09/10/2009



México SA




Arruina el FMI la fábula de Los Pinos

¿Se aprestarán Calderón y Lozano a ir tras Romero y Gordillo?





Carlos Fernández-Vega

Estaba en su ya tradicional tanda cotidiana de cuenta cuentos, muy entretenido con aquello de que lo peor ya pasó” y duro y dale con eso de que “el país ha podido sortear la tormenta perfecta que representó la crisis económica”, cuando de repente el Fondo Monetario Internacional decidió apestarle la fábula al inquilino de Los Pinos: México no sólo se mantiene en el último lugar latinoamericano en lo que a desplome económico se refiere, sino que su caída resulta tres tantos más profunda que la del promedio regional.

De ese tamaño es el cuento de que “el país ha podido sortear la tormenta perfecta que representó (nótese el uso del tiempo pasado) la crisis económica”, documentado por el organismo financiero. Pero si lo anterior es dramático, el dato adicional aportado por el FMI en su más reciente “corte de caja” sobre el comportamiento económico en el planeta es, de plano, devastador: mientras la economía mexicana se desfondó 7.3 por ciento, cuando menos, la potencia caribeña llamada Haití sorteará la misma “tormenta perfecta” con un crecimiento de 2 por ciento en este 2009, el año del “catarrito”.

Algunas décadas atrás, la economía mexicana peleaba el primer lugar en crecimiento latinoamericano con otras de más o menos el mismo peso y alcance, y normalmente ganaba en buena lid. Pero a estas alturas ni siquiera puede dar batalla a las naciones regionales históricamente más golpeadas y depauperadas. El marcador Haití 2/México menos 7.3 es verdaderamente espeluznante.

En este 2009 que felizmente se aproxima a su fin (aunque la mala noticia es que de inmediato comienza el negro 2010), para las “grandes” economías latinoamericanas, otrora principales competidoras de la nuestra, la misma “tormenta perfecta” causará los siguientes estragos, de acuerdo con el FMI: una caída de 2.5 por ciento en la argentina y de 0.7 por ciento en la brasileña, mientras la mexicana, como se menciona líneas arriba, se desplomaría 7.3 por ciento, cuando menos.

Hasta donde se sabe, Lula y Cristina Fernández no han hecho referencia a “tormenta perfecta” alguna para justificar los efectos de la sacudida, como el inquilino de Los Pinos comprenderá. Por el contrario, desde el inicio del zarandeo pusieron manos a la obra e intentaron atenuar el golpe con acciones concretas, no con discursos (ídem), y los resultados allí están: economías más o menos de la misma proporción, con las mismas fortalezas y carencias, pero con balances distintos, en detrimento de la mexicana. Y en Argentina y Brasil también hay pobreza, y voraces barones, y políticos ramplones, y discursos fatuos, pero por lo visto también ganas de hacer las cosas no tan mal como se han hecho en México.

De 33 países considerados por el FMI en su más reciente “corte de caja”, ostentosamente México ocupa el escalón 33. Si hubiera 50 lugares, éste sería para México y su gobierno de “para vivir mejor”. Pero no sólo es el año de la crisis y el que viene, sino el balance del periodo 2007-2010, en el que nuestro país, con Calderón y su genial equipo económico a la cabeza, logra lo impensable tres décadas atrás: en un final de fotografía, la economía mexicana superará –por una nariz– a la de la poderosísima isla caribeña de Santa Lucía; en ese cuatrienio, la tasa anual promedio de “crecimiento” real de la primera a duras penas, y en el mejor de los casos, llegaría a 0.15 por ciento, mientras que la de la segunda sería de menos 0.1 por ciento.

