31/10/2009




Desvergüenza
2009-10-31


* Después de largas jornadas de dimes y diretes, los senadores del PAN secundados cínicamente por legisladores del PRI aprobaron nuevos y más elevados impuestos que afectarán el bolsillo ya disminuido de los mexicanos / La “sublevación” panista duró unas cuantas horas y finalmente se plegaron a las propuestas recaudatorias y recesivas del gobierno espurio / Luego de maniobras diseñadas por el senador Manlio Fabio Beltrones se estableció que el IVA pase de 15 a 16 También, se impuso un gravamen de 3 los depósitos en efectivo a partir de 15 mil pesos / El Impuesto Sobre la Renta (ISR) se lleva de 28 a 30 partir de los trabajadores que ganen más de 10 mil 300 pesos mensuales


MEXICO, D.F. 30 de octubre (LILIA ARELLANO).-Con total cinismo, con la burla dibujada en el rostro, con el desprecio que caracteriza a los poderosos quienes se sienten dueños de vidas y haciendas, el coordinador de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, sentenció que su fracción parlamentaria “cumpliría con su deber” y aprobaría la Ley de Ingresos y la miscelánea fiscal para 2010, que condena a los mexicanos a pagar los desaciertos de la administración federal, el boquete presupuestal de más de 400 mil millones de pesos, el irracional gasto burocrático panista y los privilegios de 422 grandes empresarios y potentados.
El respaldo de la bancada priísta se sumó así a la disciplina y el cierre de filas de la panista en torno a Felipe Calderón, y a pesar de la oposición de algunos senadores del PRI, los del PRD, del PT y de Convergencia, el pleno del Senado aprobó en lo general el dictamen relativo a las leyes del Impuesto Sobre la Renta (ISR) que aumentó 2 por ciento; el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que aumentaría 1 por ciento; el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), que incrementó 1 por ciento y se bajó el monto de 25 a 15 mil pesos; del Código Federal de la Federación, y del Decreto por el que se establecen las obligaciones que podrán denominarse en unidades de inversión. Con 75 votos a favor, del PAN, PRI y PVEM; 41 en contra de legisladores del PRD, PRI, PT y Convergencia, y cero abstenciones, fue aprobado el decreto mencionado y de inmediato se procedió a discutir los artículos que fueron en particular reservados.
Con un semblante malicioso, burlón, desvergonzado, el ex gobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones, subrayó en la tribuna de la Cámara alta que en esos momentos nadie estaba proponiendo un nuevo paquete fiscal, sino sólo un dictamen para salir de la coyuntura, y que ya después, luego, más tarde, en otro momento, al igual que lo argumentó su compañero de bancada, el fracasado Francisco Labastida Ochoa, podrían convocar a firmar un “gran acuerdo” para construir una propuesta adecuada para el país en Ingresos y Egresos. Por lo pronto, había que darle vida al frankenstein fiscal armado en Los Pinos, modificado en la Cámara de Diputados y transformado en el Senado, en donde aclaró que “se hizo lo que se pudo”, por lo que “no todo resulta malo en el paquete general”, pese a que condena a los causantes cautivos a que sigan pagando los platos rotos de la administración federal. Con cara de “me las sé todas” el sonorense sostuvo: “Si alguien sabe del dolor de aumentar los impuestos somos los priístas; a nosotros nos ha tocado en varias ocasiones, duele pero ha sido necesario”.












No es de sorprender que los medios no quieran resaltar que el PRD , el PT y Convergencia fueron los únicos que se opusieron al incremento de impuestos y lo hicieron con un caudal de argumentos extraordinariamente bien sustentados , para que después los levantacejas no empiecen a chingar con que "no se vale tomar tribunas , que hay que dar la pelea con argumentos . Desgraciadamente una vez más nadie los quizo escuchar , los acuerdos con sus respectivos gobernadores y con los mega empresarios ya estaban tomados .

