16/10/2009


Y AMLO en la retaguardia



ALEJANDRO SALDíVAR


MEXICO, DF, 15 de octubre (apro).- La espalda le duele. Las consignas se le mezclan. Tantos héroes. Tantos años viviendo historias. Alfredo Ara es un vendedor con una tina de refrescos a cuestas. Tiene 60 años y hace cuatro que simpatiza con el movimiento lopezobradorista, y está seguro de que logrará algo. No le importa ir en la retaguardia porque, dice, "hay gente que merece pelear al frente y esta vez no le tocó a nuestro presidente."

Andrés Manuel López Obrador llegó a recibir con abrazos a sus compañeros. Los estrujó y los palmeó uno por uno, levantó el puño ligeramente, besó a un bebé en sus brazos, se tomó fotos. No dirigió discursos, pero dejó escapar declaraciones, según él, "es una infamia dejar sin trabajo, en tiempos de crisis, a 50 mil trabajadores, es una injusticia, es inhumano".

Y en cumplimiento a su promesa de no caer en protagonismos, murmuró: "Las acciones las decidirá el sindicato".

—Desde 2006, con el desafuero no se veía tanta gente —susurra una pareja. Ana Nicholson, estudiante de periodismo, sigue a López Obrador desde el desafuero y se solidariza "contra los fascistas que quieren privatizar Luz y Fuerza del Centro".

También está convencida de que con Andrés Manuel en la retaguardia, "quita el protagonismo de López Obrador y le da fuerza a Martín Esparza", secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

En un camión con bocinas y con la actriz Jesusa Rodríguez al micrófono, se denostó a los "poderosos" y se hizo hincapié en las supuestas "mentiras que buscan manipular a los televidentes".

Los sombreros ya volaban de las cabezas y Magdalena Vázquez, una Adelita, sonríe con la idea de que López Obrador encabeza la marcha, "cómo no la va encabezar, allá va, viene con sus Adelitas. No es su manifestación, pero apoyamos al SME".

Azael García se enciende cada que pronuncia "O-bra-dor", enumera de memoria las cifras positivas del sindicato, está convencido de que hace falta una cuarta Revolución "para que la gente reaccione"; él cree en el SME porque "la gente tiene prestaciones".

Los puestos de dulces ya están iluminados por las velas. Tiritan con el viento, pero el pensamiento de Enrique, un vendedor ambulante, es firme.

—¿Te levantarías en armas?

—Pues sí, la justicia no hace nada, Calderón tiene poca madre, vamos a tener que vivir con velas y, por defender al pueblo, tomo lo que sea.

A unos pasos de él, otra vendedora expresa: "La luz es de todos, no de Calderón. Es más, la luz es de Dios y nadie más", dice preocupada Guadalupe, de 67 años.

Cuando los lopezobradoristas llegaron a Bucareli, las palabras ya estaban secas en la garganta. El político tabasqueño se aclaraba la tos y les hacía a sus compañeros un ademán de despedida.

Algunos le devuelven el saludo y otros desaparecen. Era hora de suspender la historia, de olvidar la revolución y partir rumbo a Bucareli, donde las vallas cambiaron su ruta.



"Ya tenemos la orden de partirles la madre"



—Ya tenemos la orden de partirles la madre --cuenta un policía federal mientras el rumor de la marcha se extiende sobre Bucareli.

—¿Aunque corra sangre?

—Como sea les vamos a partir la madre por revoltosos --dice convencido, detrás de uno de los cuatro enrejados que impiden el paso a la Secretaría de Gobernación.

Del otro lado del muro, "Moreno" y "Pacheco", dos estudiantes del Poli, utilizan de portería el enrejado. No les importa que existan muros mientras puedan jugar "una cascarita".

Moreno da un chanfle hasta los pies de una señora inconforme. "El pinche enano y el otro marrano se escudan en ustedes, pendejos", les grita a los federales mientras agita su bastón.



"Las vallas son para impedir el paso"



—¿Para qué son las vallas? --se le pregunta a un grupo de niños de quinto año de primaria.

—Para no dejar pasar a los malos, van a pelear, a marchar, son los electricistas --responde Enrique con la boca pegajosa de tanto caramelo.

—En la escuela nos dijeron que no saliéramos de nuestras casas porque los marchistas van a robar las carteras –confía Sofía encorvada por su mochila.

—Los policías son buenos, ellos defienden La Ciudadela --aclara Angélica, inquieta porque el muro gris y oxidado no la deja llegar a su casa, en los alrededores de Gobernación.

Por su parte, Graco Ramírez, senador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), está inquieto, camina de un lado a otro, hace llamadas.

Los policías federales le impiden el paso. A unas cuadras de La Ciudadela, en la colonia Juárez, se erigen muros tan altos como las copas de los árboles.

—¿Para qué son las vallas? --se le cuestiona al senador.

—Son para lo que son, para impedir el paso --responde tajante.

—¿A dónde va?

—Vengo a una reunión con el secretario (Fernando Gómez Mont) --informa mientras guarda su teléfono en su saco.

—¿No cree que violan el derecho al libre tránsito?

—Son para impedir el paso --reitera, mientras un trabajador de Gobernación le abre paso.



"Lo-za-ni-to, lo-za-ni-to"



Los brazos de los obreros se entrelazan como una maraña donde las consignas se entreveran con los platillos callejeros: tlayudas, hotdogs con jalapeño… En la manifestación los participantes comparten los cacahuates con salsa y los tamales en hoja de plátano. El STUNAM, los tranviarios y los maestros se convidan tepache en bolsa y bocanadas de cigarro.

De las bocas nace una rechifla como quien apaga una luz:

"Sacaremos a Felipe de los huevos". "Fe-li-pe cu-le-ro de-vuélve-me mi em-pleo". "Lo-za-ni-to, lo-za-ni-to dón-de estás, dón-de estás; chin-gas a tu ma-dre don-de estés".

En la columna del Angel de la Independencia los manifestantes se montan en los hombros de las estatuas que representan la ley y la justicia, les cuelgan banderas, les pegan pancartas. Recuerdan la revolución.

El oleaje humano suda junto con las pancartas que recriminan la extinción de LFC.

Los helicópteros de la Policía Federal opacan el griterío al tiempo que aumenta la rechifla. "Mexicanos al grito de guerra", reza una manta, "Si no hay solución habrá Revolución", canturrean los sindicalistas.



"Ese es mi gallo, ¡chingao!"



En privado, Martín Esparza habla bajito, despacio. Es un hombre al que le gusta hablar mucho, dar nombres y apellidos. Casi no mueve sus manos y sólo lo hace que para rascarse la nariz y levantar un vaso con agua. Una chamarra de ante oculta sus brazos; a su cuello lo rodea una cadena de oro.

