se comprometan ante nosotros a celebrar un pacto. Nos citas para el 8 de mayo, en el Zócalo de la ciudad de México. “Porque vivimos un tiempo límite, vamos a ir también allí a preguntarles: ¿cómo pretenden ir a las elecciones si no son capaces de ponerse de acuerdo entre ustedes para defender la vida de los hijos y las hijas de nuestro amado México?”


Me conmueve la propuesta, Javier. Eso significa que me pone en movimiento contigo. Espero que muchos se con-muevan también y el día 8 estemos ahí hasta aquellos, como yo, que no podemos creer en esos poderes y jerarquías y les tenemos bien fundada desconfianza.


Calderón, probablemente, seguirá esperando “la gloria del triunfo”. Surgirán los desacuerdos de costumbre en esas clases políticas y económicas que nos tienen al borde del desastre. Hagan o no lo que les toca, Javier, nosotros debemos hacer lo nuestro. Ningún truco de ingeniería social puede enfrentar la emergencia. Pero desde abajo, unidos en la pasión amorosa por todo lo que es nuestro, nos podremos entregar a la inmensa tarea de reconstituirnos. Empezaremos por resanar el tejido social desgarrado, para salvar lo que queda del país y transformarlo.







Los conflictos del tribunal electoral



John M. Ackerman


Con el caso de la polémica cena en casa de María del Carmen Alanís Figueroa, los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) han vuelto a demostrar que su preocupación principal no está en la impartición de justicia, sino en la protección de intereses inconfesables. En lugar de aprovechar la discusión suscitada la semana pasada para establecer nuevas reglas de comportamiento, los magistrados garantizaron no sólo la total impunidad de la magistrada presidenta, sino que sentaron un muy negativo precedente para que otros funcionarios electorales actúen libremente sin temor a represalias frente a acusaciones sobre posibles conflictos de interés.


De ahora en adelante, todos los servidores públicos, tanto del TEPJF y el Instituto Federal Electoral (IFE) como de los institutos y tribunales de las entidades federativas, tienen permiso para reunirse con cualquier actor político, social o gubernamental en el momento que sea, hora o lugar para tratar todo tipo de asuntos. El único límite será cuidar las formas para que no parezca que se estén presentando “alegatos” jurídicos ante el funcionario correspondiente.


Asimismo, de acuerdo con la decisión del TEPJF, habría que tomar todas las medidas necesarias para asegurar la más absoluta opacidad respecto del contenido de las reuniones. De lo contrario, algún periodista latoso podría cometer el sacrilegio de insinuar conductas indebidas que pongan en duda la pureza de los más altos juzgadores en materia electoral del país.


Así como el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia de Iniciativa México busca meter la sangre bajo la cama en lugar de acabar con ella, hoy la resolución del TEPJF (SUP-IMP-1/2011) busca esconder los conflictos de interés en lugar de expulsarlos de raíz en la impartición de justicia. Se ratifica así, una vez más, la “República de la Simulación” que impera en México y que tanto daño ha causado a las instituciones y a la población.


Alanís jamás ha negado la celebración del convite en su casa el 9 de marzo con Luis Videgaray –ahora presidente del PRI en el estado de México y coordinador de la campaña de Eruviel Ávila–, Sebastián Lerdo de Tejada, representante del PRI ante el Instituto Federal Electoral (IFE); Marco Antonio Baños, ex socio de Alanís en DEMOS consultores y hoy consejero electoral del IFE cercano a Manlio Fabio Beltrones, y Enrique Ochoa, subordinado de Alanís, ex integrante del Consejo Político Nacional del PRI y aspirante a un lugar en el Consejo General del IFE. Incluso, la magistrada se precia de realizar este tipo de reuniones, que pomposamente define como esfuerzos para “tender puentes institucionales con diversos actores políticos, así como para intercambiar opiniones o puntos de vista sobre temas relacionados con el contexto político, institucional o social del país, sin una agenda temática fija y sin escuchar alegatos sobre asuntos jurisdiccionales pendientes de resolución”.