Vivimos en un circulo vicioso ; se supone que en la democracia ganan las mayorías , pero , ¿ como le haces cuando esas mayorías se conforman mediante fraudes electorales , con derroche insultante de dinero en las campañas y para colmo con la ayuda de los medios de comunicación? , luego entonces , esas mayorías no tienen ningún compromiso con el pueblo y votan de acuerdo a sus intereses . Los que deciden tomar las tribunas no lo hacen por gusto , están concientes del costo político por que saben que de inmediato vendrá el linchamiento en los medios de comunicación , pero tienen que hacerlo por que no existe otra opción para impedir que el PRIAN se siga devorando al país y perjudicando cada vez más a la población y por supúesto también , con la esperanza de que poco a poco la gente se de cuenta de quien legisla en su favor y quién sistemáticamente lo hace en su contra .




Parte de la bancada panista durante una de las votaciones de ayer en el SenadoFoto José Antonio López



Conserva privilegios la IP, deploran legisladores del FAP


El PRI absetiendose para no cargar con los costos políticos y el PAN y el Verde votando , aprobaron el incremento del IVA a 16 % y el ISR al 30 %


Solo el PRD , el PT y Convergencia estuvieron en contra


Esto es una canallada : Pablo Gómez


Aqui a los ricos hay que pagarles , ironiza Pablo Gómez al aprobarse la ley de ingresos.

Pendiente , el gravamen a internet ; existe acuerdo para eliminarlo



Andrea Becerril y Víctor Ballinas

El Senado aprobó anoche la Ley de Ingresos y la miscelánea fiscal, durante una larga sesión, en la que el PAN y el Verde (y el PRI pese a su abstención en un caso) avalaron incrementar a 16 por ciento el impuesto al valor agregado (IVA), elevar en dos puntos el impuesto sobre la renta (ISR), mantener la retroactividad de la consolidación fiscal, pero disminuir el porcentaje que los grandes consorcios deben pagar por impuestos diferidos.

La discusión más ríspida y prolongada se dio en torno a lo que legisladores perredistas, petistas y de Convergencia consideraron como la decisión de mantener los privilegios fiscales para los 422 grupos empresariales más poderosos del país, mientras se cobra a los que ya pagan impuestos.

“Aquí a los ricos hay que darles estímulos, pagarles. El poder político se arrastra frente a ellos”, advirtió el senador del PRD Pablo Gómez, mientras el coordinador de su bancada, Carlos Navarrete, reclamó desde tribuna al panista Gustavo Madero que a última hora hubiera cambiado su postura para sumarse al PRI y beneficiar a los hombres del dinero.

Navarrete advirtió que ello significa que “el Presidente de la República abdicó ante los poderes fácticos del país”, toda vez que, contra su discurso de los últimos dos días de que los grandes empresarios paguen los impuestos que les corresponden, en el Senado su bancada vota en sentido contrario.

En cambio, aprobar el aumento de 16 por ciento al IVA llevó menos de media hora, ya que ni priístas ni panistas subieron a tribuna y sólo escucharon impasibles las críticas de la oposición. Dante Delgado (Convergencia) advirtió que con ese gravamen se provocará más inflación y se agravará la capacidad de consumo de la población de menores ingresos.

El coordinador del PT, Ricardo Monreal, dijo que es una pena que PRI y PAN, en lugar de pensar en la población, sólo estuvieran preocupados en evitar los costos políticos de esa medida y leyó declaraciones de candidatos a diputados del tricolor, quienes en julio pasado durante sus campañas electorales ofrecieron no permitir más impuestos.

Carlos Navarrete denunció la intervención indebida de los gobernadores, y advirtió que la votación en torno a ese gravamen mostrará “si somos consecuentes con los mexicanos que nos dieron su voto para llegar aquí o no lo somos”.

A su vez el también perredista Tomás Torres sostuvo que el incremento de 15 a 16 por ciento en el IVA es inconstitucional, pues no hubo una iniciativa de ley específica, porque en la Cámara de Diputados se modificó el proyecto de Calderón, sin presentar una nueva iniciativa.

Tal como habían acordado, los priístas se abstuvieron de votar el alza al IVA. Pero no sólo eso, la mayoría de los integrantes de la bancada salió del salón de sesiones y sólo permanecieron en el recinto ocho legisladores.

Por ello el IVA fue sólo aprobado por la bancada de Acción Nacional y algunos senadores del Verde. La votación final fue de 53 en favor, 28 en contra y ocho abstenciones.