"Ese es mi gallo ¡chingao!", grita un agremiado cuando lo ve pasar. Dice el proverbio priista que "la política es como una pelea de gallos: sólo uno gana y el otro se muere".

En público, el líder sindical del SME levanta el puño, grita por el altavoz. Sus "camaradas de lucha" lo imitan. Una jubilada decrépita agita el brazo. Un agremiado está seguro de que pasará a la historia mientras sorbe una nieve derretida.

Lo mismo acusa a Lozano Alarcón --secretario de Trabajo de Calderón-- de ensuciar con sus manos la "autonomía sindical", de que los empresarios le quieren "quitar" al pueblo lo que le pertenece.

"No so-mos uno no so-mos ci-en, pin-che go-bierno cuén-ta-nos bien". Las matracas giran con la misma fuerza que las hélices de los helicópteros. Un simpatizante del STUNAM que frecuenta las marchas ya había visto mucho y nada le sorprendía. "Siempre son las mismas pinches consignas, los mismos pinches rateros".

Las mentadas de madre son tan frecuentes como las lenguas cansadas y las frentes sudadas. Frente a unas oficinas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), los brazos de Leticia ya están cansados, pero marcha porque "el gobierno no puede tumbar el sindicato más grande, porque si lo tumban, los demás desaparecen".

Las mantas disidentes serpentean el aire y un manifestante manda un saludo gamberro a los conductores de los noticiarios estelares. "A ver si sacan (en la TV) esto, culeros", se desgañitan las bocinas.

En la Plaza de la Constitución los manifestantes se desbordan. Cien mil personas. 200 mil, dicen. Y no importa, las palabras de Martín Esparza son la mecha del incendio en algunas pancartas, en algunos monigotes.





“Provocación” de Calderón, lanzar al desempleo a casi 50 mil personas, señala

López Obrador respaldó, desde la retaguardia, la marcha de los trabajadores de Luz y Fuerza



Andrés Manuel López Obrador y su esposa Beatriz, al inicio de la marcha en apoyo a los trabajadores de Luz y FuerzaFoto Carlos Ramos Mamahua



Fabiola Martínez, Patricia Muñoz y Gustavo Castillo

Andrés Manuel López Obrador advirtió que el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro (LFC) es una “provocación” del gobierno de Felipe Calderón, por lanzar al desempleo en época de crisis económica a casi 50 mil personas.

A pesar de ello, dijo, los trabajadores electricistas y quienes apoyan su movimiento de resistencia buscan la transformación del país por la vía pacífica, y por ello, no caerán en la trampa de la violencia ni en la confrontación.

El ex candidato presidencial participó, junto con miles de integrantes de organizaciones sociales, en la marcha convocada por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Sin embargo, debido a la multitud que se sumó a la manifestación, no pudo llegar al Zócalo.

Durante el recorrido, López Obrador calificó el decreto de liquidación de LFC de “infamia”, acto “inhumano, arbitrario e irracional”. Cuestionó la “autoridad moral” de Calderón, no sólo por haber cometido esa “gran injusticia” con los electricistas, sino por haber declarado que tenía la conciencia tranquila.

“Ayer, los empresarios de la radio y la televisión se ponen a aplaudirle como lambiscones, paleros, después de la barbaridad que (Calderón) ha cometido. Eso es lo que más me preocupa, porque con esa palmadita que le dan a Calderón sus patrones y con esos aplausos de los medios de comunicación, dice que no tiene problema de conciencia. Yo le preguntaría: ¿no tiene problemas de conciencia después de haber firmado un decreto para dejar sin trabajo a 42 mil trabajadores? Si con ello no tiene un problema de conciencia, entonces estamos ante un robot, un hombre sin sentimientos”, señaló.

El ex jefe de Gobierno capitalino estuvo acompañado por al menos una decena de diputados federales del PRD, encabezados por Alejandro Encinas, legisladores del PT y de Convergencia, integrantes del gabinete del “gobierno legítimo” y por la encargada del despacho en Iztapalapa, Clara Brugada, entre otros.

El “presidente legítimo” aclaró que sólo apoyará el movimiento del SME y que será esa organización la que marque los pasos a seguir. Mostró su preocupación por la actitud de la “mayoría” de los medios, que se han encargado de desacreditar a los trabajadores y de colocarlos como los responsables de la situación de LFC.

En su opinión, la liquidación de ese organismo obedece a la voracidad de quienes buscan establecer ahí un negocio y “andan como buitres para quedarse con la industria eléctrica nacional. La gente no va a caer en la violencia. Eso es lo que quisieran los de la mafia del poder”, concluyó.






Astillero





Zócalo social

Lleno, sin AMLO en él

Madurez y participación

Apertura a transgénicos






Julio Hernández López



Martín Esparza, líder del Sindicato Mexicano de Electricistas, acompañado del senador Graco Ramírez y de Benito Bahena, entre otros, ayer durante la marcha en protesta por la extinción de Luz y Fuerza del CentroFoto José Carlo González




Adiferencia de los anteriores zócalos (electorales), el de ayer fue desbordado por una amalgama de movimientos e intereses sociales de diferente origen y destino, cuyos reclamos, textura y ánimos deberían generar replanteamiento de estrategias bélicas al gobierno federal golpista, cuya renuncia fue exigida ayer con insistencia nada acomedida. La valoración y dimensionamiento de la marcha de ayer puede hacerse sin caer en la tentación inducida de anexarla a las pretensiones o la fuerza personal de López Obrador, quien de manera calculada evitó llegar al templete, oficialmente atorado” en la extrema retaguardia, deseoso en realidad de ceder el escenario a los trabajadores en lucha.

La gran movilización popular de ayer demuestra la falsedad de las versiones oficialistas que varios medios controlados difunden acerca de la “impopularidad” de la resistencia contra el más reciente de los caprichos del calderonismo húmedo. Pero no ha de ser en cuestión de números en donde un análisis ha de empantanarse (a la hora de redactar esta línea son las 20:18 y frente a un café con Internet inalámbrico en 16 de Septiembre siguen pasando grupos rumbo al Zócalo, eufóricos, ondeando banderas, coreando consignas, que van a una Plaza de la Constitución de la que una hora atrás se retiró este tecleador, cuando ya estaba llena). Lo importante de ayer es el grado de madurez y participación de segmentos progresistas y de izquierda que por primera vez han podido asomar con una visión de futuro y sin ropajes partidistas o electorales a la lucha abierta y masiva desde el fraude de 2006. Por ello ha sido posible ver grupos estudiantiles y juveniles en cantidades y alegría como no se había logrado tener en ningún momento de la lucha poselectoral. Por ello ayer hubo los errores y problemas naturales de toda organización social que empieza a definirse, desde los contingentes que sin esperar a la vanguardia oficial comenzaron a marchar rumbo al Zócalo, dejando muy atrás a los liderazgos oficiales y su formación protocolaria, hasta los discursos que tenían ese tono ajeno a la veneración de candidatos y a la lamentación obligatoria del pasado escamoteado (a las 20:26, un reportero internacionalista comunica a Astillero News que frente al Sheraton Alameda está pasando el último grupo de caminantes rumbo al Zócalo).