Ésa sería la aportación concreta del gobierno calderonista: 0.15 por ciento de “crecimiento” económico. Lo anterior, siempre y cuando no se cumpla el pronóstico de una caída de 8 por ciento en 2009, porque de ser esta última la cifra correcta el “avance” de 0.15 por ciento en el cuatrienio se convertiría en una cifra negativa de 0.02 por ciento, amén de que se requiere del puntual cumplimiento del pronóstico de 3.3 por ciento de incremento en 2010. De esta forma es que Calderón ha “sorteado la tormenta perfecta”. La duda es si habla de oídas o si realmente vio la película, cuyo final es más que obvio: todos los pescadores mueren. México, pues, en el fondo, peleándose el último/penúltimo lugar latinoamericano con las economía caribeñas más pequeñas entre las pequeñas. Ya ni siquiera con la haitiana, la cual, a estas alturas, parece inalcanzable para el otrora “milagro mexicano”.

En el mismo periodo (2007-2010), del otro lado del estadio los resultados, sin ser extraordinarios, son diametralmente opuestos al caso mexicano. Los tres primeros lugares latinoamericanos: Panamá, Perú y Uruguay, con una tasa anual promedio real de crecimiento de 6.6, 6.5 y 5.2 por ciento, respectivamente. Bolivia y República Dominicana libraron 4.2 por ciento, en cada caso, Argentina 3.6 por ciento y Brasil 3.4 anual real. Guatemala y Paraguay 3, Colombia 2.8 y Venezuela 2.7 por ciento, todos ellos por arriba del promedio regional de 2.6 por ciento, cota en la que se quedó Honduras. ¿Y México?: 0.15 por ciento, 17 tantos por abajo del promedio latinoamericano.

Ése el deprimente panorama que nos brinda la economía mexicana en lo que va de la “continuidad”, cuatro años tirados al cesto de la basura. Ése es el resultado concreto de cuatro años de discursos, de promesas incumplidas, de cuentas del gran capitán y del cuento de la lechera. Pero no hay que ser tan pesimistas, porque lo bueno es que, según el inquilino de Los Pinos, “la tormenta” fue “perfecta” y se ha “sorteado”. ¿Se imaginan si la “tormenta” hubiera sido “imperfecta”?

Las rebanadas del pastel

Animaos, mexicanos exhaustos, que se va a poner bueno. Ya lo dijo el sádico subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, José Antonio Meade: en 2010 “no habrá cambios súbitos en la política de precios de las gasolinas; los consumidores pueden estar tranquilos, porque el deslizamiento (léase aumento) en el precio de los combustibles será gradual y pequeño”, o lo que es lo mismo los susodichos precios aumentarán permanentemente a lo largo del año. Así es: la tortura será constante, pero de a poquitos. Ahora que si se añaden los incrementos en gas, diesel, tarifas eléctricas, impuestos, etcétera, etcétera, no cabe duda que será de muchitos. ¡Qué raro!: el inquilino de Los Pinos y su porro Javier Lozano Alarcón todavía no informan cuándo comenzarán los operativos en contra de Carlos Romero Deschamps, Elba Esther Gordillo y demás fauna política que los apuntala, porque se supone que de eso se trata, de “democratizar” el sindicalismo mexicano. ¿O no?

cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx




El nerviosismo



Luis Javier Garrido

La decisión del gobierno de facto de Felipe Calderón de buscar una confrontación con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), desconociendo a su dirigencia con vistas a acelerar la privatización inconstitucional de la industria eléctrica, no parece sino ahondar la grave crisis por la que atraviesa el país.

1. El nerviosismo, que no pueden ya ocultar los usufructuarios del poder en México ante el fracaso estrepitoso de Calderón al tercer año de su imposición, ha llevado al gobierno espurio a una nueva iniciativa de corte fascistoide –una confrontación gratuita con el SME– que entraña nuevos riesgos para todos los mexicanos sin que los grandes empresarios parezcan darse cuenta de la gravedad de lo que acontece.