Los senadores de PRI y PAN votaron juntos en el que ayer fue el tema más polémico, la consolidación fiscal. Ricardo Monreal y Pablo Gómez se enfrentaron a legisladores del tricolor y de Acción Nacional, que defendieron con vehemencia la decisión de modificar la minuta de la Cámara de Diputados en torno a la Ley del ISR.

El perredista insistió en que mientras el presidente Calderón “retomó ya el discurso de Andrés Manuel López Obrador” y pide que los consorcios paguen los impuestos que les corresponden, “ustedes aquí quieren ir por otra ruta y seguir con los regímenes de privilegio”.

Eloy Cantú Segovia, del PRI, y el panista Fernando Elizondo Barragán propusieron que se eliminara la retroactividad de la consolidación fiscal propuesta por el Ejecutivo, y que los diputados mantuvieron, sólo con una disminución en los porcentajes.

Argumentaron que disminuir de 10 a cinco años el periodo en que los grupos empresariales deben pagar los impuestos que adeudan tiene efectos retroactivos, y va contra la Constitución, además de que ocasionará amparos y pone en riesgo la estabilidad de la planta productiva.

Ello se desechó y lo que se aprobó por 71 votos a favor, 30 en contra y tres abstenciones, fue la propuesta del priísta Francisco Labastida, que consiste en disminuir de 40 a 25 por ciento el porcentaje de adeudo que los empresarios deben pagar en el primero de los cinco años que tienen de plazo. Después los porcentajes serán de 25, 20, 15 y 15, respectivamente.

Labastida sostuvo que es arriesgado obligar a las empresas a pagar de golpe 40 por ciento de adeudos que originalmente eran a cubrir en diez años, pues les causará problemas y se pueden perder 200 mil empleos. Además, insistió, también puede darse el caso de que algunas quiebren o sean adquiridas por consorcios extranjeros.

Monreal refutó tales argumentos y dijo que la propia Secretaría de Hacienda, mediante el Servicio de Administración Tributaria, difundió que los 422 grupos empresariales tuvieron ingresos el año pasado por cerca de 5 billones de pesos y sólo pagaron el 1.7 por ciento de impuestos.

No es justo, insistió, que las 72 mil pequeñas y medianas empresas instaladas en el país sí cumplan con sus obligaciones tributarias, paguen 28 por ciento de ISR y otros gravámenes.

Navarrete, en tanto, se confrontó con Madero. Le pidió explicaciones, ya que, denunció, todavía el jueves por la noche el panista se comprometió a votar junto con el PRD que se mantuviera el régimen de consolidación en 40 por ciento el primer año.

Madero respondió que se trataba de una acusación “telenovelesca”. Al bajar de tribuna, Navarrete le fue a reclamar hasta su escaño y el panista balbuceó que, según datos que le dio la Secretaría de Hacienda, es prácticamente lo mismo que paguen 40 que 25 por ciento.

Otro perredista, Gómez Álvarez, impugnó ante el pleno esa aseveración. Dijo que la propuesta de Calderón de que los empresarios paguen 60 por ciento de los adeudos diferidos en 2010, equivale a 27 mil millones de pesos; el 40 por ciento votado por los diputados son 18 mil millones de pesos y lo que acordaron PRI y PAN, 11 mil millones.

El priísta Manlio Fabio Beltrones, en una intervención inicial, explicó que decidieron dejar la retroactividad en la consolidación fiscal y que sea la Suprema Corte la que decida si es constitucional o no.

A su vez, Francisco Labastida defendió la postura de su partido en torno a ese paquete fiscal que ayer aprobaron. “Lo vemos sólo como el mal menor, pero tenemos que actuar, que evitar males mayores.”

El panista Madero sostuvo que de no aprobarse esa miscelánea fiscal la crisis será peor que la de 1995, y felicitó a los integrantes de su bancada por “apoyar a nuesto gobierno”.







E D I T O R I A L


Provocación y golpes a la economía y al país





Acontrapelo de las numerosas apelaciones al sentido común, en contra de los señalamientos de diversos expertos económicos y en colisión con los intereses nacionales más evidentes, la coalición de facto que ejerce el gobierno aprobó ayer en el Senado de la República una miscelánea fiscal que incrementa en distintas proporciones los impuestos sobre la renta (ISR), al valor agregado (IVA) y a depósitos en efectivo, entre otros.