Lo sucedido ayer muestra que, en una realidad política tan polarizada, sólo tomando al pasado como referente de fuerza y convicción se podrá tejer con posibilidades de éxito el futuro. Dicho de otra manera: hoy se tiene la gran oportunidad de darle viabilidad, incluso electoral, incluso a AMLO, a un movimiento de resistencia al fraude, pero a condición de que sepa entender que el México actual requiere definiciones de lucha que van más allá de las personalidades fuertes y las proclamas repetitivas y que requiere más horizontalidad, más estructura y más pluralidad. Con sagacidad, López Obrador está haciendo todo lo posible para que la carga de animadversión y difamación que los medios oficialistas le tienen reservada para cada ocasión en que aparece en actos importantes no sea transferida al movimiento de defensa de los electricistas. Esa es una postura positiva. Con el agregado importante: la gran movilización dependió de instancias colectivas, de un trabajo de organización que aun teniendo como eje al líder Martín Esparza no podrá ser aplastado ni calumniado sólo a partir de un individuo. (Inteligente forma de López Obrador de hacerse más presente mediante la ausencia. En nombre de su movimiento habla Claudia Sheinbaum, luego de que los organizadores lo han pedido, pues la intención de los lopezobradoristas era que ni siquiera se produjera esa intervención. Porfirio Muñoz Ledo arenga e incendia, aunque en el propio templete hay quienes escuchan la oratoria del multipartidista con histórico escepticismo.)

Lo de ayer no fue una demostración de fuerza (“músculo político”, adelantaba un diario, como si de fisicoculturismo social se tratara) sino de razón y convicción. Podrían haber sido la mitad, y habrían sido muchos; podrían haber sido el doble, sin decisión y coraje, y habrían sido pocos. Fueron los justos, en nombre de muchos más. Tanto en la capital del país como en otras ciudades. Tanto en cuerpos presentes como en ánimos ausentes pero solidarios. Una jornada cívica de rechazo profundo a un gobierno (más allá de consideraciones sabidas de ilegitimidad), a sus acciones y su orientación. Hoy es un exceso recordar que Calderón es un espurio o un pelele; los hechos hacen innecesaria la insistencia verbal; la protesta de ayer hubiera sucedido en los mismos términos aun cuando se reconociera plenamente la legitimidad de Calderón. Y la sentencia de la plaza pública ni siquiera ve tanto hacia atrás: que renuncie, que se vaya, por lo que ha hecho y lo que previsiblemente seguirá haciendo: 2009 es el punto de partida, teniendo en cuenta 2006 pero entendiendo que éste es el año del quiebre, éste es el año del agravio generalizado que agudiza las conciencias y motiva la militancia. Así se articuló ayer la demanda generalizada de que se vaya el culpable de tantas desgracias, grito en el corazón de la patria que políticamente no es cosa menor en un país que según el propio rector de la UNAM está en riesgo de estallidos sociales (al final del mitin, Martín Esparza pide que Marcelo Ebrard sea mediador ante el gobierno federal que, dice el dirigente sindical, ya está dispuesto a abrir esa forma de negociación).

Mientras tanto, Felipe sigue dando golpes al interés popular. La gente marchaba y protestaba mientras él abría las puertas a los intereses trasnacionales en materia de transgénicos, al autorizar las primeras dos solicitudes para sembrar ese tipo de maíz. Greenpeace también necesita marchas de apoyo y resistencia ecológica. Por lo pronto, se abrieron las posibilidades de mesas de negociación, se desplegó una movilización equivalente o mayor a la de los mejores actos de López Obrador y revivió una izquierda y un movimiento social que la derecha calderonista consideraba doblegado. ¡Feliz fin de semana!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx





Clase Política

Fallas en el decreto






Miguel Ángel Rivera

En muy poco tiempo el sector de desempleados podría aumentar, pero no con los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, sino con altos funcionarios que aconsejaron al presidente Felipe Calderón decretar la extinción de esa paraestatal.

Juristas de la Cámara de Diputados descubrieron fallas en la argumentación del gobierno federal y, en consecuencia, estiman que el “gran golpe” de la actual administración federal podría revertirse. Al menos, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) podría conservar la titularidad del contrato colectivo de trabajo, sea cual sea la nueva institución encargada del suministro eléctrico, pues aun con el cambio de razón social, las fuentes de trabajo no han desaparecido.

El diputado queretano Jesús Rodríguez, con estudios de posgrado en derecho, explicó que la fracción priísta en la Cámara de Diputados se negó a sumarse de inmediato a presentar la controversia constitucional por considerar que se hacía de forma apresurada y con pocas bases.

Por ello, en la sesión de ayer, a propuesta de Francisco Hernández Juárez, del PRD, se creó una comisión especial encargada de revisar la acción presidencial y determinar el mejor camino jurídico para proteger a los trabajadores, que son los menos responsables de este conflicto.





Dinero




Los negocios detrás de la liquidación

No aparece el director de LFC

Cómo tapar el agujero sin ahorcar a los consumidores





Enrique Galván Ochoa

¿Ydónde se encuentra, o está escondido, Jorge Gutiérrez Vera? ¿Gutiérrez who? Hasta el domingo pasado desempeñaba el cargo de director general de Luz y Fuerza del Centro. Sus empleos recientes fueron en el sector privado, pero ya había trabajado antes en la compañía de luz: fue subdirector general de 1982 a 1992. Gutiérrez Vera no compartía la visión de que la empresa fuera un nido de ratas. Inclusive se mostraba optimista respecto al futuro de las relaciones con su sindicato. Al renovarse el contrato colectivo en 2008, decía que habían convenido la reingeniería de procesos productivos, la adopción de indicadores, metas de productividad, así como mejoras en la atención a los usuarios. El aumento salarial se pactó en el nivel que aceptaron otros sindicatos: 4.25% directo al salario y mejoría en algunas prestaciones. En la revisión del año actual, las negociaciones fueron tensas, como siempre, el incremento quedó en 4.9%, nada extraordinario. La secretaria de Energía reclamó al sindicato que no hubiera cumplido las metas fijadas en la revisión anterior y el organismo gremial argumentó lo contrario, supuestamente 99% ya habían sido solventadas. Gutiérrez Vera dio un dato revelador: el déficit permanente en que operaba se debía en gran parte a que la Secretaría de Hacienda es la que fija el costo de la luz al consumidor y además determina el precio en que se compra a la Comisión Federal de Electricidad, ya que LFC sólo es distribuidora. Siendo su testimonio de importancia capital ¿por qué no aparece Gutiérrez Vera? Si existía tal grado de corrupción –de acuerdo a sus superiores– sin duda estaba enterado y eventualmente era cómplice. ¿Por qué no ha sido llamado por la PGR?