Alanís espera que los ciudadanos seamos suficientemente ilusos para creer que a lo largo de aquella cena los invitados no hablaron en ningún momento de uno de los casos más importantes que hoy examina el TEPJF, y que involucra directamente al PRI: el señalamiento realizado por el IFE a Enrique Peña Nieto por violar la Constitución con la transmisión nacional de los promocionales de su quinto informe de labores.


En lugar de simplemente endurecer el gesto y “negar categóricamente cada uno de los señalamientos”, Alanís debería informar sobre todos y cada uno de los detalles de la cena en cuestión. ¿Quiénes exactamente estuvieron en la reunión? ¿Cuáles fueron específicamente los “puentes institucionales” construidos? ¿Cuáles fueron los “puntos de vista” y “opiniones” expresados sobre el “contexto” nacional?


Igualmente, habría que comparar las respuestas de la magistrada con las de los otros asistentes en la reunión, a quienes habría que llamar a comparecer, para confirmar sus dichos o, en su caso, descubrir contradicciones.


Por ejemplo, un detalle de suma importancia es que Alanís afirma que ella sufragó todos los gastos de la cena. Por lo tanto, supuestamente no se actualiza el causal de impedimento incluido en el artículo 146, IX de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación que prohíbe “asistir, durante la tramitación del asunto, a convite que le diere o costeare alguno de los interesados”. No obstante, la magistrada no ha entregado las facturas de los gastos u ofrecido prueba alguna de su dicho. Es más, no existe siquiera una referencia general a este encuentro en la agenda pública de la magistrada correspondiente al 9 de marzo.


Lo que sí está a los ojos de todos es que Alanís, por lo menos, violó de manera flagrante el Código de Ética del Poder Judicial de la Federación, que explícitamente exige a los juzgadores “abstenerse de citar a las partes o personas vinculadas con ellas, fuera de las oficinas del órgano jurisdiccional en el que ejerza su función”. Sin embargo, en lugar de reprender a su colega por esta violación o investigar los detalles del encuentro para juzgar sobre la existencia de violaciones aún más graves a la normatividad, el pleno del TEPJF simplemente ha decidido dar carpetazo al asunto.


Con decisiones como la comentada, Alanís Figueroa podrá participar en la resolución del caso de los espots de Peña Nieto, pero será cada vez más difícil que el TEPJF en su conjunto recupere la confianza de la ciudadanía.










17 abr 2011


La batalla por el Edomex


Arnaldo Córdova


La lucha por el estado de México, que este año elegirá nuevo gobernador, se está revelando como un elemento decisivo en la lucha por la Presidencia de la República en 2012. Claro que no todo se decidirá allí, pero sus resultados serán cruciales para lo que vendrá el año entrante. Las razones son harto conocidas: una, el principal precandidato priísta a la Presidencia es gobernador de ese estado; otra, es la entidad más poblada de la República y en ella habita una gran proporción del electorado nacional. Hay, tradicionalmente, un alto abstencionismo, pero eso no le quita su importancia a escala nacional. Lo que allí pase este año repercutirá en el que sigue y de un modo que nadie puede predecir.


Las sorpresas han estado a la orden del día en ese estado. Del lado del PRI, era casi un hecho que el candidato sería de nuevo un miembro del Grupo Atlacomulco, Alfredo del Mazo. Pero resultó que le ganó un lumpen de la política mexiquense, con un historial plagado de manchas negras, Eruviel Ávila, presidente municipal de Ecatepec, el municipio con la mayor población del país. Del lado del PAN y el PRD se vaticinaba el triunfo de la política de alianzas entre ambos partidos, sobre todo, por el peso que en el estado tiene la corriente Alternativa Democrática Nacional del senador Bautista, perruno sostenedor de esas alianzas. También en este caso el resultado fue otro.


Con su dominio puramente burocrático del PRD, los Chuchos y su consejero Manuel Camacho, así como los seguidores de Bautista en el Edomex, cantaban victoria hasta no hace mucho. Nadie podría revertir la tendencia favorable a las alianzas en el Edomex entre la derecha y la izquierda. López Obrador y la final entereza de Alejandro Encinas revirtieron esa tendencia y el aliancismo chuchista resultó un soberano fracaso. Primero, fueron incapaces de obtener la mayoría calificada en el Consejo Estatal del PRD en el estado de México (al saberlo Jesús Zambrano mismo sentenció el resultado: la propuesta ni siquiera cabía presentarla al Consejo Nacional). En el Consejo Nacional el resultado fue el mismo.