2. Las expresiones vertidas el lunes 5 por Ricardo González Sada, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), decretando que está agotado el “sistema económico y político” de México y exigiendo las “reformas estructurales” (que para él han de ser, además de la hacendaria, en materia laboral, energética, política y educativa), para no tener que esperar “hasta el 2012” (en que al parecer ese grupo piensa fortalecer su poder), no hacen más que reflejar la desesperación no de los pequeños y medianos empresarios del país, sino de los más importantes traficantes de influencias por el fracaso de Calderón (Milenio Diario, 6/10/09).

3. El objetivo real de las “reformas estructurales” en este ámbito aparece ahora de nuevo tras la confrontación decretada por Felipe Calderón y Javier Lozano contra los electricistas, y no es otro que el viejo proyecto conocido de entregar plenamente el control estratégico del sector energético del país al capital trasnacional y a Washington. Otro vocero de la ultraderecha, Armando Paredes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), lo precisaba hace dos días afirmando que era urgente “privatizar Luz y Fuerza del Centro”, y fusionarla a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ya en proceso anticonstitucional de privatización (Milenio Diario, 8/10/09).

4. La acometida oficial contra el SME se le va revertir muy pronto a Calderón y a sus amigos, pues busca doblegar por vías anticonstitucionales e ilegales a la organización sindical a fin de poder entregar el control de la industria eléctrica al capital trasnacional, por lo que no es sólo violatoria de la autonomía sindical y de derechos fundamentales de los trabajadores electricistas, lo que la hace una agresión contra la clase trabajadora del país en su conjunto, sino que constituye también una agresión contra el pueblo mexicano al tener como finalidad última entregar de manera ilícita la industria eléctrica a corporaciones privadas extranjeras, contradiciendo el principio sustentado en los artículos 25 y 28 constitucionales, que establecen que el sector público tendrá a su cargo, de manera exclusiva, diversas áreas estratégicas entre las que señala la electricidad.

5. La intentona de Los Pinos no entraña sorpresa alguna, pues se sabe que los estrategas del PP español han escogido esta coyuntura para el enfrentamiento con el SME para desviar la atención social por el fracaso de Calderón ante el paquete presupuestario de 2010. Diversos medios internacionales han señalado desde hace días, mucho antes de que la Secretaría del Trabajo desconociera a la dirigencia sindical, que el gobierno de facto calderonista prepara una ocupación policiaco-militar de las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro con el objetivo de destruir al SME y proceder a la privatización de la compañía, por lo que dada esta situación nada de lo que acontezca podría sorprender (Labor Notes, núm. 2478).

6. Los hechos derivados de la decisión del gobierno de facto de desconocer a la legítima dirigencia del SME se han ido presentando así como una nueva tragicomedia del calderonismo. Envalentonado, Calderón convocó ya el miércoles desde León, con aires de farsante, “a emprender una nueva reforma energética”, y el titular de Gobernación boletinó a los medios una serie de advertencias asumiéndose como un jefe militar en guerra contra los electricistas, lo que no descarta aplicar en este caso toda “la fuerza del Estado”. Un caso que tiene su origen en una provocación gubernamental: la decisión de Calderón y Lozano de desconocer a la legítima dirigencia del SME.

7. La insensata andanada de Calderón y Lozano contra el SME es aún más irracional al ir dirigida contra un sindicato que ha tenido una dirigencia moderada, dispuesta al diálogo y a la negociación, y que sólo se opuso a las pretensiones del gobierno cuando éstas fueron abiertamente descabelladas, como ahora, en que Calderón y Lozano han pretendido que su secretario general, Martín Esparza, aceptase el despido de 20 mil trabajadores para reducir a la mitad la plantilla laboral, y convalidase las demás políticas oficiales en vías a liquidar Luz y Fuerza del Centro, según han filtrado a los medios funcionarios de la propia Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

8. En todo caso, la decisión gubernamental de buscar esta confrontación deriva también del nerviosismo de las mafias en el poder por mantenerse en él, ya que entienden que los enclaves sindicales que conservan espacios democráticos serían una fuerza importante de oposición en 2012, por lo que buscan desde ahora destruirlos. Y si han fracasado hasta ahora en el caso del sindicato minero creen poderlo lograr con los electricistas. De ahí la desaforada campaña en los medios contra el SME buscando presentarlo como el responsable de las prevaricaciones e ineptitudes del grupo calderonista y culpándolo del mal manejo de la industria eléctrica del país, que se ha estado privatizando de manera anticonstitucional e ilegal en los últimos cuatro sexenios, y que ahora Calderón quiere compartir aún más con sus asociados españoles.