La codicia

Es importante que aparezca Gutiérrez Vera por otra razón. En una declaración que hizo en los días de la revisión del contrato 2008, quizá se encuentren algunas claves del conflicto de hoy. Incurrió en el desliz de anticipar que la empresa se preparaba a prestar el servicio de transmisión de voz, datos e imagen a través de fibra óptica, mejor conocido como triple play. En otras palabras, LFC sería proveedor, así fuera por conducto de otra empresa, de servicio telefónico, de televisión e Internet. Una mina de diamantes. Para tal fin se conformaría una nueva empresa de telecomunicaciones en la que se requeriría de inversión privada, un socio tecnólogo nacional o extranjero. El sindicato recientemente reveló que dicha compañía es una que formaron dos ex secretarios de Energía del foxismo, Fernando Canales Clariond y Ernesto Martens. Algo que debe aclarar el ex funcionario que anda hecho ojo de hormiga es si los ex secretarios eran los elegidos de Los Pinos, o tienen sus propios candidatos para hacer el negocio. Hay otro dato: anteayer la secretaria Georgina Kessel anunció que sería una nueva empresa la que sustituiría a LFC. Sin ninguna elegancia fue desmentida horas después: la elegida es la Comisión Federal de Electricidad. Pero Alfredo Elías Ayub tiene su red. ¿Acaso quieren juntar las dos en un solo negocio? Sería saludable que Gutiérrez Vera diera la cara y nos aclarara muchas dudas, porque quizá aquella indiscreción en que incurrió el año pasado despertó la codicia de muchos, y es uno de los motivos del conflicto de estos días.

Los que no pagan impuestos

Con frecuencia se dice que las grandes empresas no pagan impuestos, o pagan muy poco. Se trata de los grandes contribuyentes, con ingresos acumulables para ISR superiores a 500 millones de pesos anuales. En efecto, el régimen de consolidación fiscal que se contempla en la ley permite que alrededor de 400 grandes grupos empresariales, mismos que en conjunto acumularon ingresos por 4 millones 960 mil millones de pesos en 2008, tengan una carga fiscal en ISR de apenas el 1.7% en promedio. Esto equivale a pagar solamente 85 mil millones de pesos. En el caso figurado de que la carga fiscal de estos grupos fuera de 5%, en lugar del 1.7%, estaríamos hablando de una recaudación por alrededor de 250 mil millones, en lugar de los 85 mil millones que actualmente pagan. Eso sería suficiente –con algunos ahorros en el gasto del gobierno– para tapar el agujero sin necesidad de castigar el consumo de la población. El problema es el quién, o quiénes, son los que no pagan: las telefónicas, las televisoras, las cerveceras, los fabricantes de comida chatarra que, a su vez, son patrocinadores de las televisoras, los picudos del país. Este fin de semana los jefes de los grupos de la Cámara de Diputados trabajarán horas extras para afinar el presupuesto de 2010. Tienen esa opción, apretar un poquitín, tampoco se trata de ahogar a los grandes (no) contribuyentes, si es que lo permiten los intereses del gobernador Peña Nieto, Beatriz Paredes, Francisco Rojas y el senador Beltrones




México SA



Calderón hace 6 años

Obsesión por privatizar

¿Para quién será el jugoso negocio?





Carlos Fernández-Vega

Dice el inquilino de Los Pinos y jilgueros que lo rodean que el decretazo en contra de Luz y Fuerza del Centro no tiene relación alguna con la privatización del sector eléctrico. Qué bueno que lo aclaren, porque es lo mismo que dijeron sus cuatro antecesores en la residencia oficial y a estas alturas el balance de tan rotunda negativa se traduce en que alrededor de 40 por ciento de la generación eléctrica en el país está en manos del capital privado, fundamentalmente trasnacional.

Que Felipe Calderón no busca la privatización del sector eléctrico es una verdad tan grande y contundente como aquella del “presidente del empleo” o su diagnóstico de la crisis (simple “gripa” o “catarrito”, como diría Carstens). ¿Será que en sólo seis años cambió de ideas, por mucho que los hechos demuestren lo contrario, y no quiere privatizar? Lo anterior, porque es increíble que el ahora inquilino de Los Pinos maneje otro concepto que el abiertamente planteado ante los senadores de la República el 17 de noviembre de 2003, como secretario de Energía en el gabinetazo de otro de los accidentes históricos que registra la política mexicana (léase Vicente Fox).

Como recordar es vivir, va lo que seis años atrás Calderón delineó como la política energética perfecta, misma que ahora, con el acelerador a fondo, intenta concretar a golpe de “extinciones”. ¿Qué dijo en aquel noviembre de 2003 ante los senadores?: “es necesario complementar la inversión pública con inversión privada, bajo diversas formas de participación, para lo cual es indispensable dar plena certeza jurídica a la inversión (privada). Es precisamente esta última la razón de nuestra insistencia en que la reforma al sector abarque también una reforma a la Carta Magna. La adecuación al texto de los artículos 27 y 28 constitucionales es la única manera de otorgar plena certidumbre jurídica y con ello dar viabilidad al sector eléctrico, sin perder el control del mismo. En esta materia, lo que buscamos es que se establezca con toda claridad, en la Constitución, que los particulares podrán generar la energía eléctrica de manera complementaria a la que generan las empresas del Estado.

“A nadie le conviene una legislación que suponga riesgos. Debemos reformar para dotar de seguridad a la inversión existente, alentar la futura y al mismo tiempo dejar en claro en el mismo texto constitucional que el servicio público de energía eléctrica será prestado de forma exclusiva por el Estado a través de las empresas públicas. Ante la resolución de la Suprema Corte donde señala que la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica pudiera contener disposiciones contrarias a la Constitución, es indispensable una reforma que despeje cualquier duda sobre la legalidad y legitimidad de las inversiones privadas en el sector.

“Ninguna legislación secundaria podrá dar los espacios de garantía y claridad que una modificación al texto constitucional puede establecer en materia de certidumbre, confianza y seguridad a todos los actores. Lograr que la inversión pública y privada compartan la responsabilidad de invertir en el sector generación, nos permitirá, además como gobierno federal, destinar recursos a otras áreas, vale la pena resaltar que las inversiones anuales que el sector eléctrico requiere, representarían más de dos veces las erogaciones en el presupuesto para ciencia y tecnología, dos y media veces el programa de Oportunidades, tres veces o más de tres veces la atención a la población indígena...”. Entonces, sí, su obsesión es privatizar.