Este logro, que todavía hace unos meses nadie podía imaginarse, se debe, en lo esencial a López Obrador. Él abrió el debate, a escala nacional y estatal, sobre la pertinencia de las alianzas entre la izquierda y la derecha. Un acuerdo casi unánime que los Chuchos habían impuesto en el PRD a favor de esas alianzas se estrelló contra una deliberación de masas que permeó las filas del PRD; obligó a Encinas a definirse firmemente y a declararse en contra de esas alianzas y, al final, sus recorridos por el estado de México ayudaron a la izquierda de esa entidad a reagruparse, por fuera del cacicazgo de Bautista, y a empujar la oposición decidida en contra de las alianzas. Esto ha sido un triunfo claro de López Obrador. Con el resultado extra de que en el Edomex el Morena es ahora una fuerza real y actuante.


Creo que López Obrador siempre ha tenido una gran cauda de seguidores en el estado de México (en 2006 ganó allí las elecciones presidenciales). Ahora la refrenda con sus giras por todos los municipios. La gente lo arropa y lo sigue. No tengo noticias del tamaño del número de seguidores del lopezobradorismo en los años anteriores, después de 2006. Ahora se puede ver que son una fuerza de mucho cuidado con la que sus enemigos tendrán que enfrentarse en serio. Los recorridos de López Obrador por la entidad muestran, ante todo, la gran audiencia de la que goza el tabasqueño y el entusiasmo que despierta en sus concentraciones da idea del peso que el líder izquierdista tiene entre los mexiquenses.


El fracaso estrepitoso de la política de alianzas con la derecha ha provocado un debate en torno a los resultados que ello tendrá en el futuro. No han faltado quienes piensen que la derrota de ese aliancismo entre derechistas e izquierdistas, que desafía todas las reglas de la lógica política, ha sido un error fatal. No se hace consideración alguna de lo que implica la identidad política de las fuerzas partidistas que contienden por el poder del estado. Su punto de vista, muy elemental, es que al PRI, con la fuerza que tiene en el Edomex, sólo se le puede derrotar si se le echa montón. Luego se hacen pueriles juegos aritméticos, como el de que en 2005, de haberse unido el PRD y el PAN, habrían vencido a Peña Nieto.


En las elecciones, la suma de los factores nunca da el producto. Ante todo, se debe pensar en la elección de los candidatos de las alianzas. El PAN habría intentado que el candidato fuera de sus filas y el PRD igual. En el Estado de México esa hipótesis es irrealizable por la compacticidad del poder priísta. El Edomex no es Oaxaca ni Puebla y ni siquiera Sinaloa. Un analista (sin otra base que las muchas estadísticas en circulación) aventura la idea de que esa hipótesis se daba con Eruviel Ávila. Él era la carta marcada de la alianza. No habría sido, normalmente, elegido como candidato del PRI y, al parecer, él mismo esperaba el desenlace. Finalmente, Peña Nieto prefirió no darle esa oportunidad a la presunta alianza y sacrificar a quien era su favorito.


A ese analista le parece una jugada de “alta política” el que el Grupo Atlacomulco haya hecho a Ávila el candidato del PRI. En sus análisis de fundamento puramente estadístico, al PRD, fuera de la alianza izquierda-derecha no le concede la menor oportunidad. Así razonan los adoradores del más poderoso, en este caso, Peña Nieto. Es muy probable que Peña Nieto se haya decidido por Eruviel Ávila en contra de su supuesto delfín Del Mazo porque, como se supone, haya pensado que de otra manera estaba empujando una candidatura de la oposición nuevamente con un cartucho quemado del PRI. Pero es igualmente posible que el Grupo Atlacomulco haya medido muy bien los riesgos de un enfrentamiento interno del PRI por la candidatura. Eso hablaría bien del grupo. Eruviel Ávila ganó porque era el más fuerte. Las cosas tomaron su cauce.