9. Los usufructuarios mexicanos del poder se asemejan de esta manera en el tercer año del sexenio, ante la impotencia e ineptitud del gobierno de Calderón para privatizar las empresas públicas, a los miembros de una gavilla del Lejano Oeste que tras entrar a asaltar un banco y no lograr abrir la caja fuerte se culpan unos a otros y se dedican a atracar a todo aquel que encuentran.

10. Las exigencias de la ultraderecha mexicana, que evidenciando un nerviosismo desquiciado ha perdido por completo el sentido de la realidad, y se está lanzando en múltiples ámbitos contra la mayoría de los mexicanos, están empinando al gobierno de facto a una situación cada vez más difícil que no hace sino ahondar la crisis del país y exacerbar el ánimo de amplios sectores.




E D I T O R I A L
La Secretaría del Trabajo, en la ilegalidad



Con su negativa a reconocer a la dirigencia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el gobierno federal, por medio del titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Javier Lozano Alarcón, ha creado un nuevo conflicto en una sociedad que ya los padece en demasía y ha puesto en evidencia la ignorancia de la ley, la doble moral y el sentido pro empresarial y privatizador que orientan la política laboral de la actual administración.

Por principio de cuentas, a la STPS le corresponde otorgar a las organizaciones gremiales la toma de nota, procedimiento administrativo que de ninguna manera faculta a esa dependencia a calificar, convalidar o desconocer procesos electorales internos: estas tareas corresponden a las juntas de Conciliación y Arbitraje y a los organismos jurisdiccionales, en caso de impugnación. Tampoco es función de la secretaría que encabeza Lozano Alarcón pronunciarse por una de las partes, en los conflictos internos en los sindicatos, y mucho menos satanizar u hostilizar a la otra.

Sin embargo, ante el reciente proceso electoral en las filas del SME, la STPS ha pretendido convertir la toma de nota en un instrumento para desconocer a la dirigencia sindical; tomó partido en forma desembozada en una confrontación interna de la organización, magnificó y ahondó la división y encabezó un entorno declarativo de linchamiento en contra del comité ejecutivo de los trabajadores electricistas, encabezado por Martín Esparza.

La dependencia federal no ha actuado en solitario. Como han señalado los electricistas, el hostigamiento de la STPS ha venido acompañado de injerencias de César Nava, actual presidente del partido gobernante; por acciones de provocación de empleados de las secretarías de Gobernación y de Seguridad Pública federal; por una injustificable retención de los fondos sindicales por la dirección de Luz y Fuerza del Centro, por un clamor procedente de las cúpulas empresariales que exigen la liquidación del sindicato –y de la empresa– y también, significativamente, por una presentación sistemáticamente distorsionada de los hechos, orientada a crear una imagen negativa de los sindicalizados y de su dirigencia en los medios informativos afines al gobierno federal, que son la gran mayoría.

Con estas circunstancias a la vista, es inverosímil el alegato de que las agresiones de la administración calderonista contra el SME obedecen a una preocupación por la “democracia sindical”, supuestamente vulnerada en el pasado proceso comicial realizado por esa organización: es inocultable el contraste entre el trato que la STPS y su titular otorgan a los mineros y a los electricistas, por una parte, y la obsecuencia con la que han venido tolerando las trapacerías antidemocráticas, clientelares y corruptas que caracterizan el funcionamiento de los sindicatos Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), ambos controlados por cúpulas charras que mantienen estrechas alianzas electoreras y de control social con la actual administración. Mientras que Lozano Alarcón negó la toma de nota al SME en forma por demás arbitraria, injustificada e improcedente, sigue empecinado en desacatar sucesivos fallos judiciales que le ordenan (desde hace más de dos años) dejar sin efecto ese mismo trámite administrativo en el caso del secretario general del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps, por el desaseo con que éste se hizo relegir al frente del STPRM.