Con esas medidas se consumó un golpe a la economía popular y a las finanzas nacionales: por un lado, se trasladó a los sectores mayoritarios, que son los desfavorecidos de siempre y los más afectados por la crisis del momento, el costo de un aparato gubernamental ineficiente y frívolo; por el otro, se dejaron a salvo los privilegios de una cúpula empresarial que, como lo reconoció esta misma semana el titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón Hinojosa, no paga impuestos o bien los paga en proporciones mínimas y en condiciones de absoluto privilegio; asimismo, se eludió la aplicación de medidas de austeridad reales y honestas, manteniendo niveles de gasto que son injustificables en cualquier circunstancia, pero que en una coyuntura de crisis económica como la presente, constituyen un agravio y una burla al conjunto de la sociedad.

A la manifiesta inmoralidad de las alzas impositivas aprobadas ayer por el Senado, y cuya inspiración proviene de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, debe agregarse la improcedencia y el contrasentido de aumentar gravámenes en una situación recesiva como la que vive México, que es el país del continente que más ha resentido la crisis mundial y en el que ésta adquiere una duración más prolongada y destructiva en términos sociales.

En efecto, como lo han señalado diversos economistas destacados, los incrementos impositivos lastran al conjunto de la economía, contribuyen a prolongar y profundizar las secuelas de la recesión e inciden en la postergación de la deseada reactivación. No es casual que la mayor parte de los países industrializados hayan optado, ante las actuales dificultades, por incrementar los déficit fiscales y por lanzar, desde el sector público, estrategias de apoyo al empleo, la inversión y el consumo, es decir, exactamente lo contrario que lo hecho por el grupo gobernante de nuestro país.

La votación senatorial satisface, en suma, los desmedidos y depredadores apetitos presupuestales de gobernantes estatales y de la Federación, así como la impunidad fiscal de que disfruta, desde hace mucho tiempo, un puñado de grandes empresas, pero atenta contra la estabilidad política y la gobernabilidad, toda vez que introduce factores de irritación social insoslayables en un contexto en el que confluyen, además, el desgaste institucional, la erosión del estado de derecho y el déficit de legitimidad que viene arrastrando, de origen, la actual administración. En esa circunstancia, el paquetazo impositivo aprobado ayer en el Senado de la República por la mayoría gobernante equivale a una monumental provocación.






México SA



La debilidad estructural del fisco mexicano

El elevado costo de las decisiones



Carlos Fernández-Vega

Dados los grandes logros acumulados a lo largo de casi tres décadas continuas, los gobiernos neoliberales de este heroico país han hecho posible que México se mantenga en los primeros lugares latinoamericanos, aunque lamentablemente tales posiciones no correspondan con las mejores de la región, sino, por el contrario, con los peores. Se sabe del exitoso comportamiento económico nacional, que ubica al navío de gran calado” (ya saben quién, dixit) en el primer lugar de tal área geográfica, siempre y cuando la estadística se lea de abajo hacia arriba. Lo mismo en lo que a fabricación de pobres se refiere, con la diferencia que en este renglón tristemente hay que leerla de arriba hacia abajo. Y si de resultados gubernamentales se trata, entonces la estadística sólo tiene un renglón: nulidad absoluta, aunque, eso sí, entre las más onerosas de América Latina y buena parte del planeta.

Ahora que el siempre adelantado inquilino de Los Pinos tuvo una “revelación” y, por ende, “descubrió” que las grandes empresas “rara vez pagan impuestos” (aunque una vez “enterado” tampoco va a dar golpe para corregir la situación), vale hacer un recorrido por un tema recurrentemente abordado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo que por enésima ocasión pone el dedo en la llaga y enciende las alarmas sobre la debilidad estructural del fisco mexicano y el elevadísimo costo de las decisiones políticas en la materia, que han llevado al país a convertirse no sólo en uno de los que menor recaudación reporta, sino en el más dependiente de un solo producto, el petróleo, y en uno de los más gratos paraísos fiscales regionales para el gran capital, sea éste nacional o foráneo.