El PRD es un partido de paradojas. Siempre lo ha sido. Muchas veces, lo impensable es lo que decide su destino. Eso ha sido así desde su fundación. Nació como un partido de corte democrático y, gracias a su líder moral, acabó siendo un conjunto multiforme y deforme de tribus y grupos mafiosos de poder. Era el partido más connotado, a lo largo de la historia nacional, de la izquierda mexicana y, debido al pragmatismo inmoral y desvergonzado de sus grupos hegemónicos, los Chuchos, auxiliados por ese mago fracasado de las alianzas a toda costa que es Manuel Camacho, nos salió con la fórmula de que, para vencer a un partido de derecha declarado como lo ha demostrado ser el PRI, había que aliarse con la otra derecha, peor, si se piensa bien, y más rapaz y depredadora de lo que fue la priísta.


El triunfo de López Obrador abre verdaderas perspectivas de un triunfo de la izquierda popular en el estado de México. No hay que pensar en las estadísticas. Éstas no nos lo dicen todo. Sólo son indicativas. El modo de hacer política de López Obrador ha entusiasmado a los mexiquenses. Y Alejandro Encinas es un gran candidato. Ya no es el de los años noventa, bisoño y casi desconocido. La izquierda en el Edomex se está volviendo hoy una fuerza temible.






El panismo del PRI



Néstor de Buen

Cabría suponer que el PRI ha pretendido ser un partido de izquierda que históricamente representaría los rotundos aspectos sociales de la llamada Revolución de 1910 y que se reflejaron en la multitud de leyes de trabajo que el Ejército constitucionalista impuso en los estados en que había derrotado al porfirismo. De todas esas leyes merece una referencia especial la que Salvador Alvarado impuso en Yucatán, inspirada en una ley neozelandesa y que iluminó, al ser discutida, los momentos más intensos del Congreso constituyente.


Hay que reconocer, sin embargo, que una vez derrotado Victoriano Huerta y estabilizada de alguna manera la sucesión presidencial, correspondió al presidente Emilio Portes Gil, con su ley de Tamaulipas, establecer las bases de lo que luego sería la Ley Federal del Trabajo (LFT) de 1931, puesta en vigor por Pascual Ortiz Rubio.


Sin duda nuestra primera legislación laboral adolecía de serios defectos. El peor de todos, en ejercicio de la reglamentación del mandato constitucional, fue la creación de las que primero fueron denominadas “comisiones de trabajo” para acabar en el texto definitivo como juntas de conciliación y arbitraje.


Nuestros tribunales de trabajo han tenido mala suerte. No tengo la menor duda que bajo la inspiración del sistema fascista de Benito Mussolini, las juntas reflejaron en México lo que fue la magistratura del trabajo con el dictador italiano, copiadas textualmente en la legislación franquista.


Sin embargo, España suprimió la magistratura y creó los jueces de lo social que ya no dependerían del Poder Ejecutivo sino del Judicial (Ley Orgánica del Poder Judicial, primero de julio de 1985).


En un proyecto de la LFT que preparamos Carlos E. de Buen y yo, a petición de senadores del PAN, se planteaba la desaparición de las juntas para ser sustituidas por jueces de lo social, además de varias alternativas para suprimir los contratos de protección. El PRI impidió que pasara a comisiones. Hoy se tendría que volver a ese proyecto absolutamente democrático y favorable a los trabajadores. Lo cierto es que sirvió de base para los proyectos del PRD y de la Unión Nacional de Trabajadores que tampoco prosperaron.


Es una verdadera vergüenza que el PRI haya hecho suyo el proyecto del PAN. Y aún se asombran –yo también– de las alianzas del PAN con el PRD. En realidad estamos viviendo una etapa frustrante, sin partidos políticos representativos de la izquierda, hoy dejada a un lado de tal manera que las alternativas de inclinarse por algún candidato el próximo año, para la Presidencia de la República, empiezan a ser preocupantes.