Y sobre la extinción de esta empresa pararestatal, un experto en la materia envía el siguiente apunte: “El gobierno federal argumenta que decidió desaparecer a Luz y Fuerza del Centro porque tuvo un déficit de 40 mil millones de pesos en 2008. Cabe preguntarse: ¿de dónde surgió ese déficit? La CFE le vendió a 1.20 pesos por kilovatio-hora un bloque de 40 teravatios-hora, cuando aquella paraestatal la compró a las productoras extranjeras en 80 centavos por KWH. Esta especulación significó para LFC un sobreprecio de 16 mil millones.

“En la ciudad de México existen varios miles de empresas en media tensión que se roban la energía, contratando personas para que alteren los medidores de electricidad. Con esta acción ilícita LFC dejó de percibir el año pasado 11 mil millones de pesos.

“A los más de 20 mil trabajadores jubilados que tiene LFC se les pagaron en 2008 cerca de 10 mil millones. El gobierno federal nunca quiso asimilar estos pasivos, sino hasta ahora que decretó la desaparición de esta empresa. La suma de estos tres conceptos resulta en 37 mil millones de pesos, que es similar al déficit de Luz y Fuerza del Centro: ¿será legal el argumento del gobierno federal para extinguir a LFC?

En 2008 la nómina de los más de 40 mil trabajadores activos de Luz y Fuerza del Centro fue de casi 15 mil millones de pesos. ¿Cómo es que el gobierno federal pretende indemnizarlos con 20 mil millones? De la plantilla laboral de LFC, casi 15 mil trabajadores se dedican a construir redes de distribución, líneas y subestaciones; los nuevos desarrollos urbanos cubren sus nóminas. ¿A quién le transferirá el gobierno federal este jugoso negocio? En la CFE las subestaciones y líneas son obras Pidiregas que ejecutan las trasnacionales, y las redes de distribución construidas por empresas particulares contratadas por los propios fraccionadores.

“El gobierno federal ha puesto a la CFE como el modelo a seguir para sustituir a LFC, y en muchos aspectos es válido. Sin embargo, por ejemplo en Acapulco los robos de energía en la zona hotelera son proporcionalmente más altos que en LFC. ¿Decretará el gobierno federal la extinción de esa zona de CFE? ¿Aceptará el Suterm esta decisión? Y en otras áreas energéticas, ¿qué hará con los robos en ductos de Pemex, y al consumidor en las estaciones de gasolina? (más de 40 mil millones de pesos anuales).

“Es muy difícil defender al sindicato de LFC, que con su paternalismo ha propiciado la ineficiencia extrema, exceso de personal y corrupción; pero ese paternalismo ha sido tolerado por muchos años por la administración de la empresa y el gobierno federal. En particular, la crisis de sus áreas de atención al público, en las que se han negado a aceptar nuevas opciones para mejorar la calidad de servicio. Sin embargo, ¿ejercerá la misma acción correctiva el gobierno federal con los sindicatos de Pemex y de la SEP?” (José Luis Apodaca Villarreal, japodaca@prodigy.net.mx).

Las rebanadas del pastel

En el gobierno de la creatividad, sorpresa tras sorpresa: ¿a quién adjudicó el paquete carretero del Pacífico Norte? ¡Milagro!: a Carlos Slim y su empresa Ideal, candidata a recibir los dineros de las Afore para infraestructura.

cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx




Ilegalidades y mentiras de la extinción de LFC




Claudia Sheinbaum Pardo

Las razones que el gobierno de facto ha dado para extinguir el organismo Luz y Fuerza del Centro (LFC) son fundamentalmente las siguientes: que el organismo se creó por un decreto presidencial y por tanto puede extinguirse con el mismo instrumento; que cada año hay cuantiosas transferencias presupuestales a LFC y que, por tanto, los costos del organismo son mayores que los ingresos, y que los trabajadores cuentan con privilegios inaceptables. Vale la pena resaltar y fortalecer diversos argumentos que se han puesto sobre la mesa, para desmentir estas afirmaciones.

1. El decreto de extinción es ilegal. Después de una larga historia que se inicia con la nacionalización de las empresas extranjeras de energía eléctrica y que llevó a mantener por décadas empresas públicas en liquidación, se creó Luz y Fuerza del Centro como organismo público descentralizado encargado del servicio público de energía eléctrica en la región centro del país. LFC fue creada por decreto presidencial en 1994, a solicitud del Congreso. En efecto, en 1989, se modifica el cuarto transitorio de la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, para que el Ejecutivo federal disponga la constitución, estructura y funcionamiento del servicio que venía proporcionando la Compañía de Luz y Fuerza del Centro en liquidación y sus asociadas. Por si esto fuera poco, el artículo 73 de la Constitución establece las facultades del Congreso, que en su numeral X claramente menciona a la energía eléctrica.

En pocas palabras, al señor Calderón y a sus asesores se les olvidó que el organismo público que quieren extinguir presta un servicio fundamental, que es la energía eléctrica, el cual está regulado por la Constitución y por la ley en la materia. Es decir, la extinción del organismo no se puede hacer por decreto presidencial, debe pasar por el Congreso.

2. Los altos costos de LFC son producto de las transferencias a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Los sistemas eléctricos constan, al menos, de cuatro áreas: generación, transmisión, distribución y comercialización de la energía eléctrica. Debido a que el sistema eléctrico nacional está interconectado y que a LFC se le han venido negando recursos para construir nuevas plantas generadoras (en los últimos dos años se le dieron recursos para instalar algunas plantas de turbogás porque el sistema tiene problemas de estabilidad) este organismo compra a CFE energía eléctrica, que después transmite, distribuye y comercializa. De enero de 2000 a la fecha (con algunos ajustes en 2008) el precio de venta de CFE a LFC se determina por las tarifas para el servicio público de alta tensión. La mayor parte de la energía se entrega en 400 kilovoltios, y en términos generales se aplica por tanto la tarifa conocida como HTL (tarifa horaria para servicio general en alta tensión, nivel transmisión para larga utilización). En 2008, CFE vendió a LFC 46 mil 419 millones de kilovatios-hora, a un costo de entre 1.1 y 1.3 pesos por kilovatio-hora. Es decir, en 2008, LFC tuvo que entregar a CFE al menos 51 mil millones de pesos. Mientras, en el tercer Informe de gobierno se establece que en 2008 las transferencias presupuestales a LFC fueron de 44 mil 639 millones de pesos.

Es decir, LFC genera menos de 10 por ciento de la energía que transmite, distribuye y comercializa, y por ello debe comprar kilovatios-hora a CFE. Pero CFE se la vende a la misma tarifa que a cualquier industrial, inclusive con penalizaciones horarias. Por esta razón, LFC tiene déficit. Si CFE entra a operar la región centro, entonces el supuesto déficit será de CFE.