La Cepal realizó una “aproximación a la vulnerabilidad de los ingresos fiscales ante la crisis internacional”, en la cual México ocupa honrosamente la primera posición –compartida con dos naciones más– y sobresale por “la alta exposición” de sus finanzas públicas ante el terremoto económico interno y externo. Va, pues, la “aproximación” cepalina, contenida en el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2008-2009:

De acuerdo con los resultados de este ejercicio, precisa el organismo especializado de la ONU, México, Ecuador, Guatemala (en primera posición) y Panamá (en la segunda) “serían los países con mayor exposición de sus ingresos fiscales (la más alta); estas naciones reúnen al menos dos de las tres características que se consideraron de mayor relevancia dentro del análisis: dependencia de los ingresos por explotación de recursos naturales (excepto Guatemala y Panamá), rigidez político-institucional a la hora de aplicar reformas tributarias (lo que se traduce en una muy baja carga tributaria) y un significativo peso del impuesto a las importaciones en los recursos tributarios (con excepción de México)”.

En un segundo grupo de naciones (“exposición media”) se encuentran, en orden descendente, Bolivia, El Salvador, Paraguay, Venezuela, Colombia, República Dominicana, Nicaragua, Perú y Chile. Y en un tercer bloque (“exposición baja”, la menor de la región) aparecen Costa Rica, Uruguay, Brasil y Argentina (los últimos tres citados con los mejores resultados latinoamericanos, aunque no por ello exentos de impacto). Así, apunta la Cepal, “se observa que los países con alto porcentaje de ingresos no tributarios o provenientes de los recursos naturales, con baja carga tributaria y gran apertura comercial, tienen un mayor coeficiente de exposición a la crisis en materia de ingresos fiscales que aquellos con carga tributaria elevada, mayor participación del impuesto a la renta y mayor productividad del IVA”.

La incertidumbre que generan las crisis y las limitaciones a la hora de predecir sus efectos exigen una revisión detallada de la forma en que se transmiten y afectan a la economía, anota el organismo. “Los efectos de la crisis internacional sobre los ingresos fiscales de la región difieren de un país a otro y dependen no sólo de las características propias de la crisis, sino también del nivel y la estructura de la carga tributaria, así como de las diversas fuentes de financiamiento utilizadas. Más allá de eso, se estima que el impacto medio de la crisis en los ingresos fiscales es de gran magnitud, proyectándose para 2009 una caída equivalente a 1.8 por ciento del PIB en relación con lo recaudado en 2008.”

En la “aproximación” se intenta identificar a los países “propensos a mayores pérdidas de recursos fiscales considerando los canales mediante los cuales la actual crisis internacional repercute en la recaudación fiscal de la región. En consecuencia, se realiza una cuantificación del grado de exposición de los ingresos fiscales respecto de diversas variables ordenando a los países en tres grupos de exposición: alta, media o baja. Para la elaboración de este indicador se ponderan las diferentes características de la estructura de los ingresos fiscales, la rigidez político-institucional y la capacidad de las administraciones tributarias en cada caso”.

Sobre México, la Cepal advierte: “la acotada disponibilidad de recursos fiscales, las dificultades para ejecutar el gasto público en el corto plazo y la restricción de la disponibilidad de crédito para proyectos de inversión imponen límites a la efectividad de las diferentes iniciativas que el gobierno ha puesto en marcha para contrarrestar los efectos de la turbulencia externa. La reactivación de la economía mexicana depende en gran medida del impulso que tome la estadunidense y, en consecuencia, el inicio de una nueva etapa de crecimiento puede llevar todavía más tiempo”.

La economía mexicana “enfrenta en 2009 un escenario muy diverso, más difícil que el de la recesión de 1995, cuando el producto cayó 6.2 por ciento, pero en ese entonces pudo recuperarse con fuerza en menos de 12 meses debido al marcado repunte de las exportaciones. Esta opción hoy no existe, porque la economía mundial sufre su peor crisis desde los años 30 del siglo pasado. El entorno se vuelve más adverso por la disminución de la inversión extranjera directa, las remesas, los precios del petróleo, el turismo y el acceso al financiamiento”. Además, “la sucesión de programas que el gobierno federal ha puesto en marcha para enfrentar la crisis hasta ahora no ha logrado impedir la aguda reducción del ritmo de actividad y de la ocupación”.

Las rebanadas del pastel

Qué lástima, la “revelación” (empresas que “rara vez pagan impuestos”) llegó tarde para el de Los Pinos.

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