Yo confieso mi parcialidad en favor de Andrés Manuel López Obrador aunque me temo que le falta un partido de apoyo. En esa alternativa Marcelo Ebrard parecería el candidato posible. Aunque me temo que el PRD no tendrá fuerzas suficientes para apoyar al actual jefe de Gobierno del Distrito Federal que, en todo caso, podrían estar divididas.


Ciertamente las perspectivas políticas para el próximo año adolecen de un negro oscuro, como decía alguien hace tiempo, en una etapa en la que la presidencia de la República tendrá que superar los años del PAN que nos han dejado maltrechos.


Por lo pronto la tarea inmediata es hacer todo lo posible porque no prospere el proyecto del PRI-PAN para la modificación de la LFT.


No creo que el movimiento obrero pudiera soportarlo. Hay grupos razonablemente unidos y con razones más que suficientes para oponerse a ese proyecto y aunque no se puede dudar de que ambos partidos constituyen una mayoría legislativa, a lo mejor hay que considerar que algunos de sus miembros demostrarán que por encima de la lealtad partidista está el amor por la justicia social. De otro modo viviremos movimientos sociales de gran alcance.


Corren rumores, sin embargo, de que el PRI ya se está arrepintiendo de sus diabluras. Ojalá sea cierto y no apruebe el proyecto panista.






El Despertar


Estar hasta la madre



José Agustín Ortiz Pinchetti


Los mexicanos inconformes han introducido a la retórica política una expresión altisonante: ¿qué quiere decir hasta la madre? No es sólo una frase grosera sino exasperada. Quizás la Real Academia, dentro de 50 años, la admita como mexicanismo. Implica llegar al colmo, hasta al gorro, hasta el copete; me colmaron el plato… estar hasta la madre cala profundo, invita a investigar a filólogos y antropólogos. Algún día organizarán un simposio para explicarla.


¿Es compresible que el gobierno nos tenga hasta la madre? Calderón no está de acuerdo. Como respuesta a la manifestación encabezada por el poeta Javier Sicilia para protestar el terrible asesinato de uno de sus hijos y otros jóvenes quería contestar… “El que está hasta la madre soy yo” (véase Magú. La Jornada, 14/4/11) pero sus asesores lo obligaron a dar una contestación menos sincera y ante un grupo empresarial benévolo exigió que la protesta fuera contra los criminales y no contra las autoridades. Esta réplica demuestra que Felipe no debió aprobar su examen de teoría del Estado en la Benemérita Escuela Libre de Derecho, porque todo mundo sabe que es el gobierno, y no el crimen organizado, el responsable de garantizar la seguridad de los particulares. Además no olvidemos que Calderón se lanzó a la guerra no para combatir al crimen, sino para intentar legitimarse después de un fraude electoral.


El hartazgo de la gente no sólo se debe al fracaso de la lucha contra la delincuencia sino al desplome de México bajo el actual gobierno, el que es patente no sólo en las cifras sobre el tamaño de la economía, el PIB per cápita, el índice de desarrollo humano, de educación, sino en lo que la gente sufre en su vida cotidiana. Lo peor es que el gobierno no acepta los hechos. Miente, elude sus responsabilidades, acusa a otros y esto irrita todavía más. Percibimos que la guerra contra los cárteles es una empresa que el gobierno cumple por cuenta de los estadunidenses, cuyos costos, cada más altos, los absorbemos nosotros. También sabemos que, como afirma Lorenzo Meyer, no se ganará mientras los gobiernos no controlen el flujo de dinero de las organizaciones criminales y mientras el estadunidense no impida el tráfico masivo de armas hacia México.


Deberíamos preguntarnos qué tanto hartazgo puede soportar la población. ¿Qué tanta irritación pueden manejar las instituciones? ¿Qué tanto descontento pueden manipular los medios? Nos acercamos junto con las elecciones presidenciales a la crisis final de un sistema que se pudrió hasta la madre.



16 abr 2011


Desfiladero


Educar es acompañar



Jaime Avilés


El bebé que aún no se reconoce al mirarse en el espejo, pero convive en la guardería con otros y otras como él y aprende imitándolos, crece de una manera muy distinta al que se pasa todo el día en un cuarto de azotea, oyendo el radio, mientras su madre trabaja: lejos de sus semejantes, se vuelve autista.