El atropello contra el SME constituye, a juzgar por los elementos disponibles, un acto de venganza política del calderonismo ante una organización gremial que se ha caracterizado por su independencia, así como el primer capítulo de un proyecto que apunta a desmantelar y privatizar Luz y Fuerza del Centro, en concordancia con los dictados empresariales del momento y con los dogmas económicos que siguen orientando a la administración en curso.

Semejantes afanes son por demás peligrosos: el gobierno, abrumado por sus propios fracasos en materia de seguridad y de manejo de la crisis económica, pierde día tras día márgenes de acción política y de gobernabilidad, y las sostenidas provocaciones contra las organizaciones laborales independientes no le ayudarán, ciertamente, a remontar esa tendencia. No debe pasarse por alto, a este respecto, que ayer, en la Cámara de Diputados, el conjunto de las fuerzas políticas, con excepción del PAN, condenó la actuación de Lozano Alarcón contra el sindicato de los electricistas y le exigió un cambio de actitud.

Lo más grave: en el entorno de explosividad social generado por la insuficiente legitimidad de origen y por el subsecuente mal desempeño del calderonismo en casi todos los frentes, el empecinamiento en desmantelar sindicatos y empresas públicas viene a ser una cubetada adicional de gasolina.

En tal circunstancia, resulta imperativo que el propio titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón, cobre conciencia de los riesgos de esta cruzada antisindical, anteponga los intereses de la nación a los apetitos privatizadores empresariales, refrene a sus belicosos colaboradores y ordene el cese del hostigamiento y de las provocaciones contra el SME.





De modo “falaz” difundió información de que el agua de tres delegaciones contiene heces

El GDF procederá legalmente contra el titular de la Cofepris

Interpondrá querellas ante el Tribunal Superior de Justicia y la Secretaría de la Función Pública

El panista Miguel Ángel Toscano incurrió en responsabilidad administrativa: Javier Martínez



Ayer por la tarde, León Javier Martínez, director de Servicios Legales del gobierno de la ciudad, dio a conocer la estrategia que se seguirá contra el director de la Cofrepis, Miguel Ángel ToscanoFoto Notimex


Miguel Ángel Toscano, director de la Cofepris, difundió información de que el agua para consumo humano que se distribuye en Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta contiene hecesFoto Notimex



Presentará querellas ante la procuraduría capitalina y la SFP

Causó la Cofepris “daño moral” a la ciudad, acusa GDF

“Falaz”, la información de Toscano sobre agua potable contaminada

Córdova desconfía del estudio de la UAM que avala la limpieza del líquido



Bertha T. Ramírez, Raúl Llanos, Rocío González y Alfredo Méndez

El Gobierno del Distrito Federal interpondrá dos denuncias en contra del titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofrepris), Miguel Ángel Toscano, la primera de carácter civil ante el Tribunal Superior de Justicia de esta ciudad (TSJDF), y la segunda, de tipo administrativo, ante la Secretaría de la Función Pública (SFP), por difundir información “de manera falaz” de que el agua para consumo humano que se distribuye en Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta contiene heces fecales.

Así lo precisó el director general de Servicios Legales de la Consejería Jurídica de la administración capitalina, León Javier Martínez, quien detalló que la demanda civil se interpondrá este viernes, y en ella se alegará que tanto el boletín que sobre ese asunto emitió la Cofepris, como las posteriores declaraciones del propio Toscano, carecen de sustento y causan daño moral al gobierno de la ciudad.

De hecho, se incluirán en esa querella los estudios técnicos de que dispone el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), que demuestran que no existe dicha contaminación, como “falazmente señala la Cofepris”.