3. Los privilegios. Con una campaña racista y clasista se ha dicho que LFC tiene altos costos, producto de los “privilegios” de los trabajadores. Se escandalizan cuando encuentran que un trabajador (nunca dicen las labores de alto riesgo que muchos de ellos realizan y la capacitación técnica que requieren) tiene salarios de 10 mil pesos mensuales. Sin embargo, la indignación no llega cuando se habla de los ingresos y prestaciones de los altos funcionarios públicos. De acuerdo con las consideraciones de la propuesta de ley de austeridad republicana del gobierno legítimo que se presentó hace unos días en la Cámara de Diputados, el ahorro que se alcanzaría al reducir a la mitad los salarios y prestaciones de los funcionarios públicos (nivel de director de área para arriba) de todo el gobierno federal asciende a la misma cantidad que las transferencias a LFC, 42 mil millones de pesos.

4. LFC requiere recursos. La antigüedad de los equipos, así como la carencia de sistemas de automatización del organismo, la hace ineficiente. Por ello, se requiere de financiamiento (como lo tiene CFE) para la modernización y ampliación de sus instalaciones. Es evidente que los trabajadores deben ser considerados en la modernización y restructura del organismo. Los vicios que pudieran encontrarse en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) deben señalarse y corregirse; sin embargo, es evidente que no son, ni de lejos, el elemento central de la situación económica de LFC.

5. La verdadera razón de la extinción de LFC. El SME ha sido un obstáculo para la creciente privatización del servicio de energía eléctrica, y más recientemente de la concesión a privados del uso y aprovechamiento de la fibra óptica de CFE y de LFC (instalación que tienen la propiedad de transmitir tres tipos de información al mismo tiempo, por ejemplo, telefonía, Internet y televisión, y que recientemente se anunció que se quiere concesionar). Eliminar del escenario al SME les permite avanzar en su afán privatizador. Pero eso está por verse.





El switch



Luis Javier Garrido

La decisión del gobierno calderonista de asaltar las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro (10 de octubre) y decretar su desaparición (11 de octubre) como una vía para acelerar la privatización de la industria eléctrica del país y ofrecer pingües negocios a las mafias a las que se halla asociado se le ha revertido de inmediato, pues está poniendo en pie de lucha no tan sólo a los trabajadores electricistas y a múltiples sindicatos sino a amplios sectores de la nación que lo acusan de actuar en la más absoluta ilegalidad.

1. El “decreto” de Felipe Calderón ordenando la extinción de Luz y Fuerza del Centro, publicado en una edición especial del Diario Oficial de la Federación el domingo 11 (pp. 2-5), es un documento inconstitucional porque aun en el supuesto de que el espurio michoacano fuese gobernante legítimo del país, no tendría facultades para suprimir con su sola firma una entidad pública, creada como consecuencia de la nacionalización de la industria eléctrica del país el 27 de septiembre de 1960 y la reforma constitucional del 30 de diciembre de ese año, y regulada por un cúmulo de leyes federales, y no es tratando de fundamentarse en leyes secundarias anticonstitucionales como los panistas pueden salir del embrollo en el que se han metido.

2. La decisión atrabiliaria e ilegal del gobierno a la deriva que pretende encabezar el panista michoacano es, además de ética y jurídicamente inaceptable, por atentar contra los derechos de los más de 43 mil trabajadores a los que deja sin empleo, un acto de traición a la patria que vulnera los intereses fundamentales de la nación, ya que busca acelerar de manera anticonstitucional la privatización de una industria estratégica fundamental para un desarrollo soberano e independiente del país, y eso lo comprendieron los cientos de miles de manifestantes que desfilaron ayer 15 de octubre de la columna a la Independencia a la Plaza de la Constitución –en una marcha que superó todas las expectativas–, muchos de los cuales exigieron la remoción inmediata de Calderón, que no tiene otra propuesta de gobierno que la de violentar de continuo el orden fundamental de la República para satisfacer intereses espurios, y demandaron que sea sometido a juicio político.

3. La movilización que se está incrementando en México no es hoy, por lo mismo, nada más en defensa de los trabajadores, de las organizaciones sindicales del país y en particular del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), o de los derechos de todos los mexicanos amenazados por un gobierno atrabiliario, que en su desesperación y fracaso da manotazos políticos sin respetar las leyes fundamentales del país, sin tener más argumento que la utilización de las fuerzas policiaco-militares, a las que recurre para todo, sino de la nación en su conjunto.

4. El “decreto” inconstitucional del 11 de octubre fue concebido por quienes urdieron hace tiempo la medida como una vía imprescindible para acelerar la privatización de la industria eléctrica de México, al permitirle al gobierno panista uncir la generación de energía eléctrica en el centro del país al esquema de corrupción creado en la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y de paso facilitarle eliminar al SME, opuesto a ella –dando así un paso más en el desmantelamiento del Estado nacional mexicano–, y fue asumido como suyo por Calderón al verlo también como un golpe político propagandístico que en su limitado entendimiento le permitiría levantar un poco su deteriorada imagen ante el capital trasnacional y los más fascistizados empresarios nacionales, y sin embargo todo se les está revirtiendo.

5. El aspecto más grave de lo que acontece es que a pesar de la vasta campaña de desinformación orquestada por Televisa y Tv Azteca, los mexicanos han entendido que la medida constituye también en lo político una agresión sin precedente a la organización obrera del país, al atacar a uno de los sindicatos más antiguos y emblemáticos de las luchas del México del siglo XX, al que se busca aplastar en el afán de trastocar por completo la estructuras económicas y sociales del país retrotrayéndonos a un esquema similar al existente en los años del porfiriato.

6. La electricidad fue entendida ya desde los años de la Revolución Mexicana como un recurso estratégico fundamental, y cuando tras décadas de luchas se logró la nacionalización de la industria eléctrica, durante el gobierno de Adolfo López Mateos, se entendió que se había logrado una conquista invaluable pues un switch clave del desarrollo nacional estaba en manos de los mexicanos, de ahí que las luchas de la Tendencia Democrática del SUTERM, y más tarde del SME, se opusieran a que se violaran las previsiones constitucionales.

7. El móvil atrás del decreto de extinción de Luz y Fuerza aparece claro ante todos, pues de lo que se trata es de beneficiar a las redes de corrupción de la “clase política” vinculadas a Salinas y a Calderón, señalados de manera insistente en los medios como los dos gobernantes más corruptos de los últimos tiempos. En el marco de la CFE se han creado mecanismos para entregar anticonstitucionalmente la industria eléctrica a corporaciones privadas extranjeras (principalmente las españolas Fenosa e Iberdrola Energía, la estadunidense Enron y la japonesa Mitsubishi) vinculadas a políticos del PRI y el PAN, contradiciéndose el principio sustentado en los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, que establecen que el sector público tendrá a su cargo, de manera exclusiva, el área estratégica de la electricidad.