El niño que asiste a la escuela y sufre, como los demás, la monserga de los maestros que lo obligan a memorizar y repetir hechos que olvidará en seguida, se forma, no obstante, jugando en el patio de recreo, y no en la calle, vendiendo o vendiéndose.


El joven que llega a la secundaria y después a la preparatoria, sin haber leído jamás un libro completo; el que logra inscribirse en un centro de estudios superiores, pero tiene grandes dificultades para leer en voz alta y, peor aún, para comprender lo que dicen las palabras encadenadas en la página, contará con mayores oportunidades para no convertirse en un delincuente, que el que ni siquiera acabó la primaria.


En una sociedad donde la educación no corre a cargo de los profesores sino de los levantacejas, las telenovelas y los publicistas –y donde la cámara Phantom analiza milimétricamente las jugadas de gol de cada día, pero nunca el porqué de las matanzas en Tamaulipas–, los estudiantes a lo largo de muchas generaciones nos hemos desarrollado con un retraso gradual, que persiste y se agudiza.


Verbigracia, muchos jóvenes adquieren los conocimientos básicos de la escuela primaria sólo cuando entran a la secundaria, los de secundaria en la preparatoria, y los de preparatoria en la universidad, de tal modo que los únicos que obtienen realmente la destreza intelectual de un verdadero universitario son los que integran la minoría que asciende al nivel de posgrado.


En un país donde las instituciones de educación superior, privadas y públicas, se limitan a maquilar legiones de desempleados con grados académicos, los títulos universitarios hace mucho que dejaron de ser garantía de movilidad social. Cerrar los ojos ante esta realidad es lo que hacen ahora, desde la hipocresía, los críticos internos y externos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, un proyecto que no conocen y tampoco saben cómo funciona.


Creada para atender a jóvenes y adultos de los sectores más desprotegidos del Distrito Federal, la UACM cuenta entre sus alumnos a hombres y mujeres que purgan condenas en las cárceles metropolitanas, pero también a adultos que ya son padres de familia y trabajan para subsistir; en otras palabras, no son, como los que acuden al resto de las universidades, personas con la vida resuelta que todo lo que deben hacer es estudiar. No obstante, la universidad los acompaña y los ayuda a ser mejores personas.


“A diferencia de otras instituciones académicas –me escribió hace unos días Claudio Albertani, profesor e investigador de tiempo completo de la academia de Historia y Sociedad de la UACM–, la nuestra se rige por un régimen de cogobierno entre la rectoría y el Consejo Universitario (CU). El Estatuto General Orgánico establece claramente que el CU es el máximo órgano de gobierno de la universidad (artículo 12), y que en razón de su carácter legislativo debe elaborar y aprobar normas, disposiciones generales, planes de desarrollo, programas de estudio y políticas institucionales (artículo 13)”.


A su vez, continúa Albertani, “el artículo 14 consigna que es facultad del CU expedir y derogar las normas y disposiciones generales (necesarias para mejorar la) organización y funcionamiento académico y administrativo de la universidad, desarrollando mecanismos de discusión amplia en la comunidad universitaria”.


La rectoría, sigue explicando el profesor Albertani, debe “coordinar y supervisar la administración de la universidad, y representarla legalmente (artículo 45), pero no gobernarla. En nuestro modelo, la rectoría es una instancia ejecutiva, mientras el CU es la legislativa. Podríamos decir que el nuestro no es un régimen presidencialista sino parlamentario o semipresidencialista, como el de Francia”.


El problema, añade el investigador, “no es que la doctora Esther Orozco quiera hacer reformas y el Consejo Universitario no la deje: hasta ahora, su propuesta principal ha sido un proyecto de reforma administrativa de tinte tecnocrático y lesivo de los derechos de los estudiantes. El problema es que la rectora no comparte el modelo democrático e innovador que está consignado en la ley de la UACM y hace todo lo posible por destruirlo”.