8. Los responsables de las posibles fallas de Luz y Fuerza del Centro no son los trabajadores, que de manera ejemplar han defendido a la empresa con su trabajo cotidiano y en múltiples conflictos, sino los políticos corruptos beneficiarios directos del poder político, y ahora del decreto, a los que la prensa cita una y mil veces, amigos todos de Salinas y Calderón: Fernando Canales Clariond, Ernesto Martens, Joseph-Marie Cordoba, Claudio X. González, Diego Fernández de Cevallos, los Mouriño, Antonio Lozano Gracia, Armando Salinas Torre y muchos más, los que ahora pretenden hacer el negocio del siglo con las redes de fibra óptica (Proceso, 1719).

9. La campaña calumniosa del gobierno contra los trabajadores, culpándolos de los malos manejos que han hecho los altos funcionarios de Luz y Fuerza del Centro, no hace más que pintar una vez más de cuerpo entero a Felipe Calderón, a quien su propio mentor y guía Carlos Castillo Peraza calificaba como “inescrupuloso, mezquino, desleal a principios y personas”, según relata Julio Scherer en su reciente libro Secuestrados (Grijalbo, 2009), y a quien los mexicanos ya han puesto en su sitio –como se decía ayer en la marcha– como un enemigo de México.

10. La situación existente antes del 10 de octubre no podrá volver a ser la misma. La controversia constitucional que van a presentar los trabajadores electricistas va a situar una vez más a la Suprema Corte de Justicia de la Nación ante su realidad, pero la controversia del pueblo frente al gobierno panista ya no tiene vuelta de hoja.





Damnificados de la valentía



Víctor M. Quintana S.

Si las guerras” salinistas contra Jonguitud y La Quina arrojaron como resultado final a Elba Esther y Romero Deschamps, Dios nos agarre confesados ante el resultado de las “guerras” calderonistas contra los sindicatos y el crimen organizado.

El esquema de la ofensiva de Salinas para legitimarse ha sido repetido, con su asesoría o por mimetismo de dictadorzuelo, por el afán también de legitimarse del actual inquilino de Los Pinos. Fuerte y seriamente cuestionado su triunfo electoral, Salinas asestó golpes decisivos a los caciques de los sindicatos de educación y petrolero para mostrar a la ciudadanía su afán de cambio desde la raíz, a la vez que dejar muy claro quién tenía el poder en la mano. Ya conocemos los resultados.

Aquí no podemos decir –parafraseando a Marx– que Calderón revive en tragicomedia lo que había sido una tragedia, porque lo que sufrimos es un deterioro al mínimo nivel de lo que ya era una tragicomedia. Ansioso de mostrar que sabe usar el poder que arrebató, Calderón se lanzó a una guerra más absurda y letal –15 mil muertos ya– que la de 1847. No contento con eso, la emprende ahora contra Luz y Fuerza del Centro y contra sindicatos como el SME, el de los mineros y vaya usted a saber cuántos más van a seguir.

Seguramente algún mercadólogo le dijo a Felipe que la valentía vende bien. Y a falta de los empleos que ofreció, a falta de la tranquilidad que garantizó, lleva ya casi tres años recetándonos solamente valentía. Bueno, si valentía se puede llamar a disparar decisiones que a uno mismo lo afectan poco y sin considerar sus consecuencias en el resto de la sociedad. Hágase mi valentía en los bueyes de mi compadre.

No sólo es el decidir por aparentar que se tienen el control y la valentía lo cuestionable en las guerras filipinas. Es asimismo dudosa la orientación no sesgada de dichas batallas. Tomemos por ejemplo la famosa guerra contra el crimen organizado: ¿realmente se combate por igual a todos los grupos delincuenciales? ¿Por qué entonces en Chihuahua más de 90 por ciento de las aprehensiones por parte de las fuerzas federales son de miembros de uno solo de los cárteles en disputa?

Lo mismo dice la sabiduría callejera de la ofensiva calderonista contra los sindicatos. Si con los arrestos que se emprende la cruzada contra el charrismo de Napoleón, o que se combate a la directiva del SME, que no apoyó el asalto a Los Pinos de quien desde ahí manda ahora, si con esos arrestos se persiguieran la antidemocracia, la corrupción, las aviadurías, de Elba Esther o Romero Deschamps, entonces sí estaríamos pensando que Calderón se comprometía y no lanzaba otro desplante el pasado primero de septiembre.

Porque se habla con hipocresía de las inmensidades monetarias con que se subsidia a Luz y Fuerza del Centro, y de su machacada ineficiencia, pero no se evalúa la eficiencia de una secretaría como la de Educación Pública, botín de la maestra y los suyos. O en el peso de la corrupción que lastra a Pemex más que el agotamiento de Cantarell. ¿Por qué no contempla ahora el implacable Lozano la terrible ineficiencia de su secretaría, la tardanza promedio de tres años para resolver un juicio en que un pobre anciano demanda que le devuelvan el dinero de su Afore?

¿Y los “colaterales”, como le llaman quienes conducen los operativos conjuntos a los efectos perversos de su cojo combate al crimen organizado? Habría que contar cuántos robos de vehículos, cuántos secuestros, cuántos asaltos a mano armada, cuántas extorsiones, cuántas violaciones a los derechos humanos padece la población inerme por cada presunto criminal que se encarcela. Así como habrá que contar los desempleados directos e indirectos, los echados a la calle en un momento en que lo que menos hay en ella es lo que más prometió Calderón en su campaña.

Así son las guerras de Felipe Calderón: guerras sesgadas en los adversarios que inventan. Guerras que tienen oligo-beneficiarios, como las organizaciones criminales no combatidas, o la empresa del triple play que aprovechará las líneas de transmisión de Luz y Fuerza del Centro. Guerras con pocos beneficiarios y miles de víctimas civiles, inocentes. Por ese camino, pronto el país entero será damnificado de su valentía.





E D I T O R I A L


LFC: repudio a la extinción, necesidad de diálogo




Decenas de miles de integrantes de organizaciones sindicales, campesinas, populares y estudiantiles del país se congregaron ayer en el Zócalo de la ciudad de México y manifestaron su repudio al asalto de las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro (LFC) y la posterior liquidación de la compañía, decretada en los primeros minutos del pasado domingo. Quedó de manifiesto así un rechazo contundente de dichos sectores a una medida que se consumó en forma por demás arbitraria, de espaldas a la sociedad y al margen de la legalidad: como han expresado distintos especialistas en temas jurídicos, la decisión de desaparecer LFC careció de bases, pues no existía amenaza de huelga ni el servicio estaba en riesgo, y para extinguirla con el argumento de su inviabilidad financiera habría sido necesario llevar a cabo un juicio de conflicto colectivo de naturaleza económica, cosa que no sucedió.

Durante el mitin, el secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza, anunció que, gracias a la intervención del Gobierno del Distrito Federal, la administración calderonista había accedido a establecer una mesa de diálogo a partir de hoy. Por la noche, el gobierno federal reiteró su “disposición al diálogo” y confirmó que hoy se instalará una mesa de negociación con el sindicato, pero precisó que ésta tendría por objeto “explorar alternativas de reinserción laboral, así como para velar por el estricto cumplimiento de los derechos de los trabajadores” de LFC, con lo que dejó en claro que no pretende dar marcha atrás en la liquidación de la compañía.

Habría sido deseable, ante las expresiones de inconformidad social que ha detonado la decisión gubernamental, que las autoridades federales exhibieran una actitud más abierta y sensible a tales reclamos, y que procedieran, en consecuencia, a emprender un diálogo efectivo. En ese sentido, la respuesta del gobierno federal es desalentadora: los trabajadores del SME no piden “alternativas de reinserción laboral” sino la recuperación de sus puestos de trabajo y la derogación de un decreto que atenta, precisamente, contra “el estricto cumplimiento de los derechos de los trabajadores”.

Por añadidura, la supuesta disposición de la administración calderonista al diálogo se ve empañada por su persistencia en presentar a los trabajadores de la extinta compañía paraestatal como un sector privilegiado, ineficiente, beneficiado con prestaciones injustificables y oneroso para el país. Es necesario reiterarlo: contrario a lo que se afirma desde el discurso oficial, los trabajadores de esa empresa no constituyen una minoría privilegiada; su ingreso promedio asciende, como se informó ayer en este diario, a poco más de 6 mil pesos mensuales, monto que incluso se ubica por debajo de la media nacional.

No puede soslayarse que los empeños gubernamentales por denostar al SME tienen como telón de fondo un proyecto económico que preconiza el desmantelamiento de las conquistas y las asociaciones sindicales, incentiva la proliferación de mecanismos como el de la subcontratación, ha llevado el poder adquisitivo de los salarios a niveles raquíticos y destruido los mecanismos de bienestar social. A lo como puede verse, resulta inconcebible para la arrogancia tecnocrática que ha caracterizado a las recientes administraciones que los empleados cuenten con prerrogativas laborales favorables y que estén dispuestos a organizarse para defender sus puestos de trabajo.

En suma, cualquier diálogo que se establezca entre los empleados de LFC y las autoridades estará destinado al fracaso en la medida en que no sea precedido por una voluntad efectiva de las segundas para abandonar la campaña de linchamiento mediático que han emprendido en contra del SME, y reconocer de cara a la sociedad que los factores que derivaron en la difícil situación que atraviesa la compañía no son achacables por entero al sindicato, sino que se gestaron en los malos manejos administrativos de la empresa y en la astringencia presupuestaria que se le ha impuesto en las pasadas décadas. La circunstancia presente demanda que el Presidente y su gabinete demuestren voluntad política para escuchar los reclamos de un sector amplio de la ciudadanía, y que privilegie el diálogo y la política por encima del hostigamiento y la confrontación.




Si fueran ciertas las cifras que estan difundiendo los medios de comunicación afines al gobierno , con respecto a la cantidad de gente que se reunió ayer para marchar en apoyo al SME , la Secretaría de Gobernación no hubiera aceptado de inmediato instalar una mesa de diálogo con el sindicato . Se supo que el día de ayer ante la magnitud de la marcha , Calderón se reunió con su gabinete de seguridad ......¿no que no ?


Gobernación acepta mesa de diálogo con el SME

Se explorarán vías de “reinserción laboral y productiva”, puntualiza

La medida es parte del proceso de liquidación, justifica la dependencia

El gremio pidió a Ebrard mediar; el GDF asistirá sólo como observador



Mientras la Secretaría de Seguridad Pública capitalina informó que en la marcha contra la liquidación de Luz y Fuerza del Centro y en apoyo al Sindicato Mexicano de Electricistas participaron alrededor de 150 mil personas, los organizadores de la movilización aseguraron que fueron 300 mil. Los primeros contingentes partieron a las 16 horas de las inmediaciones del Ángel de la Independencia, y a las 20:30 todavía ingresaban ciudadanos a la plancha de la Plaza de la Constitución. En 10 estados también se efectuaron manifestaciones de apoyo al gremio Foto Alfredo Domínguez



Desborda el Zócalo e inunda varias avenidas del Centro Histórico

Megamarcha del SME rebasa toda previsión


Logran electricistas que el gobierno federal acepte sentarse a dialogar




Patricia Muñoz, Gustavo Castillo y Fabiola Martínez


El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) realizó ayer una de las mayores movilizaciones de su historia. Decenas de miles desbordaron el Zócalo y con camisetas rojas de muchas batallas extendieron su presencia por todo 5 de Mayo, Madero, Juárez y Reforma hasta la Diana, en defensa de su fuente de empleo. Su marcha abrió una posibilidad, pues el gobierno federal aceptó sentarse a partir de hoy a dialogar con este gremio, según les mandó decir el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard.

En respuesta, los electricistas acordaron solicitar a Ebrard Casaubon que funja como mediador en el conflicto.

La movilización, a la cual asistió Andrés Manuel López Obrador, rebasó todas las expectativas y pudo haber llenado cuatro veces el Zócalo. Los organizadores estimaron que hubo más de 300 mil personas. Según cálculos de las secretarías de Seguridad Pública federal y capitalina, el contingente fue de más de 150 mil asistentes.

El SME aglutinó ayer a sindicalistas, profesores, campesinos, estudiantes, amas de casa, organizaciones sociales, políticas, intelectuales y legisladores; estos últimos propusieron una “huelga general de pagos de luz en el centro del país, porque al extinguirse Luz y Fuerza del Centro (LFC) ya no hay a quién pagarle”.


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Se responsabiliza al sindicato, pero no se habla del subsidio a grandes empresas: PRD

Analizarán diputados si presentan una controversia contra la liquidación de LFC




Enrique Méndez y Roberto Garduño

El pleno de la Cámara de Diputados conformará un grupo de trabajo que estudie la viabilidad de iniciar una controversia constitucional o una acción de inconstitucionalidad contra el decreto presidencial por el cual se extingue Luz y Fuerza del Centro (LFC).

Al presentar el punto de acuerdo, negociado antes con el PRI, el diputado Francisco Hernández Juárez (PRD) argumentó que si bien el decreto señala razones económicas para la liquidación de LFC, éstas se enfocan a responsabilizar al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) pero esconde, por ejemplo, que los subsidios crecieron anualmente porque éstos se dirigieron a vender 42 por ciento más barata la energía a las grandes empresas.

“Lo que nunca se dice en el decreto es que Luz y Fuerza compra caro el kilovatio-hora (kvh) a la Comisión Federal de Electricidad y que la Secretaría de Hacienda la obliga a venderla barato. De manera tendenciosa, en los gobiernos del PAN, el kvh se compró a CFE en 1.50 pesos y se vendió a la industria a 89 centavos. Es decir, se subsidió a la industria con unos 60 centavos por kvh, casi 42 por ciento de su costo”, explicó.


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