Como la UACM fue creada por el gobierno capitalino de Andrés Manuel López Obrador, las críticas de la propia rectora a su baja “productividad” en materia de titulación de estudiantes, han encontrado eco en los espacios mediáticos de la derecha, para acusar al máximo dirigente opositor del país de haber engendrado un “elefante blanco”, donde sus “cómplices” cobran mucho pero no trabajan. Eso es falso.


Para decirlo pronto, Orozco ha propiciado un clima de linchamiento público contra la UACM, sus maestros y sus estudiantes, que pone en riesgo la existencia misma de la institución. Ante esto, el CU –compuesto a partes iguales por alumnos y académicos– ha intervenido de acuerdo con las atribuciones que le dan las leyes de la universidad para ventilar y resolver el asunto.


Al cabo de casi un año de continuos forcejeos con la rectora, los que disienten de ella consideran que debe renunciar o, en su defecto, ser destituida por el CU. Sin embargo, para que éste sesione, debe ser citado por la secretaria técnica del mismo, quien en dos ocasiones, el miércoles y el viernes de esta semana, se negó a convocar a sus integrantes. El poder ejecutivo congeló al legislativo y escaló el conflicto.


Para dirigir una comunidad, nos recuerda el antiguo proverbio chino, los gobernantes deben actuar con la misma delicadeza como la que se requiere para freír un pescadito: los cocineros torpes lo rompen cuando tratan de voltearlo. Nada ejemplifica mejor la desafortunada gestión de Esther Orozco. La rectora provocó una crisis que sólo se resolverá, al menor de los costos políticos posibles, con su salida, y cuanto antes mejor, pero la derecha, dentro y fuera del GDF, se empeñará en respardarla para profundizar el conflicto, pensando no en la calidad de la enseñanza, sino en desgastar al muy probable candidato presidencial de la izquierda.


Tras el fracaso de la alianza entre el Yunque y el PRD en el estado de México y de la reforma laboral, que ya no será aprobada en este sexenio (y si gana López Obrador tampoco en el siguiente), la derecha se pone más y más agresiva, como lo prueba la provocación que suscitó violentos choques entre la policía y los trabajadores del SME, que llevan más de año y medio en el desempleo.


El odio que los levantacejas fomentan contra ellos, el portazo que la Suprema Corte les asestó, por “falta de interés jurídico” (¿les dio hueva leer la demanda?) a los cinco municipios de Tabasco que pretendían entablar una controversia constitucional contra Los Pinos por los contratos incentivados de Pemex, y el permiso que los magistrados del tribunal electoral le otorgaron a su presidenta, María del Carmen Alanís, para que deseche las quejas del PAN contra Peña Nieto, después de recibir a los representantes de éste en su propia casa, revelan por qué el país sin leyes ni autoridades como el que Felipe Calderón de la Parca nos impuso, día tras día se convierte en una descomunal narcofosa, en la que todas y todos nos estamos pudriendo de dolor y de indignación.






15 abr 2011


Respuesta a Felipe Calderón


Acentos




Epigmenio Carlos Ibarra

2011-04-15•



Salió la gente a la calle el miércoles pasado y usted, como ya es costumbre, señor Calderón, ignoró el hecho. Sólo unos días más tarde y cuando la presión mediática se hizo sentir en palacio se atrevió a responder. Antes, su secretario de Seguridad Pública federal nos había prometido siete años más de guerra y luego, en una de sus encendidas arengas patrióticas, intentó usted enmendarnos la plana a decenas de miles y convertir el clamor ciudadano por un México justo y en paz en un coro de respaldo unánime e incondicional a las acciones de su gobierno.


Dice usted que el “ya basta” ha de dirigirse única y exclusivamente al crimen organizado. Se equivoca. “Ya basta” decimos también a la criminal ineficiencia de su gobierno que, en el combate al crimen organizado, sólo ha terminado por fortalecerlo. “Ya basta”, decimos a la ceguera y obstinación con la que usted, pese a la evidencia acumulada, sigue defendiendo una estrategia a todas luces fallida y que ha desatado una espiral de violencia incontenible.


Experto en la promoción del discurso del odio y la discordia, intenta usted sembrar la sospecha contra quienes alzamos la voz y ejercemos la crítica frente a la doctrina que inspira su guerra contra el narco, la forma en que conduce las operaciones y la estrategia que rige las mismas. Su arenga es una incitación al linchamiento, un intento por desacreditarnos y convertirnos, ante la opinión pública, en defensores de capos o sicarios.


Sugiere usted al país que quienes marchamos el miércoles de la semana pasada no condenamos, con energía, las acciones criminales de capos y sicarios. En las actuales circunstancias una insinuación de ese calibre; colocarnos casi como cómplices del crimen organizado, pronunciada además desde el poder y con todo el respaldo propagandístico del mismo, es sumamente irresponsable y peligrosa: juega usted de nuevo con fuego y pone en riesgo más vidas.


Ninguno de los que alzamos la voz contra la violencia ignoramos, negamos o peor todavía, solapamos, como usted y sus propagandistas sugieren, la responsabilidad de los capos del narcotráfico en la violencia criminal y creciente que sufrimos. Sabemos que son ellos los de los levantones, las torturas, los asesinatos, las decapitaciones y las masacres. Condenamos enérgicamente su barbarie. No queremos, de ninguna manera, que nuestro país caiga en manos de estos criminales.


Y por eso, señor Calderón, es que también a usted le decimos “ya basta”. Ha puesto usted en riesgo la integridad de la nación y ha sido hasta ahora incapaz de brindar seguridad a la ciudadanía. Se han perdido en este país, a manos de los criminales y durante su gestión, ciudades y estados enteros. Se ha perdido también —lo que es más grave— la noción misma de justicia y el respeto a la vida como valor supremo.


Se obstina usted en que no hay más camino que el suyo, a pesar de que su estrategia es más bien un callejón sin salida y sólo ahora, una vez que con sus propias acciones ha contribuido ha destruirlo, se atreve a hablar, tardía y propagandísticamente, de “reconstruir el tejido social”. Declara, por otro lado, que hay que brindar apoyos a los jóvenes y olvida convenientemente que se ha dedicado a criminalizar, de tajo y sin mediar averiguación judicial alguna, a muchos de esos mismos jóvenes de los que habla, que han caído víctimas de la violencia.


Presenta usted al país una falsa disyuntiva: o su camino, el del combate por la vía armada al narcotráfico o la debacle. Miente usted, señor Calderón. Hay otros caminos; soluciones integrales que usted, sistemáticamente, se niega a escuchar y no lo hace porque ni son tan rentables propagandísticamente ni le sirven políticamente para asegurar la continuidad de su proyecto.


A usted le conviene la guerra, el estado de emergencia, la movilización masiva de tropas, la unidad acrítica que el miedo, la zozobra y la angustia producen entre la población cuando ésta se sabe rodeada de muertos y de crímenes y comienza a pedir, desesperada, “mano dura” y a clamar, como sucede ya en muchos sectores por “acciones radicales”.


Es esta una vieja receta que otros regímenes autoritarios han utilizado. No duda usted por eso en lanzar anatemas y en presentarse, continuamente, jugando a la guerra. Quiere ser, en tiempos revueltos, el hombre de la mano firme. Es esta, habida cuenta de los muchos y rotundos fracasos de su gestión, la única maniobra de legitimación a su alcance.


No será, sin embargo, por la fuerza únicamente que se derrote al crimen organizado: al contrario. La violencia genera violencia, encarece el producto, desata una dialéctica incontenible en la que la ambición y la muerte van de la mano. A la barbarie de un lado responde el otro, sin más instrumentos a la mano, con más barbarie y en medio los ciudadanos quedamos irremediablemente atrapados en el fuego cruzado.


“Ya basta”, pues, decimos al crimen organizado y también a usted, señor Calderón. Por nuestros hijos y con nuestros hijos es que marchamos hace unos días y volveremos a marchar este 8 de mayo, siguiendo el llamado de Javier Sicilia y nuestras propias convicciones. Como hay que detener con la ley en la mano a los criminales; es, con la ley en la mano, sometiéndolo a un juicio político, que hay que detenerlo también a usted.